Grupo 51
INFORME NACIONAL DE COMPETITIVIDAD
RESUMEN
Alexander Bonilla
Mateo Cardona Ramírez
Esteban Caicedo Díaz
Diana Mancipe Botero
El informe es el último que se enseña en el Gobierno del Ex - presidente Juan
Manuel Santos, en el informe nacional de competitividad se pretende responder qué
tanto ha avanzado Colombia en las superficies claves de la competitividad durante
la últimos años. Acumulando un esfuerzo de investigación y análisis en algunos de
los items que apunta a establecer una agenda común que le permita a Colombia
seguir avanzando para asumir empresas más productivas y competitivas.
Educación: Colombia ha desarrollado en diferentes semblantes de la
educación, pero de igual manera existe contradicciones, de igual modo se
pretende mejorar el acceso, la cobertura, la calidad y la oportunidad de la
educación que accederán a la generación de patrimonio, la atracción de
inversión productiva y la creación de empleo formal que alimenta el desarrollo
del país en los próximos años. Un punto clave e importante es reduciendo
los costos directos e indirectos de la educación, y ampliar el acompañamiento
socio ocupacional.
Salud: Los primordiales retos del sistema de salud es certificar el acceso
efectivo a los servicios, ya que se presentan barreras de oferta que impiden
su uso creando problemas de atención. Para el mejoramiento es efectivo
fortalecer las facultades de salud en la Superintendencia Nacional de Salud
de manera que se definan estrategias para cumplir roles efectivamente.
Financiación Empresarial: Orientar el desarrollo empresarial en empresas
productivas, creando de igual manera propuestas sobre las operaciones en
las plataformas financieras y en la financiación de emprendimiento.
Mercado Laboral: Es importante para crecer la productividad de una
empresa, pero un problema presente es el incremento del desempleo en
Colombia. Y una de las recomendaciones importante como acciones claves
es reducir costos laborales y no salariales. Disminuir aquellas barreras que
reduzcan la formalización empresarial, mejorar canales formales de
contratación.
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Sistema Tributario: Un elemento clave en materia de competitividad es
contar con un sistema tributario equitativo, progresivo y eficiente, que dé
estabilidad a las finanzas públicas y minimice, en lo posible, las distorsiones
que genera la introducción de impuestos al aparato productivo. Además, es
excesivamente complejo y castiga la inversión y el empleo, lo que va en
contra del principio de eficiencia. A lo anterior se suma el bajo nivel de
recaudo que genera, y que no coincide con el nivel de desarrollo del país,
producto de la alta evasión y elusión, así como de la debilidad de la autoridad
tributaria. El país requiere con urgencia una reforma tributaria estructural que,
además de incrementar el recaudo, mejore la equidad, progresividad
eficiencia del sistema, de manera que se fomenten la inversión, el empleo, el
crecimiento económico y, por consiguiente, la competitividad.
Justicia: Un sistema judicial que no funciona correctamente es uno de los
principales impedimentos para lograr altos niveles de desarrollo económico.
En particular, la desconfianza en la justicia y la inseguridad jurídica que trae
como consecuencia incertidumbre respecto al tiempo que se puede tomar la
resolución de una disputa– incrementan los costos para hacer negocios y
reducen los incentivos para invertir, limitando así la competitividad de un país.
En lo que se refiere a la credibilidad, vale la pena destacar que, de acuerdo
con la última encuesta de cultura política realizada por el DANE, el 40,7% de
los colombianos adultos no confía en los jueces y magistrados, percepción
que ha aumentado un punto porcentual desde el año 2013. Más allá de esto,
es alarmante que los jueces y magistrados ocupen el tercer lugar en términos
de desconfianza, superando únicamente al Congreso de la República y a los
partidos políticos. Se destaca la labor de juez, que ha tenido incrementos de
un promedio del 8% anual en sus ingresos totales, y sin embargo, cuentan
con requisitos académicos y laborales muy bajos que no parecen suficientes
para una labor de la que depende, en gran medida, la calidad de la justicia
en el país.
Corrupción
La corrupción es un obstáculo para la economía colombiana. Así lo revela el
Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), que evidencia que
ésta ha sido uno de los factores más problemáticos para hacer negocios en
el país durante los últimos diez años. Lo anterior coincide con diferentes
estudios que comprueban que este fenómeno desestimula la inversión y el
crecimiento económico, al tiempo que aumenta los niveles de desigualdad, e
incluso distorsiona los incentivos del sector público, reduciendo su eficiencia.
En consecuencia, no resulta sorprendente que los países más competitivos
estén asociados a bajos niveles de corrupción. La corrupción en Colombia
afecta tanto al sector público como al sector privado. En el primer caso,
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resulta pero ocupante que, de acuerdo con Transparencia Internacional,
Colombia es un país con una percepción alta de corrupción pública. Colombia
se ubica en la posición 83 entre 167 países en esta dimensión, muy alejada
del promedio de la OCDE y de líderes regionales como Uruguay y Chile En
el caso del sector privado, se resalta el hecho de que el soborno es visto
como una de las prácticas más comunes de corrupción en el entorno
empresarial colombiano. Así lo revelan diversos estudios y encuestas que se
han hecho en los últimos años. En particular, la última encuesta global de
fraude realizada por Ernst & Young muestra que el 80% de los encuestados
en Colombia considera que los sobornos son recurrentes en los negocios. En
comparación con los países de referencia, dicho porcentaje únicamente es
superado por Brasil y México.
Energía
La disponibilidad y el costo de la energía son determinantes para la
competitividad empresarial, pues sostienen la capacidad productiva y
determinan las estructuras de costos de las organizaciones. Un sistema
eléctrico poco competitivo pone en desventaja a las empresas asentadas en
el territorio nacional, que deben enfrentarse a
competidores provenientes de países con menores precios de energía y
mayor confiabilidad en su suministro, bien sea porque tienen mercados más
eficientes o porque la intervención del Estado es mucho mayor A nivel
latinoamericano, el país es el ter-cero con mayores tarifas de energía para la
industria. Aunque las comparaciones internacionales de precios de la
electricidad no permiten extraer conclusiones definitivas sobre la
institucionalidad energética del país, las industrias que utilizan la energía de
manera intensiva sí podrían encontrar dificultades para competir con sus
pares Latinoamérica nos debido a las diferencias en los precios. El sector
económico que consume más energía en el país es el de transporte,
responsable de casi el 50% del total. Le siguen el sector industrial y el
residencial, ambos con el 19% del total. La industria colombiana ha
demostrado ser muy eficiente en el consumo de energía, con niveles que
están por debajo de referentes internacionales en los subsectores
responsables del 80% del consumo industrial.
Energía
La disponibilidad y el costo de la energía son determinantes para la
competitividad empresarial, pues sostienen la capacidad productiva y
determinan las estructuras de costos de las organizaciones. Un sistema
eléctrico poco competitivo pone en desventaja a las empresas asentadas en
el territorio nacional, que deben enfrentarse a
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competidores provenientes de países con menores precios de energía y
mayor confiabilidad en su suministro, bien sea porque tienen mercados más
eficientes o porque la intervención del Estado es mucho mayor A nivel
latinoamericano, el país es el ter-cero con mayores tarifas de energía para la
industria. Aunque las comparaciones internacionales de precios de la
electricidad no permiten extraer conclusiones definitivas sobre la
institucionalidad energética del país, las industrias que utilizan la energía de
manera intensiva sí podrían encontrar dificultades para competir con sus
pares Latinoamérica nos debido a las diferencias en los precios. El sector
económico que consume más energía en el país es el de transporte,
responsable de casi el 50% del total. Le siguen el sector industrial y el
residencial, ambos con el 19% del total. La industria colombiana ha
demostrado ser muy eficiente en el consumo de energía, con niveles que
están por debajo de referentes internacionales en los subsectores
responsables del 80% del consumo industrial.
Política Comercial
En 2006 el Sistema Nacional de Competitividad se fijó la meta de convertir a
Colombia en el tercer país más competitivo de América Latina en 2032,
mediante la exportación de bienes y servicios innovadores y de alto valor
agregado. Sin embargo, dicha meta está lejos de alcanzarse, dado el nivel
de las exportaciones colombianas y su grado de diversificación y
sofisticación. Así mismo, a pesar de la reducción progresiva en el arancel
nominal promedio, aún existe un alto grado de dispersión, lo que genera
protecciones efectivas por encima del 30%, que incluso para algunos
productos llegan a superar el 100%. Adicionalmente, el problema se acentúa
con la existencia de protecciones efectivas negativas para varios sectores
industriales. El panorama en términos de sofisticación de las exportaciones
tampoco es el más alentador. La estructura de las exportaciones
colombianas sigue concentrada en productos primarios basados en recursos
naturales: mientras que en el año 2000 estos productos re-presentaron el
68,3% de las exportaciones totales, para 2015 correspondían al 77,8%. Este
efecto se debió en parte al aumento de precios que experimentaron los
principales commodities durante varios años. Sin embargo, vale la pena
destacar que la oferta exportable del país cayó, y además sigue concentrada
en productos primarios, a pesar de la reducción de precios que se ha dado
desde 2014. Cabe destacar que, Colombia presentó una de las canastas
exportables menos sofisticadas en América Latina en 2015, logrando solo
superar a Chile y a Perú.
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Crecimiento Verde
El crecimiento verde contribuye a la competitividad nacional de distintas
maneras: primero, está estrechamente ligado al uso eficiente de los
recursos; segundo, valora el capital natural como un factor de producción
con potencial para generar ingresos; y tercero, promueve la adaptación al
cambio climático, lo que permite a los países estar mejor preparados para
la variabilidad climática y eventuales desastres naturales. En un enfoque de
crecimiento verde, el desarrollo productivo debe estar alineado con el uso
eficiente de los recursos. Colombia ha logrado aumentos moderados en la
productividad de materiales desde el año 2000, lo que sugiere que la
generación de valor en la economía depende cada vez menos de la
cantidad de material extraído. Finalmente, el capítulo evidencia la
vulnerabilidad del país ante el cambio climático y sus efectos. Al respecto,
se estima que el Fenómeno de la Niña 2010-2011 no solo provocó un
incremento considerable en la tasa de personas afectadas -pasando de
1,8% de la población total en promedio en el periodo 2000-2009 a 7,4% de
la población en 2010-, sino que su impacto económico ascendió en 2010 al
0,12% del PIB11. Además de los impactos de eventos puntuales, el cambio
climático es un fenómeno de largo plazo que puede afectar varios sectores
de la economía.