Historia del Teatro de Títeres en Cuba
Historia del Teatro de Títeres en Cuba
teatro latinoamericano
•
sumarlo
El THtro de Titeres en Cuba • 3
EL FAUSTO de Estanislao del Campo • 7
Sb6voda • c,.ador .13
El Teatro Nacional Popular de Bolivia • 15
Las Brigadas de Teatro de la Coordlnacl6n
Provincial de Cultura da la Habena • 59
Los Establos de s. M. da Fernando Lo,.nzo r
Alberto Rodrlguez • 17
Información, notas • 65
El
Teatro
de Títeres
en Cuba
El vocablo títere fue conocido en Cuba desde la
época -de la colonización española. Cantó el
Cucalambé en sus populares dé:imas:
«EL REY DE LA
TORRE DEL
RELOJ GRANDE»
de Butler Yeats
teatro nacional de
guiñol.
En su carta Viaje a la Isla de Cuba -1798-, ADAD estrenó en 1945, El Retablillo de D. Cris-
Buenaventura Pascual Ferrer se refiere a los es- tóbal, de Federico García Lorca. El Grupo GEL
pectáculos más populares de la época y, entre ellos, repuso esta pieza en 1949, con Vicente Revuelta
a los títeres : Bailes, juegos, comedías, máscaras. dándole vida y facha al D. Cristóbal. En este
N o dejan de co1rcurrlr también por temporadas mhmo año, Eduardo Manet dirigió el Teatro
t·olatínes, titiriteros, saltimbanquis, y toda especie Guiñol en una primera representación en la Uni-
de cbarlata11es que girmz por Europa, bacen m versidad de La Habana y posteriormente en •:!1
esta ciudad sus babilidades y pasan después 11 Lyceum y en la sociedad Nuestro Tiempo. En
México y Perú. enero de 1949, Pepe y Carucha Camejo iniciaron
A principios de este siglo continuaron los titiri- sus experiencias con un pequeño retablo ambu-
teros recorriendo la i~la con espectáculos combi- lan!e. «Con este retablo recorrimos las escuelas de
nados de circo y magia. Casi siempre al arte de la capital. Cobrábamos una pequeña cuota por
accionar figurillas unían otra habilidad y carac- alumno. En las escuelas públicas de aquel enton-
terizaba la profesión el constante deambular de ces, casi todas con una matrícula excesiva, dejá-
pueblo en pueblo. Todavía se recuerda en San- bamos la cuota a las circunstancias. Bastaba que
tiago de Cuba a un titiritero que por los años lo recaudado cubriera los gastos del transporte.
veinte recorría las calles con un carrito de mano. Lo impotrante para nosotros era anotar una nueva
Un animador dialogaba con un títere y le orde- repre~entación y sentir a los chiquillos vibrantes
nada di~tintas acciones que este ejecutaba: de alegría frente a las paredes de cartón-tabla del
retablo. En el 1950 fu!mos contratados por las
- A ver, Tomasa c·Cómo barre la casa? Misiones Culturales y con ellas viajamos a través
- A ver, Tomasa c·Cómo plancha la ropa? de toda la Isla. Al regreso iniciamos presenta-
ciones en la televisión pero el sentido comercial
Así continuaban hasta finalizar, bailando el títere del arte y de los espectáculos infantiles predomi-
una rumbita, mientras se pasaba el sombrero. nantes en aquel momento determinaron el cese de
En la década del cuarenta los grupos y academias nuestro programa. Fue entonces que, haciendo un
impulsores del movimiento teatral introdujeron gran esfuerzo alquilamos una sala-teatro para los
ocasionalmente entre sus actividades, representa- fines de semam en el Retiro Odontológico y en
ciones con títeres. La primera Academia de Arte el)a dimos nue~ tras funciones durante un año.»
Dramático de La Habana hizo un concurso de En esta época, La Carreta, que inicialmente estuvo
piezas para títeres entre sus alumnos y estrenó dedicado al teatro de actores, bajo la dirección de
en 1940, La Caperucita Roja, de Modes~o Centeno. Dora Carvajal, inició presentaciones con títeres.
Durante aigún tiempo Paco Alfonso dirigió con En 1953, [Link], dirigido por Beba Farías y
entusiasmo su Retablo del Tío Poli/In. El Grupo N ydia del Valle, realizó una buena labor en un
. CONJUNTO e 5
EL FAUSTO
de Estanislao del Campo
Pronto hará un siglo. El viejo teatro Colón, deco· «El destino de una flor>>, muy popular hasta prin-
rado por Georgi, Cheronetti y Verazi, resplandecía cipios de este siglo.
la noche del 24 de agosto de 1866. Por primera
vez iba a presentarse en Buenos Aires -estreno Volvamos al teatro Colón, la noche del 24 de
absoluto- el «Fausto» de Gounod, sobre el libro agosto de 1866. Entre varios cientos de personas,
de Goethe. Fue una velada memorable. La pintada tenemos instalado en una butaca a este barbado
orquesta de querubines y angelitos que, coronando joven de 32 años, aficionado a la ópera. En deter-
el ancho escenario de doce metros de luz, rema- minado momento, se atenúan, casi hasta la extin-
taba el amplio arco del proscenio, artísticamente ción, los 400 picos de gas de la asombrosa <<lucer-
dispuesta alrededor de un gran escudo argentino, na>> colgada del techo. Y la función empieza.
parecía animarse con celestiales melodías. Pero no hemos de describirla nosotros, sino el
Entre los espectadores que abarrotaban la sala, se propio Estanislao, y en versos que han perdurado
encontraba un hombre pálido, de frente above- a través del tiempo, hasta casi completar la cen-
dada, grandes ojos y barba entera, a quien Rafael turia. La primera versión -21 décimas y 240 re-
Hernández, hermano del celebrado autor de «Mar- dondillas- fue escrita en cinco días, casi inmedia-
tín Fierro», definiera así: tamente después de la función, y la publicó «El
correo del domingo>>, el 30 de septiembre de 1866.
«Su palabra seductora, su ancha y plácida faz, Dos meses más tarde, corregida y aumentada,
agradable a pesar de su rostro excesivamente ho- Estanislao del Campo la edita en su propia im·
llado por la viruela; su cabello ensortijado; su prenta, en forma de folleto y «en favor de los
boca sonriente, tan dispuesta a un chiste como a hospitales militareS>> (los de la guerra del Para·
un consuelo, pero refractaria a la maledicencia guay).
o a la crueldad; su continente franco; sus modales
Para enhebrar su relato, inventa el poeta dos per-
de corte criollo; la vivacidad de sus ojos y la
sonajes que, a partir de entonces, habrán de insta-
amenidad de su trato, hacían desde el primer mo-
larse sólidamente en los anales de la literatura
mento simpática esa figura que, por su talento,
gauchesca, junto a magníficos prototipos como
desfila con justicia en la galería de los buenos
Martín Fierro y Santos Vega: «por orden de
poetas del paÍS>>
ap~rición», para seguir la jerga teatral, ellos son·
Ya sabemos, pues cómo era el hombre. Ahora nos
falta establecer quién era. Quizá para los aficio-
nados a la astrología tenga importancia, hasta lo un paisano del Bragao
determinante, su condición de individuo nacido de apelativo Laguna
bajo el signo de Acuario, reflejada en su sensi-
bilidad, su inquietud y su inconstancia. Como esa
no es materia que dominamos -y ajena, por otra a quien el autor hace llegar
parte, al propósito de esta nota- preferimos pa-
sarlo por alto y atenernos a datos más concretos.
eu un overo rosao,
Se llamaba Estanislao del Campo y había nacido flete nuevo y parejito
en Buenos Aires el 7 de febrero de 1834. Su
madre era oriunda de Tucumán y su padre,. por-
teño, acompañó los restos de Juan Lavalle hasta El otro es quien, en suma, va a darnos, en diálogo
Potosí, con póstuma fidelidad conmovedora. Fue verseado con Laguna, la original crónica del
dependiente de tienda, empleado de una barraca, <<Fausto»: Anastasio el Polio,
militar distinguido, diputado, Oficial Mayor de
Gobierno y dueño de una imprenta llamada <<Bue-
nos AireS>> e instalada en la casa número 73 de la un paisano que salía
calle Moreno. Antes de contraer enlace con Caro- de la agua en un colorao
lina Lavalle, sobrina del general, había teniao un que al mesmo overo rosao
amor desdichado que le hizo escribir una canción, uada le desmerecía,
CONJUNTO e 9
redepmte se afiió
en la cc1ra de Luzbel:
sin duda el malo vio en él,
porque allí mue1·ta , ayó.
Sbóvoda creador
Por CALVERT CASEY
Josef Sbóvoda, el autor de la escenografía de Poi yecrán: por los que trata de prolongar y di-
Romeo y Julieta es uno de los grandes renovado- versificar el espado escénico introduciendo el cine,
res del escenario europeo.. las proyecciones, lo que ya es cosa corriente en
Al contemplar su creación se piensa en la afir- el teatro moderno.
mación de Stanislavski ante las escenografías de «La escenografía, ha dicho Sbóvoda, es uno de
Gordon Craig, en 1909: «Craig vive medio siglo los instrumentos de esa gran orquesta que forman
adelantado.» <<De todos los escenógrafos moder- los diversos ·medios de expresión del teatro. El
nos, ha escrito recientemente Denis Bablet, Sbó- escenógrafo debe colaborar con el autor tan es-
voda es el que más ha impulsado esta búsqueda trechamente como el director, cuando el autor
de la expresión dramática por el movimiento del está vivo» (esto echa por tierra la errónea y arro-
decorado, búsqueda que es una prolongación di- gante pretensión de ciertos directores de prescindir
recta de las tentativas efectuadas por Gordon de un autor vivo a la hora de montar sus obras,
Craig desde comienzos del siglo xx para hacer el olvidando que el autor es el creador) .
volumen de la escma trasformable hasta lo infi- «La técnica contemporánea, prosigue Sbóvoda, ha
nito.» transformado nuestra manera de ver la naturaleza.
Escuchemos las ideas de Sbóvoda tratando al mis- Ya no vemos un paisaje como un pintor del si-
mo tiempo de seguir la carrera de este hombre glo XIX, lentamente, con pausas, sino en una su-
aún joven. Nacido en 1920, Sbóvoda pertenece a cesión rápida de imágenes. El teatro tiene derecho
esa generación de 40 años, que agrupa los mejores a ponerse al día en la técnica moderna, como wn
directores checos del momento: Kreycha, Radok, edificio moderno tiene derecho a ascensores. D i-
Pleskot, y el músico y director lírico Kaslik. Muy cho esto, Jos peligros de la técnica son evidentes,
joven trabaja en los pequeños teatros de Praga; todo depende del uso que se haga de ella. Nada
en 1948 realiza su primera escenografía para el de jugar al aprendiz de. brujo. En la historia del
Teatro Nacional. Crea la Linterna Mágica y el arte, sabemos que un buen artista debe conocer
14 e CONJUNTO
perfectamente el material con el cual crea»... «Para Renacimiento el elemento esencial en relación con
mí, el movimiento de la escena tradicional es de· la pieza de Shakespeare: la dimensión del hombre
masiado estereotipado, limita mi trabajo práctico en el espacio escénico, el sentido de la proporción,
en el espacio. Necesito un espacio vasto para poder la ausencia de monumentalidad exagerada, la im-
mover el espacio escénico. Por eso trato de dar a presión de una arquitectura creada por gentes que
la escena una mecanización limitada. No soy par- eran verdaderos humanistas, de gentes que colo-
tidario de las grandes maquinarias; creo en so- caron al hombre en el cen~ro de la escena. Nada
luciones simples, alfombras rodantes, elevadores es ilusionista en la escena que he creado.»
hidráulicos_ Quiero una escena en la que el mo· Sbóvoda ama la palabra cinética (de Kinos, mo-
vimiento será ley, una escena que pueda cambiar vimiento, en griego) porque da una importancia
de forma, de estructura durante el drama, según especial a los problemas del espacio escénico y a
sus necesidades, su ritmo»... «Amo la armonía la animación de este espacio; «rechaza la concep-
general del espectáculo, no que me presenten en ción tradicional del decorado fijo y lo sustituye
escena búsquedas intelectuales, ni que los direc- con un decorado enteramente móvil: suprime ei
. tores y los escenógrafos quieran demostrar lo in- decorado muerto por elementos móviles en per-
teligentes que son. Lo importante es descubrir petua composición y recomposición, no como un
para cada obra el mejor medio de comunicación fin en sí sino como parte de las exigencias de ·
con el espectador. Sólo así podremos competir h obra, es decir el decorado interviniendo como
con el cine y la televisión.» factor de expresión dramática.»
Refiriéndose específicamente a su creación esceno- Tales son las ideas del creador de la extraordi-
gráfica en Romeo y Julíeta Sbóvoda explica, re- naria escenografía montada en el teatro Mella de
batiendo la idea de que la invisibilidad de la La Habana, a la qut: sólo puede objetarse una .
técnica conduce al ilusionismo en el teatro: «En solución pobre: la de la cripta, escena carente de
Romeo y Julieta hubiera hecho ilusionismo si me grandeza, en la que escenógrafo parece haber caído
hubiera esforzado por reconstruir la arquitectura en una trampa; es difícil mover masas en un es-
renacentista de Verona. Me negué a los procedi- pacio pequeño cerrado con una reja, sobre todo
mientos ilusionistas (perspectivas, etc.). Renuncié cuando se las ha movido con tanta libertad du-
al lenguaje del Renacimiento y sólo conservé del rante toda la obra.
CONJUNTO e 15
El Teatro
Nacional Popular
de Bolivia
SOBRE LA OBRA
Ale¡andro Verbitskí
(Jurado)
18 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
PERSONAJES
-¿Qué es aquella añadidura del planeta pendiente allá abajo entre los dos mares océanos y el
austro, donde caen los astros, donde termina todo, aquélla, bajo la Cruz del Sur?
Cola de la tierra, poso del cielo, borra del océano, nacedero de vientos, osario, principio, tumba.
N o tiene oro. no tiene hierba cereal, no tiene rastros del hombre erguido, el expulsado. Será
la nueva tierra.
Ríos descolgaré desde el norte para guardarla, y legiones de árboles, lapachos, aromos; y multi-
plicaré las montañas y las piedras, para guardarla; y donde no lleguen, donde no alcancen, ahí
volveré a confundir la tierra con los cielos, y criaré hierba y le llamaré pampa. Y criaré vientos
que hagan el invierno sobre los cedros altos del sur, y vientos que hagan el verano en las totoras
del arroyo entre los peces mansos. Y ctiaré madrogadas de pájaros, y rebaños en las colinas de
crepúsculos lentos, y un abrojo. Y un puma. Y un cardo. Y una viña.
Pero el hombre la condenará.
Tierra de los fuegos, Patagonia, Eldorado, ríos de plata, Trapalanda. El hombre delirará reco-
rriéndola sobre sus manos y sus pies. En vano se afanará y buscará, robará y matará e indagará
la tierra y los cielos. En vano quemará las naves y las volverá a armar. Será la tierra de la
eterna aventura. No tendrá verbo. No tendrá amor. No tendrá un rostro. De afuera le vendrán.
Todo le vendrá de afuera.
-El país estaba deshabitado y desierto. Y Dios ecbó a andar siete vacas y un toro. Y la vaca
traía en su vientre la simiente. Y fundó la pampa. Y el caballo y la pampa engendraron al indio.
fernando Iorenzo / alberto rodriguez CONJUNTO e 19
Y la vaca pacía en libertad por la pampa y era de todos los hijos de esta tierra. Pero ocurno
que la vaca fue codiciada por otras gentes. Y la vaca codiciada y el indio engendraron al Con·
quistador, al Adelantado, al Fundador, al Colonizador, al Encomendero, al Invasor. Y entre
todos engendraron al gaucho. Y la vaca fue perseguida en gran manera. Y hubo hambre entre
las gentes de la tierra. Y el hambre los obligó a pelear. Y desde entonces se les llamará malones,
cuatreros, malentretenidos, abigeos, ladrones, vagos. Y la vaca fue cazada y encerrada. Y la
vaca encerrada, perseguida, cazada, desjarretada, carneada, cuereada, engendró al cazador, al deso-
llador, al vendedor. Y fueron sus nombres: el del cazador, militar; el del desollador, hacendado;
el del vendedor, comerciante,
Y los tres serán hijos del cuero, de la grasa, de la cerda, del charqui, de la cecina, del tasajo, de
los garrones, de las achuras, de las patas, de las tripas saladas, de la cola de vaca. Y aún hubo
alguien que construyó barcos para llevar la vaca viva allende el mar. Y éste fue el marino, hijo
de los establos oceánicos. Y fueron sus años todos los del país. Y la vaca encerrada funda la
estancia. Y la estancia será domesticación, aquerenciamiento, castración, estaqueada, recogida,
marcada, brete, señuelo, retajo, alambrado. Y la estancia será el país.
Es así como la vaca crea al país. De su vientre lo crea. Y de la vaca saldrán los de arriba, los
del medio, los de abajo: la alta carnesía, la pequeña carnesía y aquéllos que disputaremos las tripas
a los perros.
aclamar.
DAMA MARG ARITA -Todo s tus amigos te quieren. El pueblo te acaba de
GENERAL 2 -Se comenta de un hombre de aspecto humilde, un andrajoso.
GENERAL 1 -Para mí, ha sido un enemigo político.
GENERAL 2 -Desde un balcón parece que vieron a dos anarquistas.
DAMA MARG ARITA -¿Y cómo son los anarquistas?
GENERAL 2 -Y. . . despeinados, con los ojos salientes, bigotes caídos.
DAMA MARG ARITA -Prueb a de levantarte, te hará bien.
¡El país hierve
LEGISLADOR -(Entra ndo) ¡Es una ignominia! ¡El poder civil se avergüenza!
de indignación !
GENERAL 1 -¿Hay desórdenes en la calle?
para el
LEGISLADOR -Un cabildo abierto, un cabildo abierto. El pueblo exige castigo
culpable.
DAMA CLOTILDE -¡Desal mados!
DAMA MARG ARITA -¿Uste d estaba junto a mi esposo cuando lo atacaron?
LEGISLADOR -Codo con codo, señora.
se dio cuenta
DAMA MARG ARITA -¿Y no vio nada? ¿No le vio la cara a ése? ¿No
cuando el asesino levantó la mano con la piedra?
LEGISLADOR -Las manos del indio son tan rápidas como cobardes.
DAMA MARG ARITA -¿Indio s?
LEGISLADOR -Indio , indio, mi señora. El atentado lo cometió el indio.
GENERAL 1 -¿Cóm o lo sabe?
una escarapela
DAMA CLOTILDE -Pero algunos dicen que era un hombre bien vestido, con
en la solapa, y que venía como a saludarlo.
con una escara-
LEGISLADOR -Chism es. Chismes. A ningún ciudadano bien vestido, y menos
pela en la solapa, se le hubiera ocurrido atentar contra la vida de un oficial.
(Señalando
GENERAL 2 -Ya lo decia yo. Tiene razón. Hay manos de indios en todo esto.
al Comandante) El malón ha avanzado basta su frente.
querido amigo.
LEGISLADOR -Nadie duda de que ha sido un indio. Aquí está la piedra, mi
(Muestra una piedra. Todos lo rodean) .
GENERAL 2 -Un pedazo de ladrillo ...
DAMA CLOTILDE -¡Crimi nales, con un ladrillo!
Campaña del
GENERAL 2 -(Solem ne) Ya tenemos la primera pieza para el museo de la
Desierto.
sido el indio?
COMA NDAN TE -(Apar te, al Legislador) ¿Pero de dónde ha sacado que ha
enemigos.
LEGISLADOR -La circunstancia histórica me lo dicta. A la plebe hay que crearle
conservara
DAMA MARG ARITA -(Con la piedra en la mano) Si hasta parece que todavía
olor a indio.
¡El indio! Las
LEGISLADOR -(Apar te, al Comandante) ¿Ve? Ya está dando resultado.
grandes empresas necesitan grandes enemigos.
indio, y detrás
GENERAL 3 -(Entra ndo) Me juego la cabeza que detrás de todo esto está el
nos demoramos pronto
del indio, Chile, que no quiere que le arrebatemos la pampa al salvaje. Si
tendremos encima a los chilenos.
femando Iorenzo / alberto rodríguez CONJUNTO e 21
GENERAL 2 -Hace cincuenta años que venimos peleando contra las tribus: que una zanjita
para pararlos, que tratados de paz, que regalitos para que no se enojen. . . La cuestión es que
todo el mundo se burla de nosotros.
COMANDANTE -Yo me comprometo a recuperar para las armas argentinas el prestigio per·
dido y a parar a los invasores de nuestras fronteras.
AMANUENSE -(Anunciando) El señor Em'>ajador.
EMBAJADOR -(Entrando) Me me enterado con estupefacción del atentado a su persona.
Vengo a expresarle al dilecto amigo mi profundo sentir y el de mi gobierno, que se asocia a las
condolencias y condena tan arbitraria acción. ¿Cómo fue? Se hab~a de un anarquista.
GENERAL 3 -Un indio, señor Embajador.
EMBAJADOR -Caramba. Los viajeros ingleses, que tantas veces atrave,.ron estas pampas,
señalaron el gran peligro que entrañan esos salvajes no asimilados a la nación.
GENERAL 1 -Pero ahora terminaremos de una vez con esta plaga de plumas que nos aver·
güenza ante el extranjero.
EMBAJADOR -Mi país ve con alegría la enorme voluntad de ustedes para incorporar la
pampa al país. En manos de los indios, será siempre una tentación para los vecinos chilenos,
envalentonados. Estos nos preocupa.
LEGISLADOR -A~miro en el inglés la sutileza jurídica y la eficacia práctica con que ha lle·
vado la civilización a las tierras bárbaras de este planeta. Decir inglés, es decir «maestro en
límites y fronteras».
EMBAJADOR -Celebro que ustedes nos comprendan. Esta América no siempre ha sabido
comprendernos.
DAMA MARGARITA -Lo dice con nostalgia, señor Embajador.
EMBAJADOR -La nostalgia en mi país, señora, también tiene su orden: pertenece al dominio
exclusivo de los poetas.
LEGISLADOR -Ah, los poetas ingleses. i El gran Shakespeare! To be or not to be.
EMBAJADOR -Así es: ser o no ser.
·DAMA CLOTILDE -¿Te duele la herida? ¿Quieres una copa de champán? Te hará bien.
(Lo mira de cerca) Se ha dormido ... Se ha dormido.
(Todos salen en puntillas, despidiéndose unos de otros. Sólo quedan Clotilde y Margarita. Lo que
sigue será una escena onírica, lo que sueña el Comandante, que se levantará como un sonámbulo.
Mientras aparecen los cuatro persona¡es de su sueño.)
COMANDANTE -El culpable de todo lo que está pasando es el indio. La herida ha sido do·
lorosa y traidora. Hay un enemigo dentro del país que está conspirando contra la nacionalidad.
Es el indio. El indio es el culpable de todos los males que nos afligen, de vuestra pobreza, de
vuestras penurias. Mi glorioso ejército se abrirá paso a sangre y fuego para arrancarle las vacas
.y las tierras y repartirlas a todos los pobladores de este suelo. Chile no es un gran peligro, pero
en cambio es una buena excusa. Y guay con tocar un indio. Ellos son el último peldaño de mi
escalinata, para que yo suba. La escalinata que empezó en el Paraguay con paraguayos muertos.
Obra redentora y libertadora. Mis indios me están esperando ahora para ofrecerme su sangre. Es
su turno. Del fondo de la pampa vengo coronado nuevo restaurador, a lomo de indio, a lomo de
gaucho, a lomo de caudillos que me ceden el cuero para hacerme las botas que me va a calzar el
país.
PRESIDENTA -(Apareciendo en el sueño del Comandante) La Benemérita Sociedad de Bene-
ficencia que presido ha resuelto elevar rogativas hasta que aparezcan los culpables.
22 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
SECRETARIA -(Lo mismo) Los frecuentes malones contra poblaciones cristianas, han demos-
trado que esos herejes no son seres humanos.
PRESIDENTA -(Su lenguaje es cada vez más precipitado y hasta ininteligible) Ergo, la caridad
no es buena para ello. El indio no tiene alma, desprecia a la familia, viola la propiedad privada
y desconoce a Dios.
SECRETARIA -A mi abuelo se lo comieron los indios.
PRESIDENTA -Vuestra conquista, a la que ninguna piedra artera podrá detener, señor Gene-
ral, está a punto de iniciarse con la bendición del Altísimo ...
SECRETARIA-... y el apoyo de todas las m"embros de esta Sociedad de Beneficencia, que
desde este mismo momento empiezan a hacer colectas entre ricos y pobres . ..
PRESIDENTA - ... entre ricos y pobres, para atenuar el sacrificio heroico de los señores ofi·
ciales y los soldaditos de la patria.
SECRETARIA -Señor General, señor General, señor General (Aplauden).
PRESIDENTA -Queremos también manifestarle que nuestras niñas expósitas tejerán charreteras
y uniformes, día y noche, sin comer ni dormir, uniformes y charreteras, montañas de charrete-
ras, ríos de galones, océanos de paño verdeoliva, para alfombrar el camino triunfal de las pampas,
por los siglos de los siglos.
SECRETARIA -Señor General, señor General, que los soldaditos vuelvan con las mochilas car-
gadas de gloria y no de fiebre amarilla como cuando la campaña del Paraguay.
INGENIERO 1 -(Apareciendo en el sueño del General) Buenos días, señor General.
INGENIERO 2 -(Lo mismo) Buenos días, señor General.
INGENIERO 1 -(Circunspecto, metido en su frac) Este es el libro del Sagrado Registro de la
Propiedad. (Abre un enorme libro).
INGENIERO 2 -(Es una réplica del primero) Somos los ingenieros, los agrimensores, que me-
dirán las tierras a conquistarse.
PRESIDENTA -Hijo mío, hijo mío, has regresado del viejo mundo. ¡Qué felicidad!
SECRETARIA -(Abrazando a un ingeniero) Hijo mío, hijo mío, mi bachiller, mi genio •.. (La
otra dama abraza al otro ingeniero).
PRESIDENTA -Llegáis justo en el momento en que la patria más os necesita ..
INGENIERO 1 -Somos los ingenieros, los agrimensores, los peritos partidores, los ecónomos,
los tasadores, los martilleros, los rematadores, los escribanos, los transfirientes.
INGENIERO 2 -Por ante mí, su majestad el indio transfiere al Superior Gobierno leguas y
leguas y leguas y leguas, a cambio de un glorioso uniforme ... o si no un sable ... o si no un botón ...
o si no una hilacha dorada ... o si no un humilde pantalón de ciudad.
COMANDANTE -Seréis tentados, seréis amenazados, por el mercader, por el civil, por el mili-
tar, por el extranjero; manteneos puros, lejos del indio. Yo cargo con los pecados. Vosotros tenéis
la misión de marcar la pampa. Cada hito que pongáis será inamovible, intocable. La propiedad
es sagrada. Vosotros la consagráis en el [Link], en tanto yo seré su perro guardián. (Desapa-
recen los persona¡es de la visión).
DAMA MARGARITA -Te quejas. ¿Estás despierto?
DAMA CLOTlLDE -Sigue dormido. ?No sería mejor acostarlo?
ferllando Iorenzo / alberto rodríguez CONJUNTO e 23
11
GENERAL !-(Dictando) Soldados del Ejército Expedicionario, cuando los hombres de buena
voluntad invadan estos desolados campos de la pampa que fueron escenarios de carnicerías des-
tructoras y sangrientas, para convertirlos en emporios de riqueza y en pueblos florecientes de mi-
llones de seres ricos y felices ...
AMANUENSE - ... ricos y felices ...
GENERAL 1 - ... ricos y felices ... recién entonces, soldados, se estimará el mérito de vuestro es·
fuerzo, y la hazaña de haber conseguido la redención de esos mismos salvajes, la raza indígena
más viril y más avanzada después de los incas...
HACENDADO (Apareciendo) Mi padre decía ..
COMANDANTE -Adelante, señor Hacendado.
HACENDADO -(Se saludan) Mi padre decía «o indios o vacas», con ese lenguaje un poco
rudo del pionero.
COMANDANTE -La gente más franca es la que habita el campo.
HACENDADO -No hay duda. Somos conocidos y admirados como un país de pastores.
COMANDANTE -Exacto. Yo recuerdo de mi vida en la frontera, donde me ponía a meditar
en la patria, que el destino de la República está inexorablemente ligado a la cola de la vaca.
HACENDADO -;Qué coincidencia! Mi abuelo decía que el dios visible de estas tierras es la
vaca, porque, piénselo usted mismo, señor Comandante: ¿qué fue lo que permitió a nuestros glo-
riosos ejércitos salir por América a liberar pueblos? ¡Las vacas! ¿Qué es lo que nos permite el
intercambio material y espiritual con la Europa? ¡Las vacas! ¿Por qué nos admiran en el mundo
entero? ¡Por las vacas!
COMANDANTE -Esa es la riqueza que quiero consolidar. Tengo ocho mil hombres listos
para acabar con el indio.
HACENDADO -Hermosas palabras. Pronto podremos criar nuestras vacas en paz, sin per·
turbaciones.
COMANDANTE -Sí, señor. Paz. Paz interna. Paz. Paz a cualquier precio. Sueño con la paz.
HACENDADO -Usted lo ha dicho: paz para las vocas. Y toda mi fortuna está al servicio de
esta empresa. ·
MONSEl'IIOR -(Entrando) Buen día, buen día, me metí por el ojo de la cerradura.
COMANDANTE -Adelante, Monseñor.
MONSEl'IIOR -Gracias. Veo que algo están tramando a espaldas de la Santa Iglesia. (Ríe).
HACENDADO -Nada de eso. Hablábamos de la extirpación de los herejes.
MONSEl'IIOR -Ah, pero la palabra «extirpación» no es del agrado de la iglesia. Aunque cele·
bro la campaña civilizadora. No será el obispo quien ~ oponga al progreso.
24 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
GENERAL 2 -Pero Monseñor, se los van a comer crudos. Sus campanas, sus campanas son
indispensables. Usted con sus campanas y nosotros con nuestros rémington.
MONSE~OR -El indio es una criatura natural, silvestre, inocente, errante, que no ha sido
lavada del pecado original. La iglesia no los trae mansitos, como usted quiere, porque no se puede
andar galopando con Dios a cuesta detrás de cada indio.
GENERAL 1 -¿De modo que nada de campanas?
MONSÉ~OR -Yo no amenazo.
GENERAL 2 -Y tampoco habrá bendición de banderas ...
MONSE~OR -No me hagan decir lo que yo no he dicho. Tengo mi plan. Es una humilde
contribución que debe ser escuchada.
COMANDANTE -Anoto, Monseñor.
MONSE~OR -Anote: criaje de criados.
GENERAL 2 -¿Criaje? ¿Qué es eso?
GENERAL 1 -¿Usted quiere decir ~educciones, mitas?
MONSE~OR -Yo no quiero decir nada. Hablo de Ilbertad. De la sangre libre del indio. Bien
saben ustedes que él no tiene hogar, no forma pueblo, que es un jinete avezado, un cazador de
vacas. Incorporar su alt¡,a a Dios y sus tierras a la patria, no obliga a derramar sangre.
GENERAL 1 -El ejército necesita enemigos para existir.
GENERAL 2 -Dígame, Monseñor, ¿qué baria usted si le dieran entorchados como éstos si.n
haber peleado contra nadie? Le darla vergüenza, ¿11o? ¿Qué" baria si S';' mujer, en un arranque de
nervios, lo tratara de cobarde; si la gente se diera cuetlta de que estos galones son por antigüedad?
No, señor. Sin batallas no hay mlllwes. La Providetlcia nos ha conseguido al indio como nuestra
gran oportuuidad histórica.
MONSE~OR -La Providencia, la Providencia. . . Los designios de la Providencia son inex·
crutables.
GENERAL 1 -¿Se opone usted a la glocia del Ejército?
MONSE~OR -Déjeme pensar, déjeme pensar, (Se pasea. Los generales tOmMI mate, rien,
fuman.) ¡Ya está! Habrá campanas. Pero escuchen. La tropa rodeará a los indios sin disparar
un tiro. Y avanzamos, los vamos estrechando, basta que los soldados formen un enorme cerco
alrededor de los herejes. Y ahí los dejamos, sin comer ni beber. Al poco tiempo, ellos solos acu·
dirán en bandadas al seno de la Iglesia, y en su seno se harán hombres de provecho y dudada·
nos patriotas.
COMANDANTE -Un disparate. ¿Cómo contengo a los oficiales?
MONSE~OR -El orden jarárquico. Usted les ordena no disparar, y sanseacabó.
COMANDANTE -Así que salimos a paseamos por las pampas con ocho mil soldados, las
charreteras brillantes, las bandas tocando, en resumen, una parada militar en homenaje al indio.
Entonces, cuando ellos avancen sObre nosotros, nos dejamos matar como héroes de la patria,
MONSE~OR -Ah, en ese caso yo acepto.
COMANDANTE -¿Qué es lo que acepta?
MONSE~OR -Los rémington. El heruismo y la gloria en defensa propia son tan naturales
en el cuartel, como en la iglesia la humildad y el renunciamiento.
COMANDANTE -Monseñor, nuestra consolidación nacional necesita descansar sobre sangre
y héroes para que los que vengan detrás nos tomen en serio.
MONSE~OR -¿Y si se descubre qtie el sran holocausto histórico del indio pudo haberse
evitado?
26 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
HACENDADO -Mi padre decía «o indios o vacas». La sangre de la vaca tiene por Jo tanto
prioridad sobre la del indio.
MONSEEilOR -Por encima de todas las sangres cuya defensa estamos asumiendo, está la sangre
de Aquél, derramada para salvar a la humanidad.
HACENDADO -Justamente. El indio despilfarra la sangre de las vacas, y la sangre de las
vacas es nuestra moneda. Ofrezca en pago sangre de indio a ver qué le dan.
MONSEEi!OR -Si técnicamente ustedes opinan, con mayor autoridad que yo, que esa campaña
no es posible sin sangre, sólo pido que se me confíen Jos hijos de los indios que se pueden
salvar para el progreso.
AMANUENSE -(Anunciando) ¡Mister Hale!
(El nombre corre eléctricamente por toda la sala)
EMBAJADOR -Aquí está el hombre.
COMANDANTE -Los rémington.
TODOS -¡Los rémington!
(Entra Mister Hale con un Rémington envuelto.
Presentaciones en silencio.
Generales 1, 2 y 3 descienden constituyendo una
sola escena.)
EMBAJADOR -Mister Hale. Señores, un país cuyo Presidente afirma que está dispuesto a eco·
nomizar sobre el hambre y la sed del pueblo para pagar las deudas adquiridas, es digno del ma-
yor crédito. Desempaque.
(Hale empieza a desempacar el arma.)
GENERAL 1 -Acérquese, Monseñor.
MONSEEi!OR -Prefiero no verlo.
GENERAL 2 -Pero venga. No serán para sus indiecitos.
MONSEEi!OR -Así lo espero.
GENERAL 3 -De modo que con blanco fijo, puntería a 500 metros.
HALE _Sin recalentamiento.
GENERAL 2 -Si el indio estuviera quieto ...
GENERAL 1 -Con el indio a caballo, ¿blanco a 300 metros?
HALE -Casi seguro.
(Generales iuegan con el fusil)
GENERAL 3 -Nuestros gauchos, donde ponen el ojo ponen la bala.
GENERAL 2 -¿Cuál es su característica?
HALE -Automático, balas con camisa de acero, pólvora sin humo, muy liviano.
GENERAL 3 -Una belleza.
GENERAL 2 -A qué perfección ha llegado la técnica en algunos países. Gente que piensa,
naturalmente.
HALE -Gracias.
GENERAL 1 -Países que no tienen indios. (Ofreciendo el arma a Monseñor) Agárrelo, agá-
rrelo.
HALE -Puede tomarlo, es muy liviano.
GENERAL 1 -¿No es una belleza? Mírelo siquiera, Monseñor. (Cuando el Obispo vuelve la
cabeza, por fin, para mirar, el General 1 le pone el arma en las manos.)
28 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
HALE -(Explicando) Acero escocés, madera de la India. Altamente calibrado, ¿Quiere hacer pun·
tería?
MONSE~OR -No, no. Gracias.
GENERAL 2 -¿No vale la pena matar con un arma así?
GENERAL 3 -Desgraciadamente, el indio no sabrá apreciarlo. ¡Qué lástima no tener un ene-
migo más civilizado!
¡erna11do Iorenzo / alberto rodríguez CONJUNTO e 29
111
(La calle)
PREGONERO -La República atraviesa momentos dramáticos. El indio, el enemigo secular del
país, va a ser aniquilado. La patna y nuestro propio decoro como pueblo viril nos obligan a do-
minar por la fuerza a una horda de salvajes que destruye nuestra principal riqueza y nos impide
ocupar definitivamente la tierra en nombre de la sagrada ley del progreso. Inscríbanse en el pa-
drón. La patria llama a la conciencia y al corazón de todos sus hijos para asegurar por las armas
la libertad y la paz. Al que se inscriba en las filas del Ejército se le regalarán diez cuadras de tierra.
Madres, mandad a vuestros hijos, que os serán devueltos llenos de gloria, riquezas y una medalla.
LEGISLADOR -Tela inglesa.
EMBAJADOR -Ah, es proverbial la elegancia del señor diputado. Nuestros telares están vis-
tiendo al mundo.
LEGISLADOR -El gaucho pasará a la historia con su poncho inglés, sus espuelas de Bir-
minghan, su chiripá high class (Ríen).
EMBAJADOR -Los telares criollos son antieconómicos (Ríen).
HACENDADO -Lo que yo digo: ¿qué va a pasar con esas tierras? ¿Cuál va a ser su destino?
EMBAJADOR -¿Qué va a pasar?: ferrocarriles, vacas para la exportación, inmigrantes. Ese es
el valor de la campaña, no las medallas.
LEGISLADOR -Hágaselo entender al Comandante-
HACENDADO -Hay que hacérselo entender. Gobernar es poblar.
LEGISLADOR -¿Pero poblar de qué?
HACENDADO -¡Poblar de vacas! ¿Y Rousseau? ¿Usted lo lee? El hombre nació libre.
LEGISLADOR -Claro que lo leo. Y Spencer. El librecambio. Abrir las puertas, abrir las puer·
tas.
EMBAJADOR -¿Spencer? Todos los habitantes del país tienen igual derecho al suelo. ¡Está
loco!
HACENDADO -¿Y Stuart Mili? Ningún hombre ha hecho la tierra. ¡Qué gracia! Necesito
estar desahogado, no oprimido. Que mis vacas puedan moverse en libertad. Con la libertad que
quería Rousseau.
EMBAJADOR -¡Suprimir la tierra libre fue el grito de George! ¡Mientras haya hombres libres
en los campos es imposible la propiedad!
LEGISLADOR -Renta, renta, renta, ésta es la palabra. Librecambio. Horno Economicus. Opti·
mismo, naturalismo, liberalismo, individualismo. i Renta!
EMBAJADOR -No es posible que vivan más hombres de los que pueden ser alimentados:
¡Malthus!
HACENDADO -Por eso ...
EMBAJADOR -Por eso, un Comandante ganadero. Esa es la clave. Un land-lord. Un militar
transformado en hombre de empresa.
LEGISLADOR -Pero no lo va a conseguir. El Comanclame e~ \le vieja escuela. Y para colmo,
fatalista.
30 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
HACENDADO -Todos los pensadores son fatalistas. Por eso, la verdadera filosofía está en la
tierra, en la vaca, en la riqueza.
EMBAJADOR _¿Y usted está seguro que el Comandante aceptará tierras? ¿El, un hombre de
viejo cuño? Tiene un sectario sentido de la na:ionalidad. Confunde la propiedad con un pedazo
de patria.
HACENDADO -¡Pero es un pedazo de patria!
EMBAJADOR -Si, pero, pero ... todo es patria. La patria va por abajo, va por arriba de las
cosas ...
LEGISLADOR -Vencida la cabeza, vencido el cuerpo. Y la ley de tierras la manejaremos nos-
otros.
HACENDADO -Hay que evitar a toda costa el fraccionamiento. Es ruinoso para la explotación
~~~ .
IV
GENERAL 1 -El espíritu de la tropa es excelente. Las bandas no dejan de tocar desde hace
tres días.
COMANDANTE -¿Se insiste en hablar de los motivos altamente pa~rióticos de la Conquista en
todos los comunicados a la población?
GENERAL 1 -Sí. Todo magnífico. Las damas de beneficencia 110 duermen por difundir entre
sus relaciones -y aun entre sus sirvientes, que es mucho más meritorio- la incalculable gran-
deza de la expedición. Anoche estuve en lo de doña Filomena de Anchorena. Se discu!ió incansa-
blemente sobre la denominación que debía darse a nuestra empresa. Surgieron los nombres de
<<Cruzada Patriótica>>, Campaña Civilizadora>>, «.Acción pro Redención del Indio», <<Amor, Progreso
y Fe por las Armas». Algunas damas más exaltadas proponían: «Campaña Profiláctica Moral».
COMANDANTE -¿Se habló de las tierras a conquistarse?
GENERAL 1 -No se habló de tierras.
COMANDANTE -¿Y qué dicen los soldados de los fortines?
GENERAL 1 -A eso vengo. Quiero consultarle sobre un gaucho que hemos atrapado y se
niega a volver al frente,
COMANDANTE -¿De qué se queja?
GENERAL 1 -Del hambre, del frío y de que se lo comen los piojos.
GENERAL 2 -Gaucho tenía que ser.
COMANDANTE -Creí que era más grave. Por lo visto se queja de no poder defender a la
patria como él quisiera. Matar indios como él quisiera.
GENERAL 1 -¿Indios? A eso vengo. El gaucho Juan Villafañe es un elemento disolvente.
GENERAL 2 -Garrote y estaca con él.
COMANDANTE -¿Cómo es eso de disolvente?
GENERAL 1 -Sostiene que no hay indios, que él nunca ha visto un indio.
COMANDANTE -jGaucho anarqu'sta! Hay que cortar por lo sano. Esta frase «no hay indios»
no la puedo soportar. No he dormido en quince años elaborando esta campaña y este matrero en
un minuto me hace tambalear.
COMANDANTE -¿Cuáles son las palabras textuales de ése? Necesito la versión exacta.
GENERAL 3 -(Lee) <<El soldado Villafañe Juan ha comentado entre la tropa lo que sigue:
me estoy envejeciendo de esperar a los indios, no hay indios, yo nunca he visto un indio.»
COMANDANTE -(Solemne y lemo) Atención: éste es el peligro grave. Esta es la disolución.
Estas son las cosas que hay que reprimir con fusil.
GENERAL 3 -Y dijo que sus enemigos no son los indios sino los proveedores, los oficiales
y todos esos señores que le chupan la sangre como los piojos, y que contra ellos habría que pelear.
GENERAL 1 -Negar en estos momentos la existencia del indio sería la difamación más ale·
vosa contra nosotros.
GENERAL 2 -Yo lo he dicho desde el primer mome!lto; el que niega la existencia del indio
es un traidor a la patria.
32 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
GENERAL 3 -Sí, señor. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
COMANDAN TE -¿Cuántos indios tenemos?
Largo silencio.
GENERAL 1 -¿Cuántos indios podrían calcularse?
GENERAL 2 -¿En total?
COMANDAN TE _Sí, en todo el país. En todos los frentes.
GENERAL 3 -En el frente de Cuyo, sumando los del frente del centro, más los de la Patagonia,
y agregando los dos mil de Pincén ...
GENERAL 2 -Pero el cacique Pincén no tiene dos mil. ¿No tenía cinco mil?
COMANDAN TE -¿Y esos diez mil de Calfucura?
GENERAL 1 -De lo que estoy seguro es que el malón al pueblo de azul registró siete mil
ind~os bien armados.
GENERAL 2 -Pero general, eso fue hace tres años.
COMANDAN TE -La tribu de los ranqueles es bien conocida por la cantidad de indios gue-
rreros. Si calculáramos unos doce mil, estaríamos en lo cierto.
GENERAL 3 -Habría que descontar el cuarenta por ciento que se llevó la viruela.
COMANDAN TE -No sea bárbaro. La viruela no puede matar cinco mil indios. El indio es
fuerte, la resiste.
GENERAL 2 -Muy cierto. Quedamos entonces en que Jos ranqueles serían unos doce mil.
GENERAL 1 -¿No le parece una suma optimista? Si pusiéramos cuatro mil seríamos más
realistas.
GENERAL 2 -¿Cuatro mil? Bueno, cuatro mil. Más los siete de Purrán, más los doce de
Shayhueque, más la Confederación de las tribus de Calfucura ...
GENERAL 3 -Calfucura ha muerto. Las tribus se separaron y los principales caciques vol-
vieron a Chile.
COMANDAN TE -¿Y el uniforme de general que se le dio para que se presentara con dignidad
a luchar contra nuestras tropas?
GENERAL 3 -El uniforme del cacique general Calfucura parece que lo ha heredados su hijo
Namún, que se niega a pelear contra el ejército porque dice que es nuestro hermano, que ellos
también son argentinos y cristianos.
COMANDAN TE -¡Indios felones! Siempre las mismas propuestas de paz para sorprendernos
desprevenidos. Pero esta vez no podrán. Bueno, ¿y cuántos indios tenemos al fin?
GENERAL 3 -Yo creo que si lanzamos así nomás el número de cien mil guerreros, podría-
mos cometer un error histórico que desmerecería nuestra hazaña.
GENERAL 2 -Propongo un número intermedio entre la realidad y la necesidad.
GENERAL 1 -¡Si tuviéramos un buen censo completo!
COMANDAN TE -En buena hora no lo tenemos. El censo es peligroso.
GENERAL 2 -Propongo decir que tenemos diez mil indios aguerridos, disciplinados, armados
con armas modernas y conducidos por oficiales del ejército chileno.
GENERAL 3 _No, un disparate. Propongo cuarenta mil y no citar lo de agueridos ni lo de
la oficialidad extranjera.
GENERAL 1 -Encontrar ese número está resultando la parte más embromada de esta guerra.
Parece mentira. Mi número es veinticinco mil.
ferntmdo Iorenzo / alberto rodriguez- CONJUNTO • 33
COMANDANTE -Yo necesito cincuenta mil indios guerreros en las pampas, salgan de donde
salgan. (Al Amanuense) ¡A ver, llámeme al coronel Gramajo! ¿Será posible que no haya indios?
¿Será posible que estos salvajes se hayan mueno solos, son pelear, justo ahora que los necesitamos?
GENERAL 1 -Y si no hay indios, ¿contra quién peleamos?
COMANDANTE -Los inventaremos. La conquista está en marcha, no puede volverse atrás
porque no haya indios. Todo preparado, todo planificado, y ahora este detalle. Lo único que
se me escapó. Y sin indios ... ¿cómo nos justificamos?
GENERAL 1 -Hagamos que se trencen dos regimientos de los nuestros. De noche todos los
gatos son pardos. Yo ataco con mi regimiento a la tropa del general Rosendo. Rosendo y su ofi·
dalidad estarán avisados para que se pongan a salvo. Ataco por sorpresa y me retiro imediatamente.
Habrá bajas. ¿Quiénes fueron? ¡Los indios! Si la gente se sorprende de que son heridos de bala y
no de lanza, es muy fácil: los indios nos atacan con armas compradas a los comerciantes chile-
nos. (Comandante queda pensativo. Entra coronel Grama¡o.)
COMANDANTE -(A Grama¡o) ¿Cuántos indios tenemos en total?
GRAMAJO -Mi cálculo es optimista. La pampa está plagada de indios.
COMANDANTE -¡Esto es lo que quería oír! ¡Plagada de indios! No se discute más. (Al
Amanuense) Escriba: «El estado mayor general del Ejército Expedicionario en Campaña, reunido
en consejo de guerra verbal y sumario, resuelve imponer al soldado Juan Villafañe la última pena
por desertor.» Agregar protocolo. Señores gene:ales, tengo el honor de anunciarles que desde
este momento la campaña al desierto está en marcha.
Todos suben [Link] al estrado del Esta·
do Mayor. Se Extienden grandes mapas en el
suelo. Lo que sigue se ¡ugará sobre ellos como
sobre un gran campo.
GENERAL 1 -Grande es la pampa, ¿eh?
GENERAL 2 -Tan grande como el país. El río de la Plata.,, Buenos Aires ... ¡Qué largo es
Chile! ¿No? Si no fuera por la cordillera, la pampa hubiera llegado tranquilamente al Pacífico.
Y pensar que fue mar. Dicen que en la cumbre de los cerros se han encontrado esqueletos de peces.
COMANDANTE -Vamos a ver, vamos a ver. ¿Dónde es que estaban las mayores tribus?
GENERAL 3 -Aquí, aquí, aquí, aquí al centro, aquí al sur, aquí contra la cordillera, al
oeste . ..
GENERAL 1 -Quiere decir que debemos mantener las cinco columnas que habíamos pensado.
GENERAL 2 -Sí, todas con infantería y artillería. Habrá mate y carne de potro para todo
el mundo.
GENERAL 3 -Macanudo.
COMANDANTE -Bueno, al tema. ¿Qué es esta mancha azul? ¿Cerros, aguadas?
GENERAL 3 -Aguadas.
COMANDANTE -A ver ... Esto está dibujado como si fueran tolderías, no aguadas.
GENERAL 1 -Sin embargo parece una laguna.
GENERAL 2 -Estaría pintada de verde o azul. Aquí las referencias están bien claras : ríos,
pantanos 1 aguadas, lagunas, de azul.
GENERAL 1 -Pero toda la pampa es azul.
COMANDANTE -¿Y dónde están los caminos? ¿Por dónde nos metemos? Usted, por ejemplo,
¿por dónde conduciría a su columna?
34 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
GENERAL 2 -Yo debía estar aquí. De aquí paso por aquí, sigo el curso de este río derecho
al sur, y planto mi campamento aquí. ¿Ustedes,mientras tanto, qué hacen? ¿Los espero para uni-
ficar las cOlumnas? ¡No me van a dejar esperando!
GENERAL 3 -Usted va muy rápido, general. En primer lugar usted no sabe si va a poder
bordear ese río. Además, esto no parece un río.
GENERAL 1 -¡Claro! La pampa no tiene ríos.
GENERAL 2 -¡Cómo que no tiene ríos! No serán grandes ríos, ¿pero cómo viven las vacas y los
indios?
GENERAL 1 -Las vacas, no sé. Pero los indios, he leído, calman la sed con sangre de yegua.
Le cortan la yugular (Señala) y chupan.
GENERAL 2 -Pero usted es un fantasioso, mi general.
COMANDANTE -No nos quedemos en pequeños detalles. Veamos la estrategia general, la
logística, las comunicaciones y transportes. La Campaña al Desierto, señores, es una operación
de limpieza y ocupación de las pampas. No debe salvarse un solo indio, ni quedar rincón sin revi-
sar. Por eso lo de las cinco columnas. Las cinco columnas tienen que actuar como los cinco dedos
de una mano que convergen hada la palma. La pampa es la palma. Cada columna es un dedo.
A ver, coronel Grama jo, ¿cuántos efectivos tenemos?
GRAMAJO -Ocho mil doscientos sesenta hombres.
COMANDANTE -Bien. Hay que cubrir veinte mil leguas cuadradas. Las columnas saldrán
desde los fortines con dos días de intervalo, manteniendo contacto permanente entre sí. Tiempo
máximo de la operación, ocho meses. No demoren a los caciques. Su entrada causará sensación. No
olviden que la atención de Buenos Aires y el mundo entera está fija en ustedes. Señores generales
es necesario que hagan resonar sus nombres. Esta es una ocasión histórica. No la pierdan. ¿Algu-
na pregunta?
GENERAL 1 -¿Y si los indios les prenden fuego a los pastos?
GENERAL 2 -¿Y si envenenan las aguas?
GENERAL 3 -También puede ser que en lugar de atacar todos a la vez comiencen a atacarnos
de a poco, apareciendo y desapareciendo, día y noche, sin descanso, sin dejarnos comer ni dormir.
Yo, sin dormir, soy hombre muerto.
GENERAL 1 -¿Y si se meten sin que nos demos cuenta entre la tropa y se llevan la caballada
y nos dejan de a pie, en medio del desierto, al rayo del sol?
GENERAL 2 -¿Y si no presentan frente de combate?
COMANDANTE -Señores, déjenme responder.
GRAMAJO -La tropa puede desertar con las primeras privaciones. ¿Podremos controlar al
indio a lo lejos y al gaucho de reojo?
COMANDANTE -Al gaucho lo cuida el mismo indio.
GENERAL 2 -¿Pero qué hacemos si los caballos se enloquecen con el olor a indio y no nos
dejan apuntar?
COMANDANTE -¡Se arrojan del caballo y tiran a pie firme!
GENERAL 1 -¿Y si nos ocurre como a Mitre, que lo atrajeron hasta un pantano y tuvo que
volverse con las monturas al hombro?
COMANDANTE -¡Se vuelven con las monturas al hombro!
GENERAL 2 -Dicen que hay poblaciones fronterizas aliadas del indio. ¿Y si lo ayudan, lo
esconden, le dan de comer? ¿Qué hacemos?
fernttndo Iorenzo / alberto rodriguez CONJUNTO e 35
COMANDANTE -Así fue como los españoles derrotaron a Napoleón. Por suerte, señores,
los indios no han descubierto que ésa es la manera de pelear. Si ellos supieran aprovechar sus ins-
tintos, si se apoyaran en las poblaciones, no hab:.-ía manera de derrotados.
GRAMAJO -¿Cómo vencer toda esta porquería de leyenda que inventan?
GENERAL 3 -Hay que vencerla. No es posible caer en fantasías. La pampa es grande pero
no infinita. ¿Qué es un indio? Un bárbaro desnudo y a caballo: eso es todo. No tiene cuatro
piernas, no tiene ocho brazos. Y aunque los tuviera, aunque pudiera empuñar dos lanzas al
mismo tiempo, cuarenta lanzas, y atacar en veinte sitios a la vez y saltar empalizadas de cinco
metros y vea mejor de noche que de día . ..
GRAMAJO -Sí, pero, ¿cómo se hace para pelear contra reptiles, contra seres oscuros, informes,
silenciosos, capaces de pasarse la vida al acecho hasta que a uno lo vence el sueño y ellos vienen
y de una cuchillada lo despachan?
GENERAL 3 -Yo no digo que no, pero hay que estar atento. Esos gritos salvajes, esos zum·
bidos que hacen con las lanzas, los chasquidos de las boleadores, esos silencios repentinos, no pue·
den enloquecernos, nos nos pueden arrastrar a la locura.
GENERAL 1 -Sí, pero eso de que aparezca el indio aquí, y vuelve a aparecer allá, y desapa-
rezca llevándonos de un lado a otro, no quiere decir que el indio sea un fantasma que estamos
inventando, y que sin saber cómo, nos damos cuenta de pronto de que estamos arriba de un cerro,
al borde de un río, en medio de un monte, acuchillándonos entre nosotros sin que los indios
aparezcan ...
GENERAL 3 -Por eso hay que aprovechar las lunas. Esos salvajes atacan cuando la noche es
menos oscura.
GENERAL 2 -La tropa tiene que avanzar sin espuelas, con los estribos envueltos en trapos
para no hacer ruido, porque ellos oyen a cien leguas de distancia.
GENERAL 1 -Pero ... ¿cómo evitar el relincho del caballo? Los nuestros relinchan, se espan·
tan, se enloquecen, corcovean, patalean; los de ellos no se mueven, como si el hombre y el animal
fueran una sola cosa. Si el indio se agacha, el caballo se agacha; si el indio se echa, el caballo se
echa; si el indio pelea, el caballo también muerde y patea. Y si matan al indio, el mismo caballo
se lo lleva a la toldería. La cuestión es que nunca se ha encontrado un caballo sin indio.
GRAMAJO -Sostengo que al indio no se lo puede atrapar. No se lo puede arrancar de la
pampa. No se lo puede separar del suelo. Es el mismo desierto. Es el sol, es el viento. Crece
ahí mismo como las plantas. Habría que traerlo con tierra y todo.
GENERAL 2 -Claro, por eso contra el indio no se puede pelear. El desierto lo protege, el
viento sopla a su favor, la arena no deja rastros de Sus patas. Para vencer al indio hay que conocer
el misterio de la pampa.
COMANDANTE -Me cago en el misterio de la pampa. ¡Estamos enloqueciendo! ¡Somos in·
dignos de llamarnos soldados si seguimos haciendo versitos de la pampa!
GRAMAJO -Sí, somos soldados, pero el soldado necesita un enemigo visible.
COMANDANTE -¡Basta! ¿De dónde han sacado que el indio es invisible? El indio es un
miserable zaparrastroso de carne y hueso. (Señalándose) Esto lo hizo el indio. Este otro lanzazo
lo hizo el indio. ¿Quién lo hizo? ¿El viento, la noche, la luna? Nosotros mismos hemos difundido
esta leyenda para excitar el patriotismo del pueblo y contar con su apoyo instintivo de perro fiel,
y mis generales caen en la misma trampa. (Pausa) Sin embargo, aquí se ha dicbo algo cierto:
que el indio es la pampa. Y para vencer la pampa hay que conocerla. ¡Traigan al indio!
Suspenso, silencio. Gramaio y otros traen una ;au·
la con un indio adentro.
36 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
COMANDANTE -Acomódense. Acérquense. Mírenlo. Mírenlo bien. De cerca. Los ojos, las
manos, los pies. Miren los dientes: las muelas, los caninos. ¡Como los de cualquier cristiano!
Ahora el vientre. Observen las piernas: chuecas y endebles de tanto andar a caballo. Hay que
desmontarlo, hay que volteado del caballo. De a pie es un inútil. ¿Y las manos? (Al indio)
¡Manos! ¡A ver las manos! ¿Ven? Con ésta empuña la lanza, y con ésta las riendas. Y se aca~
baron. Dos manos. Como usted, general, como yo. Y los pies también. Cinco dedos, uñas, y el
pellejo como cuero de andar descalzo. Eso es todo. Cascarria de años por falta de jabón. Por
eso apestan y nos espantan los caballos. Por eso tienen crines en vez de pelos. Se los sujetan con
ese trapo mugriento: la vincha. Sin vincha, el pelo les tapa los ojos y no ven. Hay que quitarles
la vincha. Así. ¿Ven? ¿Y la sangre? (Le hace un taio) Ahí la tienen, igual que la de cualquier
cristiano. ¿De acuerdo? Bueno, déjenlo libre. (Abren la puerta y lo sacan ) A ver, general (Por
general 1), la primera división atacará por el sudoeste, por el lado del río Colorado. Póngase ahí,
general. La Segunda división, aquí, desde Buenos Aires, flanqueando la pampa. La tercera ahí.
Ese es el frente del centro. La cuarta allá, cerrando el abanico. Ustedes tienen que buscar al
indio, rastrearlo, correrlo y arrinconarlo. Y usted, coronel Gramajo -haga de general, por aho-
ra-, usted, allá, al oeste, contra la cordillera, atajando al indio. No me deja pasar uno a Chile.
Y si se escapan, fuego. Listo, señores. (Traza una línea sobre el mapa en el suelo) Aquí comienza
el desierto. Ahí está el indio adentro, escondido, con su lanza, a caballo. Entréguenle la lanza.
Movete, corra. Corra más, caraja. Hamacándose, cuerpeando. Ahora ataquen, generales. Los ba-
quianos delante. La caballada de reserva al medio, con el parque y los cañones. (Todo lo que
sigue seme¡ará la lucha en el desierto. Poco a poco los personaies irán invadiendo todo el ámbito
de la escena). Desprendan descubiertas a vanguardia, hacia los flancos. Que no los sorprendan.
Busquen los rastros, busquen al indio, en las arenas, en las aguadas, por los pastizales, por todo el
desierto, día y noche, sin cansarse, sin desesperar. No le den reposo al soldado. No se olviden.
Que no medite, que no piense, que no piense en nada. Sólo en la patria, en la bandera. Ahí está
la bandera. Saludarla. Acatarla. Cantar el himno. El indio. Y a está el indio. Apareció el indio.
Movete, movete. Acósenlo, acorrálenlo hasta tenerlo. Ahí lo tienen. Fuego. Otra vez fuego.
Ataque usted, general. Ataque, general. ¡Avanzar la infantería! ¡Mande la caballería por el flanco!
¡No se deje envolver! ¡Fuego! Y vos, defendete. ¡Defiéndase, cara jo! ¡Al suelo! ¡Arrástrese! ¡ Arri-
ba! ¡Al galope! ¡Golpee! ¡Lo han descubierto! ¡Retroceda, huya, escape, como siempre! Ahí están
los soldados detrás, con buenos caballos, dos caballos por soldado. Lo han cansado, le dan al-
cance, lo han rodeado. Contra los cerros. ¡No se entregue! ¡Escape! ¡Ahí hay un río! ¡No puede!
¡Fuego a él! ¡Con los rémington a quinientos metros! ¡Fuego! ¡A doscientos metros! ¡Los indios
caen! ¡Los soldados se acercan! ¡Las lanzas no alcanzan! ¡Las bolas se pierden a medio camino!
¡Fuego otra vez! ¡Fuego, fuego!
El indio se ha arrancado la chaqueta. Quiebra la
lanza y se abalanza desesperado contra el réming-
ton de un general. Force¡ea, grita, gruñe. Lo
[Link] de un culatazo. Se arrastra a un rincón
y ahí queda estremecido, mientras los generales,
sonrientes, se miran satisfechos y sudorosos.
AMANUENSE -(Lee) «El estado mayor del Ejército Expedicionario en Campaña resuelve im-
poner al soldado desertor Villafañe Juan la pena de muerte por alta traición a la patria. Es
convicto y confeso de incitar a la rebelión, mantener tratos con el enemigo, y faltar a su jura-
mento de fidelidad a la bandera. Este consejo, para que esa muerte sirva de ejemplo y escarmiento,
ordena el fusilamiento por la espalda, exhortando al traidor a que muera gritando Viva la Patria.
COMANDANTE -Traigan al baquiano.
Entra el paquíano.
fernando Iorenzo / alberto rodriguez CONJUNTO e 37
COMANDAN TE -A ver, vos, ¿cómo llegamos hasta los toldos del cacique Ramón?
BAQUIANO -Yo conozco al cacique Ramón.
GRAMAJO -¿Y cómo es?
. BAQUIANO -Difícil saberlo, señor. Es muy bicho el hombre.
COMANDAN TE -Bueno. ¿Cuántos días de marcha hay hasta allá?
BAQUIANO -Depende del tiempo, señor.
GENERAL 3 -Hemos calculado cuarenta días. ¿Está bien?
BAQUIANO -Puede ser.
GENERAL 2 -¿Se pueden llevar los cañones rodando?
BAQUIANO -Los médanos son bravos, señor.
GRAMAJO -¿No será que estás poniendo muchos peros? ¿O es que no querés que hallemos
al indio?
BAQUIANO -Dispense, señor, pero me he hecho viejo sirviendo en la frontera.
GENERAL 2 -Tengo entendido que por culpa tuya masacraron a las tropas del coronel Rauch.
¿Cómo es que vos te salvaste?
BAQUIANO --No me hicieron caso, señor. Yo sabía que esas tierras chupaban. Y no quise
meterme.
GENERAL 3 -Vos sos más indio que cristiano. ¿Quiénes son tus padres?
BAQUIANO -No los conozco, señor.
GENERAL 3 -Ya lo ve, mi Comandante. Gaucho y basta. Ninguna diferencia con el indio.
Como para confiar.
COMANDAN TE -Y por fin, ¿se puede entrar en la pampa o no se puede?
BAQUIANO -En eso estaba pensando, señor. No hay más camino que el de los mismos indios.
GRAMAJO -Pero se han perdido muchos soldados en el desierto.
BAQUIANO -Se han perdido. Y han aparecido degollados o comidos por los caranchos y
las hormigas.
GENERAL 1 -¿Y un regimiento puede perderse?
BAQUIANO -Puede, señor.
GENERAL 2 -¿Pero estás seguro? ¿Vos creés que la soledad, el viento, los peligros ... ?
COMANDAN TE -Señores, señores, hasta ¡No comencemos de nuevo! Estamos en campaña.
Volvamos al mapa.
Los generales vuelven a su Estado Mayor y alli
cantan:
VI
HACENDADO -Pero pueden estar seguros de que tarde o temprano los va a cumplir. El
ejército podría hasta exigir tierras. Yo en cambio no tengo más armas que los documentos.
COMANDANTE -Me asombra, señor Hacendado. Con mi aceptación de tierras, yo he res·
paldado el cumplimiento de las obligaciones contraídas.
HACENDADO -Pero la pampa se está subastando en Europa. Tengo folletos. Mi abogado
me escribe.
COMANDANTE -Sus tierras no tienen nada que ver con las que subastan en Europa.
GRAMAJO -Al ejército se le deben sueldos impagos, ascensos postergados, premios prome·
tidos, indemnizaciones por actos de heroísmo, pensiones a las viudas, huérfanos y herederos.
HACENDADO -Señores, las tierras del indio se subastan en Europa, se usan en pago de la
oficialidad, se comprometen al hacendado a cambio de su colaboración. j No sé si las treinta mil
leguas van a dar para tanto!
EMBAJADOR -Si me permiten, entiendo que los rémington -indispensables-, el alambrado
-fundamental-, el ferrocarril, los italianos, han sido avalados con esas tierras. Debo interesar~
me por este problema.
GRAMAJO -Pero es el ejército quien realiza el desalojo físico del indio.
EMBAJADOR -Si usted mide la prioridad por eso, le diré que es el fusil, en todo caso,
quien produce el desalojo. Los verdaderos héroes serían los rémington.
GRAMAJO -Usted no me comprende, Embajador. Usted confunde mi pensamiento. Los fu·
siles ...
MONSE:I'IOR -(Entrando) Fusiles ... fusiles ... ¿qué pasa? ¿Qué es esto? No serán menester fu·
siles para tratar los negocios de los hombres. Lean esto. (sacudiendo un papel) ¡El cacique Na·
muncura me escribe! (lee) «El hambre avanza sobre mi familia y toda la tribu. ¿Qué se remedia
con estar matándonos entre nosotros, que ni siquiera eso sirve para vivir? Deseo la paz con el
superior gobierno y para con todos los cristianos, a los que trato de hacer amigos de los indios.
Esta es mi intención: merecer del ejército aunque sea una hilachita dorada. Por eso he impedido
que mi tribu hambrienta invada tierras de cristianos, esperando ese tratado de paz que yo le pi-
do ... » ¡Pobrecitos, caray!
COMANDANTE -No termino de entenderlo, Monseñor. O con nosotros o con el indio.
~L •
MONSE:I'IOR -(Ofuscado) Yo no estoy contra la patria. Me siento tan patriota como el que
más.
COMANDANTE -Entonces estamos de acuerdo.
MONSEÑOR -No, señor. He sido estafado. Los hijos de esos indios han sido comprometidos
a las damas de beneficencia.
COMANDANTE _Las damas de beneficencia le han ganado la delantera.
MONSE:I'IOR -Esas damas quieren los indiecitos para sirvientes.
GRAMAJO -No le permito, señor mío. Usted ha ofendido a mi esposa, que será una segunda
madre para ellos.
Desde el estrado del Estado Mayor se ve y se oye:
GENERAL 1 -General s...
GENERAL 2 -Cacique Pincén ...
GENERAL 3 -Veinte leguas del punto de partida, sin novedad.
GENERAL 1 -General 14.•.
GENERAL 2 -Cacique Cayupán ..•
fernando Iorenzo / alberto rodríguez CONJUNTO e 43
Namuncura, luego de una viril acc1on contra miles de indios ensoberbecidos. Las armas de la pa-
tria, en una magna empresa que las honra, van cumpliendo las promesas empeñadas de devolver
al pueblo las tierras que por derecho natural le pertenecen. Soportad un poco más las privaciones,
y tendréis las recompensas prometidas.»
COMANDAN TE -La próxima posesión que se conquiste, pertenecerá también al ejército, quien
procederá a otorgarlas según méritos en campaña.
GENERAL 1 -(Desciende del Estado Mayor) ¿Y antigüedad, y foja de servicios? Veo que
empezamos mal. No estoy dispuesto a recibir dádivas.
COMANDAN TE -¿Cómo es eso?
GENERAL 1 -Sí, sin entrar a considerar la importancia de la hazaña, las próximas tierras
deben ser adjudicadas al oficial más antiguo.
GENERAL 2 -(También ha descendido del Estado Mayor) Usted está diciendo barbaridades,
mi general.
GENERAL 3 -(Baiando del Estado Mayor) El oficial más antiguo es usted, ¿no es así?
GENERAL 1 -Sí, soy yo, y me honro.
GENERAL 3 -La vejez no es mérito suficiente.
GENERAL 1 _Usted no sólo se me insubordina, sino que me quiere discutir el derecho a esas
tierras que me pertenecen por justicia.
GENERAL 2 -Qué puede hablar usted de justicia.
HACENDAD O -(Al Legislador) ¡A ver, a ver, vamos, defiéndame, defiéndame!
LEGISLADOR -Exijo las próximas tierras para mi mandante. La ley dice: medallas de oro
a los generales, de plata a los oficiales, de cobre a los soldados.
GENERAL 1 -Guárdese las medallas, me corresponden las tierras.
MONSE:I'JOR -Tal como se están planteando las cosas, yo apoyo al señor Hacendado.
GENERAL 2 -¿Y usted quién es?
MONSE:I'JOR -El dueño de las indiadas por derecho natural y revelación.
EMBAJADO R -Y por lo tanto, usted también pide.
MONSE:I'JOR -No pido nada, por ahora.
HACENDAD O -Me las cede a mí.
GENERAL 2 -Usted no cede nada. Esas tierras están adjudicadas al ejército.
GENERAL 1 -Al ejército, no. A mí, que soy el general más antiguo.
LEGISLADOR -¡Cómo!
HACENDAD O -Vamos, vamos, ataque, defiéndase.
GENERAL 3 -(Leyendo un parte que ha recibido) «De la Segunda División en Campaña. En
un médano, cerca de Currilóo, hemo~ encontrado un indio viejo, desnudo y enfermo, alimentán-
dose con semillas de zapallo. Estaba con un indiecito, al que intentó matar antes que entregar. Han
sido enviados los dos a ésa, a cargo del teniente Moyano y fuerte escolta.»
MONSE:I'JOR -¡Pobrecitos, caray!
GENERAL 1 -¡Já! Encontrando indiecitos ... ¡Valientes de la patria!
LEGISLADOR -Mida sus palabras, el pueblo nos observa.
GENERAL 2 -(Al General 1) Las tierras de ese indio viejo serán para usted, general.
MONSE:I'JOR -Exijo ese indiecito con los bienes que fueron de sus padres.
GENERAL 2 - i Cómo no, Monseñor! ¡Ingenieros, marquen esos médanos! (Gritando cada vez
más alto) ¡Cien hectáreas, diez mil leguas a nombre de su Eminencia Ilustrísima!
46 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
MONSE~OR -Puerco.
GENERAL 2 -Me da asco su sotana.
EMBAJADOR -(A Monseñor) ¡Acepte, acepte! No le faltarán tierras para el cultivo, tendrá
ferrocarril.
COMANDANTE -Señores generales, nos va a tragar la historia. Elijan: condecoraciones, in-
mortalidad o tierras.
GENERAL 3 -Condecoraciones, inmortalidad y tierras.
Han entrado los Ingenieros. Se sitúan en el estra-
do. Abren un gran libro.
MONSE~OR -¿Y la iglesia?
GENERAL 2 -A la iglesia, condecoraciones.
MONSE~OR -Son insaciables, Dios mío. La iglesia no admite condecoraciones. Lo he repe-
tido mil veces. ¡No la fuercen, no la corrompan con más inmortalidad! Son insaciables.
Los ingenieros leen en el gran libro.
INGENIERO 1 -Hacendado Juan Pradere ...
INGENIERO 2 -187 mil hectáreas ...
INGENIERO 1 -Hacendado Luis Luro ...
INGENIERO 2 -230 mil hectáreas ...
INGENIERO 1 -Hacendado Pereyra Iraola ...
MONSE~OR -(Gritando hacia el estrado de los ingenieros) ¡Cállense, me ponen nervioso!
GENERAL 2 -(Gritando también) Marque, marque, ingeniero. Veinte mil leguas para Mon-
señor. ¡Toda la pampa para Monseñor!
MONSE~OR -(Arro¡ando f1uñados de estampas y medallas) ¡Tomen, tomen condecoraciones,
medallas, títulos ... ! ¡ Libertinos! ¡ Divorcistas ! ¡Liberales !
Sube otra vez el coro de los ingenieros~
GENERAL 1 -¿No quiere una india, Monseñor? ¡Marquen: una india para Monseñor!
EMBAJADOR -Acéptela, acéptela, todo vale, todo representa tierra. Tendrá ferrocarril, tendrá
brazos de gringos.
HACENDADO -(Al Legislador) Usted se ha quedado mudo. ¿Por qué no interviene? ¿No es
mi abogado? ¡Utilice su verba!
LEGISLADOR -(Se ha sacado el saco. Los demás lo imitarán a medida que avanza la excita-
ción) Exijo las mejores tierras para mi mandante o amenazo con escándalo público desde mi banca,
denunciando ante el mundo que están en peligro los sagrados intereses de la argentinidad.
HACENDADO -Dígales que tengo más plata, mucha plata, vamos, dígale. (Grita) T~ngo
ochocientos mil pesos fuertes.
GENERAL 1 -¿Para qué?
HACENDADO -Para corromper a todos los que quieran ayudarnos a levantar una nación
próspera y moderna, agropecuaria y ordenada.
MONSE~OR -Una nación de vacas y militares.
GENERAL 1 -Tengo miego, tengo asco, tengo hambre. Hace cuatro días que no duermo.
GENERAL 3 -De vacas y militares y obispos gordos y mugrientos como usted.
MONSE~OR -Cornudo.
GENERAL 3 -Prestamista, usurero.
MONSE~OR -Exijo tierras o me mato. Y toda la iglesia caerá sobre ustedes con la excomu-
nión.
fernando Iorenzo / alberto rodrlguez CONJUNTO e 47
GENERAL 2 -Tengo sueño, tengo odio. Monseñor, exija los sueldos de los milicos muertos.
GENERAL 1 -¿Qué hacemos aquí? ¡Fuera, tratantes de vacas y de gringos!
EMBAJADOR -No me ofenda, milico harapiento.
GENERAL 1 -Sirviente de Su Majestad.
EMBAJADOR -Todos somos sirvientes de Su Majestad, criollo bruto.
GENERAL 3 -Yo pregonto: ¿qué hacemos aqui?
COMANDANTE -Estamos deliberando, estamos conquistando, estamos gobernando, mandan·
do, manoteando, embrollando, iomortalizando, cagando. ¡Fuera todos! ¡Estoy harto! (Cae sobre
una silla).
GENERAL 2 -(Asistiéndolo) ¡Cálmese, cálmese! Ya encontraremos indios. Ya conformaremos
a la historia.
MONSEI'il'OR -(Grita) ¡Anoten, anoten! ¡La pampa para el Comandante en Jefe! ¿Todos es·
tán de acuerdo?
HACENDADO -(Al Legislador) Usted no me sirve de nada. ¿Para eso lo elegí? ¿Para eso
le pago? No me defiende. Se queda mudo. Confiese, usted es un patriota. Usted me traiciona.
Me traicionan. Embajador, déme un abrazo. Usted es el úuíco entre todos.
Los ingenieros cantan desde su estrado.
INGENIERO 1 -Hacendado Pedro Leloir, 180 mil hectáreas•••
CORO DEL PUEBLO -La tierra va a ser entregada.
INGENIERO 2 _Hacendado John Duggan, 130 mil hectáreas••.
CORO DEL PUEBLO -La tierra va a ser humillada.
INGENIERO 1 -Hacendado Ab:aga Unzué, 411 mil hectáreas ...
CORO DEL PUEBLO -La tierra va a ser arrasada.
INGENIERO 2 -Hacendado Anchorena, 382 mil hectáreas.••
CORO DEL PUEBLO -La tierra va a ser vendida.
INGENIERO 1 -Hacendado Martinez de Hoz, 100 mil hectáreas •..
CORO DEL PUEBLO -La tierra va a ser alambrada.
INGENIERO 2 -Hacendado Herrera Vega, 109 mil hectáreas...
CORO DEL PUEBLO -La tierra va a ser maniatada.
INGENIERO 1 -Hacendado Pueyrredón Bunge, 140 mil hectáreas ...
CORO DEL PUEBLO -La tierra, mi tierra, nuestra tierra.
EMBAJADOR -(Al Comandante) Arriba ese ánimo, hombre. Ya vendrá el ferrocarril, opio de
la China, rapé de Francia, gringos de Italia, negros del Africa, piezas de muselina..•
GENERAL 2 -Borren. Anoten. ¿Dónde esrá Calfucura? Un uniforme para Calfucura con cha·
rreteras y botas por habernos derrotado.
HACENDADO -Señor, Comandante, mi amigo. Sus tierras producirán, se lo aseguro. Tenga
confianza. Será rico. Mis toros trabajarán para usted, para mi, para usted, para mi...
GENERAL 2 -Son los manes del indio.
GENERAL 3 -El indio tiene la culpa.
LEGISLADOR -No, las vacas. Las vacas nos miran.
GENERAL 1 -Mueran las vacas. Las vacas se han metido en los cuarteles, en la casa, en
las comidas, en el tabaco, en la memoria, en la sangre, en la bosta... ¡ Qué podríamos hacer!
MONSE:Iil'OR -Estas son las cruzadas.
48 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
GENERAL 2 -El indio, el indio, ahí viene el indio. ¡Estoy herido! Me lancearon. Soy un hé·
roe. Quiero las tierras.
EMBAJADOR -¿Es usted un héroe? Lo felicito. ¿Cuántos inmigrantes le anoto?
HACENDADO -Yo echaré a mis tierras gringos y vacas.
LEGISLADOR -Yo represento al pueblo, señores. Yo represento al pueblo.
GENERAL 3 -No aflojen camaradas. Falta poco para terminar esta campaña. Ya tenemos el
triunfo en las manos.
GENERAL 1 -,-¿Cuántas leguas le anotamos, Monseñor?
MONSE:fil"OR -Todas las que pueda, todas las que pueda, todas las que pueda.
COMANDANTE -¿Y usted no está_ en el frente, Monseñor, ayudando a los indios en la
hora de la muerte?
MONSE:fil"OR -En eso estamos, en eso estamos.
COMANDANTE -Tierra para la patria, tierra para la iglesia, tierra para mí, tierra para lo•
señores comerciantes, tierra para las vacas, tierra para el espíritu, tierra para nuestros hijos, tierra
para las generaciones venideras, tierra para la historia, tierra para la Europa, tierra para el ferro·
carril, tierra para echarnos encima, para enterrarnos todos, con país, con hijos, con abuelos, con
nuestros padres, con los padres nuestros . ..
MONSE:fil"OR -Padre nuestro. Eso es. Recemos un padrenuestro.
COMANDANTE -No me cierren el camino. Abran paso. Déjenme subir la eso¡linata. Para·
guayos, gauchos, caudillos. Quiero sentarme en el sillón de la República.
MONSE:fil"OR -Hijo mío, porque mucho has descendido, mucho ascenderás ahora.
LEGISLADOR -Señores, el Libro de la Sagrada Propiedad nos observa. ¡Miren, miren! El
sacro RegistrO de la Propiedad.
HACENDADO -Ejército con vanguardias de vacas.
EMBAJADOR -Adoradores de vacas.
GENERAL 1 -¡Fuera los ingleses!
EMBAJADOR -Señor, general. .. ¿Quiere ser presidente, quiere ser miuistro? Pida, pida.
MONSE:fil"OR -¡Muera el indio! El indio tiene la culpa de todo.
GENERAL 2 -(Cae, se hiere) ¡Estoy herido! El indio. Alcáncenme la cantimplora. Tengo
miedo. Tengo hambre.
GENERAL 3 -Solamente hay carne de caballo.
GENERAL 2 -No la quiero. Ofrézcala al Comandante.
COMANDANTE -No la aguanto, no, no la aguanto.
MONSE:fil"OR -(Calmándolo nuevamente) Hijo mio, hijo inío. Porque mucho has pecado,
mucho te será perdonado.
PREGONERO -(Se ve y se oye en la calle) «¡Bando número treinta! Al pueblo de la RepÚ·
blica. Ciudadano: la patria te llama a empuñar el fusil en defensa de sus mas sagrados intereses.
Inscríbete en las filas de su glorioso ejército. La bandera .sacrosanta, .el escudo bicolor, el himno
y los laureles, .símbolos que nos legaron nuestros mayores, serán tus guías. Ciudadano: es tu
deber colaborar en la consolidación de la paz y el progreso de tu patria. ¡Argentina será la
nación más justa, rica y libre de la tierra!»
GENERAL 1 -Gracias, Monseñor, por haber vertido al frente.
GENERAL 2 -Yo muero. Ahí tiene mis tierras. Entréguelas a mis hijos, 11 mis rtietos, a mis
bisnietos, a mis tataranietos . ..
fernando [Link] / alberto rodríguez CONJUNTO e 49
COMANDANTE _Pero usted no sabe andar a caballo, Monseñor. No sabe tirar un tiro.
GENERAL 3 -Me quieren acusar del fusilamiento de gauchos.
COMANDANTE -No, lo quiero acusar de ser una barrera contra el progreso. General gra·
duado en una cama.
HACENDADO -Las vacas no pelean. Se someten. Trabajan. Ellas merecen los monumentos
y el ferrocarril.
EMBAJADOR - j Ferrocarril! ¿Usted nombró el ferrocarril? Es de los nuestros. Es del progreso.
El ferrocarril será para las vacas hasta que los hombres se porten bien.
GENERAL 1 - j Hay indios! Vuelven. Muera el indio.
GENERAL 2 -No, viva el indio. Si el indio muere no tendremos enemigos, no tendremos
condecoraciones, no tendremos historia. j Viva el criadero de indios de Monseñor!
MONSEI"'OR -Sí, hijo mío. j Viva el criadero de indios de Monseñor!
GENERAL 3 -Hay que proteger a los indios. Hay que defenderles, hay que matarlos y resuci·
tarlos y volverlos a matar y así siempre. Para que los rémington vayan y vengan, y compro y vendo,
y así, y tanto compra usted, señor general, tanto le doy yo . .. ¡Viva el criaje de indios de Mon-
señor!
MONSEI"'OR - j Viva íni criadero! Sin derramamiento de sangre, sin derramamiento de sangre,
¿eh? Y si el progreso lo exige, si se derrama, que sea sin violencia, y si tiene que ser con violencia,
que no sufran, y si no se puede impedir que sufran, que no griten. Y si gritan, si I~egan a gritar,
que yo no los oiga, que yo no los oiga. No puedo soportar los gritos.
LEGISLADOR -Señores, pido la palabra, pido la palabra. Les voy a contar la historia de la
conquista. Su Majestad Británica agarró el mapa del mundo y dijo: aquí opio, allí negros, allá
vacas. Y señaló la pampa. Nuestro presidente obedeció y dijo: progreso. Los generales dijeron:
patria, peligro. Los comerciantes también comprendieron. Y los legisladores sancionamos. Soy un
traidor. Soy un traidor. (llora) Me declaro infame traidor.
INGENIERO 1 -(Desde su estrado) Santamarina, 158 mil hectáreas ...
INGENIERO 2 -(Desde su estrado) General número 35, 90 mil hectáreas ...
INGENIERO 1 -5aavedra Bosch, 136 mil hectáreas .. .
INGENIERO 2 -General número 22, 50 mil hectáreas .. .
INGENIERO 1 -Argentina Land and Company, 350 mil hectáreas ...
INGENIERO 2 -Díaz Vélez, 97 mil hectáreas ...
INGENIERO 1 -Societé Francaise pour la Patagonie, 290 mil hectáreas ...
INGENIERO 2 -General 17, 70 mil hectáreas ...
INGENIERO 1 -Deuscbland Argentiniscben,320 mil hectáreas ...
INGENIERO 2 -Pampa Land and Investments, 800 mil hectáreas ...
LEGISLADOR _Comandante, ¿y la patria? ¿Y la patria?
COMANDANTE -¿Qué patria?
Se produce un gran silencio.
EMBAJADOR -(Mirando hacia arriba) God save the Queen. God save the King.
GENERAL 1 -(Misterioso) Su Majestad ... Su Majestad ...
La voz corre por toda la sala.
EMBAJADOR -(Misterioso) Good morning, your majestic. Good morning.
GENERAL 2 -La silla ... El sillón ... Con respaldo ... con escudo ...
Arrastran un sillón presidencial.
50 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
DAMA PRESIDENTA ~¡Qué lástima! Lo que podría contar del ardor y la ferocidad sentí·
mental de esos amantes bárbaros.
DAMA SECRETARIA -Muy emocionante. En ese sentido parece que son superiores a nues-
tros hombres.
GENERAL 3 -¡Un brindis por el salvaje!
DAMA CLOTILDE -¿Por qué salvajes? ¡Pobres! Yo digo, ¿no se los podría haber traído
engañados en vez de matarlos?
GRAMAJO -(Que ha entrado con su esposa) El honor ¿el ejército argentino estaba en juego,
señora presidenta.
PRESIDENTA -Ah, señora Gramajo. (Se besan, se saludan) Recibí su tarjeta de Londres.
SECRETARIA -¡Qué orgullosa debe estar con un esposo héroe! (La besa).
PRESIDENTA -(Al general 3) Acérquese, general. Siempre tan solitario.
GENERAL 3 -(Desde lejos) Salud, madame. Me acercaría si me hiciera un lugar en su corazón.
DAMA CLOTILDE -(A Gramajo) ¿Y cómo van sus composiciones poéticas, coronel?
SE~ORA .GRAMAJO -Ay, no le recuerde. Se pasa las noches con su pluma, y yo sola y
desvelada.
EMBAJADOR -Brindo por el futuro presidente.
DAMA CLOTILDE -Mi esposo me juró por su honor, traerme dos indiecitos vivos para la
~asa. Ya los tengo, gracias a Dios. ¡Traigan los ponchos! ¡Qué admirables tejedores son estos
indiecitos! (Aparecen ponchos. Algunos se los ponen.)
SECRETARIA -Señor Hacendado, señor Legislador, señor Embajador, Monseñor, basta de cosas
serias, de filosofía. ¡Estamos en una fiesta! El que no esté alegre pagará una prenda.
DAMA PRESIDENTA -(Al general 3) ¿Y cómo se han atrevido con tan poco soldados a
enfrentar a tantos enemigos? Yo, si fuera su esposa, no le habría .dejado ir al frente.
GENERAL 3 -Qué falta me hacía usted en mis noches de guardia. Y con el frío que hacía ...
DAMA GRAMAJO -Mis hijos no piden otra cosa que cuentos de indios. Naturalmente, los
invento, porque mi esposo no quiere soltar palabra sobre la campaña. Está escribiendo la historia.
Ha padecido tanto el pobre. No es solamente un militar, es un civil, un historiador, un poeta.
(Le da un beso) ¿Verdad, querido, que a nuestros hijos ya no les asusta el cuco del indio.
GRAMAJO -Juro que no les asusta.
HACENDADO -¿Cuántos tomos tendrá su historia?
GRAMAJO -Comprende desde los orígenes hasta hoy, y está dedicada a las generaciones
futuras.
EMBAJADOR -Sus hijos estarán orgullosos de usted.
SECRETARIA -Son hijos de un valiente, no podía ser de otra manera. ¿Y cuántos indios
había en la pampa, coronel Gramajo?
GRAMAJO -Señora mía, un solo salvaje que hubiera habido habría justificado la violencia de
nuestra acción.
GENERAL 1 -Fueron de temer. Hasta llegamos a dudar de nuestro triunfo. Pero observen
ustedes lo notable: nuestros gauchos, haraganes, miedosos, inútiles, en cuanto se pusieron el uni-
forme se transformaron. Con tres órdenes de mando ya se sintieron tan valientes como nosotros
y se lanzaron sin acordarse del boliche, de la taba, de su Martín Fierro.
fernando Iorenzo / alberto rodríguez CON]UNI'O e 53
LEGISLADOR -Además, es sufrido, frugal, humilde; come cualquier cosa. Pan con cualquier
cosa. No necesita cama ni jabón.
MARGARITA -Pero entonces es igual que el gaucho.
LEGISLADOR -Con una diferencia. Usted le dice «¡surco!», y él se pone a trabajar sin pre·
guntar dónde, ni cuándo, ni cómo. Le tiene que gritar ¡basta! para que pare.
MARGARITA -¡Qué diferencia con el gaucho!
EMBAJADOR _Mucha, es un ser humano que viene en busca de su destino, impregnado de
ideas modernas, de progreso.
GENERAL 2 -¿Y eso no resultará peligroso?
CLOTILDE ~Que diga dos palabras.
Expectativa.
INMIGRANTE -Trigo, plata; plata, trigo; trigo, plata.
Frenéticos aplausos, gran revuelo en escena.
Gramajo y su esposa se retiran, Preparación.
Se corren sillas.. Nadie habla.
PRESIDENTA -Mientras el coronel Gramajo y su esposa se preparan, voy a tener el gran
gusto de hacerles conocer el manual que sobre la lengua de los indios pampas acaba de escribir
el mismo coronel Gramajo, para que las daruas de nuestra sociedad puedan entenderse con ellos
en pocos días. (Saca el manual) ¡Aquí está! ¿Ustedes saben cómo se dice «vaya a comprar la
carne» en araucano? ¿Ven? ¡No lo saben! Díganme una frase cualquiera.
CLOTILDE -Limpie la casa. Barra el piso.
PRESIDENTA -Muy bien. ¿Saben como se dice en lengua araucana? Ruca-lif-tun-meu. (Risas)
Todos repiten la frase, que les ha hecho gracia.
GENERAL 3 -¿Y cómo se dice .•. (Le dice algo al oúlo)
PRESIDENTA -(Ríe escandalizada mientras busca en el libro) A ver, a ver. ¡Aquí está! Cuchi-
punúm, cuchi-punúm.
Todos repiten con grandes carca;adas. La dama
Secretaria golpea de pronto las manos pidiendo
silencio. Algunos apuran las copas. Aparece la
señora Grama]o con un largo traje blanco, rostro
sufriente, cabellos lánguidos, y una cuerda alre-
dedor del cuerpo, de la que viene tirando el indio.
Es la escenificación del r"pto de una cristiana.
Ambos desaparecen por el lado opuesto. Entra
ahora, siguiéndolos, el coronel Gramajo con ropa
de campaña y rémington. Avanza buscando y
oteando el horizonte. Apunta hacia el sitio por
donde desaparecieron los otros. Se pone rodilla
en ti~a. Suena un tiro. Gramajo corre hacia el
lugar. Escena vacía. Exclamaciones contenidas en
la sala. Al momento entran en solemne 1 román-
tica procesión el coronel Gramajo con su mujer
en brazos, y detrás, en cuatro patas, herido, el
indio, amarrado del cuello con su misma cuerda,
cuyo extremo opuesto está atado al cinturón de
Grama¡o. Se detiene Grama;o. Una salva de aplau-
56 e CONJUNTO LOS ESTABLOS DE SU MAJESTAD
F 1N
CONJUNTO e 57
Las Brigadas de
Teatro de la Coordinación
Provincial de Cultura
de la Habana
- - - - - - -- --- ----- - -
El Casamiento, de Go gol.
El Velorio de Pachencho, de Robreíio.
Ellos no Usan Smoking, de Guarnieri.
El Pie para el Escándalo, de Iris Dávila.
Permiso para Casarme, de Mario Balmaseda.
Escambray ' 61, de Tomás González.
Cómicos del 1500, de Lope de Rueda,
La Pícara Hostelera, de Goldoni..
La Santa, de Eduardo Mmzet.
Polémica de los Timadores, de José R. Bre11e.
Santa Juana de América, de And>rés Lizarraga.
Juno y el Pavorreal, de Sean O'Casey.
Aspeno del público asistente a la obra «Arroz para el ÜCiavo EjércitO>> brigadas provinciales de teatro.
mente titánica la labor que en estos momentos Dentro de eso --..dice Jemz- tratanws de que el
están realizando. repertorio sea cada vez más un repertorio nacío11al.
Obras cubanas, escritas por cubanos, tratando pro-
La Brigada se ha for¡ado en u11a actitud revo- blemas cubanos. Esto, claro está, sÍ11 de¡ar de lado
luciot~aríay time conciencia de la importancia de el repertorio universal como complemmto.
su labor, por eso no teme traba¡ar aú11 en las
peores condiciones -dioe Rodolfo Valencia, el
director artístico-, y es por eso que el trab~¡o, El público ríe. En escena, algunos de los tipos ba-
sobre todo de los actores, ha sido extraordi11ario. rridos por la Revolución -los Timadores, de
Pero estas condiciones y ¡actores -agrega Larco- Brene- les hacen reir al hacerlos pensar en un
planlean problemas de repertorio, au11que de m- pasado que ha quedado atrás ante el empuje de
Irada desechamos la idea de que. dirigirnos a u11 la Revolución. El público se identifica a sí mismo
público como el nuestro imponga una limitaciótl. en otros personajes. Hay la fusión actor-espectador
Aspiramos a que ese público llegue a ver Shakes- sin la cual no es posible el teatro. Abandonamos
pe¡¡re como cualquier otro. Este es un trabaio que el lugar pensando que las Brigadas de Teatro, aún
h11y que hacer letJtamente, pero las pers,pectivas en las peores condiciones, cumplen su cometido.
son ilimitadas.
Información, notas
DRAMATURGO
LATINOAMERICANO FESTIVAL DE TEATRO
EN EUROPA EN MEXICO
FESTIVAL DE TEA'I'RO
LATINOAMERICANO
CASA DE LAS
AMERICAS 1964
CONGRESO
INTERNACIONAL DE
TEATRO INFANTIL
(chileno); El Fabricante de Deu- na, del siglo XVI; Sama María del
das, de Sebastián Salazar Bondy Bueu Aire, del argentino Enrique
(peruano) ; El Tigre, de Demetrio Larreta; El Gesticulador, del mexi-
Aguilcra Malta (ecuatoriano); cano Rodolfo Usigli; Barrmzca
A la Diestra- de Dios Padre, de Aba¡o, del uruguayo Florencia
Enrique Buenaventura ( colombia- Sánchez; No hay Isla Feliz, del
no); Lo que de¡ó la Tempestad, peruano Salazar Bondi y So/una,
de César Rengifo (venezolano); del guatemalteco Miguel Angel
La Muerte no Entrará en Palacio, Asturias.
de René Marqués (puertorrique-
ño); El Robo del Cochino de
Abelardo Estorino (cubano) ; El
Ultimo Justarite, de ·Franklin Do-
mínguez (dominicano); El Juicio
Final, de José de Jesús Martínez
(panameño); Por los Caminos
van los Campesinos, de Pablo An-
tonio Cuadra (nicaragüense); Fu-
neral Home, de Walter Beneke
(salvadoreño); Las Manos de
Dios, de Carlos Solórzano (gua-
temalteco).
cario, que necesita estímulo cons· Con el tiempo, los Festivales han
tan te. ido ampliando su radio de acción.
Lo más importante que cabe seña· El año pasado se iniciaron las Jor-
lar con respecto a los Festivales, nadas de Teatro Leído, como un
consiste en el hecho de que la complemento. las Jornadas se
dramaturgia latinoamericana ha proponep dar a conocer un núme-
dejado de ser en principio ~n ro de piezas latinoamericanas con-
fenómeno desconocido del públi- temporáneas, que sirvan para dar
co cubano. Si hoy manejamos los una visión <le la problemática de
nombres de Galich, · Dragún, Cu- la dramaturgia actual en América.
zzani, Días Gomes o Carballido Terminada la lectura se abre un
se debe en gran parte a estos debate en torno a la obra. El
Festivales que los ha puesto en público pregunta, comenta, hace
circulación en la forma más plen:1 observaciones. los actores y el
para un autor teatral, en la escena director (en el caso de algún cu-
misma. Creo que esto es lo prin- bano el autor mismo) explican su
cipaL El teatro de América La- concepción de la obra, de los per-
FESTIVAL DE TEATRO tina es un gran desconocido. Es sonajes, etc. Es interesante seña-
LATINOAMERICANO 1964 también, por las causas sociales lar que las Jornadas han servido
que se han señalado tantas veces, pau poner en comunicación más
el género literario menos frecuen- directa a los actores y el público.
tado. Un teatro es una empresa Además estas sesiones sirven como
Después de tres años de Festiva-
colectiva, -donde no sólo el autor, taller en el cual, mediante la reac-
les, la Casa de las Américas arriba
sino el director, los actores, el ción de los asistentes, pueden es-
a su Cuarto Festival de Teatro. Es
escenógrafo, el más humilde tra- cogerse las obras que integrarán
posible, dada esta labor de tres
moyista y el público contribuyen los futuros Festivales.
años que comprend~ ~1 estreno de
a la creación, la forman y sus- A la salida se reparte un Boletí1Z
13 obras (en el presente Festival
tentan. El teatro viene a ser la de Información sobre los distin-
se estrenan 9 obras más) y un culminación de una cultura, de tos movimientos teatrales. Esa in-
público -de cincuenta mil e~pecta
una cultura viva y actuante, su formación ha contemplado diver-
dores, realizar un análisis, un re-
forma más complicada y desarro- sos temas con el teatro de Cali,
cuento de sus resultados, de sus
llada. en Colombia, el teatro chileno,
aciertos y errores.
En cuanto a los errores, no todas los teatros independientes de Bue-
En el año 61, el Festival fue un las p1ezas estrenadas han sido de nos Aires y una interpretación
proyecto, aún no se veía muy bien calidad, y no todas las puestas en de las causas de la incomunicación
la importancia y la vitalidad del escena satisfactorias. El primer entre los dramaturgos latinoame-
hecho de estrenar obras latino- Festival del 61 se celebró en con- ricanos. las Jornadas terminan en
americana~, es decir, obras de un diciones físicas muy desfavorables, el mes de diciembre.
continente donde la expresión tea- en un teatro improvisado, sin con- la Casa ha organizado un encuen~
tral no está muy desarrollada. diciones ni maquinaria, iluminado tro de dramaturgos, actores y
América Latina ha logrado en la al azar. directores, alrededor del presente
poesía, la novela y el cuento ni- Pero lentamente los Festivales han Festival. Hay entre nosotros tea-
veJes de eficiencia y algunas obras alcanzado un nivel más alto, preci- tristas de todos los países, de
maestras que contribuyen al cono- cisión en las representaciones y Europa, Estados Unidos y Amé-
cimiento de los problemas del mayor calidad en la selección de rica Latina. En ese encuentro ~e
hombre. En el teatro las cosas no las obras. Buen ejemplo es el plantearán Jos problemas del tea-
han sido tan afortunadas. No se presente año, donde los conjuntos tro contemporáneo. Con él, los
un movimiento coherente, de ere· profesionales aportan su experien- Festivales alcanzan un rango in-
ciente desarrollo, sino algo pre· cia y entusiasmo. ternacional.
Sbóvoda creador