Leon Tesis PDF
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Universidad de La Laguna
CARACTERIZACIÓN MINERALÓGICA DE
ASTEROIDES CERCANOS A LA TIERRA
- ASTROFISICA D
INSTITUTO D - CANARIAS
marzo de 2009
A mi madre
V
Resumen
Los asteroides son objetos que no poseen atmósfera cuyo tamaño es menor que el de
los planetas y que orbitan alrededor del Sol. La principal población de estos objetos se
encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter, en el denominado “cinturón principal”
(main belt, MB). Dentro de los asteroides son de especial interés los asteroides cercanos
a la Tierra, o NEAs (near-Earth asteroids), no sólo por sus probabilidades de impacto
con nuestro planeta, sino porque el análisis de sus propiedades fı́sicas y su composición
superficial nos permite comprender mejor las condiciones iniciales de la nebulosa solar.
Los NEAs son además, por su tipo de órbita, los objetos precursores más evidentes de
los meteoritos, que podemos estudiar en detalle en el laboratorio. Los modelos de dinámica
indican que los NEAs provienen fundamentalmente del MB interior y central, y que al-
canzan sus órbitas cercanas a la Tierra al ser introducidos en resonancias gravitacionales
(principalmente ν6 y 3:1). Esta zona del MB está dominada por asteroides de tipo espectral
S y Q, que son también los tipos espectrales más comunes entre los NEAs (∼ 40 %), y que
corresponden a objetos compuestos de silicatos. Sus espectros de reflexión presentan bandas
de absorción muy caracterı́sticas que permiten realizar análisis mineralógicos utilizando di-
ferentes métodos. Estas bandas de absorción están presentes también en los espectros de los
meteoritos más abundantes (∼ 80 %), las condritas ordinarias. Por tanto es particularmen-
te interesante comprender mejor la conexión entre estos tres grupos de objetos (condritas
ordinarias, NEAs y MBs), y éste ha sido el principal objetivo de esta tesis doctoral.
Para ello, hemos llevado a cabo un survey espectroscópico de NEAs entre los años
2002 y 2007, empleando los telescopios e instrumentación del Observatorio del Roque de
los Muchachos, operado por el Instituto de Astrofı́sica de Canarias. El survey comprende
espectros en el rango visible e infrarrojo cercano (0.5–2.5 µm) de un total de 105 asteroides
y ha generado además un subprograma observacional de MBs localizados especı́ficamente
en las regiones de procedencia de los NEAs, que se encuentra actualmente en marcha.
Hemos aplicado un método de análisis mineralógico basado en parámetros espectrales a
nuestra muestra de NEAs, ası́ como a una muestra de comparación de MBs y de condritas
ordinarias, recopiladas de diferentes bases de datos. Encontramos una diferencia compo-
sicional significativa entre los NEAs y los MBs: mientras que los primeros presentan una
composición rica en olivina, semejante a la que encontramos para las condritas ordinarias
LL (sólo el 8 % de las caı́das), los MBs muestran una mayor variedad composicional y su dis-
tribución es similar a la del conjunto de condritas ordinarias (cerca del 80 % de las caı́das).
Este resultado sugiere que los NEAs tipo S no son los progenitores de las condritas ordina-
rias, como se creı́a hasta ahora. Tras comprobar que esta diferencia en cuanto a composición
no se debe a los efectos de la mayor o menor exposición al clima espacial o space weathering,
sugerimos que la posible explicación reside en la diferencia de tamaños. Haciendo uso de los
modelos de dinámica y de los desplazamientos en semieje mayor generados por la inercia
térmica de los objetos más pequeños (efecto Yarkovsky), planteamos un posible escenario
de formación y transporte tanto para los NEAs como para los meteoritos, que da cuenta de
forma plausible de la diferencia composicional encontrada.
Summary
Asteroids can be defined as objects that have no atmosphere, are smaller than the
planets, and are orbiting the Sun. The main population of asteroids is located between the
orbits of Mars and Jupiter, in a region known as Main Belt (MB). Among the asteroid
population, those that are close to the Earth, called near-Earth Asteroids (NEAs) are of
particular interest. Appart from the impact hazzard, the analysis of their physical properties
and surface composition is fundamental in order to better understand the initial conditions
of the solar nebula.
Due to their orbits, NEAs are also the most evident parent bodies of meteorites, which
can be studied in detail in the laboratory. Dynamical models show that NEAs come prima-
rily from the inner and central parts of the MB, and they reach their near-Earth orbits by
means of gravitational resonances (mainly ν6 and 3:1). This part of the MB is dominated by
spectral types S and Q, also the most common spectral types among the NEA population
(∼ 40 %), and correspond to objects composed of silicates. Their reflectance spectra show
very characteristic absorption bands that can be used to apply different methos of mineralo-
gical analysis. Those absorption bands are also present in the spectra of the most abundant
class (∼ 80 %) of meteorites, the ordinary chondrites. Therefore, it is of particular interest
to better understand the link between these three groups of objects (ordinary chondrites,
NEAs and MBs), and this has been the principal aim of this work.
In order to acomplish it, we have undertaken an spectroscopic survey of near-Earth aste-
roids between 2002 and 2007, using the telescopes and instrument facilities of the Observa-
torio del Roque de los Muchachos, operated by the Instituto de Astrofı́sica de Canarias. The
survey contains visible and near-infrared spectra (0.5–2.5 µm) of a total of 105 asteroids,
and it has produced an ongoing observational subprogram dedicated to the observations of
MB asteroids especifically located in the main source regions of NEAs.
We have applied a method of mineralogical analysis based on spectral parameters to
our sample of NEAs, and also to a sample of MBs and ordinary chondrites obtained from
several databases. We find a significant compositional difference between NEAs and MBs:
while the first show an olivine-rich composition, similar to what it is found for LL condrites
(only 8 % of the falls), MB asteroids present a variety of compositions, resembling the
distribution of the complete set of ordinary chondrites (about 80 % of the falls). This result
suggests that S type NEAs are not the immediate precursors of ordinary chondrites, as
it had been previously believed. After confirming that this compositional difference is not
caused by differences in exposure to the effects of the space weathering, we consider the
size of the objects as the key factor to explain it. Combining the information obtained from
the dynamical models and the drift in semimajor axis of the smaller objects due to their
thermal intertia (Yarkovsky effect), we set out a possible scenario for the formation and the
transport routes of NEAs and meteorites that could explain this compositional difference
in a plausible way.
4.4.2. S3OS2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
4.4.3. SINEO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
4.4.4. 52-COLOR . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
4.4.5. MBOISS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
4.5. Subprograma observacional: asteroides en órbitas cometarias (ACOs) . . . . 56
4.1. Ejemplo con la información más relevante que contiene la base de datos
ASTORB del Lowell Observatory. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
4.2. Estrellas análogas solares empleadas para la obtención de los espectros de
reflexión de los objetos del survey NEOSS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
4.3. Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS . . . . . . 37
4.3. Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (continuación). 38
4.3. Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (continuación). 39
4.3. Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (continuación). 40
4.3. Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (continuación). 41
8.1. Parámetros espectrales según el método clásico para el asteroide (1951) Lick,
ası́ como otros asteroides tipo A (NEAs y MBs). . . . . . . . . . . . . . . . 135
8.2. Valores de centros, anchuras (FWHM) e intensidades de las tres principales
bandas de absorción individuales obtenidas del ajuste MGM al espectro de
(1951) Lick. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137
8.3. Parámetros espectrales según el método clásico para 3 NEAs tipo V. . . . . 141
8.4. Valores de centros, anchuras (FWHM) e intensidades de las bandas de absor-
ción individuales empleadas para realizar el ajuste MGM a los 3 asteroides
tipo V estudiados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144
8.5. Valores del parámetro CBSR y porcentaje de clinopiroxeno para los 3 NEAs
tipo V analizados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146
8.6. Valores de centros, anchuras (FWHM) e intensidades de las bandas de ab-
sorción individuales obtenidas del ajuste MGM al NEA tipo S (30825) 1990
TG1. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
7.1. Espectros completos (visible más infrarrojo cercano) de los NEAs a los se ha
realizado el análisis mineralógico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
7.2. Ajuste para calcular la posición del mı́nimo de la banda de absorción usando
una parábola (arriba) y el mismo procedimiento pero empleando un polino-
mio de orden 7 para ajustar un máximo espectral (abajo). . . . . . . . . . . 98
7.3. Ejemplo gráfico del procedimiento para calcular el continuo y eliminarlo. . . 99
7.4. Procedimiento seguido para el cálculo de las áreas. . . . . . . . . . . . . . . 99
7.5. Comparación de los valores de BAR y Centro Banda I obtenidos en Marchi
et al. (2005) y en este trabajo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
7.6. Izquierda: comparación de los espectros de tres asteroides obtenidos en el sur-
vey SINEO (azul) y en nuestro survey NEOSS (rojo); Derecha: comparación
de los espectros de 9 NEAs presentes tanto en la base de datos correspon-
diente a nuestro survey (rojo) como en otras bases de datos (azul). . . . . . 107
7.7. Centro Banda II vs. Centro Banda I (izquierda) y BAR vs. Centro Banda I
(derecha) para los NEAs de este trabajo (cı́rculos rojos) y los de otras bases
de datos (cı́rculos azules). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
7.8. Comparación de los centros de las dos bandas de absorción de los NEAs y los
MBs (arriba) con los meteoritos condritas ordinarias y con diferentes mezclas
de laboratorio (abajo). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114
XVIII ÍNDICE DE FIGURAS
7.9. Comparación de BAR vs. Centro Banda I para los NEAs y los MBs (arriba)
con los meteoritos y diferentes mezclas de laboratorio (abajo). . . . . . . . . 116
7.10. Comparación de BAR vs. Centro Banda I para los MBs con las condritas
ordinarias H y L, y para los NEAs con las condritas ordinarias L. . . . . . . 117
7.11. Promedio móvil simple (PMS) aplicado a los valores de BAR y Centro Banda
I de los NEAs y las condritas ordinarias LL. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118
7.12. Distribuciones de pendiente espectral para los NEAs, MBs y OCs. . . . . . 119
7.13. Dispersión de las pendientes especrales de los NEAs, MBs y OCs frente al
parámetro BAR (arriba), y ejemplos de variación de los parámetros Centro
Banda I y BAR con el space weathering. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
7.14. Distribución de las pendientes espectrales frente al diámetro de los NEAs
estudiados en este trabajo de tesis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 122
7.15. Posición de los NEAs y los MBs en el espacio de parámetro orbitales a − e − i.124
7.16. Distribución de las regiones fuente de procedencia para los NEAs de este
trabajo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
7.17. Esquema de las componentes diurna y estacional del efecto Yarkovsky. . . . 127
7.18. Esquema simplificado del transporte de meteoritos desde el cinturón principal
hacia la Tierra con el efecto Yarkovsky. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128
7.19. Ilustración de la explicación planteada para las diferencias composicionales
encontradas entre los NEAs y los MBs analizados en este trabajo de tesis. . 129
9.1. Algunos espectros de asteroides obtenidos dentro del survey MBOISS. . . . 158
9.2. Espectros de reflexión de un clinopiroxeno tipo A y un ortopiroxeno (izquier-
da), y posición de una mezcla en diferentes proporciones de estos minerales
en el gráfico BAR vs. Centro Banda I. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159
9.3. Distribución de los MBs analizados en esta tesis en el espacio de parámetros
BAR - Centro Banda I. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159
1. Los NEAs suponen un peligro de impacto considerable con la Tierra, por lo que en los
últimos años se han realizado numerosos esfuerzos por determinar con mayor precisión
sus órbitas y las probabilidades de encuentros cercanos. Las consecuencias derivadas
de una hipotética colisión dependerán, entre otros factores, de la velocidad, el tamaño
y la composición del objeto.
2. La proximidad de los NEAs hace que se encuentren entre los objetos más accesibles
como destino de misiones espaciales en nuestro Sistema Solar, lo cual permite ana-
lizar sus propiedades superficiales “in situ”, obtener imágenes de precisión e incluso
recolectar muestras para su análisis en laboratorio.
3. Los asteroides en general son restos de los bloques de formación del Sistema Solar, y
en este sentido su estudio nos aporta información sobre las condiciones reinantes en
la nebulosa solar temprana. Además, conocer su composición nos ayuda a entender
mejor los procesos de metamorfosis que han sufrido a lo largo de su evolución hasta
el momento actual.
Por estas y otras razones se han puesto en marcha durante las últimas décadas numerosos
programas de búsqueda y detección de NEAs (Catalina Sky Survey, Spacewatch, LINEAR,
LONEOS, NEAT, etc.), y el número de objetos descubiertos hasta la fecha ha aumentado
de forma exponencial en los últimos años. En la actualidad, se estima que, hasta 7.4 U.A.,
se han descubierto cerca del 50 % de los objetos con magnitud absoluta H < 18, es decir,
con un diámetro mayor de ∼ 1 km (Bottke et al. 2002b).
Desde el punto de vista dinámico, los estudios de los cráteres lunares evidencian que
el sistema Tierra-Luna ha sido bombardeado de forma incesante por asteroides y cometas
durante los últimos 4.5 Gaños (Morbidelli et al. 2002). Además, se ha demostrado que el
número de NEAs ha sido más o menos constante durante los últimos 3 Gaños. Dado que las
2 Introducción: motivación del trabajo 1
órbitas de estos asteroides son dinámicamente inestables en escalas de 106-107 años, deben
existir fuentes de alimentación que proporcionen material de manera efectiva y constante.
La principal fuente de NEAs (≥ 80 %) es la región interior y central del cinturón principal
de asteroides (Main Belt, MB), entre 2.0 y 3.3 U.A., donde las resonancias gravitacionales
debidas principalmente a Júpiter y a Saturno proporcionan rutas de escape hacia órtibas
cercanas a la Tierra (Bottke et al. 2002a, Morbidelli et al. 2002). Existe además un porcen-
taje de NEAs (máximo de ∼ 20 %) que proviene de cometas que han perdido su actividad y
han desarrollado una apariencia asteroidal (Fernández et al. 2002, Demeo & Binzel 2008).
Otra cuestión muy importante es la relación entre los NEAs y los meteoritos. De ma-
nera simplificada puede decirse que, antes de hacer su entrada a través de la atmósfera
terrestre, los meteoritos tienen órbitas cercanas a la Tierra y en ese sentido, su conexión
con los NEAs es directa. El conjunto más abundante de meteoritos (∼80 % de las caı́das)
lo forman las condritas ordinarias. Este grupo de meteoritos es muy interesante, dado que
representa las condiciones existentes en la nebulosa solar primitiva, puesto que apenas han
sido modificados a lo largo de la historia del Sistema Solar. Los NEAs más abundantes
son los tipo S, compuestos de silicatos. Este tipo espectral es también el más abundante
en el cinturón principal interior y central, donde se encuentran las fuentes de los NEAs.
Además, los espectros de reflexión de las condritas ordinarias, los NEAs tipo S y los MBs
tipo S reflejan la presencia de silicatos, y se diferencian en sus pendientes espectrales. Esta
diferencia se debe al enrojecimiento que genera la climatologı́a espacial o space weathering,
efecto relacionado con la exposición de las superficies de los asteroides a rayos cósmicos y
bombardeo de micrometeoritos (Pieters et al. 2000; Clark et al. 2002; Brunetto & Strazzulla
2005). Ası́ pues, la relación entre estos tres grupos de objetos se creı́a relativamente bien
establecida.
No obstante, hasta la fecha no se ha realizado ningún análisis composicional detallado
de la población de NEAs. Los únicos estudios disponibles se han centrado en establecer ta-
xonomı́as (Binzel et al. 2004b), en hacer comparaciones visuales con espectros de meteoritos
(Lazzarin et al. 2005) y en analizar los efectos del space weathering (Marchi et al. 2005). Por
lo tanto, la motivación de esta tesis doctoral puede resumirse en dos puntos fundamentales:
detalles de las observaciones y del proceso de reducción de los datos, ası́ como la descripción
de otras bases de datos complementarias que también se han utilizado en este trabajo de
tesis, se describen en el capı́tulo 4. Nuestro survey espectroscópico ha generado además
un subprograma observacional de asteroides en órbitas cometarias, cuyos resultados más
importantes resumimos también al final de dicho capı́tulo (Licandro et al. 2006, Licandro
et al. 2008).
En el capı́tulo 5 describimos dos métodos de análisis mineralógico que utilizamos para
analizar los asteroides del survey. El primero de ellos, el método clásico (Cloutis et al. 1986)
ha sido aplicado a todos los objetos (NEAs, MBs y condritas ordinarias), y los resultados
obtenidos constituyen el núcleo central de esta tesis doctoral (de León et al. 2006, De
Leon et al. 2007). Es por ello que en el capı́tulo 6 revisamos una de sus calibraciones más
importantes, y definimos nuevas regiones en el espacio de parámetros espectrales del que
inferimos la mineralogı́a de nuestros objetos (Duffard, Lazzaro, & de León 2005).
En el capı́tulo 7 presentamos pues los resultados derivados de aplicar este método clásico
de análisis. Encontramos diferencias composicionales interesantes entre los tres grupos de
objetos. Combinamos nuestros resultados con modelos dinámicos (Bottke et al. 2002a) para
generar diferentes hipótesis que expliquen las diferencias composicionales observadas. Por
ejemplo, el efecto del space weathering (Brunetto, de León, & Licandro 2007) o la acción
del denominado efecto Yarkovsky (Bottke et al. 2002c), relacionado con la variación de la
distancia al Sol de los objetos por su inercia térmica.
El segundo método (Sunshine et al. 1990) se ha aplicado sólo a determinados asteroides
(de León et al. 2004, de León et al. 2006), dado que su aplicación más general requiere de
calibraciones de laboratorio que no han sido realizadas aún. Los resultados obtenidos se
describen en el capı́tulo 8.
2
Cuerpos menores del Sistema Solar:
asteroides
Los asteroides pueden definirse como objetos cuyo tamaño es menor que el de los pla-
netas, que orbitan alrededor del Sol y que no poseen atmósfera. La principal población de
estos objetos se encuentra situada entre las órbirtas de Marte y de Júpiter. La teorı́a de
formación más aceptada hoy en dı́a plantea que se trata de planetesimales que no llegaron a
acretar en cuerpos de mayor tamaño debido a la influencia gravitacional de Júpiter. La po-
blación actual de asteroides es el resultado de las colisiones mutuas y la evolución dinámica
de los planetesimales no acretados.
d = 0.4 + (0.3 × n)
Tabla 2.1: Relación de distancias planetarias según la Ley de Bode. De Kowall (1988).
Planeta n Distancia Ley de Bode (U.A.) Distancia real (U.A.)
Mercurio 0 0.4 0.39
Venus 1 0.7 0.72
Tierra 2 1.0 1.00
Marte 4 1.6 1.52
‘hueco’ 8 2.8 2.77 (Ceres)
Júpiter 16 5.2 5.20
Saturno 32 10.0 9.54
Urano 64 19.6 19.19
Neptuno 128 38.8 30.07
Plutón 256 77.2 39.53
Conocida como la Ley de Bode al ser popularizada más tarde por el fı́sico Johann Elert
Bode (1747-1826), esta expresión empı́rica resultaba satisfactoria a excepción de Neptuno y
Plutón1 , si bien dichos planetas no fueron descubiertos hasta 1846 y 1930 respectivamente,
y predecı́a la existencia de un cuerpo localizado entre las órbitas de Marte y Júpiter, tal
y como Kepler habı́a avanzado en 1596. Descubierto por Sir William Herschel en 1781,
el semieje mayor de la órbita de Urano se aproximaba mucho a la distancia predicha por
la Ley de Bode, lo cual dio mayor verosimilitud a dicha ley e intensificó la búsqueda del
“planeta ausente” durante todo el final del siglo XVIII.
Uno de los principales “cazadores” fue el Barón Franz Xaver von Zach (1754-1832),
quien centró su estrategia de búsqueda en la región zodiacal, produciendo un catálogo pre-
ciso de estrellas zodiacales con la esperanza de detectar el planeta. Llegó incluso a predecir
su órbita y su posición en el cielo en 1785. Sin embargo, serı́a el monje siciliano Padre Giu-
seppe Piazzi (1746-1826), director del Observatorio de Palermo, quien, en enero de 1801,
detectara en el hombro de la constelación de Tauro una nueva estrella. Creyendo que se
trataba de un cometa, realizó numerosas observaciones durante todo un mes, enviando las
posiciones calculadas a Bode, quien concluyó que se trataba del planeta que faltaba entre
Marte y Júpiter. Este nuevo planeta se llamó Ceres, en honor a la diosa romana de los
cereales y las cosechas, patrona de Sicilia. Empleando la nueva técnica de cálculo de órbitas
desarrollada por el matemático Karl Friedrich Gauss (1777-1855), Ceres fue reobservado un
año después de su descubrimiento por Heinrich Wilhelm Olbers (1758-1840), confirmando
ası́ que su órbita se encontraba de hecho en la región vacı́a que existı́a entre Marte y Júpiter.
Olbers continuó observando el nuevo objeto durante meses, hasta que en marzo de 1802
descubrió un segundo planeta orbitando en la vecindad de Ceres. Este segundo planeta
fue llamado Pallas (diosa de la sabidurı́a), y supuso un primer revés para la Ley de Bode.
Las observaciones de Herschel de ambos objetos demostraron que su tamaño era mucho
menor que cualquiera de los planetas conocidos, por lo que propuso una nueva clasificación
y los denominó “asteroides” (por su apariencia estelar). En 1804 Karl Harding encontró un
tercer asteroide, Juno. Olbers descubrió Vesta en marzo de 1807, y fue él mismo quien
1
En la Asamblea General de la IAU (International Astronomical Union) celebrada el 24 de agosto de
2006 en Praga, República Checa, Plutón pasó de la categorı́a de planeta a clasificarse como un “planeta
enano”. De forma simplificada, un planeta enano es un cuerpo celeste que orbita al Sol, suficientemente
masivo para tener gravedad pero que no ha limpiado su vecindad de planetesimales.
2.2 Origen y evolución: distribución orbital 7
postuló una primera teorı́a para el origen de estos nuevos objetos, sugiriendo que se trataba
de los fragmentos de un planeta que habı́a orbitado entre Marte y Júpiter.
A mediados del siglo XIX se habı́an descubierto una decena de asteroides, aunque no
se sabı́a mucho acerca de la naturaleza y el origen de la región donde se ubicaban. El
ritmo de los descubrimientos era lento, debido a la laboriosa tarea de examinar el cielo y
comparar cada estrella con las cartas existentes. La aparición en 1891 de la placa fotográfica
gracias a Max Wolf (1863-1932), del Observatorio de Königstuhl, en Heidelberg, supuso
una auténtica revolución en la búsqueda de asteroides y él mismo descubrió casi 300 nuevos
objetos. Sin embargo, esta nueva técnica aplicada a la fotometrı́a y a la espectroscopı́a hizo
posible el estudio de objetos más distantes y exóticos como estrellas y galaxias, por lo que
durante mucho tiempo los asteroides fueron relegados a un segundo plano por la comunidad
cientı́fica.
Con el comienzo a mediados del siglo XX de la carrera espacial regresó el interés por
el estudio del Sistema Solar y en especial por los objetos que pudieran orbitar cercanos a
la Tierra. La introducción de las cámaras CCD y de los ordenadores supuso un segundo
impulso en la búsqueda y seguimiento de los asteroides, promoviendo grandes proyectos
dedicados en exclusiva a la creación de bases de datos con las nuevas detecciones. En la
actualidad, además de estos proyectos, las observaciones y el seguimiento de los objetos
detectados por los astrónomos aficionados juega un papel fundamental en la determinación
de sus órbitas y en la catalogación de los mismos. El Minor Planet Center ([Link]
[Link]/iau/[Link]), fundado en 1947 por Paul Herget y cuya sede se encuen-
tra en el Smithsonian Astrophysical Observatory, se encarga de organizar y comprobar los
cientos de posiciones que le son enviadas a diario a través de sus circulares electrónicas,
asignando números permanentes a los objetos confirmados y manteniendo una base de da-
tos actualizada y disponible a través de la red de los elementos orbitales y las efemérides
de asteroides y cometas.
Los asteroides pueden describirse básicamente como cuerpos celestes que orbitan al-
rededor del Sol y que no poseen atmósfera. Históricamente se los ha distinguido de los
cometas en que los primeros aparecen como fuentes puntuales, mientras que los cometas
desarrollan una coma, producida por la sublimación de elementos volátiles de su superfi-
cie al acercarse al Sol (hielos y compuestos ricos en carbono). Los asteroides, en cambio,
están compuestos en su mayor parte por elementos rocosos o metálicos no volátiles. Estos
objetos contienen información acerca de las condiciones que existieron en la nebulosa solar
hace unos 4.6 Gaños, al ser los restos más directos de los primeros “bloques de formación”
que consituyeron los planetas (Bottke et al. 2002b). La teorı́a planteada por primera vez
por Olbers en 1807 acerca de la formación de los asteroides suponı́a que se trataba de los
restos de la fragmentación de un planeta localizado entre Marte y Júpiter. Hoy en dı́a esta
hipótesis está completamente descartada y los últimos modelos de escenarios de formación
del Sistema Solar coinciden en que los asteroides son planetesimales que nunca llegaron a
acretar en un planeta. La secuencia de formación del Sistema Solar actual puede dividirse,
grosso modo, en tres estadios:
8 Cuerpos menores del Sistema Solar: asteroides 2.2
Estas resonancias ocurren cuando el periodo orbital2 del asteroide es una fracción simple
del periodo orbital del planeta (un medio, un tercio, etc.), provocando que el asteroide realice
2
El periodo de revolución de un objeto está relacionado con su distancia al Sol mediante la fórmula de
Kepler, P 2 ∝ a3 , donde P es el periodo de revolución en años y a es la distancia al Sol en U.A.
2.2 Origen y evolución: distribución orbital 9
encuentros cercanos en los mismos puntos de su órbita con regularidad. El resultado de estos
encuentros es el aumento de la excentricidad del asteroide y el “barrido” de determinadas
zonas. No obstante, hoy en dı́a se continúa discutiendo acerca de los mecanismos exactos
por los cuales los asteroides son desplazados de estas regiones.
Además de los huecos descubiertos por Kirkwood, existen grupos de asteroides en el
cinturón principal, reconocidos por primera vez por Hirayama en 1918 (familias de Hiraya-
ma) y que están asociados a un mismo suceso colisional. Es decir, los fragmentos originados
durante una colisión tendrán con mucha probabilidad las mismas caracterı́sticas orbitales
que el cuerpo original. Las principales familias reciben su nombre a partir del asteroide al
que se asocia cada suceso y dentro de las más importantes se encuentran las familias de
Flora, Vesta, Eos, Koronis, Themis, Eunomia, etc. La Figura 2.2 muestra la distribución de
asteroides detectados hasta la fecha en el espacio de parámetros orbitales de semieje mayor
(a) y excentricidad (e). Podemos ver la posición en el cinturón principal de las familias
colisionales más importantes, señaladas en la figura con diferentes colores. Las lı́neas rojas
verticales indican la posición de las resonancias medias con Júpiter, explicadas en el párrafo
anterior.
Figura 2.2: Distribución de los asteroides del cinturón principal en el espacio de parámetros orbitales a − e.
Se indican con distintos colores y con los nombres la posición en el cinturón de las principales familias
colisionales de asteroides. Se muestran también las poblaciones del cinturón principal exterior: Cybeles,
Hildas y Troyanos.
y el planeta (Williams & Faulkner 1981). Podemos apreciar claramente en la figura cómo
estas resonancias actúan conjuntamente con las de movimiento medio para definir grupos de
asteroides, como es el caso de los Phocaea y los Hungaria. Veremos además a lo largo de este
trabajo de tesis cómo tanto la resonancia media 3:1 (a unas 2.5 U.A.) como la resonancia
secular ν6 juegan un papel muy importante en el envı́o de asteroides hacia órbitas cercanas
a la Tierra.
Figura 2.3: Distribución de los asteroides del cinturón principal en el espacio de parámetros orbitales a − i.
Las lı́neas azules indican las resonancias seculares más importantes: ν6 , ν5 y ν16 para e = 0.05 (señaladas
como nu6 , nu5 y nu16 en el gráfico). Junto con las resonancias medias (lı́neas rojas) definen los grupos de
asteroides Hungarias y Phocaea.
Por último, el cinturón principal exterior abarca desde 3.3 hasta 5.2 U.A. aproxima-
damente, y está compuesto principalmente por tres grupos de asteroides: los Cybeles, con
3.3 < a < 3.7 U.A., los Hildas, situados justo en la resonancia media 3:2, a unas 4.0 U.A.,
y los asteroides Troyanos (ver Figuras 2.2 y 2.3). Estos últimos orbitan en los puntos de
Lagrange ‘L4’ y ‘L5’ de la órbita de Júpiter, a unos 60◦ del planeta.
No todos los asteroides se encuentran en el cinturón principal. Existe un número de as-
teroides cuyas órbitas atraviesan la órbita de Marte (Mars Crossers, MCs), y cuya distancia
perihélica o perihelio q está comprendido entre 1.3 y 1.66 U.A. Otros asteroides cruzan la
órbita de la Tierra (Near-Earth Asteroids, NEAs) y se caracterizan por tener un perihelio
q < 1.3 U.A. y un afelio Q ≥ 0.983 U.A., de los cuales hablaremos en el siguiente capı́tulo.
Existen además objetos en el Sistema Solar exterior, como los Centauros, cuyas órbitas se
encuentran entre las de Júpiter y Neptuno o los Transneptunianos (TNOs), con órbitas que
van desde más allá de Neptuno hasta unas 50 U.A. La Tabla 2.2 muestra un resumen de
los principales grupos de asteroides descritos en esta sección.
2.3 Clasificación taxonómica: los tipos espectrales 11
Tabla 2.2: Lista de los principales grupos y familias de asteroides del Sistema Solar. Se indican los rangos
de semieje mayor (a), excentricidad (e) e inclinación (i) que definen cada grupo, ası́ como el perihelio q y el
afelio Q cuando es necesario.
Población a (U.A.) q (U.A.) Q (U.A.)
Centauros [5.40-30.0]
TNOs [32.0-50.0]
El estudio de las diferencias en el color de los asteroides ha sentado las bases para el
desarrollo de un sistema de clasificación. Ası́, los asteroides se han agrupado y clasificado
en función de las similitudes en sus espectros de reflexión observados. La manera en que
un asteroide refleja la luz del Sol es el indicador más fiable que tenemos de su composición
superficial.
Las primeras medidas de colores de asteroides fueron realizadas por Bobrovnikoff en
1929, aunque no fue hasta mediados de los 50 cuando se comenzó a emplear de forma
sistemática la fotometrı́a UBV en una muestra considerable de objetos. Estas observaciones
llevaron a muchos investigadores a describir dos grupos diferenciados atendiendo a sus
propiedades de reflexión. Zellner (1973) fue el primero en reconocer una distribución bimodal
en los albedos, distinguiendo entre dos grupos: tipo “carbonáceos” oscuros y tipo “pétreos”
brillantes. En 1975, Chapman propuso la primera nomenclatura basada en un sistema de
letras: C para los objetos carbonáceos oscuros, S para los objetos pétreos o “silı́ceos” y U
para aquellos asteroides que no entraban en ninguna de las dos categorı́as principales.
En 1980 se completó el Eight-Colour-Asteroid-Survey (ECAS) (Zellner et al. 1985), con
el estudio de unos 600 asteroides usando colores espectrofotométricos de banda ancha (0.3 -
1.0 µm), lo que serı́a la base de la taxonomı́a de Tholen (Tholen 1984). Esta taxonomı́a tiene
14 clases, cada una designada por una única letra (Figura 2.4). Además de las dos clases
más densamente pobladas, los tipos C y S, Tholen indentificó otros 6 grupos, A, B, D, F,
12 Cuerpos menores del Sistema Solar: asteroides 2.3
Figura 2.4: Izquierda: clases taxonómicas definidas por Tholen (1984) a partir de colores espectrofotométricos
(Zellner et al. 1985). Las clases taxonómicas E, M y P solo pueden diferenciarse con información del albedo.
Derecha: extensión de las clases taxonómicas de Tholen realizada por Bus & Binzel (2002a,2002b), a partir
de espectros de reflexión en el rango visible. Mediante una técnica de análisis de componentes principales
encuentran un total de 26 grupos y subgrupos. Modificado de Tholen & Barucci, (1989) y Bus & Binzel
(2002a).
G y T. Con ayuda de la información de los albedos, identificó tres clases más, E, M y P, sin
apenas caracterı́sticas espectrales. Finalmente las clases Q, R y V creadas para clasificar tres
objetos inusuales: (1862) Apollo (tipo Q), (349) Dembowska (tipo R) y (4) Vesta (tipo V).
Aunque no se empleó un criterio mineralógico propiamente dicho para definir estas clases,
los miembros de una clase en particular suelen tener espectros similares, lo que implica que
cada tipo está compuesto por una muestra limitada de agregados minerales.
Las observaciones espectroscópicas en el visible (0.43-0.92 µm) del SMASSII (Phase II
Small Main-Belt Asteroid Spectroscopic Survey) entre 1991 y 1993 para un total de 1341
asteroides del cinturón principal (Bus & Binzel 2002b,2002a), dieron lugar a una clasificación
taxonómica basada en los tipos definidos por Tholen pero con la creación de numerosas
subcategorı́as que “rellenan” los huecos existentes entre las clases principales (Bus 1999).
Empleando un método de análisis de componentes principales (P C A), obtuvieron los 26
espectros promedio de las 26 clases taxonómicas definidas a partir de este survey (Figura
2.4). A partir de los grupos que encuentran en el espacio de dos componentes principales
tras aplicar la técnica de PCA, Bus & Binzel (2002a) definen los denominados “complejos”
taxonómicos: S, C y X. El complejo S, el mayor de todos, está formado por un núcleo con los
tipos espectrales [S, Sa, Sk, Sl, Sq, Sr], y por el resto de tipos [A, K, L, Q, R]. El complejo
C está compuesto por los tipos [B, C, Cb, Cg, Ch, Cg, Cgh], mientras que el complejo X lo
forman los tipos [X, Xc, Xk, Xe].
La Figura 2.5 muestra la distribución de los tipos espectrales encontrados para los 1341
asteroides que componen el survey SMASSII, en función de su distancia al Sol (semieje
2.4 Conexión con los meteoritos 13
Figura 2.5: Distribución en función de la distancia heliocéntrica de los tipos espectrales para objetos con
diámetro ≥ 20 km, para los 1341 asteroides que componen el survey SMASSII, corregida de sesgos observa-
cionales. La región seleccionada corresponde a las zonas interior y central del cinturón principal.
mayor), y una vez corregidos los efectos debidos al sesgo observacional (los objetos con
mayor albedo superficial, como los tipo S, son más fáciles de ver). La región seleccionada
corresponde al cinturón principal interior y central (ver Tabla 2.2). Puede verse claramente
la distribución prácticamente opuesta de los complejos S y C: mientras que los primeros se
concentran especialmente en la parte interior del cinturón, los asteroides pertenencientes al
complejo C son más abundantes hacia el exterior.
Se define como meteorito “cualquier objeto natural que sobrevive a su caı́da a la Tierra
desde el espacio” (Hutchison 2004). En el transcurso de su órbita alrededor del Sol, la Tierra
sufre constantes encuentros con objetos sólidos o meteoroides de diferentes tamaños. Los
objetos más grandes sobreviven a la fricción producida por la atmósfera terrestre y son
recuperados en tierra como meteoritos.
Los análisis en laboratorio de los meteoritos proporcionan pues evidencias quı́micas y
fı́sicas de los procesos que dieron lugar y que han modificado a los asteroides a lo largo
de la historia del Sistema Solar. La composición general, la mineralogı́a y la petrologı́a3
de un meteorito están relacionadas con las de su objeto progenitor y con la cantidad de
calentamiento y fundido que éste ha experimentado. En particular, y por la propia definición
de sus trayectorias, podemos decir que los meteoritos pasan parte de su vida como asteroides
3
La petrologı́a estudia las rocas desde un punto de vista genético, analizando sus propiedades fı́sicas,
quı́micas, mineralógicas, espaciales y cronológicas, ası́ como los procesos responsables de su formación.
14 Cuerpos menores del Sistema Solar: asteroides 2.4
1. Condritas carbonáceas, las más primitivas, pues son las que presentan una composi-
ción más similar al Sol. Se formaron en regiones ricas en oxı́geno del Sistema Solar
temprano, por lo que la mayor parte del metal se encuentra en forma de silicatos,
óxidos y sulfuros. Existen diferentes subgrupos nombrados con la letra del especı́men
tipo (CI, CM, CV, etc.).
2. Condritas ordinarias. Constituyen más del 80 % de las caı́das, siendo con diferencia las
más abundantes (de ahı́ su nombre). Se subdividen a su vez en tres grupos, H (high),
L (low) y LL (very low), en función de su contenido en metal Fe (de más a menos),
que da cuenta de las condiciones de oxidación de la región en la que se formaron. Las
condritas H presentan un porcentaje de ∼ 18 % en volumen de metal, mientras que
para las LL es apenas un 4 %. Además el contenido de olivina sobre el de piroxeno
aumenta en la serie H-L-LL, siendo el cociente ol/px ∼ 54/46 para las condritas H y
ol/px ∼ 66/34 para las condritas LL.
3. Enstatitas, cuyo nombre proviene de sus altos contenidos en dicho mineral, un silicato
rico en magnesio. Prácticamente todo el hierro en las enstatitas está presente en su
forma reducida (metal), lo que indica que estos meteoritos debieron formarse en un
entorno casi sin oxı́geno.
4. Otras condritas. Este clan está compuesto por dos grupos, cada uno de ellos asociado a
un único meteorito: condritas R (Rumuruti) y condritas K (Kakangari). Las condritas
R son lo opuesto a las enstatitas: los miembros de este grupo están altamente oxidados,
con un alto porcentaje de olivina rica en hierro y una ausencia casi total de hierro en
forma de metal. El grupo de condritas K está compuesto únicamente por 3 miembros.
Estos meteoritos son ricos en troilita (sulfuro de hierro, FeS) y su estado de oxidación
es intermedio entre las enstatitas y las condritas R.
2.4 Conexión con los meteoritos 15
Además, las condritas de cada grupo pueden ser divididas a su vez en tipos petrológicos
cuya lı́nea de base es el tipo 3, y que van del 1 al 7. Los tipos del 1 al 3 representan condritas
muy desequilibradas por ausencia de metamorfismo termal, que han sufrido procesos de
alteración debidos al agua, mientras que los tipos del 4 al 7 van aumentando su equilibrio
al sufrir metamorfismo termal (que no implica procesos de fundido) y recristalización. La
Figura 2.6 muestra un ejemplo de los distintos tipos petrológicos para condritas ordinarias.
Figura 2.6: Secciones delgadas de varios tipos petrológicos de condritas ordinarias. (a) LL3.3-3.4 (Dar al
Gani 632) Podemos apreciar numerosos cóndrulos de olivina de distintos tamaños (señalados con flechas);
(b) H4 (Dar al Gani 604) Este meteorito tiene cóndrulos más pequeños, ligeramente entremezclados con la
matriz, por lo que son menos evidentes que en el caso anterior; (c) L5 (Dar al Gani 970) Los lı́mites de
los cóndrulos empiezan a difuminarse como resultado del metamorfismo; (d) LL6 (Acfer 354) Los cóndrulos
prácticamente han desparecido, integrados en la matriz.
de micrometeoritos por parte de la superficie de los asteroides. El hecho de que sea más
fácil encontrar análogos espectrales de las condritas ordinarias entre los asteroides tipo S
con órbitas cercanas a la Tierra o NEAs (ver Figura 2.7), apoya esta explicación, pues
como veremos a lo largo de esta tesis, se cree que estos asteroides presentan superficies más
jóvenes, es decir, expuestas durante menos tiempo a los efectos del space weathering que los
asteroides del cinturón principal.
procesos de diferenciación ı́gnea similares a los que se observan para rocas magmáticas en
la Tierra, como los basaltos. Las edades de cristalización que se infieren de sus abundancias
isotópicas, entre 4.4 y 4.5 Gaños, indican los meteoritos HED provienen de un mismo objeto
progenitor (muy probablemente el asteroide (4) Vesta), relativamente grande, y con una
historia ı́gnea corta pero intensa. Los meteoritos HED están compuestos principalmente
por distintos tipos de piroxenos. El material pulverizado en granos (usualmente por una
colisión) de eucritas y diogenitas y mezclado posteriormente como si fuera una especie de
cemento, constituye el breccias que denominamos howarditas.
1. Palasitas. Las palasitas están formadas de cristales de olivina rica en magnesio in-
mersos en una matriz de metal Fe-Ni. Basándose en su origen y en su historia de
formación, se cree que las palasitas son muestras de material en el lı́mite entre el
núcleo (metálico) y el manto (olivina) de un objeto diferenciado.
Los meteoritos ferrosos están compuestos casi exclusivamente de metal Fe-Ni, con pe-
queñas cantidades de minerales accesorios, como la troilita o el grafito. Se subdividen en
grupos atendiendo bien a la estructura que presentan sus superficies al ser pulidas y trata-
das con ácido, bien a su composición (básicamente abundancias de elementos traza, como
el germanio, el iridio, etc.). A pesar de dar cuenta de aproximadamente el 89 % de la masa
total de los meteoritos conocidos, constituyen sólo el 6 % de las caı́das.
Reflectividad Espectral
FeNi
H6
Ol
L6
LL6
Reflectividad Espectral
(b)
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Plg Longitud de Onda (µm)
L6
Reflectividad Espectral
Px L5
L4
(a) (c)
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Longitud de Onda (µm) Longitud de Onda (µm)
Figura 2.8: Espectros de reflexión de varios minerales o agrupaciones de minerales de importancia meteorı́ti-
ca. (a) Reflectividades espectrales de olivina (Ol), plagioclasa (Pgl), piroxeno (Px) y metal hierro-nı́quel
(FeNi); (b) espectros promedio de condritas H6, L6 y LL6. Nótese el ensanchamiento sistemático y el des-
plazamiento hacia longitudes de onda mayores de la banda de 1 µm desde las condritas H hasta las LL; (c)
espectros promedio de diferentes grados metamórficos de condritas tipo L. El aumento en intensidad de las
bandas de absorción se aprecia al pasar del tipo 4 al tipo 6.
(longitud de onda) de las absorciones depende de las especies iónicas (Fe+2 , Fe+3 , Ti+4 ,
etc.) o moleculares (H2 O, OH, CO3 , C-H, etc.) y de la estructura mineral cristalográfica en
la que se encuentren localizadas. En la Figura 2.8a pueden verse los espectros de reflexión
de varias especies minerales presentes en la superficie de los asteroides y en los meteoritos,
cada una de ellas con su caracterı́stica espectral distintiva. Por ejemplo, la olivina presenta
una banda ancha de absorción centrada en 1 µm, formada por la superposición de tres
bandas individuales, mientras que la plagioclasa (un tipo de feldespato) tiene una banda
de absorción centrada en 1.2 µm. El piroxeno muestra un par de absorciones cerca de 1 y
2 µm, cuya posición depende, entre otras cosas, del mayor o menor contenido de calcio y
hierro del mineral, mientras que el metal FeNi proporciona una contribución espectral que
enrojece las pendientes espectrales y disminuye la profundidad de las bandas de absorción.
Otros minerales también exhiben caracterı́sticas espectrales en los asteroides. Aquellos
que incluyen agua, como los filosilicatos en los meteoritos CI y CM muestran una banda
muy intensa cerca de 3 µm, con bandas indicadoras cerca de 1.4 µm y 1.9 µm. Los minerales
carbonatados muestran una serie de caracterı́sticas vibracionales producidas por el CO2− 3
entre 1.7 y 2.7 µm.
Muchos meteoritos y, presumiblemente, la mayorı́a de los asteroides, están compuestos
por una mezcla de dos o más minerales. La Figura 2.8b muestra las curvas espectrales
de tres tipos de condritas ordinarias, que difieren en la abundancia y la composición de
las fases de olivina y piroxeno que las componen. El aumento de abundancia relativa de
2.5 Caracterı́sticas espectrales de los minerales más frecuentes 19
Tabla 2.3: Mineralogı́a generalizada y posibles meteoritos análogos de los tipos taxonómicos de los asteroides.
El contenido en hierro se mide en porcentaje molar de ferrosilita [Fs], Fe2 (SiO3 )2 (ver Apéndice A).
Tipo Fase Mineral Principal Posible Meteorito Análogo
Los primeros estudios que indicaron que las diferentes resonancias gravitacionales exis-
tentes en el Sistema Solar podı́an forzar a los asteroides del cinturón principal a atravesar
las órbitas de los planetas interiores, fueron realizados a finales de los 70 y principios de los
80 (Wetherill 1979, Wisdom 1983). Siguiendo estos trabajos, se han encontrado dos rutas de
transporte muy eficientes para el origen de los NEOs: la resonancia secular ν6, que ocurre
cuando las velocidades de precesión promedio de las longitudes de perihelio del asteroide y
de Saturno son iguales, y la resonancia media 3:1 con Júpiter (Froeschle & Morbidelli 1994,
22 Asteroides cercanos a la Tierra (NEAs) 3.1
Moons 1997). Posteriormente Morbidelli & Nesvorny (1999) encontraron que los objetos que
cruzan la órbita de Marte son generados por una variedad de resonancias medias débiles
con Júpiter o Marte y por resonancias de tres cuerpos con Júpiter y Saturno (Nesvorný &
Morbidelli 1998). Por tanto, los Mars Crossers (MCs) deben ser considerados como una
fuente potencial de NEOs, además de las resonancias ν6 y 3:1.
1.0
NIC
3:1
5:2
7:3
2:1
Atenas
ν6 (i = 0o)
T=2;i
= 0o
0.8 JFC
Q = 0.983 U.A
7 U.A.
Apolo q = 1.01
U.A.
q = 1.3
Excentricidad e
.A.
0.6 .66 U
q=1
.
Exter.
IMC
0.4 O
Inter. O B
B 5
IMC
O 3
B
1
0.2 O
O B
T
Amor B 4
=3
IEO Hung Phoc 2 ;i
=0o
0.0
1 2 3 4 5
Semieje mayor a (U.A.)
Figura 3.1: Distintas posibles fuentes de procedencia de los NEAs en el espacio orbital a −e, según el modelo
dinámico de Bottke et al. (2002a). Ver texto para más detalle. Se indican en la figura los distintos NEAs
(Atenas, Apolo y Amor), ası́ como las lı́neas de perihelio q constante que separan estas poblaciones. La
región sombreada corresponde a los cometas de la familia de Júpier (JFC), con 2 < T < 3 (i = 0◦ ). Las
lı́enas discontinuas indican la posición de varias resonancias gravitacionales.
Desde un punto de vista dinámico, las órbitas de la mayorı́a de los cometas y los aste-
roides son remarcadamente diferentes. El criterio usado comúnmente para diferenciar entre
órbitas cometarias y asteroidales está relacionado con el llamado parámetro de Tisserand1
(Kresak 1979), definido como
s
aJ a
T = + 2 cos i (1 − e2 )
a aJ
donde a y aJ son los semiejes mayores de las órbitas del asteroide y de Júpiter, respectiva-
mente, y e e i son la excentricidad y la inclinación de la órbita del asteroide. El ángulo i
se mide relativo al plano orbital de Júpiter. Diferentes trabajos han mostrado que, tanto la
1
El parámetro de Tisserand puede definirse como la pseudo-energı́a de la integral de Jacobi que debe
conservarse en el problema restringido de los tres cuerpos.
3.2 Asteroides en órbitas cometarias (ACOs) 23
región de los cometas de la familia de Júpiter (JFC), con 2 < T < 3, como la región asocia-
da a los nearly isotropic comets (NIC), con T < 2, pueden ser también fuentes potenciales,
aunque en menor medida, de NEOs.
El modelo de dinámica que consideramos en este trabajo de tesis ha sido desarrollado por
Bottke et al. (2002a) y puede resumirse de la siguiente manera. Un conjunto de partı́culas
prueba localizadas en las regiones definidas como posibles fuentes (y entre las que diferencian
entre primarias y secundarias), son seguidas mediante un código de N -cuerpos durante 100
millones de años hasta que penetran la región de los NEOs. Tras el periodo de integración se
calcula el tiempo cumulativo empleado por las partı́culas procedentes de cada región fuente
en cada una de las celdas unidad equiespaciadas de una zona con a < 4.2 U.A., e < 1.0 y
i < 90◦. Ası́, las regiones fuentes definidas como primarias son: la resonancia media 3:1 con
Júpiter (a unas 2.5 U.A., ver Figura 3.1); la resonancia secular ν6, situada a unas 2.06 U.A.
para i = 0◦ ; la región intermedia de los MCs (IMC), con q > 1.3 U.A., 2.06 ≤ a ≤ 2.43 U.A.
(IMC Interior) o 2.52 ≤ a < 2.8 U.A. (IMC Exterior) e i < 15◦ (señaladas respectivamente
en la Figura 3.1 como Inter. IMC y Exter. IMC); la población del cinturón principal exterior
(OB, Outer Belt), dividida en distintas zonas desde la OB1 hasta la OB5; y la región de
los JFC. Además, como regiones fuente secundarias encuentran, entre otras, el grupo de los
Hungaria, con 1.77 < a < 2.06 U.A. y i > 15◦; y el grupo de los Phocaea, con 2.1 < a < 2.5
y i por encima de la región definida para la resonancia ν6 (ver Figura 2.3).
Bottke et al. (2002a) encuentran que, para su muestra de NEOs con H < 22, las
probabilidades de procedencia de las cinco regiones fuente primarias son: 37 % para la ν6,
25 % para la IMC, 23 % para la 3:1, un 8 % para la OB y un 6 % para la JFC. Es decir,
aproximadamente un 61 % de los NEOs con H < 22 proviene del cinturón principal interior,
un 24 % de la zona central y apenas un 8 % del exterior.
El largo número de asteroides descubiertos en las últimas dos décadas por diferentes
surveys, ha mostrado que existe un número significativo de asteroides en órbitas de tipo
cometario (o ACOs, de sus siglas en inglés). La mayor parte de los cometas tiene órbitas
inestables con T < 3, mientras que la gran mayorı́a de los asteroides tiene órbitas con T > 3.
El descubrimiento de objetos en órbitas de tipo asteroidal que presentan brotes de actividad
temporales (Fernandez et al. 1997), o la evidencia de que los cometas pueden desarrollar
una apariencia asteroidal cuando la sublimación se detiene, hace que la distinción entre
cometas y asteroides en función de la dinámica se vuelva insuficiente.
Los objetos en órbitas cometarias son dinámicamente inestables, implicando que dicha
población necesita ser continuamente realimentada. Por tanto, debe existir algún mecanis-
mo dinámico que perturbe las órbitas de los asteroides tı́picos, cambiando su invariante
de Tisserand de T > 3 a T < 3, y/o algún mecanismo fı́sico que desactive los núcleos
cometarios, transformando un tı́pico cometa activo en un objeto de apariencia asteroidal.
Ası́ pues, todos los objetos con T < 3 y aspecto asteroidal (sin una coma observable) son
candidatos a ser cometas muertos o durmientes.
Los ACOs son objetos que se encuentran en la zona de transición entre los asteroides
y los cometas, y su estudio es importante por diferentes razones. Entre ellas se encuentran
la formación de los mantos de polvo cometarios y los estados finales de los cometas, la
24 Asteroides cercanos a la Tierra (NEAs) 3.3
Aunque los últimos estudios indican que la mayorı́a de tipos taxonómicos que se encuen-
tran en el cinturón principal podemos encontrarlos entre los NEAs, el mayor porcentaje de
objetos se clasifica como tipo S, seguidos de los objetos tipo Q y los tipo X.
En un trabajo reciente, Binzel et al. (2004b) analizan los espectros de más de 400 NEAs
extraidos de la base de datos SMASS (ver capı́tulo 4). Al aplicar su método de clasificación
taxonómica (Bus & Binzel 2002b) y realizar un estudio estadı́stico, encuentran que los tipos
taxonómicos más frecuentes en la población de NEAs (ver Figura 3.2), son los tipos S, Q,
X y C, con aproximadamente un 90 % de los objetos clasificados como tales. Teniendo en
cuenta los sesgos observacionales y de detección, asociados al mayor brillo superficial y
por tanto mayor detectabilidad de los tipos S y Q, Binzel et al. (2004b) encuentran que
aproximadamente un 40 % de NEAs son de tipo S, un 25 % de tipo Q (porcentaje mucho
3.4 Los efectos del space weathering 25
mayor que los que se encuentran en el cinturón principal), y un 65 % de los MCs se clasifican
como tipo S.
Las caracterı́sticas mineralógicas de los asteroides tipo S son muy variadas, existiendo
varios subtipos en función de la mayor o menor proporción de silicatos y metal. Desde que
comenzaron a medirse las propiedades espectrales de los NEAs, se generó un debate sobre
cómo los meteoritos más comunes (∼ 80 %), las condritas ordinarias, están relacionados con
los asteroides más observados, los tipo S. Los espectros de reflexión de los primeros suelen
poseer pendientes espectrales mucho menos pronunciadas que los de este tipo de asteroides.
De hecho, las observaciones espectrales realizadas para una variedad de tamaños desde los
meteoritos (∼ 1m) hasta los asteroides tipo S del cinturón principal (∼ 100 km) parecen
mostrar una transición suave entre ambos grupos de objetos, con los espectros de los NEAs
ocupando dicha zona de transición (ver Figura 3.3).
Esta diferencia se asocia a la acción sobre la superficie expuesta del asteroide de las
partı́culas cargadas del viento solar, a la radiación electromagnética y al bombardeo de
partı́culas de polvo interplanetario, micrometeoritos y rayos cósmicos. Todos estos fenóme-
nos se agrupan en lo que se conoce como “clima espacial” o space weathering. El efecto del
space weathering sobre la superficie de los asteroides consiste principalmente en un enro-
jecimiento (la pendiente del espectro se hace más pronunciada) y un oscurecimiento (las
bandas de absorción de hacen menos profundas) de sus espectros de reflexión.
Los efectos del space weathering sobre la superficie de los asteroides han sido estudiados
durante la última dédaca (Pieters et al. 1993, Chapman 1996, Pieters et al. 2000, Sasaki
et al. 2001, Hiroi & Sasaki 2001). En varios trabajos recientes, Brunetto & Strazzulla (2005)
y Strazzulla et al. (2005) han realizado diferentes experimentos de irradiación con iones,
bombardeando muestras de condritas ordinarias y de silicatos con una variedad de iones
(H+ , He+ , Ar+ , Ar2+ ) y de energı́as (60–400 keV), comparando los resultados con las
pendientes y las profundidades de banda de un grupo de NEAs. A medida que irradian
la condrita ordinaria, observan un enrojecimiento de la pendiente del espectro comparable
con la pendiente de los espectros de diferentes NEAs.
Encuentran además que la irradiación debida al viento solar es un mecanismo que puede
enrojecer los espectros de los asteroides en una escala temporal inferior a 106 años, siendo
26 Asteroides cercanos a la Tierra (NEAs) 3.5
alteraciones termales y/o acuosas que han sufrido estos objetos. Podemos decir que
estos asteroides nos dan el contexto espacial y geológico, mientras que los meteoritos
nos proporcionan un contexto temporal.
Ası́ pues, una vez que hemos descrito las caracterı́sticas más importantes de los asteroi-
des en general y de los NEAs en particular, pasamos a describir, en el siguiente capı́tulo, los
detalles observacionales y de procesamiento de datos del survey espectroscópico NEOSS, el
cual hemos llevado a cabo para poder realizar esta tesis doctoral.
4
Survey espectroscópico visible e infrarrojo
de NEOs (NEOSS)
4.1. Selección de la muestra de objetos
Para seleccionar los asteroides cercanos a la Tierra que queremos observar, empleamos
como principal criterio su definición dinámica (perihelio q < 1.3 U.A.), y además imponemos
que su brillo sea suficiente para tener una buena relación señal/ruido con la instrumentación
que usamos (tı́picamente V < 18). Esta limitación en magnitud no supone un sesgo real,
puesto que estos asteroides se acercan periódicamente a la Tierra, haciendo que aquellos
que se descartan durante un periodo de observación por ser débiles, se recuperen cuando
sean más brillantes. En el survey incluimos también algunos Mars Crossers (q < 1.66 U.A.).
Un subprograma surgido del survey espectroscópico de NEOs es el de asteroides en
órbitas cometarias (ACOs). Para seleccionar estos objetos, imponemos que su parámetro
de Tisserand (T ) se encuentre en el rango 2.00 ≤ T < 3.02 (ver Licandro et al. 2008). Para
tener además una muestra de comparación, observamos un asteroide Troyano, 5 Hildas y
4 asteroides del cinturón principal (MB) de tipo D (ver tabla 4.3). Empleamos el mismo
criterio de selección en cuanto a magnitudes que el utilizado con los NEOs. En ambos
casos, intentamos en la medida de lo posible que los objetos seleccionados no hayan sido
observados previamente, o que el espectro obtenido mejore la relación señal/ruido o cubra
un rango espectral mayor (necesario para aplicar los métodos de análisis) del ya publicado.
En la Figura 4.1 podemos ver una representación de los valores de semieje mayor (a) y
excentricidad (e) de los objetos que conforman nuestra base de datos. Los diferentes colores
simbolizan los distintos tipos de objetos: azul para los NEAs y MCs, verde para los ACOs
y rojo para los MBs. En la figura se muestran también las distintas zonas que delimitan
estos grupos atendiendo a su definición dinámica. En conjunto, el survey espectroscópico
NEOSS contiene observaciones en el rango visible e infrarrojo cercano de un total de 75
NEAs y MCs, 12 MBs (Hildas, Troyanos y asteroides tipo D) y 27 ACOs, 10 de ellos NEAs
o MCs.
Los parámetros orbitales de cada objeto se extraen de la base de datos ASTORB1 (The
1
[Link]
30 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.2
1.0
NIC
Atenas T=2;i
= 0o
0.8 JFC
Figura 4.1: Representación de semieje ma-
Q = 0.983 U.A.
7 U.A.
Apolo q = 1.01 yor y excentricidad de los objetos observa-
1 .3 U.A.
q=
Excentricidad e
0.6 6 U.A
. dos en este trabajo. Los distintos tipos de
.6
q=1 NEAs (Atenas, Apolo y Amor) se encuen-
tran entre las lı́neas de Q = 0.983 y q = 1.3
0.4 U.A. El espacio entre las lı́neas T = 2 y
T = 3 corresponde a los cometas de la fa-
milia de Júpiter (JFC). Los puntos azules
0.2
Amor T=
3;
agrupan los NEAs y los MCs, los puntos
i=
0o verdes corresponden a los ACOs y los rojos
0.0 a los MBs.
1 2 3 4 5
Semieje mayor a (U.A.)
Tabla 4.1: Ejemplo con la información más relevante de la base de datos ASTORB que mantiene el Lowell
Observatory. Los valores de anomalı́a media (M ), argumento del perihelio (ω), longitud del nodo ascendente
(Ω), ası́ como la excentricidad (e), el semieje mayor de la órbita (a) y la inclinación (i), se dan con una
precisión de 6 o más cifras decimales.
1 Ceres 3.34 0.12 848.4 258.750 73.042 80.406 10.586 0.079 2.766 2.546 3.309
2 Pallas 4.13 0.11 498.1 242.489 310.312 173.136 34.840 0.230 2.771 2.132 3.043
3 Juno 5.33 0.32 233.9 166.443 247.880 170.102 12.966 0.257 2.668 1.981 3.298
4 Vesta 3.20 0.32 468.3 36.073 149.978 103.914 7.135 0.089 2.361 2.150 3.535
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
4.2. Observaciones
Todas las observaciones llevadas a cabo para completar este survey han sido realizadas
en las instalaciones del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, operado por
4.2 Observaciones 31
el Instituto de Astrofı́sica de Canarias. Los telescopios empleados para obtener los datos en
longitudes de onda visibles son el Nordic Optical Telescope (NOT), de 2.56m de diámetro,
y el William Herschel Telescope (WHT), de 4.2m de diámetro. Los datos en el infrarrojo
cercano se tomaron con el Telescopio Nazionale Galileo (TNG), de 3.58m de diámetro.
En la tabla 4.3 se encuentran los detalles de las circunstancias observacionales de cada
objeto: masa de aire, tiempo de exposición, elongación, ángulo de fase, magnitud visual en
el momento de la observación, etc. Analizando estos valores se puede obtener información
acerca de las propiedades generales de este survey.
En primer lugar, los 105 objetos que constituyen nuestra base de datos, fueron observa-
dos durante 28 noches, repartidas a lo largo de 6 años (entre 2002 y 2007). Las observaciones
se realizaron siempre lo más cerca posible del meridiano local del asteroide, con un valor
promedio de masa de aire de 1.23 ± 0.21, como puede verse en la Figura 4.2a. Los asteroides
observados tenı́an una magnitud visual aparente entre 13 y 20, con un valor promedio de
16.8 ± 1.1, como muestra la Figura 4.2b. Además, intentamos en la medida de lo posible
observar los objetos con ángulos de fase (α) pequeños, para evitar efectos de enrojecimiento
de las pendientes espectrales2. En general, los asteroides se observaron a ángulos de fase
inferiores a 30◦, con un valor promedio de 27.5◦ (Figura 4.2c).
Figura 4.2: Distribución de algunas de las caracterı́sticas observacionales de nuestro survey: (a) masa de
aire, (b) magnitud visual aparente (mV ) y (c) ángulo de fase (α).
detector original (ver Figura 4.3, izquierda). Para la obtención de los espectros empleamos
◦
un grisma con una dispersión de 3 A/pı́xel y un poder de resolución de R ∼ 700, cubriendo
un rango en longitud de onda de 0.32–0.91 µm (Grisma #4). La Figura 4.3 (derecha) mues-
tra la eficiencia del sistema telescopio-espectrógrafo-detector para tres grismas diferentes,
usando estrellas estándares de flujo. En el caso del Grisma #4, que es el que empleamos
en este survey, pueden apreciarse los efectos de contaminación por términos espectrales
de segundo orden (estrella más azul, de tipo espectral O9 V). Concretamente, un 20 % de
◦
absorción para el filtro U por encima de 5900 A, como señala la flecha roja del gráfico. Para
evitar esta contaminación, empleamos un filtro de corte que no deja pasar la luz por debajo
de 475 nm. Utilizamos además una rendija de 1.3 segundos de arco.
Figura 4.3: Izquierda: ejemplo del aumento del fringing al cambiar el detector CCD en el instrumento
ALFOSC, para el caso concreto del grisma que empleamos en este survey. El nivel de fringing aumenta casi
al doble; Derecha: eficiencia del sistema telescopio-espectrógrafo-detector para tres de los grismas. Se han
utilizado 2 estrellas estándares de flujo para cada grisma. Entre paréntesis se indica el tipo espectral. Nótese
el efecto de contaminación de segundo orden en el caso de la estándar azul para el Grisma #4 (flecha roja).
Una particularidad de observar asteroides, es que son objetos que reflejan la luz del
Sol en su superficie, por lo que, a la hora de interpretar la información contenida en sus
espectros, debemos “eliminar” la contribución solar.
34 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.2
Figura 4.4: Izquierda: transmisividad del dispersor AMICI, formado por dos prismas de baja resolución y
uno de alta resolución dispuestos en configuración clásica (Oliva 2000; Baffa et al. 2001). Esta configuración
dispersa la luz sin desviar la longitud de onda central; Derecha: curvas de transmisión de los diferentes filtros
de banda ancha y filtros estrechos que pueden usarse con la cámara-espectrógrafo NICS.
Esto se hace normalmente observando durante la noche varias estrellas cuyos colo-
res/espectros son similares a los del Sol, denominadas estrellas análogas solares. Las estre-
llas se observan a masas de aire cercanas a las de los objetos, y además se observan varias
estrellas diferentes en una misma noche (ver Tabla 4.3, última columna). De esta forma evi-
tamos efectos debidos a la refracción atmosférica o a posibles irregularidades en los propios
espectros obtenidos. La forma estándar de eliminar la contribución solar en los espectros de
nuestros objetos es entonces dividir por el espectro de la estrella análoga solar. Obtenemos
de este modo un espectro de reflexión y además corregimos las absorciones debidas a las
lı́neas o bandas telúricas, producidas por la atmósfera terrestre.
En el caso de los espectros en el rango infrarrojo, se seleccionaron varias estrellas de la
lista de Landolt (1992), de tipo espectral F8–G2.5, se observaron en noches previas junto
con la estrella análoga solar P330E (Colina & Bohlin 1997) y se comprobó que mostraban
espectros similares. Del mismo modo, verificamos que dichas estrellas son válidas también
para el rango visible.
Los datos correspondientes a las estrellas análogas solares que hemos usado en nuestro
survey se muestran en la Tabla 4.2. Las coordenadas y el tipo espectral se han extraido
de la base de datos SIMBAD4 , ası́ como los valores de las magnitudes J, H y K (a su
vez extraidas del catálogo Two Micron All Sky Survey, 2MASS; Cutri et al. 2003). Los
valores de la magnitud en V y del color B − V se han tomado de los distintos catálogos de
Landolt (Landolt 1973; Landolt 1983; Landolt 1992), puesto que los valores proporcionados
por SIMBAD no son precisos. Las estrellas Hyades 64 y 16 Cyg B están clasificadas como
de clase 1 por Hardorp (1978), es decir, son consideradas análogas solares perfectas. Su
magnitud V y su color B − V se han tomado de dicho trabajo. En la Tabla 4.2, podemos
ver además los valores correspondientes a la estrella análoga solar que se ha usado como
comparación, P330E (Colina & Bohlin 1997), ası́ como el promedio de las análogas solares
4
[Link]
4.2 Observaciones 35
de clase 1 (Hardorp 1978; Hardorp 1982) según una recopilación hecha por Campins et al.
(1985). Los datos correspondientes al Sol se han tomado de diferentes trabajos (Hardorp
1980; Campins et al. 1985; Colina et al. 1996; Hainaut & Delsanti 2002).
No todas las estrellas que se indican en la Tabla 4.2 se han utilizado con la misma
frecuencia. El reparto de las noches de observación a lo largo del año y el que la estrella
sea visible o no en cada una de las noches, son los factores principales que determinan esta
frecuencia. En la Figura 4.5 podemos ver la distribución del uso de las estrellas análogas
solares. Las estrellas Hyades 64, 16 Cyg B se han empleado considerablemente menos que
el resto, debido principalmente a que son más brillates y producen problemas de saturación
(especialmente en el rango infrarrojo).
36 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.2
Tabla 4.2: Estrellas análogas solares empleadas para la obtención de los espectros de reflexión de los objetos
de este survey. La información de dichas estrellas ha sido extraida de la base de datos SIMBAD y de Landolt
(1973,1983,1992). Se muestra también la estrella de comparación P330E, ası́ como los valores promedio de
las estrellas análogas solares de clase 1 según Hardorp (1978,1980) y los valores para el Sol, según distintos
autores.
Estrella α (J2000) δ (J2000) V B−V V −K J −H H −K Tipo
1. Valores promedio de la lista extraida de Campins et al. (1985) de estrellas análogas solares perte-
necientes a la clase 1 de Hardorp.
2. Colores del Sol según distintos autores: C85 ≡ Campins et al. (1985); C96 ≡ Colina et al. (1996);
H02 ≡ Hainaut & Delsanti (2002); H80 ≡ Hardorp (1980).
3. Colores extraidos de Landolt (1992).
4. Colores extraidos de Landolt (1983).
5. Datos extraidos de Landolt (1973).
6. Las estrellas Hyades 64 y 16 Cyg B están clasificadas como de Clase 1 por Hardorp (1978), es
decir, son consideradas como análogas solares perfectas. La magnitud en V y el color B − V para
estas estrellas se han extraido de dicho trabajo.
4.2
Tabla 4.3: Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS. r es la distancia del objeto al Sol, ∆ es la distancia a la Tierra, α es el
ángulo de fase de observación y mV es la magnitud visual aparente.
Objeto Grupo Telescopio Fecha T.U. Masa de r ∆ α(◦) mV #1 Tiempo total Análoga
inicio aire (U.A.) (U.A.) exposición (s) 2 solar3
(169) Zelia MB TNG 02/12/06 19:54 1.788 2.055 2.253 25.9 14.1 4(1x90) 720 4,5,10
(225) Henrietta ACO WHT 02/02/04 01:10 1.380 4.244 3.442 8.6 15.1 2 600 2,5,7
(433) Eros AMO NOT 18/07/04 04:13 1.560 1.546 1.522 38.7 14.1 2 600 † 6,8,9
(944) Hidalgo ACO NOT 20/12/04 21:28 1.139 1.976 1.417 28.0 14.2 3 600 † 1,4
TNG 11/12/04 20:07 1.036 1.993 1.346 26.2 14.1 6(1x60) 720 3,9,10
(1036) Ganymed AMO-ACO NOT 26/01/04 02:25 1.547 3.339 2.505 10.4 14.6 3 900 1,5
(1345) Potomac MB-Hilda NOT 15/01/04 06:54 1.159 3.731 3.611 15.3 16.2 1 600 3,4,5
TNG 15/01/04 06:16 1.198 3.731 3.612 15.3 16.2 2(1x90) 360 3,4,5,7
(1362) Griqua ACO TNG 22/06/03 21:43 1.090 4.408 4.205 13.3 18.3 4(3x90) 2160 7,8,9,10
(1529) Oterma MB-Hilda WHT 02/02/04 06:55 1.180 4.744 4.462 11.8 17.4 3 900 2,5,7
TNG 15/01/04 06:41 1.215 4.736 4.736 11.9 17.5 2(2x90) 720 3,4,5,7
(1542) Schalen MB–D NOT 15/01/04 06:24 1.198 3.374 2.826 15.2 16.0 1 1200 3,4,5
Observaciones
TNG 15/01/04 03:53 1.252 3.374 2.827 15.2 16.0 2(2x90) 720 3,4,5,7
(1627) Ivar AMO NOT 15/01/04 22:19 1.090 2.222 1.550 22.3 16.5 1 900 1,4,7
TNG 15/01/04 22:48 1.139 2.222 1.550 22.3 16.5 2(2x90) 720 3,4,5,7
(1754) Cunningham MB-Hilda NOT 15/01/04 01:25 1.251 4.601 3.748 6.8 16.5 1 1200 3,4,5
TNG 14/01/04 23:47 1.076 4.601 3.747 6.8 16.5 2(3x90) 1080 3,4,5,7
(1864) Daedalus APO NOT 16/01/04 06:14 1.070 2.190 1.388 18.8 18.2 1 1220 1,4,7
TNG 16/01/04 06:43 1.120 2.190 1.388 18.8 18.2 6(1x90) 1080 3,4,5,7
(1866) Sisyphus APO TNG 22/06/03 21:09 1.060 2.171 1.638 26.5 17.0 4(1x90) 720 7,8,9,10
(1922) Zulu ACO TNG 29/08/02 20:56 1.033 1.839 1.424 33.0 15.7 12(1x50) 1200 8,10
(1951) Lick MC NOT 25/08/03 21:24 1.368 1.312 0.743 50.1 16.5 1 1200 8,10
TNG 22/06/03 23:44 1.150 1.309 0.742 50.7 16.5 2(3x90) 1080 7,8,9,10
(1980) Tezcatlipoca AMO TNG 02/12/06 23:53 1.215 1.338 0.366 13.7 13.2 4(1x90) 720 4,5,10
(2212) Hephaistos APO TNG 03/12/06 00:24 1.464 2.022 1.193 19.8 16.8 8(1x90) 1440 4,5,10
(2246) Bowell MB-Hilda NOT 12/07/05 21:44 1.329 3.720 3.284 15.1 16.8 2 1200 7,8,10
TNG 15/01/04 04:59 1.091 3.624 2.915 12.0 16.4 2(1x90) 360 3,4,5,7
(2363) Cebriones MB-Troyano NOT 15/01/04 02:08 1.551 5.320 4.516 6.6 16.5 1 1800 3,4,5
TNG 15/01/04 00:21 1.389 5.320 4.516 6.6 16.5 2(3x90) 1080 3,4,5,7
(2569) Madeline MB–D TNG 15/01/04 05:23 1.043 2.858 2.301 18.2 16.2 2(1x90) 360 3,4,5,7
(2938) Hopi ACO NOT 25/01/04 22:03 1.095 2.602 1.864 17.0 15.8 3 1800 1,5
TNG 25/08/03 05:48 1.850 2.180 2.259 26.2 16.2 2(1x75) 300 3,7,9,10
(3102) Krok AMO NOT 25/08/03 20:45 1.410 1.235 0.715 54.9 17.3 1 1200 8,10
(3103) Eger APO TNG 03/12/06 04:53 1.565 1.120 0.573 61.6 16.6 6(1x90) 1080 4,5,10
(3122) Florence AMO NOT 16/01/04 03:46 1.072 1.756 0.839 16.9 15.9 1 900 1,4,7
TNG 16/01/04 04:43 1.125 1.756 0.839 16.9 15.9 2(1x90) 360 3,4,5,7
5
(3155) Lee MB NOT 06/12/02 20:06 1.132 2.110 1.298 19.5 15.8 1 600 1
37
TNG 03/12/06 06:11 1.076 2.154 1.363 19.8 15.9 6(1x90) 1080 4,5,10
38
Tabla 4.3: Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (cont.)
Objeto Grupo Telescopio Fecha T.U. Masa de r ∆ α(◦) mV #1 Tiempo total Análoga
inicio aire (U.A.) (U.A.) exposición (s) 2 solar3
(3200) Phaethon APO NOT 20/12/04 23:39 1.138 1.458 0.613 30.9 15.7 3 900 † 1,4
TNG 11/12/04 21:59 1.020 1.559 0.632 19.3 15.5 10(1x60) 1200 3,9,10
4.2
4.2
Tabla 4.3: Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (cont.)
Objeto Grupo Telescopio Fecha T.U. Masa de r ∆ α(◦) mV #1 Tiempo total Análoga
inicio aire (U.A.) (U.A.) exposición (s)2 solar3
(19748) 2000 BD5 ACO NOT 25/08/03 21:57 1.958 2.704 1.890 15.2 15.9 1 900 8,10
TNG 25/08/03 21:15 2.050 2.704 1.890 15.2 15.9 2(2x90) 720 9,10
(20898) Fountainhills ACO NOT 25/08/03 22:39 1.361 4.905 4.096 7.7 18.1 1 1800 8,10
TNG 23/06/03 03:19 1.410 4.696 3.801 6.5 17.8 4(3x90) 2160 7,8,9,10
(21088) 1992 BL2 AMO NOT 17/07/04 02:23 1.196 1.300 0.597 49.2 15.7 1 900 † 7,9,10
TNG 02/07/04 05:28 1.036 1.307 0.639 49.6 15.9 2(2x60) 480 7,8,9
(22653) 1998 QW2 ACO TNG 25/08/03 23:35 1.110 2.046 2.215 12.7 18.5 3(3x90) 1620 9,10
(22714) 1998 SR2 ACO NOT 25/08/03 03:14 1.037 3.332 2.464 10.4 17.8 1 1500 8,10
TNG 25/08/03 01:55 1.070 3.332 2.465 10.4 17.8 2(3x90) 1080 3,7,9,10
(23186) 2000 PO8 MB-Hilda NOT 15/01/04 05:15 1.188 3.810 2.873 5.2 16.7 1 1200 3,4,5
TNG 15/01/04 03:23 1.012 3.810 2.874 5.2 16.7 1(3x90) 540 3,4,5,7
(24689) 1990 OH1 ACO WHT 01/02/04 21:07 1.070 4.016 3.468 12.6 19.3 3 1800 1,2,5,7
Observaciones
(25143) Itokawa APO NOT 16/01/04 02:17 1.007 1.366 0.392 10.8 18.5 1 1800 1,4,7
TNG 16/01/04 03:03 1.018 1.366 0.392 10.7 18.5 10(1x90) 1800 3,4,5,7
(30825) 1990 TG1 APO NOT 13/07/05 03:11 1.517 1.293 0.790 51.8 16.7 3 1800 7,8,10
TNG 10/07/05 03:25 1.488 1.263 0.786 53.6 16.6 6(1x90) 1080 8,9,10
(44566) 1999 CK103 ACO NOT 26/08/03 02:18 1.190 2.620 2.142 21.7 16.4 1 900 8,10
TNG 25/08/03 02:41 1.154 2.620 2.152 21.8 16.4 2(1x90) 360 3,7,9,10
(53435) 1999 VM 40 AMO TNG 03/12/06 05:30 1.032 1.358 0.674 43.5 16.2 6(1x90) 1080 4,5,10
(54789) 2001 MZ7 AMO NOT 08/12/02 06:16 1.191 1.318 0.869 48.4 17.2 1 1200† 1
TNG 09/12/02 05:10 1.313 1.315 0.862 48.5 17.2 3(3x60) 1080 1,4
(65803) Didymos APO NOT 16/01/04 00:27 1.041 1.280 0.330 22.8 17.6 1 1500 1,4,7
TNG 16/01/04 01:05 1.105 1.280 0.331 22.8 17.6 4(2x90) 1440 3,4,5,7
(65996) 1998 MX5 AMO-ACO NOT 25/08/03 05:08 1.132 1.156 0.285 53.0 18.0 1 1200 8,10
TNG 24/06/03 03:10 1.269 1.258 0.287 28.9 17.6 1(3x90)+2(1x90) 900 7,8,9,10
(66008) 1998 QH2 APO TNG 25/08/03 01:06 1.010 1.793 0.884 20.3 18.0 2(3x90) 1080 3,7,9,10
(66251) 1999 GJ2 AMO TNG 23/06/03 02:45 1.140 1.373 0.422 27.1 17.0 2(2x90) 720 7,8,9,10
(68278) 2001 FC7 AMO NOT 26/08/03 02:54 1.267 1.272 0.290 22.8 17.3 1 1200 8,10
TNG 26/08/03 03:24 1.270 1.272 0.290 22.8 17.3 2(3x90) 1080 9,10
(68346) 2001 KZ66 APO NOT 15/01/04 23:36 1.463 1.409 0.567 33.1 17.9 2 1800 1,4,7
TNG 16/01/04 00:08 1.530 1.409 0.567 33.1 17.9 2(3x90)+2(2x90) 1800 3,4,5,7
(68950) 2002 QF15 APO NOT 26/08/03 03:40 1.225 1.277 0.644 51.5 17.9 1 1500 8,10
TNG 26/08/03 05:07 1.240 1.277 0.643 51.5 17.9 4(1x90) 720 9,10
(85867) 1999 BY9 AMO NOT 16/01/04 02:59 1.036 1.441 0.481 14.9 18.1 1 1800 1,4,7
TNG 16/01/04 04:03 1.088 1.441 0.481 14.8 18.1 6(1x90) 1080 3,4,5,7
(85989) 1999 JD6 ATE NOT 12/07/05 23:53 1.056 1.236 0.277 33.7 16.2 1 600 7,8,10
TNG 07/07/05 02:17 1.156 1.272 0.302 28.6 16.3 2(1x90) 360 9,10
39
40
Tabla 4.3: Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (cont.)
Objeto Grupo Telescopio Fecha T.U. Masa de r ∆ α(◦) mV #1 Tiempo total Análoga
inicio aire (U.A.) (U.A.) exposición (s)2 solar3
(88188) 2000 XH44 AMO NOT 16/01/04 05:14 1.058 1.369 0.440 24.2 16.0 1 900 1,4,7
4.2
2002 QZ6 AMO TNG 30/08/02 01:53 1.075 1.107 0.143 44.5 17.4 20(1x50) 2000 8,10
2003 FT3 AMO TNG 23/06/03 22:56 1.120 1.144 0.219 49.6 17.3 2(2x90) 720 7,8,9,10
4.2
Tabla 4.3: Circunstancias observacionales de los objetos del survey NEOSS (cont.)
Objeto Grupo Telescopio Fecha T.U. Masa de r ∆ α(◦) mV #1 Tiempo total Análoga
inicio aire (U.A.) (U.A.) exposición (s)2 solar3
2003 GA AMO NOT 26/08/03 00:39 1.082 1.173 0.171 16.9 18.6 1 1800 8,10
TNG 26/08/03 00:39 1.082 1.173 0.171 16.9 18.6 2(3x90) 1080 9,10
2003 QZ30 APO NOT 16/01/04 05:43 1.512 1.196 0.373 47.6 17.5 1 1200 1,4,7
TNG 16/01/04 05:57 1.560 1.196 0.373 47.6 17.5 2(3x90) 1080 3,4,5,7
2003 UB5 AMO NOT 16/01/04 04:32 1.051 1.183 0.244 31.6 18.0 1 1800 1,4,7
TNG 16/01/04 05:02 1.070 1.183 0.244 31.6 18.0 6(1x90) 1080 3,4,5,7
2003 WW87 AMO NOT 14/01/04 20:19 1.259 1.249 0.932 51.1 19.2 2 2050 3,4,5
2003 YG118 APO NOT 16/01/04 01:21 1.015 1.686 0.722 10.1 18.2 2 2000 1,4,7
TNG 16/01/04 02:03 1.042 1.686 0.722 10.1 18.2 6(2x90) 2160 3,4,5,7
2003 YM 137 APO-ACO NOT 25/01/04 23:07 1.048 1.264 0.289 13.1 17.3 3 1200 1,5
2004 JR1 AMO-ACO NOT 17/07/04 00:12 1.115 1.173 0.217 39.9 16.2 1 900† 7,9,10
2004 LU3 AMO NOT 18/07/04 03:18 1.709 1.084 0.164 61.7 16.8 2 830 6,8,9
TNG 02/07/04 02:30 1.411 1.162 0.208 41.8 16.9 3(2x60)+2(1x80) 1040 7,8,9
Observaciones
2004 OB APO NOT 21/12/04 01:33 1.272 1.092 0.131 31.9 16.0 2 1800 1,4
2004 TU12 AMO4 NOT 20/12/04 20:36 1.061 1.319 0.717 47.2 15.5 3 720† 1,4
TNG 11/12/04 20:37 1.051 1.284 0.638 48.5 15.1 8(1x60) 960 3,9,10
1. La columna # se refiere al número de exposiciones en el caso del visible, y al número de exposiciones individuales de 90 s (1x90) tomadas en las
posiciones A y B (#AB) en el caso del infrarrojo cercano.
2. Usamos en el caso de las observaciones en el rango visible, un filtro de bloqueo a partir de 475 nm para evitar contaminación por términos de segundo
orden. En el caso de los objetos marcados con † se realizó también una observación sin filtro para ampliar el rango en longitud de onda hacia el azul.
3. Las estrellas análogas solares observadas son: (1) Hyades 64; (2) 16 Cyg B; (3) SA 93-101; (4) SA 98-978; (5) SA 102-1081; (6) SA 107-684; (7) SA
107-998; (8) SA110-361; (9) SA 112-1333; (10) SA 115-271.
4. El asteroide 2002 EX12 mostró actividad cometaria apenas un mes después de haber sido observado (Warner et al. 2005), mientras que el cometa
169P/SidingSpring (asteroide 2004 TU12) fue observado justo un mes después de mostrar actividad, dado que apenas presentaba coma y era un candidato
perfecto para estudiar su núcleo cometario (Campins et al. 2006).
5. El asteroide (3155) Lee fue observado en el rango visible sin ningún filtro de corte de segundo orden.
41
42 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.3
5000
4000 Asteroide
(944) Hidalgo
Cuentas
3000
2000 1.6
Espectro de reflexión
1000 asteroide (944) Hidalgo
Reflectancia Relativa
1.4
0
0.2 0.4 0.6 0.8 1.0
1.2
2.0•104
1.0
0.8
0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1.0
1.0•104
Longitud de Onda (µm)
5.0•103
0
0.2 0.4 0.6 0.8 1.0
Figura 4.6: (a) Ejemplo de un espectro tı́pico tomado con ALFOSC en el NOT. (b) Espectro extraido y
calibrado en longitud de onda del asteroide y de la estrella análoga solar. (c) Al dividir los dos espectros
anteriores obtenemos el espectro de reflexión del objeto, que se ha normalizado a la unidad en 0.55 µm.
Como podemos ver en la Figura 4.6a, la dirección espectral se encuentra a lo largo del
eje vertical y el objeto ocupa un determinado número de pı́xeles en la dirección espacial.
Para extraer el espectro definimos una apertura y una región cercana para la sustracción del
cielo, y colapsamos la información contenida en dicha apertura a una dimensión, siguiendo
la traza del espectro en la dirección vertical. La extracción de los espectros se realiza para
los objetos, las lámparas de calibración y las estrellas análogas solares.
La calibración en longitud de onda se lleva a cabo estableciendo una función λ(x), com-
parando los espectros obtenidos de las lámparas de calibración (He y Ne) con los espectros
obtenidos en laboratorio de las mismas lámparas. Una vez determinada la función λ(x),
la aplicamos a los espectros de los objetos y de las estrellas análogas solares (ver Figura
4.6b). Observamos un mı́nimo de dos (preferiblemente tres o más) de estas estrellas, a las
4.3 Reducción de los datos 43
mismas masas de aire que los objetos (para evitar problemas de extinción diferencial), y
usando la misma configuración de rendija y filtro, con el fin de corregir las absorciones
telúricas y obtener los espectros de reflexión de los objetos. Dividimos los espectros de las
análogas solares con respecto a uno de ellos para comprobar que no presentan problemas de
variación de pendiente o estructuras extrañas, descartando aquellas estrellas cuyo cociente
◦
presente incertidumbres en la pendiente superiores al 1 % por cada 1000 A (indicativo de
posibles problemas de centrado en la rendija, seguimiento, etc.). A continuación dividimos
el espectro del asteroide entre los espectros de las estrellas y promediamos los espectros
resultantes. Normalmente tendremos más de un espectro para cada asteroide, ası́ que tras
combinarlos entre sı́ y verificar que no hay inconsistencias, se promedian. El espectro de
reflexión que se obtiene para el objeto en cuestión (ver Figura 4.6c) se normaliza a la unidad
a 0.55 µm (esta es la longitud de onda central del filtro V que se emplea de forma habitual
como referencia para la normalización). En la última columna de la Tabla 4.3 podemos ver
las estrellas análogas solares empleadas para obtener el espectro de reflexión de cada objeto.
Para la extracción del espectro, hacemos uso de las dos exposiciones A y B separadas
44 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.3
por un offset de 10” (ver Figuras 4.7a y b) y las restamos. Aunque al hacer la sustracción
eliminamos en su mayorı́a la contribución del cielo, cada imagen A − B presenta residuos
relacionados con fluctuaciones en la transparencia y/o variaciones intrı́nsecas en las emi-
siones del airglow5 de la atmósfera terrestre. Para eliminar estos residuos, desplazamos la
imagen A − B un número de pı́xeles igual a la separación entre la exposición A y la B.
Volvemos a restar la imagen original y la imagen desplazada. El resultado puede verse en
la Figura 4.7c, y es el equivalente a añadir las dos exposiciones (AB) y sustraer el cielo.
El siguiente paso una vez que las imágenes están limpias, es la extracción de los espectros
en una dimensión tanto de nuestros objetos como de las estrellas análogas solares. Esto se
realiza igual que hicimos en el caso de las observaciones espectroscópicas en el visible.
Debido a la baja resolución del prisma AMICI, prácticamente todas las lı́neas de Ar/Xe
se encuentran solapadas, por lo que no pueden ser empleadas para una calibración estándar
en longitud de onda como se realizó con ALFOSC. La página web del telescopio proporciona
un fichero de calibración con los valores de la función λ(x) basados en la dispersión teórcia
del prisma calculada mediante trazado de rayos y que se ha modificado hasta ajustar los
espectros observados de las fuentes de calibración.
Figura 4.8: Ejemplo de la interfaz gráfica que emplea el programa en Super Mongo utilizado para obtener
los espectros de reflexión de los objetos con el instrumento NICS en el TNG. En la parte superior está re-
presentada la transmisión atmosférica (azul), el espectro del objeto (negro) y el de la estrella análoga solar
(rojo). En la parte inferior vemos el espectro de reflexión del objeto, una vez calibrado en longitud de onda
y dividio por la estrella análoga solar.
Ası́ pues, para la calibración en longitud de onda y la obtención de los espectros finales
hacemos uso de un programa en Super Mongo desarrollado especı́ficamente para la reducción
de espectros tomados con AMICI, y que ha sido modificado para obtener los espectros de
5
El término airglow hace referencia a un tenue brillo emitido por las capas altas de la atmósfera terrestre
(mesosfera), producido principalmente por la emisión de moléculas de O2 y OH.
4.4 Bases de datos complementarias 45
Para completar muchos de los espectros de los asteroides que conforman nuestro propio
survey, hemos empleado espectros de reflexión, tanto en el rango visible como en el infrarrojo
cercano, pertenecientes a bases de datos ya existentes y que se encuentran disponibles
públicamente. De forma similar, y para complementar nuestro análisis mineralógico de
46 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.4
(944) Hidalgo
0.5 0.5 0.5
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
(1362) Griqua
2.0 2.0 2.0
Figura 4.9: Espectros finales reducidos en el rango visible e infrarrojo cercano para los 105 objetos de la
muestra. Todos los espectros han sido normalizados a la unidad en 0.55 µm, excepto en el caso de tener
únicamente espectro en el infrarrojo, en cuyo caso se normaliza a la unidad en 1.6 µm. Se muestran en la
figura los espectros en el visible o el infrarrojo de otras bases de datos que se han usado para completar
nuestros datos: SMASS (azul claro y rojo), S3OS2 (verde) y SINEO (azul oscuro).
(1951) Lick
0.5 0.5 0.5
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
(2246) Bowell
Reflectancia Relativa
(2938) Hopi
2.0 2.0 2.0
(3248) Farinella
0.5 0.5 0.5
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
(8373) Stephengould
0.5 0.5 0.5
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
(20898) Fountainhills
0.5 0.5 0.5
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
particulares de las bases de datos espectroscópicas que hemos utilizado en este trabajo de
tesis.
Este programa observacional, llevado a cabo entre noviembre de 1983 y abril de 1987,
consitituyó el primer survey extenso para obtener curvas espectrofotométricas de asteroides
en el rango de longitud de onda 0.8–2.5 µm (Bell et al. 1988).
Se utilizó para ello el telescopio de 3m IRTF de la NASA, junto con un doble filtro de
interferencia circular variable (CVF). Mediante la rotación del filtro se realizó la fotometrı́a
a lo largo de 52 anchos de banda, entre 0.8 y 2.5 µm. La porción de longitud de onda corta
del CVF cubrı́a el rango 0.8–1.6 µm, con una resolución del 3 %, mientras que la porción
de longitud de onda larga cubrı́a el rango 1.5–2.6 µm, con un 5 % de resolución. Al tratarse
en realidad de fotometrı́a, se calcularon los coeficientes de extinción de cada canal median-
te estrellas estándares, y posteriormente se transformaron los cocientes asteroide/estrella
estándar en reflectancia calibrando la red de estrellas estándares con la análoga solar 16
Cyg B.
Los datos resultantes de este survey pueden descargarse de la página web del Planetary
Data System (PDS) mantenida por la NASA ([Link]
Dentro de la base de datos obtenida para este trabajo de tesis doctoral, se han tomado
espectros en el visible y el infrarrojo cercano de una submuestra de 25 ACOs. El análisis de
estos asteroides forma parte de la tesis doctoral de Álvaro Álvarez Candal, y se ha publicado
en Licandro et al. (2006) y Licandro et al. (2008). En esta sección mostramos los resultados
más importantes.
Los detalles de las circunstancias observacionales de los ACOs pueden verse en la Tabla
4.3 y sus espectros, separados en el rango visible e infrarrojo cercano pueden verse en las
Figuras 4.10 y 4.11 respectivamente.
Figura 4.10: Espectros de reflexión en el rango visible de los ACOs que componen este subprograma, nor-
malizados a la unidad en 0.6 µm. Los espectros se han desplazado en el eje vertical para mayor claridad.
Además de los ACOs, observamos 4 asteroides del cinturón principal interior de tipo D
(a < 3.2 U.A.), 5 Hildas y 1 Troyano, con objeto de tener una muestra de comparación.
Aumentando nuestra muestra con ACOs observados en otras bases de datos (mencionadas
en la sección anterior), Licandro et al. (2008) encontraron que de los 41 ACOs analizados
4.5 Subprograma observacional: asteroides en órbitas cometarias (ACOs) 57
Figura 4.11: Espectros de reflexión en el rango infrarrojo cercano de los ACOs observados, normalizados a
la unidad en 1.0 µm. Los espectros se han desplazado en el eje vertical para mayor claridad.
en total, 34 de ellos presentan espectro “lineal”, o sin bandas de absorción, y 7 con bandas,
siendo pues poco probable que estos últimos presenten origen cometario. Se concluye pues
que la mayorı́a de ACOs con bandas de absorción pertenecen a la población de NEOs
(objetos con perihelio q < 1.3 U.A.), mientas que la población de ACOs no-NEOs (q > 1.3
U.A.) está prácticamente ausente de asteroides con bandas de absorción (ver Figura 4.12).
Analizando los espectros en el rango visible e infrarrojo de los ACOs que no muestran
bandas de absorción, y comparándolos con los observados para asteroides tipo D del cinturón
principal y distintos núcleos cometarios, Licandro et al. (2006,2008) encuentran que no
existe ninguna caracterı́stica espectral que pueda emplearse para discriminar entre estos
grupos de objetos.
Por otra parte, cuando tenemos un espectro de reflexión “lineal”, sin bandas de absor-
◦
ción, podemos calcular el gradiente de reflectividad normalizada, S′ [ %/1000A]
S′ = (dS/dλ)/S̄
donde S es la reflectividad y S̄ es el valor medio de la reflectividad en el rango de longitud
de onda sobre el que se calcula dS/dλ. Este parámetro (Luu & Jewitt 1990, Jewitt & Luu
58 Survey espectroscópico visible e infrarrojo de NEOs (NEOSS) 4.5
1990, Jewitt 2002), mide básicamente la pendiente del espectro de reflexión, y cuanto mayor
sea mayor será el enrojecimiento de la misma.
Figura 4.13: Distribución cumulativa de color de la población de ACOs, asteroides Cybeles y Troyanos, y la
muestra extendida (gráfico izquierdo). El gráfico de la derecha muestra la distribución de todos los ACOs y
las subpoblaciones de NEOs y no-NEOs.
Licandro et al. (2008) comparan los gradientes de reflectividad de los ACOs en el rango
visible (SV′ ) e infrarrojo (SN
′
), encontrando que la mayorı́a de los objetos con espectros sin
bandas son más rojos en el visible que en el infrarrojo cercano. Este resultado es similar a
la correlación conocida que se encuentra en los diagramas color-color para los Centauros y
los TNOs (Barucci et al. 2004). Buscando correlaciones entre el gradiente de reflectividad
y diferentes parámetros orbitales, encuentran que los ACOs más rojos parecen tener un
parámetro de Tisserand más bajo, estar más alejados del Sol y tener una excentricidad
4.5 Subprograma observacional: asteroides en órbitas cometarias (ACOs) 59
mayor.
La Figura 4.13 muestra la distribución cumulativa de la pendiente espectral (en el
rango visible) para los ACOs analizados por Licandro et al. (2008), y la compara con
las distribuciones para otros grupos de objetos (asteroides Cybeles y Troyanos). Distingue
además entre las subpoblaciones de NEOs y no-NEOs. La distribución cumulativa para los
ACOs parece ser más azul que para los asteroides Cybeles y Troyanos, pero bastante similar
a la de los Cybeles en el rango 1 < SV′ < 10. Considerando además que la distribución de
color de los Hildas es similar a la de los Troyanos (Dahlgren & Lagerkvist 1995), concluyen
que la distribución de color de los ACOs es diferente a la de los asteroides del cinturón
exterior. Las subpoblaciones de NEOs y no-NEOs muestran distribuciones cumulativas de
SV′ diferentes, siendo la de los primeros más roja. En conclusión, los ACOs con T < 2.7 son
los mejores candidatos para ser cometas muertos o durmientes, debido a sus propiedades
superficiales y dinámicas, y merecen un estudio más detallado.
5
Métodos de análisis mineralógico
Existen diferentes y variados métodos para interpretar la mineralogı́a a partir del espec-
tro de reflexión de un asteroide. Como vimos en el capı́tulo 2, el primero y más básico es
establecer una taxonomı́a de tipos atendiendo a diferencias en el espectro e intentar asociar
cada tipo taxonómico a posibles composiciones mineralógicas. Las taxonomı́as que se han
desarrollado hasta la fecha hacen uso exclusivamente de información en el rango visible,
cuando mucha de la información mineralógica la proporciona el rango infrarrojo. Esto es
más evidente en el caso de los asteroides que presentan bandas de absorción debidas a la
presencia de silicatos. Aunque recientemente se ha desarrollado una taxonomı́a que hace
uso también del espectro de un objeto hasta 2.5 µm (DeMeo 2007), para el caso de estos
asteroides los tipos taxonómicos apenas cambian y no aportan información adicional.
La clasificación taxonómica en el caso de los asteroides se basa en propiedades obser-
vacionales (pendiente espectral, color, albedo, etc.), pero en la mayorı́a de los casos estas
propiedades no son realmente herramientas de diagnóstico de la mineralogı́a o la composi-
ción del objeto. Ası́ pues, se han desarrollado otros métodos para extraer dicha información
a partir del espectro de reflexión. Podemos dividir los métodos en dos tipos: (1) los que
extraen parámetros espectrales (posición, áreas o profundidades de las bandas de absor-
ción) y comparan con calibraciones realizadas en laboratorio (ya sea con meteoritos o con
minerales terrestres), y (2) los que tratan de reproducir el espectro del objeto mediante un
modelo o ajuste, y de ahı́ inferir su composición.
En este capı́tulo vamos a describir los dos métodos que emplearemos en este trabajo de
tesis para el análisis de espectros de asteroides que presentan bandas de absorción: el método
clásico, desarrollado por Cloutis et al. (1986), y el método MGM, creado por Sunshine et al.
(1990). Antes de ello, hablaremos en la siguiente sección de la comparación con las curvas
espectrales de los meteoritos, que, aunque presenta limitaciones, es el método más directo
y sencillo de aplicar.
Durante muchos años, el análisis de los espectros de reflexión de los asteroides se li-
mitó a la comparación con espectros de laboratorio de meteoritos. Aunque esta técnica
62 Métodos de análisis mineralógico 5.1
1.4
(8567) 1996 HW1
[Link] (plagioclasa/maskelynita)
[Link] (maskelynita)
Reflectancia Relativa
1.2
[Link] (plagioclasa)
Figura 5.1: Curvas espectrales de diferentes [Link] (plagioclasa/algunos contaminantes)
separados de plagioclasa/maskelynita del
meteorito lunar ASUKA-31, superpuestos 1.0
al espectro de reflexión del asteroide NEA
(8567) 1996 HW1 . El espectro del objeto
pertenece al survey SINEO. En azul mos- 0.8
tramos el espectro del mismo objeto, pero
empleando para el rango infrarrojo datos
del survey MIT-UH-IRTF. Vemos que en 0.6
este caso el asteroide presenta una superfi-
cie algo más enrojecida.
0.4
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Longitud de Onda (µm)
1.4−1.7 µm Máx.
0.7 µm Máx. |
Reflectividad Espectral
|
1µm Mín. |
Centro BI
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Figura 5.2: Curva de reflectividad espectral de un separado de olivina-hipersteno de una condrita ordinaria
L4 (Bald Mountain). Izquierda: posiciones de los dos mı́nimos y los dos máximos asociados a las dos
bandas de absorción. Los dos últimos se utilizan para calcular los continuos lineales (lı́nea discontinua) que
encierran las áreas de las bandas I y II. Derecha: una vez eliminados dichos continuos lineales, se calculan
las posiciones de los centros de las dos bandas, ası́ como sus profundidaes.
segunda banda de absorción de los espectros con los que trabajaban estaba incompleta
(Pendiente II). Según los autores, este procedimiento es muy práctico, dado que al usar
lı́neas rectas para calcular el continuo, su geometrı́a y su reconstrucción es directa y no
tiene ambigüedades. Feierberg et al. (1982) ya hablaban de eliminar el continuo de los es-
pectros de los asteroides tipo S que estudiaron, asumiendo que se trata de un continuo
lineal en número de onda (energı́a), formado a “pedazos” y tangente a la curva de reflec-
tancia espectral fuera de las absorciones de los silicatos. Gaffey (1984) trata de ajustar un
continuo de NiFe (empleando el promedio de los meteoritos ferrosos de Gaffey 1976) de dos
formas, usando el espectro completo y “a trozos”, decantándose por esta segunda opción.
Tras dividir cada zona del espectro por su correspondiente continuo lineal, Cloutis et al.
(1986) volvieron a determinar la posición de los mı́nimos de reflectancia, a los que llamaron
“centros” (Centro Banda I y II), para diferenciarlos de los mı́nimos obtenidos en el espectro
original (sin haber eliminado el continuo). Por último, el área de la banda de absorción fue
definida como el área comprendida entre la curva espectral y una lı́nea recta tangente a
los respectivos máximos. El área de la banda I está entre los máximos a 0.7 y 1.4-1.7 µm,
mientras que el área de la banda II se encuentra entre 1.4-1.7 y 2.4 µm. El cociente entre
el área de la banda II y el área de la banda I se definió como el parámetro BAR (Band
Area Ratio). Otro parámetro definido posteriormente por Cloutis & Gaffey (1991b) es la
Profundidad de la Banda I, definida como el cociente entre la reflectancia máxima en el
pico entre la banda I y la II, y la reflectancia del mı́nimo de la banda I. Del mismo modo
definen la Profundidad de la Banda II como el cociente entre la reflectancia a 2.4 µm y la
reflectancia en el mı́nimo de la banda II. En este punto hay que comentar que aunque los
autores definieran estos parámetros tomando los espectros hasta 2.4 µm, todos los trabajos
posteriores emplean el máximo de longitud de onda de la que disponen en sus espectros
para completar la segunda banda de absorción y calcular la recta tangente y el área de la
misma. Todos estos parámetros pueden verse ilustrados en la Figura 5.2.
5.2 Análisis de parámetros espectrales (método clásico) 65
Tabla 5.1: Significado mineralógico de los parámetros espectrales más importantes (tabla modificada de
Gaffey et al. 1993)
1
Las propiedades mineralógicas que ejercen un control primario sobre un parámetro
espectral se muestran con letra normal. Aquellas que ejercen un control secundario
o para las cuales la relación funcional entre la mineralogı́a y el parámetro espectral
se conoce pobremente, aparecen en letra cursiva. 2 Cloutis et al. (1986). 3 Adams
(1974)
Opx/(Opx+Ol) = 0.417 x BAR + 0.052 Figura 5.3: Valores de BAR vs. abundancia
0.8
de ortopiroxeno para una muestra de mez-
clas de olivina y ortopiroxeno obenidos por
Cloutis et al. (1986), empleando diferentes
fracciones de tamaño de partı́cula. Las mez-
0.4 clas se realizaron a intervalos del 10 % en
peso. Los tamaños de partı́cula varı́an en-
tre 63 y 125 µm. La lı́nea roja es un ajus-
te lineal a los datos entre 10 % y 90 % de
0.0 abundancia de piroxeno.
0.0 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0
Opx/(Opx+Ol)
La calibración realizada por Cloutis et al. (1986) consistió en medir el cociente de las
áreas de las bandas de absorción (BAR) de una muestra controlada de 73 mezclas de olivina
y ortopiroxeno, en distintas proporciones de peso y para diferentes tamaños de partı́cula.
El resultado de estas medidas se ilustra en la Figura 5.3. Para las mezclas los autores
emplearon olivina con composición Fo89 (esto es, rica en Mg) e hipersteno, un ortopiroxeno
de composición En86 (ver Apéndice A). Utilizaron cuatro tamaños de partı́cuas: 35-53 µm
tamizadas en húmedo; 63-90 µm tamizadas en húmedo; 63-90 µm tamizadas en seco y
90-125 µm tamizadas en húmedo. Las mezclas se realizaron en intervalos del 10 % en peso.
La dependencia lineal de los puntos de la calibración para porcentajes de ortopiroxeno
entre 10 % y 90 % puede expresarse mediante una recta (Gaffey et al. 2002):
1.10
En la Figura 5.4 se muestra la posición de los centros de las dos bandas de absorción
de un conjunto de ortopiroxenos (cı́rculos negros, Wo < 11 %) y clinopiroxenos de tipo
B (cı́rculos blancos, Wo > 11 %). Se aprecia claramente cómo el primer grupo se mezcla
suavemente con el segundo, y las variaciones en la posición de las bandas siguen un patrón
regular, indicando que las bandas de absorción tanto de orto como de clinopiroxenos sufren
desplazamientos sistemáticos hacia longitudes de onda mayores a medida que aumenta el
contenido en Fe y Ca respectivamente. Los puntos que se desvı́an de esta tendencia corres-
ponden a la presencia de fases adicionales, como es el caso de augitas ricas en titanio (con
> 1 % en peso de TiO2) o diópsido rico en cromo (con > 1 % en peso de Cr2O3 ), o incluso
ortopiroxenos con alto contenido en aluminio (Al2 O3 ), o fases exsueltas (ver Apéndice A).
Esta calibración es muy útil para determinar si un asteroide presenta algún otro mineral
además de piroxenos, pues cualquier fase adicional se traduce en una desviación clara de la
tendencia lineal mostrada en la figura.
68 Métodos de análisis mineralógico 5.2
Gaffey et al. (2002) revisan los trabajos de Adams (1974), King & Ridley (1987) y
Cloutis & Gaffey (1991a) y expresan en un conjunto de ecuaciones las relaciones descritas
por estos autores entre la posición de los centros de las bandas de absorción y la composición
del piroxeno (contenido molar en Ca [Wo] y en Fe [Fs]):
donde BI y BII son las posiciones de los centros de las bandas de absorción del espectro a
estudiar. Este conjunto de ecuaciones se utiliza siguiendo un proceso iterativo hasta que la
solución converja. Tal y como comentan los autores, los rangos en Wo y Fs que se excluyen
en las ecuaciones corresponden a composiciones que no están presentes entre los minerales
naturales.
S(II) este subtipo está integrado por objetos con un espectro de reflexión muy ca-
racterı́stico, con una banda de absorción en 1 µm bastante redondeada y ancha y
un poco de banda de absorción a 2 µm. Esta segunda banda indica la presencia de
clinopiroxeno en una superficie dominada por la olivina
5.3 Análisis de parámetros espectrales (método clásico) 69
S(III) contiene cantidades no despreciables de clinopiroxeno, que hacen que los ob-
jetos se desvı́en de la lı́nea de mezcla Ol-Opx en un sentido o en otro dependiendo del
contenido en Ca del mismo
S(I) Ol
1.10 1.10
Centro Banda I (µm)
0.90 0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Figura 5.5: Regiones obtenidas a partir del cálculo del centro de la banda I y el cociente de áreas BAR
para una muestra de 40 asteroides tipo S y para cuatro tipos de mezclas meteorı́ticas. Las lı́neas continuas
definen las regiones correspondientes a muestras de olivina (Ol), condritas ordinarias (OC) y acondritas
basálticas (BA). Las lı́neas discontinuas corresponden a los diferentes subtipos definidos para los asteroides.
Cada subtipo se corresponde con una determinada composición (Gaffey et al. 1993).
Este método de análisis, desarrollado por Jessica Sunshine en 1990, se basa fundamen-
talmente en la deconvolución del espectro de reflexión. Esta aproximación representa las
bandas de absorción mediante distribuciones matemáticas discretas y resuelve las bandas
individuales, que se componen para dar lugar a las bandas de absorción que apreciamos en
los espectros de nuestros objetos. Demuestra además que el modelo Gaussiano no es apro-
piado para representar las bandas de absorción resultantes de las transiciones electrónicas
de Fe2+ , responsables de la mayorı́a de las absorciones de los silicatos, por lo que deriva
un modelo Gaussiano modificado en el que altera la simetrı́a de la distribución, es decir, la
pendiente relativa de las alas de la Gaussiana (Sunshine et al. 1990).
−(x − µ)2
g(x) = s exp
2σ2
siendo µ el centro de la distribución, σ su ancho (desviación estándar) y s su amplitud.
Para aplicar esta distribución, los numerosos procesos electrónicos y vibracionales que pro-
ducen las bandas de absorción deben estar aleatoriamente distribuidos en una variable x
y además ser el resultado de un número de sucesos estadı́sticamente significativos. Esta
última hipótesis se cumple de sobra con el número de fotones incidentes de la radiación
electromagnética, mientras que la aleatoriedad se supone debida a vibraciones térmicas y/o
en las estructuras del cristal. En los espectros de transmisión, las bandas de absorción se
encuentran distribuidas en torno a energı́as discretas, por lo que pueden ser descritas final-
mente mediante Gaussianas donde la variable aleatoria x es la energı́a, y además obedecen
la ley de Beer-Lambert:
I = I0 exp(−αd)
donde α es el coeficiente de absorción y d es la longitud del camino óptico. Ası́ pues,
para representar de forma matemática el espectro de un objeto como una combinación
lineal de bandas de absorción alrededor de energı́as discretas, se debe utilizar el modelo
Gaussiano en el espacio de logaritmo natural de la reflectancia y energı́a. Además, debemos
tener en cuenta la presencia de un “continuo”, debido a una combinación de distintos
fenómenos fı́sicos, y que por consistencia con el modelo se describe como una función lineal
de la energı́a. La Figura 5.6 muestra un ejemplo de este tipo de ajuste, con las bandas de
absorción individuales como distribuciones Gaussianas más un continuo lineal en unidades
de energı́a (número de onda).
Sin embargo, cuando se trata de reproducir el espectro de reflexión del piroxeno, por
ejemplo, con dos bandas de absorción claramente diferenciadas y únicas centradas cerca de
1.0 y 2.0 µm, el uso de distribuciones Gaussianas no resulta eficaz, y se necesita más de una
distribución en cada banda para que el modelo de un residuo aceptable. Esto ocurre porque
5.3 Método MGM (Modified Gaussian Model) 71
mineral. Generalmente, las superficies de los asteroides que presentan bandas de absorción
son el resultado de mezclas ı́ntimas de distintos tipos de silicatos. Si en vez de uno tenemos
dos piroxenos, el número de parámetros a ajustar aumenta a 14. Incluso en el caso de la
olivina, con sólo una banda de absorción, tendremos que ajustar un total de 11 parámetros,
pues esta banda tan caracterı́stica centrada en 1 µm es en realidad la superposición de tres
bandas individuales.
Con un número tan elevado de parámetros que podemos modificar para realizar el ajus-
te, simplemente podemos ajustar cualquier espectro. No obstante, eso no quiere decir que el
resultado sea fı́sicamente válido, o que nos de información real sobre las fases minerales que
estamos suponiendo están presentes en la superficie del objeto. Para ello es necesario esta-
blecer ciertas restricciones al método, y dichas restricciones se obtienen de las calibraciones
de laboratorio.
La primera de estas calibraciones es esbozada por Sunshine & Pieters (1991) y posterior-
mente refinada por Sunshine & Pieters (1993) para una serie de mezclas en fracción de masa
de ortopiroxeno y clinopiroxeno (Opx/Cpx), empleando diferentes tamaños de partı́culas.
La Figura 5.7 muestra los espectros de los miembros finales (enstatita, Opx y diópsido,
Cpx) y los de la serie de mezclas de distintas proporciones para un tamaño de partı́cula
inferior a 45 µm. Para esta calibración se emplearon también tamaños de partı́cula de 45-75
µm y de 75-125 µm. El análisis de los espectros de laboratorio de estas mezclas proporciona
varias relaciones independientes del tamaño de partı́cula, una de las cuales puede utilizarse
para determinar abundancias modales a partir de los espectros de reflexión de los objetos
que estudiemos.
Utilizando el MGM, los espectros del orto y clinopiroxeno pueden modelarse mediante
siete bandas de absorción individuales. Las absorciones más intensas, que dominan en las
regiones de 1 µm y 2 µm, ocurren a 0.91 y 1.83 µm para el ortopiroxeno y a 1.02 y 2.29 µm
para el clinopiroxeno (ver Figura 5.8, flechas naranjas y amarillas respectivamente). Estas
bandas de absorción primarias son el resultado de las transiciones electrónicas del Fe2+ en
5.3 Método MGM (Modified Gaussian Model) 73
error residual
Log. Natural de Reflectancia
Mientras que los centros y las anchuras de las bandas individuales permancen fijos, las
intensidades de las bandas de absorción en las mezclas Opx/Cpx varı́an sistemáticamente
con el porcentaje de clinopiroxeno: las bandas de absorción primarias asociadas al Opx se
vuelven más débiles a medida que aumenta el contenido de Cpx, mientas que las bandas
primarias asociadas al Cpx se intensifican. Este efecto se puede cuantificar examinando la
intensidad relativa de las bandas de absorción primarias (o individuales) de los piroxenos,
es decir, calculando el parámetro CBSR (Component Band Strength Ratio)
definido para las regiones de 1 µm y 2 µm (ver Figura 5.9). Por tanto, a partir de las
intensidades o amplitudes obtenidas para las bandas de absorción primarias asociadas al
orto y al clinopiroxeno tras aplicar el MGM al espectro de reflexión de un objeto, podemos
calcular la proporción de ambas fases minerales presente en la superficie del mismo usando
las curvas de calibración mostradas en la Figura 5.9 (de León et al. 2006, Duffard et al.
2006). El porcentaje de clinopiroxeno que obtengamos en cada región debe ser similar (una
diferencia de ∼ 10 %, según los autores).
100.0 100.0
Región 1 µm Región 2 µm
10.0 10.0
CBSR
CBSR
1.0 1.0
< 45 µm < 45 µm
45−75 µm 45−75 µm
75−125 µm 75−125 µm
125−250 µm 125−250 µm
0.1 0.1
0 20 40 60 80 100 0 20 40 60 80 100
% Clinopiroxeno % Clinopiroxeno
Figura 5.9: Relaciones logarı́tmicas entre los cocientes de las intensidades relativas de las bandas primarias
asociadas al Opx y el Cpx (CBSR) y la abundancia modal de clinopiroxeno, para las regiones de 1 (izquierda)
y 2 µm (derecha). Las curvas corresponden a los mejores ajustes a los datos para todos los tamaños de
partı́culas (Sunshine & Pieters 1993).
utilizado por Sunshine & Pieters (1998), para un tamaño de partı́culas superior a 45 µm.
Los espectros se distribuyen de arriba a abajo de menor a mayor contenido en hierro, con
un desplazamiento entre ellos del 10 % para mayor claridad.
−0.0 800
−0.2
600
−0.4 Fo #
−0.6 400
M1
−0.8
M1
M1 200
−1.0
M2 M1
(b) M2
(a)
−1.2 0
0.7 0.8 0.9 1.0 1.1 1.2 1.3 1.4 0.7 0.8 0.9 1.0 1.1 1.2 1.3 1.4
Longitud de onda (µm) Longitud de onda (µm)
1.0
% Molar de Forsterita
0.8 M1 M2 M1
0.6
0.4
0.2
0.0 (c)
Figura 5.12: Calibraciones de las bandas individuales que componen la banda de absorción en 1 µm de la
olivina, realizadas para una serie de solución sólida cubriendo el rango de olivina forsterı́tica a fayalı́tica.
(a) Intensidad relativa de las bandas, normalizadas a la intensidad de la segunda banda M1. La intensidad
de la banda asociada al sitio cristalográfico M2 varı́a con el porcentaje de magnesio; (b) Anchos de banda.
Los anchos de banda no varı́an sustancialmente con la composición; (c) Centros de las bandas. Las lı́neas
corresponden al mejor ajuste a los centros de las 18 muestras de laboratorio. De Sunshine & Pieters (1998).
A, o los piroxenos que forman la superficie de un asteroide tipo V son muy satisfactorios.
Sin embargo, ajustar el espectro de un asteroide tipo S, suponiendo la presencia de olivina
y piroxeno, aumenta el número de parámetros libres, y el proceso de ajuste se complica
considerablemente. De hecho, hasta la fecha no se ha realizado ningún análisis sistemático
de asteroides tipo S o Q utilizando este método.
Una vez descritos los dos métodos de análisis y antes de comenzar a aplicarlos para
estudiar la composición superficial de nuestro conjunto de NEAs, revisamos en el capı́tulo
siguiente una de las calibraciones de laboratorio asociadas al método clásico de Cloutis et al.
(1986) y que vamos a utilizar posteriormente.
6
Revisión de los parámetros espectrales de
los meteoritos: nueva calibración
BAR vs. Centro Banda I
Hemos usado los espectros de reflexión en el rango visible e infrarrojo cercano de una
muestra de meteoritos compuestos mayoritariamente por silicatos para revaluar el espacio
de parámetros espectrales definido en el trabajo de Gaffey et al. (1993), BAR vs. Centro
Banda I. La muestra estudiada consta de 103 condritas ordinarias, 47 acondritas basálticas
y 12 acondritas de otros tipos, obtenidas de la base de datos RELAB. Además, hemos
empleado 28 mezclas de laboratorio de diferentes silicatos para analizar efectos como la
variación de los parámetros espectrales con el tamaño de las partı́culas. En el trabajo de
Duffard, Lazzaro, & de León (2005) publicamos un primer análisis de las regiones definidas
por Gaffey et al. (1993), y en este capı́tulo de tesis incluimos algunos de los resultados
presentados y revisamos dichas regiones, ampliando la muestra utilizada por Gaffey et al.
(1993) en su artı́culo.
En el espacio de parámetros BAR vs. Centro Banda I, Gaffey et al. (1993) definieron las
regiones correspondientes a las olivinas (Ol), las condritas ordinarias (OC) y las acondritas
basálticas (BA) (ver sección 5.2.2). Las regiones BA y OC fueron definidas con 20 y 44
meteoritos respectivamente. A pesar de que en su trabajo los autores no dieron referencias
sobre los meteoritos utilizados, aparentemente estos datos se obtuvieron del trabajo de
Gaffey (1976), donde se realizó un análisis exhaustivo de los espectros de meteoritos tomados
con un espectroreflectómetro Beckmann DK2A (Adams & McCord 1970). McFadden et al.
(1982) y Gaffey (1984) informaron de errores sistemáticos de calibración en el instrumento
empleado, por lo que se aplicó un offset en longitud de onda a los datos originales antes de
utilizarlos en el trabajo de 1993.
Las calibraciones introducidas por Gaffey et al. (1993) han sido utilizadas a lo largo
de los años para caracterizar la mineralogı́a de los asteroides, por lo que es muy útil una
78 Revisión de parámetros espectrales 6.2
definición algo más precisa de dónde se encuentran las diferentes clases de meteoritos. En la
actualidad, y como veremos en la sección que sigue, se dispone de una muestra muy amplia
de espectros de diferentes tipos de meteoritos, mucho más amplia que la muestra empleada
por Gaffey et al. (1993) en su trabajo.
Los espectros de reflexión de los meteoritos en el rango de 0.3 a 2.5-2.6 µm, con una
resolución de muestreo de 0.005 µm, han sido obtenidos de la base de datos RELAB, Re-
flectance Experiment Laboratory ([Link] El instrumento
RELAB está diseñado para simular las diferentes geometrı́as de visión en medidas telescópi-
cas remotas. Los parámetros por defecto para los espectros son 30◦ de ángulo de incidencia
y 0◦ de ángulo de emisión. Los detalles del instrumento y del procedimiento de obtención de
los espectros están descritos en Pieters (1983) y en los manuales de usuario de RELAB. Tal
y como se explica en dichos documentos, la mayor parte de las muestras de meteoritos fue-
ron trituradas y tamizadas en diferentes tamaños de partı́culas para obtener los espectros,
si bien se emplearon también secciones delgadas o incluso el meteorito entero.
Condritas L Shergottita
Nakhlita
Condritas LL
Angrita
Ureilita
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Figura 6.1: Algunos ejemplos de los espectros de meteoritos de la base de datos RELAB. En el gráfico de la
izquierda mostramos los diferentes grupos de condritas ordinarias (H, L y LL), con un espectro de los tipos
petrológicos que lo forman (tı́picamente 3, 4, 5 y 6). En el gráfico de la derecha vemos los espectros de una
eucrita, una howardita y una diogenita (grupo HED), ası́ como espectros de otras acondritas, como son las
shergottitas y las nakhlitas, entre otras.
Hemos seleccionado una muestra amplia, compuesta por 103 espectros de condritas
ordinarias, 47 acondritas basálticas y 12 acondritas de otros tipos. En la Figura 6.1 podemos
ver los espectros de algunos de los meteoritos pertenecientes a estos grupos. Dentro de las
condritas ordinarias, hemos analizado los espectros de 26 condritas H, 48 condritas L y
29 condritas LL. En la Tabla 6.1 puede verse el conjunto de los resultados, indicando el
fichero de datos de RELAB, la referencia, el nombre del meteorito, el tamaño de grano de
la muestra, la posición del primer máximo, la pendiente I, los centros de las bandas I y
II y el parámetro BAR. En muchos casos empleamos espectros del mismo meteorito pero
con tamaños de partı́cula diferente, o distintas secciones delgadas. Los espectros de todos
estos meteoritos presentan una relación señal/ruido muy alta (ver Figura 6.1), por lo que
los errores asociados a los cálculos de los parámetros espectrales son muy pequeños.
El parámetro BAR vs. Centro Banda I para todos los meteoritos de este trabajo puede
verse en la Figura 6.2. Las regiones definidas en el trabajo de Gaffey et al. (1993) se muestran
con lı́neas de puntos. Para definir las nuevas regiones (lı́neas rojas continuas) hemos incluido
también los meteoritos que utlizaron dichos autores en su trabajo (cı́rculos blancos).
Angrita
Nakhlitas
1.00 Shergottitas
OC BA
0.95
Ureilita
0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Figura 6.2: Cociente de Áreas Banda II / Banda I (BAR) frente al centro de la Banda I para meteoritos
condritas ordinarias (OC), acondritas basálticas (BA) y otras acondritas, obtenidas de la base de datos
RELAB. Los valores representados pueden verse en la Tabla 6.1. Los cı́rculos blancos corresponden a los
meteoritos usados para definir las regiones de Gaffey et al. (1993) (lı́neas de puntos).
La forma general de la región asociada a las condritas ordinarias (OC) parece mantener-
se, aunque se extiende ligeramente hacia valores mayores de BAR con la nueva definición.
La región de las acondritas basálticas sufre el efecto contrario y ambas regiones parecen
solaparse levemente entre BAR 1.3 y 1.4, aunque este efecto se debe sólo a la presencia de
unos pocos meteoritos. El hecho de que la mayorı́a de los meteoritos HED empleados tenga
un tamaño de grano inferior a 25 µm puede explicar, como veremos en la sección 6.4 esta
aparente concentración de acondritas basálticas hacia valores más pequeños de BAR.
La región correspondiente a la olivina es difı́cil de definir en un gráfico BAR vs. Centro
80 Revisión de parámetros espectrales 6.3
Banda I, dado que el espectro de reflexión de la olivina pura presenta sólo una banda de
absorción centrada en 1 µm. Por tanto, no es posible calcular el área comprendida por la
banda II para determinar el parámetro BAR. En la base de datos RELAB, encontramos solo
2 espectros de meteoritos compuestos principalmente de olivina (brachinitas), por lo que
con dichos valores y las variaciones en la posición de los centros de la banda de absorción
de las olivinas terrestres, definimos la zona de la olivina con una variación del centro entre
1.045 y 1.10 µm, similar a la zona definida por Gaffey et al. (1993). El incremento en el
valor del parámetro BAR se debe a la presencia residual de piroxeno.
Hemos señalado también en el gráfico la posición de otras acondritas que hemos anali-
zado. Las dos angritas tienen sus centros de banda por encima de 1.10 µm y un BAR muy
pequeño. Estos valores de centro son demasiado altos para tratarse de olivina. De hecho,
las angritas están compuestas casi en su totalidad por piroxeno cálcico (diópsido) rico en
aluminio y titanio, perteneciente a los clinopiroxenos de tipo A que vimos en el capı́tulo
anterior. Las nakhlitas están compuestas principalmente de cristales de augita (clinopiro-
xeno) con pequeñas cantidades de olivina. Como veremos en la sección 6.3, su composición
es coherente con su posición en el gráfico. Las shergottitas señaladas pertenecen al subgrupo
de las shergottitas basálticas, compuestas por pigeonita, augita y plagioclasa en forma de
maskelynita (ver capı́tulo 3). A diferencia de las nakhlitas, la presencia de pigeonita, con
menor contenido en calcio, hace que sus centros de banda se encuentren a longitudes de
onda inferiores. Tanto las nakhlitas como las shergottitas pertenecen al grupo SNC (ver
sección 2.4), cuyos miembros son muy jóvenes comparados con otras acondritas.
Para evaluar los cambios en los parámetros espectrales debidos a la composición mine-
ralógica, seleccionamos y analizamos diferentes mezclas de laboratorio extraı́das también de
la base de datos RELAB. Concretamente analizamos la mezcla de distintas proporciones de
ortopiroxeno (enstatita de composición Wo1 En87 Fs12) y clinopiroxeno (diópsido de compo-
sición Wo46 En45 Fs9) para tres tamaños de partı́culas, y una mezcla de olivina, ortopiroxeno
(bronzita) y feldespato (plagioclasa anortita) en distintas proporciones y con un tamaño de
grano entre 45 y 75 µm. Los resultados de los diferentes parámetros espectrales calculados
se muestran en la Tabla 6.2. Para cada mezcla de orto y clinopiroxeno, indicamos con un 1
y un 7 aquellas con menor y mayor contenido en clinopiroxeno respectivamente. Del mis-
mo modo están señaladas las mezclas de olivina, ortopiroxeno y anortita, para falicitar la
interpretación del siguiente gráfico.
La Figura 6.3 muestra la distribución de las distintas mezclas en el espacio de parámetros
BAR vs. Centro Banda I. Las lı́neas (A), (B) y (C) corresponden a mezclas en diferentes
proporciones de peso de ortopiroxeno (Opx) y clinopiroxeno (Cpx), para tres tamaños de
grano distintos (el tamaño de los cı́rculos es mayor para tamaños de grano mayores). En
cada caso, el contenido en clinopiroxeno se señala de menor (1) a mayor (7) en el gráfico.
Se observa que aumentar el tamaño de las partı́culas implica desplazamientos hacia la
derecha, es decir, valores mayores de BAR. Además parece que a medida que aumenta la
proporción de clinopiroxeno en la mezcla se produce un desplazamiento del centro de la
primera banda de absorción hacia longitudes de onda mayores. El cociente de las áreas
parece disminuir según aumenta el porcentaje de clinopiroxeno, aunque esta tendencia se
6.4 Mezclas de laboratorio 81
7 > µm
7 77
(A)
1.00
> % Cpx
(D) (B)
0.95 (C)
1 1 1 1
0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Figura 6.3: BAR vs. Centro Banda I para diferentes mezclas de laboratorio. Las lı́neas (A), (B) y (C)
corresponden a mezclas de distintas proporciones de ortopiroxeno (Opx) y clinopiroxeno (Cpx), para 3
tamaños de grano (señalados con cı́rculos de distintos tamaños). El 1 indica una mezcla de Opx/Cpx de
85/15, mientras que el 7 se refiere al extremo contrario, con Opx/Cpx = 15/85. Es decir, del 1 al 7 va
aumentando el contenido en clinopiroxeno en la mezcla. La lı́nea (D) corresponde a la mezcla de olivina,
bronzita y anortita (cuadrados naranjas), señaladas también del 1 al 7, aproximadamente de menor a mayor
contenido en olivina (ver Tabla 6.2 para más detalle). La lı́nea de puntos discontinua corresponde a la lı́nea
de mezcla de olivina-ortopiroxeno de Cloutis et al. (1986)
2.6
2.4
2.0 Eucrita 1
Eucrita 2
1.8 Eucrita 3
0.93
Eucrita 4
1.6 Diogenita
0.92
1.4
(a) (b)
1.2
0 100 200 300 400 0 100 200 300 400
Tamaño Grano Medio (µm) Tamaño Grano Medio (µm)
3.0 2.4
2.2
Prof. Banda I (µm)
1.8
2.0 1.6
1.4
(c) (d)
1.5 1.2
0 100 200 300 400 0 100 200 300 400
Tamaño Grano Medio (µm) Tamaño Grano Medio (µm)
Figura 6.4: Variaciones con el tamaño de grano de los siguientes parámetros espectrales: a) BAR, b) centro
de la banda I, c) profundidad de la banda I, y d) profundidad de la banda II. Los datos corresponden a
cuatro eucritas (números 1 a 4) y una diogenita, y pueden verse en la Tabla 6.3.
Entre otros efectos, hemos observado en la sección anterior cómo el cociente de las
áreas de las bandas de absorción parece aumentar a medida que aumenta el tamaño de las
partı́culas. Para estudiar el efecto sobre éste y otros parámetros espectrales, hemos analizado
una muestra de acondritas basálticas con diferentes tamaños de grano. Concretamente
seleccionamos cuatro eucritas (numeradas del 1 al 4 en la Tabla 6.3) y una diogenita, cada
una de ellas triturada y tamizada para obtener separados de diferentes tamaños. Aunque en
la base de datos RELAB disponemos también de los espectros de una howardita, la muestra
que hemos seleccionado es más que suficiente para observar las variaciones. Además, las
howarditas están formadas por material de eucritas y diogenitas, por lo que se espera un
comportamiento intermedio entre el que se aprecia para estos dos grupos. Los valores de
los parámetros espectrales para cada meteorito se muestran en la Tabla 6.3.
La Figura 6.4 muestra la variación con el tamaño de grano de (a) el cociente de las
áreas, (b) el centro de la banda I, (c) la profundidad de la banda I y (d) la profundidad de
la banda II. Tal y como mostraron Cloutis & Gaffey (1991a), un aumento en el tamaño del
6.5 Efectos del tamaño de grano 83
Eucrita 4 (Y−74450)
1.05
Diogenita (EET A79002) las cuatro eucritas y la diogenita de nues-
tra muestra. Para cada meteorito, los pun-
tos corresponden a diferentes tamaños de
grano. Los tamaños más pequeños están a
1.00
la izquierda de la figura, mientras que los
OC > Tamaño grano BA tamaños más grandes se encuentran a la
derecha. Los valores exactos de estos valo-
0.95 res pueden verse en la Tabla 6.3. En lı́nea
continua mostramos las nuevas regiones de-
finidas en este trabajo de tesis.
0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Es importante señalar que, tal y como se ve en la Tabla 6.1, las muestras de meteoritos
HED que hemos empleado para definir la nueva región de las acondritas basálticas, corres-
ponden en su mayorı́a a tamaños de partı́cula inferiores a 25 µm (exceptuando las eucritas y
la diogenita que utilizamos en esta sección). De hecho, sólo 3 diogenitas y 2 eucritas tenı́an
espectro disponible para tamaños entre 25 y 45 µm en la base de datos RELAB. La Figura
6.5 muestra cómo se desplazan las cuatro eucritas y la diogenita hacia valores mayores de
BAR a medida que aumenta el tamaño de grano. En concreto, el desplazamiento promedio
que observamos es de ∼ 0.57. Por tanto, es probable que la nueva región que hemos defini-
do se desplace hacia valores mayores de BAR si se dispone de un mayor rango de tamaños
para analizar. En la Figura 6.6 mostramos cómo quedarı́a la nueva región asociada a las
acondritas basálticas teniendo en cuenta este desplazamiento. La lı́nea discontinua negra
englobarı́a los meteoritos HED (cı́rculos verdes en la Figura 6.2) que hemos analizado en
este capı́tulo, y la lı́nea discontinua azul serı́a el resultado de aplicar este desplazamiento de
0.57 en BAR a dicha región. Ası́, la nueva zona asociada a los HED (lı́nea roja), se formarı́a
conteniendo esta región desplazada y la región definida por Gaffey et al. (1993) (lı́nea de
puntos). Como comparación hemos dibujado la localización de los asteorides tipo V del
cinturón principal y de los NEAs que se incluyen en este trabajo de tesis (ver Tablas 7.2,
7.3 y 7.4). La nueva región serı́a mayor que la definida por Gaffey et al. (1993) y además
englobarı́a los asteroides tipo V de ambas poblaciones.
84 Revisión de parámetros espectrales 6.5
Figura 6.6: BAR vs. Centro Banda I de 1.10 Asteroides tipo V (MB)
los asteroides clasificados como tipo V del Asteroides tipo V (NEAs)
6.5. Conclusiones
De la revisión de las regiones definidas según Gaffey et al. (1993) para los grupos de
meteoritos en el espacio de parámetros BAR vs. Centro Banda I podemos concluir lo si-
guiente:
Hemos encontrado que la región asociada a las condritas ordinarias (OC) mantiene
aproximadamente la forma general definida por Gaffey et al. (1993), aunque se extien-
de ligeramente hacia valores mayores de BAR, solapándose con la región asociada a los
meteoritos HED (BA) entre 1.3 y 1.4. Por tanto desaparece la separación entre ambas
regiones que existı́a previamente y se observa una tendencia hacia una transición más
continua y uniforme entre ambos grupos de meteoritos.
La región de las acondritas basálticas (BA) se ve algo más modificada tras esta revisión
que la región de las condritas ordinarias. En particular, hemos utilizado muestras con
un tamaño de grano inferior a 25 µm para definir esta nueva región. El análisis de la
variación de los parámetros espectrales con el tamaño de grano indica que el cociente
6.5 Conclusiones 85
de las áreas aumenta con el tamaño de las partı́culas. Teniendo en cuenta el aumento
promedio de 0.57 que obtenemos para una muestra de 4 eucritas y una diogenita,
la región de los meteoritos HED cambia considerablemente, extendiéndose en el eje
horizontal con respecto a la definida por Gaffey et al. (1993).
El efecto observado con el tamaño de grano para la región de las acondritas basálticas
no se aplica al caso de las condritas ordinarias, dado que en ese caso la muestra
de meteoritos utilizados en este trabajo de tesis incluye tamaños de partı́culas muy
variados.
86 Revisión de parámetros espectrales 6.5
Tabla 6.1: Parámetros espectrales y tamaño de grano para los diferentes meteoritos utilizados en este capı́tu-
lo. Se indican por este orden, el nombre del fichero identificativo de RELAB, la referencia, el nombre del
meteorito, el tamaño de partı́cula, la posición del primer máximo, la pendiente I, los centros de las bandas
y el cociente de las áreas.
ID muestra Ref. Nombre Tamaño Máx.1 Pend.I Cent.I [Link] BAR
RELAB meteorito (µm) (µm) (µm) (µm)
Diogenitas
MB-TXH-067-A 1 EETA 79002 0 - 25 0.704 0.057 0.920 1.895 1.672
MB-TXH-073-A 6 Y-74013 0 - 25 0.720 0.033 0.922 1.915 1.845
MB-TXH-074-A 6 Y-75032 0 - 25 0.719 0.068 0.927 1.937 1.632
MB-TXH-095-A 1 Johnstown 0 - 25 0.715 0.021 0.917 1.888 1.551
MP-TXH-068-A 2 GRO 95555 0 - 25 0.689 0.110 0.922 1.914 1.921
MP-TXH-077-A 2 LAP91900 0 - 25 0.710 0.044 0.921 1.911 1.910
MP-TXH-081-A 2 Aioun el Atrouss 0 - 25 0.707 0.075 0.923 1.915 1.954
MP-TXH-088-A 2 Tatahouine 0 - 25 0.653 0.054 0.919 1.902 1.791
MP-TXH-095-A 2 A-881526 0 - 25 0.706 0.059 0.919 1.897 1.849
Eucritas
MB-TXH-066-A 1 ALH A76005 0 - 25 0.763 0.138 0.935 1.960 1.825
MB-TXH-069-A 6 Millbillillie 0 - 25 0.723 0.071 0.938 1.994 1.603
MB-TXH-070-A 6 Juvinas 0 - 25 0.740 0.106 0.936 1.984 1.669
MB-TXH-071-A 6 Y-74450 0 - 25 0.745 0.065 0.935 1.972 1.399
MB-TXH-072-A 1 ALH-78132 0 - 25 0.752 0.125 0.931 1.952 1.844
MB-TXH-096-C 1 Padvarninkai 0 - 25 0.741 0.111 0.948 2.016 1.620
MB-TXH-097-A 1 Stannern 0 - 25 0.760 0.135 0.938 1.994 2.066
MP-TXH-054-A 2 Ibitra 0 - 25 0.721 0.079 0.941 1.978 1.280
MP-TXH-066-A 2 GRO 95533 0 - 25 0.730 0.094 0.941 1.999 1.775
MP-TXH-072-A 2 EETA79005 0 - 25 0.751 0.153 0.934 1.960 1.995
MP-TXH-078-A 2 LEW85303 0 - 25 0.758 0.108 0.945 2.007 1.782
MP-TXH-079-A 2 LEW87004 0 - 25 0.757 0.139 0.935 1.963 1.717
MP-TXH-080-A 2 PCA82502 0 - 25 0.765 0.212 0.941 1.999 2.429
MP-TXH-086-A 2 Moore County 0 - 25 0.715 0.071 0.938 1.971 1.630
MP-TXH-087-A 2 Pasamonte 0 - 25 0.757 0.136 0.940 1.990 1.754
MP-TXH-089-A 2 Bereba 0 - 25 0.759 0.144 0.941 2.005 1.961
MP-TXH-090-A 2 Bouvante 0 - 25 0.776 0.253 0.943 1.994 2.357
MP-TXH-091-A 2 Jonzac 0 - 25 0.750 0.148 0.938 1.991 1.993
MP-TXH-092-A 2 Serra de Mage 0 - 25 0.705 0.072 0.930 1.953 1.761
MP-TXH-094-A 2 A-87272 0 - 25 0.703 0.057 0.941 1.957 1.553
MP-TXH-096-A 2 A-881819 0 - 25 0.712 0.057 0.931 1.956 1.863
MT-TXH-041-A 2 Y-792510 0 - 25 0.732 0.113 0.942 1.993 1.677
MT-TXH-042-A 2 Y-792769 0 - 25 0.753 0.121 0.940 1.995 1.951
MT-TXH-043-A 2 Y-793591 0 - 25 0.760 0.125 0.940 1.982 1.965
MT-TXH-044-A 2 Y-82082 0 - 25 0.756 0.106 0.947 1.989 1.883
Howarditas
MB-TXH-068-A 6 EET87503 0 - 25 0.742 0.046 0.930 1.943 1.490
MP-TXH-053-A 1 Kapoeta 0 - 25 0.707 0.042 0.929 1.944 1.331
MP-TXH-067-A 2 GRO 95535 0 - 25 0.735 0.076 0.930 1.948 1.909
MP-TXH-069-A 2 QUE 94200 0 - 25 0.730 0.084 0.923 1.920 2.068
MP-TXH-073-A 2 EET 83376 0 - 25 0.748 0.155 0.934 1.955 1.854
MP-TXH-074-A 2 EET 87513 0 - 25 0.747 0.081 0.933 1.957 1.569
MP-TXH-082-A 2 Binda 0 - 25 0.714 0.122 0.927 1.931 1.938
MP-TXH-083-A 2 Bununu 0 - 25 0.718 0.042 0.930 1.941 1.660
MP-TXH-085-A 2 Frankfort 0 - 25 0.730 0.059 0.928 1.937 1.962
MP-TXH-093-A 2 Le Teilleul 0 - 25 0.734 0.119 0.928 1.933 2.081
MP-TXH-097-A 2 Y-7380 0 - 25 0.714 0.057 0.927 1.931 1.953
MP-TXH-098-A 2 Y-790727 0 - 25 0.748 0.161 0.932 1.945 2.051
MP-TXH-099-A 2 Y-791573 0 - 25 0.742 0.091 0.927 1.933 2.068
6.5 Conclusiones 87
Condritas
ordinarias H
MB-DTB-030-E 10 Acfer 0 - 125 0.730 0.003 0.935 1.918 0.959
MH-CMP-007 11 Monroe 20 - 250 0.735 0.000 0.930 1.935 1.056
MH-CMP-008 11 Weston 20 - 250 0.728 -0.003 0.932 1.940 1.042
MH-JFB-021 13 Sete Lagoas chip 0.739 -0.006 0.944 1.953 1.094
MI-CMP-010 11 Unknown chip 0.710 -0.024 0.930 1.925 1.045
TB-TJM-066 3 Avanhandava 0 - 150 0.744 0.007 0.929 1.947 0.892
TB-TJM-078 3 Marilia 0 - 150 0.733 0.010 0.925 1.962 0.908
TB-TJM-082 3 Sao Jose do Rio Preto 0 - 150 0.740 0.006 0.915 1.886 1.083
TB-TJM-083 3 Schenectady 0 - 150 0.742 0.025 0.927 1.922 0.802
TB-TJM-093 3 Forest Vale 0 - 75 0.736 0.008 0.929 1.902 0.574
MB-CMP-014 11 Leighton 25 - 250 0.723 -0.001 0.928 1.952 0.833
MB-TXH-044 12 MAC88119 chip 0.698 -0.059 0.928 1.901 0.894
MH-CMP-004-B 11 Cangas De Onis 20 - 250 0.723 -0.006 0.934 1.919 0.879
MH-CMP-006 11 Ucera 20 - 250 0.707 -0.008 0.933 1.912 0.828
MH-CMP-019-P1 11 Castalia 0 - 500 0.729 0.001 0.935 1.948 1.044
PS-PHS-097 3 El Hammami 0 - 250 0.722 -0.008 0.931 1.915 0.777
TB-TJM-071 3 Chela 0 - 150 0.735 0.025 0.918 1.921 1.041
TB-TJM-074 3 Ehole 0 - 150 0.717 0.002 0.927 1.951 1.030
TB-TJM-085 3 Uberaba 0 - 150 0.740 0.012 0.934 1.925 0.925
TB-TJM-097 3 Itapicuru-Mirim 0 - 150 0.732 0.002 0.930 1.906 0.979
TB-TJM-104 3 Allegan chip 0.725 0.006 0.924 1.901 1.092
TB-TJM-108 3 Magombedze 0 - 150 0.721 -0.001 0.929 1.922 0.898
MB-CMP-003-D 11 Dwaleni 25 - 250 0.708 -0.005 0.929 1.908 0.804
MB-CMP-003-L 11 Dwaleni 25 - 250 0.692 -0.016 0.930 1.907 0.777
MB-DTB-048 10 Noblesville 20 - 45 0.704 0.001 0.929 1.904 0.779
MH-FPF-051-A 14 Ozona 0 - 150 0.753 -0.010 0.939 1.919 0.487
Condritas
ordinarias L
MB-TXH-084-A 12 Y-74191 0 - 25 0.736 0.030 0.925 1.955 0.650
TB-TJM-076 3 Hallingeberg 0 - 150 0.753 0.014 0.967 2.021 0.503
MB-CMP-008 11 Rio Negro 25 - 250 0.745 0.016 0.947 1.945 0.903
MB-CMP-028-A 11 Saratov 0 - 10 0.744 0.015 0.939 2.005 0.895
MH-CMP-001 11 McKinney chip 0.815 0.007 0.944 1.928 0.906
MP-FPF-027 14 Bjurbole 0 - 1000 0.721 0.000 0.949 1.958 0.614
TB-TJM-065 3 Atarra 0 - 150 0.739 0.000 0.927 1.931 0.802
MB-CMP-001-P2 11 Tsarev 0 - 63 0.724 0.004 0.943 1.977 0.847
MB-CMP-004 11 Arapahoe chip 0.725 0.002 0.941 2.002 0.941
MB-CMP-011-D 11 Wittekrantz 25 - 250 0.758 0.006 0.961 1.887 0.925
MB-CMP-011-L 11 Wittekrantz 25 - 250 0.711 0.002 0.941 1.903 0.511
MB-DTB-035-A 10 Cat Mountain 20 - 250 0.732 -0.004 0.966 1.944 0.461
MH-CMP-003 11 Farmington chip 0.707 -0.005 0.931 1.916 1.188
MH-CMP-005 11 Ergheo 20 - 250 0.787 0.020 0.952 1.915 0.694
MH-CMP-011 11 Tadjera 0 - 250 0.768 0.005 0.954 1.974 0.951
MH-CMP-012 11 Taiban 0 - 250 0.762 -0.004 0.956 1.940 0.581
MH-CMP-013 11 Lubbock 0 - 250 0.731 -0.005 0.961 1.986 0.683
MH-CMP-018-P2 11 Orvinio Dark 0 - 500 0.697 -0.004 0.930 1.930 1.349
TB-TJM-096 3 Honolulu 0 - 150 0.674 -0.021 0.945 1.948 0.601
TB-TJM-107 3 Mabwe-Khoywa 0 - 150 0.729 0.004 0.934 1.941 0.766
TB-TJM-109 3 Malakal 0 - 150 0.721 0.012 0.936 1.973 0.720
TB-TJM-111 3 Mirzapur 0 - 150 0.710 0.035 0.932 1.951 0.886
MB-CMP-010-D 11 Paranaiba 25 - 250 0.702 0.012 0.945 1.913 0.395
MB-CMP-010-L 11 Paranaiba 25 - 250 0.716 0.003 0.943 1.920 0.593
MB-CMP-012-D 11 Jackalsfontein 25 - 250 0.774 0.004 0.953 2.004 0.835
MB-CMP-012-L 11 Jackalsfontein 25 - 250 0.706 -0.011 0.934 1.925 0.826
88 Revisión de parámetros espectrales 6.5
Condritas
ordinarias LL
MH-FPF-062 14 Metal de Parnallee chip 0.732 -0.004 0.949 1.991 0.873
RS-CMP-063 11 Krymka chip 0.736 -0.005 0.945 2.060 0.710
RS-CMP-063-B 11 Krymka bulk 20 - 250 0.741 0.012 0.943 1.951 0.773
MR-MJG-068a 16 Parnallee bulk 0.743 0.004 0.944 1.960 1.134
MR-MJG-068b 16 Parnallee bulk 0.729 0.002 0.940 1.945 0.790
MB-TXH-086-A 12 Y74442 0 - 25 0.695 0.016 0.939 1.940 0.460
TB-TJM-075 3 Greenwell Springs 0 - 150 0.716 0.022 0.954 1.953 0.508
MR-MJG-069a 16 Hamlet#1 bulk 0.715 -0.005 0.960 1.980 0.742
MR-MJG-069b 16 Hamlet#1 bulk 0.732 0.027 0.953 1.970 0.696
MR-MJG-070b 16 Soko-Banja bulk 0.731 0.014 0.953 1.972 0.723
MB-CMP-002-D 11 Paragould 25 - 250 0.715 0.004 0.937 2.001 1.103
MB-CMP-002-L 11 Paragould 25 - 250 0.720 0.000 0.945 1.940 0.789
MR-MJG-071 16 Olivenza bulk 0.711 0.037 1.002 1.966 0.373
MR-MJG-076b 16 Paragould bulk 0.755 0.011 0.927 2.032 0.844
MB-CMP-013 11 Appley Bridge 25 - 250 0.691 0.000 0.997 1.963 0.412
MB-TXH-085-A 12 Y-74646 0 - 25 0.738 0.027 0.946 1.937 0.503
MB-TXH-085-B 12 Y-74646 25 - 45 0.705 0.009 0.946 1.934 0.397
MB-TXH-085-C 12 Y-74646 45 - 75 0.695 0.002 0.948 1.956 0.533
MB-TXH-089-A 12 Bison 0 - 63 0.754 0.008 0.971 1.977 0.529
MB-TXH-089-B 12 Bison 63 - 125 0.704 -0.000 0.981 1.956 0.445
MB-TXH-090-A 12 Dhurmsala 0 - 63 0.714 0.013 0.941 1.938 0.542
MB-TXH-090-B 12 Dhurmsala 63 - 125 0.713 -0.003 0.956 1.944 0.649
MB-TXH-091-A 12 Nas 0 - 63 0.683 0.002 1.002 1.949 0.273
MB-TXH-091-B 12 Nas 63 - 125 0.676 -0.026 0.979 1.944 0.363
MR-MJG-073 16 Manbhoom bulk 0.680 -0.002 0.989 1.963 0.307
TB-TJM-067 3 Bandong 0 - 150 0.700 0.007 0.990 1.978 0.290
TB-TJM-077 3 Karatu 0 - 75 0.692 0.001 0.997 1.994 0.326
TB-TJM-090 3 Cherokee Springs 0 - 150 0.704 -0.006 0.959 1.937 0.434
TB-TJM-092 3 Ensisheim 0 - 150 0.698 -0.008 0.995 1.947 0.342
6.5 Conclusiones 89
Shergottitas
LM-LAM-007-73 17 EETA79001 chip 0.648 -0.003 0.951 2.053 0.855
LM-LAM-009-A 17 ALHA77005 chip 0.650 -0.027 0.968 1.945 0.714
LM-LAM-021 17 Shergotty 0 - 125 0.656 0.085 0.968 2.095 1.521
MB-LAM-049-P 17 Zagami 0 - 125 0.688 0.074 0.978 2.126 1.245
Nakhlitas
LM-LAM-022 17 Nakhla 0 - 1000 0.700 0.700 1.024 2.300 0.935
LM-LAM-023 17 Nakhla 0 - 1000 0.756 0.756 1.024 2.293 0.796
Angritas
TB-TJM-057 4 Sahara 99555 0 - 125 0.766 0.083 1.125 - 0.022
TB-TJM-062 4 DÓrbigny 0 - 125 0.709 0.092 1.140 - 0.029
Brachinitas
MT-TXH-049-A 12 Brachina 0 - 45 0.715 0.104 1.061 - 0.000
MT-TXH-050-A 12 Eagles Nest 0 - 45 0.695 0.009 1.053 - 0.000
Ureilitas
MB-TXH-087-A 12 Y74659 0 - 25 0.696 0.004 0.931 1.935 0.119
MP-LAM-006-C1 17 META78008 chip 0.722 -0.008 1.005 2.141 0.253
1 = Hiroi & Pieters (1998); 2 = Hiroi et al. (2001); 3 = Burbine et al. (2003); 4 = Burbine et al. (2001); 6
= Hiroi et al. (1994); 10 = Dan Britt; 11 = Carle M. Pieters; 12 = Takahiro Hiroi; 13 = Jeffery F. Bell; 14
= Fraser P. Fanale; 15 = Pete Schultz; 16 = Michael J. Gaffey; 17 = Lucy Ann McFadden; 18 = Richard P.
Binzel.
NOTA : en la columna correspondiente al tamaño de partı́cula, la palabra “chip” se refiere a una sección
delgada del meteorito, mientras que “bulk” hace referencia al meteorito entero.
90 Revisión de parámetros espectrales 6.5
Tabla 6.2: Parámetros espectrales y tamaño de grano para las mezclas de laboratorio: orto y clinopiroxeno
y olivina, ortopiroxeno y feldespato.
ID muestra Ref. Proporción Tamaño Máx.1 Pend.1 Cent.I [Link] BAR
RELAB Mezcla (µm) (µm) (µm) (µm)
Tabla 6.3: Parámetros espectrales para separados de diferente tamaño de partı́cula de cuatro eucritas y una
diogenita.
Eucrita 2
MB-TXH-069-A 6 Millbillillie 0 - 25 0.938 2.012 1.830 1.401 1.565
MB-TXH-069-B 6 Millbillillie 25 - 45 0.939 2.010 2.440 1.766 1.680
MB-TXH-069-C 6 Millbillillie 45 - 75 0.941 2.013 2.470 1.923 1.890
MB-TXH-069-D 6 Millbillillie 75 - 125 0.942 2.023 2.370 2.004 2.049
Eucrita 3
MB-TXH-070-A 6 Juvinas 0 - 25 0.936 1.998 1.880 1.447 1.758
MB-TXH-070-B 6 Juvinas 25 - 45 0.941 1.999 2.470 1.912 1.953
MB-TXH-070-C 6 Juvinas 45 - 75 0.944 1.997 2.650 2.173 2.061
MB-TXH-070-D 6 Juvinas 75 - 125 0.947 1.991 2.590 2.272 2.165
MB-TXH-070-E 6 Juvinas 125 - 250 0.950 1.992 2.390 2.178 2.164
Eucrita 4
MB-TXH-071-A 6 Y-74450 0 - 25 0.936 1.982 1.620 1.270 1.389
MB-TXH-071-B 6 Y-74450 25 - 45 0.937 1.973 2.150 1.579 1.596
MB-TXH-071-C 6 Y-74450 45 - 75 0.937 1.984 2.340 1.788 1.776
MB-TXH-071-D 6 Y-74450 75 - 125 0.939 1.989 2.240 1.883 2.041
Diogenita 5
MB-TXH-067-A 1 EET A79002 0 - 25 0.919 1.895 2.030 1.435 1.686
MB-TXH-067-B 1 EET A79002 25 - 45 0.918 1.898 2.820 1.843 1.890
MB-TXH-067-C 1 EET A79002 45 - 75 0.918 1.892 2.780 1.930 1.978
MB-TXH-067-D 1 EET A79002 75 - 125 0.918 1.903 2.600 1.930 2.048
MB-TXH-067-E 1 EET A79002 125 - 250 0.920 1.910 2.260 1.798 2.220
MB-TXH-067-F 1 EET A79002 250 - 500 0.920 1.905 2.150 1.774 2.260
Hemos seleccionado entre nuestra muestra de NEAs, aquellos asteroides que presentan
espectro completo (visible + infrarrojo cercano) y tienen además las bandas de absorción
tı́picas de los silicatos, en 1 y 2 µm. Es decir, nos centramos en los asteroides pertenecientes
al complejo S (definido según Bus & Binzel 2002a), que incluyen los tipos espectrales S,
Sa, Sk, Sl, Sr, K, L, Ld, el grupo de los asteroides Q, que incluyen a los tipos Q y Sq, y
los tipo taxónomicos A, V, R y O. Los espectros de reflexión de los asteroides elegidos se
muestran en la Figura 7.1, a excepción de (1951) Lick, el cual se estudia con más detalle
en el capı́tulo 8.
433 30825
6 1036 6 53435
1627
65803
1864 66251
1866 68346
4 1980 4
68950
3102
85867
3122
85989
Reflectancia Relativa
2 3752 2 88188
3908 137247
138846
5143
0 0 143624
5626
5641 154347
159857
5653
1998 YQ11
−2 5660 −2
2000 PJ5
6456
2002 OA22
−4 13553 −4
2003 FT3
21088
2003 YG118
25143
2004 LU3
−6 −6
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Figura 7.1: Espectros completos (visible más infrarrojo cercano) de los asteroides cercanos a la Tierra a los
que hemos aplicado el método de análisis mineralógico. Se han utilizado espectros de diferentes surveys para
completar nuestros datos (ver texto para más detalle). No hemos incluido el asteroide (1951) Lick, dado que
tiene una pendiente muy grande y se analiza por separado en otro capı́tulo.
7.1 Parámetros espectrales (Cloutis et al. 1986) 95
Además de los asteroides pertenecientes al grupo de los ACOs, dentro de nuestro sur-
vey encontramos NEAs con espectros “lineales”, sin bandas de absorción. Son muy pocos
objetos, algunos observados especı́ficamente como (3200) Phaethon o 2004 TU12 , y que han
dado lugar a distintas publicaciones (Licandro et al. 2007, Campins et al. 2006). El análisis
de este tipo de espectros está fuera del trabajo de esta tesis doctoral. Otros objetos presen-
taban una relación señal/ruido insuficiente como para permitir el cálculo de los parámetros
espectrales que realizamos a continuación.
Finalmente, para 10 de los NEAs observados no se dispone de alguno de los dos rangos
espectrales, bien el visible o el infrarrojo cercano, necesarios para completar el espectro
de reflexión y poder realizar el análisis mineralógico. Los parámetros orbitales y fı́sicos,
ası́ como la clasificación taxonómica de todos los NEAs analizados pueden verse en la Tabla
7.1.
Tabla 7.1: Parámetros fı́sicos y dinámicos de los NEAs de la muestra que presentan bandas de absorción
y a los que se les ha realizado el análisis mineralógico. Indicamos el semieje mayor, la excentricidad, la
inclinación, el perihelio y el parámetro de Tisserand, ası́ como el diámetro, el albedo, la magnitud absoluta
y el tipo taxonómico.
(†) Los asteroides que no presentaban clasificación taxonómica publicada han sido analizados por la Dra.
Mothé-Diniz, la cual ha aplicado el método de Bus & Binzel (2002b) (comunicación personal).
(*) Para los asteroides señalados con un asterisco se han utilizado medidas directas para obtener el diámetro.
(1) Dato de Hv, albedo y diametro de Warner et al. (2006).
(2) Diámetro estimado por Krugly et al. (2007).
(3) Diámetro estimado a partir de medidas de albedo por exceso térmico en Reddy et al. (2006).
(4) Albedo estimado a partir del diametro medido por radar (0.75) km en Pravec et al. (2006).
centros y áreas de las bandas, ası́ como a hablar de la eliminación del continuo, haciendo
referencia al artı́culo de Cloutis et al. (1986) que se encontraba en preparación por aquel
entonces.
No obstante, en ninguno de estos artı́culos, incluyendo el de Cloutis et al. (1986), se
explica el procedimiento de cálculo de los mı́nimos y máximos de las bandas de absorción,
indicando simplemente los valores numéricos y, en ciertos casos, hablando de estimación
“subjetiva” del error, es decir, básicamente “a ojo”. Finalmente, Cloutis et al. (1990) men-
cionan por primera vez un método para el cálculo de estos dos parámetros espectrales:
ajustan una ecuación cuadrática, es decir, una parábola, en una región que comprende
aproximadamente unos 10 puntos a ambos lados del mı́nimo/máximo determinado visual-
mente. En un artı́culo posterior (Cloutis & Gaffey 1991a), el número de puntos aumenta a
una cantidad entre 10 y 20.
Este procedimiento suele bastar para tener una buena estimación de la posición del
mı́nimo/máximo, en especial cuando la banda de absorción no presenta asimetrı́as, o cuando
la relación señal/ruido del espectro de reflexión es suficiente como para tomar un rango
pequeño donde realizar el ajuste. Esto puede apreciarse con claridad en el ejemplo superior
de la Figura 7.2, donde hemos seleccionado la zona dentro del cuadro rojo para ajustar una
parábola. En el gráfico de la derecha se muestra dicha región, junto con el ajuste y el error
obtenido.
Sin embargo, cuando la forma del espectro en la región que queremos ajustar presenta
asimetrı́as, y no podemos seleccionar un rango suficientemente pequeño como para que un
ajuste con una parábola sea adecuado, tenemos que aumentar el orden de la función. La
Figura 7.2 inferior muestra un ejemplo de esta situación, al intentar usar una parábola
para ajustar un máximo. El resultado obtenido no coincide con la posición real del mismo,
mientras que en el gráfico de la derecha se ha utilizado un orden superior, obteniendo un
valor más apropiado y disminuyendo considerablemente el error.
Gaffey et al. (1993) ya optaron por emplear funciones que no fueran parábolas para
calcular los centros de las bandas de absorción de un conjunto de asteroides tipo S. Concre-
tamente, usaron polinomios de orden variable entre 3 y 8, escogiendo aquellos que dieran
menores residuos y repitiendo la operación seleccionando varios rangos de ajuste y diferentes
investigadores para realizar los cálculos.
En nuestro caso, para cada asteroide y para cada banda de absorción o región de la que
queramos calcular la posición de un mı́nimo o un máximo, realizamos varios ajustes usando
polinomios de diferente orden y variando el intervalo de puntos seleccionados a ambos lados
del centro de la banda, quedándonos con el orden y el intervalo que proporcionen un menor
error residual (cuadrático). Generalmente, un orden entre 5 y 7 suele ser suficiente. En la
mayorı́a de los casos tendremos varias soluciones igualmente válidas, en particular si se
repiten los cálculos varias veces, por lo que el valor final se tomará como el promedio de
los diferentes resultados y su error asociado será la desviación estándar de dicho promedio.
En caso de que el espectro de reflexión del objeto tenga una relación señal/ruido baja, el
error asociado al cálculo de estos parámetros espectrales será el que introduce el ruido en
el espectro.
Para realizar la eliminación del continuo, ajustamos una lı́nea recta tangente a los dos
máximos en torno a 0.7 y 1.4 µm aproximadamente. Para la segunda recta extendemos el
cálculo del continuo hasta el máximo de longitud de onda del que dispongamos para cada
98 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.1
1.30 1.25
Asteroide (53435) 1999 VM40
1.25 1.20 Polinomio orden=2
Xmin = 0.916
Reflectancia Relativa
1.15 1.10
1.10 1.05
1.05 1.00
1.00 0.95
0.80 0.85 0.90 0.95 1.00 1.05 0.85 0.90 0.95 1.00
Longitud de Onda (µm)
1.2 1.2
Reflectancia Relativa
1.1 1.1
Figura 7.2: Arriba: ejemplo de ajuste para calcular la posición del mı́nimo de la banda de absorción usando
una parábola. En el gráfico de la izquierda se muestra la banda de absorción y la región seleccionada
para realizar el ajuste (recuadro rojo). A la derecha podemos ver dicha sección ampliada, junto con la
función (lı́nea roja) y la información derivada del ajuste; Abajo: en el caso de este asteroide, el máximo
que debemos ajustar tiene una forma asimétrica que no permite realizar un ajuste adecuado usando una
parábola (izquierda), siendo el mejor ajuste el realizado con un polinomio de orden 7 (derecha). Puede verse
claramente cómo disminuye el error.
objeto (y no hasta 2.4 µm como habı́an definido Cloutis et al. 1986), a efectos de no perder
información contenida en el espectro. Ası́ pues calculamos las dos rectas tangentes a cada
banda de absorción (cada una con su pendiente) y eliminamos el continuo del espectro
dividiendo éste por cada recta en su tramo correspondiente (ver Figura 7.3). Los valores
del primer máximo, los mı́nimos, las dos pendientes espectrales y los centros de las bandas
de absorción para nuestra muestra de NEAs puede verse en la Tabla 7.2.
7.1 Parámetros espectrales (Cloutis et al. 1986) 99
1.2
1.8
Reflectancia Relativa
1.6 Continuo 2
1.0
1.4 Continuo 1
1.2 0.8
1.0
0.6
0.8
Asteroide (3908) Nyx
0.6 0.4 (sin continuo)
Asteroide (3908) Nyx
0.4
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Longitud de Onda (µm)
Figura 7.3: Ejemplo gráfico del procedimiento para calcular el continuo y eliminarlo. La primera recta (con-
tinuo 1) se calcula tangente a los dos máximos, mientras que para la segunda recta (continuo 2) escogemos
como punto final el final del espectro. Para eliminar el continuo dividimos el espectro por su correspondiente
continuo en cada región. El resultado puede verse en el gráfico de la derecha, donde toda la curva espectral
queda por debajo de la recta unidad tras la división.
1.1
1.0
Reflectancia Relativa
El cálculo de las áreas se realiza de forma sencilla. La Figura 7.4 muestra un ejemplo
gráfico del procedimiento que empleamos. El espectro es el resultado que se obtiene una
vez eliminado el continuo. Básicamente calculamos el área contenida bajo la recta unidad
en la región que nos interese (zona azul), y restamos el área contenida bajo los puntos que
forman la curva espectral en la misma región (zona roja). En este ejemplo indicamos sólo
100 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.1
una pequeña porción del espectro, el cálculo debe hacerse para toda la banda de absorción.
El área bajo la curva espectral se calcula siguiendo una simple regla del trapecio, y para
homogeneizar el cálculo interpolamos previamente los puntos de la curva espectral con un
paso de 0.005 µm. Debido al ruido que suelen presentar nuestros espectros, los puntos
seleccionados para delimitar la banda de absorción constituyen en realidad un pequeño
rango, por lo que se repiten los cálculos varias veces con diferentes puntos. Este rango de
variación nos dará el error asociado al cálculo del área, siempre que sea inferior al error
introducido por el ruido del propio espectro.
(433) Eros* 0.758 ± 0.004 0.945 ± 0.005 1.965 ± 0.001 0.328 0.019 0.960 ± 0.005 1.980 ± 0.001 0.5491 ± 0.0375
(1036) Ganymed* 0.768 ± 0.002 0.905 ± 0.005 1.915 ± 0.005 0.342 -0.112 0.915 ± 0.005 1.890 ± 0.005 1.2186 ± 0.0197
(1627) Ivar 0.768 ± 0.004 0.935 ± 0.005 1.869 ± 0.010 0.396 0.275 0.982 ± 0.009 1.900 ± 0.010 0.7250 ± 0.0200
(1864) Daedalus 0.751 ± 0.002 1.014 ± 0.005 1.955 ± 0.003 0.198 -0.021 1.030 ± 0.005 1.955 ± 0.003 0.6761 ± 0.0179
101
1998 YQ11 0.751 ± 0.005 0.970 ± 0.005 2.060 ± 0.020 0.298 0.024 0.980 ± 0.005 2.080 ± 0.040 0.7445 ± 0.2213
102
Tabla 7.2: Parámetros espectrales para la muestra de NEAs (continuación).
Asteroide Máx. 1 [µm] Mı́n.I [µm] Mı́[Link] [µm] Pend.I [Link] Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR
2000 PJ5 0.694 ± 0.005 1.006 ± 0.005 —– 0.053 -0.098 1.006 ± 0.005 —– 0.5320 ± 0.1148
2002 NW16 0.772 ± 0.005 0.974 ± 0.005 1.916 ± 0.010 0.380 0.114 0.994 ± 0.005 1.926 ± 0.009 0.6352 ± 0.0928
2002 OA22 0.628 ± 0.005 1.000 ± 0.005 2.110 ± 0.030 0.064 0.039 1.010 ± 0.005 2.139 ± 0.030 0.2708 ± 0.0689
2003 FT3 * 0.724 ± 0.090 0.938 ± 0.090 1.990 ± 0.011 0.104 0.040 0.943 ± 0.008 2.000 ± 0.020 0.2610 ± 0.0644
2003 YG118 0.726 ± 0.002 0.928 ± 0.004 1.945 ± 0.010 0.318 -0.035 0.929 ± 0.004 1.936 ± 0.050 1.6702 ± 0.2654
2004 LU3 0.758 ± 0.011 1.025 ± 0.006 1.965 ± 0.010 0.146 0.143 1.030 ± 0.006 1.985 ± 0.010 2.0717 ± 0.0758
7.1
7.1 Parámetros espectrales (Cloutis et al. 1986) 103
1.00 1.5
[Marchi et al. 2005]
0.98
1.0
0.96
0.94 0.5
0.92
0.0
0.90
0.90 0.92 0.94 0.96 0.98 1.00 1.02 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0
Centro Banda I (µm) BAR [este trabajo]
[este trabajo]
Figura 7.5: Comparación de los valores obtenidos de Centro Banda I (izquierda) y BAR (derecha) por Marchi
et al. (2005) y en este trabajo para los mismos objetos. La lı́nea discontinua señala la bisectriz y las barras
de error dibujadas corresponden a este trabajo (ver Tabla 7.2). Los puntos apenas se desvı́an de la bisectriz
y los que lo hacen están dentro de las barras de error, indicando la buena correlación entre los cálculos
realizados.
La Figura 7.5 muestra una comparación entre los valores obtenidos por Marchi et al.
(2005) y los que hemos calculado en este trabajo. Desafortunadamente, Marchi et al. (2005)
no dan medidas de los errores asociados a cada parámetro, ni explican con demasiado detalle
el procedimiento empleado para el cálculo de los mismos. La lı́nea discontinua en el gráfico
señala la bisectriz, y las barras de error que se dibujan son las asociadas a nuestros valores
de Centro Banda I y BAR (ver Tabla 7.2). Incluso sin disponer de las barras de error de
los valores calculados por Marchi et al. (2005), podemos ver que los cálculos dan resultados
similares.
104
Tabla 7.3: Parámetros espectrales calculados según el método clásico de Cloutis et al. (1986) para la muestra de NEAs de los diferentes surveys
espectroscópicos disponibles. Ver texto para más detalle.
Asteroide Máx. 1 [µm] Mı́n.I [µm] Mı́[Link] [µm] Pend.I [Link] Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR
SINEO
(719) Albert 0.745 ± 0.003 0.940 ± 0.007 1.907 ± 0.020 0.316 -0.034 0.956 ± 0.007 1.953 ± 0.020 0.3645 ± 0.1326
(3102) Krok 0.732 ± 0.001 0.940 ± 0.005 1.929 ± 0.009 0.213 -0.091 0.953 ± 0.007 1.932 ± 0.010 0.1943 ± 0.0573
(699) Hela 0.732 ± 0.006 0.915 ± 0.006 1.905 ± 0.008 0.178 -0.036 0.925 ± 0.006 1.905 ± 0.008 0.5436 ± 0.1045
(1036) Ganymed 0.755 ± 0.005 0.905 ± 0.005 1.920 ± 0.005 0.289 -0.114 0.915 ± 0.005 1.890 ± 0.005 1.0953 ± 0.0277
(1565) Lemaitre 0.732 ± 0.005 0.917 ± 0.003 1.910 ± 0.007 0.176 -0.023 0.925 ± 0.005 1.910 ± 0.007 0.7421 ± 0.1157
(1862) Apollo 0.710 ± 0.005 0.980 ± 0.003 1.930 ± 0.002 0.048 0.056 0.985 ± 0.002 1.975 ± 0.005 0.2705 ± 0.0074
(1866) Sisyphus 0.750 ± 0.003 0.915 ± 0.005 1.845 ± 0.006 0.406 0.120 0.940 ± 0.005 1.930 ± 0.008 0.4190 ± 0.0289
(1980) Tezcatlipoca 0.740 ± 0.002 0.930 ± 0.005 1.915 ± 0.007 0.453 0.070 0.950 ± 0.002 1.960 ± 0.007 0.2647 ± 0.0214
(2064) Thomsen 0.737 ± 0.002 0.985 ± 0.005 1.970 ± 0.007 0.281 0.015 1.015 ± 0.005 1.985 ± 0.005 0.2205 ± 0.0254
(2335) James 0.730 ± 0.005 0.920 ± 0.005 1.885 ± 0.005 0.211 0.129 0.930 ± 0.005 1.950 ± 0.005 0.6629 ± 0.0265
7.1
7.1
Tabla 7.3: Parámetros espectrales calculados según el método clásico de Cloutis et al. (1986) (continuación).
Asteroide Máx. 1 [µm] Mı́n.I [µm] Mı́[Link] [µm] Pend.I [Link] Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR
(3199) Nefertiti 0.720 ± 0.006 1.040 ± 0.005 —– 0.219 0.027 1.060 ± 0.005 —– 0.0000 ± 0.0000
(3635) Kreutz 0.737 ± 0.002 0.910 ± 0.002 1.910 ± 0.008 0.410 0.061 0.925 ± 0.005 1.925 ± 0.008 0.9783 ± 0.0389
(3753) Cruithne 0.715 ± 0.005 0.945 ± 0.005 1.905 ± 0.006 0.153 0.107 0.955 ± 0.005 1.940 ± 0.006 0.3985 ± 0.0239
(3908) Nyx 0.707 ± 0.002 0.925 ± 0.005 1.935 ± 0.005 0.559 -0.242 0.930 ± 0.005 1.920 ± 0.005 2.0933 ± 0.0515
(4055) Magellan 0.715 ± 0.003 0.925 ± 0.005 1.925 ± 0.005 0.421 -0.025 0.930 ± 0.005 1.920 ± 0.005 2.2121 ± 0.0754
(4179) Toutatis 0.722 ± 0.002 0.940 ± 0.004 1.960 ± 0.005 0.248 0.105 0.955 ± 0.005 2.000 ± 0.005 0.7773 ± 0.0060
(5143) Heracles 0.695 ± 0.003 1.000 ± 0.003 1.995 ± 0.005 0.028 -0.041 1.005 ± 0.005 1.980 ± 0.005 0.2230 ± 0.0168
SINEO + MIT-UH-IRTF
1991 BN 0.726 ± 0.005 0.995 ± 0.001 2.005 ± 0.010 0.260 0.051 1.005 ± 0.001 2.045 ± 0.010 0.3648 ± 0.0687
(8567) 1996 HW1 0.567 ± 0.007 0.975 ± 0.005 1.982 ± 0.010 0.063 0.036 0.979 ± 0.005 2.014 ± 0.010 0.2282 ± 0.0026
(87684) 2000 SY2 0.707 ± 0.005 0.944 ± 0.005 1.960 ± 0.007 0.081 0.000 0.946 ± 0.005 1.955 ± 0.007 0.4080 ± 0.0021
105
106 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.1
Tabla 7.4: Comparación de los parámetros espectrales calculados por Marchi et al. (2005) para su muestra
de NEAs (SINEO) con los que hemos obtenido en este trabajo para los mismos objetos, siguiendo los
procedimientos descritos en este capı́tulo. En el caso de los cálculos realizados por Marchi et al. (2005),
no se explica el procedimiento empleado para el cálculo de ninguno de los parámetros, ni se presentan
estimaciones de las incertidumbres asociadas.
Marchi et al. (2005) Este trabajo*
* Los errores asociados al Centro de la Banda I y al cociente de las áreas (BAR) pueden verse en la Tabla
7.3. No se muestran en esta tabla para facilitar la comparación con los valores obtenidos por Marchi et
al. (2005).
1036
2 1866
2.0
1980
5641
Reflectancia Relativa
(66251) 1999 GJ2
1.5
1 53435
Reflectancia Relativa
5660
1.0
0.5
6611
−1
(3102) Krok
0.0 3908
−2
−0.5
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Figura 7.6: Izquierda: comparación de los espectros de tres asteroides obtenidos en el survey SINEO (azul) y
en nuestro survey NEOSS (rojo). Mientras que en el caso de (66251) 1999 GJ2 los espectros son prácticamente
iguales en el rango infrarrojo, los espectros de los asteroides (3102) Krok y (68346) 2001 KZ66 muestran
diferencias, incluso teniendo en cuenta el ruido; Derecha: comparación de los espectros de 9 NEAs presentes
tanto en la base de datos de nuestro survey (rojo) como en otras bases de datos (azul). En todos los casos las
diferencias en los espectros se muestran únicamente en uno de los dos rangos de longitud de onda, pues en
todos ellos hemos completado nuestros espectros usando espectros de los otros surveys. Como puede verse
en el gráfico, la mayor parte de los espectros son muy similares.
otras bases de datos (MIT-UH-IRTF y SMASS). Por tanto estos objetos aparecen tanto en
la Tabla 7.2 como en la Tabla 7.3. Las diferencias entre los parámetros obtenidos en cada
caso se deben a ligeras diferencias en los espectros. Con la excepción de los asteroides (1866)
Sisyphus, (5143) Heracles y (6611) 1993 VW, que presentan mejor relación señal/ruido en
otros surveys, utilizaremos los valores promedio de los parámetros calculados.
Por último, los asteroides (3753) Cruithne y (98943) 2001 CC21 presentan espectro
completo en el rango visible e infrarrojo tanto en el survey SINEO como en el MIT-UH-
IRTF (ver Tabla 7.3). A efectos del análisis emplearemos también el valor promedio de los
parámetros obtenidos.
Comprobemos a continuación la idoneidad de utilizar todos los NEAs analizados y con-
siderarlos como un único conjunto de datos. De esta forma ampliarı́amos considerablemente
la muestra de objetos a estudiar, y facilitarı́amos la interpretación mineralógica de los resul-
tados al comparar con asteroides del cinturón principal y con meteoritos. Utilizamos para
ello las dos calibraciones descritas en el capı́tulo 5 asociadas al método clásico y que son
las que vamos a emplear en este capı́tulo. Recordemos brevemente: la primera calibración
es la realizada por Adams (1974) y revisada posteriormente por Cloutis & Gaffey (1991a),
108 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.1
en la que se estudia la posición de los centros de las bandas de absorción de los piroxenos
terrestres; la segunda es la planteada por Gaffey et al. (1993) en el espacio de parámetros
BAR-Centro Banda I, y que revisamos en el capı́tulo 6. La Figura 7.7 muestra la distri-
bución de los dos grupos de datos que queremos comparar para estas dos calibraciones.
Los valores obtenidos para los NEAs de nuestro survey se indican con cı́rculos rojos y los
valores calculados para los NEAs de otras bases de datos se indican con cı́rculos azules. No
vamos a entrar en detalle en cuanto a la interpretación de los resultados, pues lo haremos
más adelante, pero podemos apreciar en el gráfico que los NEAs pertenecientes a los dos
grupos de datos se distribuyen de forma parecida, ocupando aproximadamente las mismas
zonas de cada espacio de parámetros. Esto indica que no existen diferencias sistemáticas
entre las bases de datos.
1.10
1.05
Ol
1.05
1.00
1.00
0.95
OC BA
0.90 0.95
NEOSS (este trabajo)
Otros NEAs (Tabla 7.2)
0.85 0.90
1.7 1.8 1.9 2.0 2.1 2.2 2.3 2.4 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Figura 7.7: Izquierda: valores de los centros de las bandas de absorción I y II (Cloutis & Gaffey 1991a)
calculados según los procedimientos descritos en este capı́tulo para los NEAs pertenecientes al survey NEOSS
(cı́rculos rojos) y NEAs pertenecientes a otras bases de datos (cı́rculos azules); Derecha: distribución de los
NEAs pertenecientes al survey NEOSS y a otras bases de datos en el espacio de parámetros BAR vs. Centro
Banda I (Gaffey et al. 1993). En ambos casos, se observa claramente que la distribución de los datos es
similar para los dos grupos de objetos. Se indican las barras de error promedio de nuestros datos.
Ası́ pues parece razonable unificar todos los parámetros calculados tanto para nuestros
objetos como para los objetos de otras bases de datos, y trabajar a partir de este momento
con un conjunto de datos más amplio y, por consiguiente, estadı́sticamente más significativo.
Como vimos en la introducción, las teorı́as más aceptadas del origen y la evolución de
los NEAs, incluyen como posibles fuentes tanto cometas de la familia de Júpiter que han
desarrollado una apariencia asteroidal, como asteroides del cinturón principal (MBs) expul-
sados del mismo mediante alguna resonancia gravitacional. Es muy poco probable que los
asteroides que analizamos en este trabajo de tesis tengan un origen cometario, dado que
este tipo de objetos tienen espectros de tipo P o D (Licandro et al. 2008). Ası́ pues, parece
lógico comparar los parámetros espectrales obtenidos para los NEAs con aquellos obtenidos
7.1 Parámetros espectrales (Cloutis et al. 1986) 109
para los objetos del cinturón principal de los que tengamos espectros en el rango visible e
infrarrojo cercano, y cuyo espectro presente a su vez las mismas bandas de absorción debi-
das a la presencia de silicatos. La Tabla 7.5 muestra los valores de los mismos parámetros
espectrales que calculamos para los NEAs obtenidos para todos los asteroides del cinturón
principal de los que se tiene espectro completo. Para obtener dichos espectros hemos uti-
lizado diferentes bases de datos espectroscópicas (explicadas en detalle en la sección 4.4)
y algunos espectros obtenidos para estudios concretos (como los espectros de asteroides
tipo V de Duffard et al. 2004). Incluimos además un primer conjunto de espectros en el
infrarrojo cercano de MBs que se encuentran cerca de regiones de procedencia de NEAs,
obtenidos como parte de un programa observacional que se encuentra en marcha y que se
ha descrito brevemente en la sección 4.4.5.
110
Tabla 7.5: Parámetros espectrales calculados según el método clásico de Cloutis et al. (1986) para la muestra de MBs de los diferentes surveys es-
pectroscópicos disponibles. Incluimos además un primer conjunto de espectros de asteroides cercanos a regiones fuente de NEAs (ver texto para más
detalle.)
Asteroide Datos Máx. 1 [µm] Mı́n.I [µm] Mı́[Link] [µm] Pend.I [Link] Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR
(3) Juno BS + B16 + 52C 0.727 ± 0.005 0.925 ± 0.007 1.879 ± 0.030 0.168 0.024 0.935 ± 0.007 1.897 ± 0.030 0.5612 ± 0.1005
(4) Vesta BS + 52C 0.736 ± 0.002 0.928 ± 0.010 1.967 ± 0.020 0.208 0.021 0.930 ± 0.010 1.976 ± 0.020 2.2605 ± 0.0328
(5) Astraea BS + B16 + 52C 0.742 ± 0.002 0.907 ± 0.005 1.924 ± 0.020 0.249 -0.048 0.919 ± 0.005 1.887 ± 0.020 0.5810 ± 0.0263
7.1
(116) Sirona BS + 52C 0.740 ± 0.003 0.912 ± 0.008 1.864 ± 0.020 0.174 0.095 0.922 ± 0.008 1.855 ± 0.020 0.5869 ± 0.0305
7.1
Tabla 7.5: Parámetros espectrales calculados según el método clásico de Cloutis et al. (1986) (continuación).
Asteroide Datos Máx. 1 [µm] Mı́n.I [µm] Mı́[Link] [µm] Pend.I [Link] Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR
(138) Tolosa BS + 52C 0.766 ± 0.005 0.954 ± 0.005 —– 0.214 -0.003 0.999 ± 0.005 —– 0.1748 ± 0.0646
(151) Abundantia BS + BIR 0.758 ± 0.003 0.890 ± 0.005 1.910 ± 0.005 0.509 0.019 0.915 ± 0.005 1.945 ± 0.005 0.5064 ± 0.0242
(152) Atala BS + 52C 0.748 ± 0.003 0.895 ± 0.005 1.873 ± 0.020 0.279 0.009 0.925 ± 0.005 1.873 ± 0.020 0.9802 ± 0.0427
(169) Zelia BS + NEOSS 0.751 ± 0.005 0.924 ± 0.005 1.905 ± 0.010 0.522 0.087 0.933 ± 0.005 1.918 ± 0.010 0.4485 ± 0.0074
(178) Belisana BS + MBOISS 0.740 ± 0.002 0.930 ± 0.003 1.949 ± 0.004 0.302 0.021 0.955 ± 0.020 1.951 ± 0.020 0.3089 ± 0.0120
(182) Elsa BS + MBOISS 0.729 ± 0.003 0.917 ± 0.002 2.006 ± 0.008 0.157 -0.076 0.926 ± 0.002 1.993 ± 0.030 0.5765 ± 0.0200
111
(1110) Jaroslawa BS + MBOISS 0.761 ± 0.001 0.938 ± 0.005 1.970 ± 0.020 0.459 -0.052 0.964 ± 0.008 1.920 ± 0.020 0.3086 ± 0.0200
(1123) Shapleya L3 + MBOISS 0.760 ± 0.007 0.948 ± 0.004 2.002 ± 0.020 0.394 -0.072 1.003 ± 0.003 1.960 ± 0.020 0.2056 ± 0.0128
112
Tabla 7.5: Parámetros espectrales calculados según el método clásico de Cloutis et al. (1986) (continuación).
Asteroide Datos Máx. 1 [µm] Mı́n.I [µm] Mı́[Link] [µm] Pend.I [Link] Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR
(1219) Britta L3 + 52C 0.763 ± 0.008 0.956 ± 0.010 1.998 ± 0.020 0.350 0.111 0.984 ± 0.010 2.085 ± 0.020 1.0425 ± 0.2015
Diferentes bases de datos de las que hemos tomado los espectros de los asteroides del cinturón principal que se muestran en la tabla. Consultar la sección 4.4
para más información:
- BS: espectros en el rango visible de las bases de datos SMASS1 y SMASS2 (Small Main Belt Asteroid Survey). Referencias: Xu et al. (1995), Bus & Binzel
(2002b).
- B16: espectros en el rango infrarrojo cercano hasta 1.6 µm de la base de datos SMASSIR (Small Main Belt Asteroid Spectroscopic Survey in the Infrared).
Referencia: Burbine & Binzel (2002).
- BIR: espectros en el rango infrarrojo cercano hasta 2.5 µm. Referencia: MIT-UH-IRTF Joint Campaign for NEO Spectral Reconnaissance,
[Link]
- DVNIR & DIR: espectros visibles y/o en el infrarrojo cercano hasta 2.5 µm de asteroides tipo V (**). Referencia: Duffard et al. (2004).
- NEOSS: espectros visibles y/o en el infrarrojo cercano hasta 2.5 µm de la base de datos presentada en este trabajo.
- L3: espectros en el rango visible de la base de datos S3OS2 (muestreados con un factor 3 en longitud de onda). Referencia: Lazzaro et al. (2004).
- 52C: datos espectrofotométricos en el infrarrojo cercano hasta 2.5 µm de la base de datos 52-Color Asteroid Survey. Referencia: Bell et al. (1988).
- MBOISS: espectros en el rango infrarrojo cercano hasta 2.5 µm de nuestro programa de observación de asteroides localizados en las zonas de mayor
probabilidad de procedencia de los NEAs.
7.1
7.2 Comparación con MBAs y meteoritos OCs 113
1.10 A
1.10
T K A
A (1951) Lick (A)
Centro Banda I (µm)
S
Sl
1.05 S 1.05
K
1.00 1.00
0.95 0.95
0.90 0.90
Asteroides MBs Asteroides NEAs
0.85 0.85
1.7 1.8 1.9 2.0 2.1 2.2 2.3 2.4 1.7 1.8 1.9 2.0 2.1 2.2 2.3 2.4
1.10 1.10
Centro Banda I (µm)
1.00 1.00
0.90 0.90
0.85 0.85
1.7 1.8 1.9 2.0 2.1 2.2 2.3 2.4 1.7 1.8 1.9 2.0 2.1 2.2 2.3 2.4
Centro Banda II (µm)
Figura 7.8: Arriba: posición de los centros de las dos bandas de absorción de los MBs (izquierda) y los
NEAs (derecha). En ambos gráficos se muestran las barras de error promedio de los datos. En el caso de
los MBs, la flecha señala el mayor número de asteroides con dominio de olivina en su superficie; Abajo:
posición de los centros para diferentes mezclas de laboratorio (izquierda) y para los meteoritos condritas
ordinarias (derecha). Se indican por separado los diferentes sub-tipos de condritas ordinarias (H, L y LL).
A la izquierda se muestra una mezcla de orto y clinopiroxeno y otra de olivina, ortopiroxeno y anortita
(plagioclasa). Los valores de los centros para los meteoritos pueden verse en la Tabla 6.1 y el de las mezclas
en la Tabla 6.2. El error en la determinación de los centros es del orden del tamaño de los puntos.
La dispersión de los puntos que se desvı́an de esta tendencia es además diferente para
los dos grupos de asteroides: en el caso de los NEAs es significativamente más vertical
y estrecha que para los MBs (ver lı́neas de puntos de el gráfico). Teniendo en cuenta
los desplazamientos que producen las mezclas de laboratorio, esto nos sugiere una
composición de básicamente olivina (en mayor proporción), ortopiroxeno y cantidades
menores de otros silicatos para los NEAs, mientras que los MBs tendrı́an menor
proporción de olivina en su superficie y mayor porcentaje de orto y clinopiroxeno.
Ol (653) Berenike)
Ol
1.05 1.05 1999 JD6
Daedalus 2004 LU3
1992 SY
1.00 1.00
OC BA OC BA
0.95 0.95
0.90 0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Centro Banda I (µm)
OC BA > % Cpx BA
OC
0.95 0.95
0.90 0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Cociente Áreas Banda II/Banda I (BAR)
Figura 7.9: Comparación del cociente de las áreas (BAR) y el centro de la Banda I de los NEAs y los MBs
(arriba) con los meteoritos y mezclas de laboratorio. Los NEAs se concentran hacia regiones de BAR más
pequeñas y centros de banda mayores que los MBs, como indican las elipses. Se ve además un mayor número
de asteroides de olivina en el caso de los MBs (lı́nea roja discontinua). El gráfico inferior izquierdo muestra
claramente cómo la mezcla de olivina, ortopiroxeno y feldespato sigue la lı́nea de mezcla definida por (Gaffey
et al. 1993) (lı́nea discontinua), mientras que para mezclas de piroxenos, los puntos se mueven hacia arriba
y hacia la izquierda a medida que aumenta el porcentaje de clinopiroxeno y disminuye el tamaño de grano.
A la derecha podemos ver los diferentes grupos de condritas y las acondritas basálticas.
mismo modo, los NEAs parecen concentrarse hacia longitudes de onda mayores y valores
de BAR más pequeños que los MBs, como muestran las regiones encerradas con una elipse
en ambos gráficos. De forma similar a como se inferı́a de la calibración correspondiente a
los piroxenos terrestres, el desplazamiento en este tipo de gráfico hacia la izquierda (menor
BAR) y hacia arriba (mayor longitud de onda del centro de la banda) indica una mayor
presencia de olivina en la superficie del objeto. Además, en ambos casos los objetos se
localizan dispersos alrededor de la lı́nea de mezcla de olivina y ortopiroxeno definida por
Cloutis et al. (1986) y Gaffey et al. (1993) (lı́nea discontinua), lo que está en buen acuerdo
con la posición de los objetos en la zona de los ortopiroxenos en la calibración anterior.
En la parte inferior de la Figura 7.9 vemos cómo se localizan en dicho espacio diferen-
7.2 Comparación con MBAs y meteoritos OCs 117
Condritas H y L Condritas LL
(653) Berenike)
1.00 1.00
0.95 0.95
0.90 0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Figura 7.10: Comparación del cociente de las áreas (BAR) y el centro de la Banda I de los asteroides MBs
con las condritas ordinarias H y L (gráfico de la izquierda) y de los asteroides NEAs con las condritas
ordinarias LL (gráfico de la derecha). En ambos casos hemos eliminado los dibujos de las regiones de los
meteoritos para mayor claridad.
LLs PMS [5] ; pendiente de ajuste = −0.067 Figura 7.11: Promedio móvil simple (PMS)
aplicado a los valores de BAR y Centro
Centro Banda I (µm)
1.05
Banda I de los NEAs (cı́rculos) y las con-
dritas LL (cuadrados). En cada caso hemos
seleccionado una tamaño de caja de aproxi-
1.00
madamente el 25 % de objetos de la mues-
tra. Los valores resultantes corresponden
0.95 a cı́rculos rojos (NEAs) y cuadrados ver-
des (LLs). El ajuste lineal de ambos PMS
proporciona rectas con pendientes práctica-
0.90 mente iguales.
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Por lo general se esperarı́a que la composición de los NEAs, que tienen mayor proba-
bilidad de impactar con nuestro planeta y que por lo tanto son posibles progenitores de
los meteoritos, se asemeje a la composición de los meteoritos más abundantes, esto es, las
condritas ordinarias. Dentro de los NEAs, y una vez tenidos en cuenta los sesgos obser-
vacionales y de detección, se estima que un 40 % pertenecen a los complejos taxonómicos
S o Q, es decir presentan bandas de absorción tı́picas debidas a la presencia de silicatos
(Binzel et al. 2004b). El hecho de que la población de NEAs que hemos analizado presente
más semejanza con las condritas LL es muy interesante, dado que sorprendentemente estos
meteoritos constituyen apenas el 8 % del total de meteoritos encontrados. Para ver más
claramente esta correlación en los datos, aplicamos un promedio móvil simple (PMS) a los
NEAs y a las condritas LL. El resultado se muestra en la Figura 7.11, con cı́rculos rojos para
los asteroides y cuadrados verdes para los meteoritos. El tamaño de la caja en cada caso se
ha establecido de manera que comprenda un 25 % de objetos de la muestra. Las rectas de
ajuste de los valores promediados tienen pendientes prácticamente iguales, indicando que
los dos grupos de objetos siguen una tendencia en el gráfico similar.
Por último, algunos objetos se localizan fuera de las zonas asociadas a los meteoritos,
o a mezclas de olivina, orto y clinopiroxeno. Es el caso del MB (653) Berenike, o los NEAs
(85989) 1999 JD6, (1864) Daedalus, (52340) 1992 SY y 2004 LU3 , señalados en el gráfico. Un
ejemplo interesante son los asteroides Daedalus y 1992 SY, que ocupan posiciones similares
a las que encontramos para dos acondritas del grupo de meteoritos de Marte, las nakhlitas.
Como vimos en el capı́tulo anterior, estos meteoritos están compuestos principalmente de
cristales de augita, un piroxeno muy rico en calcio. Estos objetos son interesantes como
casos particulares y se analizarán con más detalle como parte del trabajo futuro.
Por tanto, de la comparación de MBs, NEAs y meteoritos en este gráfico de calibración
podemos concluir que:
Observamos un mayor número de asteroides compuestos exclusivamente de olivina
(tipo A) dentro de la población de MBs.
Considerando el ligero desplazamiento hacia la derecha para los objetos con menor
contenido en olivina debido a la subestimación del parámetro BAR, y sin tener en
7.3 Los efectos del space weathering 119
cuenta el exceso de objetos compuestos sólo de olivina en los MBs (tipo A), la dis-
tribución de los MBs parece tener más semejanza con las condritas ordinarias en su
conjunto, mientras que los NEAs se correlacionan mejor con las condritas LL.
Tanto la comparación con mezclas de laboratorio como con meteoritos indica que
el porcentaje de olivina entre la población de NEAs es mayor que entre los MBs.
Además, la correlación entre los NEAs y las condritas LL es muy interesante ya que
las condritas LL constituyen apenas el 8 % de todos los meteoritos encontrados.
Vimos en el capı́tulo de introducción sobre los NEAs, que el efecto del viento solar y del
bombardeo de micrometeoritos sobre la superficie de los asteroides afecta al aspecto de sus
espectros de reflexión: la pendiente espectral aumenta, mientras que la superficie se “oscu-
rece”, es decir, disminuye la profundidad de las bandas de absorción. Numerosos autores
han estudiado los efectos de la climatologı́a espacial sobre los asteroides, utilizando diferen-
tes experimentos de laboratorio. El viento solar se simula irradiando el objeto de estudio
mediante distintos tipos de iones a diferentes energı́as; el microbombardeo de meteoritos,
que genera minúsculas esferas de hierro (del orden de nanómetros) que se depositan en la
superficie del asteroide, se simula mediante pulsos de láser a diferentes frecuencias y en
distintas dosis.
12
Asteroides NEAs
Asteroides MBs Figura 7.12: Distribuciones de pendiente es-
10
Condritas Ordinarias pectral (Pendiente I, o SI) para los aste-
Frecuencia
(0.306 µm−1 ). Este resultado es de esperar: las colisiones, que son una de las causas de
que algunos asteroides del MB se introduzcan en las distintas resonancias que los llevan
hasta sus órbitas cercanas a la Tierra, rejuvenecen en cierto grado la superficie de estos
asteroides, perdiéndose el efecto de enrojecimiento acumulado durante años en el espacio.
Los meteoritos en cambio presentan una distribución de pendientes muy estrecha, con un
valor medio cercano a cero.
MBs
1.5 NEAs
Pendiente SI (µm−1)
OCs
1.0
0.5
0.0
Bamble (enstatita)
San Carlos (forsterita)
1.05 San Carlos (láser)
1.00
0.95
0.90
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0
Figura 7.13: Arriba: BAR vs. Pendiente SI para los MBs (cuadrados azules), NEAs (cı́rculos rojos) y condritas
ordinarias (cı́rculos verdes). La distribución de las pendientes es bastante similar para los dos grupos de
asteroides. En negro se indica la variación de la pendiente espectral de una condrita ordinaria y dos silicatos
(olivina y ortopiroxeno) tras ser expuestos a irradiación en laboratorio. El cı́rculo violeta corresponde al
bombardeo de olivina con pulsos de láser; Abajo: BAR vs. Centro Banda I para los MBs y los NEAs. Como
puede verse, la variación en ambos parámetros para las muestras irradiadas de laboratorio es muy pequeña,
por lo que la información mineralógica que de él se devira no se ve afectada por el space weathering.
La Figura 7.13 muestra la distribución de la pendiente espectral de los MBs, los NEAs
y las condritas ordinarias en su parte superior. Indicamos además cómo varı́a la pendiente
espectral tras irradiar con partı́culas cargadas a distintas energı́as la condrita H5 Epinal
(Strazzulla et al. 2005) y dos silicatos, olivina forsterı́tica (San Carlos) y ortopiroxeno
enstatita (Bamble) (Brunetto & Strazzulla 2005). Vemos que el aumento de la pendiente
espectral en todos los casos es significativo, y da buena cuenta de las diferencias en pendiente
entre las condritas ordinarias y los asteroides. De hecho, la variación que observamos para
el caso de la enstatita (cuadrado negro), ligeramente inclinada hacia la derecha, podrı́a
7.3 Los efectos del space weathering 121
explicar la dispersión de los puntos que se aprecia en las dos poblaciones para los asteroides
ricos en piroxeno (con BAR mayor que 1.6). Vemos además que el enrojecimiento de la
pendiente es mayor en el caso de la olivina (cı́rculo violeta) si realizamos el experimento
empleando pulsos de láser en vez de partı́culas cargadas (Brunetto et al. 2006a).
Sin embargo, el enrojecimiento de la pendiente espectral no es suficiente como para
explicar las diferencias composicionales que hemos encontrado en la sección anterior. Estos
mismos experimentos de laboratorio han demostrado que el efecto neto que tiene el space
weathering sobre parámetros como el cociente de las áreas o la posición de las bandas de
absorción es prácticamente despreciable, tal y como se aprecia en la parte inferior de la
Figura 7.13. De hecho, las variaciones de ambos parámetros en las muestras de laboratorio
se encuentran dentro de las barras de error asociadas a los datos de los asteroides.
A partir de los experimentos de laboratorio, Brunetto & Strazzulla (2005) establecen
una escala de tiempo astrofı́sica para contabilizar la exposición del objeto a los efectos de
irradiación del viento solar, simulados mediante el bombardeo de iones cargados a distintas
energı́as (ver Figura 3.3). Para la dispersión en las pendientes espectrales observadas en los
NEAs de este estudio, inferimos de dichos experimentos una escala temporal de exposición
de 4.0 – 6.0 x 105 años. Es decir, el efecto de “enrojecimiento” debido a la exposición
de las superficies al viento solar actua de forma eficaz y en escalas temporales cortas,
comparadas con el tiempo de vida dinámico de la población (106 -107 años). Esto implica
que las superficies de los NEAs han sido “refrescadas” o rejuvenecidas recientemente, y
apoya la hipótesis de que estos objetos han entrado en las regiones de las resonancias
mediante las colisiones.
Binzel et al. (2004b), y obtenidos de Delbó et al. (2003). El error asociado a la determina-
ción del diámetro mediante la expresión 7.1 es del 25 %. En el caso de los asteroides tipo V,
a falta de más información tomaremos como valor del albedo 0.32, obtenido de promediar
los valores medidos para los objetos de la Tabla 1 de Binzel et al. (2002). Por último, si no
disponemos de ningún otro dato, usaremos el valor promedio por defecto de 0.15 para el
albedo del resto de tipos espectrales (A, R, T y O).
0.8
Figura 7.14: Distribución de las pendientes
espectrales frente al diámetro de los NEAs
0.6 estudiados en este trabajo de tesis (cı́rcu-
Pendiente S1 (µm−1)
La Figura 7.14 muestra las pendientes espectrales de los NEAs frente a sus diámetros
(en escala logarı́tmica). Para ver mejor la posible correlación entre la pendiente espectral y
el diámetro, aplicamos un promedio móvil simple (PMS) a los datos. Los cuadrados azules
muestran los valores correspondientes al PMS, con un tamaño de caja de 20 objetos. Este
promedio intersecta con la pendiente promedio de los MBs en 3.8-6.3 km. La recta de
ajuste (rojo) a los puntos promedio intersecta en 5.5 km. Por encima de estos diámetros
las pendientes de los NEAs comenzarı́an a ser similares a las de los MBs. Por debajo de
estos tamaños, la distribución de los NEAs parece tender hacia los valores asociados a
las condritas ordinarias, indicando que, bien los NEAs más pequeños son los más jóvenes
y tienen las superficies más “frescas”, o bien que no poseen la gravedad suficiente para
desarrollar una capa de material susceptible de reflejar los efectos de la irradiación. Es
interesante notar que Binzel et al. (2004b) obtienen un resultado similar al que encontramos
aquı́, si bien ellos emplearon la pendiente espectral calculada únicamente en el visible (entre
0.45 y 0.92 µm), encontrando un tamaño lı́mite de 5 km.
Del estudio de los efectos del space weathering sobre la población de objetos cercanos a
la Tierra estudiados en este trabajo de tesis pordemos concluir que:
Los experimentos realizados en laboratorio por diferentes autores sobre condritas or-
dinarias y diferentes silicatos simulando el efecto del space weathering, proporcionan
rangos de variación de la pendiente espectral que dan cuenta de la dispersión en
pendientes espectrales que encontramos tanto para los NEAs como para los MBs
analizados. Aunque las pendientes espectrales de los dos grupos de asteroides se dis-
tribuyen de forma similar, los MBs tienen una pendiente espectral promedio superior
a los NEAs. No obstante, el space weathering no explica las diferencias composiciona-
7.4 Correlación con la dinámica: regiones de procedencia de los NEAs 123
les, puesto que apenas modifica parámetros como el BAR o los centros de las bandas
de absorción.
A partir de las calibraciones realizadas por Brunetto & Strazzulla (2005), la variación
de pendientes espectrales que encontramos para los NEAs estudiados se corresponde
con un tiempo de exposición al space weathering de 4.0 – 6.0 x 105 años. Esto sugiere
que las superficies de los NEAs ha sido “refrescadas” o rejuvenecidas recientemente,
lo cual apoya la hipótesis de que las colisiones son el principal mecanismo que situa
estos ojetos en las resonancias gravitacionales.
La correlación con los tamaños de los NEAs parece indicar que los objetos más pe-
queños tienen pendientes espectrales menos enrojecidas. Esto puede señalar que, o
bien son objetos más jóvenes, o bien no tienen el tamaño suficiente para mantener
una capa de material que evidencie los efectos de la irradiación. El rango de tamaños
que obtenemos comprende objetos hasta 3.8–6.3 km, bastante similar al derivado por
Binzel et al. (2004b), unos 5 km, a partir de las pendientes espectrales en el rango
visible (0.45-0.92 µm).
1.0
3:1
5:2
7:3
2:1
MBs
ν6 (i = 0o)
NEAs
0.8 JFC
Excentricidad e
U
.3 A
0.6 q=1
AU
1.66
q=
0.4 IMC
OB5
OB3
OB1
0.2
OB4
Flora
OB2
Hung Phoc
0.0
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 3.5
60
MBs
3:1
5:2
7:3
2:1
50 NEAs
Inclinación i
40
30
Hung
20 Phoc
ν6 IMC
10
Flora
0
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 3.5
Semieje mayor a (U.A.)
Figura 7.15: Posición de los NEAs (cı́rculos rojos) y los MBs (cuadrados azules) analizados en este capı́tulo
en el espacio de parámetros orbitales a − e − i. Se indica además algunas de las regiones fuentes definidas
según el modelo de Bottke et al. (2002a), ası́ como la posición de la famila de asteroides Flora.
Los asteroides con parámetros orbitales a = ± 0.05 U.A., e = ±0.01, i = ±1◦ , q = ±0.01
U.A. se consideran “cerca” de las resonancias.
Siguiendo este criterio, aproximadamente unos 20 asteroides se encuentran dentro o
cerca de la resonancia ν6, alrededor de 40 están dentro o cerca de la resonancia media 3:1, y
7.4 Correlación con la dinámica: regiones de procedencia de los NEAs 125
menos de 10 en la región IMC. Sólo unos pocos asteroides están dentro de la región definida
como OB. Es interesante resaltar en este punto, que varios de los asteroides MBs que hemos
analizado parecen concentrarse en la región donde se localiza la familia colisional de Flora,
cercana a la resonancia secular ν6.
0.6
Regiones Fuente
para los NEAs 51%
0.5
Figura 7.16: Distribución de la probabili-
dad de procedencia de distintas regiones
0.4
fuente de los NEAs estudiados en esta te-
Frecuencia
Ası́ pues, con los parámetros orbitales de los asteroides como entrada al modelo (Tabla
7.1), estimamos las probabilidades de procedencia de cada región (A. Morbidelli, comuni-
cación personal). Los valores de probabilidad para cada objeto se obtienen de forma que la
probabilidad total sume 1. La Figura 7.16 muestra la distribución de probabilidades obte-
nida para los NEAs de la muestra. Según los porcentajes obtenidos, la región del cinturón
principal de la que provienen con mayor probabilidad un mayor número de NEAs es la de-
finida por la resonancia secular ν6. En segundo lugar se encontrarı́a la región IMC, seguida
de la resonancia 3:1. No obstante, hay que tener en cuenta que el porcentaje asociado a la
región IMC está algo “contaminado”, pues en la muestra de NEAs hemos incluido también
algunos MCs. Teniendo esto en cuenta, el resultado que encontramos tras aplicar el modelo
de dinámica está en buen acuerdo con las predicciones obtenidas en el trabajo de Bottke
et al. (2002a), lo que indica que nuestra muestra de NEAs no se encuentra sesgada hacia
ninguna región fuente en particular.
Del análisis dinámico de la muestra de NEAs concluimos entonces que:
La mayor parte de los NEAs estudiados tienen como región de procedencia la zona
de la resonancia secular ν6, seguida de la región IMC y la resonancia media 3:1. Este
resultado coincide con el obtenido por Bottke et al. (2002a) para un conjunto de 138
NEAs detectados por el programa Spacewatch, indicando que nuestra muestra de
objetos no se encuentra sesgada hacia ninguna región de procedencia.
Los MBs que hemos estudiado y con los que hacemos la comparación se encuentran
más o menos dispersos entre 2.1 y 3.0 U.A. Gran parte se localiza cerca de la reso-
nancia media 3:1 y algunos parecen concentrarse en la región donde se situa la familia
colisional de Flora, cerca de la resonancia secular ν6. En términos generales, podemos
decir que estamos muestreando el cinturón principal interior y central.
126 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.5
Teniendo en cuenta las regiones de procedencia de los NEAs que hemos analizado,
quizás serı́a necesario ampliar el número de espectros en el rango visible e infrarrojo
cercano de asteroides MBs localizados en la resonancia ν6, de forma que la compara-
ción con la muestra de NEAs de la que disponemos sea más directa. En este sentido,
el programa observacional que hemos puesto en marcha (MBOISS, ver sección 4.4.5)
aportará información adicional para interpretar la mineralogı́a de ambas poblaciones.
procedencia, y metros para las condritas ordinarias, parece ser la clave de esta aparente
discrepancia. Los resultados que hemos obtenido parecen sugerir que, dependiendo del ta-
maño, los procesos para desplazar a los objetos hasta las rutas de transporte que los llevan
del cinturón principal hacia la Tierra, actúan de manera diferente. Esto puede explicarse
mediante el denominado efecto Yarkovsky, que describimos a continuación.
Figura 7.17: Esquema de actuación del efecto Yarkovsky. (a) Componente diurna. El eje de rotación del
objeto es perpendicular a la órbita. La reemisión de la energı́a térmica unida a la rotación del objeto genera
una fuerza neta en la dirección que indica la flecha. Dependiendo del sentido de giro, esta fuerza aumenta
(este caso) o disminuye (rotación retrógrada) el semieje mayor. (b) Componente estacional. El eje de rotación
del objeto se encuentra en el plano de la órbita. Las fuerzas radiativas debidas a la reemisión de energı́a
térmica son máximas en los puntos B y D de la órbita, provocando que disminuya el semieje mayor. Figura
modificada de Bottke et al. (2002b).
El efecto Yarkorvsky presenta dos componentes (ver Figura 7.17): la componente diurna,
debida a la rotación del objeto y que afecta principalmente al semieje mayor de la órbita, y
la componente estacional, que afecta tanto al semieje mayor como a la excentricidad y a la
inclinación. Dependiendo del sentido de giro del objeto, el semieje mayor aumenta (sentido
de las agujas del reloj) o disminuye (sentido contrario) en el caso de la componente diurna.
128 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.5
más abundantes en dicha región. Esta hipótesis sustenta además la semejanza mineralógica
entre los dos grupos de objetos, y el hecho de que su distribución composicional sea similar
a un grupo reducido y poco abundante de condritas ordinarias. Es más, los valores de pen-
dientes espectrales encontrados para los NEAs sugerı́an superficies rejuvenecidas debido a
las colisiones, lo cual apoya también la hipótesis de que los objetos analizados provengan
de los pedazos resultantes de una colisión que haya tenido lugar cerca de una resonancia
principal, como podrı́a ser el caso de la familia de Flora y la resonancia ν6.
Figura 7.19: Ilustración de la explicación planteada para las diferencias composicionales encontradas entre
los NEAs y los MBs analizados en este trabajo de tesis. La diferencia en los rangos de tamaños de los NEAs
(kilómetros) y los meteoritos (metros) supone un muestreo de una zona muy localizada en el caso de los
primeros y del cinturón interior y central en el caso de los segundos.
Por otro lado, los objetos más pequeños son desplazados de forma más eficiente y rápi-
da por el efecto Yarkovsky. Es decir, pueden estar más dispersos en el cinturón principal
interior y central, puesto que les serı́a más fácil alcanzar una resonancia que los ponga en
130 Análisis mineralógico de la base de datos NEOSS 7.6
órbitas que intersecten la órbita de la Tierra. De hecho, la combinación del efecto Yar-
kovsky y de las colisiones suministrarı́a de forma eficiente a las resonancias 3:1 y ν6 (entre
otras) fragmentos pequeños de asteroides provenientes de prácticamente todas las regiones
del cinturón principal interior y central. De esta forma, los trozos más pequeños resultan-
tes de los sucesos colisionales que dan lugar a las diferentes familias de asteroides, y que
comprenden una mayor variedad composicional dentro de los complejos taxonómicos S y Q,
alcanzarı́an las resonancias más fácilmente y darı́an lugar a los meteoritos más abundantes,
las condritas ordinarias.
7.6. Conclusiones
El efecto del space weathering da cuenta de la dispersión que se observa para las pen-
dientes espectrales de ambas poblaciones de asteroides, pero no explica las diferencias
composicionales, dado que apenas produce variaciones en el cociente de las áreas o
en el centro de las bandas de absorción. La dispersión de las pendientes espectrales
de los NEAs se corresponde con tiempos de exposición al efecto del space weathering
de ∼ 106 años, del orden del tiempo de vida dinámico de la población. Esto sugiere
que estos asteroides presentan superficies que han sido rejuvenecidas recientemente,
7.6 Conclusiones 131
lo cual apoya la hipótesis de las colisiones como principal mecanismo para introducir
los objetos en las resonancias gravitacionales que los transportan hacia la Tierra.
Los tamaños de los NEAs que hemos analizado (0.1 – 10 km) indican que los ob-
jetos más pequeños tienen pendientes espectrales menos enrojecidas. Para objetos
con diámetro superior a 3.8–6.3 km (5.5 km en promedio), empezamos a encontrar
pendientes espectrales similares a las que obtenemos en promedio para los MBs.
Por tanto, es posible que los NEAs que hemos analizado no estén muestreando los
objetos progenitores de las condritas ordinarias. Según la hipótesis que planteamos, los
objetos progenitores de los NEAs tendrı́an que estar situados cerca de una resonancia
poderosa, de manera que los pedazos resultantes de una colisión fueran introducidos
en ella relativamente rápido (como es el caso de la familia Flora). Esto es consistente
con lo encontrado para las pendientes espectrales de la población, que sugieren un
rejuvenecimiento debido a las colisiones, y con las escalas temporales de exposición al
space weathering, similares a los tiempos de vida dinámicos de la población.
Por el contrario, los objetos más pequeños (los progenitores de los meteoritos), se
verı́an desplazados de forma más eficiente y rápida por el efecto Yarkovsky, con lo
que no tendrı́an que estar tan cerca de una resonancia fuerte para ser transportados
hacia la Tierra. Ası́, los trozos más pequeños resultantes de las colisiones que forman
las diferentes familias de asteroides en el cinturón principal interior y central, y que
tienen una mayor variedad composicional, alcanzarı́an las resonancias en esa región
más fácilmente. Esto explica que la distribución mineralógica que observamos para los
MBs analizados, que se encuentran en dicha zona del cinturón principal, se asemeje
al conjunto de las condritas ordinarias.
8
Aplicación del método Modified Gaussian
Model (MGM)
En el capı́tulo anterior, analizamos la muestra completa de NEAs con bandas de absor-
ción (debidas a la presencia de silicatos en su superficie) presentada en este trabajo de tesis
con el método clásico de parámetros espectrales. Analizamos también, como muestras de
comparación, un conjunto de asteroides del cinturón principal y los espectros de laboratorio
disponibles para los meteoritos condritas ordinarias y acondritas basálticas.
En el capı́tulo dedicado a la descripción de los métodos de análisis, describimos, además
del método clásico, el MGM, o Modified Gaussian Model, desarrollado por Sunshine et al.
(1990). Recordemos que este método consiste en deconvolucionar el espectro de reflexión de
un objeto en las bandas de absorción individuales que se forman en los sitios cristalográficos
del mineral, y superponerlas a un continuo lineal en energı́a. El ajuste se realiza iterativa-
mente hasta encontrar la solución que proporcione el menor error residual, y que cumpla
además con las restricciones que imponen las calibraciones en laboratorio (ver sección 5.3.2).
En este capı́tulo vamos a analizar varios asteroides NEAs de nuestra base de datos. En
concreto analizamos un asteroide tipo A, cuya pendiente espectral obtenida con el método
clásico lo hace particularmente interesante, y tres asteroides NEAs tipo V. Ambos trabajos
dieron lugar a varias publicaciones (de León et al. 2004, de León et al. 2006, Duffard
et al. 2006). En el momento de su análisis, el asteroide (1951) Lick resultó ser el primer
asteroide MC que se estudiaba con espectro visible e infrarrojo y compuesto ı́ntegramente de
olivina. En el caso de los tres NEAs tipo V, son también los tres primeros NEAs analizados
mediante este método. Además, y como veremos en las secciones siguientes, tanto los objetos
compuestos de olivina como los asteroides de tipo basáltico tienen especial interés, pues en
ambos casos implican procesos de diferenciación en el objeto progenitor.
Desafortunadamente, el análisis de asteroides de tipo S o Q (mayorı́a entre la población
de NEAs) es bastante complicado con este método. Como comentamos en el capı́tulo 5,
la superficie de estos asteroides presenta, en el caso más sencillo, mezclas de olivina y un
tipo de piroxeno (generalmente ortopiroxeno), si bien la mayorı́a de las veces tendremos
mezclas de olivina, ortopiroxeno, clinopiroxeno y feldespato. Tal número de fases minerales
aumenta considerablemente el número de parámetros a ajustar. Idealmente necesitarı́amos
134 Aplicación del MGM 8.1
Se han realizado diferentes trabajos relacionados con este tipo de asteroides, como el
estudio de la influencia de la temperatura en el espectro (Singer & Roush 1985; Lucey
et al. 1998; Reddy et al. 2005) o la importancia del space weathering para simular modelos
composicionales (Hiroi & Sasaki 2001; Brunetto et al. 2007). En su artı́culo de 1993, Gaffey
analiza la composición mineralógica de varios asteroides tipo S(I), y de al menos un asteroide
1
Un aglomerado es una roca formada por fragmentos de otras rocas, unidas por un cemento, por lo
general poco consistente.
8.1 Asteroide tipo A (1951) Lick 135
tipo A. Los asteroides S(I) ocupan o están justo debajo de la región asociada a la olivina
(ver Figura 5.5). Existen pocos asteroides clasificados como tipo A, y sólo unos cuantos
presentan un análisis composicional detallado, necesario para entender mejor su origen y
su formación. De hecho, el número de asteroides clasificados como tipo A es mayor en el
cinturón principal que en la región de los NEAs o los MCs, como comentamos en el capı́tulo
anterior.
En un trabajo más reciente, Sunshine et al. (2007) plantean que es posible trazar el
origen de los asteroides tipo A conociendo su abundancia de olivina y la composición de
la misma. Encuentran que 7 de los 9 asteroides tipo A que analizan están compuestos
principalmente por olivina forsterı́tica (o con alto contenido en magnesio), y que por tanto
son probablemente muestras de mantos diferenciados de fuentes de condritas ordinarias (ver
Figura 8.1).
El asteroide (1951) Lick ha sido clasificado como de tipo A por Bus & Binzel (2002b).
Aunque está considerado dinámicamente como un Amor por diferentes autores, según sus
parámetros orbitales (a = 1.390 U.A., e = 0.061, i = 39.090◦, q = 1.304 U.A.), este objeto
se situa justo en el lı́mite que separa los Amor de los Mars Crossers (q = 1.3 U.A.). Hemos
observado este interesante objeto dentro de nuestro survey y en este capı́tulo presentamos
sus propiedades mineralógicas analizadas mediante el método MGM.
Tabla 8.1: Parámetros espectrales para el asteroide (1951) Lick, el NEA tipo A (3199) Nefertiti, y los MBs
tipo A pertenecientes a otros surveys y analizados en este trabajo de tesis. Se incluyen además dos meteoritos
compuestos de olivina como comparación (Brachina y Eagles Nest).
Este criterio resulta más apropiado que seleccionar los objetos en base a su tipo espectral:
hemos encontrado que en ocasiones, la clasificación taxonómica de un objeto en base a su
espectro visible, no se corresponde realmente con su composición una vez que disponemos
136 Aplicación del MGM 8.1
del espectro en el infrarrojo cercano. Como ejemplo claro mostramos el asteroide (5641)
McCleese, clasificado como tipo A, y que sin embargo presenta una segunda banda de
absorción pronunciada a 2 µm, indicativa de la presencia de piroxeno. Además, el centro
de la primera banda de absorción, una vez completa, está lejos de los valores asociados a la
olivina (Figura 8.2).
2.00
1.50 1.35
Reflectancia Relativa
(1951) Lick
1.09 (863) Benkoela 1.15
Brachina
(446) Aeternitas
0.68 0.95
−0.14 0.55
(a) (b)
−0.55 0.35
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Longitud de Onda (µm)
Figura 8.3: (a) Espectro completo visible e infrarrojo del asteroide (1951) Lick, normalizado a la unidad en
1.6 µm. Se muestran también el espectro de los asteroides (863) Benkoela y (446) Aeternitas (normalizados
también a 1.6 µm) y del meteorito Brachina (datos de RELAB, en rojo), desplazados en el eje vertical para
una mejor comparación; (b) Espectro del asteroide (1951) Lick (lı́nea gruesa) y del meteorito Brachina (en
rojo), en ambos casos tras eliminar el continuo siguiendo el procedimiento de Cloutis et al. (1986).
Los parámetros espectrales obtenidos para (1951) Lick son similares a los que se ob-
tienen para el resto de asteroides tipo A. Para el caso de los MBs (246) Asporina y (863)
Benkoela parece existir cierta cantidad residual de piroxeno que hace que el BAR no sea
prácticamente cero. Sin embargo, ninguno de los asteroides tipo A analizados mediante este
método muestra una pendiente similar a la que encontramos para (1951) Lick. El asteroide
que más se acerca es el MB (863) Benkoela. Si bien la pendiente es menor, la posición del
8.1 Asteroide tipo A (1951) Lick 137
error residual
Log. Natural de Reflectancia
Tabla 8.2: Valores de centros, anchuras (FWHM) e intensidades de las tres principales bandas de absorción
individuales obtenidas del ajuste MGM al espectro de (1951) Lick.
Hemos realizado un ajuste a nuestro espectro mediante el método MGM, usando como
valores iniciales para los centros de las bandas los correspondientes a una composición de
Fo50 , dejando el resto de parámetros libres. Cada posible solución que se obtiene es com-
parada con las gráficas de calibración definidas en Sunshine & Pieters (1998) (ver Figura
5.12) hasta que encontramos aquella que satisface de forma simultánea todas las restric-
ciones para los anchos y las intensidades, que da valores de los centros de las bandas que
proporcionan porcentajes de forsterita similares, y que tiene un residuo razonable (menos
del 5 %). Los valores que obtenemos para los centros, las anchuras y las intensidades de
las bandas se muestran en la Tabla 8.2. La Figura 8.4 muestra las bandas individuales
(en naranja), el continuo (lı́nea discontinua) y el ajuste resultante superpuesto al espectro
(lı́nea roja), ası́ como el error residual, en este caso inferior al 3 %. Las relaciones entre los
parámetros que caracterizan cada banda individual cumplen las restricciones que establecen
las calibraciones mencionadas anteriormente, y se muestran en rojo en la Figura 8.5. Como
puede verse en estos gráficos, esta solución obtenida está dentro de los rangos permitidos,
por lo que puede considerarse como válida.
800 −0.0
1.0
−0.2 90%
Intensidad Normalizada
Anchos de Banda (nm)
400 −0.6
Banda M1 0.4
−0.8
Banda M1
200 Banda M1 0.2
Banda M1 −1.0
Banda M2
Banda M2
0.0
0 −1.2
0.7 0.8 0.9 1.0 1.1 1.2 1.3 1.4 0.7 0.8 0.9 1.0 1.1 1.2 1.3 1.4 0.7 0.8 0.9 1.0 1.1 1.2 1.3 1.4
Figura 8.5: Gráficos de calibración para los ajustes realizados con el modelo MGM en el caso de composición
de olivina. Los diamantes rojos corresponden a los valores obtenidos en nuestro ajuste (ver Tabla 8.2). Vemos
que los centros de las bandas individuales dan una composición de un 90 ± 10 % de forsterita.
Los valores de los centros de las bandas de absorción individuales nos dan el porcentaje
molar de forsterita, en este caso Fo90±10 , es decir, olivina rica en magnesio. Este valor es algo
superior al que se encuentra para el meteorito Brachina (∼ Fo66 ), a pesar de que los espectros
de ambos objetos se asemejen (ver Figura 8.3). Varios asteroides clasificados como tipo A
analizados muestran resultados similares. Sunshine et al. (1998) aplicaron el método MGM a
los asteroides (246) Asporina, (863) Benkoela y (289) Nenetta, obteniendo una composición
de >Fo85 para los dos primeros y de aproximadamente Fo70 para el último. Posteriormente,
Sunshine & Pieters (1998) encontraron una composición de >Fo80 para (246) Asporina
usando un espectro con mayor resolución. Lucey et al. (1998) obtuvieron un valor de Fo95±5
para (289) Nenetta, (446) Aeternitas, (246) Asporina y (863) Benkoela comparando su
espectro con el espectro de laboratorio de olivinas de diferentes composiciones. Sunshine
et al. (2007) realizan un nuevo ajuste MGM del asteroide (1951) Lick y encuentran que
está compuesto por olivina forsterı́tica, con Fo80 . En ese mismo trabajo, analizan mediante
MGM un total de 9 asteroides, encontrando que 7 de ellos presentan una composición
8.1 Asteroide tipo A (1951) Lick 139
altamente forsterı́tica, es decir, sus superficies están dominadas por olivina rica en magnesio.
Según los modelos de fundido parcial y de diferenciación actuales, las litologı́as ricas
en olivina forsterı́tica son generadas como residuos de altos grados de fundido parcial de
material condrı́tico. Ası́ pues, el alto contenido en magnesio de (1951) Lick que hemos
encontrado está de acuerdo con el que se encuentra para la mayorı́a de los asteroides tipo A
estudiados hasta la fecha, indicando que probablemente se trata una muestra de un manto
diferenciado de un objeto precursor condrı́tico.
Por tanto, en el caso del asteroide (1951) Lick, encontramos que el mejor ajuste al
espectro se obtiene usando el modelo de space weathering de Hapke (Hapke 2001), en el que
se considera un medio anfitrión de silicato con inclusiones de pequeñas esferas de hierro3,
dentro del régimen de saturación y con una composición de 80 % de Brachina y un 20 %
de olivina San Carlos. La presencia de la olivina San Carlos, altamente forsterı́tica (Fo90 )
puede explicar la diferencia que encontramos en la sección anterior entre (1951) Lick, con
Fo90±10 , y Brachina, con Fo∼66 . A partir de los resultados de Brunetto & Strazzulla (2005)
y Brunetto et al. (2006b), en el que los autores encuentra una relación entre el efecto del
space weathering y el tiempo de exposición a dicho efecto, encontramos que la superficie del
asteroide (1951) Lick tiene una edad entre 107 – 108 años. Este resultado es como mı́nimo
curioso: los tiempos de vida dinámicos de los NEAs son del orden de 106-107 años, por lo
que un tiempo de exposición al space weathering tan prolongado implica que la órbita de
este asteroide debe ser extremadamente estable.
Los NEAs tipo V son buenos análogos espectrales de los meteoritos acondritas basálticas
(HED), del asteroide (4) Vesta y de otros asteroides tipo V del cinturón principal. Diferentes
y numerosos trabajos se han llevado a cabo tratando de establecer la conexión entre estos
tres grupos de objetos. Hardersen et al. (2004) mostraron que el asteroide basáltico del
exterior del cinturón principal (1459) Magnya presentaba una composición en piroxeno
con menor contenido en hierro que la que presenta (4) Vesta. Su conclusión principal fue
que muy probablemente (1459) Magnya no está relacionado dinámicamente con Vesta. El
estudio de 19 asteroides tipo V en las cercanı́as de (4) Vesta (Duffard et al. 2004) confirma
también la existencia de distintos tipos de basaltos, quizás muestreando diferentes capas
de (4) Vesta. Los autores no encontraron una correlación clara entre las mineralogı́as y la
pertenencia o no a la familia dinámica de (4) Vesta.
Cruikshank et al. (1991) sugirieron que los NEAs tipo V (3551) Verenia, (3908) Nyx
y (4055) Magellan eran objetos fragmentados de la destrucción de un clon de Vesta, no
de Vesta propiamente. Por otro lado Migliorini et al. (1997) presentaron una aparente
paradoja, dado que los 7 NEAs tipo V conocidos entonces, parecı́an ser demasiado jóvenes,
desde el punto de vista dinámico, como para haberse originado en el mismo suceso que dio
lugar a la familia dinámica de Vesta. Al mismo tiempo, eran demasiado grandes para ser
posibles fragmentos de segunda generación.
En este capı́tulo analizamos la mineralogı́a de tres NEAs tipoV usando los mismos
métodos que en el caso de (1951) Lick para inferir su composición superficial y entender
mejor su posible conexión con (4) Vesta y los meteoritos HED.
2.0
Figura 8.7: Espectro visible e infrarrojo cer-
cano de los NEAs tipo V que se van a anali-
Reflectancia Relativa
1.5
zar en este capı́tulo. Todos los espectros se
(6611) 1993 VW han normalizado a la unidad en 0.55µm y se
han desplazado verticalmente para mayor
1.0
claridad. Los asteroides (6611) 1993 VW y
2003 YG118 presentan bastante ruido en la
2003 YG118 región de 2µm. Para (6611) 1993 VW se
0.5 dispone de otro espectro infrarrojo perte-
neciente a otra base de datos y con mejor
señal, por lo que se emplea también para
0.0 determinar los parámetros espectrales.
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Longitud de Onda (µm)
siguiendo el método clásico desarrollado por Cloutis et al. (1986) fueron calculados en el
capı́tulo 7 y se muestran en la Tabla 8.3. Igualmente mostramos los valores obtenidos en
esta tesis para el asteroide (4) Vesta, ası́ como los publicados por otros autores (Gaffey
1997, Vernazza et al. 2005). El contenido en Fe+2 , [Fs], y en Ca+2, [Wo], del piroxeno se
ha calculado siguiendo el conjunto de ecuaciones definidas por Gaffey et al. (2002) y que
mostramos en el capı́tulo 5.
Tabla 8.3: Parámetros espectrales para los 3 NEAs tipo V analizados en este capı́tulo. Comparamos con
otros 2 NEAs de tipo V observados en otros surveys, pero analizados en esta tesis, ası́ como los valores
obtenidos para (4) Vesta por otros autores. Se indica además el contenido en hierro (Fs) y en calcio (Wo)
de los piroxenos presentes en la superficie de los objetos.
Objeto Cent.I [µm] [Link] [µm] BAR [Wo] (mol %) [Fs] (mol %)
(6611) 1993 VW 0.935 ± 0.005 1.975 ± 0.030 1.69 ± 0.22 11 ± 4 46 ± 5
(88188) 2000 XH44 0.932 ± 0.005 1.954 ± 0.010 1.78 ± 0.01 9±4 40 ± 5
2003 YG118 0.929 ± 0.004 1.936 ± 0.030 1.67 ± 0.26 8±4 36 ± 5
a b c
Gaffey (1997); Vernazza et al. (2005); Este trabajo
Como puede verse en la Tabla 8.3, el valor medio del centro de la Banda I para los tres
asteroides está en torno a 0.93 µm. El valor del centro de la Banda II muestra algo más
de dispersión, variando entre 1.936 y 1.975 µm, si bien no es significativa si consideramos
las barras de error. Lo mismo ocurre para el cociente de las áreas, quizás más pequeño de
lo esperado para asteroides tipo V (tı́picamente BAR > 2), y probablemente subestimado
por el ruido del espectro. No obstante, el contenido en hierro y en calcio de la mezcla de
piroxenos presente en la superficie de los tres objetos es bastante similar.
Para los otros dos NEAs tipo V analizados en esta tesis, los centros de la Banda I
142 Aplicación del MGM 8.2
coinciden con los NEAs anteriores, mientras la segunda banda de absorción se encuenta a
longitudes de onda algo inferiores. Esto se refleja en la posición de los objetos en el tetraedro
composicional del piroxeno (cı́rculos azules en la Figura 8.8), indicando un menor contenido
en hierro de los piroxenos que forman su superficie. En el caso de Gaffey (1997) y Vernazza
et al. (2005), ambos autores observaron (4) Vesta a distintos ángulos de fase y con diferentes
ángulos de rotación respectivamente, y los valores de centros y cociente de áreas que se
indican en la Tabla 8.3 corresponden al promedio de los resultados obtenidos. Hemos situado
los valores correspondientes a los ángulos de rotación extremos obtenidos por Vernazza et al.
(2005) para (4) Vesta, unidos por una recta en la Figura 8.8. La variación composicional que
se observa debido a la rotación del asteroide cubre el rango de variación que encontramos
para los NEAs analizados. No obstante, esta variación en cuanto a contenido en Fe es inferior
a la dispersión que muestran los asteroides tipo V del cinturón principal que se encuentran
en las cercanı́as de (4) Vesta (cı́rculos negros).
Considerando las barras de error asociadas a la determinación del contenido molar
de hierro y calcio, podemos decir que los NEAs analizados presentan una composición
similar. Los objetos se situan en la zona de los ortopiroxenos, con un contenido medio en
Fe2+ , concretamente en la región de las pigeonitas (ver Figura A.7 en el Apéndice A). El
contenido en calcio indica la posible presencia de clinopiroxeno en la superficie. La posición
de los objetos en el tetreadro composicional nos indica que la proporción de ortopiroxeno
en la mezcla será alta.
La Figura 8.9, muestra los valores de los centros de las Bandas I y II de los asteroides
estudiados, superpuestos a los piroxenos terrestres de la calibración de Adams (1974). Las
lı́neas punteadas indican las dos nuevas regiones definidas en este trabajo de tesis para las
eucritas y las diogenitas, utilizando los centros que aparecen en la Tabla 6.1 del capı́tulo
de revisión de parámetros espectrales, e incluyendo los meteoritos HED de Gaffey et al.
(1993).
Los NEAs tipo V (cı́rculos rojos y celestes) aparecen dispersos en la zona intermedia
entre las eucritas y las diogenitas, justo en la región de transición entre los orto y los cli-
nopiroxenos. Esta ubicación en este gráfico es coherente con la posición en el tetraedro
composicional anterior, puesto que las diogenitas están compuestas principalmente de or-
topiroxeno, mientras que las eucritas se componen de pigeonita. Los tres cı́rculos verdes
corresponden a los valores promedio obtenidos por Gaffey (1997) (a) y por Vernazza et al.
8.2 Asteroides tipo V 143
a
estudiados en este capı́tulo (cı́rculos rojos)
0.94
y para otros NEAs tipo V de nuestra base
de datos (cı́rculos celestes). Los valores pa-
0.93 Diogenitas ra (4) Vesta que se indican en la Tabla 8.3
se muestran en verde. En violeta se mues-
c
tran los datos del asteroide (1459) Magnya,
0.92
b corregidos del efecto de temperatura, según
Hardersen et al. (2004). Las lı́neas de pun-
0.91 tos marcan la región de las eucritas y las
diogenitas, definidas con los datos de la Ta-
0.90 bla 6.1 y los meteoritos HED de Gaffey et
1.80 1.85 1.90 1.95 2.00 2.05 al. (1993).
Centro Banda II (µm)
(2005) (b), y los obtenidos en esta tesis para (4) Vesta. Los cı́rculos violetas son los va-
lores obtenidos por Hardersen et al. (2004) para el asteroide (1459) Magnya y corregidos
de los efectos de la temperatura. Magnya se encuentra a las afueras del cinturón principal
y por tanto está algo más frio que Vesta. Los autores tienen en cuenta esta diferencia de
temperatura y la aplican a los centros de las bandas que obtienen. Diversos experimentos
de laboratorio han encontrado que un aumento en la temperatura de la muestra implica
ligeros desplazamientos de la posición de las bandas de absorción hacia longitudes de onda
mayores (Moroz et al. 2000). No obstante, en el caso de los NEAs tipo V, estas variaciones
debidas a la temperatura se encuentran dentro de las barras de error.
Para restringir más estos resultados, aplicamos a continuación el método MGM, tal y
como hicimos en la sección 8.1 para el asteroide (1951) Lick.
Tabla 8.4: Parámetros finales de las bandas de absorción individuales empleadas para realizar el ajuste MGM
a los tres asteroides tipo V estudiados, usando en los tres casos como valores iniciales los correpondientes a
una mezcla de Opx/Cpx de 50/50. Las bandas de diagnóstico individuales se muestran en negrita.
(6611) 1991 VW
Banda 1 0.297 0.857 -9.092
Banda 2 0.454 0.203 -0.341
Banda 3 0.644 0.164 -0.206 Constante
Banda 4 0.888 0.203 -0.611 0.54
Banda 5 0.984 0.187 -0.308 Pendiente
Banda 6 1.165 0.287 -0.244 -1.02E-05
Banda 7 1.850 0.523 -0.665 Error
Banda 8 2.280 0.559 -0.402 10 %
Banda 9 2.249 0.502 -0.190
(88188) 2000 XH44
−1
−2
Log. Natural de Reflectancia
error residual
−1
error residual
−1
2003 YG118
−2
0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
8.10 muestra el resultado del mejor ajuste para cada uno de los asteroides (en rojo). Las
bandas individuales del ortopiroxeno se indican en amarillo, y las del clinopiroxeno en
naranja. El continuo lineal en energı́a aparece en lı́nea discontinua.
Analicemos los resultados obtenidos para las bandas de diagnóstico individuales. Los
centros de las bandas se encuentran dentro de los rangos esperados para los piroxenos
terrestres. Quizás la posición de la primera banda de absorción para el ortopiroxeno del
asteroide (6611) 1993 VW es algo baja. Según vimos en el capı́tulo 5, valores inferiores a
146 Aplicación del MGM 8.2
0.9 µm suelen indicar cierto grado de exposición del mineral, o un contenido en aluminio
no despreciable. Los anchos de las bandas se encuentran también dentro de los rangos de
variación esperados.
En el caso de las intensidades o amplitudes, obtenemos el parámetro CBSR, definido
en la sección 5.3.2. El valor de este parámetro nos da un porcentaje correspondiente de
clinopiroxeno, que debe ser similar en las regiones de 1 y 2 µm para que el resultado sea
válido (siempre que las diferencias estén dentro del 10 % el resultado se considera óptimo).
La Figura 8.11 muestra en el gráfico de calibración los valores de CBSR en ambas regiones
para los tres NEAs tipo V, ası́ como los porcentajes de clinopiroxeno que se infieren de
dicha calibración. Estos resultados se indican en la Tabla 8.5, donde también podemos ver
los valores para el asteroide (4) Vesta (Vernazza et al. 2005) y para el asteroide tipo V (4188)
Kitezh y el meteorito eucrita Bouvante (Sunshine et al. 2004). El porcentaje promedio de
33.0 ± 2.4 % de Cpx que encontramos para el NEA (88188) 2000 XH44 , es el que más se
asemeja al de (4) Vesta. El NEA 2003 YG118 presenta un porcentaje de Cpx de 41.9 ±
4.1 % y (6611) 1993 VW un 49.6 ± 4.1 %.
100.0 100.0
Región 1 µm Región 2 µm
30.6% 35.5%
10.0 37.8% 10.0
46.1%
CBSR
CBSR
45.6%
53.7%
1.0 1.0
0.1 0.1
0 20 40 60 80 100 0 20 40 60 80 100
% Clinopiroxeno % Clinopiroxeno
Figura 8.11: Valores del parámetro CBSR en las regiones de 1 y 2 µm para los NEAs tipo V (6611) 1993 VW
(cı́rculo rojo), (88188) 2000 XH44 , (cı́rculo celeste) y 2003 YG118 (cı́rculo verde). Se indican los porcentajes
de clinopiroxeno correspondientes a cada valor de CBSR. Estos porcentajes deben ser similares en ambas
regiones.
Tabla 8.5: Valores del parámetro CBSR y porcentaje de clinopiroxeno para los 3 NEAs tipo V analizados,
comparados con los obtenidos para los asteroides (4) Vesta y (4188) Kitezh y el meteorito eucrita Bouvante.
a b
Vernazza et al. (2005); Sunshine et al. (2004)
8.2 Asteroides tipo V 147
Sunshine et al. (2004) muestran que el piroxeno con alto contenido en calcio o HCP
en los asteroides puede usarse como un indicador de procesos de diferenciación, y que
por tanto resulta de utilidad para trazar la historia ı́gnea del objeto. Durante el fundido
parcial temprano del material precursor de tipo condrı́tico, la troilita (FeS), el HCP y la
plagioclasa son incorporados de forma preferente al fundido parcial, y por tanto desaparecen
completamente del residuo resultante. Ası́ que las abundancias de HCP en las condritas, se
encontrarı́an entre las de las acondritas primitivas (residuos de fundido parcial, como por
ejemplo las lodranitas) y las de las acondritas basálticas (resultado de la cristalización de
fundidos parciales, por ejemplo las eucritas). Utilizando el programa MELTS (Ghiorso &
Sack 1995), Sunshine et al. (2004) calculan la composición del fundido parcial y del residuo
sólido para el proceso de fundido de una condrita ordinaria promedio de tipo H (Figura
8.12). Ası́, contenidos en HCP superiores al 30 % serı́an indicativos de fundidos parciales
(eucritas), mientras que contenidos inferiores al 10 % indicarı́an que estamos ante residuos
sólidos (lodranitas).
Los porcentajes de clinopiroxeno (o HCP) obtenidos por Sunshine et al. (2004) usando
un ajuste MGM para el meteorito Bouvante (entre el 30 y el 40 %) están en buen acuerdo
con los análisis modales realizados mediante microsondas de electrones en laboratorio, que
dan un porcentaje de 32 % de HCP para esta eucrita, demostrando el buen comportamiento
del método. En el caso de los tres NEAs tipo V analizados en este capı́tulo, ası́ como el
asteroide (4188) Kitezh (vestoide), los porcentajes obtenidos de HCP, están dentro del
148 Aplicación del MGM 8.3
rango asociado a las eucritas (entre 0.3 y 0.5 en la Figura 8.12). Esto es coherente con
los resultados que encontramos mediante el método clásico, que situaba nuestros asteroides
cerca de la región definida para las eucritas en el espacio de los centros de las bandas.
Además, los valores relativamente altos de HCP que encontramos en nuestros objetos son
indicativos de amplios procesos de diferenciación, requiriendo en los tres casos entre un 20
y un 30 % de fundido parcial de un precursor condrı́tico.
Tabla 8.6: Valores de centros, anchuras (FWHM) e intensidades de las bandas de absorción individuales
obtenidas del ajuste MGM al espectro del NEA tipo S (30825) 1990 TG1 . Hemos separado en la tabla los
resultados para las bandas de la olivina y del ortopiroxeno. Las bandas de diagnóstico de ambos minerales
se muestran en negrita.
Centro FWHM Intensidad Continuo y
(µm) (µm) (log natural) error de ajuste
La Tabla 8.6 muestra la posición de los centros, ası́ como los valores de las anchuras
y las intensidades de las bandas individuales de la olivina y el ortopiroxeno. Las bandas
de diagnóstico de ambos minerales se indican en negrita (Bandas 2, 3, y 4 para la olivina,
Bandas 7 y 9 para el ortopiroxeno). La Figura 8.13 muestra el mejor ajuste obtenido (en
rojo), con un error por debajo del 2 %. Las bandas de diagnóstico de la olivina aparecen en
amarillo y las del ortopiroxeno en naranja.
8.4 Conclusiones 149
error residual
Log. Natural de Reflectancia
0.0
Si situamos los valores de los centros y los cocientes de intensidades de las bandas de
la olivina en los correspondientes diagramas de calibración (Figura 8.5), obtenemos una
composición de Fo70±4 . Es más, los centros de las bandas de diagnóstico del ortopiroxeno
empleado, Centro I = 0.939 µm, Centro II = 1.917 µm pueden usarse para obtener el
contenido en hierro y en calcio de este mineral, utilizando el conjunto de ecuaciones definidas
por Gaffey et al. (2002) y que apuntamos en la sección 5.2.2. Con dichos valores, obtenemos
una composición de Wo12±4 y Fs37±5 , acorde con lo que se espera para un ortopiroxeno
(porcentaje molar pequeño para Wo, que da cuenta del contenido en calcio). Usando el
valor de BAR y la ecuación 5.1 definida por Cloutis et al. (1986) para mezclas de olivina y
ortopiroxeno, obtenemos un porcentaje de olivina en la superficie del objeto del ∼80 %.
8.4. Conclusiones
Analizamos el asteroide (1951) Lick (tipo A) mediante el método clásico definido por
Cloutis et al. (1986) y encontramos que su pendiente espectral es anormalmente alta,
comparada con las que obtenemos para otros asteroides del mismo tipo. Además, su
espectro de reflexión una vez eliminado el continuo se asemeja mucho con la curva
espectral del meteorito Brachina, compuesto principalmente por olivina.
El análisis MGM de (1951) Lick indica que su superficie está compuesta por olivina
forsterı́tica o rica en magnesio (Fo90±10 ). Esto sugiere que probablemente se trate de
una muestra de un manto diferenciado de un objeto precursor formado por material
condrı́tico. Sunshine et al. (2007) encuentran que la mayorı́a de los asteroides tipo A
analizados presentan una composición de olivina forsterı́tica.
150 Aplicación del MGM 8.4
Para los asteroides tipo V estudiados en este capı́tulo, (6611) 1993 VW, (88188) 2000
XH44 y 2003 YG118 , las conclusiones que hemos obtenido son las siguientes:
El análisis de los espectros de reflexión de los tres NEAs tipo V utilizando el método
clásico, o de parámetros espectrales, nos muestra que los tres asteroides presentan
una composición similar a que se observa para (4) Vesta. El contenido en hierro y en
calcio que obtenemos a partir de la posición de sus bandas de absorción a 1 y 2 µm
es de Fs36−46 y Wo8−11 respectivamente, y está en buen acuerdo con el que obtienen
diferentes autores para (4) Vesta. Los centros de las bandas de absorción de los tres
asteroides los situan además en la región asociada a las eucritas (meteoritos HED). La
localización de los objetos en el tetraedro composicional del piroxeno sugiere que la
superficie de los mismos está formada por una mezcla de orto y clinopiroxeno, siendo
el primero mucho más abundante.
La aplicación del método MGM a los tres NEAs tipo V nos da resultados que están
en buen acuerdo con los obtenidos con el método clásico. Mediante el cociente de las
intensidades de las bandas individuales de diagnóstico del orto y el clinopiroxeno, en
la región de 1 y 2 µm (CBSR), podemos deducir el porcentaje de clinopiroxeno o Cpx
en la superficie del objeto. Encontramos que este porcentaje es de ∼ 49 % para (6611)
1993 VW, ∼ 33 % para (88188) 2000 XH44 y ∼ 42 % para 2003 YG118 .
Hemos incluido un ejemplo de ajuste MGM al asteroide tipo S (30825) 1990 TG1 ,
compuesto principalmente por olivina (∼ 80 %) y ortopiroxeno. El ajuste MGM del asteroide
nos ha permitido obtener el contenido en hierro de la olivina (Fo70±4 ) y la posición de
las bandas de diagnóstico del ortopiroxeno, que a su vez nos ha servido para, usando las
ecuaciones asociadas al método clásico, caracterizar la composición del mismo (Wo12±4 y
Fs37±5 ). Este es pues un buen ejemplo del uso combinado de ambos métodos. La mayorı́a
de los asteroides tipo S, sin embargo, están compuestos por más fases minerales, como el
clinopiroxeno y el feldespato. Esta variedad de componentes hace que el análisis MGM de
estos asteroides resulte más laborioso. Además, la ausencia de calibraciones de laboratorio
8.4 Conclusiones 151
apropiadas para establecer restricciones dificulta aún más esta tarea. No obstante, hemos
visto con este ejemplo que el uso combinado del método clásico de parámetros espectrales
y el MGM nos da una descripción bastante detallada de la composición superficial del
asteroide, lo que nos motiva a aplicar, como trabajo futuro, el MGM a todos los objetos de
nuestra base de datos.
9
Conclusiones y trabajo futuro
A continuación enumeramos de forma ordenada y siguiendo el desarrollo que hemos
planteado a lo largo del documento, los principales resultados que se han obtenido en esta
tesis doctoral. La conclusión más importante y que constituye el principal aporte de este
trabajo se describe en los puntos 5 y 6.
1. Para poder desarrollar esta tesis doctoral hemos realizado un survey espectroscópico
de asteroides cercanos a la Tierra, que hemos denominado NEOSS (De Leon et al.
2006). Se trata de una base de datos compuesta de espectros en el rango visible e
infrarrojo cercano de un total de 105 objetos, entre los que se incluyen 75 asteroi-
des cercanos a la Tierra (NEAs) y Mars Crossers (MCs), 27 asteroides en órbitas
cometarias (ACOs) y 12 asteroides del cinturón principal. Los 105 objetos que cons-
tituyen esta base de datos se observaron a lo largo de 28 noches, entre los años 2002
y 2007, empleando para ello los telescopios y la instrumentación del Observatorio del
Roque de los Muchachos. Además de nuestras propias observaciones, hemos hecho un
esfuerzo de recopilación de todos los espectros de reflexión tanto de NEAs como de
asteroides del cinturón principal disponibles en otras bases de datos para aumentar
la muestra a analizar.
2. Hemos revisado y mejorado las regiones definidas por Gaffey et al. (1993) en el espacio
de parámetros BAR vs. Centro Banda I para los grupos de meteoritos más importan-
tes. Esta es una de las dos calibraciones fundamentales para el análisis mineralógico
que presentamos. Utilizando un conjunto más numeroso y homogéneo de espectros
de meteoritos, pertenecientes a la base de datos RELAB, redefinimos las regiones
asociadas a las condritas ordinarias (OC) y las acondritas basálticas (BA).
La nueva región OC definida mantiene aproximadamente la forma general delimitada
por Gaffey et al. (1993), si bien se solapa con la nueva región BA entre 1.3 y 1.4.
Desaparece por tanto la separación que existı́a entre ambas regiones y se intuye una
tendencia hacia una transición más continua entre ambos grupos de meteoritos. Anali-
zando los espectros de cinco meteoritos acondritas basálticas para diferentes tamaños
de partı́culas, hemos encontrado un aumento promedio de ∼ 0.57 del parámetro BAR
con el tamaño de grano.
154 Conclusiones y trabajo futuro 9
3. Hemos aplicado el método clásico de análisis a los NEAs y los MBs pertenecientes a los
complejos taxonómicos S y Q (aquellos objetos cuyos espectros de reflexión presentan
bandas de absorción debidas a la presencia de silicatos). Estos objetos constituyen
más del 40 % de los NEAs de los que se posee información espectral hasta la fecha
y es además el más abundante en la zona interior y central del cinturón principal.
Analizamos también los espectros de los meteoritos más abundantes, las condritas
ordinarias.
La concentración de NEAs hacia valores pequeños de BAR y longitudes mayores del
centro de la banda I, se asemeja a la que se observa para las condritas LL, mientras
que la distribución de los MBs en este mismo gráfico reproduce la distribución del
conjunto de condritas ordinarias. Además, la dispersión de los puntos sugiere que los
NEAs presentan superficies con un mayor porcentaje de olivina, lo cual es coherente
con la composición de las condritas LL (son las condritas más ricas en olivina y con
menor contenido en metal). Este resultado es muy novedoso, dado que las condritas
LL conforman apenas el 8 % del total de caı́das de meteoritos, y cuestiona la creencia
general de que las condritas ordinarias provenı́an de los NEAs tipo S.
5. Hemos obtenido las probabilidades de procedencia de cada uno de los NEAs analiza-
dos, aplicando un modelo dinámico desarrollado por Bottke et al. (2002a). Encontra-
mos que aproximadamente el 50 % de los NEAs proviene de la resonancia secular ν6,
seguido de la resonancia media 3:1, a unas 2.5 U.A. Esta región está dominada por
asteroides de la familia colisional Flora, que da cuenta del 15-20 % de los asteroides
tipo S del cinturón principal interior. El análisis mineralógico de esta familia indica
que presenta también una composición rica en olivina, y su distribución de tamaños
es similar a la que encontramos para nuestra muestra de NEAs.
Creemos por tanto que la diferencia composicional que encontramos entre la población
de NEAs, MBs y las condritas ordinarias se debe principalmente a las diferencias en
los rangos de tamaños. El efecto Yarkovsky, que genera desplazamientos en semieje
9 155
mayor debido a las fuerzas de inercia térmica, se ha postulado en los últimos años para
explicar las rutas de transporte de los meteoritos desde el cinturón principal hacia la
Tierra. Este desaplazamiento es mayor y más rápido cuanto menor sea el diámetro del
objeto. Es decir, para objetos del orden de metros, como es el caso de los meteoritos,
es muy efectivo, mientras que para objetos de kilómetros, como los NEAs que hemos
analizado, es lento e ineficaz.
6. Por consiguiente, planteamos el siguiente escenario: los NEAs, con tamaños de kilóme-
tros, están muestreando una zona cercana a una resonancia poderosa, en este caso la
resonancia ν6. Debido a sus tamaños, los objetos precursores deben encontrarse cerca
de esta ruta de transporte, de modo que las colisiones sean capaces de introducirlos
en ella. Por su cercanı́a a la resonancia ν6 y su composición rica en olivina, la familia
colisional de Flora parece ser la mejor candidata a ser los progenitores de los NEAs
analizados. La dispersión en las pendientes espectrales de los NEAs es coherente con
esta hipótesis y proporciona tiempos de exposición al space weathering similares a los
156 Conclusiones y trabajo futuro 9
tiempos de vida dinámicos de la población. Por otro lado, esta restricción en cuanto
a cercanı́a con las rutas de transporte no es necesaria para los objetos más pequeños,
puesto que el efeto Yarkovsky puede desplazar estos objetos de manera rápida y efecti-
va. Ası́, los trozos más pequeños resultantes de las colisiones que forman las diferentes
familias del cinturón principal interior y central, y que tienen una mayor variedad
composicional, serı́an llevados más fácilmente hacia alguna de las resonancias que se
encuentran en dicha región. Estos objetos pequeños llegarı́an a la Tierra como las con-
dritas ordinarias, lo que explicarı́a la similitud composicional que hemos encontrado
entre estos meteoritos y los MBs analizados, distribuidos a lo largo de la misma zona
del cinturón principal. Este escenario se esquematiza en la figura que se muestra en
la página anterior.
Como hemos visto a lo largo del desarrollo de esta tesis doctoral, el trabajo que hemos
llevado a cabo ha servido para entender mejor la conexión entre asteroides y meteoritos, y
plantear un escenario que explique las diferencias composicionales que hemos encontrado
entre estos dos grupos de objetos. La creación de un survey espectroscópico y la aplicación
de los métodos de análisis mineralógico ha abierto también varios caminos para continuar
este estudio en un futuro, y los exponemos a continuación.
2.0
352
1.5
Reflectancia Relativa
80
1.0
270
0.5
18
113
0.0
67
−0.5
Figura 9.1: Algunos espectros en el rango infrarrojo de asteroides obtenidos dentro del survey MBOISS. La
mayorı́a de los espectros en el rango visible pertenecen a la base de datos SMASS. Puede verse la buena
relación señal/ruido de nuestros espectros.
En la sección 7.2.2 estudiamos la distribución tanto de los MBs como de los NEAs en
el espacio de parámetros BAR - Centro Banda I. Además de la revisión de las regiones
definidas por Gaffey et al. (1993) que presentamos en el capı́tulo 6, consideramos que
este espacio de parámetros puede ofrecer más información mineralógica si se realizan los
experimentos de laboratorio adecuados. Un ejemplo concreto lo ofrece el estudio de mezclas
de ortopiroxeno y clinopiroxeno de tipo A. Este tipo de clinopiroxeno, como comentamos en
el capı́tulo 5, tiene un espectro diferente al resto de piroxenos, con una banda de absorción
considerablemente ancha resultante de la superposición de dos bandas individuales (ver
Figura 9.2 izquierda). En un trabajo reciente, Reddy et al. (2008) han estudiado la posición
en este espacio de parámetros de mezclas en distintas proporciones de ortopiroxeno (Wo0.4 ,
Fs12.8 ) y clinopiroxeno de tipo A (Wo51.1 , Fs4.0 ). Al igual que ocurre con la presencia de
olivina, el aumento de clinopiroxeno de este tipo hace que el parámetro BAR disminuya
considerablemente, si bien los puntos se distribuyen por debajo de la lı́nea de mezcla de
Opx/Olv definida por Cloutis et al. (1986).
En concreto, la zona que hemos señalado en rojo en la Figura 9.2 derecha corresponde
a mezclas con 50-70 % de clinopiroxeno tipo A. En esa misma zona hemos observado un
número nada despreciable de MBs analizados, como muestra la Figura 9.3. Nos parece
muy interesante estudiar con más detalle este resultado en un futuro, dado que, aunque
los meteoritos ricos en clinopiroxeno tipo A no son comunes, Burbine et al. (2006) han
identificado varias angritas ricas en este tipo de piroxeno.
Además de este ejemplo, hemos visto varios asteroides que se localizan en zonas que no
9.1 Trabajo futuro 159
Figura 9.2: Izquierda: espectros de reflexión de un clinopiroxeno tipo A y un ortopiroxeno. Puede verse
claramente la diferencia entre ambos tipos de piroxeno; Derecha: posición de una mezcla en diferentes
proporciones de ortopiroxeno y clinopiroxeno tipo A, para dos tamaños de partı́culas, en el espacio de
parámetros BAR vs. Centro Banda I. Las regiones en lı́nea continua corresponden a las definidas por Gaffey
et al. (1993). Figuras extraı́das de Reddy et al. (2008).
(653) Berenike)
BAR
se corresponden con ninguna de las regiones de los meteoritos ni con las mezclas que se han
estudiado hasta ahora. Estos objetos parecen tener una composición peculiar, y merecen
ser analizados con más detalle. Mencionamos algunos de ellos en la sección 7.2.2, como
los NEAs (1864) Daedalus y (52340) 1992 SY, cuyos valores de BAR y Centro Banda I los
situan cerca de dos acondritas del grupo de meteoritos de Marte compuestas principalmente
de cristales de augita, un clinopiroxeno muy rico en calcio.
El siguiente paso a dar en el estudio de los asteroides tipo S, tanto NEAs como MBs, es
aplicar el método MGM a todos los objetos, lo que, en combinación con el análisis clásico,
nos ayudará a tener una información composicional más detallada de cada objeto, como
vimos en el ejemplo planteado en la sección 8.3. En este sentido, planeamos en un futuro
tener acceso a mezclas de laboratorio de diferentes silicatos (olivina, piroxenos y feldespatos)
160 Conclusiones y trabajo futuro 9.1
para poder establecer más restricciones al método, ası́ como finalizar la automatización del
mismo, lo que hará esta tarea mucho menos laboriosa.
A
Glosario de términos mineralógicos
Augita Este mineral es un miembro intermedio de la serie de solución sólida forma-
da por el diópsido y la hedembergita, y pertenece al grupo de los clinopiroxenos (inosi-
licatos). No obstante la augita no es sólo un miembro intermedio de la serie, dado que
posee porcentajes de aluminio y sodio que están casi ausentes en el diópsido y la he-
denbergita. Su contenido en magnesio es también mayor que el de los miembros extre-
mos. Es un mineral importante en las rocas ı́gneas, especialmente basaltos. Su fórmula
general puede escribirse de forma simplificada como (Ca,Na)(Mg,Fe,Al)(Al,Si)2 O6 .
Figura A.2: Izquierda: ejemplo de diagrama triangular quı́mico. El punto donde se crucen las tres lı́neas que
representan el porcentaje en composición de cada uno de los compuestos de los vértices, es el punto que repre-
senta al mineral problema (cuadrado verde); Derecha: ejemplo de diagrama de fase triangular, representando
conjuntos de minerales en el sistema calcita (CaCO 3 ) – magnesita (MgCO3 ) – siderita (FeCO3 ).
Los diagramas triangulares son además útiles para mostrar los minerales que consti-
tuyen (coexisten en) un tipo de roca especı́fica. Los minerales que coexisten durante
algún momento de la historia de la roca están conectados por medio de lı́neas de
enlace (ver Figura A.2, derecha). En el sistema CaCO3-MgCO3 -FeCO3 existe una
solución sólida muy pequeña para la calcita, una serie extensiva para la dolomita y la
anquerita y una serie completa entre la magnesita y la siderita.
donde n = 0, 1, 2, ..., 10. Dado que la configuración de capa llena (1s)2 (2s)2 (2p)6 (3s)2
(3p)6 corresponde al gas inerte argón, Ar, se la denomina núcleo de argón y se abrevia
[Ar]. La Tabla A.1 resume la configuración electrónica de los elementos de la primera
serie de transición en sus estados naturales de oxidación (Burns 1970).
Tabla A.1: Configuración electrónica de los elementos de la primera serie de transición que se encuentran
en los minerales.
Configuraciones electrónicas
Número
atómico Elem. Átomo M(I) M(II) M(III) M(IV) M(V) M(VI)
19 K [Ar]4s1 [Ar]
20 Ca [Ar]4s2 [Ar]
30 Zn [Ar]3d104s2 [Ar]3d10
31 Ga [Ar]3d10 4s2 4p1 [Ar]3d10
32 Ge [Ar]3d10 4s2 4p2 [Ar]3d10
(FeSiO3 ) forma una solución sólida cuyo miembro intermedio se denomina hiperstena,
con fórmula (Mg,Fe)SiO3 .
XZ4 O8
Pauling (reglas de) Los principios generales que regulan la coordinación entre
iones en las estructuras cristalinas son las denominadas Reglas de Pauling:
está determinado por la relación de los radios del catión con respecto al anión (ver
Tabla A.2). En la Figura A.5 puede verse un ejemplo de diferentes coordinaciones
en la estructura cristalina.
Figura A.5: Ejemplo de las diferentes coordinaciones de los aniones en una estructura cristalina.
ABZ2O6
Mg, Mn2+ , Sc, Ti, V3+ y M2 (sitios de cationes más grandes) A = Ca, Fe2+ , Li, Mg,
Mn2+ , Na, Zn.
Rocas ı́gneas De forma sencilla, podemos definir las rocas ı́gneas como aquellas que
se forman a partir de la cristalización de un magma. Por magma podemos entender
una mezcla rica en silicatos parcial o totalmente lı́quida, resultado del fundido de rocas
preexistentes. La composición quı́mica de los magmas es muy diversa, y por lo tanto
el conjunto de rocas que se obtiene tras su cristalización y enfriamiento también lo es.
En función de la forma, la disposición y el tamaño relativo de los cristales, podemos
distinguir entre rocas granudas, porfı́ricas y afanı́ticas. Cada una de estas texturas
dependen de la profundidad de cristalización del magma, y corresponden a rocas
intrusivas (o plutónicas), hipabisales y extrusivas (o volcánicas), de mayor a menor
profundidad respectivamente. La Figura A.8 muestra un esquema de la formación de
rocas ı́gneas, sedimentarias y metamórficas, en lo que se conoce como ciclo endógeno.
Figura A.8: Esquema de formación de los tres tipos de rocas generadas en el ciclo endógeno: ı́gneas, sedi-
mentarias y metamórficas. Las rocas ı́gneas resultan de la cristalización de los magmas, y dependiendo de
su profundidad de cristalización se clasifican como plutónicas (intrusivas) o volcánicas (extrusivas).
Silicatos Los silicatos constituyen el grupo mineral más importante, no sólo por
abarcar cerca del 25 % del conjunto de minerales conocidos y el 40 % de los más
corrientes, sino por constituir más del 92 % de la corteza terrestre. El tetraedro SiO4 ,
formado por cuatro átomos de oxı́geno en los vértices de un ión de silicio tetravalente,
constituye la unidad fundamental de los silicatos. Dicho enlace, según el concepto de
electronegatividad de Pauling, puede ser considerado 50 % iónico y 50 % covalente, y su
energı́a total aparece igualmente distribuida entre los cuatro oxı́genos más próximos.
Cada ión oxı́geno O2− puede unirse a otro catión de silicio Si4+ formando los deno-
minados puentes de oxı́geno, que permiten fenómenos de polarización que explican la
A 169
enorme variedad existente de estructuras en los silicatos. Un tetraedro podrá ası́ com-
partir ninguno, uno, dos, tres o sus cuatro oxı́genos dando lugar a diferentes tipos de
estructuras, base de la clasificación de los silicatos.
Ası́ pues, los silicatos se dividen, atendiendo a su estructura, en las siguientes clases:
Xm Yn (ZpOq )Wr
oxı́geno; O es el oxı́geno; W son grupos aniónicos tales como (OH)− o aniones como
Cl− o F− .
La relación p/q depende del grado de polimerización, mientras que los otros subı́ndices
dependen de la condición de neutralidad eléctrica.
Solución sólida Una solución sólida es una solución en estado sólido de uno o
más solutos en un solvente. Tal mezcla es considerada una solución en lugar de un
compuesto siempre que la estructura cristalina del disolvente permanezca sin cam-
bios al ser sustituidos sus átomos por los átomos de los solutos y además la mezcla
permanezca homogénea.
El soluto puede incorporarse dentro de la estructura cristalina del disolvente bien
mediante sustitución, reemplazando cada partı́cula del disolvente por una partı́cula
del soluto (solución sólida sustitucional), o bien de forma intersticial, encajándose
cada partı́cula de soluto dentro del espacio que hay entre partı́culas del disolvente.
La mayorı́a de los minerales no son sustancias puras, sino que presentan una compo-
sición quı́mica variable. Esto se debe a las frecuentes sustituciones de determinados
iones o grupos iónicos que tienen un radio iónico parecido (diferencias < 15 %) y una
carga eléctrica similar (Mg2+ por el Fe2+ , en posiciones octaédricas, el Ca2+ por el
Na2+ en posiciones de orden 8 ó 10, o el Al3+ por el Si4+ en posiciones tetraédricas,
etc.). En los últimos ejemplos para que se mantenga la neutralidad eléctrica de la
estructura deben tener lugar otras sustituciones adicionales.
Esta tesis doctoral no hubiera sido posible sin la ayuda prestada por mis directores,
Javier Licandro y Miquel Serra. Javier ha sido el prototipo ideal de director de tesis. Su de-
dicación al trabajo me ha servido de ejemplo en todo momento, ası́ como su entusiasmo por
lo que hace y su espı́ritu incansable. Me ha dado la libertad suficiente para tomar mis pro-
pias decisiones, pero ha estado siempre ahı́ para darme sus consejos y su orientación. Miquel
confió en mı́ desde el principio al contratarme para trabajar en el Observatorio del Teide.
Durante estos 7 años que he trabajado con él, me ha apoyado incondicionalmente, siempre.
Los dos, Javier y Miquel, han hecho todo lo posible porque mi experiencia como docto-
randa fuera completa, poniéndome en contacto con otros investigadores, acompañándome
a numerosos congresos y participando en muchas publicaciones.
Por supuesto todo lo anterior no hubiera sido posible sin las facilidades proporcionadas
por el Instituto de Astrofı́sica de Canarias, que me ha dado acceso durante todos estos años
a sus excelentes instalaciones. Por esta razón muestro mi más sincero agradecimiento a esta
institución, y a su director, el Profesor Francisco Sánchez.
Debo agradecer también su ayuda al Dr. Humberto Campins, que ha sido más que
una refencia incuestionable en el campo de los estudios del Sistema Solar. Humberto ha
sido un buen amigo, que me ha dado ese pequeño empujón necesario para conocer a otros
colaboradores en las diferentes reuniones cientı́ficas a las que hemos asistido. Agradezco
también a la Dra. Daniela Lazzaro su buena acogida durante mi estancia en Brasil, y
su ayuda constante a la hora de interpretar mis resultados; al Dr. René Duffard, por su
paciencia infinita y su colaboración; al Dr. Álvaro Álvarez, por hacerme compañı́a en Rı́o
cuando más falta me hacı́a; a Noemı́, compañera de fatigas y de largas noches de observación;
y a todos los colaboradores con los que he trabajado en estos años y que han aportado su
granito de arena para que esta tesis doctoral se convierta en una realidad.
Evidentemente, no puedo olvidar a todos los amigos y compañeros del IAC que me han
acompañado durante este tiempo. Ellos saben quiénes son y, afortunadamente, tardarı́a
mucho en nombrarlos uno por uno. Los momentos de descanso en la cafeterı́a se convirtieron
pronto en comidas, cenas y reuniones con cualquier excusa para, simplemente, pasarlo bien.
Gracias a ellos, hacer mi tesis en el IAC ha sido estupendo y sobre todo, muy, muy divertido.
Y por supuesto tengo que acordarme en este punto de mis ‘niñas’, que han estado siempre
dispuestas a alegrarme y hacerme olvidar los momentos malos, y que me han dado infinitas
horas de risas y surrealismo en grandes dosis. Qué puedo decir ... son las mejores.
Por último, pero no por ello menos importante, agradezco el apoyo de mi familia, que en
todo momento ha mostrado un interés impagable por lo que hago. Cuántas veces habré in-
tentado explicarlo en casa, y cuántas veces me han escuchado como si lo entendieran... Ellos
han sido siempre mi punto de referencia y sin ellos no hubiera sido capaz de realizar este
trabajo.