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Actualidad del Carisma de Don Bosco

Este documento resume la vida y obra de San Juan Bosco. Explica que fue un sacerdote y educador italiano del siglo XIX que dedicó su vida a la educación y formación integral de la juventud pobre. Fundó la congregación de los Salesianos para continuar su misión de formar "buenos cristianos y honestos ciudadanos". El documento analiza aspectos clave de su vida, pedagogía y espiritualidad para mostrar la actualidad de su carisma en la formación de jóvenes.
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Actualidad del Carisma de Don Bosco

Este documento resume la vida y obra de San Juan Bosco. Explica que fue un sacerdote y educador italiano del siglo XIX que dedicó su vida a la educación y formación integral de la juventud pobre. Fundó la congregación de los Salesianos para continuar su misión de formar "buenos cristianos y honestos ciudadanos". El documento analiza aspectos clave de su vida, pedagogía y espiritualidad para mostrar la actualidad de su carisma en la formación de jóvenes.
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Don Bosco y la actualidad de su carisma*

Marcelo Escalante**

Fecha de recepción: 18 de Febrero de 2013


Fecha de evaluación: 25 de Marzo de 2014
Fecha de aprobación: 21 de abril de 2014

Resumen
Don Bosco es uno de los santos más representativos de la época moderna. Su nom­
bre es conocido a nivel mundial gracias al trabajo de continuación de su obra que
han realizado los salesianos. Hablar de Don Bosco es hablar de educación hu­mana
y formación cristiana de modo integral. En preparación al bicentenario de su
nacimiento (2015), en el presente escrito se busca dar a conocer elementos so­bre­
sa­lientes de su vida, su pedagogía y su espiritualidad. De este modo pretendemos
afirmar la actualidad de su carisma en la formación de cristianos para el siglo XXI.

Palabras clave: Don Bosco, pedagogía, salesianos, sistema preventivo, vida religiosa.

Introducción
El 2 de febrero de 1888, un amplio cortejo fúnebre se juntó para
acompañar y despedir los restos mortales de Don Bosco. El hecho que sin
lugar a dudas llamaba la atención de propios y extraños fue una profecía
de lo que ya se comenzaba a vivir, a saber: el fenómeno salesiano.1 Un si­

*
El presente escrito es fruto de la reflexión y el estudio personal del autor, quien busca hacer una
síntesis entre sus estudios de Teología y los relacionados con su congregación. El artículo
se origina en el marco de preparación al bicentenario del nacimiento de Don Bosco, en 2015.
**
Religioso salesiano. Estudiante de Licenciatura en Teología, Pontificia Universidad Javeriana.
Correo electrónico: [email protected]
1
No deja de ser impactante la solemnidad y magnánima concurrencia de gente que acompañó
el sepelio de Don Bosco. Tanto Lenti, como Stella y el mismo cardenal Salotti hablan de una
“apoteosis”. Cuanto más que se habla de la asistencia de 200.000 personas en una ciudad que a
finales del siglo XIX llegaba a unas 300.000 almas (ver a Salotti, Il santo Giovanni Bosco, 531-549;

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glo después, el padre Pascual Chávez, su noveno sucesor, afirmaría: “La


semilla se convirtió en un árbol y éste en bosque.”2 El carisma salesiano
se difundió por todo el mundo, haciendo que el nombre de Don Bosco
sea mundialmente reconocido. Hoy, como ayer, hablar de Don Bosco
es hablar de educación, de educación cristiana: “buenos cristianos y ho­
nestos ciudadanos”, como él solía repetir.3
Cuando nos encontramos frente a la vida de alguien que ha gozado
de alguna relevancia histórica, nos interesa conocerle mejor. Nos interesa
conocer más su obra para entender mejor el impacto de la misma.
Deseamos saber más de sus motivaciones, sus anhelos, sus ambiciones y,
por qué no, de sus derrotas. Sin embargo, satisfacer nuestra curiosidad
es solo un aspecto superficial. En realidad, nos interesa conocer a tal
per­sonaje para aprender de él; y si consideramos que su proyecto tiene
sen­tido, para hacer que su obra no muera. Eso es lo que pretendemos
con este artículo.
Consideramos que Don Bosco fue un hombre importante en su
tiempo y que su obra continúa gozando hoy de relevancia en el ambiente
edu­cativo y religioso. Queremos presentar a Don Bosco y la actualidad
de su carisma mostrando en éste la acción de Dios, quien –desde la pers­
pec­tiva salesiana– tiene especial predilección por la juventud. De este
modo, al tiempo que le rendimos homenaje en el bicentenario de su
na­­cimiento, invitamos al lector a compartir con él y con sus salesianos
la pa­sión por la salvación integral de la juventud.
Sin lugar a dudas, en el abanico de santidad de la Iglesia, hay miles
de creyentes que compartieron con él esta pasión y merecen también

Stella, Don Bosco nella storia della religiosotà cattolica. Vol. III. La canonizzazione, 27-35; Lenti,
Don Bosco: historia y carisma. Vol. III. Apogeo: de Turín a la gloria de Bernini (1876-1934), 597.
2
Chávez, “Aguinaldo para la familia salesiana 2009: Comprometámonos a hacer de la familia
salesiana un vasto movimiento de personas para la salvación de los jóvenes”, Salesianos de Don Bosco,
http://www.sdb.org/es/Documentos/Aguinaldo/2009 (consultado el 1º de diciembre de 2012).
3
Tal es el lema que con frecuencia usaba para describir la finalidad de su obra a las autoridades
civiles y eclesiásticas, a los bienhechores e incluso a sus mismos muchachos. A estos últimos
de­cía, en la presentación de su libro el Joven cristiano: “Os presento un método de vida alegre y
fá­cil, pero suficiente para poder ser el consuelo de vuestros padres, el honor de vuestra patria,
buenos ciudadanos en la tierra y, después, moradores felices del cielo.” (Canals y Martínez, San Juan
Bosco. Obras fundamentales, 509).

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


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nuestra reverencia y admiración. Mas hoy, nuestro interés recae sobre Don
Bosco, porque además creemos que la actualidad de su carisma puede
ser visto como aporte válido en la formación de discípulos-misioneros del
Señor.4
A lo largo de nuestra reflexión, nos encontraremos con un hombre
extraordinario bajo apariencias ordinarias; un hombre de profunda
vida interior, quien hacía de su trabajo una oración ininterrumpida.
Fue sacerdote de convicción profunda y se convirtió en el pastor de los
jó­venes más necesitados. Educador por naturaleza, se dio sin medida a
la evangelización-educación de la juventud, empresa en la que com­pro­
metió a cientos más. Fue un hombre frágil, como los demás, sufrió in­
com­prensión y derrotas, cometió errores, estuvo a punto de desfallecer y
no entendió con claridad, sino hasta el final de su vida, la obra que Dios
quiso obrar por medio suyo; pero más allá de sus cualidades y carisma
personal, nos interesa ver, en su vida y obra, la acción de Dios, que se
mantiene siempre actual, como el Evangelio.

1. Perfil histórico-biográfico de don Bosco5


La vida de Don Bosco6 se desarrolla entre los años 1815 y 1888, en
el nor­te de Italia. Este siglo ha sido llamado, con razón, el siglo de las

4
Esta consigna es cómo la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe –realizada
en Aparecida (Brasil), en 2007– quiso reflejar la tarea de la Iglesia en el continente.
5
La historiografía salesiana ha gozado últimamente de un gran adelanto. No sin dificultad se han
dado pasos muy importantes para ir más allá de la imagen caricaturesca del santo (saltimbanqui,
milagrero, mago, etc.), para conocerlo más como hijo de una mentalidad y cultura concretas. Para
un conocimiento más amplio del desarrollo de esta historiografía, se recomiendan las siguientes
lec­turas: Lenti, Don Bosco: historia y carisma. Vol. I. Origen: De I Becchi a Valdocco (1815-1849),
17-49; y Stella, “Balance de las formas de conocimiento y de los estudios sobre Don Bosco”, 21-36.
6
Don Bosco es el nombre familiar, fruto del cariño y el aprecio con que sus hijos se han referido
a él desde que fuera joven sacerdote e iniciara su trabajo en favor de la niñez pobre y abandonada
de Turín, en 1841. Juan Melchior Bosco Occhiena (1815-1888) nació en I Becchi, Castelnuovo,
en el Piamonte, al norte de Italia. Como gran sacerdote, educador, fundador, apóstol, santo, ha
dejado una profunda huella en el ámbito de la educación juvenil. Consciente de que su obra
es­taba destinada a difundirse por todo el mundo, fundó los “Salesianos de Don Bosco”, que
pro­longan su obra educativa en 132 países, con más de 17.000 salesianos que viven su carisma
y continúan su misión apostólica. Canonizado en 1934, su obra no es solo la de un pedagogo,
sino la obra providencial con la que Dios ha querido otorgar al mundo entero un educador,
como fue declarado por Juan Pablo II, y padre y maestro de la juventud. Para una descripción

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libertades.7 En éste se puede ver con claridad la influencia de la Revolución


Francesa (1789) y de la independencia de Estados Unidos de América
(1776). Ciertamente, Juan Bosco no llegó a comprender con suficiente
cla­­ridad la amplitud de los movimientos políticos, sociales y religiosos
que le fueron contemporáneos, pero vivió sus consecuencias.
Hijo de una familia pobre y campesina, sufrió además la orfandad
desde la tierna edad de dos años. No deja de maravillar, por esta razón,
que él haya querido ser padre para los pobres y huérfanos de Turín, a
quie­­nes dio además la posibilidad de contar con un lugar en el que se
en­­contraran como en familia. A pesar de la ausencia paterna, del fuerte
ca­­rácter de su medio hermano y de la pobreza imperante del hogar, la
familia del niño Juan Bosco fue el crisol en el que se formó el espíritu
de un cristiano de convicción profunda y el de un trabajador incansable.
“La pereza y el ocio le causaban horror…”8
En el centro de su formación se encuentra la sabia compañía de una
mujer analfabeta pero llena de la sabiduría de Dios. Margarita Ochiena
(1788-1856), su madre, fue “modelo perfecto de madre cristiana […]
de un delicadísimo sentido cristiano de la vida, fruto de una fe viva y de
una ‘piedad’ profunda”.9
Joven dotado con una inteligencia más que sobresaliente, Juan
Bosco sufrió la suerte de quien quiere acceder a una educación formal
pero no puede hacerlo, por su condición de hijo de campesino pobre.
De “temperamento inclinado hacia lo colérico”10, tuvo que doblegar y
prácticamente transformar su natural inclinación. Los años de su ju­ven­
tud se desarrollaron entre la alegría de finalmente poder acceder a una

detallada de la vida y obra de Don Bosco, ver a Stella, Don Bosco nella storia della religiosità
cattolica, Vols. I y III; Salotti, Il santo Giovanni Bosco; Juan Pablo II, “Carta apostólica Iuvenum
Patris en el centenario de la muerte de San Juan Bosco”.
7
Pietro Braido es uno de los estudiosos más representativos de Don Bosco, y es tal vez el más
gran­de conocedor de la pedagogía del santo. Al presentarlo desde su contexto histórico y cultural,
ha titulado una de sus obras más monumentales Don Bosco sacerdote de los jóvenes en el siglo de
las libertades.
8
Brocardo, Don Bosco profundamente hombre, profundamente santo, 135.
9
Pera, I doni dello Spirito Santo nell’anima del B. Giovanni Bosco, 14.
10
Ver a Brocardo, Don Bosco profundamente hombre, profundamente santo, 26-28.

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


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educación formal y la dureza de quien debe robar horas al sueño para


trabajar y poder estudiar.
No faltan quienes quieran ver demasiado romanticismo en esta
época de la vida de Don Bosco, robándole así el premio a un esfuerzo
nada sencillo. A ellos bien podríamos decirles: “Aquellos años […] no
deben ser idealizados, porque varias veces padeció hambre.”11 Tras un
pe­riodo de preparación en la escuela de Chieri, el joven pudo por fin
ingresar al Seminario de la misma ciudad, como seminarista interno. El
6 de junio de 1841 su vida tomaría un sentido distinto, pues este fue el
día de su ordenación sacerdotal.
Ministro de Cristo, iba perfilando paso a paso el carisma y el estilo
de su ministerio en favor de los jóvenes más pobres y necesitados de
Turín. Hacia ellos tenía una natural inclinación evangelizadora, y ellos
se convirtieron en la opción pastoral fundamental de su ministerio. Al
ter­minar sus estudios en el seminario, quiso comenzar su trabajo; sin
em­bargo “supo obedecer” subordinando su parecer a la guía solícita de
su director espiritual, Don José Cafasso (hoy santo canonizado), quien
le aconsejó entrar en el Convictorio Eclesiástico de Turín.12 Según las
pa­labras del mismo Don Bosco, ese era el lugar donde se “aprendía a
ser sacerdote”.13
Su paso por esta institución marcó definitivamente su pensa­mien­
to moral y pastoral. Sin embargo, más que el conocimiento adquirido
fue la experiencia del acompañamiento espiritual-pastoral que recibió de
Don Cafasso lo que marcó un rumbo definitivo en su vida. Bajo su guía,
Don Bosco realizó experiencias de contacto directo con la cruda realidad
de los jóvenes de Turín, especialmente con los que se encontraban en
las cárceles. Todo esto le llevó a asumir la opción definitiva de su vida:

11
Nigg, Don Bosco: un santo de ayer como futuro, 32.
12
El Convictorio eclesiástico, también conocido como Residencia Eclesiástica, era una respuesta
a la necesidad de formación de los sacerdotes recién ordenados, especialmente en el campo de la
moral y de una mejor preparación para la predicación. En el Convictorio de Turín, los modelos
propuestos eran San Francisco de Sales, San Carlos Borromeo y el beato Sebastián Valfré (Lenti,
Don Bosco: historia y carisma, I, 328-329.
13
Bosco, Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales escritas por San Juan Bosco, 148.

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a imagen de Cristo buen pastor,14 ser educador-pastor de la juventud,


especialmente de la más necesitada.
El siglo XIX en el Piamonte italiano fue un periodo muy complejo
y tenso en el plano político. Italia se encontraba en la transición del
régimen regio al republicano, y la Iglesia perdía su poder tem­poral, me­
diante el despojo de los Estados Pontificios. Por su lado, la Revolución
Industrial, presente en los países vecinos, aunque todavía le­jana de Turín
(cronológica y espacialmente), comenzaba a influir ne­gativamente en las
ya ínfimas economías familiares que dependían de trabajos ocasionales
en la ciudad y de la cosecha de los campos. En general, las familias del
campo veían como único medio de supervivencia la migración a las
ciudades. Lamentablemente, era solo un espejismo, pues allá se encon­
traban peor que en sus praderas; los que más sufrían esta situación eran
los niños y jóvenes.
Lejos de casa, en algunos casos expuestos por los mismos padres,
dé­biles en fuerza, ignorantes en las ciencias, forasteros e incapaces de
afrontar la difícil situación de un modo distinto, cientos de niños y
jóvenes vendían sus débiles fuerzas e incluso sus pequeños cuerpos por
unos centavos. Víctimas preferidas de la opresión de todos los tiempos,
ellos también padecían abuso, explotación, humillación y vejación. Obli­
gados a trabar jornadas de incluso diez y seis horas diarias, eran obligados
a una cuasi esclavitud obrera.
Ésta fácilmente se convertía también en esclavitud moral y social,
pues eran alienados de su mundo infanto-juvenil. A pesar de vivir en el
pos-siglo de las Luces, no tenían libertad, ni siquiera de pensamiento.15
Al­gunas acciones y voces se alzaron en favor y en defensa de esta porción
de la sociedad y de sus necesidades, muchas de ellas en el seno de la
Iglesia, entre otras la de Don Bosco. La situación era urgente, y desde
su mentalidad campesina él tenía claro que había que ponerse a trabajar
para que cambiara.

14
Jiménez, Aproximación a Don Bosco, 75ss.
15
Las leyes liberales que se aprobaban en el parlamento turinés abrían la puerta al proselitismo
religioso y político, por lo que corrientes favorables y adversas tomaban fuerza. Políticos y
clé­r igos se dividían entre sí y al interior de sus mismas instituciones; cada cual buscaba adeptos
a su causa; para ello, el adoctrinamiento solía ser una herramienta común.

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


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La tradición salesiana dice que todo comenzó con un Ave María el


día de la Inmaculada Concepción, en 1841, en la sacristía de la Iglesia de
San Francisco de Turín. Es probable.16 Ciertamente, ante un problema
con­creto, Don Bosco presentó una solución concreta: el Oratorio. Esta
no era una idea original suya, pues ya la había realizado Felipe Neri tres
siglos atrás, y con ello incentivó una especie de movimiento oratoriano.
En Italia, este movimiento tuvo gran fuerza en instituciones con estilos
di­ferentes. A manera de ejemplo, nombramos las obras de San Carlos
Bo­rromeo y las Escuelas de la Doctrina Cristiana; de Luigi Mozzi y la
Con­gregación Mariana; y del beato Ludovico Pavoni.17
Incluso existía otra obra de asistencia con el mismo nombre, en la
misma ciudad, muy cerca de la de Don Bosco: el Oratorio del Ángel de
la Guarda, regida por Don Cocchi.18 Ahora bien, no por ello la intuición
de Don Bosco deja de ser una opción válida y acertada. Más adelante, él
dará un cariz tan especial que logró originalidad propia e inconfundible,
nacida de su propia persona.19 En su Oratorio encontramos y conocemos
a Don Bosco y su carisma.

2. El carisma salesiano
Con el paso del tiempo, la obra de Don Bosco, su Oratorio, fue ad­qui­
riendo aceptación y aprecio social. Sus resultados eran evidentes. “Los
muchachos de Don Bosco” –como se conocía a los jóvenes que fre­
cuentaban su Oratorio– comenzaban a ser reconocidos por su honestidad
y su laboriosidad. Tal vez este fue el milagro más grande obrado por Don
Bos­co: devolver a estos jóvenes la dignidad social, la esperanza de un

16
Una interesante discusión tiene lugar al tratar de argumentar si esta fecha, lugar y acción
fueron históricamente reales o si son solo simbólicas. El hecho se encuentra narrado por Don
Bosco mismo, en sus Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales, y es uno de los temas que
difícilmente olvidan sus biógrafos. Ver a Don Bosco, Memorias del Oratorio, 152-156; y para
conocer más sobre la discusión, ver a Lenti, Don Bosco: historia y carisma, I, 400-404.
17
Ver a Grasselli, A quella porzione di Giuventú che fu sempre la prediletta. L’Oratorio del beato
Lo­dovico Pavoni nel bicentenario della fundazione.
18
Lenti, Don Bosco: historia y carisma, I, 506-507.
Para los salesianos, el Oratorio es ante todo “casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela
19

que encamina hacia la vida, y patio donde encontrarse como amigos y pasarlo bien”. Ver Salesianos
de Don Bosco, Constituciones y reglamentos, Art. 40.

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futuro mejor, la alegría de vivir y la conciencia de ser hijos amados de


Dios; en una palabra, diríamos la salvación de la juventud, tema favorito
en los labios y escritos de Don Bosco, que se realiza en el tiempo y se
en­camina hacia la eternidad.
Ahora bien, para entender mejor su carisma y juzgar su actualidad,
nos corresponde acercarnos un poco más en profundidad a su per­sona y
a la obra con que se pretende continuar su misión, siguiendo su carisma.

2.1 Don Bosco, pastor-educador de la juventud


Para comprender el carisma de Don Bosco, debemos verlo en acción. Con
razón se ha dicho que, para conocer su pedagogía y su estilo educativo,
lo mejor es leer su biografía.20 Hombre de naturaleza más práctica que
teó­rica, en él difícilmente encontraremos una revolución doctrinal –ni
pe­dagógica, ni teológica–, pero sí un nuevo modo de llevar adelante la
evan­gelización de la juventud por medio de la educación.
Como buen hijo de familia campesina, Don Bosco se preocupaba
más de responder concretamente a los problemas que de entenderlos.
No sorprende, pues, que pusiera como objetivo de su praxis educativa
el de “formar buenos cristianos y honestos ciudadanos”.
Frente al lema benedictino ora et labora (ora y trabaja), Don Bosco
bien podría haber aclarado: Ille qui laborat orat (el que trabaja, ora). El
siglo de la industrialización tenía una antropología clara: homo faber.
Des­de su niñez, Don Bosco estuvo acostumbrado al trabajo. Fue educa­
do y edu­có para el trabajo. No es raro, pues, que entre sus colaboradores

20
Entre todas, sin lugar a dudas, la más importante son las Memorias del Oratorio de San Francisco
de Sales. Como su nombre bien indica, no es una autobiografía propiamente dicha, pero está escrita
de su propia mano en estilo autobiográfico, Don Bosco pone de manifiesto la relación directa e
inquebrantable entre él y su obra. La narración va desde su fecha de nacimiento (1815) hasta la
estabilización del Oratorio de Valdocco en la propiedad del señor Pinardi (1855). Las Memorias
del Oratorio son, sin lugar a dudas, la fuente documental más importante de la literatura salesiana,
pues en ellas encontramos al propio Don Bosco hablando sobre sí mismo y sobre su obra, en la
ma­durez de su vida. Desde una visión retrospectiva, el relato es además interpretativo. En español
gozamos de varias traducciones. Consideramos que las más importantes son las realizadas por
la Biblioteca de Autores Cristianos (Madrid, 1995), la Central Catequística Salesiana (Madrid,
2011) y la edición crítica del Centro Salesiano Regional de Formación Permanente (Quito,
2001). En la realización del presente artículo, nos valimos de esta última.

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


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surgieran algunos que se interesaran directamente por los “problemas


sociales del obrerismo naciente” (es el caso de San Leonardo Murialdo21),
ni que su figura –la de Don Bosco– haya tenido tanta aceptación en los
mo­vimientos obreros católicos. Con su propia vida ofrecía ejemplo de
una mística del trabajo, del trabajo hecho oración, en consonancia con
la futura encíclica Rerum novarum (publicada por León XIII en 1891).
Para Don Bosco, el trabajo principal y más importante era el de la
educación de la juventud: “¿Quieren hacer una cosa buena? Eduquen
a la juventud. ¿Quieren hacer una cosa divina? Eduquen a la juventud.
An­tes bien, ésta, entre las cosas divinas, es divinísima.” El mejor bien
que se puede hacer a la juventud, y por ende a la sociedad, es dar edu­
cación a aquélla.
A esta actividad dedicó Don Bosco toda su vida y en el trabajo
educativo logró su santificación. Evidenciamos entonces que en el ca­ris­ma
salesiano la espiritualidad se realiza como trabajo evangelizador-educativo
en favor de la juventud, especialmente la menos favorecida.
Resaltamos también que Don Bosco tenía un estilo y programa
característico, el Sistema Preventivo.22 Éste encuentra una de sus fuentes
prin­cipales de inspiración en un sueño23, tal vez el más importante que
ha llegado hasta nosotros de su misma pluma. Nos referimos al sueño

21
Peraza, Los estigmas de nuestro tiempo y la pedagogía de la bondad, 239.
22
Según las palabras de Don Bosco: “Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión
y en el amor.” Por ello, no apela a imposiciones, sino a los recursos de la inteligencia, del corazón
y del anhelo de Dios, que todo hombre lleva en lo más profundo de su ser. Asocia, en una misma
experiencia de vida, a educadores y a jóvenes, en un clima de familia, de confianza y de diálogo.
Al imitar la paciencia de Dios, los educadores que se comprometen en este sistema acogen a los
jóvenes tal como se encuentra el desarrollo de su libertad. Los acompañan, para que adquieran
con­vicciones sólidas y progresivamente se vayan haciendo responsables del delicado proceso de
crecimiento de su humanidad en la fe (Salesianos de Don Bosco, Constituciones y reglamentos,
Art. 38).
23
Don Bosco ha pasado a la historia hagiográfica como un santo en el que los designios de Dios y
la asistencia de la Virgen María se hacían presentes por medio de sueños. No se puede negar que
lo onírico es una cualidad característica del santo. Él mismo se vale de estos como herramienta
educativo-pastoral con sus jóvenes. Por tal razón, no todos pueden ser vistos como revelación
divina. Sin embargo, el debate queda abierto para algunos que tuvo a la edad de nueve años,
que difícilmente podrían explicarse sin algún tipo de inspiración divina. Para un estudio más
pro­fundo sobre este ámbito, se recomienda la lectura de Stella, Don Bosco’s Dream.

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de los nueve años.24 Este primer sueño es como el paradigma de su vida


y también la fuente de la cual emanan las líneas fundamentales de su
Sis­tema Preventivo, que le “quedó profundamente grabado en la mente
para toda la vida”.25
Mediante el uso de la simbología, se le revela un modo de actuar
para transformar lobos en corderillos. En el sueño aparece un “extraño per­
sonaje”, que siempre es equiparado a Jesús aunque en ningún momento
se mencione explícitamente su nombre, quien le dice: “A estos amigos
tu­yos no los vas a ganar con los golpes, sino con la mansedumbre y la
caridad. Empieza ahora a enseñarles la fealdad del pecado y la hermosura
de la virtud.”26 Tal revelación fue tomando sentido y razón casi absoluta
en el contacto con la espiritualidad de San Francisco de Sales, para quien
la regla de oro es: “Hay que hacer todo por amor y nada por la fuerza;
hay que amar la obediencia y temer la desobediencia.”27
Sobre la naturaleza, los objetivos perseguidos y el modo cómo
llevar adelante su Sistema Preventivo, Don Bosco no dejó más que unas
cuantas páginas escritas.28 Éstas reflejan su mentalidad pedagógica y sus
anhelos pastorales. Más que gruesos volúmenes, Don Bosco nos dejó el
testimonio de su vida, que fue y es la fuente a partir de la cual se han
ins­pirado bibliotecas completas que confirman el acierto de su intuición
pe­dagógica. No sin razón Juan Pablo II ha llamado a Don Bosco el padre
y maes­tro de la juventud.29

24
Don Bosco, Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales, 36-38. Estas Memorias fueron
escritas en el periodo 1875-1878. A este punto, la obra de Don Bosco se encontraba ya con­
so­lidada. Por tanto, en un acercamiento crítico, es oportuno notar que la narración del sueño
se ve afectada tanto por la distancia temporal sueño-narración como por la historia ya vivida.
Con todo, su carácter paradigmático es imperturbable.
25
Don Bosco, Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales, 36.
26
Ibid.
27
Alburquerque, Dirección y amistad espiritual. Cartas de San Francisco de Sales a Santa Juana
Fran­cisca de Chantal, 331.
28
Bosco, Il sistema preventivo nella educazione della giuventù. Introduzione e testi critici a cura
di Pietro Braido.
29
Juan Pablo II, “Carta apostólica Iuvenum Patris en el centenario de la muerte de San Juan
Bosco”, Vatican, http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/
hf_jp-ii_apl_19880131_iuvenum-patris_sp.html (consultado el 1º de diciembre de 2012).

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


63

Por otro lado, en esas páginas encontramos también la reali­dad


de un hombre que escribe para responder a situaciones reales en un
mo­­mento y lugar concretos. Su sistema educativo es entonces el reflejo
de su vida, de la educación que recibió en casa de manos de su madre,
de su formación eclesiástica, de su experiencia de trabajo pastoral con
la ju­ventud abandonada de Turín y de las inspiraciones que Dios puso
en su corazón.
El Sistema Preventivo de Don Bosco nace de su propia experiencia.
En ésta, su primer Oratorio, el de Valdocco, llegó a tener una importancia
tal que bien se lo podría llamar su laboratorio pedagógico. Más preocupado
por el hecho educativo que por la reflexión discursiva, bien se podría decir
que Don Bosco llegó a ser un artista de la educación, para convertirse a la
vez en maestro en este arte. A Juan Cagliero, primer obispo y misionero
sa­lesiano, futuro cardenal de la Iglesia, le decía: “Tú eres músico, yo soy
poeta de profesión.”30
Escribe Don Bosco: “Este sistema descansa por entero en la razón,
en la religión y en el amor; excluye, por consiguiente, todo castigo vio­
len­to y procura alejar aun los suaves.”31
De ahí se puede inferir que su Sistema no es un método cerrado,
sino una actitud. Un gran historiador afirma que más que Sistema
Preventivo, se debería hablar de pedagogía del prevenir.32 Prevenir no es
solo evitar que se cometa el mal, sino también y ante todo brindar los
medios necesarios para que se realice el bien. Por ello la necesidad de
recreación, esparcimiento lúdico, música, fiesta, etc.; y de manera es­pe­
cial la presencia constante y fraterna del educador-asistente, que pone
al joven en la imposibilidad de cometer el mal, pero al mismo tiempo
le in­centiva a obrar el bien.
Todos estos elementos ya están presentes en otros sistemas edu­
ca­tivos. “No quiso descubrir algo nuevo, sino poner en primer plano lo
que se había olvidado.”33 Al reconocer y aceptar al joven como joven,

30
Bosco, Epistolario, III, 72 (Carta 1467).
31
Canals y Martínez, San Juan Bosco, 562.
32
Nigg, Don Bosco, 77.
33
Ibid.

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en el Sistema Preventivo se privilegia la alegría que proviene del corazón


que está en paz, porque está en paz consigo mismo y con Dios. Así pues,
queda explícita nuevamente la influencia del humanismo devoto de San
Francisco de Sales.
En el campo espiritual hay dos características del Sistema Preven­
ti­vo que no podemos pasar por alto. Éstas son también reflejo de
aquel primer sueño. En primer lugar, la frecuente práctica sacramental,
principalmente la eucarística y la reconciliación, que son lugares de
encuentro con el Dios amigo, lleno de misericordia. En segundo lugar,
la devoción mariana, que no es en modo alguno marianismo sino, por el
contrario, auténtico compromiso de vida cristiana.
En el sistema educativo de Don Bosco la religión no era un
añadido, no era siquiera una “estrategia pedagógica”; sino un constitutivo
fundamental e irrenunciable. Medio y fin al mismo tiempo, la religión
tiene un lugar privilegiado en el Oratorio salesiano, nom­bre que no es
accidental. En la casa de Don Bosco, Dios tiene siem­pre el lugar de honor.
En síntesis, podemos afirmar que el trabajo de evangelización y
edu­ca­ción de la juventud, en el carisma salesiano, se realiza mediante la
puesta en práctica el Sistema Preventivo, por medio del cual se pretende
lle­gar a la realización plena de la persona. Éste nace de la experiencia
vivida por el mismo Don Bosco y transmitida a sus salesianos y a todos
los simpatizantes de su obra.
Consciente de que dicha obra no era solo ini­ciativa suya sino deseo
divino, quiso que continuase en el tiempo. Por ello decidió fundar una
congregación religiosa que rápidamente se con­vertió en una familia que
albergaría diversos grupos simpatizantes con el carisma salesiano.

2.2 La Congregación Salesiana


El deseo de perpetuar su obra en favor de la juventud llevó a Don Bos­co
a empeñarse en la fundación de una congregación religiosa que fuese
continuadora y heredera de su misión. En 1874, la Santa Sede –des­
pués de un proceso bastante tortuoso34– aprobó definitivamente las

34
Lenti, Don Bosco: historia y carisma. Vol. II. Expansión: de Valdocco a Roma (1850- 1875),
299-391.

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


65

Constituciones de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales, hoy conocida


como Congregación Salesiana.
Con tal aprobación, Don Bosco y sus salesianos no tuvieron dudas
de que su obra era fruto del deseo de Dios. Las Constituciones renovadas
de los Salesianos (1984) así lo reconocen: “Con sentimientos de humilde
gra­titud, creemos que la Sociedad de San Francisco de Sales no es solo
fruto de una idea humana, sino de la iniciativa de Dios.”35 Como tal bien
puede llamarse carismática, pues Dios la inspira y la realiza por medio
de su Espíritu.36
El nombre de Don Bosco va insoslayablemente ligado al de la
Con­gregación Salesiana, fundada por él mismo. En la misión y el estilo
de su realización, reconocemos la continuación del carisma de Don Bos­
co. Institucionalmente, la Congregación fue ideada sobre la base de dos
pilares: ante el Estado sería una sociedad de ciudadanos libres que se
agru­pan para realizar una obra de caridad; pero ante la Iglesia sería una
sociedad religiosa.37
Con esta doble base, Don Bosco pretendía soslayar las hostilidades
políticas de su tiempo, pero fue más allá. En tales premisas se ex­pre­san
también algunas de sus características carismáticas: la obra de evan­
gelización puede ser realizada por cualquier persona que desee com­
prometerse con la misma (en un primer momento, Don Bosco no tenía
en mente la idea de “votos religiosos”, sino simples promesas).
Por otro lado, el trabajo de instrucción-educación realizado en
favor de la juventud más necesitada se realiza siempre en perspectiva
evan­gelizadora (de allí que desease que la Iglesia reconociera la Sociedad

35
Salesianos de Don Bosco, Constituciones y reglamentos, Art. 1.
36
Ciertamente los dones y carismas inspirados por el Espíritu Santo gozan de algunas
características. Entre otras, podríamos señalar algunas que corresponden a la intencionalidad de los
mismos: son reconocidos por la comunidad que se beneficia de ellos, se dan gratuitamente como
muestra del amor de Dios y son dados para el bien de la comunidad. Ahora bien, es conveniente
señalar además algunas consideraciones: (1) Los dones y carismas del Espíritu Santo no son
fruto de esfuerzos o elucubraciones humanas, sino realidades supernaturales que trascienden
completamente la luz de la razón natural. (2) Sin embargo, para su realización se valen de su
participación. (3) Es importante también señalar que los dones y carismas que vienen del Espíritu
Santo son variados, pues de algún modo reflejan la infinidad creativa de Dios.
37
Lenti, Don Bosco: historia y carisma, II, 238-240.

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como congregación religiosa). La Iglesia no pudo aceptar la propues­ta


original de Don Bosco, pues jurídicamente era una contradictio in se ipsum,
pero en líneas generales aprobó el proyecto del fundador.
Cuando la nueva Congregación gozaba ya de amplio reconocimien­
to social, y además comenzaba a crecer con celeridad, se pensó en un lema
que reflejara y expresara su misión. La formulación se dio con ocasión
de la consagración de la Iglesia del Sagrado Corazón en Roma (1884).
Se quiso buscar algún lema que reflejase el carisma propio del Instituto.
Alguno sugirió: “Dejad que los niños vengan a mí.” A otro le pareció
mejor: “Trabajo y templanza.” Incluso hubo quienes se inclinaran por:
“Todo para mayor gloria de Dios”, utilizado ya por la Compañía de Jesús.
Don Bosco tuvo la última palabra. El lema que le había acom­
pañado desde los comienzos del Oratorio sería el que quedaría inscrito
en el escudo de la Sociedad y en el corazón de los salesianos: “Da mihi
ani­mas, coetera tolle.”38 (“Dadme almas y llevaos lo demás”, Gn 14,21).
Éste expresa la pasión de un hombre que vibra por un ideal al cual se
en­trega incluso sin medir consecuencias: “En lo que se refiere al bien de
la ju­ventud en peligro, o sirve para ganar almas para Dios, yo me lanzo
hasta con temeridad”.39
El primer sucesor de Don Bosco, Don Miguel Rua, uno de los pri­
meros muchachos con los que trabajó en el incipiente Oratorio, también
nos deja el testimonio de esta su pasión: “No dio un paso, ni pronunció
palabra, ni acometió empresa que no tuviera por objeto la salvación de
la juventud. Lo único que realmente le interesó fueron las almas.”40
Don Bosco llamó a sus religiosos “Salesianos” con una
intencionalidad clara: debían inspirarse y tomar como modelo al santo
saboyano. San Francisco de Sales (1567-1622) es, sin lugar a dudas, uno
de los santos más representativos de la región del Piamonte. La vida del
Obispo de Ginebra es ejemplo de tenacidad y constancia en el trabajo
pas­toral de evangelización. Fue un apóstol victorioso de la tierra del
pro­testantismo.

38
Wirth, San Francisco de Sales y la educación. Formación humana y humanismo integral, 131.
39
Ceria, Memorias bográficas de San Juan Bosco, XIV, 662.
40
Salesianos de Don Bosco, Constituciones y reglamento, Art. 21.

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


67

Patrono de los editores, escritores y publicistas, marcó generaciones


con su producción literaria. Su Introducción a la vida devota y su Tratado
del amor de Dios son clásicos de la espiritualidad católica. Fundador de
la academia Florimontense y de la Casa Santa, fue un gran promotor de
la cultura. Doctor en Ley Civil y Canónica, amante apasionado de la
Teo­logía y profundo conocedor de la Sagrada Escritura, jugó un papel
im­portante en la defensa de la fe y el dogma católico. Gran pastor en el
es­píritu tridentino, se dedicó con amplitud a la formación del clero y a
la reforma de la vida religiosa en su diócesis.
También fue fundador, con Juana de Chantal, de una de las órdenes
religiosas más importantes de la época, la de la Visitación. San Francisco
de Sales fue sin duda un hombre excepcional, y Don Bosco tenía sobradas
razones para proponerlo como modelo y protector de su obra.
Sin embargo, tal vez lo que más admiró en San Francisco de Sales fue
su pa­ciencia, amabilidad y dulzura. En sus Memorias del Oratorio, él
mismo declara:
Porque nuestro ministerio entre jóvenes exige mucha serenidad y mansedum­
bre, nos habíamos puesto bajo la protección de este santo a fin de que nos
obtuviese de Dios la gracia de poder imitarle en su bondad extraordinaria y en
su celo pastoral.41

Todas estas son características sobresalientes del carisma salesiano


propuestas por Don Bosco.
Al repasar la historia de la Congregación Salesiana, hemos
encontrado otras características del carisma salesiano. Entre éstas nos
permitimos resaltar algunas:
− La universalidad de la misión está abierta para todo el que quiera
comprometerse en ella, laico o religioso.
− La conciencia eclesial, pues nuestro trabajo pretende colaborar con
la única obra salvadora de Cristo en favor de la humanidad.
− La pasión del trabajo evangelizador-educativo que bien se expresa
con el lema Da mihi animas, coetera tolle (la amabilidad, paciencia
y se­renidad) en el trato, que inspirados en San Francisco de Sales,
han de ser características de nuestro trato interpersonal.

41
Bosco, Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales, 167.

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− el santo saboyano imitamos también su celo pastoral, que se


D
caracteriza por ser constante, inquebrantable y perseverante.
Tales características, sumadas a las del anterior apartado, nos dan
un cuadro general de los rasgos del carisma salesiano. Nos queda ahora
preguntarnos si ellas encuentran lugar en el mundo contemporáneo.

Conclusión: la actualidad del carisma salesiano


Cuando la Iglesia reconoció en Don Bosco la santidad de su vida, pasó
a ser parte del patrimonio espiritual de toda la cristiandad. El cuadro de
santidad de la familia salesiana muestra que, en la casa de Don Bosco,
la educación en estilo preventivo no solo es posible, sino que es tam­
bién un medio útil para la realización plena de la persona en todas sus
dimensiones. Más aún, la presencia mundial de la educación y pedagogía
sa­le­siana muestra la aceptación, eficacia y pertinencia de esta praxis
educativa.
En una palabra, con estas consideraciones nos atrevemos a afirmar
que el carisma salesiano, expresado principalmente mediante el Sistema
Pre­ventivo de Don Bosco, es una opción válida para la formación de
buenos cristianos y honestos ciudadanos hoy. Ahora bien, surge de inmediato
la siguiente pregunta: ¿De dónde viene su actualidad? Don Bosco vivió
hace más de un siglo y respondió eficazmente a las necesidades de su
tiempo, pero ¿acaso son todavía válidas sus respuestas? ¿Por qué su
actualidad? Comencemos partiendo por algunos principios.
– Primero, hay que tener claro que Don Bosco vivió en un tiempo
y lugar distintos al nuestro, y por tanto, se encuentra condicionado por
situaciones contextuales propias. Por ello, en la búsqueda de la actualidad
de su carisma nuestra atención debe centrarse más en su intención y
ac­titudes que en las acciones en concreto (aunque no por esto negamos
que algunas de tales acciones sigan siendo válidas y útiles hoy).
– Segundo, resultaría inútil buscar un sistema perfecto; no de­bemos
olvidar que la obra de Don Bosco se realizó en medio de varias bo­rrascas,
por lo que sus intuiciones fueron ciertamente acertadas pero no siempre
funcionaron, o bien podrían haber sido mejores.

don bosco y la actualidad de su carisma marcelo escalante


69

– Tercero, “El Sistema Preventivo es actual porque está actualizado.”42


Los salesianos se han preocupado por mantener actual el carisma. La
Pon­tificia Universidad Salesiana (Roma), en particular, su Facultad de
Pedagogía, el Istituto Storico Salesiano (Roma), el Institute of Salesian
Stu­dies (Berkeley), y el Centro Salesiano Regional de Formación
Permanente (Quito), por nombrar a las instituciones más representativas,
se preocupan por presentar el Sistema Preventivo en el lenguaje con­
temporáneo.
Reconocemos que Don Bosco tuvo grandes intuiciones que en su
tiempo fueron vistas con sospecha e incluso con recelo, pero que hoy
son bien aceptadas. No falta quien asegure que Don Bosco se adelantó
un siglo al Concilio Vaticano II, particularmente en lo que respecta a
los laicos y consagrados. Él quería ver a sus salesianos “en mangas de
ca­misa”, en un tiempo en el que pensar a los clérigos sin sotana podría
ha­ber sido síntoma de sisma.
Con ello, el santo pretendía expresar que los clérigos deben estar
dispuestos al trabajo, listos para la acción, sin miedo a ensuciarse las
manos. Cuando hablaba al formador de novicios –sobre estos– le decía:
“Sáquelos de la sacristía.” Porque él los quería en el patio, formándose en
el trabajo y para el trabajo. Ciertamente este pensamiento –adelantado
para su siglo– le trajo problemas, incluso con su arzobispo.43
Su pedagogía también fue bastante adelantada para su siglo. Si ha­
cemos una lista de las líneas fundamentales de su pensamiento pedagógico
(por ejemplo, la presencia continua del educador, la amabilidad, la ale­
gría, la libertad para el esparcimiento recreativo, el ambiente educativo
de la familiaridad, etc.), nos encontramos con elementos que hoy se

42
Motto, “Elementos de actualidad del sistema preventivo”, Salesianos Triana, http://www.
salesianos-triana.com/cooperadores/wp-content/uploads/2013/01/La-opcion-de-Don-Bosco-
prevenir.pdf (consultado el 7 de abril de 2014).
43
El conflicto más pesado y largo de la vida de Don Bosco fue el que sostuvo con su arzobispo,
mon­señor Lorenzo Gastaldi. La diferencia de pareceres y la tenacidad de la personalidad de
ambos llegó a límites impensables, los que solo fueron resueltos por la intervención directa de
Roma, más propiamente del papa León XIII. El conflicto trajo consecuencias delicadas, di­
ficultó ampliamente la aprobación de las Constituciones salesianas, creo un clima tenso para
la ordenación de los salesianos candidatos al presbiterado y, después de su muerte, casi frenó el
pro­ceso de canonización de Don Bosco (Lenti, Don Bosco: historia y carisma, II, 343-398; Idem,
Don Bosco: historia y carisma, III, 267-360).

reflexiones teológicas 12 (53-73) enero-junio 2014. bogotá, colombia - issn 2011-1991


70

encuentran presentes en prácticamente todas las corrientes pedagógicas


contemporáneas. Ciertamente el lenguaje ha cambiado: hoy se habla
de educación individualizada, de pedagogía lúdico-recreativa, de nue­va
escuela, etc.; pero las intuiciones de Don Bosco, educador sin espe­cia­
lización pedagógica específica, son válidas y actuales.
En una carta pastoral, el cardenal Carlo María Martini –tras de­
clarar la necesidad de dar un ejemplo adecuado, concreto y terminado de
un educador práctico– presenta a su diócesis un modelo: Don Bosco.44
Junto con él, consideramos que Don Bosco y el carisma salesiano
mantienen su actualidad y, por tanto, bien pueden ser asumidos como
camino válido para la formación del cristiano del siglo XXI, según las
indicaciones del Concilio Vaticano II y también, en nuestro contexto,
de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano. El buen cristiano
y honesto ciudadano del que hablaba Don Bosco hoy bien puede ser en­
ten­dido como el discípulo-misionero del que con tanta insistencia nos
habla Aparecida.
El 31 de enero de 1888, después de más de un año de padecimien­
tos y decaídas en su salud, Don Bosco retornó a la casa del Padre, rodeado
por sus salesianos más cercanos. Entre ellos estaba su primer sucesor, Don
Miguel Rua. En la carta circular por medio de la cual informó sobre la
lamentable pérdida, cuenta que cuando se anunció a Don Bosco que le
quedaban un par de días, éste respondió sereno que “su obra no sufriría
por su muerte”.45 Y así ha sido. Los salesianos se han preocupado por
hacer que la herencia carismática de su fundador no perezca, sino que
se desarrolle y cruce las fronteras espacio-temporales.
En el presente escrito hemos querido presentar algunos elementos
de la vida, pedagogía y espiritualidad de San Juan Bosco, que ahora nos
permiten afirmar –con Walter Nigg– que Don Bosco es un santo de ayer,
hoy y futuro.

44
Martini, “Don Bosco Writes to Us”, Salesian Family of Don Bosco, http://www.donboscowest.
org/sites/g/files/g472322/f/Martini-donbosco-writes-to-us.pdf (consultado el 7 de abril de 2014).
45
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