ASPECTOS ECONOMICOS Y SOCIO-CULTURALES DE RUSIA
SIGLO XVIII
Bajo el reinado de Pedro I, que comenzó en 1689 y termino en 1725, comenzó la edad
moderna en Rusia. El zar intentó «europeizar» el país a su manera despótica. El aparato
policial pasó a ser esencial para asegurar la viabilidad del sistema autocrático. Aplastó
implacablemente la conspiración de los boyardos conservadores de Moscú y mandó
torturar y ejecutar a su hijo Alexei, aliado con ellos. En 1703 Pedro fundó San
Petersburgo, donde instaló la capital imperial.
Inmediatamente emprendió la tarea de modernizar su país. Comenzó con aspectos
exteriores, como la prohibición de las barbas y la imposición del vestido occidental, salvo
para el clero y los campesinos, pero siguieron otras reformas más profundas, encaminadas
a aumentar la riqueza del país y de los recursos del Estado.
Para ello se reformó el sistema fiscal con nuevos impuestos y con la ampliación del número
de contribuyentes, para poder crear y sostener un ejército permanente sobre el que poder
apoyar la política exterior orientada a ampliar las fronteras rusas en todas las direcciones
y en especial hacia el mar Negro y el Báltico; se protegieron asimismo las manufacturas y
el comercio y se establecieron monopolios estatales.
En política exterior, luego de la Gran Guerra Nórdica (1700-1721) que el zar llevó adelante
contra Suecia, Rusia obtuvo el libre acceso al mar. Después de triunfar en la guerra contra
Persia, extendió las fronteras del sur hasta el Mar Caspio. La expansión territorial,
económica y comercial de esta época hizo de Rusia una de las mayores potencias europeas
y, a la vez, un mosaico de etnias y culturas difícilmente asimilables en una sola nación.
En 1762 asumió el trono Catalina II la Grande hasta 1796, quien difundió los principios
de la Ilustración pero refrendó jurídicamente los privilegios de los nobles (Carta de la
Nobleza). El imperio continuó su expansión (se anexó parte de Ucrania, de Polonia,
Lituania y Crimea).
Mientras el Estado y los nobles rusos se enriquecieron (los gastos de la corte absorbían el
50% del presupuesto del Estado), la miseria de siervos y campesinos se incrementó.
SIGLO XIX
El Zar Alejandro I Reinó durante el periodo 1801 – 1825, inició su reinado con reformas
de corte liberal. En 1812 las tropas de Napoleón invadieron Rusia. La Guerra Patria, en la
cual combatieron también los guerrilleros campesinos, terminó con el triunfo del ejército
ruso. La victoria convirtió a Rusia en primera potencia del continente.
Nicolás I (Zar entre 1825 y 1855) («el gendarme de Europa») inició su gobierno con la
sangrienta represión en contra de la juventud revolucionaria. Teórico convencido de la
monarquía de derecho divino, el zar se encargó de perpetuar los privilegios de la
aristocracia e impedir el avance del liberalismo. El estatus aventajado de Rusia eclipsó
durante bastantes años la ineficiencia de su gobierno, el aislamiento de su pueblo y su
atraso económico.
Frente al absolutismo imperial se formaron sociedades secretas que luchaban por la
liberación de los campesinos, el reparto de tierras y la aprobación de una Constitución.
En política exterior su objetivo fue la represión de los movimientos revolucionarios
iniciados en 1848 en Polonia, Alemania y Hungría y la desmembración de Turquía. Para
esto último se embarcó en la Guerra de Crimea contra Inglaterra y Francia (1853-1856).
La guerra, mal manejada por ambas partes, puso en evidencia el atraso de la
administración, el ejército y la economía rusos.
El zar Alejandro II reinó en el periodo 1855-1881, comenzó la era de las reformas: abolió
la servidumbre que afectaba a 40 millones de campesinos, reformó el sistema judicial,
redujo la censura y aceptó la autonomía de la Universidad. Sin embargo, el hambre de
tierras y la miseria campesina continuaban y fueron el fermento de una situación
revolucionaria. Se multiplicaron las sociedades secretas como «Tierra y Libertad» o
«Voluntad del pueblo». Esta última asesinó al zar Alejandro II en 1881. Sus principales
líderes fueron ahorcados.
Mientras la economía europea crecía imparable durante la Revolución industrial, que
comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII, Rusia quedaba rezagada como jamás lo había
estado con respecto a Occidente, generándole este considerable atraso nuevos y graves
problemas al imperio.
La emancipación de los siervos de 1861 fue el acontecimiento más importante de la
historia rusa del siglo XIX. Fue el comienzo del fin del monopolio del poder ostentado por
la aristocracia terrateniente. La emancipación supuso una aportación de nueva mano de
obra a las ciudades; estimuló la industria y las clases medias crecieron en número e
influencia. Sin embargo, los campesinos liberados tuvieron que pagar un impuesto especial
de por vida al gobierno, que a cambio pagó un generoso precio a los antiguos señores por
la tierra que habían perdido; una forma de mantener a ambos lados contentos. Todo el
territorio cedido a los campesinos era propiedad colectiva de la mir, la comunidad
aldeana, que dividía la tierra entre los campesinos y realizaba tareas de supervisión.
SIGLO XX
La entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial precipitó la crisis del régimen. Las
pérdidas de guerra y el hambre agudizaron el descontento popular y terminaron en la
Revolución de febrero de 1917: cuerpos del ejército se pasaron a los revolucionarios y en
San Petersburgo se creó el primer Consejo de Obreros y Soldados («Soviet»).
Nicolás II abdicó y la Duma estableció un nuevo Gobierno Provisional, mientras los Soviets
se multiplicaban. Lenin enunció la llamada Tesis de Abril («todo el poder a los Soviets»)
que proclamaba la constitución de una república socialista de Soviets, la nacionalización
de la banca y la eliminación de la propiedad privada de la tierra (se expropiaron sin
indemnización 150 millones de hectáreas) y su entrega a los campesinos, la
nacionalización de la banca, el control obrero de las fábricas, la creación de una milicia y
de los tribunales revolucionarios, la abolición de privilegios de clase y del derecho de
herencia,
En julio de 1919 se creó la República Federal Socialista y Soviética Rusa (RSFSR), que
adoptó una Constitución basada en el sistema de Soviets y la dictadura del proletariado.
Ese mismo mes, el zar Nicolás II y su familia fueron ejecutados.
Durante ese período el gobierno soviético implantó el «comunismo de guerra» (nacionalizó
los medios de producción y centralizó la planificación económica). Luego del fracaso de
esta política, que provocó una caída de la producción industrial y agrícola y amenazó con
el hundimiento económico, El Estado retuvo el control del comercio exterior, la gran
industria y la construcción (propiedad estatal).
Cambios en la sociedad rusa: A medida que la economía rusa se iba transformando, la
vida social de la gente sufrió cambios drásticos. Desde el comienzo de la revolución, el
gobierno intentó debilitar la dominación patriarcal de la familia; y para liberar totalmente
a la mujer de las responsabilidades de la maternidad, el aborto fue legalizado en fecha
temprana como 1920. Como efecto colateral, la emancipación de las mujeres incrementó
la masa laboral.
El régimen abandonó la política zarista de discriminación contra las minorías
nacionales en favor de una política de integrar a los más de doscientos grupos minoritarios
en la vida soviética
Los primeros años de Stalin: industrialización y colectivización: Los años
entre 1929 y 1939 comprenden una década turbulenta en la historia rusa, un período de
industrialización masiva y luchas internas al establecer Iósif Stalin control casi total sobre
la sociedad rusa, ostentando un poder sin restricciones.
Como parte del plan, el gobierno tomó el control de la agricultura a través del estado y
las granjas colectivas. Muchos campesinos se opusieron firmemente a la reglamentación
estricta del estado, frecuentemente matando el ganado cuando se enfrentaban a la
pérdida de su tierra. Estalló una grave hambruna y varios millones de agricultores
murieron de inanición. Las deterioradas condiciones en el campo condujeron a millones
de campesinos desesperados a unas ciudades en veloz crecimiento, incrementando
desproporcionadamente la población urbana en el espacio de unos pocos años.
Durante la lucha por el poder que aconteció tras la muerte de Stalin en 1953, Nikita
Jrushchov afianzó su posición y aceleró la ejecución de un amplio paquete de reformas,
incrementó la producción de bienes de consumo e inmuebles, además de estimular la
producción agraria. Las nuevas políticas mejoraron las condiciones de vida, aunque la
escasez de maquinaria, textiles y otros bienes de consumo no perecederos se habría de
incrementar en los años siguientes.
En 1985, Mijaíl Gorbachov asumió la secretaría general del PCUS. Inició un período de
cambios basados en la reestructura de la economía (perestroika) y la transparencia en
asuntos políticos y culturales, acceso público a la información, (glasnost). Su reforma
incluyó la apertura al mercado y al capital extranjero.
El 8 de diciembre de 1991 se firmó el Tratado de Belavezha por el cual se declaraba
la disolución de la URSS. La Unión Soviética se disgregó oficialmente el 25 de
diciembre de 1991.
Pese a llegar al poder en un ambiente general de optimismo, Boris Yeltsin apoyó la
"terapia de choque" económica de Yegor Gaidar: fin del control de precios de la era
soviética, recortes drásticos en el gasto público y la apertura al comercio exterior en 1992.
Las reformas devastaron inmediatamente la calidad de vida de la gran mayoría de la
población, especialmente en aquellos sectores beneficiados por los salarios y precios
controlados, los subsidios y el estado del bienestar de la época comunista.
Las reformas económicas llevaron a Rusia a la más grande y más rápida privatización. A
mediados de década, el comercio, los servicios y la pequeña industria ya estaban en manos
privadas. Casi todas las grandes empresas fueron adquiridas por sus antiguos directores,
engendrando una clase de nuevos ricos cercanos a diversas mafias o a inversores
occidentales. A causa de la inflación o el desempleo, muchos obreros acabaron en la
pobreza, la prostitución o la delincuencia.
SIGLO XXI (La Era PUTIN)
Tras la crisis financiera de 1998 Yeltsin se encontraba en el ocaso de su trayectoria. Solo
unos minutos antes del primer día de 2000, dimitió por sorpresa dejando el gobierno en
manos de su primer ministro, Vladímir Putin.
Las estadísticas oficiales definían que casi uno de cada tres rusos vivía en la pobreza, que
la jubilación promedio había caído por debajo del nivel mínimo de subsistencia y que más
del 60% de los pensionistas estaban en zona de riesgo. Un informe de Amnistía
Internacional, divulgado en 2002, señaló que 800 millones de rusos vivían en la pobreza.
El mismo informe señaló que la actividad económica y empresarial seguía desarrollándose
en un marco de escaso respeto a las leyes, la transparencia y la honestidad.
Webgrafía:
https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Rusia#Nicol%C3%A1s_II_y_el_nuevo_movimien
to_revolucionario
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pedro_i_elgrande.htm
http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/countries/rus/History.html