Teología Natural: Existencia y Conocimiento de Dios
Teología Natural: Existencia y Conocimiento de Dios
1. INTRODUCCIÓN
• Teodicea: Justificación de Dios. Este nombre fue acuñado por Leibniz en 1710 con su
publicación Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal.
Con esta obra Leibniz pretendía defender o justificar a Dios contra las objeciones de Bayle
El Problema de Dios
Es propio del hombre ser un buscador del Absoluto. Esa búsqueda constituye precisamente una
característica inequívoca de una vida verdaderamente humana. Queriendo o sin querer, el hombre
siempre busca el absoluto; lo expresó gráficamente Jaspers: «Si suprimo algo que es absoluto para
mí, automáticamente otro absoluto ocupa su puesto». Se trata de un signo de la vida intelectual,
que Kant consideraba como característica inevitable: Dios es el concepto más difícilmente
alcanzable, pero al mismo tiempo el más inevitable de la razón especulativa humana. Y Hegel llegó
a señalar que decir que no deba realizarse el recorrido del mundo a Dios, de lo finito al Infinito, es
decir que no se debe pensar. Tomás de Aquino señalaba que conocer la verdad es lo que anima
nuestra vida intelectual, ya que nos impulsa a conocer la causa final de todos nuestros
conocimientos: El fin último del hombre y de toda sustancia intelectual se llama felicidad o
bienaventuranza; pues esto es lo que desea como fin último toda sustancia intelectual, y lo desea
de por sí. En consecuencia, la bienaventuranza y felicidad última de cualquier sustancia intelectual
es conocer a Dios.
2. LA EXISTENCIA DE DIOS.
• Conocimiento sobrenatural: con ayuda de la fe. Lumen fidei y por medio de la visión
contemplativa Lumen Gloriae.
La cuestión sobre la evidencia inmediata de Dios la resuelve Tomás de Aquino con la distinción entre
evidencia quoad se y evidencia quoad nos. La causa de que una proposición sea evidente es porque
el predicado está incluido en el concepto del sujeto, por ejemplo, el hombre es animal. La
proposición Dios es, (quoad se) Efectivamente, es una proposición evidente en sí misma, por cuanto
el predicado está contenido en el sujeto. La proposición Dios es, [(quoad nos) conocer lo que Dios
es] Es el no acceso que hombre tiene acerca de la naturaleza divina, por lo tanto, es una inevitable
afirmación de la existencia de Dios. A ella se llega a partir de sus efectos.
3. EL ONTOLOGISMO
Para el ontologismo la existencia de Dios es inmediatamente evidente. Los autores más influyentes
del ontologismo: Malebranche, Gioberti y Rosmini. Malebranche propone que vemos todas las
cosas en Dios. Todas nuestras ideas claras están en Dios en cuanto a su realidad inteligible. No es
sino en Él dónde las vemos. Por lo tanto, si se piensa en Dios es necesario que exista.
4. EL AGNOSTICISMO
El Agnosticismo Kantiano
Para Kant, Dios es el ideal de la razón pura, es una idea a la que corresponde un correlato de la
realidad; por tanto, la certeza de la existencia de Dios vendrá únicamente por vía de la razón
práctica. Fe: pero no objetiva, ni creencia en algo, Dios en este caso, sino una certeza subjetiva que
sirve para la vida práctica o moral. Dios es una idea de mí.
El Agnosticismo Fideista
El Agnosticismo Positivista
Su postura es la imposibilidad de trascender los fenómenos. Afirma que los sentidos son la única
fuente de conocimiento y no nos proporcionan ningún dato sobre la existencia de Dios.
El Agnosticismo de David Hume
Afirma que los únicos objetos de las ciencias abstractas o de la demostración son magnitudes y
número, y que todos los intentos de ampliar estas ciencias, las más perfectas de todas, más allá de
esos límites, son sólo fuegos de artificio y engaño. Además, considera que es imposible sobrepasar
el ámbito de los fenómenos. No podemos acceder a la sustancia, porque esta es un puro nombre.
La causalidad también es inválida como vía para trascender el fenómeno. La idea de causa no
procede de una demostración, ni de una intuición; es el sujeto humano quien da razón de la
causalidad.
Agnosticismo de Comte
Da por válida la crítica kantiana a la metafísica, en el sentido de que las ideas del mundo, el alma y
Dios no son alcanzables por la razón humana. Únicamente existe lo que es cognoscible
directamente. Lo positivo. Por lo tanto, como Dios no es un hecho, cualquier intento de
demostración de su existencia está abocado al fracaso.
Ateísmo practico.
Se presenta como consecuencia de algunos factores como la presión de los problemas sociales,
como la guerra el territorio, el hambre, la muerte o la misma vida, hace que tarde o temprano el
hombre llegue a cuestionarse sobre una fuerza la cual sea el origen de todos estos acontecimientos.
El ateísmo práctico llega a confundirse con la indiferencia, pero son totalmente. distintos ya que
dentro del ateísmo práctico existe un tipo de elaboración intelectual que conduce a la consideración
de que el hombre no necesita de Dios, se vive como si Dios no existiese.
Ateísmo teórico.
Ateísmo teórico negativo: el indiferentismo. Elaboración que concluye que no hay necesidad
de Dios.
• Zubiri.
• Ludwig Feuerbach: Dios es la reunión de los atributos que constituyen la grandeza del
hombre, Dios no es otra cosa que la reunión de todas las perfecciones de la naturaleza humana; lo
que los hombres denominan Dios es el hombre mismo: el hombre es Dios para el hombre.
c. Positividad y constructividad: La tercera característica que resume y potencia las dos anteriores.
Se afirma que el hombre tomará posesión de su propio ser en la medida en que eche de sí y de la
sociedad la conciencia de Dios. Por eso se habla de ateísmo humanista y de humanismo ateo como
recuperación de la esencia humana mixtificada por la alienación religiosa
• Nietzsche:
Obras que sustentan su ateísmo:
a. La gaya ciencia
b. Así hablo Zaratustra
c. Más allá del bien y del mal
• Freud: La religión, neurosis obsesiva universal. No es otra cosa que psicología proyectada
en el mundo exterior, en un dios personal como una trasfiguración del padre. La necesidad religiosa
se encuentra en el complejo paterno y materno, y por tanto a la necesidad de protección que el
niño tiene. En la adultez al sentirse débil busca fuerzas que lo protejan.
• Jean Paul Sartre: Al igual que Nietzsche, el ateísmo no es un punto de llegada sino de
partida. Pero a diferencia de Nietzsche es que no tratara ya de trasmutar los valores una vez
declarada la muerte de Dios ya no existen valores.
Prueba anselmiana
1° La idea que tenemos de Dios es la de un ser mayor que el cual no es posible pensar otro. 2° si el
máximo pensable no existiera en la realidad no sería el máximo pensable, ya que podría pensar un
ser mayor, a saber, uno que además de existir en la inteligencia existiera también en la realidad. 3°
Es debido a que aquello mayor que lo cual no puede pensarse nada no puede tener solamente una
existencia mental, porque la existencia real es una perfección, algo que debe poseer el ser
omniperfecto o ser mayor que el cual no puede pensarse otro. Conclusión existe lo máximo
pensable, y no puede pensarse que no exista. Ese máximo pensable es Dios.
Porque algo esté en el entendimiento no es real, ya que hay ideas cosas inexistentes. No tenemos
el concepto de Dios; nuestro conocimiento de Dios solo es real secundum vocem. Para convencer al
insipiente es preciso partir de la realidad. El juicio de la existencia de Dios está en el mismo plano
que en el de las criaturas.
Ni tampoco puede argüirse que exista en la realidad, a no ser que se conceda que existe en la
realidad algo cuyo mayor no puede pensarse, y esto no lo conceden los que sostiene que Dios no
existe. La realidad que se menta y la razón del nombre deben estar en el mismo plano. De ahí que
«porque sea concedido por la mente lo que se dice con este nombre ‘Dios’, no se sigue que Dios
exista a no ser en el intelecto»
2. PRUEBAS A POSTERIORI DE LA EXISTENCIA DE DIOS. ARGUMENTOS DE SANTO TOMÁS DE
AQUINO
a) Punto de partida.
b) Aplicación de la causalidad a un punto de partida.
c) Imposibilidad de proceder al infinito en la serie de la causalidad.
d) Necesidad de la existencia de Dios.
• Primera Vía, El Movimiento: Es evidente y consta por los sentidos que hay seres de este
mundo que se mueve; pero todo lo que se mueve es movido por otro, y con una serie infinita de
causas es imposible hemos de admitir la existencia de un primer motor no movido por otro, inmóvil.
Y este primer motor inmóvil es Dios.
• Segunda Vía, Las Causas Eficientes: Es evidente que nos consta la existencia de causas
eficientes que no pueden ser causa de sí misma, ya que para ello tendría que haber existido antes
de existir, lo cual es imposible. Además, tampoco podemos admitir una serie infinita de causas
eficientes, por lo que tiene que existir una primera causa eficiente incausada. Y esa causa incausada
es Dios.
• Tercera Vía, Los Seres Contingentes: Hay seres que comienzan a existir y que perecen, es
decir, que no son necesarios; si todos los seres fueran contingentes, no existiría ninguno, pero
existen, por lo que deben tener su causa, pues, en un primer ser necesario, ya que una serie causal
infinita de seres contingentes es imposible. Y este ser necesario es Dios.
• Cuarta Vía; Los Grados de Perfección: Observamos distintos grados de perfección en los
seres de este mundo (bondad, belleza…) Y ello implica la existencia de un modelo con respecto al
cual establecemos la comparación, un ser óptimo, máximamente verdadero, un ser supremo. Y ese
ser supremo es Dios.
• Quinta vía, El Orden en el Mundo: Observamos que seres inorgánicos actúan con un fin;
pero al carecer de conocimiento e inteligencia sólo pueden tender a un fin si son dirigidos por un
ser inteligente. Luego debe haber un ser sumamente inteligente que ordene las cosas naturales
dirigiéndolas a su fin y este ser inteligente es Dios.
Hay verdades que son necesarias, inmutables y eternas. Y éstas son tanto las verdades de los
primeros principios o de los principios particulares de cada ciencia, como también de las verdades
de los hechos contingentes.
Por el deseo de felicidad. La aspiración, el anhelo; es así que el hombre siente por necesidad natural
el deseo de Dios, porque Él es su felicidad; luego existe Dios. «Porque nos hiciste Señor para ti,
nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» Confesiones 1,1.
Prueba por la conciencia de la ley moral natural. Es manifiesta la existencia de la ley moral natural
en la naturaleza humana; la ley natural no tiene en sí su fundamento, sino que necesariamente es
causada o participada; y no pudiéndose proceder al infinito en las causas legisladoras o productoras,
es preciso admitir la existencia de una primera causa legisladora. Esta se denomina ley eterna, que
se identifica con Dios.
Prueba del consentimiento universal. Considera que la existencia de Dios es clara a partir del hecho
de la admisión o consentimiento universal que los hombres de todas las épocas han tenido de Dios.
4. LA ESENCIA DE DIOS
Un entendimiento creado no puede ver con sus fuerzas naturales la esencia divina. El entendimiento
creado tiene su origen en los sentidos y por ello sólo puede alcanzar hasta donde pueda llevarle lo
sensible. Lo sensible no puede elevar la inteligencia hasta ver la esencia divina, porque las criaturas
sensibles son efectos que no se equiparan con el poder de su causa. De ahí que a partir del
conocimiento de lo sensible no pueda conocerse todo el poder de Dios ni, por tanto, ver su esencia.
El entendimiento humano sólo puede conocer perfecta y adecuadamente las cosas que tienen
forma en una materia, ya que nuestro intelecto tiene el ser en una materia corporal. El objeto
adecuado del entendimiento, pues, se refiere a cosas que tienen forma en materia, y no al Ser
Subsistente. De ahí que sea necesario concluir que el mismo Ser Subsistente sólo es connatural al
entendimiento divino y que está fuera del alcance de todo entendimiento creado. Algo es
cognoscible en cuanto está en acto; precisamente por ello, Dios, que es Acto Infinito, Puro Acto, es
infinitamente cognoscible. Dios es infinitamente cognoscible, y por tanto sólo es comprehensible
para una inteligencia infinita. El mismo ser subsistente sólo es connatural al entendimiento divino.
Es imposible, pues, que alguien conozca infinitamente a Dios y, por lo tanto, que lo comprehenda.
De Dios podemos conocer sólo aquello que las criaturas sensibles nos manifiesten: éstas no pueden,
en absoluto, manifestar la esencia divina (el quid sit), porque distan de ella infinitamente, sino sólo
la existencia de Dios (el quia est) y los atributos abstractos (la unidad, la simplicidad, la bondad,
etc.), que están estrechamente en conexión con aquella. Nuestro conocimiento de Dios es más bien
de naturaleza negativa (quid Deus non sit) que positiva (quid sit). La inteligencia humana puede
conocer la existencia de Dios como Causa, a partir de las criaturas. Sto. Tomás señala que nuestro
conocimiento natural tiene su principio en los sentidos y por ello sólo puede alcanzar hasta donde
puedan conducirle las cosas sensibles. El conocimiento de Dios debe ser por la forma de las criaturas
en cuanto son efectos de la causa primera que es Dios; las perfecciones encontradas en los efectos
nos manifestarán las perfecciones existentes en la causa que los ha efectuado. El verdadero
conocimiento del Absoluto es un desconocimiento, o mejor, un sapiente no-saber, una ignorancia
docta, la cual es una cognoscible incognoscibilidad.
• La atribución o predicación de algo a varias cosas según una razón completamente la misma,
es decir, con la misma significación en todas las cosas, se denomina univocidad. Por ejemplo, el
término “animal”.
• Cuando se atribuye una misma razón universal, un mismo nombre, a diversos sujetos con
significados enteramente diversos, se llama equivocidad. Ejemplo, las diversas concepciones del
término “gato”.
• Cuando se atribuye un nombre común a varios sujetos en sentidos que son en parte diversos
y en parte idénticos, se da analogía. La analogía implica, pues, semejanza (no igualdad) y
desemejanza. el conocimiento que tenemos de Dios es analógico, porque hay una analogía entre las
criaturas y Dios: hay una semejanza entre Dios y las criaturas y al mismo tiempo una desemejanza.
Semejanza, porque todo agente obra algo semejante a sí; y obra en cuanto está en acto. Pero esa
semejanza es parcial, recibida, participada, porque es parcial, recibido y participado el esse de la
criatura. Analogía: semejanza en la desemejanza y desemejanza en la semejanza. La participación
trascendental del ser en la creación comporta un descenso ontológico de lo simple a lo compuesto,
del Todo a lo parcial, del Infinito a lo finito. La semejanza no se da en Dios, sino que Dios es causa
ejemplar de la creación.
• Nada puede predicarse de Dios y de las criaturas de modo unívoco, pues las perfecciones,
que en los efectos no adecuados a su causa están en forma múltiple y dividida, en la Causa están de
modo simple y en unidad.
• Equivocidad. Que llegamos al conocimiento de lo divino por lo que hallamos en las criaturas.
En consecuencia, los nombres no se atribuyen a Dios y a las criaturas de modo puramente equívoco.
Por ello, según la doctrina de Dionisio, estas cosas se afirman de Dios de tres modos. Primero,
afirmativamente, de modo que podamos decir que Dios es sabio. Afirmación sobre Él necesaria, por
darse en Él la semejanza de sabiduría que de Él fluye. En segundo lugar (negativamente), por no
darse en Él la sabiduría tal como nosotros la imaginamos y denominamos, de modo que puede hasta
negarse en la realidad diciendo: Dios no es sabio. Y en tercer lugar (eminentemente), porque al
negarse la sabiduría en Dios no por deficiente en sabiduría, sino por darse en Él más
sobreabundantemente que lo que se puede decir o concebir, nos resulte ineludible esta afirmación:
Dios es supersabio.
• Eminencia: se afirma esa perfección en Dios, como infinita o eminente; se atribuye a Dios
una determinada perfección según el modo subsistente e infinito, propio de Dios: Dios es
eminentemente o infinitamente sabio.
Al aplicar nombres a Dios, es necesario distinguir entre lo que significa el nombre (id quod significat
nomen) y el modo de significar (modus significandi). id quod significat nomen es la perfección en sí
misma considerada, atendiendo a la pureza de la definición; el modus significandi es a rebus creatis,
es decir, a partir de esa perfección tal como está en el mundo.
Por ejemplo, cuando afirmamos que Dios es bueno, lo significado es la Bondad en su pureza de
definición, que compete a Dios en plenitud, mientras que el modo de significar está caracterizado
por el hecho de que ese término, aun aplicado a Dios está obtenido de la bondad del mundo
El Ser divino propiamente es innombrable, inexpresable. En la medida en que una cosa puede ser
conocida, en esa medida puede ser designada por un término (nombre). «Según como conocemos
una cosa, así la nombramos»; el nombre es expresión de la realidad, que es lo que primariamente
conocemos; cuando imponemos un nombre, expresamos las cosas, y no nuestros conceptos de las
cosas. Siendo Dios incomprensible, no puede ser abarcado por un sólo nombre que lo designe de
modo perfecto. No hay ningún nombre que exprese suficientemente la esencia divina, lo que Dios
es. La plenitudo essendi no es reductible ni encerrable en un nombre. Aunque en esta vida no
podemos ver a Dios por esencia, sin embargo, podemos conocerle a través de las criaturas y
nombrarle con nombres sacados de las cosas creadas. Por vía de afirmación o causalidad alcanzamos
a Dios como Causa de las criaturas y así podemos denominarle como Causa Primera, Fin Último,
Creador, etc.
• Inefabilidad: no hay ningún nombre que exprese suficientemente la esencia divina, lo que
es Dios. El nombre que está acorde a su esencia: “Yo soy”, Dios es.
• Nombres divinos: los nombres son sacados de las cosas creadas, por vía de afirmación o
causalidad, así podemos nombrarle, Causa Primera, Fin Último, Ipsum Esse subsistens, etc.
Entre los innumerables nombres con que podemos llamar a Dios, hay uno privilegiado que es el de
Ser. Dios es El que es; ese nombre es el que designa a Dios en su realidad singular, designa la misma
sustancia divina incomunicable. Cuando se define algo se hace siempre mentando la esencia o
forma. Su nombre o definición se toma del acto de ser. Es el único caso en que un nombre se toma
del ser y no de la esencia.
Tres razones para demostrar que el ser es el nombre más propio de Dios:
• Por su significado,
• Por su universalidad en el modo de significar,
• Por lo que incluye el significado
8. SIMPLICIDAD DE DIOS
En Dios no hay composición de partes cuantitativas: Dios no es cuerpo. Una propiedad de los
cuerpos es la cantidad; en Dios no puede haber composición de partes cuantitativas porque no es
cuerpo.
• Dios es Acto Puro sin mezcla alguna de potencialidad. La potencia no se actualiza sino por
un ser en acto. Ahora bien, todo lo que tiene algo en potencia, en lo que tiene de potencia puede
no ser, ya que lo que puede ser, también podría no ser; pero Dios esencialmente no puede no ser.
Hay que decir que todo cuerpo está en potencia puesto que el continuo es potencialmente divisible
hasta el infinito. Dios es Acto Puro sin mezcla alguna de potencialidad, luego no puede ser cuerpo.
• Lo más perfecto en toda la realidad no puede ser corporal. Lo corpóreo no puede ser la más
perfecta entidad, ya que «el cuerpo o es vivo o no lo es. Es manifiesto que el cuerpo vivo es más
noble que el cuerpo no vivo; pero el cuerpo vivo no vive en cuanto que es cuerpo, sino que es preciso
que viva por alguna otra cosa, como nuestro cuerpo vive por el alma; aquello, pues, por lo que el
cuerpo vive es más noble que el cuerpo. En consecuencia, es imposible que Dios sea cuerpo.
Ausencia de composición de materia y forma: Dios es espíritu. Todo lo que tiene composición de
materia y forma es corpóreo. Dios no es cuerpo. Por lo tanto, en Dios no hay composición de materia
y forma.
• Todo agente obra en virtud de su forma: el Primer Agente per se ha de ser forma per se, sin
materia.
• Si el esse divino no se identificase con la esencia divina, sería causado por algo exterior.
«Todo lo que en un ente sea distinto (esté fuera) de su esencia, es preciso que haya sido causado o
por los principios de la esencia o por algo exterior. En consecuencia, es preciso que aquello cuyo ser
es distinto de su esencia, tenga el ser causado por otro.
• Si en Dios hubiese composición de esencia y acto de ser, Dios no sería per se, sino por
participación. Un ente por participación es aquel que tiene el ser parcialmente, el que es limitado
precisamente porque no es ser sino que lo tiene. En Dios no hay distinción entre supuesto (sujeto)
y naturaleza. El supuesto o sujeto es un todo subsistente, es el existente singular completo, una
realidad individual que existe en sí misma, con todas sus perfecciones.
La naturaleza
(esencia en cuanto principio de operaciones) es la parte formal. Por ejemplo: este hombre concreto,
José José, es un supuesto (de naturaleza racional: persona); su parte formal, la naturaleza, es la
humanidad, que le hace ser un supuesto específicamente determinado. Mientras que en el supuesto
«entran» todos los elementos que tiene o puede tener, la naturaleza incluye únicamente los que se
refieren a la especie. En los seres corpóreos el sujeto y la naturaleza se distinguen realmente
(Maradona no es la humanidad, no agota toda la naturaleza). En Dios no hay distinción entre
supuesto (Dios) y naturaleza (divinidad), ya que en Dios no hay distinción de esencia y ser, es Ipsum
esse subsistens, su mismo ser; todo lo que hay en Dios no lo tiene, sino que lo es. Dios no tiene
divinidad; es su divinidad. Como es puro ser, la naturaleza es ya el supuesto; el todo subsistente y
la naturaleza se identifican. Dios es la Divinidad.
• Toda composición es, o implica, composición entre potencia y acto. Pero Dios es Acto Puro
sin mezcla de potencia; luego es absolutamente simple.
• El compuesto es posterior –al menos ordine naturae– a sus componentes. Pero Dios no es
posterior a nada, sino que Él es primum ens, como tenemos demostrado.
• Todo compuesto requiere una causa de su unidad; es decir, todo compuesto es causado.
Pero Dios es la Primera Causa Incausada; por consiguiente, no hay en Él composición: es simple.
Conclusión.
Se llama perfecto lo que fuera de él no es posible encontrar nada que le pertenezca. Es perfecto lo
que está totalmente hecho, es decir, el resultado de la complección y acabamiento; por extensión
del nombre se denomina perfecto a lo que está en acto sin haber sido hecho, y ya no únicamente a
lo que llega al acto. Por ello es perfecto aquello a lo que no le falta nada de lo que le pertenece. Y
será simplemente perfecto aquello en lo que se encuentran todas las nobilitates que podemos ver
en todos los géneros. Perfecto, pues, es lo que no tiene ninguna deficiencia en su ser actual. De ahí
que se diga que el acto de suyo dice perfección, y la potencia imperfección; y el Acto Puro sin
ninguna potencialidad será máximamente perfecto: «Todo ser es perfecto en cuanto está en
acto; en cambio es imperfecto en cuanto está en potencia con privación de acto. El que no tiene,
pues, potencialidad alguna, sino que es puro acto, es preciso que sea perfectísimo. Tal es Dios. En
consecuencia es perfectísimo» Por tanto, si Dios es el mismo ser subsistente, no puede faltarle nada
de la perfección del ser. Pero las perfecciones de todas las cosas pertenecen a la perfección del ser,
pues son perfectas en cuanto tienen ser de alguna manera. De ahí se sigue que la perfección de cosa
alguna no puede faltar en Dios.
Las cosas son apetecibles en la medida en que son perfectas, pues todo busca su perfección, y son
tanto más perfectas cuanto más en acto están; de ahí que es manifiesto que algo es bueno en la
medida que es ente, pues el ser es la actualidad de todo. Algo es bueno, pues, en la medida en que
es: el bien sólo añade al ser la razón de apetecibilidad.
• Es Suprema Bondad subsistente porque es Esse per essentiam o Ser subsistente. Los seres
son buenos en cuanto son perfectos. es manifiesto que sólo Dios posee por esencia una omnímoda
perfección, y por tanto que únicamente Dios es bueno por esencia. Los seres se dicen buenos en
cuanto participan de la bondad: todo ser que no sea su misma bondad es bueno por participación.
• Dios es la bondad misma por ser Acto Puro, ya que el bien propio de todo ente es ser en
acto. Dios, que es Perfección máxima en sí mismo, es bueno por esencia, no como algo añadido a
su ser, sino en plena identificación. No es sólo bueno, y sumo bien, sino que es bueno por esencia,
la Bondad misma subsistente. El bien propio de todo ente es ser en acto. Pero Dios no sólo es un
ente en acto, sino que es su propio ser. Luego no sóloes bueno, sino la bondad misma.
• Dios es Suma Bondad y Sumo Bien. Es el bien de todo bien, porque es absolutamente
perfecto, porque con su perfección abarca todas las perfecciones, porque es bueno por esencia y
todo lo demás es por participación.
Solamente Dios es fin último de toda criatura
• Sólo el Bien Supremo (Dios) puede ser el fin último de todo el universo. Como el bien tiene
razón de fin, es patente que el fin último de todo el universo no puede ser otro que Dios mismo,
que es la Bondad por esencia y bien de todo bien.
Infinitud.
Infinito significa carencia de límites; indefinido significa que los límites se retiran continuamente.
Todo cuanto existe es o finito o infinito, pues o tiene límites o no los tiene; en el primer caso es
finito; en el segundo, infinito.
• El infinito formal significa que la forma o el acto no se encuentra limitado por la materia o
sujeto en que se encuentra;
• el infinito material es aquel que no posee la forma que le corresponde naturalmente recibir;
tal es el infinito por relación a la cantidad; así, mientras el infinito actual no tiene límites en su razón
de acto, el infinito potencial o material no tiene límites en su potencialidad.
La idea de infinito, por otra parte, como negación de límites es una noción en sí misma positiva. Lo
finito expresa limitación, por tanto negación. EL infinito, negando lo finito, significa algo positivo en
sí, pues dos negaciones AFIRMAN. Perfección absoluta de Dios. Él posee todas las perfecciones en
grado infinito, sin ningún límite.
• Aseidad. Hay un ser por sí, cuya esencia contiene la existencia. Ahora bien, el ser por sí es
perfecto, Solamente lo absoluto puede ser necesario. Luego el solo infinito es el ser por sí
• Por primera causa. La causa primera es, por esencia, la razón suprema de todas las cosas,
tanto actuales como posibles que son en número indefinido. Ahora bien, esto sería imposible si ella
no fuera infinita.
• Por acto puro. Dios es el motor no movido, el acto puro, y por tanto, de ninguna manera, ni
siquiera parcialmente podría ser movido o causado. Por esto, Dios es causa primera, porque es acto
puro, y por esto necesariamente infinito.
• Por ser subsistente. Dios es subsistente en sí mismo y por sí mismo. El ser en sí y por sí
mismo es infinito. Luego Dios es infinito.
• Por simplicidad divina. Dios es absolutamente simple, sin ninguna composición de esencia y
existencia. Dios es el ser sin límites o infinito.
Inmensidad
La capacidad que Dios posee para estar en todos los lugares, sin estar medido por ellos. Aunque
Dios no hubiese creado, sería inmenso, ya que no estaría limitado a ninguna extensión.
• Virtual: está en todos los lugares o espacios puramente posibles en los que Dios podría
manifestar su presencia. A esto se le llama inmensidad.
Dios es inmenso ya que por ser inextenso y espiritual no está sujeto al espacio. Lo que delimita a los
entes, lo que los «define» o circunscribe, es la cantidad dimensiva, que no se da en Dios, por ser
pura simplicidad.
Omnipresencia
Es la presencia efectiva de Dios en todo ser, que recibe también el nombre de ubicuidad, para
señalar la presencia divina en todos los lugares. La omnipresencia es un atributo que compete a Dios
por relación a las cosas creadas. Por la omnipresencia podemos decir que Dios está presente en
todas las cosas; y está por presencia, pues todo está presente en el conocimiento divino; por
esencia, pues es la causa continua del ser de las cosa, y por potencia, pues todo está sometido a su
poder.
Inmutabilidad
Todo movimiento o cambio presupone de algún modo potencia pasiva, pues el movimiento es el
paso de la potencia al acto. Pero Dios es Acto Puro sin mezcla de potencialidad; luego es inmutable
absolutamente. Dios no puede sufrir ninguna de las mutaciones que podemos observar en el mundo
(sustancial, generación, corrupción, aumento o disminución, alteración, movimiento local) porque
todo sujeto de mutación es compuesto, al menos de potencia y acto; pero siendo Dios simplicidad
pura, le compete la máxima inmutabilidad; ésta es necesaria y absoluta y sólo le corresponde al Ser
Subsistente. Solamente Dios es absolutamente inmutable.
• En su esencia. Tampoco hay cambios, pues es su existencia su esencia, además, los cambios
substanciales sólo se dan en los seres compuestos de materia y forma. En la simplicidad se ha dicho
que en Dios no hay composición de materia y forma.
• En sus atributos. Estos se confunden con su esencia, por tanto no pueden cambiar.
11. ETERNIDAD
• Boecio: simultánea y perfecta posesión de una vida sin fin. Dios es in-mutable.
• Solo lo mutable es in-eterno, por tanto Dios es eterno, pues no cambia. No sólo es eterno,
sino su misma eternidad.
• El concepto de eternidad se puede entender a partir del concepto de tiempo. Este se define
como numerus motus secundum prius et posterius, el número del movimiento
según un antes y un después; supone la medida del movimiento, una sucesión de partes. La noción
de tiempo está ligada a la de movimiento. Además, el tiempo únicamente puede medir lo que tiene
principio y fin, porque en todo lo que se mueve hay que tomar algún principio y algún fin. Sólo hay
tiempo donde hay movimiento.
La unidad es una propiedad trascendental que compete necesariamente al ente: todo ente es uno,
por lo mismo que es ente, por su acto de ser. Todo ente, en efecto, o es simple o es compuesto. Si
es simple, es de hecho indiviso y además indivisible. Si es compuesto, no tiene ser mientras sus
componentes estén separados, sino cuando, unidos, constituyen el compuesto.
La unicidad de Dios
La Unicidad refiere a que no puede haber otro ser de la misma naturaleza. La unicidad es la negación
de pluralidad: el hijo único es el que no tiene hermanos ni hermanas. Dios es único por ser infinito,
su ser no se opone a nada que le sea extraño. No se opone a lo finito, puesto que los seres finitos
son participación del Ser infinito.
Que Dios es Uno no quiere decir simplemente que sea uno como lo son los entes (todo ente es
también uno), sino que la unidad divina, la unidad del Ipsum Esse subsistens, conlleva la unicidad:
Dios es Uno y Único. A ello se opone el politeísmo (habría muchos dioses), el dualismo (dos dioses:
uno el principio del bien, y otro el principio del mal) y el henoteísmo (un Dios supremo y varios
dioses inferiores).
• Por aseidad. Dios es el ser por sí, el ser necesario, el ser subsistente; pero la aseidad no
puede pertenecer ni ser comunicada a varios.
«En un sujeto determinado, la belleza y la bondad son una misma cosa, pues se fundan en una
misma realidad que es la forma, y por esto lo bueno se considera como bello. No obstante, difieren
sus conceptos, porque el bien propiamente se refiere al apetito, ya que bueno es lo que todas las
cosas apetecen (quod omnia appetunt)... En cambio, lo bello se refiere al poder cognoscitivo, pues
se llaman bellas las cosas que vistas agradan (quae visa placent). Por eso, la belleza consiste en la
debida proporción, ya que los sentidos se deleitan en las cosas debidamente proporcionadas».
• También se entiende la belleza como armonía: unidad en la variedad. En Dios hay una
infinita riqueza de perfecciones: toda la variedad de perfecciones del mundo están en Él en plenitud.
• Siendo Dios suprema bondad y suprema belleza, en conocerle y amarle está la máxima
felicidad posible para la criatura espiritual, pues todas las perfecciones que encontramos en las
criaturas y que nos atraen se encuentran infinitamente en Dios, y además sin mezcla alguna de
potencialidad e imperfección.
14. LA TRASCENDENCIA
Trascendencia
Significa aquello que es o está fuera de otro o sobre otro, aquello que excede o rebasa a otro. El
término correlativo y opuesto es inmanencia, que es la característica por la que algo permanece en
sí mismo, clausurado en sí sin salir fuera. La trascendencia de Dios respecto al mundo es absoluta;
Dios es el Absoluto en el sentido literal de esta palabra, el que está absuelto o desligado
radicalmente de las cosas. Hay que tener en cuenta que la trascendencia y la inmanencia se dan en
Dios; la trascendencia por lo anteriormente dicho; la inmanencia se da por la omnipresencia: Dios
está presente en todas las cosas por esencia, presencia y potencia, es decir, por el hecho de que
Dios le ha dado el ser a todo cuanto existe, y que continúa presente en todas las cosas como causa
primera. Ahora bien, hay que entender bien estos dos términos, principalmente la inmanencia,
puesto que corre el peligro de caer en un panteísmo.
15. EL OBRAR DIVINO: LA CIENCIA DIVINA. DIOS, INTELIGENCIA INFINITA
• Que hay inteligencia en Dios puede probarse también porque todas las cosas están
finalizadas, y siendo el fin lo primero en la intención, el fin debe estar presente intencionalmente,
es decir, en alguna inteligencia: Dios es ese ser inteligente que dirige todas las cosas a su fin.
La ciencia de visión
La ciencia divina, por ser perfecta, conoce no solamente a sí mismo, sino también todas las cosas. El
conocimiento que Dios posee de todos los existentes en el pasado, en el presente y en el futuro se
suele llamar ciencia de visión. Aquellas cosas que ni han existido ni existen ni existirán, se denomina
ciencia de simple inteligencia.
Al no haber ninguna multiplicidad en el Intelecto divino, Dios conoce todo en el mismo y único acto:
su conocimiento no es discursivo ni habitual, sino intuitivo y siempre actual. Mientras el
conocimiento humano conoce una cosa después de otra, sucesivamente, en el ser de Dios, que es
su mismo entender, no hay prioridad ni posterioridad, sino que todo Él es a un tiempo; luego el
conocimiento de Dios no tiene antes y después, no es sucesivo, sino que entiende todas las cosas a
la vez.
Dios conoce el mal al igual que cualquier otra cosa. Sin embargo, dado que el mal no es propiamente
una cosa, un ente, sino algo que tiene su razón de ser en el bien, al que se opone como privación,
Dios, conociendo el bien, conoce el mal. El mal es real, pero no es una cosa, sino algo que existe en
un sujeto: es la ausencia, privación o corrupción del bien; para ser, el mal necesita radicar en un
sujeto, tiene su fundamento en el bien y en el ser; no es cognoscible en sí.
La voluntad de Dios es causa de las cosas, pero como Dios obra precisamente por su voluntad y no
por necesidad de naturaleza, no quiere a las criaturas necesariamente sino libremente, porque la
bondad de las criaturas nada añade a la Bondad Infinita de Dios:
«Como la bondad de Dios es perfecta y puede existir sin los demás seres, que ninguna perfección
puede añadirle, síguese que no es absolutamente necesario que quiera cosas distintas de Él». Dios
no quiere necesariamente los seres distintos de Él, sino libremente. Sin embargo, supuesto que los
quiere, no puede no quererlos: los quiere con necesidad condicionada a su voluntad de crearlos.
Cuando más esse tienen los entes más activos son; de ahí que Dios, que no tiene esse
sino que es Esse per essentiam tendrá la máxima potencia activa. Señala Santo Tomás que
omnipotencia es un atributo que comúnmente todo el mundo le atribuye a Dios, pero que, sin
embargo, el verdadero sentido de la omnipotencia divina no es tan fácil de entender. Que Dios todo
lo puede es consecuencia de haber registrado en Él potencia activa. La potencia activa de Dios,
tomada extensivamente, en cuanto alcanza todo, se denomina omnipotencia. Dios creador:
significado del crear Divino como causa donante del ser «ex nihilo». Partimos del siguiente
propuesto Tomista: « Lo que se dice por Esencia es Causa de lo que se dice por participación», en
otras palabras, todo lo que es participación es causado por Aquello que es por Esencia. Dios es el
ser por esencia y, por tanto, es la causa de todos los seres. Dios es ente por Esencia, porque es el
Ser mismo, y todo otro ente es participación; porque el Ente que es su Ser no puede ser más que
uno, como ya hemos visto. Luego Dios es causa del ser de todo lo demás. El efecto propio de la
Causalidad de Dios es el ser de todo ente. En consecuencia, la causalidad trascendental Divina es
una producción de la nada. La creación de la esencia supone la creación de la materia de los cuerpos.
La acción de Dios no presupone la materia necesariamente, porque ésta es un ser en potencia, y
Dios es Acto Puro, con lo que es anterior y causa de la materia. La creación es el modo de causar
radical y absoluto propio de Dios, que da el mismo acto de ser a las cosas sin necesidad de ninguna
materia existente.
18. CREACIÓN
• Dios es Creador (causa eficiente, potencia creadora): La capacidad que el Absoluto posee
para crear se sigue de que es omnipotente. La posibilidad de producir las cosas en el ser sin materia
previa forma parte de la infinitud de Dios, del poder infinito en que el Absoluto consiste. La acción
de Dios estriba en la ausencia de necesidad de materia previa o cosa preexistente alguna, de nada
que no sea su poder infinito. La creación es una acción divina intransferible, incomunicable. Ninguna
creatura puede crear ni por propia virtud, ni siquiera como instrumento de Dios.
• Dios es causa del ser de las cosas: Lo que se predica esencialmente es causa de todo aquello
que se predica por participación. Dios es ente por esencia porque es el ser mismo, que todo otro
ente es por participación; aunque el ente que es su ser no puede ser más que uno. Por tanto, Dios
es causa del ser de todo lo demás. Todo esse participado es causado de manera inmediata por el
esse ipsum por esencia. Luego entonces, Dios es Causa primera y produce el esse
• Esencia, ser y creación: Tanto el ser y la esencia, han de ser creados. Dios a la vez que da el
ser, produce aquello que recibe el ser (en un solo acto). La esencia o quiddidad no preexiste al esse,
si lo fuera, no sería nada. Cuando se indica que prima rerum creatarum est esse no se quiere decir
que lo creado sea sólo el ser; lo que se crea es el todo (el ente, compuesto de esencia y ser), pero la
creación tiene esencialmente como término de referencia al ser mismo de la cosa creada, y por
medio del ser mismo, la cosa (esencia).
• Creación activa: La creación activa o acción de crear es Dios mismo; es decir, no se diferencia
de la causa creadora. El ser del poder de Dios es idéntico a este poder. A acción creadora de Dios es
Dios mismo, pues su acción es su ser. La creación activa es el mismo Ser Subsistente.
• Relación creador-creatura: La creación es como una cierta relación a Dios, con novedad de
ser. Las cosas son efecto de Dios; Dios es causa essendi de las cosas y éstas dependen de Él. Dios
está en las cosas y se predica algo de Él en relación a las creaturas.
• La libertad de Dios al crear: Dios crea el mundo libremente, no por necesidad. La creación
es fruto no de una necesidad natural, sino de la libertad divina. La acción divina en cuanto creadora
es su misma voluntad respecto al mundo; esa voluntad es libre: Dios no quiere sus efectos
necesariamente, sino libremente, pues la bondad de las criaturas nada añade a la bondad infinita
de Dios.
19. LA CONSERVACIÓN
La conservación es el influjo constante de Dios sobre las criaturas por mantenerla en la existencia,
ya que ninguna criatura puede mantener en sí su ser, si la causa creadora no mantiene su creación.
Ya que los seres creados son contingentes y su ser es siempre exterior a su esencia; se requiere o es
necesaria la comunicación del acto de ser por parte de Aquel que se lo ha conferido. La conservación
es la presencia del Ser en el ser del ente no es transeúnte sino permanente: ninguna criatura puede
mantener su ser, perdurar en el ser, si la causa creadora no mantiene su actuación, ya que depende
de ella en su ser y en su obrar, es decir, son efectos suyos, y suprimida la causa, desaparece el efecto.
La conservación es la continuación o prolongación de la misma acción creadora por la que se da el
ser a las cosas.
Puede definirse como la concepción del ordenamiento de las cosas hacia un fin, y la ejecución de
esa concepción.
El cuidado que tiene Dios para que las criaturas se dirijan a su fin es la providencia. Dios dirige las
cosas a sus fines, tiene cuidado de que todo alcance su fin particular y al mismo tiempo sea acorde
con el fin general del universo. La providencia comprende dos aspectos:
• Dios es providente. Además de la vinculación a Dios que las criaturas tienen en el ser y en el
obrar, tienen también la vinculación correspondiente a sus fines: las criaturas están finalizadas. La
causalidad divina en la creación, conservación y el mismo obrar de los entes es acción eficiente; la
providencia es la misma acción divina respecto a la finalidad. Dios dirige las cosas a sus fines, tiene
cuidado de que todo alcance su fin particular, y al mismo tiempo sea acorde con el fin general del
universo.
• El plan divino con respecto a todas las cosas que han de ser dirigidas a su fin. Con respecto
a ese fin la providencia es inmediata para todas las criaturas porque en su entendimiento tiene la
razón de todas, incluso de las ínfimas, y porque a cuantas causas encomendó algún efecto las dotó
de la actividad suficiente para producirlo, para lo cual es indispensable que de antemano conociese
en su razón propia el orden de tales efectos. • La ejecución del plan (Gobierno efectivo). Respecto
a la ejecución de este plan, Dios se sirve de causas segundas, haciéndolas participar de su poder de
gobierno. La providencia divina dirige a las criaturas conforme a la naturaleza de éstas, es decir, se
aplica a ellas el modo de ser necesario, contingente o libre que las criaturas poseen.
1. INTRODUCCIÓN
objeto formal La gnoseología estudia críticamente el valor de verdad del conocimiento humano.
objeto material, es el conocimiento, en general.
Método
2. PROBLEMA CRÍTICO
El problema crítico básicamente gira alrededor de la pregunta ¿qué podemos conocer? pero para
entrar en este problema se tienen que explicar algunos tesis, posturas y conceptos.
A. EL VALOR DE LA CRÍTICA.
La actitud crítica pretende que no se debe aceptar nada como firmemente establecido.
Cometido de la gnoseología
Es posible una autocrítica del conocimiento, en el sentido original de crítica como discernimiento.
La facultad intelectiva goza del poder de hacerse cargo del conocimiento sensorial y, sobre todo, es
capaz de reflexionar sobre sus propios actos y deficiencias de hechos; y en ese sentido se emplean
frecuentemente fórmulas tales como recapacitar, volver sobre las propias opiniones, revisar
nuestros juicios, etc.
El lugar de la gnoseología
Posee la primacía del enfoque ontológico sobre el gnoseológico y así vuelve a ser reconocida y
justificada con riguroso argumento por el pensamiento contemporáneo. En primer lugar conocemos
realidades; sobre esta base, conocemos que conocemos.
El trabajo de esclarecer la verdad siempre sido acompañado del esfuerzo por impugnar el error. La
inteligencia del hombre está básicamente orientada hacia la verdad, pero el error puede llegar a
afectar a los propios principios primeros del conocimiento. Sucede que lo largo de la historia se han
negado los principios primeros y las verdades más evidentes. La metafísica ahondando en estas
incertidumbres germinales, ha procedido a refutar tan fundamentales desviaciones.
C. ESCEPTICISMO
Aunque la palabra procede del griego y significa examinar, en el sentido filosófico esa palabra refiere
la actitud que concluye que nada se puede afirmar con certeza, por lo cual debemos abstenernos
de todo juicio.
Formas y Argumento
Las formas del escepticismo se pueden distinguir según su alcance. De manera general podemos
distinguir dos tipos: universal, que se dirige contra la cognoscibilidad de la verdad de todo juicio en
general; y parcial, que cuestionó solamente la legitimidad de determinados juicios. Estas a su vez
pueden subdividirse de dos formas: absoluta, que afirma que la verdad del juicio es totalmente
incognoscible; Y el relativo, que se refiere solamente al estado actual del escéptico. El escepticismo
griego el más antiguo, y tiene cuatro variantes:
• Pirronismo: se propone vivir en una completa abstención del juicio, para conseguir la
ataraxia o perfecta indiferencia, ante todo.
• Probabilismo: se admite que cabe salir de la duda pronunciándose a favor de una opinión
que se admite sólo como probable. No se posee la verdad si no únicamente se vislumbra lo plausible
o verosímil.
• Fenomenísmo: según esto, sólo conocemos las cosas tal como aparecen, como meras
apariencias, pero no podemos saber lo que de verdad son.
• Empirismo: se admiten los fenómenos en su aspecto fáctico, cabe buscar las leyes por las
que se relacionan entre sí, pero siempre sin superar lo dado de la experiencia
Argumentos escépticos:
D. IDEALISMO
Trascendencia de la inmanencia
Las gnoseologías idealistas. Sostienen que la mente humana no alcanza otro objeto inmediato que
sus propias representaciones, únicas realidades que pueden conocer; porque nuestra inteligencia
no puede habérselas más que con ideas, y nuestra sensibilidad con fenómenos o apariencias
empíricas.
El idealismo considera el ente como una cierta actuación del conocimiento. El ser es puesto por la
conciencia, es su resultado, su efecto; y, por tanto, no la trasciende: pertenece a la conciencia.
E. REALISMO
Realismo Crítico:
• El racionalismo y los límites de la razón: el estilo racionalista será cuando los momentos
lógicos demostrativos se vuelven prioritarios sobre los actos contemplativos. Las corrientes del
pensamiento que se basan en la sola razón formal para hacer filosofía. La vía racional no es el único
camino hacia la verdad. La razón no es autosuficiente, pues depende de los conocimientos
inmediatos. La razón, debe permanecer abierta al misterio ontológico. El uso justo inmoderado de
la razón, puede sintetizarse con la palabra razonabilidad.
• El abandono de la razón: se puede presentar bajo diversas formas, por ejemplo, como
fideísmo filosófico, como reducción de la razón a la voluntad de dominio, incluso puede llegar a la
desconfianza contemporánea la racionalidad.
Consideremos ahora algunas formas fundamentales de la racionalidad, podemos verlas como tipos
de actos racionales, o en orden a la finalidad cognitiva, o en sus objetivaciones culturales, incluso
como grupos de hábitos operativos. Aristóteles se refirió a esta temática como la teoría de los cinco
hábitos intelectuales. El cristianismo añade la fe teologal como fuente de conocimiento, a partir de
la cual nace la racionalidad teológica, donde la fe se combina con la razón.
3. EL CONOCIMIENTO EN GENERAL
A. EL ACTO DE CONOCER
Conozco. He aquí el punto inicial. Para ello utilizamos verbos cognitivos, con matices diversos, pero
claros en el lenguaje ordinario: saber, conocer, entender, estar informados, percibir, ver, pensar,
comprender. Se emplean con referencias a ideas, contenidos mentales, ciencias o personas. Los
verbos cognitivos son transitivos, pues tienen sentido con relación a un objeto, que puede ser una
cosa, una persona, una idea o cualquier tipo de realidad. Lo anterior indica que nuestro
conocimiento es una relación con otra cosa, que se dice precisamente conocida. Por ello podemos
concluir que nuestro conocimiento es:
• Una relación con la realidad: el conocimiento comporta una relación entre el cognoscente
y lo conocido. En este sentido, coloca al sujeto en situación de apertura. El que conoce se abre al
mundo. El objeto conocido puede ser la realidad externa o las propias ideas. También el
conocimiento es una realidad y, por eso, es cognoscible.
• El conocimiento es un acto psíquico: porque sólo el sujeto advierte que está realizando tal
acto (esta advertencia se llama conciencia). Esto no significa que cualquier acto de conocer no sea
físico en ningún sentido.
• El conocimiento es un acto inmaterial: conocer para Aristóteles es poseer una forma sin
materia (captar o aprehender las esencias). Cuando digo que conozco un perro, no significa que he
introducido materialmente el perro en mi mente, sino que digo, he aprehendido la esencia de perro
y por ello lo puedo representar en mi mente.
B. INTELIGENCIA Y SER
¿Qué significa conocer una realidad? Evidentemente, no es modificarla ni obrar sobre ella, ni
poseerla físicamente. Al ser un acto originario, irreductible a otro acto o evento, el conocimiento no
puede definirse. El conocimiento de la realidad se relaciona con el ser de las cosas, con lo que son.
Saberlo, es darse cuenta de que existen, y saber qué son. Comprender una entidad es hacer que, de
algún modo, ella ‹‹entre›› en nuestra inteligencia de una manera intencional (no física ni espacial),
precisamente para permitirnos ‹‹hacernos cargo de su ser››.
Hay una correlación intrínseca entre la inteligencia y el ser: el ser es comprensible, y su comprensión
es siempre comprensión del ser. En este sentido el conocimiento es un modo superior de ser y vivir.
Las formas del ser se relacionan con las formas del conocimiento.
El conocimiento sensible se refiere a algunas formas cualitativas y cuantitativas de los cuerpos.
La inteligencia conoce todas las cosas en cuanto son. Es además la capacidad de captar las cosas en
tanto que, situadas en el ser, es decir, en cuanto son y son de un cierto modo. La inteligencia es la
capacidad cognoscitiva como tal sin añadiduras.
El objeto de la inteligencia no es ya una particularidad restringida de las cosas, sino el ser de
cualquier entidad, con lo que resulta una facultad universal.
La universalidad manifiesta a su vez la trascendencia de la inteligencia.
La mente humana está universalmente abierta al ser, en sus infinitas manifestaciones. Esta
característica determina nuestra condición espiritual.
La apertura del hombre al ser es una característica de la naturaleza humana.
• Las cosas se comprenden en la medida en que son; análogamente se puede decir que el
‹‹contenido›› de ser de una cosa hace que esa cosa sea inteligible para nosotros. La inteligibilidad
(que es la verdad ontológica o la verdad del ser) es una característica ‹‹trascendental››: todo ente
resulta comprensible en cuanto es. Las negaciones se refieren a cosas inexistentes.
Las privaciones son carencia de una propiedad en un determinado ente. La privación no es simple
ausencia, sino la ausencia de algo bueno, debido o conveniente (por eso es un mal). Como las cosas
se conocen en cuanto son, las modalidades de ser determinan los tipos de inteligibilidad. El sentido
fuerte del ser corresponde al ser actual. El ser potencial, posible, irreal, se pueden conocer como
tales pero con referencia al núcleo fuerte o central del ser, que es el acto.
La posibilidad también es un modo de ser y se puede conocer como posibilidad de ser. Decimos que
algo es irreal si lo pensamos o imaginamos aunque no exista o no haya existido. El ser irreal tiene
una existencia mental. Los escolásticos hablaban, en este sentido, de entes de razón, que existen
como puros objetos pensados.
• Lo primero que el entendimiento capta en las cosas es el ente, una cosa es cognoscible en
cuanto está en acto.
• Todo lo que hay «es», Y además es «algo», estos dos factores denominan al ente.
• La noción de ente es un inteligible, no puede haber nada que no sea objeto de la inteligencia,
todo es algo, es decir, ente.
Operaciones de la inteligencia
Hay un movimiento que va de los sensible del intelecto y una reflexión por lo cua va del intelecto
fantasma o imagen del cual se abstrajo la especie universal, y así se obtiene el conocimiento del
singular.
4. LA PERCEPCIÓN SENSIBLE
(Del latín sensibilitas, sentido) es la facultad de percibir sensaciones, o de percibir mediante los
sentidos. Facultad de conocer distinta de la del entendimiento. Capacidad de recibir objetos en los
sentidos mediante la sensación. Es el sentirse pasivamente afectado por las cosas; a ella responde
de un modo activo y espontáneo la facultad de pensar, llevada a cabo por el entendimiento.
• Dimensión psíquica: las sensaciones son eventos psíquicos y no puramente físicos; son
cualidades no reductibles a otra cosa. La descripción fisiológica del dolor o de la visión
B. NIVELES SENSORIALES
• La sensibilidad externa mira al ambiente externo del sujeto que siente y percibe. Los
sentidos externos detectan unitariamente aspectos cualitativos y cuantitativos de los cuerpos que
circundan el organismo y actúan sobre él. Cada sentido externo detecta su objeto propio de
conocimiento. Los sentidos externos en unión con los centros cerebrales, informan también sobre
aspectos cuantitativos de las cosas exteriores, como sus formas, dimensiones, número,
movimientos, aspectos, conocidos como sensibles comunes.
La sensibilidad interior formal recibe y fija las ‹‹formas›› fragmentarias del ambiente,
elaborándolas e integrándolas.
• Percepción: es la objetivación de un contenido representativo mediante la integración de
muchos datos sensoriales. La familiaridad con los objetos hace que poco a poco aprendamos a
percibir las cosas.
Imaginación
Memoria
La memoria no sólo reproduce imágenes, sino que reconoce lo pasado, según diversos niveles de
objetivación. La memoria animal se limita a reconocer objetos o eventos experimentados en un
tiempo pasado, relacionados con los intereses de la vida puramente instintiva; mientras que la
memoria humana está penetrada por la inteligencia, que objetiva en abstracto la ratio temporis o
noción del tiempo.
5. LA COMPRESIÓN CONCEPTUAL.
Aprendemos el significado de las palabras gracias a su uso público. En los primeros años
comprendemos el significado de esto o aquello mediante la interacción con la realidad.
Es la sensibilidad superior (memoria, imaginación, experiencia) que nos brinda las primeras
objetivaciones de la realidad, aun vinculadas con la realidad (la cosa). La repetición de tal
experiencia lleva a la emergencia del significado; tal significado se capta en primer lugar en la
experiencia, separada de las experiencias concretas: se trata de un significado abstracto.
Platón no creía poder encontrar auténticas esencias en la naturaleza de las cosas; sostuvo que esas
esencias subsistían separadas. Su teoría se llama idealismo exagerado. Entonces llegó Aristóteles y
propuso la tesis de la abstracción de la esencia a partir de la experiencia, un realismo moderado.
Las bases del pensamiento nacen sobre la base de una compleja red de experiencias dinámicas. La
experiencia es un conjunto estable de repetidas percepciones, recuerdos, imágenes,
confrontaciones respectivas a ámbitos de objetos concretos; esta se configura como una serie de
hábitos. No se trata de un conocimiento abstracto, sino existencias e inmediato. No es estática pues
esta puede enriquecerse siempre con nuevos matices y aspectos imprevistos.
Pensamiento y Cerebro
Nuestro pensamiento está radicado en nuestro cerebro en la medida que está vinculado a símbolos
y experiencias sensibles. El acto espiritual trasciende hasta tal punto la materia, que ningún evento
material le es proporcionado. Cada vez que pensamos algo específico se altera nuestro cerebro. No
todos los conceptos tienen una directa correspondencia con una experiencia (al concepto de
relación no le corresponde ninguna imagen).
Pensamiento y Lenguaje
Con el pensamiento, el hombre domina el mundo de los símbolos y por esto, puede alterar sus
significados y hacer uso de los signos de modos muy variados. Según Wittgenstein, el uso de los
signos es como un juego, pues está ligado a reglas convencionales usadas con libertad.
• Pragmática: relación con el intérprete, alude a la acción lingüística del que habla y de su
interlocutor.
• Sintáctica: relación recíproca entre los signos. La estructura sintética puede alterar los
signos.
La función semántica se aplica a los significados y, a través de ellos, a la realidad. Estos son el sentido
de los términos y la realidad mentada en su referencia. Desde el punto de vista del conocimiento,
los fines principales del lenguaje son:
• Actuar al comunicar.
• Conceptualismo: dice que las ideas universales únicamente existen en la mente humana.
En su forma más corriente, nos haríamos una idea o esquema interpretativo de las cosas, que en sí
mismas serían incognoscibles.
• Platonismo: esta separa los inteligibles del mundo concreto, haciéndolos absolutos e
idealizados, como si fueran existencias separadas.
• Realismo Aristotélico: en este caso el concepto universal significa una verdadera naturaleza
común a muchos, pero contiene aspectos lógicos, discernibles como tales.
El universal significa una esencia o propiedad real, pero añade un modo de significar lógico, exclusivo
de la mente humana, no trasferibles a las cosas extramentales.
El concepto hace conocer, aunque sea imperfectamente, algo esencial de la realidad. Los conceptos
revelan aspectos ontológicos de la realidad y nos abren el campo de las posibilidades. Nos velan y
ocultan la realidad. Estos dejan de lado matices individuales y la existencia concreta de las cosas, en
su riqueza de actividades. El concepto se concentra en una formalidad. Las ideas universales
desvelan a nuestra mente un modo de ser, liberado de las condiciones de su realización material.
No existe un isomorfismo entre lenguaje, lógica, pensamiento y realidad.
6. LA VERDAD
La verdad es la adecuación de la cosa y el entendimiento, según santo Tomás. Esta definición tiene
dos características: 1) en ella se expresa formalmente la razón de lo verdadero; en esa conformidad
o adecuación de la cosa y el entendimiento se realiza lo que la verdad es en su propia esencia; 2)
comprende todos los sentidos que puede tener la verdad.
Parte del concepto de ente como aquella noción que primeramente concibe el intelecto, ya que es
la idea más evidente y en la cual vienen a resolverse todas sus concepciones. Pues bien, la verdad
es un concepto tan amplio como el de ente, se convierte con él: ens et verum convertuntur.
La verdad añade algo al ente en cuanto expresa una formalidad. El entendimiento al conformarse
con el ente adquiere la misma forma que la cosa entendida tiene ya en sí, se hacen intencionalmente
una misma cosa.
El concepto de verdad es análogo: los entes causan la verdad, pero donde primariamente se
encuentra la razón formal de la verdad es en el entendimiento.
Adecuación al ser
La definición de verdad de Sto. Tomás implica la existencia de la mente humana y la realidad extra-
mental, la noción de ente es lo primero que el entendimiento alcanza, pues una cosa es cognoscible
en tanto que está en acto (aunque lo más cognoscible de suyo puede ser lo menos para un
entendimiento limitado). La adecuación veritativa (correspondencia o conformidad) se realiza en
términos de ser. La mente conoce el ser de la realidad.
La verdad se funda en el ser de la cosa, toda forma encuentra su fundamento en el acto de ser, este
es el acto puramente actuante de todas las determinaciones.
Conocer no es aprehender una cosa tal como está en el entendimiento; sino aprehender, en el
entendimiento, la cosa tal como es.
La adecuación veritativa no es simétrica (la verdad que se dice de las cosas en comparación al
entendimiento humano es en cierto modo accidental a ellas, no las constituye en lo que son): la
mente humana debe adecuarse a la realidad o dejarse medir por ella, pero no es la mente humana
la que mide a la realidad. El intelecto se dice verdadero en cuanto se conforma con la realidad. Más
que ser una creación humana, la verdad, es un descubrimiento. A pesar de ser asimétrica la
inteligencia puede no hallarse adecuada a la realidad, cuando no juzga o, incluso, puede contrariar
la realidad, si está en lo falso. La noción de verdadero conlleva las nociones de falsedad, discordancia
entre la mente que juzga y la realidad juzgada.
• La verdad ontológica: una cosa es verdadera en cuanto depende de una inteligencia que la
ha proyectado o hecho. Cualquier cosa en la medida que es se dice verdadera. «Verdadera»
significa: inteligible, precisamente, en cuanto es. Análisis de la verdad en el juicio y la proposición
(verdad lógica: la conformidad del cognoscente en acto con lo conocido en acto). La mente expresa
la verdad en las proposiciones sobre las que emite un juicio.
• El juicio implícitamente afirma la verdad sobre sí mismo. verdad y ente: la verdad se refiere
al momento en que las cosas «mueven» a la inteligencia y la informan.
A. DUDA
• Duda positiva: las razones en favor de un extremo y el otro parecen tener igual peso.
B. OPINIÓN
C. FE
La voluntad mueve al entendimiento a asentir con certeza, sin miedo a que sea verdad la opinión
contraria, basándose en el testimonio y la autoridad de otro. No hay temor a equivocarse, hay
firmeza de adhesión. La certeza de fe es libre. Es la situación subjetiva que tiene que ver con la
percepción de la verdad.
D. CERTEZA Y EVIDENCIA
• La certeza: es el estado de la mente que se adhiere firmemente y sin ningún temor a una
verdad.
• La evidencia: es la presencia de una realidad como inequívoca y claramente dada. La
evidencia es la inmediatez con que lo conocido se presenta a la inteligencia. La evidencia constituye
el único fundamento suficiente a de la certeza. Así como la verdad se basa en el ser de la cosa, la
conciencia de la percepción de la verdad se basa en la patencia objetiva de la realidad. Se buscan
criterios universales que permitan discernir la verdad. El criterio fundamental intrínseco al acto
cognitivo es l manifestación de la realidad conocida al cognoscente o evidencia. El criterio
fundamental de acceso a la verdad tiene que ser:
• Personal: el criterio de verdad exige empeño personal: ningún dato externo sirve si la
persona no puede o no quiere entender.
• Universal: al menos potencialmente, pues la verdad debe ser universal y accesible a todos
los seres humanos. Exige intersubjetividad, debe estar al alcance de todos. En la evidencia no se
exige que el objeto patente sea entendido del todo.
E. CERTEZA Y VERDAD
La certeza no es lo mismo que la verdad; la verdad es la conformidad del entendimiento con la cosa,
la certeza es un estado del espíritu que, en condiciones normales, procede de hallarse en la verdad,
de saber (certeza objetiva: el entendimiento se adhiere a una proposición verdadera).
Variedad de evidencias
• Quoad se y quoad nos: La causa de que una proposición sea evidente es porque el predicado
está incluido en el concepto del sujeto. Los conocimientos evidentes, que no necesitan
demostración, son proposiciones inmediatas o per se notae: que se conocen por sí mismas. Hay de
dos tipos:
Relatividad de evidencias
Aunque la evidencia sea objetiva, la evidencia se relaciona con un sujeto capaz de ver, y así posee
cierta relatividad.
• El tipo de evidencia objetiva se vincula a ciertas materias: no todos los campos poseen el
mismo tipo de inteligibilidad para nosotros. Hay diversidad de visibilidad intelectual. La evidencia
no elimina la dimensión del misterio de la realidad.
• La claridad emerge del orden del pensamiento: en función del uso correcto de aspectos
lógicos, lingüísticos y comunicativos.
• La evidencia se relaciona con disposiciones afectivas: afecta a la percepción de
manifestaciones.
• Hay que aprender a contar con evidencias suficientes, no absolutas: las evidencias excluyen
dudas razonables, aunque no toda dificultad.
• Algunas evidencias pueden ser engañosas y se reducen a una apariencia de verdad: puede
ser por motivos objetivos o subjetivos, son certezas basadas en pseudo- evidencias.
F. ERROR
• Causa del error: es una causa defectiva (no eficiente). La voluntad no quiere el mal por sí
mismo, sino sólo en cuanto que el juicio correspondiente aparece como un bien, ya que pone fin a
la búsqueda de la verdad.
A. MEDIACIONES RACIONALES
Las verdades inmediatas son objetos de visión intelectual. El acto de la razón, en cambio, es probar
demostrar, deducir, efectuar el tránsito entre conocimientos.
• Hacia los principios reales: no partimos de una impresión profunda. Tenemos que
descubrirlos con ayuda de los primeros principios quoad nos, aplicados a la experiencia.
El saber parte de lo más inmediato, de aquí progresa en todas las direcciones del conocimiento. Las
cosas captadas de modo primitivo (inmediato) son el punto de partida para el resto del
pensamiento. Principio es aquello que se conoce primariamente, al intelecto le corresponde la
comprensión de lo inmediato. Estos principios son gnoseológicos, pero también ontológicos (a
metafísica los ilustra pero no los funda, ellos son el fundamento). Corresponden una fuente segura
para legitimar un juicio.
Existencia de principios
Corresponden una fuente segura para legitimar un juicio. El principio da consistencia al edificio
epistémico, son el fundamento. Responden al porqué de la razón. La razón será una premisa o
presupuesto que legitima mis afirmaciones. Al ser, el principio, intuitivo (obvio) se remite a un
principio inmediato universal.
• Universales: válidos para todo ser racional. Fundamento dialógico entre los hombres.
• Últimos: no justificables por otros, son indemostrables. Son aquellos por los que se justifica
todo lo demás.
a. Todo sujeto, al conocer, está siempre inmerso en el mundo (fondo habitual) y, está también,
presente a sí mismo. Los principios existenciales son: el mundo, yo y los demás. Se parte del
conjunto naturaleza física/yo/otras personas. La primera advertencia llega del ser de las cosas. Son
conocidos por todo cognoscente. Son epistémicamente necesarios.
Un enunciado no puede ser verdadero y falso a la vez en el mismo sentido. Otras formulaciones
próximas: Principio de identidad, el ser es el ser, lo verdadero e verdadero; y el principio de tercero
excluido, entre l ser y el no ser, entre una afirmación y su negación, si tomamos los términos
proposicionales en el mismo sentido, no hay situación intermedia.
• El conocimiento de los primeros principios. Los principios ontológicos son captados por el
intelecto sobre la base de una mínima experiencia adecuada, de naturaleza sensible/intelectual. Se
inducen de la experiencia iluminada por el intelecto.
c. Los principios ontológicos son una posesión natural, implícita pera vivida, preobjetiva
y, por tanto, prelingüística, que opera en el pensar ya actuar racional.
d. No son simples objetos intuidos, sino una plataforma del pensamiento previa a las
objetivaciones conceptuales, pueden considerarse preconscientes.
• Principio de inferencia lógica: Lo que posee una característica, posee todo lo que esa
característica implica como tal, no de una manera accidental.
• Principios hermenéuticos.