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Este documento describe tres ámbitos de la ética de los negocios: 1) La microética, que analiza las normas de intercambio justo entre individuos; 2) La macroética, que examina conceptos como la justicia, legitimidad y naturaleza de la sociedad en relación con los negocios; 3) El nivel molecular, que extiende la microética a las corporaciones y se enfoca en las responsabilidades éticas de los directivos y empleados de grandes empresas. El documento también discute brevemente la evolución histórica de la relación
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Este documento describe tres ámbitos de la ética de los negocios: 1) La microética, que analiza las normas de intercambio justo entre individuos; 2) La macroética, que examina conceptos como la justicia, legitimidad y naturaleza de la sociedad en relación con los negocios; 3) El nivel molecular, que extiende la microética a las corporaciones y se enfoca en las responsabilidades éticas de los directivos y empleados de grandes empresas. El documento también discute brevemente la evolución histórica de la relación
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ÁMBITOS DE LA ÉTICA DE LOS NEGOCIOS - DOMINIOS DE LA RESPONSABILIDAD

SOCIAL

JUAN CARLOS GÓMEZ FULAO*

ARG

No habrá ética cívica sin ética política, ecológica, de la


información y muy especialmente sin ética empresarial, puesto
que la empresa es la organización por excelencia de nuestro
momento.
Adela Cortina (2000)

Maldito sea el público. Yo estoy trabajando para mis


accionistas.
William Vanderbilt (1850)

Ética: valores y principios universales. La ética de los negocios y sus ámbitos de acción.

Hubo un tiempo donde la Ética1 y la Economía estuvieron reunidas; los trabajos aristotélicos así lo
atestiguan. Hay otro lapso donde se evidencia la distancia, es el tiempo en que los valores comienzan a
quebrarse. Es a partir de la década del 80 donde germinan nuevos atisbos de aglutinamiento de los campos de
estudio –economía – ética –administración – y naciendo como objeto de estudio la responsabilidad social y
que por tratarse de la vida de las organizaciones de negocios consolida el nombre de responsabilidad social
empresaria (RSE) que a partir de 90´, globalización mediante, comienza a hacerse notorio a través del análisis
de las acciones de los gigantes corporativos muchos de los cuáles espejan irresponsabilidad e incorrección en
sus comportamientos.

Muy lejos estamos de la visión aristotélica de la economía y su fuerte distinción entre economía o
comercio doméstico – oikonomikos2 - y para el lucro – chrematisike - y también del carácter que le confiere
Adam Smith a la última acepción al ubicarlo como la institución central y la virtud principal de la sociedad
moderna. Una rama de la economía política que se ocupa de la manipulación de la propiedad y la riqueza así
como la maximización del beneficio del propietario a corto plazo

En nuestros días y con mayor notoriedad brota el precepto darwinista social de la supervivencia del
más apto y donde la vida en los negocios transcurre en el inquietante juego competitivo de los hombres que

*Doctor en Ciencias Económicas – Doctor en Psicología Social. Profesor Titular de Teoría de la


Administración y del Seminario sobre Ética de las Ocupaciones. Director del Centro de Estudios
Organizacionales (FCE-UBA). [email protected]
1 Del griego ethos, lugar habitual de la vida. El adjetivo ético tiene dos significados. Designa tanto la ciencia

que trata de la moralidad del obrar, como esta última cualidad moral (el objeto de la ciencia). Diccionario de
Ética. Otfried Höffe, ed.
2 Para Aristóteles la economía – crematística – es una actividad totalmente desprovista de virtud y a quienes la

ejercían les denominaba parásitos.


1
con sus acciones amenazan la justicia social. Sólo si partimos de la definición de Ética como la investigación
sobre la naturaleza y los fundamentos de la moralidad, lograremos ver a la Ética de los negocios como aquella
que logra analizar los principios y los patrones que guían el comportamiento de individuos e instituciones
dentro del mundo comercial.

Con mayor frecuencia se reconocen pautas de comportamiento que alteran la vida de los grandes
conglomerados institucionales. En ese reconocimiento se encuentran procesos tales como los de dominación,
alienación, sumisión, manipulación y quebrantamiento de la subjetividad, procesos que alteran la condición
misma del sujeto, su accionar y el de las organizaciones. Mientras que hay empresas que dominan, alienizan,
someten, manipulan y quebrantan la misma razón de ser o el objetivo establecido, otras logran instituir un
círculo virtuoso dentro de si mismas promoviendo el desarrollo personal, organizativo y al mismo tiempo
encauzan ese desarrollo a la sociedad toda.

La organización empresaria como actor social de toda sociedad moderna se encuentra en constante
interacción con su ambiente externo, intercambiando permanentemente insumos, productos e información,
creando una íntima interdependencia entre ellas y el contexto, de esta manera su supervivencia depende de la
capacidad de reacción, adaptación y respuesta a las exigencias y demandas generadas del entorno. Como la
identidad individual ha cambiado y también lo ha hecho la caracterología identitaria de las organizaciones, es
posible estudiar el inconsciente organizativo a partir del cuál se descubre la identidad de aquellas, su cultura, lo que
permite reconocer quienes somos y que podemos llegar a ser como miembros de ella, resultando una manera
de explorar la liberación de energía de los actores o el pensamiento atrapado que favorecerá o entorpecerá
los procesos de transformación y cambio que conducen a la integración o a la quiebra en las relaciones de
individuos, grupos y contextos3.

Es así que el dinámico y complejo fenómeno de la gestión organizacional y de las continuas


interacciones de los actores puede considerarse a través de la representación social de los actores, sean éstos
individuos, agrupaciones u organizaciones – estudiando no solo mediante juicios técnicos sobre el
comportamiento, especialmente centrados en normas y reglamentos, como también aprovechando lo que
consigna la historia con el incesante desarrollo del mundo de los negocios, asimilando los valores más
trascendentes para analizar cada acto, decisión o estrategia y la manera de reparar los desvíos en las
consecuencias.

La Ética, disciplina ajena en otros tiempos a la naturaleza de los negocios, es la rama de la filosofía
que se ocupa de un tipo particular de saber, el saber de los valores trascendentes, el que permite establecer un
criterio diferencial entre lo correcto y lo incorrecto, lo propio y lo inadecuado, lo bueno y lo malo, lo virtuoso

3Sigmund Freud incluye en sus escritos la idea de la mente inconsciente donde el individuo posee un instinto
de destrucción y al mismo tiempo busca la integración o unificación.
2
y lo vicioso, lo justo y lo indebido, que hace concluir que para el estudio de los negocios resulta imposible
prescindir de la Ética ya que todas las acciones, consciente o inconscientemente, quedan implicadas en ella.

La Ética de los negocios como filosofía práctica no solo examina las teorías éticas y discurre acerca
de la justicia del capitalismo, también se ocupa de analizar los negocios como práctica social y no como
investigación de individuos aislados; de los ejemplos que muestran el rostro irresponsable del mundo
empresario mayoritariamente interesado en el dinero como símbolo de intercambio frecuente; de reconocer la
coincidencia de los valores declarados con las prácticas, del discurso con la acción y de la intencionalidad de la
organización, un vasto campo de interés que se fue extendiendo conforme la complejidad e incertidumbre de
lo contemporáneo.

Con el devenir del tiempo, la Ética de los negocios va teniendo aplicaciones más formales en la teoría
de los juegos y en la teoría de la acción racional, involucrado a especialistas en esta rama práctica de la
filosofía al mundo real de los ejecutivos empresarios lo que disminuye la brecha a la que aludimos al inicio de
este ensayo.

La Ética de los negocios presenta como interés primario la obtención de beneficio pero en su campo
de acción queda implicado que los negocios y fundamentalmente quienes lo ejercen pueden actuar
incorrectamente o bien que toda cuestión ética pueda caer fuera del campo de interés de las organizaciones
haciendo de esta disciplina un oxímoron4.

Pueden distinguirse tres ámbitos en la Ética que se corresponden con tres niveles de los negocios. El
primer ámbito, la micro ética, se ocupa de las normas de intercambio justo entre dos individuos y que por ser
parte de la ética tradicional analiza la naturaleza de las promesas (proposiciones), las intenciones y las
consecuencias del accionar individual que informa sobre las ideas de intercambio justo o la versión aristotélica
de justicia conmutativa, salario justo y también de la negociación.

El segundo ámbito es denominado el de la macro ética, es el espacio de la filosofía social y política de


variables tales como la justicia, la legitimidad y la naturaleza de la sociedad; el terreno que compete al mundo
de los negocios, sus funciones y de las normas institucionales y culturales para toda la sociedad, cuestiones
como ¿Cuál es el objeto del libre mercado? ¿Es justo el sistema? ¿Es la forma más eficaz de distribuir bienes y servicios en la
sociedad? ¿Cuáles son las funciones legítimas e ilegítimas del gobierno en la vida de los negocios? son propias de este ámbito.

4 Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o significados opuestos pero que dan lugar
a un nuevo sentido. Ver: Gómez Fulao, J.C. – Legna, Pablo Oxímoron o transparencia empresarial.
3
El último espacio es denominado por Solomon5 ámbito o nivel molar de la ética de los negocios que
extiende el dominio de la micro ética a la unidad básica de mayor configuración en el comercio actual: la
corporación y es allí que las cuestiones centrales de la ética de los negocios tienden estar dirigidas a los directivos
y empleados de las pocos miles de empresas que rigen gran parte de la vida comercial del mundo. La ética
molar de los negocios se centra entonces en las cuestiones que atañen a la función de la corporación en la
sociedad y el papel del individuo en ella. Al referirse a esta ética el autor considera que muchas de las
cuestiones más críticas se encuentran en los intersticios de los tres niveles del discurso ético, como por
ejemplo la cuestión de la responsabilidad social corporativa – el papel de la corporación en el conjunto de la
sociedad – y las cuestiones de las responsabilidades propias de cada puesto en la corporación.

La responsabilidad social empresaria y los valores mínimos de la Ética.

Hemos partido de la ética tradicional para detenernos en la ética de los negocios y a través de ella
reflexionar sobre la RSE. En todo el camino pueden reconocerse los valores mínimos de la ética que
conforme a Cortina (2000) son cinco que permiten un campo de estudio ampliado cuando se trata de la ética
molar de los negocios:

Libertad entendida como autonomía moral, es decir cada persona es libre de pretender unas cosas y
no otras, siempre que no dañe a los demás y como autonomía política, donde cada ciudadano puede
participar activamente en la vida política de su comunidad.

Igualdad, entendida como igualdad de oportunidades para alcanzar unos mínimos materiales y unas
mínimas condiciones sociales y culturales para desarrollar una vida digna.

Solidaridad entendida como una acción para apoyar al débil para que alcance la mayor autonomía y
desarrollo posibles. En un mundo con tantas desigualdades, difícilmente se puede lograr la libertad y
la igualdad sin unas acciones solidarias.

Tolerancia o el respeto activo, donde no solo permito que el otro, el diferente a mí, pueda convivir
conmigo, sino que además procuro entenderlo, preocuparme por él, apoyarlo, e incluso aprender de
él.

Diálogo como la mejor manera de resolver los problemas que supone la convivencia plural; el
puente que permite buscar una solución pacífica que satisfaga a las partes creando normas básicas de
convivencia.

5 Solomon incluye por primera vez el término molar al compendio ético y lo hace para diferenciar a la
corporación de las otras configuraciones menores de mercado.
4
Estos valores mínimos definidos por la autora es utilizado por la ética empresarial o ética de los
negocios cuando plantea los problemas que implica un comportamiento honrado de los negocios siendo su
misión especial el cumplimiento de los preceptos básicos orientadores de la conducta humana. El objetivo
consiste en la aplicación de los principios de la ética tradicional a las características peculiares de la empresa y
de los negocios. El fundamento de la existencia de una ética empresarial está, no en ser una ética diferente en
función de los contextos, sino en ser una ética con problemáticas específicas que debe clarificar el sentido y el
fin de la actividad empresarial y proponer los valores morales específicos a lograr.

La ética empresarial que expresa Cortina (1994) debe estar presente cuando se tratan cuestiones de
cultura de la empresa, evaluación de la calidad, recursos humanos o capital humano, clima ético, capital social,
responsabilidad corporativa, dirección por valores, comunicación, balance social, necesidad de anticipación
del futuro independientemente de los códigos éticos que constituyen un caso de ética negativa o prohibitiva.

Como puede verse gran parte de la ética de los negocios se centra en la idea de responsabilidad
social. Este resulta un concepto polémico ya que para algunos economistas de la escuela de Chicago entre los
que se encuentra a Milton Friedman6, un entusiasta del libre mercado, que para algunos resulta ser el padre de la
libertad que afirma que la responsabilidad social del negocio es aumentar el beneficio de los accionistas7, de acuerdo con las leyes
de la sociedad en la que operan. Esta frase que causó muchas repercusiones implica que la responsabilidad hacia
los accionistas, meramente motivada por su carácter pecuniario, requiere para Friedman que se realice siempre
y cuando las empresas respeten las reglas de juego y se dediquen a una competencia libre y franca, sin engaños ni fraudes, lo que
a juicio de Flax (2008) supone aceptar que la responsabilidad presume un marco normativo que excede el
interés inmediato, pues admite las virtudes sociales consideradas por Smith, entre otras, la institución de la
confianza

El argumento que el Nobel agrega es que los hombres de negocios que defendían la idea de
responsabilidad social corporativa eran marionetas inconscientes de las fuerzas intelectuales que han estado socavando las
bases de la sociedad libre y con ello adjudica a los directivos de una corporación ser empleados de los accionistas
y como tales asumen una responsabilidad fiduciaria de maximizar los beneficios de aquellos.

Lo anterior indica que el simple interés por el otro o el dar dinero para obras benéficas u otras
causas sociales o bien participar en proyectos comunitarios en razón de no aumentar el negocio de la empresa
equivale al despojo de los accionistas, que también permite asumir que los directivos o empleados de nivel
ejecutivo están extralimitando su competencia, más allá de violar sus deberes, cuando participan en
actividades comunitarias, lo que implica una notoria restricción en la aptitud de actuar por cuenta propia que
tiene todo ciudadano individual.

7Su célebre frase aparecida en The New York Times el 13 de setiembre de 1970.
Sobre el tema se recomienda: Gómez Fulao, Juan Carlos (2011) Las dos miradas de la crisis: aceptación o resistencia.
5
En nuestros días el razonamiento friedmaniano coloca al accionista en una única subclase dentro de
los grupos de interés o stakeholders siendo el resto, empleados, directivos, consumidores, proveedores, la
comunidad y la sociedad en general los que están afectados y que también tienen expectativas y derechos
legítimos por las actividades encaradas por la empresa. El pensamiento neoliberal extendido a nuestros días
no registra la formación de sujetos morales que reconocen a la ética cívica de la responsabilidad solidaria más
allá de la formación moral individual. Una circunstancia más que demuestra que los modelos neoliberales
aplicables a las sociedades e instituciones no resultan valorativamente neutros.

A la Responsabilidad Social se la ubica en un lugar de destacado de interés en la corporación, sin


perder la perspectiva de lo que son las virtudes y capacidades exclusivas de la propia corporación. La
perspectiva de la responsabilidad social se amplía ya que no solo atiende las necesidades y la legalidad con los
propietarios e inversores sino que lo hace con todos quienes laboran en la corporación y también para con los
vecinos de la comunidad que se ven afectados por las actividades demandadas y compensadas por el sistema
de libre mercado.

El significado que cobra mayor dimensión de la RSE se refiere al éxito comercial siempre que se
respeten los valores éticos, la gente, las comunidades y el medio ambiente. Así conforme a los expresado por
Ferrell et al (2000) el concepto de RSE no debe ser confundido con el de ética de los negocios ya que ésta se
ocupa de definir los estándares y principios que deben guiar el comportamiento de los negocios, mientras
aquella se refiere al deber de la empresa de maximizar su impacto positivo y minimizar su impacto negativo
sobre los stakeholders. En su obra los autores diferencian cuatro componentes de la responsabilidad social:
legal, ética, económica y filantrópica.

La responsabilidad legal, la ética codificada, comporta el cumplimiento de todas las leyes y


regulaciones del gobierno como ser la regulación de la competencia, el resguardo del medio ambiente, la
protección de los consumidores, la equidad y seguridad del empleo. Estas regulaciones le permiten a la
sociedad obligar a las empresas a seguir una conducta aceptable. La responsabilidad ética obliga a la empresa a
cumplir con una conducta aceptable respecto de los stakeholders: hacer lo correcto, lo justo y lo equitativo más
allá de lo que la ley requiere, es decir esas acciones que a pesar de sus connotaciones morales aún no se han
transformado en obligaciones legales por no contar con el aval de la mayoría de la población o del grupo que
detenta el poder. En esta responsabilidad ética cobra especial relevancia en nuestros días la responsabilidad
ambiental.

Las restantes responsabilidades son la económica y la filantrópica. La primera está relacionada con la
manera en que se distribuyen los recursos en la sociedad para la producción de bienes y servicios con el
objeto de maximizar la riqueza de los stakeholders, que incluyen también a los accionistas, mientras que la

6
responsabilidad filantrópica8 se refiere a las contribuciones de las empresas a la calidad de vida y al bienestar
de la comunidad donde actúan; es el tipo de actividades de beneficencia o voluntariado que aprueba y desea la
sociedad. Esta responsabilidad se ha transformado con el correr del tiempo ya que de ser un componente
discrecional, es decir no provenir de expectativas éticas o morales de la sociedad, hoy deber ser considerado
como ciudadanía corporativa.

Así, el sentido amplio la ciudadanía corporativa es abarcativa de los cuatro componentes anteriores y
constituye el modelo de gobernanza corporativa para nuestro siglo actual (Hempill, 2004).

El modelo de Ferrell presenta una diferencia con el elaborado por Carroll9 ya que para el autor la
responsabilidad legal se sitúa en la base pues a su entender las organizaciones empresarias no podrán
sobrevivir por mucho tiempo si no responden a sus responsabilidades legales. La presencia de la
responsabilidad ética como paso siguiente en el modelo de Ferrell se fundamenta en que la responsabilidad
ética esta muy interrelacionada con la responsabilidad legal ya que con el tiempo las prácticas éticas
voluntarias pueden convertirse en leyes, como sucedió con la ley Sarbanes- Oxley luego del escándalo de
Enron, que es considerada más abajo en el presente ensayo.

Para otro autor como De George (1999) el término responsabilidad social suele ser utilizado tanto
para designar a la empresa que cumple con sus obligaciones legales como a la que toma participación activa
en la vida cívica y política de la sociedad, que viene dado por las demandas que efectúa la sociedad a las
empresas como contrapartida del contrato social. Demandas vistas por las empresas como deberes. De tal
manera que existirán demandas morales que se derivan de leyes morales que también son sociales ya que son
demandadas por una sociedad moral y también existirán demandas legales que son las obligaciones incluidas
en la legislación, que también son sociales, y éstas que pueden ser ni legales ni morales. Es necesario meditar
acerca de la prevalencia que deben tener las demandas sociales respecto de las restantes considerando su
proceder más allá de las fronteras nacionales.

8 El término filantropía derivado del griego significa amor por el género humano, lo que implica la realización de
actividades que resultan discrecionales para la empresa pero que conllevan la devolución a la sociedad lo que
está concedió de acuerdo al contrato social que le permite a las empresas funcionar. Esta filantropía para
algunos autores se identifica con el sentido limitado de la ciudadanía corporativa, siendo muchas de las
acciones que cubre, áreas consideradas dentro del dominio exclusivo del gobierno como ser el bienestar
social, la educación, la salud, el transporte y la seguridad. Otros entienden que debería llamarse filantropía
estratégica ya que esas actividades utilizan recursos discrecionales en beneficio de las ventajas competitivas de
las empresas.
9 Archie Carroll es reconocida por su famosa pirámide de la RSE donde la responsabilidad económica está en

la base de la pirámide y conjuntamente con la responsabilidad legal son consideradas de cumplimiento


obligatorio para las empresas. El énfasis que asigna la autora a la responsabilidad económica está dado en que
para que puedan cristalizarse los posteriores niveles de responsabilidad será necesario el funcionamiento
eficaz y eficiente de la empresa que le permita mantenerse en el negocio (“A three Dimensional Conceptual
Model of Corporate Performance. The Academy of Management Review, Vol.4, 1979)
7
Mientras tanto el proceso iniciado a mediados del nuevo siglo es un indicador elocuente para hacer
trasparentes las demandas de los grupos de interés en las empresas – stakeholders – al mismo tiempo que van
apareciendo los escándalos corporativos conducentes a la crisis mundial actual, cruelmente reflejados en el
film Inside Job10 que no sólo expone los cambios operados en las décadas pasadas en la industria financiera de
los EEUU; la desregulación y la compleja evolución bancaria del mercado de derivados y la presión de la
industria financiera en los procesos políticos para evitar las regulaciones, sino que demuestra una vez más la
permanencia de la figura de la puerta giratoria, reflejo del amiguismo y de la colusión que se produce entre el
sector público y privado.

Resulta interesante observar como la RSE va desarrollándose partiendo por un lado de la Ética
correcta donde el rol de la responsabilidad individual se cumple a través de las intenciones, las consecuencias
y las obligaciones del accionar correcto de los individuos y de los grupos de interés, y por otro de la Ética
incorrecta que es satisfecha por las usuales prácticas de los tiempos modernos y en el modus operandi de las
corporaciones donde surge la codicia, el apuro, la pereza y el pensamiento brumoso que tornan difícil el
poder reflexionar sobre el concepto de responsabilidad al no permitir claramente distinguir el concepto de
otredad11.

La codicia, el apuro, la pereza, el pensamiento brumoso o bien el “siempre más”, la falta de


evaluación, el facilismo, las decisiones con imprevisibles consecuencias, son algunas de las significaciones
propias de la vida moderna o de la fuerza despiadada del individualismo extremo y la persistencia misma del
darwinismo social o la resistencia de los más aptos en una competencia feroz., demostrando palmariamente la
presencia de individuos y empresas configurados a la manera de átomos sociales aislados y egoístas que
manifiestan su falta de implicancia como ciudadanos o estructuras aportantes a la sociedad.12

No existen dudas que esta situación adhiere a que no son más las exigencias morales y aspiraciones
a la verdad y la justicia los criterios que orientan la generación y la reproducción de los conocimientos y
sus pautas, sino las de rentabilidad económica y de “utilidad marginal” que asignan las prioridades a la hora de
definir las ramas del conocimiento que ameritan ser desarrolladas y financiadas. Tal vez por eso es que la
ciencia pura ha perdido importancia en favor de los saberes técnicos de aplicación inmediata y capaz de
fortalecer los sistemas que los generan ampliando la cantidad de recursos económicos a su disposición.

10 Documental estadounidense bajo la dirección de Charles Fergusson conocido también como Trabajo
Confidencial o Dinero sucio. Festival de Cannes 2010.
11 Concepto desarrollado en sus obras por Martín Buber y Emmanuel Levinas.
12 Resulta imprescindible diferenciar el simple hecho de tener que “competir”, de las complejas motivaciones

humanas que la ideología actual considera plausibles para los competidores. Así dos organismos están en
competencia si ambos necesitan o desean algo que no pueden obtener simultáneamente y no actúan
competitivamente a menos que ambos lo sepan y respondan intentando deliberadamente derrotar al otro.
8
La concreción de los escándalos corporativos de la última década permite ver que se encuentra en
plena vigencia el paradigma de la ética de los negocios, pero ahora sí bajo el prisma del deterioro ético de la
sociedad actual, la ruptura de la relación ética y transparente que debe tener la empresa con todos los
públicos con los cuáles se relaciona y por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el
desarrollo sustentable de la sociedad preservando la cultura para las generaciones futuras, respetando la
diversidad y promoviendo la reducción de las amplias brechas de desigualdad social. En fin, la reflexión ética
formulada sobre el análisis del comportamiento de los individuos y de las organizaciones y la fijación de
estándares morales que le sean aplicables y también el valor preeminente de que es lo correcto por sobre el de
hacer lo correcto13 que demuestra la existencia de una norma de carácter insistente que es la búsqueda de la
imparcialidad.

Para una empresa que cotiza en bolsa cuidar a sus accionistas y transformarlo de pasivos a bien
informados y socialmente comprometidos es una tarea ética difícil. A pesar de los avances acontecidos en la
evolución del gobierno corporativo todos adolecen en mayor o menor grado de una protección suficiente a
los derechos de los pequeños accionistas. Así, con Aglietta (1979) se puede coincidir que la disposición
capitalista se manifiesta en el control de la propiedad por parte de las coaliciones que utilizan el recurso de la
centralización financiera a la que se llega también por la indiferencia de los pequeños poseedores de porciones
de capital que solo se complacen con la percepción de dividendos, proceder que sirve como masa de
maniobra al capital financiero centralizado.

En materia de responsabilidad social de las empresas se hace necesario actualmente reflexionar acerca
de tres perspectivas. La primera refiere a la progresiva relevancia que tiene el capital de reputación de las
empresas para capturar y retener mercados lo que le permitiría a la RSE ser una nueva estrategia de negocios.
La segunda perspectiva es la eco – social que se basa en el reconocimiento de que la estabilidad y
sustentabilidad del medio ambiente son incuestionables requisitos para el sostenimiento del mercado a largo
plazo y donde la RSE se constituiría más en un valor que en una estrategia. De esta manera surge
elocuentemente que el fin último debe ser la optimización de los beneficios en lugar de su maximización y en
consecuencia es fácil advertir que allí es donde se desplaza la responsabilidad desde los accionistas a la
responsabilidad hacia los stakeholders. La tercera perspectiva de la RSE está basada en los derechos de los
stakeholders – que incluye a los accionistas - de conocer sobre las corporaciones y sus negocios. Así hay una
demanda creciente de los grupos de interés hacia las empresas para que muestren mayor compromiso con un
comportamiento ético y socialmente responsable. Lamentablemente y luego de los escándalos corporativos
parecería que la elocuencia que algunas empresas manifiestan en favor de la RSE no se condice con su
manera de llevar adelante negocios éticamente cuestionables.

9
El control de la responsabilidad.

La ley Sarbanes Oxley, prorrumpida en los EEUU luego de los escándalos de Enron y de World
com., monitorean a las empresas que cotizan en bolsa evitando que sus acciones sean alteradas de manera
dudosa evitando fraudes y riesgo de bancarrotas1415. Esta ley resulta ser un mecanismo que endurece los
controles de las empresas e intenta devolver la confianza perdida partiendo de estándares que es necesario
promover y haciendo referencias al comportamiento honesto y ético profesional y al manejo de los conflictos
reales o aparentes que se presentan en las relaciones personales y profesionales en las empresas y a la
observancia de las normativas y regulaciones gubernamentales.

La responsabilidad social empresaria es una visión sobre la empresa que concibe el respeto a los
valores éticos, a las personas, a las comunidades y al medio ambiente; es una estrategia integral que
incrementa el valor agregado y la mejora en el desarrollo empresario. La RSE debe ser parte fundamental de
la estrategia empresarial, lo que implica la existencia de la ética y de la transparencia en los negocios, esto
significa el desarrollo de relaciones sólidas con los accionistas, los empleados, los proveedores, los clientes,
que reduce el número de procesos legales, que negocia los conflictos de intereses y asegura el cumplimiento
de normas de convivencia, que evita la doble moral o bien combate el divorcio entre el valor y la creencia al
mismo tiempo que promueve el desarrollo de la comunidad en cumplimiento con las normas legales.

El compromiso con el bien común16 o sea la adopción de responsabilidad para con la comunidad es
una acción esencial a adoptar por la empresa, del accionista que tiene el poder controlante maximizando el
impacto de las contribuciones en dinero, tiempo, productos, servicios, influencias, administración del
conocimiento u otros recursos dirigidos al bienestar de las comunidades donde opera. Cuando esas destrezas
se trazan y ejecutan con visión estratégica no solo se está entregando mayor valor agregado a los receptores -
beneficiarios sino que se está reforzando la nombradía de la empresa, realzando la marca y el producto. Se
puede ver así, la relación estrecha que existe entre responsabilidad social y fin empresarial que debe ser
coincidente con los del accionista por el carácter que este tiene en cuanto a la atención del interés del resto de
los stakeholders, entre los que se encuentran los participantes primarios o aquellos que sin cuya participación la
empresa no alcanza su objetivo – clientes, proveedores, accionistas, empleados, directivos, participantes públicos
– los organismos del Estado, y participantes secundarios que sin participar en las actividades de la empresa

14 Se recomienda el film El precio de la codicia del director J.C. Chandor basada en los eventos reales que
conducen al colapso mundial de los mercados financieros en el año 2008 y al estallido de la crisis económica
global.

16Aristóteles en La Política distingue al individuo que asume actitudes egoístas denominándolo “idiota moral”
del “ciudadano” es decir de que manifiesta su compromiso con el otro.
.

10
influyen o resultan influenciados por ella – otras organizaciones empresarias, sindicatos, ONGs,
competidores-.

En el desarrollo de las corporaciones puede verse que la transformación del uso del capital generada
a partir de la transferencia del poder de decisión que va del empresario – propietario individual o del
accionista - a los directores profesionales que trabajan en equipo sustituyeron la maximización del beneficio
como fin básico por el de crecimiento empresarial con el propósito de un mejor control de las diferentes
variables (costos, precios, tecnología, comportamiento de los consumidores y del gobierno). Por no haber un
buen seguimiento de parte del accionista con poder controlante, aquél crecimiento esperado, solo se
producirá en la áreas de estandarización o normalización de los procesos y de las normas (tecno estructura) Ergo
surgirá más burocracia pero también perjuicio en su propio interés y en el resto de los stakeholders.

Es en las corporaciones que el accionista con poder de control ejerce ese control teniendo influencia
sobre el CEO, de esta manera el agente dominante puede imponer sus objetivos a la organización utilizando
la autoridad que tiene sobre el ejecutivo máximo.

Al reflexionar acerca de los componentes de la RSE expuestos no debe soslayarse la negación


muchas veces sistemática de toda actitud contraria a la ética o a la responsabilidad social en que puedan
incurrir las empresas ni ignorar toda referencia a los derechos humanos y a las violaciones constantes de los
mismos por acción o por omisión ya que muchas veces a las empresas les puede parecer suficiente cumplir
con los aspectos legales o regulatorios (responsabilidad legal) . Es cierto que muchas empresas exteriorizan en
forma pública y en acciones especificas su empuje a iniciativas filantrópicas, a favor de las comunidades
donde operan pero también muchas veces ese discurso no se condice con la forma en que desarrollan los
negocios éticamente controvertibles17.

Un ejemplo abarcativo del mundo contemporáneo, donde la reflexión ética resulta inmanente, se
halla en el comportamiento del consumidor moderno que seducido por su propia voluntad facilita lo que
técnicamente se denomina obsolescencia programada. Este concepto desarrollado a partir de la tercera década el
siglo XX en la sociedad norteamericana es el resultado de la alteración de diseño que el fabricante hace sobre
el producto que ofrece compatibilizándolo con la estrategia de la empresa, es decir, el producto debe alcanzar
la duración estimada según las pautas de fabricación que influyen en los resultados y en el sustento
empresario. De esta manera, en el contrato social establecido entre la empresa y el consumidor, se soslayan
virtudes y valores, es decir, la responsabilidad y la consciencia ética esperada, mientras tanto se va ejerciendo

17 Se recomienda complementar la idea con la lectura de El libro negro de las marcas: el lado obscuro de las empresas
globales de Klaus Werner y Hans Weiss. Sudamericana. Buenos Aires. 2003.
11
presión sobre las necesidades que son falsas18 o bien creando nuevas y superfluas necesidades. El fenómeno
de la obsolescencia programada es propio de lo que los economistas denominan las sociedades del
crecimiento y que en realidad habla del crecimiento por el crecimiento mismo, pero ilimitado y con amplias
repercusiones en materia de responsabilidad social, donde no se tiene en cuenta el largo plazo y que por lo
mismo resulta incompatible con el esperanzado argumento medioambiental, que constituyen mera retórica
en un planeta limitado.

Conclusiones

En este trabajo se hace referencia a un costado de la ética descriptiva que vincula varios campos del
saber como la historia, la psicología y la sociología con el campo de acción de la Responsabilidad Social
Empresaria lo que indica que el campo de estudio de esta responsabilidad ésta imbuida de los principios
éticos empresariales y de los valores mínimos de la ética cívica en el proceso de creación de la riqueza.

Que cuando se alude a la responsabilidad social no hay diferencia así se tratare de una gran
corporación o de una pequeña empresa, salvo en cuanto al mayor porte de las relaciones interpersonales y
como el objeto de estudio de la ciencia ética es la moralidad, es lógico que en lo grande y lo complejo –
corporación - es menos un fin en sí mismo que puede ser percibido más nítidamente mediante el conjunto de
reglas y orientaciones diseñadas para mantener y establecer la robustez de las relaciones. Como la moralidad
es un medio para un fin deseado, en las relaciones que se establecen a mayor escala, éstas son menos intensas
y significativas para las personas y para la estructura toda de la corporación. Cuando se proporciona un
conjunto de orientaciones la corporación, operando de manera más impersonal, logra crear y mantener
expectativas coherentes de comportamiento, de manera tal que la moralidad tiende a valorarse más como un
fin en sí mismo y menos como un medio para un fin, lo que no implica que las empresas pequeñas tengan
sistemas morales menos desarrollados ya que permanentemente están sujetas a la prueba de la práctica y del
escrutinio público.

Queda evidenciado que la dignidad del hombre enfatiza el significado de cada persona como fin en sí
misma19 y también la creencia en vivir y trabajar juntos para el bien de todos lo que es una forma de prestar
atención a la responsabilidad corporativa mundial, con el propósito de reducir las amenazas sociales y
económicas a la paz y estabilidad mundial.

18 El concepto de necesidades verdaderas y necesidades falsas, es considerada por Herbert Marcuse, El hombre
unidimensional. Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial, como núcleo de una crítica de la cultura de masas,
idea retomada por Adela Cortina, Por una ética del Consumo, distinguiendo las necesidades verdaderas que el
consumidor tiene para mantener el nivel de vida requerido, de las necesidades falsas, es decir de aquellas
impuestas por ciertas fuerzas sociales sobre los individuos, reprimiéndolos.
19 Lo que demuestra la vigencia del imperativo categórico kantiano.

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Que el objetivo consciente de la Responsabilidad Social Empresaria de una organización, cualquiera
fuera su contextura, debe ser la obtención de beneficios pero implícitamente también se espera un tipo de
relación entre los stakeholders como la que corresponde a crear empleos significativos y valiosos para los
trabajadores, a producir bienes o servicios para los clientes y a generar beneficios para los inversores.

Que la filantropía se encuentra en la cima de la pirámide de la RSE pero que el solo hecho de
desarrollar actividades filantrópicas no basta para que una empresa, cualquiera fuera su característica, pueda
ser calificada como socialmente responsable si tales acciones no son acompañadas por un comportamiento
ético hacia todos los grupos de interés relacionados con ella.

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