Anatomía y Patologías del Riñón Canino
Anatomía y Patologías del Riñón Canino
APARATO URINARIO
POR:
Curso: tercero
Grupo: 2°
Concepción, Paraguay
Año: 2019
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ASUNCIÓN
Facultad de Ciencias Veterinarias
Filial de Concepción.
INTRODUCCION
El sistema urinario está compuesto por dos riñones, dos uréteres, la vejiga y la uretra. Los riñones
producen la orina, los uréteres la conducen, la vejiga la almacena y al final la uretra evacua el contenido de
ésta fuera del cuerpo. Este aparato contribuye, junto con los pulmones y el hígado, a mantener la
homeostasis, ya que a través de la orina se eliminan del organismo ciertos productos finales del metabolismo
y se conservan agua, electrolitos y otros elementos. Además de esta función reguladora, el riñón también
funciona como un órgano endocrino.
1. RIÑONES
Anatomía microscópica
El riñón está constituido por una porción cortical granulosa y una porción medular estriada La unidad
fundamental del riñón es la nefrona, que está constituida por una cápsula glomerular (cápsula de Bowman),
un glomérulo y el túbulo renal. El glomérulo es un ovillo de capilares arteriales; posee un polo vascular, por
donde penetra una arteria aferente y sale una arteria eferente, y un polo urinario en el cual se inicia la
primera porción del túbulo renal (túbulo contorneado). Desde hace ya algunos años, se reconoce otro
elemento celular en el glomérulo, el mesangio o células intercapilares. Las células del mesangio ocupan la
porción central en el glomérulo, de tal modo que uno de los lados de la pared capilar de éste queda en
contacto con ellas. El túbulo renal que parte del glomérulo, presenta una porción proximal (túbulo
contorneado proximal, otra denominada asa de Henle, un segmento intermedio, y una porción distal (tubo
recto, o conducto de Bellini). Los conductos de Bellini se unen a los conductos vecinos, que desembocan en
la pelvis renal. El riñón del perro posee entre 300 000 y 726 000 nefronas.
Desde el punto de vista fisiológico, la formación de la orina se cumple en dos etapas; una de
filtración que tiene lugar en el glomérulo, y otra de resorción, en los túbulos. Si el 5% del filtrado
glomerular se elimina como orina. El 80 o 90% restante, resorbe por los túbulos. El proceso es controlado
por la hormona antidiurética ADH o vasopresina, que es secretada por la neurohipófisis.
Alteraciones cadavéricas
Autolisis: Es una consecuencia de la acción lítica de las enzimas del propio órgano. En algunos
animales aparece inmediatamente y en el caballo se observa a las dos horas de su muerte. El órgano se
presenta flácido y de color ladrillo.
Hipostasis: Consiste en la acumulación de sangre en el riñón correspondiente al lado sobre el que yace
el animal; cuando cesa el trabajo cardiaco la sangre tiende a localizarse en las áreas de declive. El
órgano aparece de color rojo oscuro y aspecto húmedo.
Livideces cadavéricas: El riñón presenta manchas de color verdoso, que a veces son muy extendidas
(seudomelanosis). Esto es a consecuencia de la presencia en los tejidos renales de la
sulfametahemoglobina, pigmento que resulta de la acción del ácido sulfhídrico (formado en las
fermentaciones putrefactivas del tubo digestivo) sobre la hemoglobina.
Defectos congénitos
Agenesias (o aplasias) bilaterales: En este caso faltan ambos riñones; la anomalía que ha sido observada
en algunos monstruos, es incompatible con la vida.
Agenesias unilaterales (o mononefrosis): Esta malformación no es muy rara en el gato y en el perro, y
es hereditaria en los perros de la raza Beagle (probablemente un factor recesivo). En algunos animales
como el gato tiende a faltar el riñón derecho. El uréter correspondiente al riñón faltante puede estar
presente o también faltar; hay hipertrofia vicariante del riñón opuesto, el cual puede llegar a duplicar su
peso y su volumen, o bien mostrar localizaciones anormales y estar predispuesto a las infecciones y a la
hidronefrosis. Cuando el animal portador de esta anomalía es hembra, el útero es generalmente unicorne y
hay atresia vaginal.
Hipoplasia cortical en el perro: Es una anomalía hereditaria que se observa en los perros de la raza
Coker Spaniel y que afecta tanto a los machos como a las hembras.
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Los animales son de talla reducida y presentan signos de insuficiencia renal; los riñones son pequeños y
muestran estrías de calcificación en la medular y focos calcáreos en la cortical. Desde el punto de vista
microscópico se observa esclerosis y calcificación renal.
Hipoplasia (hipogenesia o seudoplasia): El órgano presenta un tamaño sumamente reducido y hay una
hipertrofia vicariante del riñón opuesto. El riñón anormal tiene una cápsula extremadamente fibrosa,
faltan algunos glomérulos y otros están hialinizados; también se comprueba la ausencia o insuficiencia de
los túbulos.
Ectopia: Se denomina ectopia a la localización anormal congénita de un órgano. Un riñón, o ambos,
pueden aparecer desplazados en sentido caudal, y localizarse en la pelvis o en la región inguinal.
Anomalías por fusión: Son defectos que resultan de la fusión de los blastemas renales en el embrión.
Esta fusión puede ser simétrica o asimétrica. La fusión renal se conoce en los bovinos, caballos y gatos y
es excepcional en los perros.
Persistencia de la lobulación fetal: Como es sabido, el riñón fetal es lobulado. Esta lobulación
desaparece, salvo en el bovino que la mantiene durante toda su vida (riñones de 10 a 24 lóbulos). Los
perros y los gatos recién nacidos, en especial los primeros, pueden presentar profundos tabiques
conjuntivos en los riñones, los que dan al órgano un aspecto lobulado. Aparentemente esta tabicación
desaparece con la edad. También puede encontrarse lobulación renal persistente durante toda la vida del
animal y que no da lugar a manifestaciones clínicas.
Riñón bilobulado: En este defecto, que ha sido descrito en el cerdo, uno de los riñones posee un tabique
que lo divide en dos; la pelvis es doble, pero hay un solo uréter.
Hiperplasias: Se describen hiperplasias renales congénitas en los bovinos.
Hamartomas: Se presentan corno masas aisladas o múltiples, amarillas, cuneiformes y que hacen
saliente en la superficie del órgano. Microscópicamente se muestran formados por estructuras
tubuliformes con proyecciones papilares contenidas dentro de un tejido conectivo. Se describen en el
caballo.
Quistes. Se conocen tres tipos de formaciones quísticas en los riñones: Los dos primeros tipos, son
anomalías congénitas, pero los quistes de retención son lesiones adquiridas que aparecen como complicación
de ciertas afecciones renales crónicas, especialmente las nefritis intersticiales.
Quistes solitarios: Aparecen en los cerdos, bovinos, perros y raramente en los gatos. Tienden a
localizarse en uno de los polos del órgano, y pueden ser multiloculares o uniloculares, es decir que
poseen divisiones internas, o carecen de ellas. Aparecen con mayor frecuencia en la corteza que en la
médula y su tamaño puede variar.
Riñón poliquístico: El parénquima renal aparece substituido por numerosas formaciones quísticas
pequeñas. En la especie humana es una anomalía de causa genética. Es muy común en el becerro y en
el gato.
Quistes de retención: Se trata de una lesión adquirida. Son numerosos y por lo general de menor
tamaño que los anteriores. Afectan frecuentemente a los dos riñones y suelen localizarse en la
corteza, aunque pueden aparecer también en la médula. Se encuentran en las enfermedades renales
crónicas, principalmente en las nefritis intersticiales crónicas.
Distopia: Es la dislocación adquirida de un órgano. En el perro la distopia renal es muchas veces la
consecuencia de peritonitis crónicas productivas, que complican ciertas suturas quirúrgicas
abdominales.
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Traumatismos: Aproximadamente el 20% de los perros traumatizados, tienen lesiones renales. En el perro y
en el gato, el riñón izquierdo está aparentemente menos protegido y es más vulnerable a los traumatismos.
Los riñones sufren lesiones traumáticas en los atropellamientos, en las fracturas de las costillas y vértebras
lumbares, en las caídas, etc. En algunos casos, el riñón puede desprenderse de sus inserciones y ser
encontrado libre en la cavidad abdominal.
Alteraciones circulatorias
Anemias: El riñón puede presentar anemias completas o parciales.
Las anemias completas del riñón se observan en los animales que han muerto como consecuencia de
hemorragias; se producen también cuando los traumatismos rompen el pedículo vascular del órgano. En las
anemias agudas, el riñón está más pálido. En las anemias de larga evolución (enfermedades parasitarias y
cánceres), los tubos contorneados pueden presentar lesiones de esteatosis, por lo cual la corteza aparece
amarillenta. Las anemias localizadas que se ven en los animales sacrificados en el matadero, y que se
caracterizan por manchas grisáceas que se asemejan a antiguos infartos. La histopatología demuestra en
estos casos que el parénquima renal es normal, y que los vasos sanguíneos están vacíos.
Hiperemia activa: Acompaña a los procesos inflamatorios agudos del riñón y puede manifestarse
clínicamente por poliuria. Al examen microscópico el riñón está aumentado de volumen y muestra un
color rojo difuso. Esta lesión es característica de la forma ictérico de la leptospirosis canina, así como
en la piometra de la perra, afección en la que la hiperemia es mayor en los capilares intersticiales de
la zona glomerular interna.
Hiperemia pasiva: Puede ser de causa local o general. Entre los factores locales, se puede mencionar
la compresión venosa por la presencia de tumores, granulomas, líquido ascítico o aun trombosis de la
vena renal o de la cava posterior. Dentro de los factores generales figuran las enfermedades cardiacas
y las lesiones crónicas pulmonares y pleurales, las que dan lugar a congestiones crónicas
generalizadas. El riñón está poco aumentado de volumen; su consistencia es firme y está tenso y de
color rojo obscuro. La hipertrofia renal es mucho menos marcada que las observadas en el hígado y
en el bazo cuando hay estasis sanguínea.
Infarto: En los animales son frecuentes los infartos renales; el riñón de las especies domésticas es el
órgano que más presenta este tipo de necrosis isquémica. El infarto renal puede ser reproducido
experimentalmente en la rata, por medio de la ligadura de la rama posterior de la arteria renal lo que
se acompaña de hipertensión arterial. El estudio microscópico muestra capilares dilatados y también
hemorragias tubulares en los espacios de Bowman y en el tejido intersticial. El infarto renal es
consecuencia de la oclusión de la artería renal o de sus ramas por émbolos o trombos.
Edema renal: Durante el proceso de formación de las obstrucciones urinarias o en el curso de las
lesiones inflamatorias, en especial las nefritis intersticiales, el riñón puede presentar-un edema que es
más acentuado a nivel del intersticio, en este caso el órgano está ligeramente aumentado de volumen
y es húmedo al corte; en el edema perirrenal, el líquido se acumula en la cápsula renal lo que da lugar
a su desprendimiento. No se conoce todavía el origen de este líquido. Según algunos autores se
trataría de un exudado inflamatorio de la cápsula renal y para otros sería linfa extravasada como
consecuencia del bloqueo linfático.
Hemosiderina: La hemosiderina puede depositarse en forma de gránulos en los túbulos urinarios de
los caballos que mueren a consecuencia de la anemia infecciosa equina.
La hemosidprosis renal se observa también en bovinos que presentan alteraciones vinculadas a la deficiencia
de cobre, o anemias debidas a la parasitosis por tricostrongilídeos.
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por lo que se produce la muerte por hipocalcemia y también por la disminución de la concentración
de sodio.
Sulfonamidas: Cuando se administran sulfonamidas a los animales sin adecuadas cantidades de
agua, o cuando por diversas circunstancias la orina es ácida, los cristales de las sulfamidas pueden
aparecer en los tubos colectores causando su obstrucción. Los cristales tienen forma de agujas y de
color amarillento. Esta alteración es conocida en los bovinos y los perros. Los riñones afectados
pueden presentar también lesiones de degeneración hidrópica y aun necrosis tubular.
Acido oxálico: En los envenenamientos con plantas que contienen ácido oxálico (halogeton, por
ejemplo).
Lesiones degenerativas
En el riñón tienen importancia las degeneraciones glucogénicas, amiloide, grasosa, albuminosa e
hidrópica:
Glucógeno: El depósito de glucógeno en el epitelio renal, se observa en la diabetes verdadera del
perro y del gato.
Amiloidosis: Los animales con lesiones de amiloidosis visceral habitualmente también presentan
amiloidosis renal. En el riñón, como sucede con otros tejidos, la substancia amiloide se deposita en la
pared de los pequeños vasos; por este motivo, las asas glomerulares están casi siempre afectadas.
Al estudio microscópico, los riñones aparecen más firmes y de color pálido.
Grasosa: Se sabe que normalmente existen grasas en los túbulos renales del gato, que confiere al
órgano el color amarillo habitual. En las demás especies domésticas, la presencia de grasa en el
epitelio de los túbulos en especial en las porciones proximales y en las asas ascendentes, indican
lesión de naturaleza tóxica o anóxica, semejante a la que se observa en la hepatitis tóxica y significa
nefrosis. De esta forma puede ser observada en los túbulos renales.
Degeneración albuminosa (o tumefacción turbia): Al estudio macroscópico, el riñón se muestra
tumefacto y blando; la cápsula se visualiza fácilmente; la zona cortical aparece de color grisáceo y
opaco, con aspecto de haber sido cocida. Luego de la sección del órgano las dos superficies ya no se
yuxtaponen.
Degeneración vacuolar: También se denomina degeneración serosa o hidrópica. Algunos autores la
designan como nefrosis osmótica. La observación macroscópica del riñón no muestra ninguna
particularidad en algunos casos el aspecto del órgano es semejante al descrito en la degeneración
turbia. Al microscopio se observa que el citoplasma de las células de los tubos proximales aparece
lleno de vacuolas, las que pueden ser redondas, ovales o irregulares.
Necrosis tubular (o enfermedad tubular necrosante, o nefrosis necrótica): En esta afección el
epitelio tubular, en especial el de las porciones proximales, sufre un proceso de necrosis de extensión
variable, acompañado de esteatosis y degeneración albuminosa. En condiciones experimentales es
posible reproducir este tipo de necrosis tubular, inyectando a un conejo un mililitro de solución de
nitrato de uranilo al 2%, por vía subcutánea. Esta dosis se repite tres días después. A los cinco días de
la primera dosis, el animal, sacrificado. En la necropsia, el animal muestra congestión renal. El
estudio histopatológico revela además de la necrosis tubular, lesiones degenerativas en gotas hialinas.
Casi siempre se encuentran cilindros hialinos. La enfermedad tubular necrosante ocurre en diversas
intoxicaciones, como por ejemplo, con bicloruro de mercurio y fungucidas mercuriales, sulfato de
cobre, etc.
Nefrosis de la nefrona distal (o síndrome del aplastamiento): Se trata de un síndrome observado
en diferentes enfermedades animales como la azouria del caballo, la babesiosis canina, los choques,
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los aplastamientos, etc. Este problema también puede presentarse cuando se realizan transfusiones de
sangre incompatible. El síndrome de aplastamiento se acompaña de oliguria, anuria y uremia. El
estudio macroscópico del riñón muestra una zona cortical pálida, y una medular con estrías
sanguíneas y de aspecto radiado.
Inflamación
La inflamación del riñón, recibe el nombre de nefritis. Se han propuesto diversas clasificaciones de la
nefritis.
Se pueden clasificar las nefritis de la siguiente manera:
A. Nefritis de origen hematógeno (descendentes):
I. No purulentas: a) Intersticial
b) Glomerulonefritis: difusa y focales.
II. Purulentas: a) Con predominio de lesiones glomerulares y formación de infartos
B. Nefritis de origen urinario (ascendentes): a) Pielonefritis
La nefritis intersticial es mucho más frecuente en los animales que en el hombre. Esta forma de
inflamación renal es la que afecta más comúnmente a las especies domésticas. Las lesiones, como es obvio,
se desarrollan en el tejido conectivo intersticial del órgano. Es un proceso frecuente en los bovinos y en este
caso la nefritis intersticial constituye el substrato histopatológico de las llamadas nefritis maculosas blancas,
tan conocidas por los profesionales que trabajan en la inspección de carnes. En el perro esta forma de nefritis
es también frecuente. El elevado porcentaje de lesiones secundarias de la nefritis intersticial en esta especie
canina, hace que el perro, que es tan útil en la experimentación médica, no se presta para trabajos
experimentales con substancias que actúan directamente sobre el parénquima renal.
Glomerulonefritis
Inicialmente la alteración inflamatoria fundamental está en los glomérulos. Es frecuente en el
hombre, pero no así en los animales. Está vinculada a estados alérgicos tanto en los animales como en el
hombre, lo que se confirma debido a la aparición de glomerulonefritis en ciertas infecciones (rubia,
garrotillo, cinomosis, etc. en los animales, y determinadas cepas de estreptococos hemolíticos en el hombre).
La aparición de glomerulonefritis en la enfermedad del suero y en los caballos donadores de sueros
antiinfecciosos, también concuerda con este punto de vista.
Como consta en el cuadro de clasificación de las nefritis, las glomerulonefritis pueden subdividirse
en difusas y localizadas. Estas últimas son relativamente comunes en los animales, en los que estos procesos
inflamatorios circunscritos constituyen la respuesta glomerular a las nefritis intersticiales, tan frecuentes en
las especies domésticas. Desde el punto de vista evolutivo, las glomerulonefritis se clasifican en agudas,
subagudas y crónicas.
En las formas agudas el riñón puede presentar un aumento de tamaño y aparecer pálido y edematoso.
Los glomérulos pueden verse corno pequeños puntos de color rojo que se asemejan a picaduras de pulga. En
las manifestaciones de la forma subaguda el riñón presenta aumento de tamaño, es de color pálido, superficie
lisa y su cápsula puede ser separada. En las formas crónicas el órgano está contraído, rugoso y granuloso. La
cápsula es, por lo general, adherente y se encuentran pequeños quistes producidos por la obstrucción tubular.
Glomerulonefritis membranosa: Esta forma de respuesta inflamatoria del parénquima renal parece
constituir la base anatomopatológica más importante de las enfermedades conocidas antes como
nefrosis lipoídicas. La lesión consiste, fundamentalmente, en un engrosamiento de la membrana basa
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de los glomérulos y pérdida de los procesos podales de las células epiteliales glomerulares. Los
túbulos proximales muestran vacuolas de lípidos, lo que ha dado origen a la denominación de
nefrosis lipoídicas. Estas estructuras tubulares presentan también gotitas hialinas, lo que pone de
manifiesto la resorción de proteínas del filtrado urinario. La observación macroscópica muestra
riñones tumefactos y pálidos ("gran riñón blanco"). Esta enfermedad parece ser de etiología
inmunitaria y estar relacionada con la acumulación en los glomérulos de inmunoglobulinas y
proteínas del complemento
Pielonefritis
La pielonefritis consiste en la inflamación de la pelvis renal y del riñón, a partir de las vías urinarias
inferiores (inflamación urinógena). La estasis urinaria favorece la aparición de este proceso. Las pielonefritis
se presentan en la litiasis de la pelvis renal, del uréter y de la vejiga.
El proceso inflamatorio se inicia en las papilas renales, luego se propaga hacia los tubos colectores y
la región medular, y finalmente llega hasta la cortical. Desde el punto de vista general, las pielonefritis no
son raras en la vaca y pueden complicar las metritis posparto.
También se observan en los perros y gatos. En los primeros, las pielonefritis pueden ser una
consecuencia de la hipertrofia prostática, como ya se ha mencionado. Por lo general suelen complicar las
litiasis urinarias y las infecciones genitourinarias. En el perro la pielitis puede ser a veces una consecuencia
de las infecciones de la pelvis renal por el D. renale.
Procesos inflamatorios específicos
La tuberculosis constituye, sin lugar a duda, la inflamación específica más importante. En los
animales, la tuberculosis renal se presenta muchas veces durante la generalización de la infección, es decir,
en forma temprana después de la aparición del complejo primario. Este fenómeno se ha descrito en el
becerro y en el cerdo, en los que la lesión renal tiene un carácter productivo.
En los bovinos adultos, la tuberculosis renal puede presentarse durante la fase de generalización
tardía, cuyo prototipo anatomopatológico es la tuberculosis caseosa con grandes nódulos (nefritis caseosa).
Tumores
Los tumores mesenquimatosos benignos (fibromas), son poco frecuentes. Sin embargo, los siguientes
tipos tienen importancia:
1. El nefroma embrionario (también denominado embrioma, tumor mixto embrionario,
nefroblastoma, adenomiosarcoma, o tumor de Wilms):es frecuente sobre todo en el cerdo, el
conejo y la gallina. El nefroma embrionario deriva del tejido nefrogeno primitivo. Las células
nefrógenas presentan un considerable potencial evolutivo, lo que asegura una gran capacidad de
diferenciación; por este motivo, pueden dar lugar a la formación de diferentes estructuras tales como
músculo, cartílago, células sarcomatosas, formaciones tubulares, glomerulares, etc. En resumen, se
trata de una neoplasia constituida por elementos epiteliales y mesenquimatosos.
b- Carcinomas: Los adenocarcinomas del riñón han sido descritos en diferentes animales y
aparentemente son frecuentes en los bovinos. Al igual la cirrosis hepática, que predispone a las
neoplasias, en los riñones esclerosados pueden aparecer carcinomas con cierta frecuencia, lo que ha sido
observado en el bovino y en el hombre.
El hipernefroma o adenocarcinoma de células atípicas constituye una variedad del adenocarcinoma
renal. Esta neoplasia posiblemente se origina a partir de restos suprarrenales embrionarios incluidos en el
parénquima renal.
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c. Sarcoma del gato. El sarcoma renal del gato no es excepcional. Aparentemente forma parte del
conjunto de lesiones del linfosarcoma visceral de este animal, que produce lesiones en el hígado, en los
ganglios mesentéricos y en órganos abdominales. El sarcoma del gato afecta a ambos riñones.
d- Por último, el riñón puede ser un sitio de implantación de metástasis tumorales. Entre las especies
domésticas, la leucosis bovina es la neoplasia que más comúnmente da lugar a metástasis renales; estas
lesiones no deben ser confundidas con las de la nefritis intersticial, afección muy común en el riñón del
bovino.
Parásitos
Tanaisia bragai (antes conocida como Tamerlanea bragai). Se trata de un trematodo, se encuentra en los
tubos colectores del riñón de la gallina, la paloma y el pavo.
-Stephanurus dentatus: Es un nematodo que se localiza en la grasa perirrenal del cerdo donde produce
quistes que luego supuran; por lo general estos quistes contienen dos helmintos y sólo excepcionalmente
se encuentran en el propio riñón.
-Echinococcus granulosus E1 quiste hidático, es decir la larva del E. granulosus, puede ser encontrado
en el riñón de los herbívoros. No debe de ser confundido con las lesiones de la hidronefrosis o con los
quistes urinarios. Los quistes de la equinococosis están recubiertos por una rnembrana de color claro que
se desprende fácilmente y que al examen microscópico presenta estrías; a veces estos quistes presentan
gránulos dentro del líquido ("arenilla equinococócica").
-Cysticercus cellulosae. Se trata de la larva de un parásito cestoide, que puede ser encontrado en el riñón
del cerdo.
-Fasciola hepática. Este trematodo puede ser encontrado en el riñón de los herbívoros debido a una
aberración del ciclo biológico del parásito.
-Dirofilaria immitis. Las microfilarias de este nematodo pueden ser encontradas en los glomérulos y en
el tejido conectivo intersticio del riñón del perro. Si el número de larvas es grande, el riñón muestra
lesiones granulomatosas.
-Las larvas del Spirocerca vulpi, Angiostrongylus vasorum y Toxocara canis, que son nematodos que
parasitan al perro, a veces se localizan en el riñón de este animal. El T.canis, da lugar a la formación de
granulomas tuberculoides.
-Eimeria truncata. Es un protozoario que parasito en los gansos jóvenes y puede producir graves
epizootias. Las aves infestadas están caquécticas; el riñón se muestra aumentado de volumen con un
puntillado del tamaño de una cabeza de alfiler y de color grisáceo. En estas lesiones se observan células
descamadas y oocitos del protozoario.
2. PELVIS RENAL
Anatomía microscópica
La pelvis renal está revestida por un epitelio biestratificado cúbico o cilíndrico, que en el cerdo es
poliestratificado. Este epitelio que se denomina de transición, está provisto dé células caliciformes en los
solípedos. La mucosa tiene una lámina propia, que en el caballo posee glándulas mucosas
tubuloalveolares cuya presencia explica el aspecto mucoso de la pelvis renal de este animal. En el tejido
subepitelial del perro y del gato se encuentran conglomerados de linfocitos localizados o difusos. Hacia
afuera hay una capa de músculo liso y luego una adventicia con células adiposas, grandes vasos y
nervios.
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Defectos congénitos
Se ha descrito en el cerdo la existencia de una pelvis doble, con dos uréteres.
Alteraciones circulatorias
En la pelvis renal es común que ocurran hemorragias que se localizan en el propio órgano, en los
tejidos subpélvicos o en la grasa pélvica, bajo la forma de petequias o sufusiones. Estas hemorragias han
sido observadas en la peste porcina, la leptospirosis icterohemorrágica, la hepatitis contagiosa canina, la
litiasis, los traumatismos, si envenenamiento por fósforo, los tumores y la parasitosis de la pelvis renal
por el Dioctophyma renale. Cuando le hemorragia es grave, el uréter puede resultar ocluido, y la sangre
pasa posteriormente a la vejiga en forma de coágulos alargados.
Litiasis: La presencia de cálculos en las vías urinarias recibe el nombre de urolitiasis y el cálculo
formado se denomina urolito. Entre los animales domésticos, el problema de la urolitiasis tiene
importancia en los bovinos, perros y gatos. Factores que han sido considerados como causas de
litiasis urinaria son.
a) Medicación con determinadas sulfamidas, siempre .que los animales no reciban al mismo tiempo
bicarbonato de sodio o cantidades abundantes de agua.
b) Cambios en el régimen alimenticio, con el empleo de concentrados para obtener el engorde de los
novillos.
c) Uso de ciertas hormonas (dietilbestrol) en los corderos, para el engordé. Esta hormona actúa sobre las
vías urinarias, causando la formación de metaplasias córneas. Tiene por consiguiente, cierta analogía con
lo que sucede con la avitaminosis A.
d) Concentraciones aumentadas de proteínas ricas en hexosaminas (mucoproteínas) en la orina, lo que
parece predisponer las vías urinarias a la litiasis. Las hexosaminas en los herbívoros constituyen una
matriz orgánica para las calcificaciones, por medio de un mecanismo semejante al de la osificación
normal
Consecuencias de la presencia de cálculos. Los urolitos actúan impidiendo el paso de la orina, lo que
causa dilataciones de la vejiga, los uréteres (hidrouréter), así como de la pelvis renal y de los cálices
(hidronefrosis).
La vejiga con cálculos puede infectarse, dilatarse y aún romperse. La repleción constante puede
inhibir el estímulo de la micción, interfiriendo con ella.
Hidronefrosis: Es una dilatación le la pelvis renal causada por una obstrucción de las vías urinarias,
que impide el flujo de la orina. En consecuencia de esto, se produce atrofia por compresión del
parénquima renal. La distensión de la cavidad pélvica varía considerablemente; puede alcanzar
grados extremos cuando el proceso es unilateral.
La insuficiencia renal y la uremia constituyen las consecuencias más importantes de la hidronefrosis.
Pionefrosis: En la pionefrosis, la pelvis renal dilatada contiene pus y no orina como ocurre en las
hidronefrosis. Las pionefrosis pueden constituir una simple complicación de las hidronefrosis. Las
supuraciones renales y las pielonefritis también pueden complicarse con una pionefrosis, siempre que
haya obstrucción de las vías urinarias. La pionefrosis puede ser una secuela de la pielonefritis
producida por C. renale. Esta afección es generalmente unilateral; el órgano afectado puede presentar
un aumento de volumen moderado o grande (pionefrosis gigantes).
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Inflamaciones:
Son las denominadas pielitis (del griego pyelos: bacía). Se presentan en las diferentes especies
domésticas; es particularmente importante la del bovino producida por Corynebacteriurn renale. En el
caballo la secreción de las glándulas caliciformes, junto con el producto de la descamación epitelial
confiere a la pelvis normal un aspecto semejante al que se observa en las pielitis mucopurulentas.
La pielitis puede ser de origen ascendente o descendente. En las infecciones ascendentes, la
enfermedad puede presentarse después de las cistitis y las hipertrofias prostáticas en el perro, como
consecuencia de cálculos vesicales y pélvicos y de otras alteraciones patológicas de las vías urinarias. En
esta forma de infección, el riñón rara vez puede no estar afectado y la inflamación se limita sólo a la
pelvis. En las formas descendentes, los riñones casi siempre están inflamados y la afección se ubica
dentro de las pielonefritis.
Tuberculosis: Es muy poco frecuente y ha sido observada en los bovinos. Los animales con tuberculosis
exudativa (tuberculosis caseosa con grandes nódulos) pueden tener en las papilas lesiones de
caseificación y ulceración y el proceso papilar se propaga a la pelvis.
Parásitos
El Dioctophyme renale, un nematodo, es el más importante.
El Stephanurus dentatus, nematodo que parasita a los cerdos, se encuentra rara vez en la pelvis renal.
Capilaria plica: Se trata de, un nematodo que parasita la vejiga del perro y los zorros, en especial del
zorro plateado. Produce lesiones inflamatorias y hemorrágicas; a veces se encuentra en la pelvis renal-
Tumores: Sólo merecen citarse los linfosarcomas de los bovinos, que pueden producir metástasis en la
pelvis renal. Dentro de los tumores primarios de este órgano, tiene importancia el adenocarcinoma
papilomatoso.
3. URETER
Anatomía microscópica
Los uréteres poseen una mucosa muy replegada y cubierta por un epitelio de transición. En el caballo,
los primeros 10 cm de la porción proximal del uréter presentan glándulas mucosas túbulo alveolares,
localizadas en el tejido conectivo de la lámina propia. Más hacia afuera se encuentra la capa muscular
lisa, que se dispone en tres subcapas, una interna de fibras longitudinales, otra media de fibras circulares
y una externa, de fibras longitudinales. El órgano está envuelto por una adventicia que contiene vasos y
nervios.
Defectos congénitos
El acodamiento del tercio superior del uréter, que causa una dilatación congénita. Los animales
mueren al tercer día de vida (enfermedad de los tres días, de los lechones). Los uréteres pueden
desembocar en forma anormal en las vesículas seminales, en la uretra, en el recto, en el útero o en la
vagina. El uréter puede también tener una trayectoria sinuosa.
Litiasis: Los cálculos pueden localizarse en el uréter dando lugar a la retención urinaria y a la
dilatación de este órgano (hidrouréter); las alteraciones aparecen por encima del punto de fijación del
cálculo y son muy claras. En estos casos, el riñón homolateral presenta por lo general lesiones de
hidronefrosís.
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Filial de Concepción.
Inflamaciones
Son las uretritis: Se deben de citar los procesos inflamatorios que acompañan a las pielitis y
pelonefritis y a las fístulas purulentas que desembocan en la luz del órgano en los cerdos infestados por
el Stephanurus dentatus.
Tumores
Carecen de significación.
Parásitos
El S.dentatus, produce quistes de 0.5 a 4 cm de diámetro localizados en la grasa perirrenal de los
cerdos y que por lo general contienen dos nematodos y pus de color amarillo verdoso. Estos quistes se
comunican con el uréter a través de fístulas por lo que el órgano puede presentar obstrucción de la luz.
4. VEJIGA
Anatomía microscópica
La vejiga esta revestida por un epitelio mixto, también llamado de transición, acompañado de una
lámina propia que posee muscularis mucosae.
La lámina propia no sólo posee depresiones epiteliales glanduliforrnes de discutible naturaleza
glandular, sino también nódulos de tejido linfoide. La capa muscular es muy gruesa (músculo detrusor de
la vejiga). Esta musculatura lisa se dispone en capas poco diferentes, una interna longitudinal, y otra
medra circular, muy gruesa. Alrededor del orificio interno de la uretra, también conocido como esfínter
interno de la vejiga, se disponen circularmente haces de fibras musculares lisas. Las aves como es
sabido, carecen de vejiga.
Alteraciones cadavéricas
La maceración de la mucosa constituye una alteración común; consiste en el desprendimiento de sus
células. La orina contenida en la vejiga es de aspecto puriforme. El examen microscópico revela que es
muy rica en células epiteliales. En la hembra, debido a la compresión de la vejiga por los gases formados
en el intestino, este órgano puede presentar inversión y hacer prolapso de la vulva, lo que constituye una
alteración muy poco frecuente.
Defectos congénitos
Cuando no se cierra el uraco puede persistir la comunicación entre la vejiga y el ombligo; por este
motivo, se forman fístulas urinarias umbilicales, a través de las cuales fluye la orina. Como consecuencia
de esta anomalía aparecen onfaloflebitis, cistitis o bien pionefrosis. Esta anomalía se observa con mayor
frecuencia en los potros.
La vejiga puede presentar tabiques internos, estar bifurcada o aun ser doble. Puede tener una
localización anómala (ectopia) y encontrarse debajo de la piel del abdomen. Por último, una parte de la
vejiga puede exteriorizarse.
Torsión: La vejiga puede estar girada alrededor de su eje, lo que se conoce como torsión. Esta
alteración es más frecuente en el perro, debido a la mayor movilidad del órgano en esta especie. En la
torsión completa, la uretra se estrangula y como consecuencia hay retención de orina, y en la etapa
final, rotura del órgano. La torsión ocurre como consecuencia de traumatismos, tumores de los
tejidos vecinos, hematomas de la región del cuello, etc.
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A) Hiperemia activa: Precede a las cistitis agudas y acompaña a ciertas enfermedades infecciosas
agudas. La superficie de la mucosa muestra pequeñas áreas de enrojecimiento, en medio de las cuales
pueden observarse focos de hemorragia también pequeños.
B) Hiperemia pasiva: Ocurre cuando hay obstáculos para la circulación de retorno. Por este motivo la
estasis aparece en las hipertrofias prostáticas del perro, en las alteraciones de posición de la vejiga, en las
compresiones por abscesos, tumores, etc. La mucosa presenta un color azulado y a veces pequeñas
hemorragias; las venas están turgentes y en la etapa final pueden encontrarse varices.
C) Hemorragias: En la mucosa vesical pueden encontrarse petequias, equimosis o hematomas. En la luz
de la vejiga aparecen a veces coágulos, e inclusive orina mezclada con sangre (hematuria).
D) Edema: Aparece en las cistitis agudas, en los traumatismos, en la estasis y en la hepatitis contagiosa
canina. Puede limitarse a la mucosa, o generalizarse a través de diferentes planos.
Inflamación
Las cistitis tienen importancia en patología veterinaria porque son frecuentes en los animales
domésticos. La presencia de cálculos en la vejiga y en especial la retención de orina constituyen sin duda
los factores más importantes que predisponen a la cistitis.
Los agentes causales de la cistitis pueden llegar a la vejiga de la siguiente manera:
a) Por vía ascendente, como en las vaginitis y en ciertas metritis de la vaca, y en el hombre como
consecuencia del cateterismo uretral.
b) Por vía descendente; como por ejemplo en las nefritis que dan lugar a le eliminación de gérmenes por
la orina, los que producen lesiones vesicales.
c) A través del uraco persistente.
d) Por medio de la propagación de la vejiga de los procesos inflamatorios localizados en los tejidos
vecinos.
e) Finalmente, las infecciones pueden llegar hasta la vejiga por vía hematógena.
Se describen las siguientes formas de cistitis:
A) Catarral: La mucosa se muestra congestiva y tumefacta, con acúmulos de un material mucoso
adherente. La orina es de aspecto turbio debido a la presencia de células descarnadas.
B) Hemorrágica: La mucosa presenta áreas hemorrágicas, aisladas o confluentes elevadas y de color
rojo o casi negro, que depende de la etapa evolutiva de la hemorragia. Al microscopio se observa una
infiltración inflamatoria constituida por eritrocitos y leucocitos, estos últimos en menor número.
C) Cistitis purulentas: La mucosa es de aspecto turgente de color gris o amarillo verdoso y en ella se
ven focos de congestión. En la mucosa se encuentran masas purulentas adheridas y áreas de erosión.
D) Cistitis seudomembranosa: La mucosa aparece recubierta por costras engrosadas de color
amarillento o café obscuro localizadas en la superficie y que se desprenden fácilmente (formas fibrinosas
o cruposas), o bien son profundas y se adhieren firmemente a la mucosa (formas difteroides).
E) Cistitis polipoide: Constituye una manifestación de la inflamación crónica de la vejiga. Los pliegues
mucosos se acentúan dando lugar a la formación de proyecciones papilíferas aisladas o múltiples. Esta
últimas confieren a la mucosa un aspecto velloso.
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F) Cistitis folicular: Es también una manifestación crónica de los procesos inflamatorios de la vejiga. La
mucosa presenta nódulos grisáceos o pálidos, de forma redondeada u oval, un poco elevados y que miden
de 0.5 a 1.5 mm de diámetro; son aislados y confluentes y pueden estar rodeados por un halo rojizo.
G) Cistitis con células gigantes: Este tipo de cistitis ha sido descrito en el perro. Se observan células
gigantes, con una cantidad de núcleos que vana entre tres a veinte, pero que carecen de las características
de las células gigantes de cuerpo extraño. Estos elementos aparecen en la submucosa, donde también hay
un infiltrado de plasmocitos y linfocitos. Junto a esta reacción inflamatoria de carácter crónico se
observan también lesiones de tipo agudo, representadas por hiperemia, infiltración por
polimorfonucleares, e inclusive ulceración epitelial.
H) Cistitis con incrustaciones: Se debe a la presencia de microorganismos en la orina, que tienen la
capacidad de descomponer la urea en amoniaco y bióxido de carbono, lo que facilita la precipitación de
los fosfatos. Esta cistitis ha sido descrita en el perro y en el gato y constituye una complicación de las
cistitis agudas o crónicas, en las que se producen depósitos de fosfatos en las paredes de la vejiga.
En la especie humana esta forma de cistitis ha sido descrita en la mujer puérpera.
Hematuria enzoótica del bovino. En el estudio de las cistitis de los animales, hay que incluir esta
afección, que ha sido descrita en los bovinos. La afección se presenta como alteraciones de carácter
inflamatorio, metaplásico y proliferativo en la mucosa vesical, lo que se acompaña de hematuria y
anemia y llega a causar la muerte. Al iniciar la enfermedad hay una inflamación crónica de la vejiga, con
reacción hiperplásica de la mucosa, acompañada de metaplasia córnea o mucipara. Los capilares que
participan en el proceso inflamatorio alcanzan un desarrollo tan importante que da origen a verdaderos
hemangiomas.
El estudio macroscópico realizado al comienzo de la enfermedad, demuestra la presencia de nódulos
del tamaño de un frijol o menor, que con el tiempo aumentan de número y pueden sangrar fácilmente.
La etiología de esta enfermedad es aún desconocida; se presenta en las regiones montañosas de
suelos pobres, donde escasean el fosforo, el calcio, el manganeso y otros elementos y donde prolifera la
planta Pteris aquilina, que es tóxica y tiene la capacidad de destruir la vitamina B. Se considera que esta
planta es el agente causal de la enfermedad y tiende a desaparecer cuando los suelos son fertilizados para
utilizarlos con fines agrícolas. El virus de la papilomatosis infecciosa de los bovinos, ha sido también
considerado como agente etiológico de la hematuria enzoótica bovina.
Inflamaciones específicas
Tuberculosis: Cuando las lesiones se localizan en la mucosa, están por lo general relacionadas con la
presencia de tuberculosis renal con eliminación de bacilos por la orina.
Actinomicosis: Por lo general es primaria y sólo rara vez tiene origen metastático. La infección llega a la
vejiga a través de la uretra de la hembra o del uraco no cerrado.
Las lesiones tienen aspecto tumoral y sobresalen debajo de la mucosa.
Tumores
Las personas que trabajan en la industria de los colorantes y que están expuestas a derivados de la
anilina presentan a veces tumores de la vejiga. Estos individuos inhalan la substancia cancerigena, la
cual, al ser eliminada por la orina, actúa directamente sobre la mucosa vesical. Tumores idénticos a éstos
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5. URETRA
Anatomia microscópica
A) Uretra masculina: Consta de un segmento intrapélvico y otro extrapélvico.
El primero está tapizado interiormente por una mucosa con pliegues longitudinales provista de un
epitelio mixto; o de transición. Tiene una lámina propia subepitelial conjuntiva que no tiene glándulas y
está poco vascularizada; luego hay una capa cavernosa formada por un plexo venoso en el que hay gran
cantidad de fibras musculares lisas. Más hacia afuera, aparece una capa de fibras musculares lisas y
músculo estriado (músculo uretral). En el segmento intrapelvico se abren los conductos excretores de la
próstata y de las glándulas bulbouretrales. En el denominado verumontanurn desembocan los canales
excretores de las vesículas seminales (glándulas vesiculares) junto con los canales deferentes.
El segmento extrapelvico o peneano de la uretra tiene una estructura semejante a la del segmento
anterior. En el toro, la lámina propia de la mucosa es linforreticular; en el cerdo y en el caballo, contiene
glándulas dispersas (glándulas de Littré) y también glándulas mucosas. El tejido eréctil se encuentra en
contacto inmediato con la mucosa. A la uretra peneana se yuxtapone el músculo bulbocavernoso.
B) Uretra femenina: Está formada por las mismas capas que se han descrito en la uretra masculina, es
más corta y más distensible. En la vaca mide aproximadamente de 5 a 7.5 cm de largo, y su diámetro
permite fácilmente la introducción de un dedo.
Defectos congénitos
Atresia: Las atresias de la uretra son incompatibles con la vida, debido a que producen estasis
urinaria. Si el uraco está permeable el animal puede sobrevivir.
Hipospadias: El meato urinario desemboca en la cara inferior del pene. El defecto se observa con
frecuencia en los casos de hermafroditismo testicular.
Epispadias: Es una malformación contraria a la anterior; el meato se abre en la cara superior del
pene.
Divertíctilos: Los divertículos uretrales son poco frecuentes y han sido descritos en los caprinos.
Atrofias: Las atrofias de la uretra se observan en los bovinos castrados tempranamente.
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Cuerpos extraños; En la luz uretra se pueden encontrar catéteres rotos; también pueden hallarse
fragmentos de madera o hierro introducidos en el conducto en forma malintencionada.
Cálculos: Son frecuentes en los bovinos, especie particularmente susceptible, en especial en los
individuos castrados tempranamente. Todo hace pensar que este hecho sea una consecuencia de la atrofia
uretral. Los cálculos se localizan a nivel de la S peneana; en los ovinos y caprinos del sexo masculino no
son raros y se localizan en el proceso uretral. En los perros se han descrito también con cierta frecuencia
y se localizan en el surco del hueso peneano.
Las consecuencias de la litiasis uretral son: la obstrucción del conducto, la estasis urinaria, la rotura de la
vejiga y la muerte del animal. Si la obstrucción es parcial, hay hipertrofia vesical e hidronefrosis
bilateral.
Estenosis (o estrechez): Las estrecheces uretrales pueden ser congénitas o adquiridas, estas
últimas pueden tener las siguientes causas:
a) Compresiones producidas por hipertrofias prostáticas (perros), exostosis del hueso peneano (perros),
tumores y abscesos.
b) Retracciones cicatrizales causados por cateterismos mal realizados y por cálculos, entre otras causas.
Inflamaciones
Son las uretritis. Esta alteración puede ser la consecuencia de la propagación a la uretra de los
procesos inflamatorios de la vejiga o del prepucio. Por lo general tiene poca importancia en los animales.
Tumores
La literatura registra un caso de carcinoma uretral en la perra (Stalker y Schlotthauer).
Parásitos
El Trichomonas foetus vive en simbiosis en la uretra de los toros y en estas circunstancias la
infección puede ser transmitida a las vacas.
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CONCLUSION
Las funciones y las características fundamentales del APARATO URINARIO, y las alteraciones
patológicas que podrían presentar siempre llevan al paciente a un cuadro crítico, si no se hace buen
tratamiento a tiempo.
El aparato urinario es muy importante para el cuerpo; este es un sistema muy delicado ya que es la
que se encarga de controlar las toxinas del cuerpo y una complicación puede provocar que se diseminen
por el cuerpo. El fallo de algún mecanismo morfogenético básico trae como consecuencia
malformaciones congénitas a distintos niveles de este sistema.