Cultura Mochica
La cultura mochica, también conocida como moche, fue una civilización
prehispánica desarrollada entre los años 100 y 800 d. C. Surgió en las costas
norte de Perú y en los valles de Chicama y Trujillo.
Esta civilización se expandió posteriormente hacia el sur, hasta el valle
Huarmey, y hacia el norte, en el valle Piura.
Alcanzó su mayor expresión artística en la cerámica, cuyas obras de arte son
consideradas las más destacadas de Perú prehispánico. De hecho, se dice
que los mochicas superaron a los incas en este aspecto.
Los restos arqueológicos que se han encontrado en las últimas décadas
demuestran que esta sociedad era avanzada para la época, puesto que sus
construcciones y sistemas de irrigación son de gran calidad.
La civilización mochica se define por no ser unificada. Más bien estaba
formada por una serie de grupos políticos independientes que tenían estilos
y características particulares.
Por ejemplo, las estructuras arquitectónicas eran distintas de un sitio a otro.
El único elemento cohesivo era la religión en torno a la cual se organizó una
sociedad teocrática.
Ubicación
La cultura mochica se desarrolló en la costa norte de los Andes centrales de
Perú, específicamente en el valle formado por el río Moche; de allí el nombre
de esta civilización. Actualmente esta zona corresponde al departamento de
La Libertad.
En su período de apogeo, los mochicas también ocuparon los territorios de
valle de Nepeña, en el departamento de Áncash; y el valle de Piura, en el
departamento de Piura.
Historia
La cultura mochica ha sido estudiada por diversos arqueólogos e
historiadores. Entre estos destacan Max Uhle, un estudioso alemán a quien
se le atribuye el descubrimiento de esta civilización.
Otro estudioso de la civilización mochica es Rafael Larco Hoyle, arqueólogo
peruano especialista en esta cultura.
Estos estudiosos han dividido la historia mochica en tres etapas: el comienzo,
la expansión y el ocaso.
Período del comienzo
Los inicios de esta civilización se ubican entre los años 150 y 300 d.C. En
este período los mochicas convivieron con la cultura Virú-Gallinazo y, con el
paso del tiempo, prevalecieron sobre esta.
Período de la expansión
El período de la expansión se ubica entre los años 300 y 600 d. C.
Durante esta época los mochicas florecieron en diversas áreas del saber y
del hacer, y alcanzaron su mayor apogeo tanto cultural como económico,
político y militar.
Período del ocaso
El período del ocaso se desarrolló entre los años 650 y 800 d.C. En esta época
la civilización mochica experimentó la decadencia que los habría guiado a su
caída.
Entre los aspectos que marcaron el fin de esta cultura destacan una serie de
cambios climatológicos generados por el fenómeno El Niño.
Estos fenómenos causaron la pérdida de cultivos, hambruna, destrucción de
las ciudades, entre otros desastres.
Con tales situaciones devastadoras, los gobernantes perdieron su poder poco
a poco, lo que hizo que el pueblo se dispersara.
Las invasiones del pueblo wari fueron la estocada final, y con esto
desapareció el pueblo mochica.
Economía
La actividad económica predominante fue la agricultura. Entre los cultivos
más importantes destacan distintas especies de maíz (sobre todo el morado),
diversos tubérculos como la yuca, la papa y el camote, y frutas como la
calabaza, la chirimoya y la papaya.
Asimismo, desarrollaron cultivos dedicados a la industria textil, tales como el
algodón blanco, rojo, morado y marrón.
Perfeccionaron la agricultura de tal manera que desarrollaron un sistema de
irrigación para cultivar en las zonas donde la tierra era seca o poco fértil.
Sumado a esto, construyeron represas para almacenar agua, que se
empleaba en tiempos de sequías o cuando las tierras necesitaban más
humedad.
También tenían una especie de comercio marino. Los mochicas navegaban
hasta las islas Chincha, de donde extraían excrementos de aves para usarlo
como fertilizante natural.
Del mismo modo, establecieron relaciones con el Ecuador, que proveía
conchas marinas; y con Chile, que proveía piedras preciosas como el
lapislázuli.
Religión
Los mochicas eran politeístas puesto que adoraban a varios dioses. El dios
más destacado era Al Paec, creador de todo. Por lo general, Al Paec era
representado como un jaguar con colmillos largos.
A este dios se le ofrecían sacrificios humanos. La mayoría de las veces los
sacrificados eran prisioneros de guerra. Sin embargo, en otras ocasiones
también se ofrecían ciudadanos mochicas.
Por otra parte, la Luna era la diosa más importante. La llamaban Si y
controlaba las estaciones y las tormentas, por lo que influía en la agricultura
y en la vida diaria de los mochicas.
Se consideraba que la Si era más poderosa que el Sol porque esta podía ser
vista tanto en el día como en la noche.
Otros dioses importantes fueron el Sol, el Zorro, el Búho, el Pez Gato, la
Araña y el Cóndor. También adoraban otros dioses animales.
Arquitectura
Además de los sistemas de irrigación construidos para mejorar la agricultura,
los mochicas crearon otras estructuras arquitectónicas de relevancia tales
como las pirámides denominadas huacas.
Estas construcciones se hacían con miles de bloques de adobe posicionados
unos sobre otros.
Eran tan grandes que en el punto más alto de la pirámide se podían erigir
patios y jardines. Además, disponían de un asiento destinado para el
gobernante.
La mayoría de los centros mochicas disponían de dos huacas, una de mayor
tamaño que la otra.
Entre estas dos edificaciones se encontraban las ciudades: las residencias,
los cementerios y los almacenes, entre otros establecimientos urbanos.
En Moche, Trujillo, se encuentran dos de estas pirámides: huaca del Sol y
huaca de la Luna.
Cerámica
La cerámica de la cultura mochica es una de las más destacadas de todas las
civilizaciones precolombinas.
No solo se hacían vasijas en este material, sino que también se creaban
esculturas y otras representaciones.
Las vasijas se adornaban con imágenes policromadas que representaban
paisajes y escenas de la vida diaria: cacerías, combates, rituales religiosos,
ceremonias, mitos y leyendas.
Por otra parte, las esculturas representaban dioses, figuras antropomorfas y
animales ricamente adornados.
La cerámica no solo tenía valor ornamental, sino que también se empleaba
con sentido utilitario. Se hacían vasijas para cocinar, cucharas, jarrones y
otros utensilios domésticos.