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La EXPRESION AUTOEROTICA
Selma Gonzélez Serratos
Resumen
E. AUTOEROTISMO es un comportamiento sexual que permite a los se-
reshumanos, hombres y mujeres, desde la infancia, a lo largo de
toda la vida hasta la vejez, vivenciar su propio cuerpo como una fuente
de sensaciones placenteras que integran su autoimagen, dando opor-
tunidad de conocer su potencial amatorio para, si ast lo decide,
compartir su erotismo con una pareja. La experiencia autoerética es
muty intimay no se limita a la autoestimulacién de los érganos genitales,
en realidad toda la piel es capaz de reaccionar erdticamente, lo mismo
sucede con los otros canales sensoriales. La vista, el olfato y el oido
son vias de erotizacién extraordinarias para explorar el propio cuerpo.
Se puede experimentar el autoerotismo con tantas cosas como la
imaginacién sea capaz de inventar, por ejemplo tomar un bafto sensual,
sentir el viento en todo el cuerpo, el calor del sol en la piel, crear y
disfrutar de las fantastas erdticas que permiten lograr sensaciones
placenteras, escuchar miisica sensual, leer poemas y cuentos erdticos,
ver peliculas con temas que provoquen sensaciones eréticas placente-
ras, todo esto y mas puede ser experienciado con gozo.
El autoerotismo debe convertirse en una vivencia en pro de la salud
sexual de las personas y dejar de ser, por cuestiones ideoldgico-re-
ligiosas, como hasta ahora ha sido, un factor de culpa y vergiienza.
Este capitulo presenta primero como se establece la posibilidad
desde la infancia de reaccionar eréticamente integrando la experiencia
El enorisno © 539biolégica a lo psicoldgico y a lo emocional, ya que se ha tendido a
fragmentar a la sexualidad en bueno y malo, placer y pecado, hombre
'y mujer, genitales y reproduccién, mutilando la parte tan humana
como es la vivencia erética. El autoerotismo surge como una opor-
tunidad de transformar la energia en una totalidad integradora para
los seres humanos, que ademds en esta época donde el IDA ha venido
a cambiar muchas perspectivas en el ejercicio de la sexualidad, resulta
muy importante revalorar el auioerotismo como préctica de una se-
xualidad saludable.
Se contintia con algunas definiciones y la historia breve sobre la
masturbacién como se le ha lamado hasta ahora.
Se describen algunas practicas autoeréticas en hombres y mujeres.
Se menciona la importancia de las fantasias asociadas con la
practi- ca autoerstica, dandose algunos ejemplos de poesia literatura
erética.
Se considera la importancia del uso terapéutico del autoerotismo
sugiriendo algunos ejercicios basados en el tantra,
Introduccién
‘Se trata de mi cuerpo al que Bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto..
Jaane: Saposes|
Nuevo Recuento de Poemas, p. 60.
EL AUTOEROTISM, llamado también masturbaci6n, autoplacer, autoes-
timulacién, ha sido nombrado, de manera peyorativa y enjuciadora,
con téminos tales como: autopolucién, onanismo, manustupraci6n, 0
definitivamente se le ha conceptualizado como algo destructivo de la
autoestima y de Ia dignidad erética humana, llaméndola: autoabuso,
vicio solitario del adolescente, mancillacién de sf mismo, autoprofa-
naci6n, debilitamiento de s{ mismo. La etimologia de la palabra mas-
turbacién tiene ya por sf misma una connotacién muy negativa en
sus dos versiones provenientes del latin: de manus = mano y stuprare
= profanar, violar (Alsteens, 1978), 0 bien, de mas = Organo sexual
540 © Sclua Gowiler Semestosmasculino y turbatio = excitaci6n; con esta tiltima definicién no se
considera que las mujeres también pueden gozar con su propio cuerpo
en el encuentro con su mismisima identidad sexoerdtica.
Por lo anterior, en este capitulo nos referiremos a un concepto
més amplio y diferente, que nos permite establecer relaciones amorosas
con nosotros mismos, con los otros y con lo imaginario, de manera
més humana: el autoerotismo, término acufiado a principios del siglo
xx por Havelock Ellis (1913),
Elautoerotismoes uno de los temas mas controvertidos y polémicos
en sexualidad humana y, por lo tanto, dificil de abordar, ya que se le
considera, de acuerdo con los mitos, como una préctica vergonzosa,
sucia, egofsta y solitaria, que puede perjudicar las relaciones amorosas,
pues si se practica, se supone equivocadamente, que se pierde el deseo
de relacionarse sexualmente con una pareja,
‘Como ya se sabe por los estudios de Kinsey y cols. (1949 y 1953),
asf como por el estudio Hite (1976 y 1981), el autoerotismo es una
conducta sexual muy usual que ha demostrado ser parte saludable de
nuestro desarrollo psicosexual y un ejercicio libre ¢ intimo de un
hecho amoroso con nosotros mismos y con el otro, puesto que integra
los aspectos biolégicos con el erotismo y el autoconocimiento de
nuestro cuerpo con sus reacciones placenteras sensuales, dentro de
una gran diversidad erdtica. Actualmente conocemos més y mejor el
autoerotismo debido a un intenso trabajo de investigacién cientifica
¥ sexoterapéutica, as{ como a la adquisici6n de una autoconciencia,
en el terreno de la sexologfa a nivel mundial (cf: Money y Ehrhardt,
1972; Masters y Johnson, 1978; Kaplan, 1978; Serrano, 1978; Barbach,
1981; Horer, 1981; Sanz, 1990; Dodson, 1991).
Existe una muy estrecha relacin entre el erotismo téctil y muscular
y la capacidad sensual de obtener placer por el olfato, la piel, el ofdo
y el gusto (Alberoni, 1992). Combinando estos elementos sensuales,
el autoerotismo se ejerce de una u otra manera, desde ligeros © im-
perveptibles tocamientos de los genitales rozéndolos fugaz. y suave-
mente, pasando por caricias mas intensas, hasta el disfrute intenso de
fantasias ersticas; esto es posible naturalmente, si tenemos una buena
salud sexual y una alta autoestima, Sin embargo, si se est inmerso
en las valoraciones moralistas, bésicamente religiosas, que consideran
El enotiswo © 541esta préctica como un desorden moral grave (La sagrada Congrega-
cién para la educaci6n cat6lica, 1983), se pueden vivir sentimientos
de culpa y desesperacién emocionalmente muy destructivos: “No
tiene uno derecho sobre el ejercicio de las sensaciones placenteras
de su propio cuerpo, a todo el autoerotismo la religi6n le mete culpa
y vergiienza, estos dos sentimientos me han hecho mucho dafio y
me han causado mucha confusi6n” (opinién de un paciente de 23
afios, 1993). Ahora ya sabemos que, por el contrario, el autoerotismo
sun hecho tan natural, presente desde que nacemos, que nos permite
ir descubriendo nuestro cuerpo junto con todas sus sensaciones, ir
formando nuestro esquema corporal como una totalidad que nos
integra fisica, psicolégica y eréticamente, y que va conformando
nuestra propia identidad de género: al encontrar un pene una vulva,
se trascienden estos érganos y se les lleva al terreno de lo simbilico,
de lo emocional y afectivo, lo que permitiré ir hasta el contacto
mismo con el otro, con la pareja, al conceptualizar el amor como
tun encuentro consigo mismo, surgido en la meditacién y en la con-
templacién sensual del propio cuerpo, asf como del propio ser. Es
un amor que no exige ninguna correspondencia forzada, “sino que
parte de mf y desemboca en el mundo a mi alrededor” (Lauster,
1980, p. 49) permitiéndome dar a mi pareja er6tico-amorosa, desde
To que yo reconozco de mi mismo, es decir, hay y favorece una
disposicién a amar.
El aprendizaje del autoerotismo se inicia en los bebés de manera
natural y esponténea, en tanto aprenden las formas de expresar su
capacidad amatoria; utilizan el autoerotismo como una manera de
externar su naciente sexualidad y erotismo.
Los adolescentes redescubren su sexualidad en el encuentro con
su nuevo cuerpo que ha cambiado en todas sus partes, tanto fisicas
como sensuales y mentales, déndole una nueva dimensién a su ero-
tismo mediante el autoplacer, que le sirve no s6lo para descubrirse
a sf mismo, sino también para aliviar algunas tensiones no sexuales.
Muchos adultos, solteros y casados, asf como personas de la tervera
edad, obtienen placer erstico y alivio emocional mediante el autoero-
tismo que usualmente va acompafiado de fantasfas con imagenes er6-
ticamente estimulantes.
42 © Slaw Gonaéler Sennsr0sPor todo lo anterior, se considera que el autoerotismo es una
conducta sexoerstica muy importante de rescatar, valorar y ubicar en
su dimensién més humana y saludable, para lograr dos objetivos fun-
damentales: unas relaciones sexoer6ticas llenas de afecto y la posibi-
lidad de autoexpresarse para alcanzar la plenitud personal (Sarnoff y
Sarnoff, 1980). Asf pues, se considera que el autoerotismo tiene una
importancia fundamental en la vida de todos los seres humanos.
1Qué alegria del cuerpo liberado, Tarumba,
‘en el amanecer después de latvia,
con el manso estar del aire penetréndote
¥.a la mano de tus ojos el cerro con mubes!
‘Gozosa piel, hora temprana,
Juz tierna sonando como una campana.
De todas partes de mi cuerpo viene
esta alegria
Jane Sannees
Nuevo Recuento de Poemas, pp. 107-108
Historias, mitos y definiciones
Eso es lo que hago, y soy mujer de Chaleo.
Yo te vine a dar placer, florida vulva mia,
ppaladarcito inferior mio,
Canto de Mujeres de Chaco.
Awort, Ma, Gaztnar
Poesia Nahuatl I, p. 60.
EL AUTOEROTISMo ocupa un lugar importante en la historia de la se-
xualidad humana. Considerado por los griegos como una vélvula de
proteccién y no como un vicio, lo vemos aparecer en Ia literatura
griega, dentro de las comedias Aticas (Tannabill, 1992)
En Mileto, tres siglos antes de Cristo, ya existian los olisbos -que
ahora se conocen como dildos~ a los que se consideraba como “sus-
titutos del miembro virl”, imitaciones de penes que estaban hechas de
madera o de cuero suave y a las que se les untaba generalmente de acei-
te de oliva antes de ser usados. Se considera una sencilla y pequefia
obra de teatro de esa época, que se refiere a un didlogo entre dos
El enorisno © 545mujeres j6venes, Metro y Coritto, en donde una usa y recomienda a
la otra el uso del olisbos y ésta se convence de adquirirlo por el éxtasis
y placer que disfruta su amiga con el uso de este objeto.
En China, han peremanecido vigentes, por més de dos mil afios
las doctrinas de Tao (Tanahill, 1992; Van Gulik, 1974). Las disciplinas
sexuales del taofsmo requieren una dedicacién libre que incluye ejer-
icio regular, dieta balanceada, un buen control de la respiraci6n,
terapia solar y una vida sexual completa; todo este conjunto, si se
practica constantemente, se logra la armonia entre el Yin (lo intuitivo,
receptivo, los fluidos vaginales) y el Yang (lo racional, activo, el
semen vital) (Hsuan Tsai Su-Nu, 1987), asf, la sexualidad deja de ser
inicamente el deber del simple coito fisico, para convertirse, entonces,
en un acto sagrado, que vivido con conciencia, logra la armonia con
el “camino supremo”, el Tao.
El autoerotismo, en la mujer se considera un asunto permitido 0,
incluso, indiferente, ya que su suministro de Yin es interminable; pero
en cuanto a los hombres se refiere, esta préctica estaba condenada 0
prohibida tanto entonces como ahora, por el desperdicio de energfa
Yang, (Van Gulik, 1974; Tannahill, 1992).
En Shangai, en el Centro de Rehabilitacién Sexual para Hombres
(1993), el profesor Chen Kai, en una comunicaci6n personal, sefial6
que el autoerotismo esté bien visto en su uso terapéutico, pero en
exceso puede debilitar la voluntad de! hombre.
De manera similar, entre los antiguos nahuas, se consideraba que
las pricticas sexuales que estaban encaminadas s6lo a 1a obtencién
de placer o de la satisfaccién erética, y no para “la siembra de
gentes” (Le6n Portilla, 1977, p. 151), no eran aconsejables, o bien
‘que el placer debfa practicarse s6lo como “un respiro a la normal y
natural condicién de la existencia humana”, *..su goce era permitido,
pero su abuso causaba la ira de los dioses” (Lopez Austin, 1989, p.
279).
Sin embargo la busqueda del placer sexual en los adultos no era
reprimida si se enmarcaba en los limites de la moderacién,
En los jovenes la abstinencia se concebfa como daiiina, pero asimismo
la castidad como un gran valor moral, y la Unica forma en que se
podfan mantener sanos y castos, era estando lejos de pensamientos
544 © Selua Gowsiler Sensestosa
ibricos, esto era una prueba muy dificil y dura de llevarse a cabo.
Lopez Austin (1982) sefiala en su capitulo “La sexualidad entre los
antiguos nahuas”, que se atemorizaba a los j6venes para que no tuvieran
goz0s sexuales tempranos.
Refiriéndose al autocrotismo entre los mexicas, Lopez Austin
(1989, p. 334) dice: “No encuentro referencia a la tolerancia de la
masturbaci6n, pues los textos apenas la mencionan”, sin embargo
se puede suponer por estos mismos, que esta conducta sexual no
era aprobada del todo; pues al igual que para los judfos y los cristia-
nos, Ia procreacién era altamente valorada por razones politicas y
econdmicas, luego entonces aquello que lo impidiera no era acep-
table,
Hasta aqut los conceptos que los aztecas tenfan sobre la sexualidad,
pues no se encotraron mas referencias sobre el autoerotismo; pero con
lo ya descrito podemos vincularlo a otra fuente cultural de los mexi-
anos, que es la influencia judeo-cristiana, a través de los conquista-
dores espafioles, posiciones ambas daftinas a la salud sexual de
muchisimas personas.
Para los antiguos judios el autoerotismo aun cuando se consideraba
una forma de contracepcién, era un acto opuesto al ideal de la pro-
creaciGn (Sussman, citado en Sadock, 1976). Por otro lado, la pasion
podia coexistir con el afecto pero dentro del matrimonio.
a
El enorismo © 547Una costumbre que preservaba la propiedad y la continuidad de
Ja familia era apoyada por la ley del Levirato. sta ordenaba que al
morir un esposo judio, su pariente hombre més cercano estaba obli-
gado a tomar a la viuda como esposa, para seguir teniendo hijos de
la propia familia. El matrimonio por levirato esté mencionado en la
Biblia (1979), en el libro del Génesis (38; 7-10), en donde se narra
la historia de Ondn. Al morir su hermano, él debfa tomar por esposa
a la viuda Tamar y como él sabfa que los hijos con ella no serfan
considerados suyos sino de Er su hermano, decidié eyacular en el
suelo. Este hecho que se consideré una grave ofensa a Dios y por
ello, a Onén debia castigérsele con la muerte. A este comportamiento
sexual se le denomina onanismo y se le vincula al autoerotismo por
no estar dirigido a 1a procreacién, ya que en realidad es un coito
interrumpido (Masters, Johnson y Kolodny, 1982; Tanahill, 1992;
Kay, 1992).
En el medioevo cristiano el autoerotismo se vincul6, como ya se
dijo antes, con el coitus interruptus y fue condenado como un acto
indebido; era un pecado grave que merecfa un castigo ejemplar. Santo
‘Toms de Aquino clasificaba los pecados como naturales ono naturales,
Curiosamente a 1a violaci6n, al incesto y al adulterio los consideraba
‘como naturales, porque conllevaban a la procreacién; pero la emisién
seminal por autoerotismo donde la generacin procreativa no se alcanza
(anahill, 1992), la convierte en un pecado no natural y grave, tan
serio como el homitidio. Para Santo Tomas de Aquino era menos
debilitante aliviar el placer sexual, del varén, usando a una prostituta
que a su propia mano (Kay, 1992).
Lo anterior permite entender 1a creacién de muchisimos mitos
culpfgenos, vergonzosos y absurdos alrededor del autoerotismo, en-
caminados a controlar la actividad sexual desligada de la procreacién
(Giraldo Neira, 1981). Un ejemplo muy dréstico, es el de Samuel
Tissot, quien en el siglo xvm sostenfa, sin ninguna base cientifica,
que la masturbacién producfa enfermedad mental por un excesivo
flujo sanguineo en el cerebro (Samoff y Sarnoff, 1980; Sussman en
Sadock, 1976; Tannahill, 1992).
En el siglo xix, Krafft-Ebing en su famoso libro Psychopathia
Sexualis (1965, p. 188), sostuvo el mito de que la masturbacién causa
546 © Selua Gonailer Senestoshomosexualidad y escribfa: “...Encontramos coitos homosexuales en
masturbadores impotentes...”, “pero que en cuanto se quita este pro-
blema, se cura esta’ aberraci6n que es causada por la masturbaciGn”.
‘También en este siglo, existieron dos posiciones ante el autoerotismo.
Preocupaba no el cémo curarlo, sino’el reprimirlo, llegando a casos
verdaderamente enfermizos tal como ocurrié en el Hospital St. Johns
de Cleveland Ohio, en donde a una nifia que se autoerotizaba le
extirparon su clitoris como tratamiento para evitar que volviera a
cometer tal “vicio” (Alsteens, 1978).
Hacia finales de ese siglo, se plantea una segunda posicién, més
abierta que crea el siguiente paradigma médico: el autoerotismo ya
no es mas la causa de la enfermedad mental, pero sf de la neurastenia
y se le ama la “hipétesis de la neurosis masturbatoria”; esta idea
fue promovida por doctores tan famosos como (citados por Kay,
1992) Beard, Charcot y Ganet, y Krapelin, que en 1896, atirmaron
que la relacién de causa y efecto entre la enfermedad mental y la
masturbacién no se habia comprobado, debido a que los enfermos
mentales observados estaban en los hospitales psiquidtricos y se
desconocfa su pasado.
Froud (1975) por su parte en 1895, sostenfa contradictoriamente
dos ideas en una decfa: el autocrotismo (masturbaci6n) es esencial
para el buen desarrollo psicosexual, y en otra lo consideraba causa
de Ja neurastenia, refiriéndose literalmente a drenar toda la energia
sexual por abuso de pricticas autoersticas, es decir por la masturbacién
(Key, 1992; Alsteens, 1978; Samoff y Samoff, 1980).
Con el desarrollo de la teoria de la sexualidad infantil de Freud
incluida en Tres ensayos de teoria sexual (Freud, 1975), su punto de
vista sobre la masturbacién se hizo més complejo, ya que reconocié
que ésta ocurria universalmente durante la infancia y era de naturaleza
autoerética. Esta se presentaba en tres periodos: durante Ja primera
infancia, en donde estaba al servicio de la satisfaccién sexual; durante
la nifiez, en donde se fijaba en zonas erdgenas especfficas y, durante
Ia pubertad como un continum de la nifiez dentro del desarrollo psi-
cosexual.
Para Freud la neurastenia representaba el empobrecimiento de la
excitacién sexual por el abuso de la masturabacién y crefa que las
El morisno © 547nifias eran més sanas y no neurast6nicas; por lo tanto, la masturbaci6n
para él, concernfa s6lo a los hombres (Kay, 1992), También entonces
se percat6 de que la masturbaciGn por s{ misma no provocaba psico-
patologias y que debia evaluarla dentro de las diferentes etapas del
desarrollo psicosexual. A partir de esto argument, si la masturbacién
se-presentabaen épocas posteriores a la nifiez, representa “una actividad
sexual infantil” y por lo tanto neurética, Apoyé asf otro mito, el de
queel autoerotismo es una préctica de personas neuréticas ¢ inmaduras.
La observaci6n de Freud sobre las fantasfas ligadas a la mastur-
bacién, representa uno de los aportes mas importantes al estudio del
tema dentro del psicoanslisis contemporinco (Kay, 1992).
En 1912y 1928, la Sociedad Psicoanalitica de Viena, reunié catorce
trabajos.en una obra colectiva sobre “La Masturbacién”; en ella se
descarta, por falta de pruebas cientificas la idea de considerar al au-
toerotismo causal de enfermedad mental o de neurosis (Alsteens, 1978).
Actualmente algunos grupos religiosos protestantes luteranos, s0s-
tienen otra vez, sin ningtin fundamento cientifico, los mitos sobre el
autoerotismo y sefialan que éste no es altruista y por tanto es una
réctica equivocada y repulsiva, es “un placer privado”, y debe juzgarse
como una anormalidad (Kay, 1992),
Lalglesia Catolica Romana sostiene a su vez, varios mitos. Considera
a Ja masturbaci6n como un pecado grave, “incorrecta por el placer que
a acompafia”, por lo tanto el autoerotismo hedonista promovido en la
terapia sexual para el disfrute del propio cuerpo, crea un obstéculo para
el “buen desarrollo de la persona”. El supuesto es absurdo'e inexacto,
en la aproximacién terapéutica, autoerdtica, Ia persona se autovalora,
autestima mediante la conciencia de su cuerpo y de sus sensaciones,
desarrolla una armonia sexoerstica que se comparte con el otro. El
Vaticano, en su “Declaracién sobre ética sexual”, del 29 de diciembre
de 1975 (Mastérs, Johnson, y Kolodny, 1982, p. 401; Kay, 1992, p.
102; Kosnik, 1978), sefiala que el autoerotismo sélo se permite con
fines médicos, para estudios de fecundidad mediante cl semen 0 detectar
enfermedades infecciosas que afectan la procreacién,
Se condena al autoerotismo por cuestiones ideolégicas que enfocan
# la sexualidad como algo dividido: placer igual a pecado y sexo slo
para procrear.
548 © Sela Gonwdler Serenos‘Al rastrear la forma en que la tradici6n judeo-cristiana ha concep-
tualizado al autoerotismo durante los pasados trece siglos, encontramos
su desaprobacién por causas poco realistas, més ideoldgicas que hu-
manas, cuyos efectos resultan destructivos y enfermizos para el jercicio
saludable de la sexualidad humana,
‘Ahora necesitamos reconsiderar al autoerotismo bajo otra luz, mas
humana, la de las evidencias benéficas y sus efectos favorables al
desarrollo sexoerético integral de los individuos. Ya es tiempo de
divulgar los aspectos positivos del conocimiento cientifico actual, que
los sexGlogos: investigadores, educadores y terapeutas, han desarro-
lado por medio de la investigacién educativa, antropolégica, clinica,
socioldgica y estadistica.
El psiquiatra W. Stekel, citado por Kay, D. (1992) en 1950, en
su libro Auto-Erotism: A Study of Masturbation and Neurosis, sefialaba
si fuera cierto que la masturbacién, como tradicionalmente pensaban,
causara locura y neurosis, entonces la mayoria de los seres humanos
estarfan cn los hospitales psiquidtricos. En 1949 y 1953, Kinsey y su
equipo de investigadores, publicaron los resultados de una singular
encuesta, en donde aportaron datos que descartaron muchos mitos.
Por ejemplo, resulta importante para este capitulo saber que el auto~
erotismo es practicado por casi toda la poblacién, hombres y muje-
tes, Otras investigaciones estadisticas, hechas en otras culturas,
han aportado resultados similares. También sefialan al autoerotismo
como un hecho natural, practicado tanto por los animales mamiferos
como por los seres humanos, desde muy pequefios (Samoff y Samoff,
1980).
En la actualidad se le define de manera descriptiva y stil para su
uso educativo y terapéutico, un ejemplo es el trabajo de Josefina Sanz
(1990). Ella desatrolla la técnica terapéutica llamada “autosensibili-
zaci6n genital”, que implica al autoerotismo, posterior a la “autosen-
sibilizaci6n corporal”, en ella el cuerpo representa una totalidad. Para
“sentirse una persona integrada y libre” (Sanz, 1990, p. 145) mediante
la toma de autoconciencia para la accién, y con ello aprender a au-
tosentirse y autobservarse, tomando asf la responsabilidad para el
‘cambio hacia el autorrespeto. “A medida que el contacto se hace mas
El enorisno # 549habitual, la persona aprende a acariciarse, a darse placer, a cuidarse,
no s6lo corporalmente sino psiquicamente” (Sanz, 1990, p. 152)
Bernie Zilbergeld (1992, p. 119) define el autoerotismo con varias
ideas sindnimas: “autoplacer”, “autoestimulacién”, “jugar consigo mis-
mo es uno de los actos més naturales que los setes humanos viven” desde
muy pequefios, para conocer y conformar su propio esquema corpo-
ral-sensual. Para Helen Kaplan (1981, p. 185), “es la estimulacion de
los propios genitales”. Masters. y Johnson (1982, p. 400) nos dicen
que la definen como “toda forma de|autoplacer sexual obtenido me-
diante cualquier tipo de estimulaci6n fisica directa” y “se refieren al
acto de excitarse o estimularse uno mismo, aun cuando no se Tegue
al orgasmo”.
Por la importancia conceptual lograda en su momento y su tras-
cendencia, citamos textualmente a Havelock Ellis, quien como se dijo
anteriormente, en 1913 (p. 175) la defini6 de la siguiente manera:
“Entiendo por ‘autoerotismo’ el conjunto de fenémenos de emocién
sexual esponténea, engendrada con ausencia de un estimulo exterior,
procedente, directa o indirectamente, de otra persona.”
Imielinski en 1985, citado por Slosarz, W. (1992, p. 275) nos ofreci6
‘una definicién muy xtil y completa que dice: el autoerotismo es:
{..€1 acto de excitar los propios érganos genitales por medio de
manipulaciones, algunas veces con la ayuda de varios objetos, a
fin de evocar el placer sexual y finalmente, aunque no necesaria-
mente, el orgasmo; las précticas manuales estén acompafiadas a
menudo por imagenes creativas 0 imitativas.
Finalmente para nosotros, el autoerotismo es el autoconocimiento
vivencial sexderstico intimo, del propio cuerpo en sus sensaciones
placenteras, mediante la autoexploracién téctil 0 con algiin objeto, sin
causarse dafio alguno, Puede o no llegar al orgasmo. Se acompafia
frecuentemente de fantasias erticas que sirven como un facilitador de
la experiencia placentera erdtica. Este comportamiento sexual intimo
y privado, debe darse por una decisién libre y sin culpas, que favorezca
el evolucién sexo-amorosa de la propia persona,
550 © Sclua Gowsiler SersarosDesarrollo del autoerotismo en el ser humano
Soy mi cuerpo.
Tous Sanoses|
‘Nuevo Reeuento de Poemas, p. 130.
Sowos totilidades biolégica y psiquicas escindidas por la sociocultura,
partidas en dos, neciamente divididas en bueno o malo, aceptable o
‘inaceptable, decente 0 indecente, moral o inmoral, placer-pecado 0
sexo-reproduccién; eso mismo hemos hecho con nuestros cuerpos y
nuestros espfritus. A la sexualidad le hemos quitado -mutilado— 1o
erotico, Sabemos que el concepto sexo se define, desde su etimologia
latina, como: cortar o dividir en masculino y femenino; Sexus condicion
orgénica que distingue a hembras y machos por sus diferencias (Dic-
cionario Poligloto Barsa, 1980).
John Money (1986) bien sefiala que el término sexualidad, como
se usa en ciencia en general, excluye el concepto que lo acompafia
necesariamente por su calidad y cualidades humanas, nos referimos
a lo erético. El sexo, conceptualmente no es tan amplio como lo es
el erotismo, cuya rafz etimoldgica griega erotikés, significa Amor.
(Wiecionario Poligloto Barsa, 1980).
La mitologia griega nos regala la maravillosa historia de Eros dios
del Amor, hijo de Afrodita, y la princesa Psique, hija de un rey (Catalé,
1983), que dentro de sus relaciones amorosas, primero tiernas ¢ in-
conscientes y después dolorosas, procrean una hija que lleva por nom-
bre: Placer, Gozo, Voluptuosidad, esencias éstas de lo erético.
Et erotismo, incluye, unifica, totaliza, humaniza lo sexual. Va més
allé, al implicar a la imaginerfa, tanto ideacional verbal, como la
fantasia pictorica, téctil y todas’ aquéllas generadas a través de las
percepciones sensuales y de las trafdas desde la memoria; asimismo
contiene reacciones afectivas y emocionales de muchas calidades y
tonos que lo hacen muy grato y placentero como vivencia humana.
‘De acuerdo con los planteamientos de la sexologia actual, sexua~
lidad se entiende como incluyente del erotismo. Sin embargo Money
(1986) considera que es necesario un término global para ambas con-
cepciones, sexo y erotismo, y propone el concepto: sexoerstico, el
cual usaremos en este capitulo.
El enoiisno © 551Por otro lado este mismo autor, retoma el concepto: procepcidn,
acuilado por Rosenzweig en 1973 (citado por Money, 1986), referido
tanto el hombre como en la mujer a la fase 0 etapa preparatoria de
la excitacién y, contiene tanto a la imagineria como a la préctica.
Cabe sefialar que una falla en la procepcién puede conducir a una
apatia 0 inercia sexoerstica y por lo tanto a una baja o nula respuesta
en este aspecto.
A continuacién se describe de acuerdo con John Money(1986) el
origen del comportamiento erético de los seres humanos, con el fin
de entender posteriormente, el comportamiento autoerstico.
El desarrollo del erotismo en los seres humanos se inicia con el
hecho de que nacen con una morfologia anatémica genital masculina
© femenina y que, ésta va a promover una reacciGn social que dictaré
Ja crianza sexual diferenciada para nifios y nifias. El hecho de nacer
con genitales externos que definen el sexo del recién nacido, presupone
que se podria pronosticar el desarrollo sexoerstico como femenino 0
masculino respectivamente, y que la sabidurfa popular, erréneamente,
dice que esta preordenado de manera instintiva.
El desarrollo sexoerdtico va més allé de lo meramente biolégico
al igual que la totalidad de la masculinidad o la femineidad, que supera
el sentido reduccionista de sexo masculino y sexo femenino, con la
meta tinica de la reproduccién de la especie humana mediante el
552 © Selma Gomiler Serarosintercambio de una penctracién pene-vagina; es decir, con esto se
genitaliza la relaci6n entre un hombre y una mujer quiténdole una
parte de mucha creatividad entre la pareja, para deserotizarla y tomarla
utilitaria, “para darte © que me des un hijo, y cumplas con tu deber
reproductivo”. En el caso de las parejas homosexuales o Iésbicas, si
se reduce a la genitalizaci6n y se descarta la parte sexoerstica, viene
a ser lo mismo; se fragmenta y se divide dejando la vivencia sexual
en algo muy pobre, carente de la posibilidad amatoria de dar y recibir
eréticamente, con el placer de estar con la pareja.
La totalidad sexoerdtica incluye en su vivencia y en su concepto
a la identidad y al rol como niffo o nifia, hombre o mujer, més alld
de los 6rganos sexuales. Money en 1955 (comunicacién personal, Rio
de Janeiro; 1993) propuso el término “Género”, que incluye a la
femineidad y ala masculinidad y acuii6 el concepto “Papel de género”,
que significa “todas esas cosas que dice o hace una persona para
revelarsé a sf mismo o a si misma y a otros; de tener el estatus de
nifio u hombre, de nifia o mujer respectivamente” e indicar el grado
en que uno es femenino, masculino o ambivalente (Money y Ehrhardt,
1982, p. 256 y Money, 1986 p. 240), incluyendo el erotismo dentro
de todo el conjunto de comportamientos y actitudes. Para mejor com-
prensién, Money y Eherhardt en 1972 (Money y Ehrhardt, 1982, pp.
256 y 253), subdividen este concepto en dos: identidad de género y
rol de género.
La identidad de género es “la identidad, unidad y persistencia
de la propia individualidad como hombre 0 como mujer (o ambiva-
lente) en mayor 0 menor grado, fundamentalmente experimentado
en un darse cuenta de sf mismo y de la conducta que se expresa.
La identidad de género es la experiencia privada del rol de género y
el rol de género.es la expresién publica de la identidad de género
(Money, 1986). En lo anterior se incluye la excitacién sexual, aunque
no se restringe a eso,
La identidad de género no se limita Gnicamente a “soy hombre”
© “Soy mujer”, sino que también incluye “soy persona erdtica”, es
decir amorosa y gozosa,
El desarrollo del sexoerotismo se inicia con la determinaci6n sexual
de los cromosomas XX y XY; sin embargo, en los seres humanos no
El enorimo © 953hay evidencia de que la presencia de estos cromosomas en todas las
células del cuerpo, desde cl cerebro hasta el tltimo pedacito de piel,
tengan un efecto directo por sf mismos en el estatus sexoerdtico
de la persona.
John Money (1986) sefiala que en el cerebro existen dos esquemas
y cada uno tiene su propio equipo de senderos neurol6gicos. La ac-
tivacién de uno de ellos, durante el desarrollo, no anula reciprocamente
al otro; es decir masculinizacién y feminizacién cocxisten, bisexual-
mente y estén vinouladas.
De entre varias conductas sexuales observadas en primates (Mi
ney, 1986) y que en humanos resultan un tanto dificiles de estudiar
debido alos tabties y estereotipos erdticos de nuestra sociedad, existen
dos, que-aunque no se pueden generalizar completamente, son muy
importantes dentro del desarrollo de lo erético. Una se refiere a los
juegos sexuales de ensayo, en donde Ja presencia de una hembra
‘licita respuestas sexoerdtica del macho y viceversa. Otro compor-
tamiento es la posibilidad de que la imagen sexual erética clicita
més répidamente la iniciacién de una respuesta er6tica en el macho
que en la hembra, y los estimulos téctiles elicitan més fécilmente la
respuesta erética en las hembras. Este aspecto puede ser motivo de
una investigaciGn cientifica del comportamiento autoerético en los
seres humanos.
El sexoerotismo principia neonatalmente con los vinculos del nifio
© la nifia con su madre, que se inician tan pronto como el recién
nacido establece contacto ocular y téctil con ella. Eso mismo se aplica
con el padre,
El vinculo padre/madre-infante es vital para la sobrevivencia; sin
ese vinculo, hay un gran riesgo de que se incremente el abuso y el
abandono en contra del infante por parte de los padres. Si se establece
de manera saludable este vinculo, el bebé es apapachado, abrazado,
acunado, acariciado y mecido, estos componentes kinestésicos del
vinculo infante-madre/padre, serdn para el bebé el prototipo de lo que
més adelante conforma los lazos y vinculos amorosos y sexoersticos
entre amante y amante; el deterioro y dafio a éstos conducen a una
relaci6n amorosa dafiada. En general muchas de las actitudes sexoe-
r6ticas hacia si mismos y hacia los demés (Money, 1986), son adquiridas
554 © Sebwa Goniler Semarospor los seres humanos mediante el autoerotismo, actitudes fundamen-
tales en las relaciones intimas y en la capacidad amatoria.
La experiencia profesional psicoterapéutica y psicolégica durante
afios de trabajo en un Centro de Desarrollo Infantil en la ciudad de
‘México, coincide con Sarnoff y Samoff (1980) en considerar al au-
toerotismo no sélo 1a més temprana expresién sexoerstica humana,
sino la mas duradera e intensa. En ese centro se pudo observar cémo
los bebés varones presentaban erecciones durante el cambio de sus
Pafiales 0 al bafiarlos, es decir respondian a estimulos tactiles y de
temperatura.
En cuanto a las nifias dada su anatomia, resultaba més dificil obser-
var un fenémeno similar al del nifio, en cuanto a cambios vaginales
por tumescencia; sin embargo también en ese mismo Centro, se ob-
servaron conductas’sexuales con una manifestaciGn francamente pla-
centera en las nifias, cuando se les cambiaba de pafial y se les hacia
la limpieza de sus genitales. Al tocérselos con el algodén las bebitas
reaccionaban de manera muy interesante, se quedaban muy quietas y
relajadas, era visible un ligero cambio en el clitoris que se hacia més
protuberante. A este respecto, Langfeldt (1990) menciona que un or-
gasmo incidental 1o pueden experimentar nifios y nifias y esto es el
preludio del autoerotismo.
Podemos decir que, nifias y nifios desde que nacen van reconociendo
sus genitales de manera distinta, tanto en el hecho mismo de la anatomfa,
estén ocultos para la nifia y para el nifio los ve y los toca diariamente,
como en el aspecto cultural, donde se subraya lo que los genitales
hacen y las consecuencias de esto, como se ven, y qué sensaciones
producen (Money, 1986; Fleischhauer-Hardt, 1979). Lo anterior hace
que los padres y la sociedad reaccionen con una respuesta diferencial
de género hacia é1 0 la bebé y su sexoerotismo. Si esta respuesta es
positiva o negativa, apoyard o inhibird las reacciones sexuales de la
© el bebé, permitiéndole 0 no que explore y conozca sus genitales,
asf como las sensaciones que éstos le producen.
Esta reacciGn interactiva fundamentaré la conducta de la diferen-
ciacién de género en nifio o niffa, que va més alld de Ios genitales;
es el camino en el que se basan y construyen, sea positiva o negati-
vamente, los principios sexoersticos de los seres humanos, dando 0
El enorisno © 555no oportunidad para expresarse autoeréticamente. Se ha observado
también que si se acepta el autoerotismo de los nifios, en calidad de
expresiGn natural de su necesidad de amor, los padres pueden ayudarle
a adquirir una orientaciGn sexoerstica positiva, saludable, que se pro-
Jongaré a lo largo de toda su vida vinculados con el amor sexual. Este
se entiende como una integraci6n holistica de sentimientos ersticos y
amorosos, donde la autoimagen y la autoestima se refuerzan incre~
mentando la salud sexual de la persona.
Se observé también que el contacto téctil del cuerpo y de los
genitales, el encuentro del placer sexoerdtico por autoerotismo, propicia
y ejerce un efecto muy positivo en el desarrollo fisico y mental de
los nifios, incrementa su capacidad de explorar, aprender y conocer
muchas cosas de si mismo y de todo lo que le rodea, mostréndose
socialmente mas sensible, es decir que, si aceptamos afectuosamente
a un nifio en todos sus aspectos, incluidos los del autoerotismo, muy
probablemente crezca su confianza en sf mismo y en los demas. Esto
le permite adquirir seguridad y autoconfianza ¢ integrar una persona-
lidad mAs sana (Sarnoff y Samoff, 1980).
La curiosidad innata de los nifios se mezcla con el deseo de auto-
estimulaci6n, si ésta les impulsa a tocar y conocer todo lo que les rodea,
también les motiva a tocar y explorar su propio cuerpo. Al descubrir
sus zonas erdgenas, principalmente las genitales, obtienen sensaciones
sumamente agradables; lo mismo les ocurre con objetos tiles a ese fin.
Estamos de acuerdo con Stokes, quien menciona, en su capitulo
“Cémo manejar el hecho de la masturbacién en los nifios” (en Rubin
y Kirkendall, 1972), que los nifios estimuléndose autoersticamente,
pueden establecer la conexién mental entre su deseo placentero y su
esquema corporal integrado y completo. Sin embargo, si su autoero-
tismo no es aceptado positivamente por sus padres, 0 por quien los
cuida, como parte natural de su desarrollo psicosexual y, no tienen la
oportunidad de tranquilamente, en un lugar privado, expresar su au-
toerotismo, los nifios Jo notan; esta actitud Jes crea un sentimiento de
culpa y de minusvalfa, impidiéndoles desarrollar 1a sensaciGn de ser
capaces de enfrentar el mundo,
Sia los nifios se les permite ejercer su autoerotismo, entonces
tendrdn las bases de una conciencia téctil que permite se perciban a
556 « Sclun Gorailer Sernatossf mismos como. personas sexuadas, reconociéndose como diferente
al otro, al del sexo opuesto. Una autoimagen sexuada més sana, a
futuro, seré el camino para compartir su sexoerotismo con una pareja
de manera amorosa. Por lo anterior, resulta muy importante para el
desarrollo psicosexual, fisico, cognitivo, emocional, amoroso y social
de los nifios que se les permita su autoexploracién y autoerotizacién,
sin culpas, vergilenzas ni represiones castrantes. De esta manera se
formarén una autoimagen sexoerstica favorable al sentirse a gusto
consigo mismos, permitiéndoles un dar y recibir amoroso. Si este
respeto por las pricticas autoersticas de los nifios apoya el desarrollo
de su autoestima, nos atreveriamos a decir que mds adelante esto
propiciaré un autorrespeto por-el propio cuerpo sexuado como una
totalidad integrada, y no pondrén en prictica conductas sexuales
de riesgo; por ejemplo, embarazos no deseados, contagio de enferme-
dades de transmisiGn sexual e inclusive disfunciones sexuales.
En la adolescencia la maduracién fisico-sexual, es todo un acon-
tecimiento pues modifica todo cuanto se tenfa, tanto fisica como emo-
cional ¢ intelectualmente. Se hace mds intenso el impulso sexual, el
erotismo se renueva y se incrementa, y hay una gran necesidad de
expresarse sexoersticamente, y sin embargo no se puede llevar a cabo
esto por factores socioculturales que impiden al adolescente_relacio-
narse sexualmente con una pareja, no estén listos para ello, Frente a
este resurgimiento erstico y aestas condiciones del control sociocultural
de la adolescencia; los muchachos tendrén el recurso del autoerotismo,
que en esta etapa se manifiesta més intensamente. Es aqui en donde
se tiene que aprender del autoerotismo del reencuentro con su propio
cuerpo y de sus sensaciones placenteras, para més adelante establecer
vinculos sexoersticos y amorosos con una pareja, que le permita ejercer
su sexualidad como una vivencia integradora, de manera responsable
consigo mismo y con su pareja.
De nuevo resulta muy importante en esta etapa de la vida, la prictica
autoerstica saludable para el buen desarrollo de Ia autoestima y la
emotividad, que le permita a los j6venes sentirse més seguros de sf
mismos frente al mundo. En esta etapa se enfrentan al reto de unir cl
sexoerotismo con el amor y actuar como un “afectuoso ser sexual”
(Samoff y Samoff, 1980), tanto en los pensamientos y sentimientos
El exotiswo © 557acerca de sf mismos, como de sus acciones; es decir tendrén que ejeroer
su autoerotismo de manera c6moda, sin culpas, aprendiendo a sentirse
en la intimidad a gusto con su propio cuerpo y sus sensaciones, amindose
a sf mismos para poder dar y compartir més adelante el amor sexual
‘con otra persona, tomando la responsabilidad de la propia sexualidad.
Cabe sefialar que la literatura cientifica sobre cl autoerotismo en
la infancia casi no existe y, que los profesionales y los cientificos al
igual que los padres de familia, no tratan este tema debido a sus
propios miedos y tabties sexuales. En nombre del mito de la inocencia
se guarda un silencio moralista y por lo tanto, se ignora el beneficio
de un desarrollo autoerstico saludable.
La experiencia autoerstica en los adultos es una vivencia muy
fntima. La literatura, como se sabe, en especial la poesia, y los relatos
eréticos, han expresado muy clara y hermosamente lo que es el au-
toerotismo, por ejemplo, existieron unos cuademillos londinenses de
lectura picaresca que circulaban subrepticiamente entre los afios de
1879 y 1880 con el nombre de La Perla, En uno de estos se publicd
Ja novela semanal “Lady Pockingham, o Todo mundo lo hace”, de la
cual transcribimos un pequefto fragmento para ilustrar lo dicho:
Acto seguido abrié juguetonamente los labios de su sexo para
examinarlo con calma ante el espejo. La titilacién de sus dedos
Hev6 un nuevo rubor a sus mejillas, y por un momento. pareci6
que no podria resistir la tentacién de comenzar a masturbarse,
puesto que movfa inquietamente un par de dedos, primero hacia
adelante y luego hacia atrés, entre los rojos labios de su gruta de
amor. (La Perla, 1971, p. 290.)
Fantasias
Te deseo, te sueto
Inoue Sasoees|
Nuevo Reeuento de Poemas, p. 64
De ACUERDO con Tlene Philipson, citada por Fenéndez y Paravisini-
Gebert (1991, pp. xvii y xviii), hay que “Emprender la dificil tarea
558 © Selua Gowler Semstosde comprender las relaciones que existen entre el comportamiento y
a fantasfa, la expresién sexual y las relaciones objetivas, y la actividad
sexual y la ideologia.” Citados por Sanz, (1990, p. 108). Desjardins
y Crépault, definieron la imaginaci6n erética como: “la facultad del
ser humano de autoerotizarse mentalmente por la creacién de fantasias”.
En la fantasfa de tipo erético surgen pensamientos (proceso mental)
que conllevan sensaciones fisicas (proceso corporal) consideradas pla-
centeras. De acuerdo con Fina Sanz (1990), las fantasfas erdticas
ayudan, entre otras cosas: al desarrollo sexual, al crecimiento personal
y a la creatividad; si una persona se abre al mundo de lo imaginario,
esto repercutiré en diversos aspectos de su vida, no s6lo en el rea
sexual. Las fantasfas erdticas movilizan emociones, y pertenecen al
Ambit del inconsciente, de lo simbdlico, pueden tener contenidos
irracionales que deben comprenderse de esa manera; ya que no son
hechos reales, sino elementos con un simbolismo en su significado
Ys Son tan intimos y personales que si asf se desea, no se tienen
que compartir.
Efectivamente, segtin Katchadourian y Lunde (1979), hay un mun-
do de actividad sexual que se ubica en la mente, y que en los titimos
10 0.12 afios ha sido objeto de una gran atencién, en especial con los
libros sobre fantasfas erdticas de hombres y mujeres que participaron
en la investigacién de Nancy Friday, tituladas My secret garden, wo-
men’s sexual fantasies (1974), Forbiden flowers, more womens fan-
tasies (1975) y Men in Love, Men's Sexual Fantasies (1980).
El autoerotismo se presenta ahora con otro componente, placentero
y favorecedor del goz0 sexual, las fantasfas erdticas; sin éstas serfa un
acto muy solitario (Friday, 1980) y gracias a ellas, entra en el terreno de
Jo simbslico integrando “al otro” en los significados del erotismo. Las
fantasfas se’ presentan asociadas a la autoestimulacién, en casi todas
las personas y son una de las facultades més prodigiosas de los seres
humanos; permiten un despertar mental dirigido a pensamientos y
sentimientos sexuales y descartarlos de otro tipo, que impidan la ero-
tizaci6n y por lo tanto la obtencién del placer (Kaplan, 1981; Sarnoff
y Samoff, 1980; Barbach y Levine, 1981).
La imaginaci6n es un elemento psicolégico que nos permite, antes
de ejecutar alguna conducta, planearla, disefiarla, suponerla, inventarla,
El enorisno © 559disfrutarla, quitarle y ponerle elementos, dirigirlos mentalmente, en
fin, que se disponga 0 no del objeto amoroso, la fantasia “nos prepara
y dispone para”. En este terreno todo se vale, las imdgenes que se
evocan surgen de Ia mente imaginativa, asf se crean las imégenes
erdticas pasajeras, las fantasfas entretejidas, los recuerdos con conno-
taciones sexoerdticas placenteras, que siempre estén saliendo y en-
trando en la conciencia; estas fantasfas permiten que la persona se
concentre en el erotismo, en sus propias sensaciones, en disfrutar
ubicuamente todo lo que esté en el terreno de lo posible erético.
Es dificil creer que alguien en este mundo no tenga fantasfas
eroticas (Katchadourian y Lunde, 1979). Las personas mientras se
autoerotizan, pueden combinar las mégicas satisfacciones de las fan-
tasfas con las gratas sensaciones corporales que crean una atmésfera
de concentracién en el placer.
Las fantasfas, pueden ayudar a potenciar y a generar la excitacién
sexual, Cuando la persona tiene un nivel moderado de deseo, quizé si
recurre @ las fantasfas erdticas logre més facilmente un ineremento en
la exeitacién, potenciando de muchas maneras tanto el aspecto psico-
l6gico como lo fisiol6gico de la respuesta sexual, ya que evita la dis-
traccién (Kaplan, 1978), la angustia por “cumplir comectamente”. Es
ecir, se incrementa la confianza en la persona misma, pues no hay
560 © Selua Gonasler Sereatospeligro ni amenaza de hacer algo socialmente no aceptable; slo esté
ahf, en lo fntimo de la mente, Se pueden cambiar y controlar casi a
voluntad, por lo tanto los temores disminuyen, ya que las fantasfas son
suefios privados a los que nadie més que quien las experimenta las
conoce y las vive, por lo tanto se puede obtener una excitacién erdtica
sin riesgo de ser enjuiciado. Las fantasfas eréticas echan a volar la
creatividad. A veces no es grato tenerlas pues resultan por su contenido
*raro” o “anormal” muy disruptivas y angustiantes (Masters, Johnson
y Kolodny, 1987); por ello se les aman fantasfas “intrusas”, Usualmente
‘ocurren en personas con pensamiento muy tigido o religioso.
Si este tipo de fantasias emergen con tal frecuencia que la persona
se sienta muy angustiada, es prudente consultar con un especialista;
61 la apoyaré para reubicar y reconceptualizar estas ideas de manera
saludable, y para entender que tener fantasias erdticas no equivale a
levarlas a la acciGn en la vida cotidiana real. El temor de que, lo que
se siente’o se visualiza en las fantasfas, pudiera llevarse a efecto, es
controlable, pues no hay el deseo real de participar 0 experimentar
con ese tipo de imaginerfas, éstas existen s6lo en el ambito de lo
simb6lico (Masters; Johnson y Kolodny, 1987).
Se puede decir que mientras la persona autoestimula sus genitales
6 cualquier otra parte de su cuerpo, se cuenta a s{ misma historias
eroticas, pensdndolas 0 bien visualizando imagenes de contenido
erotico, por ejemplo algunas personas recurren a mirar revistas, otras
como ya se mencion6 antes, a leer cuentos © poemas y, actualmente,
ya existen en el mercado videos caseros con este tipo de temas.
El contenido de las fantasfas eréticas varia mucho y se pueden
encuadrar en los siguientes temas generales: escenas roménticas, con-
quista y seduccién, experimentacién, cambio de pareja, sexualidad en
grupo. También se sabe que las fantasfas sexuales van acompafiadas
de sensaciones eréticas en los érganos genitales y en los pechos (Mas-
ters, Johnson y Kolodny, 1987; Samnoff y Sarnoff, 1980; Kaplan, 1981;
Barbach y Levine, 1981). Por otro lado, Gina Ogden (1993) en su
libro Women Who Love Sex, prOximo a salir a la venta, reporta lo
siguiente: un 52 por ciento de sus sujetos mujeres, afirmaron sorpren-
dentemente, que eran capaces de lograr un orgasmo por estimulaci6n
El enorisno © 961extragenital, obtenido tinicamente por medio de fantasfas eréticas au-
toinducidas (Whipple, Komisaruk y Ogden, 1991).
Finalmente cabe sefialar que las fantasias er6ticas vinculan mente
y cuerpo mediante imagenes sexuales (Britton, 1987), estas fantasfas,
‘como se menciona en otra parte del articulo, funcionan como un muy
saludable distractor y pueden ayudar mis fécilmente al logro del of-
gasmo. Dicho sea de paso, cuando se lega a este punto, las fantasfas
eréticas se diluyen, en ese mismo instante, y desaparecen.
George Leonard (1983, p. 110) sefiala que: “En efecto, se podria
decir que las fantasfas forman Ja cultura erstica interior y, por consi-
guiente, enriquecer nuestra vida imaginaria es ampliar las perspectivas
de toda nuestra vida erdtica.”
Las fantasias eréticas no deben reprimirse ya que favorecen y
estimulan el placer, y constituyen una dimensién esencial del goce
sexual (Gellman y Tordjman, 1991).
Para terminar el tema de la fantasfa, citaremos ue dice Kamala
Devi (1988, p. 16) “El Tantra ensefia que todos pouemos cultivar una
visiGn interior del placer...” y el tinico jardin que podemos y debemos
cultivar, es nuestro propio jardin interior. También nos dice Kamala
Devi (1988), que no debemos matar nuestro impulso de vida, que hay
que practicar el uso de nuestra imaginacién (sexual) para lograr energia,
liberacion y crecimiento. Coincidimos con ésta opinién, similar a la
de Josefina Sanz, que nos comparti6 en una comunicacién personal
en 1988,
Prdcticas y rituales del autoerotismo
‘Mi vulva es una flor
(es una concha
tun higo
un terciopelo
std lena de aromas sabores y rincones
es color de rosa
‘suave intima carnosa
Le gustan las lenguas que se creen mariposas
los penes solidarios
562 # Selua Gowaslex SernarosJa pulpa de ciruela femenina
‘0 simplemente
las caricias venidas de ni misma.
Rosa Mania Rom.
El placer dé la Palabra.
(Peméndez Olmos y Paravisini-Gebert, 1991. pp. 147-148).
EL AUTOEROTISMO es un medio excelente para ponerse en contacto
con uno mismo, proporciondndose placer y con ello respeto, por el
propio cuerpo; cuando Ie permitimos a éste que se exprese en la
intimidad de un ambiente propicio, seguro, célido, sin exigencias ni
apresuramientos; con la libertad y creatividad de la energia puesta al
servicio del amor y ¢l gozo, Al disfrutarlo en y desde nuestro propio
cuerpo, nos permite aprender, para después compartir con, “el otro”,
a quien hacemos presente durante el proceso autoerético mediante las.
fantasfa
‘Al igual que Masters y Johnson (1978), Kitzinger (1985), Jaffe
(1992), Barbach (1981), Kaplan (1980), Hulbert y Whittaker (1991),
Sanz (1990) y Dodson (1991), en la terapia sexual hemos observado
que la prictica del autoerotismo conduce més fécilmente al orgasmo,
siendo éste més intenso que el logrado con el coito mismo. Esto no
significa que sea mejor que con la pareja, no, es més bien, parte de
la diversificacién de comportamientos ervticos a los que podemos
acceder. También sabemos que el deseo y la receptividad sexual, asf
como la autoestima, se incrementan cuando el autoerotismo se ejerce
sin conflictos ni sentimientos de culpa; es decir, de manera sexualmente
saludable.
En caso de tener pareja, se logra més satisfaccién sexual y marital
cuando se transmiten a ésta las experiencias eréticas obtenidas en y
con el propio cuerpo, ya que el autoerotismo es la mejor forma de
aprender sobre nuestra respuesta sexual. Nos permite desarrollar
un bienestar ervtico de mayor conciencia y libertad, al conocer el
ritmo y los gustos sexuales del propio cuerpo, convirtiendo esta prictica
en algo divertido, sensual, gozoso, mucho més creativo y completo
(Barbach, 1981; Britton, 1987; Stoppard, 1993).
Por otro lado, en el caso de las mujeres, al producirse mediante
el autoerotismo, un incremento dela vascularizacién en vagina, clitoris
El enorisno © 563y labios, se aumenta la posibilidad de intensificar los siguientes or-
gasmos.
El autoerotismo es una prictica muy iitil no sélo en las personas
que tienen pareja, sino también en las que por alguna raz6n ya no la
tienen; resulta una actividad sexual ideal y permite que la vida sexual
activa se prolongue (Kay, 1993). En los hombres ayuda a lograr un
‘mayor placer, mAs control para incrementarlo y més sensualidad para
llegar més fécilmente al orgasmo 0 al disfrute erdtico. Este proceso
también se da en las mujeres.
Al contrario de Io divulgado como un gran mito, en donde se
sefiala que con las pricticas autoerdticas se drena la enetgia, y la
potencia vital; se ha observado en el trabajo sexoterapéutico que’ el
autoerotismo ayuda a restaurar la energia tanto fisica como psiquica;
ya que después de un orgasmo, se logra una relajacién placentera y
reparadora de la energia.
EI autoerotismo tendria que incorporarse a una educacién sexual
integral, ya que como se dijo en otro momento, es una de las ex-
periencias placenteras mds tempranas y apoya la identificacién de los
propios genitales y sus sensaciones. Es pues significative, como parte
del florecimiento saludable de una respuesta sexual madura,
Otros usos apropiados del autoerotismo, como ya se dijo, pueden
ser: en personas solas, en personas de la tercera edad, en personas
discapacitadas y por supuesto, tiene una gran importancia terapéutica
cuando se prescriben los ejercicios autoerdticos para el tratamiento
de las disfunciones sexuales tales como: eyaculaci6n precoz, disfun-
ciones de la erecci6n, eyaculaci6n retardada, anorgasmia y preorgasmia.
Estos tratamientos han sido usados exitosamente en programas sexo-
terapéuticos como los de LoPiccolo y Lobitz. (1972), Barbach (1981),
Britton (1987), Hooper (1980), Gary-Bishop (1978), Sanz (1990) y
més revolucionariamente, el trabajo de Dodson con sus “Talleres Body-
sex” y su libro (citado por Hooper, 1982 y Anand, 1992) Liberating
Masturbation donde ensefia a las mujeres a amar sus cuerpos autoe-
rotizandose con vibradores. Betty considera, segun lo expresé en el
X Congreso Mundial de Sexologia en Amsterdam (1991) que el au-
toerotismo es una forma de meditacién sexual,
564 © Sela Gonailer Sernaros{Cuerpo desnudo y desnudes marina
én el cologulo sexual! (Tacto y contacto
‘que asume de las olas ef vaiven!
Eulas Nano
Prismas de Sangre, Conversacién con el Mar y otros Poemas, p.
49,
<= la mano ya no alearza
@ focar mas allé
Distraida, resbala, acariciando
‘y lentamente sabe del contorno.
Rotatuo Casteunavos
Poesta No Bres Ti, p. 211.
Efectivamente al autocrotismo lo podemos convertir en un ritual
para aprender todo tipo de caricias, movimientos téctiles y respiracién
lenta que nos permita una concentracién en las sensaciones de nuestra
prupia piel. Tocando apenas con las puntas de los dedos todo nuestro
‘cuerpo, desde la cara hasta los pezones, frotando con suavidad, bajando
por el vientre lentamente Ilegando sin prisa, a nuestros genitales;
descubriendo sus texturas, su olor y sus sensaciones suavemente, po-
niendo nuestra atenci6n en una fantasfa erética; para concentramos
en el goz0 de nuestro cuerpo. Si nos rodeamos de miisica y fragancias,
nos sentiremos mis en Ja disposicién sensual que facilita el erotismo
¢ intensifica el placer; con ello conseguiremos retenerlo y sentirlo més,
profundamente, De esa manera podremos dirigir el placer.a otras
partes del cuerpo, transformando el orgasmo genital en un éxtasis
total, trasladando la energia del placer al corazén y a la conciencia
da un cuerpo que da y recibe placer amoroso y erttico, éste va més
allé de lo fisico, para convertirlo en una experiencia integral del
espiritu, transformando al autocrotismo en una vivencia muy humana
y natural.
Con los rituales del autoerotismo, como lo sugiere el Tantra, apren-
deremos a desarrollar autonomia, precisién y conciencia, en cuanto a
la forma de sentir de nuestro cuerpo; ya sabemos que es saludable
‘concedemos placer reteniendo y conteniendo la tensién de la excitaci6n
hasta el momento de la culminacién; detenerla por un momento y
evarla al coraz6n, es decir transformarla en una emocién afectiva, y
El enorisno © 565vincular el gozo, la sensuatidad y la sexualidad, a los sentimientos de
amor y aceptaci6n erdtica (Anand, 1992). Usando la conciencia
del placer que emana del contacto, llamado kama. entre el 6rgano del
sentido y su objeto. (Kama sutra, 1993).
No dejemos pues, que los sentimientos de culpa conviertan nuestro
autoplacer en un sintoma de perturbacién emocional; muy por el con-
trario, tengamos en cuenta que damos placer por medio de este eleva
nuestra autoestima, ayuda a llevarnos bien con nuestro propio cuerpo,
‘a entenderlo mejor y, a hacernos més conscientes de nuestra propia
identidad sexoerstica (Kitzinger, 1985; Kent Rush, 1991).
Conclusiones
En cuanto conozcamos los centros de nuestro propio placer,
‘seremos capaces de compartirio con otra persona.
Este es el principio del tantra: debemos percibir lo que somos
4 través del conocimiento de nosotros mismos y de nuestros
laceres;
solamente entonces seremos capaces de dar el placer
‘que buscamos y aceptar el que nos ofrecen.
‘Amusy Toma, Tasman
a Senda del Bets de As, p12
EL AUTOEROTISMo es una forma de actividad sexual que ha provocado
en los que estudian la sexualidad humana una amplia gama de reac-
ciones, desde los que la sancionan totalmente por cuestiones ideol6-
gico-religiosas, hasta los que la aprueban en su totalidad (Slosarz,
1992).
A pesar de que actualmente se considera al autoerotismo como
un comportamiento sexual esencial en el desarrollo, evoluci6n y ma-
durez. del erotismo humano existe una limitante especial; se refiere a
que; si el autoerotismo no es utilizado como un medio de evoluciéa
sexual saludable, éste se convierte en un sintoma (como cualquier
otro) de algdn desajuste emocional, causado usualmente por los sen-
timientos de culpa y vergtlenza hacia el autoerotismo, Dichas activi-
dades son propiciadas por las ideologias religiosas, o bien cuando el
autoerotismo es utilizado como agresién o distanciamiento en contra
566 © Sela Gowler Semmarosde la pareja, convirtiéndose en’ un sintoma de disfuncionalidad en la
relaciOn con ésta (Betchen, 1991).
En estos casos es conveniente buscar apoyo psicoterapéutico, para
resolver esos conflictos que mental y cmocionalmete estén dafiando
a la persona, y dar oportunidad a que reencuentre su cuerpo erstico
de manera mas integrada y saludable.
Se puede concluir que actualmente el autocrotismo representa un
comportamiento'sexual bastante comin en hombres y mujeres, desde
la infancia hasta la senectud, sin embargo, err6neamente es sancionado
© calificado como indeseable; provoca culpa y'vergiienza, y estas
cemociones son las que en realidad dafian a las personas, no el auoe-
rotismo en sf,
No existe ningiin argumento cientifico ni racional, a través del
cual se demuestre que el autoerotismo sea nocivo o indeseable para
quien Io ejerce como una actividad sexual privada y placentera. Tanto
para el var6n, como para la mujer, significa lograr ajustes sexuales
mediante el conocimiento de su propio cuerpo y sus sensaciones pla-
centeras, adquiriendo una conciencia erética integral, resulta una pre-
paracién para lograr orgasmos y si se desea, compartir sexoersticamente
el placer con su pareja.
Hoy en dia, para vivirla sexualidad de manera saludable y placente-
1a, €8 necesario vivir antes de manera natural el propio cuerpo. Esto se
inicia desde 1a primera infancia, donde los nifios deberén tener con-
diciones adecuadas para una actitud positiva hacia su propio cuerpo
y susexoerotismo. Resulta pues, imprescindible que los seres humanos
experimenten caricias acompafiadas de una dedicacién afectuosa, de
carifio corporal emotivo, por parte de mamé y pap, para favorecer
cl desarrollo de la capacidad de amar (Fleischhaver-Hardt, 1979) y,
de autoconocerse para formular cognitiva y emocionalmente la propia
imagen de sensaciones placenteras.
‘Actualmente toda una corriente cientifica apoya la terapia sexual
para cl tratamiento de las personas con alguna disfuncién, mediante
el uso del autoerotismo (Kaplan, 1978 y 1981; Lo Piccolo y Lobitz,
1972; Barbach, 1981).
El reencuentro y redescubrimiento del placer autoerético es muy
importante en la época actual, donde la amenza del sIDA esté presente,
El exorisno © 567pues por medio de éste se puede ayudar al logro de un sexo protegido,
compartiendo lo aprendido de nuestro cuerpo mediante el autoerotismo,
gue cs una experiencia autoeducativa maravillosa por sf misma, vi-
viéndola como una explosiGn. vibrante © como un suave, lento y muy
prolongado placer cereano al éxtasis (Hooper, 1982; Dodson, 1991).
Jeffrey Weeks (1989) sefiala que la historia de la sexualidad se
ha construido por medio de muchas ideas y mentalidades, sus leyes
y normas atin controlan la vida de millones de personas en el mundo;
pero tenemos la oportunidad de ganar el control de nuestros cuerpos,
de reconocer su totalidad y sus potencialidades sexoersticas, para a
través de 61 lograr una aceptaciOn mas universal, por sus beneficios
en favor de una evolucién sexual saludable.
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