Acumetría.
La acumetría, como su nombre lo indica, consiste en la medición de la audición a
través de instrumental no eléctrico llamado diapasón.
Este método para medir la audición es un método simple por el cual obtenemos una
valoración fundamentalmente cualitativa, otorgando al otólogo, en el caso de existir,
una idea del lugar de la lesión.
Lo que vamos a tener en cuenta es la respuesta dada por el paciente, es por ello que
siempre debemos recordar que deben utilizarse como un complemento en la medición
de la audición. Respecto a los niños la acumetría no es un método muy fiable,
resultando más confiable a partir de los 6 años de edad.
Los diapasones son sencillos aparatos de metal formados por dos ramas y un vástago
o tallo que cuando se los golpea haciéndolos vibrar generan una onda sinusoidal que
va a depender de la frecuencia de dicho diapasón; existen diapasones de frecuencias
graves, otros de frecuencias medias y otros de frecuencias agudas que componen lo
que se llama como “set de Hartman”, ellos son de 128 Hz, de 256Hz, de 512Hz, de
1024Hz, de 2048Hz y de 4096Hz.. Los diapasones de frecuencias graves, los de
128Hz, y de 256Hz, en sus ramas presentan “correderas” que cumplen con la función
de evitar los armónicos que son los sonidos sobre agregados que se dan por un mal
golpe. Los diapasones más utilizados son el de 256Hz, 512Hz, y el de 1024Hz, ya que
son las frecuencias que más abarcan la zona o el rango de la palabra.
La técnica que se utiliza para poner el diapasón en vibración es la del golpe. Tomamos
al diapasón por el vástago y golpeamos una de sus ramas en la cara interna de la
eminencia palmar.
Cuando se esta examinando la via aerea colocamos el diapasón vibrante frente al
conducto auditivo externo C.A.E. siendo fundamental que las ramas queden en forma
paralela o perpendicular al pabellón auricular y no en diagonal.
Una vez dada la consigna, para empezar a trabajar nos debemos asegurar que el
paciente la haya comprendido. Comenzaremos por el oído que el paciente dice oir
mejor, en los casos en los que cree oir igual de ambos oidos comenzaremos por el
lado derecho.
La acumetría tiene diversas utilidades como ser la orientación topográfica de la lesión,
el diagnóstico diferencial de lesiones uni o bilaterales, evitar la posible simulación de la
pérdida de la audición ya que la persona no puede estar entrenada para esta
metodología y por último corroborar resultados obtenidos de otras mediciones.
Existen diversas pruebas acumétricas para llegar a un diagnóstico aproximado,
algunas más utilizadas que otras, éstas son la prueba de Rinne, creada en el año
1885, la prueba de Weber. Otras pruebas que en la actualidad ya no se realizan son:
la prueba de Schwabach, la prueba de Gellé, la prueba de Lewis Frederichi, la prueba
de Bing, la prueba de Bonnier y la prueba de Stenger.
Prueba de Rinne:
Esta prueba consiste en que la audición por vía aérea V.A. es superior a la de vía ósea
V.O., es decir que consiste en la comparación entre la audición por V.A. y por V.O.
para ésta prueba utilizaremos diapasones de frecuencias medias ya que son los que
mejor transmiten el sonido por V.O.
Se realiza apoyando el tallo del diapasón vibrante de cada frecuencia a investigar
sobre la región mastoidea de cada oído, una vez que el paciente dice que dejó de oír
en esa ubicación del diapasón lo llevamos frente al C.A.E., lo que ocurre es que en
condiciones normales de audición la percepción, reaparece durante un cierto tiempo,
alrededor de 15 segundos.
Los posibles resultados son los siguientes:
Rinne + (positivo) cuando la percepción de la audición es mayor por V.A. que por V.O.
y ésta se mantiene por alrededor de 15 segundos más., en estos casos estaremos
frente a una normoacusia.
Rinne – (negativo) cuando la percepción de la audición es mayor por V.O. que por
V.A., en estos casos estaremos frente a una hipoacusia de conducción.
Rinne + acortado cuando la percepción de la audición es mayor por V.A. que por V.O.
pero el tiempo de esa percepción se encuentra acortado, es decir que es menor a 15
segundos, en estos casos estaremos frente a una hipoacusia de percepción.
Falso Rinne – cuando el diapasón que se apoya en la región mastoidea del oído a
investigar refleja audición ósea contralateral, propia de las hipoacusias perceptivas
profundas unilaterales con audición normal o cercana a la normal en el oído
contralateral.
Prueba de Weber:
Esta prueba consiste en la evaluación de la audición solamente por V.O., en ella,
colocaremos el vástago del diapasón vibrante de una frecuencia determinada en el
vertex o en el centro de la frente, es decir, en la línea media del cráneo; una vez que
sucede esto se le pide al paciente que diga de que oído oye más, levantando la mano
del lado correspondiente.
Los posibles resultados son los siguientes:
Weber indiferente cuando no lateraliza a ningún oído en especial, es decir que percibe
audición por ambos oídos, en estos casos estaremos frente a una normoacusia o
frente a patologías con alteraciones auditivas en cantidad y en calidad similares.
En los casos en los que el paciente lateralice la percepción de la audición hacia el oído
patológico estaremos frente a una hipoacusia de conducción.
En los casos en los que el paciente lateralice la percepción de la audición hacia el oído
sano estaremos frente a una hipoacusia de percepción del oído contralateral
El Weber lateraliza siempre a la mejor V.O.absoluta o relativa..
Una prueba complementaria a la de Weber es la de Rius, que consiste en compara
ambas V.O. pero en vez de colocar el diapasón vibrante en la línea media del cráneo
se coloca en la región mastoidea de un oído y de ahí se lleva al diapasón rápidamente
a la región mastoidea del oído opuesto, obteniendo los mismos resultados que en la
prueba de Weber.
Pruebas poco utilizadas en la actualidad.
Prueba de Schwabach o Conducción Osea Absoluta.
Esta prueba consiste en la comparación de la audición del diapasón colocado en la
región mastoidea del paciente con la del examinador. Solamente tendrá validez si se
sabe que la audiometría del examinador es normal.
Se denomina absoluta debido a que se deberán eliminar los sonidos del ambiente
tapando con el trago el C.A.E. del oído que se evalúa.
La prueba se realiza colocando el diapasón vibrante en forma alternante sobre la
región mastoidea del paciente y del examinador teniendo ambos el C.A.E. tapado.
Los posibles resultados son los siguientes:
Conducción ósea absoluta reducida: cuando el paciente deja de oír antes que el
examinador, como lo que sucede en el caso de las hipoacusias perceptivas.
Conducción ósea absoluta normal: cuando el paciente deja de oír al mismo tiempo que
el examinador, como lo que sucede en el caso de las hipoacusias conductivas, o
incluso puede ser alargada dependiendo de la reserva coclear de ese paciente.
Prueba de Lewis-Frederichi:
Esta prueba consiste en comparar la audición por V.O. con la audición que el paciente
refiere de apoyar el diapasón vibrante sobre el trago a la vez que se ocluye el C.A.E.
En condiciones normales de audición esta prueba resulta positiva ya que el paciente
oye mejor una vez que el diapasón vibrante se le coloca en el trago.
Prueba de Gellé:
Esta prueba es parecida a la anterior con la diferencia que lo que se utiliza para
obturar el C.A.E. en este caso es lo que se llama como “pera de Politzer”; colocado el
diapasón vibrante en la región mastoidea del oído a investigar, esta pera de Politzer
realiza presiones y depresiones en el C.A.E., el cual se encuentra herméticamente
cerrado por la oliva de goma, teniendo en cuenta si la audición se ve influenciada o no.
En el caso que el paciente perciba una disminución en su audición estaremos frente a
un Gellé + o Gellé modifica, lo que ocurre en los casos de las hipoacusias conductivas;
mientras que en el caso que el paciente no perciba una disminución en su audición
estaremos frente a un Gellé – o Gellé no modifica, lo que ocurre en los casos de las
otoesclerosis, ya bque se asocia con patologías que inmovilizan la cadena de
huesecillos.
Una variante de esta prueba es la prueba de Runge en la que en vez de introducir aire
a presión en el C.A.E. se coloca agua o alcohol a 37· con la cabeza del paciente
inclinada.
Otra variante es la prueba de Scat en la que se realiza una maniobra llamada
“maniobra de Valsalva” en la que se ejerce una presión centrífuga en el tímpano.
Prueba de Bing:
Esta prueba se realiza con la finalidad principal de detectar los falsos Rinne negativos.
Consiste en la comparación de la audición por V.O. con oclusión de C.A.E. y sin
oclusión de C.A.E. Se coloca el diapasón vibrante de frecuencia grave en la región
mastoidea del paciente y cuando éste refiere dejar de oír se le pide que ocluya con su
dedo el C.A.E.
En los casos de una normoacusia o de una hipoacusia de percepción al ocluir el
C.A.E. el paciente comenzará a oír nuevamente.
En los casos de una hipoacusia de conducción al ocluir el C.A.E. el paciente no
comenzará a oír nuevamente.
Esta prueba en la actualidad tampoco se practica ya que si bien es una prueba muy
sensible es muy inespecífica.
Prueba de Bonnier:
Utilizada fundamentalmente para el diagnóstico de las otosclerosis.
Al igual que la prueba de Weber esta prueba consiste en la comparación de la
audición por V.O. pero en vez de colocar el diapasón en la línea media del cráneo se
lo coloca en zonas alejadas a él como ser la rótula, el esternón, etc.
En los casos de una hipoacusia de conducción ocasionada por una otosclerosis el
paciente oye perfectamente el sonido que produce ese diapasón aunque la zona sea
alejada, en cambio en las normoacusias o en aquellas hipoacusias no provocadas por
una otosclerosis el paciente no es capaz de oír el sonido que produce el diapasón.
Prueba de Stenger:
Esta prueba sirve para detectar simulaciones de hipoacusias unilaterales.
Teniendo en cuenta que cuando dos oídos con el mismo umbral auditivo son
estimulados con un sonido de la misma frecuencia pero de distinta intensidad para
cada oído, se oirá solamente el sonido de mayor intensidad.
Se colocará un diapasón vibrante frente al C.A.E. del oído no hipoacúsico y se le pide
al paciente que diga si oye o no, en la medida que cesa este sonido se coloca otro
diapasón vibrante frente al C.A.E del oído opuesto, es decir hipoacúsico; al ser más
intensa la vibración del diapasón por el oído supuestamente hipoacúsico el paciente
comienza a oir por él, dejando de oir por el oído sano, pero como es conciente de que
oye por el oído del que dice no oir, dirá que no oye por ninguno de los dos; si fuese
cierto lo que sucedería es que la vibración generada del diapasón colocado frente al
C.A.E. del oído hipoacúsico no interferiría, siempre oiría del oído sano.