PRIMER MANDAMIENTO
“Pon a Dios en primer lugar”
“Yo Soy el Señor tu Dios, que te saqué de Egipto, de casa de
servidumbre. No tendrás otros dioses fuera de mí”.
Éxodo 20:2-3
INTRODUCCIÓN
Un editor de libros llamado Bennett Cerf afirma que el ejército de los Estados Unidos
iba a publicar un libro llamado “Los Diez Mandamientos” durante la Segunda Guerra
Mundial. Desgraciadamente el libro era demasiado largo. Uno de sus editores
sugirió: ¿Qué tal si usamos solamente cinco de ellos y lo llamamos? “El tesoro de
los mejores Mandamientos del mundo”. Acaso, ¿No es eso lo que a muchos nos
gustaría hacer? Sacar cinco de los diez mandamientos y hacer una especie de
tesoro con nuestros mandamientos favoritos. Es como un hermano que salió de la
iglesia después de un culto. Le dio la mano al pastor y le dijo, “Pastor, usted me ha
inspirado con su sermón sobre los Diez Mandamientos. A partir de hoy, prometo
que voy a guardar un mandamiento por mes hasta que los haya guardado todos”.
Tres de las más grandes religiones del mundo: “judaísmo, islamismo, y
cristianismo”, tienen estas leyes sagradas de Dios, que nosotros conocemos como
los Diez Mandamientos. Fíjense en que no son Diez Sugerencias o Diez
Recomendaciones. Son mandamientos dados por medio de Moisés en la cima del
monte Sinaí. Es mejor conocida como: “La Ley de Dios”.
No deberíamos actuar según las corrientes pasajeras de este mundo, sino que
debemos hacer todo en obediencia a los mandamientos de Dios. El apóstol Pedro
nos recuerda:
“Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes,
cuando vivían en la ignorancia. 15 más bien, sean ustedes santos en todo lo que
hagan, como también es santo quien los llamó; 16 pues está escrito: Sean santos,
porque yo soy santo”. (1 Pedro 1:14-16, Nueva Versión Internacional).
Deuteronomio 6:6-9. “Y estas palabras que te mando hoy, estarán sobre tu corazón.
Las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés en casa o cuando vayas
por el camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás a tu mano por señal, y las
tendrás entre tus ojos como una marca en la frente. Las escribirás en los postes de
tu casa y en tus puertas”. ¿Qué está diciendo aquí el Señor? Él está diciendo dos
cosas: Que debemos recordar primeramente lo que él nos dice y después
enseñarlas a nuestros hijos, porque la verdadera mayordomía comienza por casa.
¿Cuántos de nosotros tratamos de enseñar a nuestros hijos los Diez Mandamientos
como base de nuestra vida? ¿Cuántos de nosotros tratamos de vivir los diez
Mandamientos? o una pregunta más simple ¿Cuántos conocemos los 10
mandamientos?
I. EL PRIMER MANDAMIENTO
1. Se puede decir que el primer mandamiento es el fundamento de todos los demás.
Si realmente no tuviéramos otros dioses delante del único Dios verdadero, si le
amaramos totalmente y le pusiéramos por encima de todo, podríamos tener
comprensión de todos los demás Mandamientos y un claro discernimiento de su
significado.
2. El orden de los mandamientos dados y escritos por el Señor mismo no es casual,
sino que el Señor puso el primero porque está primero y es el más importante, y lo
encontramos en Éxodo 20:3 y dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.
3. El evangelio de San Mateo 22:35-38 nos relata que cierto día un intérprete de la
ley le preguntó a Jesús: “Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús
le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu
mente, este es el primero y grande mandamiento”. ¿Cuál es el principio aquí? El
principio es fácil, ponga a Dios en primer lugar. Así simplemente. En cualquier área
de su vida ponga a Dios en primer lugar.
4. Tal vez muchos se preguntarán: ¿Qué quiere decir eso de “No tendrás dioses
ajenos delante de mí”? Noten en su Biblia que la palabra “dioses” está escrita con
una “d” minúscula. Son dioses pequeños. ¿Qué es un dios pequeño? Un dios
pequeño es cualquier cosa que domina y controla mi vida. Elena G. de White nos
dice: “Cualquier cosa que los hombres deseen y en la cual confíen, porque
consideran que tienen poder para ayudarlos y hacerles bien, los aparta de Dios y
para ellos es un ídolo”. (Mensajes Selectos, Tomo 3, Pág. 377).
5. Les hago una pregunta: ¿Puede una carrera profesional ser un dios? Claro que
sí. He conocido a muchos jóvenes que se han apartado de la fe, que han dejado de
ser cristianos porque su carrera era más importante para ellos que ser fieles a Dios.
6. ¿Una persona puede llegar a ser un dios? Sí. También otra persona puede ser
un dios. Hay jóvenes y señoritas que se han apartada de la fe, porque llegaron a
amar más a un hombre o a una mujer que a Dios.
7. El deporte también puede llegar a ser un dios. A mí me gustan los deportes, en
especial el fútbol, pero yo no dejo que ese deporte me aparte de mi adoración a
Dios. Hay cristianos que cuando se transmite un partido de fútbol en sábado no se
lo pierden, olvidando que el sábado es para estar en santa comunión con nuestro
Dios, asistiendo a la iglesia, estudiando y compartiendo la Palabra del Señor con
los que no le conocen, haciendo el bien y la voluntad de Dios en su día santo. Como
mayordomos cristianos debemos estar alertas y vigilantes, porque aún las cosas
buenas se pueden convertir en un dios para nosotros.
II. CINCO ÁREAS DE NUESTRA VIDA DONDE DIOS DEBE SER PRIMERO
1. Finanzas
a. Bueno, ustedes dirán: “iAy! El hermano ya comenzó con las dificultades. Abran
su Biblia y leamos Proverbios 3:9-10 “Honra al Señor con tus bienes, y con las
primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus
lagares rebosarán de mosto”. ¡Qué hermosa promesa! Dios dice que cuando
nosotros ponemos a Él en primer lugar en nuestras finanzas, Él va a bendecirnos.
Dios está diciendo:
“Dame la primera parte y Yo voy a bendecir el resto”. Para algunos es muy difícil
aprender esta lección, pero es la verdad. Cuando nosotros ponemos a Dios en
nuestras finanzas en primer lugar, Él bendice el resto.
b. En la sociedad en que vivimos, el dinero es la prueba número uno de lo que tiene
prioridad en la vida. Cuando nosotros recibimos nuestro cheque semanal, quincenal
o mensual, ¿En qué que gastamos primero ese dinero? ¿Sacar para la renta,
pagar deudas? Como mayordomos del Señor, lo primero que debemos apartar es
el diezmo. Si gastamos primero nuestro dinero en otras cosas, entonces estamos
demostrando que yo tengo como prioridad otras cosas no el Señor. Necesitamos
recordar que el diezmo debe ser la primera porción de nuestros gastos y todos
sabemos para quien es el diezmo: ¡Es para el Señor!
c. En Deuteronomio 4:23 en la versión Biblia al Día dice: “...El propósito de los
diezmos es que aprendas a poner a Dios en primer lugar en tu vida”. Recordemos
que Dios no necesita nuestro dinero, sino que él quiere enseñarnos que debemos
poner a Él en primer lugar.
d. Abundan las anécdotas de grandes hombres de negocios cristianos a los que
Dios bendijo e hizo prosperar porque pusieron primero a Dios, no sólo en el pago
de sus cuentas. Sabían que antes de pagar cualquier cuenta, el diezmo de Dios
tenía prioridad. Albert Alexander Hyde el fabricante (La compañía vendía
principalmente crema de afeitar, jabones y perfumes hechos de yuca. En 1894 Hyde
creó la pomada de mentol) multimillonario de los Estados Unidos, dijo que había
empezado a diezmar cuando debía $100,000.00 (cien mil dólares) El señor Hyde
decía que un día se dio cuenta que su acreedor más importante era Dios. Entonces
comenzó a pagarle a Dios primero y después terminó de pagar todo lo que debía
a sus acreedores.
e. John D. Rockefeller (padre), quién fue uno de los más grandes filántropos de
todos los tiempos, dijo a un periodista que lo entrevistaba: “Sí, diezmo y me gusta
explicar cómo empecé a hacerlo. Siendo muy pequeño tuve que trabajar para
mantener a mi madre. Mi primer sueldo fue de $1.50 dólares semanales (un dólar
cincuenta centavos). Después de una semana de trabajo, llevé el dólar cincuenta
a casa y mi madre, poniendo el dinero en su regazo me explicó que se alegraría
mucho que yo le entregara al Señor la décima parte.” “¡Lo hice, y desde aquella
semana
he diezmado todo dólar que me ha confiado Dios! Y me gustaría decir que,
si no hubiera diezmado aquel primer dólar, no habría diezmado el primer millón
de dólares que gané. Dígales a sus lectores que enseñen a sus hijos a diezmar
y Dios nunca dejará de bendecirlos y hacerlos prosperar a lo largo de sus vidas.
Rockefeller además de pagar el diezmo, donó más de 700 millones de dólares a
causas cristianas y caritativas, tres veces más que ningún otro.
f. ¿Y cuándo debemos comenzar a apartar el diezmo y las ofrendas? Dice el apóstol
Pablo: “Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte algo según
haya prosperado, y guárdelo, para que cuando yo llegue, no se haga entonces la
colecta” (1 Corintios 16:2).
g. ¿Cuándo debemos entregarlo? El sábado cuando venimos a la iglesia a adorar y
a bendecir al Señor, porque el diezmar y ofrendar son parte de muestra adoración.
Si ponemos a Dios en el primer lugar de nuestras vidas, y le damos a Él y a su obra
la máxima prioridad, entonces Él nos va a guiar y recompensar nuestros esfuerzos
proveyendo para nosotros lo que necesitamos: Comida, ropa, casa. Hasta nos
puede confiar otras cosas para que las disfrutemos, si sabe que no eclipsarán ni se
interpondrán de ninguna forma en nuestra relación con Él.
2. Intereses
a. No me refiero al interés que dan los bancos sobre el dinero que ahorramos, sino
de las cosas que nos interesan diariamente como nuestro trabajo, nuestros
estudios, los pasatiempos, distracciones, hobbies. En todo eso debemos poner a
Dios en primer lugar.
b. En 1 Corintios 10:31 el apóstol Pablo nos dice: “Así, si coméis, o bebéis, o hacéis
otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. En todo lo que hagas, pon a Dios
primero, y hazlo con una actitud que lo glorifique. Cuando nosotros nos
entusiasmamos por ciertas cosas, estamos estableciendo ciertas prioridades.
Cuando yo me entusiasmo mucho por mi equipo favorito de fútbol, entonces me
llaman aficionado, pero cuando nos entusiasmamos por el Señor, ¿Cómo nos
llaman? Fanáticos. Pero parece que no estamos entusiasmados por Cristo porque
nadie nos llama fanáticos.
3. Relaciones
a. Si ustedes quieren poner primero a Dios en sus vidas tienen que tener mucho
cuidado con los amigos que escogen.
b. En Proverbios 27:19 dice: “El espejo refleja el rostro del hombre, pero su
verdadero carácter se demuestra por los amigos que escoge” (versión Biblia al Día).
¿Por qué?
Porque ustedes se van pareciendo más a las personas con las que pasan más
tiempo.
Y cuando ustedes escogen personas que no respetan al Señor, que no son
cristianos, ustedes van a llegar a ser cristianos tibios, muy tibios, igual que la
persona que escogió.
c. Pero cuando usted escoge amigos que aman al Señor, que están comprometidos
con él, entusiasmados por la obra del Señor, usted se va a consagrar más y va a
servir más al Señor, y será entonces igual a la persona que escogió. Si quiere que
Dios bendiga sus relaciones, tenga cuidado con los amigos que escoge, porque van
a tener una influencia directa en su relación con el Señor, y en todas las demás
áreas de su vida.
d. Escuchen jóvenes, también los mayores que son solteros y los viudos o viudas:
Si usted está buscando un compañero o compañera para su vida, tenga cuidado
que esa persona a quien usted busca sea cristiana, porque si no lo es, usted se está
arriesgando. Si su pareja no es cristiana, lo influenciará tarde o temprano y su
espiritualidad va a bajar. Muchos han caído en una trampa cuando dicen: “Es que
yo lo voy, o la voy a convertir”. He conocido muchos que comenzaron una relación
así y terminaron fuera de la iglesia. Ponga a Dios primero en sus relaciones con
cualquier persona. Deja que Jesús sea su primer amor y mantenlo siempre en ese
lugar. Nunca saldrás perdiendo.
e. Otro aspecto muy importante de las relaciones tiene que ver con las relaciones
entre nosotros, como parte del cuerpo de Cristo; las relaciones entre familias,
vecinos, compañeros de trabajo. Jesús le dio tanta importancia a este aspecto de
relaciones que dijo: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que
tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda,
reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. (Mateo
5:23, 24).
4. Tiempo
a. ¿Saben ustedes cuántos segundos hay en un día? Hay 86.400 segundos.
¿Cuántos dedica usted al Señor durante la semana o un día cualquiera?
Necesitamos usar nuestro tiempo sabiamente. Dios no nos pide hacer un montón
de cosas para las cuales no nos da el tiempo para hacerlas; porque cuando tenemos
tanto que hacer y no tenemos tiempo, empezamos a sentir frustración. Tal vez es
porque estamos haciendo algunas cosas que no son parte del plan de Dios para
nuestras vidas. Por eso es necesario dar prioridad a ciertas cosas.
b. ¿Qué debemos hacer primero? Haced una cita diaria con el Señor: “Eso es lo
primero que debemos hacer cada día”. Jesús nuestro comandante celestial, puede
resolver muchos de tus problemas aún antes de que comience el día, si lo pones
primero, oras y escuchas lo que te quiere decir por medio de su Palabra. Ten una
cita diaria con el Señor para repasar tus metas, tus prioridades. El mismo Señor
Jesús sentía la necesidad de la oración diaria con su Padre Celestial: “Muy
temprano de mañana, aún oscuro, Jesús se levantó y se fue a un lugar solitario, y
se puso a orar”. (Marcos 1:35). “Aprovechad bien el tiempo, porque los días son
malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del
Señor”. (Efesios 5:16-17).
c. Descuidar tu comunión con el Rey de reyes puede ser desastroso para tu vida
espiritual y tu relación con el Señor. Dios no puede estar en un segundo lugar. Por
raro que parezca, si pones alguna cosa antes del Señor ésta se habrá convertido
en tu dios. Como familia hoy día es muy difícil estar todos juntos, pero aprovechen
la hora de comer y tómense de la mano y antes de probar los alimentos oren y denle
gracias al Señor por sus bendiciones y de esta manera estamos también enseñando
a nuestros hijos a poner a Dios primero, aun cuando tenga hambre.
5. Tribulaciones
a. Todos tarde o temprano, tenemos tribulaciones, pero el Señor nos dice: “Cuando
tengas tribulaciones, tensiones, problemas, vengan a mí primero”. Muchos de
nosotros decimos: “Bueno, yo no quiero molestar al Señor, esto no es muy
importante, creo que puedo arreglar esto. El Señor no quiere que yo le moleste”. El
Señor quiere que tú le traigas esas dificultades, esas crisis y problemas. “Cuando
hay problemas la oración no debe ser la última alternativa, sino mi primera opción”.
Escriba eso en algún lugar. “La oración no debe ser mi última alternativa, sino mi
primera opción”. El Salmo 50:15 dice: “Invócame en el día de la angustia; te libraré,
y tú me honrarás”.
b. Cuando hay tribulaciones y problemas ¿Cómo sabemos si estamos poniendo
primero a Dios en nuestras vidas? Cuando dejamos de preocuparnos. La
preocupación es un aviso en nuestra vida de que Dios no es el primero. La
preocupación nos avisa que estamos tratando de hacer las cosas por nuestros
propios recursos, en vez de poner a Dios primero en esa área de nuestra vida.
CONCLUSIÓN
¿Qué escala de valores tiene usted? Cuando empieza a preocuparse por sus
finanzas, no está poniendo a Dios primero. Cuando da prioridad a sus intereses, no
está poniendo a Dios primero. Cuando sus relaciones son las más importantes en
su vida, no está poniendo a Dios primero. Cuando se preocupa por el tiempo o los
segundos en su vida, y siempre está diciendo: “Es que el tiempo no me alcanza
para nada” No está poniendo a Dios primero. Cuando se preocupa por sus
tributaciones o problemas, no está poniendo a Dios primero.
San Mateo 6:33 nos recuerda: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia todas esas cosas os serán añadidas”.