TEJER, BENEFICIO PARA LA SALUD
Tejer es una actividad beneficiosa tanto para nuestra salud física como mental porque
ayuda a disminuir la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial.
Esta actividad, además, nos obliga a pensar continuamente; empezando por el tipo de
lana que vamos a usar, la labor que haremos, las agujas que necesitaremos, los
patrones que seguiremos…
Puntos y vueltas se convierten en aliados de nuestra salud. Porque tejer estimula las
conexiones neuronales y ayuda a mantenerlas activas a medida que envejecemos. Y
este hecho es vital para ayudar a retrasar la aparición de problemas cognoscitivos
como es el caso de la demencia.
La acción de tejer supone un complejo proceso neurológico, no es una simple
repetición de movimientos con las manos. Cuando estamos tejiendo ponemos en
funcionamiento el área motora del cerebro, la sensitiva, la visual, la auditiva y la del
lenguaje.
Durante la práctica, nuestras manos y brazos están en continuo movimiento, palpamos
la textura de los ovillos, disfrutamos con los colores que usamos, escuchamos las
indicaciones del que nos enseña si estamos aprendiendo y a su vez las podemos
transmitir a otros. Además, ponemos en acción la parte del cerebro encargada de
planificar e imaginar.
¿Tejer, qué te aporta exactamente?
Si aún estáis indecisos, o si necesitáis algún dato más antes de coger lana y agujas,
atentos:
Con la repetición de puntos se consigue lo que se llama “respuesta de
relajación”, es decir, que al repetir los puntos una y otra vez se produce un
efecto de relajación en nuestro organismo similar al conseguido con la práctica
del yoga.
Tejer puede ser esa balsa de aceite que necesitas para conseguir la calma,
convirtiéndose en tu gran aliado para evadirte de los problemas cotidianos ya
que te involucras tanto en la actividad, que terminas aislándote de los
problemas. Es una actividad que estimula a tu cerebro, ayudándote a relajarte
y a disminuir el estrés.
Te ayudará a mejorar el ánimo y la alegría, ya que facilita el buen humor.
Conseguirás reducir las hormonas del estrés y al mismo tiempo aumentar los
neurotransmisores de la felicidad, como la serotonina.
Tejer favorece la capacidad de concentración, por lo que puede ser una
auténtica terapia para aquellos que sufren de déficit de atención.
Ayuda a sentirse bien con uno mismo y a aumentar la autoestima, ya que con
nuestras propias manos estamos creando una prenda. Afianza la confianza en
uno mismo y nos ayuda a esforzarnos y a cultivar la paciencia.
Nos enseña a luchar por alcanzar nuestros objetivos y no desanimarnos
aunque fracasemos en el primer intento. Porque cuando estás aprendiendo a
tejer puede que tengas que deshacer la labor y volver a empezar de cero. Una
experiencia que podrás aplicar a tu vida.
Tejer fomenta la comunicación entre generaciones, ya que son nuestros
mayores los mejores expertos y los que conocen los trucos de esa actividad.
Escuchar sus consejos es esencial para mejorar y aprender.
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