Café Filosófico
FILOSOFÍA DESDE LA EXISTENCIA
EL DESEO
«El hombre no es más que un junco, el más débil de la naturaleza, pero un junco que
piensa. No es necesario que el universo entero se arme para aplastarle. Un vapor, una gota de
agua son bastante para hacerle perecer. Pero, aun cuando el universo le aplaste, el hombre
sería más noble que lo que le mata, porque él sabe que muere»
-Blaise Pascal, Pensamientos (1669).
Schopenhauer al definir la libertad, infiere que “predicar que algo es libre, equivale a
reconocerlo como en modo alguno necesario, es decir, como independiente de toda razón…
donde empieza la libertad, empieza lo ininteligible”
Aquel que se llega a considerar libre afirma que “puede hacer lo que quiere”, pero
realmente alguien ¿puede hacer lo que quiere?, y también ¿podría no querer lo que quiere?
Frente a estas cuestiones Schopenhauer argumenta que “no puedo preguntarme lícitamente si
quiero lo que quiero, porque soy lo que quiero; el querer no es nada añadido a mi esencia,
sino que se identifica con el yo que se pregunta por el querer. No se tiene más remedio que
querer lo que quiero, es decir, que querer lo que soy, mis elecciones están rigurosamente
determinadas por la voluntad, pero el querer no admite ninguna razón, por lo tanto la
voluntad es absoluta y magníficamente libre”
Ser libre según el autor es hacer lo que uno quiere y sólo lo que quiere, por lo tanto el
hombre es absolutamente libre. “Soy lo que quiero pues quiero lo que soy, mi ser y mi querer
se identifican y de ellos se deriva mi obrar”
Finalmente Schopenhauer infiere que el hombre es finito, por lo cual se encuentra en
un caminar perpetuo hacia la muerte. Éste se encuentra también en un querer y ambicionar
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insaciable, ya que eso constituye su esencia, tiene una sed que nadie puede apagar, un querer
sin fin y sin descanso. Por lo anterior la vida del hombre es “como un péndulo, oscila
constantemente entre el dolor y el hastío”, la voluntad es conflicto y laceración, y por lo
tanto, dolor, no hay satisfacción verdadera y plena.
La única forma de liberarse del dolor y del hastío es por medio del arte y la ascesis. La
ascesis o la impasibilidad estoica consiste en un primer momento en una libre y perfecta
castidad, el siguiente y último paso, es el de asumir una pobreza voluntaria e intencional.
Solamente de ésta forma el hombre se redime y entra en un estado de gracia. Cuando la
voluntad se convierte en noluntas el hombre esta redimido.
-Jorge SBD en Filosofía Contemporánea
sobre Schopenhauer en sus páginas.