Reducción de Daños en Adicciones Juveniles
Reducción de Daños en Adicciones Juveniles
Universidad de Sonora
División de Ciencias Sociales
Departamento de Derecho
Resumen
Este trabajo analiza desde dos perspectivas disciplinarias el problema del consumo de
drogas en los jóvenes entre los 12 y los 18 años, en la República Mexicana: Una jurídica y
otra psicológica. La investigación se divide en dos partes: La primera es un análisis de la
legislación internacional en materia de drogas, desde finales de 1800 hasta la fecha, así
como de la legislación nacional, desde el constituyente de 1917 hasta el presente. La
segunda parte estudia la efectividad de las campañas de prevención del sector público y
privado, mediante la comparación de encuestas sobre consumo de drogas en la población
estudiantil del país desde la década de los setentas, ochentas y noventas. Finalmente se
plantea la necesidad de cambiar por completo el enfoque del gobierno mexicano, respecto a
su política antidrogas.
2
3
Índice
Portada
Índice.......................................................................................................................................2
Prólogo....................................................................................................................................6
Agradecimientos.....................................................................................................................7
PRIMERA PARTE
La Haya 1912……………………………………………………………………....12
3
4
CONCLUSIONES………………………………………………………………… 40
Antecedentes constitucionales……………………………………………………...45
2. Reforma de 1947………………………………………………………...59
3. Reforma de 1968………………………………………………………...60
4. Reforma de 1974………………………………………………………...61
CONCLUSIONES………………………………………………………………….78
SEGUNDA PARTE
Introducción
CAPITULO I
Consideraciones generales....................................................................................................87
CAPITULO II
Objetivos de los programas de prevención de adicciones en México...................................88
4
5
CAPITULO III
Estrategias de prevención
CAPITULO IV
Análisis de algunas campañas preventivas antidrogas
CAPITULO V
Algunos programas populares contra las adicciones
CAPITULO I
Concepto.............................................................................................................................101
CAPITULO II
La cero tolerancia en la educación......................................................................................102
CAPITULO III
La cero tolerancia y el derecho a la información objetiva..................................................102
CAPITULO IV
Problemas que plantean las políticas de cero tolerancia
5
6
CAPITULO I
Principales argumentos contra la mariguana en la educación escolar antidrogas...............114
CAPITULO I
Generalidades
1. Antecedentes históricos.............................................................................................125
2. Concepto...................................................................................................................125
3. Características...........................................................................................................126
4. Las políticas de reducción de daños en el aula de clases..........................................126
CAPITULO II
Propuestas de políticas de reducción de daños
CONCLUSIONES..............................................................................................................139
BIBLIOFRAFIA
6
7
“El principio básico de la reducción de riesgos comienza con el entendimiento de que las
drogas están aquí para quedarse. Nunca habrá una sociedad libre de drogas y, de hecho,
nunca ha existido una sociedad libre de drogas en la historia de la civilización humana.
Nuestro reto no consiste en cómo quitar a las drogas de en medio (...) [sino] aprender a
vivir con las drogas de manera que hagan la menor cantidad de daño posible.”
-Ethan Nadelmann
Director Ejecutivo de la Lindesmith Center-Drug Policy Foundation.
“Creo que es mejor decir la verdad que mentir. Creo que es mejor ser libre a ser un esclavo.
Y creo que es mejor saber que ser ignorante.”
-H. L. Mencken.
“El hombre más peligroso, para cualquier gobierno, es el hombre que puede pensar por sí
mismo, sin importar los tabúes y las supersticiones imperantes. Inevitablemente, casi
siempre, llega a la conclusión de que el gobierno bajo el que vive es deshonesto, loco e
intolerante, y aún así, si él es romántico, trata de cambiarlo. Y aunque no fuera
personalmente romántico, tiene la suficiente habilidad para extender el descontento entre
aquellos que lo son.”
-H. L. Mencken. Smart Set Magazine, Diciembre de 1919.
7
8
Prólogo
~ blanda.
1. f. La que no es adictiva o no lo es en bajo grado, como las variedades del
cáñamo índico [cannabis].
~ dura.
1. f. La que es fuertemente adictiva, como la heroína o la cocaína.
Tuve noticia de varias personas, cercanas y desconocidas que, por circunstancias del
destino, pasaron del uso experimental a la dependencia crónica de sustancias, desde el
8
9
jarabe para la tos (Benadrex) hasta los antidepresivos (como el Halción), pasando por el
crack y la heroína. Por fortuna, muchos supieron luchar para liberarse de la enfermedad, sin
necesidad de acudir a centros o a especialistas en rehabilitación. Pero para los más débiles
este padecimiento dejó un estigma indeleble, destructivo en muchas esferas sociales y, en el
futuro cercano, sólo parece vaticinar la prevalencia y el recrudecimiento de las medidas
represivas y conservadoras del pasado.
Las campañas masivas nos bombardean constantemente con ese enemigo invisible,
silencioso y mortal que son las DROGAS. El miedo a lo desconocido, motivado
principalmente por la DESINFORMACIÓN nos vuelve seres débiles y sujetos a todo tipo
de manipulación y prejuicios.
Cerrar los ojos no ayuda a nadie y menos ante un tema tabú. Es factible prevenir e
informar sobre los riesgos de las adicciones con apertura y honestidad; es una cuestión de
visión y atrevimiento que las futuras generaciones sabrán apreciar.
9
10
Agradecimientos
A Don Carlos, Doña Cucky y Ernesto y a María José, por toda su paciencia y amor.
A todos mis amigos (ustedes saben quienes son), por el Rock y el feedback.
10
11
PRIMERA PARTE
Hace décadas que el gobierno declara una y otra vez la guerra frontal y definitiva contra el
narcotráfico y las drogas sin grandes resultados. Es una posición políticamente redituable
por la facilidad con que se infunde el miedo irracional a la sociedad ante un enemigo
invisible, todopoderoso, que nos recuerda la batalla entre el benéfico capitalismo y el
“imperio del mal” comunista de la guerra fría o la “guerra contra el terrorismo” del 11 de
septiembre. El sistema político norteamericano ha privilegiado la aplicación de sanciones
penales severas, en muchos casos desproporcionadas e injustas, con el afán de acabar con
“el flagelo” que azota a la humanidad: Según el Justice Policy Institute (Irwin, 1999) hay
dos millones de personas en las prisiones estadounidenses, de las cuales un millón
doscientas mil personas purgan sentencias obligatorias por delitos no violentos, al grado de
que actualmente se gasta más en la construcción de centros penitenciarios que en escuelas y
este gasto es mayor que el presupuesto para la seguridad social de ocho y medio millones
de personas.
11
12
“…el discurso dominante concibe el surgimiento del tráfico y los traficantes como
una actividad y como agentes sociales necesariamente ajenos a las estructuras de
poder en todo tiempo y lugar. La falta de investigaciones académicas sólidas al
respecto contribuyó, en parte, al éxito de la visión uniformizadora.”
Todo comenzó en la guerra de Estados Unidos contra España, de abril a julio de 1898, por
el control de las islas Filipinas y su administración por el Congreso estadounidense ante la
derrota española. De acuerdo a Bob Ramsey (Ramsey, 1997), los norteamericanos se vieron
forzados a lidiar con una población con problemas de adicción al opio y con la antigua
política de drogas de España que le daba al gobierno el derecho de vender los cultivos
únicamente a los ciudadanos de origen chino. La administración republicana sentía que el
monopolio estatal del vicio era un problema serio y envió a Howard Taft, experto en el
manejo de crisis sociales (presidente de su país de 1909 a 1913 y ministro de la Suprema
Corte durante la prohibición del alcohol), que en 1902 propuso una comisión, la
International Opium Commission, para analizar la situación.
12
13
Los Estados Unidos, representados por Hamilton Wright, trataban de convencer a las
potencias colonialistas para hacer más reducida la definición del “uso legítimo” del opio,
para volver ilícito el consumo sin fines médicos o científicos. Los países colonialistas
abogaban por una estrategia menos agresiva, a pesar de que la Comisión aseguraba la
disposición de todos los asistentes a prohibir el uso no médico de la sustancia y a
desarrollar sistemas cada vez más restrictivos de control. (Sinha, 2001).
Los ingleses y los norteamericanos dominaron las discusiones: los primeros deseaban
proteger su lucrativo negocio del opio índico; los segundos pensaban que China necesitaba
ayuda para detener sus importaciones de la planta. Se decidió convocar a una nueva
convención en La Haya, en 1912, para incluir a otros países además de Francia, Italia,
Turquía, Alemania y Suiza.
La Haya 1912
En esta reunión, realizada el 1º de diciembre de 1911 con la asistencia de sólo doce países,
la delegación norteamericana promovía los objetivos de Shangai con más restricciones pero
sin grandes resultados. Por primera vez se discutió sobre la cocaína. Brent seguía como
presidente de la comisión y Wright, como representante de la delegación. La mayor parte
de los Estados deseaban enmendar el borrador, elaborado por los estadounidenses; Gran
Bretaña hizo énfasis en prohibir sustancias como la morfina, la cocaína y la heroína, para
desviar la atención su opio índico y con la esperanza de que así se equilibrarían las
condiciones de competencia en su industria farmacéutica británica contra los alemanes,
gigantes productores de fármacos sintéticos.
13
14
14
15
La Convención de La Haya, de acuerdo con Ricardo Pérez Montfort (Pérez, op. cit.), fue
aprobada por el gobierno mexicano en octubre de 1924, en el Senado de la República. En el
Diario Oficial de 1927 se publicó el tratado.
15
16
El asunto fue turnado a un subcomité integrado por doctores, profesores y personas con
experiencia educativa o administrativa en temas de salud pública, servicios hospitalarios o
farmacéuticos. La gran mayoría (tres votaron en contra) de los miembros se encontraban a
favor de la prohibición total de la resina del cannabis. Otro subcomité, integrado por
Bélgica, Egipto, Francia, el Imperio Británico, Siam, Turquía y Uruguay, tomaron este
reporte y diseñaron un borrador con propuestas para una nueva reunión. Esas propuestas
fueron adoptadas sin discusión el 14 de febrero de 1925 y consistieron en:
• “Definir al cáñamo hindú como “el brote seco o los frutos superiores del pistilo de
la planta cannabis sativa, de la cual la resina no ha sido extraída, bajo cualquier
nombre con el que se le conozca en el comercio y;
• Que los signatarios estaban obligados a:
16
17
En agosto de 1925 varios países presentaron los resultados de las investigaciones ante la
solicitud de Sudáfrica de 1923:
17
18
El sistema de control de importaciones de 1925 fue poco eficiente ya que las drogas
pasaban por naciones que no estaban sujetas al tratado internacional. En 1931 las naciones
se reunieron para limitar el tráfico de cocaína, heroína y morfina. El resultado fue la
Convención para Limitar la Producción y Reducir la Distribución de Drogas Narcóticas
(Convención sobre Limitación de 1931). El objetivo del documento se enfocó en los
Capitulo II y III: las partes debían darle a la PCOB sus requerimientos científicos y
médicos de drogas y sobre tales cifras se elaboraría un estimado para que la PCOP
determinara los límites de producción. Un Cuerpo Supervisor de Drogas (DSB) se creó para
administrar el sistema. La efectividad de la convención fue puesta en duda por el Articulo
26, que no declaraba a los estados responsables por sus territorios coloniales. El Artículo 15
exigía a los signatarios diseñar una “oficina especial” para el control de sustancias, similar
a los organismos norteamericanos (Sinha, 2001).
La Convención entró en vigor al poco tiempo por la esperanza que levantaba como
instrumento de control bélico. A finales de 1931 se realizó una reunión en Bangkok para
tratar el consumo de opio en Asia, pero con resultados mediocres, ya que los Estados
Unidos no participaron activamente y los poderes coloniales europeos se negaban a
establecer controles más estrictos contra el opio.
18
19
19
20
Los cambios vinieron acompañados por una reforma legal y una campaña masiva de
propaganda. La primera fue aprobada como un impuesto (según los autores,
inconstitucional) prohibitivo a las ametralladoras, en la National Firearms Act, que requería
el pago de doscientos dólares como tributo para adquirir un arma. Dos semanas después de
que la Suprema Corte de Justicia declarara válida la legislación, Herman Oliphant, del
Departamento del Tesoro, propuso al Congreso la Marijuana Tax Act, el 14 de abril de
1937. La campaña provino del empresario William Randolph Hearst (apodado “el rey del
amarillismo”), que desde la guerra de España contra Estados Unidos y la confiscación de
800,000 acres por parte del ejercito de Pancho Villa utilizaba sus periódicos para
escandalizar a los lectores con historias de criminales, en su mayoría de inmigrantes o
minorías raciales. El empresario aprovechó un accidente automovilístico en el que se
encontró un cigarrillo de mariguana para publicarlo en primera plana de los diarios durante
varias semanas. Jack Herer (Herer, 1998) opina:
“Durante las siguientes tres décadas, Hearst pintó el retrato del mexicano flojo y
fumador de mariguana; todavía uno de nuestros prejuicios más aberrantes.
Simultáneamente libró una campaña de desprestigio racial contra los chinos, refiriéndose a
ellos como el ‘peligro amarillo’.
Desde 1910 a 1920 los periódicos de Hearst asegurarían que la mayoría de los incidentes
donde se decía que los negros habían violado mujeres blancas, se podían relacionar
20
21
directamente con la cocaína. Esto continuó durante diez años hasta que Hearst decidió que
la violencia de la comunidad negra provenía, ahora, de la mariguana.
Durante 1939 Anslinger persiguió a más de tres mil galenos que prescribían “recetas
ilegales” basadas en el cannabis. La AMA cedió ese mismo año y en los siguientes diez
sólo tres médicos fueron acusados de recetar drogas ilegales.
21
22
Harry J. Anslinger fue nombrado director del Buró Federal de Narcóticos (FBN,
antecedente de la DEA) por Andrew Mellon en 1931, Secretario del Tesoro y accionista
mayoritario del Mellon Bank, uno de los únicos dos bancos que proporcionaron préstamos
a DuPont desde 1928 hasta la fecha. Anslinger no sólo tenía una relación política con el
banquero, sino que también estaba casado con su sobrina.
El director del Buró Federal de Narcóticos tenía un expediente nombrado “ Gore File”
que consistía de recortes periodísticos de Hearst y otras publicaciones, que narraban
historias de asesinatos donde los acusados habían fumado mariguana cuatro días antes de
cometer los crímenes. El funcionario aseguraba que la mitad de los crímenes cometidos en
los Estados Unidos eran por culpa de los españoles, méxicoamericanos, latinoamericanos,
filipinos, africanoamericanos y griegos, y que todos tenían su origen en la mariguana. A
finales de los cincuentas, Anslinger comenzó a contradecir sus dichos y advertía que los
comunistas estaban usando la mariguana para convertir a los hombres combativos de los
Estados Unidos en pacifistas sin deseos de luchar. Un grupo de especialistas publicó en
1979 el libro Reefer Madness, que desmintió todos y cada uno de los crímenes descritos por
el funcionario antidrogas.
El gobierno federal de nuestro vecino del norte dejó en manos de DuPont, su principal
productor de municiones, la mayor parte de su producción textil nacional. Jack Herer
(Herer, 1998) aclara:
“El proceso para agregar los nitratos a la celulosa para crear explosivos es muy similar
al que se utiliza para adicionar nitratos a las fibras y plásticos sintéticos. El rayón, la primer
fibra sintética utiliza una versión estable de nitrocelulosa, una sustancia base de los
explosivos.
22
23
Al final de la década de los treintas, el Comité Consultivo del Opio (OAC) de la Liga de
las Naciones comenzó a cuestionar las prácticas internacionales para el control de las
23
24
Al terminar la guerra los organismos encargados del control de drogas fueron reformados
dentro de la Organización de las Naciones Unidas. El Consejo Económico y Social, a través
de la Comisión sobre Drogas Narcóticas (CND) --que reemplazó a la OAC-- tuvo como
tarea preparar el material para las reuniones. La PCOB y la DSB continuaron bajo el
control de la CND para la elaboración de estadísticas. Sharman fue el primer presidente del
organismo y se propuso reformar los estatutos en los tratados, cambios que quedaron en el
protocolo firmado en Nueva York, el 11 de diciembre de 1946. (Sinha, 2001).
24
25
política de las drogas durante varios años. Nos ocuparemos de su caso en la sección
referente a los antecedentes legislativos en materia de salubridad.
Anslinger y Sharman se interesaban en asegurar que los gobiernos fueran representados por
personal de la administración de justicia y no por médicos u otros profesionistas con
experiencia en las ciencias sociales. El control de la Comisión sobre Drogas Narcóticas
pasó a manos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Tecnología (ECOSOC), pero la Organización Mundial de la Salud, a través del Comité de
Expertos sobre la Adicción a las Drogas fue la responsable de decidir cuáles sustancias
serían reguladas. El Artículo 1 del Protocolo declaraba que si la OMS descubría que una
droga era capaz de “producir adicción o convertirse en un producto capaz de producir
adicción” decidiría cómo clasificar a la sustancia en la estructura internacional diseñada con
ese propósito. Asimismo incluyó algunos opiáceos sintéticos que no existían en tratados
anteriores. (Sinha, 2001).
Muchos tratados sobre la materia se habían acumulado y cada uno tenía características y
niveles de control distintos, lo que derivaba en confusiones en su cumplimiento. La CND
de Aislinger y Sharman le recomendó a la ECOSOC que condensara todos los documentos
existentes en uno solo. El plan había sido postergado durante diez años hasta que el director
de la DND, Leon Steinig, propusiera la creación de un Monopolio Internacional del Opio
para acabar con el tráfico ilícito y garantizar el abasto legítimo de la sustancia. Durante los
días de la Guerra Fría las compañías farmacéuticas transnacionales y algunas naciones
comenzaron a almacenar grandes cantidades de esa droga y ante los temores de que la
propuesta de Steinig prosperara, elevando los precios y aumentando el papeleo burocrático,
Anslinger y Sharman, junto con los ingleses, los holandeses y los franceses bloquearon las
discusiones de la CND. Charles Vaille, representante francés de este órgano propuso la
creación de un nuevo protocolo como una solución temporal hasta la unificación de los
25
26
tratados. La ECOSOC dio luz verde a una conferencia plenipotenciaria que finalizó en
Nueva York en 1953. El Artículo Segundo ordenaba que las partes “limitaran el uso de opio
exclusivamente para sus necesidades médicas y científicas.” El Artículo Sexto limitaba la
venta de la planta a siete países. El Protocolo no tuvo resultados concretos y quedó
derogado por la Convención Única. (Sinha, 2001)
“Es importante darnos cuenta que no sólo el fumar mariguana es peligroso per se, sino
que su uso eventualmente orilla al fumador a probar inyecciones intravenosas de heroína
(…) el cannabis constituye una droga peligrosa desde todos los puntos de vista, sean
físicos, mentales, sociales o criminológicos.” (Cannabis, 1969).
En 1957 la Comisión recibió informes de Angola, Brasil, India, Marruecos, Costa Rica,
Egipto, Italia y Pakistán. El representante de la OMS reafirmó que la mariguana no tenía
propiedades terapéuticas y la Comisión hizo el llamado a todos los gobiernos para que
terminaran con el consumo legal de la hierba y promovieran la investigación.
26
27
Esta reunión se efectuó para extender y consolidar los tratados ya en vigor. Se realizó de
enero a marzo de 1961, antes de la redacción del tercer borrador que llevaría a la creación
de la Convención Única. El plan general imponía grandes limitaciones al uso médico y
científico de la mariguana y establecía cuatro niveles de clasificación obligatoria de
sustancias (en el caso del nivel IV, la prohibición total). El Artículo 39 proscribía todo
manejo del cannabis, con excepción de la investigación científica y el uso medico
tradicional de las comunidades indígenas. La OMS aseguraba la inutilidad del cannabis y
recomendaba la prohibición o regulación estricta, aunque no vinculaba a los países
signatarios.
27
28
28
29
las condiciones de cada lugar y se preocupan por los grandes cuerpos de supervisión
bajo la tutela de Naciones Unidas. A pesar de que no tienen el poder para repeler la
filosofía de la prohibición directamente, trabajan juntos con efectividad para hacer
más confuso el lenguaje de los tratados con excusas, lagunas y aplazamientos.
También planean formas de asistencia para compensar las perdidas por los controles
estrictos.
29
30
de las drogas como un tema de política interna y con firmeza se oponían a cualquier
invasión de la soberanía nacional, como las inspecciones de otros países. Con muy
poco interés en el intercambio de drogas y con problemas mínimos de abuso, se
negaban a darle poder excesivo a los organismos internacionales.
* Grupo neutral: Estos eran diversos miembros en los que se incluían la mayoría de
los países africanos, centroamericanos, andinos, a Luxemburgo y al Vaticano. No
tenían gran preocupación por el tema más que asegurar su propio acceso a las
reservas de drogas. Algunos votaban en bloques políticos o estaban dispuestos a
intercambiar votos y otros eran en verdad neutrales y podían inclinarse en ciertos
temas, dependiendo de la capacidad de persuasión de los argumentos presentados.
En general apoyaban los acuerdos con el propósito de generar menos divisiones.”
30
31
Inventario I y IV eran los más restrictivos y cubrían las materias primas (coca, opio,
cannabis) y sus derivados, como la heroína y la cocaína. El Inventario II y III eran menos
estrictos y contenían las drogas sintéticas provenientes de la codeína. (Sinha, 2001).
Según Sergio García Ramírez (García, 1980), la Convención Única fue firmada ad
referéndum el 24 de julio de 1961, fue aprobada por la Cámara de Senadores el 29 de
diciembre de 1966, ratificada por el ejecutivo el 17 de marzo de 1967, y el instrumento de
ratificación fue depositado el 18 de abril de ese mismo año. Se publicó en el Diario Oficial
de la Federación el 31 de mayo de 1967.
31
32
México tuvo reservas respecto al Artículo 12, párrafo quinto, que faculta a la junta para
establecer sus medidas sobre los países; así como en el Artículo 14, respecto al riesgo de
incumplimiento de las resoluciones del tratado por una de las partes y los poderes de la
junta para procurar su vigencia. También se reservó de firmar el Artículo 19, en los
párrafos 1, 2, 5 y 19, sobre los requerimientos de estupefacientes; el 20, sobre el suministro
a la junta de estadísticas sobre el cultivo de adormidera; el 21, sobre la limitación de la
producción de opio; el 22, sobre las medidas a adoptar para la erradicación de plantíos y la
investigación científica; y en el Artículo 36, el párrafo 2, respecto a la extradición de
narcotraficantes.
En la década que siguió a la firma del tratado de 1961, el uso de drogas se incrementó en
todo el mundo, en especial en las naciones occidentales desarrolladas. El incremento se
hizo evidente en el uso ilegítimo de sustancias psicotrópicas sintéticas desarrolladas desde
la Segunda Guerra Mundial, como las anfetaminas, los barbitúricos y el LSD. La mayoría
de ellas no estaban sujetas a control internacional y ya que los sistemas nacionales de
control tenían tantas diferencias entre sí, el tráfico y la venta clandestina florecieron. La
CND y la OMS debatieron sobre la regulación de las drogas psicotrópicas, incluyendo los
estimulantes, los sedantes y el LSD. En enero de 1970 la CND preparó un borrador para la
División de Drogas Narcóticas (DND) de las Naciones Unidas sobre este tema; el
documento se convirtió en la base de una conferencia plenipotenciaria en Viena, el 11 de
julio de 1971, que produjo la Convención sobre Psicotrópicos. (Sinha, 2001).
32
33
Al comparar los preámbulos de las dos convenciones, es posible ver los motivos que
llevaron a su elaboración: en la Convención Única, la adicción se describe como “un mal
serio y endemoniado para el individuo… cargado con peligros sociales y económicos para
toda la humanidad.” Pero reconoce que “el uso medico de las drogas narcóticas sigue
siendo indispensable para el alivio del dolor y el sufrimiento, por lo que se debe asegurar el
aprovisionamiento para que estén disponibles con esos propósitos.” En contraste la
Convención de Psicotrópicos no hace mención del “mal serio” de la adicción, sino señala
“la preocupación sobre la salud pública y los problemas sociales que resultan del abuso de
ciertas sustancias psicotrópicas”; reconoce que “el uso de sustancias psicotrópicas para
propósitos médicos o científicos es indispensable y su disponibilidad para tales fines no
deberá ser indebidamente restringida.” El espíritu del Preámbulo de la Convención sobre
Psicotrópicos es menos rígido: “el abuso de ciertos, aunque no de todos, los psicotrópicos
no es un problema serio como la adicción a las drogas narcóticas.” (Sinha, 2001).
El enfoque de clasificar a las drogas con varios niveles de control también difería entre
las dos Convenciones. En las negociaciones de 1961, cuando se discutía el lugar que
ocuparía una sustancia, siempre se terminaba en una clasificación no favorecida por el
grupo orgánico, como colocar el cannabis en el Inventario IV; la insistencia del grupo
productor para usar esta forma de clasificación se inspiraba en la idea de que una droga
33
34
narcótica no debía considerarse peligrosa hasta que se demostrara lo contrario. Pero esto no
se aplicaba cuando los intereses estadounidenses estaban en juego, ya que los derivados de
las drogas terminaban en los lugares menos estrictos.
Hay dos diferencias notables entre los inventarios. Los tratados anteriores no sólo
prohibían las materias primas sino que extendían su control a las sales, los éteres y los
isómeros, conocidos en la Convención sobre Psicotrópicos como “derivados”. El resultado
fue que todas las sustancias regidas por el tratado debían especificarse con su nombre. En la
práctica eso era imposible ya que el 95% de las sustancias que producen las empresas
farmacéuticas son derivados. Esta omisión tuvo como fin evitar que nuevas sustancias
fueran incluidas automáticamente y fue producto del acuerdo entre los representantes
políticos (respaldados por las élites económicas) para que el grupo de países desarrollados
firmaran el tratado. El sistema de cálculo del Artículo 19 de la Convención Única obliga a
las partes a entregar informes a la INCB sobre la cantidad de sustancias que van a necesitar
anualmente. (Sinha, 2001).
34
35
McAllister (McAllister, 1992) considera que esta omisión “intentaba beneficiar los
intereses de los estados desarrollados, porque sin los estimados es imposible calcular si una
o más de una sustancia está siendo fabricada legítimamente.”
Esto llevó a las empresas a producir cantidades ilimitadas de sustancias psicotrópicas sin
límites anuales de producción, basados en la demanda lícita. Estas fallas fueron corregidas
durante las décadas siguientes a través de los mecanismos internacionales de la DND y la
INCB, que le pedían a las partes informes y estadísticas sobre uso de psicotrópicos que no
solicitaba la Convención y ante la respuesta positiva de los países orgánicos la DND y la
OMS anunciaban cuáles derivados estarían en los inventarios. Algunos gobiernos
cumplieron y otros fueron obligados por la presión internacional a hacer lo mismo.” (Sinha,
2001).
35
36
Convención Única. El criterio para poner una nueva droga bajo control también es distinta
entre las dos Convenciones: el Artículo 3 de la Convención Única establece que la
sustancia será controlada si “puede causar el mismo nivel de abuso y los mismos efectos
perjudiciales como las drogas” incluidas en el inventario que les corresponda. Los
requisitos previos del Artículo 2 de la Convención sobre Psicotrópicos son mucho más
exigentes: la OMS debe comprobar que la sustancia tiene la capacidad de producir un
estado de dependencia y una estimulación o una depresión en el sistema nervioso central
que resulte en alucinaciones o perturbaciones en la función motriz, o en el pensamiento o
en la percepción o en el animo; o que produzca una adicción similar a las sustancias de los
Inventarios I, II, III o IV y que haya la suficiente evidencia de que la sustancia sea o tenga
la capacidad de ser abusada a tal grado que constituya un problema de salud pública y un
problema social que asegure su ingreso al control internacional. (Sinha, 2001).
36
37
En 1971 los Estados Unidos propuso crear un fondo apoyado económicamente por los
gobiernos y administrado por Naciones Unidas para combatir el abuso de drogas. El Fondo
de las Naciones Unidas para el Control del Abuso de Drogas (UNFDAC) inició ese año con
dos millones de dólares en donaciones, a pesar de una gran resistencia internacional por la
falta de estrategias orientadas a la educación y más enfocado hacia la procuración de
justicia y la sustitución de cultivos ilícitos. El dinero se canalizaba a los aliados
estadounidenses y a los países donde los Estados Unidos no había podido detener la
producción de opio. Se criticó duramente al Fondo por la gran burocracia que requería para
funcionar. Por eso se propuso trasladar a la UNFDAC, de la ECOSOC al Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo, con mejor experiencia en evaluar las necesidades de
los países. (Sinha, 2001).
Esta reforma pretendía fortalecer la Convención Única para expandir los poderes de la
INCB con el fin de controlar la producción ilegal del opio y de otras drogas. En el año de
1972 la demanda legal de la sustancia era igual a su oferta y como resultado los países
miembros no se arriesgaron a poner en peligro sus reservas. El Artículo 2 del Protocolo
define las funciones de la INCB y es explícita en cuanto a la prevención “de los cultivos
ilegales, la producción, manufactura, tráfico y uso ilícito de las drogas.” El Artículo 35 le
pide a las partes que entreguen información sobre el narcotráfico en sus territorios y otorga
la facultad de aconsejar a las partes sobre las políticas aplicadas. Cada vez que dos estados
firman tratados de extradición, los delitos contra la salud se incluyen automáticamente
gracias a la Convención Única y en contraparte, la Convención de Psicotrópicos en su
Artículo 22 sólo establece que es preferible la violación de sus preceptos en lugar de la
extradición.
37
38
El Protocolo reformó las normas relativas a la prevención del abuso y las homologó con
el Artículo 20 de la Convención sobre Psicotrópicos. Le permite a los países utilizar “el
tratamiento, la educación, el cuidado, la rehabilitación y la reintegración social como
alternativas a los castigos y la cárcel”. El documento continuó la tradición prohibitiva, en
especial contra el opio, y prolongó la guerra contra el narcotráfico.
Entre algunos miembros de Naciones Unidas hubo preocupación de que los esfuerzos
para controlar el narcotráfico fueran inútiles con algunos países que no se adhirieron a las
convenciones, por lo que en 1984, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la
resolución 39/141, que instruía a la ECOSOC ordenar a la CND la elaboración de un
borrador de Convención, considerando “los aspectos del problema como un todo y, en
particular, aquellos que no figuran en los instrumentos internacionales existentes,” con el
fin de complementar las dos Convenciones principales. (Sinha, 2001).
El borrador del tratado quedó plasmado en la Convención de las Naciones Unidas sobre
el Abuso y el Tráfico Ilícito de Drogas. Y puso en operación el Enfoque Comprensivo
Multidisciplinario de las Actividades Futuras para el Control del Abuso de Drogas (CMO)
para que los países cumplieran las obligaciones de los tratados. La CMO se dirigió a cuatro
áreas: Prevención y reducción de la demanda ilícita; control de distribución; terminación
38
39
39
40
que dichas actividades se comparen a los delitos graves que establecen las autoridades
judiciales de los estados.” Las penas obligatorias establecidas en el artículo 3 incluyen:
Además, el Artículo 3 de la Convención sobre Tráfico requiere que cada parte, sujeta a
los principios constitucionales de sus sistemas legales, establezca delitos para la posesión,
compra o cultivo de drogas para consumo personal.
El documento refleja las preocupaciones de los signatarios con mayor amplitud que en
las Convenciones pasadas y consta de un preámbulo y 34 artículos. Se tocan los temas del
consumo infantil de drogas, la necesidad de robustecer las medidas penales contra el
40
41
Luis Díaz Müller (Díaz, 1994) explica que la Convención establecía cuatro tipos de
delitos:
41
42
3. Conductas relacionadas con los bienes donde se señalan siete tipos: conversión,
transferencia, ocultación, encubrimiento, adquisición, posesión y utilización;
42
43
Conclusiones
Hay tres puntos que hay que remarcar sobre el tema de la sustancias en las Convenciones.
43
44
se encuentran sobre las sustancias naturales, como el árbol de coca y la planta del cannabis,
que son parte tradicional de las culturas antiguas; mientras que los productos culturales del
primer mundo, como el alcohol y el tabaco, fueron ignorados. Las sustancias sintéticas de
las industrias farmacéuticas del Norte fueron objeto de regulación y no de prohibición.
Dos factores permiten maniobrar a los estados entre estas leyes estrictas: uno se refiere
al hecho de que las Convenciones reconocen la supremacía de las constituciones
nacionales, de ahí que los acuerdos internacionales sobre drogas no tienen aplicación
directa sobre las leyes federales; para cumplirlos, el Estado debe promulgar una ley en su
territorio. Y en México esta obligación se encuentra en la Ley General de Salud y el Código
Penal Federal. Las convenciones afirman que tales penas deberán ser aplicadas “de acuerdo
a las normas constitucionales [de las partes]” o que “consideren lo dispuesto en sus
sistemas legales, constituciones o [reglamentos] administrativos.” Otro criterio sugiere que
las sanciones por la posesión sólo deben aplicarse en el caso de tráfico, aunque la
Convención de 1961 y la interpretación de la Convención de 1988 obliguen a castigar la
venta y la compra de cannabis. Algunos países han legalizado de facto la posesión de
enervantes para el consumo personal (como Londres, Canadá u Holanda), mientras que
otros, como México, mantienen una política relajada con los consumidores de drogas, ya
que el Código Penal prevé causales de excepción cuando la posesión se presume es para el
inmediato consumo personal o por una única vez, situación que en el cercano plazo parece
verse amenazada por las reformas que el presidente Vicente Fox presentó al Poder
Legislativo en diciembre de 2003, sobre el tema del ataque al narcomenudeo y que
analizaremos en el capítulo relativo a las leyes penales.
Durante todos esos años México ha seguido las políticas judiciales y educativas de cero
tolerancia impuestas por Estados Unidos y ahora más que nunca es evidente el nivel de
descomposición del tejido social: el poder político está corrompido por el narcotráfico, la
clandestinidad de la prohibición y el desbaratamiento del estado bienestar por el
neoliberalismo y la globalización provocaría un marcado aumento en la producción,
masificación y distribución de los enervantes. Los índices de consumo en jóvenes y adultos
aumentaron constantemente conforme golpeaban a las familias las crisis económicas
44
45
45
46
Antecedentes constitucionales
En los debates del Constituyente de 1917, durante la 50ª Sesión Ordinaria, celebrada la
tarde del 19 de enero de 1917, el doctor J. M. Rodríguez introdujo el tema de las drogas en
la fracción XVI del Artículo 73. El texto original, Mensaje y Proyecto de Constitución de
Venustiano Carranza, fechado en la ciudad de Queretaro el 1º de diciembre de 1916, decía:
46
47
(…)
El doctor Rodríguez agregó a la fracción XVI cuatro incisos que le otorgaron poderes
ejecutivos al Consejo de Salubridad General. El primero determinaba el control del Consejo
de Salubridad General, por parte del Presidente de la República; el segundo facultaba al
Departamento de Salubridad a expedir medidas preventivas de emergencia en caso de
epidemias o enfermedades exóticas; el tercero revelaba el carácter ejecutivo de la autoridad
sanitaria; y el cuarto inciso, que nos atañe, establecía:
“…la única que puede valorizar los prejuicios enormes ocasionados al país por las
consecuencias individuales y colectivas que ocasiona la libertad comercial de todos
estos productos; y será también la única que dicte las disposiciones, ya de carácter
violento o paulatino, necesarias para ir corrigiendo tan enormes males (…) porque
los individuos, por instruidos que sean e inteligentes, que no sean médicos, en
materia médica o de salubridad general, no habrán tenido la preparación suficiente
47
48
ni los conocimientos sacados del estudio que se haya hecho sobre las consecuencias
que en otros países han tenido estos mismos males generales.” (Derechos, 1967, p.
745).
“Se trata de que sea ejecutiva la autoridad sanitaria, porque si no lo es, todas sus
disposiciones serán burladas. Las gentes no civilizadas, los pobres, en general, los
puercos, como dijo el señor diputado Alonso Romero, tienen horror por la higiene,
están perfectamente contentos con su suciedad: se albergan siempre en pocilgas
llenas de microorganismos y de miserias humanas, estando expuestos a todas las
enfermedades y a todas las degeneraciones.” (Derechos, 1967, 751).
El último orador fue el secretario Martí y retrató la falta de interés del Constituyente por
analizar las facultades ejecutivas de la autoridad de salud, en especial en materia de drogas:
“El señór Rodríguez nos ha traído una estadística que yo estoy seguro que no llamó
la atención, porque como yo estoy al lado pude observar que gran parte de los
señores diputados estaban durmiendo y la otra parte leyendo.” (Derechos, 1967, p.
754).
48
49
La reforma a la fracción XVI fue aprobada 143 votos contra tres y confirió al Consejo
de Salubridad General la facultad de regular la venta al público de cualquier sustancia que
considerara nociva.
Sergio García Ramírez (García, 1980) opina que la Base Cuarta “confiere al
Departamento de Salubridad por una parte, funciones del jefe del ejecutivo, y le asigna por
otra, tareas del Congreso de la Unión. Trátese, pues, de la institución de una dictadura en
manos de una simple dependencia del Ejecutivo.”
49
50
La Ley de Organización Política del Gobierno Federal, del 14 de abril de 1917, establece la
creación del Departamento de Salubridad Pública para regular los puertos, costas y
fronteras; imponer medidas contra el alcoholismo, los padecimientos epidémicos, las
enfermedades contagiosas; la preparación de sueros y vacunas; la vigilancia sobre el uso y
venta de sustancias venenosas; la inspección sobre sustancias alimenticias, drogas; y los
congresos sanitarios. Al final, el Departamento de Salubridad (organismo ejecutivo de
higiene, con capacidad de subordinar a otras dependencias en cuestiones de salud) y el
Consejo de Salubridad General (con facultad para emitir disposiciones y normas de carácter
general y obligatorias) serán los organismos bajo los cuales el gobierno federal cumplirá
sus encomiendas.
En 1920, según el historiador Pérez Montfort (Pérez, 2000), el secretario general del
Departamento de Salubridad Pública, Edmundo G. Aragón, dispuso una serie de
limitaciones sobre el comercio de enervantes y fue publicado en el Diario Oficial de la
Federación el 15 de marzo de ese año. El ordenamiento requería que los importadores de
opio, morfina, heroína o cocaína obtuvieran una autorización del Departamento, que la
venta de estos medicamentos se hiciera en boticas con registros rigurosos de las ventas.
Además se prohibía tajantemente el cultivo y el comercio de la mariguana y la adormidera.
50
51
En julio del mismo año, el presidente Álvaro Obregón decretó la prohibición absoluta de
“las llamadas drogas heroicas, opio y extracto de opio; cocaína y sus sales y derivados;
heroína, sus sales y derivados; morfina, sus sales y derivados”. Sólo el Departamento podía
importar esas sustancias y consideraba que la infracción del ordenamiento sería equivalente
al delito de contrabando, es decir, en contra de las disposiciones de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público.
Fue este año cuando coincidió el rechazo del país a los chinos y el aumento de los
reglamentos prohibicionistas. Los medios iniciaron una campaña racista de linchamiento
contra estos inmigrantes y sus costumbres de consumo de opio; se les atribuía cualidades
destructivas del orden público y la sociedad.
51
52
En 1930 fue suscrito el primer convenio de cooperación entre los gobiernos mexicano y
estadounidense en materia de enervantes.
Ese mismo año, durante los meses de mayo y junio, el Departamento de Salubridad
revisó el Reglamento de Toxicomanía para actualizar la definición de “sustancias
enervantes”, revisar la composición química, los nombres científicos, los principales
derivados del opio, la hoja de coca y el cannabis. Agregó a la lista de drogas prohibidas el
peyote y el mate ilex, consideradas plantas mágicas que utilizan algunas tribus indígenas de
nuestro país.
52
53
Las presiones de los estadounidenses para remover a Viniegra fueron intensas. De ahí
que buscaran la reinstalación del anterior director del organismo, el ingeniero Luis G.
Franco, afín a las ideas de nuestros vecinos del Norte. Luis Astorga explica:
“El jefe de éste [agente antidrogas Creighton] Thos. J. Gorman, con base en los
informes de sus colegas, los cuales insistían en señalar la incapacidad del doctor Salazar
para el puesto que ocupaba y el peligro que representaba su permanencia para Estados
Unidos, coincidió en la necesidad de reinstalar al ingeniero Franco. Aparentemente, el
doctor José Siurob, jefe del Departamento del Distrito Federal y ex titular de Salubridad,
era el encargado de convencer al presidente Lázaro Cárdenas para nombrar a Franco, que
trabajaba para Siurob. Gorman deseaba que el consulado de Estados Unidos en México
investigara al respecto. También que esa misma oficina hiciera saber al gobierno mexicano
53
54
La gota que derramó el vaso fue la propuesta de Salazar para la elaboración de un nuevo
Código Sanitario, cuya copia fue remitida por el ingeniero Franco al agente Creighton para
que hiciera observaciones y críticas a la legislación. El funcionario estadounidense señaló
que su país sólo tenía un derecho moral para oponerse a las leyes internas de México; sin
embargo, consideraba ideas peligrosas las propuestas del galeno. Similares opiniones
expresaban otros agentes antidrogas que vigilaban el combate al narcotráfico que realizaba
en nuestras tierras. Al mismo tiempo, la prensa y la comunidad médica iniciaron una
campaña de desprestigio contra Salazar, lo que llevó al cónsul James B. Stewart a sugerirle
al secretario de Estado de su país que “el ridículo era sin duda la mejor arma para combatir
las peligrosas teorías del doctor Salazar.” (Astorga, 2003, p. 209)
Stewart y Salazar tuvieron enfrentamientos constantes, por ejemplo, cuando este último
le pidió a la PGR que no tratara a los drogadictos como criminales; consideraba que las
autoridades de salud debían actuar con criterios médicos y sociales y no policíacos.
54
55
fármaco prescrito, cuyo importe debería ser pagado por el paciente, y administrarle a éste lo
prescrito cuando lo pidiera y así lo determinara el médico del dispensario. En los
dispensarios no se cobrarían honorarios médicos. El internamiento en hospitales del DS o
en sanatorios particulares dependería de las indicaciones del médico tratante. En el primer
caso se necesitaría la autorización de la Oficina de Toxicomanías; en el segundo, habría la
obligación de informar a esa misma dependencia. Un artículo transitorio establecía que en
el presupuesto del DS se indicarían las partidas para la creación y el mantenimiento de
hospitales, dispensarios y para la adquisición de las drogas que habría de proporcionar a los
pacientes toxicómanos.” (Astorga, 2003, p. 219)
A finales de 1939, después de una estancia en Ginebra, Salazar fue obligado a renunciar
y el cargo fue ocupado por el doctor y general Heberto Alcázar, que expidió el 5 de enero
de 1940 (con el apoyo del presidente Cárdenas), un nuevo Reglamento Federal de
Toxicomanías (D.O.F., 17 de febrero de 1940), con las ideas e influencias de Viniegra. Los
estadounidenses se pusieron en alerta y alegaron que el plan mexicano implicaba la
reversión de políticas represivas de casi tres décadas, además estaba en contra de las leyes
de importación y exportación de drogas narcóticas de Estados Unidos (26 de mayo de
1922), que le prohibían exportar esas drogas a países que no demostraran al comisionado de
Narcóticos que tales sustancias serían empleadas exclusivamente con fines médicos y
legítimos en el país importador. Anslinger fijaba las bases para un eventual embargo de
opio a México. (Astorga, 2003, p. 220)
La presión fue efectiva: en una segunda reunión Siurob aceptó que la nueva legislación
sanitaria era totalmente errónea y que Estados Unidos era el ejemplo a seguir; prometió
hablar con el presidente Cárdenas para suspender el reglamento y no harían una declaración
formal a los medios para evitar críticas y ridículos. El funcionario del Departamento del
Tesoro, Stuart Fuller, recomendó a Siurob que diera aviso de los cambios en la ley a la
Oficina Central Permanente del Opio en Ginebra para que esta comenzara a realizar los
estimados de drogas que requería México. Mientras tanto, Harry J. Anslinger le comunicó
que el embargo sería levantado cuando el país aprobara la suspensión del documento. Esto
sucedió el 3 de julio de 1940 cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el
55
56
Con la justificación de la guerra, México tenía que adquirir drogas importadas de Gran
Bretaña, Francia, Suiza y Holanda que pasaban obligadamente por Estados Unidos, ya que
no estaba autorizado por la Liga de las Naciones para fabricar sus propios fármacos
derivados de las plantas que se cultivaban en el país. El gobierno de México copió desde
entonces el modelo norteamericano de combate a las drogas.
56
57
• El grupo I contiene a las sustancias con valor terapéutico escaso o nulo, pero que
son susceptibles de uso indebido o abuso y representan un problema grave para la
salud pública.
• El grupo II aglutina las sustancias con algún valor terapéutico que son un problema
grave en la salud pública.
• El grupo III reúne a las drogas con valor terapéutico y cuyo uso sea un problema en
la sociedad.
• El grupo IV incluye a sustancias con amplios usos terapéuticos y que son un
problema menor de salud pública, y;
• El grupo V que contiene el listado de sustancias utilizadas en la industria, que no
tienen valor terapéutico y que serán reguladas por los reglamentos correspondientes.
Existe una prohibición absoluta (artículo 248) para las drogas del grupo I, similar a la
establecida para los estupefacientes y con las mismas restricciones para la investigación
médica o científica (artículo 249). Para el grupo II, extrañamente, la ley remite a las
disposiciones del Título V, es decir, considerará a estas sustancias como enervantes. Para el
grupo III el ordenamiento indica que para su adquisición sólo bastará la receta médica
57
58
correspondiente, la cual deberá ser surtida una sola vez y retenida por el encargado de la
farmacia (no se habla de una retención invariable).
Finalmente, para el grupo IV, la ley ordena que la receta podrá ser surtida hasta tres
veces, con una vigencia de seis meses y sin la retención del documento.
58
59
La sanción por las actividades relacionadas con las drogas tiene sustento en los Artículos
193 al 199 del Código Penal Federal y han sido reformados en 1940, 1947, 1968 y 1974. El
tratadista Sergio García Ramírez considera:
“El Artículo 193 del Código Penal no relaciona los estupefacientes, sino remite, para
localizarlos, a dos órdenes de mandamientos: a) nacionales, que son la Ley General de
Salud, los reglamentos y demás disposiciones vigentes o que en lo sucesivo se expidan en
los términos de la fracción XVI del Artículo 73 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos y; b) internacionales, constituidos por los convenios o tratados que
México haya concertado o celebre en lo futuro. En cuanto se produce esta remisión a leyes,
reglamentos, disposiciones administrativas y tratados, y dado que, por otra parte, en los
tipos penales constantemente se hace referencia a actos realizados infringiendo las leyes o
normas sanitarias (…) nos hallamos en presencia de leyes penales en blanco.” (García,
1980, p.26).
59
60
Es decir, la ley nacional clasifica los actos relacionados con estupefacientes en dos
especies: a) aquellos autorizados sólo por la Secretaría de Salubridad y Asistencia y que
deben ajustarse a la regulación sanitaria y; b) aquellos de los que se determina que no
tienen un beneficio médico o cuyo uso acarrea un peligro grave e inútil. Sin embargo, los
únicos actos permitidos eran los de investigación médica o científica por las entidades y
personal del sector público federal.
Reforma de 1947
“Artículo 193.- Para los efectos de este capítulo se consideran drogas enervantes las
que determinen el Código Sanitario de los Estados Unidos Mexicanos, los
reglamentos y demás disposiciones vigentes, o en lo sucesivo se expidan en los
términos de la fracción XVI del Artículo 73 de la Constitución General de la
República, así como las que señalen los convenios iniciales que México haya
celebrado o en lo futuro celebre.” (Porte, 1965, p. 71)
“Artículo 194.- Se impondrá prisión de uno a seis años y multa de cien a diez mil
pesos:
60
61
enervantes sin llenar los requisitos que para el caso fijen las leyes y demás
disposiciones sanitarias a que se refiere el artículo 193.
II. Al que infringiendo las leyes o disposiciones sanitarias a que se refiere el artículo
193, siembre, comercie, cultive, posea, compre, enajene, suministre gratuitamente o,
en general, realice cualquier acto de adquisición, suministro o tráfico de semillas o
plantas que tengan el carácter de drogas enervantes.
III. Al que lleve a cabo cualquiera de los actos enumerados en las fracciones
anteriores, con opio crudo o “cocinado” o preparado para fumar, o con sustancias
preparadas para un vicio de los que envenenan al individuo o degeneran la raza, que
haya sido motivo de declaración expresa por convenios internacionales, leyes o
disposiciones sanitarias y,
Reforma de 1968
61
62
Según García Ramírez (Ramírez, 1980, p.66), en el debate del 27 de diciembre “apenas
si se hizo mención en esa oportunidad del problema de los estupefacientes”, y la atención se
centró en el pandillerismo. La reforma fue aprobada por 165 votos. El 29 de diciembre fue
turnada a la Segunda Comisión de Justicia de la Cámara de Senadores y fue aprobada por
unanimidad de 51 votos el mismo día. Su mayor defecto residía en el tratamiento de los
toxicómanos, ya que ordenaba su remisión al centro de rehabilitación respectivo;
desgraciadamente, fuera del Centro Médico de los Reclusorios del Distrito Federal y
algunas instituciones encargadas de la readaptación de menores, el país no contaba con
centros especializados en farmacodependencia.
Reforma de 1974
Para José Ovalle Fabela los cambios legales introducidos en 1974 “pretendían la
sistematización de las disposiciones aplicables a las conductas delictivas en materia de
estupefacientes y psicotrópicos, el incremento de algunas de las penas y una mejor
regulación del decomiso y del procedimiento para toxicómanos.” (Ovalle, 1975, p.39).
La disposición liberal del Artículo 195 requiere que las conductas agrupadas en esta
categoría deben quedar sin castigo:
62
63
Pero los artículos 524 y 526 del Código Federal de Procedimientos Penales enrarecieron
el espíritu de la reforma al establecer "cuando la cantidad tenida es mayor que la necesaria
para el propio consumo ha de consignarse al farmacodependiente sin perjuicio del
tratamiento médico que le corresponda.” Según García Ramírez, estos artículos crearon un
problema ya que si el Artículo 24, tercer inciso del Código Penal contiene ya la medida de
seguridad de la reclusión, es complicado saber si prisión (pena) y reclusión (medida)
corren juntas o separadas, si son sucesivas o se confunden.
1. No está claro cómo es que los elementos que configuran el tipo penal del tráfico
de drogas constituyen una puesta en peligro de la salud como bien jurídico en
cuestión.
63
64
Nos parece adecuado mencionar en este trabajo el más reciente proyecto legislativo en
materia de narcotráfico a discutirse en el segundo periodo de sesiones de 2004 del H.
Congreso de la Unión. Tuvo su origen en las reuniones de la Conferencia Nacional de
Procuración de Justicia y el proyecto fue del conocimiento público el 17 de noviembre de
2003 (El Sol de México, Plantea PGR encarcelar a drogadictos) en una entrevista con el
subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo, Gilberto Higuera
Bernal. El periodista Ignacio Alzaga reporta:
”Si bien reconoció que la iniciativa que se busca enviar al Congreso de la Unión en
el 2004 creará polémica, no sólo expresó el total desacuerdo de la PGR con la
propuesta del procurador capitalino Bernardo Bátiz para legalizar las drogas (por lo
menos en los reclusorios del Distrito Federal), sino que advirtió que se reforzará la
lucha contra el narcotráfico en todas sus vertientes, particularmente
el_narcomenudeo.
”Sostuvo que los procuradores de justicia del país han coincidido en evitar que los
vendedores de droga al menudeo se escuden en un supuesto consumo para obtener
su libertad unas horas después de ser detenidos, como lo permite el articulo 199 del
64
65
”En la mayoría de los casos, dijo, sucede que cuando los narcomenudeistas realizan
su ilícita actividad en las calles portan pequeñas dosis de droga, sobre todo cocaína,
a sabiendas de que si son detenidos solo basta que argumenten que las dosis son
para consumo personal para volver a delinquir al otro día.
”El funcionario señaló que este escenario es el que la PGR y las Procuradurías de
Justicia tratan de erradicar, toda vez que el problema del narcomenudeo deriva sobre
todo en un alto nivel de impunidad.
”Higuera Bernal comentó que por ende la PGR propuso que cualquier consumidor
de droga pueda ser sometido a un proceso legal, ‘suprimiendo el beneficio que se da
a los adictos o poseedores de menor cuantía.’ ”
(…)
“‘No solamente hay el apuntamiento (de castigar a los adictos), sino que hay
preocupación porque cuando las autoridades municipales y estatales detienen a
personas con pequeñas cantidades de droga, luego por las previsiones legales que
hoy son vigentes, lo procedente es dejarlos en libertad y hay esa preocupación que,
desde luego, tiene que ver una visión macro del sistema del narcotráfico’, agregó.”
65
66
presidente Vicente Fox Quesada presentó dos iniciativas: una para adicionar un párrafo
tercero a la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución, y otra para reformar, adicionar
y derogar varios apartados de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal.
El gobierno federal explica que requiere que las entidades federativas de los gobiernos
estatales y municipales auxilien a la Federación, ya que los medios con los que cuentan
harán más eficientes los esfuerzos para erradicar el narcomenudeo.
Para entender las causas que dieron lugar a esta situación, necesitamos analizar el
proceso de militarización de la justicia en el país. De acuerdo con el investigador Luis
Astorga :
“…el enfoque jurídico y policíaco con el que se inicia la era moderna de las
prohibiciones de ciertos fármacos en Estados Unidos a partir de 1914 [en México,
desde 1938. N. del A.], se refuerza hoy con la participación directa, abierta y
legítima de los militares en los mandos operativos del combate antidrogas. El
ejército es la institución por excelencia que salvaguarda la seguridad nacional, y si
se establece como dogma de observancia universal que el tráfico de drogas es una
amenaza para ésta, entonces de allí se deriva el corolario lógico de la presencia
66
67
Por la corrupción de los mandos civiles durante gran parte de la década de los ochentas
y los noventas, los militares fueron invocados para que ocuparan sus lugares e hicieran
frente a la amenaza de los cárteles. Entre 1995 y 1996, varios miembros del ejército
tomaron posesión de puestos importantes dentro de la PGR, en sus delegaciones estatales y
como agentes de la Policía Judicial Federal. En el año 1997 los castrenses acaparaban todas
las delegaciones de la PGR en la frontera norte, el INCD, el CENDRO y 23 de los 35
aeropuertos nacionales. Pero el narcotráfico penetró a la milicia: el general Jesús Gutiérrez
Rebollo, designado director del Instituto Nacional para el Control de las Drogas, fue
encarcelado por proteger al narcotraficante Amado Carrillo; para el año 2000 ascendían a
150 los militares acusados de asociarse con el crimen organizado. Con la derrota del PRI y
la llegada de Fox al gobierno, el equipo de transición consideró entre las primeras acciones
de seguridad y justicia: no considerar el tráfico de drogas como un asunto de seguridad
nacional, sino pública; retirar al ejército de la lucha antidrogas; desaparecer la PGR y en
su lugar crear la Fiscalía General de la Nación y la Secretaría de Seguridad y Servicios a
la Justicia; concentrar a las policías e instituciones de inteligencia en esta Secretaría y
quitarle el control a la Secretaría de Gobernación de las corporaciones policíacas que
dependen de ella. En cuestión de unos pocos días y por las presiones del “zar” antidrogas
Barry McCaffrey, se dio marcha atrás a la propuesta y Fox designó al general Rafael
Macedo de la Concha Procurador General de la República, con un incremento de los
militares dentro del aparato de procuración de justicia. (Astorga, 2001).
67
68
Dentro de ese contexto histórico se encuentra el primer decreto, que agregó un párrafo
tercero a la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución Política, para establecer los casos
en que las autoridades locales puedan conocer sobre delitos federales. Según la exposición
de motivos de los senadores Sara Isabel Castellanos (PVEM) y Jorge Zermeño Infante
(PAN), la ley autoriza a los ayuntamientos la persecución del narcomenudeo. La
modificación fue aprobada por unanimidad el cuatro de agosto de 2004. El párrafo
adicional quedó de la siguiente manera:
Articulo 73. …
XXI. Las materias concurrentes previstas en esta Constitución, las leyes federales
establecerán los supuestos en que las autoridades del fuero común podrán conocer y
resolver sobre delitos federales.
“Artículo 3º…
XXIX. Las demás materias que establezca esta ley y otros ordenamientos legales,
de conformidad con el párrafo tercero del artículo 4º Constitucional.
El Ejecutivo también desea reformar el artículo 13, apartados A y B de esta ley, sobre la
distribución de competencias de la Federación y las entidades federativas, para añadir un
68
69
“Artículo 204. …
“Las autoridades de seguridad pública de los tres órdenes de gobierno participarán
en la prevención y combate a las actividades de posesión, comercio o suministro de
estupefacientes y psicotrópicos cuando dichas actividades se realicen en lugares
públicos [el énfasis es nuestro], y actuarán conforme a sus atribuciones.”
Esta adición facultaría a los organismos de seguridad de todos los niveles de gobierno a
coordinarse para efectuar detenciones y revisiones a todos los ciudadanos por el sólo hecho
69
70
CAPITULO VII
DELITOS CONTRA LA SALUD
70
71
II. Posea sin autorización, narcóticos que por la cantidad y presentación o forma de
embalaje, se determine que no están destinados para su estricto e inmediato
consumo personal, sino para su distribución en dosis individuales.
Para los efectos de este Título, son punibles las conductas que se relacionan con los
estupefacientes, psicotrópicos y demás sustancias previstas en los artículos 237 y
245, fracciones I, II, y III, de esta Ley.”
La primera fracción, aunque acertada para atacar a quienes lucran y distribuyen drogas,
no determina la cantidad máxima permitida o qué tipo de envoltorio deberá considerarse
para demostrar la venta o la portación personal.
Este artículo se inspira, o más bien, es una réplica exacta del artículo 195, párrafo
tercero del Código Penal Federal (que será derogado de aprobarse la legislación), diseñado
71
72
Artículo 475. Las penas que en su caso resulten aplicables por los delitos previstos
en el artículo 473 de esta Ley serán aumentadas en una mitad, cuando:
72
73
Este artículo (476) está copiado totalmente del artículo 199 del Código Penal Federal,
que establece la causal excepción para no consignar a los adictos de drogas y busca sustituir
a los artículos 195 y 199 de dicho ordenamiento. El primero de ellos, en su párrafo
segundo, protege a quien no siendo farmacodependiente, tenga en su posesión narcóticos
por una sola vez y en tal cantidad que pueda presumirse están destinados a su consumo
personal; en su párrafo tercero exenta de pena alguna a los que poseen medicamentos
controlados, con la condición de que sean los necesarios para su tratamiento médico. Es
preocupante la visión estricta del decreto de reforma, ya que elimina varios supuestos que
benefician al último eslabón de la cadena del narcotráfico y que es el más afectado por las
medidas judiciales del gobierno federal. Este artículo establece una sola hipótesis
absolutoria para los farmacodependientes y deja en estado de indefensión a las personas
que no se declaran adictas pero que fueron detenidas por tener en su poder alguno de los
narcóticos prohibidos. Al respecto, la exposición de motivos expone:
73
74
“…se acreditará siempre que se demuestre que se trata de una cantidad para su
inmediato consumo personal, ya que constatado en la realidad que no es dable
justificar la posesión excesiva de enervantes en los toxicómanos, pues cualquier
persona adicta a los enervantes puede impunemente poseer cantidades de narcóticos
mayores a su inmediata necesidad, so pretexto de ser toxicómano, mismas que
generalmente comercializan o suministran a terceros.
(…)
74
75
IV. Posesión: La tenencia material de narcóticos o cuando éstos están dentro del
radio de acción y disponibilidad de la persona.
Artículo 479. En términos del artículo 73, fracción XXI, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, conocerán de los delitos a que se refiere este
Capítulo, las autoridades de procuración e impartición de justicia y de ejecución de
sanciones penales de las entidades federativas, salvo aquellos en que prevenga en el
conocimiento el Ministerio Público de la Federación o le solicite al Ministerio
Público del Fuero Común la remisión de la investigación. Para estos efectos, el
Ministerio Público del Fuero Común informará dentro de las veinticuatro horas
siguientes al inicio de la investigación al Ministerio Público de la Federación".
75
76
Es decir, esta figura delictiva seguirá siendo materia federal, siendo la LGS y el CPF los
ordenamientos sustantivos que la rijan; mientras que el Código Penal Procesal para el
Estado de Sonora será la legislación adjetiva correspondiente, de tal manera que la
federación optará por atraer aquellos casos que estime son del fuero federal, como el tráfico
a gran escala o el narcomenudeo y delegará a los estados y a los municipios aquellos que no
considere son de su competencia.
76
77
La que parece a primera vista buena intención, sólo logrará aumentar la población
carcelaria y forzará a que los grandes cárteles busquen refinar sus métodos de venta, en
perjuicio del adicto, que se verá en la necesidad de obtener más dinero ante el
encarecimiento de su vicio, llevándolo a delinquir. La sociedad sufre ya las secuelas de esta
guerra interminable. Con esta legislación que le otorga amplios poderes a la policía, es
indudable que se verán afectadas las garantías individuales de los ciudadanos pues en la
exposición de motivos se encuentra el espíritu autoritario de los militares en de los
organismos civiles de seguridad pública, cuando señala que las actividades de persecución
de estos ilícitos corresponden originalmente a las autoridades sanitarias federales, pero que
intervendrá la fuerza pública cuando “dichas actividades se realicen en lugares públicos,
toda vez que se preserva en exclusiva para las autoridades responsables de la salubridad, las
funciones de inspección y verificación de establecimientos.”
Tal decisión parece apuntar a un deseo (de nuevo, obscuro en la redacción) de los
procuradores de justicia de los estados y de la federación de considerar al consumidor de
drogas como el primer eslabón que lo une a los narcomenudeistas o a los grandes
narcotraficantes para integrar investigaciones minuciosas. La exposición de motivos del
decreto razona que “… la obligación de las autoridades federales [es] cumplir con sus
77
78
atribuciones siempre que el delito menor se vincule o permita identificar ilícitos de mayor
envergadura.”
Un último dato para ilustrar esta crítica, según la Secretaria de Seguridad Pública:
Mientras que la pena de prisión promedio en años, de los internos en los Centros
Federales de Readaptación Social, sentenciados por delitos contra la salud en la modalidad
de posesión de marihuana, se describe a continuación:
78
79
79
80
Conclusiones
Tanto la Ley General de Salud como el Código Penal Federal son los ordenamientos legales
que rigen el control interno de las sustancias ilegales en el país y en ellos se contemplan los
niveles de clasificación de las sustancias para su venta (o su prohibición) al público, las
penas corporales, las sanciones económicas y administrativas que sufren aquellos que
trafican, poseen, elaboran, distribuyen, adquieren, vendan, siembran, cultivan o
suministran gratuitamente drogas y las excepciones de las que gozan tanto los
consumidores y los farmacodependientes. Hasta el momento tales medidas no han evitado
la reducción del consumo de sustancias ilícitas, ni la disponibilidad de éstas; por el
contrario, según la experiencia más reciente de los estadounidenses (de nuevo es necesario
realizar investigaciones regionales al respecto) en un estudio del año 2003, Drug
enforcement and crime: recent evidence from New York State (Shepard, Backley, 2003),
parece demostrar cómo la agresividad de las políticas represivas son un factor para el
crecimiento de los índices delictivos que se pretenden atacar:
(...)
80
81
(…)
“Los resultados que están en mayor conflicto con el punto de vista tradicional sobre
la procuración de la ley se refieren a la manufactura, venta y posesión de drogas
“más duras”, aparte de la mariguana. Los aumentos per capita en las consignación
por la elaboración y venta de las llamadas “drogas duras” se acompañan de mayores
porcentajes de denuncias sobre todo tipo de crímenes violentos o en contra de las
propiedades [de los ciudadanos] que se evaluaron anteriormente [asaltos agravados,
asesinatos, robos, allanamientos de morada y hurtos]. El aumento en los arrestos por
posesión [de drogas] se asocia con los crímenes económicos primarios como el robo
con violencia, el robo a casas habitación y los robos simples. Estos resultados son
consistentes con la visión de que los crímenes no relacionados con las drogas
tienden a aumentar porque los usuarios deben financiar sus compras a mayores
precios cuando las reservas son escasas; los vendedores buscan otro tipo de
crímenes cuando el riesgo de ser arrestados aumenta; y los limitados recursos de la
policía son desviados de los crímenes considerados graves [secuestros, homicidios,
violaciones], al otorgar una alta prioridad a los arrestos relacionados con las drogas.
Finalmente, clasificar a la mariguana dentro de otro mercado separado parece
apropiado ya que los arrestos por la producción y venta de la hierba sólo tienen
impacto sobre los robos simples. Como se menciona anteriormente, los precios más
81
82
altos que enfrentan los usuarios y el mayor riesgo de enfrentar el arresto de los
vendedores puede motivar tanto a clientes como proveedores a cometer otros tipos
de crímenes.”
El gran inconveniente del actual sistema bajo el que opera el gobierno es que privilegia
(gracias a las convenciones internacionales) la persecución del consumidor o del adicto y
del pequeño vendedor, para remitirlo a una autoridad judicial (muchas veces corrupta) que
posteriormente se encarga de evaluarlo y decidir su destino sin analizar las motivaciones
socio-económicas que lo llevaron a cometer el ilícito y, muchas veces, sin brindarle el
tratamiento o la asesoría adecuada. El ciclo vicioso se repite sin cesar y en tanto no sea
reformado el sistema penal actual, sólo resta abogar por la elaboración de un plan educativo
nacional para la juventud que en verdad atienda los orígenes y los efectos del consumo de
drogas en la sociedad. La segunda parte de esta investigación se propone desentrañar el
funcionamiento de la actual política educativa del gobierno federal para la prevención de la
farmacodepedencia.
82
83
SEGUNDA PARTE
Introducción
Esto no evitó que desde la década de los sesentas el problema cobrara dimensiones
importantes en la sociedad, en especial sobre la juventud, y que los setentas viera el
nacimiento de los grandes cárteles del narcotráfico.
Las acciones del gobierno mexicano han sido débiles. Por un lado, el combate al
narco estuvo (y sigue estando) caracterizado por la corrupción de las autoridades; por el
otro, los especialistas del país avanzan con pasos lentos, principalmente por falta de
recursos y apoyos para entender la relación de las drogas con la sociedad. Los primeros
estudios realizados sobre la población estudiantil datan del año 1976. (CONADIC, 2002, p.
125)
83
84
La influencia positiva de una educación abierta incluye estos tres polémicos temas
en un programa de estudios y es crucial para detener el avance de viejas y nuevas
enfermedades sociales.
Existe una estrecha conexión entre los adolescentes, las drogas y el sexo. Como la
conocida (IHRD, 2001, p. 12) epidemia de VIH/SIDA que desataron los jóvenes
sexoservidores, consumidores de heroína, en los países de Europa del Este. En Temirtau,
Kazajstán, de 32,000 jóvenes que integran la población, se estima en 3,000 que son
usuarios de drogas intravenosas o U.D.I.. Argentina enfrenta una crisis similar; el 40% de
los contagios se deben a este grupo marginal. Paralelamente, la región norte de México
presenta un importante crecimiento en el número de infecciones por U.D.I.s, de acuerdo a
un informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA
(ONUSIDA, 2002, pp. 23-25).
84
85
Rademakers concluye:
“...una actitud liberada y abierta hacia el sexo ha demostrado estar relacionada con
una mejor distribución y asimilación de información sobre la contracepción, el sexo
sano, (...) menos embarazos adolescentes y menos abortos.”
“Es más productivo integrar a los usuarios de drogas a la sociedad que separarlos.
(...) Cuando se les da la oportunidad, estos realizan cambios en su estilo de vida que
mejoran su salud general”, opina la International Harm Reduction Development, de la
George Soros Fundation. (IHRD, Op. Cit., p. 7)
85
86
Es vital considerar estas propuestas con una perspectiva liberal. Herbert Marcuse
(Marcuse H., 1987) aseguró que la liberación sexual tuvo resultados revolucionarios.
Stephan Ridgway (Ridgway, S. 1997) piensa que para los progresistas esto se tradujo en el
movimiento por los derechos civiles, la descolonización, la liberación femenina, los
movimientos ecologistas, pacifistas, de reforma de las políticas antidrogas y el
reconocimiento de los derechos de gays y lesbianas; para los conservadores se convirtió en
un pretexto para justificar muchos problemas contemporáneos, como la pornografía, los
divorcios, las familias de un solo padre, la dependencia del estado-bienestar, la guerra
contra las drogas y la criminalidad juvenil.
86
87
Las cifras totales entre los años de 1976 a 1980 demuestran que no hubo un
incremento significativo en el consumo, hasta el comienzo de la década de los ochentas en
que los índices registran aumentos considerables, cercanos al 10% (Nogales) y 22%
(Tijuana) de acuerdo a una encuesta de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) en 1981, y
al estudio del Colegio de Bachilleres, en 1985; cifras que rebasaban el consumo de alcohol
y tabaco.
Desde 1988 la Secretaría de Salud, a través del Consejo Nacional contra las
Adicciones, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñíz y la Dirección
General de Epidemiología, en coordinación con el Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática, aplica quincenalmente la Encuesta Nacional de Adicciones,
herramienta metodológica que mide los hábitos de la población en alcohol, tabaco y
narcóticos.
87
88
88
89
CAPÍTULO I
Consideraciones generales
89
90
Federación (D.O.F., 1999, pp. 9-10), y establece todos los requisitos, obligatorios para todo
el territorio nacional, que deben satisfacer los centros de salud especializados y los centros
educativos. Estos programas preventivos, comúnmente conocidos como de “prevención
universal” o de “cero tolerancia” prohiben la difusión de información objetiva, clave para
una exitosa campaña de prevención y reducción de riesgos en el consumo de drogas. La
NOM-028 establece que los mensajes deberán ser claros, específicos y verídicos; se dirijan
a las necesidades de la población objetivo; motiven la participación en las acciones
preventivas; difundan datos actualizados, confiables y fundamentales para evitar
exageraciones. Sin embargo, simultáneamente prohíbe mostrar la forma de administración
de las sustancias psicoactivas y a personas consumiéndolas.
CAPÍTULO II
Objetivos de los programas de prevención de adicciones en México
90
91
CAPÍTULO III
Estrategias de prevención
91
92
Los maestros de educación secundaria de tercer grado cuentan con el Libro para el
Maestro de Orientación Educativa, el Directorio de Servicios de Material de Apoyo para
Orientación Educativa, la antología Orígenes y Efectos de las Adicciones, y los videos
Nuestros Materiales de la Barra de Verano: Orígenes y Efectos de las Adicciones, así
como el libro de Orientación Educativa. En los tres grados se imparte la materia
Formación Cívica y Ética, que toca el tema de las adicciones.
92
93
93
94
CAPÍTULO IV
Análisis de algunas campañas preventivas antidrogas
94
95
De carácter universal, pero dirigido a los jóvenes entre los 10 y los 18 años
principalmente, y al grupo de edad de los 19 a los 54 años, realiza intervenciones en tres
niveles: información, orientación y capacitación; con grupos de niños, adolescentes, adultos
jóvenes, padres de familia, familia en su conjunto y población abierta; en escuela, familia,
trabajo y comunidad. Promueve la asertividad y el autoestima, el afrontamiento del estrés,
las habilidades para la vida y el apoyo escolar.
95
96
CAPÍTULO V
Algunos programas populares contra las adicciones
Las tácticas de escarmiento son útiles hasta el punto en que suenan ridículas, ya sea
por la madurez, la experiencia personal o el mismo sentido común del que las recibe. Las
exageraciones sobre las sustancias ilícitas son justificables para evitar “un mal superior” en
la juventud, pero ¿a qué costo? Las campañas de abstinencia funcionan hasta que el
individuo experimenta por primera vez con una sustancia; pero no existen campañas que
prevengan a los usuarios de los riesgos y las precauciones que debe vigilar para no sufrir
daños en su integridad física o mental. En consecuencia, un adolescente defraudado por su
sistema de creencias, se rebelará contra él. Se debe considerar, como se tratará con
amplitud más adelante, la reformulación de la política educativa en materia de drogas y, en
96
97
especial sobre la mariguana, con el fin de parar este círculo vicioso. A continuación algunos
ejemplos destacados:
97
98
• Fuerte adicción.
• Alucinaciones.
• Cambios en la concentración de hormonas sexuales
• Enfermedades de transmisión sexual
• Accidentes
• Cáncer
• Muerte
98
99
“El THC (el compuesto activo) tiene usos populares analgésicos, pero no se ha
demostrado que tenga uso médico. En la actualidad se investigan propiedades
antieméticas; su posible utilidad en casos de asma, migraña, glaucoma, etc.”
• Euforia y desinhibición.
• Ansiedad o agitación.
• Juicio alterado.
• Deterioro de la atención.
• Despersonalización.
• Desrealización.
• Lentitud tiempo reacción.
• Flujo rápido de ideas.
Antecedentes. Este programa (Reconsider, 2001-2002, p. 2) fue creado en 1983 por Ruth
Rich, para el Departamento de Policía y el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles,
California. La mitad del material y el diseño de la currícula fue desarrollado por el doctor
William Hansen, creador del programa S.M.A.R.T. Hoy en día es el programa de
prevención de adicciones más utilizado en los Estados Unidos de América, ya que abarca el
80% de los distritos escolares de ese país. En México, la primer ciudad que implementó la
currícula fue Mexicali, en 1992. En Sonora, a partir de 1999 lo adoptaron algunos
ayuntamientos del norte de nuestro estado (San Luis Río Colorado, Nogales) que registran
99
100
100
101
101
102
“El fumar mariguana puede dañar la memoria de corto plazo mientras la persona
utiliza la droga. Esto sucede porque todas las presentaciones de la mariguana contienen
THC, el ingrediente químico activo de la mariguana (sic), que altera la forma en la que
funciona el cerebro.”
102
103
CAPÍTULO I
Concepto
El trato hostil o rudo de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, puede provocar
reacciones de odio que aumenten el riesgo de futuros delitos. Inundar las
comunidades de alta criminalidad con medidas policiales agresivas podría ser
extremadamente contraproducente, al causar más crímenes de los que se previenen.
(Sherman, L., 1990)
103
104
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
La cero tolerancia y el derecho a la información objetiva
104
105
John K. Galbraith (Galbraith, 1983, pp. 4-5, 14-15, 109) opina que existen varias
formas de poder: el coercitivo (que emplea la amenaza y el castigo); el poder
compensatorio (que concede premios); y el poder condicionante (que actúa modificando las
creencias), como el de los medios. Desde esa perspectiva Marina piensa que el pacto con la
sociedad obliga a la prensa a “describir la realidad, proporcionar una interpretación de lo
que sucede, controla[r] el poder mediante la movilización y forma[ción] de la opinión
pública, [servir] de canal de expresión y fija[r] los temas a tratar. Cada una de estas
funciones tienen su propio código de conducta y mientras la prensa lo respete su poder será
decente. (...) Lo que es indecente es que su poder, que se basa en la capacidad de influir en
la opinión pública (...) se utilice para la acción política directa, la negación, el trapicheo, los
intereses económicos o la construcción de prestigios”.
105
106
CAPÍTULO IV
Problemas que plantean las políticas de cero tolerancia
Según Armida Aberastory (Aberastory, A., 2001, p. 39), la normalidad “se establece
sobre las pautas de adaptación al medio, y no significa ‘sometimiento al mismo’, sino más
bien la capacidad de utilizar los dispositivos existentes para el logro de las satisfacciones
básicas del individuo en una interacción permanente que busca modificar lo displacentero y
lo inútil a través del logro de sustituciones para el individuo y la comunidad.”
106
107
Pero mientras estos grupos satisfagan entre sí sus relaciones de oferta y demanda, el
problema de las drogas (que no debe confundirse con el problema del uso) tiene que ser
analizado como un problema social normal, que se reproduce sin cesar, forma parte de la
estructura social mexicana y, como afirma Otto Janssen (Jansen, O., 1992), es el “residuo
negativo de todos los productos que manufactura la sociedad.”
El Dr. Jesús Kumate Rodríguez (Kumate, 2000, p. 6-11), Presidente del Patronato
Nacional de los Centros de Integración Juvenil, A.C., demuestra los efectos de la
normalización en relación con la peligrosidad que el adolescente le confiere a la posibilidad
de consumir sustancias, legales e ilegales: los jóvenes consideran muy peligroso ingerir
grandes cantidades de alcohol (61%), porcentaje –asegura Kumate– cercano al de otras
drogas (más de las dos terceras partes de los estudiantes entrevistados respondieron que
sería una conducta mal vista); y piensan que el riesgo es bajo cuando la ingesta de otras
drogas es moderado ( [sólo] una tercera parte consideró muy peligroso experimentar con
sustancias 1 o 2 veces). Hay que señalar que, históricamente y a pesar de las reiteradas
campañas publicitarias, el carácter ilegal de las drogas no representa una preocupación para
los encuestados (Medina-Mora, 1991).
107
108
Los programas preventivos de cero tolerancia asumen que la juventud utiliza drogas
porque experimenta problemas en su personalidad, en particular en su autoestima y en sus
relaciones sociales e ignoran que la mayoría lo hace para experimentar.
108
109
volvieron a hacerlo más de 5 veces, medida a partir de la cual los estudios clasifican como
“consumo frecuente o alto.”
Los programas de cero tolerancia advierten que la presión directa de las amistades
influye directamente en el consumo de drogas para hacerlos responsables del problema, e
ignora las aportaciones de una sociedad tolerante tanto de las drogas legales como las
ilegales.
109
110
Por añadidura, no toda la presión de grupo es mala: se trata de normas sociales que
influyen en la dinámica de grupo. Estas normas forman parte de la percepción del
comportamiento que tiene un grupo sobre sus miembros y permiten una sana interacción
entre los individuos cuando la norma es aceptada por el resto colectividad, pero si este
comportamiento difiere de los valores establecidos por ella, es muy probable que se
produzca una ruptura entre la mayoría dominante y la minoría excluida, razón por la cual se
adjetiviza negativamente la conducta. Si volvemos al tema del sexo, es de utilidad recordar
cómo es que hace 50 años la promiscuidad en relaciones sexuales tenían connotaciones
perjudiciales para la reputación femenina.
110
111
Esto nos habla que el contacto con el medio ambiente, en especial con el mundo
adulto y laboral, exponen al adolescente a un número mayor de peligros que los habituales
en un salón de clases, razón por la cual se hace evidente frenar con urgencia la deserción
escolar.
Los programas abstencionistas minimizan la capacidad lógica del joven para pensar
como adulto, cuando en realidad es crítico de las advertencias y, sobre todo, cuando tiene a
su alcance informaciones y opiniones contrarias.
El adoctrinamiento respecto a los peligros de las drogas es negativo con los jóvenes,
ya que niega su capacidad de razonar críticamente. El Doctor David Moshman propone
(Moshman, 1999) que sería más útil ver la adolescencia como la primera fase de la adultez,
en vez de un “período intermedio entre la niñez y la vida adulta.” De hecho, desde una edad
tan temprana como los doce años el niño comienza a mostrar signos de madurez.
Los doce años. El psicólogo Arnold Gesell (Gesell, 1997) explica que “en todas las
situaciones sociales [el niño de] doce demuestra una tendencia a ensanchar su conciencia,
buen signo éste de desarrollo psicológico. (...) Revela ser mucho menos ingenuo con
respecto a las relaciones sociales. El crecimiento hacia la madurez no es un proceso
uniforme y constante. Lejos de ello, es disparejo, particularmente al nivel de los doce años
en que el niño es tan inestable que fluctúa entre los dos extremos del espíritu de
colaboración adulto a los caprichos infantiles. (...) Demuestra un gran adelanto en el
111
112
pensamiento conceptual. Así, le preocupa el valor conceptual de términos tales como “la
justicia”, “la ley”, “la lealtad”, “la vida”, “el delito”. (...) Presenta un rasgo especial que lo
caracteriza dentro del ciclo humano, pues trae a la existencia un conjunto de rasgos de
conducta que anticipa claramente la madurez del adulto. El niño de doce no es un adulto en
miniatura, tampoco una copia; pero encierra en sí modos de pensar, de sentir y de actuar
que prefiguran nítidamente la mentalidad madura. [Respecto a su sentido ético] encara la
ética con suma prudencia. Así perece tomar sus decisiones después de una serena reflexión,
considerando las experiencias pasadas y las consecuencias posibles, sin dejarse llevar por
los impulsos inmediatos.
Los trece años. [El crecimiento hacia la madurez es] bastante complejo porque la
adolescencia se haya bien iniciada y comienzan a emerger múltiples y nuevas facetas de la
conducta. El niño encuentra un nuevo placer en el pensamiento racional, en la formulación
de proposiciones y en el planteamiento de dudas. Es capaz de pensar en función de
necesidad, probabilidad y condiciones hipotéticas. Comienza a tomar conciencia de que la
facultad de razonamiento es una operación mental cuyo control posee. Su “yo” se expresa
activamente a través de sus pensamientos, de su conciencia, de su facultad crítica. [El niño
de] trece [años] dilucida con cierta facilidad el problema de lo que está bien y lo que está
mal. Aparece una nueva fuerza que recibe el nombre de juicio. Tiene una idea acabada de
lo que es la relatividad de la verdad. Trata de ser veraz y procura decir la verdad, pero a
veces sólo dice parte de la misma. Los problemas del cigarrillo y la bebida comienzan a
caer dentro de [su] propia experiencia (...) [y] se pregunta si él mismo habrá de fumar o
beber.
112
113
con otros. Comienza a adquirir conciencia de problemas tales como el tratamiento de los
grupos minoritarios, la discriminación y la exclusión.
Así, es un error negar el potencial crítico del joven ante la información que se le
proporciona mediante factores omitidos por las investigaciones antes citadas: aunque el
18% de los entrevistados en la encuesta estudiantil de 2000 conoce a un amigo que
consume drogas, no se le pregunta cuál es el número de compañeros que piensa consumen
sustancias; un importante indicador de la normalidad en el uso. Sólo se estudia el consumo
de uno de los padres y no se le pregunta al encuestado si conoce a cualquier otra persona
(aparte de un amigo) que utilice drogas para identificar otro tipo de elementos externos.
113
114
La prevención sistémica ayuda a reducir los índices de consumo, pero deja sin
protección a ese 25.05% en desacuerdo con la utilidad de los conocimientos recibidos sobre
drogas, sobre todo si consideramos que un 17.20% de los adolescentes opinó que no tenía
información alguna, porcentaje muy cercano al índice de consumo de drogas para 1993, de
11.53%.
Sería ideal vivir en una sociedad libre de drogas, pero también en una libre de
crimen o relaciones sexuales prematrimoniales. Muchos ideólogos piensan que en la guerra
contra el narcotráfico y la fármacodependencia no es posible bajar la guardia, ni ceder un
114
115
115
116
116
117
“Una proporción muy baja (28.32%) de los usuarios de drogas ha solicitado ayuda.”
Esta nueva perspectiva debe revertir y mejorar algunas pautas de la actual política
antidrogas para legitimar un enfoque pragmático (como el del alcoholismo y el
tabaquismo); factor común del funcionamiento eficiente de las instituciones educativas y de
salud.
Gabriel Nahas, en su libro Keep Off The Grass, lo explica (Nahas, G. 1990) como:
1. Los usuarios de mariguana tienen más posibilidades de consumir drogas fuertes que
los no usuarios.
2. Casi todo aquel que ha usado la mariguana y otras drogas fuertes han consumido
primero ésta.
3. Entre mayor sea la frecuencia de uso de la mariguana, aumentarán las
probabilidades de utilizar drogas fuertes en un futuro.
Las estadísticas del gobierno mexicano tratan de corroborar sin éxito y mediante
confusiones esta definición. El Programa de acción: adicciones y fármacodependencia
(CONADIC, 2002, p. 22-23) afirma:
117
118
“La mariguana se ubica [en] el primer lugar en forma importante [como droga de
inicio] con 39.3% en 1991 a 40.6% en 1995; posteriormente presenta un
decremento registrando 21.3% en 2000. El segundo sitio lo ocupan los inhalables
que reportan un decremento en el período, de 30% en 1991 a 14% en 2000. El
alcohol y la cocaína se sitúan en tercer y cuarto lugar respectivamente, que en
contraste con la mariguana y los inhalables presentan un incremento en el período,
el alcohol de 1991 con 17.4% a 32.1% en 2000 y la cocaína de 0.9% en 1991 a
12.7% en 2000. La heroína (...) no rebasa el 1%.”
Parece imposible considerar que el primer lugar sea de la mariguana, con 21.3% en
el año 2000, si el alcohol y la cocaína registraron la pavorosa cifra de 32.1% y 12.7% ese
mismo año. Aún más, para las tendencias de consumo en los jóvenes en 2001, el
Observatorio Mexicano en Tabaco, Alcohol y Otras Drogas 2002, señala (CONADIC, Op.
Cit. p. 36) que las drogas de inicio fueron el alcohol (33.8%), el tabaco (20.1%), la
mariguana (18.7%), los solventes inhalables (12.2%) y la cocaína (10.8%).
118
119
119
120
Las campañas preventivas aseguran que una consecuencia forzosa por consumir
sustancias es la pérdida de la motivación para seguir siendo personas productivas de la
sociedad.
Mcglothin (McGlothin, 1968, pp. 370-378) define este padecimiento como la:
McKim (Mckim, 1996, pp. 229-230) se pregunta qué viene primero, ¿el uso de
mariguana o la pérdida de la motivación? Advierte que la información disponible no
permite responder: a) qué tan común es el S.A., b) si la mariguana ocasionó directamente el
cambio de conducta; y c) si el cambio causado por la mariguana, puede explicarse mejor
como un cambio en las motivaciones generales, específicas, en las habilidades o en la
personalidad. Piensa que aunque existen pocas diferencias entre las calificaciones y el éxito
académico entre usuarios y no usuarios, los primeros tienen mayores dificultades para
120
121
establecer metas universitarias y sólo un número pequeño de estos se interesan por obtener
títulos profesionales. Explica los resultados de algunos estudios, en los que es posible
observar bajas calificaciones y mayores índices de abandono de la escuela en este sector
particular, pero no son determinantes para establecer una relación directa de causalidad y,
de existir dicho síndrome, éste se limitaría a un pequeño porcentaje de usuarios crónicos. Y
advierte: mientras la mariguana parece no disminuir la motivación, su consumo afecta la
atención y la memoria, actividades intelectuales requeridas para el éxito en el ámbito
escolar, por lo que una alta dosis de mariguana puede evitar una carrera académica exitosa.
En contraste, asegura, es probable que sean muy altos los deseos por alcanzar metas en los
individuos que combinan altos niveles de cannabis y una carrera profesional exitosa.
Nelson (Nelson, 1994-1995, pp. 43-58), por otro lado, propone que el síndrome
amotivacional no es una entidad sino un conjunto de conductas que emergen como
resultado combinado de los efectos de una depresión preexistente o reactiva, al lado de la
facilidad que tiene el cannabis para permitir un estado de atención único, predispuesto por
aquellas personas con un factor de personalidad mayor al común, al que se le conoce como
trait absorption o la “absorción de los atributos.” La supuesta desmotivación ante muchas
actividades socialmente aceptadas, así como los cambios en las actitudes y las cualidades
cognoscitivas asociadas al uso del cannabis, pueden representar una redefinición en el
estilo, el significado y los valores de la atención, en vez de la inducción a una patología
farmacológica. De ahí la baja efectividad de los programas preventivos; porque la
necesidad de consumir la droga es, para muchos, una necesidad psicológica primaria que
inhibe ese tipo de presiones externas. Esa “necesidad” es la predisposición de ciertas
personas a buscar y elegir experimentar con estados de flujo o de introspección por sí
mismos debido a las cualidades autocomplacientes del cannabis.
121
122
drogas, como el alcohol) fuera una forma de auto-medicación. Como sucede con
muchos tópicos atribuidos a la cannabis, sólo estudios bien diseñados podrán
establecer de forma definitiva la aparición o no de estos trastornos en una
determinada población.”
3. La potencia de la mariguana
Usemos un poco de sentido común para describir muchos de los mitos de la cero
tolerancia. El programa preventivo Vive Sin Drogas, expuesto con anterioridad, señala en
las características de la mariguana:
122
123
Curiosamente, toda la información sobre la potencia fue obtenida del sitio web
Streetdrugs ([Link]), recomendado por D.A.R.E. Internacional
([Link]), sin referencia alguna de la institución o individuos detrás de su
mantenimiento. Las cifras parecen estar manipuladas.
123
124
múltiple (Consroe, 1997), síndrome de Tourette (Sandyk, 1988), dolor crónico (Joy, 1999),
nausea y vómito en pacientes con VIH/SIDA (GW Pharmaceuticals, s.f.) y bajo
quimioterapia (Sallan, 1980, pp. 135—138), hiperactividad de la vejiga en los pacientes con
daños en la médula espinal (GW Pharmaceuticals, s.f.), así como dyskinesia ocasionada por
la levodopa en la enfermedad de Parkinson (NPF, 2003).
Hollister hace un balance objetivo (Hollister, 1992, pp. 159-163) sobre la literatura
sobre el papel que la sustancia tiene en el cuerpo humano y advierte:
Nadie pone en tela de duda que el fumar cannabis o tabaco tenga implicaciones para
el sistema respiratorio porque, al final, se trata de la combustión de plantas con cientos de
124
125
compuestos en su interior. Según un estudio del Instituto de Medicina, sobre los peligros de
ambas drogas (Insitute of Medicine, 1988, p. 15), estas contienen niveles similares de
químicos nocivos, como monóxido de carbono, cianuro de hidrógeno, nitrosaminas y
alquitrán. Jon Gettman (Erowind, 2001) explica que el riesgo de cáncer proviene del humo
y no de los cannabinoides, es decir, de la forma de empleo de la droga más que de la droga
misma. Los daños derivados por la inhalación pueden mitigarse por medio del consumo
oral o con el uso de un vaporizador, un aparato diseñado para separar el THC a
temperaturas menores a la combustión, entre los 130 y los 230 grados centígrados, con un
impacto mínimo (la pureza del vapor es de 95% de THC) para el organismo.
Para refutar lo anterior, basta con acudir a las cifras que proporciona el Sistema de
Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones. El SISVEA obtiene de los Servicios Médicos
Forenses (SEMEFO), la información sobre las muertes registradas por causa accidental,
incidental o intencional asociadas al uso de drogas psicoactivas. De las 4,498 muertes
registradas del 1º de enero al 31 de diciembre de 2001, menos de la mitad (1,650 o 36.7%)
de las personas se dictaminaron con influencia de drogas en el momento de su muerte. El
primer lugar le corresponde al alcohol, con 1, 209 defunciones, luego la cocaína con 194,
mariguana en 156, heroína en 121, etc.
125
126
asociados al uso de mariguana, el 32.7% (51 personas) se debieron a heridas por arma
blanca o de fuego. (SISVEA, 2001, p. 1-7)
Además, los datos que aporta el SISVEA sobre los servicios de urgencia en
hospitales de segundo nivel de atención comprueban:
“La causa más frecuente de solicitud de servicio de urgencias entre las personas que
refirieron uso de sustancias psicoactivas, fue la psicosis alcohólica diagnosticando
así a 47 personas que representan a 13.4% del total, siguiendo en orden de
frecuencia cirrosis con gastritis (7.4%), urgencias quirúrgicas (4%), afección osteo-
muscular (2.6%) y diabetes mellitus (2.3%), las demás patologías representan
proporciones menores (cuadro n° 2).”
126
127
CAPÍTULO I
Generalidades
1. Antecedentes históricos
Las P.R.D. tienen sus raíces en Inglaterra, Holanda y Estados Unidos (Riley, 93,
94). Ante el grave consumo de drogas intravenosas (U.D.I.) y la epidemia de HIV/SIDA en
el Reino Unido, a principios de la década de los ochentas, el Rolleston Committee aprobó
el Modelo Mersey de mantenimiento de opiáceos, para aplicarse en Mereseyside Liverpool.
Posteriormente esto llevó a la creación del Mersey Regional Drug Training and Information
Centre, como pionero de los centros de intercambio de jeringas. Dichos institutos
requirieron del apoyo de la policía local para poder referir y tratar con seguridad a los
enfermos adictos que ingresaban.
“Toda la evidencia disponible sobre la infección por VIH entre los U.D.I.’s en
Merseyside sugiere que la política de prevención (...) de la región es efectiva. (...) Se
redujeron los problemas relacionados con drogas vistos en los servicios de salud, el
uso compartido de equipos de inyección y la disminución de robos relacionados por
drogas.”
2. Concepto
127
128
tres niveles: salud física y psicológica, social y económica. Al mismo tiempo éstas pueden
ocurrir en un nivel individual, comunitario (familia, amigos) y social (la comunidad en su
conjunto), de corto o largo plazo.
3. Características
128
129
Cuando el joven llega a la etapa de los 12 a los 15 años, continúa repitiendo las
mismas consignas antidrogas. Para algunos la publicidad negativa funciona; para otros no,
sobre todo cuando alguien observa a algún amigo o conocido en una fiesta mientras
consume cigarros, alcohol u otras sustancias. Aunque no haya información al respecto, es
probable que los instructores de estos programas se vean enfrentados con preguntas
delicadas que no responderán por desconocer la respuesta, por temor, por el riesgo de dar
explicaciones a los directivos o a los padres de familia, si se enteraran que cruzaron los
límites impuestos por los manuales preventivos.
129
130
miles de [personas] al año, pero nunca ha escuchado de algún muerto por usar
mariguana. Indudablemente, como la gente sí resulta lastimada o pierde su vida
porque hicieron algo peligroso bajo la influencia de esas drogas, el defender el
status quo del tema desacreditará al adulto en el que los adolescentes necesitan
confiar, por requerir de su consejo sabio y compasivo.”
• Entre el 4% y el 10% (CONADIC, 2002, p. 25, cuadro 16) de los usuarios sufrirá
problemas de salud por el uso de drogas, como dependencia, tolerancia, síndrome
de abstinencia, depresión, convulsiones o infecciones.
• Comprar y consumir alcohol, cigarros y otras sustancias está prohibido por la ley a
los menores de 18 años. Manejar en estado de ebriedad o vender narcóticos puede
derivar en el arresto y antecedentes criminales de por vida.
• El uso de sustancias adictivas y no adictivas puede ocasionar daños físicos,
problemas sentimentales o familiares, así como conductas penosas que se lamentan
después y que le suceden a la gente bajo los influjos de drogas que alteran la mente.
Para un instructor bien capacitado, preguntas como las anteriores podrán servir para
establecer diálogos productivos cuyo objetivo sea recopilar las observaciones y opiniones
de los adolescentes y promover la mentalidad crítica para una correcta dinámica. Es
indispensable el balance entre una sana relación interpersonal entre las partes para evitar la
unilateralidad del proceso educativo.
130
131
Skager (Skager, 2003, 7-10) dice que para obtener la confianza con los adolescentes
el adulto debe demostrar que tiene conocimientos sobre alcohol y otras drogas, así como de
los resultados positivos o negativos sobre su uso. Dar una respuesta sincera es esencial,
aunque ésta sea “no lo sé”, mientras se deje abierto el debate para la siguiente sesión. El
maestro debe mostrar un genuino interés por la salud y seguridad de sus alumnos, pero no
debe juzgar las conductas para no romper el vínculo establecido. Los valores, opiniones y la
experiencia tienen que ser respetadas; los juicios deben ser mesurados, y las sugerencias
sutiles, sobre lo poco sabio o seguro del comportamiento, para no degradar al alumno ante
la clase.
131
132
CAPÍTULO II
Propuestas de políticas de reducción de daños
Los integrantes del M.A.E. deben tener amplia experiencia sobre las sustancias
psicoactivas y el contexto en el que se desenvuelven los usuarios, conocer los términos más
comunes para hablar con naturalidad al estudiante y tener habilidades de asesoría grupal e
individual.
132
133
Edúcate
INFORMACIÓN sobre DROGAS:
ECSTASY
¿Qué es?
El Ecstasy es una píldora que se toma oralmente. Las pastillas se reconocen por los
diferentes colores e impresos, como delfines azules, cocodrilos amarillos o palomas. Estas
descripciones son para conocer la “marca” de la sutancia. En casos muy raros el MDMA (el
compuesto activo) se vende en forma de polvo.
Los riesgos
133
134
Los efectos de largo plazo del Ecstasy siguen bajo investigación. Algunos
investigadores creen que hay cambios cerebrales permanentes por el uso repetido. Algunos
estudios sugieren que el Ecstasy afecta los niveles de serotonina y dopamina, pero no está
claro cuál es el impacto que tendrá esto sobre el cerebro. (Baggott y Mendelson, p. 111) El
Ecstasy puede causar arritmias en el corazón y aquellos que experimentan hipertensión
(presión alta) o problemas cardiacos deben evitar usarlo. (Goode, p. 260)
Frecuencia de uso
Disponibilidad y uso
Las tabletas de Ecstasy son populares en la escena de los raves y las discotecas. Su
costo oscila entre los 100 y los 250 pesos. Una dosis típica entre 100 y 250 miligramos dura
de 4 a 8 horas.
134
135
El efecto
El Ecstasy es atractivo porque los usuarios reportan sentirse bien sobre sí mismos y
la gente que los rodea. Los usuarios se describen como abiertos, incluyentes, espirituales,
bellos, angelicales y sin miedo bajo su influencia. Típicamente utilizada en reuniones
sociales, se considera al Ecstasy como una droga sensual. Sus efectos se estimulan con
efectos visuales, sonidos, olores y el tacto. Después de tomar la pastilla, los usuarios
sienten la relajación y la claridad cuando comienza a hacer efecto.
Reducción de riesgos
Lectura recomendada
135
136
Bibliografía
Baggot, Matthew y John Mendelson, MD. “Does MDMA Causes Brain Damage?”
Ecstasy: The Complete Guide (Jullie Holland, MD, Ed.). Vermont: Park Street
Press, 2001. p. 111
Goode, Erich. Drugs in American Society. (Boston: McGraw Hill College, 1999)
Henry, John A. MD and Joseph G. Rella, “Medical Risks Associated with MDMA
Use” Ecstasy: The Complete Guide (Julie Holland, MD, Ed.), Vermont: Park Street
Press, 2001. p. 71.
Holland, Julie MD. “Minimizing Risk in the Dance Community: An Interview with
Emanuel Sferios,” Ecstasy: The Complete Guide (Julie Holland, MD, Ed.).
Vermont: Park Street Press, 2001. p. 160.
Jansen, Karl L.R. MD, PhD, “Mental Health Problems Associated with MDMA
Use” Ecstasy: The Complete Guide (Julie Holland, MD, Ed.). Vermont: Park Street
Press, 2001. p. 104.
Johnston, L.D, P.M. O’Malley and J.G. Bachman, “Trend in Annual Use of Various
Drugs – Table 2,” Monitoring the Future: A continuing study of American youth.
Disponible en línea, 10 May 2003.
136
137
Safety First
2233 Lombard, Street
San Francisco, CA 94123
T: 415.921.4987
F: 415.921.1912
E: info@[Link]
W: [Link]
Esta hoja informativa puede ser reproducida para propósitos educativos y no comerciales, si
se reproduce en su totalidad y se da crédito a los autores.
137
138
Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y bajo peso en el recién
nacido.
Nunca debe fumar si está embarazada. Fumar durante el embarazo puede perjudicar
a su bebé y provoca, entre otras cosas, bajo peso en el recién nacido.
138
139
Dejar de fumar puede resultar difícil, pero es posible. Para obtener consejos y ayuda
para dejar de fumar, consulte a su médico.
Usted no debe asumir que los cigarros con bajos niveles de alquitrán son menos nocivos o
mejores para usted.
Usted no debe suponer que las marcas de cigarros que utilizan descripciones como
“Ultra Light”, “Light”, “Médium”, “Mild” u otras marcas con bajo contenido de alquitrán
son menos dañinas o que el fumar dichas marcas le ayudará a dejarlo. De hecho, la
Organización Mundial de la Salud ha informado que cambiar a productos con menores
contenidos de alquitrán no ofrece beneficios significativos para la salud.
139
140
ejemplo, usted inhala más profundamente, da más fumadas o bloquea los orificios de
ventilación.
No existe tal cosa como un cigarro seguro. Si le preocupan los efectos en la salud
del consumo de tabaco, debe dejarlo.
Hable hoy con sus hijos acerca de no fumar. Explíqueles por qué no deben fumar.
No deje sus cigarros al alcance de los menores.
Muchos de esos químicos son cancerígenos o tóxicos. Cuando usted fuma, está
inhalando estos químicos.
Por favor visite nuestra página de Internet [Link] para obtener más
información sobre los asuntos antes mencionados.
140
141
Conclusiones
Por lo tanto, sería interesante tomar caminos alternos nunca antes explorados en la
prevención de adicciones. Como en la educación sexual, la nueva educación de las drogas
está libre de tabúes, estereotipos, prejuicios morales o religiosos; debe inculcar principios
de respeto, moderación, tolerancia y responsabilidad. La estrategia es complementar y
reformar, no desaprobar los éxitos acumulados con el paso de tiempo. De hecho, existe
información (CONADIC, pp. 137-138) que sugiere incrementos considerables de consumo
en las poblaciones de estudiantes (educación media superior) que no recibieron
141
142
intervenciones sistémicas sobre drogas. Castro (Castro, 2003) dice que la negación (la
resiliencia) del consumo “puede adquirirse y ser negociada con el medio amiente, de forma
intencional, evidencia que se aplica para el desarrollo de técnicas y modelos de
prevención.” Las políticas de reducción de daños se dirigen al gran porcentaje de
adolescentes que no tendrán contacto con narcóticos, pero también a ese pequeño grupo que
decidirá hacerlo en algún momento de su vida; una población de alto riesgo muchas veces
ignorada por las políticas abstencionistas y la que más sufre las consecuencias de nuestra
inacción.
Las P.R.D.’s no sólo se encargan de los problemas relacionados con las drogas, sino
que son aplicadas diariamente en distintos ámbitos de nuestra realidad social:
142
143
Lo anterior se apoya con información (CONADIC, 2002, pp. 49-50) de los Consejos
Tutelares de Menores (2001), que registraron el ingreso de 6,341 infractores, entre los 10 y
los 18 años de edad, de los cuales la mayoría (30.4%) tenían estudios de primaria
incompleta y de secundaria incompleta (25.4%). Más de la mitad de los entrevistados
(61.9%) mencionaron la falta de interés en los estudios como la principal causa de
abandono.
Como dice Engelsman (Engelsman, 1989, 137-144), “el problema de las drogas es
serio, pero no más serio que cualquier otro problema social o de salud. Los usuarios de
drogas pueden funcionar como cualquier otra persona en un sistema social caracterizado
por la reciprocidad y la responsabilidad.”
La decisión es nuestra.
143
144
Bibliografía
Astorga, Luis. (2001, mayo). “La seguridad dependiente.” Fundación Rafael Preciado
Hernández, A.C. Año 7, número 77. México.
Black, Susan. (2002, diciembre). Keeping Kids in School: Who can play the biggest role in
preventing dropouts? Hint: It's not the students. American School Board Journal.
Vol. 189, no. 12
Bonnie J., Richard. y Whitebread H., Charles. (1970, octubre) The forbidden fruit and the
tree of knowledge: And inquiry into the legal history of american marijuana prohibition.
Publicado en el Virginia Law Review #6, volumen 56. Tomado el 26 de febrero de 2004
desde [Link]
Camí, J. (1981) “Los trastornos que se utilizan en contra del cannabis” Cañamo. Extraído el
14 de noviembre de 2003 desde [Link]
Medicinal/articulo_01.htm
Cannabis: Report by the Advisory Committee on Drug Dependence. (1969). Reino Unido.
Subcomité de Halucinógenos del Parlamento británico.
Castro, M.E. y Llanes, J. (2002, junio). “La prevención de riesgos psicosociales en la vida
cotidiana.” Consejo Nacional Contra las Adicciones; Boletín especial sobre
fármacodependencia. p. 24-29. Tomado el 9 de octubre de 2003 desde
[Link]
144
145
Consroe y cols. (1997). The Perceived Effects of Smoked Cannabis On Patients With
Multiple Sclerosis. European Neorology. Tomado el 23 de agosto de 2003 desde
[Link]
0Sclerosis_%[Link]
DEA. (1999, septiembre). Mexican Marijuana in the United States. Intelligence Production
Unit, Intelligence Division, DEA Headquarters.
“Derechos del pueblo mexicano: México a través de sus constituciones”. (1967, México).
Editado por la XLVI legislatura del Congreso de la Unión.
Díaz Müller, Luis. (1994). “El imperio de la razón: drogas, salud y derechos humanos”. 1a.
Edición. Universidad Nacional Autónoma de México. 182 p. México.
Drug Policy Alliance. (2002). Safety First: A Reality-Based Approach to Teens, Drugs, and
Drug Education. Htpotter, Comunications (eds.). Tomado el 1º de agosto de 2003 desde
[Link]
145
146
García, V. J. (2003, 2 de mayo). “Por una cultura de las drogas y el cambio a la legislación
represiva.” Conferencia dictada en la conferencia del partido México Posible, en la Ciudad
de México, en el marco del Día Internacional por la Liberalización de la Mariguana.
Tomado el 3 de agosto de 2003 desde
[Link]
General Accounting Office (GAO) (2003). Youth illicit drug use prevention: D.A.R.E. long-
term evaluations and federal efforts to identify effective programs. Reporte GAO-03-172R
p. 2.
Galbraith, J.K. (1983). The Anatomy of Power. Boston Houghton Mifflin. pp. 4-5, 14-15 y
109.
Gesell, Arnold., y cols. (1997). “El adolescente de los diez a los dieciséis.” Paidós (eds.). 2ª
reimpresión. pp. 970, 973, 975, 1004, 1007, 1034, 1039, 1045 y 1073.
146
147
Hammersley. R. y Cols. (2003, febrero). Substance use by young offenders: the impact of
the normalization of drug use in the early years of the 21st century. Department of Health
and Human Sciences, University of Essex, Home Office Research, Development and
Statistics Directorate. Tomado el 17 de septiembre de 2003 desde
[Link]
Herer, Jack. (1998). The emperor wears no clothes. Ah Ha Publications. 291 p. Tomado el
2 de enero de 2004 desde [Link]
International Harm Reduction Development (IHRD) (2001). “Drugs, AIDS and harm
reduction” Open Society Institute, George Soros Foundation. Herlin Press, Inc. (Eds.)
p. 12.
Irwin, John., Shiraldi, Vincent., y Ziedenbery, Jason. (1999, 30 de marzo) America's One
Million Nonviolent Prisoners. Justice Policy Institute. Tomado el 15 de enero de 2004
desde [Link]
Janssen, Otto. (1992, junio). Normalization of the drugs problem: an outline of the dutch
drug policy. Legalisierung von Heroin - Die neue Debatte. Institute of Criminal Science /
Bremer Institut fur Drogenforschung (BISDRo) Tomado el 3 de noviembre de 2003 desde
[Link]
Jordan, Will, y cols. (1994, agosto). Exploring the Complexity of Early Dropout Causal
Structures. Center for Research on Effective Schooling for Disadvantaged Students.
Johns Hopkins University. Reporte No. 48.
Joy, J. E. Et al. (1999). Marijuana and Medicine: Assessing the Science Base.
Division of Neuroscience and Behavioral Health, Institute of Medicine. 1999. p. 259
Extraído el 23 de octubre de 2003 desde [Link]
147
148
Lee, Valerie, and David Burkam. (s.f.). Dropping Out of High School: The Role of School
Organization and Structure. University of Michigan
Lynam, D.R. y Cols. (1999). DARE- Project DARE: No Effects at 10-Year Follow-Up.
Journal of Consulting and Clinical Psychology, University of Kentucky. Vol. 67, No. 4.
Tomado el 12 de octubre de 2003 desde
[Link]
Marcuse, H. (1987). Eros and Civilisation: A Philosophical Inquiry into Freud, Ark
Publishers.
Marina, José Antonio. (1998, mayo 8). “El timo de la sociedad de la información”
ABC Cultural. No. 340, p. 63, sección “Creación ética.” Tomado el 25 de octubre de 2003
desde [Link]
McAllister, William. (1992). Conflicts of Interest in the International Drug Control System.
Pennsylvania State University Press.
McGlothin, W.H. y West, L.J. (1968). The marihuana problem: An overview. American
Journal of Psychiatry. Vol. 125, pp. 370-378.
McPartland, James, and Will Jordan. (s.f.). Essential Components of High School Dropout
Prevention Reforms. Johns Hopkins University
148
149
Nahas, Gabriel. (1985). Hashish and drug abuse in Egypt during the 19th and 20th
centuries. Bulletin of the New York Academy of Medicine No. 61.
Nahas, G. (1990) Keep Off the Grass: The Classic Report on the Medical Hazards of
Marijuana. Paul S. Ericksson (ed.). 5a edición.
National Institute of Drug Abuse. (1996, marzo-abril). Facts about marijuana and
marijuana abuse. NIDA Notes Tearoff. Volúmen 11, No.2.
National Parkinson Foundation, Inc. (1996) Cannabis (Marijuana): Is it useful for
Parkinson’s Disease?
National Parkinson Foundation, Inc. (NPF) (s.f.). Cannabis (Marijuana): Is it useful for
Parkinson’s Disease? Parkinson’s Disease Update (ed.). Tomado el 23 de agosto de 2003
desde [Link]
Ovalle Favela, José. (1975). “La nueva regulación de los delitos en materia de
estupefacientes y psicotrópicos”. Legislación y jurisprudencia # 13. México.
149
150
Pérez Montfort, Ricardo. (2000, marzo) Historias primigenias. Revista Nexos #267.
Porte Petit, Celestino. (1965). “Evolución legislativa penal en México”. Editorial jurídica
mexicana. México.
Ramsey, Bob. (1997) A history of US drug laws. Drug Policy Forum of Florida. Estados
Unidos. Tomado el 6 de febrero de 2004 desde [Link]
Reconsider Quarterly (The Education Issue) (2001-2002) Poor results prompt D.A.R.E. to
create new curriculum; one drug education expert wonders… ¿Are we doing enough? The
Reconsider Quarterly. Vol. 1, no. 4, p. 2.
Ridgway, S. (1997). Sexuality and modernity: the sexual revolution of the 60s. Isis
creations (eds.) Obtenido el 29 de septiembre de 2003 desde
[Link]
150
151
Rijswijk. (1985). Policy on drug users. Ministry of welfare, Health, and Cultural Affairs.
The Netherlands.
Safety First. (2003). Educate yourself. Facts about drugs: ecstasy. Drug Policy Alliance. p.
1-2. Tomado el 2 de agosto de 2003 desde
[Link]/educate/drugfacts/[Link]
Shedler, J.S., & Block, J. (1990). Adolescent drug use and psychological health.
American Psychologist, 45, 612-630.
Shepard, Edward. y Blackley, Paul. (2003, noviembre). Drug Enforcement and Crime:
Recent Evidence From New York State. Economics Department, LeMoyne College,
Syracuse, New York.
Sinha, Jay. (2001, febrero 21). The history and development of the leading internacional
drug control conventions. Editado por el Senate Special Committee On Illegal Drugs del
Parlamento de Canadá. Tomado el 23 de abril de 2004 desde
[Link]
e/[Link]
Skager, Rodney. (2002, 3 julio). Harm Reduction Prevention Policy: A public Health
Perspective on High-Risk Youth Behavior. Conferencia dictada para la Plenum Adress for
Winter in the Sun Conference, Brisbane, Australia. p. 4
151
152
U.S. Department of Health and Human Services. (1999). Mental health: A report of the
Surgeon General. Rockville, MD: U.S. Department of Health and Human Services,
Substance Abuse and Mental Health Services Administration, Center for Mental Health
Services, National Institutes of Health, National Institute of Mental Health. Tomado el 3 de
agosto de 2003 desde [Link]
Van de Wijngaart, G. (1990). The Dutch Approach: Normalization of Drug Problems. The
Journal of Drug Issues. pp. 667-678.
152
153
Zernike, Kate (2001, febrero 15). Anti-Drug Program Says it will Adopt a New Strategy.
Zili, S. (2002). “The Adolescent Substance Abuse Prevention Study.” The Institute for
Health and Social Policy. The University of Akron. Tomado el 31 de septiembre de 2003
desde
[Link]
.ppt
Zimmer, Lynn. (s.f.) The ascendancy and decline of worldwide cannabis prohibition.
Publicado por el Bremen Institute for Drug Research. Tomado el 23 de mayo de 2004 desde
[Link]
Zinberg, N. (1984). Drug, Set and Setting-The Basis for Controlled Intoxicant Use. Yale
University Press.
153