Carburación o inyección
El sistema de carburación, ha sido durante años el sistema por excelencia en los motores de
gasolina. Se trata de un sistema mecánico que no requiere la gestión de una centralita, pues
prepara la mezcla de aire-combustible en la propia admisión. Cuando entra el aire en la
admisión y cruza el sistema de carburación, funciona del mismo modo que un pulverizador de
pintura. Cuanto más aire entra, mayor es la fuerza que empuja el combustible. Es un sistema
antiguo pero que, en el fondo, nunca falla. Aunque no es nada eficiente.
La carburación se vio superada por el sistema actual por excelencia, la inyección de
combustible. Un sistema que inyecta el combustible directamente en la cámara de combustión,
o en el caso de la mayoría de los diésel, en la precámara de combustión (ubicada en la culata).
carburador v8 chevroletPor cierto. Los sistemas de carburación tan solo se usaban con los
motores de gasolina. En los diésel no se pueden usar, porque no pueden funcionar con el flujo
de combustible en la admisión. Por lo que utilizan un sistema de inyección, desarrollando el
flujo en la precámara, de tal manera que, cuando entre el diésel en la zona, pueda llevar a cabo
su trabajo.
Las ventajas del sistema de inyeccion
Honda civic type r motorConsumo eficiente
A diferencia del sistema de carburación, los inyectores van regulados por la centralita
normalmente (aunque veremos que hay otras formas). La ventaja es que en el motor, hay
momentos en los que la entrada de aire no coincide con el flujo de gasolina. La carburación se
regula mediante la presión del aire, pero a bajas revoluciones no es necesario tanto volumen de
combustible. Si sumamos todas esos momentos en en los que se derrocha gasolina, el ahorro es
considerable.
Mayor rendimiento
Otro de los problemas de la carburación, aunque sea reconocido como un sistema de
competición es que, en el fondo, el rendimiento no es del todo bueno. Básicamente, la gasolina
se introduce en los cilindros a chorro, es decir, no cubre toda la superficie por igual. La
inyección permite cubrir todas las zonas de la cámara interna, donde van alojados los cilindros,
consiguiendo así una explosión armónica. En definitiva, esto consigue aumentar el par motor.
Menos contaminación
Los gases que expulsan los motores de inyección son menos contaminantes. Al suministrarse la
gasolina en proporciones adecuadas, los gases son más refinados y controlados. De ahí viene la
típica expresión de “va rico en gasolina”. Si el lector tiene la oportunidad de ver un coche de
carburación, los olores del escape a veces van algo cargados y es exactamente ese el principio
por el que se rige dicho comentario.
Mejora el arranque y el calentamiento del motor
Por último, pero no menos importante, los motores de inyección logran incrementar antes la
temperatura del motor gracias al correcto suministro de combustible. Los motores de
carburación al distribuir desde el momento de arranque, grandes cantidades de gasolina, no
consiguen un arranque rápido, pues no cubren bien todas las superficies desde el principio y,
además, el ralentí es muy inestable. Y cuando un motor va a tirones, necesitará mucho tiempo
para alcanzar su temperatura adecuada de funcionamiento