Los conceptos de
latín, latín vulgar,
romance y castellano
Prof. Mag. Miguel Afonso Linhares
Sumario
El latín
La variación del latín
El latín vulgar
Las fuentes del latín vulgar
La individuación de un código nuevo
El romance
Latín × romance
Los inicios de la literatura española
La expansión de Castilla
La estatización del castellano
El léxico patrimonial, semicultismos, cultismos y dobletes
Dobletes
El latín
Como se sabe, en su origen el latín era la lengua de los latinos, un pueblo itálico que
se estableció en la llanura entre el río Tíber y el monte Circeo: el Lacio.
Como la literatura tenía principalmente propósitos religiosos y se transmitía
oralmente, y, de una manera general, se escribía poco, había poca variación
diastrática.
A medida que Roma se expandía, primero como la ciudad latina hegemónica y luego
como potencia imbatible, y refinaba su cultura bajo la influencia helénica, se
desarrollaron dos fenómenos sociolingüísticos:
Los dialectos latinos se nivelaron mientras el dialecto romano se convertía en la norma
urbana de la lengua (sermō ūrbānus o cotīdiānus);
la escritura pulió esta norma, cuya forma más elaborada se usó, con cierta gradación, en el
cultivo literario, cada vez más creciente.
Territorio
de la lengua latina
al inicio de la historia
de Roma
La variación del latín
Si la evolución inicial de Roma alzó su dialecto a referencia del latín, la historia
posterior comportó la variación de la lengua en varios sentidos.
La norma urbana se identificó cada vez más con el habla de los patricios. Esto
distinguía el sermō ūrbānus del rūstĭcus, y también del plēbēĭus. En otras palabras,
bajo la norma urbana había el habla de los plebeyos, y ambas se oponían al habla de
los campesinos.
Fuera del Lacio había otra variante: los pueblos conquistados cuyas lenguas nativas no
eran el latín (sermōnēs peregrīnī), pero a medida que la latinización avanzaba,
primero en Italia y luego en las provincias occidentales, la peregrīnĭtās se convirtió en
elemento constitutivo también de los sermōnēs plēbēĭus y rūstĭcus.
La norma literaria estacionó en el siglo I a. C.: las generaciones siguientes tomaron a
Virgilio (70-19) como referente principal en la poesía y Cicerón (106-43) en la prosa.
Cicerón y Virgilio
El latín vulgar
En la filología románica, se suele denominar latín vulgar al latín hablado, que podía
ser, como ya se sabe, urbano o rústico, culto o popular (uulgāris < uulgus
‘muchedumbre’).
En un imperio tan vasto, donde el latín no era solo lengua oficial y franca, también
nativa en un extenso territorio, antes multilingüe, después romanizado y latinizado en
distintos grados, eran inevitables la variación y el cambio.
Mientras perduró el estado romano en Occidente, la unidad política frenó la variación
y el cambio lingüísticos. Después, restó solo una fuerza centrípeta, tanto en lo
lingüístico como en lo cultural: la Iglesia.
Las fuentes del latín vulgar
No nos ha llegado ningún texto escrito enteramente en el latín vulgar, porque quien sabía escribir había
a hacerlo en la norma literaria, pero no todos que escribían habían alcanzado el mismo nivel de literacidad, así
que en el intento de manejar la norma literaria dejaba escapar elementos del habla. Tenemos también las
reproducciones de las variedades habladas o alusiones a ellas por quienes querían corregirlas, acercarse a las
mismas o producir cierto efecto estético.
Entre los documentos en que se observa desatención están las inscripciones, como los epitafios, los grafitis y las
tabellae dēfixiōnum, todo compilado en el monumental Corpus Īnscrīptiōnum Latīnārum (CIL).
Otras fuentes son los tratados de autores poco letrados, como Dē architectūrā de Vitruvio (siglo I a. C.),
Mūlomedicīna Chīrōnis de autor desconocido (siglo IV), Dē rē coquīnārĭā atribuido a Apicio (siglo IV-V), Dē
medicāmentīs de Marcelo Empírico (siglo IV-V), Dē obseruātiōne cibōrum de Antimo (siglo V-VI).
En cuanto a aproximaciones, los textos cristianos transitaban de la corrección a la necesidad de comprensión,
como las traducciones mismas de la Biblia (Ítala y Vulgata), pero la obra cristiana de lenguaje más popular es el
Itinerārĭum ad loca sancta de la monja Egeria (siglo IV).
De los textos en que el vulgarismo es un recurso estilístico se pueden citar el Satirĭcon de Petronio (siglo I) y el
Testāmentum porcellī (siglo IV).
Quisquis amat ualĕat, perĕat quī nescit amāre,
Los grafitis bis tantō perĕat quisquis amāre uetat.
de Pompeya (CIL IV, 4091)
Quisquis ama ualĭa, perĭa quī noscit amāre,
bis tantī perĭa quisquis amāre uota.
(CIL IV, 1173)
El Appendix Prōbī
Distinto de todas las demás, el Appendix Prōbī es una
fuente única del latín vulgar. Se trata de una lista de
palabras en que se contraponen la variedad literaria y
la vulgar, siguiendo el esquema X non Y, donde la
primera incógnita equivale a la forma literaria y la
segunda a la vulgar, y non presupone la lectura
“dígase X, no Y”:
uīnĕa non uīnĭa
ocŭlus non oclus
mēnsa non mēsa
socrus non socra
rīuus non rīus
nōbiscum non nōscum
La individuación de un código nuevo
Durante todo el desarrollo del latín literario se dieron filtraciones de vulgarismos,
pero tras la caída del Imperio en Occidente esto se intensificó de tal manera que en
782 Carlomagno, rey de los francos, invitó al monje Alcuino de York a dirigir la
de su palacio, en Aquisgrán, donde permaneció por ocho años.
Alcuino reformó el latín que se escribía entonces reacercándolo a los referentes
clásicos. El llamado Renacimiento carolingio esparció este latín renovado por toda la
cristiandad occidental, juntamente con la letra carolina y el rito romano.
Ya en 813 el Canon 17 del Concilio de Tours testimonia que había ocurrido un cambio
sociolingüístico: “Et ut eāsdem omelĭās quisque apertē trānsferre studĕat in rūstĭcam
Rōmānam linguam aut Thiotiscam, quō facilĭus cunctī possint intellegĕre quae
dīcuntur” (“Y que cada uno procure traducir claramente las mismas homilías a la
lengua romana rústica o la tudesca, para que todos puedan entender más fácilmente
cuanto se dice”).
Las letras visigótica y carolina
El romance
El Canon 17 del Concilio Turonense marca el “nacimiento” del romance. Pese a la
palabra lingua, no se sabe si la gente creía, de hecho, que hablaba otra lengua o si, en
cambio, se veía como una variedad del latín (por ello, rūstĭca).
Sea como fuere, sí que se puede hablar con seguridad de una individuación, es decir,
el latín escrito y el hablado no solo se hicieron muy diferentes en sus formas, sino que
también pasaron a considerarse códigos distintos, a tal punto que en 842 el cronista
Nitardo, al transcribir los juramentos de Luis el Germánico y Carlos el Calvo y sus
ejércitos en Estrasburgo, salió del latín literario y reprodujo directamente la lengua
hablada, que denominaba lingua rōmāna.
En adelante, el término latín (< latīnē) refirió solamente a la lengua escrita culta,
mientras que la hablada, cada vez más también escrita, se individuó con el nombre de
romanz o romance (< rōmānĭcē), lo cual demuestra la conciencia de que seguía
siendo la lengua de los romanos.
Los Juramentos
de Estrasburgo
Uno de los Juramentos de Estrasburgo
Cumque Karŏlus haec eădem uerba “Como Carlos hubiese concluido estas
rōmānā linguā perōrasset, Lūdhouīcus, mismas palabras en lengua romana,
quoniam maior nātū erat, prior haec enseguida Luis, porque era mayor, juró
deinde sē seruātūrum testātus est: primero observarlas: ‘Por el amor de
“Pro Deo amur et pro Christian poblo Dios y por el pueblo cristiano y nuestra
et nostro commun salvament, d’ist di común defensa, de este día en
in avant, in quant Deus savir et podir adelante, en cuanto Dios saber y
me dunat, si salvarai eo cist meon poder me dé, así defenderé yo a este
fradre Karlo et in aiudha et in cadhuna hermano mío Carlos y en ayuda y en
cosa, si cum om per dreit son fradra cada cosa, así como uno por derecho a
salvar dift, in o quid il me altresi fazet. su hermano salvar debe, en lo que él
Et ab Ludher nul plaid nunquam también me [lo] haga. Y con Lotario
prindrai qui meon vol cist meon fradre nunca tendré ningún pleito que por mi
Karle in damno sit”. voluntad ponga en daño a este
hermano mío Carlos’.”
Latín × romance
Después de las reformas carolingias, se estableció una proporción aparentemente
contradictoria entre el latín y el romance: cuanto más mejoraban el estudio y dominio
del latín, menos se escribía en él. Esto ocurría porque en la nueva sociedad feudal la
gente iletrada que acudía a la escritura para asegurar sus derechos en diversas
relaciones sociales necesitaba un código comprensible. Esto también explica por qué
los documentos más antiguos en la mayor parte de las lenguas románicas son
juramentos, testamentos, donaciones, contratos y otros géneros notariales.
Esto también ayuda a comprender las dificultades del proceso:
Cronología: todo empezó en el norte de Francia, centro político del imperio carolingio y
alcanzó el resto del Occidente románico a tenor de otros factores, como la expansión de la
orden de Cluny a lo largo del siglo XI, en el caso de España;
alternancia de código: desde la aparición de los primeros vocablos romances en textos
latinos hasta la producción plena en romance, pasó más o menos un par de siglos durante
el cual los textos eran híbridos, unos más latinos y otros más romances.
Los Cartularios de Valpuesta
Los Cartularios de Valpuesta:
el hibridismo inicial
In Dei nomine. Ego, Albaro frater, tiui emtori meo Munnio Assurizi, placuit mici ut uinderem tiui mea uinea
quem abeo tecum comune in Pauualias, Iusta uinea Uigila presbiter de Reuendica; et de alia parte, Gomizi. Et
accepi de te pretio, id est, duos solidos de arenzos et ceuaria in alios duos solidos, et pretio aput te non
remansit de ipsa uinea. Et de meo Iure in tuo Iure sit confirmata ipsa mea uinea perpetim abiturus, et
quidquid de illa facere uolueris liueram in Dei nomine abeas potestate.
Quod si ego, Albaro frater, uel aliquis homo de alica parte te, Munnio Assurizi, aut posteritas tua pro ipsa
uinea ad Iudicio temtabit, abeas ad me in ipso territori simile uinea duplata uel quantum ad te fuerit
meliorata, et sit noster mercatus firmer.
Ego, Albaro frater, qui hanc carta feci et relegendo audibi manu mea roborabi (signum). Uigila presbiter de
Reuendica manu mea roborabi (signum). Seuero ts. (signum). Feles ts. (signum). Petru ts. (signum). Nanni ts.
(signum). Uincenti ts. (signum). Munnio ts. (signum). Obecco ts. (signum). Ita Uincenti ts. (signum). Et III
Uincenti ts. (signum).
Facta cartula uindictionis kalendas apriles, in era millesima IIIª Rex Santio in Legione; et comite Fredenando
Gundesalbizi, in Castella.
Didaco Munniozi scripsit (monogramma).
Et arenzata de uino que ueberont ipsas testes.
(Becerro Gótico, f. 77, año 966)
Los Cartularios de Valpuesta:
el hibridismo pleno
In Dei nomine. Ego, Tellu Didaz, et uxor mea, Sartuera, sic nos tradimus cum omnia nostra facultatem ad atrius de Sanctę
Marię et ad abbatem nostro Obieco. Tradimus nostras terras et nostras kasas, cum suo orto et era, et cum exitus et
introItum, ingresum et regresum, qui est in uilla que dicitur Mamulica, pro remedio anime nostrę, id est, UI terras, qui
sunt in territorio de Mamolica. Est illa una terra in loco que dicitur Feripectos, Iusta terra de Munnio Albarez; est illa alia
tras la faza de la kalcata, Iusta terra de Uelasco Petriz; est illa tercia in lo foIo, Iusta terra de Maria Fannez; est illa quarta
in Orbina, Iusta terra de los filios de Peitro Kane; est illa quinta latus terra de Ecta Bita; est illa sesima terra in valle, Iusta
terra de Uelasco Petriz; est illo orto iusta orto de Citj Didaz. Sunt ipsas VI terra Iusta ipsus limitjs ad omnia integritate.
Quod si aliquis omo istu pactum uel confirmatum dirumpere boluerit, excomunicatum permaneat ad corporis Domini
nostri Ihesu Christi.
Ego, Tellu Didaz, et uxor mea, Sartuera, qui hac tradictjone fecimus et legiente audivimus manus nostras (2 signa)
roborauimus coram testes, qui hic rouorauerunt.
Munnio presbiter. Et Feles. Et Nunnu. Et aliu Nunnu. Citi Didaz. Et Obieco. Et Annaia. Et Munnio pro testes hi sumus
manus nostras (8 signa) et (signum) fecimus.
Facta kartula uel tradictjonem die II feria, XII kalendas Iulias, era T LXXX UIII. Rex Garcia in Papilona.
In mano de Obico, abbas, sumus rouoratus iscriptura ista.
Nunnu iscripsit (signum).
(Becerro Gótico, f. 51v-52r, año 1050)
Los Cartularios de Valpuesta: el latín
reformado
In Dei nomine. Ego, Tello Didaz, et uxor mea, Sartuera, sic nos tradimus cum omni nostra facultate ad atrium Sancte
Marie et abbati nostro Obiecco. Tradimus nostras terras et nostras casas, cum suo orto et era, et cum exitu et introitu,
ingressu et regressu, qui est in uilla que dicitur Mamulica, pro remedio anime nostre, id est, VI terras, que sunt in
territorio de Mamolica. Est illa una terra in loco que dicitur Feripetos, iuxta terram de Munio Aluarez; est illa alia trans la
faça de la calçata, iuxta terram de Uelasco Perez; est illa tercia in lo foyo, iuxta terram de Maria Fannez; est illa quarta
terra in Orbina, iuxta terram filiorum de Petro Cane; est illa quinta latus terram de Etabiata; est illa VIª terra in ualle,
terram de Uelasco Perez; est illo orto iuxta ortum de Çiti Didaz. Sunt ipse terre iuxta ipsum limitem ad omnem
integritatem.
Quod si aliquis homo istud pactum uel confirmatum disrumpere uoluerit, excomunicatus permaneat a corpore Domini
nostri Ihesu Christi.
Ego, Tello Didaz, et uxor mea, Sartuera, qui hanc traditionem fecimus et legentem audiuimus manus nostras (2 signa)
roborauimus coram testes hic roborauerunt.
Munio presbiter. Et Feles. Et Nunius. Et alius Nunius. Citi Didaz. Et Obieco. Et Annaya. Et Munio pro testes hic sumus
manus nostras (8 signa) et (signum) fecimus.
Facta cartula uel traditione die Vª feria, XIIº kalendas Iulias, era T LXXXª VIIIª. Rex Garcia in Pampilona.
In manu de Obiecco, abbate, sumus roborati scripturam istam.
Nunius scripsit (signum).
(Becerro Galicano, f. 42r-v, año 1236)
Latín arromanzado × latín reformado
cum omnia nostra facultatem ad atrius de Sanctę Marię et ad abbatem nostro Obieco
cum omni nostra facultate ad atrium Sancte Marie et abbati nostro Obiecco
cum exitus et introItum, ingresum et regresum
cum exitu et introitu, ingressu et regressu
tras la faza de la kalcata
trans la faça de la calçata
Iusta terra de los filios de Peitro Kane
iuxta terram filiorum de Petro Cane
Sunt ipsas VI terra Iusta ipsus limitjs ad omnia integritate.
Sunt ipse terre iuxta ipsum limitem ad omnem integritatem.
Los Cartularios de Valpuesta: el romance
pleno
En Dei nomine. Esto sea sabudo a los que son e a los que serán, que Fortún Sángez de
Butrana dio Iª tierra al molín de Rriba por anneuesario a los chanónigos de Ual Posta,
e metió ena tierra a don García, maestro de Ual Posta.
Testes: Énego López de Fresneda, Sancho Ortiz de Orruno, G. Garçiez de Butrana,
Énego López. Sacha Áluarez, M. Sángez, M. Bélaz de Butrana, Domingo Abad
d’Azeuedo, J. Garçíez.
(Becerro Gótico, f. 104r, año 1200)
Monasterio de Santa
María de Valpuesta
Cartularios de Valpuesta × Glosas
Emilianenses
El juicio de que los Cartularios de Valpuesta contienen los testimonios más antiguos
del romance castellano se difundieron desde el inicio del siglo XXI.
Hasta entonces, se consideraba el documento más antiguo del castellano un códice
proveniente del monasterio de San Millán de Cogolla (La Rioja), en el que se
añadieron glosas romances al texto latino, por ello conocidas como Glosas
Emilianenses (Millán < Aemiliānus), cuya datación se solía situar en el siglo X.
Sin embargo, los estudios de las Glosas Emilianenses han avanzado hacia dos
divergencias relevantes con relación a los planteamientos iniciales:
El retraso de la datación al siglo XI, tal vez bastante entrado;
el reconocimiento de que el romance no es castellano, sino aragonés.
Aun así, los estudios históricos del español siguen refiriéndose a las Glosas
Emilianenses como uno de los documentos principales de los orígenes de la lengua.
Las Glosas Emilianenses
Las Glosas Emilianenses: la famosa
doxología
Texto latino:
abjubante domino nostro Jhesu Christo cui est honor et jmperium cum patre et
Spiritu Sancto jn secula seculorum
Glosa romance:
conoajutorio de nuestro dueno, dueno Christo, dueno Salbatore, qual dueno get ena
honore, equal dueno tienet ela mandatjone cono Patre, cono Spiritu Sancto, enos
sieculos delosieculos. Facanos Deus omnipotes tal serbitjo fere ke denante ela sua
face gaudioso segamus. Amen.
Monasterio de San
Millán de la Cogolla
Los inicios de la literatura española
Después del ámbito notarial, la literatura fue el segundo al cual se extendió el uso
escrito del romance. Ya en el norte de Francia, a los Juramentos de Estrasburgo, en
842, siguió, hacia 880, una secuencia litúrgica sobre el martirio de Santa Eulalia de
Mérida, la Séquence de Sainte Eulalie.
En España, los textos literarios más antiguos provienen de los estados musulmanes:
las jarchas, remates de las moaxajas, poemas amorosos. Las moaxajas se escribían en
lengua literaria – árabe o hebreo – y las jarchas, en lengua vernácula – árabe andalusí
o romance –, este también denominado mozárabe en la filología románica. Se
compusieron entre los siglos X y XI.
En castellano, la obra literaria más antigua es el Auto de los Reyes Magos, escrito en
fines del siglo XII. Pero el impulso inicial lo dieron el mester de juglaría y el de clerecía,
es decir, la poesía de los juglares y la de los más letrados, cuyas obras más antiguas
son el Cantar de mio Cid y el Libro de Alexandre, ambos de comienzos del siglo XIII.
Las jarchas
De una moaxaja árabe de Muḥammad ibn ‘Ubāda al-Qazzāz al-Mālaqī (mediados del
siglo XI):
Ven sidi Abrahim, / ya nuemne dolche, / vent ad mib / de nojte; / o non, si non queres, /
virem ad tib, / garred me ob / licarte. (“Ven, mi señor Abrahim, o dulce nombre, vente a mí
de noche; o no, si no quieres, vendréme a ti, dime dónde encontrarte”).
De una moaxaja hebrea de Yehudá ha-Leví (c. 1070/75-c. 1141):
Vaydse meu corachón de mib. / Ya Rab xi xe me tornarad. / Tan mal me doled l’al-habib, /
enfermo yed, ¿cánd sanarad? (“Se me va el corazón, Dios mío, ¿si me volverá? ¡Tan mal me
hace sufrir el amado! Está enfermo: ¿cuándo sanará?”)
(Edición e interpretación de Federico Corriente)
El Cantar de Mio Cid
El Cantar de mio Cid y el Libro de
Alexandre
De los sos ojos tan fuertemientre llorando Señores, si quisiéredes mi servicio prender,
tornava la cabeça e estávalos catando, querríavos de grado servir de mi meester;
vio puertas abiertas e uços sin cañados, deve de lo que sabe ome largo seer,
alcándaras vazías, sin pielles e sin mantos si non podrié en culpa y en rieto caer.
e sin falcones e sin adtores mudados.
Sospiró mio Cid, ca mucho avié grandes
Mester traigo fermoso, non es de joglaría;
[cuidados,
mester es sin pecado, que es de clerezía,
fabló mio Cid bien e tan mesurado,
fablar curso rimado por la cuaderna vía,
— Grado a ti, Señor, Padre que estás en alto,
a sílavas contadas, que es grant maestría.
esto me han buelto mios enemigos malos.
[…]
[…]
La expansión de Castilla
Durante la individuación, quien escribía en romance lo hacía en su propio vernáculo.
Por ello, de este período es posible encontrar documentos notariales y literarios en
casi todas las continuaciones del latín vulgar, pero no todas se hicieron lenguas
estatales y nacionales.
En 1230, Fernando III el Santo heredó el reino de León. Las ciudades de León y
Santiago de Compostela perdieron, entonces, la condición de centros de poder, de
manera que la unión con Castilla dotó el romance castellano de prestigio en
detrimento del leonés y gallego.
Efectivamente, desde 1085, el reino de Castilla se extendía hasta Toledo. Fernando III
conquistó Córdoba en 1236, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248. Esto redujo el dominio
musulmán en la península al Algarbe y las taifas al sur de las cordilleras Béticas y
convirtió la Corona de Castilla en el estado más extenso y poblado.
La península en 1252
La estatización del castellano
El uso del romance en la cancillería real de Castilla empezó al fin del siglo XII, durante el
reinado de Alfonso VIII, y hasta la unión con León, en 1230, siguió bastante minoritario en
comparación con el latín, pero cuando, en 1252, acabó el reinado de Fernando III, ya
alcanzaba alrededor del 60% de la documentación.
Alfonso X el Sabio, hijo y sucesor de Fernando III, no solo universalizó el romance en la
cancillería real, sino también desarrolló un inmenso proyecto de “ilustración” de este
romance, por medio de la traducción y producción de obras en los ámbitos del derecho, la
ciencia y la historia.
También en el reinado de Alfonso X se percibe el avance de la individuación del código nuevo:
en su documentación, la referencia mayoritaria al vernáculo es lenguaje de Castiella (59,2%),
nuestro lenguaje y el castellano casi en la misma proporción (12,2% y 12%), este o el romanz
un poco menos (8,6%), lenguaje castellano y lenguaje de España muy minoritariamente
(2,9% y 2%), nuestro lenguaje de Castiella y nuestro lenguaje castellano aún menos (0,8%), y
lengua de Castiella ínfimamente (0,2%).
Alfonso X el Sabio
El léxico patrimonial, semicultismos,
cultismos y dobletes
La individuación de las lenguas románicas es un caso único, porque se dio a partir de
una lengua altamente estandarizada en la que se iban disminuyendo las diferencias
entre sus variedades y se completó a medida que se retomaba esta estandarización.
En otras palabras, los romances se hicieron distintos del latín y algunos se estatizaron
al mismo tiempo que este se preservó como lengua culta, aunque sus ámbitos de uso
se iban reduciendo.
Esto explica que las lenguas románicas tengan una base que es, efectivamente, la
continuación del latín vulgar y, además, varias capas de latinidad que se fueron
tomando a la norma literaria a medida que surgían necesidades expresivas nuevas,
pues esta era la referencia de la expresión de la cultura.
La base vernácula forma el llamado léxico patrimonial. Las capas más antiguas de
palabras tomadas al latín literario son los semicultismos y las más recientes, los
cultismos. Un vocablo latino transmitido tanto por la vía popular como por la culta es
un doblete.
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
ācer agrio acre
actum auto acto
ambulāre andar ambular
amplus ancho amplio
amygdăla almendra amígdala
ancŏra ancla áncora
anĭma alma ánima
apertūra abertura apertura
armenĭus armiño armenio
articŭlus artejo artículo
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
attonĭtus atuendo atónito
augurĭum agüero augurio
auricŭla oreja aurícula
auscultāre escuchar auscultar
bestĭa bicha bestia
calĭdus caldo cálido
capitālis caudal capital
capitŭlum cabildo capítulo
captāre catar captar
cathĕdra cadera cátedra
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
causa cosa causa
cingŭlum cincho cíngulo
circus cerco circo
clāmāre llamar clamar
clāuis llave clave
coāgŭlum cuajo coágulo
cōdex,cōdĭcis código códice
collocāre colgar colocar
commūnicāre comulgar comunicar
computāre contar computar
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
concilĭum concejo concilio
copŭla copla cópula
cubĭtus codo cúbito
cumŭlus colmo cúmulo
debĭtus deudo débito
decĭmus diezmo décimo
dēlicātus delgado delicado
digĭtus dedo dígito
directus derecho directo
duplicāre doblegar duplicar
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
exāmen enjambre examen
fabrĭca fragua fábrica
fābŭla habla fábula
factūra hechura factura
famēlĭcus jamelgo famélico
fastīdĭum hastío fastidio
fēmĭna hembra fémina
feruor,feruōris hervor fervor
fibra hebra fibra
fingĕre heñir fingir
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
focus fuego foco
forānĕus huraño foráneo
fōrma horma forma
forum fuero foro
frigĭdus frío frígido
fundĕre hundir fundir
fustigāre hostigar fustigar
hospitālis hostal hospital
impraegnāre empreñar impregnar
impugnāre empuñar impugnar
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
indĭcus índigo índico
inflāre hinchar inflar
insertāre enjertar insertar
īnsŭla isla ínsula
integrāre entregar integrar
intĕgrus entero íntegro
iūstitĭa justeza justicia
laĭcus lego laico
laudāre loar laudar
legālis leal legal
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
līberāre librar liberar
līmes,līmĭtis linde límite
limpĭdus limpio límpido
lītigāre lidiar litigar
lucrum logro lucro
macŭla mancha mácula
malitĭa maleza malicia
masticāre mascar masticar
māterĭa madera materia
minūtus menudo minuto
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
mūscŭlus muslo músculo
nōmināre nombrar nominar
octāuus ochavo octavo
operārī obrar operar
parabŏla palabra parábola
pellicŭla pelleja película
pensāre pesar pensar
plāga llaga plaga
plānus llano plano
plēnus lleno pleno
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
plicāre llegar plegar
radĭus rayo radio
rapĭdus raudo rápido
recitāre rezar recitar
recuperāre recobrar recuperar
rēgŭla reja regla
rotŭlus rollo rótulo
rotundus redondo rotundo
rugītus ruido rugido
ruptūra rotura ruptura
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
saeculāris seglar secular
sanctificāre santiguar santificar
sexta siesta sexta
sigillum sello sigilo
signum seña signo
solĭdus sueldo sólido
sōlitārĭus soltero solitario
spatŭla espalda espátula
strictus estrecho estricto
summārĭus somero sumario
Dobletes
Latín Voz patrimonial Cultismo o semicultismo
superāre sobrar superar
temperantĭa templanza temperancia
titulāre tildar titular
uacŭus vago vacuo
uāgīna vaina vagina
uigilāre velar vigilar
-arĭus -ero -ario
-ĭō,-iōnis -ón -ión
-mentum -miento -mento
-ntia -nza -ncia
Lecturas complementarias
Echenique Elizondo y Martínez Alcalde (2005): 1.3 La Romania. Latín vulgar,
protorromance y prerromance; 1.4 Historia externa de la emergencia castellana
(incluidos 1.4.1, 1.4.2 y 1.4.3).
Lapesa (2008): 15. Latín literario y latín vulgar; 19. Vocabulario; 21. Arcaísmos del latín
hispánico; 23. Neologismos del latín hispánico; 25. Palabras populares, cultas y
semicultas; 40. El latín popular arromanzado; 43. Reinos y dialectos.
Quilis (2003): 7.1 Aspecto histórico.