Este es un bonito cuento que nos habla de los cuatro
vientos que reinan la Tierra. Céfiro, Euro, Boreas y
Noto, estaban cansados de todo un curso
estudiando, por eso estaban deseando
hacer travesuras. ¿Cómo afectará esto a los niños?
Está comenzando el verano y parece que el viento
del norte no deja de soplar...
Si quieres saber cómo termina este curioso cuento
para niños sobre los cuatro vientos no dejes de leer
este artículo.
Cuento para niños sobre las travesuras de los cuatro
vientos de la Tierra
El curso en la Torre de los Vientos estaba llegando a
su fin. Y, como todos los años, los jóvenes
estudiantes de la escuela estaban ya cansados de
madrugar y de estudiar, por ello, cada día había más
discusiones y travesuras.
Así, Céfiro, viento del oeste, que cuando se portaba
bien traía las suaves brisas de la primavera y
principios de verano, soplaba tan fuerte que hacía
encogerse de frío a las pequeñas flores y hacer que
éstas lucieran colores muy pálidos. Por su parte,
Euro,viento del este, que traía el calor, no quería
trabajar y estaba dispuesto a dejar a los niños sin
verano.
Por el contrario, Bóreas, el viento del norte, que
siempre había sido el responsable del frío aire
invernal, y al que ahora le tocaba descansar y coger
fuerzas para el próximo invierno, no cesaba de soplar
creando auténticas ventiscas que arrebataban las
cometas de colores a los pequeños niños.
Noto, viento del sur, no se portaba mejor. Debía
esperar al final del verano para traer las pequeñas
tormentas que dieran comienzo al otoño. Sin
embargo, todos los días creaba tanta lluvia que,
incluso, estaba desbordando algunos ríos.
Además, en este curso, los cuatro vientos habían
estudiado el cambio climático. Por ello, Céfiro, Euro,
Bóreas y Noto andaban enfadados con los humanos,
pues estos últimos, con sus malos hábitos de utilizar
tanto el coche, de no reciclar, de emplear bolsas de
plástico… estaban creando el caos y haciendo cada
vez más difícil el trabajo de los jóvenes vientos.
Afortunadamente llegaron las vacaciones. Y los
malos aires se calmaron. Los cuatro vientos
decidieron dar una nueva oportunidad a los
humanos y ser buenos con ellos. Fue entonces
cuando los cuatro aunaron sus fuerzas para crear
suaves brisas que permitieran a los niños disfrutar
del verano sin pasar mucho calor, jugando con sus
cometas en la arena de las playas o practicando surf
sobre las olas.