¿Qué es un proyecto de vida?
Un proyecto de vida es un plan personal a largo plazo que se piensa seguir
a lo largo de los años. Muchas personas fijan su proyecto de vida en base a
una carrera universitaria, un trabajo, una pareja, formar una familia.
El proyecto de vida es pensado cuando se alcanza cierta madurez en la
vida, sobre todo después de los 20 años o incluso más. Como sabemos,
la madurez no es algo que llegue a todos en el mismo momento.
La idea que tengamos a futuro sobre nuestra vida dependerá de dos cosas:
Educación: En primer lugar, depende de cómo nos hayan educado. Si
nuestros padres nunca nos empujaron a tener aspiraciones, no nos
explicaron que uno llega a ser grande de la mano de la educación y
demás, no habremos adquirido el impulso o la motivación necesarios para
autosuperarnos y nuestro proyecto de vida será totalmente plano.
Personalidad: En segundo lugar, depende de nuestra personalidad. Si
nosotros no queremos ser nadie, no nos interesa llegar a cumplir
ciertos objetivos, un proyecto de vida tendremos sí o sí, pero nada
parecido a lo ideal.
Uno fija un proyecto porque quiere lograr un objetivo, entonces deberá
seguir ciertos pasos que permitan alcanzarlo. Por ejemplo: Juan quiere ser un
gran ingeniero, graduándose con un buen promedio para luego poder trabajar en
una empresa importante. Lo que hará será estudiar para recibirse a tiempo,
esforzarse para sacar buenas calificaciones y luego ganar experiencia para así
poder ingresar más adelante a la empresa deseada.
Algunos valores esenciales que ayudarán en el logro de los objetivos personales
son respeto por la vida, por tus compañeros, por tu entorno, por ti
mismo, solidaridad para con quienes la necesitan, honor ante
todo, verdad siempre, lealtad para quienes han estado siempre a tu lado,
etcétera.
También es importante ver qué conductas habría que mantener y cuáles
cambiar para llegar a donde queremos, ya que hay algunas que no van en
paralelo a nuestro objetivo. Sigamos con el ejemplo de Juan: dado que él quiere
llegar a la cima con su carrera, deberá ser muy estricto en su comportamiento.
Si, en cambio, Juan decide tener una conducta que le aliviana la vida, como salir
de copas con sus amigos cualquier día de la semana, dormir hasta tarde,
despreocuparse y esperar a que todo simplemente se dé, nunca llegará a
su meta. Desde ya hay cuestiones que cambian en cuanto a lo espiritual o social,
pero nuestra esencia deberá mantenerse intacta siempre.
Fuente: https://concepto.de/proyecto-de-vida/#ixzz5wce29jhz
Pasos para lograr un proyecto de vida
Autoreflexión: En primer lugar, es necesario analizar nuestra vida hoy (viendo
qué queremos cambiar, qué dejaremos como está, etcétera), nuestras
verdaderas necesidades, fijar objetivos, pensar en metas que nos llevarán a
ellos, visualizar cómo lograrás todo aquello que quieres y no dejar de creer en el
poder de la imaginación: está probado que visualizar situaciones e ideas nos
ayuda a ser más positivos y, por lo tanto, a lograr llegar a eso.
Podrías armar un pequeño cartel donde grafiques o escribas lo que quieres y
colgarlo en un lugar donde lo veas a diario para poder motivarte ¡No dejes de
lado tus sueños y rodéate de gente que te apoye! En caso contrario, sólo te tirará
hacia atrás con tus sueños porque ellos no son malos, pero no son capaces de
apoyarte porque no piensan igual que tú o no quieren lo mismo.
Optimismo y autoconfianza: Ser optimista no siempre es fácil, pero si logramos
cumplir con esta característica nuestra vida será más fácil, ya que veremos
siempre el lado bueno de todas las cosas que nos ocurren, ¡y piensa en que a
veces sólo habrá cosas 100% buenas! Conseguir ser una persona optimista es
una cuestión de ejercitación diaria, no hay otra forma de ser optimista que
mantenerse así día a día.
La confianza en uno mismo puede verse afectada por situaciones que hayamos
atravesado y nos hayan traumatizado, pero al igual que el optimismo, es
necesario ejercitarla para lograrla. Comencemos un día a sentir confianza en lo
que somos, a aceptar sobre todo lo que somos y a partir de allí nos sentiremos
distintos.
Paciencia: Por último, tenemos que entender que el proyecto de vida es un
proceso que no se logrará de la noche a la mañana ni mucho menos, ya que
como la propia frase lo dice, es necesario atravesar la vida para ir logrando cada
objetivo. Lograr cada cosa que nos propongamos es cuestión de ser pacientes:
este trayecto no es para ansiosos.
La pirámide de las necesidades que propone Maslow explica que cuando se
superaron las necesidades básicas, surgen otras necesidades. Con tu proyecto
de vida deberías hacer lo mismo: Cuando vayas logrando tus metas, deberías
ponerte otras que sean un poco más difíciles o que simplemente sean diferentes.
Siguiendo con el ejemplo de nuestro amigo Juan: cuando él consiga el trabajo
en esa empresa deseada, su siguiente objetivo será ascender dentro de ella y
obtener un puesto directivo. Quizás una vez que consiga eso pueda cambiar de
empresa y aspirar a otro puesto alto.
Última edición: 18 de enero de 2019. Cómo citar: "Proyecto de vida". Autor: María Estela Raffino. Para: Concepto.de.
Disponible en: https://concepto.de/proyecto-de-vida/. Consultado: 14 de agosto de 2019.
¿Qué es un proyecto de vida?
Un proyecto de vida es una herramienta que te ayuda a describir tus objetivos a
medio-largo plazo para poder posteriormente crear una planificación que te
acerque a conseguirlos.
Consiste en una serie de preguntas que te invitan a conectar con tu interior y
analizar tu situación actual para ver lo que querrías cambiar y hacia dónde te
querrías dirigir a partir de ahora.
No se trata de querer planificar y prevenir cada detalle.
A veces hay que dejarse sorprender por la vida, confiar en que al final las cosas
acabarán funcionando y saliendo bien y que todo tendrá sentido una vez se mire
con el prisma de la experiencia. Sin embargo, tus objetivos, tus retos personales
y en definitiva tus sueños no van a cumplirse por sí mismos si no los formulas
con claridad y les dedicas suficiente esfuerzo y dedicación.
Seguro que alguna vez has hecho algún viaje espontáneo en el que no te ha
dado tiempo a planificar nada, ni siquiera a leerte una guía de la ciudad. Por
ejemplo, este verano fui con unas amigas a Mallorca y ninguna de nosotras tuvo
tiempo (o ganas) de planificar nada de antemano. Y aunque nos lo pasamos muy
bien, porque al fin y al cabo lo que queríamos era estar juntas, acabamos
pasando muchas horas en autobuses para llegar a playas que resultaron no ser
tan maravillosas como habíamos pensado. Si alguna de nosotras se hubiera
informado un poco antes de ir, seguramente habríamos alquilado un coche o
habríamos buscado cuáles eran las mejores playas para ir en autobús (y
habríamos tenido tiempo de contrastar la información).
Por el contrario, algunos amigos planifican sus viajes con tanto detalle que
siempre acaban decepcionándose si un restaurante al que querían ir estaba
cerrado o estaban reparando la torre de la catedral y no se podía visitar. Como
siempre, el punto medio suele ser el acertado: planificar ciertas cosas que se
quieren ver o hacer y dejar tiempo libre para sorprenderse y para improvisar.
Y en un viaje tan importante como es tu propia vida, no deberías dejar al azar
todas las cuestiones importantes si no quieres acabar perdiéndote las cosas que
verdaderamente quieres hacer.
¿Cómo hago mi proyecto de vida?
La pregunta principal que tu proyecto de vida va a resolver es: ¿en qué punto de
mi vida me encuentro ahora mismo y adónde quiero llegar?
Al final del artículo puedes encontrar una plantilla de proyecto de vida, donde he
concentrado las preguntas que más me ayudaron a mí a salir del bloqueo y
definir mis objetivos y las he agrupado siguiendo esta estructura:
¿Dónde me encuentro? – Análisis de tu punto de partida. Reflexionar sobre tu
situación actual puede ayudarte a identificar problemas, inseguridades y
aspectos de tu vida que desearías cambiar en un futuro.
¿Cómo he llegado hasta aquí? – Reflexión sobre tus decisiones hasta la fecha.
Reconocer los patrones que has seguido en tu toma de decisiones y los factores
que más te han influenciado te ayudará a reflexionar sobre los valores que
quieres que dirijan tu vida y analizar si te permitirán acercarte a conseguir tus
sueños y tus objetivos personales. Si quieres complementar este ejercicio,
puedes leer más sobre él aquí y bajarte una plantilla imprimible.
¿Hacia dónde me dirijo? – Identifica tus propósitos. Formula tu misión en la vida,
lo que verdaderamente te gustaría alcanzar.
Visualiza tus objetivos. Estas preguntas te ayudan a imaginar de la forma más
detallada posible cómo sería tu vida si tus objetivos se hubieran hecho realidad
Conclusión
Te invito a que la descargues, salgas a dar un paseo por el parque con el
cuaderno o te vayas a una cafetería donde no es probable que te encuentres a
nadie conocido y apagues el móvil. Escuchar música clásica o música tipo lounge
puede ayudarte a desconectar del ruido exterior y conectar con tu interior más
fácilmente.
Escribas lo que escribas, piensa que el ejercicio es personal; nadie va a verlo,
nadie va a juzgarte y no tienes que quedar bien con nadie. Se trata de abrirse de
verdad ante uno mismo y escribir exactamente lo que llevas dentro, sin
autocríticas ni vergüenza. Lo único que necesitas es poder visualizar e imaginar
tu futuro tal y como te gustaría alcanzarlo.
¿Qué es la Orientación Profesional y para qué sirve?
La Orientación Profesional podría definirse como el proceso mediante el cual una
persona recibe la ayuda o guía necesaria para alcanzar un profundo
conocimiento sobre sí misma, sobre sus valores, sus intereses, sus gustos, sus
capacidades, sus aptitudes, así como sobre el medio que la rodea, en concreto,
el mercado laboral, con el fin de tomar las mejores decisiones con respecto a
qué quiero ser y planificar el camino para lograrlo.
La Orientación Profesional puede y debería realizarse de manera continua a lo
largo de la vida de las personas, no sólo durante los períodos de transición, ya
que puede resultar ampliamente beneficiosa para el establecimiento y la
consecución de metas. No obstante, es fundamental que la persona orientada
se implique activamente en el proceso para lograr sus objetivos, ya que el
orientador no hace que las cosas sucedan, simplemente guía para que la
persona sea capaz de hacerlas suceder. Es decir, el orientador no propone las
acciones, no señala el camino a seguir, no analiza los pros y los contras de tomar
una decisión u otra. El orientador guía a la persona orientada para que sea ella
misma quien se descubra y tome las decisiones más acertadas según su propio
criterio.
Con la Orientación Profesional las personas pueden:
Conocerse mejor a sí mismas: y no sólo los intereses o habilidades profesionales
salen a relucir, pues ésta es una disciplina integral que abarca todos los aspectos
de la vida de la persona orientada.
Definir sus objetivos personales y profesionales y planificar los pasos necesarios
para alcanzarlos.
Adquirir herramientas que le permitan evaluar si va por el buen camino.
Desarrollar las competencias necesarias para el éxito laboral.
Encontrar asesoramiento y apoyo en los momentos más difíciles, como por
ejemplo, en la búsqueda de empleo.
Mejorar su capacidad para tomar decisiones, aumentando su autonomía.
Alcanzar objetivos y metas. ¡CUMPLIR SUEÑOS!
La vocación como base de un futuro profesional exitoso
Perpetua, Sabrina
En este ensayo se presentará la importancia de la vocación personal en un
individuo y cómo ésta influye en el desempeño de un oficio o profesión. Para
lograr este trabajo se recurrirá a bibliografía de psicología para así entender
mejor el proceso de la formación de la vocación, como también se tomarán
testimonios y experiencias de algunos artistas invitados al ciclo de la cátedra y
por último se comparará con la experiencia personal de la autora. La diferencia
entre el la vocación y el amor “consiste en que con el amor se siente atracción
por una persona; con la vocación se siente atracción por ejercer una actividad”
(Greco, s.f.). Muchas personas logran encontrar esa actividad de forma rápida
por ejemplo durante su niñez y llegan a concretar esos sueños en la adultez.
Otros individuos toman diferentes caminos hasta entender cuál es su rumbo
profesional y personal. Las personas menos afortunadas son quienes no buscan
su vocación y se dedican a ciertas actividades sin la pasión suficiente.
Para poder entender la importancia del encuentro de la vocación es necesario
primero definir lo que ésta abarca. Según Gerardo González la vocación es:
Un proceso de la personalidad que se va conformando a partir de las
motivaciones, e intereses que genera la constante práctica social; y que de
manera cultural y afectiva, en un momento dado, conforme a la experiencia o a
la información del medio, nos impulsa a desarrollar una especialización
productiva. (2006, p.25).
La vocación no es necesaria para ejercer un trabajo o profesión, sin embargo
podría influir positivamente en el desempeño y que éste sea exitoso. De todas
formas, el concepto de éxito es muy subjetivo, ya que cada individuo le otorga
un significado e importancia diferente al mismo. Según la bailarina Eleonora
Cassano, las personas deberían aspirar a lograr cosas importantes en sus vidas,
y con esto se refiere a ser únicos, destacarse en algún aspecto y lograr mantener
el éxito a través de los años.
Como se ha mencionado anteriormente, la formación de la vocación requiere de
un proceso que vivido por una persona a lo largo de sus años y es el crecimiento
personal, el que lleva a definir el futuro profesional de este individuo.
Dentro del proceso se podrían identificar tres diferentes etapas que lo conforman.
La primera etapa es la elección de fantasía, ésta ocurre en los primeros años de
la infancia, aproximadamente entre los seis a once años, en los que los niños se
dedican a imaginar y jugar con pensamientos que no tienen límites. Aquí la
prioridad es jugar a ser grande y se desarrollan todo tipo de roles, desde un
médico, hasta un cantante, etc. este período no está influenciado por la razón,
sino que el niño desarrolla actividades de gusto personal y aprende a conocerse
jugando. Este conocimiento inconscientemente es el descubrimiento de
aptitudes y habilidades de cada persona, es decir el mismo niño identifica en qué
situaciones y juegos se siente más cómodo y cuáles no.
Luego comienza la segunda etapa a partir de los doce años hasta los diecisiete,
y aquí los niños y adolescentes son más conscientes de las cosas que podrían
o no realizar, a diferencia de la primera etapa que está basada en la imaginación.
En este período el joven puede identificar sus habilidades, ya sean deportivas,
artísticas, científicas, etc. Muchas veces cuando el niño no descubre algún
atributo personal con el cual se desempeñe exitosamente en algún área, éste
podría pensar en que va a fracasar siempre y así frustrarse, por este motivo es
importante el seguimiento de la familia y de los maestros. En esta etapa se
incluyen además las expectativas de los familiares del adolescente, es decir los
ideales que establecen algunos padres sobre sus hijos y muchas veces no
pueden ser alcanzados o realizados por éstos. Otras veces los jóvenes se
sienten destinados a seguir cierta línea profesional por una tradición familiar, por
ejemplo un abuelo, padre, tíos, y primos que se dedican a la medicina y entonces
el adolescente podría sentir la obligación de continuar con esa formación
académica, lo cual podría traer consigo conflictos en los cuales se enfrenten los
deseos personales con los pensamientos racionales inculcados por otros. En
otras situaciones, es la misma sociedad la que impulsa a los adolescentes a
dedicarse a ciertas actividades, subestimando algunos oficios. Es decir, hay
sociedades más liberales y desarrolladas en las cuales cada profesión es
respetada, pero también existen otras en las que las diferencias sociales están
basadas en el status de las personas dependiendo de su profesión y puesto de
trabajo. Un claro ejemplo de esta situación era la del director Julio Baccaro, quien
sentía la presión por parte de sus padres para estudiar una carrera como
abogacía por ejemplo, o alguna otra considerada como tradicional. Él
mencionaba que era muy difícil en su época imponerse ante la sociedad con una
profesión atípica, de hecho aún hoy lo sigue siendo en algunos casos.
Por último existe una tercera etapa a partir de los dieciocho años que consiste
en ver la realidad y analizar objetivamente las actividades qué se quieren realizar
el resto de su vida, en base a los intereses personales. En esta etapa los jóvenes
pueden ser influenciados o guiados por adultos o pueden decidir de forma
individual. En esta etapa también podría existir el prejuicio y presión familiar
mencionada en la etapa anterior, sin embargo se considera que el joven es más
maduro en este último período y podría tomar decisiones por cuenta propia. Esto
también dependerá de la fortaleza y madurez de cada individuo, además de la
educación que haya recibido en su hogar y en el colegio, es decir si esta persona
fue estimulada a crecer, explorar y avanzar, probablemente sea capaz de elegir
de forma consciente y correcta en muchos casos. Aquí el joven entiende que
para lograr los objetivos que ha determinado como importantes, deberá hacer
sacrificios, esfuerzos y trabajar para conseguirlos. No obstante, podrían sufrirse
frustraciones, por ejemplo en casos en los cuales los padres presionan a sus
hijos para que se dediquen a ciertas áreas, o también en casos en los que los
jóvenes tardan más tiempo en descubrir su vocación y deben comenzar varias
veces. Otra de las situaciones que podría deprimir a un joven es el fracaso en
una carrera y oficio elegido, es decir en la equivocación de la elección primaria.
En este caso la persona podría sentirse derrotada o también podría surgir la
necesidad de indagar en otras áreas en las que tal vez tenga más satisfacciones.
(López, 2003, pp. 41-44).
Es importante destacar que este proceso es muy variado en todas las personas,
cada uno elabora y procesa su vocación de forma diferente, en otras cosas, por
el contexto en el que éste creció y se formó.
Un ejemplo es Eleonora Cassano, quien soñaba con ser bailarina desde los siete
años, y fue así como se preparó desde entonces para lograrlo. Ella contó con el
apoyo familiar, ya que su madre también había sido bailarina, y también tuvo el
talento innato que le permitió desarrollar exitosamente esta profesión, de todas
formas fue Eleonora quien, con una corta edad, decidió que era el baile la
actividad que la apasionaba. Diferente fue la situación del actor Esteban Meloni,
que si bien quería ser actor desde muy pequeño, comenzó a formarse
profesionalmente siendo ya un adulto. Uno de los sacrificios que tuvo que realizar
para alcanzar su objetivo fue el abandono de su ciudad natal, Bahía Blanca,
mudándose a la Capital Federal. Otro de los obstáculos que superó Meloni fue
el hecho de no tener contactos en su familia y amigos que tuvieran relación con
el medio artístico. Es decir, en este caso Esteban tenía sus metas claras sin
importar el entorno en el que se encontraba. Otro caso es el de Vanessa Ragone,
que no imaginaba ni soñaba exactamente durante su infancia con ser en un
futuro una productora y directora de cine y documentales. Ella jugaba de niña
con su padre, creando historias con mucha fantasía e imaginación. Además su
familia la estimulaba a leer y formarse culturalmente, esto la ayudó a poder
desempeñar más tarde su profesión de forma exitosa. Entonces, más allá de
cómo haya nacido esa vocación, si fue a través de un juego en la infancia, un
conocimiento adquirido en la adolescencia o por medio de la práctica en la
adultez, la vocación es importante para el desarrollo de la actividad profesional.
Experiencia personal
Si bien yo no pertenezco al medio artístico como sí lo hacen los invitados al ciclo
que hemos podido presenciar durante la cátedra, me he podido identificar con la
mayoría de ellos en cuanto al encuentro de la vocación. Naturalmente yo no
soñaba con ser relacionista pública, sin embargo algunos de los juegos de mi
infancia podrían estar relacionados a lo que luego sería mi vocación y futuro
profesional. Puedo recordar que una gran cantidad de juegos se trataban de
organizar situaciones y entretener a terceros. Por ejemplo, una de las actividades
preferidas durante mi niñez era armar y crear obras de teatro con primos y
hermanos en reuniones familiares, aquí no importaba el contenido artístico en sí
mismo, sino que la supervisión de estos eventos, lograr llevarlos a cabo para
satisfacer a los adultos reunidos. Actualmente puedo relacionar estos gustos
personales con la carrera profesional que elegí estudiar.
Durante los años de secundaria, me era difícil lograr encontrar mi vocación, más
aún teniendo amigos que ya sabían que serían abogados, médicos, arquitectos
o periodistas. Yo sin embargo no me sentía identificada con ninguna profesión
tradicional, ni tampoco con las materias estudiadas en el colegio. Algo parecido
le sucedió al actor Daniel Kuzniecka, quien confesaba haber sufrido en el colegio
por no sentirse a gusto con los contenidos curriculares ni con los profesores, a
pesar de no ser mal alumno. Esta situación era difícil para mí, porque no
encontraba mi lugar a la hora de hablar de un futuro real, hasta llegaba a sentir
que no iba a encontrar nunca la carrera adecuada para mí. Sin embargo, me
dediqué a investigar todo tipo de carreras no convencionales, entre ellas estaba
la que decidí estudiar, entendí que las Relaciones Públicas tenían bastante
relación con mis intereses y de alguna forma me atraía, entonces pensé en
intentarlo. Tenía mucho miedo al fracaso, el cual para mí era darme cuenta de
que esa no era mi vocación. Para mí fue un gran desafío el hecho de comenzar
a estudiar esa carrera, ya que vivía en Colombia con mis padres y tenía que
mudarme sola a mi país natal nuevamente para comenzar con mi vida
profesional.
Con el tiempo me fui sintiendo cada vez más cómoda e iba notando que era la
decisión correcta, al comienzo de los estudios me enfocaba en las notas
académicas, sentía que las buenas calificaciones eran las que validaban mi
elección y vocación, sin embargo, ahora me doy cuenta de que es la pasión por
lo que uno hace, lo que determina si es o no correcta la decisión tomada. Un
momento clave en mi vida fue hace unos pocos meses, donde tuve que
explicarles a otras personas de qué se trataba la disciplina que yo estudiaba, ya
que hay muchos malentendidos y rumores alrededor de las Relaciones Públicas.
En ese momento fui consciente de la pasión con la que explicaba esta profesión
y ahí me di cuenta que había encontrado mi vocación. La pasión por lo que uno
decide estudiar o ejercer es impactante, se expresa de diferentes formas, como
por ejemplo Julio Baccaro, quien se emociona cada vez que relata un guión o
dialogo de alguna de sus obras, esas son las situaciones en las que se puede
identificar el amor y la dedicación que le aporta una persona a su profesión.
Otro de los aspectos importantes con los que me sentí identificada con algunos
artistas invitados, fue con el respeto que se le da a la profesión que uno elige.
Por ejemplo, Teresa Parodi expresó que muchas veces el músico no es
respetado como profesional, y se lo percibe como una persona que le gusta
divertirse haciendo música como una actividad cotidiana, mas no como un
trabajo profesional. Si bien las Relaciones Públicas son consideradas una
profesión y de hecho se requiere una formación académica, muchas veces es
subestimada y la sociedad no le otorga la importancia que esta disciplina
realmente tiene. Algunas veces esta disciplina es considerada como carrera o
profesión para discotecas, eventos nocturnos, etc. sin embargo se omite que es
un área muy importante en las organizaciones. Este tipo de situaciones son
frustrantes para los estudiantes, ya que son ellos quienes se esfuerzan durante
una cantidad de años determinada para concretar y obtener un título deseado.
Muchas veces uno como estudiante o profesional se tiene que enfrentar a
prejuicios y desconocimientos en la sociedad.
Actualmente estoy terminando mi carrera y me estoy recibiendo de Licenciada
en Relaciones Públicas, sentí que este era el momento en el que había
claramente encontrado mi vocación y mi función en la vida. Si bien un individuo
es mucho más que la profesión que ejerce, se podría decir que el hecho de
sentirse conforme con lo que realiza día a día, ayuda a encontrar la felicidad y
satisfacción en las otras áreas de la vida. De hecho, Esteban Meloni dijo en la
entrevista que “la profesión le dio un motivo para vivir, lo hizo crecer como
persona, mejorar sus vínculos y hacer nuevos amigos”. Considero que el hecho
de tener una vocación ayuda positivamente al desempeño exitoso en un futuro
profesional, ya que el éxito para mí no es ganar cantidades de dinero, tener
títulos internacionales o un puesto de trabajo reconocido por una parte de la
sociedad. Desde mi punto de vista, el éxito consiste en encontrar un lugar en el
cual uno se sienta satisfecho y lograr ser una persona que ama su profesión y
que más allá de las dificultades con las que se encuentre en el camino, lucha por
crecer y mejorar dentro de esa disciplina que eligió para que lo acompañe a uno
por el resto de la vida.
Bibliografía
- González G., G. (2006). Éxito vocacional, éxito personal. México D.F.: Panorama Editorial.
- Greco, G. (s.f.). Manual ¿A Dónde Vas?. Citado en: González G., G. (2006). Éxito vocacional, éxito personal. México
D.F.: Panorama Editorial.
- López B., A. (2003). La orientación vocacional como proceso: Teoría, técnica y práctica. Buenos Aires: Bonum
(*) El ensayo sobre el espectáculo fue realizado en Diciembre de 2010, en la Facultad de Diseño y Comunicación de la
Universidad de Palermo.
La vocación como base de un futuro profesional exitoso fue publicado de la página 72 a página74 en Escritos en la
Facultad Nº81
Orientación profesional: ¿para qué sirve?
<strong>Artículo revisado</strong> por elArtículo revisado por el Comité de
MundoPsicologos
En la situación actual en la que vivimos, donde el desempleo y la
sobrecualificación profesional están a la orden del día, muchos son los que se
plantean para qué sirve la orientación profesional. ¿Es realmente útil la figura del
orientador laboral?
La orientación profesional se podría definir como aquel mecanismo de ayuda que
diseña el psicólogo para que una persona, ya sea un adolescente que no sabe
qué estudiar, ya sea un parado que no encuentra trabajo, tengas mejores
opciones para prepararse su futuro y pueda conseguir acceder a una profesión
determinada.
¿Cuáles son las funciones de un orientador laboral?
La orientación profesional implica un campo de actuación muy amplio. De hecho,
dentro de este proceso de ayuda, los psicólogos llevan a cabo un trabajo más
exhaustivo que también se puede extender a otros ámbitos, como la contratación
laboral. Son estos profesionales los que estudian las personalidades y destrezas
de los candidatos en las pruebas de selección, garantizando que el profesional
que se contrate sea el que realmente la empresa necesita.
Como hemos indicado, el orientador profesional realiza un trabajo muy amplio y
profundo para desarrollar su labor con rigor. Amén de ayudar a aquellas
personas desempleadas a que busquen una nueva oportunidad laboral, este
especialista se encarga de crear los mecanismos comunitarios necesarios para
que existan posibilidades reales de inserción.
El Estatuto del Orientador Laboral establece que este profesional debe, además,
ser capaz de organizar el itinerario más adecuado para la persona que busca
empleo o una mejora del mismo. Debe mostrar al demandante de qué elementos
dispone para buscar trabajo y debe mostrarle cuáles son sus habilidades para
poder adaptar su búsqueda. Por último, también le compete a este profesional la
promoción de aquellas personas que cuenten con problemas de integración, ya
sean debido a su origen social y/o cultural, a su situación económica, a su
habilidad física y/o mental o a su condición familiar.
Precisamente por todo lo anterior, su papel en la sociedad en la que vivimos es
sumamente necesario, máxime cuando la situación laboral sigue haciendo mella
en los más desfavorecidos y en aquellos colectivos más susceptibles de
marginación.
¿Qué mecanismos emplea el orientador profesional?
Para realizar su trabajo de manera eficaz los profesionales se ayudan de una
serie de instrumentos para guiar laboralmente a aquellas personas que lo
necesitan. Uno de ellos es el test CIPSA de intereses profesionales, que ayuda
a conocer las expectativas del demandante o estudiante con el que estamos
trabajando.
Otro test que igualmente emplean es el test de intereses y preferencias
profesionales (IPPP), que, como su propio nombre indica, examina los intereses,
que no competencias, del sujeto. Similar a ello es el Inventario de preferencias
profesionales, que, entre otras cosas, evalúa las preferencias profesionales y
vocacionales.
Además de todos estos test, el orientador basa su trabajo en la observación y el
contacto directo que le confieren las entrevistas. Es quizá esta herramienta la
más eficaz, ya que le ayudará a contrastar los datos aportados por los test, así
como a valorar de un modo más certero las habilidades y expectativas de los
sujetos. Sin duda, un trabajo indispensable para conocer la realidad laboral y
formativa de nuestra sociedad.
El tiempo. Tu Plan de Vida
Es importante conocer el valor del tiempo, puesto que el tiempo es vida. Por ello
no debemos malgastar nuestro tiempo en cosas que no sean de beneficio para
uno mismo, para nuestra familia, para la sociedad o para la humanidad en
general. En definitiva, que forme parte de nuestras prioridades y de nuestro Plan
de Vida. Aquello que dé sentido a nuestra Vida
Si existe algo que debemos apreciar en nuestra vida es el tiempo. Apreciarlo, por
su importancia y porque su incorrecta gestión, puede influir negativamente en la
toma de decisiones, en el trabajo realizado, en abordar nuevas o viejas
relaciones y en definitiva, en la marcha de nuestra vida
El tiempo es inflexible, pasa y no se detiene, aunque a veces tengamos la
sensación de todo lo contrario. Es, en apariencia, una variable que no podemos
modificar. No podemos, alargarlo, estirarlo, comprarlo o detenerlo. Sin embargo,
podemos llegar a controlarlo
Seguro que cualquiera conoce a personas excesivamente atareadas, cargadas
de trabajo que exclaman una y otra vez «no tengo tiempo», «me faltan horas» y
expresiones parecidas. ¿Es el tiempo el que nos controla o podemos controlarlo
nosotros a él? Esa es la cuestión que cualquier persona debería plantearse
En nuestra vida las actividades deben ordenarse de acuerdo a su nivel de
prioridad, en primer lugar debe ser realizado lo importante, en segundo lugar lo
urgente. Si actuamos en el orden inverso nunca lo urgente nos permitirá realizar
lo importante, y así aquello que valoramos y es prioritario, será postergado y
posiblemente nunca se realizará. Y tenemos que aprender a priorizar lo
importante y no lo urgente
El tiempo posee ciertas características, entre las cuales destacan las siguientes:
El tiempo pasa rápidamente
El tiempo que ha pasado nunca volverá, ni puede ser compensado
El tiempo es la cosa más preciosa que poseemos
La esencia de la administración del tiempo no está en vigilar nuestro reloj
constantemente, en mantener horarios rígidos, o en completar cualquier tarea en
el menor tiempo posible. Lo verdaderamente importante es asegurarnos que
nuestras actividades diarias, nuestras acciones y metas a corto plazo están
fundamentadas en los valores, sueños y metas a largo plazo que queremos que
guíen nuestras vidas Esto indica lo fundamental que es hacer todo lo posible
para que de verdad estés enfocado en lo que es importante para ti. Es por ello
que para ganar el juego de la vida es necesario realizar un plan realista, tu Plan
de Vida, que nos ayude a lograr nuestros objetivos y responsabilidades,
incluyendo también espacio para el relax o esparcimiento, y no solamente estar
obsesionados con el trabajo
De nada nos sirve ser eficientes en nuestras actividades diarias si éstas no nos
están ayudando a materializar nuestros sueños o vivencias de nuestros valores,
si éstas no están enfocadas en lo que realmente es importante para nosotros.
Es más, es posible ser muy eficiente en el desarrollo de nuestras actividades
diarias y aun así ser poco productivos y experimentar frustración en nuestras
vidas
Entonces, si deseas comenzar a tomar control de tu tiempo y tu vida, te voy a
sugerir los siguientes cuatro pasos:
Toma un pedazo de papel y un lápiz y comienza por identificar aquellos sueños
y metas que deseas alcanzar y por los que estás dispuesto a trabajar por el resto
de tu vida. En otras palabras, aquellas cosas que son realmente importantes
para ti. Asegúrate que todas las áreas de tu vida se encuentren representadas
en esta lista
Asigna una fecha para la cual te gustaría ver realizada cada una de estas metas.
No te preocupes si esta fecha esta a dos o más años de distancia. Recuerda que
aquello verdaderamente importante tomará tiempo
Identifica todas las metas a corto plazo, objetivos intermedios, acciones y
actividades que puedas llevar a cabo a diario, que te puedan ayudar a alcanzar
tus metas a largo plazo. Este es uno de los pasos más importantes. Una gran
meta que no pueda traducirse en actividades diarias no tiene ningún sentido, ya
que son las actividades diarias las que producirán acción
No te desvíes y no dejes que te desvíen. Si es necesario revisar tu plan, hazlo,
mide lo alcanzado, evalúa lo que no, y toma acciones para volver a la ruta de tus
sueños
Estás trazando tu Plan de Vida, tu propio Plan Estratégico, ¿no crees que merece
la pena intentarlo?
¿Estás dispuesto a preparar un Plan, y esta vez que sea para ti?
Proyecto de vida en la adolescencia
Desde que el ser humano tiene conciencia de sí mismo suele formularse
preguntas con respecto al por qué y al para qué de su existencia, que lo
conducen a trazarse metas y a querer proyectarse hacia el futuro en la búsqueda
de respuestas y de su realización personal.
Para lograr resultados positivos en ese intento tiene la posibilidad de diseñar un
proyecto de vida a partir de la conciencia que tiene de sí mismo, de la realidad
que le rodea y de su existencia.
Eso sólo es posible a partir de la adolescencia; por tal motivo es en esta etapa
en la que el ser humano está en condiciones apropiadas para concebir un
proyecto de vida, que lógicamente estará anclado en toda su vida anterior.
Cuando un joven concibe un proyecto para encaminar su vida, ese ejercicio ya
es una contribución importante para su desarrollo integral, en la medida en la
cual lo obliga a incrementar la conciencia que tiene de sí mismo y a darle
dirección y orden a su exist
Se trata de una tarea que le exige:
- Honestidad para autoconocerse.
- Observación atenta para conocer el mundo en el cual vive.
- Incremento de su sentido crítico para evaluar las posibilidades reales para
lograr sus propósitos y la realización de sus sueños.
- Ejercicio en la toma de decisiones para establecer las metas que quiere lograr
y ajustarlas o modificarlas cada vez que sea necesario.
- Desarrollo de su creatividad para diseñar las acciones que necesita para
alcanzar las metas.
- Análisis y evaluación de las distintas alternativas, sus ventajas y desventajas,
a corto, mediano y largo plazo.
- Conciencia de sus propios valores, creencias y necesidades.
- Todas estas exigencias contribuyen, entre otras cosas, a la sólida
estructuración de su personalidad y de una clara identidad; a su realización
personal; al fortalecimiento de los valores que ya posee y al surgimiento de otros
nuevos. Le permite fortalecer su autoestima en cuanto le da la oportunidad de
sentirse competente, se constituye en factor de protección en relación con
problemas como las adicciones, la delincuencia y otras formas de desadaptación
social, todo lo cual permite darle sentido, valor y rumbo a la propia existencia.
Cuáles son los peligros de una vida sin proyectos
El psicólogo Gervasio Díaz Castelli analizó para Mix5411 uno de los mayores
problemas que se presentan en los consultantes: la falta de proyectos
10 de noviembre de 2016
La falta de proyectos aparece en gente adulta, cuando los hijos ya dejan de ser
su motivo y ocupación fundamental, pero también en gente joven que muy
precozmente empiezan a perder el rumbo y no saben para dónde ir; quizá sí
entienden que están empantanados, pero no hay una dirección en su vida, no
hay proyectos.
Pero más allá de las edades, lo que se observa, es que falta ese anhelo que
empuja a la gente a ir para adelante y entonces lo que aparece es la depresión,
el vacío, y toda una florida serie de síntomas psicopatológicos y estados
emocionales que impregnan la vida de insatisfacción. La existencia, de esta
manera entonces, se transforma en ir al trabajo, volver a casa, televisión o series
hasta la ceguera, salida con amigos; pero el asunto es que pasan los días, los
meses y lo que se ve en un planchamiento general del deseo.
Ponerse a hacer
A ver: no se trata de ir a estudiar a la universidad o de planificar un ascenso al
Aconcagua. Hablo de pequeños proyectos asociados a los intereses y deseos
que quizá están encapsulados y no se han podido desarrollar o desplegar en el
mundo.
Puede ser, como me decía ayer una persona, arrancar con el viejo proyecto
gastronómico de vender bandejas de comida en la zona de oficinas. O planificar
remodelar, con dinero o a pulmón, la casa, ponerla linda. Animarse a retomar
aquella actividad que nos daba placer de niños, o arrancar eso que nos gusta y
que por una u otra cosa postergamos. Quizá es volver hacia el proyecto de hacer
ropa de diseño casera y comercializarla, o comenzar ese curso que nos va a
hacer mejores en nuestra profesión.
También un objetivo puede ser volver a militar en las causas que defendemos, o
colaborar activamente en la cooperadora del colegio de nuestros hijos…o hacer
algo por nuestro barrio o edificio. Lo que quiero transmitir es que no tienen que
ser grandes cosas, pero sí es importante que el asunto implique planificación,
dedicación y una búsqueda de un resultado; que haya un objetivo y que nos
genere placer y satisfacción esa búsqueda ya que en general, los verdaderos
placeres de la vida, implican un grado de dedicación y esfuerzo. Si a mí me gusta
el surf y bueno, voy a tener que meterme horas al agua, no hay otra. Ese
resultado puede ser algo abstracto o concreto, pero la fuerza de trabajo que
ponemos en la realización de nuestros deseos y proyectos se tiene que ver o
sentir.
La era del vacío
Si yo tuviera que delimitar o decir cuál es uno de los grandes problemas de la
gente en la actualidad…digo que es el vacío de proyectos: la falta de metas
genera una sutil pero efectiva depresión y un vaciamiento de sentido en las
personas. Se van "desvitalizando", comienzan a aburrirse (si, la gente se aburre
y no sabe qué hacer con su tiempo libre) y eso es algo complicado.
La vida es una sola, lo sabemos. Podemos camuflar todo este asunto diciendo
que hay otra, que estamos de paso, lo que quieran. Pero hay un argumento que
es o se impone como una verdad absoluta: el vacío de proyectos y de deseos
genera angustia, malestar y síntomas, en gran parte de los casos. Pero también
produce empobrecimiento subjetivo, nos vuelve opacos, nos va aislando del
mundo que es, fundamentalmente, movimiento y sana actividad. Y nos
transformamos en una batería, una pila que dura hasta que se acaba la carga.
Tomémonos cinco minutos por día para evaluar cómo andamos en relación a lo
que planteo, a la realización del deseo, siempre podemos cambiar el rumbo de
nuestra vida, lo que ocurre es que hay fuerzas invisibles que nos impiden y nos
traban esas pasiones y proyectos. No olvidemos nunca la dimensión de lo
inconsciente.
Por Gervasio Díaz Castelli
Proyecto profesional, como anticiparse al futuro
Antonia Rodríguez
Ante este mercado cambiante y globalizado del que todo el mundo esta
hablando, es importante adquirir una costumbre sana de autorreflexión y de
análisis sobre nuestro desarrollo profesional, así como sobre una visión realista
y crítica de su trayectoria global. Se trata en realidad de un "cinturón de
seguridad" o "airbag" profesional. Una gestión responsable de su carrera
profesional es la clave para evitar cambios y sorpresas desagradables.
Es importante no olvidar que la mayor parte de nuestro tiempo estamos en el
trabajo y por tanto, debemos dedicarle tiempo a plantearnos o replantearnos
sobre nuestros objetivos profesionales. Una visión clara sobre nuestras metas
probablemente nos llevará, o acercarán bastante ellas. El problema surge
cuando no tenemos claro a dónde queremos ir, con lo que fácilmente nos
perderemos por el camino. Para llegar a nuestro objetivo profesional hemos de
marcar una estrategia a seguir y es lo que denominaremos proyecto profesional.
Los diferentes aspectos que debemos considerar para realizar nuestro proyecto
profesional son:
Fijarnos un objetivo profesional, es decir, a donde quiero llegar y qué deseo
conseguir. El no saber que es lo que deseamos hace que malgastemos energía
y tiempo y los resultados no sean satisfactorios.
Un aspecto importante es detectar nuestros puntos fuertes y puntos a mejorar.
Los puntos a mejorar como indica su propio nombre son puntos en los cuales
podemos trabajar para conseguir mejores resultados.
También debemos ver qué oportunidades y amenazas encontramos en el
mercado laboral. Éste y el punto anterior es lo que llamaríamos análisis DAFO
(debilidades/ amenazas/ fortalezas/ oportunidades). Viendo lo qué tenemos, lo
que nos falta, las oportunidades que podemos aprovechar y analizando las
amenazas, podemos buscar diferentes estrategias para el logro de nuestros
objetivos.
Es necesario marcar un plan de acción que contemple la consecución de
objetivos parciales para la realización de nuestro objetivo profesional. Estos
objetivos deben ser retadores para que nos motiven, pero no tan altos que
causen el efecto contrario (al verlos tan inalcanzables que nos desmotiven).
Debe temporalizarse la consecución de estos objetivos, para marcar límites de
tiempo y fijar plazos para ir cumpliéndolos, rentabilizando al máximo posible
nuestro tiempo. Por ejemplo si nuestro objetivo profesional es llegar a Director
General es evidente que debiéramos marcar objetivos parciales que son
necesarios para llegar a nuestro objetivo profesional.
Es importante saber cómo "me percibo" y cómo "me perciben los demás". No
siempre la auto imagen y la imagen que tienen los demás de uno mismo
coinciden por lo que es importante poder obtener esta información para actuar
en consecuencia y así obtener beneficios.
Analizar lo que valoramos de un trabajo y marcar cuales son nuestras prioridades
a la hora de aceptar una oferta de empleo. Es decir, cuáles son nuestras
preferencias de trabajo ideal.
Ver los requerimientos de ese puesto de trabajo y ver qué nos falta ya sea tanto
de tipo formativo como de experiencia. Para ello es bueno que nos asesoremos
con profesionales que estén ocupando puestos similares y así obtener
información de primera mano.
El networking (red de contactos) es imprescindible para poder optar a las
oportunidades de trabajo cuando ellas surjan. La mayoría de ofertas de trabajo
no salen a la luz pública ya que se gestionan a través de contactos, pero ¿cómo
conseguir contactos?. Es importante relacionarse con personas de nuestro
ámbito profesional como asociaciones profesionales, colegios profesionales,
asistir a jornadas y/o conferencias y ex-compañeros tanto de estudios como de
trabajo. Es también imprescindible que las personas de nuestro alrededor sepan
que estamos planteándonos cambiar de trabajo o buscando trabajo (en el caso
que estemos sin trabajo).
El tiempo que dediquemos a definir nuestro proyecto profesional lo debemos ver
como una inversión que a medio/ largo plazo dará sus frutos, ya que los
diferentes pasos que demos en el mercado laboral serán más eficaces.
Los distintos aspectos comentados anteriormente se pueden considerar tanto en
la etapa dónde decidimos que trabajo queremos realizar como cuando decidimos
reorientarnos profesionalmente.
Cuando lo que queremos es reorientarnos también analizaremos los logros
conseguidos en el ámbito laboral, analizaremos nuestra actividad profesional
anterior para determinar de nuevo hacia donde dirigir nuestras acciones. En
definitiva debemos saber " para qué somos buenos" y sacarle la mayor
rentabilidad para conseguir nuestro objetivo profesional.
Antonia Rodríguez
Humanus Consulting