100% encontró este documento útil (1 voto)
323 vistas5 páginas

Ley 12 Tablas

La Ley de las XII Tablas fue la primera codificación escrita del derecho romano antiguo, promulgada en el 450 a.C. Fue elaborada por diez magistrados llamados decemviri y contenía normas sobre procedimientos legales, derecho de familia, sucesiones, propiedad, delitos y derecho religioso. Aunque el texto original se perdió, sus disposiciones influyeron en el desarrollo posterior del derecho romano y han podido reconstruirse a través de referencias en obras de autores clásicos.

Cargado por

andres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
323 vistas5 páginas

Ley 12 Tablas

La Ley de las XII Tablas fue la primera codificación escrita del derecho romano antiguo, promulgada en el 450 a.C. Fue elaborada por diez magistrados llamados decemviri y contenía normas sobre procedimientos legales, derecho de familia, sucesiones, propiedad, delitos y derecho religioso. Aunque el texto original se perdió, sus disposiciones influyeron en el desarrollo posterior del derecho romano y han podido reconstruirse a través de referencias en obras de autores clásicos.

Cargado por

andres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

VIII LA LEY DE LAS XII TABLAS

“CURSO DE DERECHO ROMANO CLÁSICO I” Jorge


Adame Goddard.
La Ley de las XII Tablas.

La primera fuente del derecho romano arcaico fueron las costumbres de los
antepasados (mores maiorum), que fueron recogidas en la Ley de las XII
Tablas, publicada hacia el año 450 a.C. Esta ley fue formada por un grupo de
diez magistrados, los decemviri, por lo que se le llama también «ley
decemviral». La tradición afirma que fue aprobada por unos comicios por
centurias pero esto no parece probable.

Contenía una serie de preceptos jurídicos y funerarios recogidos de la propia


tradición y también de las leyes griegas, especialmente de las de las
comunidades griegas asentadas en la península itálica (Magna Grecia). No la
conocemos directamente, sino sólo por citas y referencias de autores muy
posteriores, gracias a las cuales se ha podido hacer una reconstrucción.

Esta ley estuvo formalmente en vigor durante toda la historia de Roma y nunca
fue derogada, aunque sí complementada y superada, de hecho, por leyes
posteriores.

“Manual de derecho romano” Luis Rodolfo Argüello


LEY DE LAS XII TABLAS.- Del derecho no escrito, consuetudinario, se
pasa en Roma al derecho escrito, cuando hacia la mitad del siglo V a. de C., en
plena época republicana, se dicta la ley de las XII Tablas, llamada también ley
o código decenviral, por haber sido redactada por un colegio de magistrados
extraordinarios, los decemviri legibus scribundis.

La primera legislación romana habría sido sin duda la Ley de las XII
Tablas, que constituyó la fuente más importante del derecho civil quiritario. Se
dictó a instancia de los plebeyos, quienes desde tiempo atrás reclamaban la
sanción de una ley escrita que diera fijeza al derecho costumbrista de la época,
mantenido en secreto por los pontífices, depositarios de su conocimiento e
interpretación. Fracasados algunos intentos para llegar al derecho escrito, la
plebe logró la creación de una magistratura extraordinaria integrada por diez
ciudadanos patricios, el decenvirato legislativo, el cual en el año 451 a. de C.
elaboró las diez primeras tablas. Como estas leyes se consideraron
incompletas, un año después se eligió un segundo decenvirato –integrado por
algunos plebeyos- que logró, con la redacción de dos tablas más, el código
decenviral.

El texto de la Ley de las XII Tablas no ha llegado hasta nosotros porque,


al parecer, fueron destruidas en el incendio de Roma por los galos. Sus normas
nos son conocidas por las referencias de historiadores antiguos como Tito
Livio, Dionisio de Halicarnaso y Plinio, o de gramáticos como Aulo Gelio y
Festo, o de analistas como Tácito. Valioso aporte para su reconstrucción han
sido las citas de los jurisconsultos romanos de la época clásica, en especial
Gayo, Ulpiano y Pomponio, y muy positiva contribución; para confirmar y
completar antiguas versiones sobre la ley, fueron los escritos del célebre
Cicerón.

La distribución de las materias de la Ley de las XII Tablas demuestra


que su innegable valor radica en haber comprendido, siguiendo la forma de
mandatos y prohibiciones breves, dentro de principios generales, todo el
derecho público y privado (fons omnis publici privatique iuris). Recogiendo las
antiguas costumbres dio forma a muchas instituciones jurídicas que el propio
derecho de Roma pulió, imprimiéndole una fisonomía definida, con su creciente
progreso y desarrollo.

Las tres primeras tablas contienen las normas del procedimiento


judiciario, el germen de un derecho procesal que se traducía, en orden al
procedimiento civil, en el sistema de las acciones de la ley. La tabla cuarta
legisla sobre el derecho de familia o más propiamente sobre los amplios
poderes del paterfamilias, jefe del núcleo familiar. La ley obligaba al padre a
matar a sus hijos deformes o monstruosos. La tabla quinta trata del régimen
sucesorio romano sobre la base de la sucesión deferida por testamento o en su
defecto por disposición de la ley. Otorga al testador la más amplia libertad para
disponer por testamento y organiza la sucesión ab intestato en atención a un
parentesco civil o agnación. La tabla sexta esboza la distinción entre propiedad
y posesión, consagrando la existencia de una propiedad exclusiva de los
ciudadanos romanos, el dominium ex iure quiritium. Crea la usucapio, forma de
adquisición del dominio por medio de la posesión continuada de las cosas
durante el plazo establecido por la ley. La tabla séptima consagra normas
sobre las relaciones de vecindad e incluye las diversas servidumbres legales,
de gran importancia en una comunidad agrícola como la Roma primitiva. A los
delitos alude la tabla octava, distinguiéndole en públicos y privados. Establece
el sistema del talión para lesiones graves y un régimen tarifario cuando se trata
de lesiones leves, diferenciando en el caso del delito de incendio, el que se
comete a sabiendas, del que es producido por descuido. Al derecho público se
refiere la tabla novena y en ella se introducen principios de derecho procesal y
penal. Sobre derecho sacro legisla la tabla décima, destacándose la
disposición que prohíbe las suntuosidades funerarias.
Las tablas undécima y duodécima, que se dictaron con posterioridad a
las diez primeras, tuvieron por fin completarlas; al menos tal había sido el
propósito al convocar el segundo decenvirato legislativo del año 450 a. de C.
según refiere la tradición romana. Encontramos en ellas, sin embargo,
disposiciones particulares, como la prohibición de matrimonio entre patricios y
plebeyos, consagrada en la tabla undécima, la regulación de la acción ejecutiva
de toma de prenda (pignoris capio) y el principio de la derogabilidad de las
leyes por la sanción de otra ley posterior, en la duodécima tabla.

Una nutrida literatura jurídica se ha ocupado de analizar hasta en los


mínimos detalles la Ley de las XII Tablas. Pais y Lambert, prestigiosos
historiadores modernos, han dudado de la cronología admitida hasta ahora
como cierta respecto de su sanción, así como del relato tradicional que da
cuenta de la redacción de ella por una comisión de magistrados del Estado,
señalando además anacronismos notorios y evidentes. Otros estudiosos han
puesto en tela de juicio la veracidad del relato que destaca que ciudadanos
notables de Roma fueron enviados a Grecia a estudiar las leyes de Solón, con
ánimo de buscar un antecedente de prestigio. No han faltado expositores que
han pretendido encontrar una exagerada influencia griega en sus instituciones,
lo cual no significa que pueda descartarse en absoluto que los decenviros
hubieran recogido algunos principios jurídicos de las ciudades griegas del sur
de Italia.

Sea cual fuere la verdad sobre estos discutibles temas, no puede


negarse el carácter verdadero y exclusivamente romano de las XII Tablas,
porque está reconocido que mediante este cuerpo legal se logró fijar el derecho
consuetudinario, dar forma definitiva a normas que aún no habían cristalizado,
introduciéndole algunos principios nuevos para conciliar los encontrados
intereses de las dos clases sociales en pugna. Esto explica la coexistencia en
la misma ley de principios arcaicos que en la época estaban ya superados,
como el derecho del acreedor a dar muerte al deudor incumpliente, la
aplicación de la ley del talión, la muerte de los hijos deformes, etc., con otros
indudablemente evolucionados para los tiempos de la sanción, cuales fueron la
diferenciación de la pena por incendio, según se debiera a malicia o a
negligencia, la consagración de la libertad testamentaria, la creación del
instituto posesión y la usucapión como modo de adquirir la propiedad, etcétera.

Aun cuando aceptemos que la ley sirvió para la vigencia de un derecho


quiritario de corte acusadamente personalista; que debía amparar al ciudadano
con exclusión del extranjero y al patricio en detrimento del plebeyo, tiene el
mérito innegable de haber sido el primer intento realizado por los romanos de
una codificación completa de sus leyes que sólo se repitió, después de un
milenio, cuando Justiniano ordenó la compilación del derecho vigente en su
época (527 a 565 d. de Cristo).
“TRATADO ELEMENTAL DE DERECHO ROMANO”
EUGÉNE PETIT
La ley de las XII tablas

Si es necesario dar crédito al relato de ciertos historiadores, los romanos


quisieron primeramente ilustrarse por el estudio de una legislación célebre
entonces: la de Grecia. Hacia el año 301, tres patricios fueron enviados a las
ciudades griegas de la Italia meridional, donde las leyes de Solón y de Licurgo
estaban en vigor y, acaso también, lo que es mucho más dudoso, hasta
Atenas. Regresaron al cabo de un año, trayendo las leyes griegas. Hermodoro,
desterrado de Éfeso, los auxilia en su misión y toma una parte importante en la
confección de la ley de las XII tablas, tanto que los romanos le elevaron una
estatua que Plinio dice existir todavía en su tiempo. La veracidad de esta
tradición ha sido debatida por la crítica moderna; pero nos parece apoyada
sobre testimonios demasiado precisos para no ser aceptada, y, por otra parte,
muchas disposiciones de la ley de las XII tablas están manifiestamente
inspiradas por las leyes griegas.

En 303, año que sigue al regreso de la legación, las magistraturas


ordinarias fueron suspendidas de común acuerdo, y todos los poderes fueron
confiados a diez magistrados patricios, elegidos en los comicios por centurias,
los decenviros, que fueron encargados de hacer la ley. Al cabo de un año
publicaron sus trabajos, escritos sobre diez tablas, que recibieron la
consagración de un voto de los comicios por centurias. Pero esta legislación
pareció insuficiente, y, en 304, se eligen otros decenviros, que redactaron dos
nuevas tablas, complemento de las diez primeras. Después, habiendo querido
mantenerse ilegalmente en el poder, fueron derribados. Entonces se
restablecen los cónsules, los tribunos y todas las antiguas magistraturas.

La ley decenviral, grabada sobre tablas de bronce o de roble, fue


expuesta en el foro. Cualquiera que haya sido la suerte de estas tablas, el texto
era todavía familiar a los jurisconsultos de fin de la República y de los primeros
siglos del Imperio; varios hicieron de ellas comentarios. Pero el contenido
auténtico de las XII tablas no ha llegado a nosotros, y no poseemos más que
los fragmentos conservados por los tratados de los jurisconsultos que han
comentado la ley de las XII tablas, sobre todo por el de Gayo, del cual han sido
insertados 18 extractos en el Digesto de Justiniano, y también por las obras de
los antiguos autores que se han ocupado de explicar ciertas expresiones de la
vieja lengua latina empleada por los decenviros. Tomando lo necesario de
estas diferentes fuentes, se ha intentado, desde el siglo XVII, reconstruir la ley
de las XII tablas, y se ha llegado a restablecer una gran parte, si no en el texto
primitivo, al menos en su significación general. También se ha probado a
colocar estos fragmentos por orden, y hallar cual había sido el objeto de cada
tabla. Mas, excepto raras indicaciones suministradas por alguno autores, este
trabajo no descansa sobre ninguna base seria, pues no está de ningún modo
probado que cada tabla haya formado un todo completo y que el contenido
haya sido determinado de otro modo que por el azar de la escritura.

Con arreglo a lo que nos queda, se ha podido comprobar que la ley


decenviral tiene un carácter esencialmente romano, y que ella no es de ningún
modo, como a veces se ha pretendido, una simple copia de las leyes griegas.
Si las prestaciones de esta legislación son indiscutibles, la mayor parte de la
ley de las XII tablas parece ser, o la obra personal de los decenviros, o más
bien la consagración de antiguas costumbres, a las cuales de este modo se las
concedió una nueva fuerza.

La ley de las XII tablas reglamentó a la vez del derecho público y el


derecho privado. Los romanos la consideraron como la fuente propia de su
derecho. Es la ley por excelencia, y todo lo que de ella deriva es calificado de
legitimun. Además las leyes posteriores no han hecho frecuentemente más que
desenvolver el derecho de las XII tablas, y jamás, hasta Justiniano, ninguna de
sus disposiciones han sido objeto de una revocación expresa. Los antiguos
autores alabaron con una admiración un poco exagerada su concisión y
sencillez. Mas es necesario reconocer que ciertas reglas tienen huellas de un
rigor excesivo, y el mismo Cicerón se considera obligado a moderar el elogio,
reconociendo que las dos últimas tablas contenían leyes inicuas. Tal legislación
estaba lejos, en efecto, de dar entera satisfacción a la legítima ambición de los
plebeyos y de otorgarles la igualdad que reclamaban. Ellos quedaban excluidos
de todas las magistraturas y les estaba prohibido contraer un matrimonio
legítimo con los patricios. Mas por grandes que fuesen las imperfecciones de la
ley de las XII tablas, realizó un verdadero progreso. En lo sucesivo, había una
ley pública, aplicable a todos, y, si es cierto que una nación está constituida
cuando tiene una legislación que rige a todos los ciudadanos, puede decirse
que la ley de las XII tablas muestra realmente la fundación de la ciudad
romana.

También podría gustarte