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Asesinato de Jane Britton: Caso sin resolver

La estudiante Jane Britton fue asesinada en su apartamento en 1969 mientras estudiaba en la Universidad de Harvard. Su cuerpo presentaba signos de agresión sexual y golpes en la cabeza. El asesino nunca fue identificado. Casi 50 años después, las pruebas de ADN extraídas de la escena del crimen coincidieron con las de Michael Sumpter, quien había muerto en 2001, resolviendo así el misterio del asesinato.

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Asesinato de Jane Britton: Caso sin resolver

La estudiante Jane Britton fue asesinada en su apartamento en 1969 mientras estudiaba en la Universidad de Harvard. Su cuerpo presentaba signos de agresión sexual y golpes en la cabeza. El asesino nunca fue identificado. Casi 50 años después, las pruebas de ADN extraídas de la escena del crimen coincidieron con las de Michael Sumpter, quien había muerto en 2001, resolviendo así el misterio del asesinato.

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Gabriela Hernández Fierro 7AM

El asesinato de la estudiante Jane Britton, de 23 años, fue un misterio que intrigó a


la policía estadounidense y a la comunidad de Cambridge, en el estado de
Massachusetts (Estados Unidos).
Britton, una alumna de postgrado en la prestigiosa Universidad de Harvard,
fue encontrada muerta en su apartamento en enero de 1969.

El cuerpo presentaba signos de agresión sexual y varios golpes en la cabeza

Britton estaba estudiando el segundo año de un posgrado en Antropología y


acababa de regresar de una temporada de investigaciones en Irán.

La joven era hija del vicepresidente del Radcliffe College, una institución de
enseñanza superior para mujeres que luego fue anexada a Harvard.

Su cuerpo fue encontrado por su novio poco después del mediodía del 7 de enero
de 1969, en su apartamento, en el cuarto piso de un edificio en Cambridge, a pocas
cuadras de la universidad.
Los exámenes toxicológicos revelaron que la estudiante no había metabolizado el
alcohol que había ingerido, lo que indica que fue asesinada poco después de
regresar al apartamento.
La autopsia reveló múltiples fracturas en el cráneo causadas por un objeto
contundente, pero el arma del crimen nunca fue identificada.

A lo largo de los años, diversas teorías y sospechosos fueron investigados y


descartados.

Como el cuerpo contenía restos de un polvo rojo oscuro, que remitía a antiguos
rituales persas de sepultura, algunos sospecharon que el crimen tenía conexión con
su investigación antropológica.

Los investigadores consultaron al laboratorio criminal de la policía estatal de


Massachusetts para saber si algún nuevo avance en pruebas de ADN podría
ayudar. Decidieron entonces examinar nuevamente el material recogido en la
escena del crimen.
En julio de 2018, el laboratorio concluyó que el ADN extraído en las últimas pruebas,
realizadas en 2017, coincidía con el de Michael Sumpter, que estaba en la base
de datos de la policía.

Pero Sumpter había muerto de cáncer en 2001. Para confirmar el resultado, los
investigadores tuvieron que localizar a su hermano y tomarle una muestra de ADN.

Según la fiscal, las pruebas descartaron al hermano como posible sospechoso, y


confirmaron la culpabilidad de Sumpter.

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