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Métodos de Transectos y Restauración de Manglares

El método de los transectos es ampliamente utilizado para medir la vegetación. Los transectos son rectángulos de diferentes tamaños que dependen del tipo de plantas a medir. Se miden parámetros como altura, abundancia y diámetro dentro de los transectos. Los transectos variables usan un número estándar de individuos en lugar de una superficie estándar.

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Métodos de Transectos y Restauración de Manglares

El método de los transectos es ampliamente utilizado para medir la vegetación. Los transectos son rectángulos de diferentes tamaños que dependen del tipo de plantas a medir. Se miden parámetros como altura, abundancia y diámetro dentro de los transectos. Los transectos variables usan un número estándar de individuos en lugar de una superficie estándar.

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TRANSECTOS
El método de los transectos es ampliamente utilizado por la rapidez con se mide y por la mayor heterogeneidad
con que se muestrea la vegetación. Un transecto es un rectángulo situado en un lugar para medir ciertos
parámetros de un determinado tipo de vegetación. El tamaño de los transectos puede ser variable y depende del
grupo de plantas a medirse (Figura 1). Por ejemplo, Gentry (1995) aplicó los transectos de 2x50 m para medir
árboles y bejucos con DAP (diámetro a la altura del pecho) mayor a 2.5 cm. Dentro de los transectos, evaluó el
número de individuos presentes, tomando nota de la altura y diámetro de cada planta. Sin embargo, este tamaño
de transecto no sería adecuado para evaluar la vegetación del sotobosque de un bosque húmedo; en este caso,
será necesario reducir el tamaño del transecto (por ejemplo a 2x4 m). Al contrario, si se quiere evaluar la
vegetación arbórea con DAP mayor a 20 cm, en un transecto de 2x50 m el número de árboles de esta categoría
sería poco representativo, lo que indica que el tamaño del transecto debe aumentarse (por ejemplo 10x50 m o
10x100 m). Los profesionales forestales, para inventariar una determinada área forestal, generalmente utilizan
transectos de 10x100 m o 20x100 m, puesto que sólo necesitan muestrear algunas especies de su interés y con
categorías de DAP mayores. En los transectos, generalmente se miden parámetros como altura de la planta,
abundancia, DAP y frecuencia.

Figura 1. Diseño de los transectos utilizados para el muestreo de la vegetación. La línea gruesa y central indica la
senda a partir de la cual se muestrea ambos lados del transecto A. El transecto A es el más grande y se utiliza para
muestrear árboles mayores de 10 cm de DAP (puede ser de 10x100 m). Los transectos B generalmente son de
tamaños menores (por ejemplo: 4x25 m) y sirven para muestrear árboles menores a 10 cm de DAP y mayores a 2
m de altura. Los transectos C son de tamaño mucho menor (por ejemplo: 1x4 m, 2x5 m) y sirven para muestrear
hierbas y arbustos menores a 2 m de altura. A medida que se va reduciendo el área de muestreo, se debe
aumentar el número de muestras.
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Transectos variables
Este método es una variante de los transectos y fue propuesto por Foster et al. (1995), para realizar evaluaciones
rápidas de la vegetación. Este método tiene como base muestrear un número estándar de individuos en vez de una
superficie estándar y no requiere tomar medidas precisas de los datos. El método consiste en muestrear un número
determinado de individuos a lo largo de un transecto con un ancho determinado y el largo definido por el número
estándar de individuos a muestrearse. Con este método, se pueden muestrear todas las plantas o clases de plantas,
separadas por formas de vida (árboles, arbustos, bejucos, hierbas, epífitas), familias (por ejemplo; palmeras), o
individuos de una sola especie. También, se puede hacer agrupaciones por estratos (plantas del dosel, del estrato
alto, del estrato medio, del sotobosque). Para considerar el número de plantas a muestrear, se debe tomar en cuenta
que usualmente es mejor hacer muchos muestreos pequeños que pocos muestreos grandes. Foster et al.(1995)
mencionan que 50 individuos de muestreo para cada clase de plantas puede ser un número adecuado, con el cual se
pueden hacer varios muestreos representativos en un solo día. El ancho del transecto es variable y depende de la
clase de plantas y la densidad de individuos. Por ejemplo, si se quiere muestrear árboles, en bosques densos el ancho
del transecto será menor, mientras que en áreas quemadas o pastoreadas (pocos árboles) tendrá que aumentarse.
Para árboles medianos (10-30 cm DAP), el ancho puede variar de 10 a 20 m y para los arbustos, árboles pequeños
(1-10 cm DAP) y hierbas, la anchura puede ser de 1 a 2 m.

Metodología

El establecimiento del manglar está determinado por diversos factores ambientales como el clima, el período de
inundación o hidroperíodo (frecuencia y duración de la inundación de cierta área), la disponibilidad de
nutrientes provenientes de los ríos, del manto freático y de los escurrimientos terrestres, la salinidad
intersticial y del agua, la luminosidad, el oleaje y corrientes, el viento, el tipo de suelo, las enfermedades y la
herbivoría; así como por impactos negativos directos derivados de la actividad humana, como la ampliación de la
frontera agropecuaria y acuícola, los asentamientos humanos, portuarios y turísticos, la extracción excesiva de
madera, la construcción de bordos y canales interiores, los tapas y sierras, así como también los impactos indirectos
como la erosión de suelos de la cuenca, la construcción de presas, la desviación de ríos, la apertura/clausura total o
parcial de bocas, ríos y arroyos por escolleras y bordos y la contaminación del agua. En general, los trabajos de
restauración de manglar se han enfocado principalmente a la reforestación, a la restauración de la hidrología original
ya la combinación de ambas. programas de restauración de manglares se han realizado en diversos países del Sureste
de Asia (Field, 1996), el Caribe (Lewis, 1979), América Latina (Sánchez-Páez et al., 2000) y en particular en
Florida, EUA (Lewis, 1979; 1982) por diferentes razones: para el uso del recurso maderable, la recuperación y el
restablecimiento del hábitat original, el apoyo a las pesquerías, como barrera contra la erosión e impacto por
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huracanes, por razones legales, por ser refugio de flora y fauna silvestre local y migratoria, así como de especies
amenazadas o en peligro de extinción, o por su valor estético y cultural.

Para la restauración de esta área se proponen las acciones siguientes:

• Eliminación de secciones de los canales y diques en los tramos donde se requiera y en la totalidad de las
camaroneras abandonadas, esto garantiza el restablecimiento de la circulación y los flujos de agua. • Apertura de
los canales naturales. • Limpieza de los canales y aumento de los mismos donde se requiera. • Cierre paulatino de
los canales artificiales cuyo drenaje afecte al manglar.

• Eliminación de vertederos de las camaroneras y de demás por constituir una fuente de contaminación y causa de
deterioro del manglar.

• El proceso de restauración debe contemplar: - La ejecución de acciones que conlleven la restitución al sistema de
las condiciones ecológicas semejantes o cercanas a las originales, que generalmente es la alteración de las
condiciones hidrológicas. - Evaluar la posibilidad real de que los propágulos o semillas lleguen a los sitios de
restauración, con su consiguiente seguimiento o monitoreo.

• Se realizará la siembra de propágulos de mangle solamente cuando no existan posibilidades de llegada de


propágulos.

• Se debe tener en cuenta la tolerancia a la salinidad y las estrategias adaptativas y regenerativas de las especies
arbóreas que conforman los bosques de mangles.

• El proceso de restauración debe contemplar el seguimiento de su desarrollo y evolución en el tiempo (monitoreo).

Los pasos a seguir para la restauración del manglar son:

• Reforestación

• Establecimiento de Vivieros

• Restauración del hidroperiodo (mareas) y el microrelieve de las costas

• Control de la salinidad intersticial

• Acreción natural y artificial


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Reforestación

Ha sido y sigue siendo la actividad dominante para la restauración de los manglares. Se puede dividir en tres grupos:
la directa de propágulos y/o plántulas, la reforestación con plántulas de vivero y con frecuencia se recurre a la
combinación de ambas. La reforestación directa en zonas de manglar perturbado es factible cuando las condiciones
ambientales no han sido modificadas, sin embargo, se debe tener en cuenta que la distribución de los propágulos y
plántulas, en términos de áreas inundadas por mareas, en algunas ocasiones no corresponden a la distribución de
los adultos, como se verá más adelante. La reforestación con plantas de vivero tiene las ventajas de dar una mayor
probabilidad de sobrevivencia respecto a las plántulas sembradas directamente y, por lo tanto, se puede realizar una
plantación de menor densidad pero con la desventaja de incrementar los costos por los gastos de mantenimiento del
vivero. Cuando se utilizan plántulas de vivero, es importante preadaptarlas a condiciones similares al sitio donde se
piensa sembrar (en particular la salinidad), para garantizar una mayor sobrevivencia (Flores-Verdugo, et al., 2004).
En estudios de reforestación de manglares en México, la sobreviviencia es muy baja para plántulas silvestres de un
año, trasplantadas sin sedimento, en particular para el género de Rhizophora spp. y ligeramente mayor para
Avicennia spp. En comparación con la plantación directa de propágulos de R. mangle, donde la sobrevivericia es
superior y de plántulas de vivero de un año de edad de R. mangle y A. germinans (Pulver 1975; Bohórquez y Prada
1988; Agraz-Hernández¡ 1999). En general la tasa de crecimiento en el primer año es lenta comparada con los años
posteriores. La distancia entre plántulas es un factor determinante para el crecimiento óptimo. Otra forma de reducir
la densidad y asegurar una mayor sobrevivencia es con plantas generadas por reproducción vegetativa (acodos y
esquejes). A través de este medio se pueden formar plantas de varios tamaños con individuos que empiezan a
reproducirse al año (Benítez-Pardo et al 2002). Establecimiento de Viveros de Manglar

Los proyectos de reforestación frecuentemente combinan las actividades de reforestación directa con propágulos
plántulas y con plántulas de un vivero transitorio (Field, 1976; Sánchez-Páez, et al, 1998; 2000). Se recomienda
instalar las plántulas a una altura de 60 a 100 cm por arriba del suelo para evitar la herbivoría por cangrejos (Uca
spp.) y otros organismos; sin embargo, esto podría incrementar los costos. Por otro lado, los propágulos y plántulas
pueden llegar a ser infestados por larvas de insectos (escarabajos y taladradores) de las familias de los Scarabaeidae
y Scolitydae. SánchezPáez et al. (1998) reporta una mortalidad de sólo 9% por plagas de insectos, aunque pueden
generar plantas con crecimiento deficiente, por lo que recomiendan regarlas con agua ligeramente salina. Estos
insectos son comunes en suelos donde la influencia de aguas marinas es nula, por lo que se pueden considerar
oportunistas, favorecidos por las condiciones del vivero.
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El hidroperíodo (mareas) y la microrelieve de las costas

La reforestación ha sido la actividad preponderante para la restauración de manglares, pero en la mayoría de los
casos se han realizado de manera empírica sin considerar el hidroperíodo, lo que ha llevado a algunos fracasos o a
rendimientos muy bajos. Reyes y Tovilla (2002) reportan una mortalidad de 61.2% de una plantación directa con
propágulos de manglar rojo y lo atribuyen a que las plántulas no estuvieron bajo condiciones de inundación por
largo tiempo, en cierta temporada del año. En el caso de la restauración hidrológica, el hidroperíodo es muy
importante para los manglares, tanto para la reforestación como para la restauración y más recientemente para la
creación de nuevas áreas para forestación natural o inducida de manglar. Los diferentes tipos de humedales costeros
están condicionados en gran medida por el hidroperíodo y la salinidad del agua. En los ecosistemas de manglar, el
hidroperíodo va a estar determinado principalmente por la influencia de las mareas y las pequeñas variaciones en
su topografía (microtopografía) y, en segundo término, por las inundaciones provocadas temporalmente por los ríos
y escurrimientos terrestres de la región (Flores-Verdugo el al., 1995; Rico y Palacios, 1996; Agraz-Hernández,
1999). El conocimiento de la microtopografía de los manglares nos permite determinar la distribución de sus
diferentes tipos, las áreas potenciales de restauración, así como la ampliación o creación de nuevas áreas para
determinado tipo de humedal (Lewis, 1982). La frecuencia y el período de inundación son factores determinantes
para la ausencia o presencia de los manglares. Las diferentes especies de mangle tienen distintas preferencias de
inundación. La presencia de una u otra especie, así como su extensión en un sitio determinado, lo definen unos
cuantos centímetros de diferencia topográfica. Las plántulas de cada especie de mangle tienen una distribución de
inundación aún más restringida que los adultos. Agraz-Hernández (1999) observó una clara zonación entre las
diferentes especies de mangle respecto al nivel de las mareas y a la salinidad intersticial. Es interesante el caso de
la localidad mexicana de Boca Cegada (Nayarit), donde mediante fotografías aéreas, se observó una zona con
manglares adyacente a una marisma; la misma que en fotografías aéreas de 1970 estaba desprovista de vegetación.
Esto sugiere como hipótesis que la marisma recibió un aporte significativo o varios aportes graduales de sedimentos,
que elevaron el nivel del suelo (acreción vertical) a niveles adecuados para su colonización por manglares
(FloresVerdugo et al.,1995).

Control de la salinidad intersticial

Corresponde a la salinidad del agua en los sedimentos y es otro factor que influye en la zonación y el grado de
desarrollo de los manglares. Cuando ésta es superior a los 70 ups, provoca la disminución del desarrollo del manglar
llegando a causar su muerte (Cintrón-Molero y ShaefferNovelli, 1983). Aunque está ampliamente reconocido que
las condiciones óptimas de crecimiento de las diferentes especies de mangle, en general, son entre 10 Y 20 ups,
algunos autores han encontrado que las diversas especies de manglar tienen diferente grado de tolerancia a las altas
salinidades siendo el mangle negro, A. germinans, el más tolerante a las salinidades altas, seguido por el mangle
rojo, R. mangle y el mangle blanco, L. racemosa. Esta última especie tiene preferencia por las salinidades menores
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a la marina menor a 35 ups. A salinidades demasiado elevadas (> 70 ups), A. germinans crece como matorral
(Cintrón-Molero y Shaeffer-Novelli, 1983; López-Portillo y Ezcurra, 1989; Flores-Verdugo, 1995). Agraz-
Hernández (1999) reporta la presencia de matorrales de A. germinans dentro del rango de distribución topográfica
de la misma especie con árboles maduros pero en suelos hipersalinos.

Acreción natural y artificial

Existen regiones con elevada sedimentación que relativamente en poco tiempo llegan a tener los niveles
topográficos óptimos (acreción natural) para el establecimiento de manglares, de forma natural o con plantaciones
inducidas (Siddiqi y Khan, 1996). Por otro lado, se pueden inducir acreciones artificiales con ayuda de alguna
barrera contra el oleaje y las corrientes, que estimulan la sedimentación y protegen a las plántulas al reducir la
energía erosiva de estos factores. El establecimiento de las plántulas de mangle, como en el caso anterior, puede ser
de forma natural o inducida con una forestación de baja densidad. Otra estrategia que se utiliza con relativa
frecuencia para acreciones artificiales consiste en la construcción de plataformas o isletas, utilizando el material de
relleno proveniente de dragados u otras fuentes, confinados mediante algún tipo de barrera (tablas o malla geotextil)
o la construcción de canales en las marismas, en cuyos márgenes se construyen plataformas de mareas para el
establecimiento natural o inducido de manglares u otros humedales. Los canales con plataformas adyacentes son
conocidos como unidades de forestación y cumplen con una doble función: se obtiene material para la construcción
de las terrazas y se permite la entrada de la marea que reduce la salinidad de los suelos hipersalinos. Esta estrategia
sólo se aplica en marismas cuyo nivel del suelo está por abajo del nivel de los manglares (Flores-Verdugo, el al.
1995; Agraz-Hernández, 1999). Además de la utilización de los dragados para isletas y plataformas, parte de este
material se puede emplear en las márgenes de los canales dragados para la navegación, para estabilizar los
sedimentos y para aumentar la vida media del canal (Benítez-Pardo, 2003). La construcción de canales de pequeñas
dimensiones o la revitalización hidráulica de que permita al ingreso y recambio de aguas con las mareas son
efectivas para restablecer las condiciones hidrológicas adecuadas para los manglares tipo cuenca o matorral
(Sánchez-Páez et al., 1998; 2000). En Florida, la construcción de un puente bloqueó parcialmente la entrada de
mareas a una zona de manglares. Al reducirse la fuerza de las mareas en la parte terminal del sistema hidrológico,
las venas de mareas fueron invadidas por los propios manglares, bloqueando el flujo de agua hacia los manglares
del interior. En consecuencia, se procedió a rehabilitar los canales de mareas para la recuperación de los manglares
(Lewis, 1982). En estudios en el estero de Urías (Sinaloa-México), se construyeron dos plataformas experimentales
dentro de un perímetro de tablas de madera que fueron rellenadas con sedimento del mismo banco. Una de las
plataformas se rellenó a la altura de R. mangle y la otra a la de A. germinans. La altura de las plataformas se mantuvo
al mismo nivel topográfico del suelo de los manglares adultos aledaños de ambas especies mediante una manguera
de nivel (García-Márquez, 1984). En las plataformas fueron instaladas plántulas de ambas especies en sus
correspondientes niveles. Se encontró un crecimiento significativamente mayor en estas plántulas respecto a las
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plántulas control dentro del bosque de manglar, y no hubo diferencia significativa en el crecimiento entre ambas
especies en las plataformas. E sto se atribuyó a las condiciones de luminosidad más limitadas para las plántulas
dentro del bosque, en comparación con las plántulas en las plataformas. Aunque Smith y Snedaker (1995)
mencionan el efecto negativo de los rayos ultravioleta en las plántulas de R. mangle; el manglar es conocido como
un vegetal que demanda buenas condiciones de luminosidad en comparación con otros vegetales como los del
sotobosque (Agraz-Hernández, 1999). Un método relativamente nuevo de acreción artificial diseñado para el
mangle rojo R. mangle fue desarrollado por Riley y Salgado-Kent (1999) y consiste en el uso de tubos de plástico
PVC de 1.5 pulgadas de diámetro, con una ranura a todo lo largo, rellenados con sedimento hasta la altura
correspondiente al suelo del manglar. Este método tiene ventajas adicionales como la de proteger a la plántula de
la abrasión por corrientes, oleaje y detritus; requerir menor cantidad de sedimento que las plataformas; protege a la
plántula de los rayos ultravioletas y de la herbivoría de macroinvertebrados y vertebrados; así como estimular su
crecimiento vertical. Sin embargo, el uso de PVC ha sido fuertemente cuestionado por no ser biodegradable, por lo
que estos autores recomiendan la remoción del mismo una vez que la plántula ha enraizado. Los rellenos para la
creación de isletas artificiales para forestación con manglar están desplazando a bajos de mareas, proceso definido
como "conversión de hábitat". Los bajos de mareas de arena o limo-arcilla pueden ser ecosistemas productivos que
proveen de un importante hábitat para invertebrados, algunos de importancia comercial como bivalvos y cangrejos,
así como áreas de alimentación de aves playeras migratorias, por lo que se requiere de un dictamen ambiental para
determinar los impactos potenciales sociales y al ambiente.
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MAPA DE TRANSECTOS REALIZADOS IN SITU

El área de estudio se encuentra dentro de la reserva de la Reserva de Producción de Fauna Manglares El Salado,
justamente detrás de las camaroneras que se encuentran en operación. Cabe destacar que el manglar se ha visto
afectada por el cultivo de camarón que ha sido desarrollada su producción dentro de los límites de esta reserva.
Este estudio se basó en el análisis de tres transectos de con una separación de 15m por transecto y 10m de
distancia entre puntos dentro de cada transecto, en cada punto se trazó un radio de 1.5m para levantamiento de
muestras vegetales y suelo para su posterior análisis.

Como se puede observar en el mapa, se utilizó la metodología de transectos. Se realizaron tres transectos que
conforman una parcela con un área de 1462 m2. Está localizada al noroeste del estuario del Golfo de Guayaquil y
al suroeste de la ciudad de Guayaquil.

Se presenta un reconocimiento del área de estudio mediante la identificación de su estructura vegetal y fauna en
la reserva ecológica Manglares del Salado, ubicada ( Ubicación dentro de la provincia en letras :v xd ) . que se ha
visto afectada por el cultivo de camarón que ha sido desarrollada su producción dentro de los límites de esta
reserva. Este estudio se basó en el análisis de tres transectos de con una separación de 15m por transecto y 10m
de distancia entre puntos dentro de cada transecto, en cada punto se trazó un radio de 1.5m para levantamiento
de muestras vegetales y suelo para su posterior análisis. Se registraron ( 5 especies en el punto uno, distribuidas
en 3 generos y 2 familias botánicas esto falta por aun no se ha idectificado las especies por puntos ), los valores
estructurales fueron similares en los siguientes punto a diferencia del punto 4 don de resaltaron las especies con
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mayor importancia ecológica respectivamente como lo son ( nombre de los mangle en el punto 3, 4 ) la variación
es de estructuras vegetales es debido al uso del suelo, la actual dinámica en el marco de un paisaje fragmentado,
en los cuales se ha establecido efectos de borde y principio de sucesión secundaria, que con medidas de manejo
que promuevan la diversidad endémica se pueda llegar en menos tiempo una restauración ecológica.

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