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Lecturas Memoria de María Madre de La Iglesia

El documento presenta las lecturas para la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. La primera lectura describe a Eva como la madre de todos los vivientes y la segunda habla de María junto a los apóstoles en oración. El Evangelio relata el momento en que Jesús le encarga a Juan el cuidado de su madre desde la cruz.
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El documento presenta las lecturas para la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. La primera lectura describe a Eva como la madre de todos los vivientes y la segunda habla de María junto a los apóstoles en oración. El Evangelio relata el momento en que Jesús le encarga a Juan el cuidado de su madre desde la cruz.
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Lunes después del Pentecostés

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA


Memoria

Las lecturas de esta memoria son propias.

PRIMERA LECTURA

La madre de todos los vivientes.

Lectura del libro del Génesis 3, 9-15. 20

Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido,
el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó, “¿Dónde estás?”
Éste le respondió, “Oí tus pasos en el jardín;
y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”.
Entonces le dijo Dios, “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo?
¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?”

Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera


me ofreció del fruto del árbol y comí”.
El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?”
Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí.”
Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
“Porque has hecho esto,
serás maldita entre todos los animales
y entre todas las bestias salvajes.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza,
mientras tú tratarás de morder su talón”.

El hombre le puso a su mujer el nombre de “Eva”,


porque ella fue la madre de todos los vivientes.
Palabra de Dios.
O bien:

Perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14

Después de la ascensión de Jesús a los cielos,


los apóstoles regresaron a Jerusalén
desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad
lo que se permite caminar en sábado.
Cuando llegaron a la ciudad,
subieron al piso alto de la casa donde se alojaban,
Pedro y Juan, Santiago y Andrés,
Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo,
Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el Cananeo
y Judas, el hijo de Santiago.
Todos ellos perseveraban unánimes en la oración,
junto con María, la madre de Jesús,
con los parientes de Jesús y algunas mujeres.

Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 87 (86), 1-2. 3 y 5. 6-7

R. (3) ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;


y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

¡Qué pregón tan glorioso para ti,


ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: “Uno por uno,
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado”.

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:


“Éste ha nacido allí”.
Y cantarán mientras danzan:
“Todas mis fuentes están en ti”.

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

ALELUYA

R. Aleluya, aleluya.

¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor,


oh, dichosa Madre de la Iglesia,
que avivas en nosotros
el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!

R. Aleluya.
EVANGELIO

Ahí está tu hijo. – Ahí está tu madre.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-34

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,


la hermana de su madre, María la de Cleofás,
y María Magdalena.
Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,
Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”.
Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”.
Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término,
para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”.
Había allí un jarro lleno de vinagre.
Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo
y se la acercaron a la boca.
Jesús probó el vinagre y dijo:
“Todo está cumplido”,
e inclinando la cabeza, entrego el espíritu.

Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,


para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,
porque aquel sábado era un día muy solemne,
pidieron a Pilato que les quebraran las piernas
y los quitaran de la cruz.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno
y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús.
Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto,
no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza
e inmediatamente salió sangre y agua.

Palabra del Señor.

La memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, fue inscrita en el Calendario Romano General por decreto de la Congregación del Culto Divino y
la Disciplina de los Sacramentos el 11 de febrero de 2018 (Prot. n. 10/18); los textos ad interim del Leccionario están publicados por la autoridad del Comité para el
Culto Divino, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.
Leccionario I © 1976 Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Leccionario II © 1987 Comisión Episcopal de Pastoral
Litúrgica de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Leccionario III © 1993 Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Uso con permiso. Todos derechos reservados.
Extractos de Misas de la Virgen María – II. Leccionario © 1987 Conferencia Episcopal Española. Todos los derechos reservados.

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