EL ALACRÁN
Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió
sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.
Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de
nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez
el alacrán lo picó.
Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:
"Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente
sacarlo del agua lo picará?".
El maestro respondió:
"La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es
ayudar".
Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua
y le salvó la vida.
No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.
Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.
UN CUENTO DE OSHO
En un bosque cerca de la ciudad vivían dos vagabundos. Uno era ciego y otro cojo;
durante el día entero en la ciudad competían el uno con el otro.
Pero una noche sus chozas se incendiaron porque todo el bosque ardió. El ciego
podía escapar, pero no podía ver hacia donde correr, no podía ver hacia donde
todavía no se había extendido el fuego. El cojo podía ver que aún existía la
posibilidad de escapar, pero no podía salir corriendo - el fuego era demasiado
rápido, salvaje- , así pues, lo único que podía ver con seguridad era que se
acercaba el momento de la muerte.
Los dos se dieron cuenta que se necesitaban el uno al otro. El cojo tuvo una
repentina claridad: "el otro hombre, el ciego, puede correr, y yo puedo ver".
Olvidaron toda su competitividad.
En estos momentos críticos en los cuales ambos se enfrentaron a la muerte,
necesariamente se olvidaron de toda estúpida enemistad, crearon una gran
síntesis; se pusieron de acuerdo en que el hombre ciego cargaría al cojo sobre sus
hombres y así funcionarían como un solo hombre, el cojo puede ver, y el ciego
puede correr. Así salvaron sus vidas. Y por salvarse naturalmente la vida, se
hicieron amigos; dejaron su antagonismo.
Zorba está ciego- no puede ver-, pero sabe bailar, cantar, regocijarse. Buddha ve,
pero él solo puede ver, pero no puede bailar, no puede cantar ni regocijarse.
Ya es hora.
...El mundo está en llamas.
La vida de todos está en peligro.
El encuentro del Zorba con el Buddha puede salvar a toda la humanidad.
Su encuentro es la única esperanza.
PROBLEMA
El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un Monasterio Zen.
Cierto día, el Guardián murió y fue preciso substituirlo.
El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de
trabajar directamente a su lado.
Voy a presentarles un problema, dijo el Gran Maestro, y aquél que lo resuelva primero,
será el nuevo guardián del Templo.
Terminado su corto discurso, colocó un banquillo en el centro de la sala; encima estaba un
florero de porcelana seguramente carísimo, con una rosa roja que lo decoraba.
Éste es el problema, dice el Gran Maestro; - resuélvanlo -.
Los discípulos contemplaron perplejos el "problema", por lo que veían los diseños
sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor.
¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?
Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el "problema", hasta
que uno de los discípulos se levantó, miró al Maestro y a los alumnos, caminó
resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.
- ¡Al fin alguien que lo hizo! - exclamó el Gran Maestro - ¡Empezaba a dudar de la
formación que les hemos dado en todos estos años!.
Usted es el nuevo guardián. Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó: - Yo
fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un "problema". No importa cuán bello y
fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado.
Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor
que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos
en recorrerlo porque nos trae confort... "Solo existe una manera de lidiar con un
problema": atacándolo de frente.
En esas horas, no se puede ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto
acarrea consigo.
Recuerda que un problema, es un problema. No tiene caso tratar de "acomodarlo" y
darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa más que "UN PROBLEMA".
Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo que vale la pena en la
vida.
¡No huyas de él... acaba con él!.
LA VIDA ES UNA CAJITA DE
SORPRESAS
La historia dice que hace algún tiempo un hombre castigó a su hija de 5 años de
edad por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver que era muy caro. El
dinero estaba escaso y él se enojó aun más cuando la niña pegó el papel dorado
para decorar un caja y ponerla debajo del árbol de Navidad. Sin embargo, la niñita
le trajo la caja de regalo a su padre la mañana siguiente y le dijo: "Esto es para
ti, papito".
El padre estaba avergonzado por su anterior reacción exagerada, pero su enojo
apareció de nuevo cuando encontró que la caja estaba vacía.
Le habló a su hija de una manera recia: "¿No sabes, jovencita, que cuando das un
regalo a alguien, se supone que debe haber algo dentro del paquete?".
La niñita lo miró con lágrimas en sus ojos y le dijo: "Oh, papito, no está vacía. Le
puse besitos hasta que se llenó"...
El padre estaba deshecho. Cayó de rodillas y abrazó a su pequeña hija, y le rogó
que lo perdonara por su enojo innecesario.
Un accidente le quitó la vida a la niña solo un poco tiempo después, y se dice que
el papá conservó la caja dorada junto a su cama por todos los años que le
quedaron de vida. Y cuando él estaba desanimado o enfrentaba problemas difíciles,
abría la caja y tomaba un beso imaginario y recordaba el amor que la niña había
puesto ahí.
¡VA PARA TODAS, PERO
ESPECIALMENTE
PARA MI MAMÁ!
Cuando el Señor hizo a la mujer, era su sexto día de trabajo haciendo horas
extras... Un Ángel apareció y dijo: "¿Por qué pasas tanto tiempo en ésta?
Y el Señor le contestó diciendo: "¿Has visto el formulario de especificaciones que
tiene?
Tiene que ser completamente lavable, pero no plástica; tiene 200 partes movibles,
todas reemplazables; funciona con café y restos de comida; tiene un regazo en el
que caben 2 niños al mismo tiempo, pero que desaparece cuando se incorpora;
tiene un beso que puede curar cualquier cosa, desde una rodilla raspada hasta un
corazón roto, y tiene 6 pares de manos."
El Ángel estaba sorprendido de todos los requerimientos que traía.
"¡Seis pares de manos! ¡No puede ser!" - Dijo.
El Señor contestó -"No, el problema no son las manos. ¡Son los 3 pares de ojos
que las madres deben tener!"
"¿Todo esto en el modelo estándar?", preguntó el Ángel.
El Señor movió la cabeza en señal de asentimiento.
"Si, un par de ojos son para que puedan ver a través de una puerta cerrada y
preguntarle a sus niños qué están haciendo, a pesar de que ella ya lo sabe. Otro
par de ojos va en la parte de atrás de su cabeza, para ver lo que necesita saber,
aunque nadie piense que lo necesita. Y el tercer par está en la parte de adelante
de su cabeza. Buscan a los niños perdidos y les dicen que ella comprende y los
ama sin decir ni una sola palabra".
El Ángel trató de detener al Señor. "Esto es demasiado trabajo para un solo día,
mejor espera hasta mañana para terminar".
"Pero no puedo", protestó el Señor. Estoy tan cerca de terminar esta creación por
lo que está muy cerca de mi corazón. Se cura a sí misma cuando está enferma y
puede alimentar a una familia con una hamburguesa y puede hacer que un nene
de 9 años se quede bajo la ducha"
El Ángel se acercó y tocó a la mujer "Pero la has hecho tan suave, Señor"
"Ella es suave", asintió el Señor " pero también la hice fuerte.
"No tienes ni idea de lo que puede resistir o lograr"
"¿Podrá pensar?", preguntó el Ángel.
El Señor respondió -"No tan sólo será capaz de pensar, sino también de razonar y
negociar."
El Ángel notó algo, se estiró y tocó la mejilla de la mujer.
"Oh, parece que este modelo tiene una pérdida. Le dije que estaba tratando de
poner demasiadas cosas".
"Esa no es una pérdida" - Objetó el Señor -"Eso es una lágrima".
"¿Y para qué son las lágrimas?" - Preguntó el Ángel.
El Señor dijo, "La lágrima es la forma en que ella expresa su alegría, su pena, su
desilusión, su soledad, su dolor y su orgullo"
El Ángel estaba impresionado. "Eres un genio, Señor" “¡¡Pensaste en todo, ya que
las mujeres son en verdad asombrosas!!"
Las mujeres tienen fuerzas que asombran a los hombres.
Llevan a los hijos, sobrellevan dificultades, llevan pesadas cargas pero se aferran a
la felicidad, amor y alegría.
Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar.
Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas.
Pelean por lo que creen. Se sublevan contra la injusticia.
No aceptan un "no" por respuesta cuando creen que existe una solución mejor.
No se compran zapatos nuevos, pero a sus hijos sí.
Acompañan al médico a un amigo asustado.
Aman incondicionalmente.
Lloran cuando sus hijos sobresalen y ovacionan a sus amigos cuando triunfan. Se
les rompe el corazón cuando un amigo muere.
Sufren cuando pierden a algún miembro de la familia, pero son fuertes cuando no
hay de dónde más sacar fuerzas.
Saben que un abrazo y un beso puede sanar un corazón roto.
Las mujeres vienen en todos los tamaños, colores y formas.
Manejan, vuelan, caminan o te mandan e-mails para decirte cuánto te quieren.
El corazón de las mujeres es lo que hace el mundo girar!
Las mujeres hacen más que dar a luz.
Ellas traen alegría y esperanza. Compasión e ideales.
Las mujeres tienen un montón de cosas que decir y para dar.
Sí, el corazón de la mujer es asombroso!
¡¡¡Va para todas, pero especialmente va para mi mamá!!!
EL CORAZÓN PERFECTO
Hay quienes tienen un corazón perfecto... Y todavía lo presumen como si fuera una
gracia.
Un día un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el
corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron
que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños.
Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto.
Al verse admirado, el joven se sintió aún más orgulloso, y con mayor fervor
aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
De pronto, un anciano se acercó y dijo: "Porqué dices eso, si tu corazón no es ni
tan aproximadamente hermoso como el mío?"
Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si
bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde
faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no encajaban
perfectamente en el lugar, pues se veían bordes irregulares en su alrededor.
Es más; había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de
la gente se sobrecogió - ¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?,
pensaron.
El joven contempló el corazón del anciano y, al ver su estado desgarbado, se echó
a reír.
"Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... El mío es
perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."
"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me
involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué
todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de
aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo,
que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales,
quedaron los bordes -por los cuales me alegro- porque al poseerlos me recuerdan
el amor que hemos compartido."
"Hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero
esa persona no me ofreció a cambio un poco del suyo. De ahí quedaron los huecos
-dar amor es arriesgar- pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al
haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la
esperanza que, algún día, tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado en mi
corazón."
"Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"
El joven permaneció en silencio. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al
anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El
anciano lo recibió y lo colocó en su corazón; luego, a su vez, arrancó un trozo del
suyo, ya viejo y maltrecho, y con el tapó la herida abierta del joven.
La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos,
se notaban los bordes.
El joven miró su corazón, que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso
que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.
¡Vive Mejor!
Haz como los pájaros: comienza el día cantando.
La música es alimento para el espíritu.
Canta cualquier cosa, canta desafinando, pero canta.
Cantar dilata los pulmones y abre el alma para todo lo bueno que la vida le ofrece.
Si insistes en no cantar, por lo menos escucha mucha música y déjate llevar por
ella.
Ríete de la vida, ríete de los problemas, ríete de ti mismo.
La gente comienza a ser feliz cuando es capaz de reírse de sí misma.
Ríete de las cosas buenas que te suceden.
Ríete abiertamente para que todos se puedan contagiar de tu alegría.
No te dejes abatir por los problemas.
Si procuras convencerte de que estás bien,
vas a terminar convenciéndote de que realmente lo estás,
y cuando menos lo pienses te vas a sentir realmente bien.
El buen humor, así como el mal humor, se contagian.
¿Cuál de ellos vas a escoger?
Si estás de buen humor, las personas a tu alrededor
también lo estarán y eso te dará más fuerza.
Lee cosas positivas.
Lee buenos libros, lee poesía, porque la poesía es el arte de aceitar el alma.
Lee romances, historias de amor, o cualquier cosa
que reavive tus sentimientos más íntimos, y más puros.
Practica algún deporte.
¡El peso de la cabeza es muy grande y tiene que ser contrabalanceado con algo!
Además te vas a sentir bien dispuesto, más animado, más joven.
Encara tus obligaciones con satisfacción.
Es maravilloso disfrutar lo que se hace.
Pon amor en todo lo que está a tu alcance.
Cuando te propongas hacer algo, ¡métete de cabeza!
No dejes escapar las oportunidades que la vida te ofrece, no vuelven.
No eres tú que está pasando, son las oportunidades que dejaste ir.
Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra ella.
Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos.
No dejes que tus problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible.
Habla, conversa, explica, discute y perdona: el silencio mata.
Exterioriza todo, deja que las personas sepan que las estimas,
que las amas, que las necesitas.
¡Amar no es vergüenza, por el contrario, es lindo!
Vuelve a las cosas puras, dedícate a la naturaleza.
Cultiva tu interior y ella hará que brote belleza de todos tus poros.
No seas aburrido... ¡Tú puedes! ¡Todos podemos!
Entonces ... ¡¡¡Vamos!!!
¡VIVE MEJOR!
CONSEJOS
1. Desaparece de tu mente todos los números no-esenciales. Esto incluye tu Edad,
Peso y Altura. Deja que tu médico se preocupe por ellos, para eso le pagas.
2. Mantén solo amigos alegres. Los cascarrabias te detienen, si realmente
necesitas uno, probablemente tengas un miembro de tu familia que pueda llenar
esa necesidad.
3. Continua aprendiendo. Aprende más sobre la Computadora, Manualidades,
Jardinería, lo que sea... Nunca dejes al cerebro ocioso, un cerebro ocioso es
morada del demonio... y el nombre de ese demonio es Alzheimer.
4. Disfruta las cosas simples. Cuando tus hijos son pequeños, son pocos lujos los
que te puedes dar. Cuando están en la Universidad, son pocos lujos los que te
puedes dar. Cuando se han ido y estas retirado, son pocos lujos los que te puedes
dar.
5. Ríe mucho, largo y tendido. Ríe hasta que se te vaya el aliento. Ríe tanto que la
gente te pueda encontrar en un lugar distinguiendo tu risa.
6. Llora cuando haya que llorar... Las lágrimas son naturales, súfrelo, laméntalo,
recuérdalo y luego sigue adelante. La única persona que estará con nosotros toda
nuestra vida, seremos nosotros mismos.
7. Rodéate de lo que quieres, ya sea de tu familia, mascotas, recuerdos, música,
plantas, hobbies, lo que sea... Tu Casa es tu refugio.
8. Celebra y disfruta tu salud, cuida de ella. Si es buena, consérvala. Si es
inestable, mejórala. Si está más allá de cualquier mejora, pide ayuda.
9. No te enrolles en un viaje de culpa... lo que pasó, ya está en el pasado. Toma
mejor un viaje a otro país, al centro comercial o a un pueblo cercano, pero NO
adonde te lleve la culpa. No te arrepientas de nada. Aprende de la experiencia y
sigue adelante.
10. Dile a las personas que amas, que las amas, en toda oportunidad.
Recuerda, la Vida no se mide por el número de respiros que damos, sino por los
momentos que nos quitan el aliento.
Cada minuto de enojo son sesenta segundos perdidos de felicidad.
DESDE MI BARCA EN RETIRADA
No pretendo ser perfecto, pero sí quisiera ser un viejo que no saque de quicio a
todo el mundo, que no exaspere a los demás.
No aspiro a ser un santo, pero sí una anciano que no se crea infalible, ni viva de
quejas y temores.
No pretendo cambiar a estas alturas mis patrones de vida, pero sí convertir los
años en espíritu y que fluya la dulzura; convertir las canas en acierto y que fluya el
consejo; convertir las arrugas en sonrisas y reflejar lo que llevo dentro.
Abrir paso a la precipitación de los demás, para que me perciban lo menos posible
y no llegue a ser un estorbo.
No interferir en el camino de la juventud siempre con una censura y un repudio.
Admitir los atenuantes que tienen para ser así y comprender que los buenos de
ahora son quizás mejores que los de antes, porque transitan por mayores peligros
y enfrentan peores tentaciones.
No es posible hacer juventud con la vejez, pero sí aminorar mi alteración, mi
irritabilidad, mi depresión, mi desasosiego y mi inevitable deterioro.
No quisiera brillar en el mundo, pero sí quisiera desde mi sillón de soledad, dar
alguna claridad.
No quisiera estar martillando sobre mi experiencia, porque sería inútil. A cada uno
le gusta vivirla y descubrirla por si mismo.
Ni pretendo llevar a nadie de la mano: cada cual quiere caminar solo su propio
destino.
Pero sí deseo ser un faro en silencio que no apague su luz. Ser una barca en
retirada llena de palomas, de historia, de relatos, de recuerdos que hablen, de
miradas que descubran, de hechos que hagan pensar…
No desperdiciar la vejez. No mirar los años con miedo, dándoles a estos últimos
un profundo sentido, porque son el espacio final para movernos y el momento
irrepetible para la realización completa.
No hacer de la vejez un lastre y una insignificancia, sino una sombra que fue luz,
un árbol que fue fruto y un camino que fue huella.
¡¡¡No vivir en la oscuridad como algo inservible, sino pararme delante de
una estrella para morir iluminado!!!
EL MONJE
Hay una vieja narración egipcia que nos cuenta de un monje muy santo que vivía en el
desierto, ayunaba a menudo y había abrazado la más abnegada pobreza.
Mucha gente de los alrededores lo tenía por santo, y se decía que era el hombre que
estaba más cerca de Dios.
Así parecía, puesto que este monje se pasaba mucho tiempo en serena contemplación
y diálogo con Dios.
Un día llegó a oídos del monje lo que la gente decía de él, y picado por la curiosidad le
preguntó a Dios:
Dime, Señor ¿es cierto lo que la gente dice de mí, que soy el hombre más santo y el
que está más cerca de Ti?..
¿De veras quieres saberlo? ¿Por qué estás tan interesado? le preguntó Dios...
El monje le contestó: No es la vanidad la que me mueve a preguntarte esto, sino el
deseo de aprender. Si hay alguien más santo que yo, debo ser su discípulo para saber
acercarme más a Ti...
Dios entonces le dijo: "Muy bien, baja por el sur del desierto al pueblo más cercano y
pregunta por el carnicero del pueblo, él es el más santo"..
El monje se sorprendió mucho con la respuesta de Dios, pues en aquella época los
carniceros gozaban de muy mala fama, pero obediente hizo lo que el Señor le indicó.
Llegó al pueblo y pudo observar a sus anchas al carnicero, y no encontró en él nada
extraordinario. Al verlo incluso llegó a dudar, le pareció de bruscos modales, algo
malhumorado y observó con preocupación, que cada chica hermosa que llegaba a la
carnicería, era mirada de forma "no muy santa " por el carnicero..
Cuando terminó de atender a la gente y se disponía a cerrar el negocio, el carnicero,
sorprendido le preguntó que quería. El monje le contó lo que le había llevado a verlo y
el carnicero quedó más sorprendido todavía.
"Mire, yo no dudo de su palabra pero me sorprende mucho que Dios le haya dicho eso,
yo soy un gran pecador, aunque voy a la Iglesia no lo hago con la frecuencia con que
debería. Pero en fin, mi casa es su casa ". Y le invitó a pasar y a comer con él, en
tanto él entraba a una habitación en donde un anciano acostado en un lecho recibió
todo el cuidado del carnicero, que le dio de comer en la boca y lo arropó con cariño
para que durmiera.
"Perdone mi indiscreción le dijo el monje al carnicero - ¿es su padre?
"No lo es" le respondió. "En realidad es una larga historia".
"¿Podría contármela?" le dijo el monje.
"A usted se la contaré pues sé que los monjes saben guardar secretos. Este hombre
fue quien mató a mi padre. Cuando vino al pueblo, mi primer impulso fue matarlo para
vengarme pero estaba viejo y enfermo y sentí pena por él.
Luego recordé a mi padre, que siempre me enseñó a perdonar y en su nombre decidí
tratarlo con amor, como hubiera tratado a mi padre, si aún viviera".
No está más cerca de Dios el que cumple prácticas de piedad o dedica mucho
tiempo a realizar actos religiosos, sino aquel que ama y perdona aún al que lo
odia.
Porque quien obra así hace lo mismo que Dios...
LA GRANDEZA DEL MAR
¿Sabes por qué el mar es tan grande
¿Tan inmenso?
¿Tan poderoso ?
Porque tuvo la humildad de ponerse algunos centímetros abajo de todos los ríos.
Sabiendo recibir, se volvió grande.
Si quisiera ser el primero, muchos centímetros encima de todos los ríos, no sería
mar, sino isla.
Toda su agua iría para los otros y estaría aislado.
La pérdida forma parte de la vida.
La caída forma parte de la vida.
La muerte forma parte de la vida.
Es imposible vivir en plena satisfacción.
Necesitamos aprender a perder, a caer, a equivocarnos y a morir.
Imposible ganar sin saber perder.
Imposible andar sin saber caer.
Imposible acertar sin equivocarse.
Imposible vivir sin saber vivir.
Si tú aprendes a perder, a caer, a equivocarte, nadie podrá controlarte.
Porque lo máximo que te puede ocurrir es caer, errar y perder.
Y esto tú ya lo sabes.
Bienaventurado aquel que ya consigue recibir con la misma naturalidad
el logro y la pérdida...
el acierto y el error...
el triunfo y la caída...