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Dorothy Ling

El documento discute la importancia de la cultura clásica en la educación universitaria argentina entre 1940 y 1950. Se presentaron discursos que alababan la grandeza moral e intelectual del mundo antiguo y su legado. También se debatió la necesidad de actualizar la enseñanza de los idiomas clásicos y traducir más obras al español. Los estudios clásicos fueron defendidos como la base de un elevado ideal humanista y una forma de contrarrestar el exceso de énfasis en las ciencias.

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Dorothy Ling

El documento discute la importancia de la cultura clásica en la educación universitaria argentina entre 1940 y 1950. Se presentaron discursos que alababan la grandeza moral e intelectual del mundo antiguo y su legado. También se debatió la necesidad de actualizar la enseñanza de los idiomas clásicos y traducir más obras al español. Los estudios clásicos fueron defendidos como la base de un elevado ideal humanista y una forma de contrarrestar el exceso de énfasis en las ciencias.

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M. C.

Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 


 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

Historia y Cultura Nº 3

ISBN 978-987-29682-4-3

Centro Cultural Alberto Rougés de la Fundación Miguel Lillo, 2018

Dirección editorial: Fundación Miguel Lillo


Edición gráfica: Gustavo Sanchez
Imagen de tapa: reproducción de Discóbolo, escultura clásica de Mirón

Derechos reservados por Ley 11.723


M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 

La cultura clásica y la educación


universitaria: discusiones y desafíos
(1940-1950)

María Claudia Ale 1

L
a cultura clásica ocupó un lugar protagónico en el período com-
prendido entre 1940 a 1950 pues formó parte activa de un pro-
yecto humanista de envergadura. Nos proponemos considerar su
presencia dentro un plan político diseñado por lingüistas y educadores
de la época durante el período del epígrafe; asumió el carácter de un
paradigma educativo que se impuso con creces y que se proyectó de ma-
nera excepcional en el ámbito cultural del período mediante discusiones
y debates. Desde la lectura de Hans George Gadamer (1977: 353) lo
clásico constituye una categoría histórica normativa mediante la cual
la antigüedad grecorromana es sometida a una reflexión hermenéutica
permanente.2

Preocupaciones en torno
a las Humanidades y al Arte

La cultura clásica fue mencionada en los discursos pronunciados en


el ámbito educativo durante los primeros años de la década. En el acto
de colación de grados de la Universidad Nacional de Tucumán de 1940
el Ministro de Instrucción Pública Jorge Coll alude a la grandeza moral
e intelectual del mundo antiguo como un legado que debe continuarse
pues se trata de un principio fundamental, la elevación de la persona-
lidad humana que se manifiesta en el sentido cristiano de la vida que
forja la moral, las leyes de la familia y de la convivencia, la educación,

1
María Claudia Ale, Doctora en Artes (Universidad Nacional de Tucumán).
2
Gadamer, H.-G. Verdad y método, fundamentos de una hermenéutica filosó-
fica, Salamanca: ed. Sígueme, 1977, pp. 353-360.
 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

Discóbolo. Escultura griega.

la institución de derecho público, el arte y todo lo legado por la tradición


latina. Desde su mirada la grandeza moral del mundo antiguo y la mís-
tica de la religión cristiana se funden en una misma concepción, en un
ideal superior de la personalidad que crea normas de jerarquía, un afán
de superación y un sentido de la responsabilidad para asumir las conse-
cuencias de las ideas y de los actos propios. Esa conducta —señala— no
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 

anula al hombre, por el contrario, lo educa,


lo estimula y crea actividades conforme a
sus capacidades y rendimiento.3
Este rescate de la cultura clásica, de
su arte e ideal artístico, es planteado por
Nimio de Anquín, presidente del Consejo
General de Educación de la Provincia. El
filósofo que tuvo una presencia importan-
te en nuestra provincia durante los prime-
ros años de la década alude a la misión Noticia sobre la intensificación
purificadora del arte griego a través de la de los idiomas clásicos, en diario
tragedia, con motivo de la inauguración de universitario Trópico, de 1947.

Instituto de Cultura Provincial. Este orga-


nismo se propuso cultivar la mente con altos ideales intelectuales y
artísticos, que incluya a la sociedad en su totalidad, con una función
purificadora del arte, semejante a la tragedia griega y que condujo al
esplendor de esta cultura. El pensador se refiere a la importancia de las
finalidades educativas del arte, por entonces despreciadas en beneficio
de lo que él considera un abuso de las ciencias en la educación. Nimio
de Anquín se complacía en las ambiciones de la cátedra inaugurada,
seguidoras de este ideal. La misma no excluye a nadie y comprende a
todos. Se organizaba además en diversos ciclos, desde la música hasta
la plástica, desde el folklore hasta la tragedia griega, como así también
proyectada en diversos medios como radio, cine, equipos culturales, bi-
bliotecas circulantes, etc. Su diversidad obedece a la convicción de la
obra como una expresión integral y completa a fin de garantizar su
perduración. Mediante ella se buscaba satisfacer las exigencias de las
mentes cultivadas, promoviendo el intercambio de ideas científicas y
la consideración de temas propios de la cultura superior. El Instituto
de Cultura provincial también ofreció cursos sobre arte «ofrecidos a la
inteligencia, tan castigada por el cientifismo y el laicismo».4
Esta revalorización de la cultura clásica es planteada por Clemente
Hernando Balmori en «Los estudios clásicos. Su finalidad y Orientación»,
publicado en 1940.5 Era Licenciado en Filosofía y Letras graduado de
la Universidad de Madrid, con estudios cursados sobre Filología griega

3
Colación de grados, 1940, Noticias Universitarias, Tucumán: Publicación Nº
278, Imprenta de la U.N.T., 1940.
4
«En la Caja Popular de Ahorros fue inaugurado ayer tarde el Instituto de
Cultura Provincial», en: La Gaceta, Tucumán, 24-IX-1943.
5
Hernando Balmori, Clemente: «Los estudios Clásicos: su finalidad y orien-
tación» en: Revista Aequitas, Revista del Centro de Estudiantes de la Facultad de
Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, 1940. Su presencia en
Tucumán data de fines de la década del 30. En 1962 se desempeñó como Profesor
de la Universidad de La Plata, según consta un artículo de su autoría publicado en
una revista nacional (Clemente Hernando Balmori: «Habla mujeril», Filología, Nº
1-2, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Año VIII, 1962,
pp. 123-138).
10 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

en la Universidad de Berlín desde 1928 hasta 1930. El autor parte del


problema de la enseñanza de los idiomas clásicos y de la presencia de
las lenguas clásicas en la educación argentina. La cultura argentina y
las autoridades académicas y civiles que la representan estaban —según
el estudioso— al tanto de la importancia que encierra el problema de
la enseñanza de las lenguas clásicas y conforme a esta convicción se
planteaban medidas previsoras en vistas a una solución del problema.
El pensador advierte las falencias en el sistema educativo respecto al
conocimiento de los pensadores clásicos. En primer lugar la educación
argentina carece de traducciones castellanas sobre los autores latinos.
La literatura latina y griega —hace notar— había sido traducida en casi
su integridad, empero faltaban autores que nunca habían sido traduci-
dos al español, no sólo de figuras secundarias, sino también de autores
de primer orden: Sófocles, Séneca, entre otros. Asimismo observa esta
insuficiencia con respecto a las obras filosóficas de la antigüedad, inclu-
sive Aristóteles, en cuyas obras el traductor afronta la dificultad para
hacer corresponder un mismo término griego con otro en español y por
consiguiente con problemas para reproducir el pensamiento exacto que
Aristóteles expresó y cuya comprensión resulta esencial para llegar al
fondo del pensamiento aristotélico y para el posterior desarrollo de su
obra.6
El lingüista sostiene que las obras de la antigüedad clásica consti-
tuyen la base de un elevado ideal de formación, de allí la conveniencia
de dar lugar en la educación de los jóvenes a ese primer Humanismo
gestado en la antigüedad clásica. Hace notar que en la crisis revisio-
nista por la que han pasado todos los planes de estudios formativos de
la juventud en diversos países, los estudios clásicos se salvaron de una
ruina total, única y exclusivamente, por el respeto que infunde la cultu-
ra de la antigüedad, base de Occidente, y por la sugestión que impone
su elevado ideal para la formación, lo cual le ha valido el nombre de
Humanidades a su estudio, y de Humanismo a este ideal. Así considera
que el estudio de la literatura griega y latina ofrece un ideal humano
y artístico equilibrado y superior, el cual —desde su mirada— resulta
conveniente para la enseñanza de la época. En primer lugar considera
que la juventud entrará en contacto y se familiarizará con una literatu-
ra que, en opinión de los espíritus más ponderados de las civilizaciones
posteriores, es la más rica cualitativamente, la más equilibrada y la que
«ofrece un ideal artístico y humano más elevado, y en todo caso, por
consenso unánime de todos los que son capaces de conocerla y apreciarla
por sí mismos, algo único, inimitable e irremplazable».7
En 1947 Eilhard Schlesinger propone la actualización de la cultura
clásica en el ámbito educativo de la provincia. Su propuesta se relacio-

6
Hernando Balmori, Clemente: «Los estudios Clásicos: su finalidad y orien-
tación».
7
Op. cit.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 11

nó directamente con el cultivo de las humanidades. Fue un prestigioso


estudioso nacido en Rumania que formó parte de los Cursos de Cultura
Católica de Buenos Aires, fundados en 1922. Los Cursos de Cultura
Católica se proponían mantener la enseñanza del latín y ofrecer una
oportunidad a cuantos deseen completar su formación intelectual con
el conocimiento de esta lengua. La enseñanza era ante todo práctica y
se proponía como fin inmediato poner al alumno en condición de leer
a los autores latinos de las épocas clásica, imperial y medieval.8 Luego
el estudioso se desempeñó en la Universidad Nacional de Tucumán,9
ámbito en el cual desarrolló una destacada labor de docencia e inves-
tigación. Mencionamos el dictado de una conferencia sobre Edipo Rey,
pero principalmente las Lecciones de latín, publicadas en representación
de la institución, entre muchos otros antecedentes profesionales.10
En Tradición y actualidad en la Facultad de Filosofía y Letras
Schlesinger se refiere al núcleo central de las disciplinas cultivadas ac-
tualmente en las Facultades de Filosofía y Letras, es decir, las «humani-
dades».11 El autor remonta el origen de las disciplinas que se cultivaban
en la Facultad de Filosofía y Letras en las llamadas «Humanidades»,
disciplinas que eran enseñadas en las Facultades de Artes y que tenían
originariamente una función principalmente propedéutica y pedagógica,
es decir, formar al joven universitario para aquella «cultura humana»
considerada indispensable para una actividad intelectual superior. Di-
cha función se explica desde los tiempos de Varrón y Cicerón hasta la
alta Edad Media, las materias tratadas por estas facultades no eran
objeto de investigación científica, sino en pequeña escala. Se conside-
raban que ellas, con respecto a su contenido, habían llegado en Grecia

8
«La enseñanza del Latín» en: Ortodoxia. Revista de los Cursos de Cultura
Católica, Nº 1, Bs. As., Julio de 1942, p. 195.
El curso a cargo de Schlesinger se desarrollaba en tres años. Las reuniones
del Círculo de Estudios de Latín consisten en traducciones y estudio de uno o más
autores a fin de mantener los conocimientos adquiridos en la enseñanza sistemática
impartida en los tres años e introducir a sus componentes en los diversos aspectos
de la cultura de Roma y de la antigüedad cristiana.
9
Universidad Nacional de Tucumán, Archivo Histórico. Legajos personales.
Schlesinger Rodolfo María Eilhard, N° Leg 439 bis. Según consta en la ficha in-
dividual reactualizada de su legajo su nacionalidad era argentino naturalizado y
su lugar de nacimiento Transilvania, Rumania, el 28-XII-1909. Su título era de
Profesor en Lenguas Clásicas y Doctor en Filosofía expedidos por la Universidad
de Giessen, Alemania. Los cargos que desempeñó en la Universidad Nacional de
Tucumán fueron profesor de Latín, Profesor de Griego III, Profesor de Lengua y
Literatura griega II y finalmente profesor adscripto de seminario de Letras para
ejercicio, práctica y lectura de autores griegos y latinos.
10
Schlesinger, Eilhard. El Edipo Rey de Sófocles, Buenos Aires: Serie Uni-
versidad Nacional de La Plata, 1950. El libro fue reeditado Eilhard Schlesinger.
El Edipo Rey de Sófocles, Buenos Aires: Serie Estudios, Ana María González de
Tobia, Centro de Estudios de Lenguas Clásicas. Área Filológica Griega, Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, U.N.L.P., 2006.
11
Schlesinger, Eilhard: «Tradición y actualidad en la Facultad de Filosofía y
Letras» en: Trópico, Tucumán, 21-III-1947, Suplemento Cvltura, p. 1.
12 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

Artículo de Schlesinger sobre las humanidades en la educación,


en diario universitario Trópico, de 1947.

a la plenitud de su desarrollo y por lo tanto requerían ser trasmitidas


de generación en generación. Para el pensador era necesario aplicar las
humanidades de Cicerón en la realidad argentina, ponerlas en práctica
y evitar en consecuencia que ellas se conviertan sólo en enunciaciones
de principios generales o en meras consideraciones teóricas. Para el
estudioso las instituciones universitarias argentinas se apartaban del
Ideal grecolatino, en vez considerar y estudiar el mismo en función de
las necesidades del presente.12
En su análisis de la enseñanza clásica surge la necesidad de crear
en la provincia instituciones educativas secundarias que propicien el
cultivo de las humanidades desde una temprana edad. A partir del
Iluminismo y en consecuencia de las doctrinas positivistas y racionalis-
tas, la civilización europea se alejó del ideal humanístico y del concepto
de «Humanistas», considerado con anterioridad el fundamento de toda
actividad cultural. Por esto, Schlesinger lamenta que la vida práctica
y la mayoría de las universidades crean poder prescindir de la forma-
ción humanística preuniversitaria de sus estudiantes, con un resultado
lamentable, y que, era la causa de la profunda crisis universitaria del
período. Como primera consecuencia se despojó a la enseñanza secun-
daria de aquellas disciplinas que formaban la mente de los jóvenes para
la «Humanista» y fue convertida en una máquina de trasmitir conoci-
mientos positivos e inconexos. Si bien hace notar que esta reforma de
la enseñanza secundaria que se realizó con más extremismo en Francia
y en España del Siglo XIX, países de los cuales la tomó la Argentina,

12
Op. cit., p. 1.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 13

tuvo consecuencias nefastas para toda


la cultura superior en general, sus re-
sultados se manifestaron con mayor
sensibilidad en las Facultades de Filo-
sofía y Letras. Así, con la desaparición
del Bachillerato Humanístico, las Fa-
cultades ya no pudieron cumplir con
su misión específica y se convirtieron
en algo que, «pretendiendo sustituir
el Bachillerato, fueron un conjunto de
informaciones superficiales». Éstas,
por la índole de sus estudios, requie-
ren un modo especial no sólo la forma
mentis del Bachillerato humanístico,
sino también los conocimientos de los
idiomas clásicos indispensables para
el estudio científico de la filosofía, las
lenguas y las literaturas clásicas, las Primer curso de latín, de Schlesinger, en
representación de la U.N.T.
lenguas y literaturas modernas, la
lingüística general y la historia. El
pensador expresa sus deseos de establecer un ciclo de cursos preuniver-
sitarios que supliera, dentro de lo posible, la falta de Bachillerato Hu-
manístico. De este modo estaba esperanzado en comenzar la formación
de un número suficiente de estudiantes mejores preparados y recién en-
tonces en la reforma paulatina de algunos colegios secundarios. Pensaba
que en un lapso de quince o veinte años, sería posible la recuperación
plena de la cultura humanística en la Argentina y en Tucumán. Las
propias facultades —agrega— deberían empezar a establecer institutos
secundarios modelos, por su cuenta, algunos de los cuales ya habían
sido propuestos a la Universidad Nacional de Tucumán.13
En 1948 Harold Sloman Newnham planteó la necesidad de ges-
tar un proyecto humanista cuya fuente sea la antigüedad clásica. Su
conferencia titulada «Lo que la civilización occidental debe a Grecia»
pronunciada en el Instituto Cultural Anglo-Argentino, puso el acento
en el legado cultural de Grecia. La civilización occidental, resultante de
Palestina y Grecia, se basó en los ideales de Libertad, Justicia, Mise-
ricordia y Verdad, sostenidos por la civilización occidental hasta fines
del siglo XIX. Algunos de éstos —sostiene— se encuentran actualmen-
te vedados, y negados por un gran sector del mundo, pues los valores
morales fueron suplantados por los materiales, siendo éstos la causa de
la inquietud y desorientación de la época moderna. Desde su mirada,
era necesario reactualizar la Atenas del siglo V y retribuir a la cultura
griega que ha legado altos ideales humanistas tales como la libertad, la
belleza, la verdad, especialmente en períodos de declinación de valores

13
Op. cit., p. 1.
14 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

morales, estéticos e intelectuales.


De allí su énfasis en la perviven-
cia del legado antiguo en el con-
texto actual: el culto a la Belleza
que puede ser sintetizado como
una admiración de la belleza sin
extravagancias, el culto a la li-
bertad puesto de manifiesto en
la vocación científica evidenciada
por primera vez en Grecia, con
Sócrates. Asimismo destaca el
culto a la rectitud, la honradez
intelectual y la falta de senti-
mentalismo. Por último mencio-
na el Humanismo que compren-
de las definiciones griegas de la
felicidad y sus limitaciones. Por
último, la versatilidad que puede
ser explicado mediante el talento
del aficionado, pero desconfiaban
del especialista.14
Como parte de esta mirada
valorativa de la cultura grecola-
tina y el planteo de un proyecto
educativo en el que la cultura
clásica ocupe un lugar de im-
portancia se destaca el aporte
de Dorothy Ling. Fue egresada
de la Real Academia de Música
de Londres y Profesora de músi-
ca (Mus Bar) en la Universidad
de Cambridge y destacada, lue-
go, en el ámbito de la Escuela
Afrodita de Cnido.
Vocacional Sarmiento.15 Por en-
tonces ya era autora de trabajos
de investigación sobre música primitiva comparada bajo la dirección
de Eric Von Hornsbastei en la Universidad de Berlín, La música en
la formación de la juventud, Música, movimiento y forma, y Unidad

14
«Sobre la cultura griega se disertó» en: Trópico, Tucumán, 21-V-1948,
p.8.Véase al respecto «Conferencia del profesor Sloman» en: La Gaceta, Tucumán,
21-V-1948, p.6.
15
Universidad Nacional de Tucumán. Archivo Histórico. Legajo Personales.
Dorothy Ling.
Según la ficha individual era una argentina naturalizada nacida en Londres
(1906) de profesión musicóloga graduada de la Real Academia de Música de Londres
en 1925 como así también de la Universidad de Cambridge. Los títulos que poseía
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 15

del arte. Fue también profesora de la


Universidad Nacional de Tucumán y
Universidad del Litoral. Fue profesora
además de Didáctica Musical y Prác-
ticas de enseñanza en la Universidad
de La Plata.
Para Ling era el momento para
reajustar y reorientar la concepción
de la vida hacia una percepción y
comprensión más verdadera de la
cultura clásica, y para reincorporarla
a la línea verdadera de la continui-
dad de la tradición humana. En 1947
publicó Aqueste Sumo Saber, texto en Portada del libro de Dorothy Ling de
Hernando, editado por Eudeba.
el que la autora realiza una lectura y
reflexión sobre el arte griego. Su meta
es —según manifiesta— «servir al autodidáctico alentándole en sus in-
tuiciones a fin de que se sienta aliviado y comprendido».16 Propone re-
tomar la grandeza artística de la Grecia antigua, especialmente en el
contexto actual, caracterizado por una desvalorización del artista. Era
necesario pues reivindicar la función elevada del artista, restituyén-
dole toda la jerarquía que le corresponde, como eje de la sociedad que
ha tenido siempre en las épocas de grandeza de las culturas antiguas,
especialmente en la Grecia antigua. Ésta tuvo el acierto político de
comprender que si bien su poderío militar, económico y político propor-
cionaba triunfos materiales, sólo podrían trascender para la posteridad
mediante las creaciones espirituales. En efecto, la finura de espíritu de
sus obras ha convertido a las mismas en expresiones inmortales. La
justa apreciación del valor del artista y de su obra en la sociedad sólo
puede apreciarse en términos del pasado, pues el materialismo de la
época usurpó el lugar del artista hasta convertirlo «en un desheredado
de la sociedad que tiene una existencia sumamente precaria y que vive
en el mayor desamparo a capricho de un público sin criterio».17
De lo que se trata pues es de proponer una educación por el arte
que permita volver la mirada al legado estético de Grecia antigua y
por consiguiente lograr un acercamiento o recuperación de sus valores.
El proceso de educar por el arte, que a muchos podría ser como una
proposición revolucionaria, es en realidad un sistema antiguo y propio
de la humanidad misma. Se concibe la educación como un rito de ini-

eran: Licenciada como Profesora Aural Training de la Real Academia de Música de


Londres- Mus B (1 st. Class Honours) de la Universidad de Cambridge- Bachillerato
expedido por la Universidad de Londres en 1923. La fecha de nombramiento en la
Universidad Nacional de Tucumán fue 1941.
16
Ling, Dorothy. Aqueste sumo saber, Tucumán: Instituto de Arte. Universidad
Nacional de Tucumán, 1947, p.18.
17
Op. cit., p. 90.
16 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

ciación a la vida que debe


realizarse a través de los
distintos medios de expre-
sión estética, para facilitar
al individuo la integración
de sí mismo y su identifi-
cación con la vida. De este
modo es necesario prepa-
rar el camino para realizar
su máxima aspiración: la
evolución de una sociedad
futura que no se rija por
ningún sistema arbitrario
de moral impuesto, ni por
teorías filosóficas y políticas
abstractas, separadas de la
realidad por su carácter ne-
tamente lógico o teórico y
por lo tanto ineficaces, sino
por «una moralidad que la
comunidad conquiste indi-
vidual y colectivamente en
una creadora elaboración
de su vida, regulada por
conceptos artísticos orgá-
Estatua de Kouros, nicos». 18 Un cambio radi-
Museo Arqueológico de Atenas.
cal como éste se justifica
mediante la imperiosa ne-
cesidad que tiene la humanidad de volver a centrar su vida en una
escala de valores permanentes, en la línea universal, en lo fecundo
de la experiencia humana, referentes de los cuales los pueblos se han
desviado. Para la autora la pertenencia de la Argentina a la cultura
griega es una verdad a medias, pues en realidad resulta el fruto de una
inversión infecunda de sus valores, una pérdida de la escala de valores
intrínsecos que constituía el eje de toda la filosofía de la vida griega,
un desvío o una traición de esta cultura madre en sustitución por otra
desconocida. En efecto, para la autora, desde el ángulo de visión de la
civilización moderna, materialista, analítica y fanática, la cultura griega
resulta incomprensible y enigmática. La eficacia de cualquier intento de
rectificar este desvío y restablecer contacto con los valores universales
del espíritu, dependerá principalmente de la capacidad de comprender
estéticamente el mundo antiguo.19

18
Monzón Muñoz, Leonardo: «El lugar de la educación en la Reconstrucción
del mundo» en: Trópico, Tucumán, 5-XI-1947, p. 8.
19
Ling, Dorothy. Aqueste sumo saber. Tucumán: Instituto de Arte. Universidad
Nacional de Tucumán, 1947, pp. 100-102.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 17

La educadora se refiere
también a los valores artís-
ticos que persiguió el pue-
blo griego y que lo condujo
a la creación artística bajo
un impulso cósmico-estéti-
co. La meta del mundo clá-
sico fue encontrar una base
humana en todos los aspec-
tos de la vida del hombre,
la vida política, religiosa y
moral. Esta base los condu-
jo a descubrir los mismos
valores absolutos del arte
que perseguían. Aunque
éstos fueron primordial-
mente estéticos, tenían un
valor universal y orgánico,
extensible a todos los pue-
blos y épocas. Los grandes
descubrimientos de los grie-
gos en todos los campos de
Esfinge etrusca.
la ciencia obedecieron no a un
puro afán científico, sino a la
necesidad de concretar, apropiarse y definir aquel cosmos misterioso
y desconcertante a que sus arrebatos poéticos los había conducido. Si
bien el genio helénico fue el creador bajo este impulso cósmico-estético,
el romano no sólo llegó a comprenderlo y valorarlo, sino que en su afán
aplicacionista y realizador, trató de convertir en realidad lo que el genio
griego intuyera. Así destaca el ejemplo de Augusto el cual tuvo ante los
ojos, en la organización de su imperio, la República de Platón, bajo la
interpretación ciceroniana del De República. Asimismo, los derechos del
hombre establecidos por el mundo romano y luego legados de un modo
indeleble a la posteridad, fueron un corolario natural de la conquista
espiritual lograda por el pensamiento helénico.20
Por esta razón enfatiza la necesidad de un estudio de las lenguas
clásicas, el cual no puede faltar en ningún plan de educación artística.
Ling destaca además la tradición griega y romana asimilada por la len-
gua castellana, la cual convierte a la Argentina en un país privilegiado,
pues no sólo los tesoros de su tradición hispánica se encuentran a su
alcance, aún vivos y en producción, sino también el castellano mismo
el cual ya tiene el crisol en el que se plasman las riquezas de Oriente
y Occidente, para dar estructura orgánica a los pueblos. Para el autor
la lengua castellana asimiló maravillosamente la tradición de Grecia y

20
Op. cit., pp. 102-103.
18 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

Roma, base principal de su riqueza y elegancia, confirmada en la rees-


tructuración renacentista y previamente ensanchada con los aportes de
celtas y germanos, supo incorporar a su espíritu lo mejor de la cultura
de Oriente, siendo capaz de comprender y apropiarse de su fantasía
y experiencia. Por lo tanto, no sólo el estudio de las lenguas clásicas
resulta conveniente como un modelo estético, sino también como una
pieza clave en el estudio integral de la cultura clásica. Ésta llegó en
su época a un nivel artístico elevado y para la autora sin superación.
En consecuencia, el estudio de las lenguas clásicas debe realizarse en
base de modelos artísticos y por métodos imbuidos de arte. Más en la
escala de valores formativos es necesario tener en cuenta que el griego,
con una contemplación más sintética y completa de la naturaleza, da
cabida al sentimiento cósmico e intuitivo y también a una expresión
pura, condensada y universal. Los valores legados por la cultura griega
ensanchan el horizonte del humanista, lo liberan de la norma única de
conducta que se impone en el momento, y le proporcionan una capacidad
especial para proponer otras bases de comprensión entre los hombres,
una recta comprensión de los hechos y de las cosas, una mirada tole-
rante y comprensiva.21
Se plantea además la conveniencia de la música en la enseñanza,
en especial las ideas de Platón sobre la misma. El concepto de ritmo
resulta central en el estudio integral de la cultura griega, entendido
como un elemento formador de la personalidad y el equilibrio personal.
Ling sostiene que las antiguas civilizaciones sabían por experiencia que
el ritmo, expresado y comprendido a través del arte de la música, de la
poesía y de la danza, era un factor vital y equilibrador de la personali-
dad humana. Esta idea es relacionada por la autora con las modernas
investigaciones psicológicas, las confirman científicamente la intuición
y la observación de los antiguos, aunque no explican, de qué manera
llega el ritmo a «penetrar por medio del cuerpo en el alma del hom-
bre», como señala Platón.22 Según la concepción griega de la música y
la gimnasia, éstas son actividades elevadas que forman parte de una
educación musical en sentido amplio, a diferencia del sentido restringido
que caracteriza a la moderna concepción del arte. No se trata de una
experimentación libre, característica del arte moderno el cual trabaja
sin límites y rompe con la tradición, sino de un cultivo del espíritu, un
redescubrimiento laborioso de la riqueza de experiencia que encierra
la palabra griega (musiké) frente a (gymnastiké). El canto y la música
que acompaña a la poesía lírica formaba solamente una pequeña parte
de la educación musical que abarcaba desde el leer y escribir hasta la
matemática y la astronomía, incluyendo también a todas las artes de
la literatura.23

21
Op. cit., pp. 100-102.
22
Op. cit., p. 124.
23
Op. cit., p. 116.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 19

Ling destaca además el va-


lor que la filosofía antigua dio
a la música como un elemento
formativo de la personalidad.
Los filósofos valoraban la músi-
ca, tanto en el sentido antiguo
general, como en el sentido más
restringido, principalmente como
un elemento educativo en la for-
mación del carácter. Se centraba
en la danza, tanto en sus aspec-
tos ancestrales y creadores como
en su faz terapéutica (euritmia).
En ella encontraban un medio
expresivo y formativo para la
conservación de una unidad de
sentimiento y expresión, de idea
y realización, indispensable para
el desarrollo de la fuerza y la sa-
lud del sistema nervioso. Los an- Cabeza de Afrodita, de Cnido.
tiguos concedían a este equilibrio
orgánico una gran importancia y
con un apoyo de la psicología moderna al evidenciar que el funciona-
miento normal del sistema neurocentral, depende de las posibilidades
que tiene el individuo de vivir, entendiendo por felicidad la paz interior
que surge de la perfecta adaptación al medio-ambiente y de la auto-
realización en el ejercicio de actividades creadoras.24 Para la autora el
hecho de que las artes tiendan a converger en la música, concede a ésta
una significación y una responsabilidad especial dentro de un plan de
educación por el arte. Por esta razón propone una educación musical
que descubra las leyes universales de la vida y del arte, de modo tal que
la expresión y la comprensión artística iluminen los conocimientos racio-
nales del alumno, orientándolo y conduciéndolo hacia la fuerza creadora.
De este modo lo que se trata es de restituir a la palabra música todo su
contenido, de atender a la experiencia de la antigüedad, centrando la
educación musical en la danza, en sus tres aspectos: folklórico, creativo
y terapéutico (preventivo y curativo).25 Conforme a esta función elevada
del arte en la formación de los jóvenes griegos, Ling propone una edu-
cación estética que —como la de los griegos— replantee el grado de su
cultura. Esta elevada función implica una responsabilidad. Los griegos,
conscientes de la misma, hicieron leyes fiscalizando la educación musi-
cal que se daba a la juventud, y sólo permitían que fuese impartida por
maestros de primer orden, rigurosamente seleccionados: «Ahora, como

24
Op. cit., pp. 116-117.
25
Op. cit., p. 124.
20 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

entonces, la educación estética que queremos dar a la juventud plantea


la cuestión del personal y el grado de su cultura».26
En el prólogo de Amalia Prebisch destaca las fuentes platónicas
que orientan la concepción de educación artística de la autora. Desde
su lectura, se retoma la distinción entre el arte perjudicial y el arte
verdadero, hace notar que Platón señaló en su República qué arte y qué
artistas tendrían cabida en ella, desterrando el arte engañoso y depre-
sor del espíritu. De igual manera trae a la memoria el pensamiento de
Schiller en sus Cartas sobre la educación estética del hombre. El filóso-
fo deslinda el campo del arte auténtico: el que devuelve al hombre su
armonía y su verdad. Sólo con estos conceptos puede el maestro entre-
garse a su obra, consciente de que trabaja por la solidez de la cultura y
contribuye a desterrar la vulgar idea de que la educación artística peca
por su falacia y liviandad. Por último cita a Sócrates del «Eupalinos»
de Paul Valery el cual señala la búsqueda estética como propiedad del
alma: «el cuerpo nos obliga a desear lo útil, o simplemente cómodo; y
el alma pide lo bello; pero el resto del mundo, y sus leyes, nos obligan
a considerar en toda obra el aspecto de su solidez.27
Esta mirada valorativa de la cultura griega se proyectará, como
veremos, en el ámbito educativo académico universitario. Cabe mencio-
nar que, en el mismo año de publicación de Aqueste Sumo Saber, Ling
trabajó para que este proyecto de base platónica trascendiera el ámbito
provincial y nacional. El mismo fue presentado ante la Unesco como un
aporte de educación estética.28

Dos nuevas instituciones: Instituto de Lenguas y


Literaturas Clásicas y Gymnasium

En 1947 se creó el Instituto de Lenguas y Literaturas Clásicas29


y un año después el instituto universitario Gymnasium, ambos depen-
dientes de la Universidad Nacional de Tucumán. De acuerdo a las bases
de restructuración sustentadas por la Intervención en la Universidad
Nacional de Tucumán, se crearon diversos institutos en la Facultad
de Filosofía y Letras a fin de cumplir con la función investigadora es-
pecífica: Instituto de Lenguas y Literaturas Clásicas, de Filosofía, de
Historia, de Lenguas y Literaturas Modernas, de Lenguas y Literaturas
Española; de Estudios Geográficos y de Antropología. La Facultad rees-
tructurada de este modo contempló diversos proyectos correspondientes
a los institutos mencionados. Hasta entonces la función casi exclusiva de

26
Op. cit., p. 190.
27
Op. cit., pp. 15-16.
28
Monzón Muñoz, Leonardo: «El lugar de la educación en la Reconstrucción
del mundo» en: Trópico, Tucumán, 5-XI-1947, p. 8.
29
«Una institución en marcha. Estudio de lenguas y literaturas clásicas» en:
Trópico, Tucumán, 30-III-47, p.8.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 21

Reseña sobre una actividad del Gymnasium,


en el diario universitario Trópico, de 1949.

la Facultad de Filosofía y Letras era la preparación del profesorado se-


cundario, mientras que en los doctorados en las distintas especialidades
se mostraba también un régimen limitado e insuficiente. Se advertía la
ausencia de una investigación organizada, que fuera incrementándose
por obra de sus propias realizaciones, lo cual impedía unificar y propor-
cionar rasgos originales a la docencia y por otra contribuir a mantener
subordinada la cultura regional a los resultados de una investigación
extranjera. Se planteó entonces que la labor de creación, tanto en la
docencia, como en la investigación, sea una tarea que debe cumplir ne-
cesariamente una Facultad de Filosofía y letras. En suma, se propuso
que la investigación sea el soporte de la labor docente y que por ende
constituya el sector más importante de la vida espiritual e intelectual
de la facultad. Ésta, organizada en Institutos, cumpliría la labor funda-
mental de preparar al docente superior universitario, en lo que respecta
a cada especialidad de las disciplinas humanísticas y además brindaría
a la universidad los elementos necesarios para constituir un Instituto
Superior del Profesorado universitario.30

30
Memoria Año 1946. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Publicación
Nº 434, Universidad Nacional de Tucumán, E.T.A. Soc. de Resp. Ltda., 1948.
22 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

Programa inicial de la Licenciatura en Lenguas y Literaturas Clásicas,


creada en 1947.

El Instituto de Lenguas y Literaturas Clásicas fue creado por re-


solución en 1947 en función de estas necesidades arriba mencionadas.
Su primer director fue Clemente Balmori, además de jefe de la Sección
de Lingüística Clásica, mientras que Eilhard Schlesinger fue designa-
do como jefe de la sección de Filología. El surgimiento de este nuevo
organismo formador nace de un interés manifiesto por las materias
humanísticas ya considerado y también con un debate acerca de la
función de las mismas en la universidad.31 Un año después se creó la
Licenciatura en Lenguas y Literaturas Clásicas.32
La memoria universitaria del año 1947 da cuenta de la organi-
zación del instituto durante este año. Se produjo la incrementación

31
«Una institución en marcha. Estudio de lenguas y literaturas clásicas» en:
Trópico, Tucumán, 30-III-1947, p.8. Algunas colecciones incorporadas fueron la re-
vista «Classical Quaterly», «Journal of Hellenie Studies «, «Marouzeau», «L’ Ante
Philologique»; se espera el arribo de «Hermes» y de la «Bursians Iahres bericht,
Realenzyklopeadi», de Pauly und Wissowa y el «Handbuch der Klassischen Alter-
teums wissenschaft» de Iwan Muller Walter Otto.
32
Universidad Nacional de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras. Delega-
do interventor Guido Parpagnoli, Exp. 448-D- 947, 26 de abril de 1947. Véase al
respecto «En nuestra Facultad de Filosofía y Letras fue creada la Licenciatura en
Lenguas y Culturas Clásicas-Tiene sumo valor la decisión» en: Trópico, Tucumán,
29-IV-1947.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 23

del fondo bibliográfico, el com-


pletamiento de los estudios para
el profesorado con la edición de
los cursos de Latín IV y Griego
III (optativo) conforme al Plan
Quinquenal y la proyección de
los cursos del plan cíclico de in-
greso a la Licenciatura Clásica.
Esta carrera tuvo una duración
de tres cursos en cada uno de
los cuales se comprendieron tres
ramas Historia Antigua, a cargo
de Guido F. P. Parpagnoli, Lin-
güística Clásica y Filología. Se
estableció una prueba de madu-
rez que consistió en la lectura de
un poeta y de un prosista, tanto
para Latín como para Griego y
pruebas orales de Lingüística e
Historia Antigua.33
Las memorias comprendidas
desde 1948 a 1950 registran la Portada de la Memoria de la U.N.T
correspondiente al año 1947.
intensa labor de docencia e inves-
tigación del Instituto de Lenguas
y Literaturas Clásicas.34 Destacamos los numerosos trabajos realizados
por su personal, entre los cuales destacamos Primer curso de Latín de
Schlesinger cuyo texto desarrolla el programa sintético del curso de
primer año de Latín en la facultad, en 30 Lecciones, compuestas cada
una ejercicios de traducción del latín al castellano y viceversa, con una
explicación gramatical y del vocabulario correspondiente.35 Asimismo
mencionamos la traducción de Las Fenicias de Eurípides con introduc-
ción y notas de Clemente Hernando Balmori. El volumen asignado a la
Colección Clásicos de la Literatura tiene 552 páginas y fue realizado en
la casa de Miguel Violetto. Eurípides fue uno de los tres grandes poetas
trágicos de Grecia. Sus poemas tienen el valor inmortal de las obras
eternas, que sirven a todos los tiempos y a todos los pueblos. La edición
publicada presenta abundantes referencias en griego, acotadas en cada
caso por referencias y notas del director de la publicación. Al final de
la obra, hay comentarios, notas e índice de nombres destinados a una
más cabal y fácil interpretación de la obra. Se trató de «el esfuerzo de
nuestra primera casa de estudios, destinado a servir intereses preciosos

33
Memoria Año 1947. Tucumán: Universidad Nacional de Tucumán, 1948.
34
Secretaría de Educación de la Nación. Universidad Nacional de Tucumán.
Memoria del Año 1948, Tucumán: Imprenta de la U.N.T., 1949, p. 32.
35
Schlesinger, Eilhard, Primer Curso de Latín, Bs. As.: Librería del Colegio,
1948.
24 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

de la cultura regional, donde bulle una juventud ansiosa de culturali-


zarse y elevarse».36
Por otra parte, los esfuerzos realizados en vistas a la creación de
una institución secundaria universitaria que recuperara las Humani-
dades y con ellas el estudio de la cultura clásica comenzaron a dar
resultados. En 1947 el delegado interventor de la Facultad de Filosofía
y Letras designó una comisión especial encargada de proyectar en sus
partes y en forma definitiva la creación del Gymnasium Universita-
rio, cuyas bases estaban incluidas dentro del Plan Quinquenal de la
universidad. La comisión mencionada estuvo integrada por Guillermo
Rohmeder, José Wurschmidt, Ernesto Mantz, Jack Rush, Clemente Her-
nando Balmori, Roger Pierre Labrousse, Raúl Alberto Piérola y Eugenio
Ferrazzano.37
Esta nueva institución que recibió el nombre de Gymnasium fue
creada finalmente por resolución del rectorado de la Universidad Nacio-
nal de Tucumán en 1948. En los considerandos de la resolución se expre-
sa que la incipiente institución dependiente de la Facultad de Ciencias
Culturales y Artes será un establecimiento secundario cuya enseñanza
tendrá un carácter humanista y que perseguirá la formación integral
del educando orientándolo hacia los altos valores del espíritu.38
Los fundamentos de su creación dan cuenta de la valoración de la
literatura clásica. Se considera que la Literatura Clásica, en opinión de
los hombres más ponderados y conocedores de la historia de la civiliza-
ción, es la más rica cualitativamente; la más equilibrada y con mejor
sentido de proporción y la que ofrece un ideal artístico y humano más
elevado. Su poder formativo en estos aspectos era indiscutible y no ha-
bía sido superado. Las ideas más fecundas y eficientes de la época, están
entremezcladas con las trasmitidas por las dos grandes civilizaciones de
la antigüedad, Grecia y Roma. En la literatura clásica —explica— se
encuentra la base de una gran parte del pensamiento actual. El contacto
y familiarización con la vida y sucesos del mundo antiguo, fielmente
trasmitidos, y cuidadosamente discutidos y examinados, así como el
análisis sereno y continuado de los mismos, con el nuevo ángulo de vi-
sión y la mirada científica, confieren una ventaja extraordinaria para el
desarrollo de un sentido histórico fino y de un discernimiento político, y
un hábito de enjuiciar serenamente las cosas, así como una experiencia
riquísima en todos los aspectos del vivir. En efecto, la antigüedad pro-
porciona los mismos problemas políticos, sociales y económicos en esca-

36
Eurípides. Las Fenicias, texto de Gilbert Murray, traducción, introducción
y notas de Clemente Hernando Balmori. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras,
Clásicos de la Literatura, Nº 1, 1946. Véase al respecto «Bibliografía. Las Fenicias
de Eurípides» en: La Gaceta, Tucumán, 30-III-1947, p. 4.
37
«Facultad de Filosofía y Letras. Creación de un Gymnasium universitario»
en: Trópico, Tucumán, 26-XI-1947, p. 8.
38
«Universitarias. Creación del Gimnasio Universitario» en: La Gaceta, Tucu-
mán, 23-II-1948.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 25

la mucho menos compleja y


con la ventaja de conocer el
desenlace después de estu-
diar el planteo y soluciones
diversas de quienes los vi-
vieron, pagando alto precio
a la deuda de sus errores.
Se trata pues de una «Ex-
periencia inestimable del
pasado en las mejores con-
diciones deseables, mucho
más necesaria a los pueblos
jóvenes que a los viejos».39
En la revelación de los
campos humanos de interés,
y sus modos de aprehensión
y de expresión la Literatura
clásica surge como una guía
segura, un valorador peren-
ne y un modelo de referen-
cia perpetuo, confirmados
por el consenso de las gene-
raciones venideras. En ella
se encuentran además las
fuentes de inspiración y los Plan de la Licenciatura en Lenguas
y Literaturas Clásicas, 1947.
caminos de orientación de
una gran parte de las lite-
raturas posteriores. No sólo las artes sino también las ciencias tienen en
esa literatura bases firmes y de amplitud y resistencia inacabable como
sucede, por ejemplo, con la Medicina, la agricultura, las Matemáticas,
las Ciencias Filosóficas, Lingüísticas e históricas, las Jurídicas, Políticas
y Sociales, las Ciencias Naturales, las Arqueológicas, entre otras.40
Luego de su creación el Gymnasium se abocó a tareas de organiza-
ción y consolidación naturales a toda institución incipiente. El esfuerzo
principal se orientó en mantener el carácter original de una enseñanza
humanística y formativa, congeniar el proceso de instrucción con altos
ideales educativos y preparar adolescentes identificados con los proble-
mas más sensibles de la cultura en base a un conocimiento de tres áreas
fundamentales que informan la base de toda personalidad apta para
la elaboración y creación de conocimientos. Se plantea una concepción
del hombre como miembro de la región (educación regional), el hombre
como miembro de la comunidad (educación ciudadana) y el hombre como
parte de la vida humana (educación general humanística)».41

39
Op.cit., p. 8.
40
Op.cit., p.8.
41
Secretaría de Educación de la Nación. Universidad Nacional de Tucumán.
26 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

Cabe destacar asimismo en el ámbito de la Facultad de Filosofía


y Letras las interesantes investigaciones de Rodolfo Mondolfo y Juan
Mantovani las cuales ofrecieron una lectura revisionista, renovada y
compleja de la cultura griega. En 1943 la Universidad Nacional de
Tucumán publicó El genio helénico y los caracteres de sus creaciones
espirituales42. En este libro el filósofo italiano objeta la interpretación
de una idealización clasicista de Grecia. Se propone discutir la idea
instaurada de «El Milagro griego», al cual —según el autor— se le ha
llamado a esa creación realizada por la inteligencia helénica: creación
de una ciencia y filosofía que no son solamente ciencia y filosofía griega,
sino la ciencia y la filosofía en universal, cuya idea, orientación y me-
todología permanecen en toda ciencia y filosofía posterior y la inspiran
y dirigen. Sin embargo, advierte, en la exaltación de ese milagro se ha
traspasado el límite de una equilibrada comprensión y evaluación his-
tórica, y por el deseo de resaltar ese carácter excepcional, se lo separó y
aisló de toda continuidad de desenvolvimiento histórico, ya sea negando
cualquier influjo o aporte de otras culturas anteriores en su nacimiento
y desarrollo inicial, sea caracterizándolo mediante una oposición con los
caracteres y desarrollos de las culturas posteriores.43
Asimismo en La educación y sus tres problemas Juan Mantovani
propone una mirada revisionista de la cultura griega, en especial de
sus ideas educativas. Para el pensador el origen griego de la concep-
ción del hombre como ser racional. El pensador se refiere a la razón
y la virtud (su conocimiento y enseñanza). La educación consiste en
dar la conciencia del ethos para alcanzar la regulación del pathos, las
dos fuerzas, espiritual y natural, que el griego vio en la entraña de la
naturaleza humana. Trae a la memoria a Platón, para quien educar es
dar al cuerpo y al alma el máximo de perfección de que son suscepti-
bles. Los límites de la formación están señalados por los límites de la
naturaleza humana. Educar es pues ayudar a perfeccionarse. El ideal
ético-estético dominante, que consiste en la fusión de lo bello y lo bueno,
trasunta la armonía del alma.44

Educar por el arte: el Instituto de Arte

En 1946 Dorothy Ling presentó a la Universidad Nacional de Tu-


cumán un proyecto de creación de un Instituto de Artes, plan que ma-

Memoria del año 1948. Tucumán:Imprenta de la Universidad Nacional de Tucumán,


1949. Véase al respecto «La nueva enseñanza secundaria en el Gymnasium» en:
Trópico, Tucumán, 29-I-1949, p. 4.
42
Mondolfo, Rodolfo. El genio helénico y los caracteres de sus creaciones espiri-
tuales, Tucumán: Cuadernos de Historia, 1, Facultad de Filosofía y Letras, 1943.
43
Op.cit., p. 8.
44
Mantovani, Juan. La educación y sus tres problemas, Tucumán: Cuadernos
de Pedagogía 2, 1943, p. 65.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 27

Instituto de Arte de la Universidad Nacional de Tucumán, 1950.

nifestó la vigencia de la cultura clásica y de su arte. El Interventor de


la Universidad Nacional de Tucumán resolvió la creación del mismo
organizado originariamente en una sección de Drama, Música, Diseño
y Artes manuales. En el considerando del expediente se plantea el arte
como un proceso de trascendental importancia en la vida de una cul-
tura. El mismo tiene una doble significación según los ámbitos en que
se desarrolla: el individuo y la sociedad. Sus raíces y sus repercusiones
son distintas, pero, de la interacción de ambos surge la necesidad de
que los organismos rectores velen por su encausamiento y su estímulo.
Asimismo se destaca la idea de individualidad del artista, que lleva en
sí el fermento creador, la cual aparentemente rechaza la sujeción de la
escuela, pero que, en realidad, el proceso espiritual que la caracteriza y
que se objetiva en la obra necesita de la guía educadora que la mejora
y del medio propicio que haga posible su superación.
El proyecto de Ling basado en una elevada educación por el arte
tuvo además a la estética platónica como fuente de inspiración. El di-
seño de su propuesta presentada al Rector de la Universidad Nacional
de Tucumán en 1946 revela la pervivencia del pensamiento estético
platónico. El plan estaba estructurado esencialmente sobre el concepto
platónico de educación ideal, propugnado por entonces con igual insis-
tencia por artistas, pedagogos y psicólogos. La autora hace notar que
las ideas de Platón son conocidas y extensamente anotadas por todos
los pueblos, pero ninguno había intentado llevarlas a la práctica, ni
siquiera en períodos tan audaces e innovadores. En efecto, la educación
ideal de Platón —destaca— puede haber sido abandonada por sus con-
28 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

temporáneos y las generaciones posteriores como la idea de un artista


visionario; pero reconoce que, como una vuelta de espiral del proceso
evolutivo, el pensamiento creador del análisis científico moderno, que
hubiera podido reducirla a un delirio poético, a un presupuesto incon-
sistente y sutil, confirma la concepción de Platón como la única forma
orgánica integral del ideal formativo del hombre, lo esencial, la intuición
y la experiencia artística.45
Ahora bien, con este esquema para la organización de una incipien-
te institución artística no se propuso ofrecer a los alumnos un centro de
especialización profesional, sino «una educación estética que les inicie
en el arte vivir, abriéndoles nuevos horizontes y campos de la actividad
creativa». El alumno formado en el instituto debía ser una persona ca-
racterizada por un refinamiento y exquisitez de modo tal que, con su
sola presencia, imponga a los demás la elevación de sus pensamientos
a un plano espiritual superior, suscitando en ellos la emoción noble y el
pensamiento sutil.46 De este modo la autora propone el perfil del artista
como creador de belleza aunada con un sentido de sabiduría. Desde su
mirada incumbe también al instituto la formación de ciudadanos de más
juicio que erudición, capaces de crear belleza en todo el ambiente que
les rodea por su propia voluntad, de discernir, y de imponer un criterio
ético-estético y de respeto y apreciación mutuos en todos los aspectos
de la vida cotidiana. Para eso, el alumno «no necesita información, sino
sabiduría, equilibrio y auto-realización, cualidades de entusiasmo que
sólo puede proporcionar una educación unificada de los sentidos en la
actividad de vivir».47
En su proyecto la autora destaca la cultura griega como referente
directo del perfil anteriormente mencionado, como modelo de una con-
junción de emoción y pensamiento. Para los griegos primitivos, senti-
miento, emoción y pensamiento estaban integrados con la respiración, y
la respiración con la conciencia. El aliento vital jugaba un papel activo e
integral en el funcionamiento de los cinco sentidos, ya sea en percepción
o en expresión. Los pulmones eran para los griegos el centro integrador
para la recepción y la emisión. En el griego homérico, los verbos ex-
presan simultáneamente, acción, sentimiento, emoción y voluntad.48 De
allí que enfatice la potencialidad expresiva y creativa que caracterizó
a esta cultura griega y que se manifestó en la lengua griega. Si bien
considera que su evolución hacia la postura intelectual de Aristóteles

45
Ling, Dorothy. Aqueste Sumo Saber. Tucumán: Instituto de Artes, Universi-
dad Nacional de Tucumán, Tucumán, 1947, p. 207.
46
Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, Universidad Nacional de Tucu-
mán, Expediente N° 4711/H/946, Causante: Dorothy Ling de Hernando, Extracto:
Presenta proyecto creación «Facultad de Arte», f.7.
47
Expediente citado, f. 8.
48
Dorothy Ling, Unidad del Arte, Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad Nacional de Tucumán, Asociación Gremial Universitaria de Ingeniería,
F.G.U.T.-C.G.U., s.f. p. 13.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 29

Laocoonte y sus hijos, grupo escultórico griego.

empobreció y limitó esta potencialidad, este desapasionamiento (que en


la sociedad moderna produjo una separación total entre idea y acción,
técnica y creación) realizó valiosas contribuciones al conocimiento hu-
mano, aunque condujo también a un desvío de la humanidad hacia una
vía muerta y desintegradora.49
Para Ling no es exagerado afirmar que en los medios educacionales
del país hubo un olvido de uno de los valores hacia los cuales se orienta
la acción humana, el estético, y que esta ignorancia condujo a una edu-
cación parcial en la formación de los niños y jóvenes. Estaba convencida
de la disposición que tenía la Universidad Nacional de Tucumán para
traducir un nuevo horizonte del arte con su misión educadora y para no
postergar la estructuración de un plan que responde a una de las ape-
tencias más fuertes del hombre y contaba con las condiciones óptimas
para poner en práctica este ideal de cultura integral y armónica.50 Se-

49
Op. cit., p. 13.
50
Universidad Nacional de Tucumán. Archivo Histórico. Legajos Personales.
Dorothy Ling, Expte. 4711-H-946, ff. 42-58.
30 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

gún la autora, la cultura griega considerada desde el ángulo de visión de


la civilización moderna, resulta incomprensible y enigmática. Se produjo
una pérdida de su escala de valores intrínsecos, sustituyéndola por otra
que ha producido el desvío de la cultura madre, traicionándola. Sin em-
bargo, reconoce que las investigaciones de la Gestaltschule de la época
redescubren las mismas normas de evolución intrínsecas y primordiales
que Platón había intuido a través de la experiencia artística.51
El instituto diseñado por Ling fue un antecedente del posterior
Instituto Superior de Artes, creado en la Universidad Nacional de Tu-
cumán mediante resolución Nº 665-140-948. El nuevo instituto estuvo
integrado por el Departamento de Lenguas y Literaturas Clásicas, el
Departamento de Lenguas y Literaturas Modernas, el Departamento de
Lenguas y Literaturas Españolas, el Departamento de Artes (base) y el
Departamento de Periodismo. La nueva institución tuvo por finalidad
propender al desarrollo de las actividades artísticas en la provincia
y en la zona del país que se encontraban bajo su directa influencia y
enriquecer así con un aporte serio la jerarquía alcanzada por el arte
argentino. Para ello aspiraba «alentar la creación personal que revelara
una verdadera vocación y constituir un ambiente propicio a la realiza-
ción integral de los artistas».52
La idea primigenia del Instituto Superior de Artes fue la creación
de una institución que propendiera al desarrollo de las actividades ar-
tísticas provinciales y de la región del noroeste, para que su labor cons-
tituyera un aporte acorde a la jerarquía alcanzada por el arte argentino.
Asimismo se propuso compensar una carencia advertida en el ámbito
universitario de la época: la presencia de una práctica artística conce-
bida como actividad espiritual sin el logro de una organización siste-
matizada en la currícula universitaria. En efecto, el problema consistía
en la formación precaria del artista, el cual contaba hasta entonces con
posibilidades de perfección en las habilidades técnicas y en las discipli-
nas humanísticas, aunque sólo podía optar por una intensiva práctica
artística a nivel de la improvisación personal.53
La idea que fundamentó la creación del Instituto Superior de Artes
fue una concepción de arte como actividad espiritual superior caracte-
rizada por intensas búsquedas y estudios, similares a las del científico.
En otros términos, su objetivo fue ofrecer a las artes una organización
específica dentro del plan de estudios universitarios, equivalente a las
restantes disciplinas dentro de la Universidad de Tucumán. El Instituto
propuso además la extensión universitaria, cuya finalidad primordial
fue la educación del gusto estético de la sociedad. Para el logro de tal

51
Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, Universidad Nacional de Tucu-
mán, Expediente N° 4711/H/946, Causante: Dorothy Ling de Hernando, Extracto:
Presenta proyecto creación «Facultad de Arte», f. 2.
52
Secretaría de Educación de la Nación. Universidad Nacional de Tucumán.
Memoria del año 1948. Tucumán, 1949, pp. 78-79.
53
Op.cit., p. 77-78.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 31

objetivo se pusieron en marcha


acciones tales como la instala-
ción de talleres, el reclutamiento
de los mejores profesionales do-
centes, la adquisición de mate-
rial de trabajo, la organización
de una biblioteca y la difusión de
los resultados de los procesos de
producción artística a la sociedad
en su conjunto mediante un plan
de extensión cultural acorde a los
propósitos de la institución.54
Se trató de salvar en los es-
tudios universitarios una omi-
sión, puesto que el arte era la
única actividad espiritual que
no había logrado una dirección
sistematizada. Así, contó con «la
posibilidad de perfeccionamien-
to en las habilidades técnicas y
en las disciplinas humanísticas, Portada de la Memoria de la U.N.T
correspondiente al año 1950.
pero el artista no podía optar por
una intensiva y dirigida práctica
de su especialidad, sino en el terreno de la improvisación personal e
indisciplinada». Esa realidad del arte y de sus actividades en relación
con la estructura de los estudios universitarios fue considerada desde
el principio por la Universidad Nacional de Tucumán. El análisis del
problema llevó a formular una premisa esencial que era el fundamento
de la creación del instituto y de las Escuelas anexas. Esa premisa era
la siguiente:
El instante en que un artista en cualquier rama del arte produce
una obra de algún modo perdurable, resultado de una larga experiencia
de intensas búsquedas, de ejercicios, de prácticas y estudios numero-
sos, es un instante de jerarquía, tensión y densidad espiritual en todo
equivalente al momento en que el investigador científico, el estudioso
en humanidades formula una nueva ley, descubre un nuevo elemento,
afirma algún principio, estatuye una nueva relación del saber con la
realidad.55
Así pues se considera que nada justifica la exclusión de las artes
de la estructura universitaria y conforme a esta premisa, se trató de
otorgar a las artes una organización específica dentro de los planes de
estudios universitarios equivalente a la organización, para las ciencias y
las humanidades. El Instituto tomaría a su cargo la tarea de organizar

54
Op. cit., p. 77.
55
Op. cit., p. 78.
32 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

integralmente los estudios graduados de las artes (ciclo de iniciación,


medio y profesional y ciclo superior). También proporcionaría maestros,
elementos de trabajo y ambiente necesario no sólo para estimular la for-
mación de generaciones de artistas, sino también para ayudar y salvar
del fracaso a los artistas que ya habían cumplido su etapa de iniciación
y luchaban por entonces con las dificultades con que veía amenazada
su vocación y labor.
A fin de lograr estos propósitos se incorporó a la dirección de las
diversas secciones a las figuras más representativas de su especiali-
dad, «para que se pueda contar a la vez, con el aprovechamiento de un
ejemplo estimulante y con una docencia de indiscutible mérito y expe-
riencia aleccionadora». En 1948 el Instituto Superior de Artes organizó
los estudios en dos etapas. La primera comprendió estudios previos que
otorgaban títulos de bachiller y licenciado en artes, con la especializa-
ción correspondiente, según los planes de estudios establecidos en las
escuelas y academias respectivas: Academia de Bellas Artes, Escuela de
Música de la Universidad, Conservatorio elemental de arte dramático,
Escuela de danza y Escuela de Cinematografía. De las mencionadas se
encontraban por entonces en funcionamiento las dos primeras, mientras
que las restantes se proyectaban para el año 1949. La segunda com-
prendió las ramas del saber que se impartirían en el Instituto Superior
propiamente dicho. Así se preparó la organización distribuida en las
siguientes secciones (Resolución 2-I-948 bis): sección Pintura, b) Escul-
tura c) Grabado d) Música e) Arte dramático y Danza f) Metalistería
artística g) Artes gráficas y Encuadernación, h) Orquesta sinfónica i)
Cerámica.56
En este mismo año la incipiente institución contó exclusivamente
con los proyectos e ideas generales concebidas por sus creadores; por
lo tanto la tarea que asumió la mayor parte de las actividades hasta
entonces, estaban centradas en el problema de la organización que ha-
bría de darse a cada una de las ramas constitutivas. La novedad del
material y la imposibilidad de transferir, mecánicamente directivas y
principios más o menos generalizados en los institutos de estudios cien-
tíficos y humanísticos, reveló la necesidad de proceder con cautela y
mantener una expectativa cuidadosa durante un período de prueba en
las Secciones que ya habían iniciado su labor. La institución se centra-
lizó en «incorporar el arte como elemento funcional y fundamental de
una carrera y como objeto de experimentación y creación estimuladas
y dirigidas en forma organizada».57
En 1949, mediante resolución Nº 268/158/949, dictada por el Con-
sejo Universitario se crearon los Talleres gráficos del Instituto Superior

56
Memoria de la Universidad Nacional de Tucumán 1949. Tucumán: Imprenta
de la U.N.T., 1950, pp. 37-38.
57
Op. cit, p. 37-38.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 33

de Artes.58 En este mismo año los resultados no tardaron en valorarse,


según destaca un informe refiriéndose a la importancia de las activi-
dades del Instituto como un propulsor de la creación en el medio de un
verdadero clima artístico, que podía compararse con el de los principales
centros del país. Hace notar que, contando con figuras de renombre del
ambiente plástico americano, tenía a su cargo la formación práctica y
teórica de un plantel de estudiantes del que se esperaba mucho para el
porvenir, artistas y profesionales de méritos probados y firme vocación,
que dieran cuenta de una constancia y dedicación al trabajo en la diaria
labor de aprendizaje y búsqueda bajo la dirección de los maestros.59 Los
documentos además consignan un vasto programa de extensión cultural
que comprendió desde la presentación de espectáculos de distinta índole
como muestras del esfuerzo de superación hasta exposiciones, conferen-
cias, recitales de danza y conciertos. En 1948 se destacó el espectáculo
teatral de Hugo Divieri que puso en escena la tragedia griega Edipo
Rey de Sófocles, con los auspicios del Instituto Superior de Artes y del
Instituto de Lenguas y Literaturas de la Universidad Nacional de Tucu-
mán. Según la crónica los tres momentos del «Edipo Rey» mostraron la
encarnación del torturado clásico en plenitud, «al hombre sacudido por
un destino inclemente y al rey que aún se creía señor de la voluntad
y las pasiones, superponiendo a la vez los períodos tonales de la voz
superponiendo a través del gesto y la mímica».60

Consideraciones finales

A modo de conclusión podemos inferir que la reflexión sobre la cul-


tura clásica en el período considerado fue punto de partida de discu-
siones sobre el lugar de las Humanidades y del Arte en la educación
universitaria. Asimismo condujo al planteo y concreción de un proyecto
educativo de carácter humanista surgido durante estos años. La cultura
clásica fue enraizándose paulatina y decisivamente en la estructura
curricular de la enseñanza universitaria y proyectándose en las inves-
tigaciones. De este modo tuvo lugar una planificación ordenada de re-
valorización del mundo clásico desde el ámbito universitario. Conforme
a los presupuestos planteados por Clemente Hernando Balmori, Eilhard
Schlesinger y Dorothy Ling, la cultura grecolatina (su literatura y arte)
adquirió relieve en la enseñanza universitaria de la provincia, desde

58
Resolución Nº268/158/949. Archivo General de la U.N.T. Véase al respecto
Memoria de la Universidad Nacional de Tucumán 1949, Tucumán: Imprenta de la
U.N.T., 1950, pp. 38-40.
59
«Aspectos de la docencia artística en el Instituto Superior de Artes» en:
Trópico, Tucumán, 5-VIII-1949, p. 9.
60
«Un recital ofrecerá hoy en el Salón del Ofempe, Hugo Divieri» en: La Gaceta,
Tucumán, 2-IX-1949. Véase al respecto «Hugo Devieri ofreció un recital de calidad»
en: Trópico, Tucumán, 3-IX-1949, p. 8.
34 Historia y Cultura Nº 3 – 2018

1947 hasta 1950, y constituyó un verdadero estímulo a los estudios


clásicos tanto en la docencia como en la investigación universitaria.
La educación universitaria durante período 1940 a 1950 constitu-
ye un campo de análisis de gran interés para el investigador debido
a la complejidad de este período atravesado por los acontecimientos
políticos e ideológicos que impactaron de manera significativa en el
ámbito educativo. Surgen nuevas preguntas y aspectos susceptibles de
ser investigados sobre la base de los resultados obtenidos. Una de ellas
consiste en preguntarnos qué proyectos políticos son los adecuados para
estimular la enseñanza y el aprendizaje de las disciplinas literarias,
filosóficas y artísticas. La siguiente nos interroga acerca del lugar ocu-
pado por la cultura clásica en la educación actual, como así también
indagar los obstáculos que impiden la consolidación y la continuidad
de una tradición clásica en nuestro contexto de pertenencia. Asimismo
nos preguntamos acerca de la posibilidad de plantear la permanente
actualidad de la cultura grecolatina en función de las necesidades del
presente y al mismo tiempo el desafío de propiciar la creatividad en la
interpretación de la misma.

Referencias bibliográficas

Colación de grados Año 1940. Noticias Universitarias. Tucumán: Universidad Nacional


de Tucumán, 1940.
Gadamer, H.-G. Verdad y método, fundamentos de una hermenéutica filosófica, Sala-
manca: ed. Sígueme, 1977.
Hernando Balmori, Clemente: «Los estudios Clásicos: su finalidad y orientación» en:
Revista Aequitas, Revista del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho
de la Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, 1940.
Hernando Balmori, Clemente: «Habla mujeril», Filología, Nº 1-2, Facultad de Filosofía
y Letras, Universidad de Buenos Aires, Año VIII, 1962, pp. 123-138.
Ling, Dorothy. Aqueste Sumo Saber. Tucumán: Instituto de Artes, Universidad Na-
cional de Tucumán, 1947.
Ling, Dorothy. Unidad del Arte, Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad
Nacional de Tucumán, Asociación Gremial Universitaria de Ingeniería, s.f.
Mantovani, Juan. La educación y sus tres problemas, Tucumán: Cuadernos de Peda-
gogía, Facultad de Filosofía, Cuadernos de Pedagogía 2, 1943.
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cional de Tucumán, 1949.
Memoria de la Universidad Nacional de Tucumán 1949, Tucumán: Universidad Na-
cional de Tucumán, 1950.
Mondolfo, Rodolfo. El genio helénico y los caracteres de sus creaciones espirituales,
Tucumán: Cuadernos de Historia, 1, Facultad de Filosofía y Letras, 1943.
Schlesinger, Rodolfo Eilhard: «La enseñanza del Latín» en: Ortodoxia. Revista de los
Cursos de Cultura Católica, Nº1, Buenos Aires, julio de 1942, p. 195.
Schlesinger, Rodolfo Eilhard. Primer Curso de Latín, Buenos Aires: Librería del Co-
legio, 1948.
Schlesinger, Eilhard: «Tradición y actualidad en la Facultad de Filosofía y Letras» en:
Trópico, Tucumán, 21-III-1947, Suplemento Cultura, p. 1.
M. C. Ale: La cultura clásica y la educación universitaria (1940-1950) 35

Diarios y periódicos:

La Gaceta (Tucumán): ediciones del período 1940 a 1950.


Trópico (Universidad Nacional de Tucumán): ediciones de 1947, 1948 y 1949.

Expedientes, resoluciones y legajos:

Legajos personales. Archivo Histórico de la Universidad Nacional de Tucumán.


Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, Universidad Nacional de Tucumán, Expe-
diente N° 4711/H/946, Causante: Dorothy Ling de Hernando, Extracto: Presenta
proyecto creación «Facultad de Arte».
Resolución Nº 268/158/949. Archivo General de la U.N.T.
Universidad Nacional de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras. Delegado inter-
ventor Guido Parpagnoli, Exp. 448-D- 947, 26 de abril de 1947.
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