PROBLEMAS
PATERNALES
Cole Brown
Copyright © 2016 Cole Brown
All rights reserved.
ISBN: 1540306313
ISBN-13: 978-1540306319
Autor: Cole Brown
Traducido por Vania Gonzalez-Salcedo
Productor Ejecutivo: Thomas J. Terry
Diseño: Anthony M. Benedetto
Gerente de Proyecto: Josh Hill
© 2016 Cole Brown / Humble Beast Records.
Derechos reservados. No se permite la
reproducción total o parcial de este libro ni su
incorporación a un sistema informático, ni su
transmisión en cualquier forma o por cualquier
medio, sea éste electrónico, mecánico, por
fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el
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Humble Beast Publishing, Portland, Oregon 2016
ISBN: 978-1540306319
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ÍNDICE
Nota del autor 1
Nota para el líder: Antes de comenzar 3
INTRODUCCIÓN 9
Guía de discusión 13
IDENTIDAD CONFUSA 17
Guía de discusión 21
IDOLATRÍA DE LA AUTORIDAD 23
Guía de discusión 29
MIEDO AL FRACASO 33
Guía de discusión 39
CONDENADO A REPETIR 43
Guía de discusión 47
VERGÜENZA 51
Guía de discusión 55
ENOJO Y ARMAGURA 57
Guía de discusión 63
CONCLUSIÓN 67
Guía de discusión 69
Recursos para continuar la conversación 73
NOTA DEL AUTOR
Muchas gracias por tu elección. El libro Problemas
Paternales es fruto de años de pastorear a hombres
y mujeres que aún llevan heridas causadas por
padres ausentes, abusivos, o distantes. A través de
esta experiencia, he aprendido que Dios puede
sanar estas heridas y llevarte a una transformación
duradera en áreas que parecían imposibles de
sanar. Asimismo, he aprendido que el mejor
contexto para lograr esta sanidad y transformación
es la comunidad cristiana.
Es por eso que tratamos de lograr que este
contenido fuera sencillo para trabajar en el contexto
de tu comunidad. Al final de cada capítulo
encontrarás una guía de discusión que puedes
utilizar para estimular el diálogo y la oración
mientras recorres el camino a la sanidad junto con
tus hermanos y hermanas.
Si planeas trabajar en el libro de Problemas
Paternales con un grupo, asegúrate de leer la “Nota
para el líder” en la siguiente página, que explica
cómo es que la guía está diseñada y cómo
aprovecharla con tu grupo. Al final del libro
incluimos también “Recursos para continuar la
conversación”, con el propósito de ayudarte a
continuar tu camino a la sanidad.
Ya sea que elijas leer el libro en tu comunidad
cristiana o a solas, queremos que sepas que la
1
familia Humble Beast ha orado por ti. Deseamos
que experimentes la sanidad transformadora que
solo Dios puede darle a tus heridas causadas por tu
padre.
Con esperanza,
Cole Brown.
NOTA PARA EL LÍDER
Antes de Comenzar
Gracias por elegir liderar un grupo de discusión
sobre Problemas Paternales. Esperamos que las 8
semanas que pases trabajando con este material
demuestren ser más que una discusión. Creemos
que Dios puede usar y usará a este grupo para
comenzar a sanar a mujeres y hombres de esas
heridas paternales que son tan profundas y duran
tanto. Por favor tómate un tiempo para leer esta
nota para el líder completa antes de comenzar el
grupo.
Con la excepción de la primera semana, que incluye
una introducción, la guía de cada semana se divide
en 3 secciones diseñadas para durar alrededor de 1
hora y 15 minutos.
1. Resumen del capítulo (3-5 minutos).
Proporciona un breve resumen del punto
principal del capítulo asignado. Este ayuda,
a ti y al grupo, a mantenerse en el objetivo
principal de cada semana, que es aplicar las
verdades enseñadas en el capítulo. Podría
serte útil leer este resumen al principio de
cada sesión o que otros resuman la lectura
de esa semana en sus propias palabras.
2. Preguntas para Discusión (30-60 minutos).
3
Esta es la razón principal por la que tu grupo
se reúne: procesar las verdades del libro, así
como el dolor y las consecuencias de las
heridas causadas por sus padres en el
contexto de una comunidad cristiana de
apoyo. Las preguntas están diseñadas para
ayudar a cada uno a conectar las verdades
del evangelio a sus corazones, para que sus
heridas puedan comenzar a sanarse de la
forma que Dios desea.
3. Oración (10-15 minutos). Ser sanado de las
heridas causadas por los padres requiere
que (a) escuchemos a Dios hablar, (b)
creamos lo que Dios dice y, (c)
respondamos a lo que Dios dice. Ninguno de
nosotros podrá hacer esto en sus propias
fuerzas. Necesitamos la ayuda de Dios. Por
esto te animamos a apartar de 10 a 15
minutos para orar en grupo al final de cada
sesión. Este no pretende ser un momento en
el que tú como líder ores rápidamente en
representación de todos. Se busca que sea
un momento en el que todos respondan a la
palabra de Dios en oración. Tampoco es
momento para orar por la artritis de tu tía, tu
próximo examen, o el perro del vecino. Por
lo tanto, también proporcionamos
lineamientos para ayudarte a ti y a tu grupo
a saber por qué orar para poder asegurar
que el enfoque permanezca en los temas
4
importantes.
Para ayudarte a tener éxito, recomendamos que tu
grupo siga 4 sencillas reglas. Asegúrate de
establecer estas reglas claramente durante los
primeros minutos de tu primera reunión, y
brevemente recuérdaselas al grupo al inicio de cada
reunión subsecuente:
1. Confidencialidad. Lo que se comparte en
este grupo es únicamente para los miembros
del grupo. Pedirás a la gente que comparta
cada verdad profunda acerca de sus
profundas heridas. Es esencial que tu grupo
sepa que pueden hacerlo sin miedo a que
sus heridas se revelen a otros fuera del
grupo.
Como líder, debes poner el ejemplo si
esperas que la gente te siga.
2. Transparencia. Es común para todas las
personas, en especial para los hombres,
minimizar el dolor con el que cargan todos
los días, así como las formas en que les
afecta. Nadie se beneficia de esto. Dios no
puede sanarnos de lo que mantenemos
escondido; Él nos sana de lo que sacamos a
la luz. Todos en el grupo deben
comprometerse a decir la verdad y nada
más que la verdad para que puedan recibir
la sanidad que necesitan.
5
Como líder, esto empieza por ti. La gente
solo será tan transparente como lo seas tú.
Te alentamos a ser el primero en compartir
tu historia y el primero en contestar las
preguntas que más indagan en las primeras
semanas, para marcar el tono y ganar la
confianza de los demás.
3. Consistencia. Se espera que los miembros
del grupo asistan fielmente a las ocho
sesiones, que lean el libro y participen de
forma regular en la discusión. Aquellos que
tomen en serio su sanidad, lo harán. Si
algunos miembros son inconstantes, esto no
es motivo para dejar de trabajar con ellos o
tomarlos en cuenta; usa esto como una
oportunidad para ayudarles a examinar su
corazón. ¿De qué huyen? ¿De qué se
esconden? ¿En verdad creen que Dios
quiere sanarlos?
Como líder, puedes ayudar a crear esta
cultura al estar siempre a tiempo y
preparado.
4. Resiste la tentación a hacer más. El libro de
Problemas Paternales es intencionalmente
corto y simple. Para leer cada capítulo solo
necesitas 10 minutos. Por este motivo, tal
vez tu grupo esté interesado en leer o
discutir todos los capítulos cada semana. Te
animamos ampliamente a resistir esta
6
tentación. Creemos que mucha de la
sanidad que necesita suceder se dará en el
grupo de discusión. Si lees más capítulos o
intentas cubrir más terreno en una sola
sesión, minimizarás el tiempo disponible
para una discusión y una oración más
enfocadas. Se puede lograr más en 8
semanas de sesiones muy enfocadas que
en algunas semanas con un enfoque de
discusión menor.
Como líder, es tu responsabilidad asegurar que el
grupo se enfoque solo en un tema por semana para
garantizar que cada individuo trabaje tan
profundamente como sea posible con el contenido
de cada capítulo.
Deseamos que tu grupo sea muy fructífero. Gracias
por amar a Jesús y a su pueblo lo suficiente para
entrar a esta oscuridad con la luz de Jesús.
Con esperanza para sanidad,
La familia Humble Beast.
7
8
INTRODUCCIÓN
Trato de no hacerme el hábito de llorar con
caricaturas, pero cuando me senté con mi hijo a ver
la película Up, de Pixar, no pude evitarlo. Up cuenta
la historia de Russell, un Guía Explorador de 8 años
al que le falta solo una insignia para llegar a ser un
Gran Guía Explorador. Se supone que un Guía
Explorador, como un Boy Scout, tiene el apoyo de
su padre mientras aprende a convertirse en hombre.
Sin embargo, Russell está solo. Russell tiene que
encontrar su camino por sí mismo. Al final de la
película, Russell sube al estrado a recibir su última
insignia de Guía Explorador. “Todos los padres
estarán ahí”, dice a su amigo antes de la ceremonia,
y parece que sí; los compañeros Exploradores de
Russell están parados en frente del auditorio junto
con sus padres, y el Jefe de Campamento da a
cada padre una insignia. Entonces llega a Russell.
Él mira a la izquierda, a la derecha, mira entre la
gente esperando ver a su padre. El día más
importante de su vida, y su padre sigue sin estar
presente.
Lloré.
No lloré tanto por Russell, ya que él no es más que
una colección de píxeles. Lloré por la gente en la
vida real. Lloré por los 20 millones de niños
estadounidenses e infinidad de adultos que están
en la misma situación. Lloré por todos, desde Alex
Rodríguez hasta Adelle, desde Pitbull hasta Barack
Obama. Lloré por ti. Porque aunque a nuestra
cultura le guste bromear acerca de los “problemas
9
paternales”, estos no son una broma. Las heridas
son profundas y permanecen abiertas mucho
tiempo.
Si vives con estas heridas, necesitas escuchar y
creer tres verdades gloriosas sobre Dios y sobre ti.
Primero necesitas escuchar y creer que Dios ha
escuchado tu llanto. ¿Recuerdas a Ismael? Fue el
hijo de Abraham y la esclava Agar. Ismael vivió en
la casa de su padre hasta que nació su medio
hermano Isaac, hijo de Abraham y su esposa Sara.
Abraham y Sara tenían una nueva familia, y
corrieron a Ismael y a su madre de la casa de
Abraham. Ismael se vio forzado a pasar sus años
como adolescente y adulto sin un padre. Genesis 21
nos dice que el día que Ismael se vio sin un padre,
lloró desconsoladamente, solo en el desierto, y su
llanto se escuchó. La Escritura dice, “Dios oyó al
niño sollozar”, y Dios apareció para consolar a Agar,
para consolar a Ismael, y sacarlos adelante.
Entonces, el versículo dice, “Dios acompañó al niño,
y este fue creciendo”. Si tu padre te ha lastimado,
debes saber que Dios ha escuchado tu llanto como
escuchó el de Ismael.
En segundo lugar, necesitas escuchar y creer que
Dios ha llorado tu llanto. En Jesucristo, Dios el Hijo
vino a la tierra en carne y hueso. En las últimas seis
horas de su vida en la Tierra, se vio clavado a una
cruz, desnudo, expuesto, y maldito ante sus amigos
y enemigos. En estos últimos momentos, los más
horripilantes de su vida y de cualquier otra vida,
buscó a su Padre, y como Russell, no pudo verlo.
La oscuridad cubrió la Tierra, la oscuridad cubrió a
Jesús. Él gritó, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
10
has desamparado?”.
En tercer lugar, Dios puede hablarle a tu llanto,
porque ha escuchado tu llanto y porque Él mismo
ha llorado también. Él es capaz de hablarle a tus
heridas con compasión y comprensión. Ya que es
Dios, puede hablarle a tus heridas con poder y
verdad. En los siguientes capítulos, escucharás a
Dios hablarle a tus heridas. Hablará a tu ira y a tu
rencor, a tu desconfianza a la autoridad y a tu deseo
de estar cerca de la autoridad. Hablará a tu miedo al
fracaso y a tu miedo a repetir los pecados de tu
padre. Hablará a la confusión sobre tu identidad y
relaciones, hablará a tu vergüenza. Él hablará a
estas heridas y a otras; y lo hará como tu padre,
quien te hizo esta promesa en 2 Corintios 6:18:
“Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán
mis hijos y mis hijas”.
11
12
GUÍA DE DISCUSIÓN
INTRODUCCIÓN
RESUMEN DEL CAPÍTULO
Más de 20 millones de niños estadounidenses, y
millones más de adultos, están lidiando con lo que
nuestra cultura llama “problemas paternales”. Estas
heridas son muy profundas y se quedan abiertas
por mucho tiempo. Pero hay tres gloriosas verdades
acerca de Dios que pueden sanarnos. Primero, Dios
ha escuchado tu llanto. Segundo, Dios ha llorado
como nosotros. Finalmente, Dios puede hablar a tu
llanto.
INTRODUCCIÓN
Que cada miembro del grupo se presente y
comparta la razón por la que escogieron formar
parte de este estudio. El líder debe compartir
primero, poniendo un ejemplo de honestidad y
vulnerabilidad al compartir sus “problemas
paternales”. Después alienta a otros miembros del
grupo a compartir tanto de su historia como estén
dispuestos.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿Qué reacción emocional tienes al título de
este libro? ¿Por qué?
2. El autor menciona muchos “problemas
paternales” que se cubren en el libro: enojo y
amargura, desconfianza a la autoridad y
13
deseo de estar cerca de la autoridad, miedo
a fracasar y miedo a repetir los pecados de
tu padre, confusión acerca de tu identidad y
propósito, y vergüenza. ¿Sobre cuál de
estos problemas esperas más escuchar a
Dios? ¿Por qué?
3. ¿Qué significa para ti que Dios haya
escuchado tu llanto? ¿Por qué es
importante?
4. ¿Qué significa para ti que Dios haya
derramado tu llanto? ¿Por qué es
importante?
5. Basado en lo que sabes del libro, ¿qué
miedos o preocupaciones tienes acerca del
estudio?
6. Comparte tu historia.
7. En esta introducción, el autor menciona la
película de Up y cómo trató los problemas
paternales que él vivió. ¿Existe una película
o canción en particular que hable de cómo te
sientes o lo que esperas? ¿Qué es y cómo
lo hace?
CONCLUSIÓN
Toma un tiempo para orar como grupo para el
estudio.
14
Ora específicamente a Dios para
… que escuche el llanto del grupo y los consuele.
… se identifique con el llanto del grupo y los
comprenda.
… hable a las heridas del grupo y las sane.
15
16
IDENTIDAD CONFUSA
Una de las historias más ridículas que he visto en
mi vida es también una de las más realistas. En las
primeras escenas de la película de Elf de Jon
Favreau, se nos presenta a Buddy el Elfo. Buddy
vive en el Polo Norte con los elfos, hace juguetes
con los elfos, arregla el trineo de Santa con los
elfos, se sienta en un escritorio miniatura con los
elfos, e incluso se baña en una regadera miniatura
para elfo como uno de ellos. Buddy vive la vida de
un elfo en todos los sentidos, pero no es un elfo. Es
un hombre adulto de 35 años y 1.90 metros. Él es
Will Ferrell.
Claro, Buddy nunca supo quién era realmente
porque nunca conoció a su padre. Él pasa el resto
de la película tratando de encontrar una conexión
con su padre humano, pero en el proceso
demuestra, una y otra vez, que no sabe cómo ser
un hombre. Lo único que sabe es cómo ser un elfo,
lo que le causa ansiedad constante, confusión,
rechazo, y humillación en el mundo de los humanos.
Buddy supuestamente debió heredar su identidad y
su propósito de su padre, pero su padre no estaba
cerca; y aunque la parte “élfica” de la historia podrá
ser ridícula, esta otra parte es la pura realidad.
Como Buddy, se supone que debas adquirir tu
identidad y propósito de tu padre. Sin embargo, si tu
padre estuvo ausente, fue abusivo, o distante, te
dejó sin un legado que heredar. Te quedas
preguntando, ¿quién soy? ¿Quién se supone que
17
debo ser? ¿A dónde se supone que debo ir? ¿Qué
es lo que se supone que debo hacer?
Estas preguntas tienden a llevar a uno de dos
resultados. Uno de ellos es que tu vida está plagada
de direcciones equivocadas. Tienes una tendencia a
gastar tu energía en encontrar tu identidad y
perseguir las cosas equivocadas. Tal vez buscas tu
identidad en tu carrera o en tu ministerio, tu dinero o
tus posesiones, tu reputación o tus relaciones, tu
masculinidad o tu feminidad, tus habilidades o tus
admiradores. Si no heredas el legado de identidad
de tu padre, puedes encontrar fácilmente que tu
vida está en la dirección equivocada hacia todo y
nada en la búsqueda de identidad y propósito.
Si no vives una vida mal encauzada, el otro posible
resultado es que encuentres que tu vida está llena
de una falta de dirección. Tu incertidumbre sobre
quién eres y lo que se supone que debes hacer te
paraliza. Debido a que no sabes quién eres o lo que
se supone que debes hacer, simplemente no haces
nada y no llegas a ningún lado. La vida sigue
adelante y tú te mantienes estancado.
Tanto la dirección equivocada como la falta de
dirección llevan a resultados desastrosos.
Afortunadamente, Dios habla a la herida causada
por la falta identidad y propósito heredado de tu
padre. Él habla a tu herida con palabras que sanan
los dos síntomas. Escucha sus palabras en
Deuteronomio 7:6: “Porque para el Señor tu Dios tú
eres un pueblo santo; él te eligió para que fueras su
posesión exclusiva entre todos los pueblos de la
tierra”.
18
Esta es tu respuesta a la pregunta de “¿quién soy?”.
Si tu fe está en Jesucristo, este es quien eres. Eres
escogido por Dios de entre todos los pueblos de la
tierra. Eres miembro de la familia de Dios, eres su
preciada posesión. Es por esto que nunca más
debes preguntarte quién eres o qué es lo que debes
ser. No hay mejor legado que heredar que el
pertenecer al Dios de toda la eternidad, todo poder,
todo amor, y toda verdad.
Este mismo versículo es la respuesta a la pregunta,
“¿qué es lo que se supone que debo hacer?”. Si tu
fe está en Jesucristo, este es tu propósito. Se te
escogió para vivir como un santo para Dios. Serás
santo porque tu Padre es santo. Vivirás de manera
que te parezcas a Él. Esto significa que tu propósito
es simplemente reflejar la santidad de Dios, ya sea
en la soltería o en el matrimonio, en el trabajo o en
casa, como estudiante o como maestro, en la
mirada pública o en la oscuridad, ya sea en la tierra
de un país lejano o en la banqueta de tu vecindario.
Tu propósito es vivir como una de las personas
santas de Dios, reflejando en el mundo lo que Él es.
Por esto, no tienes que vivir ni un día o minuto más
una vida desviada ni con falta de dirección. Ahora
tienes un propósito claro para todo lo que hagas.
Dios te ha dado libremente lo que tu padre terrenal
no te dio. Te dio una identidad y propósito claros.
No te los da porque tú lo escogieras ni porque los
merezcas. Te los da porque te escogió y le gusta
dar regalos a sus hijos indignos.
19
20
GUÍA DE DISCUSIÓN
IDENTIDAD CONFUSA
RESUMEN DEL CAPÍTULO
Dios diseñó el mundo para que pudiéramos recibir
nuestra identidad y nuestro propósito de nuestros
padres. Pero si nuestros padres estuvieron
ausentes, fueron abusivos o distantes, nunca
recibimos lo que Dios quería. Como resultado,
tendemos a vivir, o una vida mal encauzada, en la
que ponemos toda nuestra energía en los
propósitos erróneos; o una vida con falta de
dirección, en la que evitamos perseguir cualquier
cosa. Ambas opciones llevan a resultados
desastrosos, pero Dios ofrece sanar esta herida al
darnos una identidad clara y un propósito
significativo.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. Lean Deuteronomio 7:6-9 en grupo. ¿Qué
notas en el texto? ¿Cómo se relacionan
estas observaciones con los “problemas
paternales” en general y con los tuyos?
2. ¿Tiendes a sufrir más por vivir en la
dirección equivocada o por una falta de
dirección? Describe cómo se manifiesta esto
en tu vida.
3. ¿En qué lugares específicos te ves tentado a
encontrar tu identidad lejos de Jesús?
21
4. ¿Cómo ves tus respuestas a las preguntas 2
y 3 en relación con tu relación (o falta de
relación) con tu padre?
5. ¿Cuáles son las formas específicas en las
que tus malas decisiones o la falta de
dirección te han lastimado? ¿Cómo han
lastimado tu relación con Jesús?
6. Si aceptaste que tu propósito principal en la
vida es reflejar la imagen de Dios, ¿cómo
afecta esto a tu toma diaria de decisiones, y
a tus actividades?
CONCLUSIÓN
Pasa más tiempo orando oraciones de
arrepentimiento y de alegría como grupo.
Específicamente, cada uno debe de considerar si
deben arrepentirse por su tendencia hacia o la vida
mal encauzada o la falta de dirección.
● ARREPENTIMIENTO: Cada miembro del
grupo debe arrepentirse por su tendencia a
la vida malencauzada o a falta de dirección.
● ALEGRÍA: Cada miembro del grupo debe
agradecer por la identidad y propósito que
Dios da libremente, y pedir por la fe para
creerle y aceptar sus regalos.
22
IDOLATRÍA DE LA
AUTORIDAD
Dios diseñó al mundo de tal forma que cada uno de
nosotros conociera lo que es la autoridad al conocer
a su padre. Él pretendía que, a través de tu relación
con tu padre, experimentaras la bendición tanto de
la corrección como de la afirmación autoritaria por
medio de alguien que estuviera comprometido a
cuidar de ti. Es un ideal maravilloso, pero vivir en un
mundo torcido por el pecado significa que es un
ideal que muchos de nosotros nunca conocimos. La
primera autoridad humana en tu vida puede haber
sido abusiva o haber estado ausente o distante.
Esto posiblemente causó una herida en ti que solo
se abre más y más cuando el niño se vuelve
adolescente y el adolescente se vuelve adulto. Esta
herida tiene una tendencia a llevar a lo que yo llamo
“idolatría a la autoridad”.
La idolatría a la autoridad es un monstruo de dos
cabezas que se alimenta de las heridas causadas
por los padres. Una de las cabezas del monstruo es
el enfermizo deseo de estar cerca de la autoridad.
La otra cabeza del monstruo es un miedo
paralizante de que la misma autoridad te lastime. Si
conoces a este monstruo, sabes que sus dos
cabezas están constantemente en guerra en tu
alma, una llevándote más cerca de las figuras de
autoridad mientras la otra te aleja de ellas.
La primera cabeza del monstruo de la idolatría a la
autoridad es el deseo enfermizo de estar cerca de la
autoridad. Como tu padre no fue quien debió ser,
23
esperas que alguien sea eso para ti. Como tu padre
no fue esa voz de corrección y afirmación
autoritativa, ansias que alguien sea esa voz en tu
vida. Como tu padre no se comprometió
consistentemente a usar esa autoridad para cuidar
de ti, añoras a alguien que, como autoridad, haga
eso por ti. Estos deseos no son malos. Fuiste
creado para recibir esas cosas, pero estos deseos
normales se volvieron deseos enfermizos cuando te
motivaron a relacionarte con las figuras de autoridad
de manera inapropiada. Son deseos enfermizos
cuando te motivan a necesitar estas cosas de una
figura de autoridad en tu vida, como si no pudieras
estar completo sin ellas. Son deseos enfermizos
cuando te motivan a cargar a la figura de autoridad
en tu vida con la tarea de compensar los pecados
de tu padre, como si fuera tu salvador y redentor.
Son deseos enfermizos cuando te motivan a usar a
las figuras de autoridad en tu vida, cuando buscas y
mantienes tu relación con ellos, no por amor a ellos,
sino por amor a la satisfacción emocional que
puedes obtener de ellos. Son deseos enfermizos
cuando te motivan a permitir que las figuras de
autoridad abusen de ti y de otros a cambio de su
presencia en tu vida. Este aspecto de la idolatría a
la autoridad es horrible, pero lo es aún más cuando
se combina con el segundo aspecto.
La segunda cabeza del monstruo de la idolatría a la
autoridad es el miedo paralizante de que la
autoridad te lastime. Como tu padre falló en ser
quien debía ser para ti, tienes miedo de que cada
figura de autoridad en tu vida haga lo mismo. Como
tu padre no estuvo ahí cuando tuvo que hacerlo,
temes que la figura de autoridad no esté ahí,
24
cuando debería estar ahí. Como tu padre utilizó su
autoridad para cuidarse a sí mismo en lugar de a ti,
temes que cada figura de autoridad tenga el mismo
plan. Como tu padre nunca fue esa voz de
corrección y afirmación autoritaria, no confías en la
sinceridad de otras figuras de autoridad cuando te
afirman, y temes que no puedas sobrevivir al dolor y
la vergüenza de las palabras dichas para corregirte.
Todo este miedo es normal para aquellos que se
nos privó de un padre presente y cariñoso. Sin
embargo, este miedo se vuelve idólatra en el
momento en que se vuelve paralizante. Es idólatra
cuando el miedo de que la autoridad te lastime te
lleva a desconectarte de la iglesia local para que el
pastor o la gente no te defraude. Es un miedo
idólatra cuando te lleva a alejarte de las relaciones
de discipulado o de mentoría para protegerte de que
te lastimen o te defrauden. Es un miedo idólatra
cuando te hace incapaz de recibir críticas
constructivas de tu pareja, jefe, pastor, o amigo
porque tomas sus palabras como un ataque
personal contra tu propia identidad.
Las heridas causadas por tu padre pueden llevarte
a una idolatría a la autoridad muy real y muy
destructiva, que produce tanto un deseo enfermizo
de estar cerca de la autoridad como un miedo
paralizante de que la misma autoridad te lastime.
Sin embargo, gracias a Dios, Él habla directamente
a tu herida. Después de resucitar de la tumba, esto
es lo que Jesús, Dios en carne y hueso, dijo a sus
discípulos, y lo que te dice a ti en Mateo 28:18-20:
“Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la
tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas
25
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a
obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y
les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta
el fin del mundo”.
¿Oíste eso? Toda la autoridad se le dio a Jesús.
Toda la autoridad en el cielo, toda la autoridad en la
tierra. Toda es de Él. Así que esa parte de ti que
quiere estar cerca a la autoridad y necesita la
bendición tanto de la corrección como de la
afirmación autoritativa, tiene en Jesús todo lo que
podría desear y todo lo que podría necesitar. La
autoridad sobre todas las autoridades se ha
acercado a ti.
Jesús no solo tiene toda la autoridad, si no que con
esa autoridad promete, “estaré con ustedes
siempre, hasta el fin del mundo”. Jesús promete que
nunca te dejará y que nunca te abandonará. Y
Jesús, siendo Dios, no puede mentir ni mentirá. Así
que esa parte de ti que teme que la autoridad te
lastime o falle, esa parte a la que le cuesta trabajo
creer que una figura de autoridad pueda
comprometerse verdaderamente con lo que sea
mejor para ti, tiene todo lo que podría desear o
necesitar en Jesús. Porque Jesús no solo promete
nunca dejarte, sino que lo demuestra. Lo demuestra
al no utilizar su autoridad para servirse a sí mismo,
sino que la utiliza para servirte a ti. Al ser Dios
eterno, podría escoger utilizar esta autoridad para
juzgarte, pero Él escoge utilizarla para salvarte. Al
hacer esto, permitió que Él mismo fuera juzgado por
la autoridad de Dios para que tú pudieras ser
bendito por la autoridad de Dios.
26
Todo lo que debiste obtener de tu padre ahora lo
tienes en Jesús… y muchísimo más. Lo tienes
perfectamente, sin defectos; y lo tienes
perpetuamente, sin fin. Ahora tienes el poder de
disfrutar las relaciones con la autoridad sin
necesitarlas, porque tienes todo lo que necesitas en
el amor autoritativo de Jesús. También tienes el
poder de entrar a las relaciones con la autoridad sin
temerlas, porque sabes que aunque hagan algo y te
fallen, dejen, o hieran, Jesús no lo hará.
27
28
GUÍA DE DISCUSIÓN
IDOLATRÍA DE LA
AUTORIDAD
RESUMEN DEL CAPÍTULO
Dios diseñó el mundo de tal forma que
conociéramos la autoridad al conocer a nuestro
padre. A través de él, experimentaríamos tanto la
corrección como la afirmación autoritativas. Pero si
tu padre estuvo ausente, o fue abusivo o distante,
no recibiste lo que Dios pretendía. Tal vez hayas
desarrollado la herida de la idolatría a la autoridad.
Esta herida nos causa tanto el deseo de estar cerca
de la autoridad como el miedo de que esta nos
lastime. Ambas cosas se pueden volver idólatras.
Sin embargo, Jesús ofrece sanidad de esta herida
al usar su perfecta autoridad para acercarse y
mantenerse fiel a nosotros.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿Cómo ha afectado la relación con tu padre,
o la falta de esta, tu actitud hacia la
autoridad? Sé tan específico como puedas.
2. ¿Crees que tienes más probabilidades de
desear la aprobación de la autoridad o
desconfiar de ella? Comparte una historia o
dos acerca de cómo se manifiesta esto en tu
vida.
29
3. ¿En qué formas tu deseo de cercanía a la
autoridad se ha vuelto idólatra?
4. ¿En qué formas tu desconfianza de la
autoridad se ha vuelto idólatra?
5. ¿Cuáles son algunas formas más
específicas en las que la tensión entre
querer la aprobación de la autoridad y el
miedo a que la misma te lastime te ha
afectado?
6. ¿En qué formas tu padre ha afectado tu
capacidad de recibir críticas?
7. ¿Puedes pensar en un ejemplo de una figura
de autoridad santa y saludable con la que te
hayas topado en la vida? Si sí, cuéntanos
sobre esta persona. Si no, ¿cómo se vería
una autoridad saludable y santa?
8. ¿Cómo cambió el evangelio de Jesucristo
nuestra relación con la autoridad? ¿Qué tan
diferente sería tu vida si creyeras
continuamente las promesas de Dios?
CONCLUSIÓN
Pasa más tiempo orando oraciones de
arrepentimiento y de alegría como grupo.
Específicamente, cada uno debe de considerar si
30
deben arrepentirse por su tendencia hacia la
idolatría a la autoridad y alegrarse por la sanidad
que Jesús ofrece.
● ARREPENTIMIENTO: Cada uno debe
arrepentirse de su necesidad idólatra de
estar cerca de la autoridad y/o su miedo
idólatra de que la misma los lastime.
● ALEGRÍA: Invita a todos a alabar a Jesús
por tener toda la autoridad y escoger usar
esa autoridad para estar cerca de nosotros y
para nunca dejarnos, incluso cuando le
costó todo.
31
32
MIEDO AL FRACASO
Como padre, estoy asombrado de cuánto impacto
puede tener en mi hijo una simple oración.
“Estoy orgulloso de ti”.
“Yo creo en ti”.
“Tú puedes hacerlo”.
“Está bien, inténtalo otra vez”.
Estas simples oraciones le han dado a mi hijo
permiso de tomar riesgos y de fallar. Si tu padre
estuvo ausente, fue abusivo o distante, es posible
que nunca escucharas estas oraciones. Es posible
que nunca lo escucharas decir “estoy orgulloso de
ti” o “yo creo en ti”. Es posible que nunca lo hayas
escuchado decir, “tú puedes hacerlo”; o al fallar,
“está bien, inténtalo otra vez”. Si es el caso, es
posible que nunca aprendieras que fallar es algo
normal en la vida, o tampoco cómo manejarlo en
caso que sucediera. Tal vez creciste con miedo al
fracaso.
Este miedo al fracaso puede manifestarse en tu vida
a través de una necesidad de tener éxito. Si esto es
algo característico de ti, tu miedo al fracaso es tu
amo. Te lleva a ser excelente en lo académico, en
tu carrera, y tus relaciones; en todo. Vives para
probarle a tu padre, a ti mismo, y al mundo que no
eres un fracaso y que sí importas. Es posible que a
ti y a los demás esto no les parezca miedo, pero lo
es. Y el precio de este tipo de miedo es extremo.
Uno de los costos de tener la necesidad de tener
33
éxito es tu habilidad para seguir a Jesús, porque
claro, Jesús define el éxito en términos muy
diferentes a los del resto del mundo. Si temes al
fracaso, habrá ocasiones en las que serás incapaz
de obedecer a Jesús, porque tendrás que obedecer
a tu necesidad de tener éxito mediante los
estándares del mundo. Podría ser que Jesús te esté
llamando a dejar esas cosas que el mundo
denomina como “éxito”, y que Jesús te esté
llamando a seguir esas cosas que el mundo
denomina “fracaso”. Pero serás incapaz de seguirlo
porque el miedo al fracaso te lleva a creer que
debes tener éxito.
Un segundo costo de esta necesidad de tener éxito
es tu habilidad de escuchar a Jesús. Si fallar no es
una opción para ti en otras áreas de la vida, es muy
probable que el fracaso tampoco sea una opción
para ti en tu vida religiosa. Así que cuando Jesús
llame tu atención por tus pecados, tus oídos podrían
estar cerrados y ser incapaces de escuchar. Jesús
podría estar diciendo “arrepiéntete” a través de su
Palabra, de su Espíritu, o de su pueblo, pero no
podrás arrepentirte de algo que no estás dispuesta
a ver. Jesús podría estar diciendo, “confiesa tus
pecados”, pero no podrás hacerlo sin sentir que
fallaste, y fallar es algo que no estás dispuesto a
hacer.
Un tercer costo es tu cordura. De una u otra forma,
el fracaso tocará a tu puerta en algún momento,
como nos pasa a todos. Si necesitas tener éxito, si
encuentras tu vida en el éxito, estarás
absolutamente devastado. No estarás preparado
mental o emocionalmente para manejarlo. Estarás
34
sumergido en la oscuridad y sofocado por la
desesperación. Esto causará un efecto en cadena
que te llevará al fracaso espiritual, moral, y práctico
en otros aspectos de tu vida. Todo por intentar salir
de un hoyo negro.
Si el miedo al fracaso no se manifiesta en tu vida a
través de una necesidad de tener éxito, es posible
que lo haga de manera opuesta. Podrías estar
recluido en la incapacidad de intentar. En este caso,
tu miedo al fracaso se vuelve paralizante. Esto
provoca que tengas expectativas muy bajas para ti y
evites correr riesgos en lo académico, tu carrera, y
tus relaciones… en todo. Prefieres no intentar que
intentar y, posiblemente, fracasar. Así que, mientras
la persona motivada intenta protegerse del fracaso
mediante el poder de sus esfuerzos, tú intentas
protegerte del fracaso mediante la falta de
esfuerzos.
Tal vez tu padre no estuvo presente para enseñarte
cosas en particular, así que ni siquiera las intentas.
El potencial de fracasar es muy alto y tienes miedo
de lo mucho que dolerá el fracaso.
Tal vez tu padre estuvo presente y rápidamente
expresaba su desaprobación cada vez que
fracasabas, así que no pruebas cosas nuevas
porque todo lo que escuchas en tu mente es su voz
de desaprobación. No soportas escuchar esa voz
de nuevo.
O tal vez tienes muy en mente cómo es que él falló
como padre, como esposo, o en muchos aspectos
de la vida. Odias sus fracasos y cómo te afectaron.
35
Te aterra ser como él, así que para protegerte de
fracasar como él lo hizo, ni siquiera lo intentas.
Este miedo paralizante de fracasar se ve muy
diferente de la necesidad de tener éxito, pero el
costo es muy similar. No puedes seguir a Jesús a
donde te lleve porque seguirle siempre incluye el
riesgo a fracasar. No puedes amar a otros como él
te dice, porque amar a otros como Jesús siempre
incluye el riesgo de fracasar.
El miedo al fracaso lleva, tanto a la persona
motivada como a la persona paralizada, a un lugar
peligroso y, al final, a un lugar muy doloroso. Te
separa de la verdadera vida abundante que Jesús
ofrece. Pero hay buenas noticias: Dios habla
directamente a estas heridas paternales. En Mateo
3:17, Dios, el Padre, dice estas palabras desde su
trono celestial: “Este es mi Hijo amado; estoy muy
complacido con él”. Es importante considerar que el
Padre dice estas palabras sobre Jesús, mientras
Jesús salía de las aguas de bautismo. En este
momento, Jesús no ha tenido ministerio público.
Jesús no se ha ganado alabanza o reputación con
la gente. Jesús no ha completado el trabajo que
Dios le dio para hacer. Incluso antes de que su
labor pública comenzara, Dios afirmó a su hijo:
“Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con
él”.
Si tu fe está en Jesucristo, la Biblia dice que tú
estás en Jesucristo. Te has unido a Él para que
todo lo que pertenece a Él, incluyendo su posición
como hijo, sea tuyo. Como resultado, Dios, el
Padre, habla las mismas palabras sobre ti: “Este es
36
mi hijo amado; estoy muy complacido con él”. “Esta
es mi hija amada; estoy muy complacido con ella”.
Como lo hizo con Jesús, habla estas palabras sobre
ti antes de que tengas éxito, antes de que lo
intentes. Él está muy complacido contigo. Te afirma,
no por lo que hayas hecho o por el potencial de lo
que podrías hacer. Lo hace simplemente por quien
eres. Eres suyo.
Si eres motivado por el miedo al fracaso, esto
significa que eres libre de descansar. No tienes que
hacer nada, y aún así escucharás al Padre decir:
“Este es mi hijo amado; estoy muy complacido con
él”.
Si te paraliza el miedo al fracaso, significa que eres
libre de correr riesgos. Puedes tener éxito o fracasar
en lo que sea y aún así escucharás al Padre decir:
“Este es mi hijo amado; estoy muy complacido con
él”.
Esto significa que cuando fracases, como todos lo
hacemos, no tendrás que preocuparte acerca de
cómo se sentirá. Te puedo decir exactamente lo que
sentirás. Te sentirás amado.
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38
GUÍA DE DISCUSIÓN
MIEDO AL FRACASO
RESUMEN DEL CAPÍTULO
Si tu padre no estuvo presente o no le importó decir
palabras de afirmación o apoyo, tal vez nunca
aprendiste que el fracaso es una parte normal en la
vida, o cómo manejar el fracaso cuando
inevitablemente llegue. Tal vez aprendiste a temer
al fracaso. Esta herida puede manifestarse a través
de una necesidad motivadora de tener éxito, lo que
afecta tu capacidad de seguir a Jesús, escuchar a
Jesús, y mantenerte cuerdo. Esta herida puede
también manifestarse a través una incapacidad de
intentar, lo que afecta tu capacidad de seguir a
Jesús y amar a otros. Dios habla a esta herida al
afirmar su amor a ti antes de que intentes nada.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿De qué manera tu relación con tu padre, o
la falta de ella, ha afectado tu actitud hacia el
éxito y el fracaso? Sé específico.
2. ¿Eres personalmente más vulnerable a la
necesidad de tener éxito o a la incapacidad
de intentar? ¿Por qué y cómo?
3. ¿Podrás compartir una historia de cómo ha
influenciado tu vida esta herida causada por
tu padre? ¿Cómo ha afectado tu capacidad
de escuchar o seguir a Jesús, o amar a
39
otros?
4. Si eres vulnerable a la necesidad de tener
éxito, ¿qué es lo que crees que tu éxito dice
de ti? ¿Qué te dice el evangelio de la vida,
muerte, resurrección, e intercesión de Jesús
acerca de esto?
5. Si eres vulnerable a tener la incapacidad de
intentar, ¿qué es lo que crees que el fracaso
diría de ti? ¿Qué te dice el evangelio de la
vida, muerte, resurrección, e intercesión de
Jesús acerca de tu miedo?
6. Si crees que Dios te ama, te apoya, y te
acepta, sin importar tu trabajo, ¿causaría
esto que trabajaras más o menos? ¿Por
qué?
7. Si necesitas confiar en Jesús para
descansar, ¿cómo puede el evangelio darte
el poder para hacerlo? Si necesitas confiar
en Jesús para arriesgarte, ¿cómo puede el
evangelio darte el poder para hacerlo?
CONCLUSIÓN
Que cada persona ore por la persona a su derecha.
En especial, pidanle a Dios que les ayude a
escuchar sus palabras de aprobación paternal y
confiar en que verdaderamente Él está
40
completamente complacido con ellos por Jesús, sin
importar si tienen éxito o fracasan. Oren por esta
verdad para liberarse de su necesidad de tener
éxito o de su miedo a intentar.
41
42
CONDENADO A REPETIR
Treinta años después, todavía puedo recordar la
tensión que sentí como si hubiera sido ayer. Al
sentarme en el cine a ver El Retorno del Jedi, me
atrapó el drama. ¿Tendría éxito el Emperador?
¿Lograría que Luke Skywalker cediera a la ira y se
fuera al lado oscuro? ¿Se volvería Luke como su
padre? Parecía que no importaba cuánto se
resistiera, su destino era repetir los pecados de su
padre. Lo que no noté al tener 6 años es que esta
historia no se originaba en una galaxia muy lejana.
Se originaba aquí, en nuestro mundo, en las
iglesias, en los hogares, y en los corazones como el
tuyo.
Si tu padre estuvo ausente, fue abusivo o distante,
es posible que hayas pasado mucho tiempo de tu
vida consumido por los pecados de tu padre. Hasta
este día, tal vez vivas la tensión de Luke en la vida
real, no queriendo ser como tu padre pero sabiendo
que una variedad de fuerzas te jalan en esa
dirección. Esta herida se manifiesta en una de tres
formas: evasión, rendición, o terror.
Si te sientes condenado a repetir los pecados de tu
padre, podrías responder con evasión. Conoces el
dolor que te causó a ti, a tu madre, o a alguien más.
Tu peor pesadilla es que puedas ser como él y
hagas lo mismo. Así que para asegurarte de que
eso no pase, haces lo que sea necesario para evitar
ponerte en situaciones en las que podrías hacerlo.
Evitas el compromiso del matrimonio, para no
romper con ese compromiso como tu padre. Evitas
43
la responsabilidad de la paternidad para no ser
irresponsable como tu padre. Evitas el llamado al
ministerio para que no se te pueda descalificar
como a tu padre. Evitas poner y seguir metas
significativas en la vida para no fallar como tu padre.
Te sientes condenado a repetir los errores de tu
padre, así que evitas ponerte en una posición en la
que puedas cometer esos errores.
Si no respondes con evasión al sentimiento de estar
condenado a repetir los pecados de tu padre, tal vez
respondas con la rendición. Sabes que tu padre fue
inconsistente e infiel en sus relaciones, así que te
rindes a ser inconsistente e infiel en las tuyas.
Sientes que no tienes opción. Sabes que tu padre
no cumplió con sus responsabilidades paternales,
así que te rindes y haces lo mismo, repitiendo su
ausencia, su abuso, o su distanciamiento. Sabes
que tu padre nunca alcanzó las metas que se puso
en la vida, así que te rindes a vivir la misma historia,
conformándote con hablar de lo que vas a hacer, y
jamás haciendo nada. No haces estas cosas porque
quieras hacerlas, sino porque te rendiste a lo que
parece inevitable: convertirte en tu padre.
Si el sentimiento de estar condenado a repetir los
pecados de tu padre no te ha llevado a la evasión o
la rendición, tal vez te lleve al terror. Haces todo lo
que está en tus manos para ser lo opuesto a tu
padre. Así que no evitas las cosas en las que él
falló, vas tras ellas con todo lo que tienes. Te
esfuerzas por ser fiel en las relaciones, como él
nunca lo fue. Te esfuerzas por ser mucho mejor
papá que él. Te esfuerzas por estar presente, ser
responsable, ser todo lo que te hubiera gustado que
44
él fuera. Sin embargo, detrás de todo este muy
buen trabajo, está la motivación de un fuerte terror.
Estás motivado por la creencia aterradora de que si
no luchas con todo lo que está en ti, te convertirás
en él. Te asusta tanto que influencia casi todo lo
que haces y te hace dudar de realmente celebrar
los cambios buenos que Dios te da.
La evasión, la rendición, y el terror son tres
respuestas diferentes a la misma herida: sentirse
condenado a repetir los pecados de tu padre. Si
esta es una de tus heridas, lee con atención estas
palabras, porque Dios habla a esta herida. En
Gálatas 3:13-14, escuchamos esto: “Cristo nos
rescató de la maldición de la ley al hacerse
maldición por nosotros, pues está escrito: Maldito
todo el que es colgado de un madero. Así sucedió,
para que, por medio de Cristo Jesús, la bendición
prometida a Abraham llegara a las naciones, y para
que por la fe recibiéramos el Espíritu según la
promesa”.
Entonces, es verdad. Estabas condenado a repetir
los pecados de tu padre, Adán. Estabas maldito
para ser condenado por la misma Ley que no
puedes cumplir. Pero no más. Jesús se volvió
maldición por ti. Jesús, el eterno bendito, se volvió
el maldito en tu lugar. Hizo esto para que tú
pudieras estar libre de la maldición de una vez por
todas, y para que puedas caminar en sus huellas en
lugar de en las de tu padre. Ahora tienes una nueva
familia con Abraham como tu padre. Mejor aún, si
has seguido a Abraham en fe, el mismo Dios es
ahora tu Padre. Unos cuantos versículos después,
en Gálatas 3:26-28, Dios dice: “Todos ustedes son
45
hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque
todos los que han sido bautizados en Cristo se han
revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego,
esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos
ustedes son uno solo en Cristo Jesús”.
Jesús no solo te liberó de la maldición que
heredaste de tu padre, sino que también te dio un
padre nuevo: al Dios eterno, perfecto, y que te ama.
También te ha marcado como suyo al llenarte de su
Espíritu Santo. Así que no tienes que vivir la tensión
de Luke Skywalker. No tienes que sentirte
condenado a repetir los pecados de tu padre. No
tienes que responder con evasión, rendición, o
terror. En lugar de eso, puedes simplemente
descansar en el hecho de que tienes un nuevo
Padre, un Padre perfecto que en el Espíritu Santo te
ha dado el nuevo poder de verte como Él y vivir
como Él.
46
GUÍA DE DISCUSIÓN
CONDENADO A REPETIR
RESUMEN DEL CAPÍTULO
Si tu padre estuvo ausente, fue abusivo o distante,
tal vez pasaste años de tu vida consumido por sus
pecados y con miedo a repetirlos. Esta herida
normalmente se manifiesta en una de tres formas:
evasión, rendición, o terror. Es posible que evitemos
compromisos significativos por miedo a fracasar en
cumplirlos, como nuestro padre lo hizo. Tal vez nos
rindamos a ser como nuestro padre porque nos
sentimos incapaces de escapar de sus formas, o
estemos tan aterrados que invertimos toda nuestra
energía y nuestras vidas en no ser como él. Dios
habla a esta herida diciéndonos que se nos ha
liberado de la maldición de convertirnos en nuestro
padre, y se nos ha dado un nuevo y perfecto Padre
a través de la obra de Jesucristo.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿Qué aspectos del carácter y vida de tu
padre nunca quisieras repetir?
2. ¿Eres más vulnerable a la evasión, la
rendición, o el terror como el autor los
define? ¿En qué formas se manifiesta en tu
vida? Sé específico y comparte historias si
es posible.
47
3. Lean Gálatas 3:13-14 y 26-28. ¿En cuál de
estas promesas necesitas creer más
profundamente para ser libre del patrón que
describiste tu respuesta de la pregunta 2?
¿Por qué?
4. ¿Qué aspectos de tu linaje familiar te
gustaría ver que el Espíritu Santo rompa en
tu vida?
5. ¿Hay ciertos aspectos de tu carácter o
comportamiento que el Espíritu Santo haya
cambiado y sea diferente de los de tu padre?
¿Por qué características en ti, que sean
diferentes a las de tu padre, puedes alabar a
Dios?
CONCLUSIÓN
Pasa un tiempo orando oraciones de alabanza y
petición.
● ALABANZA: Alaba a Dios por darte una
nueva familia y herencia. Alábalo por las
formas en las que ya ha cambiado tu
carácter y comportamiento para ser diferente
del patrón que tu padre terrenal estableció.
● PETICIÓN: Pide a Dios que te de fe en las
promesas que necesitas para volverte de la
evasión de la responsabilidad, la rendición a
los patrones pecaminosos, o el estar
48
motivado a obedecer al terror en lugar de al
amor lleno de gozo.
49
50
VERGÜENZA
Marginado. Sucio. Desnudo.
Rechazado. Contaminado. Expuesto.
Estas son las palabras que la Biblia utiliza para
representar cómo se siente la vergüenza. La herida
paternal de vergüenza va más allá de la culpa.
Sentirse culpable es sentir que hay algo malo en lo
que hiciste. Sentir vergüenza es sentir que hay algo
mal con quien tú eres. La vergüenza es esa voz
interna, profunda, que te dice que algo está mal
contigo por lo que está asociado contigo, lo que te
han hecho, lo que has hecho, o lo que no has
hecho.
Como resultado de lo que está asociado contigo, es
posible que sientas vergüenza de venir de una
familia rota. Es posible que te sientas expuesto al
mundo porque nunca tuviste lo que los otros niños
tuvieron. Tu familia no se ve como la familia
perfecta (ni siquiera como los Simpson). Tal vez te
sientes expuesto porque tus historias familiares son
menos sobre las fechas importantes que pasaron
juntos y más sobre los días que pasaron separados.
Ya sea que tu padre estuviera ausente o presente,
es posible que sientas vergüenza simplemente de
ser el hijo de tu padre. Tal vez te sientas expuesto
porque estás tan asociado a alguien por quien tú y
los demás sienten tan poco respeto. Esta es
vergüenza por lo que se asocia contigo.
51
Como resultado de lo que te hicieron, es posible
que sientas la vergüenza de no ser lo
suficientemente bueno para tu padre. Tal vez tu
padre estuvo ausente y te dejó sintiendo que no
merecías su amor. Aunque sabes en tu mente que
no es verdad, no puedes evitar cargar con la
sensación de que algo debe estar mal contigo
porque se te negó la presencia y el afecto de tu
padre. O tal vez tu padre estuvo presente en casa
pero dejó muy claro que no cumplías con sus
expectativas. Incluso ahora, cargas con la
vergüenza de eso, te falta confianza en ti mismo y
asumes que la mayoría de las personas te ven de la
misma forma que tu padre. Esta es vergüenza por lo
que te hicieron.
Como resultado de lo que tú has hecho, es posible
que sientas vergüenza de fracasar en tus relaciones
porque tu padre nunca te dio un modelo a seguir. Si
eres hombre, puedes sentirte humillado al no saber
ser un esposo. No tienes idea de cómo amar y guiar
bien a tu esposa porque tu papá nunca te lo mostró.
O tal vez te sientas humillado porque no sabes ser
padre. No sabes cómo demostrar afecto o cómo dar
la disciplina apropiada a tu hijo porque tu padre
nunca te lo mostró. Si eres mujer, puedes sentirte
humillada porque no sabes cómo tener relaciones
sanas y santas con un hombre porque tu padre
nunca te enseñó. Todas estas cosas te llevan a un
largo patrón de o no hacer nada o hacer lo
incorrecto. Esto solo multiplica la vergüenza que ya
estaba presente. Esta es vergüenza por lo que has
hecho o lo que no has hecho.
Una de las peores cosas acerca de la vergüenza es
52
que nunca se calla. Puedes escuchar la voz
condenatoria de la vergüenza en cada relación y en
cada aspecto de tu vida. Te sientes como un
marginado, sucio y desnudo. Te sientes rechazado,
contaminado y expuesto. Es una herida horrible,
pero es una herida a la que Dios habla
directamente. Le habla con más poder y más
certeza que la voz de la vergüenza.
La vergüenza te dice que debes de sentirte
rechazado, pero Dios te dice que Jesús fue
rechazado por ti. Jesús, que había estado unido con
el Padre de la vida y del amor durante toda la
eternidad, voluntariamente se entregó para ser
abandonado por su Padre. Hizo esto para que tú te
pudieras unir con el Padre perfecto de la vida y del
amor, para siempre. Jesús escogió quedarse sin
padre para que tú nunca te quedaras sin padre de
nuevo.
La vergüenza te dice que debes sentirte sucio, pero
Dios te dice que Jesús se hizo sucio por ti. Jesús,
quien nunca cometió ningún pecado, se hizo
pecado voluntariamente en la cruz. Lo hizo para que
al cargar toda la suciedad de los pecados que tú
cometiste y la suciedad de los pecados cometidos
en tu contra, su sangre pudiera limpiarte y dejarte
inmaculado para siempre. Escogió hacerse pecado
por ti para que tú fueras hecho justicia de Dios en
Él.
La vergüenza te dice que debes sentirte expuesto,
pero Dios te dice que Jesús se expuso por ti. Jesús,
el que ve las partes más oscuras de cada corazón
humano, se permitió ser visto por todos, desnudo y
53
condenado públicamente como un criminal común.
Lo hizo para que a través de su desnudez y
condena inmerecida, tu desnudez y condena
merecida fueran cubiertas con su rectitud y su
recompensa, para siempre. Escogió ser expuesto
para que tú nunca tuvieras que temer ser expuesto
nunca más.
Jesús ha hecho todo lo que se necesita hacer para
acabar con la vergüenza de tu pasado y ha hecho
todo lo necesario para llevarte a un futuro sin
vergüenza. Hermano, si tu padre no te mostró el
modelo para ser un esposo, ahora tienes uno al ver
cómo Jesús ama a la Iglesia. Si tu padre no te
mostró el modelo para ser un padre, ahora tienes
uno al ver cómo Dios es padre de la Iglesia.
Hermana, si tu padre no te mostró el modelo de lo
que es una relación sana entre un hombre y una
mujer, ahora tienes uno al ver como Jesús ama a su
esposa: su Iglesia. No solo te dio un modelo a
seguir, también te dio el poder de su Espíritu para
hacerlo. Y todo el tiempo, ya sea que tengas éxito o
fracases, tienes la seguridad de que nunca tendrás
que escuchar la voz de la vergüenza de nuevo,
porque Jesús se ha llevado tu vergüenza, y su voz
dice, “consumado es”.
54
GUÍA DE DISCUSIÓN
VERGÜENZA
RESUMEN DEL CAPÍTULO
La herida paternal de la vergüenza se manifiesta
cuando nos sentimos marginados, sucios,
desnudos, rechazados, contaminados, o expuestos.
Va mucho más allá de la culpa porque se enraíza
en quién eres y no solo en algo que hayas hecho.
Tal vez sientas vergüenza por con quién o con qué
estás asociado, lo que te han hecho, o lo que tú has
hecho o no has hecho. Cada una de estas cosas
tiene efectos negativos en tus relaciones con Dios y
con los otros. Sin embargo, Dios habla a esta herida
con una voz confiable diciéndote que Jesús tomó tu
vergüenza, con todos sus sentimientos y
consecuencias, sobre Él, para liberarte de una vez
por todas.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿Con cuáles de estas imágenes te
identificas más: marginado, sucio, desnudo,
rechazado, contaminado, o expuesto?
¿Cómo ha contribuido la relación con tu
padre, o la falta de esta, con este
sentimiento?
2. Cuál es la fuente principal de tu vergüenza:
la asociación, lo que te han hecho, o lo que
55
tú has hecho o no has hecho? ¿Por qué?
3. ¿De qué forma la vida, muerte, resurrección,
e intercesión de Jesús habla a tu fuente
específica de vergüenza? Detalla y usa el
libro como guía si lo necesitas.
4. ¿En qué formas específicas ha afectado la
vergüenza tus relaciones o la forma en la
que te relacionas con la gente?
5. ¿De qué formas puede enseñarte Jesús lo
que tu padre no te enseñó?
CONCLUSIÓN
Pasa un tiempo orando oraciones de confesión y
agradecimiento.
● CONFESIÓN: Confiesa a Dios la presencia
de la vergüenza en tu vida, las formas en las
que se manifiesta, y su fuente.
● AGRADECIMIENTO: Da gracias a Dios por
enviar a su Hijo para poner tu vergüenza
sobre Él y liberarte de ella. Agradécele por
las formas en las que se le consideró
rechazado, sucio, y expuesto en tu lugar y
para tu beneficio.
56
ENOJO & AMARGURA
Como has meditado en qué tan profundas son las
heridas que tu padre dejó, y de cuántas formas
estas heridas te afectan, tal vez haya resurgido un
sinnúmero de sentimientos desagradables. Dos de
estos sentimientos son el enojo y la amargura. El
enojo y la amargura son heridas comunes
provocadas por los padres, pero estas heridas son
diferentes a las otras, porque las otras heridas
tienden a causarlas.
Es posible que estés enojado con tu padre por estar
ausente, ser abusivo o distante. Tal vez estés
enojado con él por las heridas que te causó como
resultado. Si lo estás, necesitas saber que no estás
solo. Dios mismo está enojado. Dios está enojado
por el pecado de tu padre contra tu madre y contra ti
y, sobre todo, por el pecado de tu padre en contra
de Dios. Tu padre no hizo lo que Dios quería que
hiciera, para lo que fue creado: falló en reflejar la
imagen de Dios, la paternidad de Dios, el Padre. Así
que el enojo es una respuesta apropiada a las
heridas paternales si tu enojo está en sincronía con
el enojo de Dios.
El peligro para aquellos de nosotros con heridas
causadas por los padres, es que es muy fácil salir
de la línea del enojo de Dios.
Dios está enojado cuando su excelencia ha sido
violada. Salimos de la línea del enojo de Dios
cuando estamos enojados porque nuestra voluntad
57
se vio violada. La diferencia es que mientras el
enojo divino tiene a Dios al centro del universo, el
enojo pecaminoso nos tiene a nosotros en el centro
del universo. Las heridas causadas por el padre
pueden fácilmente llevar a este enojo egoísta.
El enojo de Dios está enfocado en restaurar a las
personas y relaciones deshechas. Salimos de la
línea del enojo de Dios cuando nuestro enojo está
enfocada en dañar a las personas y las relaciones.
La diferencia es que el enojo divino está interesado
en unir a las personas y las cosas. Se preocupa por
la justicia. Por otro lado, el enojo pecaminoso está
interesado en mantener separadas a las personas y
las cosas. Se preocupa por la venganza. Las
heridas causadas por los padres pueden llevar
fácilmente a un enojo vengativo.
El enojo de Dios está dirigido a acciones específicas
de una persona o sistema en específico. Salimos de
la línea del enojo de Dios cuando nuestro enojo está
mal dirigido, lejos de acciones y personas en
específico. La diferencia es que mientras el enojo
divino está dirigido al pecado de la persona, el enojo
pecaminoso está dirigido a la existencia de la
persona. Mientras que el enojo divino está dirigido
al ofensor, el enojo pecaminoso está mal dirigido al
mundo entero. Esto significa que el enojo divino
puede satisfacerse mediante el arrepentimiento o el
juicio. Sin embargo, el enojo pecaminoso nunca se
satisface del todo. Mientras las heridas estén
abiertas, permanecerá la ira. A esto se le llama
amargura y las heridas causadas por el padre
puede llevar fácilmente a este tipo de enojo amargo.
58
Si tu padre te ha herido, respuestas como estas se
pueden sentir muy justificadas, y el enojo divino de
Dios está justificado. Sin embargo, el enojo egoísta
y amargo no lo está. Si a veces así es como
respondes a las heridas causadas por tu padre, tal
vez ya hayas reconocido que esta respuesta es
pecaminosa y desagradable para Dios. Tal vez
también te sientas atrapado. Quieres escapar del
apretujón sofocante de la amargura, pero parece
que no puedes liberarte. Sientes que estarás ahí
siempre.
Pero no tienes que estar así.
Si te ves atrapado en los patrones del enojo
pecaminoso, Dios tiene una palabra para ti, y no es
palabra de condenación, es palabra de rescate. En
Romanos 12:19, Dios dice esto a través de su
apóstol: No tomen venganza, hermanos míos, sino
dejen el castigo en las manos de Dios, porque está
escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré’, dice el
Señor”.
Tal vez leas el pasaje y al principio solo notes el
mandamiento negativo: “No tomen venganza”. Pero
en lo que quiero que te enfoques es en la promesa
positiva: “Mía es la venganza; yo pagaré”. Sí, se te
ordena apartarte de las acciones y actitudes
amargas, pero tú eres capaz hacer eso al acercarte
a un Dios que promete tratar con estos pecados que
te han lastimado tanto. No se te manda a dejarlo ir
como si nada hubiera pasado, se te manda a dejarlo
en manos de Dios, que conoce todo lo que ha
pasado.
59
Además, Él promete que si tu padre pecó en contra
tuya, será juzgado por Jesús cuando regrese o en
Jesús en la cruz. Como sea, serás defendido y
vindicado, algo que tu enojo y amargura jamás
lograrán.
Sin embargo, eso no es todo.
No solo Dios juzgará el mal que se te ha hecho,
sino que también deshará el mal que se te ha
hecho. Cuando Jesús regrese, no regresará solo
para juzgar, también regresará para restaurar. Por
primera vez desde que Eva mordió el fruto, se
llevará al pueblo de Dios a una relación perfecta con
Dios, entre ellos, y con la creación. Apocalipsis 21:4
nos dice: “Él les enjugará toda lágrima de los ojos.
Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor,
porque las primeras cosas han dejado de existir”.
Serás nuevo. Las cosas que han causado las
heridas de tu padre se juzgarán y se desharán.
Todo esto significa que eres libre, realmente libre,
para perdonar y vivir. Puedes perdonar porque
sabes que Dios juzgará y deshará el mal que te han
hecho para que tú no tengas que hacerlo. Puedes
vivir porque tú mismo ha sido perdonado.
Tu pecado contra Dios es infinitamente más grande
que los pecados de tu padre en contra tuya. Dios no
ha respondido a tus repetidos pecados contra él
volcando una ira amarga, vengativa, o egoísta sobre
ti. Ha respondido a tus repetidos pecados contra Él
volcando su ira justificada sobre Él mismo. En la
persona de Jesucristo, Dios absorbió el castigo que
tú merecías por tu vida pecaminosa para que
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pudieras recibir la recompensa que Él ganó durante
su vida perfecta. Si tu fe está en Jesús, has recibido
una vida nueva, un nuevo destino, un nuevo
corazón, un nuevo poder, una nueva familia, y un
nuevo Padre quien jamás te dejará y nunca te
abandonará. Ahora eres libre de vivir como esclavo
de Cristo en lugar de como esclavo de tu pasado o
como esclavo de tu enojo.
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GUÍA DE DISCUSIÓN
ENOJO & AMARGURA
RESUMEN DEL CAPÍTULO
El enojo y la amargura son heridas paternales
comunes, que son únicas en el sentido de que
tienden a ser causadas a través de otras heridas. Si
estás enojado con tu padre por estar ausente, ser
abusivo o distante, no estás solo. Dios también está
enojado. Por esta razón, nuestro enojo no es
necesariamente pecaminoso o peligroso, pero se
vuelve así cuando sale de la línea del enojo de
Dios, que está siempre enfocado a personas y
sistemas específicos, y siempre busca restaurar
personas y relaciones dañadas. Podemos liberarnos
de nuestra esclavitud a este enojo confiando en que
Dios juzgará y deshará el mal que se nos ha hecho.
Podemos liberarnos para perdonar porque se nos
ha perdonado un pecado más grande contra un ser
infinitamente más grande.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿Cómo se han manifestado el enojo y la
amargura en tu vida?
2. ¿Te conforta saber que Dios está enojado
con tu padre también? Si sí, ¿por qué?
3. Respecto a tu padre, ¿qué deseas más:
justicia o reconciliación? ¿Por qué?
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4. En tus palabras, ¿qué tan diferente es el
enojo justificado del enojo no justificado?
5. ¿En qué formas tu enojo hacia tu padre o
hacia Dios ha salido de la línea del enojo de
Dios?
6. ¿Perdonaste a tu padre? ¿Por qué sí o por
qué no?
7. Si es posible, ¿estás dispuesto a
reconciliarte con tu padre? ¿Por qué sí o por
qué no?
8. ¿Confías en que Dios vengará el pecado
cometido en contra tuya? ¿Por qué sí o por
qué no?
9. ¿Qué te parecería vivir como esclavo de
Cristo en lugar de como esclavo de tu propio
enojo? ¿Cómo impactaría tu vida?
CONCLUSIÓN
Pasa un tiempo orando oraciones de confesión y
agradecimiento.
● CONFESIÓN: Confiesa a Dios la presencia
de enojo y amargura en tu vida. Sé
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específico sobre por qué estás enojado y
cómo se manifiesta en tu actitud hacia Dios,
tu padre, otras personas, y hacia ti mismo. Si
este enojo ha salido de la línea del enojo de
Dios, arrepiéntete.
● AGRADECIMIENTO: Agradece a Dios por
prometer justicia para ti juzgando y
deshaciendo todo mal cuando Jesús
regrese. Agradece a Dios por verter su
justicia en Jesús en lugar de en ti y por darte
la capacidad de perdonar a tu padre como
Dios te perdonó.
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66
CONCLUSIÓN
En los siete capítulos anteriores, hemos abierto una
herida paternal tras otra. Hemos hablado de la
identidad confusa, la dirección equivocada o la falta
de dirección que viene de no saber quién eres.
Hemos visto la idolatría a la autoridad y el monstruo
de dos cabezas que tiene el deseo de estar cerca
de la autoridad y teme que la misma lo lastime.
Hemos visto la herida de temer al fracaso y lo difícil
que hace escuchar y seguir a Jesús. Hemos
hablado de sentirse condenado a repetir los
pecados de tu padre y de la evasión, la rendición, y
el terror que provoca. También hemos examinado
las heridas de la vergüenza, enojo, y amargura que
tal vez sientas en respuesta a lo que tu padre hizo y
no hizo.
Esto no ha sido fácil, ya que nos ha forzado a mirar
de cerca cosas muy dolorosas. Sin embargo, ha
sido necesario, para que podamos escuchar a Dios
hablar directamente a nuestras heridas con poder y
verdad.
Espero que trabajar en este proceso te haya dado la
esperanza de sanar y cambiar, porque eso es lo
que las palabras de Dios te ofrecen. Sin embargo,
eso no significa que el camino a la sanidad ya se
haya terminado. Tal vez significa que la travesía
acaba de empezar. Y quiero recordarte que tienes
un guía para esa travesía que está más calificado
que yo.
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Tienes a Jesucristo mismo.
Jesús sabe por experiencia cómo se siente ser
rechazado y abandonado por la gente que se
suponía sería más fiel. Isaías 53:3 le llama:
“Despreciado y rechazado por los hombres, varón
de dolores, hecho para el sufrimiento”. Porque
conoce, por experiencia, el rechazo de forma
personal e intensa, es capaz de comprender y
consolarte cuando pasas por lo mismo. Conoce tu
herida, no solo de forma general, sino también
específica. En la cruz, por ti, experimentó la peor de
las heridas paternales en la historia. Clamó: “Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
para que tú clames: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has adoptado?”.
Por esto, Jesús te entiende como nadie más. Jesús
te consuela como nadie más. Y algo más, Jesús es
capaz de consolar a través de ti como nadie más
puede. Este es su deseo, no solo que Él te
consuele, sino que otros sean consolados por Él a
través de ti. Es mi oración que, al concluir este libro
en unos segundos, no lo concluyas del todo; en
lugar de eso, permite que continúe a través de ti en
lugar de mí. Al hacerlo, deja que las palabras de
Pablo en 2 Corintios 1:3-4 se vuelvan tus palabras:
“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda
consolación, quien nos consuela en todas nuestras
tribulaciones para que con el mismo consuelo que
de Dios hemos recibido, también nosotros podamos
consolar a todos los que sufren”.
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GUÍA DE DISCUSIÓN
CONCLUSIÓN
RESUMEN DEL CAPÍTULO
Las heridas causadas los padres son profundas y
duran mucho tiempo. Recordamos eso al revisar
algunas de estas heridas en este libro. Sin
embargo, no hay una sola herida a la que Dios no
hable y que no pueda sanar. Aunque el libro te haya
ayudado a iniciar el proceso de sanidad, el camino
hacia dicha sanidad no ha terminado. Sin embargo,
tienes un guía para ese proceso que te ayudará
más que este libro: Jesucristo. Él conoce muy bien
el duelo, de hecho él ha experimentado la peor
herida paternal de la historia mientras colgaba en la
cruz en nuestro lugar. Es por esto que puede
entenderte como nadie más y consolarte como
nadie más. Incluso es capaz de consolar a los
demás a través de ti como nadie más. Puede hacer
esto mientras tomas lo que procesaste en este libro
y lo procesas con otros.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
1. ¿Qué herida en este libro sientes que
actualmente tiene mayor esperanza de verse
sanada?
2. ¿Qué herida en este libro te molesta o
preocupa más? ¿Por qué?
3. ¿Qué has aprendido de este libro o de este
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grupo que pueda bendecir o consolar a otros
que tienen heridas similares? ¿Cuál es el
siguiente paso que Dios te dice que tomes
para hacerlo? ¿Considerarías invitar a otro a
pasar por el mismo estudio que tú?
4. ¿Estás abierto a la reconciliación con tu
padre, de ser posible? Si sí, ¿cuál es el
siguiente paso que Dios te llama a tomar
hacia esa posibilidad?
5. La clave para tu sanidad es creer en las
palabras que Dios dice acerca de tus
heridas. No puedes obligarte a creer nada.
Sin embargo, ¿qué puedes hacer para que
sea más posible que escuches y creas lo
que dice sobre tus heridas?
CONCLUSIÓN
Que cada miembro del grupo comparta su historia y
travesía hasta este punto, junto con sus planes para
lo que sigue. Después oren juntos.
● Agradece a Dios por tu adopción a través de
Jesús y por el gran precio pagado para que
se te diera a ti.
● Pide a Dios que traiga la reconciliación si es
posible y dé a los miembros del grupo el
aliento para continuar con eso.
● Pide a Dios que te de las oportunidades para
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que los miembros del grupo conforten a
otros mientras Jesús los consuela.
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RECURSOS PARA:
CONTINUAR LA
CONVERSACIÓN
Es posible que hayas notado que algunos capítulos
incluyen referencias a historias ficticias de padres e
hijos tomadas de películas famosas. Esto es porque
creo en el poder de las historias para ayudarnos a
entender lo que sentimos y por qué lo sentimos, así
como para recordarnos que no estamos solos. Por
esta razón, como líder de iglesia, he sido anfitrión
en la proyección de películas para provocar
discusión grupal. Nuestra iglesia ha encontrado esto
muy útil. Es posible que también te sirva mientras tu
camino continúa.
A continuación se encuentran 26 películas que
tratan el tema de la relaciones padre e hijo.
Considera leer los resúmenes, revisando las
opiniones en línea para asegurar que estés cómodo
con el contenido, e invita a amigos a ver y discutir
una. Incluí un * para mis 5 películas preferidas para
discutir.
Abel*
Un niño inestable, con problemas mentales y
emocionales a causa de la ausencia de su padre.
Decide asumir el papel de su padre en la familia con
resultados trágicos y cómicos.
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Un Gran Chico (About a Boy)
Un niño de 12 años que vive con su madre y no
sabe nada sobre la virilidad, que aprende la
naturaleza de la madurez por medio de un
candidato poco convencional.
Las confesiones del Sr. Schmidt (About Schmidt)
Un padre separado de su hija adulta se embarca en
una travesía a su boda y descubre más acerca de él
mismo de lo que se pudiera imaginar.
Días de Furia (Affliction)
Un oficial de policía confronta un caso extraño
mientras trata de lidiar con su padre abusivo y
alcohólico, y su relación dañada con su propia hija.
El Gran Pez (Big Fish)
Un adulto se entera de que su padre ausente está
muriendo y trata de diferenciar lo que es verdad de
lo que es mentira acerca de su padre.
Birdman
Un actor desplazado trata de ganar de nuevo el
afecto de su alejada hija a través de alcanzar éxito
artístico.
La celebración (Festen)*
Un hijo adulto trata de confrontar los pecados de su
padre abusivo en el contexto de la muy pública
fiesta de cumpleaños del padre.
Creed: Corazón de Campeón (Creed)
Un boxeador joven trata de seguir los pasos del
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famoso padre que nunca conoció.
Elf
Un humano que cree que es uno de los elfos de
Santa descubre que tiene un padre humano y trata
de encontrarse con él y comenzar una relación.
Campo de Sueños (Field of Dreams)
A un hombre adulto que tiene una relación
tormentosa con su padre fallecido, le llega una
oportunidad de curar su dolor y el dolor de su padre
al construir un campo de béisbol.
Fresh
Un traficante de drogas de 12 años se encuentra
con su ausente, alcohólico, e indigente padre para
jugar ajedrez y aprende más de lo que espera.
El Padrino (The Godfather)
La relación complicada entre padre e hijo se
agudiza por el hecho de que son miembros de una
poderosa, pero vulnerable, familia de mafiosos.
El Don del Coraje (The Great Santini)
Un hombre joven lucha por ganar la aprobación de
su padre, quien es militar y muy estricto.
El Juego Sagrado (He Got Game)
Mientras se prepara para tomar la decisión más
importante de su vida, un joven y talentoso
basquetbolista se reúne con su padre, quien era
abusivo y estaba encarcelado, en contra de su
voluntad.
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Déjame Entrar (Let Me In)
Un niño, víctima del divorcio de sus padres, queda
entre la disputa de sus padres y es abusado en la
escuela. Encuentra el amor y la guía que le hace
falta en su nueva relación con una mujer vampiro.
Mentiroso, Mentiroso (Liar, Liar)
Un abogado divorciado y obsesionado con su
trabajo, cuya inconsistencia emocional lastimó a su
pequeño hijo, se ve forzado a decir la verdad
durante 24 horas.
Magnolia*
Muchos personajes afectados por sus padres
abusivos, ausentes o distantes en busca de
significado, de amor y, tal vez, reconciliación.
Mud
Un chico joven tiene una relación tormentosa con su
padre, quien le da la noticia sobre el divorcio de sus
padres. Durante este tiempo vulnerable, él se
encuentra con un hombre interesante que piensa le
puede enseñar cosas que su padre nunca le
enseñó.
Nebraska
Un hijo adulto se ve forzado a extender el viaje con
su padre alcohólico e insensible.
El Retorno del Jedi (Return of the Jedi)
Un hombre joven lucha para entender a su malvado
padre, y lucha por no caer y seguir sus pasos.
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La Carretera (The Road)
En un mundo post-apocalíptico, un padre moribundo
trata de ayudar a su hijo a sobrevivir sin fallarle en
otros aspectos.
Petróleo Sangriento (There Will Be Blood)
Un magnate hambriento de poder mantiene cerca a
su hijo, hasta que su hijo interfiere con sus
ambiciones o lo decepciona.
Up: Una Aventura de Altura (Up)
Un niño con un padre ausente tiene la oportunidad
de aprender acerca de convertirse en hombre de un
malhumorado anciano viudo.
La Última Pelea (Warrior)*
Un padre alcohólico recuperado se convierte al
catolicismo y trata de reconciliarse con su hijo al
ayudarle a entrenar para una competencia de Artes
Marciales Mixtas de alta expectativa.
El Luchador (The Wrestler)
Un luchador profesional se ve forzado a retirarse,
pero tiene mucho menos éxito en su vida fuera del
ring, en especial en su relación con su hija adulta.
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SOBRE EL AUTOR
Cole Brown (MABTS, MAT) es el pastor fundador de
Emmaus Church, una congregación multiétnica en
Portland, Oregon, donde ministró durante nueve
años.
Actualmente vive en Ciudad de México con su
esposa y dos hijos, donde están ayudando a plantar
y fortalecer iglesias mexicanas. Es autor y
conferencista en Humble Beast, y puedes encontrar
todos sus recursos en su sitio web:
www.colebrown.es.
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VERDAD CONCENTRADA
La buena teología es esencial para la buena vida.
Debido a eso, no debería ser relegada al campo de
la teoría abstracta y de los “libros difíciles de leer”.
La buena teología debe ser práctica para la vida
diaria y accesible para todos. Esa es la razón por la
que Humble Beast creó la serie Verdad
Concentrada.
Los libros en la serie Verdad Concentrada llevan los
conceptos teológicos pesados a nuestro lenguaje y
vida diaria. Lo hacen en paquetes pequeños y
fáciles de leer que tienen como objetivo transformar
la forma en que piensas y vives. Cada libro incluye
también una guía de discusión para que puedas
experimentar esta transformación en el contexto en
el que Dios nos transforma: la comunidad cristiana.
Ya disponible:
El evangelio es…: Definiendo el mensaje más
importante del mundo
Las mentiras que me dijo mi pastor: Confrontando
los clichés de iglesia con el evangelio
Próximo lanzamiento:
Sigue al líder: Un manual práctico para la vida y el
ministerio
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