Unidad Educativa Fiscal “Cuenca del
Guayas”
Monografía
Tema:
Elementos sobre cambio climático
Autor:
Carlos Ítalo García Gómez
Profesora:
Lcda. Mariela Soriano H.
Enero 2019
Tarifa - Ecuador
Índice
Introducción ……………………………………………………….. 3
1. Cambio climático………………………………………………… 4
2. Causas de los cambios climáticos……………………………….. 5
2.1Influencias externas…………………………………. 7
2.1.1 Variaciones solares……………………………………… 7
[Link] Variaciones de la luminosidad solar a lo largo del ciclo de las
manchas solares……………………………………… 7
2.1.2 Variaciones orbitales……………………………………. 8
2.1.3 Impactos de meteoritos………………………………… 8
2.1.4 La deriva continental…………………………………… 9
2.1.5 La composición atmosférica………………………….. 10
2.1.6 Las corrientes oceánicas………………………………. 10
3. Los efectos antropogénicos………………………………….. 11
4. Efecto invernadero………………………………………….. 11
4.1 Gases de efecto invernadero……………………………… 13
5. Cambio climático en Ecuador…………………………………. 14
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Introducción
Adentrarse en el tema del cambio climático es hoy en día un imperativo de supervivencia
para todos los habitantes racionales del Planeta Tierra. Es frecuente leer impresionantes
artículos periodísticos en la prensa impresa o digital sobre el tema. Con especial énfasis
se publican novedosos y alarmantes artículos referentes al cambio climático por parte de
la comunidad científica, mas, "los obreros agropecuarios", los que paradójicamente
pueden salvar o destruirla la naturaleza progresivamente de manera inconsciente, por
vivir dentro de la campiña en una proporción elevada y depender de ella para su
subsistencia, tienen escasísimo acceso a la información relevante sobre cambio climático.
Hacia este universo de la población ecuatoriana, va dirigida esta modesta compilación,
con el ánimo de contribuir a formar consciencia en el cuidado del medio ambiente como
una de las vías fundamentales para contribuir a la mitigación y adaptación al cambio
climático que ya es evidente desde hacen muchos años en todo el planeta; tomando como
premisa lo expresado por Fidel en Río de Janeiro en1992 durante la llamada Cumbre de
la Tierra, y cito: "Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la
rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre...".
"...no hay mente tan astuta como la evidencia que la naturaleza ofrece"
José Martí.
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1. Cambio climático
Se llama cambio climático a la modificación del clima con respecto al historial climático
a una escala global o regional. Tales cambios se producen a muy diversas escalas de
tiempo y sobre todos los parámetros meteorológicos: temperatura, presión atmosférica,
precipitaciones, nubosidad, etc. En teoría, son debidos tanto a causas naturales como
antropogénicas.
El término suele usarse de manera poco apropiada, para hacer referencia tan solo a los
cambios climáticos que suceden en el presente, utilizándolo como sinónimo de
calentamiento global. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático usa el término «cambio climático» solo para referirse al cambio por causas
humanas:
Por "cambio climático" se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente
a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma
a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables.
Recibe el nombre de «Variabilidad natural del clima», pues se produce constantemente
por causas naturales. En algunos casos, para referirse al cambio de origen humano se usa
también la expresión «cambio climático antropogénico».
Además del calentamiento global, el cambio climático implica cambios en otras variables
como las lluvias y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del
sistema atmosférico. La complejidad del problema y sus múltiples interacciones hacen
que la única manera de evaluar estos cambios sea mediante el uso de modelos
computacionales que simulan la física de la atmósfera y de los océanos. La naturaleza
caótica de estos modelos hace que en sí tengan una alta proporción de incertidumbre,
aunque eso no es óbice para que sean capaces de prever cambios significativos futuros
que tengan consecuencias tanto econó[Link] las ya observables a nivel biológico.
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2. Causas de los cambios climáticos
El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Los
distintos tipos climáticos y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos
factores, siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la
orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y
umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y por último,
las corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en
los principales elementos constituyentes del clima que también son cinco: temperatura
atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.
Figura 1. Temperatura en la superficie terrestre al comienzo de la primavera de 2000.
Pero existen fluctuaciones considerables en estos elementos a lo largo del tiempo, tanto
mayor cuanto mayor sea el período de tiempo considerado. Estas fluctuaciones ocurren
tanto en el tiempo como en el espacio. Las fluctuaciones en el tiempo son muy fáciles de
comprobar: puede presentarse un año con un verano frío (por ejemplo, el sector del
turismo llegó a tener fuertes pérdidas hace unos años en las playas españolas debido a las
bajas temperaturas registradas y al consiguiente descenso del número de visitantes, y el
invierno del 2009 al 2010 ha sido mucho más frío de lo normal, no solo en España, sino
en toda Europa). También las fluctuaciones espaciales son aún más frecuentes y
comprobables: los efectos de lluvias muy intensas en la zona intertropical del hemisferio
sur en América (inundaciones en el Perú y en el sur del Brasil) se presentaron de manera
paralela a lluvias muy escasas en la zona intertropical del Norte de América del Sur
(especialmente en Venezuela y otras áreas vecinas).
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Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la
disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede
modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente
el clima cuando se trata de procesos de larga duración.
Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra. Las externas
también reciben el nombre de forzamientos, dado que normalmente actúan de manera
sistemática sobre el clima, aunque también las hay aleatorias como es el caso de los
impactos de meteoritos (astroblemas). La influencia humana sobre el clima en muchos
casos se considera forzamiento externo ya que su influencia es más sistemática que
caótica pero también es cierto que el Homo sapiens pertenece a la propia biosfera terrestre
pudiéndose considerar también como forzamientos internos según el criterio que se use.
En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no sistemáticos o caóticos.
Es en este grupo donde se encuentran los factores amplificadores y moderadores que
actúan en respuesta a los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no
solo hay que tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas
modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema
complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima será sistemática o
caótica. En esto depende mucho la escala de tiempo en la que se observe la variación ya
que pueden quedar patrones regulares de baja frecuencia ocultos en variaciones caóticas
de alta frecuencia y viceversa. Puede darse el caso de que algunas variaciones caóticas
del clima no lo sean en realidad y que sean catalogadas como tales por un
desconocimiento de las verdaderas razones causales de las mismas.
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2.1Influencias externas
2.1.1 Variaciones solares
[Link] Variaciones de la luminosidad solar a lo largo del ciclo de las
manchas solares.
El Sol es una estrella que presenta ciclos de actividad de once años. Ha tenido períodos
en los cuales no presenta manchas solares, como el mínimo de Maunder que fue de 1645
a 1715 en los cuales se produjo una mini era de Hielo.
Figura 2. Variaciones de la luminosidad solar a lo largo del ciclo de las manchas solares.
La temperatura media de la Tierra depende, en gran medida, del flujo de radiación solar
que recibe. Sin embargo, debido a que ese aporte de energía apenas varía en el tiempo,
no se considera que sea una contribución importante para la variabilidad climática a corto
plazo. Esto sucede porque el Sol es una estrella de tipo G en fase de secuencia principal,
resultando muy estable. El flujo de radiación es, además, el motor de los fenómenos
atmosféricos ya que aporta la energía necesaria a la atmósfera para que estos se
produzcan.
Sin embargo, muchos astrofísicos consideran que la influencia del Sol sobre el clima está
más relacionado con la longitud de cada ciclo, la amplitud del mismo, la cantidad de
manchas solares, la profundidad de cada mínimo solar, y la ocurrencia de dobles mínimos
solares separados por pocos años. Sería la variación en los campos magnéticos y la
variabilidad en el viento solar (y su influencia sobre los rayos cósmicos que llegan a la
Tierra) quienes tienen una fuerte acción sobre distintos componentes del clima como las
diversas oscilaciones oceánicas, los eventos el Niño y La Niña, las corrientes de chorro
polares, la Oscilación casi bianual de la corriente estratosférica sobre el ecuador, etc. Por
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otro lado, a largo plazo las variaciones se hacen apreciables ya que el Sol aumenta su
luminosidad a razón de un 10% cada 1000Â millones de años. Debido a este fenómeno,
en la Tierra primitiva que sustentó el nacimiento de la vida, hace 3800Â millones de años,
el brillo del Sol era un 70% del actual.
Las variaciones en el campo magnético solar y, por tanto, en las emisiones de viento solar,
también son importantes, ya que la interacción de la alta atmósfera terrestre con las
partículas provenientes del Sol puede generar reacciones químicas en un sentido u otro,
modificando la composición del aire y de las nubes, así como la formación de estas.
Algunas hipótesis plantean incluso que los iones producidos por la interacción de los
rayos cósmicos y la atmósfera de la Tierra juegan un rol en la formación de núcleos de
condensación y un correspondiente aumento en la formación de nubes. De este modo, la
correlación entre la ionización cósmica y formación de nubes se observa fuertemente en
las nubes a baja altitud y no en las nubes altas (cirrus) como se creía, donde la variación
en la ionización es mucho más grande.
2.1.2 Variaciones orbitales
Si bien la luminosidad solar se mantiene prácticamente constante a lo largo de millones
de años, no ocurre lo mismo con la órbita terrestre. Esta oscila periódicamente, haciendo
que la cantidad media de radiación que recibe cada hemisferio fluctúe a lo largo del
tiempo, y estas variaciones provocan las pulsaciones glaciares a modo de veranos e
inviernos de largo período. Son los llamados períodos glaciales e interglaciales. Hay tres
factores que contribuyen a modificar las características orbitales haciendo que la
insolación media en uno y otro hemisferio varíe aunque no lo haga el flujo de radiación
global. Se trata de la precesión de los equinoccios, la excentricidad orbital y la oblicuidad
de la órbita o inclinación del eje terrestre.
2.1.3 Impactos de meteoritos
En raras ocasiones ocurren eventos de tipo catastrófico que cambian la faz de la Tierra
para siempre. El último de tales acontecimientos catastróficos sucedió hace 65 millones
de años. Se trata de los impactos de meteoritos de gran tamaño. Es indudable que tales
fenómenos pueden provocar un efecto devastador sobre el clima al liberar grandes
cantidades de CO2, polvo y cenizas a la atmósfera debido a la quema de grandes
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extensiones boscosas. De la misma manera, tales sucesos podrían intensificar la actividad
volcánica en ciertas regiones. En el suceso de Chicxulub (en Yucatán, México) hay quien
relaciona el período de fuertes erupciones en volcanes de la India con el hecho de que
este continente se sitúe cerca de las antípodas del cráter de impacto. Tras un impacto
suficientemente poderoso la atmósfera cambiaría rápidamente, al igual que la actividad
geológica del planeta e, incluso, sus características orbitales.
2.1.4 La deriva continental
La Tierra ha sufrido muchos cambios desde su origen hace 4600 millones de años. Hace
225 millones de años todos los continentes estaban unidos, formando lo que se conoce
como Pangea, y había un océano universal llamado Panthalassa. La tectónica de placas
ha separado los continentes y los ha puesto en la situación actual. El Océano Atlántico se
ha ido formando desde hace 200 millones de años.
Figura 3. Pangea
La deriva continental es un proceso sumamente lento, por lo que la posición de los
continentes fija el comportamiento del clima durante millones de años. Hay dos aspectos
a tener en cuenta. Por una parte, las latitudes en las que se concentra la masa continental:
si las masas continentales están situadas en latitudes bajas habrá pocos glaciares
continentales y, en general, temperaturas medias menos extremas. Así mismo, si los
continentes se hallan muy fragmentados habrá menos continentalidad.
Un proceso que demuestra fehacientemente la influencia a largo plazo de la deriva de los
continentes (o de igual manera, la tectónica de placas) sobre el clima es la existencia de
yacimientos de carbón en las islas Svaldbard o Spitbergen, en una latitud donde ahora no
existen árboles por el clima demasiado frío: la idea que explica estos yacimientos es que
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el movimiento de la placa donde se encuentran dichas islas se produjo hacia el norte desde
una ubicación más meridional con un clima más cálido.
2.1.5 La composición atmosférica
La atmósfera primitiva, cuya composición era parecida a la nebulosa inicial, perdió sus
componentes más ligeros, el hidrógeno diatómico (H2) y el helio (He), para ser sustituidos
por gases procedentes de las emisiones volcánicas del planeta o sus derivados,
especialmente dióxido de carbono (CO2), dando lugar a una atmósfera de segunda
generación. En dicha atmósfera son importantes los efectos de los gases de invernadero
emitidos de manera natural en volcanes. Por otro lado, la cantidad de óxidos de azufre
(SO, SO2 y SO3) y otros aerosoles emitidos por los volcanes contribuyen a lo contrario,
a enfriar la Tierra. Del equilibrio entre ambos efectos resulta un balance radiactivo
determinado.
Con la aparición de la vida en la Tierra se sumó como agente incidente el total de
organismos vivos, la biosfera. Inicialmente, los organismos autótrofos por fotosíntesis o
quimiosíntesis capturaron gran parte del abundante CO2 de la atmósfera primitiva, a la
vez que empezaba a acumularse oxígeno (a partir del proceso abiótico de la fotólisis del
agua). La aparición de la fotosíntesis oxigénica, que realizan las cianobacterias y sus
descendientes los plastos, dio lugar a una presencia masiva de oxígeno (O2) como la que
caracteriza la atmósfera actual, y aún mayor. Esta modificación de la composición de la
atmósfera propició la aparición de formas de vida nuevas, aeróbicas que se aprovechaban
de la nueva composición del aire. Aumentó así el consumo de oxígeno y disminuyó el
consumo neto de CO2 llegándose al equilibrio o clímax, y formándose así la atmósfera
de tercera generación actual. Este delicado equilibrio entre lo que se emite y lo que se
absorbe se hace evidente en el ciclo del CO2, la presencia del cual fluctúa a lo largo del
año según las estaciones de crecimiento de las plantas.
2.1.6 Las corrientes oceánicas
Las corrientes oceánicas, o marinas, son factores reguladores del clima que actúan como
moderador, suavizando las temperaturas de regiones como Europa y las costas
occidentales de Canadá y Alaska. La climatología ha establecido nítidamente los límites
térmicos de los distintos tipos climáticos que se han mantenido a través de todo ese
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tiempo. No se habla tanto de los límites pluviométricos de dicho clima porque los cultivos
mediterráneos tradicionales son ayudados por el regadío y cuando se trata de cultivos de
secano, se presentan en parcelas más o menos planas (cultivo en terrazas) con el fin de
hacer más efectivas las lluvias propiciando la infiltración en el suelo. Además los cultivos
típicos del matorral mediterráneo están adaptados a cambios meteorológicos mucho más
intensos que los que se han registrado en los últimos tiempos: si no fuera así, los mapas
de los distintos tipos climáticos tendrían que rehacerse: un aumento de unos 2 grados
Celsius en la cuenca del mediterráneo significaría la posibilidad de aumentar la latitud de
muchos cultivos unos 200 km más al norte.
3. Los efectos antropogénicos
Una hipótesis dice que el ser humano podría haberse convertido en uno de los agentes
climáticos, incorporándose a la lista hace relativamente poco tiempo. Su influencia
comenzaría con la deforestación de bosques para convertirlos en tierras de cultivo y
pastoreo, pero en la actualidad su influencia sería mucho mayor al producir la emisión
abundante de gases que, según algunos autores, producen un efecto invernadero: CO2 en
fábricas y medios de transporte y metano en granjas de ganadería intensiva y arrozales.
Actualmente tanto las emisiones se han incrementado hasta tal nivel que parece difícil
que se reduzcan a corto y medio plazo, por las implicaciones técnicas y económicas de
las actividades involucradas.
Los aerosoles de origen antrópico, especialmente los sulfatos provenientes de los
combustibles fósiles ejercen una influencia reductora de la temperatura. Este hecho, unido
a la variabilidad natural del clima, sería la causa que explica el "valle" que se observa en
el gráfico de temperaturas en la zona central del siglo XX.
La alta demanda de energía por parte de los países desarrollados, son la principal causa
del calentamiento global, debido a que sus emisiones contaminantes son las mayores del
planeta. Esta demanda de energía hace que cada vez más se extraigan y consuman los
recursos energéticos como el petróleo.
4. Efecto invernadero
Se denomina efecto invernadero al fenómeno por el cual determinados gases, que son
componentes de la atmósfera terrestre, retienen parte de la energía que la superficie
planetaria emite por haber sido calentada por la radiación solar. Afecta a todos los cuerpos
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planetarios rocosos dotados de atmósfera. Este fenómeno evita que la energía recibida
constantemente vuelva inmediatamente al espacio, produciendo a escala planetaria un
efecto similar al observado en un invernadero. En el sistema solar, los planetas que
presentan efecto invernadero son Venus, la Tierra y Marte.
El efecto invernadero se está viendo acentuado en la Tierra por la emisión de ciertos
gases, como el dióxido de carbono y el metano, debido a la actividad humana.
En la atmósfera el mantenimiento del equilibrio entre la recepción de la radiación solar y
la emisión de radiación infrarroja devuelve al espacio la misma energía que recibe del
Sol. Esta acción de equilibrio se llama balance energético de la Tierra y permite mantener
la temperatura en un estrecho margen que posibilita la vida.
En un período suficientemente largo el sistema climático debe estar en equilibrio; la
radiación solar entrante en la atmósfera está compensada por la radiación saliente, pues
si la radiación entrante fuese mayor que la radiación saliente se produciría un
calentamiento y lo contrario produciría un enfriamiento. Por tanto, en equilibrio, la
cantidad de radiación solar entrante en la atmósfera debe ser igual a la radiación solar
reflejada saliente más la radiación infrarroja térmica saliente. Toda alteración de este
balance de radiación, ya sea por causas naturales u originado por el hombre
(antropógeno), es un forzamiento radiativo y supone un cambio de clima y del tiempo
asociado.[5]
Los flujos de energía entrante y saliente interaccionan en el sistema climático
ocasionando muchos fenómenos tanto en la atmósfera, como en el océano o en la tierra.
Así, la radiación entrante solar se puede dispersar en la atmósfera o ser reflejada por las
nubes. La superficie terrestre puede reflejar o absorber la energía solar que le llega. La
energía solar de onda corta se transforma en la Tierra en calor. Esa energía no se disipa;
se encuentra como calor sensible o calor latente, se puede almacenar durante algún
tiempo, transportarse en varias formas, dando lugar a una gran variedad de tiempo y a
fenómenos turbulentos en la atmósfera o en el océano. Finalmente vuelve a ser emitida a
la atmósfera como energía radiante de onda larga.[4] Un proceso importante del balance
de calor es el efecto albedo, por el que algunos objetos reflejan más energía solar que
otros. Los objetos de colores claros, como las nubes o las superficies nevadas, reflejan
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más energía, mientras que los objetos oscuros absorben más energía solar que la que
reflejan. Otro ejemplo de estos procesos es la energía solar que actúa en los océanos; la
mayor parte se consume en la evaporación del agua de mar, luego esta energía es liberada
en la atmósfera cuando el vapor de agua se condensa en lluvia.[6]
La Tierra, como todo cuerpo caliente superior al cero absoluto, emite radiación térmica,
pero al ser su temperatura mucho menor que la solar, emite radiación infrarroja por ser
un cuerpo negro. La radiación emitida depende de la temperatura del cuerpo. En el estudio
del NCAR han concluido una oscilación anual media entre 15,9Â °C en julio y 12,2Â °C
en enero compensando los dos hemisferios, que se encuentran en estaciones distintas y la
parte terrestre que es de día con la que es de noche. Esta oscilación de temperatura supone
una radiación media anual emitida por la Tierra de 396 W/m2.
La energía infrarroja emitida por la Tierra es atrapada en su mayor parte en la atmósfera
y reenviada de nuevo a la Tierra. Este fenómeno se llama Efecto Invernadero y garantiza
las temperaturas templadas del planeta. Según el estudio anterior de la NCAR, el Efecto
Invernadero de la atmósfera hace retornar nuevamente a la Tierra 333 W/m2.
Globalmente la superficie de la Tierra absorbe energía solar por valor de 161 w/m2 y del
efecto invernadero de la atmósfera recibe 333 w/m2, lo que suma 494 w/m2, como la
superficie de la Tierra emite (o dicho de otra manera pierde) un total de 493 w/m2 (que
se desglosan en 17 w/m2 de calor sensible, 80 w/m2 de calor latente de la evaporación
del agua y 396 w/m2 de energía infrarroja), supone una absorción neta de calor de 0,9
w/m2, que en el tiempo actual está provocando el calentamiento de la Tierra.
4.1Gases de efecto invernadero
Incrementos en la atmósfera de los cinco gases responsables del 97% del efecto
invernadero antropogénico en el periodo 1976-2017.
Los denominados gases de efecto invernadero o gases invernadero, responsables del
efecto descrito, son:
3. Vapor de agua (H2O)
4. Dióxido de carbono (CO2)
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5. Metano (CH4)
6. Óxido de nitrógeno (N2O)
7. Ozono (O3)
8. Clorofluorocarbonos (CFC)
5. Cambio climático en Ecuador
Según la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA por sus
siglas en inglés), el 2015 alcanzó un nuevo récord en emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI) e incremento global de las temperaturas. En 2014, ya se alcanzaron
marcas históricas y se dispararon las alarmas sobre los efectos del cambio climático, todo
apunta a que en 2016 se registrarán máximos preocupantes, ya que el primer semestre del
año ha sido el más cálido en décadas. La principal causa para el aumento de la temperatura
global son las emisiones de GEI generadas por actividades humanas (antropogénicas),
que han incrementado desde la Revolución Industrial, como resultado del crecimiento
económico y demográfico. Aproximadamente la mitad de las emisiones de dióxido de
carbono (CO2) antropogénicas acumuladas entre 1750 y 2011 se han producido en los
últimos 40 años, debido a la dependencia casi total de un modelo energético basado en el
carbón, gas y petróleo. La quema de estos combustibles fósiles ha generado grandes
aumentos en las concentraciones de CO2, metano y óxido nitroso en la atmósfera. Según
el informe del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas
en inglés) entre 1750 y 2011 las emisiones antropógenas acumuladas de CO2 fueron de
2.040 GtCO2, alrededor del 40% de estas emisiones han permanecido en la atmósfera y
el resto fueron removidas y almacenadas en la tierra (plantas y suelos) y en los océanos.
Estas emisiones de gases, acumuladas en la atmósfera, retienen el calor emitido por la
Tierra, que proviene de la radiación solar natural, pero cuando rebota sobre la superficie
terrestre queda atrapado por la barrera de gases. Cuando estos gases permanecen entre el
suelo y la atmósfera, sin poder ser liberados al espacio, el efecto generado es similar al
de un invernadero, provocando el calentamiento global. Como consecuencia del cambio
climático, se han observado impactos en los ecosistemas hídricos y terrestres en todas las
regiones y continentes, además de fenómenos extremos como olas de calor, sequías,
inundaciones, ciclones, cambios en las corrientes oceánicas, aumento en el nivel del mar,
tormentas fuertes de mayor duración y desaparición de ecosistemas. En Ecuador se
evidencia en inundaciones costeras, erosión de playas, disminución de la biodiversidad
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en los páramos andinos, retroceso de glaciares, reducción de la productividad agrícola y
el suministro de agua. En febrero de 2015 el Ministerio del Ambiente realizó visitas
técnicas para evidenciar los efectos del cambio climático en la Laguna de Cuyabeno y el
retroceso del glaciar del Chimborazo. Durante estas visitas se constató la relación directa
entre el bajo caudal de esta laguna amazónica y el estado del glaciar andino. Una de la
causas de este fenómeno es la deforestación, que altera el ciclo hidrológico, repercutiendo
a su vez en los caudales de las fuentes de agua aledañas. El cambio climático afecta
directamente el caudal ecológico produciendo una disminución del 10%, lo que significa
la reducción de la biodiversidad en estos sitios. Además, se verificó el retroceso del
glaciar del Chimborazo que ha disminuido en un 58,9% entre 1962 y 2010. Durante
noviembre y diciembre se registraron deslizamientos inusuales de masas de hielo y
material pétreo atribuidos al aumento de la temperatura en la zona, fenómeno que afectó
las vías de conexión entre comunidades, sistemas de agua potable y pastizales.
Actualmente, las emisiones de GEI presentan una marcada tendencia al aumento, según
datos del Balance Energético Nacional del Ministerio Coordinador de Sectores
Estratégicos 2015 (año base 2014) en Ecuador la actividad con mayor incidencia sobre
las emisiones de GEI es el transporte con 17.995 ktCO2 equivalentes, la sumatoria de
todas las actividades que generan emisiones registró un total de 45.805 ktCO2
equivalentes en 2014. En el país, el Instituto Nacional de Eficiencia Energética y Energías
Renovables (INER) a través de su línea de investigación de prospectiva y balance
energético, está desarrollando investigaciones con el fin de proponer escenarios de
eficiencia energética y sustitución de fuentes como insumos para la generación de
políticas encaminadas a enfrentar el cambio climático, a través de la adaptación para
reducir la vulnerabilidad social, económica y ambiental; y de la mitigación que busca
incrementar los esfuerzos para la reducción de emisiones de GEI.
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Bibliografía
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Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado de España.
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16