Transitos, Pasajes
Transitos, Pasajes
Marcela Coria
María Eugenia Martí
Stella Maris Moro
(editoras)
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TRÁNSITOS, PASAJES Y CRUCES
EN LAS TEATRALIDADES DEL MUNDO
Marcela Coria
María Eugenia Martí
Stella Maris Moro
(editoras)
Título:
Tránsitos, pasajes y cruces en las teatralidades del mundo
Editoras:
Marcela Coria, María Eugenia Martí, Stella Maris Moro
1. Teatro Comparado. 2. Dramaturgia. I. Aliau, Magdalena II. Coria, Marcela, ed. III. Martí,
María Eugenia, ed. IV. Moro, Stella Maris , ed. V. Fernández, Inés, ilus. VI. Pricco, Aldo Rubén ,
pref.
CDD 809.2
El título de este libro pareciera surgir de una generalidad inocente acerca de las
diversas maneras en que se ponen en contacto las teatralidades de varias naciones y
tiempos. Nada más alejado de los propósitos de las editoras, que se han dedicado a la
meticulosa tarea de confeccionar una oportuna y necesaria reunión de trabajos sobre
Teatro Comparado surgidos de las sesiones fructíferas del VII Congreso Argentino e
Internacional de Teatro Comparado, celebrado en la Universidad Nacional de Rosario,
Argentina, en agosto de 2015. En tal sentido, la elección del título obedece a la precisa
descripción de una serie de operaciones que incluyen no sólo el recorrido de tópicos e
intereses, sino también apropiaciones y ensambles de obras como producto del cruce, de
la confluencia de escrituras y reescrituras casi al borde de bienvenidas epifanías.
En todo cruce hay aspectos que entran en contacto y otros que merodean el
encuentro sin decidirse a intervenir totalmente en la superposición y el
reacomodamiento. Debido al movimiento, es decir, al tránsito que implica salir de los
marcos enunciativos originales, es posible ver el desplazamiento, entre épocas y
culturas teatrales disímiles, de personajes, obsesiones, discursos de otra índole e
imaginarios anclados en territorios. Lo que emerge como locus communis, como una
verdadera isotopía, es la intersección proveniente del pasaje y del cruce, esto es, del
enfrentamiento cara a cara entre producciones teatrales y entre diferentes territorios.
Sabido es que el conocimiento no consiste en describir, explicar o predecir
objetos de estudio aislados y en su estricta individualidad para sumar particulares ad
infinitum, sino poder advertir –como decía Juan Samaja− la “política del universo”. Esa
“política”, esa ley o tendencia capaz de explicar comportamientos de los fenómenos, es
lo que las editoras procuran al proponernos la lectura atenta de los trabajos que
componen el libro.
El hecho teatral suele partir tradicionalmente de la fijación de una escritura que, a
modo de guión, organiza las fases del evento espectacular sin que ello implique saturar
de sentido la obra. A la ya canónica distribución de enunciados atribuidos a nombres de
personajes, los últimos tiempos le han sumado la pretensión autoral de intervención en
las decisiones de los actores y directores: nos referimos a las acotaciones o didascalias
que, por más que lo pretendan, nunca habrán de lograr colmar los lugares de
1
indeterminación. Ya sea por la presencia de parlamentos y acotaciones, ya sea por las
múltiples ausencias que invitan a imaginar y proyectar, la literatura dramática no puede
ser ajena a la interacción con diversos discursos, del propio género o de otros, afines o
no. La noción de intertextualidad, entendida en sentido amplio, cubre ese cruce de
textos en una dimensión de entramados diversos. En esa dimensión se constituye el
presente volumen.
El hecho de poner en contacto escrituras diversas pero ligadas por tópicos,
esquemas, formatos, intereses o territorios cercanos, permite atribuir otros valores a las
piezas teatrales o, en algunos casos, habilitarlas para transitar otras zonas, sentidos
divergentes, lecturas –en definitiva− vivas. Tal ha sido el propósito de reunir estos
cuarenta y un trabajos pertenecientes a relevantes personalidades vinculadas con la
investigación, la academia, la historia, la crítica (tanto literaria como teatral) y la
práctica artística concreta. Desde nuestro país y desde México, Brasil y Chile las voces
de nuestros colegas nos remiten al saludable ejercicio de volver a pensar obras,
temáticas y autores de tal modo que la clausura de lecturas se vuelve imposible, dado
que la diferente perspectiva no hace sino abrir, metonímicamente, los textos hacia
nuevos destinos, hacia inesperadas contigüidades capaces de incidir en la circulación de
la ficción.
No resulta menor que los imaginarios basados en las sagas míticas puedan proveer
de instrumentos de reciclaje y de reposicionamiento a aquellos relatos que sostuvieron
las antiguas exégesis del mundo, puesto que –a modo de un tamiz articulado
pacientemente por la tradición literaria− aquellos arremeten de tanto en tanto para nutrir
ciertos presentes. Al respecto, algunos capítulos se remiten a desentrañar las tácticas de
una fictionis fictio, y proponen, por ende, un ángulo distinto de acceso a ciertas obras.
Esta operación delimita y configura objetos estéticos ciertamente diferentes y los
constituye como discursos factibles de ser revisitados.
La astuta estrategia de Shakespeare y de Brecht (entre otros) de desplazar
cuestiones inherentes a sus contemporaneidades a sitios geográfica o temporalmente
alejados, a causa de las acechanzas de la censura y del “desvío” propio de la retórica y
de la poesía, parece configurar una maniobra apta para advertir un tejido de
trasnacionalidad que no sólo compete a obras dramáticas sino también a movimientos y
sucesos más amplios, como es el caso, por ejemplo, del teatro independiente argentino o
del testimonio de identidades en construcción. En ese sentido, varios trabajos de este
2
volumen trazan un vínculo suficientemente desarrollado, como, en efecto, puede
observarse en las páginas que siguen.
Aunque en otras publicaciones de la disciplina resulte frecuente que la
performatividad propia del fenómeno teatral sea obviada en aras de las matrices
literarias que en algún momento dominaron el universo de la teatrología, el volumen
que nos ocupa presenta algunos trabajos que exponen pertinentes preocupaciones acerca
de los dispositivos de la puesta en escena mediante especulaciones montadas sobre la
“relación teatral”, una instancia apta para asociar los parlamentos de los personajes
directamente con el convivio y su supervivencia y no escudriñarlos sólo desde un punto
de vista semántico. La pragmática asume, así, un lugar de indagación que intenta no
olvidar el destino escénico de las obras. Al mismo tiempo, el examen de la tensión
vanguardia/posvanguardia, la observación de presupuestos filosóficos en la dramaturgia,
las manifestaciones del biodrama y el sagaz análisis de los bordes de la vida y del teatro
en las liminalidades constituyen en este libro una distancia frente a las obras que
permite, paradójicamente, una lectura más intensa.
Asimismo, si los espacios de ciertas teatralidades, como el ámbito de las luchas
obreras de principios del siglo pasado, la intersección entre poesía y tragedia, las
problemáticas de género y el teatro posdramático, irrumpen en este volumen con el
reclamo de atención lectora específica, es porque los autores han sabido detectar en las
obras analizadas territorialidades dispuestas a dialogar con otras a pesar de la asignación
arbitraria de estereotipos semánticos que suele hacerse a menudo. A partir de ese
diálogo es posible ir más allá y pensar en el teatro como un infinito juego de espejos y
de miradas que no cesa.
En definitiva, y en pleno ejercicio de un inteligente cotejo y síntesis
comparatística, este conjunto de trabajos consigue una visión mayor y más profunda de
sus objetos de estudio, visión sagaz que problematiza sentidos instituidos y fosilizados.
La celebración de transitar ese lugar de lo extraordinario que resulta el teatro encuentra
en este libro razones más que valederas para activar lo desactivado, restituir lo ausente,
inventar la diferencia.
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Una tragedia griega, una tragedia argentina
Resumen: La tragedia griega explora los mecanismos que llevan a los seres humanos a su destrucción, no
muchas veces por sus acciones ni por sus vicios individuales sino por sus equivocaciones. En ella
aparecen las tensiones y conflictos a los que estamos sometidos como integrantes de una sociedad y una
cultura. Para que exista la tragedia debe haber hýbris, exceso; hamartía, equivocación; páthos, pasiones;
peripéteia, cambio de suerte; y anagnórisis, reconocimiento. Todos estos elementos aparecen en Una
tragedia argentina, el texto de Daniel Dalmaroni que, con ese simple adjetivo: argentina, asume nuestro
propio drama. En esta obra, las preguntas sobre la condición humana: lo individual, lo familiar, la
sexualidad, el incesto, lo sagrado, lo prohibido, lo cultural, nos muestran el engaño a que nos sometemos
los seres humanos en la vida cotidiana. En este maravilloso simulacro que es el teatro el autor nos
conduce a la catástrofe, a realizar la anagnórisis, a darnos cuenta de nuestra absurda vanidad y grotesca
agonía.
Abstract: Greek tragedy explores the mechanisms that lead human beings to their destruction, not so
often because of their actions or their individual vices but because of their mistakes. It shows the tensions
and conflicts we are engaged in as members of a society and a culture. Tragedy requires hýbris, excess;
hamartía, mistake; páthos, passions; peripéteia, change of luck; and anagnórisis, recognition. All these
elements appear in Una tragedia argentina, the text of Daniel Dalmaroni which, with that simple
adjective: argentina, assumes our own drama. In this work, questions about the human condition: the
individual, the familiar, sexuality, incest, the sacred, the forbidden, the cultural, show us the deception we
are subjected to as human beings in everyday life. In this marvelous simulacrum that is theater, the author
leads us to catastrophe, to make anagnórisis, to be aware of our absurd vanity and grotesque agony.
La tragedia griega explora los mecanismos que llevan a los seres humanos a su
destrucción, no muchas veces por sus acciones ni por sus vicios individuales sino por
sus equivocaciones. En ella aparecen las tensiones y conflictos a los que estamos
sometidos como integrantes de una sociedad y una cultura. Para que exista la tragedia
debe haber hýbris, exceso; hamartía, equivocación; páthos, pasiones; peripéteia,
cambio de suerte; y anagnórisis, reconocimiento. Todos estos elementos aparecen en
Una tragedia argentina de Daniel Dalmaroni que, con ese simple adjetivo: argentina,
asume nuestro propio drama. En esta obra, las preguntas sobre la condición humana: lo
individual, lo familiar, la sexualidad, el incesto, lo sagrado, lo prohibido, lo cultural, nos
muestran el camino hacia la destrucción. En este maravilloso simulacro que es el teatro
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Magdalena Aliau
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D. Dalmaroni, Una tragedia argentina. Grupo familiar: Hugo y Susana (matrimonio alrededor de los 50
años), Roy y Vietnam (sus hijos de 25 y 23 años), Mario (hermano de Hugo). Disponible en:
[Link] [Acceso: 24/10/16]
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A. Pricco, Dirección. Dramaturgia: Daniel Dalmaroni. Actúan: Mariano Raimondi, Juan Manuel
Raimondi, Ofelia Castillo, Ana Laura Carrafiello, Dannae Abdalla de Sá, Bernardo Vitta, Juan Pablo
Cabral. Asistencia de dirección: Lucrecia Moras. Teatro “La morada”, Rosario.
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Una tragedia griega, una tragedia argentina
dolorosas en todos y cada uno. La peripecia, el paso de una situación a su contraria por
parte de quienes actúan, donde los distintos miembros del grupo se van modificando y
descubriendo. La anagnórisis, el paso de la ignorancia al conocimiento donde cada uno
no es quien creíamos que era. Y la hamartía, la equivocación constante en cada antigua
o nueva situación que se les presenta, tanto en el texto teatral como en la representación.
En el marco de la ficción teatral se despliegan las ficciones familiares, las mentiras y
engaños, en fin, lo no dicho, donde, a partir de una situación menor, como es la mirada
del culo de Susana por parte de Mario, se revelarán todos los ocultamientos, los
inventos de esa familia que existen, con menos hýbris, con menos desmesura, en toda
familia. Los parlamentos de los actores abren diferentes senderos que exceden su
presencia física y sus palabras, llegando, si se quiere, a un contenido simbólico más
profundo. Por ejemplo, dice MARIO: “Hay gente que sólo mira el culo, hay hombres que
sólo miran el culo… Pensaba cómo me gustaría hacerle el culo”. Y HUGO: “¿Sabés que
me vengo a enterar que este hijo de puta te quiere coger?... –Pará. ¿Acá el único
boludo soy yo? ¿Cómo que ya sabías?” Y Susana a Hugo, por Mario: “Éste me mira
porque soy linda y vos, en lugar de estar orgulloso, te ponés como loco”. Diálogo
donde “el culo” trasciende lo físico y encubre, con la sordidez de lo exhibido, lo que no
se quiere ver, convirtiéndose en metonimia, parte por el todo, de ese mundo familiar.
Son estas palabras de Hugo las más difíciles de cumplir: llegar al hueso, al
fondo, develar el enigma de quiénes somos y qué pensamos del otro. La primera
develación llega inmediatamente y termina con un apagón:
MARIO.- El chico se trasviste todas las noches y ustedes lo siguen tratando como
si nada.
HUGO.- ¿Qué decís?
SUSANA.- ¿Se qué?
MARIO.- Se trasviste.
SUSANA.- Difamador. APAGÓN breve.
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Magdalena Aliau
vocación artística... como una forma de expresión... como esos tipos que se visten de
algo y hacen de estatuas en la calle Florida?” Unido al juego del vocabulario donde las
palabras designan y connotan: gay, trolo o en palabras de Mario: “Marica, pederasta,
mariquita, mariposa, invertido, puto…” Si analizamos dichos términos, cada uno
designa una visión de la homosexualidad masculina cuyo común denominador es la
forma despectiva y, por lo tanto, una visión de la sexualidad que no acepta, reconoce, ni
respeta dicha homosexualidad. Marica define al que se comporta como una mujer;
pederasta, el hombre que desea a los adolescentes masculinos; mariquita, es el
afeminado que tiene la forma de comportarse de una mujer; mariposa, grado apenas
menos despreciativo que mariposón, aplicado al hombre afeminado u homosexual;
invertido, también aplicado al homosexual; y puto, el connotativamente más agresivo.
Todos estos términos, que llegan al exceso y Mario los dice de un tirón, igualan las
distintas expresiones utilizadas en la jerga argentina de una manera totalmente
denigratoria y, si queremos ser más estrictos, machista. La palabra más positiva es gay,
emitida primeramente por el mismo Mario, que proviene del provenzal y significa
“alegre”, “pícaro”, y que en la Inglaterra victoriana designó la homosexualidad
masculina. Trolo, en cambio, se origina a partir del término trolebús, y hace referencia a
que estos vehículos, al depender de un tendido eléctrico, antes no podían dar la vuelta y
el conductor debía dirigirse a la parte de atrás, manejando desde allí; el transporte tenía,
además, dos puertas y se ingresaba por la trasera; por lo tanto, andaba y se cargaba por
atrás. Nuestro discurso, sostenemos, nos construye, y la perspectiva que plantea la obra
es también la homofobia argentina, intolerante e irrespetuosa ante la condición sexual.
La puesta en escena acentúa los distintos tonos de voz, la escena aparece cada
vez más despojada, con pocos elementos: la mesa, algunas sillas, objetos cortantes pero
donde lo más cortante se da fundamentalmente en el gestus de los distintos actores, el
lenguaje y la movilidad del cuerpo, accionar que seguirá in crescendo en las distintas
circunstancias que se plantean en la obra. Cuerpo, corporalidad y concepción de la
sexualidad se amalgaman torcidamente remarcando la precaria mirada de los
personajes, la escasez de sus conocimientos y sus creencias, llegando hasta el extremo
en la figura del padre cuando le dice puto de mierda a su hijo y lo abofetea. Mientras,
los espectadores experimentan la representación y sienten la interpelación a sus
condicionadas conductas culturales.
La historia de Roy, la versión de Roy, en la tercera escena, no quiere ni puede
ser escuchada, como no se quiere sentir ni oír lo que no se acepta, lo que desagrada:
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Una tragedia griega, una tragedia argentina
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Magdalena Aliau
Hay diferentes tipos de esta enfermedad y es mejor con los enfermos no pronunciar
la palabra “cáncer”, porque en el momento en el que el enfermo sabe que tiene
cáncer su vida cambia, y la de los suyos, completamente, su mentalidad, su actitud
de contracción a la salud, debe hacer controles todo el tiempo. Entonces dicen: no
vamos a llamar a esta enfermedad cáncer sino neoplasia. Aparentemente es una
manera de decir “las cosas están de esta manera” y cambiamos el lenguaje porque
es políticamente correcto. No, no es por eso, sino porque es influyente sobre la
vida” (Fabbri, 2013; el subrayado es nuestro ya que lo políticamente correcto es
para nosotros un eufemismo para encubrir lo que no conviene decir y evidenciar).
Lo leí hace tiempo. Los primeros síntomas no se perciben porque no hay dolor ni
nada visible, pero después, al tiempo, la próstata se les empieza a hinchar. De un
tamaño parecido al de una pelotita de ping pong se transforma de golpe en una cosa
como una de tenis y después como una de... de... bueno, enorme. Y un día explota.
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Una tragedia griega, una tragedia argentina
contradicciones se suceden y se pasa de un tema a otro, de una situación a otra, sin una
valoración profunda, por descuido, como los mismos personajes dicen o se preguntan:
“VIETNAM.- Fue un descuido…MARIO.- ¿Un descuido? ¿Lo besa en la boca a éste
adentro de una heladera y a vos te hace un hijo por descuido?”
Los grandes temas se producen, en una continuidad, homogeneizándose en los
distintos personajes. Nada importa demasiado y, a la vez, cada cosa es, primeramente,
motivo de escándalo: “A los putos se les dice cualquier cosa”, dice Mario. La
interioridad se pasa por alto, sólo lo aparencial es lo que por un momento parecen notar:
“VIETNAM.- Nada, que Pablo se acostumbró tanto a mi ropa que un día me vio vestida
igual a Roy y me empezó a seducir. Y el pibe es... bueno... es...”. “HUGO.- Tengo una
familia de perversos, degenerados... (No sabe qué más decir, por fin
dice)...drogadictos”. Sexo, vestidos, droga se entremezclan sin diferenciarse, hasta
llegar al tema religioso, donde se terminarán uniendo drogas y mormones y lo mismo es
drogarse que ir a un centro de rehabilitación: “HUGO.- (Insiste) ¡Sos drogadicto! ¡Y
mormón! Sos un degenerado, que te querés coger a toda la familia. Perverso. Mormón
perverso. (A todos) Manga de degenerados”, donde, hablando mal y pronto, no queda
títere con cabeza, ya que el padre con mayúscula de Hugo y Mario, mitificado, ocultado
y disimulado en la historia familiar, está internado en un psiquiátrico. Mitificado como
veterano de guerra y genial inventor de un idiolecto universal, ocultado en una muerte
fingida y disimulada su locura en una aparente creación, donde: “La escritura estaba
adaptada a la forma más exacta a la representación de los sonidos de ese idioma “que
remite el texto a la obra de Ionesco y al teatro del absurdo. El que: “Iba casa por casa y
daba clases”, es, en realidad, un violador de adolescentes. La muestra al extremo de
estas llamadas “mentiras piadosas”, las ficciones familiares, nos recuerdan el texto
cortazariano “La salud de los enfermos”, donde el entramado familiar convive y teje
dichas mentiras. Todo se confunde y todos han contribuido a ello; en palabras de Susana
escuchamos: “Hugo... tu mamá... nunca quiso que ustedes supieran la verdad. Quería
que tuvieran la mejor imagen de tu padre. Inventó lo del accidente...”, y el engaño de
uno se extiende al resto de la tarea de engañar de cada familia, a la búsqueda de una
pretendida paz, hasta preguntarnos con Susana: “(Decidida) Está bien. Está bien.
¿Querés la verdad? ¿Quieren toda la verdad en esta casa? ¿La quieren?”
Las heridas siguen y se hacen cada vez más cortantes y dolorosas, las relaciones
no son lo que creíamos que eran y se le van descubriendo al lector-espectador, hasta
plantear un problema metateatral en la voz de Hugo: “Esto es todo una joda. ¿Qué
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Magdalena Aliau
Bibliografía
Fuentes
Dalmaroni, Daniel. Una tragedia argentina. Disponible en:
[Link] Acceso: 24 de
octubre de 2016.
Estudios
Alsina Clota, José (2000). Aristóteles, Poética. Barcelona: Icaria.
Fabbri, Paolo (2013). “La semiótica, los signos y su eficacia”. La Capital, Rosario. Disponible
en: [Link]
[Link]. Acceso: 18 de agosto de 2013.
García Gual, Carlos (1993). Introducción a la Mitología griega. Madrid: Alianza.
Todorov, Tzvetan (2003). La conquista de América. El problema del otro. Buenos Aires: Siglo XXI.
11
Reescritura de la obra de Lewis Carroll y construcción de la infancia
en Alejandra Pizarnik:
El caso de Los poseídos entre lilas y sus prosas tardías
Abstract: The subject of childhood is central in the work of Alejandra Pizarnik. It can be found in the
repetition of certain images, like the “garden” (taken from Alice in Wonderland), and the dolls, which are
intertextually related with the surrealist “poupées”. Also, her prose and theatre play, Los poseídos entre
lilas (1969), rewrite children stories and fairy tales. In this essay we plan to address the already mentioned
theatre play and the two stories in which there is an explicit palimpsest with the work of Carroll (2008):
“El hombre del antifaz azul” [1972] and “A tiempo y no” [1968] (en Pizarnik, 2001).
Hay temas claves de Alejandra Pizarnik (en adelante AP) que pueden ser
iluminados a través de la lectura de aquello que ella reescribe de la obra de Lewis
Carroll. Se trata, en primera instancia, de “el jardín”; en segundo lugar, de cierto rol de
aprendiz perpetua de la lengua materna (aquí entran todos los puns, los juegos de
palabras de Carroll que apuntan a desmantelar presupuestos de un uso inocente del
lenguaje. El nonsense sería en el fondo el gesto de remarcar la inocencia del lenguaje,
poner a la luz sus puntos ciegos, reflexionando sobre aquello que en el uso del lenguaje
nunca se cuestiona). Podríamos decir, entonces, que Carroll como intertexto o como
hipotexto estaría iluminando la matriz nonsense como hiper-sense (sinsentido como
forma extrema del sentido) de la escritura-vida de Pizarnik. Ilumina el modo en que el
lenguaje en la poética pizarnikiana nunca se da por sentado, siempre está sometido a
escrutinio. El tercer aspecto que nos interesa tiene que ver con cierta dinámica
metonímica del deseo y de la escritura, con respecto a la cual creemos que es posible
1
De aquí en más utilizaremos la sigla PL para hacer referencia a esta pieza.
12
Ludmila Isabel Barbero
13
Reescritura de la obra de Lewis Carroll y construcción de la infancia en Alejandra Pizarnik: El caso de
Los poseídos entre lilas y sus prosas tardías
Jardín
2
Si bien Ana Becciú (ed. en Pizarnik, 2001) no le asigna fecha, por afinidades formales y temáticas con
otros fragmentos de la obra prosística de AP, podemos hipotetizar que no es anterior al ’60.
3
En el primer texto, se hace referencia al gesto obsceno de una mano que evoca la forma de una azucena
y cuyos dedos parecen falos: “Un gesto tenue al doblar los dedos cuando cerró la mano en forma de
azucena. El execrado color de la azucena subió a mi cerebro con todo el peso fatal de su triste y delicado
perfume. Instada por la visión de esa mano recogida en sí misma con dedos como cinco falos, hablé de la
doble memoria.” (Pizarnik, 2001: 32).
En “Violario”, una señora mayor, letrada, intenta violar a la protagonista/narradora en un velorio, y la
distrae del ultraje a la manera del lobo de Caperucita roja, haciéndola mirar las flores en las manos del
muerto. “De un antiguo parecido mental con caperucita provendría, no lo sé, el hechizo que
involuntariamente despierto en las viejas con cara de lobo. Y pienso en una de ellas que me quiso violar
en un velorio mientras miraba las flores en las manos del muerto.” (Pizarnik, op. cit.: 33). A partir de esa
secuencia, declara la narradora “Entonces decreté no escribir un solo poema más con flores.” (Ídem)
14
Ludmila Isabel Barbero
flores, que ya será desarrollado en prosas posteriores como “Violario”, la violencia (en
el gesto amenazador de masticarla y escupirla) y la muerte.
En “El hombre del antifaz azul”, la descripción del jardín es sumamente
idiosincrática. Por empezar, no es ya un jardín como en AW, sino un bosque en
miniatura:
[…] miró el bosque en miniatura más hermoso que pueda ser imaginado. (…) Y es
un lugar perfecto aunque vedado. Y es un lugar peligroso. El peligro consistiría en
su carácter esencialmente inseguro y fluido, sinónimo de las más imprevistas
metamorfosis, puesto que el espacio deseado, así como los objetos que encierra,
están sometidos a una incesante serie de mutaciones inesperadas y rapidísimas.
(47-48).
4
Véase “Relectura de Nadja de André Breton” en Pizarnik (2001).
15
Reescritura de la obra de Lewis Carroll y construcción de la infancia en Alejandra Pizarnik: El caso de
Los poseídos entre lilas y sus prosas tardías
tan cerca en su caracterización por parte de Pizarnik del jardín de Alicia. Recordemos
que, del jardín carrolliano, Pizarnik decía que se trataba de un lugar perfecto aunque
vedado. Alicia no puede ingresar fácilmente a este lugar asociado al deseo, y a las
permanentes mutaciones… esto es como ocurriera con las amadas bretonianas, que
siempre son la misma y a la vez otra; el bosquecillo en miniatura que construye AP es el
lugar de permanentes metamorfosis.
En “Los poseídos entre lilas” [1969], con respecto al jardín, la pieza se sitúa en
un escenario descripto como “casa” y como “plaza metafísica” (Pizarnik, 2001: 178).
En un momento dado, el personaje de Segismunda quiere ubicarse en el centro, pero no
ya en el centro de la escena, como ocurriera con el personaje de Hamm en “Final de
partida”, sino en “el centro del mundo” (id.: 175). Pero el personaje de Carol (evidente
guiño a Lewis Carroll), afirma en voz baja que el mentado centro ya no existe.
Asimismo, habrá menciones explícitas al jardín, en boca de Segismunda (el personaje
que podemos ubicar como protagonista y asociar a ciertos yo es de la poesía en verso de
Pizarnik). “De noche alguien pregunta en un jardín, pero las respuestas son equívocas y
desdobladas.” (id.: 177). Aquí, en una frase, vemos destellar el universo carrolliano, del
equívoco, del desdoblamiento del lenguaje, y, a la vez, su jardín, pero el escenario
elegido por AP es nocturno. Esa nocturnidad signará el modo de apropiarse del texto
revisitado. Luego, Segismunda vuelve a referirse al tema: “Afuera es noche de
cadáveres. Los jardines con sus flores obscenas.” (id.: 180). Como habíamos señalado
con respecto a “A tiempo y no”, hay una afinidad recurrente en la poética de AP entre
las flores, lo lúbrico y lo mortuorio. De ahí la caracterización de las lilas (omnipresentes
en su poesía en verso y en su prosa) como flores funerarias y, también, la de las
azucenas (“Niña entre azucenas”) como parte de una vegetación erotizada y asociada a
la violencia.
Nonsense
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Ludmila Isabel Barbero
En AW, los lamentos de la tortuga se explicaban (en cierta medida) por su educación,
porque dentro de la currícula de la escuela a la que había concurrido en el fondo del
océano se dictaban cursos regulares de “writhing”5(retorcerse de dolor) e, incluso, si
bien la tortuga no asistía a sus cursos, existía un profesor de clásicas que enseñaba risa y
aflicción: “He taught Laughing and Grief 6, they used to say. ‘So he did, so he did’, said
the Gryphon, sighing in his turn; and both creatures hid their faces in their paws.”
(Carroll, 2008: 91). En la versión de Pizarnik, el dolor no es absurdo en los mismos
términos que en Carroll. Su existencia también es puramente imaginaria, pero no por
imaginaria es menos real. Y esto, más allá de que suene ilógico desde el sentido común,
es sumamente acertado para un pensamiento que contemple el aspecto afectivo del
funcionamiento de la psique humana.
En “El hombre del antifaz azul”, con respecto al tema del nonsense al que
hemos aludido, es interesante recordar la última sección del texto: “La conversadera”,
en la que éste se aleja marcadamente del hipotexto carrolliano para hacer ingresar
ciertos elementos sexuales/escatológicos, que luego serán claves en la obra de teatro
“PL”. Reproducimos a continuación el diálogo nonsensical entre Alicia y la muñeca:
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Reescritura de la obra de Lewis Carroll y construcción de la infancia en Alejandra Pizarnik: El caso de
Los poseídos entre lilas y sus prosas tardías
literarios, más que elementos concretos que puedan participar de la construcción de una
puesta en escena. Por ejemplo: “Segismunda trae pantalones de terciopelo rojo vivo
modelo Keats, una camisa lila estilo Shelley, un cinturón incandescente estilo
Maiakovski y botas de gamuza celeste forradas en piel rosada modelo Rimbaud.”
(Pizarnik, 2001: 166) La condición marcadamente literaria de las indicaciones para la
puesta en escena es uno de los elementos que conducen a críticos como Cristina Piña a
considerar esta pieza como no pasible de ser llevada a escena. Pero, en verdad, las
didascalias poéticas tienen una larga trayectoria en la historia de la dramaturgia 7. Si bien
no acordamos con la tesis de la irrepresentabilidad de la pieza, sí cabe relevar la
conexión que las didascalias poco “prácticas” del texto habilitan trazar respecto del
nonsense
Los diálogos tienen siempre algo de trunco, dejan en primer plano cierto ruido o
interferencia constante en el canal que inhabilita la posibilidad de un diálogo entre los
personajes. No hay comunicación ni comunidad posibles. Cuando aparecen Macho y
Futerina, la pareja de niños-ancianos-parapléjicos, la calidad nonsensical de los
intercambios llega a su punto culmine. Pero también, como decíamos antes, por
momentos ese nonsense se revela como no del todo tal, porque aun en el sinsentido hay
sentidos alternativos que están siempre construyéndose. Ocurre esto, por ejemplo,
cuando aparece en escena Macho, y comienza a pedir caprichosamente objetos y
comida. “¡La máscara! ¡Una omelette!”, “¡El antifaz! ¡Una milanesa!”, “¡Quiero niños
envueltos y vacío al horno! (id., 2001: 169). La máscara, en línea con el antifaz, remite
a un tema obsesivo en la poética pizarnikiana, que es el de configuración nomádica de la
subjetividad, la identidad como construcción especular. Por otro lado, los “niños
envueltos” son un plato cuyo nombre resulta, cuanto menos, sugerente y siniestro. El
“vacío” al horno presenta, burlescamente, connotaciones metafísicas. Esto es, nada es
casual en la construcción del nonsense pizarnikiano, como nada lo era en la versión
carrolliana.
Además, resulta interesante en “PL” la enumeración incontenible, como
mecanismo propio del universo infantil y asociado a la ansiedad por contar (Propato,
1998: 211). También se halla vinculado al juego con los significantes, en la medida en
que, en muchas oportunidades, la enumeración se orienta hacia el juego con el lenguaje
7
Baste citar, como ejemplos, la didascalia en verso lunfardo de la pieza El retrato del pibe (1983
[1908])del autor argentino José González Castillo, y piezas de la escritora francesa Marguerite Duras
como L’éden cinèma (1977), donde muchas didascalias están pensadas para su lectura más que para su
puesta en escena.
18
Ludmila Isabel Barbero
(en las clásicas torsiones del nonsense carrolliano). Pero estos experimentos lingüísticos
sufren en la obra de Pizarnik un viraje sexual. Tal es el caso de expresiones como
“(Macho) Besame, tocame. Tocame un nocturno.” (id.: 172), o la referencia a los
“(Seg.) complejos anales de nuestra historia” (id.: 171).
The Caterpillar and Alice looked at each other for some time in silence: at last the
Caterpillar took the hookah out of its mouth, and addressed her in a languid, sleepy
voice.
'Who are you?' said the Caterpillar.
This was not an encouraging opening for a conversation. Alice replied, rather
shyly, 'I — I hardly know, sir, just at present — at least I know who I WAS when I
got up this morning, but I think I must have been changed several times since then.'
'What do you mean by that?' said the Caterpillar sternly. 'Explain yourself!'
'I can't explain myself, I'm afraid, sir' said Alice, 'because I'm not myself, you see.'
(Carroll, 2008: 50).
8
Véase, para este tema, nuestro artículo Barbero y Pampín (2015).
19
Reescritura de la obra de Lewis Carroll y construcción de la infancia en Alejandra Pizarnik: El caso de
Los poseídos entre lilas y sus prosas tardías
20
Ludmila Isabel Barbero
Bibliografía
Fuentes
Carroll, L. (2008). The complete illustrated Lewis Carroll. London: Wordworth.
Duras, M. (1977). L’éden cinema. Paris: Mercure de France.
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Ediciones Culturales Argentinas, Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.
Pizarnik, A. (2001). Prosa completa. Buenos Aires: Lumen.
21
Reescritura de la obra de Lewis Carroll y construcción de la infancia en Alejandra Pizarnik: El caso de
Los poseídos entre lilas y sus prosas tardías
Estudios
Barbero, L. y Pampín, A. (2015). “Figuraciones de la corporalidad en Extracción de la piedra de
locura de Alejandra Pizarnik”. Orillas, Rivista d’Is anica. 4. Disponible en
[Link]
Acceso: 30 de diciembre de 2016.
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Universidad de Belgrano.
22
Personajes del mito a la escena: Anfitrión
Resumen: Los mitos griegos y su infinita cadena de representaciones en la literatura occidental a lo largo
del tiempo permiten la aproximación a personajes y situaciones muy alejados de nuestro contexto. Uno de
ellos es el de Anfitrión, que se enfrenta a Zeus/Júpiter –su contrincante divino– por una mujer, Alcmena,
y ocasiona una serie de episodios susceptibles de ser desarrollados en escena. Para esta propuesta se han
elegido dos comedias, la de Plauto (251 a.C. - 184 a.C.) y la de Molière (1622-1673), ambas con el título
de Anfitrión; se aludirá, además, al texto del escritor francés Jean Giraudoux, Anfitrión 38, de la primera
mitad del siglo XX. La esencial dramaticidad que subyace en el mito griego es lo que posibilita su
traslado desde lo narrativo a la tragedia y la comedia ya en la época de la Antigüedad clásica. La lectura
de las comedias de Plauto y de Molière no sólo posibilita constatar la pervivencia de mitos antiguos en el
entramado de la acción, sino la maleabilidad de ciertos temas –la infidelidad, el poder– como elementos
importantes de la intriga en cada uno de esos textos.
Abstract: Greek myths and their infinite chain of representations in Western literature through the ages
allow us an approach to characters and situations which are very distant from our context. One of them is
the myth of Amphitryon, who confronts with Zeus/Jupiter –his opponent – for the love of a woman,
Alcmena, and causes a series of episodes which can be developed on the scene. For this proposal we have
chosen two comedies, one written by Plautus (251~184 BC) and the other by Molière (1622~1673), both
under the title of Amphitryon; moreover we shall refer to the works of the French writer Jean Giraudoux,
whose Am hitryōn 38 belongs to the first part of XXth century. The essential dramaticity underlying in
the Greek myth makes possible to transfer it from narrative to tragedy and comedy already in classical
Antiquity. By reading Plautus’ and Molière’s comedies we shall realize not only the survival of old myths
in the action’s plot but also the malleability of certain topics as infidelity, power, etc. as important
elements of the plot in each of these texts.
23
María Isabel Barranco
II
1
En otros casos de seducción, el dios tomó diversas formas: la de cisne para amar a Leda, la de toro con
Europa, la de lluvia de oro para fecundar a Dánae, la del contacto de su mano para transformar a Io –de
vaca en mujer– y poder acceder a ella.
24
Personajes del mito a la escena: Anfitrión
Las argucias del dios para acercarse a las mujeres que desea son consideradas
por la mentalidad mítica como características de su divinidad: es todopoderoso, dueño y
señor de todos los seres humanos. Por eso es legítima esa capacidad que posee para
“travestirse”, cambiando su apariencia de dios en hombre, en animal, o en algún
elemento de la naturaleza. Zeus lo puede todo, y en consecuencia, puede acercarse al
nivel de los humanos cuando así lo desee.
III
Con el mito, que constituye una de las expresiones narrativas más fecundas, el
género dramático –tragedia y comedia– va a intentar en el siglo V a.C. instaurar en
Atenas el espacio del diálogo, de la confrontación verbal, mediante la representación
teatral. Aristóteles, tiempo después, al reflexionar sobre la mímesis y los géneros en la
Poética, asimilará el mito al argumento, la trama de un texto dramático (VI, 1450b). En
otras palabras, el caudal de mitos existentes conforma el reservorio, la materia, de la
cual se sirven los autores.
De los trágicos griegos se tiene evidencia suficiente para corroborar lo que se ha
dicho; los cómicos como Aristófanes –comedia de la pólis o antigua– sólo aluden a
algunos pasajes mitológicos ya que prefieren los argumentos referidos a la realidad
circundante. Es probable que en la comedia media y en la nueva se encuentren títulos
que aluden a mitos. En este caso en particular, el que apunta a Zeus y Anfitrión, se
señala la comedia de Platón el cómico Nýx makrá (La noche larga), o, en la comedia
nueva, La noche de Filemón.
Plauto2 (Sarsina, 251 a.C. Roma, 184 a.C.) escribe esta única comedia de tema
mitológico en cinco actos; las divinidades Zeus (Júpiter) y Mercurio (Hermes) juegan
roles principales. Desde el prólogo, entre otras cuestiones, Mercurio dará a conocer el
argumento.
La crítica más tradicional ha tachado de “irreverente” el tratamiento que da
Plauto a esos personajes, Júpiter y Mercurio, en su carácter de dioses griegos. No hay
que olvidar el papel que en el mito ocupan las divinidades olímpicas. Sin embargo, ya
en la comedia ática Aristófanes había ubicado a Dionisos en la comedia Las ranas en
distintas situaciones risibles, por ejemplo, los cambios de vestimenta de aquél con su
criado Jantias en el viaje al mundo de los muertos. En el drama de sátiros de Sófocles
2
Para ubicar a Plauto en el panorama literario romano, se citan los nombres de Livio Andrónico, Nevio y
Ennio, quienes vieron la necesidad de “crear un sentimiento nacional romano” (Solá Farrés, 1968: 15).
25
María Isabel Barranco
Los sabuesos, es la figura del dios Apolo la que se expone al ridículo ante un Heracles
niño que roba su ganado. En el caso de Anfitrión el disfraz es coherente con el discurso
de Júpiter y Mercurio; son recursos que apuntan a lograr lo creíble, lo verosímil.
El agón cómico (Acto I, escena I) entre Sosias y Mercurio da cuenta de la
ingenuidad de uno frente a la astucia del otro; los juegos de palabras así como la técnica
del aparte contribuyen a resaltar la comicidad del diálogo. La intriga que se va
anudando en el Acto II conduce al enfrentamiento de Anfitrión y Sosias, y de aquél con
Alcmena, su mujer. Ese interminable juego de confusiones que involucra a las dos
divinidades y a los dos humanos se ve truncado por una laguna de 300 versos. Los
fragmentos del Acto III incluyen la acusación de adulterio de Anfitrión a su esposa así
como la llegada de un nuevo personaje, Blefaron, timonero de la nave. El Acto IV,
también con lagunas, representa la desgracia de Anfitrión, objeto de burla y escarnio por
parte de sus amigos y asistentes; pero es, además, el momento del parto de Alcmena,
anunciado por Júpiter; Anfitrión cae herido por un rayo divino. El Acto V es el del
nacimiento de los niños gemelos, que la criada Bromia comunica a Anfitrión: hechos
extraordinarios –truenos y rayos de gran poder– habían precedido a ese alumbramiento.
Uno de los niños, continúa Bromia, es rodeado en su cuna por dos serpientes, pero
prodigiosamente el niño –Heracles– se levanta y persigue a las serpientes a las que
luego estrangula. Anfitrión, maravillado, escucha una voz potente: es la de Júpiter que
confiesa su relación con Alcmena y dice que el niño vencedor de las serpientes es su
hijo, en tanto el otro es de Anfitrión. Éste va a ofrecer al dios un sacrificio pues le ha
permitido compartir su mujer con una divinidad. No obstante, llamará al adivino
Tiresias para consultarle acerca de lo sucedido. Júpiter, desde lo alto, explica a Anfitrión
lo que ha ocurrido con Alcmena y la declara inocente, ya que fue engañada por su
transformación.
Los personajes de la comedia plautina que representan a Júpiter y a Anfitrión
actúan siguiendo el éthos de los personajes que intervienen en los mitos griegos: la
reverencia y la piedad (en el caso del mortal), y la absoluta indiferencia hacia los seres
humanos (en el caso del dios). Mientras dura la comedia, Júpiter y Anfitrión juegan sus
roles cómicos respectivos, pero hacia el final ambos se desenmascaran para mostrar su
real identidad. Alcmena, la mujer engañada, que según el mito es una más de las
aventuras amorosas de Júpiter, necesita ser declarada inocente por un Júpiter que se
percibe como sujeto a ciertas normas sociales de la época en Roma.
26
Personajes del mito a la escena: Anfitrión
IV
La fábula griega que Plauto llevó a escena inspirará a Jean Baptiste Poquelin,
Molière, para la realización de un Anfitrión del siglo XVII3. Treinta años atrás, Jean de
Rotrou, dramaturgo y poeta, había escrito Les Sosies, casi una traducción de la comedia
de Plauto4.
Según menciona A. Bonzon (1960: 101) en su estudio acerca de Molière,
Anfitrión debió una parte de su éxito a la puesta en escena y al juego de las máquinas
empleadas en la representación; pero bajo el ropaje de un simple entretenimiento, se
esconde una mirada satírica sobre la moral de la aristocracia y aun sobre la moral real.
La omnipotencia del monarca francés, Luis XIV, puede ser el referente en el que se
apoya la crítica de Molière, velada por el aspecto superficialmente risible de la comedia.
Más adelante, Bonzon (1960: 121), al destacar la influencia italiana, en especial la de la
Commedia dell’Arte en Molière, distingue tres obras: Las preciosas ridículas, Don Juan
y El avaro, en donde el autor aplica la “técnica del movimiento” como en Anfitrión. De
este modo sostiene la unidad de tono de los personajes, y los detiene al borde de lo
trágico.
El dios que protagoniza Anfitrión es tal vez un personaje que reproduce, a tres
años de distancia, las características de Don Juan: la arrogancia y la falta de límites y de
culpa, dentro de un ámbito cristiano. Júpiter –dios pagano– no debe rendir cuentas a
nadie por su comportamiento, ya que está situado en lo más alto del panteón griego.
Las figuras, dramatis personae, que Molière incorpora –ausentes en Plauto– son
de distinto nivel. Así, en el prólogo, la Noche como personificación dialoga con
Mercurio, quien la hace cómplice de la aventura: debe ser lo más larga posible. Es un
inicio de tintes míticos que contrasta con el largo parlamento de Sosia al comienzo del
Acto I. El tema de la confusión de identidades entre “dos Sosias”, así como entre
Cléantis, la mujer del sirviente y Mercurio son los puntos altos del elemento cómico.
3
La comedia Anfitrión se estrenó en enero de 1668 en el Palais Royal de Paris y en su reparto figura
Molière como actor representando el rol de Sosia (Gómez de la Serna, 1961: 665)
4
En Inglaterra, en el siglo XVI, E. Courtney realizó una primera versión de Anfitrión, y W. Shakespeare,
en la comedia What you will, Lo que queráis o Noche de epifanía, de 1601, se inspira también en la de
Plauto.
27
María Isabel Barranco
Mientras tanto, se entretejen los hilos del encuentro amoroso entre Alcmena y Júpiter (el
aparente Anfitrión).
El Acto II es el de los reconocimientos o anagnórisis entre Anfitrión y Sosia, por
un lado, y entre aquél y Alcmena. Todo conduce a una degradación en el personaje de
Anfitrión: de general victorioso y amado por su mujer pasa a ser un hombre sin honor,
vilmente traicionado. El acto culmina con el diálogo entre Júpiter y Alcmena, quien se
siente injuriada por el supuesto marido, en tanto el dios en sus argumentaciones llega
hasta ofrecer, falsamente, su vida para aplacar su ira.
El Acto III es el del esclarecimiento de los sucesos acaecidos; con la ayuda de
cuatro de sus capitanes, quienes corroboran que lo han acompañado en la batalla, y la
presencia del propio Júpiter como dios olímpico, anunciado por un trueno, armado del
rayo en una nube, sobre su águila, el desenlace es inminente. Se anuncia el nacimiento
de Heracles en la casa de Anfitrión: “las palabras de Júpiter son sentencias de los
hombres”. El dios se aleja mientras Sosia cierra la comedia con las más sensatas
razones: “en fin, cortemos los discursos y que cada cual se retire a su morada en
silencio. En casos parecidos lo mejor es no decir nada”.
Representante de la sensatez del hombre común, tal vez un poco ingenuo o
ignorante pero prudente, Sosia exhorta a los presentes a hacer caso omiso de aquel
extraño episodio durante el cual las divinidades han invadido la intimidad de los seres
humanos.
Como autor teatral de la primera mitad del siglo XX, Jean Giraudoux (1882-
1944), evidencia una singular predilección por los temas míticos griegos y bíblicos. Son
claros exponentes: Judith, Sodoma y Gomorra, La guerra de Troya no sucederá.
También utilizó esos temas en Ondina y Anfitrión. De esta última, la versión de
Anfitrión 38, en tres actos (1929), será objeto de lectura para proseguir con el tema del
general tebano que el mito helénico, como ya se vio, exhibe como uno de los casos de
travestismo del dios máximo en un ser humano cuya esposa desea conquistar5.
El diálogo inicial (Acto I) entre Júpiter y Mercurio aborda los rituales propios de
la seducción de una mujer, en tanto observan, desde una terraza, en la ventana del
5
Anfitrión 38 fue representada por primera vez en la Comédie des Champs Élysées, el 8 de noviembre de
1929, con puesta en escena de Louis Jouvet, quien también juega el rol de Mercurio, en tanto Pierre
Renoir se desempeña como Júpiter.
28
Personajes del mito a la escena: Anfitrión
palacio a los esposos. Sosias el criado, el trompeta y el guerrero del ejército de los
tebanos conversan acerca de la paz, de la tregua entreguerras. Pero la paz impedirá los
planes de Júpiter para suplantar a Anfitrión en su cama: la guerra, para el dios, será
necesaria. Alcmena no es una mujer sumisa sino exigente con su marido y amante del
lujo y la suntuosidad. Ante ella se presenta un hombre que dice ser un desconocido. Es
Júpiter, con la apariencia de Anfitrión, a quien finalmente deja entrar Alcmena a su
habitación.
Mercurio sabe que Júpiter ha engendrado un hijo en Alcmena y hace circular esa
noticia por la ciudad (Acto II). En un extenso diálogo entre ambos, la mujer se resiste a
reconocer que ha sido la amante de Júpiter y que espera un hijo de él. Hay un nuevo
personaje, la reina Leda, que fue seducida por el dios en forma de cisne, y que conoce
las estratagemas del dios. Pero Alcmena no se convence. Sólo el reencuentro con el
verdadero Anfitrión hace que perciba la diferencia entre el mortal y la divinidad.
Ecclissé, la nodriza, en tanto, prepara una gran fiesta para honrar a Júpiter (Acto
III). También lo hacen Alcmena y Anfitrión, ya enterados de la situación. Un final
trágico, con muertes violentas, no cierra sin embargo la comedia de Giraudoux. El
desenlace conduce a un acuerdo, un acuerdo que permita el nacimiento de Heracles
dentro del matrimonio de Anfitrión y Alcmena. Frente a la decisión de acabar con sus
vidas, la pareja de mortales se enfrenta al cinismo de Júpiter, que explica sus caprichos
sexuales por su carácter de divinidad.
Sin soluciones “dramáticas” e inexorables la comedia concluye apelando al buen
sentido, que los hombres no deben perder nunca, pero del cual los dioses carecen. La
sensatez, rasgo de carácter eminentemente humano, es lo que permite poner límites a las
actitudes y comportamientos que exceden el justo medio. Es un instrumento de
contención que va en pos del equilibrio y la armonía. Los dioses antiguos, Zeus
(Júpiter), en cambio, desconocen las barreras que se imponen los hombres porque ellos
mismos son absolutos, su horizonte no existe; sus deseos son inacabables ya que no
están inscriptos en el tiempo. Por lo tanto, moderación o sensatez son para ellos palabras
vacías. Así está representado en Anfitrión.
Bibliografía
Fuentes
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29
María Isabel Barranco
Estudios
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Solá Farrés, Eudaldo (1968). “Estudio preliminar”, en Plauto: Comedias. Aulularia. Anfitrión.
Rudens. Barcelona: Bruguera.
30
Las reapropiaciones contemporáneas del problema de la fusión del arte
y la vida
Resumen: En su versión canónica, se considera que las Vanguardias históricas de principios del siglo XX
fueron los primeros movimientos artísticos en discutir la autonomía del arte y proponer la fusión del arte
con la vida. Si bien los propósitos de las vanguardias están siendo revisados, la cuestión de lo real en el
arte, la liminalidad y los cruces entre el arte y la vida son problemáticas que se encuentran muy presentes
en la escena contemporánea. La cantidad de espectáculos documentales es uno de los índices de la
recurrencia de dicha temática. Este trabajo propone, a través de la metodología del teatro comparado,
realizar una revisión del problema de la “fusión del arte con la vida” en la Estética contemporánea y en
las nuevas poéticas documentales, evaluando, por un lado, las dificultades teóricas que supone la idea de
la delimitación entre los campos estéticos y los cotidianos y, por otro, algunas resoluciones artísticas al
problema.
Palabras clave: teatro documental – estética – vanguardias históricas – autonomía del arte – cotidianidad
Abstract: In its canonical version, it is considered that the historical Avant-garde of the early 20th century
were the first artistic movements to discuss the autonomy of art and propose the fusion of art and life.
Even though the avant-garde’s intentions are being reviewed, the question of the real in art, liminality and
the crosses between art and life are very present problems in the contemporary scene. The number of
documentary shows is one of the indexes of the recurrence of this theme. This essay proposes, through the
methodology of the comparative theater, a review of the “Art/Life” problem in contemporary Aesthetics
and in new documentary poetics, evaluating, on the one hand, the theoretical difficulties involved in the
idea of the delimitation between aesthetic and everyday fields and, on the other hand, some artistic
resolutions to the problem.
Keywords: documentary theater – aesthetics – historical avant-garde – autonomy of art – everyday life
31
María Eugenia Berenc
“necesario” entre la autonomía del arte y la pérdida de efecto social de éste para
proponer una fusión del arte con la vida.
Uno de los referentes fundamentales de las Vanguardias históricas, Antonin
Artaud, representa el problema de la fusión del arte y la vida de manera canónica. En el
prólogo de El teatro y su doble Artaud encuentra el origen de la decadencia de la cultura
occidental en la idea “inerte” y “desinteresada” de arte que prima en ella. El continuo
alejamiento del arte con respecto a la vida es lo que produce el declive de la cultura, y la
solución será, para dicho autor, el ejercicio de una cultura auténtica y vital. En El teatro
y su doble se presentan diversas referencias al vitalismo del arte. A continuación
nombraremos algunas de las referencias a la temática. En primer lugar, Artaud propone
un lenguaje vital y afirma que es necesario abandonar el teatro lógico-discursivo:“La
destrucción del lenguaje con el objeto de acercarse a la vida es una forma de crear o
recrear teatro” (2008: 12). En otros capítulos del texto hace referencia a la influencia del
arte en el cuerpo a través de las analogías entre el teatro y la peste y de las
comparaciones entre el teatro y la alquimia. A nivel dramatúrgico, Artaud también
mostraba la necesidad de escribir textos con caracteres físicos: “El autor que no usa más
que palabras escritas, no tiene lugar en el teatro, debe dejar lugar a quienes son
especialistas en esta hechicería objetiva y viviente” (2008: 65); todas estas expresiones
del texto confluyen en un doble objetivo: vitalizar el arte y transformar a la vida en un
suceso artístico.
Derrida señala que el carácter no representacional del Teatro de la crueldad está
basado en el hecho de que el mismo es un teatro que aborda a la vida en su carácter
irrepresentable.
32
Las reapropiaciones contemporáneas del problema de la fusión del arte y la vida
individual y que es el sustento de las poéticas artísticas. Y éste es uno de los puntos
centrales a trabajar con respecto a esta cuestión, a saber: qué se entiende por “vida” y
por “arte” cuando se tematiza acerca de los cruces entre ambas esferas. ¿La fusión del
arte con la vida implica el solapamiento, la indiscernibilidad entre la esfera del arte y la
extra estética? ¿Qué implica que las esferas no se diferencien? El filósofo que sostuvo la
indiscernibilidad entre el arte y el resto de las esferas de la vida es Nietzsche. Cacciari,
en su ensayo “Acerca de la inexistencia de la estética nietzscheana”, considera que no
podríamos afirmar que haya autonomía de lo estético en la filosofía nietzscheana. La
Estética no es una disciplina independiente de la filosofía política o de la ética o de
cualquier área de la filosofía en general. Esto es así porque Nietzsche no piensa la
estética como un dominio especial sino que en la actividad artística se pone en juego el
sentido del ente. La producción artística y la producción de mundo son una y la misma
cosa porque el interés central es crear ficciones que nos permitan atravesar lo penoso de
la existencia. La lucha contra el nihilismo decadente se da a través de las capacidades
artísticas, creadoras de ficciones útiles (Cacciari, 1994: 83).
En el pensamiento Nietzsche no se podrían distinguir los discursos estéticos de
los gnoseológicos y los morales; porque para dicho autor, en la historia de Occidente se
entretejieron todos esos discursos y su filosofía forma parte críticamente del
pensamiento Occidental. Las formulaciones estéticas en Nietzsche exceden al arte y, es
por ello, que no resulta posible sostener límites claros a partir de los cuales evaluar de
manera relacional aquello que está atravesado por el discurso de lo ficticio de aquello
que no lo está, es decir, aquello que pertenece al arte y aquello que pertenece a la vida.
Agamben también ha realizado tematizaciones acerca del problema de los cruces
entre el arte y la vida en el pensamiento nietzscheano. En El hombre sin contenido, el
autor italiano repone la disputa entre la estética kantiana y la nietzscheana en torno a la
finalidad del arte. En La genealogía de la moral Nietzsche realiza una crítica a las
estéticas reactivas que no generan impulsos vitales; para efectuar dicho objetivo opone
lo que se podría denominar una estética para creadores, representada por la posición de
Stendhal, quien califica al arte como una “promesse de bonheur”, a una estética para
espectadores, representada por la posición de Kant, quien considera que lo bello es
aquello que place desinteresadamente. La experiencia estética así descrita implica que
no se produzca ninguna inclinación en nuestra voluntad.1 En su crítica, Nietzsche
1
Es importante señalar que, según la definición kantiana, el “interés” es la satisfacción que unimos con la
representación de la existencia de un objeto. Dicha representación produce una inclinación en nuestra
33
María Eugenia Berenc
voluntad. En este sentido, concebir una estética desinteresada implica que el arte no genere ningún tipo de
inclinación en la voluntad.
34
Las reapropiaciones contemporáneas del problema de la fusión del arte y la vida
35
María Eugenia Berenc
36
Las reapropiaciones contemporáneas del problema de la fusión del arte y la vida
documentales se produce un nuevo ente poético, es decir, se arriba al tercer estadio, pero
dicho ente no es ficcional, aunque sea metafórico. Esta última nota hace realmente
novedosa a esta perspectiva, ya que suelen ser más transitadas las otras perspectivas por
los teatreros dedicados a los documentales.
El problema de los cruces entre el arte y la vida en el Nuevo Teatro Documental
se trabaja a partir del concepto de “liminalidad”. Si bien este fenómeno es extensivo a
diversas clases de acontecimientos teatrales, los documentales teatrales son espacios
privilegiados para pensar dicha cuestión porque una de las notas definitorias de los
documentales teatrales es transitar el limen entre la teatralidad social y la teatralidad
poiética.2Cuando hablamos de liminalidad deberíamos diferenciar dos niveles de
análisis: (i) la liminalidad con otras esferas de las artes: este fenómeno aparece reflejado
en la creciente des-definición de las artes y la transversalidad creativa; y (ii) los cruces
con otras esferas de la vida, es decir, con otras áreas disciplinares como la gnoseología,
la ética y la política. En las poéticas documentales se produce un trabajo fronterizo entre
el arte y la vida, se visibilizan las convenciones y el metadiscurso teatral forma parte
central de la escena. Es por ello que en estas poéticas liminales3 se logra presentificar la
pregunta por el estatuto ontológico del acontecimiento teatral.
En “Teatralidad, teatro, transteatralización: notas sobre teatro argentino actual (y
en particular sobre La máquina idiota de Ricardo Bartís)” Dubatti señala que si bien la
teatralidad social antecede históricamente a la teatralidad poiética, propia de los
acontecimientos teatrales, en la escena teatral contemporánea se está produciendo un
auge inverso que iría desde el teatro hacia la teatralidad social, es decir, la cotidianidad
se ha transteatralizado. En dicho texto, Dubatti lee a La máquina idiota de Bartís como
un acto político contra la transteatralización, el gesto del teatro como una manera de
evadir, en la era de la mediaticidad, la teatralización de lo cotidiano. Es por ello que la
segunda postura revaloriza el gesto escindido de la vida y del arte: no es que no haya
influencias continuas entre ambos órdenes, lo que sucede es que se piensa a lo teatral
como un modo de “micropolítica emancipadora”; en ese sentido, fusionar el arte y la
vida, confundir la teatralidad social con la poiética, imposibilitan repensar el carácter
eminentemente emancipatorio del arte.
2
En Filosofía del Teatro Dubatti tematiza estas cuestiones. La teatralidad poiética es la específica de los
acontecimientos teatrales y podría ser comprendida como aquella teatralidad que es metafórica. Existen
otras formas de teatralidad anteriores al teatro: la teatralidad natural (propia de la gestualidad humana) y
la teatralidad social (en la que interviene la intencionalidad del sujeto con el objetivo de reorganizar la
mirada de sus destinatarios).
3
El concepto fue acuñado por la investigadora Ileana Diéguez Caballero.
37
María Eugenia Berenc
38
Las reapropiaciones contemporáneas del problema de la fusión del arte y la vida
vivo. Una, con una reclusa de la cárcel de Ezeiza y otra, con una de las internas que ha
vuelto a su país. Mientras se realizan las comunicaciones, en el escenario hay un
traductor simultáneo y una mecanógrafa que van transcribiendo la conversación que
Kalauz y López realizan en inglés con las internas. En esta experiencia: ¿podríamos
afirmar que hay producción de poíesis? ¿O simplemente estamos en el régimen de lo
cotidiano? La vida que se inmiscuye en esta experiencia artística, ¿debería ser pensada
de una manera particular o como un elemento fundamente de la obra de arte?
La segunda de las experiencias que presentaremos es el Proyecto Bioroom
curado por María Fernanda Pinta, Federico Baeza y Cecilia Pérez Pradal, definido por
sus creadores como “prácticas de la intimidad escénica”. En este marco, diferentes
directores eligieron a una o varias personas para trabajar sobre su vida en el espacio
íntimo de su habitación, con sus costumbres, su lenguaje y sus actividades. Las
experiencias fueron presentadas para un grupo muy pequeño de espectadores. María
Fernanda Pinta, una de las curadoras, explica que el proyecto intenta reducir al máximo
los elementos ficcionales. “No hay actores, no hay escenografías, no hay guiones
cerrados ni luces. O en todo caso las hay, pero extraídas tal cual de la vida misma, sin
alterar” (Sabatés, 2014). En las obras se instancia una paradoja, se presentan escenas
cotidianas que son íntimas y públicas al mismo tiempo. Las escenas prefiguran un
universo metafórico pero que no es ficcional. ¿Es efectivamente una experiencia que
subraya la vida y abandona la lógica del arte? La pregunta que queda abierta es de qué
manera debemos comprender esa vida que aparece trabajada de modo artístico.
El último acontecimiento que presentaremos es: Las personas, un biodrama
colectivo sobre la historia del Teatro San Martín. El Ciclo Biodramas, ideado y dirigido
por Vivi Tellas, fue uno de los sucesos que modificó la lógica de la producción de teatro
en las salas del circuito oficial de Buenos Aires. El proyecto permitió que los espacios
consagrados al teatro tradicional abrieran una brecha para la experimentación teatral.
Las obras que se produjeron para el ciclo debían cumplir ciertas condiciones para su
realización. En términos generales, los directores tenían que transformar la biografía de
una persona viva en material dramático. Se podía incluir o bien a la persona elegida para
narrar el drama en escena, o bien combinar ese mundo real con actores profesionales y
herramientas pertenecientes al universo ficcional. Las obras que se produjeron fueron
muy diversas y dejaron secuelas en la escena teatral de Buenos Aires. En Las personas
los trabajadores que conforman la institución cuentan la historia del teatro a través de
sus experiencias de vida personal. En este caso hay dos modos de la vida que aparecen
39
María Eugenia Berenc
Bibliografía
40
El problema de la identidad en Pirandello y Unamumo
Resumen: En el presente trabajo realizaremos una lectura comparativa de las obras Niebla (1914) y El
otro (1926) de Miguel de Unamuno, y Seis personajes en busca de autor (1921) y Así es (si les parece)
(1917) de Luigi Pirandello a partir del tópico de la identidad. Intentaremos establecer una línea de análisis
que permita enlazar con otros ejes temáticos que se presentan reiterada e insistentemente en las
producciones de ambos autores, como lo son la otredad, la locura, el juego de máscaras, el mundo de las
apariencias y el vínculo problemático que se establece entre realidad y ficción.
Abstract: This paper proposes a comparative reading of the works Niebla (1914) and El otro (1926) by
Miguel de Unamuno, and Seis personajes en busca de autor (1921) and Así es (si les parece) (1917) by
Luigi Pirandello focusing on the topic of identity. We will try to establish a line of analysis that allows us
to link other thematic axes repeatedly and insistently present in the productions of both authors, such as
otherness, madness, the masquerade, the world of appearances and the problematic bond established
between reality and fiction.
Introducción
Dejo un nombre, ¿qué es más que un nombre? ¿Qué seré más que los
seres ficticios que he creado en mis invenciones? ¿Qué es hoy, en la
tierra, Cervantes más que Don Quijote?
Unamuno
41
María Belén Bernardi
Quizás con el fin de evitar que a su obra le sea negada su carácter original,
esboza desde el comienzo del artículo la razón que él atribuye a dicha semejanza y que,
aunque ha sido citada numerosas veces, creemos conveniente reiterar:
Es un fenómeno curioso (…) el que dos espíritus, sin conocerse ni conocer sus
sendas obras, sin ponerse en relación el uno con el otro, hayan perseguido un
mismo camino y hayan tramado análogas concepciones o llegado a los mismos
resultados. Diríase que es algo que flota en el ambiente. O mejor, algo que late en
las profundidades de la historia y que busca quien lo revele (Unamuno, 2010: 82).
No entraremos aquí en la discusión acerca de las dos veces que estos autores
entraron en contacto, la primera en París en 1925 y la segunda en Lisboa en 1935, ni de
otros aspectos biográficos o cronológicos1 que abonen hipótesis basadas en una relación
de influencia. Basta aclarar que preferimos hablar de coincidencia (Prado Escobar,
1958), en lo que atañe a las temáticas que desvelaban a ambos, sus particulares visiones
acerca de la vida y del teatro, y sus preocupaciones existenciales fundamentales.
Dicha coincidencia responde, a nuestro entender, a la herencia cervantina que
ambos autores reivindican en la totalidad de su obra y que se explicita, en el caso de
Pirandello, en su ensayo El humorismo (1908), y en el caso de Unamuno en Vida de
Don Quijote y Sancho (1905), sólo por citar dos ejemplos representativos.
En este sentido, si bien Américo Castro en su artículo “Cervantes y Pirandello”,
publicado en La Nación el 16 de noviembre de 1924, vincula la producción de éste con
el Quijote, en lo que se refiere a la autonomía de los personajes y su conciencia de estar
insertos en un universo literario, creemos que existen puntos de contacto que, partiendo
de la problemática de la identidad, pueden enlazar con otros ejes temáticos que se
presentan reiterada e insistentemente en las producciones de ambos autores, como lo
1
Desde una perspectiva biográfica, González Martín refiere: “Pocas veces en la historia literaria se han
producido tantas afinidades entre la biografía y las obras de dos escritores y tanto desencuentro personal.
(…) Ambos viven prácticamente en el mismo arco de tiempo, se educan en un ambiente burgués, siguen
la carrera de Letras, se forman según el modelo de la filología y filosofía alemana, ambos se doctoran con
una tesis lingüístico-filológica sobre la lengua de su pueblo (…); comienzan escribiendo versos, para
pasar posteriormente a un tipo de novela de tipo realista o verista y para pasar después a la narrativa de
ideas o «nivolas» (…) y los dos murieron con pocos días de diferencia en 1936” (2002: 26).
42
El problema de la identidad en Pirandello y Unamumo
2
Si bien a Seis personajes en busca de autor Pirandello le adjudica la etiqueta de “teatro en el teatro”,
preferimos tomar en consideración la problemática general del metateatro, también aplicable a ésta.
3
La autora cita como representantes a Shakespeare, Calderón, Pirandello y Beckett, pero también cabría
incluir a Unamuno, en cuya producción la analogía entre teatro y vida aparece con marcada insistencia.
43
María Belén Bernardi
44
El problema de la identidad en Pirandello y Unamumo
4
Casualmente, esa misma fijeza de la escritura constituye la sentencia de muerte de Augusto, cuando su
creador le dice: “Lo tengo ya escrito y es irrevocable; no puedes vivir más” (Unamuno, 2010: 284)
45
María Belén Bernardi
DIRECTOR: ¿Qué quiere que yo le haga si ya no nos llega de Francia ni una sola
comedia en condiciones, y estamos condenados a poner en escena comedias de
Pirandello, que a ver quién las entiende, que parecen hechas aposta para que ni
actores ni crítica ni público se den por satisfechos? (Pirandello 2008: 106).
Podemos tomar como ejemplo otra obra de Pirandello, Esta noche se improvisa (1928-
29), en la que la irreverencia al autor (Pirandello) se pone de manifiesto en las siguientes
palabras que el director le dice al público:
5
Este problema es abordado en Seis ersonajes… en el célebre discurso del padre acerca de la
incomunicación: “Aquí reside todo el error, en las palabras. (…) ¿cómo podremos entendernos si en las
palabras que yo pronuncio encierro el sentido y el valor de las cosas tal como son dentro de mí, mientras
quien las escucha las asume inevitablemente con el sentido y el valor que tienen para él, que tienen en su
mundo? Creemos entendernos, nunca nos entendemos (...)” (Pirandello, 2008: 119)
6
Este procedimiento aparece en Don Quijote, por ejemplo, cuando durante el escrutinio que el cura y el
barbero realizan de su biblioteca, Cervantes aparece mencionado como amigo personal del cura.
46
El problema de la identidad en Pirandello y Unamumo
Del mismo modo en que el director se rebela contra el autor, los actores se
rebelan contra el director y no aceptan lo que éste había estipulado para la
representación hasta llegar al punto de echarlo.
Esta irreverencia contra el autor redefine asimismo el papel activo del lector /
espectador: tanto en Niebla, como en Seis personajes en busca de autor no es posible
lograr depurar las distintas versiones que se nos presentan de los mismos hechos de
modo tal que la historia sea sólo una, exenta de incongruencias, sino que es tarea del
espectador reconstruir el sentido que permanecerá múltiple, sin lugar a síntesis. En el
caso de Seis ersonajes…, cada uno nos cuenta su verdad, contradictoria de la verdad de
los demás, y en Niebla, Víctor Goti estima “errónea” la versión que “da don Miguel de
la muerte de (su) desgraciado amigo Augusto” (Unamuno, 2010: 106).
Este aspecto es sintetizado por Dotras (1994: 21) citando los postulados de
Alter:
Toda novela7 autoconsciente obliga a que el lector no olvide (…) que lo que está
leyendo es ficción, un simulacro de realidad. De esta forma le fuerza a mantener
una determinada perspectiva que busca obtener una respuesta lectora diferente a la
actitud pasiva característica de la lectura tradicional.
47
María Belén Bernardi
autor de lo que lee y está leyendo. Esto que ahora lees aquí, lector, te lo estás
diciendo tú a ti mismo y es tan tuyo como mío (1999: 25).
Se torna imposible en este punto no recordar que Barthes en “La muerte del
autor” plantea que todo acto de lectura implica una reescritura y que la idea de autor
moderno radica en entender que éste no puede darnos el sentido último del texto: “El
lector es el espacio mismo en que se inscriben (…) todas las citas que constituyen una
escritura; la unidad del texto no está en su origen, sino en su destino” (1994, 71).
Cuando se cree en el Autor, se supone que éste “mantiene con su obra la misma relación
de antecedente que un padre respecto a su hijo” (1994, 68). Cuando se descree de él,
aparecen autores como Pirandello y Unamuno que conceden la paternidad de Cervantes
a Don Quijote.
48
El problema de la identidad en Pirandello y Unamumo
¿Cuál de nosotros dos es el loco? (...) Ya sé: yo digo ‘tú’, y tú con el dedo me
señalas a mí (...) ¡Lo malo está en que los demás no te ven como yo te veo! Y
entonces, querido mío, ¿en qué te conviertes? Yo para mí, aquí, frente a ti, me veo
y me toco, tú –según te ven los demás- ¿en qué te conviertes? En un fantasma,
querido, ¡en un fantasma! Así y todo, ¿ves a esos loco? ¡Sin tener en cuenta al
fantasma que llevan consigo, en sí mismos, corren, llenos de curiosidad, tras el
fantasma de los demás! Y suponen que es algo distinto. (Pirandello, 1964: 315)
¿Yo? ¿Asesino yo? Pero ¿quién soy yo? ¿Quién es el asesino? ¿Quién el
asesinado? ¿Quién el verdugo? ¿Quién la víctima? ¿Quién Caín? ¿Quién Abel?
¿Quién soy yo, Cosme o Damián? Sí, estalló el misterio, se ha puesto a razón la
locura, se ha dado a luz la sombra (Unamuno, 1959: 816).
En ambas obras se reitera el simbolismo del espejo que devuelve esa imagen otra
de uno mismo que Cosme no soporta por no poder verse fuera de sí. Asimismo, Laudisi,
en una escena representativa del humorismo 8 de Pirandello, considera a los demás una
réplica de ese espejo ante el que se contemplaba, por lo cual, cuando el criado viene a
anunciarle que hay dos señoras que preguntan por su hermana, le responde:
LAUDISI: Les habrás contestado que no había nadie. CRIADO: Les contesté que
estaba usted. LAUDISI: ¿Yo? No. ¡El que ellas conocen, a lo sumo! CRIADO:
¿Cómo dice? LAUDISI: Perdona, pero ¿te parece lo mismo? CRIADO: No entiendo.
LAUDISI: ¿Con quién estás hablando, tú? CRIADO: Cómo… ¿con quién estoy
hablando…? Con usted... LAUDISI: ¿Y estás de veras seguro de que yo soy el
mismo por quien preguntan esas señoras? CRIADO: En fin...no sé, señor.
Preguntaron por el hermano de la señora. LAUDISI: ¡Querido! Ah bien, sí, entonces
8
Pirandello define el humorismo de la siguiente manera: “en la concepción de toda obra humorística, la
reflexión no se esconde, no permanece invisible (…) sino que se pone delante, como un juez; lo analiza,
desapasionándose; descompone su imagen; sin embargo, de este análisis, de esta descomposición, surge o
emana otro sentimiento, aquel que podría llamarse, y que yo llamo, el sentimiento de los contrarios”
(1956, 1034). Creemos que a la situación que mencionamos como ejemplo en Así es…le cabe esta
definición porque detrás de lo risible de la broma que Laudisi parece gastarle al criado se esconde en
realidad una inquietante premisa que provoca un efecto contrario a la risa: nadie sabe quién es ni quiénes
son los demás. Retomando el tema de la fijeza trabajado en relación con los seis personajes definidos en
función de sus roles de madre, padre, entre otros, Laudisi responde de igual manera a la única seguridad
con la que cuenta en el momento de definir quién es: la relación de parentesco que lo une con su hermana.
49
María Belén Bernardi
soy yo; soy yo…Que pasen, que pasen. (El criado hace mutis volviéndose varias
veces para mirarlo como si no creyese lo que ven sus ojos). (Pirandello, 1964: 426)
En el caso de Así es... tanto el señor Ponza como la señora Frola ofrecen
versiones contrapuestas de la realidad, atribuyéndose el uno al otro un estado de locura
por el cual el señor Ponza no reconocería como esposa a la hija de la señora Frola, quien
debe fingir ser otra, y según la versión de Ponza, la señora Frola no podría soportar el
hecho de que su hija haya muerto, por lo cual su segunda esposa vendría a hacerse pasar
por ella para no empeorar su condición. Sea como sea, la obra culmina sin que el
misterio se resuelva, porque como cuestiona Sirelli, otro personaje, “no tenemos más
remedio que creer al uno o a la otra, así, sin pruebas” (Pirandello, 1964: 311). Y aunque
consigan esa prueba que buscan, que es el acta de defunción de la hija, Laudisi clausura
todo intento de final unívoco, primero riéndose porque “es imposible descubrir la
verdad” (Pirandello, 1964: 299) y luego porque:
(las pruebas las) han anulado ellos en sí mismos (…) Al crearle ella a él, o él a ella,
una ilusión que tiene la misma consistencia de la realidad, esa en la que ambos
ahora viven de perfecto acuerdo, pacificados. Ningún documento podrá destruir
esta realidad de ellos, ya que la respiran por dentro, ¡la ven, la sienten, la tocan! A
lo sumo serviría para ustedes, el documento; para quitarse ustedes una tonta
curiosidad. Les falta el documento, y ahí están ustedes condenados al maravilloso
suplicio de tener ante ustedes, junto a ustedes, por un lado la ilusión y por el otro la
realidad, ¡y sin poder distinguir la una de la otra! (Pirandello, 1964: 313)
50
El problema de la identidad en Pirandello y Unamumo
Conclusión
Bibliografía
Fuentes
Pirandello, Luigi (1956 [1908]). “El humorismo”, en Obras escogidas. Madrid: Aguilar: 895-
1077.
-------------------- (1964 [1917]). Teatro completo. Bs. As.: Compañía General Fabril Editora.
-------------------- (2008 [1921]). Seis personajes en busca de autor. Cada cual a su manera.
Esta noche se improvisa. Madrid: Cátedra.
Unamuno, Miguel de (1959 [1926]). Teatro completo. Madrid: Aguilar.
------------------------ (1999 [1927]). Cómo se hace una novela. México: Porrúa.
------------------------ (2010 [1914]). Niebla. Madrid: Cátedra.
------------------------ (1923). “Pirandello y yo”, La Nación (Buenos Aires), 15 de julio.
Estudios
Barthes, Roland (1994). “La muerte del autor”, en El susurro del lenguaje. Barcelona: Paidós:
65-72.
Castro, Américo (1924). “Cervantes y Pirandello”, La Nación (Buenos Aires), 16 de noviembre.
Dotras, Ana María (1994). La Novela Española de Metaficción. Madrid: Ediciones Júcar.
Pavis, Patrice (1988). Diccionario del teatro. La Habana: Ediciones Revolucionarias.
Prado Escobar, María del (1958). “El teatro de Unamuno”. Anales de la Universidad de Murcia.
16 (1). Disponible en [Link] Acceso:
10/01/16.
González Martín, Vicente (2002). “Unamuno y los escritores sicilianos”. Cuaderno Gris. Época
III (6): 15-31. Disponible en [Link] Acceso:
10/01/16.
9
“Dolorosa contradicción entre ambos: pero Pirandello se libera de ésta –pirandellianamente- con una
carcajada y Unamuno –unamunianamente- con una desesperada agonía” (La traducción es nuestra).
51
Peter Handke: dramaturgia do silêncio e criação teatral
Roseli Bodnar
Universidade Federal do Tocantins /
Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul
roseliteratura@[Link]
Resumo: Este artigo apresenta uma reflexão acerca do mimodrama Die Stunde da wir nichts
voneinander wussten (A hora que não sabíamos nada uns dos outros), de 1992, do dramaturgo austríaco
Peter Handke. Mimodrama designa um tipo de pantomima moderna que conta uma história, a partir do
encadeamento de episódios gestuais. A peça de Handke é pautada pelo silêncio e pela imagem, além de
grande força imagética, possui também apelo sensorial. O silêncio desconstrói a forma dramática
tradicional, subvertendo a dramaturgia do verbo, por meio de novos experimentos na cena
contemporânea. A peça em questão apresenta grande poeticidade e explora o teatro como acontecimento,
como um tipo de arte que ocorre na presença mútua entre aqueles que a executam e seus respectivos
espectadores, pois a encenação transmite ao mimodrama vida e sentido e adquire uma forma visível.
Sendo assim, a peça propõe um jogo com o espectador, sem palavras, com um ritmo cênico lento ou
acelerado, em que o observador escolherá qual personagem ou cena acompanhará, criando uma recepção
e significação única. A partir disso, o objetivo é refletir acerca da cena teatral contemporânea à luz da
dramaturgia do silêncio e da criação teatral.
Abstract: This article presents a reflection on the mimodrama Die Stunde da wir nichts voneinander
wußten (The hour we knew nothing of each other), from 1992 by the Austrian playwright Peter Handke.
Mimodrama can be defined as a type of modern pantomime, which tells a story by using a chain of
gestural episodes. Handke’s play is based on silence and image, which, besides its great imagery, it also
has sensorial appeal. Silence deconstructs the traditional dramatic form subverting the dramaturgy of the
word through new experiments in the contemporary scene. The play in question presents great poetic
language and explores the theatre as an event, as a type of art that occurs in the mutual exchange between
those who perform it and their respective spectators, since the performance transmits to the mimodrama
life and meaning, acquiring, therefore, a visible form. Thus, the play proposes a silent game with the
viewer, with slower or faster paced scenic rhythm, in which the observer chooses which character or
scene to follow, creating unique perception and meaning. From this, the aim is to reflect on the
contemporary theatrical scene in the light of the dramaturgy of silence and theatrical creation.
52
Roseli Bodnar
1
Nascido em Griffen, em 06 de dezembro de 1942, o dramaturgo mostra-se um homem inquieto diante
do mundo e da arte. Handke inicia sua vida literária e teatral inovando métodos e voltando-se contra a
ficção, a literatura realista e o teatro, como formas já desgastadas. Escreveu para o teatro peças faladas,
peças radiofônicas e mimodrama, além de romances, poesias, artigos e crônicas. A coletânea mais
importante do escritor é Ich bin ein Bewohner des Elfe beinturms (Sou um habitante da torre de marfim),
com artigos teóricos e críticos sobre literatura, cinema, teatro e política. Handke estreou na literatura em
1966, com o romance Die Hornissen(Os vespões), e no mesmo ano levou à cena sua primeira peça teatral
Publikumsbeschimpfung (Insulto ao público). Com essas obras destaca-se no cenário da literatura alemã
não somente pela qualidade estética do seu trabalho, sobretudo, pelas provocações e polêmicas.
2
No Brasil, encontram-se pouquíssimas montagens das peças de Peter Handke. Die stunde da wir nichts
voneinander wussten (A hora que não sabíamos nada uns dos outros) foi levada à cena em pleno Parque
da Luz, no Bosque da Leitura,em São Paulo, pelo Cia Elevador Panorâmico (2010), com direção de
Marcelo Lazarotto.
3
O Oráculo de Zeus parece ser o mais antigo da Grécia, muito respeitado como o de Delfos. Situava-se
em Dodona, no Épiro, perto da atual cidade de Ioanina. Era um santuário de Gea (a deusa da mãe terra),
depois foi consagrado a Zeus e sua fundação parece datar ao segundo milênio antes de Cristo.
53
Peter Handke: dramaturgia do silêncio e criação teatral
Ao criar uma obra que enfatiza a imagem, percebe-se que ele cria uma peça
voltada para a arte do encenador e a do ator-criador. Jean-Pierre Ryngaert (2013) ao
abordar o teatro contemporâneo enfatiza, neste cenário, a importância do encenador,
frisando que há um mal estar entre o dramaturgo e o encenador pela disputa da “autoria”
do texto espetacular. No caso de Handke, não há espaço para essa tensão, pois seu texto
dramático, justamente, abre espaço para o olhar subjetivo e o trabalho criativo do
encenador. Assim, ele quebra a convenção teatral e faz uma provocação estética ao
apresentar uma peça puramente descritiva, somente com indicações cênicas para nortear
o trabalho do encenador. A partir disso, o mesmo texto teatral pode resultar em
espetáculos variados, muito diferentes entre si, dependendo das escolhas e do olhar do
encenador. Ou seja, nas palavras de Jean-Pierre Sarrazac (2012: 125) “o texto não
representa senão um dos alcances”, tornando-se um texto aberto que não se fecha em si
mesmo, abrindo-se para múltiplas possibilidades de encenação.
(...) Convém mencionar o teatro de Beckett, em que a imagem animada vem a ser o
princípio da escrita (Canção de ninar), ou ainda certas peças compostas
exclusivamente de rubricas, como as de Peter Handke (em especial A hora em que
não sabíamos nada uns dos outros). Mais comumente, o dramaturgo sugere ou
prescreve um certo número de movimentos que o palco tornará visíveis, elaborando
uma partitura complexa na qual o texto não representa senão um dos alcances.
(Sarrazac, 2012: 125)
54
Roseli Bodnar
Handke então cria, nesta peça, uma sequência de movimentos em que o “corpo
do ator” ganha forma poética e convida o leitor ou espectador a ser o coautor,
preenchendo lacunas, criando e produzindo significados.
Do ponto de vista da escritura literária, uma peça é produto acabado nas mãos de
seu dramaturgo. Todavia, ao ser lida, ela é recriada de diferentes maneiras na
imaginação do leitor, que neste sentido torna-se um espectador ou encenador
passivo, na medida em que o texto é interpretado na subjetividade de cada um. Ao
ser montada, o ator representará a peça de um modo original (com a ajuda ou não
de um diretor), fazendo com que ela seja expressa de modos diversos, de acordo
com os atores de uma determinada época ou de diferentes elencos de uma mesma
época. (Chacra, 2007: 57-58)
4
A improvisação é um processo voluntário e premeditado de criação, em que a espontaneidade e a
intuição exercem papel importante na criação artística, desde os ensaios até alcançar as ações
esteticamente elaboradas e formalizadas.
5
A performance tem origem nas artes plásticas. Deriva de formas híbridas que são oriundas da exposição
da obra visual e da utilização do corpo do próprio artista como suporte ou meio de expressão (Body Art).
6
O teatro físico encontra-se na fronteira entre a dança e teatro, todavia ele parte do teatro para a dança.
No teatro físico o corpo é colocado em destaque em nome da reteatralização do teatro. Dá ênfase na
corporeidade, se aproxima em termos de técnica e procedimentos criativos com a mímica corporal.
55
Peter Handke: dramaturgia do silêncio e criação teatral
E é sem contestação possível que uma das maiores parcelas da produção teatral
destes últimos cinquenta a cem anos é marcada pela proliferação do silêncio - ou
melhor, dos silêncios; de tal modo esta afirmação é verdadeira que os mesmos se
podem revestir de funções e de valores diferentes. Sem recuar até Tchekhov e sem
nos contentarmos com a obra de Beckett, basta citar os nomes de Duras, Sarraute,
Pinter, Handke, Strauss... para nos convencermos. O silêncio é, doravante, um
elemento familiar da paisagem teatral contemporânea, e mesmo a base de uma
multiplicidade de dramaturgias, tanto francesas quanto estrangeiras. (Rykner, 2004:
13)
ArnaudRykner (2004: 233) destaca que os gestos falam aos olhos como as
palavras falam aos ouvidos. No espaço da cena, a pantomima modula a representação de
personagens simultâneos e justapostos, de modo que o lirismo e a emoção dos
personagens cheguem até o leitor/espectador ao final do texto ou do espetáculo.
Handke criou essa peça para ser representada, só com ritmos, imagens e melodia
cênica, conforme se pode inferir a partir da leitura do fragmento inicial da peça.
A cena é uma praça aberta, numa luz clara. A ação começa com alguém que
atravessa a praça correndo. Depois, vinda do lado oposto, mais uma pessoa,
igualmente apressada. Depois, cruzam-se duas pessoas, também em passo rápido,
cada uma delas seguida, na diagonal e a uma pequena distância que se mantém, por
uma terceira e uma quarta. Pausa (...). (Handke, 2001: 19)
A cena que abre a peça é composta por um grande número de personagens que,
simultaneamente, entram e saem. Os atores se manifestam por gestos, expressões
corporais ou fisionômicas, e desta forma comunicam seus pensamentos e sentimentos.
56
Roseli Bodnar
Handke retira de cena a palavra em favor do gesto, assim a ação se dá pelo vai e vem de
pessoas, ou seja, o texto se constrói pelo movimento, estabelecendo um novo tipo de
narração cênica.
A imagem e o ritmo conjugados impõem o compasso das cenas, como se pode
verificar pela construção do texto dramático.
Pausa. A praça brilha de vazia. Ruído típico de escape de uma única motocicleta,
invisível, e depois o de uma hélice sobre a praça. Em seguida, de novo o sussurrar
em toda a sua volta. Volta a aparecer em um sector da praça um homem vestido de
Papageno, mas em vez de penas aparece coberto de conchas tilintando; a gaiola que
traz nas mãos está vazia e de portinhola escancarada. Uma figura indefinível, com
a mão debaixo do casacão inchado, segue-o, e Papageno volta-se repetidas vezes
para trás, o outro move-se como colado a ele, descrevendo de forma igual cada
curva e cada ziguezague. Só quando ele pega uma maçã, dá uma dentada enquanto
anda e tira do casaco um pacote de fraldas, o homem das conchas volta a olhar para
frente e até vai dando umas voltas sobre si próprio, brincando aliviado. (...) Os
primeiros a usar o atalho são Abraão e Isaque, o pai um passo atrás do filho, que
vai empurrando a sua frente, pondo-lhe a mão no ombro, enquanto a outra segura,
atrás das costas, a faca do sacrifício; são seguidos por um par indefinível, que se
transforma de repente num rei com a sua rainha, pelo velho agiota que, por pouco
tempo, se transforma num que dá saltinhos a andar, pelo herói do oeste que,
parando, se transforma num coxo de muletas, num que dá estalidos com os dedos,
num que bate o ritmo, num maestro de batuta imaginária, num que abana a cabeça,
que por sua vez se transforma subitamente num que escreve de forma calma e
regular, servindo-se do bloco de notas que tira de baixo do braço, e depois num
prestidigitador, quando, voltando a guardar o bloco, faz aparecer uma bola de
cristal de rocha que nesse instante absorve toda a luz da praça; a magia acaba logo,
por ação do próprio mágico, com o estouro produzido pelo rebentamento de um
saco de papel. Pausa. (Handke, 2001: 34-35)
57
Peter Handke: dramaturgia do silêncio e criação teatral
As pessoas que estão na praça olham cada vez mais umas para as outras, não,
observam-se umas às outras: um homem, que de repente ficou louco, berrando
desvairado, acalma-se simplesmente porque alguém olha para ele, tal como uma
mulher que desata a soluçar e a gritar ou o homem que assobiava desalmadamente;
aqueles que os olham fazem-no enquanto se vão aproximando. E também, pode
acontecer que fiquem ali, uns olhando-se, outros escutando-se, e transformando-se
no outro ao se olharem assim, e isto por toda a praça. (Handke, 2001: 38)
Para concluir, o foco da peça recai sobre o movimento corporal que constrói um
espaço narrativo e valoriza a imagem, ofuscando a palavra, calando-a. Destarte, o
mimodrama de Handke, conforme a epígrafe do Oráculo de Dodona,“Não contes a
ninguém o que viste; fica-te pela imagem”, recomenda o silêncio e a contemplação.
58
Roseli Bodnar
Referências bibliográficas
Fontes
Handke, Peter (2001). A hora em que não sabíamos nada uns dos outros; O jogo das perguntas
ou a viagem à terra [Link]ção e Introdução de João Barrento. Lisboa: Cotovia.
Handke, Peter (1992). Die Stunde da wir nichts voneinander wussten. Ein Schauspiel. Frankfurt
am Main: Suhrkamp.
Estudos
Chacra, Sandra (2007). Natureza e sentido da improvisação teatral. São Paulo: Perspectiva.
Divinzenz, Petra Johanna (2010). Expedition Drama Zur Darstellung des Reisemotivs in
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59
Un teatro para la identidad caribeña según Derek Walcott
Claudia Caisso
C.I.U.N.R./ Universidad Nacional de Rosario
ccaisso@[Link]
Resumen: Contra el telón de fondo de la caracterización de la colonialidad del poder hecha por Walter
Mignolo, el trabajo describe la búsqueda sostenida por el escritor santaluciano Derek Walcott para
construir un teatro del Caribe. A tal efecto revisa las consideraciones desplegadas en el ensayo “La voz
del crepúsculo” (1971), donde el poeta considera el valor del teatro como práctica cultural con que
cuestionar el eurocentrismo.
Abstract: Attending Walter Mignolo’s characterization of the coloniality of power this work describes
Derek Walcott’s poetic search about a Caribbean Theatre. On that matter it revises some considerations
deployed in the essay “What the twilight says” (1971) where the poet considers the value of theater as
cultural practice to question Eurocentrism.
Introducción
Como efecto de las fronteras lingüísticas que operan en el Caribe, las marcas de
encapsulamiento del Caribe anglófono oportunamente señaladas por Girvan (2000: 25)
y Brathwaite (Phaf-Rheinberger, 2008: 322, 325)1 y la fragmentación que padece
América Latina, el proceso de emergencia de la literatura de aquella región
lamentablemente es todavía poco conocido en Sudamérica. En los últimos años, varios
trabajos de estudiosos del Cono Sur2 que abordan entre otros temas la dimensión
archipielar de las culturas caribeñas, la reinscripción de la figura de Calibán en clave
descolonial y la narrativa antiesclavista, revelan la necesidad de establecer relaciones
entre el Caribe hispano, el no hispano y el espacio territorial continental. Articulaciones
1
Tal aspecto fue destacado en otros estudios por Norman Girvan y Kamau Brathwaite, quienes al
describir al Caribe recomiendan reconocer el encerramiento al que fue sometida el área. Según Girvan y
Brathwaite los británicos les infundieron a los habitantes de las islas por ellos llamadas “West Indies” la
idea de superioridad sobre el resto de los caribeños. Esa marca de lo insular insiste más allá de la intensa
defensa del archipiélago desplegada por Walcott en numerosos momentos de su obra y vale como
genuino disparador de la disponibilidad para relacionarse con el mundo expuesta, en particular, por las
“culturas compuestas”, artífices de la “creolización” (Glissant).
2
Ana Pizarro, Elena Oliva y Lucía Stecher (Chile), Eurídice Figueredo (Brasil), Florencia Bonfiglio,
María Fernanda Pampín y Carolina Sancholuz (Argentina), Mónica del Valle Idárraga (Colombia), Aura
Marina Boadas (Venezuela), Ineke Phaf (Alemania), entre muchos otros.
60
Claudia Caisso
3
Organismo de fortalecimiento de la unidad del Caribe anglófono que fue disuelto cuando Jamaica votó a
favor de la secesión en setiembre de 1961.
4
La sigla TTW, con que haremos referencia, en adelante, a la compañía, significa Trinidad Theatre
Workshop (Taller de Teatro de Trinidad).
61
Un teatro para la identidad caribeña según Derek Walcott
desafíos que pueblan la vida de quien, además de escribir obras para que representen
sujetos de carne y hueso a los que dirige, asesora a la comisión colegiada que comanda
la compañía y media con los “sponsors”.5 En lugar de hablar de ello, Walcott interpela
políticamente el teatro europeo contemporáneo, valora éticamente los legados literarios
caribeños más vigorosos, cuestiona con intensidad la idealización del pasado africano y
despliega una proyección de sí y la generación a la que perteneció, mediante la imagen
del bastardo o “mulato del estilo”. Con esa figura celebra la trabajosa síntesis
intercultural que era necesario lograr en un espacio geopolítico signado por la sujeción
que al Caribe le impuso la colonialidad (Mignolo, 2003).
El Taller de Teatro de Trinidad constituye un momento de intenso cruce entre
culturas del Caribe, Europa, América del Norte y África a poco que se repase el
catálogo de obras que representó. Por lo cual “La voz del crepúsculo”, en particular,
ofrece una inquietante escena de reflexión en la que Walcott contempla los legados
culturales hasta revisar los trabajos y los días del T.T.W. con la máscara de un demiurgo
pagano que ausculta el porvenir. Mientras lleva al lector a considerar hasta qué punto
los personajes de sus obras han nacido del anhelo de crear un teatro verdadero, así como
también, del trato concreto con sujetos a quienes, en algunos casos, él transformó en
actores. Puesto que si Walcott nunca deja de verse como cabeza de grupo, cuando
piensa críticamente al teatro extranjero, en particular al surrealismo y al absurdo
europeos, usa insistentemente una colección de ejemplos que anclan en el cuerpo de los
negros. Lo que constituye una frontera indestructible con que preservar la fuerza
engendradora a la que llama “instinto original” (2000: 37) a distancia de todos y cada
uno de los gestos de exotismo que pueblan ambas orillas. Esa parece ser la lupa que le
permite reconocer los riesgos que proponían las obras escritas en otras latitudes y
limitaban con sus formas de imaginar las posibilidades reales de sus actores.
5
Entre otros, la Fundación Rockefeller y la Guggenheim Foundation.
6
Representaba a Makak. Una fotografía del actor haciendo el personaje es usada todavía como emblema
del T.T.W. Cfr. on line[Link] Acceso: 03/08/15.
7
En adelante todas las referencias al ensayo se harán solamente con el número de página entre paréntesis,
siguiendo la edición de Alianza del año 2000. Cfr. datos bibliográficos al final del trabajo.
62
Claudia Caisso
estructural menciona la dificultad para describir por escrito los colores del ocaso en un
viaje que hizo desde Europa a tierras equinocciales. La luz del Caribe, acrecentada a su
vez por la mirada de Walcott, pinta el espacio de un teatro que no requiere de
edificación ni escenografía. Quizá porque la voz no es nada más ni nada menos que
metáfora de uno de los principales instrumentos con que trabaja el actor. Y porque
además perfila un borde en más de un sentido artístico: simultáneamente pictórico,
cuando se nombra el espectáculo que “pinta” el crepúsculo, y/o musical cuando se
nombran las distintas voces con las que “hablan” los instrumentos con que se hace
música. Entre la oralidad y la escritura, se diría que releva el nombre del teatro como
producción simbólica capaz de iluminar la oscuridad que habitan las poblaciones
objetivadas por el Otro, identificadas con ese Otro e infinitamente ritualizadas en el
ejercicio de una apócrifa identidad. Al referirse al momento de perturbadora duración de
la caída del sol, el dramaturgo santaluciano escribe:
como si los indigentes, en sus patios teñidos de naranja, bajo sus árboles
polvorientos o mientras suben a sus favelas, fuesen escenógrafos naturales, como si
la pobreza no fuese una condición sino un arte. La privación se torna lírica, y el
crepúsculo, con la paciencia de la alquimia, casi transforma en virtud la
desesperanza (14).8
Ligado a un momento del día en que tanto los isleños como los extranjeros se
vuelven otros (21) y el paisaje provee la sospecha productiva respecto de los usos del
lenguaje, el crepúsculo indica la precipitación de la cenitalidad de la luz, imagen de la
razón occidental que constela con palabras que allí nombran el “abandono del imperio”
(14). Hace señas sobre un modo de habitar el mundo cuyo relato comienza a ser trazado
con la cita de frases inquietantes de Esperando a Godot, como las que en el primer
epígrafe afirman: “Veo que usted no es de aquí; no sabe lo que nuestros crepúsculos son
capaces de hacer. ¿Quiere que se lo cuente?” (13). El entorno traduce, así, la experiencia
del tiempo en el seno del cual la gente no permanece indemne. Puesto que Walcott
reconstruye el valor de una franja del día que pareciéndose al acto de representación
teatral está destinado, aún cuando se repita, a encender la singularidad de cada jornada,
entre colores y luces que destilan las sombras. Así varía las pistas que además de las
palabras de Beckett le ofrecen las de Saint John Perse, Yeats, Genet, el recuerdo de un
himno del Ejército de Salvación, Antonin Artaud, Naipaul y Hemingway, precediendo
cada uno de los ocho fragmentos que integran la travesía. A excepción del texto del
8
El subrayado es nuestro.
63
Un teatro para la identidad caribeña según Derek Walcott
Ejército de Salvación (32) que rodea la evocación de un teatrito que Derek hacía con su
hermano Roderick en el patio de la capilla protestante atendida por su madre Alix, y el
texto de Artaud que menciona un barco portador de la peste rumbo a una isla –cita de El
teatro y su doble (39) –, se trata de textos breves de autores nacidos en islas antillanas y
europeas. Puesto que se cita a un guadalupano y un trinitense, dos irlandeses, un francés
nacido en París, llamada también “isla de Francia”, y un americano que termina
viviendo sus últimos días en Cuba. Mediante esos epígrafes se acentúa el borde que el
archipiélago le propone a la capacidad con que las culturas caribeñas pueden enlazarse
con otras islas, espacios continentales o regiones. Se refuerza la dimensión heteróclita
del ensayo donde se abre un contrapunto con el mundo. Ya que se trata de una trama en
la que se revisan legados culturales de ambas orillas para enfatizar la integración con
fuertes marcas de dislocación de la voz del que escribe. Con tal intensidad, que el texto
provee una suerte de anverso y reverso por los que, mientras celebra la integración
cultural caribeña con la imagen del mestizo, simultáneamente despliega un trasfondo
marcado por la escisión. Ya que si el horizonte integrador que a todo trance se destaca
requiere ser leído como réplica a la acción devastadora del genocidio europeo ejecutado
con la racialización y la trata durante la conquista, la actual propuesta señala la
imposibilidad de un mestizaje armónico. Walcott construye esa matriz mientras impulsa
la integración a expensas de la imagen ruda del traidor que modifica la sucesión de la
negritud como ideología estética. Desde su perspectiva, el escritor antillano adviene el
“mulato del estilo” ya que con su impureza está destinado a convertirse en “purificador
del lenguaje de la tribu” (20). Es decir: el hijo de unas experiencias marcadas por la
violencia que no desiste de la memoria ni del análisis, pero sí de la victimización y la
venganza. ¿Cómo leer, si no, las numerosas alternancias de las formas pronominales del
sujeto que narra la experiencia de búsqueda de un teatro verdadero, más allá del
“nosotros” que a veces representa a la “tan íntima” compañía (35), y otras veces a los
caribeños, sin más, como comunidad?9 Walcott se divide, se distancia de sí, confronta
9
Como muestra es posible considerar algunos párrafos en los que Walcott hace referencia a los actores a
quienes dirigía, tomando como tema las dudas respecto de la motivación del lenguaje que les hacía usar,
así como la radical, inextinguible incomodidad que le ofrecía el destino de oficiar como director del grupo
y escritor que escribía para actores que le daban forma a esa compañía. Así, en una de las primeras
páginas del texto, al hacer referencia a la relación que sostenía con los actores, se dirige a sí mismo en
segunda persona y escribe: “Hace años, mientras los observabas y sufrías al observarlos, proferías en
silencio la caridad de un lenguaje que ellos no sabían emplear, hasta que tu sufrimiento, como el lenguaje,
se sentía superior, distanciado. El crepúsculo era un ronco caos de maldiciones, chismes y risas; todo se
realizaba en público, mas la voz de la lengua interior era reflexiva y afectada, tan por encima de sus
propios asuntos como ese sol que jamás se ponía hasta que su ocaso se transformaba en metáfora del
abandono del imperio y el comienzo de nuestra duda” (14). Más adelante, explorando un ámbito similar,
64
Claudia Caisso
hace uso de la primera persona: “Los más nobles son los que están atrapados, los que han aceptado el
crepúsculo. Si considero a estas personas como a héroes es porque han conservado en todas partes el
sagrado impulso de los actores: contar la angustia de la raza. Para ello deben regresar a través de una
oscuridad cuyo término es la amnesia. La oscuridad que se cierne sobre ellos es aterradora. Es el viaje del
regreso del hombre al simio” (15-16). Más adelante, refiriéndose a la sensación de fracaso que le genera
recordar su omnipotencia, para referirse a sí mismo apela a la tercera persona: “Así, con cansada
presunción, comprendió que para seguir adelante tendría que admitir la alucinación de que el mundo
giraba en torno de él. Se mintió a sí mismo al apreciar la devoción que le profesaban. No halló vergüenza,
sino promesa en aquel analfabetismo funcional, pues había aceptado el papel de mártir. Le ofrecía la
perversión de permanecer en la sombra cuando ansiaba la fama, de ser náufrago en un islote cuando
albergaba la esperanza de que su propio remolino fuera el ombligo del mundo. Él pensaba por ellos,
sazonaba sus mentes con sutilezas que más les habría valido continuar ignorando para ser más felices”
(47). El subrayado es nuestro.
10
Bruce King, autor de la biografía autorizada de Walcott e historiador profusamente documentado de la
aventura teatral que el dramaturgo santaluciano sostuvo, destaca que cuando firmaba algunas cartas solía
agregar junto al nombre propio la frase: “No soy sólo un dramaturgo sino una compañía”.
11
Cf. las líneas que dicen “I who am poisoned with the blood of both, / Where shall I turn, divided to the
vein?” En castellano: “Yo, que estoy envenenado por la sangre de ambos, / ¿hacia dónde volverme,
partido por las venas?” (Walcott, 2012: 28-29). El subrayado es nuestro.
65
Un teatro para la identidad caribeña según Derek Walcott
edén inexistente detrás del llamado a volver a la patria perdida, cuya idealización le
impide al antillano ser. Así, en uno de los fragmentos del ensayo que estamos
comentando, se lee:
66
Claudia Caisso
Contra ese telón de fondo teoriza sobre el valor de un teatro nuevo que trabaje
con antiguos conflictos mientras amalgama el impulso de largo aliento tejido por
poéticas letradas tan disímiles como la de Saint John Perse que describe el mundo del
“beké” o dueño de la plantación, con el de la negritud de Césaire destinada a alzar el
grito de “los condenados de la tierra”. Para tal fin revisa las implicancias de la
revolución haitiana, cuestión que ya había abordado en su primera obra teatral Henri
Christophe (1949), y que retomaría más tarde tanto en Drums and Colours (1958) como
en The Haitian Earth (1984), reunidas en el volumen que lleva por título Trilogía
haitiana (2002)(Baugh, 2005). Cuando Walcott aborda los resultados a los que llegó el
enfrentamiento sostenido por los esclavos que obtuvieron su libertad en el primer
territorio de las Américas parece precipitarse en una zona de profundo extrañamiento.
La revolución que se extiende entre 1791 y 1804, y a la que Aimé Césaire había
invocado en el notable poema Cahier d´un retour au pays natal (1939) a través de la
figura de Toussaint, le genera perplejidad y distanciamiento. Ya que concibe a esa
revolución en términos de contradictoria paradoja mientras lee la partitura de un
movimiento “jacobino” porque destituyente de la monarquía que representaba a Francia
en la isla; movimiento que termina siendo “jacobeo”, porque restaurador, con la
entronización del rey negro Henri Christophe (22). El episodio que desde el punto de
vista histórico constituye el segundo evento emancipatorio de las Américas respecto de
las metrópolis europeas después de la independencia de Estados Unidos, cuya victoria
12
Como ha sido señalado por DeLoughrey, Josephs y Maximilien Laroche, entre otros, no son pocas las
posiciones de índole estética e ideológica afirmadas por el martiniqueño Édouard Glissant en El discurso
antillano (1981), que constituyen genuinas re-elaboraciones de las ideas de Walcott, e incidieron tanto en
el forjamiento del concepto de “détour” para cuestionar la idea de retorno usada por los seguidores de la
negritud de Césaire, como en los conceptos “poética de la relación” y “creolización”.
67
Un teatro para la identidad caribeña según Derek Walcott
sobre las tropas napoleónicas genera varios levantamientos de los pueblos negros en el
Caribe que precipitarían la legislación que abolió la esclavitud en el Caribe anglófono
(1838) y francófono (1848), es relativizado por Walcott. Quien extiende los eventos en
un pasado que parece no interesarle demasiado y como si ese proceso sólo lo hubiera
deslumbrado en su adolescencia y primera juventud. En varios momentos del ensayo
afirmará que la historia es historia de las emociones y abrirá un distanciamiento
respecto de la negritud para afirmar la condición impura del mestizo. Posición que
afirma disolviendo las antinomias entre víctimas y victimarios, mientras menciona la
incómoda estación del “traidor”. El mulato del estilo es un transgresor de los ideales de
le negritud. Se siente el hijo “bastardo de la cultura” donde se asienta la experiencia
conflictiva de sujeto dividido que portan los seres con ascendencia africana.13 Así como
también los profundos desgarramientos que tuvo que sobrellevar para afirmar la
decisión de ser un escritor profesional mientras aprendía a moverse en el ejercicio de
sutiles menesteres prácticos e intelectuales. Es un hombre de teatro que trabaja duro y
recuerda las vociferaciones a las que necesitó apelar en la construcción de una fuerza
insolente, alejada de la autocompasión, la piedad y la conmiseración hacia los demás.
En ese marco intenta justificar la experiencia de desborde personal cada vez que
descubría la tentación de los actores a evadirse porque eludían la “angustia de crearse a
sí mismos” (36). Para terminar enfatizando el valor de las grandes síntesis que, según
dice, caracterizó a todos los miembros de su generación que bregaron por transformar la
fragmentación histórica impuesta sobre el área.
Bibliografía
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essay and comprehensive notes by Edward Baugh and Colbert Nepaulsing. Boulder:
Lynne Rienner Publishers.
13
Aspectos insistentemente tratados en su obra, como puede reconocerse en el primer capítulo de Another
Life, que lleva por título “The divided child” y que fuera teorizado por W.E.B. Dubois en The Black Folk
Souls (Almas del pueblo negro).
68
Claudia Caisso
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Carolina Benavente Morales. Literatura y Lingüística, 19: 311-329. Santiago.
69
Científicos en acción en la obra de Tom Stoppard,
Michael Frayn y David Lodge
Resumen: El destacado dramaturgo inglés Tom Stoppard ha puesto en escena en más de una ocasión
aspectos vinculados con la ciencia, ya sea a través de la aplicación dramática de conceptos científicos
(Hapgood, 1988) o de personajes que se desempeñan como científicos (Arcadia, 1993; The Hard
Problem, 2015). El también destacado dramaturgo inglés Michael Frayn emplea otro recurso en
Copenhague (1998): la conversión de los científicos reales Niels Bohr y Werner Heisenberg a personajes
dramáticos, y su ubicación en circunstancias históricas muy específicas. La estructura dramática hace
aflorar en todos los casos los dilemas morales y la dimensión personal que la abstracción científica tiende
a soslayar. Este rasgo se hace más patente cuando el objeto de estudio científico es la conciencia humana,
como sucede en la última obra de Stoppard; en relación con esta, resulta de interés considerar el
tratamiento que del mismo asunto hace el novelista inglés David Lodge en Thinks... (2001) desde un
género narrativo. Esta ponencia se propone centrarse en la obra de Stoppard para analizar
comparativamente el tratamiento de la cuestión científica en el plano dramático, con respecto a Frayn, y
en el cruce entre lo dramático y lo narrativo, con respecto a Lodge.
Abstract: Tom Stoppard, the well-known English playwright, has more than once turned aspects related
to science into drama, either by applying scientific concepts dramatically (Hapgood, 1988) or by
presenting characters who are scientists (Arcadia, 1993; The Hard Problem, 2015). Michael Frayn, also a
well-known English playwright, uses a different technique in Copenhaguen (1998): he turns real-life
scientists Niels Bohr and Werner Heisenberg into characters and places them in very specific historical
circumstances. In either case, dramatic structure brings to the fore the moral dilemmas and the personal
dimension which scientific abstraction seems to disregard. This feature becomes more evident when the
object under scientific study is human consciousness, as happens in Stoppard’s last play; as regards this
aspect, it may be interesting to consider the narrative treatment given to it by the English novelist David
Lodge in Thinks… (2001). It is the aim of this paper to focus on Stoppard’s play in order to analyze
comparatively the treatment given to scientific issues in drama, in connection with Frayn, and in
narrative, in connection with Lodge.
El teatro en lengua inglesa ha explotado, desde fines del siglo XX, el enorme
impacto de los desarrollos científicos de dicho siglo sobre la cultura y la vida cotidiana,
así como sus dilemas éticos y resonancias humanísticas. 1 En particular, el dramaturgo
inglés Tom Stoppard, a lo largo de su trayectoria, ha puesto en escena en más de una
1
La dramaturga Constance Congdon ha señalado al respecto que “el mundo de los matemáticos y los
científicos, lleno de imágenes resonantes y dilemas inherentemente dramáticos, está surgiendo claramente
como una nueva área vital de exploración teatral” (2000: 72, citada en Blansfield, 2003: 1). Algunos
ejemplos, aparte de las obras mencionadas en este trabajo: Proof (2000), de David Auburn; QED (2001),
de Peter Parnell; Humble Boy (2001), de Charlotte Jones. La traducción de todas las citas de la
bibliografía es de mi autoría.
70
María Inés Castagnino
ocasión aspectos vinculados con la ciencia. Más allá del interés por la complejidad
intelectual que se manifestó desde los comienzos de su producción teatral, la primera
ocasión en que Stoppard articuló explícitamente esta complejidad con la ciencia tuvo
lugar en 1988 con el estreno de Hapgood. Luego la circunstancia se repetiría con
Arcadia (1993) y la reciente The Hard Problem (2015).
La trama de Hapgood involucra a espías británicos y rusos en el contexto de la
Guerra Fría. El principal, ya que no el único, de los elementos científicos incluidos en la
obra es el problema de la doble naturaleza de la luz. El mismo es introducido ya desde
el epígrafe del texto: un fragmento de una conferencia del científico Richard Feynman
(1918-1988) sobre física cuántica, donde se hace alusión al experimento que demuestra
que la luz se comporta como onda y también como partícula, y a que quien lleva a cabo
el experimento debe optar por una de las dos formas de considerarla; en otras palabras,
el observador determina necesariamente la naturaleza del fenómeno observado,
trasladando de manera inevitable la interpretación científica al plano de lo subjetivo.
Este concepto es puesto en juego de dos modos, que denomino tentativamente
expositivo y activo. Por una parte, el problema de la doble naturaleza de la luz es
transmitido al público a través de los parlamentos de un personaje que explica el
experimento a otro (el modo expositivo); por otra parte, el mismo problema es
trasladado al plano del doble agente en el contexto del espionaje mundial, y la necesidad
de descubrir la verdadera naturaleza de uno de ellos (¿Trabaja para los británicos
mientras finge hacerlo para los soviéticos o viceversa? ¿Es onda o es partícula?)
constituye el meollo de la trama (el modo activo). Presumiblemente, las dos maneras de
vehiculizar el contenido científico se articulan y complementan: el público puede captar
mejor los vaivenes de la acción dramática en la medida en que puede trazar el paralelo
con el fenómeno científico explicado en la obra y, a la inversa, puede captar mejor las
complejidades de la explicación teórica a partir de su traslado a la práctica por los
personajes.
La misma imbricación de modos puede hallarse en Arcadia (1993), donde
Stoppard pone en juego nociones tomadas de la teoría del caos y la matemática de
fractales. El desempeño desigual de estas dos obras consecutivas de un mismo autor en
la taquilla británica –el relativo fracaso de Hapgood frente al éxito rotundo de público y
crítica de Arcadia–2 sugiere tanto la necesidad de equilibrar cuidadosamente el plano
2
Cf. Edwards (2001: 171): “Hapgood (…) simplemente confundió e irritó a gran parte de su público,
mientras que Arcadia (…) es considerada por muchos como la mejor obra de Stoppard.” Nadel, por su
71
Científicos en acción en la obra de Tom Stoppard, Michael Frayn y David Lodge
parte, describe a Hapgood como “una de las obras más complicadas y peor recibidas” (2002: 354) de
Stoppard. Beer (1990: 86) liga las dificultades de la obra con la compleja dinámica de los modos
expositivo y activo.
3
Este tipo de equilibrio es mencionado por Edwards cuando argumenta con respecto a Stoppard que “(…)
cuanto más se ocupan sus obras de cuestiones que exigen al intelecto o lo halagan con paradojas y
antítesis ingeniosas, más inesperada y conmovedora es su carga emocional. El riesgo es obvio: si el
equilibrio está mal establecido, o la producción mal calculada, la emoción y el sentido humano no sólo
quedan en el plano de lo no dicho sino que se pierden por completo” (2001: 172).
4
Aprendizaje que Stoppard aplicó posteriormente a Hapgood, ya que logró revertir la recepción poco
positiva de esta obra a fuerza de un minucioso trabajo de reescritura que comenzó con miras al estreno de
Hapgood en Los Ángeles en 1989 y se profundizó para su reposición en New York en 1994. Nadel da
detalles del proceso (2002: 380-382 y 453-460) y Edwards compara someramente las versiones inglesa y
estadounidense en una nota al pie de su artículo (2001: 183).
72
María Inés Castagnino
BOHR: (…) Vamos a dejarle todo claro a Margarita. Vos sabés que yo creo
fervientemente que no hacemos ciencia para nosotros, que la hacemos para poder
explicársela a otros...
HEISENBERG: En un lenguaje sencillo.
BOHR: En un lenguaje sencillo. No es tu posición, lo sé; vos preferirías describir lo
que estás investigando en ecuaciones diferenciales si fuera posible, pero por
Margarita...
HEISENBERG: Un lenguaje sencillo.5
5
Las citas en español de Copenhague han sido tomadas de la siguiente dirección web:
[Link] (consultada por última vez el
10/10/2015). En la misma se presenta “la traducción de la obra de Michael Frayn que circuló de manera
informal como acompañamiento de la representación de la obra en el Teatro General San Martín en la
ciudad de Buenos Aires en el año 2002.” En algunas citas me he permitido realizar algunas
modificaciones sobre la versión difundida, a los efectos de ajustarla más al texto en inglés.
6
Blansfield entiende que sí se explota el plano activo: “En términos de dramaturgia, Copenhague pone en
acto sus propios principios científicos: los actores son partículas atómicas que se circundan en torno al
escenario esférico como electrones en torno a un núcleo; el escenario es un reactor, y el público es el rayo
de luz que afecta cada puesta en escena. En cierto sentido, los espectadores son observadores según el
modelo de la mecánica cuántica; se vuelven parte de la fórmula científica que está siendo tanto actuada
como discutida en escena” (2003: 13-14). La analogía suena convincente a primera vista, pero: a) la
puesta en escena descrita por Blansfield no deriva necesariamente del planteo de Frayn, que no requiere
explícitamente que los actores se rodeen el uno al otro o que el escenario sea “esférico” (sic Blansfield),
ni sugiere la equiparación entre el público teatral y el observador científico; y b) este tipo de analogías
presenta flaquezas que han sido señaladas por Leane (2001).
73
Científicos en acción en la obra de Tom Stoppard, Michael Frayn y David Lodge
MARGARITA: Pero si los alemanes estuvieran desarrollando algún tipo de arma que
se basara en la fisión nuclear...
BOHR: Mi amor, nadie va a desarrollar un arma basada en la fisión nuclear.
MARGARITA: Pero si los alemanes lo intentaran, Heisenberg estaría involucrado.
7
Cf. Stoppard, citado en Nadel (2002: 381): parte del atractivo de Hapgood “es que uno se encuentra bajo
la presión de resolver la cuestión por sí mismo a medida que avanza.”
74
María Inés Castagnino
Más adelante, les recordará a ambos científicos que el trabajo que creen haber
desarrollado juntos lo llevaron a cabo en realidad por separado, y finalmente detectará
que Heisenberg funciona como un punto ciego al ser incapaz de responder cabalmente
la pregunta motivadora de la obra, por la que es interrogado desde el principio de ella:
cuál era su propósito al buscar reunirse con Bohr en 1941. De este modo, en la medida
en que Margarita representa al público, se transmite la idea de que es este quien, en
última instancia, puede tener una visión de conjunto habilitada en parte por su condición
ajena al ámbito científico.
Si lo que he llamado modo activo sirve en Hapgood para trasladar lo científico
al plano de lo personal, el mismo traslado se efectúa en Copenhague verbalmente, en
más de un sentido. Heisenberg traza un paralelo entre lo científico y lo humano al
resumir el dilema que su visita en 1941 le plantea a Bohr: “Yo soy el enemigo; también
soy tu amigo. Soy un peligro para la humanidad; también soy tu invitado. Soy una
partícula; también soy una onda.” 8 Además, Heisenberg equipara por momentos a Bohr
y a Margarita con átomos, para ilustrar la imposibilidad de determinar con precisión
todos los aspectos de la trayectoria tanto de un átomo como de una persona. A través de
estos paralelos, la obra postula que las motivaciones y sentimientos humanos son tanto
o más difíciles de desentrañar que las leyes naturales del universo. En relación con este
postulado, entra en juego el intertexto shakespeareano de Hamlet a través de las
alusiones a Elsinore, localidad que Heisenberg y Bohr visitaron juntos en una venida
anterior del primero a Dinamarca y que es mencionada como metáfora de “la oscuridad
dentro del alma humana”.
8
En Hapgood el agente británico Kerner, sospechado de haber transferido su fidelidad a los rusos, emplea
exactamente el mismo recurso comparativo ante su jefe: “De alguna manera la luz es partícula y onda.
(…) Y tú quieres saber si soy una onda o una partícula” (Stoppard, 1988: 12).
9
Las dos áreas científicas abordadas por estas obras, la física cuántica y la ciencia cognitiva, presentan
elementos de contacto entre sí. Para un comentario sobre ellos, limitado al marco del análisis de un texto
de divulgación científica, ver Leane (2001: 423).
75
Científicos en acción en la obra de Tom Stoppard, Michael Frayn y David Lodge
explotar dramáticamente lo científico: su más reciente obra, titulada The Hard Problem
y estrenada en enero de 2015, desplaza el foco al terreno de las ciencias cognitivas y
presenta como protagonista a Hilary, una joven científica que se desempeña en un
instituto privado de investigación. En un primer momento, el modo expositivo se
manifiesta a través del personaje de Spike, tutor del proceso de doctorado de Hilary; al
comienzo de la obra, ella es una incipiente estudiante de posgrado tratando de pasar de
la psicología a las neurociencias, lo cual proporciona la ocasión para que Spike la ilustre
respecto a varias cuestiones. Pero el modo expositivo no se fija en Spike (como sí
sucede con el personaje de Kerner en Hapgood) sino que se desplaza de un personaje a
otro, al igual que el rol de receptor / asimilador de la información recibida: una instancia
de esto se da cuando, gracias a un salto temporal, la obra presenta a Hilary ya doctorada
y trabajando como investigadora, transmitiendo conocimiento a su asistente. Más cerca
de Copenhague que del propio antecedente de Hapgood, el modo expositivo tiende a
predominar en The Hard Problem: las escenas que componen la obra son en general
estáticas, pero ricas en discusiones entre científicos de distintas disciplinas sobre los
procedimientos, alcances e implicancias de la ciencia. En este sentido, The Hard
Problem pone en escena a una comunidad de especialistas que articulan
expositivamente sus conocimientos en pos de una comprensión “gestáltica”, promovida
fundamentalmente por Hilary, que funciona como aglutinante.
A la vez, como Heisenberg en Copenhague, Hilary es el personaje que evidencia
en forma más patente la convergencia de razón y sinrazón en la mente humana. Ella
ingresa en el terreno de la ciencia motivada por la búsqueda de explicaciones racionales
para aquello que, a primera vista, no se atiene a ellas. Hilary está interesada en el
“problema difícil” que da título a la obra: el de explicar la existencia de la mente y la
conciencia humanas, inmateriales, a partir de los procesos materiales del cerebro. Según
sus propias palabras: “(…) la cognición – razonar, imaginar, creer… eso es difícil.
¿Cómo genera el cerebro autoconciencia? ¿Alusiones? ¿Metáforas?” 10 A pesar de esta
referencia a lo artístico como uno de los aspectos de difícil explicación científica, no
hay en esta obra personajes representativos del temperamento artístico con quienes
establecer un debate; este recurso sí era central y muy efectivo en Arcadia, pero la
preocupación de The Hard Problem concierne a la moral y al deber antes que al arte.
“HILARY: Estoy de acuerdo contigo, Spike. La virtud no es una ciencia. No se puede
10
La traducción de todas las citas de The Hard Problem incluidas en este trabajo son de mi autoría.
76
María Inés Castagnino
sacar un ‘debería ser’ de un ‘es’. La moral no es una ciencia. Así que debe haber algo
más, que no es ciencia. Algo que la ciencia no es. ¿Qué es?” Hilary cree en Dios y lo
pone en el lugar de ese algo inexplicable. La fe y la insistencia en la moral de la
muchacha irritan al científicamente riguroso Spike, que le aconseja que “no use(s) la
palabra ‘bueno’ como si significara algo en ciencias evolutivas”, y trata de disuadirla de
difundir un trabajo titulado “¿Es Dios el último hombre en pie?” porque –le dice– “te
volverá ‘inempleable’. Tendrías que dedicarte a la filosofía.” En particular, la conducta
que Hilary busca dilucidar científicamente es el altruismo, que según Spike no existe:
para él, toda acción altruista en apariencia –y toda acción en general– es en última
instancia un acto de egoísmo evolutivamente determinado por la necesidad de
supervivencia. Esta contraposición es la que se articula mediante lo que he llamado el
modo activo en esta obra: acciones aparentemente generosas de distintos personajes
hacia Hilary se explican en definitiva por los distintos grados de interés sexual que
sienten por ella quienes las ejecutan. Hilary, por su parte, lleva a cabo una acción de
autosacrificio verdaderamente desinteresada; esta, sin embargo, le reporta una
inesperada y muy deseada recompensa, que Hilary atribuye a una intervención divina.
Cuando, al final la obra, la protagonista abandona el instituto de investigación para
embarcarse voluntariamente en estudios de filosofía (aquello con lo que Spike la había
amenazado como destino indeseable para un científico), se comprende la acusación de
“anticientífica” que se ha hecho a la obra en al menos una reseña.11 El núcleo
inexplicable,12 que en Copenhague se encuentra en la mente humana, en el planteo de
The Hard Problem oscila entre lo subjetivo (la mente humana) y lo extrasubjetivo (la
intervención sobrenatural o divina), en tanto la coincidencia por la que Hilary resulta
recompensada es tan enorme que sugiere fuertemente esta última posibilidad, aunque la
obra termine planteando las dos opciones.
11
Cf. Hooper (2015):” Y para mí aquí hay más que un tufillo a anticiencia, dado que [The Hard Problem]
arguye que nunca seremos capaces de explicar la experiencia consciente. De hecho esa sensación, la de
que algunas cosas están más allá de toda explicación, atraviesa la obra. Uno de los personajes incluso
recurre al remanido parlamento: ‘Hay algo más en el cielo y en la tierra’ de Hamlet”. El intertexto
shakespeareano, como ya se ha señalado, también ocupa un lugar –incluso de mayor importancia– en
Copenhague.
12
No me he detenido en el lugar que ocupa la idea de un núcleo inexplicable en Hapgood, pero sí lo ha
hecho Zinman, quien se refiere de paso al modo expositivo: “El lenguaje de la obra depende fuertemente
de la traducción de lo científicamente abstruso para el lego científico; una de las maneras en las que
Kerner hace esto es traduciendo la imagen científica en imagen poética: (…) (Kerner compara los
movimientos de un electrón dentro de un átomo con los de una polilla dentro de una catedral vacía). Son
estas mismas aleatoriedad e imprevisibilidad las que yacen en el corazón del universo, y que, finalmente,
son celebradas en el corazón humano de esta obra (…)” (1991: 318-319).
77
Científicos en acción en la obra de Tom Stoppard, Michael Frayn y David Lodge
78
María Inés Castagnino
Bibliografía
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79
Rebelión, comicidad y melancolía
en el mundo teatral femenino de Natalia Ginzburg
Resumen: El propósito del proyecto es realizar un estudio comparatístico entre las obras teatrales Ti ho
sposato per allegria (1965) y L’inserzione (1965) pertenecientes a Natalia Ginzburg (1916-1991), dando
cuenta de los rasgos particulares, las similitudes y las diferencias que ellas presentan, con un foco
particular en la melancolía, la rebelión y la comicidad en los personajes femeninos de dichas obras. Como
base metodológica para este desarrollo se tendrá en cuenta una acotada bibliografía crítica sobre la autora,
así como también algunos aportes de ciertas tendencias de la teoría contemporánea de las literaturas
comparadas y de la escritura femenina.
Abstract: The purpose of the project is to carry out a comparative study between the plays Ti ho sposato
per allegria (1965) and L'inserzione (1965) by Natalia Ginzburg (1916-1991), exploring the particular
features, similarities and differences among them, with a particular focus in melancholy, rebellion and
comedy in the female characters of such plays. As a methodological basis for this development we will
use a limited critical bibliography about the author, as well as some contributions of certain tendencies of
the contemporary theory of comparative literatures and feminine writing.
80
María Belén Castano
81
Rebelión, comicidad y melancolía en el mundo teatral femenino de Natalia Ginzburg
refranes, los estereotipos, la presencia de la asociación libre y el azar que nuclea los
sucesos.
La primera función de Ti ho sposato per allegria tuvo lugar en el Teatro Stabile
de Turín en febrero de 1965, con Adrianna Asti como protagonista, y tuvo un gran
suceso; en 1967 se realizó de la obra una película y en 1986 se estrenó en el Atelier de
París con el título Adriana Monti, con Nathalie Baye y Micheline Presle en las partes
principales (Pflug, 2004: 117). Asimismo, se menciona la anécdota sobre la escritora y
amiga Elsa Morante, a la cual la comedia de Ginzburg no le había gustado en absoluto
(ídem). En efecto, en todo el período en el que Ginzburg escribe comedias, además de
Elsa Morante, otros dos queridos interlocutores no la van a apoyar: su hijo Carlo
Ginzburg y su amigo y crítico literario Cesare Garboli (Scarpa, 2005: 430). En cambio,
L’inserzione fue escrita en noviembre, luego del suceso de la primera obra, y ganó el
Premio Internacional Marzotto. Se realizó en 1968 en el National Theatre de Londres
bajo la dirección de Laurence Olivier, con Joan Plowright como protagonista, y las
críticas en ese momento fueron negativas (Pflug, 2004:118). En 1970, L’inserzione se
realizó en el Teatro delle Arti de Roma, con actores no menos ilustres: Adrianna Asti
tuvo de nuevo un papel protagónico y la dirección fue de Luchino Visconti (ídem).
La reacción de la crítica con respecto a las composiciones teatrales de Ginzburg
es muy variada y abundan interpretaciones radicalmente diferentes. Para Clementelli
(1977: 95-96) la característica más relevante del teatro de Ginzburg es la ausencia de
algún tipo de acción: lo que importa no es lo que sucede, sino lo que se dice, los gritos
y los silencios; sus personajes están oprimidos por múltiples angustias, son incapaces de
comunicar y están desesperados en la soledad. En cambio, Garzonio (1966: 1017)
subraya el carácter de principiante de Ginzburg en el género en relación a su primer
trabajo Ti ho sposato per allegria y le reprocha una inhabilidad para trascender las
estructuras narrativas y sus ritmos. A su vez, Ricapito (1974: 351) sostiene que la
sustancia literaria de la autora muestra una cercanía mayor al género de la novela que al
dramático. Por otro lado, Capriolo (1966: 58) aplaude el carácter costumbrista de sus
primeras obras, su frescura, su elegancia y su capacidad de subsistir a pesar de no
apoyarse en las normas del teatro convencional. Bullock (1999: 39-40) compara el
teatro de Ginzburg con el de Samuel Beckett, por su estilo disperso, por su humor y por
su técnica al crear atmósferas de tensión en las que aparentes diálogos vacíos esconden
en realidad sentimientos profundos, sólo dichos en presencia de otros personajes que
cumplen la significativa función de escuchar estos “monólogos virtuales”. En cambio, el
82
María Belén Castano
crítico Scarpa (2005: 437) sostiene que son las palabras los verdaderos personajes del
teatro de Ginzburg: sólo a través de sus palabras se puede entrever a las personas en
carne y hueso, como sucede en la novela Lessico famigliare; para Ginzburg las
comedias son novelas polifónicas de los años sesenta, el oído socio-lingüístico que se
posa sobre el presente.
Tanto Ti ho sposato per allegria como L’inserzione son dos obras que se
engloban dentro de los cánones del realismo teatral y forman parte de una tipología de
teatro basado preeminentemente en la palabra. Aquí hay pocas acotaciones externas, son
los personajes los que cuentan y describen sus estados de ánimo, el paso del tiempo;
todo está supeditado a sus diálogos (Frutos Martínez, 1998: 240).
Los argumentos se desarrollan en espacios cerrados en el ámbito de lo cotidiano;
en ambas obras se evidencia una presentación de distintos estereotipos humanos
involucrados en relaciones conflictivas y cuyos problemas intentan resolver con escaso
éxito, llegando a confrontaciones cargadas de tensión.
El carácter dramático de estas historias que sacan a la luz amores frustrados,
adulterios, matrimonios conflictivos e infancias infelices está atravesado por la
comicidad, el sin sentido y las dificultades de comunicación de los personajes: temas
que dan cuenta de una cosmovisión pesimista del género humano retratado por la
autora.
Con respecto al tiempo, las historias están situadas en la misma época en las que
fueron escritas; se destaca también que además de la temporalidad teatral vinculada con
los hechos que marcan cómo trascurren las acciones, hay otra temporalidad interna de
los personajes, relacionada con su memoria y la evocación recurrente del pasado de sus
historias con el fin de comprender los sucesos presentes.
En lo que se refiere al análisis de la estructura teatral de estas piezas, ambas
están construidas sobre la unidad de un lugar, pues todas se desarrollan en un espacio
escénico único que permanece inalterable a lo largo de toda la obra. En este sentido, se
sostiene el hecho de que ese espacio está vinculado más que nada con los lugares
cerrados de los hogares, a pesar de que en determinadas circunstancias los protagonistas
también salen de estos espacios; esto se da en circunstancias breves y ocasionales
(Frutos Martínez, 1998: 240).
Con respecto a los personajes, la tipología que Ginzburg propone en estas dos
obras presenta notables similitudes. Ambas parejas son jóvenes y enseguida se aburren
de estar juntas: Teresa traiciona a Lorenzo con su mejor amigo, mientras que Giuliana
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Rebelión, comicidad y melancolía en el mundo teatral femenino de Natalia Ginzburg
se arrepiente de haberse casado con Pietro. Las mujeres son retratadas como personajes
frágiles, que se someten a los hombres y que intentan defenderse de su fragilidad a
través de la ironía presente en los diálogos y peleas. También hay una analogía entre
Giuliana y Teresa dada a partir de su origen humilde y su deseo de obtener la fama a
través del teatro, búsqueda en la que ambas fracasan y que las lleva a refugiarse en el
ámbito doméstico del matrimonio. En cambio, los hombres son todos caracterizados
como mentirosos, inseguros, débiles y muchas veces ineptos, listos para escapar ante la
primera dificultad, como lo hace Manolo con el embarazo de Giuliana, o Lorenzo que
baja a comprar cigarrillos y nunca más vuelve. También hay personajes que son
escritores de poco suceso, como Manolo o Lorenzo, que escapan del bullicio de sus
relaciones conflictivas y se refugian en la esperanza de alcanzar la fama a través de sus
escritos. Otra tipología que aparece es la del sirviente, cuya figura indica un status de
vida alto de los personajes que pertenecen a una pequeña burguesía.
La melancolía de los personajes femeninos se vincula con la depresión de sus
protagonistas y presenta importantes semejanzas en los argumentos de las dos obras, ya
que en ambas es posible verificar: 1) la frustración por haberse sometido a casarse con
hombres con los que se arrepienten de haberse casado, como sucede con los personajes
femeninos de Giuliana y Teresa ; 2) la búsqueda de la felicidad en un lugar
retrospectivo de la juventud, como la evocación nostálgica del recuerdo de la relación
de Giuliana con Manolo y su amiga Topazia, y la vida de Teresa cuando intentaba ser
una estrella de cine y conoce a Lorenzo; 3) la tristeza con la que se caracteriza a todos
los personajes femeninos en general; 4) la confluencia de la fragilidad y la
vulnerabilidad de las esposas como Giuliana y Teresa, ambas provenientes de familias
humildes rurales que van a probar suerte a la urbe y que se encuentran sometidas por los
hombres; 5) la evocación y la idealización de los recuerdos pasados como tiempos
mejores, por parte de varios personajes.
Con respecto a la rebelión y a la comicidad, resulta llamativo mencionar que se
encuentran similitudes en los argumentos de ambas obras en relación con: 1) el humor y
el tono irónico con el que se desenvuelven los diálogos matrimoniales de Giuliana y
Piero por un lado, y de Teresa y Lorenzo, por el otro, en los que los personajes
femeninos encuentran a través de las palabras la única posibilidad de manifestar su
rebeldía a someterse a mandatos sociales que son cuestionados, aunque de manera muy
sutil; 2) tanto Giuliana como Teresa son despreciadas por sus suegras y familias
políticas en general por diferencias de clase, y eso genera diálogos en los que las burlas
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Rebelión, comicidad y melancolía en el mundo teatral femenino de Natalia Ginzburg
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Bibliografía
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Ginzburg, Natalia: Tutto il teatro, Turín: Einaudi.
87
La autorreflexividad en el teatro posdramático:
Manifiesto vs Manifiesto de Susana Torres Molina
Resumen: El trabajo analiza la obra Manifiesto versus Manifiesto (2007-2008) de Susana Torres Molina.
Se centra en la relación entre la construcción de los personajes -definidos por una pérdida del sí mismo
(self) e integrados en una alteridad desdibujada, en un ser sin carácter (Sarrazac, 2006)- y la poética
contemporánea del teatro posdramático, que también ha perdido su especificidad y se manifiesta, a su
vez, en autorreflexividad del teatro sobre el teatro, tematizando su estatus epistemológico, social y
estético en tanto arte.
Abstract: This paper deals with Manifesto versus Manifesto (2007-2008), by Susana Torres Molina. The
construction of the characters –defined by a loss of the self that merges into a blurred alterity, i.e., a being
with no character (Sarrazac, 2006)– is analyzed in the light of the contemporary poetics of posdramatic
theater, which has lost its specificity focusing on the self-reflexivity of the theater on the theater,
thematizing the epistemological, social and aesthetic status of theater as art.
El adjetivo posdramático designa un teatro que se dispone a operar más allá del
drama tras una época en la que este había primado dentro de la escena teatral; lo
cual no quiere decir ni negación abstracta ni mero soslayo de la tradición del
drama. Tras del drama significa que –aunque debilitado y exhausto– este continúa
existiendo como estructura del teatro normal; como expectativa de gran parte del
público, como fundamento de muchos de sus modos de representación y como
norma de su drama-turgia, la cual funciona casi automáticamente. (Lehmann, 2013
[1999]: 44).
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María Victoria Coce
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La autorreflexividad en el teatro posdramático: Manifiesto vs Manifiesto de Susana Torres Molina
Por un lado la integración de actor, personaje y texto que se funden en una única
entidad que los amalgama; en segundo lugar la invisibilidad de la estructura, que
aparece como un principio integrador y formador de la representación misma; en
tercer lugar el principio de la progresión orgánica, con base en el impulso dinámico
del conflicto; y en cuatro lugar la identidad y unicidad del personaje (Viviescas,
2005: 441).
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María Victoria Coce
La obra reúne una serie de características que, de acuerdo con los rasgos
estilísticos enumerados por Lehmann, la encuadran dentro de esta práctica teatral
posdramática. Analizaremos sólo estos aspectos de autorreversión y autorreflexividad,
que nos llevarán a constatar, a su vez, una serie de rasgos estilísticos asociados, tales
como la parataxis, la simultaneidad, la corporalidad, la situación o acontecimiento más
que representación o ficción, la ausencia de una dramatúrgica dialogal, sustituida la
narración (epicización del drama), la fragmentación y el desdoblamiento de los
personajes.
En primer lugar, hay que señalar que la obra está centrada en el cuerpo, en los
cuerpos de los actores y en su tematización casi como tema excluyente, uno de los
rasgos estilísticos destacado por Lehmann (2013 [1999]: 165), aunque, como dice, no
como portador de sentido, sino en sus physis y gesticulación.
La obra empieza con un intento de definir la palabra cuerpo, parte de su
etimología y sigue con una serie de ejemplos de tipos de cuerpos, ofreciendo dos
imágenes visuales relacionadas: un cuerpo flotando en el río y un cuerpo extraño metido
en un ojo. Luego, los tres personajes de la obra, Federico, Eduardo y Patricio, nombran
91
La autorreflexividad en el teatro posdramático: Manifiesto vs Manifiesto de Susana Torres Molina
al unísono o en simultaneidad distintas partes del cuerpo en asociación libre, con lo que
se pone el énfasis en la fragmentación de la idea de cuerpo. Esta simultaneidad redunda
en que por momentos el espectador entienda parcialmente y de manera superpuesta
todas las partes del cuerpo. Y la obra finaliza de manera semejante, con el mismo
recitado en conjunto y en simultáneo, por parte de los tres personajes, de las partes del
cuerpo. Se trata de una trama circular que niega justamente la estructuración de la
acción propia del drama, en la que existe una progresión y una tensión en la acción dada
por el conflicto y luego un desenlace que acaba por transformar la situación inicial.
Por otra parte, si comparamos estructuralmente las enumeraciones del cuerpo del
inicio de la obra y las del final, hay una gradación que es importante señalar. El
comienzo de la obra parte de la definición del cuerpo (unidad) y va a la fragmentación
(multiplicidad), y el final opera a la inversa, a la enunciación de las partes del cuerpo le
sigue una definición del cuerpo (unidad), cuyo sujeto de enunciación es la pantalla que
exhibe: “El cuerpo dice: yo soy una fiesta”. Si abstraemos la estructura de esto mismo
quedaría: Inicio: unidad (definición de cuerpo) y luego multiplicidad (enunciado de las
partes del cuerpo); Epílogo: multiplicidad (enunciado de las partes del cuerpo) y luego
unidad (definición). Es decir, se trata de una estructura quiasmática que deja en el centro
la fragmentación del cuerpo enmarcada por las unidades o definiciones de cuerpo. De
esta manera, no sólo se acentúa la acción circular de la obra sino también una
centralidad definida por una serie de acciones fragmentarias e inconexas, la cual no
reconoce una trama cohesiva ni configura una fábula en el sentido aristotélico y
definitorio del teatro denominado dramático. Además, las enumeraciones de las partes
del cuerpo al inicio coinciden con el número total de las letras del abecedario, sumando
veintitrés partes del cuerpo, pero las del final terminan en la letra R y se reemplaza la
parte del cuerpo por el nombre de Rudolf Schwarzkogler, el único personaje sin cuerpo
propio en la escena. El cuerpo del artista une, así, las dos temáticas de la obra, cuerpo-
obra de arte, y da sentido a esta nueva subjetividad. Dos temáticas a las que también el
mismo título de la obra define como reversibles: manifiesto vs manifiesto, uno frente a
uno mismo. A la vez, si comparamos los sujetos de las enunciaciones, obtenemos
también una ligera diferencia, esta vez en favor de destacar también un movimiento
significativo que va de la personalización a la despersonalización o la
impersonalización: la primera definición de cuerpo es enunciada por Federico; en la
última, el sujeto está borrado pues es la pantalla del televisor la que enuncia de manera
escrita: “El cuerpo dice: yo soy una fiesta”, con lo que termina la obra. Sin embargo,
92
María Victoria Coce
antes de llegar a este final, la acción dramática combina diálogos, proyección de videos
que incluyen mensajes, tanto verbales como no verbales, y comentarios del Presentador,
que va uniendo el lenguaje teatral con el lenguaje audiovisual. La relación que se
establece entre estos lenguajes y entre la temática que cada uno expone se da justo en
esta asociación cuerpo-obra de arte y su atomización, asociación en la que la idea de
arte trabaja en el limen entre realidad y ficción y en la que el carácter se desdibuja. Así,
la práctica posdramática se revela en una dramaturgia audiovisual, en el sentido
aportado por Lehmann, esto es, en la medida en que no sólo está organizada
visualmente, en este caso por el video, sino en que no se da una subordinación al texto y
en que se despliega una lógica que no atiende a la síntesis (2013 [1999]: 161).
Por otra parte, la obra, desde el título mismo, se refiere a dos manifiestos: el
primero tiene que ver con el del artista Rudolf Schwarzkogler (accionista vienés), que
instala el primer tema sobre el que se va a trabajar: una reflexión sobre la relación
arte/cuerpo. Se desarrolla en cuatro bloques o cuatro manifiestos que se muestran a lo
largo de la obra. El segundo manifiesto al que hace referencia el título de la obra es el
que construyen los personajes y que está vinculado a las vivencias de los personajes-
actores que van narrando en sus diálogos distintas experiencias, en donde el cuerpo y la
vida de los actores son los protagonistas. Se trata justamente de borrar la frontera entre
el actor y el personaje, pues la estética posdramática trabaja con la irrupción de lo real,
que pasa a ser justamente objeto de reflexión y a la vez también de la configuración
teatral en sí misma. Como dice Lehmann:
lo que caracteriza a la estética del teatro posdramático no es que suceda algo real
como tal, sino su uso auto-reflexivo. Esta autorreferencialidad permite considerar
el valor, el lugar y el significado de lo extra-estético en lo estético y, con ello, la
desviación de este concepto (2013 [1999]: 176).
Ahora bien, más allá de la cantidad de aspectos a tener en cuenta para un análisis
completo de la pieza, nos centraremos en el personaje de Rudolf, en su proceso de
autorreversión subjetiva y cómo esto se relaciona con la autorreferencialidad de la obra,
que se presenta casi tautológicamente como un conflicto cerrado en sí mismo:
manifiesto vs manifiesto, un enfrentamiento casi en espejo entre cuerpo/arte o
realidad/arte. Y tomamos al personaje de Rudolf por ser el punto de partida de la obra y
a la vez la construcción más compleja como tal, en la medida en que es justamente el
único que no tiene un cuerpo propio en la escena, mientras que los otros tres, Federico,
Eduardo y Patricio, sí lo tienen. Rudolf, en efecto, es encarnado por Eduardo, quien va
93
La autorreflexividad en el teatro posdramático: Manifiesto vs Manifiesto de Susana Torres Molina
oscilando entre estos dos roles. Es también quien fusiona cuerpo y arte en sí mismo y,
tal vez, se deba a ello precisamente el hecho de que sea el único que aparece reflejado
en los videos de la pantalla del televisor; es decir, es el único que adquiere corporalidad
en la liquidez de la pantalla. A la vez, Rudolf es el enunciador de los cuatro manifiestos
que, a modo de coro, comentan y poetizan el accionismo y su estética. Es también quien
protagoniza las Acciones u obras propias del accionismo, es decir, el protagonista de la
obra que se muestra en los videos y que los manifiestos explican. Y al ser el único que
se refleja en la pantalla, constituye, también, una figura asimilable para ser vista a través
del mito de Narciso, en tanto paradigma del yo abismado en sí mismo. Sin embargo, a
diferencia del yo narcisista del mito greco-latino (Ovidio, Metamorfosis, 3, 339-510) la
reproducción de la propia imagen no es reflejada sino “representada”, y él utiliza la
pantalla del televisor para reflejarse y no la fuente de agua/espejo como Narciso.
Si repasamos lo que la pantalla del televisor refleja, tenemos lo siguiente:
primero, el documental accionista, fotos creadas por Rudolfo fotos de Eduardo (Torres
Molina, 2008: 19), es decir Rudolf y su doble Eduardo; después, la pantalla muestra
dibujos de Rudolf (Torres Molina, 2008:26); luego el televisor muestra la Acción N°7,
que es un video en el que Rudolf/Eduardo baila una coreografía en un ritmo muy
intenso, a tal punto de que necesita un tubo de oxígeno que no alcanza, de todos modos,
para que no caiga agotado (Torres Molina, 2008: 32); finalmente se proyecta la Acción
N° 9, que es la imagen de Eduardo/Rudolf acostado sobre una camilla en slip, imagen
sobre la que se va superponiendo la de un feto de varios meses visto desde una
ecografía, imágenes de un cardiograma, el sonido rítmico de un metrónomo y luego las
siguientes frases: “La Iglesia dice: el cuerpo es una culpa. La ciencia dice: el cuerpo es
una máquina. La publicidad dice: el cuerpo es un negocio” (Torres Molina, 2008: 39),
luego de lo cual, Patricio pregunta “¿el cuerpo es arte?”, y la obra termina, como
dijimos, con la enumeración de las partes del cuerpo contando según las letras del
abecedario hasta la R, de Rudolf. Y a modo de epílogo la última definición: “El cuerpo
dice: yo soy una fiesta” (Torres Molina, 2008: 40). Por lo tanto, si hacemos foco en la
pantalla/espejo, debemos destacar que esta nos devuelve solamente imágenes de Rudolf,
o las creadas por él en tanto artista, y las frases que definen el modo de decodificar los
parlamentos de Rudolf/Eduardo como manifiestos. Aparece allí también la contra-
imagen que deniega el valor artístico que las otras pantallas construyeron.
En consecuencia, podemos decir que el personaje que estructura toda la obra y
que otorga sentido a los relatos de las historias de los otros personajes, que se suceden
94
María Victoria Coce
95
La autorreflexividad en el teatro posdramático: Manifiesto vs Manifiesto de Susana Torres Molina
Bibliografía
Fuente
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21%20pags%[Link] Acceso: 15 de diciembre de 2016.
96
Las dramaturgias de Sartre y Pirandello:
la existencia a partir de los enlaces intersubjetivos
Lucrecia Corbella
Universidade Federal de São Carlos (Brasil) / Beca FAPESP
lucreciacorbella@[Link]
Resumen: Este trabajo, al aproximar la obra de los dramaturgos Jean-Paul Sartre y Luigi Pirandello,
pretende comparar las nociones de relaciones espaciales e intersubjetividad a partir del teatro. Para Sartre,
la importancia del teatro se encuentra en mostrar a la persona en situación, como si ella pudiera verse a sí
misma desde el exterior, en su vida cotidiana. El teatro de Pirandello, al problematizar las elecciones
subjetivas a partir de la intersubjetividad, se propone ser un instrumento de reflexión sobre la complejidad
y la ambigüedad de la subjetividad, con reflejos en las decisiones de las personas. A través de los gestos y
de las acciones de los personajes y de las relaciones intersubjetivas que se establecen en un determinado
espacio escénico, estos dramaturgos afirman la libertad y las posibilidades de elección de los seres
humanos. Los teatros pirandelliano y sartreano tienen el objetivo de generar otra realidad con nuevas
relaciones intersubjetivas a fin de enriquecer de sentidos la existencia. Esta existencia contendrá marcas
de las delimitaciones espaciales de su época y, al mismo tiempo, sobrepasará estos límites en pro de un
espacio futuro ampliado que contenga esperanza y solidaridad en nombre de bellas y potentes relaciones
intersubjetivas.
Abstract: In this article, by approaching the work of the playwrights Jean-Paul Sartre and Luigi
Pirandello, I will try to compare the notions of spatial relations and intersubjectivity with theater as
background. For Sartre the importance of theater is to show the person in situation, as if he/she could see
himself/herself from the outside, in his/her daily life. Pirandello’s theater, by questioning subjective
choices based on intersubjectivity, aims to be an instrument of reflection about the complexity and
ambiguity of subjectivity, which reflects on the decisions of people. Through the gestures and actions of
the characters and the intersubjective relationships established in a certain scenic space, these playwrights
affirm the freedom and the possibilities of human choice. The Pirandellian and Sartrean theaters are
intended to generate another reality with new intersubjective relations, so that existence can be enriched
with meanings. This existence will contain marks of spatial delimitations of its age and, at the same time,
will exceed these limits in favor of an extended future space that contains hope and solidarity in the name
of beautiful and powerful intersubjective relations.
97
Lucrecia Corbella
98
Las dramaturgias de Sartre y Pirandello: la existencia a partir de los enlaces intersubjetivos
una situación sobre la cual no tiene dominio. Según Sartre (1973: 28) esta distancia en
el teatro debe ser aceptada, pues se trata de uno de los pilares del teatro:
me parece que el origen del teatro, el sentido mismo del teatro, es presentar al
mundo con una distancia absoluta, una distancia insuperable, la distancia que me
separa de la escena, y el actor que se encuentra a una distancia tal que al mismo
tiempo yo puedo verlo pero no podría jamás tocarlo ni actuar sobre él.
Existe una especie de teatro que acentúa esta distancia, que es el de teatro en el
teatro. En Pirandello este efecto potenciador de la distancia puede ser observado en
varias de sus piezas, en las cuales hay una representación de una pieza dentro de una
segunda pieza. Sartre (1973) nombra este tipo de representación, en la cual los
personajes de la obra ven otra obra, de “teatro puro a la segunda potencia”, por
presentar una “distancia de segundo grado” (1973: 29). Pirandello, al trabajar con la
distancia que está contenida en el teatro en el teatro, realiza una ruptura con la
dramaturgia de su época. Según uno de los mayores especialistas en Pirandello en la
actualidad, el profesor italiano de Historia del Teatro en la Universidad de Torino
Roberto Alonge (2009), en los primeros veinticinco años del siglo XX hay una
tendencia dramatúrgica que puede ser observada en varias partes del mundo y que
privilegia la participación de la platea en el espectáculo. Los dramaturgos harán el
máximo de esfuerzo para traer la realidad de la vida al mundo del arte. Los futuristas y
dadaístas, por ejemplo, pondrán en discusión la génesis teatral exigiendo la
colaboración de los espectadores, en un movimiento de exteriorización. Pirandello, para
Alonge (2009: 15), no se quedará atrás en esta discusión, sino que la incorporará a su
trabajo siempre en el interior de su propia dramaturgia:
Como las vanguardias históricas quieren deshacer el envoltorio del arte para hacer
emerger la potencia subversiva de la realidad factual, de las acciones de la vida,
Pirandello, por el contrario, está sólidamente anclado en el valor del arte, en su
autosuficiencia.
La autosuficiencia del lugar del arte, anclada en una distancia del mundo real y
humano, afirma de esta forma la fuerza del teatro como un desdoblamiento de sí mismo.
El teatro en el teatro, a pesar de poner en jaque las barreras existentes entre
autor/director, autor/escenógrafo, actores/director, actores/platea, actores/personajes,
sala/escenario, realidad/ficción, no rompe con la cuarta pared. Lo que Pirandello realiza
es un desdoblamiento del hacer teatral en varios niveles, como por ejemplo, una escena
99
Lucrecia Corbella
que ocurre en el foyer del teatro o en la platea pero en la cual en ningún momento las
personas de la platea tienen espacio para interferir en la pieza.
Se puede pensar que en el teatro pirandelliano existe una multiplicación espacial
de varias pequeñas cuartas paredes que, en lugar de solicitar la participación del
público, proliferan la distancia entre ficción y realidad. Quizás la intención de
multiplicar esta cuarta pared en varias téngala intencionalidad de prolongar el efecto de
lo irreal sobre lo real. La dramaturgia de Pirandello (1968) consiste en mezclar
profundamente, y en varios niveles, la realidad con la ficción para que la realidad pueda
tornarse más rica: “El arte (…) libera las cosas, los hombres y sus acciones de las
contingencias sin valor, de sus detalles comunes, de obstáculos vulgares o de sus
pequeñas miserias” (1968: 24).
Para Sartre (1996: 249), en una pieza de teatro, “el actor es engullido, tragado
por lo irreal. No es el personaje que se realiza en el actor, es el actor que se irrealiza en
su personaje.” El actor, al irrealizarse, efectúa el traspaso de lo real en búsqueda del
vacío de significación para iniciar un nuevo sentido tanto para su personaje como para
el mundo en que habita. El mundo real, para Sartre (1996: 251), es un mundo
desprovisto de belleza estética: “lo real nunca es bello. La belleza es un valor que sólo
podría ser aplicado a lo imaginario y que es la nadificación del mundo en su estructura
esencial”. Según el filósofo brasileño y profesor de Filosofía de la Universidad Federal
de São Carlos, especialista en Sartre, Luiz Damon Moutinho (1995: 132-133):
100
Las dramaturgias de Sartre y Pirandello: la existencia a partir de los enlaces intersubjetivos
proceso trabajoso, que se hace poco a poco y que involucra una cierta magia para atraer
al personaje, porque según la profesora brasileña del Departamento de Artes de la
Universidad Federal Fluminense, especialista en Pirandello, Marta Ribeiro (2010: 288-
289): “[…] el proceso de ‘posesión’ del actor por el personaje no es instantáneo, las
criaturas fantásticas del arte deben querer entrar en el cuerpo del actor, deben aceptar la
invitación.” Para Alonge (2009), esta nueva teoría actoral pirandelliana, que surge a
partir de 1925, privilegia una puesta en escena que será construida en los ensayos, a
través del trabajo de interpretación de los actores: “[…] Para Pirandello, lo que cuenta y
es decisivo, a fin de cuentas, no es el trabajo abstracto, en la mesa, del escenógrafo, sino
el trabajo –no abstracto, sino absolutamente concreto– en presencia del actor, con el
cuerpo del actor” (2009: 22). Pirandello, que anteriormente percibía a los actores como
una mediación nefasta entre el texto y la platea, que los consideraba un tanto limitados y
estereotipados, pasó a verlos como seres inteligentes, intuitivos y, de una cierta manera,
como personas especiales que establecen relaciones mágicas tanto con los personajes
como con la platea.
Es posible hacer una aproximación entre la teoría actoral pirandelliana y
sartriana, pues Sartre (1973: 204) consideraba que “[…] el actor no es, de ninguna
manera, un pedazo de materia inorgánica que absorbió el trabajo humano sino un
hombre vivo y pensante en el cual la irrealización, cada noche, es una dosis imprevisible
de ensayos e invención”. Pero para el dramaturgo francés, no todos pueden ser actores,
pues el actor debe poseer una calidad específica tal que no se relaciona con la vocación
ni con condiciones facilitadas. Para Sartre (1973: 203), el actor debe crear la condición
de “[…] una cierta relación constituida entre lo real y la irrealidad, sin la cual el actor no
tendría en mente subordinar el ser al no-ser”. La teoría actoral sartriana concibe que el
actor debe lograr irrealizarse todas las noches, en cada sesión del espectáculo, y debe
tener el poder de llevar a la platea, de forma colectiva, a esta irrealización. Este proceso
debe ocurrir de manera simultánea, pues en la medida en que el actor se irrealiza,
volviéndose otro, la platea, en este mismo movimiento, se irrealiza también. Sartre
(1973: 207) ve al actor como un realizador delo imaginario, como un “[…] operario
especializado en la imaginación: su ser adviene por la socialización de su imposibilidad
de ser”. El actor, para Sartre (1973) es una persona inteligente y creativa que tiene la
misión de transportar, colectivamente, a la platea hacia el mundo imaginario.
La materia prima del artista es su razón y su imaginación, que, asociadas a la
voluntad, generan la obra de arte. La manera en la cual el artista concibe su obra es su
101
Lucrecia Corbella
estilo, que para Pirandello (1994: 111) tiene una dimensión mágica: “Desde el comienzo
el estilo tiene una virtud mágica”. Al fantasear y construir un universo mágico, el artista
se vuelve, él mismo, un ser mágico que instaura una serie de relaciones ilusorias entre
sus propios personajes. Pero, según Pirandello (1994: 108), la magia forma parte del
propio proceso de creación: “la fantasmagoría no está tanto en el mundo representado –
que frecuentemente, repito, tiene la misma consistencia de la realidad– sino en el estilo
y en la representación del poeta”.
Pirandello, a través de sus personajes, pone en escena a mujeres y hombres
desilusionados, vacíos de esperanza y sin un proyecto futuro en un mundo regido por
guerras, saqueos y muertes. En la pieza Il giuoco delle parti (1919), traducida de forma
brillante al español por el gran especialista argentino en Pirandello, José María Monner
Sans, como Cada cual a su juego (2009 [1919]), Pirandello, en la voz del personaje
Silia, pone en escena la falta de utopías de estos personajes que pasaron por la
experiencia de una guerra mundial:
De la misma manera que Silia está desilusionada con su época, el personaje “El
padre” en Sei ersonaggi in cerca d’autore y Garcin en Huis-Clos, también se
encuentran desilusionados ylo que acerca a estos dos personajes es vivenciar el mismo
drama existencial. En Seis personajes en busca de un autor, Pirandello nos presenta seis
personajes que aparecen, inesperadamente, en un teatro, durante el ensayo de una pieza
del propio Pirandello. Los seis personajes reclaman que el director de la pieza escriba su
historia de vida, pues se quejan de haber sido dejados de lado por un autor, literalmente
cajoneados. Argumentan que, como ya habían sido credos por la fantasía de un autor,
ellos ya existían, incluso contra la voluntad de su autor y, por el hecho de existir exigían
el derecho a vivir su historia en el escenario. Esta pieza desarrolla cuestiones muy
relevantes, como el proceso de creación del dramaturgo, la defensa del derecho a existir,
el conflicto entre concepciones de verdad distintas, el plano de la ficción invadiendo el
plano de la realidad y el conflicto entre actores, director y personajes, entre otras. En la
siguiente parte del dialogo del personaje “El Padre”, se puede observar el sufrimiento de
la toma de conciencia de la paradoja que existe entre una vida que, al principio, tiene
102
Las dramaturgias de Sartre y Pirandello: la existencia a partir de los enlaces intersubjetivos
innumerables posibilidades y el hecho de quedar fijado por la mirada del otro en una
única forma y ser juzgado por esto:
EL PADRE: El drama para mí está todo ahí, señor: en la convicción que tengo que
cada uno de nosotros –vea– cree ser “uno”, pero no es verdad: es “muchos”, señor,
“muchos”, según todas las posibilidades de ser que existen en nosotros: “uno”
como este, “uno” como aquel – ¡diferentísimos! Y con la ilusión, mientras tanto, de
ser siempre “uno para todos”, y siempre “este uno” que creemos ser, en todos
nuestros actos. ¡No es verdad! ¡No es verdad! Percibimos bien esto cuando, en
alguno de nuestros actos, por un hecho muy infeliz, quedamos, de repente, como
enganchados y suspendidos; percibimos, quiero decir, que no estamos por
completo en aquel acto, y que sería, por lo tanto una injusticia atroz ser juzgados
sólo por él, quedando enganchados y suspendidos, en la picota, por toda una
existencia entera, ¡como si toda ella se resumiera en aquel acto! (Pirandello, 2010
[1921]: 220).
A puerta cerrada, pieza escrita por Sartre en un acto, empieza con el personaje
Garcin entrando en un salón estilo Segundo Imperio y siendo guiado por el criado que le
mostrará el lugar en la cual se quedará. Garcin sabrá que en este lugar no hay espejos, ni
ventanas, ni camas, ni cepillo de dientes, ni interruptor para apagar la luz. A puerta
cerrada es una pieza que pone en escena una situación límite en la cual los tres
personajes viven la experiencia de encontrarse encerrados en un espacio físico limitado
y cerrado, obligados a convivir unos con otros para siempre. Esta es la pieza de Sartre
que lleva la cuestión del espacio escénico a su límite. Este espacio cerrado tiene el
objetivo de potenciar al infinito un momento histórico en el cual no hay perspectiva de
horizonte futuro más allá de aquellas paredes; quizás sea por esta razón que este espacio
es denominado “infierno”. El personaje sartreano Garcin sufre de la misma forma que el
personaje pirandelliano “El Padre” porque durante toda su vida se vio como un héroe,
pero a partir de una única acción será juzgado por los otros como un desertor:
103
Lucrecia Corbella
ambas piezas poseen una concepción del espacio escénico que está íntimamente ligada a
la constitución de la subjetividad y sus desdoblamientos intersubjetivos. Seis personajes
y A puerta cerrada fueron escritas en un contexto de guerra quizás para presentar una
situación límite en la cual no había salida para los personajes. Pero presentar esta
situación límite en el teatro es paradójico, pues a pesar de los seis personajes
pirandellianos que se quedaron para siempre petrificados en su drama y de los tres
personajes sartreanos que se quedaron encerrados en el “infierno” sin posibilidad de
fuga, la elección estética por un arte de lo colectivo y de la acción es una forma de
llamado a la platea para que, a partir de lo inesperado, se abra una puerta hacia el futuro.
Sartre (1973) afirma que, al estar fijados en sus papeles de “cobarde”, “asesina”
e “infanticida”, los tres personajes de A puerta cerrada están muertos. Según el
dramaturgo francés, el objetivo de la pieza es mostrar que quien se cristaliza en un único
papel está muerto, pues, según Sartre, estar vivo significa estar en constante
transformación:
De forma que, en verdad, como estamos vivos, yo quise mostrar por el absurdo la
importancia en nosotros de la libertad, quiero decir, la importancia de cambiar los
actos por otros actos. No importa cuál sea el círculo infernal en el cual vivimos, yo
pienso que somos libres para romperlo. Y si la gente no lo rompe, es que también
permanece libremente en él. De tal manera que se sitúan libremente en el infierno.
(Sartre, 1973: 239)
104
Las dramaturgias de Sartre y Pirandello: la existencia a partir de los enlaces intersubjetivos
Bibliografía
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meglio di rima. Sei eronaggi in cerca d’autore. Maschere nude IV. Milano: Arnoldo
Mondadori: v- xxxii.
105
Lucrecia Corbella
106
Reflexiones sobre la traducción de thymós en Medea de Eurípides
Marcela Coria
Universidad Nacional de Rosario
coriamarcela@[Link]
Resumen: El sustantivo thymós se registra nueve veces en Medea de Eurípides (vv. 8, 108, 310, 639, 865,
879, 1056, 1079 y 1152). Etimológicamente, de acuerdo con Chantraine, no es segura su relación con el
sánscrito *dhūmá y el latín fumus, tantas veces reiterada; más bien podría relacionarse con thýein,
“lanzarse con furor”, verbo que se aplica, por ejemplo, al guerrero. Thymós alude a un principio vital, a la
sede de los sentimientos y particularmente de la cólera, pero en tanto remite a una capacidad que impulsa
al agente a la acción, esta capacidad no está desprovista de componentes racionales. Por lo tanto, suele
traducirse como “ardor”, “coraje”, “ánimo”, “cólera”, términos que claramente no son sinónimos entre sí
ni tienen las mismas connotaciones. Las dificultades en la traducción de este sustantivo se deben a que, en
realidad, no tiene un equivalente exacto en español que pueda ser empleado en todos los contextos.
Teniendo esto en cuenta, en este trabajo se plantearán algunas reflexiones acerca de la traducción de
thymós en cada contexto en que el sustantivo aparece en Medea de Eurípides, a los fines de evaluar qué
significa y qué connotaciones tiene en esta obra.
Abstract: The noun thymós occurs nine times in Euripides’ Medea (vv. 8, 108, 310, 639, 865, 879, 1056,
1079 and 1152). Etymologically, according to Chantraine, its relationship with Sanskrit *dhūmá and
Latin fumus, which has been frequently repeated, is not sure; more probably, the term is related to thýein,
“pounce with furor”, verb that is used, for example, in reference to a warrior. Thymós alludes to a vital
principle, to the seat of the feelings and particularly of wrath, but as far as it refers to a capacity that
impulses the agent to the action, this capacity is not devoid of rational elements. Therefore, this word is
often translated into Spanish as “ardor”, “coraje”, “ánimo”, “cólera”, terms which clearly are neither
synonyms nor have the same connotations. The difficulties found in the translation of this noun are
originated in the fact that in Spanish it doesn’t really have an exact equivalent which could be used in
every context. Having this in mind, in this article we will lay out some reflections about the translation of
thymós into Spanish in each context in which it occurs in Euripides’ Medea, in order to evaluate what it
means and which connotations it has in this play.
Durante largo tiempo, Medea fue considerada una tragedia de pasiones, en gran
parte debido a la interpretación platónica del famoso monólogo de la heroína que ocupa
los vv. 1021-1080 –y sobre todo los tres versos finales, que han sido citados (y muchas
veces mal citados), ya desde la Antigüedad 1– por parte de Galeno, que vio en él un
conflicto interior entre razón y pasión, y lo describió en los términos de la tripartición
platónica del alma en República IV (436a-441c) y la analogía del caballo y el auriga del
1
Como afirma Kovacs (1986: 351-352), “the passage has suffered not only from the misapplication but
also from the inaccurate citation of the quoters.” En la misma línea, sostiene Mastronarde (2002: 344): “a
familiar quotation often takes on a life of its own and suffers modification when repeated in isolation of
its context”.
107
Marcela Coria
Fedro (253d ss.).2 Esta interpretación fue retomada en el siglo XX por algunos
estudiosos que la reforzaron,3 descuidando a veces el resto de la obra y encerrando en
estrechos límites a un personaje tan complejo como Medea. Resumidamente, la clave no
sólo del personaje sino también de la obra entera sería el conflicto interior y moral, y la
lucha entre la pasión y la razón expresados en este monólogo de Medea, uno de los más
célebres de la Antigüedad, el cual constituiría el punto culminante de la pieza y,
además, un aporte al debate desarrollado en los últimos años del siglo V a.C. acerca de
la capacidad de la razón para controlar la pasión.
En esta interpretación ha desempeñado un papel no menor la traducción del v.
1079. Este verso, fuera de contexto, y debido precisamente a la forma en que ha sido
traducido tradicionalmente a las lenguas modernas, se ha convertido en una especie de
frase proverbial para afirmar el triunfo de la pasión sobre la razón (Stanton, 1987: 106),
y ha sido motivo de controversias entre los filólogos y críticos por las lecturas de los
manuscritos4 y las posibles modificaciones que las frecuentes citas hayan podido
producir en el pasaje. En este verso se destaca el sustantivo thymós, uno de los
conceptos más importantes en relación con el conflicto entre razón y pasión. Una rápida
revisión de varias traducciones del pasaje nos muestra que, en general, en ellas
predominan claramente, para thymós, términos vinculados con el componente pasional e
incluso irracional de Medea. Algunos ejemplos: Méridier (1970 7 [1926]) traduce
“passion”; Podlecki (1991), “spirit”; Collier y Machemer (2006), “angry passions” y
“emotions of misrule”; Cerbo (1997), Cantarella (1985) y Correale (2008), “passione”;
Guelerman (2007) y Granero (1974), “pasión”; Nápoli (2007), “corazón”5; Rodríguez
Cidre (2010), “ánimo” y López Férez (2000) y Alemany y Bolufer (1998), incluso,
“ira”.
Ahora bien, aunque probablemente ésta es la aparición más significativa del
término en Medea de Eurípides por la influencia que ha tenido en la interpretación de la
2
Galeno, De Placitis Hippocratis et Platonis, III.3, 14-16 (306K); cf. III.4, 23 (317K) ss., III.7, 14-16
(338K), IV.2, 27 (372K), IV.6, 19 (408K) ss.
3
Snell (1964) y Schlesinger (1966), por ejemplo.
4
En efecto, el pasaje presenta problemas textuales que, por razones de espacio, no podemos desarrollar
aquí. Simplemente mencionaremos que los tres versos finales del monólogo son suprimidos en la edición
de Diggle (1984) pero conservados por Mastronarde (2002), Van Looy (1992) y Page (1964 2 [1938]).
Pensamos, con Stanton (1987), que es mejor conservar los versos tal como están, dado que el final del
monólogo no hace sino reafirmar los planes de venganza de Medea y por lo tanto son coherentes con la
tercera y última vuelta de la heroína a sus planes anteriores (vv. 1059-1080). En este trabajo utilizaremos
la edición de Mastronarde (2002). Todas las traducciones citadas son de la autora, excepto indicación
contraria.
5
Este estudioso explica que ha traducido thymós como “corazón” ya que en español es el corazón el que
se considera como “sede del amor, de la ira y de todas las demás pasiones” (Nápoli, 2007: 141, n. 127).
108
Reflexiones sobre la traducción de thymós en Medea de Eurípides
obra en su totalidad, ciertamente no es la única. Thymós se reitera una vez más también
en el célebre monólogo (v. 1056) y otras siete veces en esta tragedia (vv. 8, 108, 310,
638-9, 865, 879 y 1152). Etimológicamente, de acuerdo con Chantraine (1966: 446), no
es segura la relación de este término con el sánscrito *dhūmá y el latín fumus, tantas
veces reiterada, a pesar de la existencia de thymiân (“humear”, “quemar incienso”); más
bien podría relacionarse con thýein, “lanzarse con furor”, verbo que se aplica, por
ejemplo, al guerrero. Thymós alude a un principio vital, a la sede de los sentimientos, las
pasiones y las emociones, y particularmente de la cólera. Es “corazón”, en tanto en
español, como sostiene Nápoli (2007: 141, n. 127), el corazón se considera como la
“sede del amor, de la ira y de todas las demás pasiones”. Es “alma”, pero se distingue de
psykhé, que puede designar las almas de los muertos. Y en tanto remite a una capacidad
que impulsa al agente a la acción, el concepto no está desprovisto de componentes
racionales. En Platón, el thymós o lo thymoeidés es una de las tres partes del alma, sede
de las pasiones nobles. Thymós puede ser, por lo tanto, “ardor”, “coraje”, “ánimo”,
“cólera”, términos que claramente no son sinónimos entre sí ni tienen las mismas
connotaciones.
Las dificultades en la traducción de este sustantivo se deben a que, en realidad,
no tiene un equivalente exacto en español que pueda ser empleado en todos los
contextos. Teniendo esto en cuenta, plantearemos a continuación algunas reflexiones
sobre la traducción de thymós no sólo en el monólogo sino también en los demás
contextos en que aparece en Medea de Eurípides, a los fines de evaluar qué significa y
qué connotaciones tiene aquí este concepto.
* * *
Veamos entonces los pasajes correspondientes, su traducción y una breve
contextualización de cada uno de ellos:
1) vv. 6-8: οὐ γὰρ ἂν δέσποιν' ἐμὴ / Μήδεια πύργους γῆς ἔπλευσ' Ἰωλκίας / ἔρωτι
109
Marcela Coria
Nótese que, como sugiere Mastronarde (2002: 164), el acusativo thymón podría
interpretarse como acusativo de relación con el participio ekplageîsa o bien, como lo
sugiere ya un uso homérico, como un acusativo del todo y la parte (el acusativo expresa
la parte cuando la persona que expresa el todo es el sujeto de una forma verbal pasiva).
2) vv. 106-108: δῆλον δ' ἀρχῆς ἐξαιρόμενον / νέφος οἰμωγῆς ὡς τάχ' ἀνάψει / μείζονι
θυμῶι· […]
Está claro que elevándose desde su origen una nube de lamentos pronto arderá con mayor
ímpetu. […]
Todavía en el prólogo, la Nodriza teme las consecuencias del “carácter salvaje”
y la “naturaleza feroz” (v. 103) de la abatida Medea. La imagen es altamente poética:
los lamentos que profiere Medea, todavía desde el interior, van formando una nube que,
en poco tiempo, generará un rayo, un resplandor sobre el fondo oscuro de la nube, que
no es otro que la violencia que la Nodriza teme de parte de Medea. El término thymós
aquí está en dativo, expresando el modo en que se producirá la caída del rayo.
3) vv. 309-310: σὺ γὰρ τί μ' ἠδίκηκας; ἐξέδου κόρην / ὅτωι σε θυμὸς ἦγεν.
Tú, ¿en qué me has agraviado? Entregaste a tu hija a quien tu ánimo te indujo.
En su diálogo con el rey Creonte, temeroso de sufrir algún daño de parte de la
extranjera, Medea se defiende para no ser exiliada de Corinto, subrayando que a quien
odia no es a él ni a su hija sino a Jasón. Aquí, el thymós de Creonte es lo que lo ha
impulsado a dar a su hija en matrimonio a Jasón.
4) vv. 638-9, 640-1 y 642-3: μηδέ ποτ' ἀμφιλόγους ὀργὰς ἀκόρεστά τε νείκη / θυμὸν
/ τλάμονι θυμῶι.
No podrás, cuando tus hijos caigan suplicantes, teñir tu mano de sangre con ánimo temerario.
Al final del tercer estásimo, el Coro de mujeres corintias, horrorizadas por los
planes filicidas de Medea, se pregunta si efectivamente la extranjera podrá llevarlos a
110
Reflexiones sobre la traducción de thymós en Medea de Eurípides
cabo. Nuevamente, como en el v. 108, thymós está aquí en dativo, expresando el modo
en que Medea realizará la terrible acción.
6) vv. 879-879: […] οὐκ ἀπαλλαχθήσομαι / θυμοῦ; […]
[…] ¿No me liberaré de mi cólera? […]
La respuesta de Medea a los interrogantes del Coro no se hará esperar. Pocos
versos después de la cita anterior, en el cuarto episodio, la heroína, poniendo en marcha
sus planes, engaña a Jasón haciéndole creer que ha cambiado de opinión y que acepta
con gusto sus nuevas bodas. Aquí el término thymós está en genitivo separativo, en
relación con la semántica del verbo apallássein (“alejar, apartar, libertar”, aquí en futuro
de voz pasiva).
7) v. 1056-1057: ἆ ἆ· μὴ δῆτα, θυμέ, μὴ σύ γ' ἐργάσηι τάδε· / ἔασον αὐτούς, ὦ τάλαν,
φεῖσαι τέκνων·
¡Ay, ay! No, ánimo mío, no lo hagas, déjalos, desdichado,6 exime a tus hijos.
Ya en su monólogo, Medea expondrá su conflicto interior, en un vaivén entre la
imposibilidad de dejar impune la atimía que ha sufrido de parte de Jasón y el profundo
dolor que le provocará la muerte de sus hijos, que es parte esencial de sus planes de
venganza. A la interjección reduplicada y extra metrum (â â) se une la repetición
enfática de la negación mé para dar un tono altamente patético al pasaje. El apóstrofe al
thymós, que es un lugar común en la tradición poética ya desde Homero, 7 sirve para
caracterizar a la nieta de Helios como un personaje heroico, uno de sus rasgos
sobresalientes.
8) v. 1078-1080: καὶ μανθάνω μὲν οἷα δρᾶν μέλλω κακά, / θυμὸς δὲ κρείσσων τῶν
6
El vocativo tálan no se refiere a Medea, como se lee en algunas traducciones, sino a thymé, dado que
tálan es un adjetivo de género masculino, como thymós.
7
Odisea, XX.18. También aparece en Teognis, 213, 695, 877 y 1029.
8
Para una opinión contraria, cf. Cassanello (1970: 116): “il thymós, di cui parla Medea al vs. 1079, non è più
l’organo, la sede delle emozioni, come al vs. 1056, ma rappresenta la passione, il furore di Medea,
111
Marcela Coria
impulsa a actuar, a seguir adelante con su intención filicida a pesar del dolor que esto le
causará a ella misma. El adjetivo posesivo emôn implica que esos planes (bouleúmata)
son particulares, propios de Medea, y, por lo tanto, también thymós se refiere
estrictamente a la protagonista (Stanton, 1987: 100). Esto es significativo porque
evidencia que la lectura de estos versos no debe ser entendida en abstracto, como se ha
hecho a veces, como una constante filosófica aplicable a cualquier ser humano, sino en
concreto al caso de Medea, quien, ciertamente, no es un ‘ser humano’ común sino un
personaje muy complejo y estrechamente relacionado con las divinidades.
9) v. 1151-1153: […] Οὐ μὴ δυσμενὴς ἔσηι φίλοις, / παύσηι δὲ θυμοῦ καὶ πάλιν
correspondenti al suo stesso carattere.” Para esta autora, el término thymós tiene dos significados en el
monólogo, lo cual le permite decir que Eurípides juega con este desplazamiento semántico, esta duplicidad
semántica.
112
Reflexiones sobre la traducción de thymós en Medea de Eurípides
Afrodita, cuando ésta relata la pasión de la que ha sido presa Fedra en virtud de sus
designios. Precisamente, para la Nodriza, el hecho de que el “corazón” de Medea, en
tanto sede de sus emociones, haya sido extraviado, dislocado, herido, por el éros hacia
Jasón es el origen de todos los males que se desarrollarán en la pieza y que ella anuncia,
con temor, ya desde el comienzo.
En los pasajes 6) y 9), en cambio, thymós alude a un sentimiento hostil, violento,
de aversión y disgusto, y por lo tanto, a nuestro juicio, puede traducirse legítimamente
aquí como “ira” o “cólera”, sentido que se reitera en Ilíada, por ejemplo cuando, en el
episodio de la embajada a Aquiles, Fénix le ruega al Pélida que “deponga su cólera”
(IX.496), o cuando Odiseo menciona el thymòs mégas de los reyes (II.196). Los
antecedentes épicos de este sentido del término sugieren que el thymós es un atributo de
los héroes, como Aquiles o Medea, y de los reyes, como la princesa corintia. Pero hay
una diferencia importante entre los motivos de ambos thymoí: la cólera de la que Medea
es capaz (y tanto la Nodriza como Jasón lo saben bien) se origina en la atimía que ha
recibido de parte de Jasón; es un thymós poderoso, masculino, inflexible, violento,
guerrero como el de los héroes épicos,9 obstinado como el de Áyax o Aquiles, y ella,
como ellos, no puede soportar ver su timé menoscabada ni la risa de sus enemigos,
como reitera en varios pasajes.10 El origen de la cólera de la princesa, en cambio, es la
visión de los hijos de la primera esposa de quien será su marido; el suyo es un thymós
ligado a los celos, a su deseo femenino, y se doblegará fácil y rápidamente, sin
violencia, ante la simple palabra de Jasón.
En los pasajes 2) y 5), thymós aparece en dativo expresando el modo en que se
realiza la acción indicada por el verbo. En el primero de ellos, hemos preferido
“ímpetu” debido a que la referencia es, metafóricamente, a cómo arderá el rayo
producido por la negra nube de lamentos de Medea, es decir, qué grado de violencia
tendrá la represalia que tomará la protagonista contra sus enemigos. En este sentido, no
sería descabellado recordar muy brevemente la omnipresencia y la importancia de Zeus
en la obra. Porque Zeus, tal como lo indica la etimología de su nombre, 11 es el dios de
luz, del cielo sereno y el rayo, y también es el dios que vela por el mantenimiento de los
juramentos (v. 170), tema central en esta tragedia. En efecto, el tema de los juramentos
9
Para un análisis de este término en Eurípides en comparación con el sentido que éste tiene en la épica,
cf. Foley (1989: 69-70)
10
El temor a ser objeto de risa para sus enemigos es manifestado por Medea varias veces, en los vv. 381-
383, 404-406, 782, 794-797, 1049-1050, 1354-1355 y 1362.
11
Cf. Chantraine (1968: 399).
113
Marcela Coria
12
Por eso no coincidimos con Solana Dueso (2007: 33-34), cuando sostiene que Medea se ve “empujada
al territorio de la irracionalidad, al espacio salvaje de la alegalidad y la anomia”.
13
En este sentido, señala Foley (1989: 70): “it is better to categorize thymós in the monologue not as
‘irrational passion’ or ‘rage’ but as a capacity located in Medea that directs her to act”.
114
Reflexiones sobre la traducción de thymós en Medea de Eurípides
alude a la sede del amor y los sentimientos que a veces el agente padece a pesar de sí
mismo y no porque lo desee. Como sabemos por el pasaje 7), en la apelación a su
thymós, Medea y su thymós son exactamente lo mismo (Stanton, 1987: 106); por ello es
inexacto proponer que ella sucumbe a su thymós o que su thymós la doblega, algo que
parecen sugerir varias traducciones modernas del v. 1079. El thymós de Medea controla,
domina, ejerce su poder para que ésta pueda seguir adelante con sus planes,
interpretación que negaría la existencia, en este pasaje, de un conflicto entre pasión y
razón. De este modo, el conflicto interior de Medea, más que como una lucha entre su
deseo de venganza y su amor maternal, o entre pasión y razón, puede interpretarse como
originado en la tensión entre su conocimiento, intelectual, deliberado, reflexionado, de
qué consecuencias terribles la acción que va a perpetrar tendrá para ella y la
inevitabilidad de esta acción, que le impone su código heroico, masculino, y su thymós
también heroico (Correale, 2008: 140, n. 47). De allí la desesperación de la heroína y
sus vaivenes, de allí su dolor y su tragedia.
* * *
Como hemos visto, el sustantivo thymós designa a la vez nociones bastante
diferentes, desde la sede de los sentimientos y emociones hasta la sede de los
pensamientos; además, algunas veces tiene una connotación claramente negativa y otras
no. De allí que no pueda traducirse de la misma manera en todos los contextos en los
que aparece; de allí que sea necesario evaluar todos los matices y todas las alternativas
antes de escoger una en particular, y de allí también, finalmente, que su traducción, no
sólo en Medea de Eurípides sino también en otras obras literarias o filosóficas de la
Grecia antigua, merezca algunas reflexiones. Esperamos que las contenidas en este
trabajo contribuyan, por lo menos, a hacer visible esta cuestión en una pieza tan
relevante para el teatro occidental.
Bibliografía
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115
Marcela Coria
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116
Reflexiones sobre la articulación vanguardia / post-vanguardia en la
historia del teatro
Jorge Dubatti
Instituto de Artes del Espectáculo / Universidad de Buenos Aires
jorgeadubatti@[Link]
Resumen: Este artículo reflexiona sobre vanguardia histórica y post-vanguardia en tanto conceptos
aplicados a la historia del teatro desde la teoría y la metodología del Teatro Comparado. Se realiza una
revisión metacrítica de autores que han teorizado sobre la vanguardia. Se avala con críticas la tesis de
Peter Bürger. Se define a la vanguardia histórica como el conjunto de concepciones y prácticas teatrales
en torno de un doble fundamento de valor (fusión de arte-vida y lucha contra la institución-arte), surgido
a fines del siglo XIX y consolidado en las primeras décadas del siglo XX. Se afirma que después del “big
bang” de la vanguardia histórica, el arte y el teatro ya no pueden ser los mismos. Se define a la post-
vanguardia como otro conjunto de prácticas y concepciones que, desde fundamentos de valor diferentes a
los de la vanguardia histórica, se apropia como legado de las concepciones y las prácticas de ésta. Se
sostiene que una amplia zona del teatro del siglo XX y del siglo XXI es resultado de la productividad de
la vanguardia en la post-vanguardia. Se caracterizan tres campos procedimentales de la vanguardia
histórica, reelaborados en la post-vanguardia, de los que se desprenden tres modos de lectura de la
poética.
Abstract: This article reflects on historical vanguard and post-vanguard as concepts applied to the
History of Theatre from the theory and methodology of Comparative Theatre. In first place a metacritical
review of authors who have theorized about vanguard is carried out. The thesis proposed by Peter Bürger
is endorsed with criticism. Historical vanguard is defined as the set of theatrical conceptions and practices
around a double value foundation (fusion of art-life and struggle against art institution), emerged at the
end of the Nineteenth Century and consolidated in the first decades of Twentieth Century. It is claimed
that after the “big bang” of historical vanguard, art and theatre can no longer be the same. The post-
vanguard is defined as another set of practices and conceptions that appropriates the legacy of historical
vanguard from different value foundations. It is argued that a large area of Twentieth and Twenty-Fist
Centuries theatre is the result of the productivity of the vanguard in the post-vanguard. Three procedural
fields of the historical vanguard, reworked in the post-vanguard, are characterized, from which three
modes of reading the poetics are distinguished.
1
Carrera de Artes, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
2
En dicho Proyecto dirigimos a un equipo integrado por María Eugenia Berenc, Facundo Beret, María
Eugenia Chaia, Laura Cilento, Mariana Gardey, Celeste Gómez Foschi, Ignacio González, Natacha Koss,
117
Jorge Dubatti
Belén Landini, Federico Picasso, Andrea Picovsky, Laura Rauch, Santiago Sánchez y Eugenio
Schcolnicov.
3
Aguirre (1983), Béhar (1967), Buck-Morss (2004), Bürger (1997), Calinescu (1985), De Maria (1986),
De Micheli (2000), De Torre (1974), Díaz (2010), Eco (1988), Foster (2001), García (1997), Giunta
(2001), Gómez (2008), Huyssen (2002), Innes (1981, 1993), Lehmann (2013), Longoni (2014), Longoni
y Davis (2009), Nadeau (1993), Pavis (2007), Paz (1974), Poggioli (1964), Salaris (1999), Sánchez (1999),
Sarti (2006, comp.) Schechner (2012), Tinianov (1968), Wellwarth (1966), Williams (1989), entre otros.
4
Por razones de espacio no nos detendremos en esta cuestión, estudiada con detalle en el Primer Informe
de nuestro Proyecto UBACyT (Dubatti, 2015a).
5
Entre otros aspectos relevantes del libro de Bürger que deben revisarse: su forma de pensar las
relaciones entre arte y burguesía; su noción de autonomía artística; la tesis de que la vanguardia surge en
118
Reflexiones sobre la articulación vanguardia / post-vanguardia en la historia del teatro
lo basal con la tesis de Peter Bürger: define la vanguardia como un momento histórico
único e irrepetible en la cultura y el arte. Llamamos vanguardia histórica a un conjunto
de concepciones y prácticas artísticas, y específicamente teatrales, en torno de un nuevo
fundamento de valor, surgido a fines del siglo XIX y consolidado en las primeras
décadas del siglo XX, aproximadamente entre 1896 y 1939.6 Dichas concepciones y
prácticas corresponden, en su expresión más ortodoxa, al futurismo, el dadaísmo y el
surrealismo. Después del “big bang” que produce la vanguardia histórica, el arte y el
teatro ya no pueden ser los mismos. Surge en consecuencia la necesidad de hablar de
una post-vanguardia (y no neo-vanguardia): otro conjunto de prácticas y concepciones
artísticas/teatrales que, desde fundamentos de valor diferentes a los de la vanguardia
histórica, se apropia como legado de las concepciones y las prácticas de ésta, incluso en
parte del mismo período que cubre la vanguardia histórica. En este sentido, el prefijo
“post” puede significar eventual, no necesariamente, “lo que viene después”, pero
principalmente significa “lo que es consecuencia de”, lo que asume el legado de la
vanguardia. Nuestra hipótesis es que la vanguardia histórica abre los procesos del teatro
contemporáneo, que una porción relevante del teatro del siglo XX y del siglo XXI es
resultado de la productividad y los desarrollos históricos de la vanguardia en la post-
vanguardia.
119
Jorge Dubatti
Universidad, empresarios, salas, premios, etc.) tal como se han impuesto en Occidente
en los procesos de la Modernidad: el artista “genio”, el espectador “consumidor” o
“pasivo”, las reglas de legitimación y consagración de arte, las formas de regulación
estética, política, económica, moral, religiosa, etc. Esta doble inflexión del fundamento
de valor otorga a la vanguardia una historicidad que la diferencia de otras expresiones
de lo nuevo y el cambio en los procesos de modernización anteriores (pulsos de
renovación intra-institucionales). La vanguardia ya no lucha sólo contra un estado del
arte inmediato anterior, o sólo contra sus contemporáneos dominantes, sino también
contra los procesos de producción-circulación-recepción del arte tal como se han ido
imponiendo durante al menos cinco siglos de historia, en la constitución de la
Modernidad y el arte moderno. La vanguardia no pretende ser un nuevo pulso de
modernización sino algo más: una ruptura histórica, la quiebra de un proceso de siglos.
Pero la vanguardia realiza un trayecto histórico único, irrepetible en su radicalidad, en
tanto paradójicamente “fracasa porque triunfa” y “triunfa porque fracasa”. Como
observan Poggioli y Bürger, la vanguardia se auto-institucionaliza, va armando “su
propio museo”, se convierte en referente de sí misma y por lo tanto, termina armando
una institucionalidad paralela o acaba integrándose a aquello que ataca: la institución-
arte. Cuanto más avanza, más ratifica su pertenencia a la institución-arte. La vanguardia
histórica termina constituyéndose en el período (único e irrepetible) de la historia del
arte en el que la institución-arte se cuestionó a sí misma. Finalmente la vanguardia se
suma a la institución-arte como un nuevo capítulo de su historia.
Por otra parte, la vanguardia es un momento histórico único e irrepetible, en
tanto la experiencia demuestra que es imposible trabajar fuera de la institución-arte:
tarde o temprano, o casi inmediatamente, sobrevienen los mecanismos de
(auto)institucionalización. Por este carácter de singularidad histórica, que hace que la
vanguardia no pueda regresar en la historia como tal, preferimos el concepto de post-
vanguardia al de “neo-vanguardia” (como lo emplea Bürger).
Es importante señalar que, paralelamente a su acontecer orgánico u ortodoxo, la
vanguardia va generando resonancias de modernización intra-institucional, formas
heterodoxas de tensión de lo nuevo entre ruptura y modernización, por lo que es muy
común observar en el arco de producción de un determinado artista una zona de
vanguardia y otra de modernización (como es el caso de Alfred Jarry dentro del ciclo
dedicado a Ubú o en el resto de su producción teatral, que incluye piezas como Pieter
120
Reflexiones sobre la articulación vanguardia / post-vanguardia en la historia del teatro
121
Jorge Dubatti
7
Para el concepto de teatro liminal y la liminalidad constitutiva del acontecimiento teatral, véanse
Dubatti, 2015b, 2016a: 7-28 (con especial referencia a la vanguardia, 18-19), 2016b y 2016c.
8
Para la distinción entre lo dramático y lo no-dramático, Dubatti 2016a: 7-28 y 2017.
122
Reflexiones sobre la articulación vanguardia / post-vanguardia en la historia del teatro
9
Recordemos que en su caracterización de la poesía “moderna”, Michaud destaca los procesos generados
por los “movimientos” del romanticismo, el simbolismo, el modernismo, el expresionismo, el futurismo,
el imaginismo, el dadaísmo y el surrealismo (Michaud, 1994: 302-305).
123
Jorge Dubatti
del surrealismo “heterodoxo” (siguiendo los términos de Cirlot, 1953: 10), de cuyos
procedimientos los artistas se apropian consciente o inconscientemente para integrarlos
a una poética diversa, propia. Coincidimos con el análisis que realiza Carlos Marcial de
Onís sobre la presencia del surrealismo en España, en que tras la “desintegración” del
surrealismo durante y después de la Guerra Civil, “quedan, sin embargo, operantes o en
disponibilidad, ciertas adquisiciones permanentes” (1974: 85). Nuestra hipótesis es que
el legado de la vanguardia, ya disuelto su fundamento de valor original, se proyecta en
la potencia de sus campos procedimentales, que son absorbidos, transformados y
devenidos en otros procedimientos y desde nuevos fundamentos de valor por la post-
vanguardia. Esta implica el reconocimiento de esa “adquisición permanente”. La post-
vanguardia es el testimonio de la productividad del legado de la vanguardia tras la
desaparición de su fundamento de valor (Dubatti, 2015d). La post-vanguardia porta una
memoria de la vanguardia y estimula la evocación de los tiempos del gran “crack”
(Gadamer, 1996).
Los fenómenos de la post-vanguardia operan como la constatación, a la par, del
“triunfo” de la vanguardia y del “fracaso” de su concepción. En la actividad escénica,
por ejemplo, reconocemos expresiones de la post-vanguardia (en tanto reelaboraciones
del legado de la vanguardia histórica) en el “nuevo teatro” entre 1940 y 1970 (Marco de
Marinis, 1988), en el teatro del absurdo, el happening y la performance, en el teatro
pánico, el teatro ambiental y el rásico, en el “teatro de la muerte” de Tadeusz Kantor, las
instalaciones, en el teatro “posmoderno” y el teatro de la destotalización, en el teatro
posdramático (recordemos que Lehmann dedica todo un capítulo al análisis de las
relaciones entre vanguardia teatral y teatro posdramático), el biodrama y el vasto
espectro de poéticas de la liminalidad, entre otros. Diversos investigadores (Goldberg,
2002; Gómez, 2008; Bazán de Huerta, 2001) especialistas en futurismo consideran le
serate primera avanzada de las poéticas que desarrollará la post-vanguardia a partir de
la Posguerra: performance, happening, instalaciones, conferencias performativas, etc.
Creemos que el impacto de la vanguardia histórica ha sido tan grande en la historia del
teatro universal que la post-vanguardia sigue aconteciendo en diversos ámbitos hasta
hoy, en una suerte de ampliación permanente o “big bang” de su productividad.
Suele suceder en la bibliografía sobre el teatro de Posguerra que se considera la
vanguardia histórica como simple “antecedente” de las manifestaciones en la segunda
mitad del siglo: en realidad debemos pensar vanguardia histórica y post-vanguardia
como un mismo proceso, en el que muta el fundamento de valor pero los campos
124
Reflexiones sobre la articulación vanguardia / post-vanguardia en la historia del teatro
10
Véanse Dubatti 2015e, 2016c, 2016d.
125
Jorge Dubatti
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126
Reflexiones sobre la articulación vanguardia / post-vanguardia en la historia del teatro
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Jorge Dubatti
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128
Hacia una poética de las sangres:
Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco
Ricardo Dubatti
Universidad de Buenos Aires / Centro Cultural de la Cooperación
[Link]@[Link]
Resumen: En el teatro porteño actual es posible encontrar una enorme variedad de propuestas por parte
de dramaturgos jóvenes. Uno de los más destacados es sin duda Mariano Tenconi Blanco (1982), autor y
director de un conjunto de obras que conforman un corpus de textos que podemos vincular alrededor de la
noción macropoética de poética de las sangres. Este conjunto de textos conforma una mirada sobre la
revolución y el arte, pero también sobre la violencia, la identidad y el universo poético de lo femenino. En
el presente artículo desarrollaremos una mirada sobre diversos elementos que caracterizan a la obra
Quiero decir te amo (2012). El análisis de este texto desde su peculiar vínculo entre escritura y amor nos
permitirá delinear algunos de estos ejes macropoéticos que ponen a este primer corpus de obras en una
particular resonancia como un conjunto de textos que pueden ser pensados como parte de un mismo
universo poético.
Abstract: In the actual theater of Buenos Aires, it is possible to recognize an enormous quantity of
creations made by young playwrights. One of the most remarkable is Mariano Tenconi Blanco (1982),
writer and director of a body of works which conform a corpus that we can illustrate by the macropoetical
notion of poética de las sangres [poetic of bloods]. This body of texts allows a particular view about
revolution and art, but also about violence, identity and the poetical universe of the feminine. In the
present article we will examine the diverse elements that conform Quiero decir te amo (2012). The
analysis of this micropoetic from the perspective of its peculiar bond between writing and love will allow
us to outline some of this macropoetical aspects. The result will be the resonance of this corpus of texts,
the possibility of thinking them as a whole poetic universe.
129
Ricardo Dubatti
1
Debido a que el texto no propone nombres particulares, hemos optado por llamar a los dos personajes
por sus funciones básicas, siendo una “la enamorada”, aquella que escribe las cartas, y la otra “la esposa”,
quien realiza las entradas en el diario íntimo.
130
Hacia una poética de las sangres: Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco
que demuestra la admiradora. A medida que las cartas fluyen, el interés mutuo aumenta,
aunque una de las dos no sabe que quien le contesta es una mujer. La esposa, también
de manera aparentemente casual, empieza a escribir en un diario íntimo que se ha
comprado hace poco y que le permite reflexionar sobre lo que va ocurriendo. Las cartas
se suceden y la situación se vuelve tan intensa que la esposa decide aclarar todo, lo que
produce el enojo de la enamorada. Esta se siente engañada, no tanto por el interés que
siente por otra mujer sino más bien por la vergüenza de ser descubierta enviando cartas
de amor a un perfecto desconocido. Finalmente, la admiradora accede a encontrarse y,
desbordadas por la pasión, se besan y se entregan a la pasión.
La obra se compone como una serie de monólogos que se suceden, pero no se
trata de un texto teatral convencional. Su escritura responde al formato de cartas y de
entradas en un diario íntimo. Éste no es un detalle menor, ya que es el punto de partida
de la escritura de estas cartas desde donde se diseña el procedimiento que conduce la
obra. El dramaturgo y director Javier Daulte define al procedimiento como “un sistema
de relaciones matemático que se puede deducir de un material” (2010: 125). Si bien las
poéticas de Daulte y de Tenconi Blanco difieren en el posicionamiento de la figura del
autor con respecto al material2, partir de la noción de procedimiento resulta útil para
aproximarse a la estructura de la obra y su vínculo con el contenido, marcado por las
reglas que se desprenden del procedimiento mismo. En Quiero decir te amo aparece la
noción de lo íntimo ligada de una manera distinta a la de un texto teatral más
convencional3, ya que el desvío se encuentra en la escritura misma. En este panorama se
produce una desarticulación que organiza la acción al mismo tiempo que la dispara. Por
un lado, el formato de la carta implica un cambio de relaciones entre los personajes
internamente a la obra. Permite que se produzca un vínculo entre dos personajes que no
se conocen, al tiempo que instaura la posibilidad de un malentendido imposible de
revertir, ya que el papel no permite desentenderse como sí podría hacerlo la palabra
dicha. Por otro lado, la carta modifica la forma de escritura y de escucha hacia los
espectadores, proponiendo un corrimiento en el trabajo del cuerpo y, especialmente, en
la presentación de lo íntimo. Los dos personajes están en escena e interactúan, pero no
es la interacción habitual de los personajes teatrales –el diálogo–, sino más bien un
2
En este sentido, podemos señalar, entre otras cuestiones, el posicionamiento del autor en relación al
contenido. Mientras que Daulte utiliza el procedimiento para hacer que la obra manifieste su pensamiento
propio y particular, que puede coincidir o no con el pensamiento del autor, Tenconi Blanco busca tomar
una postura explícita y que la obra manifieste una postura del autor, como veremos más adelante.
3
Por convencional nos referiremos a la definición del texto teatral como escrito formado por didascalias y
diálogos.
131
Ricardo Dubatti
No sé quién serás vos y yo pienso, ¿qué vas a pensar? De mí, ¿qué vas a pensar?
Seguramente es raro que yo empiece la carta hablando de mis dudas. Pero bueno,
es eso lo que me pasa. Me cuesta confiar. Sí. Nunca confío en el otro (…). Escribí
esta carta muchas veces. Siento que no puedo dejarme llevar, que vos estás
juzgándome por mi carta, no sé.
En esta cita se puede encontrar el eje del procedimiento: la escritura como acto
de construcción ante un otro que no está presente, que se desconoce (y que incluso
puede ser uno mismo).
El procedimiento no funciona únicamente como recurso formal sino que
atraviesa el relato, es parte fundamental de su buen funcionamiento. Esta clase de carta
de amor propone una intimidad en principio sin cuerpo exterior. La carta de amor de
una admiradora secreta suprime el cuerpo y pone el énfasis en el contenido de la misiva,
es decir, en lo emocional, en aquello que se transmite. La fascinación que se producirá
en la esposa (y que esta producirá en la enamorada, a pesar de que en ningún momento
leemos las cartas que ella escribe) se debe a esa geografía interior que se describe. Al
mismo tiempo, aparece como un peligro que dinamiza la trama de la historia y marca la
dramaturgia bajo la forma de la correspondencia de esos sentimientos y el riesgo de
revelar demasiado. Tanto las cartas como las entradas del diario íntimo están escritas de
manera análoga al fluir de consciencia empleado por William Faulkner, donde las
palabras brotan como un caudal de ideas. En este sentido, los personajes que construye
Tenconi Blanco surgen de una escritura que está en proceso de pensamiento, una
fluctuación de la mente a través del papel, lo que hace que los textos conserven un
grado intenso de interioridad, pero al mismo tiempo tengan una peculiar
impersonalidad, ya que nunca se revelan nombres ni datos particulares. Lo único que
sabemos de ambos personajes y de su mundo es aquello que desborda en el fluir de las
132
Hacia una poética de las sangres: Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco
133
Ricardo Dubatti
Si bien la canción de amor toma muchas formas [...], todas están dirigidas a Dios,
pues la canción de amor habita en el atormentado reino de la nostalgia. […] Es el
grito de alguien encadenado a la tierra, a las banalidades mundanas, que ansía
volar, volar hacia la imaginación, la inspiración y la divinidad (2009: 20).
Debatimos sobre el poder de la carta de amor y descubrimos que [...] era muy
similar al de la canción de amor. Ambas funcionaban como una extensión de las
meditaciones sobre el ser amado. Ambas servían para acortar la distancia entre el
autor y el destinatario. Ambas contenían una fuerza y perdurabilidad de las que
carece la palabra hablada. Ambas eran ejercicios eróticos en sí mismas. Ambas
tenían la capacidad de reinventar con palabras al ser amado, como Pigmalión con el
amante de piedra de su propia creación (2009: 20).
4
Una imagen similar se puede encontrar en el primer encuentro amoroso que se produce en Las mejores
intenciones, novela de Ingmar Bergman.
134
Hacia una poética de las sangres: Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco
como falso. Se trata más bien de un amor previo a lo institucionalizado del amor, un
amor inefable que es puro contagio a la manera del amor divino que describe Cave, y
que deviene por lo tanto en un impulso que modifica la realidad, que la reconstruye.
Escribir es una forma de aproximarse pero al mismo tiempo resistirse a la realidad, una
traducción que, como toda traducción, no puede reproducirse exacta: un amor que es
puro acontecimiento y que brota de donde aparentemente no había nada.
En este sentido, la homosexualidad es dejada en segundo plano. Aparece como
algo más bien casual y evade el lugar estereotipado del conflicto de identidad. Tenconi
Blanco propone un encuentro que se construye sobre lo aparentemente fortuito y lo
pasional, un amor que se encuentra y que no produce dudas sino un puro impulso 5. Si
bien el personaje de la enamorada plantea sus dudas al saber que estuvo escribiéndose
con otra mujer, los problemas parecen ser más bien el hecho de que sea casada y/o,
como señalamos antes, la situación de ser descubierta enviando cartas sentimentales a
un extraño. El amor, en este nivel trascendental, está más allá de la moral social: es
simplemente amor. Incluso el hecho de que se trate de una mujer casada tampoco altera
el valor del encuentro, ya que el amor aparece como un valor mucho más relevante. Es
un amor que modifica la realidad, que potencia lo vital. La sangre aparece una vez más,
pero esta vez como identidad y como plenitud, como forma de concretar lo particular.
La herida del amor y la sangre que brota de ella es un mal necesario para poder
encontrarse con la plenitud de la vida. La vida y la muerte se encuentran en lo
orgásmico, a la manera de la “pequeña muerte” que definiera Georges Bataille. La
escritura y la ficción devienen en la fantasía y en la gran posibilidad de superar la
realidad como un universo estanco y ajeno a la imaginación. La sangre y la tinta se unen
como forma de dar vida a mundos cuya síntesis es la mujer. Es en este punto que Quiero
decir te amo toma una postura explícitamente política al proponer a la mujer como la
dueña de la ficción. El texto termina con la frase: “Sólo una mujer sabe lo que esto
significa”. Es la mujer quien tiene la posibilidad de producir una ruptura en la
construcción patriarcal del mundo. La escritura de la sangre -cabe recordar el papel que
envía la esposa a la enamorada con la inscripción “te amo” hecha con su propia sangre-
aparece como la manera de producir una verdadera revolución en la realidad. Se
construye así un mundo poético que al mismo tiempo que se desvía desde la escritura,
5
El vínculo entre los dos personajes se da de una manera similar a la de los protagonistas de la película
Otra historia de amor, de Américo Ortiz de Zárate. En este film, el amor aparece como un valor
trascendental que está por fuera de lo moral, lo que genera un vínculo que evade también los lugares
comunes de la mirada social y/o del cuestionamiento de la propia identidad.
135
Ricardo Dubatti
6
Por cuestiones de espacio, no es posible desarrollar todos los puntos de encuentro entre estas obras y la
noción de poética de las sangres, ya que requeriría al menos un trabajo más para cada obra. No obstante,
me encuentro trabajando en el estudio post-liminar para la inminente edición de los cinco textos
mencionados. En dicho estudio se tratará de desarrollar en cada caso particular los distintos nexos y
diferencias que surgen a partir del análisis micropoético de cada pieza.
136
Hacia una poética de las sangres: Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco
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137
“Él tendrá una noble memoria” (“He shall have a noble memory”).
Suerte profética de Coriolanus en la pos Segunda Guerra Mundial
Resumen: Entre los años 1951 y 1953, Bertold Brecht se propone elaborar para el Berliner Ensemble una
adaptación de Coriolanus de Shakespeare. El trabajo es un magnífico ejemplo de lo que Shakespeare hace
a la cultura moderna y lo que la cultura moderna le hace a Shakespeare. La adaptación queda inconclusa a
su muerte, en 1956. En la misma época, las autoridades americanas que gobernaban Alemania Occidental
desde la caída de Hitler censuran la representación de la pieza. El presente estudio se propone indagar la
carga que tiene esta poderosa tragedia y los motivos por los cuales ha tentado ideológicamente a los más
variados directores. Nos centraremos, fundamentalmente, en la suerte de la pieza en el período
inmediatamente posterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial y el modo en que ella ha
apelado a autores de diversas posiciones ideológicas que la han leído/interpretado de modos muy
diversos.
Abstract: Between 1951 and 1953, Bertold Brecht intends to write a version of Shakespeare’s Coriolanus
in order to perform it with the Berliner Ensemble. The play is an excellent example of what Shakespeare
does to modern culture and of what modern culture does to Shakespeare. The version could not be
finished because of the author’s death in 1956. The American authorities who ruled Western Germany
since Hitler’s fall censured the performance of the play. This paper seeks to analyze its intrinsic value and
the motives that made it so ideologically interesting to different contemporary directors. Our focus will be
in the period which starts immediately after the end of Second World War. It also inquires how the play
has appealed to authors of opposed ideological positions who have read and interpreted it in the most
varied ways.
138
Cristina Andrea Featherston Haugh
1
Cita gran profusión de ejemplos en que el uso que se hace dista mucho del original; tal el caso extremo
de una propaganda de jabón para la ropa que juega con las manchas indelebles de Lady Macbeth.
2
Jonson hace referencia a su estilo en Epicaene. Cabría aclarar que el punto de partida del Coriolano
shakesperiano hay que buscarlo en la traducción que Jacques Amiot realiza al francés, en 1559, de las
Vidas de Plutarco, que hizo accesible la historia al público renacentista culto y produjo, casi
contemporáneamente,el Coriolanus tragicomica de Hermann Kirchner, representado en 1559 en
Marburg, dos versiones francesas, la de Thierry y la de Alexandre Hardy, temporalmente muy próximas,
y la de Shakespeare, probablemente de 1607 (Eichner, 1975: 421).
139
“Él tendrá una noble memoria” (“He shall have a noble memory”). Suerte profética de Coriolanus en la
pos Segunda Guerra Mundial
Las palabras de Odell no sólo dieron cuenta de los vaivenes de la obra hasta comienzos
del siglo XX sino que se mostraron proféticas de lo que ocurrió posteriormente. Su
historia fue, en Inglaterra, una de presencia y relegamiento hasta que se la produjo en el
Old Vic, en el año 1938, con Laurence Olivier y Sybil Thorndike.3 Sin embargo, antes
de su renacer británico la obra había conquistado un lugar destacado en los escenarios
alemanes. Brockbank señala que entre 1911 y 1920 fue representada en Alemania más
que en Inglaterra, y en 1932 un emergente nacional-socialismo emitió por radiodifusión
la traducción de Hans Rothe, para luego exiliar la versión y a su autor. El drama pasó a
integrar el Syllabus de los jóvenes estudiantes germanos que debían descubrir en la obra
ejemplos de heroísmo y valor así como reflexionar sobre las relaciones entre el líder y
su pueblo.
Caído el nazismo, mientras permanecía prohibida por el gobierno aliado de la
Alemania Occidental, en 1953, fue retomada por Brecht, que trabajó sobre una
adaptación que dejó inconclusa y sólo se representó después de su muerte, en 1963.
Además de la adaptación ha dejado un trabajo crítico “Estudio de la primera escena del
Coriolano de Shakespeare” (2014 [1962] a) donde se advierten las interrogaciones a las
que Brecht somete el material que está adaptando, aun cuando la característica del héroe
favorece su teatro de extrañamiento, que rehúye la catarsis. Su elección de una obra
ubicada en la antigua Roma favorece una superposición de distanciamientos
interesantes: del drama alemán moderno, de su “fuente” isabelina, de ésta con respecto a
Livio y a Plutarco (seguramente leídos por Brecht) al mismo tiempo que se patentiza el
modo en que Shakespeare lee nuestra cultura (en este caso a Brecht) porque el
extrañamiento de un héroe al que no podemos adherirnos empáticamente ya está en la
versión shakesperiana.
Una crítica de la adaptación de Brecht será realizada por Günter Grass en 1966:
Los plebeyos ensayan la rebelión. Escrita en 1964, también en la República
Democrática Alemana, no es sólo un teatro dentro del teatro a la manera pirandelliana
sino, fundamentalmente, un ajuste de cuentas con Bertold Brecht y su actitud frente al
3
Se sucedieron varias producciones, entre las que cabría destacar la segunda actuada por Olivier en
Stratford, en 1959, dirigida por Peter Hall, con Edith Evans como Volumia, que recolocó la pieza en los
escenarios británicos e intensificó, más allá de la arrogancia del protagonista, su condición de niño bajo el
yugo de una férrea matrona romana.
140
Cristina Andrea Featherston Haugh
PRIMER CIUDADANO: Os digo que lo que él ha hecho gloriosamente lo hizo con ese
fin [el de pagarse con su propio orgullo]. Aunque los flojos de conciencia puedan
contentarse con decir que fue por la patria, él lo hizo para complacer a su madre y
en parte para estar orgulloso; y lo está, incluso hasta la altura de su virtud.
141
“Él tendrá una noble memoria” (“He shall have a noble memory”). Suerte profética de Coriolanus en la
pos Segunda Guerra Mundial
Este breve comentario del primer ciudadano muestra lo polifacético del personaje, que
admite una extraña mezcla de juicios sobre su conducta y cuyo orgullo, al ser entendido
como componente de su naturaleza psíquica y no simplemente social, admite ser
interpretado por el espectador moderno como una neurosis. Frente a esta réplica del
ciudadano, uno no puede sino advertir que Shakespeare está tratando de mostrar la
perturbación que le produce la inmadurez de la plebe, que en la obra isabelina es
registrable inmediatamente después, cuando, comunicada la noticia de que los volscos
han declarado la guerra, decide participar de la contienda con el sólo objeto de
apropiarse del trigo enemigo a precio nulo, anhelo de pillaje que se ratifica en la escena
v (Acto I), en la que, tomada Corioles gracias a la valentía de Cayo Marcio, los romanos
(que se han mostrado cobardes en la acción) se dedican al pillaje, lo que genera el
siguiente comentario despectivo de Cayo:
¡Mirad qué activos éstos que valoran su tiempo en un dracma perdido! Cojines,
cucharillas de plomo, hierros a óbolo, jubones que un verdugo enterraría con el
muerto, estos esclavos, mientras sigue el combate, se cargan.
(Shakespeare, 2004 [1609]: 100)
142
Cristina Andrea Featherston Haugh
¿Por qué me deseabas más blando? ¿Me queríais desleal a mi esencia? Mejor decid
que actúe como el hombre que soy (Shakespeare, 2004 [1609]: 215).
Imposible desatar, en la versión shakesperiana, el drama del guerrero del drama del hijo
y su búsqueda de identidad. Tanto en esta oportunidad como en el Acto V, Coriolano
seguirá los consejos de su madre y en ambos casos el resultado será desastroso: el
falseamiento de su esencia determinará su destierro y el cambio de su adhesión a
Aufidio por las lágrimas de su madre provocará su muerte.
¿Qué queda de todo este entramado de relaciones conflictivas en la versión que
Bertold Brecht preparó para el Berliner Ensamble en 1953? En primer lugar, y muy
marcadamente, el distanciamiento que genera el héroe, la imposibilidad de que nos
acerquemos empáticamente a él, mucho más en nuestra condición de espectadores
143
“Él tendrá una noble memoria” (“He shall have a noble memory”). Suerte profética de Coriolanus en la
pos Segunda Guerra Mundial
modernos que recelan de los valores bélicos. Brecht hace explícita esta intencionalidad
en las notas que prepara para la siempre postergada representación:
En cuanto a disfrutar del héroe y del elemento trágico, tenemos que trascender la
mera empatía con el héroe Marcio de modo de alcanzar una forma más rica de
goce. Tenemos que “experimentar” la tragedia no sólo de Coriolano sino la de
Roma y específicamente la de los plebeyos. No hay necesidad de ignorar la
tragedia del orgullo o por tal razón atenuarla […], pero finalmente es la sociedad la
que paga, Roma paga también […]. Por esta razón, la sociedad es llevada a un
conflicto irreconciliable con el héroe, y el tipo de actuación que propondremos
debe ser tal no sólo de permitir esto sino de constreñirlo (Brecht, 2014 [1962] a:
447).4
Con el fin de centrar la atención en la tragedia de Roma y de la plebe, suprime una serie
de escenas, diluye oposiciones hábilmente trabajadas por Shakespeare para ir
delineando la tragedia individual, y se concentra en los reclamos de la plebe, que le
permiten enfatizar el aspecto social del conflicto. Para profundizar este reclamo
incorpora a un hombre que lleva a un niño y que afirma su decisión de abandonar Roma
junto con su hijo si no se logra la rebaja del precio del trigo. Este agregado acerca la
escena al presente de la Alemania Democrática que estaba empezando a asistir a la
emigración de sus ciudadanos hacia Occidente.5
Brecht ha adaptado, siguiendo muy de cerca el original, sin embargo, la
presencia del “Hombre con el niño”, que pronuncia varios de los parlamentos que en
Coriolanus de Shakespeare están en boca de del “Segundo ciudadano”; refuerza así la
conflictividad social y los conflictos de clase. Otro elemento notorio de la adaptación
“política” de Brecht es la transformación de los tribunos: intrigantes manipuladores de
las opiniones populares en el drama isabelino, quedan desenmascarados por
Shakespeare al final de la primera escena, cuando ante el estallido de la guerra, en
4
David Barnett, editor de las adaptaciones de Bertold Brecht para el Berliner Ensemble, hipotetiza que
este comentario lo habría escrito Brecht entre 1951 y 1952 (Brecht, 2000: 447). La traducción nos
pertenece.
5
EL HOMBRE CON EL NIÑO: Estoy observando cuán lejos van a llegar. Si Uds. fracasan, voy a dejar Roma
con esa gente del tercer distrito.
PRIMER CIUDADANO: ¿Sin importarte que la llanura donde van a establecerse es árida como la piedra?
EL HOMBRE CON EL NIÑO: Sin importarme. Tendremos agua, aire fresco y una tumba. ¿Qué más nos
ofrecen aquí, a nosotros los plebeyos de Roma? Al menos, no tendremos que luchar las guerras de los
hombres ricos. (Al niño.) ¿Estarás bien, Tertio, si no hay leche de cabra para ti? (El niño asiente.)
PRIMER CIUDADANO: Ustedes ven. Este es el tipo de gente que tenemos. Le teme a Cayo Marcio más que
a los salvajes de las Montañas Allegi. ¿No eres un ciudadano de Roma?
EL HOMBRE CON EL NIÑO: Sí, pero uno pobre. Ellos nos llaman plebeyos a los ciudadanos pobres, y
llaman patricios a los buenos ricos. La comida innecesaria que los buenos ciudadanos almacenan en sus
estómagos podría salvarnos de morir de hambre. Aunque nos dejaran sus sobras, nos salvaríamos. Pero ni
siquiera piensan en ello. Su comida les sienta mejor cuando nos ven morir de hambre. (Al niño.) Tertio,
dile que no quieres ser ciudadano de una ciudad como ésta. (Brecht, 2014 [1962]b: 70)
144
Cristina Andrea Featherston Haugh
cambio de alistarse a pelear como lo hacen Cayo, Cominio y Larcio, prefieren ver
“cómo se maneja la empresa” para sacar el mejor partido. Brecht los reviste de nobles
cualidades, de un interés legítimo de proteger los derechos de los plebeyos. Es por ello
que al final de la primera escena, cuando Cayo pasa a ser el salvaguardia de Roma,
Brutus no duda en defender su valentía:
SICINIUS: Lo escuché hablar. Un hombre como él es mayor peligro para Roma que
para los volscos.
BRUTUS: No lo creo. El valor de su brazo supera sus vicios y hace buenos sus
estragos. (Brecht, 22014 [1962]b: 78)
CORIOLANO: ¿Debo cumplir algún otro requisito? ¿Todo queda arreglado en este
recinto?
SICINIO: Primero debo preguntarte: ¿Te sometes a la voz del pueblo? ¿Reconoces a
sus representantes? ¿Consientes en aceptar el correspondiente castigo por la ofensa
que se ha demostrado que cometiste?
CORIOLANO: Lo hago. […]
SICINIO: Eres acusado de tratar de expulsar a los tribunos del pueblo y hacerte de
un poder tiránico. Por lo tanto, de traición hacia el pueblo
CORIOLANO: ¡Traición! […] Llamarme a mí traidor, ¿cómo? ¡Pero de un tribuno,
tribuno de perros! Tú, imbécil de porquería […]. (Brecht, 2014 [1962]b: 128)
145
“Él tendrá una noble memoria” (“He shall have a noble memory”). Suerte profética de Coriolanus en la
pos Segunda Guerra Mundial
146
Cristina Andrea Featherston Haugh
Bibliografía
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148
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
Elka Fediuk
Universidad Veracruzana
efediuk@[Link]
Resumen: El estudio sobre los creadores busca un sentido humano al relacionar su vida y obra, lo cual
apunta a la mirada subjetiva que se completa intersubjetivamente con la del receptor. La pregunta se
dirige hacia la experiencia subjetiva que Tadeusz Kantor encripta en el leguaje de la puesta en escena para
emular su emoción en el espectador. Las conexiones “perversamente” elaboradas activan la memoria no
solamente de lo vivido sino también de lo que significativamente ha sido depositado en la consciencia de
la humanidad. El centenario del nacimiento de este creador motiva también la pregunta por el sentido de
la obra de arte desde la vanguardia y hasta las teorías “post”. El presente texto se centra en la última
década de la producción del artista.
Palabras clave: teatro – teatro polaco – teatro de la muerte – Tadeusz Kantor – teatro y memoria
Abstract: The study of creators seeks a human sense in relating their life and work, what is pointing the
subjective sight completed intersubjectively with that of the recipient. The question is directed towards
the subjective experience that Tadeusz Kantor encrypts in the language of his mise en scène for to
emulate his emotion on the spectator. The "perversely" made connections activate the memory not only of
the lived but also of what has been significantly deposited in the consciousness of humanity. The
centenary of the birth of this creator also motivates the question about the meaning of art since the avant-
garde and also trough the "post" theories. The present text focuses on the last decade of the artist's
production.
Keywords: theatre – polish theatre – theatre of death – Tadeusz Kantor – theatre and memory
1
Jan Kott, Kadysz, stronyo Tadeuszu Kantorze (Kadysz, páginas sobre Tadeuz Kantor, Gdansk,
Slowo/Obraz terytoria, 1997, p. 14. (Trad. de la autora.)
2
Durante 2015, “Año de Tadeusz Kantor” declarado por la UNESCO, se llevaron a cabo en varios países
simposios, exposiciones, puestas en escena en su homenaje. En Polonia estos festejos coincidieron con
otro aniversario que conmemoró los 250 años de Teatro Nacional Polaco.
149
Elka Fediuk
Los aniversarios ofrecen ocasión para realizar una mirada abarcadora y, como
subyace en el texto de Jan Kott, despiertan el deseo de aprehender algo de la esencia,
descubrir una lógica que de pronto aparece clara y evidente porque cesó el movimiento,
aunque la mirada del presente seguirá alterando el sentido de la huella-forma.
Las contribuciones de Tadeusz Kantor al arte actual son innegables, comprenden
el pensamiento y la praxis teatral, ofrecen la búsqueda y hallazgos que en su tiempo
marcaron hitos por su extraordinaria efectividad artística. La particular fusión de la
plástica y el teatro resultó de la novedosa conceptualización de ambas, anticipando las
instalaciones y el performance teatral. La función del objeto en la acción escénica,
partió de l’objet trouvé de Marcel Duchamp, pero Kantor lo llevó a un objeto
intervenido, preparado o creado, el cual es obra de arte en sí misma y condiciona la
acción escénica y su sentido. El objeto dotado de vida propia le condujo al maniquí para
establecer una presencia ambivalente entre el actor y el objeto. Otro elemento de la
poética de Kantor, presente desde sus inicios teatrales, desenmascara el simulacro
ficcional (el pasado recreado aquí y ahora) e instituye una presencia simultánea y “real”
del pasado (ficción –referente) y el presente (acontecimiento teatral). El postulado de
vanguardia sobre la restauración de la relación entre el ser humano y la naturaleza fue
convertido por Kantor ella “anexión de la realidad a los terrenos del arte”, pero la
realidad a la que se refiere el artista es la del más bajo rango, la degradación del objeto y
la miseria humana, el desecho y el Pierrot-payaso del circo que encubre su tristeza con
el brillo falso de la fruslería. La idea estética sobre el creador incluido en su obra, en la
creación teatral de Kantor tuvo la materialización mucho antes de la que se practicara en
formas espectaculares desarrolladas en pleno narcisismo de los ochenta. Fiel a la forma
logró el inolvidable impacto emocional al coincidir la acción, la imagen, el ritmo, la
sonoridad y la iluminación. Lo que le aseguró el lugar entre los mayores logros
artísticos de la segunda mitad del siglo pasado fue la poética del Teatro de la Muerte, la
que re-instaura la presencia de lo y los ausentes, bajo su postulado de “salvar del
olvido”. Las intenciones y los hallazgos estéticos de Kantor están pues en la órbita de
las reflexiones filosóficas sobre la duración (Bergson), la finitud (Heidegger), y –de
manera indirecta- se relacionan con la reflexión en la teoría teatral reciente sobre la
memoria, sobre el duelo y el teatro que enfoca la ausencia de quienes nos fueron
arrebatados por la máquina de las guerras, dictaduras, persecuciones y la violencia
desatada en nuestros tiempos.
150
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
Cada vez menos tiempo. / Así, pues debo darme prisa, / recortando, simplificando /
al recordar los espectáculos del teatro Cricot 2. (Vol II: 9)
El mismo texto concluye de esta manera:
I, finalmente / El último “descubrimiento” / El Teatro / de la Muerte / (Año 1975) /
Pero aquí está comenzando un nuevo / capít ulo (12)
151
Elka Fediuk
152
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
3
Me refiero al que fue distribuido en el estreno el 15 de noviembre de 1975.
4
Witkiewicz se suicidó el 18 de septiembre de 1939 huyendo de las invasiones nazi y soviética.
5
Como judío, vivía en un gueto, y fue asesinado como represalia por la Gestapo el 19 de noviembre de
1942.
153
Elka Fediuk
6
Los tres párrafos anteriores provienen de “Los maniquíes de Tadeusz Kantor: vida latente y forma
conmovedora” (Fediuk 2016)
154
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
Nunca recordamos alguna acción (…), por el contrario, si algo estoy recordando,
esto es una imagen estática, pero la imagen tiene su movimiento: desaparece y
regresa, lo llamé “pulsación”, la pulsación del negativo y la consecuencia de ello
fue mi método de repetición. Repetición del mismo movimiento, de la misma
situación hasta el grado de su pulverización en el espacio. (Kantor citado por
Thibaudat, 2014: 299 Traducción mía)
155
Elka Fediuk
En Wielopole, Wielopole Kantor salva del olvido aquella completud del pueblo
católico y judío. Al terminar la segunda guerra mundial ya no hubo judíos, no sonaban
sus cánticos, desapareció la sinagoga y el Sabbat, quedaba el humo de las cámaras de
gas y el pueblo mutilado. El poder del teatro le permitió a Kantor reinstaurar el paseo
del párroco y el rabino tomados de la mano (escena en que el rabino ayuda a escapar al
párroco, por debajo de la mesa). En La clase muerta la MUJER con la CUNA
MECÁNICA arrulla la muerte con la canción de cuna en Yiddish. Y aún antes, en pleno
jolgorio del happening de las preciosas y los adefesios (o El Guardarropa, 1973),
aparecía el juego perverso ideado por el artista para los 40 Mandelbaum, personajes de
la obra de Witkiewicz. Kantor hizo allí una operación significativa: sólo el jefe de los
Mandelbaum era actor del Cricot 2, los demás eran seleccionados de entre los
espectadores entrantes. Se les ponía las barbas, caireles y demás atuendos judíos, se les
daba un entrenamiento cuasi militar para lograr sus característicos gestos. ¿No será que
esta forzosa sustitución clamaba por el paisaje cultural desaparecido? En esta misma
obra todos los espectadores tuvieron que pasar por el estrecho espacio del guardarropa
teatral sometidos por los opresores-gemelos, mientras de los megáfonos se escuchaban
las reglas del establecimiento… como en la llegada a los campos de concentración o… a
cualquier espacio de régimen carcelario.
Desde Wielopole, Wielopole comienza la “confesión íntima” de Kantor, en la
cual los rituales judíos se mezclan con los católicos. De los daguerrotipos y las
fotografías de grupo salen los miembros de su familia, la madre Helena (Helka), el
padre Marian, el tío párroco vivo y muerto, las tías y los tíos muertos en la primera o en
la segunda guerra mundial. Al tío que murió en el exilio siberiano Kantor lo pone a
tocar un violín mecánico y al indispensable rabino (Maria Stangret) lo coloca en el lugar
central de “la última cena”. Son personajes del entorno próximo de la infancia del
artista. En la atmósfera de aquello ya vivido, que terminó su existencia, reaparecen
personajes para morir innumerables veces como los soldados que caen a cada disparo
del aparato fotográfico/ametralladora activando el estruendo de las marchas patrióticas.
Las cruces, los duelos, los sepulcros, la tierra echada sobre los muertos. Las imágenes
van pulsando entre la luz y la oscuridad, se fragmentan los gestos, las palabras, se
trenzan en la acción sonora los cánticos ya judíos, ya católicos (villancico popular
conocido también en la versión de Chopin), todo se compone en una liturgia de la
repetición marcada por el sufrimiento, cada cual carga su cruz o es crucificado como el
joven Adas, el tío párroco desdoblado en muerto y vivo, gracias a la máquina que altera
156
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
8
Anna Halczak, sus asistente describe este proceso como una “necesidad de transmisión” (2014).
157
Elka Fediuk
estudio donde pretende habitar para siempre rodeado de sus fantasmas (Hoy es mi
cumpleaños). Arrastra en este viaje algunos objetos y personajes, repite escenas
alterándolas como en una confusión de ¿en qué obra-vida estamos?, porque para él
ambas son una sola, como el sueño insistente en los retornos.
En Qué revienten los artistas ocurre la multiplicación del yo, yo niño, yo artista
agonizante de la novela de Unilowski El cuarto compartido, yo-Kantor creando esta
obra y el yo proyectado en los demás personajes, todos irremediablemente muertos.
También Kantor real, allí sentado anuncia un futuro ya pasado. La autorreferencialidad
aparece en el tema, en las apropiaciones y en los objetos, por ejemplo cuando entra al
escenario el baúl en que se transportan los objetos del Cricot 2 con destino a
Núremberg, donde se estrenó Qué revienten… Kantor une a Núremberg con Cracovia
colocando la figura de Vit Stwosz, escultor medieval nacido y deshonrado en la primera
y admirado en la segunda ciudad donde su tríptico monumental esculpido en madera
permanece en el altar de la Iglesia de Santa María.
El “pobre cuarto de la infancia” es invadido por otros espacios y acciones: el
atavío del difunto, la guerra de los soldaditos de plomo guiados por el Mariscal
Pilsudski, salvador y dictador al que Kantor presenta como el Señor Bien Conocido o
SE SABE QUIEN, trotando a ninguna parte sobre el esqueleto de su caballo quijotesco.
El baile sin fin del WC con el eterno suicida, el fregadero con la andrógina Mujer del
Aseo, así como algunos otros personajes ready made, una ramera, una santurrona, etc.
La identidad de Kantor se multiplica en el yo- artista agonizante y su doble-narrador, el
yo- niño con el carrito-juguete… el yo en cada personaje y todos aquí están de paso. De
pronto aparece una figura de otros tiempos, Vit Stwosz humillado y marcado con hierro
candente en Núremberg. Ahora comparte este sentimiento con la bohemia de un
suburbio de Cracovia. Cada uno de los habitantes del “cuarto compartido” es amarrado
a un aparato de tortura, las figuras inmóviles son retiradas de la memoria, desaparecen
en la oscuridad y vuelven por la misma puerta marchando, bailando al ritmo del “tango
de gañanes”. Apilan en el centro los objetos de su humillación social, es una montaña
que navega al futuro. Kantor sale al último y cierra la puerta detrás de sí.
En las últimas dos puestas, Jamás volveré aquí (decía que era la última) y Hoy
es mi cumpleaños Kantor nos anuncia lo inevitable, el cierre de su obra y hace cuentas
con su vida y con el siglo XX, sus cielos y sus infiernos. Trabaja mucho, sobre todo
para asegurar la supervivencia de la Cricoteka. En 1987 prepara en Milán el
performance Máquina del amor y la muerte, que presenta en varios países además de las
158
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
giras del Cricot 2. Jamás volveré aquí se estrena en Milán en abril de 1988. Son años
muy intensos, con giras, exposiciones en distintas partes del mundo, ensayos, el trabajo
sobre archivo, la escritura, todo para dejar listo su legado. En los ensayos de Hoy es mi
cumpleaños –he visto la selección de dos horas de las cincuenta y dos grabadas– lo
vemos cansado, aún menos tolerante que antes, desesperado, perdiendo el hilo, pero
también, como siempre, relajando la situación con su risa traviesa. Una vez (en los
ensayos de Wielo ole…) repuesto del susto, le gritó a una actriz que se había
desmayado: “Por favor, recuérdelo usted para siempre: Está prohibido morirse antes del
estreno” (Miklaszewski, 2003:79-81), pero él no siguió esta regla, murió el 8 de
diciembre cortando el ensayo por el malestar para unos horas después pasar al estado de
“querido ausente”. El estreno se llevó a cabo el 10 de enero de 1991 en el Théâtre
Garonne, en Toulouse. La puesta en escena de sus fantasmas observaba mudo su doble-
maniquí, pero sin la presencia del demiurgo.
Kantor siempre se mantuvo en la orilla del espectáculo, en el umbral de la
puerta, desde allí cumplía su rol de director de orquesta, animaba o reprendía actores y
técnicos. En los últimos espectáculos, Jamás volveré aquí y Hoy es mi cumpleaños,
quiso habitar la escena, habitar la realidad de su “pobre cuarto” de la infancia y de la
imaginación. En Jamás volveré aquí introdujo al escenario a la muchacha que había
soñado, allí también se efectúa la boda sacrílega entre en maniquí de Kantor y la
muchacha muda y rígida; en la última obra ella será “la pobre muchacha que llora”… tal
vez ¿por él? Sentado frente a la muchacha habla desde el pasado con sus actores (oímos
su voz grabada), les anima y les confiesa: “y yo me estoy cayendo al carajo” y aguanta
sus burlas e insultos.
Uno de los sueños repetidos de Kantor era la visita de la Infanta del cuadro de
Velásquez, la encontramos en una serie de dibujos y en Hoy es mi cumpleaños la vemos
en el marco del cuadro vacío donde aparece abriendo su miriñaque. En esta última obra
retorna a su estudio de pintor. Es la ocasión para el homenaje a Velázquez, a María
Jarema su gran amiga y pintora admirada y al artista mártir: el constructivista
Meyerhold, revolucionario, vanguardista, judío y víctima de Stalin.
Cierre
159
Elka Fediuk
Bibliografía
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160
Tadeusz Kantor: Teatro de la Muerte y la memoria
161
La performance teatral-musical como platea para el ser público de la
mujer en Chile: entre el cuplé del siglo XX y las nuevas tendencias del
siglo XXI
Resumen: ¿Qué ocurre con el ser público de la mujer? ¿Es la escena una forma de adquirir espacios fuera
de lo privado para el género? ¿Qué diferencias y similitudes existen en estas búsquedas políticas? La
mujer, constantemente relegada al espacio privado, como figura de madre y cuidadora del hogar, empieza
a buscar distintas maneras para su ser social. El género musical (teatral) del cuplé será una de las
plataformas para que algunas mujeres empiecen la conquista (disímil) de su lugar en ciertos espacios de
lo público. Por otro lado, en la actualidad, la influencia del cuplé, y este apoderamiento de la escena
pública, se verá reflejada en las nuevas performances musicales, como forma política de lo femenino. Es
por ello que el presente trabajo busca formular un análisis comparado en algunas performances músico-
teatrales del siglo XX en Chile, en las figuras de La Goya y La Chilenita, en relación con las nuevas
tendencias de la escena teatral-musical del siglo XXI, en las figuras de las cantantes-actrices: Lágrimas,
Celos y Dudas y Pink Milk, tomando como eje central el poder de la escena teatral-musical en pos de la
conquista socio-política de la mujer.
Abstract: What about the public being of the woman? Is the scene a way to acquire spaces outside the
private for the gender? What differences and similarities exist in these political quests? The woman,
constantly relegated to the private space, as a figure of mother and caretaker of the home, begins to look
for different ways for her social being. The musical (theatrical) genre of the cuplé will be one of the
platforms for some women to begin the (dissimilar) conquest of their place in certain spaces of the public.
On the other hand, at present, the influence of the cuplé, and this seizure of the public scene, will be
reflected in the new musical performances, as a political form of the feminine. This is why the present
paper seeks to formulate a comparative analysis in some 20th century musician-theatrical performances in
Chile, in the figures of La Goya and La Chilenita, in relation to the new tendencies of the theatrical-
musical scene of the XXI century, in the figures of the singer-actresses: Lágrimas, Celos y Dudas and
Pink Milk, taking as central axis the power of the theatrical-musical scene in pursuit of the socio-political
conquest of women.
162
Soledad Figueroa Rodríguez
163
La performance teatral-musical como platea para el ser público de la mujer en Chile: entre el cuplé del
siglo XX y las nuevas tendencias del siglo XXI
1
Debido al tiempo y extensión de este trabajo, no se ha profundizado en la definición del concepto de
género en la presente escritura. Es importante evidenciar la existencia de la discusión sobre qué se
entiende por mujer/femenino/hombre/masculino en las concepciones de género actuales, en autoras como
Butler, Montecino, Spivak, Moi, entre otras. Como no es posible adentrarse en aquellos ámbitos por las
razones ya expuestas, en el presente artículo se entenderá el concepto de mujer como el constructo
formulado bajo la diversidad de marcos constituyentes como el biológico, cultural, social, contextual y
filosófico, que ha estado dominado preponderantemente bajo la visión hegemónica patriarcal ejercida por
la masculinidad.
2
Emblemáticos son los casos de las primeras mujeres médicas o ingenieras en la sociedad chilena a
finales del siglo XIX y principios del XX. O las mujeres escritoras, dramaturgas y críticas teatrales, como
es el caso de Iris (Inés Echeverría), quien tendrá una importante influencia en el medio teatral. Aun así,
siempre estuvieron dentro de un marco social e intelectual que las cobijaba pero que también, en cierto
modo, las delimitaba.
3
Con esto quiero decir que muchas cupletistas generaban tal admiración, que tenían muchos seguidores
que las cortejaban. Esto no quiere decir que comenzaran a ejercer la prostitución o algo por el estilo; se
164
Soledad Figueroa Rodríguez
Para entender mejor el género ínfimo, según sostienen Juan Pablo González y
Claudio Rolle, “la escenificación de la canción popular en el teatro español constituye
un primer rasgo de mediación de repertorio popular en la órbita hispana, inaugurando
una tradición populista que está en la base del carácter que tendrá el cuplé” (2005: 129).
Esta performance escénica anclada en lo popular se masificará por la aparición de un
nuevo estatus en las cantantes (y actrices) que será el de “estrellas” de la canción. Esto
implicará que estas “estrellas” sean las que popularicen ciertos repertorios, dándose que,
en la venta de partituras o discos singles, se signe que tal o cual cupletista canta o
populariza tal o cual canción.
Además, se encuentra la dimensión social de la figura de la artista de cuplé, que
va más allá del mero ámbito escénico. La cupletista se transforma en un sujeto/objeto
visible, una especie de imagen para el merchandising en la incipiente industria musical.
Según González y Rolle:
dejan seducir, las llenan de regalos, aceptan diversas invitaciones, pero la mayoría de las veces no ceden
ante los ruegos de sus admiradores. Es decir, se dejan agasajar, pero con cierta distancia. Utilizan la esfera
pública a su antojo.
4
Esta característica no era tan común en la época.
165
La performance teatral-musical como platea para el ser público de la mujer en Chile: entre el cuplé del
siglo XX y las nuevas tendencias del siglo XXI
5
Político no como partidista, ni en relación con la macropolítica, sino como un acto de utilización del
espacio público que está relegado sobre todo al género masculino.
6
Era un teatro en la ciudad de Concepción.
166
Soledad Figueroa Rodríguez
7
Este trío lo conforman las actrices Marcela Salinas, Manuela Oyarzún y María Paz Grandjean.
8
Este trío lo conforman en sus inicios las actrices Elvira López, Gabriela Aguilera y Gala Fernández. Esta
última, debido a su condición de madre, hubo de dejar el trío por un tiempo, dándole paso a la actriz
Daniela Lhorente.
167
La performance teatral-musical como platea para el ser público de la mujer en Chile: entre el cuplé del
siglo XX y las nuevas tendencias del siglo XXI
Un elemento similar entre estos dos tríos es la utilización del melodrama como
elemento musical y teatral pero a su vez como crítica al modelo que se tenía de mujer.
En palabras de Marcela Salinas (de Lágrimas, Celos y Dudas):
(…) para nosotras tomar ese lugar de lo amoroso para lo que fuimos hechas y de lo
que hablan estas canciones, por ejemplo, eso yo siento que es un lado de crítica, de
hecho estos personajes son fachos9, entonces es un lugar de distanciamiento, es
como que tratamos de hacer la crítica desde esos personajes, encarnando esos
personajes, encarnado ese lugar, que es un lugar bien gris (…) que no es verdad.10
En relación con esto, Marcela Salinas da cuenta de cómo ellas son una
generación que fueron criadas con este modelo de mujer, pero que al tener conciencia
de éste, deciden criticarlo. Muestran los personajes, que son representativos de este
modelo, siendo en escena estos personajes. Vinculado a esto, Elvira López, de las Pink
Milk, plantea algunos modos de trabajo en relación con el repertorio y su trabajo
escénico, donde: “(…) encontrarnos con composiciones con música latinoamericana,
entrar más en los boleros, entrar más en María Grever, y nos llamaba mucho la atención
también que costaba encontrar música hecha por mujeres de la época, en general es
música hecha por hombres, que habla sobre las mujeres.”11 Este punto es sustancial,
pues, tal como se plantea con el cuplé cantado por La Chilenita, la composición de la
música popular de la época estaba casi gobernada por el género masculino, pero hubo
excepciones como María Grever y Amelia Palma de Pérez, entre otras, que hacían uso
del espacio público a través de la composición musical.
El elemento teatral, por un lado, y el musical, por otro, son fundamentales para
generar esta crítica. El primero ayuda a contar la ficción de estos personajes,
trascendiendo a la puesta escénica, y constituyendo a las actrices-cantantes en
verdaderas performers fuera de la convencionalidad teatral. Las actrices generan así un
híbrido entre el personaje ficcional y su propia persona, que puede ser inserto tanto en
una presentación como banda, o como personajes en una obra teatral. El segundo
elemento, contenido en la sonoridad y en las letras, apoya la visión de/sobre la mujer
que se tenía en las respectivas épocas que cada trío trabaja. Este contraste entre crítica y
discurso genera un ente interesante. La crítica no desde el afuera sino de ser/mostrar los
personajes. En palabras de Elvira López:
9
Sinónimo de fascistas. La cursiva es mía.
10
Entrevista realizada a Lágrimas, Celos y Dudas. Fecha: 30 de mayo de 2015
11
Entrevista realizada a Elvira López, de las Pink Milk. Fecha: 19 de mayo de 2015.
168
Soledad Figueroa Rodríguez
de jugar a ser la diva, y por otro lado, el criticarlo, el reírse, el ponerlo hoy día y
decir todavía hoy (…) cohabitan muchos espacios sin enfrentarse, y por eso
también le gusta mucho, le gusta a toda la gente (…), en general, cuando nosotras
lo mostramos es muy transversal la llegada (…) porque por un lado o por otro
entra, y es muy distinto por dónde entra. Por ejemplo (…) hay niñas que van y
sienten que son unas Pink Milk en la vida. (…) Hay un gran número de personas
que lo ven como algo que es; para nosotras es muy lejano, es un juego, es como
una vuelta (…). Entre que tú eres y te ríes de lo que tú eres. 12
Esto es una opinión compartida entre los dos tríos: la idea del criticar siendo el
objeto, hacer uso de la crítica en el ser mujer/objeto. Esto es sustancial, porque tal como
mencionan, este tipo de crítica genera una transversalidad en el gusto, un gusto que
tiene muchos matices. Espectadores que gozan por la música, que desean ser como estas
divas, públicos que se quedan con la crítica realizada o simplemente con el juego que
presentan. Esto produce una multiplicidad de capas de creación y de recepción que son
bastante interesantes.
Finalmente, es importante mencionar que si bien en esta época la esfera pública
está mucho más conquistada por la mujer, aún hay dogmas que siguen regulando ciertos
comportamientos de ésta en lo público (y lo privado). Y son estas formas de crianza o
de comportamiento lo que estas actrices-cantantes critican, desde el ser/mostrar estos
tipos de mujeres “modelos” o “estrellas” de la canción que serían el ícono, un ideal “a
seguir”.
En conclusión, considero que aún hay mucho por investigar, tanto en relación
con el género-musical propiamente tal, como con el de las figuras de “estrellas” de la
canción; tanto desde la perspectiva histórica como desde la perspectiva actual. Aun así,
es fundamental ver los entramados y las relaciones existentes entre el ayer y el hoy, de
acuerdo con la inclusión de la mujer en el espacio público a través de las artes
escénicas. Esto provoca varias preguntas: ¿cuál es el rol de la mujer actual en el teatro,
en la política, en/fuera de los dogmas antiguos o de los nuevos dogmas? ¿Qué se
entiende hoy por espacio público? ¿Cómo el teatro se yergue o no como un espacio
público de comunión? Otro punto relevante es la utilización del melodrama, tanto en los
repertorios musicales como ficcionales de las tramas, que permiten generar una crítica a
través de ser/mostrar los personajes. Esta característica melodramática, dependiendo de
los mecanismos escénicos utilizados, permite generar identificación o distanciación, lo
que completa este juego crítico. Lo cual también sugiere otras preguntas: ¿cómo se ve el
melodrama hoy? ¿Qué relevancia tiene el melodrama en nuestra sociedad
12
Ídem.
169
La performance teatral-musical como platea para el ser público de la mujer en Chile: entre el cuplé del
siglo XX y las nuevas tendencias del siglo XXI
Bibliografía
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Grandjean). Fecha: 30 de mayo de 2015 [Archivo personal]
Entrevista a Elvira López de las Pink Milk. Fecha: 19 de mayo de 2015 [Archivo personal]
170
Dos miradas, dos expresiones estéticas en el teatro obrero
Carlos Fos
AINCRIT / ATEACOMP
cfos@[Link]
Resumen: Los libertarios rioplatenses desplegaron un fuerte sentido de lo comunitario que conjugó las
peleas en el terreno político sindical con una decidida militancia de integración cultural que enfrentó a la
que imponía el Estado naciente. Su posición fue radical y se manifestaron en espacios de producción
propia, lo que les garantizó una libertad de acción amplia, sólo detenida por las represiones frecuentes de
los organismos del poder. Los socialistas, en especial los inorgánicos que no aceptaban las directivas de la
conducción del partido reformista, también generaron incursiones frecuentes en un teatro aficionado con
un marcado contenido social. Los mecanismos operacionales implementados por el anarquismo y el
socialismo inorgánico se prepararon para disputar palmo a palmo los reductos manejados por el
pensamiento hegemónico, plasmados por una cartelera empresarial funcional. Con los principios de la
horizontalidad y el debate de ideas se proyectaron en toda América, manteniendo sólidos lazos y
estableciendo acciones comunes. La relación entre libertarios y socialistas fue siempre conflictiva aunque
hubo múltiples ocasiones en las que reunieron fuerzas para concretar proyectos artísticos con un claro
contenido didáctico. En este ensayo se desarrollarán las estéticas elegidas por ambos grupos para
expresarse escénicamente, estableciéndose los puntos de convivencia y fricción.
Palabras clave: libertarios – socialistas inorgánicos – teatro – estéticas obreras – cuadros filodramáticos
Abstract: The libertarians from Rio de la Plata deployed a strong sense of communitarianism that
combined the struggles in the political field with a determined militancy of cultural integration that faced
the one imposed by the nascent state. Their position was radical and manifested in spaces of their own
production, which guaranteed them a wide freedom of action, only stopped by the frequent repressions of
the organisms of the power. Socialists, especially the inorganic who did not accept the directives of the
leadership of the reformist party, also generated frequent incursions into an amateur theater with a marked
social content. The operational mechanisms implemented by anarchism and inorganic socialism were
prepared to dispute hand-in-hand the redoubts managed by hegemonic thinking, shaped by a functional
business card. With the principles of horizontality and the debate of ideas they were projected throughout
America, maintaining solid ties and establishing common actions. The relationship between libertarians
and socialists was always conflictive although there were multiple occasions in which they gathered
forces to realize artistic projects with a clear didactic content. In this essay the aesthetics chosen by both
groups will be developed to express themselves in a scenic way, establishing the points of coexistence
and friction.
El título del presente trabajo presenta una falacia, muy fácil de desarticular. No
podemos hablar de estéticas diferentes en el teatro obrero de fines de comienzos del
siglo XX, tan sólo de formas de producción distintas que eligieron los sectores
socialistas radicalizados o reformistas y los anarquistas. Del desarrollo de estas formas
de producción y la comparación con un proceso de hibridación registrado trata este
ensayo. Desarrollar la historia del teatro realizado por trabajadores hijos de la
171
Carlos Fos
inmigración europea exigía de una pesquisa compleja que visibilizara lo que fuera
dibujado con trazos borrosos por el discurso oficial.
Los movimientos obreros, sus luchas, sus logros, sus convicciones y aún sus
contradicciones han sido víctimas de aproximaciones ensayísticas superficiales, con
olvidos premeditados. Este fenómeno es apreciable en textos escolares o de divulgación
no especializada. Así, la maquinaria de la simplificación y el ninguneo planificado
silencia la rica experiencia de diversas expresiones de los trabajadores organizados
argentinos en el devenir de su historia. Y esta experiencia incluye una producción
artística numerosa y destacable, concebida como alternativa a otras pergeñadas desde
los centros de poder. Quedan, pues, esquemáticos y borrosos retratos de proyectos
“derrotados por la ingenuidad de sus planteos”. En el mejor de los casos, estas
agrupaciones clasistas son estereotipadas como “románticas”, sin capacidad para
entender las estructuras del poder. He desarrollado durante más de treinta años
estrategias de investigación para poder echar luz sobre procesos históricos oscurecidos
por los discursos hegemónicos.
Mi tarea nunca la he planteado como la del buscador de objetos muertos o
decorativos sino como el camino para que a través de esta memoria parcialmente
restaurada renazca la voz y la producción cultural de los olvidados. Y siempre teniendo
en cuenta que cada pieza oral redescubierta se convierta en pilar de erección de
originales y futuras producciones culturales. Con entrevistas pautadas, realizadas a
cientos de militantes libertarios y socialistas inorgánicos he podido trazar un detallado
mapa del accionar de estas expresiones combativas en nuestro país. Enfocado en el
desarrollo de sus proyectos culturales y educativos, me he topado con un espacio muy
dinámico, generalmente ausente en los tratados generales de historia o reservado a
estudios específicos.
Mi pretensión ha sido rescatar a luchadores que no ocuparon espacios
legitimados y de gran visibilidad en el movimiento ácrata local. Muchos de ellos
carecen de descendencia y su aporte al teatro político aficionado hubiera muerto con su
desaparición física. Por ello, es que no deseo generar textos fuentes, sino colaborar en la
reflexión sobre el valor del teatro como elemento de convivio festivo a pesar del
carácter didáctico de la propuesta. En menor medida, me he concentrado en las
interacciones con socialistas combativos y comunistas, no integrados formalmente a los
aparatos nacionales o locales de sus partidos.
172
Dos miradas, dos expresiones estéticas en el teatro obrero
En las voces y recuerdos de los viejos anarquistas vamos hallando el hilo que
nos permite recrear la madeja de una producción artística relevante. Es complejo definir
una estética libertaria única, ya que, como dijimos, nos encontramos con un movimiento
polifónico, con discursos muchas veces contradictorios, y la originalidad no era un bien
buscado. Hay constantes, no obstante, que nos permitirían acercarnos a ciertas nociones
básicas que son recurrentes en los textos dramáticos ácratas. El anarquismo parte de
considerar al arte como expresión indispensable en la vida de los pueblos y los
individuos, en tanto se trata de una praxis que fusiona la imaginación con el trabajo, con
la actividad humana. De esta manera se convierte en una herramienta fundamental para
mejorar la condición del hombre, hacerlo permeable a la sensibilidad necesaria para la
construcción de una nueva sociedad. No se busca el arte por el arte mismo, ni hay deseo
de reconocimiento o fama de acuerdo a la concepción burguesa. La fe en la razón y en
la educación crítica como la ruta para la liberación de las mentes alienadas requería de
un teatro con fines propagandísticos.
Para evitar la confusión que pudiera surgir en un público no entrenado, las
piezas recurrían a situaciones cotidianas de lucha, con un criterio próximo-distal.
Utilizaban fórmulas sencillas y la repetición como resorte de estructura dramática, para
asegurar el objetivo didáctico y proselitista. La reiteración, en ocasiones exasperante en
los dramas anarquistas, aparecía en los temas, la fraseología y la elección de personajes
identificables estereotipados, entre los que destacaban el esclarecido, emisor del
mensaje, y el oponente, vinculado a los sectores burgueses. Este maniqueísmo era
resuelto en el final de la pieza con el triunfo real o moral del héroe ácrata, y la aparición
de un joven o niño que tomaba la posta en la lucha. En las organizaciones libertarias
hemos visto en los cuadros filodramáticos, especialmente en los surgidos en las escuelas
del movimiento, un esfuerzo colectivo de sacralización que exige del participante una
apertura del espíritu y ofrece a cambio el control de sus propios medios de expresión. El
teatro libertario intentaba emanciparse de la perversa lógica comercial del teatro de
empresarios para crear productos culturales determinados por el contenido social e
ideológico. Así el teatro volvía a manos del pueblo como arma ideológica y cultural y
con una fuerte eficacia educadora. La escasez de medios en los cuadros filodramáticos
deviene en una suerte de economía de puesta, con una escenografía mínima y
generalmente con vestuarios propios o elaborados en talleres de las escuelas
racionalistas. Esta situación promueve maniobras de simplificación y de condensación,
reduciéndose personajes, la línea argumental (que en ocasiones se lleva a un bosquejo) y
173
Carlos Fos
los signos escénicos. Favorecía el éxito de los dramas, como vehículo de principios
básicos, el que los códigos ideológicos utilizados fueran compartidos por buena parte de
la concurrencia. El monólogo fue utilizado por los libertarios porque requería de
mínimos elementos para su representación y porque facilitaba su redacción al minimizar
los recursos necesarios. No podemos hablar de una estética anarquista, pues no
desarrollaron ninguna poética original, nutriéndose de aquéllas que les eran funcionales.
En la medida en que la presencia anarquista crecía en los gremios sus ideas se
transformaron en un peligro real para el régimen conservador, un gobierno que,
respondiendo a la división internacional del trabajo, había aceptado para el país el rol de
proveedor de materias primas, especialmente aquellas relacionadas con la actividad
agropecuaria. La concentración de la tenencia de tierras fértiles en manos de pocos
estancieros dejaba un rastro de exclusión y trabajo semi-esclavo. El informe
confeccionado por Bialet Masset sobre los obreros nos deja un panorama tan claro como
desalentador al respecto. Les corresponde a las primeras asociaciones sindicales pelear
por establecer las reglas básicas del empleo humanizado. Tarea titánica ante una
patronal insaciable en su codicia. Socialistas y anarquistas compartirán estas trincheras,
unidos por reclamos y separados por ideario político. El movimiento ácrata no aceptaba
la noción de Estado y por lo tanto no participaría de ningún acto eleccionario, ya que los
cambios no podían surgir de un parlamento aun bien intencionado. El anarquista
rechaza el concepto de autoridad, dando absoluta prioridad al juicio individual; es por
ello que hace profesión de antidogmatismo. Los socialistas, por otra parte, apostaban a
los cambios a través de la sanción de leyes sociales. Tenían fe en la evolución y
empezaban a notarse grietas de interpretación que motivaron escisiones; mientras tanto
los libertarios atacaban a las expresiones que se autoproclamaban populares o
progresistas por tolerar el estado de cosas y aceptar la simple evolución del mismo
como solución a los problemas acuciantes. Fue el descrédito de los sectores socialistas
dialoguistas los que pusieron el mote de idealistas sin proyecto al movimiento. Eligieron
como blanco preferido a las estructuras más conservadoras del esquema social: la
religión, canalizada por las instituciones como la iglesia, la familia sostenida en la
tradición patriarcal y el Estado-nación como opresor del libre albedrío.
El teatro ácrata debía mover al espectador a la acción. Por eso abandona las
formas de costumbrismo o el naturalismo descriptivo. No alcanza con narrar las penas
del pobre, hay que señalar las estrategias a seguir para que estas penas desaparezcan.
Las manifestaciones dramáticas libertarias no se conciben como un hecho de catarsis o
174
Dos miradas, dos expresiones estéticas en el teatro obrero
1
Entrevista a Juan Bautista Enríquez, Santa Fe, 1985.
175
Carlos Fos
Esta experiencia fue continuada por ambos acólitos en distintas localidades del
castigado norte santafesino. De allí surgió una obra de producción colectiva, construida sobre
las experiencias narradas por los trabajadores en diferentes encuentros. Con el título de
Despojados, fue leída en varios círculos de la zona. También se utilizaron fragmentos como
monólogos didácticos.
2
Fragmento sin edición facilitado por Juan Bautista Enríquez.
176
Dos miradas, dos expresiones estéticas en el teatro obrero
Los socialistas saben las trampas del camaleón y con sus supuestas diferencias
intentan captarnos. Los que se dicen internacionales son, en el mejor de los casos,
jóvenes desencantados de las traiciones locales que quieren ver en las matanzas de
los burócratas rusos una revolución. Alerto a todos los compañeros para que no
caigan en trampas, y lo hago especialmente a aquellos que aislados luchan en zonas
y condiciones desfavorables porque pueden ser timados en su buena fe.
Recordemos que más allá de alguna acción conjunta meramente estratégica, en
nada se diferencian los llamados partidos de la izquierda de los burgueses. Son
verticalistas y cercenan la libertad que nos define. Por eso abstenerse de crear
uniones con ellos. 3
Sin embargo, en diferentes lugares del país el trabajo conjunto entre anarquistas
y miembros de otros partidos o movimientos clasistas se verificó en la práctica. La
mayor parte de estas experiencias fueron puntuales ante hechos concretos y
generalmente no se sostuvieron en el tiempo, pero dan testimonio de trabajos de base de
interés para el análisis. Y, tal vez, el punto más interesante de lo expuesto sea el aporte
de ambas partes para lograr una síntesis en el producto escénico.
El círculo anarquista El porvenir, de la localidad de San Lorenzo, cercana a
Rosario, tuvo una corta pero destacada actividad cultural durante la segunda mitad de la
década del veinte del siglo pasado. Herederos de las tradiciones no dogmáticas,
mantuvieron relaciones de colaboración con sectores pertenecientes a partidos
parlamentaristas. En 1926, junto con militantes socialistas organizaron una velada
artística para reunir fondos ante las represalias tomadas en el marco de una huelga
general contra trabajadores ferroviarios. Mientras los seguidores de Juan B. Justo
propusieron una lista de adustos oradores y un puñado de encendidos poemas, los
libertarios aportaron un monólogo de creación colectiva al que llamaron Despertar. Si
bien esta pieza cumple con las características generales del monólogo revolucionario
didáctico propagandístico, encontramos en su texto una reflexión inédita sobre el teatro
burgués. Armando Macchio, integrante del círculo, nos comenta:
3
Entrevista a Flavio Spezia, Córdoba, 1987.
177
Carlos Fos
No contábamos con la ayuda de buena parte del movimiento, que nos tildaba de
erráticos y reformistas. Nunca pretendimos asimilarnos a un partido burgués y los
actos o acciones directas que protagonizamos junto a socialistas y socialistas
internacionales respondieron al emergente social y político. Aislados y sin fuerzas
suficientes, pensamos en sumar contra el poder burgués y enfrentarlo con mayores
recursos, dejando el debate necesario para más adelante. Las banderas del
anarquismo no fueron arriadas y no nos sentimos contaminados o traidores al Ideal.
Despertar y otras obras posteriores, así como la continua prédica en mítines y
asambleas, poseían un discurso claro, imposible de confundirlo con otras voces de
ocasionales aliados.
4
Entrevista a Armando Macchio, Rosario, 1986 y 1988. Fragmentos de obra inédita cedida por el mismo.
178
Dos miradas, dos expresiones estéticas en el teatro obrero
Joven: Hemos llegado hasta aquí por la fuerza de nuestros principios. No nos
persigue ni la fortuna, ni la fama, ni el falso reconocimiento. No aspiramos a
estatuas, tan caras a los burgueses. Nuestra recompensa es el futuro, la seguridad de
este futuro. Ser escuela continua, aún nosotros los más jóvenes, para los
trabajadores del mundo. A ellos que los usan de carne de cañón en guerras del
capital, a ellos que inflaman de odio por el hermano por una porción de tierra que
disfrutarán los terratenientes. Porque la voracidad de los patrones es inagotable;
porque no hay buen burgués, ni democracias que respeten a los que nada tienen.
Son los capitalistas los que parecen ceder migajas con sus grandilocuentes
Congresos y Dignatarios. Mentira sobre mentira. Pregunten, inquieran en cualquier
lugar de la tierra, si en esas democracias los pobres comen mejor o son dueños de
lo que producen. Son regímenes de cartón bien pintado, sin contenido, sin
profundidad, como los de las ferias itinerantes. A estos magos de la política, los
que desean los cambios drásticos, deben enfrentar hasta su último aliento. Hay una
ráfaga de justicia soplando en la faz del planeta, sólo debemos reconocerla para
respirarla y multiplicarla.5
La experiencia teatral dejó marcas en algunos de los integrantes del círculo, que
se unieron a grupos de teatro independiente en las décadas siguientes.
Establecer lazos directos entre las producciones de los cuadros filodramáticos
anarquistas y los modernos teatros comunitarios sería un error, sin justificación
histórica. Pero sí podemos abrir puentes y considerar elementos comunes entre ambos,
teniendo en cuenta los disímiles marcos que les dieron vida. La creación colectiva, la
5
Libelo sin fecha de edición cedido por Armando Macchio.
179
Carlos Fos
Bibliografía
180
El vínculo entre Romain Rolland y Leónidas Barletta para la
conformación del Teatro del Pueblo1
María Fukelman
Universidad de Buenos Aires / CONICET / IAE
mariafukelman@[Link]
Resumen: El puntapié inicial delo que podemos considerar “antecedentes europeos del teatro
independiente porteño” se dio en Francia a fines del siglo XIX, y se propagó rápidamente dentro del
territorio y hacia países vecinos. Algunos años más tarde, comenzaron en Buenos Aires a darse los
primeros pasos en la materia, llegando, a fines de 1930, al nacimiento del Teatro del Pueblo.
Tomando como marco la teoría que propone el Teatro Comparado, entendemos que la relación
interterritorial entre ambos continentes se dio a partir de un vínculo genético. En esta territorialidad
diacrónica la irradiación que más fácilmente se puede observar —debido a que el primer teatro
independiente porteño se llamó de esa forma— es a través del libro Le théâtre du peuple. Essai
d'esthétique d'un théâtre nouveau [El Teatro del Pueblo. Ensayo de Estética de un Teatro Nuevo] de
Romain Rolland (1903), aunque también existieron otros espacios y figuras que se pueden tomar como
antecedentes del teatro independiente.
En el siguiente trabajo, nos abocaremos al pensamiento de Romain Rolland, y analizaremos las
diferencias y similitudes que surgen de la comparación con las ideas y las acciones que Leónidas Barletta
llevó a cabo en su Teatro del Pueblo.
Abstract: The kickoff of what we consider "European history of the Buenos Aires independent theater"
took place in France in the late nineteenth century, and it spread within the territory and to neighboring
countries, quickly. Some years later, the first steps in the field began to take place in Buenos Aires, at the
end of 1930, with the birth of the Teatro del Pueblo.
Taking as a framework the theory proposed by the comparative theatre, we understand that the inter-
territorial relationship between the two continents is given from a genetic link. In this diachronic
territoriality the irradiation can be more easily seen ―because the first independent theater in Buenos
Aires was called that way― through the book Le théâtre du people. Essai d'esthétique d'unthéâtre
nouveau [The People's Theatre. Aesthetic Essay for a New Theatre] by Romain Rolland, although there
were some other spaces and figures that can be taken as independent theater history, also.
In this paper, we will focus on the thinking of Romain Rolland, and discuss the differences and
similarities that emerge from the comparison with the ideas and actions that Leónidas Barletta held in the
Teatro del Pueblo.
1
Una versión más ampliada del presente trabajo se puede ver en: Fukelman, María (2015). “El vínculo
entre Romain Rolland y Leónidas Barletta para el surgimiento del teatro independiente” en AdVersuS.
Revista de Semiótica, XII (29), diciembre: 134-155.
181
María Fukelman
cabo algunos intentos por conformar un teatro libre, el Teatro del Pueblo fue la primera
tentativa que alcanzó continuidad en el tiempo.
Los motivos de la iniciación del teatro independiente fueron varios. Aunque no
hubo una única razón, la más evidente fue la de constituirse como una reacción frente a
la escena del teatro comercial de la década del ’20, cuyas características no agradaban a
Barletta ni a muchos de sus compañeros del grupo Boedo, con los que había compartido
la redacción de Claridad. Tribuna del pensamiento izquierdista. Ese contexto teatral
estaba mayormente ocupado por obras del denominado género chico (revistas, sainetes),
producidas por empresarios que tenían como prioridad ganar dinero y que solían relegar
la calidad estética. Por otro lado, los artistas e intelectuales que conformaron el teatro
independiente estaban al tanto de las novedades de la vanguardia artística que sucedía
en Europa. Ese también fue un motor para transformar el teatro de Buenos Aires.
En la Argentina, distintos investigadores reconocidos (Luis Ordaz, 1957 [1946];
José Marial, 1955; Osvaldo Pellettieri, 1990, 1997, 2006; Jorge Dubatti, 2012, entre
otros) caracterizaron la categoría teórica de teatro independiente. Para nuestro trabajo,
optamos por la definición de Jorge Dubatti, quien sostiene que el teatro independiente
diseñó “tres grandes enemigos: el actor cabeza de compañía, el empresario comercial, el
Estado” (2012: 82), y lo describe como “una nueva modalidad de hacer y conceptualizar
el teatro, que implicó cambios en materia de poéticas, formas de organización grupal,
vínculos de gestión con el público, militancia artística y política y teorías estéticas
propias” (2012: 81). Algunos de estos cambios tuvieron que ver con la pretensión de
horizontalidad entre los integrantes de cada grupo, el deseo de realizar un “buen” teatro,
la elección de un repertorio compuesto tanto por clásicos dramaturgos universales como
por nuevos autores argentinos, y la filiación política izquierdista, entre otros. Sin
embargo, no todos los grupos que integraron el movimiento de teatro independiente,
llevaron a cabo las mismas decisiones. Elegimos seguir la caracterización de Jorge
Dubatti tanto por su sintética sistematización de la práctica como por su flexibilidad, ya
que entendemos que el teatro independiente no fue homogéneo ni en sus comienzos ni a
lo largo de los años. Por el contrario, creemos que el movimiento de teatro
independiente se mostró, desde sus inicios, como un enraizado complejo y rico en su
diversidad.
182
El vínculo entre Romain Rolland y Leónidas Barletta para la conformación del Teatro del Pueblo
El nacimiento del Teatro del Pueblo representó toda una novedad para el campo
teatral en Buenos Aires. Sin embargo, no fue la primera tentativa que surgió en la
ciudad para la constitución de un teatro independiente, término que se venía utilizando
en las páginas de Claridad desde, al menos, 1927. En marzo de ese año se puede
observar en la revista el deseo de conformar un teatro independiente, separado de la
escena comercial:
Ahora preguntamos: ¿por qué aquí no se hace un ensayo semejante? ¿Por qué no se
funda un teatro independiente de los demás teatros? ¿No hay aquí un núcleo de
autores, pintores, actores, artistas de verdad, que se junten inspirados por el mismo
deseo y lleven a cabo la iniciativa? ¿No hay un núcleo desinteresado o por lo
menos que posponga sus intereses inmediatos a los intereses artísticos? (Anónimo,
1927: s/n)
En 1903, Romain Rolland publicó en París su libro Teatro del Pueblo, cuya
segunda edición, también francesa data de 1913. Pero recién en 1927, se tradujo a
183
María Fukelman
Son varios los grupos y figuras que, a priori, podríamos considerar que, de
alguna u otra manera, sirvieron de influencias para el teatro independiente porteño.
Entre ellos está, indiscutidamente, Romain Rolland, quien publicó, en 1903, su libro El
Teatro del Pueblo. Ensayo de Estética de un Teatro Nuevo. El texto tuvo una segunda
edición en 1913, y se tradujo al castellano en 1927, tres años antes de la fundación del
Teatro del Pueblo. El hecho de que su teatro se llame igual que el libro, da la pauta de
que Barletta había leído el material y suscribía a él. Sin embargo, la teoría propuesta por
Rolland no fue tomada de manera lineal por Barletta. En este sentido, entendemos que
Barletta se sirvió de distintas vertientes para sentar las bases del teatro independiente en
Buenos Aires, práctica que trajo aparejadas sus propias particularidades. El propósito de
este trabajo será, entonces, observar puntos de contacto y diferencias entre la teoría
propuesta por el francés en su libro, y la teoría y la práctica llevadas a cabo por su par
argentino en la dirección de su teatro.
Las consideraciones de Romain Rolland y Leónidas Barletta sobre el teatro que los
rodeaba
2
Tomamos como un error involuntario y producto de la oralidad (el texto que enmarca estas líneas
corresponde a una conferencia) el hecho de que Ordaz incluya a Erwin Piscator, alemán, dentro de los
teatristas franceses.
184
El vínculo entre Romain Rolland y Leónidas Barletta para la conformación del Teatro del Pueblo
1902; Enrique Dargel, 1903; Mauricio Kahn, 1902) tal como cita el propio Rolland en
su libro (1953: 145-147).
El contexto en el que surge el teatro popular es, para Rolland, “arte del pasado”,
semejante al material de un museo:
(…) el arte del pasado está muerto en sus tres cuartas partes. Y esto no es una
particularidad de nuestro arte francés (…) No sé si la sociedad que se eleva creará
su arte. Pero sé que si no existe este arte, no hay más arte viviente, no hay más que
un museo, una de esas necrópolis donde duermen las momias embalsamadas del
pasado (1953: 17).
185
María Fukelman
1953: 91). Así, Rolland sostuvo que el Teatro del Pueblo no era “un juego de
aficionados” (1953: 13). En este punto, encontramos otra coincidencia entre el
pensamiento del autor francés y el de su colega argentino. Leónidas Barletta siempre
repudió que calificaran de “aficionados” a los integrantes del teatro independiente,
aunque este término no fuera pertinente para ellos, sino para quienes elegían no ser
profesionales y tomaban la actuación como un pasatiempo, como era el caso de quienes
se desempeñaban en los cuadros filodramáticos. En la revista Metrópolis se expresó:
“Los cagatintas a sueldo llaman aficionados a los componentes del Teatro del Pueblo.
Estos infelices no han tenido nunca nada, cuando lo tienen se sienten fastidiados”
(Anónimo, 1931: s/n). Además, sobre esta categoría, Barletta opinaba: “Aficionados son
los que llevados de su entusiasmo montan una o dos obras por año, para un público muy
entusiasta compuesto en su mayoría de parientes y amigos” (Larra, 1978: 95).
186
El vínculo entre Romain Rolland y Leónidas Barletta para la conformación del Teatro del Pueblo
entretenimiento para los trabajadores: “La primera condición de un teatro popular es ser
un sedante alivio”, que sirva para brindar “reposo físico y moral al trabajador” (1953:
82). Así, Romain Rolland afirma que es importante que el público no se aburra en el
teatro. De esta forma, podría interpretarse que uno de los deberes del teatro popular
sería comportarse como un entretenimiento, elemento que Barletta tomaba como
secundario. Empero, tampoco puede considerarse que el autor francés haya propuesto
un entretenimiento vacuo para el teatro popular, ya que, como veremos más adelante, su
propósito fue mantener el equilibrio. Rolland, a su vez, también advirtió que los poetas
debían tratar de que sus obras irradien alegría: “Es ser un poco despiadado pretender
que, después de su vida triste, se le divierta todavía con el espectáculo de lo triste”. En
esta misma línea está la segunda condición propuesta por el teórico francés: “El teatro
debe ser una fuente de energía” (1953: 83), entendiendo que el teatro tenía que llevar al
público a la acción, y no al estancamiento.
La tercera condición que promulgó fue: “El teatro debe ser una luz para la
inteligencia. (…) El pensamiento del obrero se halla ordinariamente en reposo mientras
su cuerpo trabaja: es útil que lo ejercite” (Rolland, 1953: 83). En resumen, los tres
requisitos que, para Rolland, debía cumplir un teatro que quisiera ser popular eran la
alegría, la fuerza y la inteligencia. Estos tenían que ser cumplimentados en su justa
medida, ya que presentados en demasía, podían ser contraproducentes:
El teatro popular deberá evitar dos excesos opuestos, que le son inherentes: la
pedagogía moral, que de la obra viva extrae frías lecciones, lo que es a la vez
antiestético y torpe (…), y el diletantismo indiferente que a toda costa quiere
imponerse y divertir al pueblo (…) Ni buscar la moral ni buscar el placer. Sí, la
salud.” (Rolland, 1953: 84).
187
María Fukelman
Variedad de repertorios
188
El vínculo entre Romain Rolland y Leónidas Barletta para la conformación del Teatro del Pueblo
¿No se ha dicho insistentemente que ese era teatro de museo, para círculos
especializados, para entendidos, para minorías? Otros pretendían que los clásicos
se representasen adaptados, extrayendo de ellos lo que permitiera el lucimiento del
intérprete, como si el teatro fuese una cuestión de habilidad acrobática. Pero estos
críticos superficiales, que nos aconsejábamos que hiciésemos la representación
como ellos la habían visto hacer a tal o cual astro en tal o cual época pasada, eran
hombres de pensamiento rutinario, a los que se les obligaba a improvisar en un día
o dos un juicio que las más de las veces no se puede concretar ni en una quincena
(Marial, 1955: 77).
Estos teatros formarían asociaciones entre sí en las que todo sería puesto en común:
actores, vestuario y decoraciones, bajo la vigilancia de un comité central y de su
delegado, el director general. El Estado sólo intervendría para ayudar a reunir los
abonos, controlarlos a fin de que se cumplan los principios enunciados por los
fundadores del teatro. No se le solicitaría subvención, ni garantía alguna. Los
Teatros del Pueblo serían independientes, bajo la égida del Estado (1953: 81).
Palabras finales
189
María Fukelman
elementos de Rolland para realizar su tarea, transpolando algunas ideas sin variaciones
y otras con modificaciones. No obstante, otros lineamientos de Barletta fueron
completamente distintos.
Gracias a los aportes de Romain Rolland –y a los de muchos otros pensadores y
hacedores de teatro de Europa y de Argentina–, Barletta se nutrió de material para dar el
puntapié inicial para el gran movimiento que fue el teatro independiente en sus primeros
años. A su vez, los elementos que fue tomando, más otros nuevos, se entremezclaron
para conformar una práctica con características propias, que resultó novedosa en Buenos
Aires, y que luego se fue expandiendo dentro de la ciudad, por las distintas provincias
del país y por algunas zonas de Latinoamérica.
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190
Dramaturgia argentina en el exilio. Poética y cartografía
Andrés Gallina
Universidad de Buenos Aires / CONICET
[Link]@[Link]
Resumen: La década (1973-1983) que atraviesa el terrorismo y la criminalización del estado han
generado un impacto radical en el campo teatral argentino, estableciendo una profunda desarticulación e
impulsando, a partir de las diversas experiencias de exilio, una serie de elementos que producen nuevos
significados, valores, prácticas y tipos de relaciones (Williams, 1980). Retomando la observación de
Jorge Dubatti (2008) relacionada con el impacto de los artistas exiliados en el tejido de una nueva
cartografía teatral, entendemos que el exilio necesariamente habilita nuevas prácticas estéticas. Se
establece así aquello que Jacques Rancière (2014) denomina un “nuevo reparto de lo sensible”, es decir,
una redistribución y reconfiguración de espacios, de tiempos y de formas de actividad teatrales. El
sistema de relaciones inéditas que se abre entre Buenos Aires y el teatro del mundo (Latinoamérica,
Europa, Estados Unidos) se tensa a partir de intercambios, tránsitos y mediaciones, generadas por las
nuevas conexiones estéticas. La producción de los dramaturgos argentinos en el exilio obliga a pensar una
historia del teatro que difícilmente puede ser contada en clave nacional-estatal.
Abstract: The decade (1973-1983) that goes through state terrorism and State’s criminalization has
produced a radical impact in the Argentine theatrical field, establishing a deep disruption and promoting,
because of the diverse experiences of exile, a series of elements that create new meanings, values,
practices and types of relationships (Williams, 1980). The unknown system of relationships that has been
set between Buenos Aires and the theatre of the world (Latin America, Europe, and The United States) is
strained from exchanges, displacements and interventions, created by new aesthetic connections. Picking
up Jorge Dubatti's observation (2008), related to the impact of the exiled artists in the fabric of a new
theatrical cartography, we understand that the exile necessarily enables new aesthetic practices. This is
what Jacques Rancière (2014) calls a "new distribution of the sensible", that is, a redistribution and
reconfiguration of spaces, times and forms of theatrical activity. The production of Argentine playwrights
in exile forces us to think of a history of theatre that can hardly be told in a national-state code.
191
Andrés Gallina
tienen parte en este reparto” (2014: 19). Para Rancière, en consecuencia, aquello que se
encuentra en juego en el reparto de lo sensible son las relaciones entre modos de hacer y
modos de decir que dibujan de este modo comunidades aleatorias que contribuyen a la
formación de colectivos de enunciación y que ponen en cuestión la distribución de los
roles, de los territorios y de los lenguajes (2014: 63). La circulación de estos artistas en
nuevos territorios produce una serie de líneas de fractura, de desincorporación que
desborda la institución teatral geográficamente delimitada y pervierte sus circuitos de
producción. El teatro argentino en el exilio es el de una comunidad que vuelve a poner
en cuestión la distribución de papeles, territorios y lenguajes; arte y producción, de
acuerdo con el posicionamiento teórico de Rancière provienen de un mismo principio de
repartición de lo sensible (2014:71). La radicalidad de la experiencia exílica ya no
permitiría pensar en un mundo teatral/sensible común, en un hábitat compartido y en un
sistema o institución que pueda responder a la noción de teatro argentino desde un
enfoque meramente geográfico-territorial que dé cuenta de diversos grupos de personas
que hacen teatro y, en consecuencia, ocupen un espacio y una lengua común.
Una pregunta posible que se instala es si, como afirma Dubatti (2008), la
producción de los dramaturgos argentinos en el exilio establece una ampliación de la
noción del teatro argentino, más allá de las fronteras geopolíticas (entendiendo que los
mapas teatrales, no equivalen desde el comparatismo teatral a los mapas geográficos), o
si, más bien, las experiencias teatrales de exilio barren con las asignaciones nacionales,
en tanto productos culturales híbridos que no se dejan asir desde dicha perspectiva. Nos
preguntamos, junto con Silvina Jensen (2015:2), ¿en qué medida el exilio en tanto
objeto poliédrico, enraizado pero a la vez móvil, y la memoria exiliar con su
condición descentrada, fragmentaria y dinámica pueden ser fácilmente contadas
desde o dentro de una Historia en clave Nacional-Estatal?
Desde una perspectiva comparada, el exilio teatral abre problemas teóricos de
diverso orden, que obligan a desactivar la clave nacional, o al menos, a cuestionar los
presuntos aspectos constitutivos que consolidarían una noción de teatro nacional. Nos
preguntamos si es teatro argentino aquel que hace un artista afuera de sus fronteras geo-
políticas, cuando necesariamente se ponen en crisis el uso estable de una lengua, los
circuitos por donde circulan los objetos, los marcos de recepción, las pertenencias y
asignaciones culturales propias de una tradición. En este sentido, la supraterritorialidad
(Dubatti, 2008: 18) permite entender la condición de aquellos fenómenos que no pueden
ser pensados en términos territoriales, dado que exceden o trascienden esta
192
Dramaturgia argentina en el exilio. Poética y cartografía
Al menos desde la segunda mitad del siglo XX, los exilios permiten pensar
en un espacio público supranacional y en la constitución de solidaridades
colectivas, redes intelectuales internacionales, protección universal de derechos y
culturas políticas y estéticas supranacionales (Jensen, 2015). Si bien existe cierto
consenso desde las Ciencias Sociales en pensar que hubo tantas visiones del exilio como
sujetos exiliados (Rojas Mira, 2013; Franco, 2008), la famosa paradoja del exilio
encierra en una misma dinámica dos tendencias hegemónicas: el exilio como pérdida,
detención, castigo, fractura; y el exilio productivo, entendido como salvación,
193
Andrés Gallina
194
Dramaturgia argentina en el exilio. Poética y cartografía
Me parece interesante ver qué se escribió fuera del país, lo que se representó. Hay
ejemplos curiosísimos de elencos argentinos, chilenos y uruguayos que se
reconstituyen en el exterior. El caso de El Galpón me parece una experiencia
singularísima, más allá de todo juicio estético. Los cuatro de Chile se
reconstituyeron en Venezuela. Entonces me pregunto una cosa: suponiendo que
exista una cultura chilena o argentina, por ejemplo: ¿qué clase de producto es aquel
que se hace fuera del ámbito primario y nutricio? Hubo muchas declaraciones en
las que se decía que uno pierde sus raíces; y yo me manejaría con más cuidado,
porque en más de un caso la distancia forzada o violenta, paradójicamente,
permitió tomar una mayor distancia artística y surgieron campos de producción
más interesantes (Pianca, 1990: 86).
195
Andrés Gallina
Queremos construir un puente entre la técnica teatral que poseemos (y que podría
definirse como occidental) y las fuentes culturales andinas que se expresan a través
de la propia música, fiestas y rituales. El contacto, el encuentro y el diálogo son
imprescindibles para nuestro encuentro cultural (…) La mezcla de razas, culturas,
usos, las migraciones siempre crearon nuevas formas expresivas y musicales. Si
bien se perdieron cosas antiguas, aquello que surgió del encuentro y de la mezcla
fue la forma con la que el hombre de hoy se expresa: hijo de su condición y
experiencias, con la memoria abierta a lo que fue y la mente proyectada hacia
adelante (Brie, 2013: 200).
En este caso específico, nos preguntamos si el teatro de Brie puede alcanzar una
asignación nacional, o si más bien su nomadismo dispone ya no de un tono de voz y de
un idioma –lo que Bourriaud (2009: 36) llama el ángulo muerto de la teoría poscolonial-
sino la posibilidad de no pensar unívocamente la asignación a sus raíces locales, étnicas,
culturales. Para pensar el arte contemporáneo, el curador y teórico francés Nicolas
Bourriaud establece el concepto estético de radicante:
196
Dramaturgia argentina en el exilio. Poética y cartografía
Bibliografía
197
La escena porteña actual.
El acontecer teatral en Valparaíso entre 2010-2015
Resumen: La presente ponencia se plantea como una revisión empírico-bibliográfica sobre las
Compañías de Teatro en Valparaíso entre los años 2010 y 2015. Dentro de los colectivos que se enmarcan
dentro de este período, destacan: Compañía de Teatro La Peste, La Turba Teatro, Compañía Los 4
Notables, Teatro Virgen, por sólo mencionar las más representativas de la Región. La falta de
investigaciones acuciosas sobre los teatros regionales ha sido una necesidad que ha sido constatada por
múltiples investigadores nacionales, como María de la Luz Hurtado o Juan Andrés Piña, quienes se
percatan del vacío existente a nivel nacional, en la constitución de un correlato geográfico de la escena
chilena. Todos ellos concuerdan en que, en las últimas dos décadas, en la diversidad de las “nuevas
expresiones personales de la escena” se establecen algunos rasgos comunes a nivel nacional. La presente
ponencia explora estas características, que llegan a la escena porteña con un evidente desfase de la
realidad en la capital. Muchas de estas reflexiones son abordadas por las Compañías de teatro que se
encuentran activas en la Región en los últimos cinco años, que buscan el posicionamiento de un lenguaje
propio y honesto, basado en sus propias preocupaciones generacionales como colectivos.
Abstract: This paper presents a practical-bibliographical review of the work done by a group of theatre
companies in Valparaíso, Chile, between the years 2010 and 2015. Among the groups that are part of this
period; it’s important to highlight the work of Compañía de Teatro La Peste, La Turba Teatro, Compañía
Los 4 Notables, Teatro Virgen, just to mention the most representative of the Region. The lack of
thorough investigation about regional theater has been confirmed by many national investigators, such as
María de la Luz Hurtado or Juan Andrés Piña, who have noticed the national void on the constitution of a
geographical history of the Chilean scene. All of them agree that in the last two decades the diversity of
“new personal expressions of the scene” has presented common features on a national level. The present
paper explores the characteristics that come to the “escena porteña” (the harbor scene, referring to
Valparaíso theater) in an evident delay when it compared to the reality of the capital city, Santiago. Many
of these reflections are addressed by the theater companies that have been active in the region in the last
five years; who seek the positioning of a proper and honest language, based on their own generational
concerns as collectives.
En la Región de Valparaíso existe –a partir del año 2003– una nueva escena
artística y cultural de carácter emergente, que ha potenciado sistemáticamente el
quehacer teatral de la zona. Esta situación se debe –en primera instancia– a la
consolidación de algunas compañías de teatro que desarrollaron sus propuestas artísticas
prolongadamente en el tiempo, como hicieron agrupaciones tales como las compañías:
Ateva, El Cité, La Matriz, El Baúl, y la Peste, entre las de mayor renombre. Pero
además, este incremento sostenido de la actividad artística, ocurre –en segundo
198
Cristián González Rivera
199
La escena porteña actual. El acontecer teatral en Valparaíso entre 2010-2015
tomando como modelo centralista el acontecer teatral capitalino; situación que generaba
–por una parte– una mayor oferta a la hora de satisfacer los requerimientos de un
público que ansiaba un despertar cultural local; y –por otra parte– creaba vacíos durante
gran parte del año, dejando los escasos espacios culturales disponibles a compañías de
Santiago con una mayor y supuestamente comprobada trayectoria.
Valparaíso crecía sustancialmente, no sólo como ciudadela universitaria que de
marzo a diciembre entregaba una población flotante de estudiantes que aumentaba el
desarrollo de la ciudad, sino también el aumento de la frecuencia de turistas que
aportaba en aspectos económicos. Según datos publicados por SERNATUR en su “Plan
de desarrollo Turístico de la región de Valparaíso”1, lo que más motiva a los turistas
que visitan la región –en materias de cultura y patrimonio– es la búsqueda de las
siguientes actividades: [1] Patrimonio de la Humanidad en Valparaíso e Isla de Pascua;
[2] Museos y centros culturales; [3] Monumentos nacionales; [4] Vestigios
arqueológicos; [5] Festivales artísticos y Eventos Culturales; [6] Fiestas religiosas y
costumbristas. La puesta en valor las actividades artísticas y escénicas que desarrollaron
elencos y agrupaciones de Valparaíso bajo el alero de las instituciones antes
mencionadas, permitiría, consecuentemente, identificar la importancia que representaba
el sector artístico para la cultura local y por resultado para la Región.
Pese a lo anteriormente mencionado, no sería hasta fines del año 2007 que
comenzarían a aparecer tímidamente nuevas compañías y elencos artísticos
provenientes de Escuelas y Universidades de la Región; cuando los primeros egresados
de estas últimas se vieran enfrentados al mundo laboral que se les ofrecía con una
escasa oferta programática cultural y con la inminente urgencia artística de conformar
colectivo y compañía frente a la escasez de políticas estatales de apoyo frente a ello.
Emerge así un mayor número de agrupaciones y elencos estables que propiciarían –
desde la producción independiente y la resistencia frente a la falta inicial de
insfrastructuras– un incremento en la producción teatral de la Región de Valparaíso.
Desde entonces, se comenzaría a producir sistemáticamente un notorio
incremento del acontecer teatral y del ascendente número de profesionales en Artes
Escénicas que ya trabajaba en algunas de las áreas del sector teatral de manera continua.
Aunque, por desgracia la escena local –que crecía de manera sustancial– seguía carente
1
SERNATUR Plan para el desarrollo Turístico de Valparaíso, Diagnóstico general de Turismo en la
Región de Valparaíso e indicadores de consumo en materias de Cultura y Patrimonio. Disponible en
[Link] plugins/download-monitor/[Link]?id=Plan-de-Turismo-de-
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200
Cristián González Rivera
2
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2014). Mapeo de Industrias Creativas en Valparaíso.
Caracterización y dimensionamiento. Chile: Publicaciones Cultura. Disponible en:
[Link] Acceso: 27 de
febrero de 2017.
201
La escena porteña actual. El acontecer teatral en Valparaíso entre 2010-2015
visión panorámica de Luis Pradenas sobre las últimas dos décadas, propuesta en una
diversidad de las “nuevas expresiones personales de la escena” y establecidas como una
serie de puntos que identifiquen los nuevos lenguajes: 1) búsqueda de un lenguaje
escénico abierto a todas las disciplinas del espectáculo; 2) reformulación del texto
dramático reivindicando la autonomía del lenguaje escénico; 3) utilización de textos no
concebidos desde sus inicios para la representación teatral; 4) exaltación del onirismo y
la relativización del espacio temporal de la narración dramática; 5) puesta en valor de la
“vivencia” personal del sujeto en escena; y 6) exploración hermenéutica de la memoria
colectiva e individual, adormecida por el discurso oficialista del Estado (Pradenas,
2006: 517).
Algunas de las compañías representativas en este nuevo período, que se ajustan a
la propuesta de Pradenas, son agrupaciones jóvenes que nacieron bajo el alero de
escuelas de formación no tradicional como Teatro el Baúl (1994) y Teatro La Peste
(2001), esta segunda mantiene –a la fecha– una nutrida agenda en cuanto a creación y
difusión de sus obras. Aunque, no son parte de la presente ponencia todas las compañías
y directores que han desarrollado un notorio desarrollo de sus temáticas y propuestas
artísticas por el limitado espacio de exposición, pero haré un breve resumen de las más
reconocidas y las que durante el periodo 2010-2015 han mantenido una constancia en
sus temáticas.
La Peste (2001)
La compañía Teatro la Peste nace en el año 2001 con la puesta en escena del
montaje El pueblo de las siete viudas, dirigido en ese entonces por Ana Sagredo y
escrita por el colectivo de la compañía conformado por ese entonces por Sagredo,
además de Katherine López, Daniela Misle y Danilo Llanos. La escritura del texto se
desarrolló en un taller de dramaturgia dirigido por Juan Radrigán, en el Teatro-Escuela
La Matriz; manteniendo una constante búsqueda de lenguaje y puesta en escena en
diálogo con el acontecer regional. Dentro de sus primeros años de trayectoria, algunas
de sus obras más representativas son: El pueblo de las siete viudas (2001), Desarmados
(2003), Noto que exhalas (2003), Yo estaba en casa y esperaba que viniera la lluvia
(2005), Ser madre (2008), Antígona (2008), Secreto de camarín (2009), y La playa
(2009). Posteriormente, sus siguientes montajes, establecerían en un nuevo periodo, con
mayor número de integrantes, con más madurez en las temáticas y con propuestas
escénicas más experimentales, como: Todo es cancha (2010), I love Valpo (2011), El
202
Cristián González Rivera
Pueblo del mal amor de Juan Radrigán (2013), Mediagua (2013), Proyecto vitrinas:
episodios de cuerpos en el caos (2014).
En palabras de su director Danilo Llanos (2014):
todos sus trabajos han tenido como finalidad instalar una mirada crítica y
contestataria frente a los hechos de la contemporaneidad y que se desprenden de la
contingencia nacional más pura y dura […] Teatro la Peste es una compañía que
promueve el acto reflexivo desde la instalación de dispositivos escénicos y
discursivos que tomen distancia y generen un cuestionamiento a los vicios
engendrados por un modelo nefasto y bárbaro.
Una de sus últimas obras, Mediagua, escrita y dirigida por Llanos, muestra el
gran crecimiento y una inmensa solidez escénica que ha conquistado la Compañía, en la
identificación de distintas capas de construcción y en la utilización de un lenguaje más
acabado en relación al territorio en que fue desarrollado. La obra circula en un
dispositivo escénico de 3x6 metros que replica fehacientemente una “emergencia” o
“solución habitacional” que va desarticulándose en medida que sus personajes –una
madre y sus tres hijos– esperan una solución definitiva a raíz de la pérdida de su
vivienda en el terremoto del 27 de febrero de 2010. Llanos logra en esta obra, lo
propuesto por Pradenas, una puesta en valor de la “vivencia” personal del sujeto en
escena, otorgando no sólo un espacio que dialoga con el actor y al mismo tiempo con el
público, sino también indagando en el cuerpo del actor en la escena, resultado de habitar
el dispositivos, las dificultades del desplazamiento, la temperatura, la privacidad, entre
otros.
La Turba (2007)
203
La escena porteña actual. El acontecer teatral en Valparaíso entre 2010-2015
en la actualidad, Felipe Díaz Galarce es quien conduce los montajes, entregando no sólo
su visión como director creativo, sino además como diseñador, actor y dramaturgo.
Sus montajes desde su conformación son: La táctica del Avestruz (2007),
Caravana carnavalesca hacia la muerte (2008), Maniquíes: Profilácticos y caramelos
(2009), Papá Noel, Mamá tampoco (2010), Dubois, Santo/Asesino (2011), Rodeo’s
(2011), La táctica del Avestruz parte II: El color secreto (2011), La burrada, pieza para
un día de invierno (2012). Es, en esta última pieza –escrita por Javier Ramírez Muñoz y
dirigida por Felipe Díaz Galarce– en donde se pueden encontrar los componentes
estéticos que cruzan casi la totalidad de sus proyecciones, como el uso de lenguajes
escénicos de interés, cruzados por el teatro postdramático y la performance. El texto
reflexiona acerca de los modos de sobrevivencia de los sectores marginados de la
sociedad y la influencia de distintos elementos socio-comunicacionales en el devenir de
una familia; siendo un burro el encargado de mostrar la cotidianidad de la misma, en un
crudo invierno, en el que la lucha por la sobrevivencia abre paso al sinsentido.
204
Cristián González Rivera
espera, resiste, se desborda y proyecta toda su rabia y dolor. Por medio del teléfono
enfrenta sus miedos y frustraciones, circulando entre conversaciones con su mujer,
hermano, un policía, además de sus crímenes y culpas no expiadas, poniendo en
evidencia no sólo la lucha incesante por lograr el bienestar, sino también rasgos
inevitables de la condición humana.
3
Fernando Mena Rojas, Actor, Dramaturgo, Director Teatral y Cantautor de la V Región, ha obtenido
distintas distinciones como: 2° lugar y premio del público en “Santiago en 100 palabras 2011”, Selección
de textos para “Puerto Dramaturgia 2011 - 2012”, “Selección concurso dramaturgia del exilio 2014” entre
otras.
205
La escena porteña actual. El acontecer teatral en Valparaíso entre 2010-2015
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207
La locura en Hamlet como conflicto comunicacional.
Oralidad y escritura como tecnologías de la palabra y su incidencia en
la reestructuración de la conciencia del mundo isabelino
Lucas Lagré
Universidad Nacional de las Artes / Universidad de Buenos Aires / CONICET
lucas_lagre@[Link]
Resumen: La Europa de comienzos del siglo XVII se caracterizó por ser un espacio donde se produjeron
grandes transformaciones, tanto culturales como tecnológicas. Si bien los estudios históricos han
dedicado vastos volúmenes a describir detalladamente este proceso, son pocos los casos en los que la
escritura y la imprenta, entendidas como tecnologías de la palabra, son consideradas como factores claves
en el desarrollo de esta nueva etapa de la humanidad. En ese sentido, en este trabajo nos proponemos
indagar sobre las huellas que este proceso de transformación pudo dejar en los textos dramáticos. En
particular, trabajaremos con la traducción al español de Hamlet de William Shakespeare e intentaremos
descubrir de qué manera aparecen representados el universo de la oralidad y el de la escritura y si la
relación entre ambos es de convivencia pacífica o de beligerante tensión. Específicamente, mostraremos
cómo Hamlet se ubica como exponente del mundo letrado en contraste con el resto de los personajes. De
esta manera, proponemos sumar un nuevo punto de vista a la tan analizada locura de Hamlet y
reinterpretarla en términos de un conflicto esencialmente comunicacional producto de la adscripción de
los interlocutores a dos modos de expresión distintos: el de la oralidad y el de la escritura.
Abstract: The Europe of the early seventeenth century was characterized by being a space where great
transformations occurred, both cultural and technological. Although historical studies have devoted vast
volumes to describing this process in detail, there are few cases in which writing and printing, understood
as word technologies, are considered as key factors in the development of this new stage of humanity. In
this sense, in this work we propose to investigate the traces that this process of transformation could leave
in the dramatic texts. Especially, we will be working with the Spanish translation of William
Shakespeare's Hamlet. We will try to discover how the universe of orality and writing are represented and
whether the relationship between them is one of peaceful coexistence or belligerent tension. Specifically,
we will show how Hamlet stands as an exponent of the literate world in contrast to the rest of the
characters. In this way, we mean to add a new point of view to Hamlet's much-discussed “madness” and
reinterpret it in terms of an essentially communicational conflict as a result of the affiliation of the
interlocutors to two different modes of expression: that of orality and that of writing.
Introducción
La Europa de la segunda mitad del siglo XVI y comienzos del siglo XVII se
caracterizó por ser un espacio donde se produjeron grandes transformaciones, tanto
económicas, culturales como tecnológicas. En particular, el descubrimiento de América
y la revolución científica que generaron las nuevas ideas de Copérnico sobre la
organización del sistema solar habían producido profundos cambios en la cosmovisión
de la época y en la manera en que el hombre se pensaba a sí mismo y su relación con el
208
Lucas Lagré
mundo. El oscurantismo de la Edad Media fue desapareciendo lentamente para dar paso
a la llegada de la Modernidad y, en este proceso, el Renacimiento en tanto movimiento
estético tuvo una incidencia fundamental no sólo como testigo y expresión de estas
transformaciones, sino también como herramienta política que permitió dar legitimidad
a la nueva estructura político-social en gestación.
Si bien los estudios históricos han dedicado vastos volúmenes a describir
detalladamente este proceso, son pocos los casos en los que la escritura y la imprenta,
entendidas como tecnologías de la palabra son consideradas como factores claves en el
desarrollo de esta nueva etapa de la historia de la humanidad. Respecto a la primera,
está claro que su invención en tanto sistema de representación se remonta miles de años
atrás. Sin embargo, es recién en la Modernidad, y de la mano de la consolidación de la
imprenta, que se convirtió en una herramienta conocimiento y expresión utilizada por
buena parte de la población europea escolarizada. En cuanto a la segunda, suele
considerarse erróneamente como un mero instrumento que acompañó los profundos
cambios de la época. Sin embargo, como bien señala Eisenstein:
Por supuesto que Inglaterra no quedó fuera de este proceso. Si bien es cierto que
por cuestiones geográficas el Renacimiento se desarrolló allí de forma tardía y con
características específicas (incluso la historia del arte adoptó la etiqueta particular de
Teatro isabelino para referirse a las expresiones dramáticas de la época), en términos
generales los efectos de la escritura y de la imprenta fueron similares respecto a otras
regiones del viejo continente. De cualquier manera, lo que nos interesa señalar aquí es
que las postrimerías del siglo XVI en Inglaterra se corresponden con un momento de
gestación de este nuevo paradigma, una etapa en la que aún persisten resabios de la
tradición medieval precedente pero, sin embargo, éstos conviven en constante colisión
con las innovaciones que surgen como efecto del uso de las nuevas tecnologías. Como
bien señala Ong, estos elementos característicos del universo oral pueden rastrearse
incluso en el plano textual: “El estilo del inglés utilizado en el período de los Tudor e
incluso más tarde, conservaba muchas características del lenguaje oral en el uso de
209
La locura en Hamlet como conflicto comunicacional. Oralidad y escritura como tecnologías de la
palabra y su incidencia en la reestructuración de la conciencia del mundo isabelino
1
Utilizaremos la edición de Moretón de 1973. Todas las citas serán extraídas de esta versión y se indicará
a continuación y entre paréntesis el número de página. Por otro lado, como elegimos analizar el texto en
su versión en español y entendemos que toda traducción constituye en sí misma una operación de
reescritura (López, 2013), en ningún caso nuestras afirmaciones sobre la manera en que los personajes
quedan configurados respecto al par oralidad/escritura podrán hacerse extensivas a la pieza original.
2
Al respecto es importante hacer la siguiente aclaración: como nuestro corpus de trabajo está compuesto
por un texto dramático, la materialidad lingüística por definición estará asociada a la oralidad (i.e. nos
enfrentamos a enunciados que por escrito evocan una situación de enunciación eminentemente oral). En
ese sentido, cuando nos referimos a identificar las huellas de la escritura pondremos especial atención en
los rasgos típicos de la estructura de la conciencia de aquellos sujetos atravesados por esa tecnología de la
palabra que se plasman en la materialidad discursiva.
210
Lucas Lagré
Por último, nos parece fundamental señalar cuál será el marco teórico de nuestro
trabajo. Para intentar probar nuestra hipótesis utilizaremos como punto de partida la
propuesta de Walter Ong desarrollada en su texto Oralidad y escritura. Tecnologías de
la palabra (1982). El motivo de esta elección se encuentra motivado por el hecho de
que Ong descubre (y describe) un vínculo causal directo entre pensamiento y expresión
que depende de la tecnología de la palabra utilizada. De esta manera, un estudio de la
materialidad lingüística de los textos dramáticos elegidos nos permitirá reponer cuál es
la cosmovisión de los personajes y, en última instancia, qué posición adoptan respecto
al par oralidad/escritura.
Ahora bien, para poder cumplir nuestro objetivo será fundamental desarrollar en
primer término cuáles son las características principales del pensamiento y la expresión
en las culturas orales y en aquellas mediatizadas por la escritura y la imprenta.
Siguiendo a Ong, en el caso de una cultura oral “(…) la restricción de las
palabras al sonido determina no sólo los modos de expresión sino también los procesos
de pensamiento” (Ong, 1982:40). En efecto, la preeminencia del carácter acústico del
lenguaje y el hecho de que la memoria y la comunicación del saber a las generaciones
venideras constituyan el fundamento de todo conocimiento fueron los dos factores
principales que determinaron la expresión de una cultura oral. En ella la redundancia, la
tendencia acumulativa, el uso de enunciados fuertemente rítmicos y la implementación
de expresiones formularias, proverbios y marcos temáticos comunes constituyen los
modos verbales preferidos como manera de reemplazar la ausencia de un sistema que
permita acumular información.
En la misma línea, al no contar con un soporte en el que el lenguaje logre
liberarse de su contexto de uso inmediato, el sentido de las palabras en una situación de
oralidad tiende a adquirir un valor estrictamente referencial. De esta manera, Ong
justifica que una cultura oral tenga un sistema expresivo orientado a lo homeostático y a
lo situacional antes que a lo abstracto.
En contraste, en una cultura escrita el lenguaje se vuelve independiente del
contexto y el sentido comienza a depender estrictamente del código, de la lengua
misma. La llegada de la imprenta fortalecerá el proceso: la palabra comienza a adquirir
un valor en tanto forma visual y, en consecuencia, la descripción de elementos
complejos en la literatura ganará fuerza en desmedro del predominio de la acción, rasgo
típico de una cultura oral.
211
La locura en Hamlet como conflicto comunicacional. Oralidad y escritura como tecnologías de la
palabra y su incidencia en la reestructuración de la conciencia del mundo isabelino
3
Es importante aclarar que no pretendemos con nuestra lectura reducir la complejidad dramática y
psicológica de la obra a un planteo meramente comunicacional. Sin embargo, nos resulta interesante
proponer esta línea de trabajo para poder descubrir otros sentidos que se generan en el texto vinculados a
la implementación de las tecnologías de la palabra.
212
Lucas Lagré
4
La cursiva es nuestra.
213
La locura en Hamlet como conflicto comunicacional. Oralidad y escritura como tecnologías de la
palabra y su incidencia en la reestructuración de la conciencia del mundo isabelino
Más allá de que en este caso el personaje no esté haciendo referencia al código
lingüístico en sí mismo, sino a la presunta visita de su padre muerto, es llamativo cómo
la mente, en tanto sistema de procesamiento cognitivo (que como hoy bien sabemos
depende en cierto grado de la estructura del lenguaje), aparece ligada a la visión y ya no
solamente al sonido.
5
Nótese como el personaje una vez más alude explícitamente a su formación basada en la lectoescritura.
6
“In my mind´s eyes” en el original.
214
Lucas Lagré
POLONIO: Convengamos en que está loco, y ahora sólo nos queda averiguar la
causa de este efecto, pues todo efecto tiene siempre una causa. Analicemos lo
restante. Fijaos bien: yo tengo una hija -la tengo mientras sea mía -, la cual,
cumpliendo con su deber filial -atención aquí -, me ha entregado esta carta. Oíd
con celo y juzgad: (Lee) “Al ídolo celeste de mi alma, a la superhermosa Ofelia”.
Es una frase deficiente, y la palabra “superhermosa” es una palabra miserable […]
(213)7.
Como vemos, Polonio refuerza la idea de que Hamlet es un sujeto que sufre de
locura a partir de la lectura de una de las cartas que él le escribe a Ofelia. Sin embargo,
como sabemos que el príncipe no posee ninguna enfermedad mental particular, por
defecto podemos asegurar que la afirmación de Polonio se basa en una mala lectura, en
el hecho de que, como antes probamos, Polonio responde a una estructura de conciencia
típica de una cultura verbomotora, y, en consecuencia, no posee las competencias
necesarias para leer bien.
Llamativamente, la propia réplica posee una ruptura de la isotopía estilística (i.e.
un desdoblamiento de la voz enunciadora para señalar algo a propósito de su enunciado
y no mediante él)8 expresaba mediante el segmento “atención aquí”. Desde nuestra
hipótesis, esto funcionaría como una suerte de guiño del propio texto que señalaría al
lector cuál es el verdadero procedimiento que realiza Polonio: la manera que tiene de
arribar a su conclusión a partir de una inferencia producto de una lectura que podría
calificarse como deficiente. En consecuencia, este quiebre en la voz de Polonio en tanto
locutor funcionaría como una fuerte evidencia de lo que señalamos en el párrafo
anterior.
7
La cursiva es nuestra.
8
Para más información sobre formas de incluir en la propia enunciación voces y puntos de vista
atribuibles a otros enunciadores consultar Authier-Revuz (1984).
215
La locura en Hamlet como conflicto comunicacional. Oralidad y escritura como tecnologías de la
palabra y su incidencia en la reestructuración de la conciencia del mundo isabelino
Conclusión
Bibliografía
Fuente
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216
Lucas Lagré
Estudios
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2016.
217
Mito, Música y Teatro. La casa sin sosiego de Griselda Gambaro
Resumen: La casa sin sosiego (1991) de Griselda Gambaro es un libreto para ópera de cámara con
música de Gerardo Gandini. Los espacios intertextuales que operan en esta pieza alcanzan profundos
niveles significativos: a los hipotextos de Ovidio y Virgilio se suman Rainer María Rilke (Sonetos de
Orfeo) y Elsa Morante (La noche dominical). Asimismo, lo musical actúa como un eje vertebrador que
emana del propio mito (Orfeo) y organiza la estructura dramática.
La conjunción música-poesía-drama es recuperada en una obra que nos acerca, íntimamente, a la tragedia
clásica. El mito, en este caso, es resemantizado dentro de un período oscuro de la realidad argentina: la
dictadura de 1976-1983 y su historia de tortura, muerte y desapariciones. Los intertextos, expandidos en
los interludios en un lenguaje simbólico, se concentran alrededor de un motivo unificador: la necesidad de
la memoria ante la muerte injusta.
Abstract: La casa sin sosiego (1991) by Griselda Gambaro is a libretto for a chamber opera with music
composed by Gerardo Gandini. Intertextual spaces operating inside this piece reaches significant deep
levels: to the originated text from Ovid and Virgil are added Rainer María Rilke (Sonnets of Orpheus) and
Elsa Morante (La Sera Domenicale). Furthermore, the musical perform as a back bone emaned from the
own myth (Orpheus) organizing the dramatic structure.
The conjunction music-poetry-drama is recovered in a work that brings us, intimately, to the classical
tragedy. The myth, in this case, re-significate as a dark period of Argentine reality: the dictatorship of
1976-1983 and its history of torture, death and disappearance. The intertexts, expanded in interludes as a
symbolic language, are concentrated around a unifying motive: the need of the memory for the wrongful
death.
218
Alicia Noemí Lorenzo
La casa sin sosiego, libreto para ópera de cámara con música de Gerardo
Gandini,1 consta de una introducción, cinco interludios y seis escenas. Desde el mito de
Orfeo,2 musicalizado por Claudio Monteverdi sobre un poema de Alessandro Striggi,3 la
dramaturga argentina construye una pieza cuyo tema es el descenso al inframundo en
búsqueda de una mujer. A propósito, dice P. Zangaro:
Luego de casi 10 años del fin del terrorismo de Estado en la Argentina y a sólo
dieciocho meses de los indultos presidenciales de Menem, que pretendieron
encubrir los crímenes de la dictadura, Griselda Gambaro eligió decir lo que el
Poder quería callar, ponerle palabras al grito mudo de los muertos (Zangaro, 2011:
14).4
1
La casa sin sosiego de Griselda Gambaro fue estrenada en el Teatro San Martín en 1992. Además de
Gandini, contó con la dirección de Laura Yusem, el vestuario de Graciela Galán y la participación de
bailarines, cantantes y actores.
2
Según el mito, Orfeo es hijo de la musa Calíope y de Apolo (de Eagro, según Píndaro). Ha trascendido
su imagen en la cual canta y tañe la lira, encantando a la naturaleza toda. El desgraciado episodio de
Eurídice lo recluye en la más absoluta soledad y melancolía. Con respecto a su final, se cuenta que las
mujeres enviadas por Dioniso –indignado por la veneración de Orfeo hacia Apolo– lo atacan y
despedazan.
3
La favola d’ Orfeo de Monteverdi fue estrenada en 1607. Además de Ovidio y Virgilio, Alessandro
Striggio empleó otras fuentes menos conocidas y realizó algunas modificaciones en el trágico final del
protagonista.
4
Precisamente, en 1990, el presidente Carlos Menem había indultado a los represores de la dictadura y la
consigna de su gobierno era la “reconciliación”. Adriana Musitano registra los titulares de los diarios más
importantes en el momento del estreno de la obra: “Desmemoria y veredicto poético” (Clarín); “Una casa
entre el mito y el olvido” (La Nación); “Orfeo como metáfora del país” por J. Dubatti (El Cronista);
“Casa de estilos divergentes. Con La casa sin sosiego los desaparecidos ingresan por primera vez en la
ópera argentina” (Página 12). Como se observa, la pieza dramática se proyecta como una reivindicación
de la memoria frente al olvido y al silencio que se quieren imponer desde los más altos niveles
gubernamentales. (Cf. Musitano, 2013: 182-183).
5
“En el teatro argentino –dice J. Dubatti– basta con dibujar una silueta para que ésta invoque, recuerde,
presentifique, llame, estremezca con las resonancias del pasado que regresa en cada espectador de manera
diversa” (Dubatti, 2014).
219
Mito, Música y Teatro. La casa sin sosiego de Griselda Gambaro
¿En qué esfera nos encontramos, entonces? No cabe ninguna duda que es la de la
muerte. También, los terrores de la aniquilación que cruzan el ámbito entero de la
vida, pertenecen con placer pavoroso, al rencor de Dioniso. El monstruoso, cuya
fantasmagórica doblez nos habla de la máscara, vuelve una de sus caras hacia la
noche eterna (Otto, 1997: 85-86).
220
Alicia Noemí Lorenzo
7
El tema de la mirada conecta al mito (Orfeo y Eurídice) con la realidad representada.
221
Mito, Música y Teatro. La casa sin sosiego de Griselda Gambaro
de la ópera de cámara que resulta La casa sin sosiego, es necesario develar lo musical
en otros niveles significativos.
En primer lugar, debemos detenernos en el título de la obra: en la sonoridad de
“La casa sin sosiego”8 pues de ese oxímoron, de esa “incómoda connivencia de dos
antagonismos” irradia una musicalidad que se proyecta y envuelve todo el drama. “El
horror ha encontrado en la composición musical su forma de expresión. Del mismo,
Gambaro abrevó en la ópera para resolver su contienda con los límites del lenguaje”
(Zangaro, 2011: 15). ¿Qué es una casa, sino protección y refugio? Nótese que “sin
sosiego” -que completa la construcción- instala una sensación de inquietante búsqueda
que llevará al protagonista a experimentar el horror en su dimensión más profunda. Se
potencian las “s” de “sosiego”9 con el prepositivo “sin” y, así, el valor de los sonidos
modela las palabras y todo lo que ellas sugieren. Por otra parte, los dos niveles
significativos de “casa” se exponen para contraponer el sentido primigenio del término.
Dice Juan: “volvamos a casa”, “en casa… a orillas del lago”; Teresa, en cambio, habla
de “casa de pena” y “casa de sangre”. En éste último contexto, la palabra pierde su
significado primario para adquirir otro. Es el lenguaje puesto en boca de un
desaparecido para quien, además de “casa”, “hambre” y “sed” adquieren un nivel
expresivo que debe ser aprehendido en otro espacio, en el territorio oscuro y siniestro
del Hades. Notemos, asimismo, la aproximación sonora entre “sin sosiego” y “sed”: la
sed y el hambre producen un desasosiego incapaz de satisfacerse, pues atraviesan las
fronteras de lo corporal para ingresar en lo moral-espiritual. A propósito, podemos citar
el poema de Ángela Urondo Raboy, hija del poeta desaparecido Paco Urondo “Caer no
es caer”10 donde habla de “palabras infectadas”. Es el espectador quien debe estar
atento, quien debe hurgar para que el término se le revele en toda su carnadura.
8
La sucesión de “s” produce una repercusión auditiva cuya imagen intensifica la permanente sensación
de inquietud. Podemos definir a esta figura retórica como aliteración. A propósito, dice Alex Grijelmo:
“El sonido como envoltorio de atracción convierte en música los fonemas. Todos nosotros hemos
heredado el valor sonoro de las sílabas y hemos aprehendido sus constantes: sus colores, la sugestión que
entrañan. La clave del sonido resulta fundamental además para que el cerebro descubra el significado, y
puede servir también para formar términos latentes y subliminales poseedores de un poder devastador”
(Grijelmo, 2004: 272).
9
La expresión “sin sosiego” o “desasosiego” con todas sus implicancias “parece haberse instalado entre
nosotros –dice A. Musitano– designando un estado de crisis social y mala muerte” (op. cit.); pero también
es una palabra clave, recuperada por la propia Gambaro en su última obra Querido Ibsen: soy Nora
(2012) para definir el perfil de su protagonista.
10
“Chupar no es chupar/ Cita no es cita/ Dar no es dar/ Caer no es caer/ Soplar no es soplar/ Pinza no es
pinza/ Fierro no es fierro/ Máquina no es máquina/ Capucha no es capucha/ Submarino no es submarino/
Parrilla no es parrilla/ Apretar no es apretar/ Quebrar no es quebrar/ Cantar no es cantar/ Volar no es
volar/ Dormir no es dormir/ Limpiar no es limpiar/ Guerra no es guerra/ Cuerpo no es cuerpo/
Desaparecer no es desaparecer/ Morir no es morir/ Ser no es ser/ Yo, nada” (Urondo Raboy, 2012).
222
Alicia Noemí Lorenzo
11
Las expresiones lúdicas, propias del lenguaje infantil, de la “poesía boba” que hemos analizado en otras
piezas de Griselda Gambaro reaparecen, aquí, acentuando la sensación de extrañamiento.
12
Il mondo salvato dai ragazzini (1968) es definido por la propia Elsa Morante como un “manifesto,
memoriale, saggio filosófico, romanzo, autobiografía, diálogo, tragedia, commedia, documentario a
colori, fumetto, chiave mágica, testamento e poesía”. Consta de tres partes de dispar extensión con
divisiones internas. En él, la autora vuelve sobre un tema ya tratado: el rechazo a la alienación producida
por la civilización atómica. En La sera domenicale (2° parte) la autora despide a la razón porque desea
pasar el domingo con la locura. En las Canzoni popolari, identifica a los F.P. (los pocos felices) y los I.M.
(muchos infelices).
223
Mito, Música y Teatro. La casa sin sosiego de Griselda Gambaro
vez- por el coro femenino (Escena I) y, luego, reiterados en los sucesivos interludios. La
inocencia de la mujer se manifiesta a través de preguntas: “¿Qué quise cambiar?
¿Cambié el río de lugar? ¿Las estrellas del cielo?” (LCSS: 382, 387). El recorrido
poético que propone Elsa Morante es un viaje de conocimiento desde la experiencia
individual –como el de Orfeo y el de Juan– y la memoria es el lugar de los Felici Pochi
(Pocos Afortunados) que siguen reclamando sin obtener respuesta. A través de los
cantos de una Teresa espectral, se instala la evocación: se recuperan fragmentos
dispersos de una historia personal cuyo punto de convergencia se centraliza en la
construcción metafórica de la poeta italiana “memoria, casa de pena”.
De la misma manera que en la tragedia (recuérdese a Esquilo), los estásimos
concentran las concepciones básicas de la obra teatral, en este caso, los interludios
actúan como un espacio profundamente lírico y sugerente donde –hipertextualmente– se
condensan los motivos del drama. Y así como en el teatro clásico no hay un tiempo
lineal, sino frecuentes retrocesos y adelantos temporales, aquí los indicios del pasado
pueden explicar el presente y adelantar proyecciones interpretativas. Mediante técnicas
de duplicación, reiteración o fragmentación, las unidades mínimas que componen los
corales de la obra de Gambaro marcan el camino dramático y explican el proceso
trágico. El tema central, en la voz de la propia víctima, se intensifica, desarrollando la
isotopía de la injusticia y el castigo del inocente en un escenario lóbrego (“lugar de
tinieblas”). La explicación que Rodríguez Adrados da para aludir a la tragedia de
Esquilo bien vale para la pieza de Griselda Gambaro: “Esquilo ha creado estos nuevos
corales repetitivos y contaminados de elementos varios pero que confluyen siempre para
la interpretación de pasado/presente y para el presentimiento de un futuro sombrío a
partir de un pasado de injusticia” (Rodríguez Adrados, 1997: 183). En cuanto a las
escenas, se observan diálogos entre coro y actor, semejantes a los desarrollados en los
episodios de las tragedias griegas 13 y cuya alternancia produce un gran efecto
dramático. En la escena del bar, los hombres interactúan con el cantinero y, en el
loquero, el coro de mujeres lo hace con Juan: “HOMBRES: Se fue, se fue el verano/ Dejó
paso al otoño/ Cuando se vaya el otoño/ ¿Quién sabrá/ Lo que vendrá? Cantinero: ¡Ya
ve!” (LCSS: 381). “MUJERES: (se aprietan contra él, aterrorizadas, lo tironean, le tocan
la boca, como queriendo ponerle una mordaza, en gestos repetidos, torpes) ¡Gritó!
13
En los episodios de la tragedia griega, el coro puede intervenir y dialogar con los actores (kommoi)
acentuando los momentos de intensidad dramática.
224
Alicia Noemí Lorenzo
¡Gritó! JUAN: (quiere calmarlas, en un susurro) ¿Cómo se llama? ¿No Teresa?” (LCSS:
384).
La escena I (La muerte) se corresponde con la última (El regreso): son los
mismos personajes y el mismo coro de mujeres reiterando los versos de Elsa Morante
“Memoria, memoria, casa de pena” que completan el círculo y se fusionan con la Eli del
poema morantiano. Esos otros ecos lastimeros se proyectan, acercándonos a las
múltiples víctimas que habitan el escenario del exterminio. Los gemidos y los gritos en
ese lugar de tinieblas nos instalan en un ámbito varias veces descripto por los
sobrevivientes de la dictadura militar argentina.
Pero, Gambaro no sólo recupera el mito de Orfeo desde la tradición clásica14,
sino que se acerca, también, desde otra perspectiva: desde el poeta Rainer María Rilke 15
quien en 1922 escribe, precisamente, cincuenta y cinco sonetos dedicados a esta figura
legendaria.
Además del acceso a las fuentes literarias tradicionales (Ovidio) y modernas
(Hölderlin), Rilke se había sentido estimulado ante la contemplación variada de otros
documentos plásticos como bajorrelieves, sepulcros, fuentes, estatuas que le permitirán
concretar, gradualmente, sus ideas sobre el fracaso del amor, la virginidad, la vida y la
muerte. La desaparición prematura de la hija de un matrimonio amigo –la bailarina Vera
Ouckema Knoop– también influye en la composición de estos poemas. En la escena V
de la obra dramática (El Infierno), se recuperan los versos que Rilke escribió para su
epitafio: “Sueño de nadie bajo tantos párpados” 16 que quedan intercalados entre dos
dispositivos vinculados específica y simbólicamente con la obra del poeta alemán:
“rosas” y “epitafio”. En la última escena, es Juan quien rescata unos pocos versos del
Poema IX de los Sonetos a Orfeo: “Sólo quien comió con los muertos/ puede dar
14
Recordemos que la música tiene un vínculo estrecho con la poesía: Orfeo usa su voz con el
acompañamiento de la cítara o la lira. Griselda Gambaro penetra en la esencia del mito órfico al combinar
la música –desde Monteverdi– con la palabra poética (Ovidio, Dante, Elsa Morante, R. M. Rilke).
15
El contacto de Rilke con el mundo antiguo comprende un proceso mítico-poético que alcanza su nivel
máximo con los Soneto a Orfeo. Al respecto, dice Díez del Corral: “La vida de Rilke fue una encrucijada
a la que concurrieron las más diversas vías de la geografía y la cultura de Occidente, y el hecho de haber
terminado el poeta recorriendo, en trance místico, el camino perdido de la vieja poesía órfica, tiene una
importancia extraordinaria por significar un triunfo sobre toda clase de concurrentes” (Díez del Corral,
1974: 156).
16
La estructura completa es la siguiente: “Rosa, oh pura contradicción, voluptuosidad de no ser/ el sueño
de nadie bajo tantos párpados”. En este caso, la flor puede ser el vínculo con la sangre derramada; al
respecto, M Eliade dice. “Es preciso que la vida humana se consuma completamente para agotar todas las
posibilidades de creación o de manifestación; si se interrumpe bruscamente, por una muerte violenta,
intenta prolongarse con otra forma: planta, flor, frutos” (Chevalier-Gheerbrant, 2003: 892).
225
Mito, Música y Teatro. La casa sin sosiego de Griselda Gambaro
cuenta/ sólo en el doble reino/ las voces se volverán/ dulces y eternas”. 17 Precisamente,
se recupera a Orfeo por su naturaleza dual, por su conocimiento del mundo de las
sombras y de los secretos de la salvación de las almas después de la muerte.
Orfeo, desde Ovidio y Virgilio, desde la ópera de Monteverdi, desde Rainer M.
Rilke nos conduce, con Gambaro, al submundo donde habitan las víctimas del
terrorismo de estado en la Argentina. El mito, una vez más, cuenta y canta, se
resignifica a partir de su estructura vital y su flujo de sentido avanza por canales
dolorosos a la espera de la reivindicación de la verdad y de la justicia. Y Mnemosyne,
desde los tiempos ancestrales, desde las voces míticas y contemporáneas parece decir
que llegará el día en que, en la Argentina, la Memoria dejará de habitar una “casa de
pena…”18.
Bibliografía
Fuentes
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Ovidio. Metamorfosis. Trad. Sainz de Robles, F. C. Barcelona: Iberia. 1986
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de Otto Dörr Zegers, Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
Estudios
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Gredos.
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septiembre/diciembre. 4. Disponible en:
[Link] Acceso: 15 de enero de 2017.
17
El soneto IX dice: "Sólo quien ya elevó la lira/ también entre las sombras/ puede expresar,
vislumbrando, / la alabanza infinita./ Sólo quien comió con los muertos/ de su adormidera, la de ellos,/ no
perderá nuevamente/ el más leve sonido./ Puede que el reflejo en el estanque/ se nos esfume a menudo,
pero/ conoce la imagen/ sólo en el mundo duplicado/ se tornan las voces/ eternas y suaves"(R. M. Rilke,
2002: 31).
18
Observamos que a la reiteración de los versos morantianos “Eli, Eli, sin respuesta”, se replica en el
final “Eli, Eli, te oigo”, con lo cual se instala la posibilidad de la reivindicación de la Memoria y la
Justicia.
226
Alicia Noemí Lorenzo
227
Un acercamiento filosófico a la obra de Samuel Beckett
Lucas Margarit
Universidad de Buenos Aires
lucasmargarit@[Link]
Resumen: Este trabajo se centra en las lecturas filosóficas de Samuel Beckett y en el modo en que ha
llevado a cabo su acercamiento y uso de estos textos. Es indudable que la relación con el pensamiento
cartesiano y postcartesiano ha influido de manera determinante en su poética del mundo cerrado del
pensamiento individual enfrentado al mundo exterior.
Abstract: This work focuses on the philosophical readings of Samuel Beckett and the way in which he
has carried out his approach and use of these texts. Undoubtedly, the relationship with Cartesian and Post-
Cartesian thinkers has influenced in a decisive way on his poetics of the inner world of individual thought
faced with the external world.
228
Lucas Margarit
229
Un acercamiento filosófico a la obra de Samuel Beckett
230
Lucas Margarit
donde por medio de un juego de palabras, vemos que la acción se presenta en forma
ambigua por su sentido reflexivo, es decir, que el verbo “move” puede ser interpretado
como mover o conmoverse. De esta manera, está señalando la disolución de una
división categórica y binaria entre estos dos conceptos, para volver nuevamente a la
idea de Bruno, donde la inmovilidad y la movilidad se corresponden. Es por ello que la
acción pasaría a transformarse en inacción. El sujeto se convierte en un objeto, ya que
no se mueve, sino que es movido. El contramaestre que se aleja de la costa se encuentra
en aparente estado de quietud con relación al movimiento del barco en que se
encuentra. El sentido de la palabra “pretend” se refiere a la “simulación” que se
produce en la percepción de un cuerpo en estado de reposo que se encuentra sobre otro
que se muestra en movimiento (e incluso a la inversa); de allí, la alusión a la “bolsa de
papas” que, pasando a un tono coloquial, denota inmovilidad.
Esta problemática nos recuerda al pensador postcartesiano que nombramos al
comienzo de este ensayo, Arnoldus Geulincx (1624-1669), en quien Beckett encontrará
231
Un acercamiento filosófico a la obra de Samuel Beckett
algunas ideas en común que plasmará algunos años después en su novela Murphy
(1993: 101). En la Ética (2006) del pensador belga, se alude a la noción de movimiento
puesta con relación a un barco dirigiéndose hacia un lado y su tripulante en estado de
quietud. La propuesta de esta relación está centrada en la idea de libre albedrío. Tal es
así que lo lleva a preguntarse de qué modo el movimiento de la nave implica el
movimiento del sujeto que está sobre ella en estado de reposo, dando a entender, así,
los límites de la libertad del hombre. Desde esta perspectiva, la postura que se
desprende de este uso del pensamiento ocasionalista es de carácter existencial. El
individuo no puede elegir sus acciones, sino que se corresponden, en una posición
beckettiana, al azar2.
En una carta que se encuentra en el Archivo Beckett dirigida a Sigle Kennedy,
datada el 14 de junio de 1967, Beckett se refiere a dos filósofos a los cuales se hace
referencia en su obra, uno es Demócrito y el otro es, justamente, Geulincx. Ambos son
puestos por Beckett como puntos de partida de su poíesis. La cita a la que se referirá en
esa carta es: “Ubi nihil vales, ibi nihil velis” [Allí donde nada vales, no desees nada].
Ambos pensadores ya aparecen en una de las narraciones más tempranas de Beckett, la
novela Murphy, que ya mencionamos, y, más tarde, en Malone meurt, donde podemos
leer "ne rien pouvant, ne rien voulant" (Beckett, 1951: 197), una evidente referencia
intertextual a la cita del pensador ocasionalista.
Para Geulincx, el hombre no es actor, sino más bien espectador de sus propios
actos, de un modo que ni él mismo llega a comprender, un “espectador de la máquina
que es mi cuerpo” (op. cit.: 334). De allí que presente una actitud pasiva frente a la
acción del cuerpo, ya que es Dios quien establece la “ocasión” para que mente y cuerpo
puedan coincidir; por lo tanto, el hombre espera en el mundo por algo que no puede
llevar a cabo, porque depende del creador, quien es el único que puede ver y conocer la
relación entre ambos y, por consiguiente, es quien establece dicha relación. Si vemos el
final de cada uno de los actos de En attendant Godot (1993b), es claro el hiato entre
pensamiento y movimiento de la máquina cuerpo, aunque se inviertan los roles al
preguntar y contestar:
2
Cf. Cohn (1965: 170-172).
232
Lucas Margarit
3
Cf. Geulincx ([Link].: 332).
233
Un acercamiento filosófico a la obra de Samuel Beckett
234
Lucas Margarit
235
Un acercamiento filosófico a la obra de Samuel Beckett
Bibliografía
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Mauthner, F. (1978). Contribuciones a una crítica del lenguaje. México: Juan Pablos Editor.
236
Un episodio “débil” de Asinaria de Plauto: humor y captatio escénica
Resumen: El abordaje crítico de Asinaria suele exponer supuestas fallas o deficiencias estructurales y
atribuirlas a la técnica de la contaminatio, cuya aplicación habría provocado el desajuste de las tramas
reunidas en el texto. Planteamos como hipótesis que a estas apreciaciones negativas de la crítica subyace
una concepción de teatralidad que dista de considerar las condiciones de recepción propiamente plautinas,
y que ciertas expansiones y aportes propios de Plauto sobre los originales griegos permitirían identificar,
en las digresiones humorísticas, los momentos en que se relega la perfección compositiva para priorizar
estrategias escénicas destinadas a captar y sostener la atención del público. En particular, el episodio de la
burla de los servi hacia los jóvenes enamorados (Asin. vv. 591-745) ha sido calificado como “débil” por
algunos críticos y traductores. Intentaremos desentrañar algunas causas posibles de estas valoraciones
mediante la lectura comparativa de este pasaje en diversas versiones y propondremos otra clave de
lectura, que, en vez de focalizarse en el nivel compositivo y el avance de la acción dramática, aborde
desde un punto de vista retórico la efectividad del humor como instrumento posible de captatio en la
relación convivial entre cavea y scaena.
Abstract: The critic approach to Asinaria often reduces it to its alleged failures o structural deficiencies,
and attributes to the contaminatio technique the responsibility for the maladjustment of the plots gathered
in the text. According to our hypothesis, these negative critic evaluations derive from a misguided
conception of theatricality that is far from considering the typical plautine reception conditions and also
dismisses certain expansions and contributions of Plautus on the Greek originals which would allow us to
identify, in the many humorous digressions, the moments in which compositional perfection is relegated
to prioritize scenic strategies aimed at capturing and sustaining the public’s attention. We will focus the
analysis on one particular episode that has been called “weak” by some critics and translators: the
mockery perpetrated by the servi at the expense of the play’s young couple (vv. 591 – 745). We will try to
unravel some possible causes of these assessments through a comparative reading of this passage on
different translations and we will propose another perspective that instead of focusing on the
compositional level that gives priority to the advancement of dramatic action, privileges the rhetoric point
of view which contemplates humor effectiveness as a possible mean of captatio in the convivial
relationship between cavea and scaena.
Introducción
237
María Eugenia Martí - Stella Maris Moro
Humor y captatio
La escena de las burlas de los esclavos que toman como objeto al adulescens
enamorado (vv. 591-745) pueden parecer, desde la lectura, un momento de digresión en
la concatenación de acciones dramáticas que permiten el avance de la historia, sólo si se
piensa este pasaje desde una perspectiva compositiva. Sin embargo, si este episodio es
enfocado desde una óptica atenta a las posibilidades de la dinámica espectacular, la
incumbencia dramática de la escena parece adquirir otras dimensiones. Como afirma
Lowe, la escena “(…) does not serve to advance the action” pero “its dramatic
justification lies in the momentary effect of the lovers’ lamentations and in the sardonic
comments of the slaves in the background” (1992: 166).
1
Cf. Lowe (1992: 152-157).
2
Cf. Lowe (1992).
238
Un e isodio “débil” de Asinaria de Plauto: humor y captatio escénica
En primer lugar, estos versos permiten reponer para el público una tradición
conocida: los antecedentes específicamente romanos de la Palliata. En este sentido,
debemos tener en cuenta que la comedia de Plauto no es sólo reelaboración en lengua
latina de originales griegos provenientes de la Comedia Nea. Es más, resulta necesario
para el convivium teatral ofrecer a los espectadores elementos evidentes de
identificación. En Plauto, esa simpatía por lo común y/o cotidiano se construye a través
de la romanidad, que consiste en la introducción de rasgos latinos en el discurso griego
predeterminado, ese formato y fuente que, junto con las especies pseudodramáticas y
dramáticas vernáculas (versos fesceninos, farsas atelanas), se conjugan para configurar
la palliata (Pricco, 2005: 34-35).
En efecto, en esta secuencia podemos relevar los rasgos estilísticos del verso
fescenino, tal como se hipotetizan a partir de la tradición latina. Según leemos en Tito
Livio, se trata de versos inconditi, incompositi, rudes (Ab urbe condita 7, 23), que la
juventud intercambiaba como forma de espectáculo. Este contrapunto verso por verso, e
incluso en la misma línea, puede verse a lo largo de todo el pasaje, afectando tanto al
léxico como a la sintaxis:
3
Weissenborn, W. and Müller, H. J. (1889).
4
Las traducciones son nuestras. También los resaltados.
239
María Eugenia Martí - Stella Maris Moro
cuando uno de los esclavos expresa “ambiguamente” su deseo de obtener no sólo vino,
sino también una noche con Filenio:
[Link], que estés bien. PHIL. Los dioses les otorguen lo que ustedes deseen.
LIB. Quisiera tu noche y una jarra de vino, si sucede lo deseado.
ARG. ¡Cuidá tus palabras, sinvergüenza! LIB. En realidad, lo deseo para vos, no
para mí.
LIB. Audin hunc opera ut largus est nocturna? nunc enim esse
negotiosum interdius videlicet Solonem,
leges ut conscribat, quibus se populus teneat. gerrae!
qui sese parere apparent huius legibus, profecto
numquam bonae frugi sient, diez noctesque potent. (vv. 598-602)
LIB. ¿Oíste qué generoso es éste con el trabajo nocturno? Pues, ahora,
evidentemente de día es Solón ocupado en escribir leyes para el pueblo. ¡Tonterías!
Los que se dispongan a obedecer estas leyes, por cierto, jamás serán gente de bien,
beberán día y noche.
5
Según explica Lowe, la escena (vv. 591-618) en la que dos personajes sostienen un diálogo mientras
otros dos personajes espían “necessarily involving four skeaking characters, has no known Greek
parallels and seems a Roman development. This eavesdroping episode and its preparation show a number
of characteristically Plautine features” ya que la “eavesdroping convention” se originó como técnica
dramática griega pero Plauto la desarrolló y utilizó para realizar inserciones de su propia invención
(Lowe, 1992: 165-166).
240
Un e isodio “débil” de Asinaria de Plauto: humor y captatio escénica
Por lo tanto, los esclavos pueden, con semejante señuelo, pedir lo que sea del
amo y tratarlo como esclavo; pueden, incluso, reducirlo a montura de carga (vehes) y
cabalgarlo como a un asno:
LIB. (…) vehes ol hodie me, si quidem hoc argentum ferre s eres. ARG. Ten ego
veham? [Link] hoc feras argentum aliter a me? 700
ARG. Perii hercle. si verum quidem et decorum erum vehere servom,
inscende. LIB. Sic isti solent superbi subdomari.
asta igitur, ut consuetus es puer olim. scin ut dicam?
em sic. abi, laudo, nec te equo magis est equos ullus sapiens. (vv. 699-704)
LIB. (…) Por Pólux, vas a ser hoy mi montura, si, ciertamente, esperás llevarte la
plata de aquí. ARG. ¿Que te haga de montura? LIB. ¿Vas a separar esta plata de mí
de alguna otra manera? ARG. Por Hércules, estoy muerto. Pero si es decoroso que
el amo sirva de montura al siervo, subite. LIB. Así se suele domar a estos soberbios.
Ponete como era costumbre en otro tiempo, de niño. ¿Sabés a qué me refiero? Sí,
así, vamos, te felicito, no hay equino alguno más sabio que vos como equino.
241
María Eugenia Martí - Stella Maris Moro
Dado lo que ya sabemos de las viginti minae (que provienen de una venta de
asnos robada y que representan el valor del amor exclusivo de Filenio), a través de esta
broma parece plantearse una nueva equivalencia de valor: el enamorado no sólo actúa
como un asno, también empeña su valía por algo que tiene un precio. Los esclavos,
entonces, al reducir al adulescens a asno, se elevan, por encima de su condición, a
patronos, que pueden mandar al amo a correr alrededor de la piedra del molino (vv.709-
710), como se suele hacer con los asnos y con los esclavos. Sin embargo, la elevación
de la condición de los esclavos no termina en esta instancia. Más adelante en la obra,
llegarán a hacerse rogar y exigir tributo como potencias divinas: Salus y Fortuna
respectivamente (vv. 712-719). La elección de estas divinidades no reviste arbitrariedad;
por el contrario, funcionan en la obra en, al menos, dos sentidos.
Por una parte, esta personificación tiene valor en tanto reactualiza en escena
nuevamente discursos que pertenecen al contexto cultural del público romano. Mientras
Fortuna puede interpretarse como la adecuación latina de la Týche griega (Grimal, 2006
[1981]: 207), que representa la casualidad, lo que a cada uno toca en suerte, sea bueno o
malo, Salus es una divinidad romana, asociada a la salud y a la conservación.
El otro de los sentidos posibles de la asociación de los esclavos con estas dos
divinidadesproviene de un juego de anticipaciones que operan como claves de lectura,
ya que permiten conocer la suerte que espera a los enamorados. Si Argiripo actúa como
asno a causa del morbus Amoris, también Demeneto es conducido a la aniquilación por
la misma enfermedad, tal como se anuncia en otro contrapunto de la obra:
ART. Pero yo, estúpida, consideré a mi marido por encima de otros, moderado,
sobrio, moderado, mesurado, el mayor amante de su esposa.
PAR. Pero vos vas a saber, en adelante, que aquél es, más que ninguno, un mortal
de mínimo valor, borracho, nulo, desmesurado y aborrecedor de su esposa.
242
Un e isodio “débil” de Asinaria de Plauto: humor y captatio escénica
LIB. Ciertamente, por dios, según cuanto yo deduzco del augurio del pájaro
carpintero, hay varillas en provisión o para mí o para el conserje Sáureas. Pero ¿por
qué Leónidas corre de esa forma por ahí? Me temo que por allí anuncia un mal
presagio para mi falsa falacia.
Si bien, en principio, este augurio es mal interpretado por el servus, quien teme
castigos por su propia conducta, el auspicio permanece ambiguo y desconcertante para
el público hasta el desenlace, cuando el senex es humillado por su mujer tras ser
descubierto en los brazos de Filenio. De este modo, Demeneto resulta anulado en su
humanidad, deviene un mortal minimi preti, nihili, como otro asno de la comedia.
Estos dispositivos son algunos de los variados recursos con los que Plauto
contaba para mantener cautivo a su auditorio y que habrían sido en gran medida
responsables del éxito que parece haber tenido el teatro plautino en la Antigüedad.
Ahora bien, esto plantea el dilema que enfrenta todo traductor, en general, y los que
versionan las obras clásicas, en particular: cómo lograr que, franqueando siglos de
transformaciones en las percepciones marcas culturales, estos dispositivos continúen
siendo efectivos ante un público esencialmente diferente. ¿Cómo es posible mantener, o
siquiera lograr un efecto cómico, al verter un texto de un contexto cultural, social y
simbólico particular en otro cualitativamente diferente? Más allá de lo inabarcable que
resultaría el intento de responder de manera acabada a esta pregunta, en el contexto de
este trabajo nos propondremos únicamente analizar cómo intentaron resolver este
dilema algunos traductores en la secuencia de versos que nos ocupa, y proponer algunas
alternativas en busca de trasladar la comicidad plautina a un público contemporáneo.
243
María Eugenia Martí - Stella Maris Moro
Más allá de la dificultad que se aprecia para traducir la síntesis predicativa de los
participios (amans, abeuntis, abiens), el contrapunto a nivel de la réplica breve es lo
único que mantienen ambas traducciones. La segunda se focaliza en la traducción de los
contrastes y repeticiones, aunque ambas pierden agilidad en la extensión de las
paráfrasis. En la tercera versión, tratamos de mantener la réplica breve y contrastiva, a
la vez que incorporamos el empleo del “voseo”, condición que resulta fundamental si
pensamos en la adecuación a un público rioplatense.
6
(a) Versión de Viveros, (b) Versión de González Haba, (c) Versión propia.
244
Un e isodio “débil” de Asinaria de Plauto: humor y captatio escénica
Esto mismo es válido para la versión española de los agravios, el segundo de los
aspectos considerados. En las traducciones analizadas, además de ser débiles, los
vocablos utilizados corresponden al español peninsular y pierden el efecto transgresor
(propio de la licentia fescennina) y, de allí, humorístico ante un auditorio local:
Verbero (vv. 625 y 669) (a) bribón, (b) bribón, (c) sinvergüenza
cinaede calamistrate (v. 627) (a) rizado sodomita, (b) marica, con esa cabeza llena
de ricitos, (c) maricón / culo roto / puto ruliento
furcifer (v. 677) (a) pícaro, (b) patibulario, (c) preso / tumbero
carnufex (v. 697) (a) malvado, (b) bandido, (c) verdugo
a lo que podríamos agregar el “rumboso”, extraño al público local, con que la versión
(c) traduce largus (v. 598) [generoso].
Por último, la “auto-divinización” de los dos esclavos resulta aún más compleja
de versionar. Sobre todo si se considera que, como dijimos, Salus representaba una
divinidad latina, mientras que Fortuna era, en cierta forma, una extensión del contexto
cultural griego. Las traducciones que estamos confrontando aquí traducen
respectivamente “Salud” y “Fortuna”. Tal traducción neutraliza el valor religioso que
ambas denominaciones tenían en el texto fuente y, al mismo tiempo, obtura el sentido
que, según veíamos, se conecta con otras partes del texto, dando unidad a la obra.
“Salud” carece por completo en la actualidad de un valor religioso, incluso ha perdido
toda referencialidad respecto de la esfera de las creencias en los discursos sociales de la
actualidad. En cuanto a “Fortuna”, si bien puede interpretarse en un sentido casi mágico
(ser más o menos afortunado), presenta una ambigüedad que desvía el sentido hacia el
concepto de “dinero” que, si bien es ajeno al contexto latino, hace resonar otros
harmónicos de la obra, tales como las monedas necesarias para comprar el amor de la
prostituta.
Podrían pensarse algunas otras traducciones que apunten a la retórica de la
seducción del auditorio. ¿Cómo poner en sintonía estos términos con conceptos
familiares al público contemporáneo y rioplatense, al modo en que suponemos podían
acudir a la mente del espectador romano las alusiones a divinidades cotidianas? El
riesgo es grande, pero el círculo se cierra y el precio del aplauso nos seduce también
como traductores. “Manosanta” y “Buenavibra” nos parecen dos nombres parlantes que
nos traen a la mente referencias mágicas que podrían garantizar el éxito de los
enamorados.
245
María Eugenia Martí - Stella Maris Moro
A modo de conclusión
Bibliografía
Fuentes
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González Haba, Mercedes (1992). Plauto. Comedias. Madrid: Gredos.
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Bravo, J. R. (2007 [1989]). “Introducción”, en Plauto. Comedias I. Madrid: Cátedra.
246
Un e isodio “débil” de Asinaria de Plauto: humor y captatio escénica
247
El cuerpo que se resiste: el teatro de Dacia Maraini
Resumen: Una experiencia teatral intensa y larga como la de Dacia Maraini se cumple en unos cincuenta
textos casi todos publicados, traducidos y representados; sólo recientemente los críticos italianos han
estudiado la originalidad, el análisis de núcleos técnicos y dramáticos, así como también su temática. Es
un antiguo vínculo el que establece Maraini con el teatro, nacido en los años de la nueva vanguardia y en
la deconstrucción del lenguaje teatral; un lazo que con el tiempo ha asumido formas y contenidos
diferentes, pero que se presentó como un flujo ininterrumpido. El teatro marainiano reconstruye un
panteón diverso de heroínas que pertenecen a todos los tiempos y a todos los lugares, cuerpos reales que
justifican y caracterizan un riquísimo viaje artístico que nace, y se impone, como respuesta concreta a lo
que entonces parecía ser un abismal vacío historiográfico: tender un puente para la formación de una
conciencia de género. El presente trabajo dialogará con las obras de la dramaturga italiana: Diálogo de
una prostituta con su cliente y Los sueños de Clitemnestra.
Abstract: An intense and long theatrical experience like the one of Dacia Maraini is fulfilled in about
fifty texts; almost all of them published, translated and represented. Only recently, Italian critics have
studied the originality, the analysis of technical and dramatic nuclei, as well as their themes. Maraini
establishes an ancient bond with the theater, born in the years of the new avant-garde and in the
deconstruction of theatrical language; a bond that over time has taken on different forms and contents, but
which appeared as an uninterrupted flow. The Marainian theater reconstructs a diverse pantheon of
heroines that belong to all times and to all places, real bodies that justify and characterize a rich artistic
journey that is born, and is imposed, as a concrete response to what then seemed to be an abysmal
historiographic empty: to establish a bridge for the formation of a gender consciousness. The present
work will dialogue with the works of the Italian playwright Dialogue of a prostitute with his client and
The dreams of Clytamnestra.
248
María Cecilia Micetich
del teatro, desde aquella palabra silenciada con respecto a la oficial, con sus empresas y
sus actores, como desde un universo literario de una escritora que siempre ha transcrito
en palabras la Historia, que viaja siempre en su doble vía de pasado y presente. De esta
encrucijada surgen los retratos más famosos de Maraini, los de las mujeres del pasado
mítico-histórico: desde Clitemnestra a Santa Caterina da Siena, atravesando el
“Renacimiento” con Verónica Franco, Isabella Morra y Sor Juana Inés de la Cruz; de la
historia francesa toma las figuras del siglo XVIII como Charlotte Corday y la novelesca
Camille Claudel.
El teatro marainiano reconstruye un panteón diverso de heroínas que pertenecen
a todos los tiempos y a todos los lugares, cuerpos reales que justifican y caracterizan un
riquísimo viaje artístico que nace, y se impone, como respuesta concreta a lo que
entonces parecía ser un abismal vacío historiográfico: tender un puente para la
formación de una conciencia de género.
En 1973, Maraini funda con otras compañeras el Teatro della Maddalena,
gestionado y dirigido por mujeres. En 1972 había publicado la novela Memorie di una
ladra, que fue llevada al cine con el título Teresa la ladrona y protagonismo de Monica
Vitti, y en 1975 se editó Donna in guerra, traducido a seis lenguas. En la última década,
Maraini compiló su obra teatral casi completa en el volumen antológico Fare Teatro
(1966-2000) y publicó el ensayo Amata scrittura, basado en el contenido del programa
cultural que condujo en televisión con el título Io scrivo, tu scrivi. En el 2007, dio a la
imprenta Passi affrettati (Pasos apresurados), dedicado al tema de la violencia contra
las mujeres, del cual extrajo al año siguiente un espectáculo teatral, dirigido por ella y
estrenado en ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la
Mujer. Con posterioridad ha publicado el libro de viajes La seduzione dell'altrove
(2010), La grande festa (2011), en el que entabla un diálogo imaginario con seres
queridos y ausentes, entre ellos Pier Paolo Pasolini y Alberto Moravia, y L'amore
rubato (2012), una colección de ocho relatos, protagonizados por otras tantas mujeres
víctimas de violencia física o psíquica a manos de maridos, novios o amigos, los cuales
parecen presentar una “doble personalidad”: en su vida social aparecen como amables y
educados, amantes afectuosos y padres responsables, pero en la intimidad de su relación
de pareja o del hogar familiar se comportan como torturadores.
249
El cuerpo que se resiste: el teatro de Dacia Maraini
‘Escribir es siempre esconder algo de manera tal que luego sea descubierto’ dice
Calvino en Si una noche de invierno un viajero. Se escribe para encontrar algo
cuya existencia intuíamos vagamente, sin saber que lo escondíamos, algo que no
sabíamos qué era antes de escribirlo. […] Toda la vida me he puesto de parte de los
que sufren la injusticia: he investigado y escrito en diarios sobre los que no tienen
casa, los presos, los enfermos excluidos de los tratamientos, los niños que trabajan,
los menores abusados, etcétera. Pronto descubrí que las mujeres han sufrido y
sufren aún muchas injusticias, me pongo de su parte con gusto. 1
1
En “Dacia Maraini: el silencio de los excluidos”. Diario La Nación, 24 de abril de 2005. Disponible en:
[Link] [Acceso: 1 de noviembre
de 2016].
250
María Cecilia Micetich
Manila
Mujer y sexo, mujer y amistad, mujer y dolor: piezas teatrales que exploran el
universo femenino en sus facetas más oscuras y misteriosas. El cuerpo de la mujer se
resiste a volverse mercancía entre el diálogo de una prostituta (Manila) y su cliente. Se
percibe un clima de preguntas y respuestas, que se alternan entre halagos y amenazas: el
hombre ofrece amar y proteger pero la ironía inexpresiva de la prostituta conduce a la
luz de la perversión de quien sólo quiere poseer. En 1978, Dacia Maraini escribe el
Diálogo de una prostituta con un cliente.
Las primeras experiencias teatrales –el movimiento de la cortina como “un acto
ritual que está vinculado a sus orígenes sagrados” (Messina, 2014: 4)– son de 1963. Se
2
Todas las traducciones citadas nos pertenecen.
3
Cf. Guccini (2000: 73-89), Taffon (2010: 208-210) y Messina (2014).
251
El cuerpo que se resiste: el teatro de Dacia Maraini
4
Maraini (2012 [1978]: 14-15): “(…) Timido e dolcetto cazzi malinconici (lunghi e stretti, lisci e caldi) /
cazzi vanitosi / cazzi a pera (grossi e sottili)/cazzi tutti un pezzo / cazzi che piantano la baionetta nel
corpo del nemico / cazzi senza pensieri (allegrotti e pertegoli) / cazzo permaloso (che si offende subito) /
cazzo bambino (che ha bisogno delle carezze della mamma) / cazzo masochista / il cazzo che non dice
mai la verità (...)”.
5
MANILA: Non solo vuoi la mia fica, vuoi anche l’intrattenimento. Non sono mica una gheiscia, sai!
CLIENTE: Ti ho pregato di non parlare grassoccio.
MANILA: La fica, è grassoccio?
CLIENTE: Non dire quella parola per favore, mi fa senso.
252
María Cecilia Micetich
253
El cuerpo que se resiste: el teatro de Dacia Maraini
Clitemnestra
7
Cf. Pelossi (2014): “El siglo XX se caracterizó por considerar los mitos en relación con las teorías
psicoanalíticas surgidas a partir de la aparición en 1899 de La interpretación de los sueños de Sigmund
Freud y los posteriores ensayos de sus discípulos (Jung). Cabe destacar que durante el último tercio del
siglo XX, en pleno auge de las teorías feministas, los personajes femeninos como Medea, Antígona,
Clitemnestra y Electra acapararon el protagonismo y se nos presentaron como víctimas que se alzaban
frente al yugo masculino. Esta línea solía tomar como punto de partida las consideraciones jungianas
sobre la naturaleza de la psique humana, las cuales han servido para criticar la cultura patriarcal a partir
de la distinción realizada por Jung en la pareja arquetípica “anima / animus”: madre, mujer, alma, noche,
pasividad, sueño, frente al padre, hombre, espíritu, día, acción, pensamiento. Así, en la obra teatral Los
sueños de Clitemnestra (1979), la escritora italiana Dacia Maraini intentó revertir la imagen de aquella
Clitemnestra adúltera y asesina en una mujer indómita, capaz de oponerse al yugo patriarcal”.
254
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El cuerpo que se resiste: el teatro de Dacia Maraini
256
María Cecilia Micetich
cobra un valor diverso. Estos sueños se conectan con los de Orestes, quien intenta
sustituir la sexualidad paterna. Comparte ese sueño de violencia cuando sueña que
estrangula, luego del coito, a Moira, una prostituta de trece años, representación
fantasmagórica de la propia madre a esa edad. Otro de los sentidos se vincula con la
violencia que Clitemnestra desea ejercer sobre el hombre que la domina, cuando sueña
que apuñala al esposo. Este sueño migra a Casandra y luego a Agamenón, que muere en
ese preciso instante de un ataque cardíaco. De este modo Clitemnestra ha cumplido
simbólicamente su deseo de vengar la muerte de su hija y los años de violencia física y
psíquica. Atenea le sugiere que para curarse debe someterse al hombre. Le plantea
también que no ha madurado, ya que quedó detenida en la etapa infantil: agresiva e
indócil en lugar de crecer y tornarse receptiva, dócil y materna.
Hacia el final de la obra, a esta heroína vencida no le resta más que retornar al
reducto femenino de los sueños. Sólo allí sus deseos pueden ser satisfechos y su
identidad, salvaguardada: “Ho sognato di essere me. Sogno di essere un’altra” (Maraini
1981 [1979]: 58).
Amarrada a una cama, como su hija Ifigenia en el instante ritual del sacrificio,
ha quedado atrapada en su propia red, dentro de un tejido tramado de discursos
indecibles, en una impasible espera de la muerte.
Conclusiones
Mi escritura viene de una indignación clara contra las injusticias. No sólo hacia las
mujeres, también hacia la situación de las cárceles, de los manicomios, de los sin
techo… No se trata de un proyecto político, pero creo que un escritor debe
dedicarse a escribir sobre el mal, no a hacer una exaltación del bien. No hay
necesidad. Tiene que hablar de los problemas de su país, de las cosas que le
ofenden, que le disgustan. Mi escritura viene de ahí, de las ganas de cambiar esa
realidad y de la indignación frente a la injusticia (Ordaz, 2013).
257
El cuerpo que se resiste: el teatro de Dacia Maraini
Bibliografía
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Perrone.
258
Biodrama. Entre la posdictadura y la guerra contra el narco:
Lola Arias y Luisa Pardo
Resumen:El proyecto Biodrama, también denominado Teatro documento, que nace en Argentina cuando
Vivi Tellas se da a la tarea de trabajar historias de vida auténticas para llevarlas a escena y de esa manera
convertirlas en un acontecimiento contemporáneo al espectador, sirve en este trabajo para analizar la
labor de actualización que creadores tales como Lola Arias y los integrantes de Lagartijas Tiradas al Sol,
Luisa Pardo y Gabino Rodríguez, realizan a partir tanto de referentes oficiales, fuentes históricas o
archivos propiamente dichos, como, de manera preferente, de la información familiar autobiográfica y de
la memoria personal, para constituir con ello las puestas en escena de Mi vida después, El año en que
nací, relacionadas con la posdictadura argentina, y El rumor del incendio y Derretiré con un cerillo la
nieve de un volcán, en referencia a la guerra contra el narco y la política mexicana.
Abstract: The Biodrama project, also called document Theater, which was born in Argentina when Vivi
Tellas gives the task of working authentic life stories to bring them to the stage and thus make them a
contemporary event to the spectator, serves in this work to analyze the work of updating that creators
such as Lola Arias and the members of Lizards Thrown in The Sun, Luisa Pardo and Gabino Rodríguez,
make from both official references, historical sources or archives proper, as well as, preferably, the family
information autobiographical and of the personal memory, to constitute with it the stagings of My life
after, the year in which I was born, related to the Argentine postdictatorship, and The rumor of the fire
and I will melt with a match the snow of a volcano, in reference to the war against narco and Mexican
politics.
259
Enrique Mijares Verdín
Algo similar a lo que Jorge Dubatti califica ‘teatro de los muertos’, aun cuando
sea escenificado, protagonizado y, lo más relevante, percibido, reflexionado y
reinterpretado por los vivos.
Movidos por esa aspiración innata del individuo por aprehender la realidad,
durante la primera década del tercer milenio, el grupo de directores argentinos
convocado, atendiendo la premisa de su animadora, Vivi Tellas, se da a la tarea de
trabajar con historias de vida auténticas, biografías de celebridades de las artes plásticas,
maestras rurales, inmigrantes, familias de clase media, actores campeones de squash,
amos y mascotas, niños de once años y hasta personas desconocidas entre sí.
La encomienda consistía en elegir una o más personas vivas, entablar contacto
directo con ellas, transformar la experiencia de vida así obtenida en el libreto de una
puesta en escena, y decidir si dichas personas reales se representaban a sí mismas o si se
debían utilizar actores profesionales para ello.
“El teatro es una experiencia y no un espectáculo”, afirma Lola Arias, pensando
tal vez que el contexto teatral argentino, saturado de ficción, se vacía de contenido para
comercializar el ocio diletante; sin embargo, el aserto requiere una detenida reflexión si
pensamos que todo acto real, escénico o cotidiano presenciado en la calle, de manera
consciente o no, implica apropiación e intercambio por parte de una persona que mira a
otra atravesar el espacio vacío.
260
Biodrama. Entre la posdictadura y la guerra contra el narco: Lola Arias y Luisa Pardo
El convivio entraña compañía […] estar con el otro/los otros, pero también con uno
mismo, dialéctica del yo-tú, salirse de sí al encuentro con el otro/con uno mismo
[…] afectar y dejarse afectar en el encuentro, suspensión del solipsismo y el
aislamiento. (Dubatti, 2003b: 13-4).
Ese aquí y ahora pocas veces se basa en referentes oficiales, fuentes históricas o
archivos propiamente dichos, sino que, casi siempre, tiene como antecedente la
información que procede de la memoria del sujeto elegido, acaso la información de
transmisión oral que dicho sujeto conoce, y sólo se constituye documento mediante el
proceso de indagación/redacción de la partitura y el diseño de montaje.
La emisión del texto literario escrito y no leído en voz alta sólo queda situada
desde la primera parte de la emisión: el acto de escritura y su sujeto. (Dubatti,
2003c: 14).
Resulta claro que la intención que anima a los creadores en torno al concepto
Biodrama consiste en otorgar la palabra, como diría Guillermo Bonfil Batalla, a quienes
han sido desdeñados, los sometidos, los subalternos, seres a quienes jamás se pregunta
ni se toma en cuenta su opinión, a quienes no se escucha aunque vociferen, o aun
cuando se les escuche se presta oídos sordos a sus demandas.
261
Enrique Mijares Verdín
Todos tenemos una historia potencialmente fascinante para hacerla ficción. Lo que
hago es documental porque yo parto de entrevistas, de historias reales de la gente.
Lola Arias1
Como la mayoría de los procesos surgidos del ciclo Biodrama, los montajes de
Lola Arias proceden de un largo proceso de investigación, un exhaustivo trabajo de
campo. Es el caso de Mi vida después y El año en que nací, que surgen de numerosas
entrevistas a jóvenes actores de su generación a quienes les pregunta acerca de sus
historias personales y familiares.
Carla Crespo, Liza Casullo, Blas Arrese Igor, Mariano Speratti, Vanina Falco y
Pablo Lugones participaron muy activamente en el proceso de construcción de la
obra porque se convirtieron en investigadores de su propia historia familiar y en
creadores del relato. Revolvieron cajones buscando fotos y cartas, hicieron
preguntas a sus familias que nunca antes habían hecho, contactaron compañeros de
sus padres, si éstos estaban muertos, y discutieron conmigo cada frase del texto.
Sin ellos, Mi vida después no podría existir. (Jaroslavsky, 2010a).
[L]a relación de nuestra generación con ese pasado. Carla muestra los problemas
de reconstruir la verdadera historia de un padre [un guerrillero] muerto en combate,
sobre el que se perdieron casi todos los rastros; y Vanina, muestra los avatares de
una hija que descubre que su padre [un oficial de inteligencia] robó a su hermano
de la ESMA. (Jaroslavsky, 2010b).
Más allá del fascinante proceso que precede a la apertura del telón, el interés respecto a
Biodrama y Teatro documento se centra en la recepción, en las preguntas que algunos
críticos se hacen respecto a cuál es la respuesta del público, de qué manera se establece
el fenómeno teatral por excelencia, esto es, en la dialéctica convivial, en eso que
1
Vallejos (2013).
262
Biodrama. Entre la posdictadura y la guerra contra el narco: Lola Arias y Luisa Pardo
enuncia Lola Arias de su obra That Enemy with, inspirada en entrevistas con las
gemelas Esther y Anna Becker, y en las historias y estudios científicos sobre gemelos;
porque, a fin de cuentas, ¿qué es el teatro sino los dos lados de un espejo?
[El teatro] hace visible lo que significa tener un doble: verte desde afuera todo el
tiempo o tomar decisiones a favor o en contra del otro. […] una canción sin fin,
una carta de amor al alter ego, un discurso de dos voces que comparten recuerdos,
pensamientos, miedos, ficciones […] monólogo en estéreo que habla sobre cómo
construimos nuestra identidad en el espejo del otro. (Jaroslavsky, 2010c).
Relatividad pura, punto de vista del observador que mira desde su personal
contexto de experiencia.
[E]n Argentina el público conoce las historias pero se sorprende por la forma de
contarlas, […] por el cruce de lo personal y la historia del país. (Jaroslavsky, 2010).
En Europa el público no podía creer que lo que los actores contaban era realmente
la historia de nuestro país durante la época de la dictadura. Les parecía irreal, como
una película siniestra o un cuento violento y absurdo... Y a la vez, estaban muy
conmovidos de escuchar la historia de una generación que carga con la historia de
otra generación, cuyos rastros están borrados, incompletos. (Jaroslavsky, 2010d).
Pensar que los destinatarios locales sean los únicos destinatarios o que, por
ejemplo, el público alemán o español, igualmente castigado por el autoritarismo,
permanece impávido y le resulta ajena una realidad viva en la que confluyen
antecedentes harto reconocibles, es tanto como negar la índole ínsita del teatro,
fenómeno comunicante por excelencia en el que lo virtualizado en escena incide en el
espectador en virtud de su recepción y su respuesta.
Resulta obvio que, para los grupos de teatro chileno y argentino, sea una tarea
urgente revisar en escena la dictadura –su dictadura–, una realidad que, por desgracia,
no es exclusiva de los dos países del cono sur, sino que forma parte del imaginario
traumático de prácticamente de toda América Latina, de forma que, cualquiera sea su
origen, los espectadores latinoamericanos, provistos de su personal contexto de
experiencia, no tienen más remedio que asociarse, es decir, verse reflejados e
intercambiarse con la realidad aludida. A los mexicanos, pongamos por caso, les hace
263
Enrique Mijares Verdín
reflexionar en una dictadura no tan distante que, a pesar de los cien años transcurridos,
sigue pesando en la conciencia y en el ánimo nacional.
En efecto, en México la dictadura nunca se ha ido del todo: Victoriano Huerta,
lugarteniente de confianza de Porfirio Díaz, se queda en el gabinete de Francisco I.
Madero y, en cuanto tiene oportunidad, lo asesina. Y si bien el intento de que el dictador
regrese se frustra cuando Venustiano Carranza –al frente de un ejército llamado
constitucionalista que tiene como divisa la bandera pirata y como lema “hasta el
exterminio total”, y que por donde pasa despoja a los campesinos de sus cosechas y de
sus animales domésticos, al grado de que el verbo ‘carrancear’ se convierte en sinónimo
de latrocinio–, luego de derrotar a los movimientos verdaderamente populares
encabezados por Villa y Zapata, asume la presidencia de la república, inaugurando un
siglo de simulaciones democráticas que, recientemente, a fin de reivindicar su memoria,
está promoviendo la posibilidad de que Porfirio Díaz, su cadáver, regrese a un territorio
cuyas venas él contribuyó a abrir.
Aunque se refieren a una realidad localizable en Plaza de Mayo y en Villa
Grimaldi, ver Mi vida después, presenciar El año en que nací, a los espectadores
mexicanos les hace reflexionar en la Liga 23 de septiembre, en el EPR (Ejército Popular
Revolucionario), en el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), en el crimen
tumultuario de Tlatelolco, en las desapariciones forzadas y los asesinatos de la llamada
Guerra Sucia, en el movimiento Eureka de Rosario Ibarra, en las Defensas Populares en
Michoacán y Guerrero, en el operativo México Seguro que Vicente Fox implementó en
la frontera de Tamaulipas y que derivó en la hoy llamada Guerra contra el narco.
Situaciones todas ellas que el espectador mexicano encuentra poco tiempo después en
El rumor del incendio, donde Laura Pardo es el testimonio biográfico de la realidad
mexicana aludida en este párrafo.
Y ya que de interpretación abierta se trata, tomando en cuenta que tanto Mi vida
después como El año en que nací son hipertextos que han sido construidos a partir de
las unidades biográficas que cada uno de los participantes aporta, fragmentos de vida
que se conectan e imbrican con otros fragmentos o módulos o rizomas, formando una
red, el espectador puede proceder no sólo leyendo en los intersticios –según aconseja
Umberto Eco–, sino utilizándolos a modo de ventanas o links para aventurarse a
navegar por un tejido de apropiación e intercambio tan libre como sus capacidades de
enlace, relación y asociación le dicten.
264
Biodrama. Entre la posdictadura y la guerra contra el narco: Lola Arias y Luisa Pardo
El título de los talleres que los líderes de Lagartijas Tiradas al Sol imparten en
diversos foros, “Historia, biografía y documento”, es revelador del ideario social y
artístico del grupo y es, justamente, en relación con ese derrotero ideológico y creativo
que la aparente contradicción del fenómeno teatral cobra su dimensión más efectiva,
una suerte de distanciamiento brechtiano que remite de inmediato a la reflexión y al
intercambio del espectador con aquello que mira.
Cabe decir, a favor del impacto de verdad palmaria contenido en la obra, que el
265
Enrique Mijares Verdín
parentesco entre el personaje y la actriz sólo lo conoce el espectador al final, por lo que,
además del efecto de distanciamiento mencionado, se produce otro, todavía más
poderoso, el de una segunda lectura, suerte de rebobinado –similar al que experimenta
el lector cuando, en las últimas páginas de Cien años de soledad, se da cuenta de que
todo lo leído ya ha sido relatado en el manuscrito de Melquiades–, que nos hace ver a
Luisa ya no actriz ni personaje, sino documento vivo.
Mediante dispositivos escénicos complejos en los que los recursos se multiplican hacia
lenguajes multimedia, entrevistas, testimonios, cartas, plantas, máscaras, maquetas,
clips de televisión, maquillaje aplicado en escena y ocasionales cuerpos desnudos,
Lagartijas Tiradas al Sol da vida a los documentales escénicos, El rumor del incendio y
Derretiré con un cerillo la nieve de un volcán.
Nos interesa presentar las cosas de manera documental. Pensar el pasado para
poner en perspectiva el presente; aprovechar esa historia para mirar de otra forma
al país, para contemplar el acontecer político, social y personal desde otras
visiones. Vemos cómo se da la relación sobre la vida de individuos muy
específicos. Nuestra idea es hablar sobre temas reales, porque nos interesa mucho
que el público tenga no sólo opiniones sobre la historia que se le cuenta, sino una
relación con ella. (Vargas, 2014b: 9).
266
Biodrama. Entre la posdictadura y la guerra contra el narco: Lola Arias y Luisa Pardo
Una tras otra, el espectador va mirando a través de las ventanas de una inagotable
aventura de referencias e intertextos para, al influjo de Derretiré con un cerillo la nieve
de un volcán, revisitar la historia del siglo veinte mexicano: La dictadura que no se va
del todo al exilio de París, sino que permanece subterránea, socarronamente larvaria,
asomando de tanto en tanto. La traición de Huerta. El régimen carrancista que instala
una hegemonía clasista sobre los asesinatos de Villa y de Zapata. El PNR (Partido
Nacionalista Revolucionario) que, por consejo de El Niño Fidencio, crea Plutarco Elías
Calles para garantizar su Maximato y que, para fines prácticos, es el antecedente del
PRI, un órgano que, contrario sensu de que Lagartijas tiradas al sola firme “fue un acto
de ‹‹imaginación política›› que terminó con un periodo en el que se llegaba al poder a
partir de las armas”, sigue accediendo y manteniéndose en el poder mediante recursos
criminales.
Como uno de los grandes logros del régimen priísta, se oficializaron en 1959 los
libros de texto gratuitos. A través de ellos los mexicanos aprendemos, entre muchas
otras cosas, Historia. Esa es la historia que llega a todas las escuelas públicas del
país, esa historia es contada desde cierto lugar y de una cierta manera. Estos libros
de texto gratuitos de historia contienen parte de la llamada historia oficial.
(Lagartijas tiradas al sol).
Que Derretiré con un cerillo mencione el Libro de texto gratuito como estrategia para
oficializar al gobierno priísta mexicano, sin duda le recuerda al espectador mexicano
que en 1994 la candidatura de Zedillo se había vuelto inviable, luego de que, al frente de
la SEP (Secretaría de Educación Pública) y para congraciarse con los vecinos del norte,
éste intenta suprimir o por lo menos modificar las páginas que consignan la invasión
norteamericana en el texto gratuito de historia. Se hacía necesario entonces idear una
estratagema maquiavélica para aupar a Ernesto Zedillo a la presidencia y de esa manera
garantizar que de entonces a la fecha, el salinato se mantenga en el poder, aunque ello
haya implicado montar un simulacro de dos sexenios de alternancia.
La siniestra jugada de tres bandas consistió en generar, primero, una rivalidad
irreconciliable entre Manuel Camacho Solís –negociador con plenos poderes en el
levantamiento del EZLN– y Luis Donaldo Colosio –candidato por el PRI a la
267
Enrique Mijares Verdín
Bibliografía
Fuentes
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268
Copi y el inicio de la contracultura en el teatro argentino
Resumen: El objetivo de este trabajo es describir y establecer los rasgos más importantes de la poética
teatral de Copi a través del análisis de algunos de sus textos más representativos. Interesa resaltar cómo
los procedimientos teatrales que inauguran sus obras forman parte de toda una tendencia del teatro de los
años ’70 y ’80 vinculado a formas de la contracultura y del underground. Copi puede pensarse, entonces,
como referente ineludible y, probablemente, a pesar de su exilio y censura, como uno de los autores que
abren una línea alternativa en la literatura y el teatro argentino posdictatorial. El uso de la parodia, el
suplemento y su extrema sensibilidad camp revisan de manera insolente y disidente tópicos relacionados
a la identidad, tanto nacional como sexual y cuestionan irónicamente las formas del teatro canónico.
Difícil de encasillar, bizarro y provocador, Copi reaparece tarde en la literatura y el teatro argentino
debido a la censura que sufrieron sus textos y a la falta de traducción. Visto desde hoy, su obra reorganiza
el campo cultural y permite pensar varias estéticas y autores contemporáneos como epígonos de él.
Abstract: The aim of this work is describing and establishing the most important characteristics of Copi’s
theatre poetics through the analysis of several of his most representative texts. It is interesting to highlight
that the theatrical procedures inaugurated by his work are part of a complete trend in the theatre of the
70’s and 80’s connected to the counterculture and underground expressions. Copi could be thought then,
as unavoidable reference and probably, in spite of the exile and censorship, one of the artists that opens an
alternative tendency in literature and post-dictatorship Argentinean theatre. The use of parody,
supplement and his extreme Camp style go through topics related with national as well as sexual identity
in an insolent way, and questions ironically the canonical theatre style. Difficult to categorize, bizarre and
provocative, Copi reappears late in Argentinean literature and theatre due to the censorship his texts
suffered and the lack of translation. From today’s point of view his work organizes the cultural field and
allows considering different aesthetics and contemporary authors as his “epigoni”.
Introducción
269
María Laura Moneta Carignano
francés); y narrativa en 1973 con El uruguayo (también en francés). Sus últimos libros
fueron: la pieza teatral Una visita inoportuna y la novela La internacional Argentina de
1988. Copi muere en París en diciembre de 1987 por complicaciones sufridas por el
Sida.
Aunque nos referiremos en este trabajo, fundamentalmente, al Copi dramaturgo,
merece llamar la atención sobre el carácter multifacético de la obra de Copi, quien se
inicia en el arte, antes que como escritor, a través del trabajo actoral y de sus historietas,
entre las que cabe destacar La mujer sentada. Con respecto a su vínculo con el teatro,
Copi comienza en París en 1962 conformando un grupo llamado Pánico del que
participan también otros inmigrantes y exiliados latinoamericanos: Fernando Arrabal,
Alejandro Jodorowsky, Victor García, Jorge Lavelli, Jérome Savary y el francés Roland
Topor. La propuesta del grupo consistía en la presentación de “acciones teatrales”,
llamadas por ellos “Efímeros pánicos”, ligadas claramente a una estética de la
improvisación, lo bizarro y lo freak. Las “acciones” partían de un esquema
argumentativo básico en el que se destacaba el uso de objetos destinados a producir una
atmósfera enrarecida, relacionada al terror, lo bizarro y lo kitsch, con cuotas importantes
de humor. En el escenario, había desde instrumentos odontológicos y quirúrgicos y
muñecas desmembradas, hasta trozos de carne y sangre. Con ciertos elementos que los
vinculaban a la performance, los actores comenzaban repartiendo estos objetos
siniestros entre el público, al tiempo que vinculaban lo horroroso a lo festivo
desacralizador.
Algo de estas primeras participaciones actorales, y de los Pánicos, marca la
dramaturgia de Copi, en aquello que tienen sus piezas de mezcla insolente entre lo
siniestro y lo bizarro, entre lo grotesco y lo trágico, entre lo humorístico y lo
improvisado e inacabado. Habrá que agregarle ciertos tópicos de los que se encargan sus
textos teatrales y que lo distancian de esa primera experiencia: la vuelta insolente a la
historia y la tradición argentina (La sombra de Wenceslao y Cachafaz son obras en las
que se retoma el grotesco y el criollismo rioplatense de manera paródica y
suplementar1y la famosa Eva Perón en la que la figura política asume la condición camp
1
La categoría de suplemento, la tomamos de Silviano Santiago. Según el crítico brasilero, el
“suplemento” modifica el sentido del texto anterior, al que se “monta” barrocamente, sin intenciones de
destruirlo como la parodia moderna, sino de encontrarle nuevos sentidos. Se trata de una práctica
“tautológica” que se diferencia de la simple referencia a un texto anterior, es decir, de los típicos
procedimientos de mise en abîme, ya que lo que parodia es, en realidad, el “código formal” que sustenta
la escritura anterior y le confiere autoridad, subrayando de este modo su carácter de letra muerta, lugar
común, convención.
270
Copi y el inicio de la contracultura en el teatro argentino
Los prólogos a las primeras traducciones de sus textos son una referencia
importante para comenzar a pensar los rasgos de su poética. En este sentido, cabe
recordar el prólogo a Una visita inoportuna de Osvaldo Pelletieri, titulado “Copi: un
argentino y sus ‘comedias de muerte’ europeas”, en el cual el crítico afirma que “resulta
imposible ubicar su obra dentro del discurso teatral argentino. Su teatro se incluye,
aunque de manera tardía, dentro de la textualidad europea tardía” (1993: 8), afirmación
que se enlaza a una serie de postulados en torno a la “inclasificabilidad” de su obra en
el canon argentino y que discutiremos.
El problema de la “argentinidad” de la obra de Copi aparece como problema
crítico en varios estudios sobre su obra, pero es en el excelente prólogo a la reciente
edición de las obras completas de Copi en español hecho por María Moreno, en el que
la pertenencia de Copi a la tradición literaria argentina queda completamente
establecida a partir de la argumentación que la crítica realiza y de la que destacamos los
siguientes aspectos: el trabajo de Copi con la gauchesca, su relación (o falta de relación)
con Borges y su parodia de los mitos argentinos, así también como el pensar la
identidad y el origen desde otro punto de vista –fundamentalmente, con respecto al texto
271
María Laura Moneta Carignano
que podría pensarse como simulacro autobiográfico: Rio de la Plata–. Según Moreno,
en Copi “el saber sobre una identidad, en este caso la del origen, sería mortífero, lo que
volvería peligrosa cualquier identidad” (2010: 11). Para Moreno –como para otros
trabajos críticos recientes – la obra de Copi es argentina, no tanto por el origen natal del
autor, sino por los “efectos sobre el canon” y el trabajo paródico sobre la tradición.
Otro artículo importante en la aproximación crítica a la obra de Copi es el de
María Alejandra Minelli, titulado De cómo devenir “condenaditos”. El arte de roducir
figuras de escritor (Argentina 1938 - 1995), que además de proponer la denominación
de condenadito, traza una relación con la contracultura de los años 80 (del teatro de
Batato Barea, al rock de los Redonditos de Ricota y de revistas como Cerdos y Peces) y
con la serie, por ella propuesta, de escritores: Puig – Copi – Lamborghini – Aira –
Perlongher, como integrando “una confluencia de estéticas que se distancian de las
corrientes más confirmadas de la cultura argentina y de los modos de enunciación y
representación de la contracultura militante de los años 60 y 70” (2001: 149).
Otra lectura inaugural de la obra de Copi es la que realizó César Aira en el
ensayo dedicado al autor, en el que Aira vincula a Copi con el barroco por la noción de
“mundo dentro del mundo”:
2
Con esto el crítico hace referencia a: “la literatura de izquierda no remite a la literatura hecha por
escritores de izquierda, que pasaron por la izquierda o que aún dicen ser de izquierda. Buena parte de la
literatura hecha por escritores de izquierda es, en términos literarios, conservadora, reductora, simplista.
De izquierda no tienen ni siquiera su relación con el mercado. Desde el boom para acá, la inmensa
mayoría de los escritores de izquierda adoptan las posiciones más meritocráticas, menos cuestionadoras
del orden establecido. Al igual que los escritores conservadores, los de izquierda se vinculan con el
mercado de la misma manera que con los textos: de manera normativa, convencional, llenos de golpes
bajos. En cambio para la literatura de izquierda la situación es la inversa. Se relaciona con el mercado y
con el texto de una sola manera: de manera antijerárquica” (Tabarovsky, 2004: 48).
272
Copi y el inicio de la contracultura en el teatro argentino
273
María Laura Moneta Carignano
3
César Aira llamó la atención sobre este aspecto de la obra de Copi: “El reino de la explicación es el de la
sucesión causal, que crea y garantiza el tiempo. El relato reemplaza esta sucesión por otra, por una
intrigante e inverosímil sucesión no-causal”, por una pura sucesión de espectáculos inconexos” (1991:
54).
4
En el sentido en que Sarduy explica que el travesti no imita, sino que excede en su representación de la
mujer. Sarduy toma al travesti como metáfora del arte neobarroco y como ejemplo de lo que es la
simulación.
274
Copi y el inicio de la contracultura en el teatro argentino
5
El concepto de pastiche lo tomamos del crítico brasilero Silviano Santiago que lo define en
contraposición a la parodia moderna: “Eles (os modernistas) tinham que se afirmar pelo escárnio, pelo
deprecio, ou seja pela negação da tradição. (...) A paródia era o que eles tinham para trabalhar a nossa
memória. Mas esse não é o caso da minha geração: ela trata da tradição modernista, e com o maior
prazer(...). Nesse sentido, a reação à tradição não pode ser mais a paródia, mas também ela não pode ser
só de reverência, senão não existo, nós não existimos. Era preciso buscar uma maneira de trabalhar as
brechas do modernismo. Suas lacunas. Certos tabus. E de trabalhar os medos, até mesmo, as
insuficiências modernistas. Uma das maneiras de entrar nessas brechas sem causar maior escândalo, sem
querer destruir ou ser iconoclasta, é através do pastiche. (...) É ao mesmo tempo uma reverencia e um
gesto suplementar” (Santiago, 1991: 5).
275
María Laura Moneta Carignano
Los aspectos que Minelli (2001) marca de esta nueva figura de escritor son: una
imagen de escritor que transgrede la “ciudad letrada” y las identidades sexuales
normalizadas y que en los textos literarios de estos autores diseñan la figura del
escritor de manera hiperbólica y ridícula, lo que termina quitándole valor y seriedad. En
este tipo de representaciones, los “condenaditos” suelen ocultar la propia formación
literaria y marcar con énfasis el fuerte vínculo con la cultura de masa, lo que los aleja no
sólo de las representaciones propias de la cultura letrada, sino de formas más
radicalizadas, como la figura del “escritor maldito”.
En el caso particular de Copi, estos rasgos son notorios, lo que lo hace, de
alguna manera, funcionar como precursor de muchos de ellos, como una especie de
padre de esta línea alternativa y “menor” de la literatura argentina. En todas las
entrevistas que le hicieron, siempre que le preguntan sobre la relación de su obra con
tendencias o escritores consagrados, Copi simula desconocimiento, como si no fuese un
lector o conocedor de la tradición literaria y teatral. El tono de sus respuestas es poco
276
Copi y el inicio de la contracultura en el teatro argentino
serio y tiende a desprestigiar, por un lado, la centralidad jerárquica del mundo de las
letras dentro del campo cultural, y por otro, promueve una imagen de artista fuertemente
vinculada con la contracultura y la cultura de masa (en su caso, con la historieta y el
teatro under).
Además, Copi realiza un procedimiento típico de la literatura y el teatro
posmodernista: sus personajes principales siempre tienen el mismo nombre que él (o
una versión en anagrama, como René Pico) y siempre son escritores, actores o
dibujantes de historietas, lo que de hecho él es en la vida real. Este rasgo falsamente
autobiográfico –que lo asocia prematuramente a las “literaturas del yo” – se relaciona
también con la simulación, el simulacro y la tendencia hacia lo narcisístico, propio de la
literatura y el teatro posmodernista. Tres son los ejemplos más claros de este
procedimiento: el personaje principal de La Internacional argentina, el personaje
principal de La vida es un tango, el del cuento que pertenece al libro Virginia Woolf
ataca de nuevo y que se titula ¿Cómo? ¡Zis! ¡Zas! ¡Amor! y el personaje de su obra
final Una visita inoportuna, especie de parodia anticipada de su propia muerte, en la que
teatro y vida, realidad y ficción, autor y personaje juegan a la confusión barroca y a las
paradojas de la representación.
277
María Laura Moneta Carignano
y de la cultura de masa, así también como la figura del escritor) que permiten dar cuenta
de nuestra hipótesis central: que Copi representa un ejemplo crucial de las tendencias
posmodernistas y neobarrocas de la literatura y el teatro contemporáneo argentino,
siendo a su vez, aquel que de alguna manera inaugura esta línea bizarra y alternativa de
la literatura actual. Expresiones teatrales que marcan la cultura posdictatorial de los
años 80, como el Parakultural y Batato Barea, y figuras performáticas de los 90 y 2000,
como Naty Menstrual y Susy Shock pueden pensarse un una serie dentro del teatro
posdictatorial en la que Copi aparece como referencia ineludible y reorganiza el campo
teatral contemporáneo.
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278
Copi y el inicio de la contracultura en el teatro argentino
279
Formas biodramáticas, liminalidad y convivio en Acrobates y Cuisine
and confessions, espectáculos programados en el VII Festival Polo
Circo
Ezequiel Obregón
Área de Investigación en Ciencias del Arte
ezequielobregon@[Link]
Resumen: Por su vasta tradición, el circo no ha dejado de reformularse y redefinirse, sobre todo en los
últimos veinte años. A partir de la experiencia del Cirque du Soleil, es más evidente la proliferación de
compañías a nivel internacional que han ido construyendo nuevas poéticas circenses alejadas de las
rutinas clásicas. El Festival Polo Circo nos ha permitido reconocer buena parte de estas nuevas poéticas.
En su más reciente edición, se ofrecieron dos notables espectáculos en donde la famosa dicotomía eros y
thánatos cobra un rol central. Analizaremos fundamentalmente las formas biodramáticas, la liminalidad y
el convivio de los espectáculos Acrobates de la compañía francesa Le monfort y Cuisine and confessions,
de la compañía canadiense Les 7 doigts de la main.
Abstract: Throughout its vast tradition, circus has not stopped rethinking and redefining itself,
particularly over the past twenty years. After the experience of Cirque du Soleil, the proliferation of
international companies that inquire in new poetics, moving away from traditional circus routines has
become more evident. The Polo Circo Festival in Buenos Aires has allowed us to recognize many of
those new poetics. In its most recent edition, the Festival presented two remarkable proposals in which
the famous dichotomy between eros and thánatos had a central role. We will analyze mainly the
biodramatic, liminal and convivial forms in Acrobates, by the French company Le monfort, and Cuisine
and confessions, by Canadian company Les 7 doigts de la main.
280
Ezequiel Obregón
espectáculos que formaron parte de la más reciente edición: Acrobates y Cuisine and
confessions.
Comenzaremos por la primera. Alexandre Fournier y Matias Pilet, intérpretes de
Acrobates, formaron parte del espectáculo Totem de Cirque, dirigido por Fabrice
Champion. Champion fue un gran trapecista que en Barcelona sufrió un accidente. El
artista ensayaba un trabajo de sincronización aérea llamado Ola kala, que en griego
significa “todo va bien”. Lo que sucedió desmiente el título: Champion y un colega
chocaron frontalmente y, mientras el segundo se recuperó, el primero quedó tetrapléjico.
Acrobates cuenta con la dirección de Stéphane Ricordel y con imágenes y dramaturgia
de Olivier Meyrou, quien además es el realizador de Parade, film que pudo verse en el
último BAFICI y aborda el mismo caso.
En la obra, Fournier y Pilet realizan un conjunto de cuadros físicos de calidad
sobresaliente, a los que se suma una serie de imágenes. En ellas aparecen registrados
algunos encuentros que mantuvieron con Champion, quien –imagen mediante– parece
poner a los actores a prueba desde una suerte de espacio desterritorializado. Pero el
vínculo entre las imágenes y los dos performers no se limita a la oposición entre
convivio y tecnovivio; por el contrario, asume una polisemia que no se agota en la
presentación de opuestos. Las secuencias nos muestran a un Champion en plena forma
y, más tarde, en silla de ruedas, en algunos encuentros de carácter lúdico que mantuvo
con los actores. Esas imágenes se multiplican en varias pantallas que ascienden y
descienden y que, en algunos momentos, se dividen y obligan al espectador a detenerse
en detalles.
El espectáculo se resiste a ser reducido a la categoría “circo”, bien podría
pensarse como video-danza-teatro a partir de una pérdida, de una ceremonia que recrea
situaciones transitadas por el maestro y los alumnos. Las pantallas reconstruyen parte de
esa pérdida, porque revelan algo que hubo pero ya no está. Los movimientos de los
actores se alejan de la idea de repetición vinculada a la noción de ensayo, sobre la que
volveremos más adelante. Son una serie de escenas en las cuales la mayor dificultad
está dada por el piso inclinado, sobre el que ascienden y descienden para componer
cuadros elaborados milimétricamente. La obra es eminentemente física y tiene una
impronta conceptual. La temática de la amistad adquiere un lugar por demás relevante; a
medida que avanza el espectáculo, el espectador comprende la cercanía ya no de los dos
cuerpos, sino de aquel que muestra la imposibilidad de estar allí.
281
Formas biodramáticas, liminalidad y convivio en Acrobates y Cuisine and confessions, espectáculos
programados en el VII Festival Polo Circo
282
Ezequiel Obregón
283
Formas biodramáticas, liminalidad y convivio en Acrobates y Cuisine and confessions, espectáculos
programados en el VII Festival Polo Circo
Las dos obras, entonces, se vinculan con lo traumático. La pérdida opera como
un motivo para crear; central, como hemos visto, en Acrobates, y más tangencial en
Cuisine and confessions. Y aunque la pérdida está directamente vinculada con el
número que describimos, el resto de esta última obra también se relaciona con aquello
irrecuperable que a la vez nos constituye: la infancia, el momento en donde
comenzamos a formar nuestro gusto, sobre todo porque allí opera la orgánica familiar.
En el espectáculo, que transcurre en una inmensa cocina, los performers mencionan en
diversos momentos situaciones relacionadas con la comida dentro del seno de sus
propias familias, y casi siempre lo hacen con humor. Desde esta perspectiva, Cuisine
and confessions se posiciona como un espectáculo culinario con el signo micro marcado
a fuego, multiplicado a partir de las distintas nacionalidades de quienes integran la
compañía, y por el sentido anti-hegemónico del espectáculo en sí mismo, pues nada más
alejado de los discursos totalizadores que el gusto mismo, una magnificación de la
individualidad.
A diferencia de lo que ocurre en la compañía canadiense, en Acrobates el humor
brilla por su ausencia. Si se manifiesta, lo hace en unos pocos momentos mediante la
proyección, experiencia desterritorializada, en función de la intermediación tecnológica
que media entre los actores y su maestro, ya muerto, proyectado en las múltiples
pantallas. Hay algo de ritual sagrado en esa dualidad, de búsqueda de un reconocimiento
de uno mismo en los muertos. Los últimos momentos de la vida de Champion (sobre los
que la obra no dice nada) parecen ir en esa dirección, pues antes de morir tuvo un
acercamiento con el budismo y viajó a Perú para participar de una ceremonia chamánica
y estudiar medicina tradicional amazónica. Con 39 años, fue hallado muerto tras haber
pasado la noche en un ritual en donde ingirió hierbas.
A modo de conclusión, creemos que la elaboración del trauma está, más allá de
las diversas concepciones teatrales, instaurado en el propio cuerpo del actor. “Hablen
desde la herida”, les decía Augusto Fernandes a sus alumnos. Los espectáculos sobre los
que reflexionamos en estas líneas enfrentan la herida, y es ese enfrentamiento el
resultado de la obra. Enfrentamiento, a la vez, de una imagen reproducida
tecnológicamente, o ensayada a puro vértigo (metáfora del cuerpo a punto de estallar en
el piso). En términos de Wolf, “un trauma es una herida, desde la que podríamos pensar
que emerge la necesidad del Hombre de hacer teatro” (2010: 330).
284
Ezequiel Obregón
Bibliografía
285
La fenomenología de la percepción y La forma que se despliega de
Daniel Veronese
Galo Ontivero
Universidad Nacional de las Artes
galoontivero@[Link]
Abstract: The present work intends to investigate the phenomenology of the perception of Maurice
Merlau Ponty (2002: 25) for whom: "every external being is only accessible to us through our body, and
clothed with human attributes that also make it a mixture of spirit and body ". This precept applied to the
work of art will understand that it constitutes a "world by itself", conformed by the artistic work and the
artist, a carnal totality that allows us to know ourselves and others, not from the separation of subject-
object but as an intersubjectivity based on an intercorporality. We are interested in tracing these concepts
in the dramaturgy proposed by Daniel Veronese in "The form that unfolds" (2003) insofar as the crossing
gives us great productivity for an analysis of the subjectivity of the author, reader and spectator to expand
the concept of mimesis as well as the representation-presentation dichotomy in dramatic theater.
La forma que se despliega, escrita y dirigida por Daniel Veronese, fue una obra
realizada en el marco del ciclo biodrama, coordinado por Vivi Tellas en el Complejo
Teatral de la Ciudad de Buenos Aires durante los años 2002 a 2009, y estrenada en el
año 2003 en el Teatro Sarmiento. Las obras del ciclo se representaban en el teatro
Sarmiento y muchas de ellas luego se trasladaron y fueron representadas en una sala del
circuito alternativo de la plaza teatral de Buenos Aires. El proyecto biodrama tenía
como objetivo estético encargarle, en cada oportunidad, a un director distinto una obra
sobre personas reales que vivieran en Argentina. Se trataba de poner en diálogo y
tensión la vida con el teatro y la realidad con la ficción; y de esta manera, el biodrama,
como el llamado teatro posdramático, se proponía recuperar lo real de una sociedad que
se supone completamente sumergida en representaciones.
286
Galo Ontivero
Del ciclo participaron directores muy diversos. Cada uno de ellos puso de
manifiesto las características propias de sus poéticas. En el caso específico de Daniel
Veronese, él se preguntó, como el resto de los directores de las obras del ciclo, por la
verdad en el espacio de ficción de la escena; no obstante, no lo hizo poniendo no-
actores como parte de la ficción, sino a actores interpretándola. Entonces, la escena
totalmente ficcional generaba distintos dobleces en su construcción con el objetivo de
pensar no sólo los límites del teatro y su producción ficcional sino también lo ficcional
en la vida, y en ella la naturaleza del dolor humano.
La fábula de la obra tenía su eje en el dolor por la pérdida de un hijo, pérdida
que es relatada por la pareja de padres (los personajes llamados en la obra “madre” y
“padre”) protagonistas de la historia y cuyo relato es presenciado por un hombre que
tocaba notas en un pequeño piano de juguete. A este hombre, en la puesta realizada en
el teatro “El Camarín de las Musas”, donde continuó haciendo funciones luego de que
terminara su temporada en el teatro oficial, se le sumó una mujer, otro doblez en la
trama que generó una nueva línea en la exploración del director y autor en el tema de la
obra: el juego de la construcción de lo ficcional. De esta forma, las parejas se
enfrentaban en espejo, en el medio de una conversación en la cual los padres del hijo
muerto narraban cómo se habían conocido, así como los traumas surgidos de la tensión
entre los deseos individuales y los deseos comunes; entre ellos, la ilusión de tener un
hijo. La felicidad que les produce el concretar tal deseo queda trunca cuando pierden
este hijo tan deseado. La narración se desarrollaba entre la trivialidad del relato y las
interrupciones, con la ejecución de algunas notas del piano, por parte del pianista. Lo
cierto es que la trivialidad del relato y el poco movimiento escénico propuesto para los
personajes desde las didascalias del texto llegaba hasta la desesperación cuando la
pareja narraba la pérdida del hijo. La desesperación se instalaba entre la distancia de las
parejas, no una desesperación que encontrara movilidad en los cuerpos de los personajes
sino en los estados emocionales por los que estos transitaban. El dolor, la distancia entre
los personajes producida por el dolor, la ausencia del hijo, el relato de la escena del otro,
son los protagonistas en la obra de Veronese. Entendemos que el tema y la trama de la
pieza se construyó tal cual reza uno de los nuevos automandamientos de Veronese: “Ser
radical a la hora de poner un texto en escena. Darle esa entidad es superar la
circunstancia de la escritura. No cuidar ni respetar las palabras al punto de caer en
lugares comunes” (2002: 205). De esta manera, el director y autor llegó a la radicalidad
buscada en la representación del dolor tanto en el texto como en la puesta en escena.
287
La fenomenología de la percepción y La forma que se despliega de Daniel Veronese
Hacia el final de la obra el pianista terminaba confesando que los padres en realidad
eran actores y que fingían lo que sentían “Si tuviesen los motivos que yo tengo, se
288
Galo Ontivero
volverían locos, confundirían todo. Estos niños mintieron bien. Son actores. Pero a mí
¿nadie me llama mentiroso?” (Veronese, 2003: 14).
El juego vital transcurría, entonces, entre el dolor sentido y el fingimiento del
dolor, entre la simulación de protagonistas reales y de espectadores reales de la obra y,
también, entre la posibilidad y la imposibilidad de la ficción teatral. Pero, de todo esto,
lo que se potenciaba era el dolor de los espectadores/personajes y no el dolor
interpretado por la pareja de padre y madre. Es decir, la reflexión de la obra terminaba
estando en la zona liminar en la que habita el dolor, tanto el dolor representado como
el supuesto dolor real de los padres que narran la muerte de su hijo. Y, esta reflexión
podemos confirmarla, por un lado, en el texto de la obra cuando dice. “hablar del dolor
es otra cosa que el dolor mismo” (Veronese, 2003: 20) y, por el otro, siguiendo a Óscar
Cornago (2004: 9) en su análisis de la obra quien afirma que
Lo interesante es que, paradójicamente, a pesar de este giro metateatral que hace visible
el teatro como una pura ilusión, la obra no deja de contener un enorme grado de verdad,
de emoción creada en ese pequeño espacio donde se juntan en extraña cercanía unos
actores a los que se denomina niños, unos personajes que están presentes, pero al mismo
tiempo ausentes en su dolor, y un público que siente la extrema tensión generada por todo
ello, sin saber finalmente dónde está la verdad y dónde la ficción: ¿a alguien se le murió
finalmente un hijo o fue todo un juego?
289
La fenomenología de la percepción y La forma que se despliega de Daniel Veronese
290
Galo Ontivero
por sí” (2002: 62). Si trasladamos esta deducción sobre la pintura al teatro, podemos
inferir que este “mundo por sí” es aquel donde el cuerpo del actor posee un rol
fundamental, creando una multiplicidad de sentidos, siendo esta una corporalidad dentro
de un espacio-tiempo escénico que construye la ficción y que, además, se relaciona con
objetos y espectadores, generando una resonancia que se plantea en el territorio de la
ficción o en la liminalidad entre la ficción y la realidad. Esto nos ayuda a considerar que
si lo que define al teatro es aquello que sucede entre el actor y el espectador, será
entonces, desde esta perspectiva, lo que suceda entre el cuerpo del actor y el cuerpo del
espectador.
Creemos que el mundo representado por la obra estudiada, La forma que se
despliega, constata la premisa de Merleau Ponty: el mundo y el cuerpo son una unidad,
un mundo con su propia lógica, un mundo en sí concretizado a partir de los cuerpos de
los actores que representan y los espectadores que asisten a la ficción. Esto sucede en la
obra de Veronese, tanto desde el procedimiento de construcción dramatúrgico como
desde el hecho teatral como puro acontecimiento. Se plantea la tensión entre
representación y presentación teatral a partir de la tensión que generan los cuerpos en
escena y que expectan la escena. Cuerpos que representan el dolor y que expectan la
representación del dolor en un mismo acto.
El cuerpo, la carne del cuerpo, es apertura de perceptividad que contiene un
espesor abierto de significación, una densidad que despliega sentido y contenido y, en la
que, simultáneamente, se despliega la vida, configurando un entramado de multiplicidad
corporal hacia el mundo. El cuerpo es, en esta obra y en líneas generales, el punto de
toque, de contacto donde se constituye originariamente la vida. En este sentido, el
cuerpo-propio permite vincularse e identificarse con el mundo, pues el cuerpo es algo de
lo cual no puedo escapar, es mi límite irrenunciable y condición de posibilidad de mi
existencia; el cuerpo no me es ajeno, estoy siempre en él, yo no estoy delante de mi
cuerpo, estoy en mi cuerpo, o mejor dicho, soy mi cuerpo. Ser mi cuerpo es dotar de
significado mi existencia y el mundo. El cuerpo-propio, encarnado, es la trama
atiborrada de sentido, es el entramado en el cual converge la existencia, el mundo, la
conciencia, y la vida como un único gesto, como una única palabra que deviene
encarnada. Así como la palabra deviene encarnada lo hace la obra de arte, la
representación y el artista. Es decir, la fenomenología de la percepción de Merlau Ponty
pone en un mismo lugar, en tanto hablamos siempre de corporalidad, la representación y
la presentación, no resolviendo pero si poniendo en tensión la ficción y la realidad. El
291
La fenomenología de la percepción y La forma que se despliega de Daniel Veronese
A modo de conclusión
292
Galo Ontivero
Bibliografía
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293
Evolución del ‘motivo de Putifar’ hacia el de ‘la madrastra’
en la tragedia Deseo bajo los olmos, de Eugene O’Neill
Mónica Paladino
Universidad Nacional de Mar del Plata
monicapaladino@[Link]
Cecilia Taborda
Universidad Nacional de Mar del Plata
mctaborda@[Link]
Resumen: El rastreo de un motivo literario a través de la historia de la escritura desde la Biblia hasta el
siglo XX, traspasando los hitos de la tragedia griega, romana, francesa, es un camino arduo pero
productivo. Un ejemplo paradigmático es el del “motivo de Putifar”. Su desenvolvimiento acompaña los
cambios sutiles o bruscos de los contextos espacio-temporales y, en la obra de O’Neill, alcanza una
profundidad de drama realista donde el destino, los dioses y la moral se han transfigurado. Como
consecuencia, la estructura fija del motivo bíblico se desdibuja convirtiéndose en el más amplio tema de
“la madrastra”, que ha invadido profusamente la literatura contemporánea.
Abstract: Tracing a literary motif through the history of writing from the Bible to the 20th century,
trespassing the milestones of Greek, Roman and French tragedy, is a hard but productive path. The
‘Putifar motif’ is a paradigmatic example. Its development goes along with subtle or abrupt changes in the
space-time context and, in O’Neill’s work, reaches a depth of realistic drama where fate, gods and
morality have been transfigured. As a result, the fixed structure of the biblical motif fades, turning into
the wider theme of “the stepmother” that has profusely encroached contemporary literature.
I. El motivo de Putifar
294
Mónica Paladino - Cecilia Taborda
295
Evolución del ‘motivo de Putifar’ hacia el de ‘la madrastra’ en la tragedia Deseo bajo los olmos, de
Eugene O’Neill
Acasto / Astidamía / Peleo; Cicno / Filónoma / Tenes; Amíntor / Ptía / Fénix; Atamante-
Creteo / Demódica / Frixo; y, finalmente, el triángulo más conocido de todos: Teseo /
Fedra / Hipólito. Tenemos noticia de que hay, al menos, una tragedia escrita de cada
uno de estos mitos; sin embargo, en la mayoría de los casos no conservamos sino
fragmentos, menciones o argumentos citados por otros autores, a excepción del Hipólito
coronado de Eurípides, que ha llegado completo hasta nosotros (Lucas, 1994). Por esta
razón será el punto de partida para nuestro análisis.
Es interesante notar que, hasta el siglo V a.C., casi no disponemos de
testimonios del motivo en la literatura griega: sólo en la Odisea (XI, 321-326) se hace
referencia a Fedra, en el catálogo de mujeres ilustres que Odiseo enumera en su bajada a
los infiernos; pero los poetas líricos la ignoran y tampoco hay representaciones de su
figura en las artes plásticas. Parece que la leyenda tuvo origen en Trozén o Trecén,
donde había un importante culto a Hipólito, héroe al cual debían ofrecerle un bucle
todas las doncellas antes de casarse. El culto estaría relacionado con Poseidón, causante
de la violenta muerte del joven, un héroe hermoso, atlético y virgen. Luego, esta
leyenda se habría mezclado con la de Teseo y con la de Fedra, usando como marco el
motivo de Putifar y trasladando la acción a Atenas. Es decir que, pese a ser la versión
mítica más conocida, no es la primera: se trata de una reelaboración más de un motivo
previo.
Entre los romanos, lo retoman Séneca, en su tragedia Fedra, y Ovidio, en una
de sus Heroidas, la cuarta. Apuleyo, por su parte, compone el cuento “La madrastra
enamorada”. Más adelante también será objeto de otra reescritura memorable: la de
Racine, en el siglo XVII. No será la única, ya que ha servido de inspiración para
innumerables obras literarias, pictóricas, escultóricas, cinematográficas y hasta
musicales. A continuación trataremos, brevemente, las principales relecturas del motivo
para analizar su evolución y desarrollo hasta llegar a la obra de O’Neill.
296
Mónica Paladino - Cecilia Taborda
indirectos en otros autores (Medina Gónzález y López Férez, 2008: 218-219). En esta
versión, Fedra no era capaz de contener su pasión y la declaraba abiertamente, y recurría
a toda clase de filtros amorosos para conseguir que Hipólito la correspondiera. Su
audacia y su desvergüenza habrían causado un gran rechazo en el público griego, por lo
que Eurípides suavizó todos estos detalles en la siguiente versión del mito, el Hipólito
coronado.
El cambio consiste en que la nueva Fedra, para mitigar su anterior atrevimiento,
será ahora víctima del poder irresistible de Eros, considerado como una especie de
fuerza cósmica a la que ningún ser puede resistirse (a veces, ni siquiera los demás dioses
del panteón olímpico). A su vez, sufrirá una incesante lucha interna entre su razón y esa
pasión desmedida. Por no poder vencerla, se quitará la vida.
Desde el principio, Fedra e Hipólito funcionan como dos opuestos. A la hija de
Pasifae corresponde, como contrapunto, el hijo de la Amazona. Dice la leyenda que
estas guerreras fabulosas no consentían las relaciones con el sexo opuesto más que para
reproducirse y que sólo conservaban a sus hijas mujeres. Hipólito es el heredero de esta
raza fuerte, un casto amante del mundo puro e indómito de los bosques, protegido por
Ártemis. Fedra, en cambio, con Afrodita de su lado, representará la pasión indomable y
extrema, hasta el punto de concluir con la muerte. Ambos carecen de moderación y
ofenden a una divinidad: uno por negarse al poder del amor, otra por deshonrar la
castidad. Ambos deberán pagar por esta hybris y su castigo es la muerte (Medina
Gónzález y López Férez, 2008: 220).
b) La Fedra de Séneca, por su parte, se lamenta: “¿Qué podría la razón? La
pasión ha vencido y reina, y un poderoso dios gobierna sobre mi mente toda. Este
impetuoso alado tiene poder en toda la tierra…” (vv. 184-186). Así representa ella la
debilidad de la razón frente al amor que arrebata y ciega. En la tragedia griega, este
poder de la divinidad sobre la esencial impotencia de la condición humana (ya que los
personajes son instrumento de los dioses para sus propios premios y venganzas) es
superada por el estoicismo de Séneca, que recrea una Fedra que asume su culpa tras la
muerte injusta del joven Hipólito y su suicidio adquiere, entonces, un sentido de
expiación. Por boca de la Nodriza se advierte el nuevo código moral del filósofo
romano que difunde el sentido de responsabilidad individual ante los hechos: “Que el
amor es un dios finge el deseo torpe / e inclinado al vicio, y para ser más libre / ha dado
a la pasión el falso título de numen” (vv. 195-97). Es decir: el foco de atención ahora es
297
Evolución del ‘motivo de Putifar’ hacia el de ‘la madrastra’ en la tragedia Deseo bajo los olmos, de
Eugene O’Neill
la humanitas con todo su repertorio de conflictos, no el ser humano gobernado por los
dioses (Galán, 2002: 6-7).
Hipólito también materializa, en cierta medida, este nuevo ideario moral, ya que
representa al joven virtuoso y casto, amante de la vida agreste y alejada de todo poder,
vicio, gloria o riqueza, que abiertamente odia a las mujeres. Mientras tanto, Fedra
padece ese amor incontrolable: la domina un malestar general y una agitación violenta
constante. Su estado, en el texto original latino, se define como furor (traducible como
“estar loco”, “estar fuera de sí”, “estar presa de un delirio”); y su conducta, como nefas
(“aquello que va en contra de la voluntad divina, las leyes o la costumbre”: es decir, un
sacrilegio, una injusticia y también un crimen) (De Brand, 2004). Este comportamiento
“desviado” causa en Fedra un constante estado de arrepentimiento y culpa que termina
con su muerte como castigo.
c) Racine confiesa, desde el prefacio a su obra, que se ha inspirado en Eurípides
y que procurará ser lo más fiel posible al mito griego; pero, como todo autor, introduce
sus propios cambios y traza un rumbo personal para la historia que comienza a re-
modelar el motivo original.
Dice Racine con respecto a Fedra: “he cuidado de representarla un poco menos
odiosa que en las tragedias antiguas” (Racine, trad. Mujica Lainez, 1982: 19). La obra,
como las versiones anteriores del mito, representa el conflicto agónico de una mujer que
causa la muerte del hombre que ama y a la vez muere ella misma. Fedra es infame y, a
su vez, inocente: no cesa de luchar contra la fatalidad, pero es víctima de esa fuerza
implacable que la condena, sin poder hacer nada para cambiar su suerte. También está
signada por su herencia: hija de Pasifae, su linaje parece destinado a los amores
impropios; pero como ella no desea hacer pública su vergonzosa pasión, todo queda en
manos de la nodriza. Dice Racine: “He creído que la calumnia [de acusar a Hipólito]
entrañaba algo demasiado bajo y demasiado vil para ponerla en boca de una princesa
que por otra parte posee sentimientos tan nobles y virtuosos. Tal bajeza me pareció
convenir más a la nodriza” (Racine, trad. Mujica Lainez, 1982: 21). Finalmente, no
siente posible otra alternativa que terminar con su vida, reivindicando una parte de su
honor.
En cuanto a Hipólito, dice Racine: “he creído deber conferirle alguna flaqueza
que lo volvería más culpable a los ojos paternos (…)” (Racine, trad. Mujica Lainez,
1982: 21). Esa flaqueza es su amor por la joven Aricia: ya no es aquí un joven
totalmente casto y que odia a las mujeres, sino uno capaz de sentir amor y eso justifica
298
Mónica Paladino - Cecilia Taborda
que Teseo crea en las acusaciones de la nodriza y de Fedra. De esta manera, también
Teseo se vuelve más humano y su actitud más comprensible para el público.
Los de Racine ya son personajes modernos, que empatizan con el
lector/espectador desde sus debilidades y no desde su impotencia ante los dioses y/o su
rectitud.
La tragedia de O’Neill Deseo bajo los olmos presenta una nueva versión del
mito original y de sus realizaciones grecolatinas y francesa, que expande y transfigura
el antiguo motivo de Putifar.
La acción transcurre en un lugar impreciso de Nueva Inglaterra alrededor de
1850, en una casa aislada del mundo donde viven unos personajes apartados de la
sociedad y de ellos mismos. Esto es algo que se mantiene como una constante desde las
primeras versiones del mito: la acción transcurre en una especie de espacio cerrado, que
obra como un campo magnético.
La trama recrea con intensa poesía incidentes trágicos de los antiguos mitos
griegos. Como en Hipólito, hay una situación incestuosa que involucra a una madrastra.
Como en Medea, una madre mata a su hijo movida por la pasión o, como en Edipo, el
hijo tiene un conflicto existencial en relación con su madre.
Desde el título, dos términos son indicios trágicos: el “DESEO”, en el doble
sentido erótico y de ambición de bienes materiales y los “OLMOS”, descriptos como
ejerciendo una “siniestra maternidad”, “una abrumadora preocupación” y a los que el
dueño de la casa les ha conferido “una aterradora humanidad”. Así, llegan a confirmar
su tradición clásica de árboles funerarios.
En este ámbito se desarrolla la historia de un agricultor viejo y desconsiderado
(Ephraim Cabot), quien, viudo por segunda vez y padre de tres hijos (Simón y Peter,
del primer matrimonio, y Eben, del segundo), trae a la granja, después de muchas
semanas sin dar noticias, una nueva esposa joven y sensual. Eben se entera de esta boda
en el pueblo donde tiene una amante, Minnie.
Los hijos mayores se han ido a California en busca de oro luego de vender su
parte de la herencia al hermano menor. Al llegar, el viejo Ephraim maldice a sus hijos
mayores y se instala con Abbie, su nueva mujer, quien, tras una vida miserable,
ambiciona sobre todo la casa del marido. Al principio se enfrenta con Eben, por quien
299
Evolución del ‘motivo de Putifar’ hacia el de ‘la madrastra’ en la tragedia Deseo bajo los olmos, de
Eugene O’Neill
se siente atraída desde su llegada. El joven también espera heredar la granja y la siente
como una intrusa.
El matrimonio ablanda el carácter del viejo, quien incluso llega a cobrar afecto a
Eben. Abbie, temerosa de perder la granja, acusa falsamente al joven de sentir lujuria
hacia ella. Cuando Cabot amenaza con matarle o desterrarlo, ella tranquiliza a su esposo
con la propuesta de tener un hijo.
Hasta aquí una Fedra o un Hipólito, o incluso una estructura tipo Putifar en
contextos variados totalmente; pero el drama se enmaraña, como era de esperar, a causa
de la complejidad de los personajes: Abbie Putnam desea al joven y las posesiones del
marido; Cabot es un viejo aficionado a la religión que invoca a Dios ante cada
circunstancia y Eben es un joven rústico y resentido que no ha superado su etapa
edípica, aun cuando su madre ha muerto.
El padre del hijo prometido será finalmente Eben, quien accede a los
requerimientos sexuales de su madrastra. Pero muy pronto los amantes se enfrentan,
porque Eben sospecha que Abbie quería un hijo sólo para apartarlo a él de la herencia.
Para probar que esto no es cierto y demostrarle su amor a Eben, ella asfixia al niño en su
cuna. Cuando conoce el crimen, el joven, llevado por la furia, la denuncia ante el
sheriff; sin embargo, se arrepiente y deciden enfrentar el castigo juntos. Cabot se
quedará completamente solo en sus tierras.
Los cinco momentos de Putifar se han ido transfigurando ya desde Eurípides.
Por ejemplo, el segundo momento, que consiste en los intentos de seducción, varía entre
la esposa del Génesis y la Fedra de Eurípides, que ya no seduce activamente1 como la
mujer de Putifar (y, probablemente, como la Fedra del Hipólito velado), sino que sólo
declara su pasión.
En Deseo bajo los olmos la relación con el esquema es más compleja. Se acerca
y se aleja alternativamente. Eben ya no es un joven casto y/o fiel a la figura paterna.
Tiene una amante en la ciudad y odia a su padre. Si se entrega al deseo por su madrastra
(a quien en principio rechaza) es en parte como venganza por el sufrimiento que aquel
infligió a su madre. La enemistad padre/hijo es previa al adulterio. Como en Putifar, es
Abbie quien se lanza sobre el joven para besarle. Cabot parece un verdadero Teseo, se
siente intranquilo y percibe que algo ronda en la oscuridad.2 La falsa acusación existe,
1
En el relato bíblico la mujer enfrenta al joven e intenta desvestirlo. Se queda con el manto que le sirve
para acusarlo, falsamente, ya que José huye por lealtad al amo.
2
Cf. Del Árbol Fernández y Álvarez Marruecos (2008).
300
Mónica Paladino - Cecilia Taborda
pero es desestimada de inmediato por la misma madrastra. No hay castigo paterno del
joven ni exaltación de su honestidad; y, finalmente, se descubre la verdad, se condenan
ambos y asumen juntos la culpa. La obra se aparta del sentimiento destructor de la
tragedia cuando parece despuntar en los protagonistas una esperanza de futuro en la
contemplación del “nuevo y deslumbrante día” mientras se entregan a la autoridad.
IV. Conclusiones
Bibliografía
Fuentes
O’Neill, Eugene G. (1982). “Deseo bajo los olmos”, en Teatro escogido. Madrid: Aguilar.
Medina González, A. y J. A. López Férez (2008 [1982]). Eurípides. “Hipólito”, en Tragedias I.
Introducción, traducción y notas de Medina González, A. y J. A. López Férez. Madrid:
Gredos.
301
Evolución del ‘motivo de Putifar’ hacia el de ‘la madrastra’ en la tragedia Deseo bajo los olmos, de
Eugene O’Neill
Galán, Lía (2007) Seneca. Fedra. Introducción, traducción y notas de L. Galán. Buenos Aires:
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Desire under the elms”, en Pociña Pérez, Andrés y López López, Aurora (coords.).
Fedras de ayer y de hoy. Granada: Universidad de Granada: 421-433.
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y López López (coords.). Fedras de ayer y de hoy. Granada: Universidad de Granada:
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--------------------------- (2008b). “Amor y culpa en Fedra: Eurípides, Séneca, Racine”, en Pociña
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Universidad de Granada: 147-169.
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Murcia.
Watson, Patricia A. (1995). Ancient Stepmothers. Myth, Misogyny and Reality. Leiden, New
York: Koln.
302
La escritura sísmica: la práctica reescritural dramatúrgica de Griegos
(La Convención Teatro, Córdoba) como territorio de preguntas
Resumen: El trabajo propone abordar las prácticas reescriturales en la dramaturgia del teatro
independiente contemporáneo de Córdoba, específicamente en la puesta teatral Griegos, de La
Convención Teatro, dirigida por Daniela Martín, cuya dramaturgia se presenta como la versión libre de
Agamenón, de Esquilo, por Martín, Muscará, Sironi y los actores.
A partir de la reflexión sobre el proceso creativo, nos preguntaremos en qué radica la necesidad política
de recuperar el pasado para traerlo –(a)traerlo– al presente –(re)presentarlo–, si se trata de una manera de
pensar el teatro en tanto espacio potente de enunciación en la actualidad. Al entender la escritura como
una actividad creadora política, advertiremos cómo el colectivo de hacedores discute, transforma y
convierte al texto en un territorio común al espectador desde donde actualizar problemáticas –como la
justicia, el poder, el género, la tensión entre lo real y la ficción–. También reflexionaremos sobre el modo
en que la idea de autor en tanto autoridad se trastoca, dado que se ven involucrados los hacedores en sus
diferentes roles; así, Griegos estaría suponiendo a la dramaturgia como un movimiento: un ir y venir entre
el pasado y el presente, entre actores y directora/dramaturga, entre los ensayos y las funciones.
Abstract: This work studies rewrite practices in the independent and contemporaneous theatre made in
Córdoba, specifically the play Griegos (La Convención Teatro), directed by Daniela Martín, whose
dramaturgy appears as a free version of Aeschylus’ Agamemnon, by Martín, Muscará, Sironi and the
actors.
Thinking in the creative process, we will ask about the politic necessity of bringing the past to the present,
we will inquire if is it a way of think theatre as a powerful enunciation position in the actuality.
Dramaturgy is a politic creative work, so we will research how the artists discuss, transform and convert
the dramatic text in a common place from where display topics –as justice, dominion, gender, tense
relation between real and fiction–. We will also inquire how the author idea as authority is disputed,
because of the artists’ involvement. Griegos would suppose dramaturgy as a movement: a seesaw
between past and present, between actors and director/playwright, between practices and shows.
303
Leticia Paz Sena
304
La escritura sísmica: la práctica reescritural dramatúrgica de Griegos (La Convención Teatro, Córdoba)
como territorio de preguntas
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Leticia Paz Sena
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La escritura sísmica: la práctica reescritural dramatúrgica de Griegos (La Convención Teatro, Córdoba)
como territorio de preguntas
improvisaciones, las discusiones y las decisiones escénicas que aparecieron durante los
ensayos; alternó entre situaciones individuales y colectivas; se redefinió en cada función
a lo largo de estos ocho años... En ese sentido, la escritura será siempre inconclusa e
híbrida2. Dos palabras destacan y ocupan casi una página del cuaderno de dirección de
Daniela Martín: dramaturgia coral. Efectivamente, ese anhelo/propuesta durante el
proceso creativo se materializó en Griegos, puesta que resulta un conglomerado de
voces en lo que sería una multiplicación del concepto de escritura teatral (Dubatti,
2008), que no sólo hace interactuar voces de temporalidades y espacios diferentes, no
sólo activa y encuentra diferentes universos simbólicos, sino que también hace ingresar
las demandas de la escena ─por eso puede designarse como escritura escénica─ y
amplifica los modos posibles de decir y de crear3.
Por todo lo dicho, el autor ya no es autoridad, ni garantía de legitimidad de un
enunciado. Actores, directora y poetas convocados intervienen en la dramaturgia a
través de diferentes modalidades y conforman una comunidad de escritura. Es lo que
explica Daniela Martín (2013), quien, tomando la noción de autorías complejas de
Reinaldo Laddaga (2010), piensa en las experiencias reescriturales bajo la forma de lo
diverso y lo colectivo ─que sin embargo no invalida las subjetividades─, como
diseminación discursiva y del sentido en el que incluso el espectador es co-autor.
Entonces, ¿no parece, Foucault, pensar en el teatro al imaginar el devenir de la
función-autor en la contemporaneidad?
Podemos imaginar una cultura donde los discursos circularían y serían recibidos
sin que la función-autor apareciera nunca. Todos los discursos, cualquiera sea su
estatuto, su forma, su valor, y cualquiera sea el tratamiento a que se los someta, se
desarrollarían en el anonimato del susurro. Ya no se oirían las preguntas por tanto
tiempo repetidas: “¿Quién ha hablado realmente? ¿Es en verdad él y nadie más?
¿Con que autenticidad o qué originalidad? (…)” Sino otras como éstas: “¿Cuáles
2
¿Podría pensarse la composición en términos de escritura rapsódica, aludiendo a la tarea del rapsoda
como costura de cantos, esto es, al montaje textual? Hersant y Naugrette (en Sarrazac, 2013) piensan en
esta dirección al considerar las reescrituras de mitos o de la historia como procesos de composición
─descomposición─ recomposición de materiales que encuentran un modo poético otro de la enunciación.
3
Dice Daniela Martín: “(...) ¿en dónde ubicamos nuestra mirada como espectadores actualmente: en la
legitimidad de quien dice, o en la creación autónoma de un mundo de sentido? Si pensamos la práctica de
la reescritura desde el horizonte metodológico de configuraciones grupales que conciben la creación
escénica en tanto trabajo colectivo, donde todos producen actos intelectuales y poéticos, sin implicar
jerarquizaciones de poder, el panorama es totalmente diferente. En esos casos, y paradójicamente, en la
medida que crece la autoafirmación singular de cada uno, es decir, el propio proceso afectivo de
pensamiento, más se disuelve el ‘yo autor’ y emerge la obra como enunciación compleja de
multiplicidades. Las voces se mezclan por contagio y estímulo de cuerpos y pensamientos; las
individualidades se diluyen y el sentido circula ‘entre’ las partes; tejiendo y componiendo tramas y
conectividades impensadas para la propia conciencia personal de actores y directores ─y llegado el
momento, del público” (2013: 2).
307
Leticia Paz Sena
son los modos de existencia de ese discurso? ¿Desde dónde se ha sostenido, cómo
puede circular y quién puede apropiárselo? ¿Cuáles son los emplazamientos que se
reservan allí para sujetos posibles? (…)” Y detrás de todas estas preguntas no se
oiría más que el ruido de una indiferencia: “Qué importa quién habla”. (Foucault,
2010: 42)
Escenificar la reescritura
308
La escritura sísmica: la práctica reescritural dramatúrgica de Griegos (La Convención Teatro, Córdoba)
como territorio de preguntas
309
Leticia Paz Sena
Reescribir una tragedia de Esquilo es, de algún modo, evocar dos mil quinientos
años de historia. ¿En qué radica la necesidad política de recuperar el pasado para traerlo
─(a)traerlo─ al presente ─(re)presentarlo─? Griegos piensa al teatro en tanto espacio
potente de enunciación en la actualidad: hay, en la inactualidad de la tragedia, algo que
todavía habla de nosotros. La práctica reescritural dramatúrgica se convierte, así, en una
actividad creadora política que convierte al texto en un territorio común al espectador,
en términos de comunidad, con iguales condiciones para leer y proponer preguntas
sobre las problemáticas que en escena se discuten y actualizan. Apuntaremos algunas:
Sobre el ejercicio de la memoria: ¿Cuáles son nuestros modos colectivos de
recordar? ¿A través de qué estrategias lo hacemos? ¿Qué elegimos recordar, qué es
posible recordar, qué elegimos olvidar? ¿Todo puede ser olvidable, cómo luchar contra
el olvido? Las alusiones a la guerra y al genocidio en boca de los griegos nos suenan
familiares a los argentinos.
Sobre el ejercicio de la justicia: ¿Cómo se construye la ley? ¿Qué es hacer
justicia? ¿Quién la administra, quién decide? ¿Es justicia operar por mano propia? ¿Qué
es la culpa, qué es el castigo, qué es la inocencia? ¿Qué es la verdad, cuántas verdades
hay, cómo se ponen en juego? ¿De cuántas formas juzgamos? ¿La justicia como
institución o como ejercicio de una voluntad individual? Agamenón sacrifica a su hija y
sigue la ley de la institución religiosa, mientras Clitemnestra sigue la ley de su más
íntimo y salvaje instinto maternal.
310
La escritura sísmica: la práctica reescritural dramatúrgica de Griegos (La Convención Teatro, Córdoba)
como territorio de preguntas
311
Leticia Paz Sena
Bibliografía
Fuentes
Esquilo (2001). Agamenón, en Tragedias completas. Madrid: Edaf.
Estudios
Alegret, Mauro, Juan, Analía, Martín, Daniela, Muscará, Carolina, Sajeva, Maura y Sironi,
Gastón (2007). Griegos (versión para Argentores). Trabajo dramatúrgico cedido por
Daniela Martín.
Barthes, Roland (2009 [1984]). El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura.
Buenos Aires: Paidós.
Dubatti, Jorge (2008). “Textos dramáticos y acontecimiento teatral”, en Cartografía teatral.
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Foucault, Michel (2010 [1969]). ¿Qué es un autor? Córdoba: Ediciones literales/El cuenco de
plata.
Laddaga, Reinaldo (2010). Estética de laboratorio. Estrategias de las artes del presente.
Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.
López, Liliana (2011). “El tiempo desquiciado”, Revista Territorio teatral, Número: 7,
diciembre de 2011. Departamento de Artes Dramáticas, Instituto Universitario Nacional
del Arte. Disponible en: [Link]
Acceso: 24 de noviembre de 2016.
Martín, D. (2013). “Autorías complejas. La escena y la multiplicación dramatúrgica en los
procesos de creación”, Territorio teatral, Número: 9, abril de 2013. Departamento de
Artes Dramáticas, Instituto Universitario Nacional del Arte. Disponible
en:[Link] Acceso: 24 de noviembre
de 2016
Sarrazac, J. P. (dir.) (2013 [2005]). Léxico del drama moderno y contemporáneo. México D. F.:
Paso de gato.
312
Nuevas aproximaciones a la tragedia griega:
Clytemnestra de Tadashi Suzuki
Rómulo Pianacci
Universidad Nacional de Mar del Plata /
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
rpianacci@[Link]
Resumen: El dramaturgo y maestro japonés Tadashi Suzuki ha dedicado su vida entera a la búsqueda del
restablecimiento de la totalidad del cuerpo dentro del contexto teatral y el descubrimiento de las
capacidades expresivas innatas del actor. Su Método de entrenamiento Suzuki es una rigurosa disciplina
creada por el director, que reúne las tradiciones del teatro Noh, el ballet occidental y las danzas balinesas,
entre otras disciplinas, además de costumbres del uso del cuerpo en Oriente, como fuentes de este
entrenamiento. Se intenta incrementar el poder emocional y físico del actor y su completa entrega en cada
momento en el escenario.
Abstract: Japanese playwright and Master Tadashi Suzuki has dedicated his whole life in the pursuit of
the restoration of the body as a whole in the theatrical context and the discovery of the innate expressive
capabilities of the actor. His Suzuki training Method is a rigorous discipline created by the director, which
brings together the traditions of Noh Theatre, Western ballet and Balinese dance, among other disciplines;
in addition to the customs use of the body in the East, as sources of this training. He attempts to increase
the emotional and physical power of the actor and his complete delivery at every moment while on the
stage.
Introducción
Clytemnestra
313
Rómulo Pianacci
1
Según otras fuentes, Agamenón asesina al primer esposo de Clitemnestra y estrella contra el suelo a su
pequeño hijo, desposándola por la fuerza bajo la protección de su futuro suegro Tindáreo.
314
Nuevas aproximaciones a la tragedia griega: Clytemnestra de Tadashi Suzuki
CASANDRA: […] la alegre lengua de la odiosa perra que ha hablado con tal
profusión. Éstas son las acciones que osa: ¡una hembra es la asesina de un macho!
(422)
[…]¡Esta leona de dos pies, que con un lobo se acuesta en ausencia del noble león,
me va a matar! (424)
En Las Coéforas:
CORO: ¡oh madre tierra!, me envía ansiosa una impía mujer (449)
ORESTES: ¡Zeus, Zeus, sé espectador de estos sucesos! ¡Mira la nidada huérfana del
águila que fue su padre muerto en los lazos y los anillos de una cruel víbora! (457)
ORESTES: Un hombre le habla a otro hombre con plena confianza y le hace saber
con claridad sus fines. (473)
315
Rómulo Pianacci
CLITEMNESTRA: Pero, si hay que tratar de algo que requiera mayor prudencia, cosa
es ésta propia de hombres. Se lo comunicaré. (474)
CORO: Y tú, armado de valor, cuando te llegue el turno de actuar, si te grita “hijo”,
grítale “sólo de mi padre” y consuma un castigo que no es reprochable. (480)
ORESTES: afirmo que no sin justicia he matado a mi madre, esa impura asesina de
mi padre, ese ser odioso para las deidades. (489)
En Las Euménides:
ATENEA: No tengo madre que me alumbrara y, con todo mi corazón, apruebo
siempre lo varonil, excepto el casarme, pues soy por completo de mi padre. Por
eso, no voy a dar preferencia a la muerte de una mujer que mató a su esposo, el
señor de la casa. Vete, por tanto, Orestes, aunque en los votos haya empate. (527)
Según Sófocles:
En Electra:
CORO: -¡Oh hija, hija de la más miserable madre, Electra! ¿En qué incesante
lamento siempre te consumes por Agamenón, hace tiempo atrapado con engaños,
impíamente, por falaz madre, traicionado por infame mano? ¡Cómo desearía que
muriera el que ha causado esto, si me está permitido gritarlo! (381)
Según Eurípides:
En Electra:
LABRADOR: Allí fue afortunado [Agamenón], en cambio en casa murió a traición a
manos de su esposa Clitemnestra y de Egisto, el hijo de Tiestes (289)
ORESTES: Él fue quien mató a mi padre… él y mi funesta madre por mandato del
oráculo de un dios. (292)
ELECTRA: Forastero, las mujeres aman a sus hombres, no a sus hijos. (298)
316
Nuevas aproximaciones a la tragedia griega: Clytemnestra de Tadashi Suzuki
CORIFEO: Toda mujer ha de ceder ante su esposo, la que sea sensata. (328)
CORO: Como leona montaraz, que frecuentaba los pastos de los bosques, llevó
hasta el final este crimen. (332)
En Orestes:
ELECTRA: […] hijos de una madre criminalísima que, después de envolver a su
esposo en una red inextricable, lo asesinó. (186)
CORO: Siempre las mujeres surgieron en medio del infortunio para la perdición de
los hombres. (207)
PÍLADES: Es natural que el esposo de una mala mujer se haga malo. (211)
ORESTES: [A Electra] ¡Ah, tú que posees un ánimo varonil, aunque tu cuerpo sea
de femenina belleza, cuánto más digna eres de vivir que de morir!
Menelao: Porque éste [Orestes] ataca con violencia a toda la ciudad vuestra, para
seguir con vida, después de haber ejecutado el repulsivo asesinato de su madre.
(244ss)
El argumento de Suzuki
317
Rómulo Pianacci
El Coro le advierte:
In this world,
You are not the only one
Who has suffered, Electra.
Your rage to suffer
Compared to what others have suffered
Is too severe,
Even compared to poor Orestes (1992: 125)
318
Nuevas aproximaciones a la tragedia griega: Clytemnestra de Tadashi Suzuki
319
Rómulo Pianacci
was polluted with her crimes twice over. […] On top of murdering her husband, she
killed my father” (1992: 151). Frente al reclamo de las Furias, Apolo explica que una
madre no es realmente la genitora del hijo, que es solamente el seno en el que la
simiente fuera plantada por el padre; que ella lo cuida mientras se desarrolla como a un
huésped que se detuviera en su posada. Las Furias se retiran jurando venganza: “How
the old laws are rent apart! These slights will call forth our revenge! On this ground,
mark you, poison will spew out. Mothers shall be made barren. Leaves and branches
alike shall wither. […] Be one with us, Mother of the Night, protect our ancient glories!
(1992: 152-53).
Aparece entonces Tindáreo, padre de Clitemnestra, para quien que la única
manera de cortar la cadena de asesinatos es hacer como los antiguos: que nadie nunca
más le hablara al asesino, así no habría más venganzas. Culpa a su hija por su crimen:
“True, my daughter should be put to death” (1992: 154), pero Orestes no sería el
encargado de castigarla. Y exige que tanto él como Electra sean ahorcados (no
lapidados), y abjura de los dioses si no lo hacen cumplir. Antes de retirarse golpea a
Electra con su parasol: “You are human trash” (1992: 156). Los hermanos culpables
intentan suicidarse y Orestes proclama: “It was enough that I killed my mother. I will
not kill you. Kill yourself by any mean you choose” (1992: 157). Finalmente, aparece el
fantasma de Clitemnestra que, abrazados, los acuchilla y permanece hasta el final de la
pieza mirando hacia el horizonte.
Conclusiones
Se atribuye a Solón una legislación que puso límite al rol de las mujeres de la
familia del difunto en la celebración de los ritos fúnebres. Esta legislación puede leerse
en clave de géneros; con este régimen, las mujeres pierden buena parte del
protagonismo en rituales en los que era aceptada y esperada su participación, y que la
costumbre vedaba al varón. Pero también puede ser interpretada como la manifestación
de un conflicto entre formaciones sociales, es decir entre la aristocracia y la democracia,
y que Atenea legitima instaurando el Areópago, destituyendo las antiguas diosas
tribales, como se describe en la obra.
La elección del protagonismo de Clitemnestra, como la infortunada reina, le
permite a Suzuki indagar en los mecanismos del Poder y su traspaso de las mujeres a los
hombres en los tiempos heroicos. Según la investigadora Riane Eisler (1990: xvi), en la
zona del Danubio, entre siete y cuatro mil años antes de Cristo, más o menos, el pre-
320
Nuevas aproximaciones a la tragedia griega: Clytemnestra de Tadashi Suzuki
Bibliografía
Fuentes
Alamillo, Assela (1998). “Electra”, en Sófocles. Tragedias. Madrid: Gredos.
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Estudios
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Muraro, Luisa (s/f). El concepto de la genealogía femenina. Disponible en
[Link]
Pianacci, Rómulo (2015). Antígona, una tragedia latinoamericana. Buenos Aires: Losada.
321
Aproximación a la poética teatral de Omar Serra en el contexto
posdictatorial rosarino. Acerca de la construcción de dramaturgia en
La Condesa Sangrienta
Daniela Ponte
Universidad Nacional de Rosario
dasponte@[Link]
Resumen: El objetivo de esta ponencia es indagar la obra de Omar Serra a partir de los rasgos distintivos
de su poética1. Para ello, partiremos de su experiencia durante la década del ’60 en el contexto de la
contracultura hippie en la ciudad de Buenos Aires. Luego nos referiremos a sus inicios en la actuación en
la década del ´80. Allí formó parte lo que se constituyó como Teatro Underground de Postdictadura.
Seguidamente haremos referencia a la puesta de La Condesa Sangrienta, sobre textos de Alejandra
Pizarnik, realizada en el año 2000 en la Sala de la Cooperación. En ella se revela la particular forma en la
que Serra desarrolla una dramaturgia propia.
Abstract: The purpose of this paper is to investigate the work of Omar Serra from the distinctive features
of his poetics. For this, we will start from his experience during the decade of the '60 in the context of the
hippie counterculture in the city of Buenos Aires. Then we will refer to its beginnings in the action in the
decade of the '80. There was part of what was constituted as Postdictorship’s Underground Theater. Next
we will make reference to La Condesa Sangrienta, on the texts of Alejandra Pizarnik, made in 2000 in the
Room of Cooperation. There reveals the particular way in which Serra develops his own dramaturgy.
Había planeado la fuga pacientemente durante meses hasta que por último lo había
hecho. Había abandonado mi casa, mi familia y mi trabajo y me había ido “al mar”.
Había elegido Villa Gesell porque sabía que allí se refugiaban los jóvenes
inconformistas… (Serra, 1997: 11)
1
Tendremos en cuenta la definición de “poética” que sostiene Jorge Dubatti (2008), según la cual se
entiende por “poética” el conjunto de constructos morfotemáticos que, por procedimientos de selección y
combinación, construyen una estructura teatral, generan un determinado efecto, producen sentido y portan
una ideología estética en su práctica.
322
Daniela Ponte
Durante esas largas caminatas, Pipo [Lernoud] me hablaba todo el tiempo mientras
íbamos descalzos sobre la arena caliente del verano. Él trataba de transmitirme la
forma de vida que ellos practicaban. Era una elección que cambiaría totalmente a la
sociedad. Todavía eran unos pocos, pero después vendrían más. Me contaba lo
maravilloso que resultaba vivir en contacto con la naturaleza, como un vagabundo,
al margen de la sociedad de consumo donde lo único posible era el dinero, donde
todo se compraba y se vendía, dónde no había tiempo para el amor y la poesía.
(…)Pipo me preguntaba exaltado: ¿Dormiste alguna vez bajo la lluvia?, ¿jugaste
con las hojas secas que recogiste del suelo? ¿Sentiste que cada partícula de vos o
de los demás es una maravilla y que cada momento es un descubrimiento? (Serra,
1997: 13)
El retorno a Rosario
323
Aproximación a la poética teatral de Omar Serra en el contexto posdictatorial rosarino. Acerca de la
construcción de dramaturgia en La Condesa Sangrienta
establece vínculos estéticos y artísticos con el actor y director Norberto Campos, a quien
Omar Serra reconoce como “su maestro”, y con el reconocido grupo “Cucaño”. Al
respecto diremos que se trata de dos espacios de las artes escénicas que se hicieron
cargo del cambio de paradigma que produjo el Golpe de Estado de 1976. Norberto
Campos lo hizo, entre otros aspectos, al “sacar” al teatro de las salas céntricas y llevarlo
a todos los barrios de la ciudad. Por su parte, el grupo “Cucaño” sostuvo la ética y la
estética del surrealismo. Ambos le dieron protagonismo al cuerpo en la escena y al
cuerpo del espectador. Sostuvieron además la desafiante acción de intervenir en el
espacio público en la época de la dictadura.
324
Daniela Ponte
argentino Roberto Jacoby para situar los movimientos artísticos (sobre todo musicales y
performáticos) que surgieron como resistencia al plan de silenciamiento y terror llevado
a cabo por el golpe de estado de 1976. Según Jacoby (2011) estas reuniones en torno al
rock o a algún espectáculo teatral no proponían intelectualizar la realidad del afuera a
través de la reflexión, como lo hacía el rock nacional de principios de los ´70. Tampoco
planteaba un espacio para regodearse en los padecimientos del afuera. Todo lo
contrario, “la estrategia de la alegría” consistió en generar espacios para el disfrute, el
movimiento de los cuerpos, el baile, la risa, el grito, el color. Entonces podemos
afirmar, siguiendo a Jacoby, que es aquí donde aparece el cuerpo (incluyendo la voz
como parte de éste) como escenario, objeto y portador de resistencia.
325
Aproximación a la poética teatral de Omar Serra en el contexto posdictatorial rosarino. Acerca de la
construcción de dramaturgia en La Condesa Sangrienta
Entre los años 1995 y 1996, Omar Serra forma su propio grupo de teatro, la
Compañía “Sabina Beher”. Bajo el lema “compañía abierta”, Serra propone un espacio
para la experimentación. “La nuestra es una compañía abierta, entren y cambien las
326
Daniela Ponte
cosas desde adentro. Decimos al final de la función que lo que queremos es acortar la
distancia entre el público y el actor” (Serra, 2001:10). Incorpora a quien desee participar
sin que cuenten con experiencia o formación en actuación. Sin embargo, han pasado por
ella personas de la más diversa procedencia: actores formados y con experiencia,
músicos, bailarines, artistas plásticos, poetas, etc.
Volveremos en esta instancia sobre los aportes teóricos realizados por Jorge
Dubatti. En este caso, partiremos de los conceptos expuestos en Cartografía teatral
(2008) acerca de la noción de dramaturgia. En el capítulo IV, titulado “Textos
dramáticos y acontecimiento teatral”, Dubatti señala, entre los cambios que se
produjeron en el campo teatral a partir de la Posdictadura, a la formulación de nociones
teóricas que amplían el concepto de dramaturgia. En el mencionado capítulo, el autor
define al texto dramático como
2
La autora del presente trabajo formó parte del elenco de actores.
327
Aproximación a la poética teatral de Omar Serra en el contexto posdictatorial rosarino. Acerca de la
construcción de dramaturgia en La Condesa Sangrienta
Dramaturgia abierta
Además del cruce de géneros, podemos afirmar también que se trata de un cruce
de dramaturgias, ya que confluyen en el mismo proceso la dramaturgia de actor, de
director y grupal. Tal vez, esta particularidad es lo que le otorga la característica de
“obra abierta”. Es decir, que nunca está totalmente terminada. En el corpus seleccionado
para este trabajo (mencionado en párrafos anteriores), podemos afirmar que tanto los
textos como las acciones se han ido modificando en función del convivio grupal y
espectatorial. En algunos casos se trató de cambios generados por variaciones en el
elenco. En otros, se habilitó una zona de experimentación permanente en función de la
328
Daniela Ponte
escucha por parte de los actores de lo que “la obra iba pidiendo”. En este caso se trata
de la opción que toma en cuenta la posibilidad de cambio relacionado con la
maduración de una puesta que se da luego de las primeras funciones. Esta decisión
habilita la posibilidad de que aquellos textos que tuvieron carácter de notación
dramática o texto dramático in vivo –en el texto espectacular– devengan luego en texto
dramático in vitro.
Dramaturgia serreana
Bibliografía
Fuentes
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330
La crítica teatral del escritor, historiador y crítico Alfredo de la
Guardia
Cristina Quiroga
ATEACOMP / AINCRIT / Universidad Autónoma de Entre Ríos
crisquirogaar@[Link]
Resumen: La propuesta del presente trabajo versará acerca de la revisión de las principales líneas de
estudios de la crítica teatral en Argentina durante el siglo XX. Con los parámetros teórico-metodológicos
de la Poética Comparada, centraremos la investigación en los textos del escritor, historiador, guionista y
crítico teatral Alfredo de la Guardia, con el objeto de abrir un ensayo en diálogo de ideas con la crítica
actual. Son textos antológicos poco conocidos en nuestro medio a pesar de ser un escritor clave en la
producción nacional, por lo cual haremos una anotación preliminar de sus concepciones de teatro
vinculadas al campo de su pensamiento teatral argentino y universal.
Abstract: The proposal of the present work will be about the revision of the main study lines of theater
reviews in Argentina, during the twentieth century. With the theoretical-methodological parameters of
compared poetry, we will focus our investigation in the theatrical critic, historian, scriptwriter and
playwright Ernesto De la Guardia, with the aim of opening an essay in dialogue of ideas with today’s
theatre critic. These are little known anthological texts despite being a keystone national playwright,
whence we will make preliminary notes of his theatre conceptions linked to his Argentinean and
Universal theatre field of thought.
331
Cristina Quiroga
Anotaciones preliminares
1
Mencionamos algunas de las publicaciones de Alfredo de la Guardia recibidas hasta el presente trabajo:
de la Guardia, Alfredo (1954). Imagen del drama. Buenos Aires: Editorial Schapire.
332
La crítica teatral del escritor, historiador y crítico Alfredo de la Guardia
---------------------------- (1958). Ensueño de brujas. Ediciones Siglo Veinte: Buenos Aires. Es una
descripción del medio ambiente flamenco, ciudades y paisajes, en particular de Brujas, llamada la
Venecia del Norte.
---------------------------- (1959). El verdadero Byron. Buenos Aires: Santiago Rueda Editor. Distinguido
con el Primer Premio de Crítica y Ensayo, otorgado por la Municipalidad de Buenos Aires.
---------------------------- (1963). González Pacheco. “Cuadernos” de las Ediciones Culturales Argentinas.
Buenos Aires: Ministerio de Educación y Justicia de la Nación.
---------------------------- (1965). García Lorca y “Doña Rosita la soltera”. Buenos Aires: Talleres
Gráficos del Boletín Oficial e Imprentas del Ministerio del Interior.
----------------------------- (1970). Visión de la Crítica Dramática. Buenos Aires: Editorial La Pléyade.
----------------------------- (1971). Hay que humanizar el teatro. Buenos Aires: Editorial La Pléyade.
----------------------------- (1973). “Poesía Dramática del Romanticismo”. En Biblioteca de la Academia
Argentina de Letras, Serie Estudios Académicos, Vol. XIV.
----------------------------- (1978). Temas Dramáticos y otros Ensayos. Buenos Aires: Academia Argentina
de Letras, Imprenta del Congreso de la Nación.
333
Cristina Quiroga
334
La crítica teatral del escritor, historiador y crítico Alfredo de la Guardia
335
Cristina Quiroga
cumple, de esta manera, una amena función didascálica y didáctica y es una creación
literaria en sí misma.
Con respecto a la metodología de investigación y la modalidad de su crítica, en
la cual revisa los valores para no convertir su estudio en una mera exposición de datos
fácticos e históricos, afirma
336
La crítica teatral del escritor, historiador y crítico Alfredo de la Guardia
337
Cristina Quiroga
El libro narra la amistad entre ambos escritores a partir de este primer encuentro.
Más tarde, de la Guardia fue invitado por Rojas a asistir a la biblioteca de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde dictaba la cátedra de
literatura argentina, para debatir sobre nuestra cultura nacional, y desde ese momento lo
adoptó como su mayor maestro por sus principios de libertad, lealtad y “argentinidad”,
un vocablo que inventaría Rojas para identificar su fértil universalidad y humanidad.
Gracias a la extensa poligrafía de Ricardo Rojas, el texto abre nuevas y profundas
perspectivas críticas sobre la historia de la Argentina y del teatro nacional, la literatura
gauchesca e hispanoamericana, la poesía lírica, la dramaturgia y la tradición escénica.
Es un libro que honra la memoria de Rojas, con quien compartió lecturas en silencio en
las bibliotecas, recitando mudamente sus poesías en su hogar materno, atraído por las
imágenes potentes, vibrantes y armoniosas de la escritura de Ricardo Rojas.
Para concluir, abriremos un breve paneo de algunas cuestiones que nos deja este
primer estudio de los textos de Alfredo de la Guardia. A principios del siglo XX,
cuando la crítica comienza a sumarse a los medios periodísticos, de la Guardia no sólo
ejerce la crítica periodística y académica de las producciones teatrales, sino que está
íntimamente vinculado al magma del acto creativo dentro del marco socio-cultural y
artístico en el que vivió, de cuya praxis parten sus reflexiones teóricas, históricas,
filosóficas y políticas. El consumo de sus libros agotó las ediciones debido a que los
lectores advirtieron que no era un mero comentarista o articulista, sino un claro
expositor, investigador, crítico y teórico de la historia del teatro, a pesar de no contar
con una historiografía especializada para profundizar sus estudios. El Romanticismo
produjo una crítica valorativa, subjetiva y emocional del texto dramático, de la Guardia
no negó dicha subjetividad implícita, la adoptó de plano por la valoración que le brindó
a este período y a la vida y obra de los creadores. Sin embargo, como ya mencionamos,
trató de no ser enteramente subjetivo en las perspectivas analíticas de los diálogos
conviviales de las poéticas llevadas a escena. Los críticos reflexionamos sobre los
juicios de valor profundizando la autocrítica en la gran variedad de campos temáticos,
338
La crítica teatral del escritor, historiador y crítico Alfredo de la Guardia
Bibliografía
339
“Todo es sustitución: el signo remeda la realidad”. Desencanto y
desmonte del mito en Medea es un buen chico de Luis Riaza
Resumen: Fuertemente ligada a la poética de la sustitución y del teatro como lugar de desmonte de la
realidad, la obra teatral de Luis Riaza desarticula los mitos clásicos para rearmarlos en función del
momento histórico, haciéndolos así más productivos. De este modo, en la España de los primeros años de
la democracia, los rezagos de la dictadura franquista siguen presentes en el ideario social y cultural,
impregnando el tejido social. Valiéndose de los procedimientos arriba citados, deudores del teatro de
Artaud, pero también de la tradición teatral española, Luis Riaza en Medea es un buen chico toma el mito
de Medea y Jasón como lente para poder leer e iluminar no sólo este proceso de transición, sino también
una problemática central de su poética: la del desencanto ante la corrupción y el poder, y la inutilidad del
sacrificio en pos de ideales. Nuestra propuesta de lectura abordará este eje que de un modo particular
atraviesa la pieza.
Abstract: Strongly linked to the poetics of substitution and to the theater as a place of dismantling reality,
Luis Riaza's theatrical work disarticulate classic myths in order to reassemble them in function of the
historical moment, making them in this way more productive. Thus, in the Spain of the first years of
democracy, the lags of the Franco’s dictatorship are still present in the social and cultural ideology,
permeating the social framework. Using the above procedures, debtors of the Artaud’s theater, but also of
the Spanish theatrical tradition, Luis Riaza in Medea es un buen chico takes the myth of Medea and Jason
as a lens to be able to read and illuminate not only this process of transition, but also a central problem of
his poetics: that of the disenchantment with corruption and power, and the futility of sacrifice in pursuit of
ideals. Our reading proposal will address this axis that crosses the piecein a particular way.
340
Ezequiel Gustavo Rivas
modelos del siglo XIX, teatro comercial, con una marcada ausencia de discusión
ideológica y política, carente de valor estético y, paradójicamente, sin ninguna
aportación para la actividad teatral revitalizada. Además, este tipo de teatro ponía al
espectador en un papel meramente pasivo, fenómeno ya anunciado por las vanguardias
de principios del siglo XX y explicitado por García Lorca en Los Títeres de Cachiporra,
en palabras del personaje del Mosquito, y en El público, ese “teatro donde los hombres
van a dormirse y las hembras a abanicarse” (García Lorca, 1998: 135), donde “hay
personas que vomitan cuando se vuelve un pulpo del revés y otras que se ponen pálidas
si oyen pronunciar con la debida intención la palabra cáncer” (García Lorca, 2005: 52).
En este sentido, Luis Riaza pertenece a una generación de dramaturgos surgida bajo la
dictadura pero que no ha dejado en ningún momento de experimentar y de apostar por
una escritura teatral que se ubica en una particular encrucijada histórica y que deviene
así en todo un síntoma del cambio de paradigmas culturales y políticos que se vivió a
finales de los años setenta y principio de los ochenta.
La poética de Luis Riaza presenta influencias de las más variadas que hacen de
su teatro un verdadero lugar de experimentación y de puesta en cuestionamiento de
valores estéticos e ideológicos. Como hemos dicho, los movimientos de vanguardia en
España dejaron huella en su obra, en especial la dramaturgia de Valle Inclán (con el
fantoche y el esperpento) y de García Lorca (el teatro poético y las incursiones
surrealistas). Incidieron, además, de manera decisiva los textos teóricos de Antonin
Artaud sobre “Teatro de la crueldad”, especialmente el “Primer manifiesto”:
Esto se aprecia en ciertas constantes que atraviesan toda su obra, como ser la
aparición de objetos inanimados en la escena: maniquíes, muñecos que sustituyen a los
humanos y los animales (de utilería pero también cadáveres de pollos y perros, como en
su Antígona… ¡Cerda!)2; el uso del espacio teatral como símbolo de despojo y al mismo
2
En todo espectáculo habrá un elemento físico y objetivo, para todos perceptible. Gritos, quejas,
apariciones, sorpresas, efectos teatrales de toda especie, belleza mágica de los ropajes tomados de ciertos
modelos rituales, esplendor de la luz, hermosura fascinante de las voces, encanto de la armonía, raras
notas musicales, colores de los objetos, ritmo físico de los movimientos cuyo crescendo o decrescendo
armonizarán exactamente con la pulsación de movimientos a todos familiares, apariciones concretas de
341
“Todo es sustitución: el signo remeda la realidad”. Desencanto y desmonte del mito en Medea es un
buen chico de Luis Riaza
tiempo como espacio ceremonial, y la utilización de los mitos clásicos para revelar una
de las temáticas más importantes de su dramaturgia: el poder. La escena deviene, para
Riaza, en un lugar de desmonte de la realidad mediante la lógica de la sustitución:
sustitución de objetos, de acciones, de personajes; un espacio donde los mitos clásicos
se desarticulan para rearmarse, o mejor dicho re-significarse, en función del momento
histórico y volverlos así más productivos. En esta lógica, veremos también cómo el
concepto de ‘tragedia’ es objeto de dicho desmonte.
En Medea es un buen chico, pieza escrita en 1981 y estrenada en 1984 en
Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, con dirección de Luis Vera, siendo los intérpretes
Jorge de Juan en el papel de Medea y Walter Vidarte en el de Nodriza3, Riaza relee, se
apropia del mito de Medea presentado por Eurípides y lo desarticula en consonancia con
diversas problemáticas que son centrales en su obra: el desencanto, el poder y la
inutilidad del sacrificio en pos de ideales, el teatro como ceremonia y como simulación
de una realidad vacía, la relación entre tradición e historia, el problema del gender.
Nuestra propuesta para esta comunicación es un breve análisis de la obra teniendo en
cuenta las relaciones intertextuales con la tragedia clásica pero a su vez también con la
dramaturgia contemporánea y cómo y en qué medida, la obra de Riaza nos presenta un
nuevo modelo de hacer tragedia, es decir, un nuevo modelo de catarsis y de lectura de la
realidad.
Si bien las fuentes para estudiar el mito de Medea son abundantes y
pertenecientes a diversos géneros literarios (épica didáctica, poesía lírica, narrativa
mítica), tres son los textos para esbozar sus líneas fundamentales: Medea de Eurípides,
Argonáuticas de Apolonio de Rodas y Metamorfosis de Ovidio. En todos se aprecia un
marcado acento puesto en el conflicto en torno a la búsqueda del poder por parte de
Jasón, y la desilusión y el fracaso por parte de Medea frente a la traición de su esposo.
Como bien sabemos, Jasón, el hijo de Esón, es enviado por su tío Pelias a buscar el
vellocino de oro que se encontraba en el país de Cólquide, donde reina Eetes. Apenas un
muchacho, deberá atravesar diferentes pruebas que lo constituirán en un nuevo tipo de
héroe, diferente al que se puede apreciar en la épica homérica, como Aquiles o Héctor,
signados por la cultura de la aidós. Jasón representa, por el contrario, un héroe centrado
en sí mismo, que se sirve de Medea como simple instrumento para obtener un fin: en un
objetos nuevos y sorprendentes, máscaras, maniquíes de varios metros de altura, repentinos cambios de
luz, acción física de la luz que despierta sensaciones de calor, frío, etcétera (Artaud, 2001: 106).
3
Cf. la crítica de Lorenzo López Sancho (1984: 80) aparecida en el diario ABC.
342
Ezequiel Gustavo Rivas
primer momento, el vellocino de oro que le dará poder pues destronará a su propio tío, y
posteriormente, tal como lo presenta Eurípides en su tragedia, Medea será para él un
escalón más para el ascenso social; las artes de Medea le sirven también para huir de
Yolco y refugiarse en Corinto donde reina Creonte. Esta ciudad deviene el espacio
donde se desarrollará el conflicto trágico que arrasará con todos los personajes. Medea,
traicionada, desencantada, concibe y planea la muerte de sus hijos como única forma
para vengarse del ultraje de Jasón, quien ha preferido contraer nuevas nupcias con la
joven hija del rey; ultraje que conlleva un deseo desmedido del héroe por instalarse en
un lugar de poder y privilegio. En este sentido, ya desde el agón, Jasón adquiere todas
las características del héroe trágico que lo llevarán a su inexorable caída:
JASÓN. —[…] Una vez que llegué aquí desde el país de Yolco, arrastrando
conmigo muchas calamidades irreparables, ¿qué hallazgo más dichoso podría haber
encontrado que casarme con la hija del rey, cuando era yo un desterrado? […] Mi
propósito era, y esto es lo más importante, que viviéramos bien y no pasáramos
estrecheces, sabiendo que al pobre lo evitan todos sus amigos y se desembarazan
de él, y además, educar a mis hijos del modo que mi mansión merece y, tras
engendrar yo unos hermanos para tus hijos, darles a todos el mismo rango, y ser
feliz después de haber reunido a mi familia. Pues, ¿qué necesidad tienes de hijos?
A mí me interesan que los hijos que nazcan ayuden a los que ya viven. (vv. 551-
567).
MEDEA. — […] Y, habiendo recibido ese trato de nuestra parte, ¡oh el peor de los
hombres!, nos has traicionado y has contraído nuevo matrimonio, aunque tenías
hijos. Pues si estuvieras sin hijos, te sería perdonable haberte prendado de ese
lecho. La fe en los juramentos se ha perdido y no puedo entender si es que piensas
que los dioses de entonces ya no gobiernan o que hay ahora nuevas normas entre
los hombres, porque sabes muy bien que no has guardado tu juramento. ¡Ah mano
derecha, que muchas veces tomabas, y estas rodillas mías! ¡Qué en vano fueron
abrazadas por un hombre perverso y cómo erramos en nuestras esperanzas! (vv.
488-499).
343
“Todo es sustitución: el signo remeda la realidad”. Desencanto y desmonte del mito en Medea es un
buen chico de Luis Riaza
Portal poemático
Todo es sustitución:
el signo remeda la realidad,
el personaje la persona
y el teatro, la vida.
Él y él, unidos
por el amor nefando
precisan que, por medio
de un cambalache escénico,
el cual, por dentro
y a la vez, por fuera,
344
Ezequiel Gustavo Rivas
tras de trasmutarse,
al tiempo, en los cómicos,
los domadores de escena
y el respetable público,
se vean y sean vistos
como los amantes bienvistos
de dios, de sus iglesias
y de sus respetables fieles.
Riaza anticipa desde el inicio el conflicto y la inversión del mito por medio de la
sustitución. Sustitución del género al poner en escena el “amor nefando” entre dos
varones que instala una crítica a la ley como modo de subjetivación unilateral:
345
“Todo es sustitución: el signo remeda la realidad”. Desencanto y desmonte del mito en Medea es un
buen chico de Luis Riaza
346
Ezequiel Gustavo Rivas
En este pasaje se aprecian varios elementos que confluyen para desarmar el mito
y la representación: la llamada telefónica descansa sobre el momento en que Claire
atiende el teléfono y toma el recado del Señor para la Señora, que ha quedado en
libertad:
MEDEA.— Dame sombra en los ojos también… Hasta dejarlos como dos
cavernitas…
(Mientras lo hace, NODRIZA sigue con sus “relatos”.)
NODRIZA.— A no ser que madame prefiera los padres de las antiguas letras y fuera
aquella vez en que madame y monsieur llegaron, fugitivos de Cadmos, a Corinto, a
bordo de una nave que era llamada Argos. Y, en el muelle, los cabellos desnudos y
rubios, estaba ella, la hija del Rey…
(Se aproxima al armario y saca una capa de terciopelo negro.)
347
“Todo es sustitución: el signo remeda la realidad”. Desencanto y desmonte del mito en Medea es un
buen chico de Luis Riaza
Conclusiones
4
MADAME.— La paille humide des cachots n’existe plus, je le sais. N’empêche que mon imagination
invente les pires tortures à Monsieur. Les prisons sont plaines de criminels dangereux et Monsieur, qui est
la délicatesse même, vivra avex eux! (Genet, 2002: 66).
5
MADAME.— Je continuerai à m’habiller pour Monsieur. Mais il faudra que j’invente le deuil de l’exil de
Monsieur. Je le porterai plus somptueux que celui de sa mort. (Genet, 2002: 76).
6
NODRIZA: Hay que tenerlos apartados de su madre. Le he visto una mirada torva, arisca, como si tramara
algo. No abandonará su ira, lo sé bien, hasta ensañarse y descargar sus golpes sobre alguien. Ojalá que
sea un enemigo. (vv. 90-95).
348
Ezequiel Gustavo Rivas
Los hijos que mata Medea no son los niños de carne y hueso, descendencia de
Jasón, sino que son perros de lana, llenos de arena; de este modo la venganza (en el
contexto riaciano, contexto post-dictadura) ya no sirve como castigo del héroe sino
como forma de la asunción del simulacro y de la frustración.
349
“Todo es sustitución: el signo remeda la realidad”. Desencanto y desmonte del mito en Medea es un
buen chico de Luis Riaza
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350
“No es imitación de hombres […] sino de la existencia” (Poet. 1450a16)
¿Dispositivos teatrales en IV Macabeos?
Resumen: Partiendo del hecho de considerar al teatro como un acontecimiento convivial que construye la
expectación y genera mediante ella afectación a través del dispositivo metafórico de la poíesis, retomando
las palabras de Dubatti en numerosos trabajos (inter alia 2008, 2003) intentaremos demostrar en este
trabajo cómo es que el dispositivo textual que presenta el IV Libro de los Macabeos retoma estos
postulados en la construcción de su propio acontecimiento teatral. En efecto, si bien esta obra no
pertenece específicamente a ninguno de los géneros cultivados en la Antigüedad, creemos ver en ella
grandes marcas de lo que podríamos denominar ‘teatro clásico’ en tanto poética abstracta (Dubatti, 2008),
no sólo por los temas expuestos sino por el peso específico que se le brinda a la mirada espectacular a la
hora de describir los martirios que son el núcleo del tratado. Así, la expectación intratextual no sólo
generaría dentro y fuera del texto una afectación tal que propiciaría una kátharsis en diversos niveles, sino
incluso que dicha purificación será nodal en la concepción global del texto: sólo mediante ella se obtendrá
el perdón divino, búsqueda que moviliza tanto la concepción del escrito como un todo, como las acciones
de sus protagonistas.
Palabras clave: teatralidad – transposición genérica – exégesis – apócrifos del antiguo testamento
Abstract: Using the concept of theater as a joyful event that constructs expectancy and thereby generates
affection through the metaphoric device of poíesis, and by retaking the words of Dubatti in numerous
works (inter alia 2008, 2003), we intend to show how the textual device presented in the IV Book of
Maccabees illustrates this hypothesis through the construction of a singular theatrical event. Indeed,
although this work is not directly related to any of the genres cultivated in Antiquity, we see important
signs of what we call “classical theatre” as abstract poetics (Dubatti, 2008), not only because of the
themes touched upon, but because of the specific weight given to the spectacular gaze at the time of
describing the martyrdoms who are the core of the treaty. Thus, the intratextual expectancy would
generate, not only within and outside of the text, affection so as to induce kátharsis in different levels, but
also that purification will be central in the global conception of the text: only through it will one obtain
the divine forgiveness, the search for which penetrates the conception of the writing as much as the
actions of the protagonists.
1
El texto que nos ocupa hoy en día no es considerado sagrado ni inspirado por el judaísmo, sino más bien
que forma la lista de los llamados “pseudoepígrafos” o “apócrifos” (para los católicos romanos y los
protestantes respectivamente), pero que en su momento fue tenido como parte de las Escrituras no sólo
por los judíos sino también por los primeros cristianos. Ambos grupos tomaron no sólo a la Septuaginta
como canon –en la que figura este texto– sino también a diversos textos que no figuran en ella y del
mismo modo son considerados parte del conjunto de textos sagrados. Este hecho le hará decir a Piñero
351
Roberto Jesús Sayar
los más importantes es la conformación interna de cada uno de sus tratados. Es decir,
trasladarse de la variedad genérica representada en las diversas colectáneas a las que
aparecen en el microcosmos conformado por la individualidad de cada una de las obras
seleccionadas. Si bien es tradicional catalogarlas en diversos grupos, de mayor o menor
extensión, tomando un supuesto ‘género’ o ‘tema’ que los une, esto dista de ser
totalmente unívoco2. Dicha polifonía, es cierto, no tiene la misma profundidad e
importancia en todos ellos –y en algunos es prácticamente nula–, pero su presencia es
un claro signo de la multiplicidad de mensajes que se proyectan transmitir en una única
producción. Así se intenta acercar lo narrado a modelos conocidos de creación escrita
que facilitarían su comprensión por parte de los potenciales oyentes. En tal sentido, en
donde más se nota la diferente procedencia de tipos textuales para la conformación de
un solo tratado es en el grupo de libros históricos. En efecto, retomando las palabras de
Hayden White, no hay que olvidar que el redactor de historia, al llegar a un cierto punto
de amplitud en su exposición, hace que su trabajo investigativo tome forma mítica y
entonces “se acer[que] a lo poético en su estructura” (2003 [1978]: 110). Es dentro de
ese armazón poético que encontraremos variantes notorias, que aparecerán “como
significados latentes” (2003[1978]: 111) articulando en sí estructuras míticas
arquetípicas. En el caso de los libros históricos, a dicho soporte narrativo se lo ha
denominado como “pragmático en cuatro tiempos”3. De acuerdo con él, se hace avanzar
el devenir humano teniendo en cuenta que cíclicamente (a) los hijos de Israel se alejan
de la vía trazada por Dios, (b) para castigarlos este los hace caer bajo el dominio de una
potencia extranjera (c) cuyos maltratos hacen al pueblo arrepentirse de sus malas
acciones pasadas. (d) Dios, a raíz del arrepentimiento, crea un salvador para dar fin a
(2007: 55) que las comunidades judías de la época mantenían un “canon bíblico fluido” que se fijará en
diferentes momentos de la historia dependiendo de la corriente religiosa que tomemos como foco. El
judaísmo estableció los suyos en el concilio de rabinos de Yabne/Yamnia, en el año 90 d.C. (Halivni,
1986: 43 y ss.; Piñero, 2007: 55; Frenkel, 2008: 326) mientras que el catolicismo logró hacer lo propio
alrededor de la segunda mitad del siglo IV de nuestra era (Hahneman, 2002: 415).
2
Sin ir más lejos, lo que en el texto masorético de la Biblia hebrea se consideran “Profetas anteriores”
(Josué, Jueces, 1-2 Samuel y 1-2 Reyes), en los diversos cánones católicos son considerados como
“Libros históricos”. En el canon católico, bajo este rótulo, se agrupan, además, textos como 1-2 Crónicas
y 1-2 Macabeos. Los primeros dos figuran en el texto masorético junto a otras obras a las que llaman “los
Escritos”, mientras que los de los Macabeos, como es sabido, no aparecen. Estos últimos sólo se hallan
reunidos con los demás históricos en la Septuaginta en una categoría que carece de título. Para más datos
ver Krüger et al. (1996).
3
Esta visión se halla en varios de los libros de la Biblia. Cf. Frenkel (2011a: 61-2), quien, en nota ad loc,
cita como ejemplos de la literatura deuteronómica, además del último libro del Pentateuco a los dos libros
de los Jueces (donde es particularmente característico [Frenkel: 2011b:11]), los dos libros de Samuel (o
los dos primeros de los cuatro de los Reyes, según la denominación que se prefiera) y el libro de Josue.
La denominación de “pragmatismo en cuatro tiempos” le pertenece, inter alia, a Lodz (apud Boyer-
Hayoun 2008 [2001]: 10-11).
352
“No es imitación de hombres […] sino de la existencia” (Poet. 1450a16) ¿Dispositivos teatrales en IV
Macabeos?
Por ello, no sólo los autores de tales textos apelarían a esquemas de pensamiento
lineales, correspondiente a la historiografía del cambio típica del helenismo 4, sino
incluso a aquellas obras cuya razón de ser sea, precisamente, la imitación de la realidad.
Por ello, la economía del texto teatral y varias de sus estrategias discursivas aparecerán
en el entramado de las obras proveyendo a los protagonistas de la historia de una
exactitud psicológica que quizás no tendrían en una narración llana y analítica.
Intentaremos entonces demostrar cómo se inserta tal esquema productivo dentro de la
narración y cómo es que ella interviene en y afecta la comprensión y recepción de la
totalidad de lo dicho para cumplir un doble objetivo, uno intra y extradiegético como
texto epidíctico-filosófico-didáctico, que muestra un ejemplo a seguir; y otro como puro
acontecimiento teatral, que funciona sólo dentro de la diégesis.
Como primer punto es preciso destacar que la escena de martirio que forma la
parte más importante del tratado conforma un gran dispositivo agónico 5, que es
necesario situar en contexto para entender por completo su alcance. Éste se presenta
como sigue: Luego de dar todos los antecedentes históricos necesarios para comprender
los alcances de la persecución religiosa desatada por esos días 6 y la poca eficacia de la
coerción prevista por el decreto real que la regulaba (que prescribía la muerte para
4
Para este punto ver Boyer-Hayoun (2008 [2001]: 14).
5
Como lo afirma, entre otros, Frenkel (2013). Van Henten (1997: 275), por su parte, afina su visión y
dice que este ἀγών es nada más y nada menos que un “debate filosófico”, opinión que compartimos, pero
que consideramos, al mismo tiempo, muy acotada a la tesis que el propio texto explicita en el comienzo
(1.1; la traducción, como la del resto de los textos griegos, es nuestra): φιλοσοφώτατον λόγον
ἐπιδείκνυσθαι μέλλων... “puesto que me dispongo a demostrar un discurso de lo más filosófico...”. No
obstante esto, el enfrentamiento verbal irá efectivamente más allá de los límites filosóficos.
6
Trasfondo basado en los eventos narrados por 2Mac. (ver infra), particularmente entre los capítulos 3
(intento de Heliodoro de despojar el Templo, equivalente al capítulo cuarto de nuestro texto) y 6
(profanación del Templo y persecución religiosa, del que solamente el segundo tópico es retomado en 4
Mac., por obvias razones narrativo-retóricas). Cabe destacar que “la revuelta de los Macabeos estalló
contra el deseo de helenización que provenía de la aristocracia sacerdotal y no de la voluntad de los
soberanos helenísticos”, según Frenkel (1996: 46). Para una interpretación más detallada de la
persecución religiosa, es de mucha utilidad la lectura del trabajo de Weitzman (2004).
353
Roberto Jesús Sayar
cualquiera que “viviera según la norma patria” –τῷ πατρίῳ πολιτευόμενοι νόμῳ,
4.237–), el texto cuenta que (4.26)
ἐπεὶ οὖν τὰ δόγματα αὐτοῦ κατεφρονεῖτο ὑπὸ τοῦ λαοῦ, αὐτὸς διὰ
βασάνων ἕνα ἕκαστον τοῦ ἔθνους ἠναγκαζεν μιαρῶν ἀπογευομένους
τροφῶν ἐξόμνυσθαι τὸν Ἰουδαισμόν.
puesto que sus decretos eran desconocidos por el pueblo, él mismo [Antíoco, el
rey] trató de obligar a cada uno de entre la nación a renunciar al Judaísmo
probando alimentos prohibidos mediante tortura.
La presencia del tirano en escena dará así mayor relevancia al cuadro siguiente,
donde finalmente aparecerán los verdaderos protagonistas de este relato,
etimológicamente hablando. Ahora bien, al mismo tiempo, la presencia de ambos
contendientes en el sitio devenido cadalso (cf. 5.2-3) es la que terminará de determinar
la lectura que intentaremos defender. Lo afirmamos puesto que la cohabitación en un
mismo espacio –de peculiar conformación– rodeados de un resto de personas que no
sólo observa lo que sucede, sino que interactúa en mayor o menor medida con ellos,
puede claramente entenderse como la activación de un dispositivo teatral. Esta
interpretación se vería reforzada por dos hechos que lo ratificarían como tal. Primero,
tal diálogo no figura así configurado en 2Mac., reconocido unánimemente como la
fuente de 4Mac8. En el texto canónico, de hecho, todas las intervenciones que en
[Link]án dialógicas y particularmente vehementes aparecen prosificadas sin ninguna
marca de discursividad directa, salvando la ocasión en la que al torturado se le aconseja
fingir el consumo de alimentos prohibidos para salvarse del castigo que estaba
sufriendo9. Y en segundo lugar, como dijimos, es de enorme importancia la situación en
la que esta muerte se lleva a cabo, puesto que serán sus actores y los circunstantes a ella
los que la terminen de identificar como un acontecimiento que, siguiendo la definición
de Dubatti, sería plenamente teatral. Lo afirmamos porque, según este crítico, “el teatro
consiste en un acontecimiento poético-corporal (físico y físico verbal) producido y
expectado en convivio” (2008: 45). Es decir, que si acordamos que la base irrenunciable
7
Únicamente para el caso de 4Mac no utilizaremos la abreviatura que le corresponde antes de cada una
de las citas. En el resto de los casos, nos atendremos a las abreviaturas usuales.
8
Cf. inter alia Frenkel (2011); De Silva (2006); Van Henten (1997); Saulnier (1983).
9
Escena que difiere en ambas fuentes, puesto que, en 2Mac., los que le ofrecen esta vía de escape son
“los que presidían ese banquete impío” (οἱ δὲ πρὸς τῷ παρανόμῳ σπλαγχισμῷ τεταγμένοι2Mac.
6.21) y en 4Mac. son “algunos de los cortesanos” (τινες τοῦ βασιλέως 6.13). Para la importancia del
estilo dialógico en la concepción de un texto dramático cf. la apreciación de Aristóteles en Po. 1448b 35 y
el comentario de Sinott (2009) en nota ad loc, que remite a 1448a 20-22.
354
“No es imitación de hombres […] sino de la existencia” (Poet. 1450a16) ¿Dispositivos teatrales en IV
Macabeos?
del teatro es justamente el convivio (2008: 49), podremos explorar la profundidad del
fenómeno que aquí se trae a colación. Y si al mismo tiempo reconocemos que “lo que
diferencia al teatro de la teatralidad10 es la poíesis” (2008: 49), estaremos en la
obligación de notar tal sistema metafórico en este pretendido abordaje.
Con esos fines, deberemos emprender el estudio de la escena pieza por pieza,
puesto que no sólo en la discusión se centra el acontecimiento poético y poíetico. Es
cierto, no obstante, que el diálogo entre el tirano y el mártir, al ser el centro de la escena,
habilita a pensarla como lo que ya técnicamente se llama un ἀγών y que, por lo tanto,
la veta de tragicidad estaría explotada11. Pero no sólo en eso puede verse la metáfora
que dispara esta lectura. No hay que olvidar que se supone que, a pesar de todo, lo que
se lleva a escena es un proceso legal. O un simulacro del mismo, porque la única
palabra autorizada para emitir opinión y juicio sería la del soberano, una manera de
actuar ciertamente muy poco griega. No obstante todo esto, no es descabellado pensar,
como primer punto, que todo lo que se narrará suceda ciertamente en un teatro. El
edificio teatral efectivamente será uno de entre muchos de los escenarios posibles para
los procesos judiciales, puesto que contaba con las comodidades necesarias para las
partes implicadas en cualquier proceso, el acusador, el acusado y el jurado (cf. Hall
2006: 361-2). Apoya esta interpretación el saber que Antíoco estaba situado junto con
sus consejeros y algunos de los de su guardia “en un lugar elevado” (ἐπί τινος
ὑψηλοῦ τόπου 5.1), que bien podría ser la σκηνή. Y si leemos luego que Eleazar “fue
conducido cerca de él” (παρήχθη πλησίον αὐτοῦ 5.4) de entre los que allí habían
10
Se denomina “teatralidad” a todos aquellos dispositivos destinados a la organización de la mirada del
espectador, distinguiendo múltiples grados en él, desde el llanto del bebé que pide comida (que
conformaría una “teatralidad natural”) hasta todas aquellas actividades sociales que ordenan la mirada del
otro dentro de la interacción social, como la educación, el deporte, una clase, etcétera (esto conformaría lo
que llama “teatralidad social”). Ninguna conforma poíesis porque no son metafóricas ni oximorónicas.
Para más datos, ver los muchos trabajos de Dubatti (i.a. 2011; 2008).
11
Frenkel (2013: 4) nota acertadamente que la propia obra caracteriza a esta escena como un
“enfrentamiento divino” (ἀγὼν θείως 17.11) y que, como en el drama antiguo, el primero que habla es
el que llevará las de perder, en este caso, el soberano.
355
Roberto Jesús Sayar
uso del lenguaje, por parte tanto de los actores como del público, se adecuaría no sólo a
las necesidades legales que hacen al caso, de acuerdo con lo que en ese momento es
necesario12, sino que podemos ver una utilización teatral en las interferencias en las que
se ve envuelto el propio Eleazar mientras es torturado. Con esto, evidentemente,
queremos hacer mención al momento en que los propios cercanos al tirano quieren
evitar que la tortura continúe, vista su dureza. Si recordamos también que los que
intentan generar este cambio de actitud en el anciano son algunos de los cortesanos,
podemos entender esto como una evidencia del convivio que allí se está llevando a
cabo. Es decir, la representación se ha vuelto tan vívida y dolorosa que algunos de entre
el público son afectados por el trabajo de escena y deciden “interferir” con el desarrollo
de la obra mientras que otros, la mayoría, permanece en su función expectatorial
(Dubatti, 2011: 82 y ss.; 2008: 42), manteniendo así la distancia ontológica entre lo que
podemos considerar el “arte” y la “vida”.
Además, debemos recordar que es esta distancia la que generará lo que sabemos
es la meta más importante del autor de la obra (y de los actores dentro de este pequeño
drama): que los que están viendo lo que sucede en escena se vean afectados por esto
para seguir alguno de los dos caminos en ella presentados. Antíoco pretende conmover
por el miedo a los espectadores para que se plieguen a su voluntad. Eleazar pretende
rebelarse contra ese miedo actuando de modo que su resistencia sirva de ejemplo a los
circunstantes –y a Dios mismo, que es testigo de tales hechos13–. En este sentido, se
pone en escena un mundo que antes no existía (Dubatti, 2011: 79), pero que no obstante
es posible (cf. Po. 1451a 36). El protagonista, basándose en juicios y valores de
raigambre helena, defiende una manera de actuar que, tal como es presentada, parece
completamente otra. No sólo porque el morir ‘en escena’ es algo que no se estila, sino
porque tal ejemplo de personalidad, al decir de los propios teóricos estoicos14, es
prácticamente inexistente. No obstante esto, la construcción de los personajes no deja de
ser verosímil, habida cuenta los variados puntos en los que se ajustan a lo que
comúnmente podría pensarse acerca de tales, siguiendo así los principios aristotélicos
12
Ver Todd (2000), quien centra su análisis en el vocabulario legal empleado en contextos dramáticos.
13
La importancia y el papel de la presencia divina en el juicio que se lleva a cabo en este tratado fue
analizado por nosotros en un trabajo anterior (Sayar, 2014).
14
Seguimos esta escuela de pensamiento debido a que es la que más rasgos presenta en común con la
conducta de Eleazar en estos momentos de la narración. No obstante, en lo que respecta al texto en su
conjunto, la crítica no se pone de acuerdo acerca de la corriente filosófica que podría estar siguiendo
nuestro autor. Por lo general se admite el ascendiente estoico, pero se habla más bien de que la filosofía
de este escrito acuerda con una especie de koiné filosófica con tintes de estoicismo. Cf. inter alia Renehan
(1972: 224), Saulnier (1983: 8), Collins (2000: 205) y Frenkel (2011: 86).
356
“No es imitación de hombres […] sino de la existencia” (Poet. 1450a16) ¿Dispositivos teatrales en IV
Macabeos?
(Po. 1454a 33-36). Con esto nos referimos, por dar un ejemplo, a que la postura
‘tiránica’ de Antíoco es la de un “soberano absoluto”15 tanto como su actitud hacia los
hebreos, que coincide en su mayor parte con la aceptada y difundida en casi todo el
mundo helenístico16. Del mismo modo, Eleazar está pensado no sólo como el prototipo
de anciano sabio17 sino también como el sacerdote presto a encabezar tanto los ruegos
de su pueblo frente a su Dios (tomado de la literatura sagrada precedente), como la
lucha dialógica y de fuerzas con un enemigo más joven y poderoso 18. Así, las materias
formadas, es decir, lo que existe, aparecen de un modo que es nuevo considerando lo
que se espera de cada uno de ellos. El acontecimiento poético aparecerá en escena, es
cierto, no compuesto por todos los elementos que lo constituyen 19, pero, de todos
modos, con el espesor metafórico suficiente para que se contagie a los espectadores del
modo ‘previsto’ por la que podríamos llamar “manifestación de su poética abstracta”, es
decir, la propia Poética.
Cuando Aristóteles afirma que una obra debe provocar “conmiseración y temor”
(Po. 1449b 27-28), podemos entender aquí una explicitación de los efectos de ese
convivio. Indudablemente, se provoca temor con las amenazas del soberano sobre todo
el pueblo por él sojuzgado y, al mismo tiempo, conmiseración por el anciano, los
hermanos y la madre, cruelmente asesinados sin tener ninguna culpa (cf. Po. 1453a 1-
5). Pero, si entendemos que entre los espectadores no sólo se hallan hebreos sino “todo
el mundo (17.14)” se provocaría al mismo tiempo conmiseración por el mismo Antíoco,
puesto que se sabe –de seguir lo que proponen sus condenados– que sufrirá cruelmente
en la hora de su muerte (9.24; 9.32; 10.11; 10.15; 11.3; 11.23; 12.12; 18.5) y terror por
la ira que Dios mostrará contra éste. De esa manera, la κάθαρσις actuaría en una doble
vertiente que evitaría los comportamientos impíos como los que realiza Antíoco y,
simultáneamente, propiciaría los de Eleazar y los demás torturados. “El teatro no
comunica, contagia”, dice Dubatti (2011: 82), puesto que con sus reglas, excede los
límites del intercambio comunicativo. Dependiendo del lugar donde se mire, ese
15
LSJ, s.v.τύραννος precisan exactamente este significado como la primera acepción del lexema. Por su
parte, Muraoka (2009, s.v.) lo entiende, además de como un “soberano poderoso”, como alguien “salvaje
y cruel”, tomando ejemplos de textos pertenecientes al Ciclo de los Macabeos (y, para esta categoría, ver
Piñero 2007: 65 y ss.).
16
Frenkel (2013: 5 y nota ad loc).
17
Como sabemos por la tradición épica antigua (v. Chantraine, 1980: 217). Néstor e Idomeneo (ejemplos
traídos a colación por Frenkel, 2013: 6) son ambos portadores de buen consejo, pero no pueden luchar,
debido a la vejez que los agobia.
18
En Frenkel (2013: 6) se hace una sucinta conclusión de este comportamiento que invierte los roles de
los participantes: el rey escucha y el súbdito ordena.
19
Especificados en Dubatti (2008: 95).
357
Roberto Jesús Sayar
20
O incluso, más aun, a Salustio, como destacamos previamente en otro trabajo (Sayar, 2015).
358
“No es imitación de hombres […] sino de la existencia” (Poet. 1450a16) ¿Dispositivos teatrales en IV
Macabeos?
elogio y como el ejemplo que el texto busca presentar, dado que es el protagonista (en
tanto primero en avanzar, casi como un corifeo). La biografía del anciano, aunque leve
–sólo ocupa el versículo 5.4–, nos permitirá “monumentalizarlo, creando así una figura
trans-histórica” (Cf. Shuttleworth Krauss, 2004: 252) tal como lo hace la historiografía
romana. Así elevado, el texto podrá entonces explayarse en su cometido original, que es
la justificación de la tesis filosófica presentada en el prólogo. Puesto que esta figura,
colocada ya en el centro de los asuntos históricos (Cf. André-Hus, 1975: 68) por medio
de los procedimientos escénicos, se ha revelado a sí misma como protagonista
destacado de esta parte de la “epopeya de la historia nacional 21”, entonces no parece
desacertado pensar que efectivamente hay en ella un trasfondo de verdad que escapa a
los recursos literarios que la presentan. Efectivamente, esta obra no es específicamente
histórica ni teatral. Pero los hechos del pasado que se nos muestran no dejan de tener su
sustrato de autenticidad, conocido el vínculo que guardan con un texto realmente
histórico como 2Mac22. Así como éste se presenta como una producción basada en un
trabajo anterior al que resume (2Mac. 2.20-26), podemos entender a 4Mac como un
resumen del resumen con unos fines ligeramente diversos a la propagación de los
eventos pretéritos. Cada una de estas reformulaciones pondrá sobre el papel lo que más
le sea funcional a su propósito, es cierto, pero, para hacerlo, se ajustarán a una matriz
común, que es la provista por los hechos acontecidos antes de la Revuelta. Y, así, por un
lado adaptó narrativas propiamente bíblicas para que un oyente conocedor pudiera
profundizar la lectura de esas muertes. También, por otro lado, creemos, pudo haber
pensado la arquitectura del escrito, ya con base en una narrativa conocida por el oyente
común, es decir, la deuteronómica, como reseñamos más arriba, ya como una narrativa
pensada para los hebreos que formaban parte de la diáspora. Por último, en un contexto
cultural greco-romano, entonces, no consideramos errado que los textos teatrales
antiguos hayan tenido un ascendiente sobre el autor, máxime pensando en los fines
equivalentes que persiguen.
Bibliografía
21
Cosa que Finkelstein – Silberman (2003: 273) adscriben con preeminencia a los sucesos históricos (y
algunos histórico-legendarios) de la historia del antiguo Israel.
22
Así lo consideran, entre otros, Romero (2009 [1952]: 110); Piñero (2007: 67-68) y Collins (2000: 78).
359
Roberto Jesús Sayar
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361
Nuevas espacialidades en emergencia
Mariana Simoni
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro
maiasimoni@[Link]
Abstract: The paper proposes the investigation of the producction of spatialities within contemporary
theatre departing from interartistical and intermedial relations between theatre, performance and cinema
in the context of expansion of the theatrical field. According to Erika Fischer-Lichte (2004), in contrary to
the geometrical space, the spatiality doesn’t exist neither before nor after the performance, but it is
produced by and in the latter, due to its fugacity and transitoriness. For the same reason the spatiality is
not given as an a priori: it is always generated again. Following the aesthetic of performative which is
based upon processes of embodiment, the work of the Brazilian Director Christiane Jatahy will be
approached as dispositive enabling the emphasis of emergence of performative spaces, processes of
materiality and embodiment in its dialogue with cinema and performance. In a interdisciplinary approach,
this theoretical frame will be articulated with contemporary theories of literature linked with systemic and
constructivistic perspectives (Luhmann 1995; Schmidt, 2010).
362
Mariana Simoni
363
Nuevas espacialidades en emergencia
1
Según Fischer-Lichte, contrariamente al espacio geométrico, por su fugacidad y transitoriedad, la
espacialidad no existe ni antes ni después de la performance, sino es producida en ella y por ella.
Asimismo tampoco es dada de antemano, de manera previa: la espacialidad siempre es generada de nuevo
(Fischer-Lichte, 2004: 187).
364
Mariana Simoni
que nos move (2009), ambas de la directora brasileña Christiane Jatahy y de la Cia.
Vértice. Me interesa el desplazamiento desde el medio del teatro –ya problematizado en
sus relaciones complejas con la performance– hacia el medio audiovisual e, igualmente,
sus implicaciones para la emergencia de nuevas espacialidades. Mi hipótesis es que
ambas experiencias mediales operan en la lógica doble de la remediación, pues oscilan
entre transparencia y opacidad de cada medio, esforzándose para borrar los vestigios de
los medios y, a la vez, tematizándolos.
“Cia Vértice”, dirigida por Jatahy, no se concibe como una compañía teatral
tradicional, normalmente constituida por los mismos actores, sino como “un ‘espacio’
de experimentación e intercambio con algunos artistas en la creación de los trabajos”.
(Jatahy, 2015). Estos, a su vez, se configuran, ora como puestas en escena, ora como
películas, ora como video-instalaciones, ora como performances. En este sentido, los
tránsitos entre sistemas mediáticos diferentes instauran espacialidades que exceden el
uso metafórico de la palabra “espacio” usada en la citación anterior por Jatahy,
apuntando más bien hacia ideas como performatividad y procesualidad.
Sobre su puesta en escena A Falta que nos move ou todas as histórias são ficção
(2005), Jatahy dice lo siguiente: “La propuesta era que los actores no podían empezar la
obra porque faltaba alguien, y lo que pasaba en escena era un encuentro de aquellos
actores con aquellos espectadores en el teatro, en el aquí y ahora, conviviendo con la
ausencia. Todo debía ‘ser’ (¿o ‘parecer’?) espontáneo” (Jatahy, 2015).
A falta que nos move propone una doble superposición: se autodefine como una
“obra-performance” y, a la vez, es seguida de un subtítulo introducido por una
alternativa: “o todas las historias son ficción”. En este sentido, la tematización de las
relaciones entre teatro y performance cruza la propia exploración estética de las
fronteras entre hechos y ficciones. Apunto tres estrategias principales empleadas para
ello. La primera es, seguramente, la desestabilización de la categoría de personaje a
partir de la utilización por los actores de sus nombres propios en la interpelación directa
a los espectadores, contando historias que eran o podrían ser suyas. La segunda trata
respecto al manejo del tiempo, que se concibe como el tiempo real de las acciones
constituidas por la situación propuesta: preparar una cena, beber algunas botellas de
vino y charlar entre sí y con los espectadores rompiendo la cuarta pared. La tercera se
refiere a la utilización de bebida alcohólica en escena, provocando alteración en los
estados anímicos de los actores “en la realidad” y a la vez también en la ficción. Esto
producía no sólo la exacerbación y radicalización de sus reacciones y conflictos, sino
365
Nuevas espacialidades en emergencia
que provocaba también en los espectadores “la sensación de estar asistiendo a algo que
no era para ser visto. Algo que salió del control. Algo realmente ‘real’, aunque fuera un
juego sobre lo que es real”.
La obra se construye a partir de la negación de la escena y de la proposición de
acontecimientos “reales”, espontáneos, improvisados. Sin embargo, esta negación no es
segura y provoca permanentemente una oscilación en la percepción del espectador, a
partir de la fuerte autorreflexividad de la puesta en escena, que asume explícitamente su
propio carácter de artefacto. Dos momentos de la obra pueden ejemplificar este
argumento de manera muy productiva: el desnudo y la apelación a la participación de
los espectadores. La actriz Cristina Amadeo se desnuda como si se tratara de una acción
espontánea, pero muy antes la actriz Marina Vianna ya había dicho que en el teatro
contemporáneo siempre hay alguien que se desnuda. La disolución de la cuarta pared no
solamente contribuye para la apariencia de perfomance, sino también para la propia
autorreflexividad. En determinado momento, cuando los espectadores son invitados a
dar su testimonio, uno de los actores critica explícitamente la manera de sugerir esta
participación.
La oscilación entre el carácter abierto de la performance y el carácter cerrado de
una obra de teatro tradicional se produce porque, a pesar de la apariencia de
espontaneidad, la propia obra explicita/confesa que es una construcción, pero a la vez
no del todo: los espectadores pueden escribir un relato en el reverso del programa, que
posiblemente podrá hacer parte de la puesta en escena.
La discusión de toda una generación –de la cual forma parte la propia Jatahy– y
sus relaciones familiares parece ser el gran tema de los diálogos: “La generación que se
autotematiza apunta ausencias en sus vidas: ausencia de una figura paterna en la
infancia, de aclaramiento sobre la situación política vivida, de pathos para reaccionar a
una provocación. La idea de formar parte de una generación sin propósito es un factor
generador de complicidad entre las personas que están en escena”. (Avila Small, 2008)
Sin embargo, la crítica de teatro Daniele Avila Small apunta una prevalencia de la
propuesta conceptual sobre el propio contenido, que en su perspectiva parece haberse
diluido. Este énfasis sobre la autorreflexividad es precisamente lo que inscribe el
proyecto de Jatahy en la lógica de la remediación, porque presenta paradójicamente la
búsqueda del inmediato y a la vez su misma imposibilidad.
Perdiendo su subtítulo, en 2008 la obra se vuelve una película, clasificada por
Jatahy como “una experiencia de lenguaje aún más radical que la puesta en escena”.
366
Mariana Simoni
El espacio único de una casa. Una experiencia híbrida derivada de una pieza-
performance, en la que el espacio geométrico se limitaba al espacio del teatro donde se
presentó la puesta en escena. La intervención directa de la voz de la directora a partir de
los mensajes de texto interfería también, a su vez, en la ocupación del espacio dentro de
la casa. ¿En qué medida estas espacialidades producidas en la ausencia del espectador
pueden promover la emergencia de nuevas espacialidades exactamente a partir de la
mediación?
Bibliografía
Fuentes
Jatahy, C. Website [Link] Último acceso en agosto 2014.
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Nuevas espacialidades en emergencia
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368
Sobre una Eva transnacional
Resumen: Momia en el closet de Gustavo Ott del año 2008 fue estrenada el 4 de junio de 2009 como
musical en Tivoli Square por la compañía de teatro GALA en Washington DC. Nos interesa analizar el
texto dramático en tanto que se propone unificar el lenguaje con un “tono latinoamericano” tal como se
explica en la obra. Así pensamos hasta qué punto su estreno y su posición política se vincula con el
musical londinense y con el impacto que aquel provocó en 1979 en Broadway. Además consideraremos
los cruces entre la historia argentina y su imaginario peronista en relación a la propuesta de un teatrista
como Ott, oriundo de Venezuela. Para dicho análisis tendremos en cuenta el texto dramático, las
referencias históricas, fotografías, más fragmentos de video sobre la puesta. A su vez utilizaremos los
conceptos de mito, imaginarios sociales y transnacionalismo.
Abstract: Mummy in the closet of Gustavo Ott of the year 2008 was released the 4 of June of 2009 like a
musical in Tivoli Square by the theater company GALA in Washington DC. We are interested in
analyzing the dramatic text which proposes to unify the language with a "Latin American tone" as
explained in the play. Thus we think to what extent its premiere and its political position are linked with
the London musical and with the impact that it caused in 1979 in Broadway. In addition we will consider
the crosses between the Argentine history and its Peronist imaginary in relation to the proposal of a
theater like Ott’s, native of Venezuela. For this analysis we will take into account the dramatic text,
historical references, photographs, in addition to video fragments about the laying. In turn we will use the
concepts of myth, social imaginary and transnationalism.
Introducción
Momia en el closet de Gustavo Ott del año 2008 fue estrenada el 4 de junio de
2009 como musical en Tivoli Square por la compañía de teatro GALA en Washington
DC. En el presente trabajo analizaremos el texto dramático y su perfil transnacional en
tanto que en el cuerpo de su escritura explicita que se propone unificar el lenguaje con
un “tono latinoamericano”. Asimismo, pensamos hasta qué punto su estreno y su
posición ideológica en relación a Eva Perón se vinculan o no con el musical londinense,
y con el impacto que aquel provocó en 1979 en Broadway. Además consideraremos qué
tipos de cruces establece Ott entre la historia argentina y su imaginario peronista, en
tanto que el creador es oriundo de Venezuela. Para dicho análisis tendremos en cuenta
el texto dramático, las referencias históricas, fotografías, además de fragmentos del
video con la puesta.
369
Jimena Cecilia Trombetta
Antes de mencionar cómo surgió Momia en el closet de Ott, hay que recordar
que la productividad de la imagen de Eva Perón no sólo se propagó con una gran
cantidad de obras teatrales y de films en Argentina y en el extranjero, sino que también
1
Bronislaw Baczko (2005 [1984]) analiza los imaginarios sociales como el resultado de sociedades que
se entregan a una invención permanente de sus propias representaciones, de sociedades que construyen
con imágenes un modelo formador -ya que el imaginario social no es sólo transmitido actualmente a
partir de emblemas sino que es difundido por los medios de comunicación.
370
Sobre una Eva transnacional
371
Jimena Cecilia Trombetta
historia.” (2013: 124). Esa declaración marca una referencia sobre el bagaje imaginario
que se produjo a partir de la obra de Copi, que, tal como se conoce, había sufrido
atentados de un grupo reducido de militantes peronistas que habían puesto una bomba
en el teatro y habían destrozado la escenografía en su estreno en 1970. A esto se sumó la
sensibilidad que produjo el musical de Weber y Rice, que aun habiendo sido estrenado
en 1978, logró reacciones desde Argentina. La respuesta apareció en 1983 con nuevos
musicales que contestaban a la creación londinense. Sin embargo, estos hechos no se
repitieron ni se generaron resquemores con el estreno de dos puestas sobre la Eva Perón
de Copi en el marco Tintas Frescas (2004), ni se produjo mayores inconvenientes con
una obra como Tatuaje (2010) de Alfredo Arias estrenada en el teatro oficial. De este
modo, podemos ver que Caligari había quedado tomado por los hechos del pasado y
veía que realizar una comedia negra sobre Eva Perón podía herir la susceptibilidad de la
recepción, ya que si bien registramos diversas obras que retoman de modo irónico el
suceso del cadáver dentro del teatro independiente, esta Eva-fantasmagórica y
profanada nunca fue llevada a escena desde el humor negro en el teatro oficial o
comercial. Cabe destacar entonces que la construcción irónica del personaje y la historia
peronista fue originalmente patrimonio de la mirada extranjera. Desde allí se construyó
una Eva transnacional capaz de escuchar rock y pop; y mediante esta puesta una Eva
latinoamericanista que fluctúa entre la milonga, la murga, la salsa y el tango.
372
Sobre una Eva transnacional
¿Eva vendada hasta los dedos o Evita símbolo de nada, cantando que no me llores
Argentina? ¿Qué no me llores? ¿Quién coño te habrás creído, inglesito de mierda,
que el pueblo tiene que llorarme a mí cuando soy yo la que llora por mi pueblo?
(Ott, 2008: 9)
373
Jimena Cecilia Trombetta
374
Sobre una Eva transnacional
Aproximaciones finales
Bibliografía
Fuentes
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Jimena Cecilia Trombetta
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Sol.
376
Y el humo de tu incendio está subiendo de Olga Orozco:
transtextualidad y sátira1
Resumen: El propósito de este trabajo es recuperar la pieza en un acto que Olga Orozco publicó bajo el
titulo Y el humo de tu incendio está subiendo (1984). Me propongo realizar un análisis transtextual
(Genette, 1989), vinculándola con sus dos libros de relatos La oscuridad es otro sol (1967) y También la
luz es un abismo (1995), y destacando, así, los elementos transtextuales y satíricos que atraviesan no sólo
la obra narrativa, sino que también toman un relieve particular en su obra teatral. Aunque Orozco
consideró que escribió “una pieza de teatro que no llega a ser tal” (1987), creo importante destacar su
incursión en el género, ya que la misma recibió el Premio Nacional de Teatro para Pieza Inédita en 1972
y fue incluida en Páginas de Olga Orozco. Seleccionadas por la autora (1984).
Si bien esta obra de Orozco está íntimamente vinculada a sus lecturas de Antonin Artaud, como estudió
Cristina Piña en una ponencia presentada en GETEA (1991), es técnicamente desconocida por la crítica.
Mi intención, ahora, es estudiar algunos aspectos satíricos y transtextuales que aparecen en la obra y que
merecen ser destacados.
Abstract: The purpose of this work is to recover the one-act play that Olga Orozco published under the
title Y el humo de tu incendio está subiendo (1984). I intend to make a transtextual analysis (Genette,
1989) and linking it with his two books of short stories La oscuridad es otro sol (1967) and También la
luz es un abismo (1995), highlighting the transtextual and satiric elements that cross not only the narrative
work but take a particular highlight in his play. Although Orozco considered wrote "a play that does not
become such" (1987), I believe it is important to highlight its foray into the genre since it received the
National Theater Award for Unpublished Play in 1972 and was included in Páginas de Olga Orozco.
Seleccionadas por la autora (1984).
While this work of Orozco is closely linked to his readings of Antonin Artaud, as studied Cristina Piña in
a paper presented at GETEA (1991), it is technically unknown by critics. My intention now is to study
some aspects satirists and transtextual appear in the work and deserve to be highlighted.
Es evidente que 1972 fue un año particular en la vida literaria de Olga Orozco,
porque recibe el Premio Nacional de Teatro para Pieza Inédita por una obra titulada Y el
humo de tu incendio está subiendo.
En primer lugar, quiero hacer un breve comentario sobre los orígenes del vínculo
de Orozco con el teatro. En 1947, comenzó a trabajar en la Radio Municipal de Buenos
Aires como comentarista de teatro clásico español y argentino, acompañando al elenco
1
Este trabajo, bajo la dirección de Marta S. Domínguez, se enmarca en el PGI: “La sátira en la literatura
argentina: ironía y humor en Roberto J. Payró, Jorge L. Borges, Adolfo Bioy Casares y Ezequiel Martínez
Estrada”, (2012-2015), del que soy integrante y está totalmente financiado por la Universidad Nacional
del Sur.
377
Denise Daniela Vargas
dirigido por Ernesto Bustamante. Cuando el ciclo finalizó, Olga fue contratada como
actriz de radioteatro: así, entre los años 1947 y 1954, actuó en Radio Splendid como
segunda en la compañía de Nidia Reynal y Héctor Coyre. Su nombre artístico fue
Mónica Videla y sus personajes fueron madres, villanas y brujas. Además de explorar el
campo actoral, Olga realizó traducciones de piezas teatrales del italiano y del francés.
Algunas de ellas fueron Vestir al desnudo, de Pirandello; La lección y las sillas, de
Eugène Ionesco; La invasión, de Arthur Adamov; y Beckett o el honor de Dios, de Jean
Anouilh.
Era esperable que esta relación que existía entre Olga y el teatro diera como
resultado una pieza teatral. La autora confesó que siempre le ha gustado el cine y el
teatro, pero que con éste último ha sido más exigente: “El cine siempre tiene una toma,
un paisaje, algo especial que te pueda conformar en un momento dado. Si el teatro es
malo no tiene salvación posible” (Orozco y Alcorta, 1995: 68).
A pesar de que Y el humo de tu incendio está subiendo2 recibió un galardón en
1972, es prácticamente desconocida por la crítica, dado que ha habido pocos estudios
sobre la misma, donde se han destacado rasgos del teatro del absurdo y el
expresionismo, además de ciertos toques apocalípticos3.
El propósito de esta ponencia es realizar un nuevo acercamiento a esta obra,
estableciendo vínculos con el trabajo narrativo de la autora y por otra parte, resaltar
aquellos elementos humorísticos, como el enmascaramiento y la degradación, que hacen
a la particularidad de la obra.
2
“Me propuso (Rodolfo Arizaga) que sacáramos una obra sobre Artaud, a partir de textos de Gómez de la
Serna, de Girondo y no sé quién más. Yo le dije que no, que no veía el parentesco, que me parecía más
fácil sacarlo de Artaud mismo. Me preguntó si me animaba a hacerlo, le dije que sí, pero que en ese caso
no lo sacaría tampoco de Artaud mismo (porque era una tarea ímproba) sino de una anotación de Artaud.
Hay una anotación de Artaud, un proyecto, que no se sabe si es teatral o cinematográfico que se llama Il
n´a plus de firmament. Tomé esas pequeñas anotaciones, que eran cinco o seis, muy breves, muy escasas.
(Lo único que quedaba prácticamente en pie era la aparición de un elemento muy extraño en el cielo y
tres ministros que están en el lugar). Amplié todo eso, lo llené de otros elementos, como si todo eso
pudiera traer una peste que cambiara a la gente, que la convirtiera en otra cosa, y- en fin- puse muchos
otros elementos (…) Quedó la pieza. Lógicamente tengo que darle la extensión de una pieza completa y
tengo que ponerle un eje. Yo lo hice muy de acuerdo con el teatro de Artaud, pero no hay una espina
dorsal demasiado firme, hay muchos elementos si, que van alrededor de esa aparición, de ese planeta,
cometa, o lo que se quiera, pero tengo que dedicarme más a un eje en el que haya personas que pasen por
distintas situaciones y que sean siempre las mismas personas. Y tengo que cambiarle el final, que lo veo
un poco mesiánico.” (Orozco y Pelicaric, 2014: 95-96)
3
Cristina Piña en 1991 presentó en GETEA (Grupo de Estudio de Teatro argentino e Iberoamericano)
una ponencia en la que establecía la conexión entre Olga Orozco y Antonin Artaud.
378
Y el humo de tu incendio está subiendo de Olga Orozco: transtextualidad y sátira
4
Entiendo que la teoría transtextual propuesta por G. Genette (1989) consiste en el análisis de las
relaciones que puede establecer un texto con el género, el discurso y el modo, con la crítica, o con otros
textos de otros autores.
5
Dicha caracterización de los habitantes podría pensarse como una referencia al Experimento Filadelfia
(o Proyecto Arcoiris), supuestamente llevado a cabo por la Marina de los Estados Unidos, alrededor del
28 de octubre de 1943. A partir de las investigaciones del ingeniero electrónico Nikola Tesla en los años
‘30, en Estados Unidos se iniciaron estudios sobre la posibilidad de la invisibilidad a través del uso de
campos eléctricos y magnéticos. Los investigadores afirmaron al gobierno norteamericano que habían
conseguido volver invisibles pequeños objetos. A partir de los supuestos avances, se decidió
direccionarlos hacia la industria bélica y modificaron el USS Eldridge para transportar toneladas de
equipamiento electrónico, volviéndolo invisible a través de campos electromagnéticos masivos. Una
prueba del 22 de julio de 1943, volvió al buque casi totalmente invisible, con algunos testigos informando
de una "niebla verdosa"; sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas
posteriormente. En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Marina, con el objetivo de
hacer al navío invisible a los radares. El equipo fue recalibrado y el experimento se llevó a cabo el 28 de
octubre. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho
desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, la base naval estadounidense en Norfolk,
Virginia, a 600 km de distancia, un tripulante en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante 15
minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas
originales -supuestamente un caso accidental de teletransportación-. Algunos testimonios afirman que los
efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Fuertes mareos, personal que desapareció por
completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más
terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura
de metal de la proa del buque mientras que otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes
de sus cuerpos. Aparentemente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento
inmediatamente: los supervivientes nunca fueron los mismos y permanecieron en una suerte de amnesia
total. De todas formas, la Marina de Estados Unidos comenta que ha buscado archivos que se refieran a
este hecho o evidencias que demuestren el intento de este experimento y no los han hallado.
379
Denise Daniela Vargas
6
“DTG” es una sigla que Lía inventa y graba en la chapa que lleva como integrante de la organización,
que significa “Dios Te Guarde”. La prueba a la que someten a Ruth, por ejemplo, es adivinar qué manos
está tocando: le vendan los ojos y con sólo el sentido del tacto debe reconocer si toca las manos de Bruno,
Andrés, Mariana, Miguel, Laura, Luis María o Lía.
7
Este modo de retratar la realidad por parte de Orozco en sus relatos es estudiado en la ponencia de mi
autoría (2014).
8
En el relato, Lía ve, en medio de la noche, la entrada de dos niñas que llevan flores, acompañadas de un
hombre con frac y una galera. Aquella visión que le produce terror no es nada más que una premonición:
esas niñas resultan ser ella y su hermana Laura, acompañadas del cochero de la funeraria del pueblo
llamado Rafael Orfani, que les obsequia flores a ellas y le dice ocurrentes piropos a Natalina, la niñera de
ambas. La premonición tiene como protagonista a Lía y a Laura, pero no así a Natalina, quien finalmente
huye del pueblo con el cochero.
380
Y el humo de tu incendio está subiendo de Olga Orozco: transtextualidad y sátira
9
Pienso, por ejemplo, en Edipo Rey de Sófocles, cuyo protagonista es el causante de la enfermedad que
azota a Tebas por los ultrajes cometidos hacia sus padres.
10
La peste negra. asimismo, que tuvo lugar entre 1347 y 1352 en Europa, fue interpretada por la Iglesia
Católica como un castigo divino a los pecadores.
11
El año 1970 marca la entrada en la Argentina de dos nuevas asociaciones guerrilleras: en el mes de
mayo una agrupación armada de origen desconocido, secuestra y ejecuta al ex presidente de facto Pedro
E. Aramburu, figura emblemática del antiperonismo. Posteriormente, Montoneros se hace cargo del
hecho y da a conocer su emblema “Perón o Muerte”. Más tarde, se conforma una nueva organización
guerrillera: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que, bajo la conducción de Mario R. Santucho,
se convierte en la organización más activa del país; a diferencia de Montoneros, el ERP prefiere
mantenerse alejado del peronismo, al que considera un movimiento burgués y populista. En 1971, el
teniente general Alejandro A. Lanusse asume como presidente de la nación y, asediado por los
movimientos guerrilleros, reconoce que el regreso de Perón al país es inevitable, por lo que intenta llegar
a un acuerdo con el viejo líder, que incluye el fin de la proscripción del peronismo y un llamado a
elecciones para 1973. Aun así, Perón desconfía de las intenciones de Lanusse e incita a la agitación de la
asociación guerrillera peronista, ya que le da más margen de maniobra política. Para 1972, las actividades
de la guerrilla se centran en el ataque a policías y militares y las organizaciones se financian a través del
secuestro de empresarios por los que piden grandes sumas de dinero como rescate. Es posible pensar que
El Gran Jefe sea una figura creada por Orozco para referirse a un líder político como lo fue Perón, que
provocaba fascinación en sus seguidores, sobre todo en los jóvenes que conformaban Montoneros y la
381
Denise Daniela Vargas
Los antifaces que cubren literalmente los rostros, como en los relatos, vuelven a
presentarse en la pieza teatral: es La Muerte quien oculta parcialmente su rostro para no
mostrarlo en su completa forma. En La oscuridad es otro sol, Lía reflexiona sobre el
uso del mismo: “Pero mientras no se quite el antifaz, el antifaz puede encubrir todas las
caras inimaginables o ninguna, que es lo peor y aunque se lo quite, tampoco es de las
mejores esa con la que se ha quedado, esa cara alargada y mezquina, esa cara de luna de
perfil o de lágrima o de vela” (1967: 65).
A partir de estas consideraciones, puedo afirmar que dicha obra presenta rasgos
expresionistas y, al mismo tiempo, nos acerca a la sátira a través de sus personajes
alegóricos, como La Muerte, mientras que el absurdo se transforma en la sátira dentro
de la obra, en la que me detendré a continuación.
La sátira
Juventud Peronista. El hecho de que en la puesta en escena El Gran Jefe aparezca parcialmente a medida
que habla: boca, ojo, nariz, oreja, pie, manos y nunca se lo vea entero, puede responder a una idealización
del líder y al desconocimiento de la totalidad de la figura política. Por otra parte, cuando el Gran Jefe
pronuncia “En este momento soy un compañero más, dispuesto a luchar con ustedes contra el enemigo
común”, recuerda a los términos que el mismo Perón utilizaba para dirigirse a sus seguidores. Para más
datos, ver [Link].
382
Y el humo de tu incendio está subiendo de Olga Orozco: transtextualidad y sátira
Conclusiones
Es evidente que esta pieza teatral presenta una gran carga política, faceta hasta el
momento desconocida en la poética y narrativa de Orozco. La exploración de la técnica
satírica nos presenta una Olga crítica de su tiempo: el uso de recursos brindados por el
teatro del absurdo y la propuesta teatral de Antonin Artaud (Piña, 1991) son los
12
Si consultamos La Biblia de Jerusalén, en Apocalipsis 6: 2- 8, leeremos la visión en la que aparecen los
cuatro jinetes, cada uno montado en un caballo particular: el caballo blanco es montado por el jinete de la
Victoria, el caballo rojo por el de la Guerra, el Hambre será el jinete del caballo negro. Para referirse al
último, Juan escribe: “Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Peste, y el
Hades le seguía.” (1966: 1647)
13
La catástrofe tuvo lugar la mañana del 18 de abril de 1906.
14
Vale la pena recordar que en la década de los ’60 y ’70, la Guerra Fría tenía lugar entre Rusia y los
Estados Unidos. Las continuas amenazas y sospechas, que incluían misiles y bombas nucleares, se
resumían en un horizonte apocalíptico del mundo, dando lugar al posible estallido de una Tercera Guerra
Mundial. El clima de tensión y alerta era constante y fue latente hasta 1989, año de la caída del Muro de
Berlín.
383
Denise Daniela Vargas
elementos que le permiten acercarse al teatro, ya no como traductora o actriz, sino como
dramaturga. De ese modo, conocemos la manera en que Olga concebía el teatro y a qué
fines debe responder: la sátira de la sociedad desde lo absurdo y lo aparentemente sin
sentido.
He señalado el vínculo de dicha pieza por sus elementos transtextuales, que
entran en relación con sus textos narrativos. De esa forma, nos permite encontrar claves
de interpretación que sirven a la lectura de Y el humo de tu incendio está subiendo.
Pretendo continuar indagando los pasajes de esta obra teatral, dando a conocer
esta pieza desconocida y que permite el acercamiento a la escritura de Orozco desde
otro ángulo, donde la sátira y el humor son los protagonistas.
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384
Odisea: del mito a la representación teatral
Resumen: Esta ponencia se inscribe en una investigación mayor que venimos desarrollando hace varios
años y a la que denominamos “Retórica de la Cultura”. Consideramos a la retórica no desde una
conceptualización meramente poética, sino de manera interdisciplinar en vinculación con la posibilidad
de describir la semiosis cultural. En este marco, sostenemos que en toda cultura se superponen cuatro
órdenes retóricos: el mitológico, el artístico, el científico –como lo señala Lotman– y a ellos les
agregamos el de la vida cotidiana, en donde es posible leer los otros tres. Consideramos, también, la
categoría de frontera (Lotman, 1998), como zona de tránsito, traducción e intercambio de información.
Mientras el orden retórico mitológico considera los modelos universales del mundo, el artístico los
transforma en modelos particulares. El orden artístico, en su capacidad de creación, construye sentidos y
memoria y hace dialogar a los textos con el contexto y entre culturas; también posibilita articulaciones
“entre el arte y fenómenos extra-artísticos, en tanto relaciones retóricas que incluyen las experiencias
histórico-culturales” (Barei, 2008a: 18).
Aquí, la propuesta es trabajar alguna de estas categorías –deteniéndonos en el orden retórico artístico,
cruzado por el mitológico- en la obra de teatro Odisea representada por el Teatro Los Andes (Bolivia).
Este grupo, a partir de la construcción colectiva y la dramaturgia de su director, el argentino César Brie,
asocia la narrativa épica de Homero con el contexto de la América Latina actual.
Abstract: This paper is part of a major research that we have been developing for several years, and we
call it “Rhetoric of Culture”. We consider the rhetoric not from a merely poetic conceptualization, but in
an interdisciplinary way in connection with the possibility of describing the cultural semiosis. In this
context we maintain that in every culture four rhetorical orders are superposed: the mythological, the
artistic, the scientific –as Lotman points out– and to them we add the one of the daily life where it is
possible to read the other three. We also consider the boundary category (Lotman, 1998) as a zone of
transit, translation and exchange of information.
While the mythological rhetorical order considers the universal models of the world, the artistic, it
transforms them into particular models. The artistic order, in its capacity of creation, constructs senses
and memory and makes the dialogues with the context and between cultures; Also allows articulations
“between art and extra-artistic phenomena in rhetorical relations that include historical-cultural
experiences” (Barei, 2008a: 18)
Here the proposal is to work on one of these categories - stopping in the artistic rhetoric, crossed by the
mythological - in the play Odisea represented by the Teatro Los Andes (Bolivia). This group, based on
the collective construction and dramaturgy of its director, the Argentine César Brie, associates the epic
narrative of Homer with the context of present-day Latin America.
Introducción
385
María José Villa
este marco, sostenemos que en toda cultura se superponen cuatro órdenes retóricos: el
mitológico, el artístico, el científico –como lo señala Lotman- y a ellos les agregamos el
de la vida cotidiana, en donde es posible leer los otros tres. Hoy, expandimos el
concepto y comenzamos a pensar los imaginarios culturales en los que se inscribe la
discusión acerca de lo humano y la categoría de frontera, concepto que también
tomamos de J. Lotman (1998), como zona de tránsito, traducción e intercambio de
información.
Mientras el orden retórico mitológico considera los modelos universales del
mundo, el artístico los transforma en modelos particulares. El orden artístico, en su
capacidad de creación, construye sentidos y memoria y hace dialogar a los textos con el
contexto y entre culturas; también posibilita articulaciones “entre el arte y fenómenos
extra-artísticos en tanto relaciones retóricas que incluyen las experiencias histórico-
culturales” (Barei, 2008a: 18)
Aquí la propuesta es trabajar alguna de estas categorías –deteniéndonos en el
orden retórico artístico, cruzado por el mitológico– en la obra de teatro Odisea,
representada por el Teatro Los Andes (Bolivia). Este grupo, a partir de la creación
colectiva y la dramaturgia de su director, el argentino César Brie, asocia la narrativa
épica de Homero con el contexto de la América Latina actual. El relato tradicional está
presente en la memoria anónima de la comunidad, aparece el héroe, el antihéroe, los
dioses y los monstruos; el viaje, el regreso, subyace en toda la obra, como metáforas de
una Latinoamérica donde se reconoce a los más desposeídos y a la persecución actual en
países que adoptan leyes anti-inmigración. Podremos registrar tanto las fronteras
geográficas como espacios de diferenciación y exclusión, como así también la zona de
traducción entre el texto clásico y el texto espectacular. Todos los elementos utilizados
en la puesta en escena profundizan la misma línea de sentido, nos proveen un orden
metafórico que nos permite reconocer la relación del hombre con el medio que lo
circunda: natural, social y cultural.
Analizaremos la obra de teatro como texto artístico modelizador en tercer grado
de la realidad. Por otra parte, el concepto de frontera nos permitirá pensar en un “umbral
donde se negocian procesos de integración, un lugar “bilingüe” (geográfico, artístico)
que promueve adaptaciones, reelaboraciones y traducciones que reterritorializan un
complejo colectivo” (Aran/Barei, 2002: 145)
386
Odisea: del mito a la representación teatral
El teatro Los Andes fue fundado por Brieen 1991, quien lo dirige hasta 2010. El
grupo podría definirse como una comunidad teatral; tiene su sede en una antigua
hacienda de Yotala, población ubicada a 15 kilómetros de Sucre. Allí, se realizan
talleres, encuentros y se aloja a artistas de todo el mundo, conformándose una
conjunción de nacionalidades y miradas de mundo que luego se plasman en sus
propuestas teatrales.
No es la primera vez que el teatro Los Andes aborda un texto clásico para hablar
de la realidad y su problemática social: ya lo hicieron con la Ilíada en el 2000 y estrenan
la Odisea en Bolivia en el 2009, después de varios años de trabajo sobre el texto;
nosotros la vemos en Córdoba, en el Festival del Mercosur en el 2011:
expresa César Brie (2009: 3-4) para explicar el principio sobre el que se basaron para
construir la Odisea desde los fragmentos de las propias historias (vividas o re creadas)
de los actores que aparecen detrás de los personajes de Homero. En esta construcción,
aflora la memoria como subjetividad.
La memoria de las culturas, dice Barei, “tiene un comportamiento narrativo, es
decir, cumple una función social fundamental en la transmisión de información y es allí
donde aparece el rol del lenguaje en tanto ‘sistema modelizante’ –es decir, ideológico–
en la constitución específica de las identidades y los antagonismos sociales” (2012: 32).
Memoria colectiva sobre la emigración de los pueblos, de miles de “Ulises” que
abandonan sus países buscando paraísos casi siempre inhóspitos. Aquí, la aventura del
héroe es un testimonio de procesos históricos, políticos y sociales. Memoria y presente
versus xenofobia, por medio de “fuentes de la cultura andina”, como expresa el grupo
(Brie, 2009). Pero como la memoria y la mirada ideológica sólo es visible desde alguna
zona de enunciación –como se sostiene desde Batín– se convierte en poesía tanto en la
escritura dramática como en una puesta de tres horas, llena de colores, música en vivo,
danza y una escenografía significante que nos permite explorar tanto los espacios
geográficos como los culturales.
Vamos a reconocer dos sistemas modelizantes claros: en segundo grado, el
cuerpo a través de la danza y la movilidad en diferentes planos del espacio escénico,
387
María José Villa
Nos sirve esta cita de Calvino para pensar que la lectura contemporánea de un
texto clásico, en este caso el poema homérico, actualiza y desencadena la construcción
metafórica de otro viaje. Estamos frente a una frontera, en términos lotmanianos, como
zona de traducción e intercambio de información, espacio de múltiples sentidos donde
se resemantiza el texto clásico y se reconoce la situación de una Bolivia que sufre
corrientes emigratorias muy importantes, con las consecuencias familiares que esto
implica: la partida, el regreso y las fracturas sociales y emocionales que atraviesan la
vida/el texto.
La Odisea de Los Andes mantiene la estructura en verso y muchos de los
personajes de Homero, pero, detrás de ellos, historias contemporáneas, rasgos y
actitudes actuales, el paisaje latinoamericano, el viaje interior y el anclaje discursivo
poético en lo social; todo sobre la huella de los emigrantes. La forma del viaje mítico: el
éxodo, la fuga, la esperanza y la perdición, se realiza a través de la danza, la música
(boliviana, brasilera, mexicana, etc.), la ironía y los cortes temporales.
Ulises, el héroe del poema homérico, encarna en la obra al migrante que deja su
hogar y su tierra, y se enfrenta a los sufrimientos, temores y peligros reflejados en los
monstruos mitológicos, en una permanente traducción entre el texto clásico y esta
puesta. En el cuadro 1 de la escena 11 (Brie, 2009), Ulises entra en escena con un grupo
de migrantes:
Los otros:
388
Odisea: del mito a la representación teatral
La frontera con los Estados Unidos y traspasarla es la meta a alcanzar por Ulises
y él, en representación de los inmigrantes, negociará con los dioses, luchará con los
monstruos, pero no en clave heroica en sentido clásico, sino como un ser humillado. El
regreso de Ulises se transforma en una deportación, se vuelve a Ítaca expulsado y
vencido.
Penélope que oscila entre el personaje clásico y la Molly de Joyce, representa a
la familia que el migrante deja atrás, en su tierra.
Atenea: Penélope esposa, / tu cama vacía / son cientos de camas / tu hijo pequeño /
no es único hijo. / Edificios llenos de niños sin padres, / casas acosadas / por los
pretendientes, / por deudas, parientes, / por falsos amigos, / Penélope, un nombre /
y miles de rostros / que esperan, que miran / la nave que nunca / traerá de regreso /
a sus seres queridos. (Esc. 4, cuadro 5).
389
María José Villa
Entré a los quirófanos, / busqué en los repartos, / Los niños de Troya, / de Bosnia,
de Irak, / de Rwanda, Vietnan, / los que se salvaron / luego del incendio / allí se
encontraban. / Los rostros quemados, / llagas de napalm. / Otros habían creído /
que llovían del cielo / uvas de metal / y allí estaban, ciegos, / sin brazos, sin
piernas… (Escena 6, Viaje a Pilos).
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Odisea: del mito a la representación teatral
Dicen que en la Iglesia / han puesto una placa / donde está tu nombre: / Ulises
Quispe, el benefactor. / Serás el pasante de la última fiesta. / Pero tu Ulises ¿Dónde
estarás? Se cierra la tercera fila.
¿Dónde te quedaste? ¿Aquí o allá? / ¿Es verdad que tienes / un nombre de nuevo? /
Tu casa, tu tierra, / ¿la puedes nombrar? / Cuando estás aquí,/quieres regresar, / y
cuando te vas, añoras volver. / “Ahora estoy bien”, les dices a todos / ¿Pero por qué
lloras / si ahora estás bien? Las cañas los tapan totalmente.
“La humillación de Ulises por mano de los pretendientes, tiene los tonos y las
palabras de los racistas que golpearon y humillaron a los campesinos en Sucre” dijo el
Teatro los Andes en la presentación de la obra (Brie, 2009)
Después de la lucha con pretendientes, el reencuentro de Ulises, Penélope,
Telémaco y demás sirvientes fieles, apelan a la memoria a través de fotos: de la
juventud, de vacaciones, con el niño pequeño.
391
María José Villa
La última escena, antes que la luz desapareciera lentamente del escenario, vuelve
en tono irónico al eje central del viaje: la búsqueda de otras oportunidades en el país del
norte. La ironía marca otra distancia con la marca de reconocimiento del relato mítico
heroico.
Welcome mis cachorros. / Aquí estamos mister, / looking for trabajo…
Bibliografía
Fuentes
Brie, César (2009). Odisea. La Paz, Bolivia: Plural Editores. Puesta en escena por el Teatro de
los Andes.
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Odisea: del mito a la representación teatral
Estudios
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Córdoba, Argentina.
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Martínez”, en Pensar la cultura I Perspectivas retóricas. Córdoba, Argentina: Ferreyra
Editor.
393
ÍNDICE
Roseli Bodnar 52
Peter Handke: dramaturgia do silêncio e criação teatral
Claudia Caisso 60
Un teatro para la identidad caribeña según Derek Walcott
Lucrecia Corbella 97
Las dramaturgias de Sartre y Pirandello: la existencia a partir de los enlaces intersubjetivos