UNIVERSIDAD TECNICA DE ESMERALDAS “LUIS VARGAS TORRES”
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y ESTUDIO DEL DESARROLLO
ESCUELA DE SOCIOLOGIA Y CIENCIAS POLITICAS
ALUMNOS:
CAICEDO PEREZ CARLOS
YANEZ ESPAÑA ALEXANDRA
GRUPO:
MATERIA:
HISTORIA SOCIAL POLÍTICA DE AMÉRICA LATINA II
CURSO:
6TO “B” DE SOCIOLOGIA
ESMERALDAS- ECUADOR
LA OPERACIÓN CÓNDOR
Entre mediados de los años 70 y principios de los 80, en el marco de la Doctrina de
Seguridad Nacional (DSN) de Estados Unidos, en el contexto de la “Guerra Fría”, se desarrolló
la Operación Cóndor, nombre asignado a un proyecto de inteligencia y coordinación entre los
servicios de seguridad de los regímenes militares del Cono Sur.
¿QUÉ FUE LA OPERACIÓN CÓNDOR?
La Operación Cóndor fue un acuerdo multilateral entre las dictaduras de seguridad nacional
del Cono Sur dentro del sistema continental de contrainsurgencia promovido por los Estados
Unidos. En noviembre de 1975, Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay firmaron un
pacto que permitía a sus fuerzas de seguridad coordinar la represión contra los exiliados
políticos del Cono Sur por fuera de sus fronteras nacionales y atentar contra destacados
dirigentes con influencia en la opinión pública internacional, incluso en Europa y Estados
Unidos. A los países miembros iniciales, se sumó al poco tiempo Brasil, quien había asistido
como observador. Posteriormente, adhirieron Ecuador y Perú, aunque con una participación
más esporádica.
Este Plan constituiría una red clandestina internacional para la práctica del terrorismo de
Estado con la cooperación de los Estados Unidos, con el fin de eliminar a la oposición política,
principalmente de izquierda. A partir de 1976, la DINA chilena y su homóloga argentina, la
SIDE, tomaron el control del Plan. Por aquel entonces la CIA enviaba a sus principales
embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: "La Operación Cóndor es un esfuerzo
cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el
terrorismo y la subversión".
La Operación funcionó en tres niveles o “fases”, que se desprenden fundamentalmente de
un famoso cable redactado por el agente de la Oficina Lederal de Investigación (LBI) de
Estados Unidos, Robert Scherrer.
La Fase 1 consistía en el intercambio de información y la cooperación entre los servicios
de inteligencia policiales y militares para conformar un banco de datos y coordinar la vigilancia
sobre militantes políticos etiquetados como “subversivos”. Entre las tareas concretas figuraban
el espionaje diario, las infiltraciones en organizaciones y las escuchas telefónicas, entre otras.
La Fase 2 significaba pasar de la información a la acción encubierta, superando las acciones
tradicionales de las agencias de inteligencia, con operaciones transfronterizas que espiaban,
disuadían, detenían, torturaban, interrogaban, trasladaban, asesinaban o desaparecían a los
objetivos prefijados. Para ello se formaban equipos multinacionales de trabajo entre los países
miembros que actuaban fuera de todo marco legal y utilizaban una red de centros clandestinos
de detención en el Cono Sur.
La Fase 3 la más secreta de todas, implicaba atacar destacados dirigentes políticos que
podían influir en la opinión pública internacional en contra de los regímenes militares de la
región, como ejemplifica el caso de Orlando Letelier. Las operaciones podían llevarse a cabo
dentro o fuera de su ámbito natural de acción, formándose equipos especiales con
documentación falsa de los países miembros y reclutamiento de fuerzas paramilitares y
terroristas por todo el mundo.
ARCHIVOS DEL TERROR
El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre el Plan Cóndor
salió a la luz. Su descubridor fue Martín Almada. Estos documentos recibieron el nombre de
"archivos del terror", y en ellos se detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente
secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Los archivos cuentan 50.000 personas asesinadas, 30.000
desaparecidas y 400.000 encarceladas.
Fueron halladas fichas de detenidos con fotografías en las que se evidenciaban las diversas
mentiras de los documentos oficiales, en los que se justificaban las diversas heridas derivadas
de torturas practicadas a los prisioneros en que estos se habían resistido de forma violenta al
arresto. Existen también volúmenes sobre declaraciones de los detenidos coaccionados por
torturas. Estas personas privadas de libertad por los diferentes regímenes podían pasarse años
en prisión sin pasar en ningún momento a disposición judicial.
Los Archivos del Terror' constituyen en la actualidad una prueba fehaciente de la cara más
dura de las dictaduras. Su aportación histórica y jurídica fue muy relevante y suponen un tratado
de la impunidad con la que es capaz de actuar un Gobierno sobre su propia población.
LA PARTICIPACIÓN DE ECUADOR (1976-1980)
Con una participación más acotada, los últimos miembros de Cóndor se sumaron entre 1976
y 1978: Ecuador y Perú. Según un informe de la CIA del 14 de febrero de 1978, Ecuador se
habría sumado ese año al sistema Cóndor. El organismo responsable era el Comando Conjunto
de las Fuerzas Armadas y participaba su Dirección Nacional de Inteligencia. El que distribuía
tareas de información, telecomunicaciones y guerra psicológica entre las diferentes ramas del
Ejército. El informe también da cuenta de que un militar argentino supervisó la instalación de
la terminal Condortel en Quito y oficiales chilenos capacitaron a sus pares ecuatorianos en la
Escuela de Inteligencia Militar en Santiago. Otra prueba que involucra a Ecuador es el famoso
reporte del 22 de agosto de 1978 elaborado por la CIA y dirigido al embajador George Landau
y al fiscal Eugene Propper, titulado “A brief look at Operation Condor”. En este se menciona
que Ecuador y Perú se habían unido recientemente. Sin embargo, no se conocen casos
concretos que den cuenta de la participación ecuatoriana de la Operación Cóndor.
Sin embargo, la presencia en Ecuador del ex General argentino Guillermo Suárez Mason en
misiones de la CIA, evidencian los lazos entre las diferentes dictaduras y la incorporación del
país al Plan Cóndor. Suárez Mason fue una importante figura de la dictadura argentina, de la
Liga Anticomunista Mundial y un agente privilegiado de la CIA, convirtiéndose en uno de los
mayores criminales de su país y de la región. Nunca tuvo un solo gesto de arrepentimiento y
admitió firmar "entre 50 y 100 sentencias de muerte por día durante mucho tiempo", según
consta en archivos desclasificados por el gobierno de [Link]. Para Adolfo Pérez Esquivel,
Premio Nobel de la Paz en 1980, no existe ningún tipo de dudas. En una visita a Ecuador, con
motivo de un encuentro de Obispos Latinoamericanos que se realizó en la ciudad de Riobamba,
es detenido. Pérez Esquivel cuenta que la represión militar ecuatoriana invadió la casa de retiro
y reprimió a 17 obispos, religiosos y laicos, que fueron detenidos y llevados al cuartel militar
en Quito. Asegura que fue un operativo continental del Plan Cóndor. Al regresar a Argentina
después de su liberación en Ecuador, volvió a ser detenido en el Departamento Central de la
Policía Federal.
En cualquier caso, la presencia de la CIA en Ecuador no era nueva. Un hecho que lo prueba
es el testimonio del ex agente Philip Agee, quien reveló que estuvo activo en el país durante
tres años en la década de los 60. Años más tarde abandonaría la agencia. "Millones de personas
en el mundo entero han sido matadas o, por lo menos, han visto sus vidas destruidas por la CIA
y las instituciones que soporta. Yo no podía quedarme sentado, haciendo nada", declararía años
después. Con la publicación en los años 70 de su libro "Inside the Company: CIA Diary" ("La
CIA por dentro: Diario de un espía"), relataría detalladamente las siniestras operaciones
llevadas a cabo por la agencia en América con el fin de combatir a la izquierda insurgente.
Gran parte de ese libro se refiere a sus acciones en el Ecuador. Además, la obra tenía un anexo
con 22 páginas de nombres infiltrados en todo el continente. Algo que estremeció a todos los
sectores de los servicios norteamericanos de inteligencia.
Otro agente que estuvo en Ecuador fue John Perkins. En una visita al país en mayo de 2007
pidió perdón por la muerte del ex presidente ecuatoriano Jaime Roldós que gobernó el país
entre 1979 y 1981. Perkins confesó que en los setenta trabajó como sicario económico y que
se reunía con mandatarios y funcionarios de alto nivel para convencerlos de que tenían que
endeudar al país, con proyectos que favorecieran a empresas estadounidenses. Relató que tras
el retorno a la democracia trató de hacer lo mismo con Jaime Roldós, pero este rechazó la
propuesta. El reciente estreno del documental ecuatoriano "La muerte de Jaime Roldós" ha
reabierto el caso del fallecimiento del ex presidente de Ecuador que se opuso a expandir el Plan
Cóndor. Un accidente aéreo acabó con su gobierno el 24 de mayo de 1981, y desató todo tipo
de especulaciones acerca de la participación de la CIA en su muerte, la de su esposa y siete
personas más, incluido el ministro de Defensa, el general Marco Subía. El Ejército ecuatoriano
insistió en que fue un accidente, pero las sospechas sobre un complot aumentaron tras el
fallecimiento, tres meses después, del ex mandatario panameño Omar Torrijos, también en un
accidente aéreo ocurrido el 31 de julio de 1981. El documental recrea la posibilidad de que la
negativa de Roldós a apoyar el Plan Cóndor esté relacionado con su muerte.
Pero para Martín Almada el Plan Cóndor sigue su curso. Además de recordar que Pinochet
fue el agregado militar chileno en Quito durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva en Chile
(1964-1970), asegura que "hemos encontrado un documento secreto militar donde un coronel
del ejército paraguayo, Francisco Ramón Ledesma, se dirige al coronel ecuatoriano Jaime del
Castillo Báez, secretario ejecutivo de la XII Conferencia de Ejércitos Americanos, en
Asunción, el 10 de julio de 1997". Allí, "literalmente se expresa en estos términos: aquí le envío
la lista de subversivos paraguayos a fin de que usted elabore la lista de los subversivos de
América Latina del primer semestre del año 1997". Según el Premio Nobel alternativo la
participación de los militares ecuatorianos fue bastante activa en la Conferencia de Ejércitos
Americanos que se realizó en Bariloche (Argentina) en noviembre de 1995, durante la
presidencia de Carlos Menem. "El Cóndor número dos -concluye Almada- sigue volando de
las manos de la Conferencia de Ejércitos Americanos"
DOCTRINA DE LA SEGURIDAD NACIONAL
La Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN) fue una doctrina militar surgida en el contexto
del conflicto entre EE-UU y la URSS, llamado Guerra Fría, en condiciones de paridad de
armamento nuclear de las dos potencias, y fue aplicada en los países del Tercer Mundo que
estaban bajo la influencia estadounidense.
Los EEUU y sus aliados militares en la OTAN, tenían la responsabilidad de mantener el
equilibrio frente al poderío de la URSS y sus alianzas. Asignaba a los gobiernos de los países
periféricos que formaban parte del bloque capitalista la obligación de evitar que el “peligro
comunista” o la “subversión” ganaran terrenos.
La seguridad nacional se consolidó como categoría política durante la Guerra Fría,
especialmente en las zonas de influencia de Estados Unidos. Después de la Segunda Guerra
Mundial, este país rescató el uso político que la palabra seguridad ha tenido desde la
antigüedad, para elaborar el concepto de “Estado de seguridad nacional”. Este concepto se
utilizó para designar la defensa militar y la seguridad interna, frente a las amenazas de
revolución, la inestabilidad del capitalismo y la capacidad destructora de los armamentos
nucleares. El desarrollo de la visión contemporánea de seguridad nacional ha estado
determinado por este origen y fue influenciado por la estrategia estadounidense de contención.
La ideología del anticomunismo, propia de la Guerra Fría, le dio sentido, y la desconfianza
entre las naciones le proporcionó su dinámica. Con la generalización del uso de esta categoría
política el plano militar se convirtió en la base de las relaciones internacionales. Esta tendencia
se manifestó a través de confrontaciones armadas y del intervencionismo de las grandes
potencias en los países del denominado Tercer Mundo.
“PLAN VIOLA” COMPLICIDAD ENTRE MANDOS MILITARES ECUATORIANOS
Y LA DICTADURA ARGENTINA
El documental sobre la muerte del expresidente del Ecuador Jaime Roldós Aguilera (1941-
1981), muestra un capítulo de la historia ecuatoriana que “ha sido silenciado, que no ha sido
estudiado a profundidad”, según afirmó su realizador, Manolo Sarmiento, quien junto a
Lisandra Rivera sacaron adelante este proyecto cinematográfico.
Este trabajo plantea varias inquietudes sobre la muerte del exmandatario, que falleció tras
estrellarse, en extrañas circunstancias, el avión en el que viajaba junto a su esposa, el 24 de
mayo de 1981.
El trabajo realizado desde hace aproximadamente siete años, plantea varias dudas acerca de
la versión oficial sobre de la muerte del exmandatario, según la cual, la culpa del estrellamiento
de la nave fue del piloto. Sin embargo, la declaración de Richelieu Levoyer, comandante
general del Ejército en el gobierno de Roldós recogida en el documental, plantea otra
posibilidad: el atentado.
Según el oficial ecuatoriano, la Argentina de inicios de la década de los 80, bajo el mando
de la dictadura militar de Roberto Viola, orquestó un tratado para frenar el avance del
comunismo en la región y para ahogar las iniciativas progresistas. Este fue denominado el “Plan
Viola”.
Levoyer manifestó que este tratado era profundamente represivo, algo que iba en contra de
la política de Roldós, quien lideraba en la región una política de sumo respeto a los derechos
humanos, en un contexto en el que América Latina estaba llena de dictaduras militares.
No apoyar esta iniciativa habría sido una posible causa del supuesto atentado contra el
expresidente ecuatoriano. “En Panamá, país que no firmó el tratado, muere el presidente Omar
Torrijos en un accidente aéreo (julio 1981). En Perú, que no firmó, muere también en un
accidente aéreo el comandante general del Ejército, Omar Hoyos (junio de 1981); acá en
Ecuador, Roldós muere al estrellarse el avión (mayo 1981)” dijo Levoyer.
Este tratado se enmarcó en el Plan Cóndor, que fue una táctica contrainsurgente cobijada
por los Estados Unidos para unir a las dictaduras militares del Cono Sur contra el comunismo.
Ecuador fue parte de este plan desde 1978, según un informe desclasificado de la Agencia
Central de Inteligencia norteamericana (CIA por sus siglas en inglés), es decir, un año antes
del ascenso al poder de Jaime Roldós, mientras aún gobernaba la Junta Militar presidida por el
almirante Alfredo Poveda.
“El presidente norteamericano (Ronald) Reagan asume el poder en enero de 1981 y seis
meses después los dos actores que podían representar un liderazgo contrario a sus políticas en
el continente ya no existían (Torrijo y Roldós). Pudo haber sido una casualidad, pero tuvo
consecuencia nefastas para América Latina”, dijo el director del film, Manolo Sarmiento.
El documental La muerte de Jaime Roldós, de 103 minutos de duración, pone en evidencia
las relaciones estrechas entre el vicealmirante de la Marina ecuatoriana, Raúl Sorroza Encalada
y Roberto Viola, quien en ese entonces estaba bajo el mando del también dictador argentino,
Rafael Videla. El documental recoge imágenes inéditas del archivo fílmico argentino, en el que
se muestra una cordial reunión entre los oficiales militares de ambos países.
Precisamente Roldós, días antes de su muerte tuvo un impase con Sorroza, quien habría
cuestionado su política de respeto a los derechos humanos, por lo que el mandatario habría
tenido lista su baja. Luego de su muerte, el documento que posibilitaba este hecho desapareció
y Sorroza ascendió a Ministro de Defensa, tras la sucesión al poder del vicepresidente, Oswaldo
Hurtado.
Además, el documental deja en evidencia las buenas relaciones entre las Fuerzas Armadas
de los países latinoamericanos, manejadas por la dictadura argentina, que no veía con buenos
ojos el ascenso al poder de sistemas democráticos.
En el documental, Sarmiento plantea que la dictadura argentina de Videla intervino en el
golpe de Estado en Bolivia y El Salvador. “Exportó su modelo de represión enviando tropas,
armas y recursos a los ejércitos de los demás países de América Latina. Como la CIA tenía
prohibido aplicar estas acciones durante la presidencia de (Jimmy) Carter, los argentinos los
remplazaron en esta tarea", agregó Sarmiento.
Dijo además que “Roldós, al ayudar a los bolivianos y salvadoreños, en realidad se
enfrentaba a la dictadura argentina”.
CONCLUSIONES.
La Operación Cóndor fue una acción coordinada de las dictaduras militares del Cono Sur
que se desarrolló en las décadas de 1970 y 1980. La operación era esencialmente una operación
de inteligencia para el intercambio de información pero también incluyó acciones de represión
como torturas, detenciones y asesinatos selectivos.
La Operación Cóndor se desarrolló en el contexto histórico de la Guerra Fría y de la
expansión de las ideas de izquierda en América Latina, a consecuencia del triunfo de la
revolución cubana. La respuesta en América Latina fue la Doctrina de la Seguridad Nacional.
La DINA chilena y su director, el General Contreras, son considerados como los
ideólogos de la operación. Las características del sistema fueron propuestas por la DINA y
aprobadas por los estados fundadores en el acta de clausura de la primera reunión de
inteligencia interamericana, considerada el fundacional de la Operación Cóndor.
El sistema de inteligencia del Cóndor se basaba en varios elementos: un banco de datos
creado con las aportaciones de los países miembros y con la posibilidad de ser consultado por
sus integrantes, la oficina de coordinación y seguridad encargada de la gestión del sistema y
los sistemas de comunicación.
El sistema de comunicaciones del Cóndor fue la red Condortel, basada en sistemas
computarizados y equipos de alta tecnología proporcionados por las agencias de inteligencia
de los Estados Unidos con el objeto de contribuir a la coordinación del sistema, pero también
con el objeto de controlar y conocer las acciones del Cóndor.
Inicialmente la Operación Cóndor se concibió para el intercambio de información pero
posteriormente derivo en la coordinación para llevar a cabo asesinatos selectivos de destacados
disidentes en el extranjero, en la llamada Fase III del Cóndor. La visibilidad de la represión
que resultó con estos asesinatos motivó un cambio de actitud por parte de los miembros del
Cóndor hacia un perfil más discreto en la represión, que a partir de ahora se centró en su entorno
geográfico.
El papel de Estados Unidos en la Operación Cóndor si bien no fue de participación activa,
como país miembro, si se le puede considerar un colaborador y cooperador necesario tanto en
acciones previas, facilitando encuentros y formación a los militares latinoamericanos como
para la configuración de la operación, facilitando los equipos electrónicos de Condortel y
formación en inteligencia, técnicas de represión y tortural al personal de Cóndor.
BIBLIOGRAFÍA
CALLONI, S. (1994). “Los Archivos del Horror del Operativo Cóndor”. Revista CoverAction, Otoño
1994.
Revelo, Luis Alberto (2001): "El caso Pinochet desde la perspectiva del Ecuador", en El caso
Pinochet. Visiones hemisféricas de su detención en Londres, Francisco Rojas Aravena y Carolina Stefoni
(eds.). Flacso, Santiago de Chile
ABRAMOVICI, P. (2001). “Operación Cóndor, pesadilla de América Latina”. Le Monde Diplomatique,
Mayo 2011
Ibid; Luis Maira, “El Estado de seguridad nacional en América Latina”, en Pablo González Casanova
(coord.), El Estado en América Latina. Teoría y práctica, México, Siglo XXI Editores-Universidad de las
Naciones Unidas, 1990, págs. 114-118.
[Link]
militares-ecuatorianos-y-la-dictadura-argentina/