Lesson Study
Lesson Study
Resumen
Este artículo pretende mostrar la prometedora relación entre los procesos generados por
las Lesson Studies (LS) y el desarrollo del pensamiento práctico en la formación docente
a través de dos investigaciones1. Para ello proponemos ampliar el foco de interés de las
Lesson Study no sólo a la mejora de la “lección” o de la “enseñanza” (Lesson), en
definitiva de la práctica, sino también a la reconstrucción y mejora del conocimiento
práctico de los docentes. El tema central de este artículo es discutir sobre la relación
existente entre el conocimiento práctico – aquel conocimiento que todo docente utiliza
en su práctica cotidiana a través de las teorías en uso más inconscientes, y el
conocimiento consciente más explícito, el pensamiento práctico formado por aquellas
teorías explícitas que se utilizan para describir y justificar la práctica.
De entre los principales hallazgos derivados de esta investigación hemos descubierto que
simplemente la construcción de un nuevo pensamiento consciente e informado no es
suficiente, sino que necesitamos reconstruirlo a través de la incorporación de nuevas
prácticas sistemáticas y nuevas formas de hacer. O lo que es lo mismo, nuevas formas de
percibir, interpretar y tomar decisiones y acciones coherentes con esas nuevas teorías.
Así, se podría decir que las LS refuerzan dos movimientos complementarios: la
teorización práctica, es decir, la reflexión sobre la acción para descubrir creencias,
hábitos, actitudes y emociones inconscientes; y la experimentación de la teoría, con el fin
de formar nuevos hábitos, creencias, actitudes y emociones que apoyan el desarrollo de
nuevas formas de enseñar. Este segundo paso necesita más tiempo para adaptarse al
contexto de la enseñanza, lo que confirma la larga duración de los ciclos de LS.
Así, con el énfasis en la relación dialéctica que existe entre la teorización práctica y la
experimentación de la teoría, este artículo ofrece nuevos enfoques de las LS como un
modelo de formación permanente que mejora la práctica a través de la reconstrucción del
pensamiento práctico.
1
El proyecto desarrollado por el grupo de investigación de la Universidad de Málaga (2011-2014),
dirigido por Angel I. Pérez Gómez, está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España
dentro del Plan Nacional de I+D+I, (EDU2011-29732-C02-02) “El conocimiento practico en docentes de
educación infantil y sus implicaciones en la formacion inicial y permanente del profesorado:
investigacion-accion cooperativa (Lesson Study)”. El trabajo se concreta en siete estudios de casos
individuales con maestras de educación infantil y un estudio de casos grupal de las siete maestras
participando en un proceso de LS. El segundo proyecto de investigación era un proyeto intercentros
Universidad/ Escuela: Los proyectos de Aula. Un enfoque de enseñanza-aprendizaje innovador a través
de un modelo de investigación-acción: Las Lesson Study. Junta de Andalucía. Consejería de Educación.
PIV-111/10 (2009-11)
1
Tipo de artículo: Recurso teórico para las Lesson y Learning Studies.
Entender estos complejos procesos, requiere, en nuestra opinión, clarificar el sentido, los
limites y las interacciones entre dos conceptos que normalmente se confunden:
pensamiento práctico y conocimiento práctico (en gran medida derivados de los
conceptos de Schön (1998): reflexión sobre la acción y conocimiento en la acción).
El pensamiento práctico, sin embargo, a los efectos de esta investigación, cumple una
función más holística y sistémica, incluye el conocimiento en la acción mas el
conocimiento reflexivo sobre la acción. Es decir, está constituido por todos los recursos
(conscientes e inconscientes) que utilizamos los seres humanos cuando intentamos
comprender, diseñar e intervenir en una situación concreta de la vida personal o
profesional. De forma más concreta, podríamos definir el pensamiento práctico, análogo
al concepto de competencias o cualidades humanas fundamentales, que Pérez Gómez
(2007, 2009, 2010 y 2012) formula como un conjunto de conocimientos, habilidades,
actitudes, valores y emociones2, conscientes e inconscientes, que constituyen un sistema
complejo de comprensión y de acción, que se activan en contextos concretos que hay que
analizar y sobre los que hay que intervenir.
2
Como afirma Immordino-Yang & Damasio (2007) , en la actualidad nadie puede ignorar las poderosas
interacciones entre los componentes cognitivos y emocionales del quehacer humano personal y
profesional
2
¿Podrían las Lesson Study contribuir a la transición entre el conocimiento práctico y el
pensamiento práctico en la formación de docentes?
Sin embargo, pocos individuos, incluidos los docentes, somos conscientes de estos
mapas, imágenes y artefactos que componen nuestros repertorios de conocimiento
práctico y que ponen en acción en cada situación. Tales repertorios contienen supuestos,
mejor o peor organizados, sobre la identidad propia, sobre los otros y las otras y sobre el
contexto, que actúan como plataforma de percepción, interpretación y toma de
decisiones. Estos supuestos constituyen un microcosmos de conocimiento cotidiano
divergente y a veces contradictorio con las teorías declaradas explícitamente por el
individuo para explicar la orientación de su conducta (Zanting, Verloop & Vermunt,
1998). Por eso Argyris (1993) destaca la necesidad de diferenciar las “teorías en uso” de
las “teorías proclamadas”. Con frecuencia podríamos constatar, como docentes, la
distancia que existe entre el discurso que manejamos y las teorías en uso que subyacen
en nuestras prácticas cotidianas, una distancia que generalmente, observamos mejor en la
práctica ajena que en la propia, precisamente por ese carácter implícito. Estas teorías en
uso, adquiridas a lo largo de la historia personal y profesional de cada docente y que
forman parte de nuestra larga y escasamente cuestionada cultura docente, están
conformadas por automatismos funcionales y también por muchos mitos y errores
pedagógicos a menudo inconscientes, que contribuyen a fosilizar nuestra forma de actuar
(Pozo, 2014). Esta dimensión implícita o inconsciente está impregnada de creencias,
actitudes y hábitos mejor o peor organizados en sistemas, que se forman desde edades
tempranas. Por ello, es imprescindible atender y enfatizar la importancia de la intuición y
de los significados emergentes tan frecuentemente olvidados y que, sin embargo,
empapan el conocimiento práctico, (Tardif, 2004; Van Manen, 1995; Greeno, Collins y
Resnick, 1996: Korthagen, 2005, 2010; Lampert, 2010; Inmordio & Damasio, 2007;
Hagger & McIntyre, 2006).
3
única instancia de propuesta y control de nuestros pensamientos y acciones. Sin
embargo, para entender la complejidad del pensamiento práctico debemos comprender la
convergencia e interacción de los aspectos conscientes y no conscientes, cognitivos y
emocionales, del procesamiento de información que hay en toda experiencia humana
(Bargh y Ferguson, 2000, Ariely, 2008).
Por otra parte, conviene destacar, siguiendo a Argyris (1993) y a Hammerness (2006)
que la eficacia personal y profesional de cada individuo se relaciona con el grado de
congruencia que es capaz de conseguir entre ambos dispositivos “teóricos”, -las teorías
proclamadas y las teorías en uso- y no cabe duda de que graves diferencias entre ambos
implican elevadas dosis de disfuncionalidad en la interpretación y en la acción. Con
frecuencia, como destaca Eraut (1994), el lenguaje explícito, la teoría proclamada, no
describe la práctica sino que es más una defensa o racionalización de la misma. Los
informes verbales pueden distorsionar las teorías, las conceptualizaciones, a favor de un
grupo de factores mientras subestiman o impiden la emergencia de otros, muy
determinantes de la acción humana en general y pedagógica en particular. Será por tanto
imprescindible, a la hora de investigar el conocimiento práctico docente, enriquecer el
conocimiento derivado de las entrevistas a los docentes con el conocimiento derivado de
la observación y análisis de la acción de los mismos en el aula. Esta acción, como ha
destacado la corriente de las teorías implícitas, está impregnada de creencias3, mejor o
peor organizadas en sistemas que se forman desde edades tempranas. Parece, por tanto
necesario, desde una perspectiva de formación inicial y permanente del profesorado,
ampliar el foco de investigación no solo para indagar el funcionamiento formal del
conocimiento práctico del docente, sino también para identificar los significados
dominantes del mismo y en particular los ejes de sentido que condicionan su orientación
específica y prioritaria (Pozo, 2014; Black, A. & Halliwell, 2000).
Dando un paso más en la definición del pensamiento práctico, entendemos que, para que
este conocimiento práctico se constituya en pensamiento práctico, ha de incorporar
procesos de reflexión (consciencia). Reflexión que puede realizarse antes, durante o
después del desarrollo de la acción, pero que para que sea operativa debe convertirse o
precipitarse en hábitos y automatismos en parte inconscientes que rijan los ulteriores
procesos de percepción, interpretación y toma de decisiones ante las situaciones inciertas
y novedosas a las que nos enfrentamos. En otro caso, los resultados de la reflexión se
sitúan exclusivamente en el territorio de las teorías proclamadas y cumplen una mera
función de justificación más que de explicación y proyección, manteniendo, en ese caso,
la brecha entre el pensamiento y la acción, la teoría y la práctica.
4
núcleo duro de sus creencias y de su identidad (Korthagen, 2005) dentro de un contexto
de experiencia vivo (Grimmet & MacKinnon, 1992). Pues si las teorías explicitas y
declaradas, no conectan con las teorías implícitas -los esquemas, recursos, hábitos y
modos intuitivos de percibir, interpretar, anticiparse y reaccionar- se convierten en meros
adornos, útiles en todo caso para la retórica o para la superación de exámenes, pero
estériles para gobernar la acción en las situaciones complejas, cambiantes, inciertas y
urgentes del aula.
Así pues, por una parte, hasta que el docente no es capaz de reconstruir sus creencias,
imágenes y Gestalt intuitivas, desarrolladas en el largo proceso de socialización como
estudiante o como docente, para transformarlas en Gestalt informadas por las teorías y
experiencias propias y ajenas más relevantes (Korthagen, 2006), no hay garantías de
actuación consciente, informada y adaptada a las exigencias novedosas, complejas y
cambiantes de los retos educativos contemporáneos.
Esta reconstrucción del conocimiento práctico en pensamiento práctico requiere así pues,
dos procesos complementarios e igualmente indispensables:
5
- La reconstrucción del conocimiento práctico (Concreción de la teoría en hábitos
para gobernar la práctica). (Korthagen, 2010). Es lo que podríamos denominar como
Experimentación de la teoría, es decir, la traslación de la teoría personal reformulada y
de la reflexión sobre nuestra práctica a nuevos esquemas y hábitos, con conocimientos,
habilidades, valores, actitudes y emociones que se apoyan en nuestra nueva gestalt
informada. Este momento requiere por tanto, dar más relevancia a la experiencia, la
práctica y la experimentación de nuevas formas de percibir, diseñar, tomar decisiones,
relacionarse y actuar. Conocer nuestro conocimiento práctico, Gestalt intuitivas en
determinado aspecto, y construir una nueva e informada manera de pensar sobre ello no
es suficiente. Necesitamos construir a través de un proceso sistemático una nueva
manera de hacer, una nueva manera de percibir, interpreter, tomar decisiones y actuar,
coherentes con nuestras nuevas teorías.
La traslación desde las teorías prácticas intuitivas (intuitive gestalt) a las teorías prácticas
informadas (informed gestalt in use), no es un proceso sencillo, ni se limita a la
concienciación teórica o a la reconstrucción de representaciones, requiere la
transformación de los dispositivos que sustentan las acciones.
6
Figura 2. Dimensiones del pensamiento y conocimiento práctico
4
Son casi los únicos que se han trabajado en la formación docente.
7
como predisposiciones aprendidas a responder de un modo consistente a un objeto
social. Hay actitudes queridas, conscientes, elegidas; hay actitudes aprendidas; y hay
actitudes que casi las ignoramos y que influyen y actúan por debajo de la consciencia.
• Emociones. Son las tendencias primitivas y/o evolucionadas de aceptación o rechazo,
de acercamiento, paralización o huida ante estímulos y contextos. Podemos decir que
las emociones se encuentran al principio y al final de todos los proyectos y todos los
mecanismos de decisión. A este respecto, siguiendo a Damasio (2010) y Tizón (2011),
se podrían distinguir entre emociones y sentimientos. Las seis emociones básicas
(miedo, ira, tristeza, asco, sorpresa y felicidad) son reacciones corporales provocadas
por la percepción de un estímulo. Los sentimientos (vergüenza, culpa, celos, orgullo,
etc.) son las percepciones que experimentamos cuando el organismo es consciente de
las emociones. Mientras que las emociones son inconscientes, sistemáticas y reflejas,
los sentimientos son las percepciones conscientes de tales emociones inconscientes. La
gestión educativa de las emociones es hoy en día un valor manifiesto ya que no
podemos pensar la vida y nuestro vivir en ella ya sea como niños y niñas, jóvenes,
familia y no digamos profesionales al margen de ellas. Lo que ocurre es que en la
mayoría de las emociones el territorio inconsciente es mucho mayor que el territorio
consciente. Es más, todas las investigaciones actuales (Hargreaves, 1998; Corcoran &
Tormey, 2012) demuestran que es la base de referencia que sirve o bien de
plataformas o bien de filtros de todas las demás dimensiones. ¿Qué hacemos en los
procesos formativos olvidándonos de la gestión de las emociones?
En síntesis, podemos entender que los conocimientos son asociaciones entre estímulos,
entre ideas…etc., más simples o más complejas; las habilidades son asociaciones
también, no ya de componentes de representación, sino de procedimientos; los valores
son las finalidades, los ejes de sentido que destacamos de los dos componentes
anteriores; las actitudes son predisposiciones a actuar en función de los valores y las
situaciones; y las emociones son reacciones personales ante las situaciones.
Todos estos elementos están presentes tanto en los saberes declarativos, que
tradicionalmente han ocupado el contenido de los debates pedagógicos, como en los
saberes en uso. Esta posible relación entre cada uno de los aspectos así como en el
conjunto sistémico que forman, nos ayuda a conocer mejor las peculiaridades de nuestro
singular pensamiento práctico, así como la posible distancia que puede existir entre
nuestras teorías declaradas y las teorías en uso.
8
precisamente la participación activa en prácticas de investigación reflexiva y
cooperativa el instrumento privilegiado para identificar y reformular los diferentes
recursos que componen el conocimiento y el pensamiento práctico de los docentes. Los
docentes han de formarse como investigadores de su propia práctica para identificar y
regular los recursos implícitos y explícitos que componen sus competencias y
cualidades humanas profesionales. Tales procesos de investigación-acción exigen de
forma clara el escenario real de la práctica y la disposición constante de la
investigación. Entendiendo la necesaria vinculación entre teoría y práctica, reflexión y
acción y no una teoría o investigación descontextualizada, ni una práctica rutinaria,
repetitiva, al margen de la reflexión y la crítica (Grossman, Wineburg & Woolworth,
2001; Levine, 2010; Cochran-Smith & Lytle, 1999).
Existen ya estudios que muestran la eficacia de las LS para que los docentes reflexiones
sobre sus prácticas y los estudiantes mejoren su aprendizaje (Elliot, 2012, Susuki, 2012,
Cheung & Wong, 2014; Dudley, 2012). En nuestra opinión, las Lesson Study constituyen
además un recurso y procedimiento fundamental para facilitar el contraste interno entre
las diferentes teorías proclamadas y en uso de los componentes del grupo de docentes que
diseñan los ejes metodológicos de la acción, potenciado por la propia investigación
colaborativa. El propósito principal de nuestra investigación ha sido analizar cómo las
Lesson Study contribuyen a focalizar y visibilizar los aspectos implícitos de toda
dimensión tácita (conocimientos, habilidades, actitudes, creencias y emociones)
condicionan la forma de hacer de cada maestra de educación infantil así como facilitar su
reconstrucción5. Este proceso ofrece la oportunidad de que los docentes puedan conocer
sus comprensiones subjetivas y personales sobre su práctica educativa así como el sentido
que las orienta. Esta metodología de investigación y de mejora de la práctica educativa,
se centra en el estudio colaborativo y crítico de sus prácticas de enseñanza y en concreto,
en el efecto que tienen en el aprendizaje de los niños y las niñas que aprenden.
La teorización de la práctica
5
El proyecto que estamos desarrollando trata de indagar en el pensamiento y acción de siete maestras de
infantil a través de siete estudios de casos individuales tanto en la fase previa como la posterior al
desarrollo de un ciclo de Lesson Study. Obteniéndose una media de 30 observaciones (110 horas) y 9
entrevistas en total por cada caso. Además de un estudio de casos de la Lesson Study que constó con un
total de 24 reuniones entre los dos ciclos que se realizaron; dos lecciones experimentales y una revisión
exhaustiva de documentos relacionados con el foco cercano de la Lesson.
9
deliberación y observación individual y grupal puede provocar el primer movimiento en
la formación del pensamiento práctico denominamos teorización de la práctica.
-La fase inicial de la Lesson Study que comprende la definición el problema y el diseño
cooperativo de la lección experimental, especialmente en los momentos donde al definir
el problema se estimula la reflexión sobre su experiencia destacando las luces y las
sombras de su práctica cotidiana, tratando de identificar los saberes, valores, actitudes,
habilidades y emociones vinculadas a ellas. En nuestra investigación esta fase de
contraste y reflexión desde lo propio hasta lo deseado (contenido del diseño a realizar) ha
tenido una especial atención e importancia. Hemos encontrado que enfatizando esta
descripción inicial compartida, se promueve la emergencia de aquellas zonas de
incertidumbre que configuran su conocimiento práctico, así como las dimensiones que se
encuentran vinculadas a él, tratando de identificarlas y convertirlos en el eje del estudio
de la lección a desarrollar. Esta fase inicial de descripción y diálogo vinculado al diseño
que queremos desarrollar puede estimular, por tanto, el contraste de las Gestalt primitivas
de los docentes y su reconstrucción informada mediante la deliberación del grupo y el
contraste con las aportaciones ajenas.
-Los momentos de observación de la lesson, donde los docentes registran y recogen
evidencias del aprendizaje de los estudiantes, al mismo tiempo que inevitablemente se
pone en marcha, para el docente que no desarrolla la lección, un proceso de observación
del proceso educativo desde una colocación distinta a la que habitualmente tiene en su
aula. En nuestra investigación, además, las Lesson experimentales fueron grabadas en
video. Este proceso de observación, y la revisión de la grabación para el docente que
desarrolla la acción, les permiten contemplarse en un espejo y contrastar de forma
inmediata con su práctica cotidiana, una oportunidad única para evidenciar y provocar la
reflexión en la fase de reflexión y mejora de la lección sobre las características de las
teorías en uso del grupo y de cada uno de sus miembros.
- La fase de revisión de la lección a través del contraste de evidencias recogidas por las
docentes, ofrece la oportunidad de cuestionar y debatir en grupo las fortalezas y
debilidades de la propia práctica, tanto en el diseño de la Lesson como en su desarrollo.
La experimentación de la teoría
La fase de desarrollo del diseño consensuado, así como en el segundo momento donde se
mejora el diseño previo a la luz de las reflexiones realizadas por el grupo, permite a los
docentes que desarrollan la práctica compartida:
10
• Experimentar la nueva teoría a través de las nuevas actitudes y habilidades
consensuados pueden contribuir a la formación de nuevos hábitos para la
experimentación de esa Gestalt informada que ha ido reconstruyendo en la fase de
diseño, creando nuevas disposiciones y valores asociadas a ellas
• Por otro lado, observar la plasticidad y flexibilidad de su pensamiento para
atender a los procesos emergentes propios de cualquier práctica educativa,
incluso, en las que tienen su fundamento en la investigación compartida.
Por ejemplo en nuestra investigación, algunas docentes empiezan a tomar conciencia del
hábito generalizado que tienen de intervenir de forma directa e invasiva sobre el espacio
de actuación de los estudiantes y la actitud frecuente de dirigir activamente la acción de
los estudiantes, aunque el propósito explícito de la LS era proteger el espacio de libertad
de cada estudiante para promover su autonomía y responsabilidad en la etapa de
educación infantil. La mera conciencia de esta tendencia pedagógica subjetiva no implicó
6
Nuestra investigación desarrolla una Lesson Study con siete maestras de cinco centros diferentes. Esto
se une a las características organizativas de la mayoría de los centros españoles, donde las docentes pasan
casi todo el tiempo frente a su alumnado, para dificultar que se instauren las Lesson Study más allá del
proceso puesto en marcha para esta investigación.
11
la modificación de hábitos y actitudes docentes fuertemente consolidados en su
conocimiento práctico, sino que requiere la participación en reiterados procesos de LS
que permitan mediante la cooperación en la observación y en la acción, la transformación
de las gestalt intuitivas (intervencionistas) en gestalt informadas que consolidan y
precipitan nuevas y deseadas formas de proceder (permisivas y estimulantes).
3. Conclusiones
12
Por tanto, podemos concluir que la finalidad de la investigación desarrollada mediante la
puesta en práctica de las LS, especialmente centrado en el pensamiento práctico de los
docentes, contribuye de manera decisiva a enriquecer los procesos de formación del
profesorado atendiendo a una dimensión habitualmente olvidada (Schön, 1998): aquella
que se sitúa en los intersticios entre la formación teórica y la formación práctica,
mediante la incorporación del conocimiento práctico del profesorado en procesos de
investigación acción cooperativa: Lesson Study.
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