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Música y Esperanza en la Juventud

El documento describe la vida y obra de Don Bosco. Comenzó su misión al ver niños pobres jugando en la calle y darse cuenta de sus necesidades de un lugar limpio y seguro para jugar. Creó oratorios para los jóvenes donde les brindaba educación, oficios y valores. Su enfoque preventivo buscaba educar en lugar de castigar. El Cardenal inicialmente dudaba de sus métodos modernos pero terminaba apoyándolo al ver los buenos resultados.
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Música y Esperanza en la Juventud

El documento describe la vida y obra de Don Bosco. Comenzó su misión al ver niños pobres jugando en la calle y darse cuenta de sus necesidades de un lugar limpio y seguro para jugar. Creó oratorios para los jóvenes donde les brindaba educación, oficios y valores. Su enfoque preventivo buscaba educar en lugar de castigar. El Cardenal inicialmente dudaba de sus métodos modernos pero terminaba apoyándolo al ver los buenos resultados.
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1

PRIMERA PARTE
1. MUSICA MIA
Hace unos años atrás,
alguien pensaba en mí.
Alguien que había ya considerado que
el futuro lo haces tú.

Pensaba siempre así,


Porque creía en mí.
Con la esperanza y la voluntad de vivir
Pensaba en la juventud.

Era él un gran santo


Que buscaba en la fe la alegría
Era él grande y fuerte
Que enseñaba que el amor es poesía

Hace unos años atrás


En Turín la bella ciudad.
Él difundía en el mundo la caridad
Porque creía en mí.

Por eso estamos aquí


Para hablarte de él.
Para contarte de un Padre muy especial.
Que lo puedas conocer

Sé oye aquí.
Mucha música.
Es la música que toca el corazón
Viajará con tus sueños
En el tren del gran amor que nace en t

Ves el por qué la alegría


Ves el por qué la poesía
Ves el por qué el deseo de cantar
Música, música mía

Sueños y esperanzas en mí
Forman la música mía
Que me transmite entusiasmo para vivir
Música, música mía
Que me transmite entusiasmo para vivir
Y que se vuelve amor
Por t… por t.

Don Bosco: Cuando tenía 9 años, tuve un sueño. En el sueño vi unos muchachos que
jugaban en la calle. Eran muchachos pobres, violentos, maltratados; pero con
muchas ganas de vivir. De pronto apareció una figura majestuosa que me dijo:
Con paciencia y caridad deberás hacerlos amigos tuyos. Por otro lado apareció
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una bellísima señora que me dijo: hazte humilde, fuerte y robusto. Todo esto a
su tiempo lo comprenderás.

Me pregunto ¿Qué buscaban estas dos figuras hermosas en estos muchachos


que jugaban? Casualmente, días después, vi en la calle unos muchachos que
parecían los de mi sueño. Jugaban con una chibola. La lanzaban lejos del
pavimento hasta hacerla chocar contra un muro. Un juego simple, infantil, pero
los mantenía muy alegres. De repente, la chibola en lugar de golpear el muro,
pegó en una piedra. Esto hizo que se desviara, entonces cayó en una
alcantarilla llena de lodo que estaba al lado de la calle. Uno de los muchachos
la recogió y la limpió con su chaqueta pero no quedó completamente limpia. El
muchacho la miró. La chibola no era la misma del principio. En ese momento,
desapareció la alegría de aquellos muchachos. Era como si la chibola no
volviera a brillar con el sol. El muchacho guardó la chibola en su bolsillo y le
dijo a los demás que el juego había terminado. Tal vez ya era tarde y era hora
de regresar a casa, pero yo vi algo más en aquel gesto. Era como si hubiese
entendido algo. Los muchachos jugaban en el lodo y en la suciedad, sobre un
pavimento lleno de estiércol de caballo e inmundicia de todo tipo. La única
cosa limpia hasta ese momento había sido la chibola. Aquella chibola ahora
estaba sucia como todas las cosas que estaban en el lugar. Y fue entonces, que
recordé lo que me habían dicho los dos grandes personajes de mi sueño sobre
estos muchachos, y caí en la cuenta de sus necesidades. Tenían deseos de jugar
en un lugar limpio. Un lugar sin suciedad donde poder ver el brillo del sol en la
chibola mientras rebota contra un muro. Un lugar especial que fuera solo y
todo para ellos.

(Oscuridad. Al salir de las luces, entran el cardenal y su secretario. El primero más autoritario,
lee en vos alta una carta. El otro lo sigue mientras escucha. Van y vienen
mientras el cardenal lee articulando bien las siguientes palabras)

Cardenal: (lee) etcétera…. Etcétera… estudio… educación… formación de los futuros


artesanos del país… recuperación de jóvenes marginados… etcétera….
Etcétera... Ayuda a las clases menos afortunadas… no es un hecho de
beneficencia, sino una muy buena inversión a favor de los jóvenes.

Secretario: Las habituales cartas de Don Bosco…

Cardenal: (lee) “oratorios… aún más oratorios para la juventud abandonada y en peligro”

Secretario: ¿En peligro? Ni que estuvieran en el techo de una casa.

Cardenal: San Francisco de Sales es un punto de referencia importante y fundamental…


Estudio, actividades recreativas, formación profesional… otros oratorios para
jóvenes pobres y abandonados a sí mismos… etcétera… Escucha lo que dice:
Ganaremos todos y por supuesto, ganará Dios…

Secretario: Eminencia ¿por qué seguimos leyendo estas cartas? Ya lo sabíamos


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Cardenal: Escucha esta, es interesante. (Lee) etcétera… Etcétera… Sistema preventivo…


aquí está: “es mejor prevenir con la educación que castigar el daño hecho”
¿qué te parece?

Secretario: Me parece un concepto un poco… demasiado… que se yo… ¿moderno?

Cardenal: Este es el punto: ¿lo queremos así demasiado moderno?

Secretario: Yo no lo sé eminencia ¿y usted?

Cardenal: Tampoco yo (lee) “… institución… formación profesional… además formación


profesional…”

Secretario: ¡Estas son palabras mayores!

Cardenal: (lee) “inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo por medio de la
enseñanza de un oficio, preciso y cualificado….etcétera... Etcétera… los jóvenes
con un contrato de aprendizaje”

Secretario: Pero ¿él es un sacerdote o un sindicalista?

Cardenal: De hecho… escucha esto: etcétera. Etcétera…. “horario de trabajo bien


establecido, pago garantizado, etcétera… descanso semanal, derecho a días
feriados, incapacidad por enfermedad…”

Secretario: ¡¡Pero si esto es peor que una manifestación de trabajadores!!

Cardenal: (doblando la carta) ¡Exacto! A este punto yo, deberé dar todavía mi aprobación
para un desembolso a favor de los oratorios de Don Bosco.

Secretario: Y ¿por qué “deberá”?

Cardenal: Porque afuera está la madre de Don Bosco esperando.

Secretario: ¿La madre?

Cardenal: Sí, la madre de Don Bosco

Secretario: ¿Y qué espera?

Cardenal: Como, ¿Qué, qué espera? ¡Espera El dinero!

Secretario: ¡Vaya! Esta gente no se anda con cuentos.

Cardenal: Si, todavía una vez, no les basta el dinero para los oratorios, para el vestido de
los muchachos, para los utensilios de juego y quien sabe para qué cosas más.

Secretario: Hasta hace un tiempo, a los muchachos abandonados solo se les daba un poco
de pan rancio o si acaso se les llevaba a un orfanato.

Cardenal: Y en cambio Don Bosco hoy, quiere darles un oratorio, además de cursos y
estudios, la oportunidad de aprender un oficio bien pagado y por último, pero
igual de problemático, quiere darles vacaciones

Secretario: ¿Y entonces?
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Cardenal: Y entonces yo por ahora tendré que darle el dinero para ellos. Y no es la
primera vez… quiero decir que, si me equivoco, equivocándose se aprende.

Secretario: Sabias palabras eminencia.

Cardenal: (llama) Señora, puede entrar

Margarita: (entrando) Eminencia reverendísima. Yo soy su humilde servidora

Cardenal: (tomando el brazo del secretario se acerca a mama Margarita) Espere unos
minutos aquí. Nosotros vamos un momento donde el padre administrador
para analizar los detalles y ver cómo hacer esta enésima “donación”.

Margarita: (con entusiasmo) Gracias eminencia, gracias como siempre

Cardenal: Como siempre, precisamente “como siempre”

Margarita: Hacemos solo el bien, eminencia

Cardenal: Yo sé que hacemos solo el bien. El mal, por ahora se lo haremos solo al padre
administrador que apenas y vea estas cifras (se refiere a la carta que tiene en la
mano)…. Le va a dar un ataque…

Secretario: Un ataque… porque es tacaño (salen)

(cambio de luces, mama margarita se hace hacia adelante)

Margarita: (habla al público) ¿qué cosa puede hacer un hombre por su vida? Encontrar su
propia vida en la vida de los demás. ¿Por qué mi hijo Juan se preocupa por los
jóvenes? ¿Por qué no ayuda a los viejos, a los enfermos o a los leprosos? Mi
Juan ve en los jóvenes el futuro. Está buscando una sonrisa para el mañana.
Espera que los jóvenes dejen la calle y piensen seriamente en su futuro. Y les
enseñará el mundo. Lo justo, el trabajo, la creatividad, la familia, el crecimiento
sano de los hijos… la educación… mostrarles a Dios y el bien.

¿Por qué inventarse un oratorio? Porque el oratorio es ante todo juego y un


lugar de encuentro espontáneo. Es como si la naturaleza misma moviera al ser
humano a buscar la amistad por instinto. Y así el oratorio se convierte en
intercambio de experiencias, cultura, de alegría y fiesta. Es también comunión.
Es gozo y alegría de vivir juntos.

¿Es una utopía todo esto? O será tal vez el sueño con los ojos abiertos de un
sacerdote, mi Juanito. O será la acción grandiosa de aquel sacerdote, que es mi
hijo, es la simple realización de una idea humilde y al mismo tiempo
espectacular. Y todo esto ha nacido en una calle cualquiera. Una calle poblada
con extrañas personas sucias y mal vestidas, en busca de comida y expuestas al
peligro. Pero en esa calle cualquiera, sucia, mi Juanito ha escuchado la voz de
Dios que lo llamaba y le pedía ayuda.
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(Cambio de luces. Parte la música. En primer plano dos o tres muchachos de calle bailan el rap
mientras otro muchacho de calle apuñala a otro. Al final del rap uno de los dos
caerá al suelo)

2. LA CALLE

(Eeeiee eieieieieeeiee ah!)


(Eeeiee eieieieieeeiee ah!)

Parece que la calle te vacila y te atrapa


Destruyendo la vida con basura barata
Te grita que no sirves y ensordece tu alma

Buscando la esperanza en el vacío que es falsa


Te caes, te envileces te convences de t mismo
Abismo que no cesa y tú pides el realismo

La calle te entorpece, tal parece fanatsmo


En lo oscuro te hace burla y paraliza tu organismo
(Eeeiee eieieieieeeiee ah!)
(Eeeiee eieieieieeeiee ah!)

Quienes somos, quienes son, aquí nadie lo pregunta


Te domina y nada cree, quiere hacerte travesuras
Te introduce en la lista que te droga y te abruma
Te domina la vergüenza, es la calle la locura

Te busca, te llama, te enreda y te enreda


Te ataca sin excusa, sucede, ¿qué sucede?
Tú caes y te mueres aplastado en la calle
Sacrificio sin la cruz, la calle ahora es tuya,
sacrificio sin la cruz
sacrificio sin la cruz

(Se llevan a los que están tirados. Cambio de luz)

3. UN SUEÑO DENTRO DE UN PATIO

¿Qué es mi calle para t?


Una calle con mucha oscuridad
¿Qué es mi vida? que tú no sabes ver.
¿Y qué error cometeré?

No veo ninguna luz aquí.


Tampoco puedo ver el amor.
Más aún no veo el deseo de vivir
Si hay vida dentro de mí.

El amor nunca acepta


La calle que tú le das
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El amor con el deseo


De darte lo que no está.
Ilumina la luz lo oscuro
La sombra se iluminará
Resplandecientes de noche
Las calles de la ciudad.

Es tuya, la calle es toda tuya


Si tenes quien te acompañe allí
Si sientes el deseo y quieres transitar
La calle que atrapá tu corazón.

El sueño de aquella noche


Hará el juego comenzar,
Sentr viento en nuestros rostros
Hará el reto comenzar.
Muchachos del sueño mío
Que aún no es realidad,
Pero es esperanza inmensa
Lo que yo sueño por t.
Yo por t.

El sueño de aquella noche


Hará el juego comenzar,
Sentr viento en nuestros rostros
Hará el reto comenzar.
Muchachos del sueño mío
Que aún no es realidad,
Pero es esperanza inmensa
Lo que yo sueño por t.
Yo por t.

(Cambio de luces. Terminada la pista musical, don Bosco permanece en escena. Entra
margarita)

Margarita: ¿Pero de que sueño hablas hijo mío? Aquí si no interviene la divina
providencia, no veo ninguna alternativa.

Don Bosco: Mamá, yo sé que cuándo me haces ver los problemas, tú lo haces para
animarme.

Margarita: Pero son grandes problemas.

Don Bosco: No mamá, no son grandes problemas, son pequeños contratiempos. Por
cierto, ¿cuánto queda del dinero que nos dio el cardenal?

Margarita: ¿El dinero que nos dio el cardenal? Se ha terminado en lo que dices “amén”

Don Bosco: Está bien mamá, no hay problema

Margarita: No, por favor, no hagamos como siempre. Con esa costumbre tuya de
minimizar los problemas que tenemos, no se donde terminaremos. ¡Uno que
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otro pequeño contratiempo! Aquí, si no hacemos algo pronto este oratorio irá
al fracaso.

Don Bosco: Quédate tranquila mamá. Sabes que en los momentos más difíciles la
Providencia no nos abandona.

Margarita: Yo lo sé Juan, así te lo enseñé desde pequeñito, está bien encomendarse a la


Divina Providencia pero nosotros debemos al menos salir a su encuentro.

Don Bosco: Ten fe mama. La providencia se llama así precisamente porque es ella la que
viene al encuentro. Es ella la que llama a la puerta.

(Llaman a la puerta)

Margarita: (impresionada) ¡Dios mío! La providencia.

Don Bosco: Ves, si Dios quiere, recibiremos algo de Él. ¿Quién toca la puerta?

Párroco: (hablando desde afuera) Soy el párroco de la Divina Providencia

Don Bosco: ¡Ves! Que te he dicho. Adelante reverendo. (Entra el párroco)

Párroco: (a voz baja) Le traigo otros dos muchachos.

Don Bosco: ¡Magnifico! Gracias Reverendo.

Párroco: Imagínese, los encontré raspando entre la basura como si fuesen dos pollos
raspadores.

Don Bosco: Los pollos no raspan… sino que rascan. ……¿Pero quién ha hecho párroco a
éste?

Margarita: El Cardenal.

Párroco: Los he llevado allá abajo para que se laven, y sólo Dios sabe cuándo estarán
secos.

(Termina)

Don Bosco: ves mamá, esta es la providencia, ¡nos ha traído dos criaturas más de Dios!

Margarita: Sí, dos bocas más que alimentar, dos estómagos más que llenar.

Don Bosco: Mira mamá que bello esto, otros dos corazones para enriquecer, educar, dos
mentes más que hacer madurar, dos cuerpos que hacer crecer, que hacer
estudiar, hacer trabajar… ¿cómo se llama esto?

Margarita: (resignada) ¡Se llama la vida!

Don Bosco: Es la mejor vida mamá. Y mi vida y la tuya están aquí para mejorar la de ellos.
El mundo debe ser para todos ellos, más bello y más bueno; y creo que si
seguimos como hemos hecho hasta ahora, habremos hecho el mejor trabajo
del mundo.

Margarita: Que así sea Juan. (se retira)

Don Bosco: ¿A dónde vas mamá?


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Margarita: A buscar otros dos pares de zapatos (sale)

Don Bosco: (solo, se arrodilla al centro) Cuanto te quiero mamá, si no fuera por ti no sé
cómo haría (entra en actitud de recogimiento bajando la cabeza con las manos
juntas.)

(Cambio de luces. Entra el cardenal y el secretario. Ignoran a Don Bosco que está orando al
centro de la escena y como si fuera en otro espacio, hablan entre ellos)

Cardenal: Incluso me han dicho que ha hecho ridículos jueguitos de magia.

Secretario: ¿Y cómo es eso?

Cardenal: Hace desaparecer las cartas de juegos a los muchazos y después las hace
aparecer en sus bolsillos. También hace desaparecer las monedas….

Secretario: ¡Ah! Es por eso que también a nosotros nos hace desaparecer el dinero.

Cardenal: Y después se habla que hace fabulosos milagros.

Secretario: Y ¿cuáles milagros?

Cardenal: Aquellos de las tres pastillas ¿lo conoces?

Secretario: No. ¿Cuál es el milagro de las tres pastillas?

Cardenal: Había un niño muy enfermo al cual el médico había dado muy pocas
esperanzas.

Secretario: ¡Oh pobrecito!

Cardenal: La madre del niño, pobre y muy desesperada, ni siquiera tenía el dinero para
los medicamentos que servían para calmar el dolor del pequeño. Entonces
va donde Don Bosco y le dice que no tiene dinero para las medicinas. Y él ¿qué
crees que hizo?

Secretario: ¿Qué hizo?

Cardenal: Tomó la parte blanda de un pan y con eso hizo tres pelotitas, se las dio a la
madre del niño y le dijo: “Aquí está, estas tres pastillas hay que dárselas al niño,
y después de dos Salves Reginas, verá que él mejorará.

Secretario: ¿Y qué pasó?

Cardenal: ¡Mira! Parece que el niño se curó.

Secretario: ¿Y que parecía esto?

Cardenal: Milagros de……… un mago, de un saltimbanqui

Secretario: Estos parecen trucos de Circo.

(Cambio de luces repentino. Don Bosco levanta la cabeza y habla como si había seguido todo el
discurso)
9

Don Bosco: Hay que decir que el niño se curó no por las tres pastillas, sino por las dos
Salves Reginas que la madre ha rezado con tanta fe y amor.

Cardenal: No se haga el espiritual con nosotros, Don Bosco.

Secretario: ¡Díganos ahora mismo de qué parte está usted!

Cardenal: ¿De parte del bien, o de parte del mal?

Secretario: La religión es oración, sacrificio, abstinencia y fe.

Cardenal: La religión no es gloria, ni alegría, no es correr detrás de una pelota.

Secretario: ¿De qué parte está Don Bosco?

Cardenal: ¿De parte de la Santa Iglesia Católica o de parte de sus oratorios que parecen
oratorios laicos?

Secretario: ¿Defiende usted su Iglesia? Recuerde que ésta sotana ha sido manchada con la
sangre derramada por las balas austriacas.

Cardenal: ¡Somos nosotros y no ustedes los verdaderos partidarios de la fe, mi querido


revolucionario!

(Cambio de luces. Inicia la música, con la siguiente canción, el cardenal y el secretario se retiran
lentamente, Don Bosco avanza en primer plano y canta)

4. YO SUEÑO SOLO ALMAS

Amigo mío, tengo un carnet en el bolsillo


Y también una bandera
La más grande y verdadera bandera
Que se ha adueñado de este corazón

Amigo mío también yo estoy convencido


Pertenezco a una corriente
Que ha robado ya mi mente
La mente que vive solo de una idea
Idea que me ha llenado el alma
Que por amor me hace esclavo
Que me vuelve arriesgado
Como un gran enamorado

Sueño almas, almas, almas


Yo quiero y busco almas
Y dártelas a t, Dios mío
Almas, almas, almas
Un infinito mar es el mío (infinito mar seguido, junto)
Un mar que se llama humanidad

Amigo mío también yo estoy convencido


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Pertenezco a una corriente


Que ha robado ya mi mente
La mente que vive solo de una idea
Idea que me ha llenado el alma
Que por amor me hace esclavo
Que me vuelve arriesgado
Como un gran enamorado

Sueño almas, almas, almas


Yo quiero y busco almas
Y dártelas a t, Dios mío
Almas, almas, almas
Un infinito mar es el mío
Un mar que se llama humanidad
Un mar que se llama humanidad
Un mar que se llama humanidad.

(Oscuro)

Margarita: (entra y se coloca al centro del escenario) El pan. El pan es la cosa más bella y
buena que existe. El pan es lo primero que te pide un pobre. El pan que se
pone sobre el altar, se convierte en el cuerpo de Cristo. El pan que, a primera
vista, parece que es el que acompaña las comidas y no nos damos cuenta que
resto de los alimentos son los que rodean al pan. El pan nace de la tierra y se
hace una bella espiga dorada para luego ser acariciada por el viento. El pan es
hijo del trigo, cultivado y regado por las lágrimas de los Ángeles. El pan es
aquel que comenzó como un puñado de semillas en las manos de muchos
campesinos bajo el sol, pero para echarlas al campo. Pero también el pan en
forma de migas es, para las aves, como una fiesta, que se encuentran en la
calle como si fuesen diamantes preciosos. El pan que te llega al estómago y
que te calma el hambre, te hace comprender que esta noche únicamente
habrá pan, y no habrá otro alimento. ¡Y esta noche no tenemos pan! ¡Hoy
necesitamos de la misericordia de Dios! (cae de rodillas)

Don Bosco: (entrando) ¿Mamá que sucede?

Margarita: (se levanta, reponiéndose) Sucede que hoy, como dice el dicho: “llueve sobre
mojado”, pues en la despensa sólo tenemos cinco panes.

Don Bosco: Mamá ¿Qué pasa? Piensa que Jesús después del sermón de la montaña, solo
tenía cinco panes… y dos peces. ¡Está bien! , dos peces y cinco panes pero
con la ventaja de que era Jesús.

Margarita: ¡Pero Juan! Los muchachos que han llegado hasta hoy al oratorio son más de
trescientos, y parece que vienen otros cien.

Don Bosco: ¡Si fueran sólo trescientos o si fueran cuatrocientos! ¿De qué te preocupas?
Recuerda que Jesús alimentó a más de cinco mil personas.

Margarita: No bromees Juan, él podía hacer milagros, pero… ¿nosotros?


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Don Bosco: Nosotros no. Pero la providencia, sí.

Margarita: Y dale con lo de la Providencia.

Don Bosco: Discúlpame mamá, pero yo creo que te has equivocado y no has contando
bien, y crees que no habrá pan para todos, pero si regresas a la despensa,
verás que habrá pan para todos.

Margarita: Mira Juan te estás equivocando: he contado los panes y solo hay cinco.

Don Bosco: Mamá, ahora hazme el favor y vuelve a contarlos.

(Margarita sale de escena y en ese momento que sale fuera, Don Bosco cuenta con los dedos
de sus manos los segundos)

Don Bosco: Uno… Dos… Tres… Cuatro… Cinco…

Margarita: (Entra al conteo de cinco) ¡Milagro! ¡Milagro! ¡Se han multiplicado los panes!
¡Mi hijo es un santo!

Don Bosco: Mamá, cuidado y despacio con ciertas afirmaciones; porque aunque los panes
sean más, el mérito de la multiplicación, es de la Divina Providencia y no mío.

Margarita: (ahora sorprendida) ¡Tienes razón! No eran cinco panes, sino que eran por lo
menos cuatrocientos. ¡Los he contado!

Don Bosco: Y lo sé bien, sé que hay al menos cuatrocientos panes. Si no ¡cómo podríamos
alimentar a tantos muchachos!

Margarita: Pero Juan ¿Te das cuenta? ¡Esto es un verdadero milagro!

Don Bosco: ¡Y dale con lo mismo! El hecho de que ahora haya en la despensa
cuatrocientos panes no es un milagro! Pero el hecho de que tú hayas contado
cuatrocientos panes en solo cinco segundos: ¡ese sí es un milagro!

Margarita: Tú siempre bromeando… (empieza a salir) ¡Te digo que es un milagro!

Don Bosco: (en voz alta y saliendo atrás le grita) ¡Pero mamá! ¡No es un milagro! ¡Es solo
uno más de mis trucos de circo!

(Comienza la música, todos en escena cantan)

5. EL HOMBRE ANTE CUAL LA NATURALEZA DE DOBLEGARÁ

Extrañas premoniciones dentro de mi


Sensación de misterio ¿qué será?
Impresiones a flor de mi alma
Un presagio flotando viene a mi

Inexplicables signos junto a t


Vagos presentmientos ¿qué será?
Un perfume de viento se olerá
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Una fuerza que crece mágica

¿Y quién viene, que avanza, que llega ya?


Ante quien cielo y terra se inclinarán.
¿Y quién viene, que avanza, que llega ya?
El hombre que el destno destrozará

Un respiro de cielo hay en mi


Sugestones de luces ¿qué será?

Una mágica espera se siente ya


Una fiebre que crece más y más

¿Y quién viene, que avanza, que llega ya?


Ante quien cielo y terra se inclinarán.
¿Y quién viene, que avanza, que llega ya?
El hombre que el destno destrozará

Corre y salta que llega el más grande rey


Romperá las cadenas, lo hará por t
Una mágica espera se siente ya
Una fiebre que crece más y más
(MUSICA)
Corre y salta que llega el más grande rey
Romperá las cadenas, lo hará por t
Una mágica espera se siente ya
Una fiebre que crece más y más.

(Al final del canto se quitan los trajes del circo y aplauden junto con Don Bosco).

Don Bosco: ¡Bravo! ¡Bravo! Muchachos han estado verdaderamente sensacionales… ¡Me
han emocionado con este espectáculo! ¡Ahora vamos a lavarnos las manos y a
comer!

Muchacha 1: ¿porque ha llegado el pan?

Don Bosco: Sí, ciertamente ha llegado el pan.

Muchacha 2: ¡Pero antes no había pan!

Don Bosco: ¡aja! ustedes no creen, pero ha llegado el pan a una vieja despensa que está
toda llena de comejenes.

Muchacha 1: ¿y cómo se hace para saber si son comejenes?

Don Bosco: Pues, se oye que roen.

Muchacha 2: (No comprende) ¿Qué roen?

Don Bosco: Sí, roen: voz del verbo “roer” yo roo, tu roes, … Ella…….?

Muchacha 1: ¿roa?
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Don Bosco: Muchachos veo que con los verbos andan mal, ahora vamos a comer y
después a estudiar.

Todos: ¡Noooo!

Don Bosco: Bueno, entonces para eso vamos a hacer un juego, el juego de la moneda, si
ganan ustedes vamos a jugar, si gano yo vamos todos a estudiar. (Tira para
arriba la moneda y la esconde en la mano izquierda) ¿derecha o izquierda?

Todos: ¡Derecha!

Don Bosco: ¡Izquierda! Yo roo, tu roes, el roe…

Todos: (uniéndose en fila como los estudiantes)… nosotros roemos, ustedes roen, ellos
roen.

(Cambio de luces)

Margarita: La alegría. Esta palabra siempre está en la boca de mi Juan. Mi hijo dice que la
alegría no es un estado de ánimo efímero y pasajero. La alegría es un regalo
que hay que conservar y utilizar. Es un regalo en un paquete que se abre el solo
cuando se es conciente que hoy es un hermoso día, que gracias a Dios
tenemos salud, que no hay llantos y ningún mal, que no hay pensamientos de
sufrimientos, envidia o muerte, o sentimientos de miedo por el infierno. La
alegría es “seguridad gozosa”. La alegría quiere que confiemos siempre en ella
y en aquel inexplicable buen humor, que a veces sin previo aviso, nos invade.
Lástima que para muchos dura poco. Lástima que se va rápido y si no se es
capaz de alimentarla, se convierte en pensamientos negros y fastidiosos. La
alegría es ligera, y si no se cuida, vuela lejos como una golondrina; y después,
para hacerla regresar, será como esperar que regresen las golondrinas en
primavera. Entonces, ¿qué cosa es la alegría? tirarse en la primavera del alma,
es el gozo inesperado que te deja el descubrimiento de tu inocencia así como
en los niños. Porque los niños ríen, juegan, bromean y son más alegres que los
adultos. Para ellos la alegría es todo y ellos en un momento son capaces de
reconocerla donde sea. Esto se da en mi eterno niño, mi Juan. En él siempre
está la alegría, está en él hasta cuando duerme, porque la encuentra también
en sus sueños…

(Cambio de luces. Comienza la música de “Rosas sin espinas”).

6. ROSAS SIN ESPINAS

La señora de tus sueños,


una dama como yo.
Me has soñado entre rosas
Entre rosas estaba yo.

Caminabas sobre rosas.


Compartmos las espinas
y una rosa sin espinas
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Ya crecía por t.

Crecen ya todas mis rosas


Como hijos tuyos
Crecen como hijos de los dos.

Lloran las espinas si


Y sangran por mí,
Hijos sin espinas los tendrás
Los tendrás, los harás.

En el pato de tus sueños


una rosa será tuya.
Esa rosa con tu sangre
Sin espinas crecerá.

Cuidarás mis hijos


Como rosas mías
Con el sacrificio que harás

El dolor vendrá, sí.


Y sangrarás por mí,
Rosas sin espinas, las tendrás
Las tendrás, las harás.

Las tendrás, las harás.


(Oscuro)

Don Bosco: (Entrando) Según yo, la vida es como una billetera. Una billetera que nos ha
dado Dios desde que nacimos. La ha puesto en la bolsa y nos ha dicho: “Gasta
todo aquello que hay adentro. Pero gástalo bien”. En efecto, la vida no es de
vivirla: es de gastarla. Y les aseguro que aquella billetera está llena de billetes.
Y en cada billete está impresa la cara del amor. Ahora, si tú eres un buen
inversionista y quieres hacer fructificar tu billetera, ¿qué cosa harías?
Inviertes…… Sí señor, Inviertes para hacer crecer tus ahorros, hacer crecer el
amor por más amor. Y para mi la mejor inversión son los jóvenes. ¿Por qué?
Porque tienen de su parte el tiempo. Vean la inversión, mí inversión. Es como
si yo comprara, en lugar de un árbol de diez metros de alto, una plantita
pequeña. Y no por que cueste menos; sino porque la plantaré viendo hacia el
sol, y la regaré según sus necesidades, la podaré en el momento exacto y en
seguida crecerá bien gracias a mí. Así es como crecerán bien los muchachos si
tú los educas a crecer de una forma correcta.

Razón, religión y amor. Viviendo estas tres palabras germinará en los


muchachos el principio más eficaz para el desarrollo “industrial” de su
corazón, y habrá resultados increíbles. El amor es como una moneda universal
y vale en todos los países del mundo; y si eres un buen inversionista, te
encontraras, con el tiempo, viajando por la vida con la billetera llena de billetes
de amor. Porque el amor siempre se multiplica. Habrá un momento en que no
sabrás dónde guardar ese amor porque entre más das, más recibes, así es que
no te preocupes: cuando quieras, guárdalo en el banco. Más si sabes: que el
banco del corazón no cierra nunca.
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(En escena entra el cardenal y el secretario con un documento en la mano)

Cardenal: Yo sabía que iba a terminar así.

Secretario: Yo también lo sabía que al final íbamos a perder nosotros.

Cardenal: ¡Hace demasiado! ¡Don Bosco hace demasiado! Ahora está inventando unos
volantes publicitarios para propagar su método y dar a conocer a todos sus
iniciativas.

Secretario: Es claro que después nacen las sospechas

Cardenal: ¿Te das cuenta? (lee) tenemos serias sospechas que recibe beneficios por el
trabajo de los muchachos.

Secretario: ¡Santo cielo! Por caridad, yo lo descarto totalmente.

Cardenal: También yo, sin duda. Don Bosco es un hombre santo. Pero mientras tanto
muchos mal pensados tienen sospechas.

Secretario: Pero ¿por qué quiere hacer tanto? Ya tiene el laboratorio de aprendizaje, ha
abierto otros oratorios, enseña y hace enseñar útiles oficios para sacar a los
muchachos de la delincuencia y del hambre. ¿Qué otra cosa quiere?

Cardenal: Pero… querrá simplemente fomentar sus esfuerzos. Querrá expandirse

Secretario: O tal vez quiere hacer carrera.

Cardenal: ¿Carrera?

Secretario: Sí, carrera,…. de párroco a monseñor.

Cardenal: ¿tú crees?

Secretario: ¿Y por qué no?

Cardenal: No lo había pensado. Don Bosco… monseñor.

Secretario: Si vemos todo esto…. tarde o temprano… ¿por qué no? Se lo merece también.

Cardenal: ¿tú crees?

Secretario: ¡pero claro! Digo… digo…

Cardenal: Don Bosco……….Monseñor…..

(salen. Inicia pista de la siguiente canción. Cambio de luces)


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7. UN OBRERO DE DIOS

Si yo fuera un monseñor,
O del clero, un superior
Notarías, la importancia que ostentaría.
Si yo fuera un gran prelado
Una excelencia, un purpurado
Notarían la importancia en mí

Caminaría, con paso austero


Caminaría, de arriba abajo yo miraría
Bendeciría y bendeciría

Pero como yo sólo soy


Un servidor del Señor
Confianza y sencillez
Él nos regalará
y nuestro amigo será.

Si yo fuera un abad, un arzobispo o un primado


notarían, la importancia que habría en mi
Si yo fuera un cardenal, con la cruz pectoral
notarían la compostura en mí
Caminaría con importancia, y se notaría
Y con distancia los miraría
Bendeciría y bendeciría

Pero como yo sólo soy


Un servidor del Señor
Confianza y sencillez
Él nos regalará
y nuestro amigo será.

Pero como yo sólo soy


Un servidor del Señor
Confianza y sencillez
Él nos regalará
y nuestro amigo será.

Confianza y sencillez
Él nos regalará
y nuestro amigo será.

(Cambio de luces, todos ven entrar a Don Bosco)

Margarita: (entrando) Juan ya no puedo más. Otra vez se derrumbó la pared, con la lluvia
de ayer. El dinero se terminó y los muchachos jugando a la lucha
han roto la ropa que llevaban puesta.

Don Bosco: Mamá son solo niños, jugando a la lucha. Eso es fiesta para ellos en lugar de
llanto.
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Margarita: Tal vez… el hecho es que ya no puedo más. Me parece que ya he hecho mucho
y quisiera irme.

Don Bosco: ¿Mamá? ¿Que traes en el cuello?

Margarita: (La mira) La cruz… Juan, la cruz que tú me regalaste.

Don Bosco: ¡así! ¿La cruz? ¿Y qué cosa es la cruz?

Margarita: Es nuestro Señor Jesús Cristo. Él y la cruz son la misma cosa.

Don Bosco: ¡Así es mamá! ¡Lo ves ¡ !Eres estupenda! Recuerda que la cruz no es solo un
símbolo. Es nuestro símbolo. La cruz lo es todo.

Margarita: Pero yo no puedo más. Ahora ¿qué hago con la cruz?

Don Bosco: Mírala bien mamá. Tienes que ver más allá. ¿Qué ves más allá de la cruz?

Margarita: (La mira) Veo el dolor, el sufrimiento, la muerte, la resurrección, veo el


sacrificio.

Don Bosco: ¿Te das cuenta mama? Él se sacrificó al extremo por nosotros. Por
nosotros que somos humildes creaturas de Dios.

Margarita: Lo mismo debemos hacer nosotros por aquellos pequeños que necesitan
vestidos nuevos.

Don Bosco: Sí mamá, ¿y ahora qué debemos hacer?

Margarita: Encontrar ropa nueva. Tienes razón. Nuestra cruz es mucho más ligera.
Perdóname Juan no me lamentaré más.

Don Bosco: ¡Ánimo mamá!

Margarita: Sí, sí, tenemos mucho que hacer.

Don Bosco: Me retiro porque tengo que preparar la misa… (Sale).

Cardenal: (entra con una silla en la mano) ¿Puedo entrar? ¿Hay alguien aquí?

Margarita: (Entrando) ¡Excelencias ilustrísimas!

Secretario: ¡Ah Mamá Margarita!....... ¿Ya sabe por qué estamos aquí?

Margarita: Ya sé por qué están aquí. Juanín me lo ha dicho.

Cardenal: ¡Menos mal! ¡Al menos lo ha dicho! ¡Se ha ido dejando esta silla, así como
la ven! Y lo peor es que me la ha dejado a mí.

Margarita: Sí, pero ustedes no lo debieron haber dejado ir, excelencia.

Cardenal: Yo no lo dejé ir. Le he llamado la atención.

Secretario: Sabemos que el es uno de los mejores carpinteros salidos de sus talleres
de aprendizaje.

Margarita: Lo ha dicho muy bien. Juanín sólo tiene dieciséis años y ya es considerado el
mejor carpintero del lugar
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Cardenal: Y aquí esta la obra maestra de su carpintero (agarra la silla y la sacude) Puede
verla…. Puede verla…..

Secretario: ¿todavía? (se sienta de mala gana y simula caerse)

Margarita: Juanín me explico todo. Sus horas de trabajo, según el contrato, que con
nuestra anuencia, le han hecho, hablaba de ocho horas diarias.

Cardenal: ¿Entonces que? ¡No ha terminado el trabajo!

Secretario: Eso lo ha hecho en ocho horas de trabajo, debía terminarlo, ha dejado tirado
todo y se ha ido!

Margarita: Lo que pasó es que él, después de sus ocho horas de trabajo, debía estar aquí
con nosotros para aprender el catecismo.

Cardenal: ¿Pero a qué hora entra al catecismo? ¡Porque esta silla no está terminada!

Margarita: De hecho me ha dicho que mañana la terminará. Siempre y cuando ustedes lo


quieran dejar terminar.

Cardenal: De hecho yo no lo voy a permitir…….Pero…..la silla está muy bien hecha.

Secretario: ¡Ah si! …….está muy bien hecha. (La agarra)

Margarita: Miren que acabado. Miren cuanto trabajo y corazón le ha puesto en las
curvaturas.

Cardenal: Lo admito: la silla es verdaderamente muy bella.

Secretario: Solo que… (Se sienta y tambalea) es bella y se tambalea.

Cardenal: Pero el acabado es verdaderamente magnifico.

Margarita: Ven pues, para qué sirve el catecismo.

Cardenal: Señora qué quiere decir, explíquese mejor.

Margarita: Pues que si Juanín no estudiara el catecismo con la pasión que pone en la
oración y en asimilar las palabras de Cristo, quizás no pondría tanta pasión y
amor a la elaboración del acabado de la silla.

Cardenal: Esto que dice parece una bella predica de parroquia.

Secretario: A propósito de parroquia, ¿han sabido lo que dicen de ustedes?

Margarita: No, no hemos sabido ¿Qué se dice?

Secretario: Se dice que ustedes se roban a los muchachos de las demás parroquias porque
aquí son atraídos por el juego y el oratorio.

Margarita: Pero si este oratorio es tal o igual que una parroquia. Se reza, hay misa,
se estudia el evangelio, se trabaja……

Cardenal: Y se juega.

Secretario: ¿Y además saben que otras cosas se dicen?


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Margarita: ¿Qué otras cosas?

Secretario: Que Don Bosco ha reunido un ejercito de muchachos que obedecen


ciegamente todas sus ordenes.

Margarita: ¿Ordenes? ¿Cuáles ordenes? Él lesenseña a los muchachos el buen camino…

Secretario: ¿Y si Don Bosco quisiera inventarse una insurrección? ¿Y si en vez de un


crucifijo pone en las manos de los muchachos un fusil? Se arma una
revolución.

Margarita: Permítame decirle que usted está exagerando un poco.

Cardenal: ¿Exagerando? (saca una carta del hábito) Está carta nos ha llegado al
arzobispado: (lee) Excelencia ilustrísima… etcétera, etcétera… comenzamos a
tener dudas acerca de la obra del sacerdote Juan Bosco. La iglesia debe
proveer y tener bajo control la nueva y peligrosa actividad de este loco
sacerdote.

Secretario: ¿Entiende? Se ha vuelto loco

Margarita: Pero con todos los problemas que está dando el cólera en la ciudad, no veo
correcto cómo cierta gente busca tiempo para preocuparse o de manifestar con
envidia cosa sin sentido.

Cardenal: A propósito, sé que don Bosco esta haciendo muchísimo por ayudar a los
enfermos.

Secretario: En el leprosorio he visto algunos de sus muchachos trabajando. De verdad que


están haciendo mucho bien.

Margarita: Si, pero aun así, somos demasiado pocos

Cardenal: Está bien. Ahora no me parece seguir hablando del caso de la silla…

Secretario: ¿Que es una silla frente al cólera?

Cardenal: Querrás decir que esperaré que el juanín regrese mañana

Margarita: Gracias eminencia.

Cardenal: (guarda la silla tomándola de nuevo con la mano) Pero es muy bella.

Secretario: Es bellísima

Margarita: Está hecha con mucho amor. El mismo amor que debemos usar para erradicar
el cólera.

Cardenal: Por otro lado, hace pocos días la gente ha comenzado a creer que el cólera es
fruto de una maldición del demonio.

Secretario: Por cierto, en la ciudad hay gente extraña que viene de otros pueblos y dicen lo
mismo. Y también sostienen que están aquí para preparar a la gente para el fin
del mundo.

Cardenal: Las cosas para nosotros están muy difíciles.


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Secretario: Y nosotros preocupándonos por una silla…

Cardenal: Pero ¡que silla mas bella!

Secretario: Es bellísima.

(Salen todos. Cambian las luces. Inicia la pista de la siguiente canción)

8. ¡AY! MEA CULPA

Ya bajo la capa está la muerte


Que se burla y que blasfema
Miren, su guadaña ya comienza
Su grandísima cosecha
Es hora de ponerse a temblar por el final
Ya ninguno los podrá salvar

Miren, el abismo del infierno


Que se abre ante sus pies
Miren, los demonios están listos
Con tridentes y con pinchos
Es hora de pedir por su alma de una vez
Que el abismo se los tragará

Ay, mea culpa, mea máxima culpa


La estamos viendo pero fea
Ay, ay, desventurados
Terminaremos despedazados ay, ay, ay.

Madre mía pero que tormento


Mea, mea culpa, arrepentmiento
Nos ponemos ceniza en la frente
Quien nos salva de la peste.
Ay, ay, ay.

(Salen)

Don Bosco: (entrando con cuatro muchachos. Tiene una botella y una cadenita en la mano)
La bendición para ustedes. (Se arrodillan) ustedes son los primeros salesianos
en mi corazón. Ustedes, hijos de san francisco de sales, esparcirán la sal y la
esparcirán sobre la tierra como tantos apóstoles de Cristo. Hace un tiempo,
todos juntos habíamos hecho una gran promesa: dar todas nuestras fuerzas
haciendo caridad con el prójimo. Pero ahora hay cólera en la ciudad. Él és
nuestro enemigo y es más fuerte que la pobreza. Por tanto “caridad” ahora es
momento de ayudar a los que sufren, aliviar el dolor y la enfermedad por
medio de la fe y la valentía. Esa será la sal que esparciremos hoy. Aquí tengo
una botella de vinagre: lo usaran para limpiarse las manos después de haber
tocado a un enfermo, un moribundo o un difunto. Y esta es una medallita de la
Virgen: Cuidará el cuerpo y el alma de cualquier contagio. Si usan estas dos
armas, sus corazones harán el resto y yo les prometo que ninguno de ustedes
enfermará. Vayan, organícense en grupos. Sé que son solo un poco mas de 100
pero estoy seguro que harán mucho mas que mil. Vayan y que Dios los ayude.
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(salen. Inicia la pista de “cólera”)}

9. COLERA
(Del fondo entran hombres y mujeres enfermos. Visten largas camisas blancas sucias y
rotas. Avanzan temblorosos. Bailan cantando su desesperación)

Es mi enfermedad que me acabará


Es mi enfermedad que me enterrará
Es mi enfermedad que me acabará
Es mi enfermedad que me enterrará

Todos somos víctimas de muerte


a todos ya nos marcó la suerte
y la muerte viene con su danza,
alejando la vida y la esperanza
Tengo un monstruo dentro de mi pecho
que me daña el corazón y las entrañas
con un grito de horror y de tormento
porque ella, la muerte, conmigo bailará
porque está la muerte que nos acabará

Es la cruel enfermedad la que nos matará


Esta cruel enfermedad nos acabará
Y el horror en el viento se dispersará

Sin destino, sin destino, sin destino, sin destino.

Seremos convertidos en fantasmas


entre dolores todos moriremos
entre todo, la muerte, se hace bella
Su boca te enseña, así la besarás

Aniquila la vida donde haya


Y destruye todo lo que eres
Mientras ríe, te corta y te masacra
Y tu último baile con ella bailarás
Y tu último baile con ella bailarás

Es la cruel enfermedad la que nos matará


esta cruel enfermedad nos acabará
Y el horror en el viento se dispersará

Sin destino (4 veces)

Es mi enfermedad que me acabará


Es mi enfermedad que me enterrará

Es la cruel enfermedad la que nos matará


esta cruel enfermedad nos acabará
Y el horror en el viento se dispersará
Sin destino (2 veces)
Se dispersará.
22

Sin destino (2 veces)


Se dispersará.

(Cambio de luces. Salen. Entra mama Margarita)

Margarita: (al público) ¿Por qué Dios nos envía el cólera? Talvez solo para hacernos ver
que morirán algunos y no nosotros. Un sentido, es el sentido de Dios. La gente
que queremos, la gente que conocemos, adultos y niños inocentes se nos van
para siempre. Y nosotros no. Y así nosotros vivos conocemos más la muerte.
Nos vemos, hablamos, “bailamos” con la muerte sin que nos haga suyos.
Agradecemos a Dios porque todavía estamos vivos, pero quizá nos
equivocamos en agradecer muy poco a Dios. Debemos agradecer sobretodo
porque tenemos a Dios muy cercano a nosotros. Somos nosotros, somos
nosotros la vida que da vida a la muerte. ¿Por qué los inocentes mueren y
nosotros pecadores no? ¿Nos amará más Dios a nosotros? ¿Solo por habernos
inmerecidamente salvado, tomado en cuenta, escogido, perdonado? Tal vez si.
O tal vez entenderemos que cosa es la vida que nos está regalando todavía y
engrandece el propio corazón porque hemos, por un momento, sabido dialogar
con su hermana la muerte. La vida es bella pero más allá todavía más bella.
Pero ahora ¿por qué el umbral que separa estos dos mundos es oscuro y nos da
miedo? ¿Por qué son necesarios el dolor y el miedo para traspasar ese umbral?
¿Por qué el grito desgarrador del cólera y no un simple “amén”? ¿Es esto,
quizás, un baile angustiante que se hace con la muerte para vivir mientras se
observa a otros morir? Si de cólera se muere, de oración y de esperanza se
toma fuerza para “bailar” con la muerte. La oración nutre la vida de otros, para
después encender un fuego grande para encender mil candelas. Se sufre más el
vivir que el morir. Se sufre el vivir igual que un parto que hace renacer. Sufre
también Dios que renace con nosotros y nosotros estamos aquí gracias a Él.
¿Debo agradecerle también yo por todo esto? ¿Debo agradecer a Dios por el
cólera? No. Debo agradecer a Dios solo por la vida y por la muerte

(sale. Sonido de campanas y fiesta, luego desaparece)

Cardenal: (entrando) gracias a Dios el cólera ha sido vencido.

Secretario: Gracias a Dios y gracias a todos.

Cardenal: Los muchachos de don Bosco han ayudado mucho y hay que admitirlo.

Secretario: Pero Don Bosco dice que la ayuda más grande la ha dado la Virgen. De hecho,
para agradecerle, ahora quiere construir una bellísima iglesia para ella. Y la
quiere llamar “Iglesia de María Auxiliadora”

Cardenal: Sí, lo sé. Pero quiero ver esta vez donde encuentra el dinero. Yo no le daré un
céntimo.

Secretario: ¡Ah! ¿No lo sabe? Para recolectar el dinero se ha inventado una lotería.

Cardenal: ¿Una lotería?

Secretario: Sí, una lotería con muchos premios de consolación


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Cardenal: ¿De consolación? Quiero ver quien lo va a consolar a él, cuando entienda que
no la podrá hacer. Porque las iglesias bellas son costosas.

Secretario: Es cierto que son costosas. Esperemos que también esta vez lo ayude la
Virgen. (Salen)

10. SI COMPRAS UN BILLETE

(Iniciada la música, los muchachos del oratorio llevan al escenario la estatua de María. La
ponen en el suelo y esta cobra vida y canta, mientras los muchachos agitan
como banderas los billetes de lotería. Cantan con María. El hombre en traje, la
dama, el marinero que habíamos visto primero, entran comprando billetes)

Vengan todos juntos a edificar


Esta iglesia para mí
Porque existe este gran cura
Es don Bosco que te llama a ti
Y vendiendo los billetes
De una grande lotería
Hallaremos el dinero de la bella iglesia mía
Con don Bosco todos juntos, y en fila
Obtendrán una ayudita de mí

Ayudaré
Si un billete tú compras
Tal vez ganarás… la gracia
Ayudaré
Si un billete tú compras
Ella luego te compensará

Si no compras tu billete
No podrás ya suplicarme
Que te cure tu callito
Que te sane la columna
Si tú quieres que te escuche
Una iglesia has de hacer
Y el billete has de comprar…. Has de comprar… has de comprar

Deben llegar todos juntos a invocar la ayuda mía


Ciertamente la tendrán si se esfuerzan al igual que yo
Y comprando los billetes de esta grande lotería
Ya podremos construir la más bella iglesia mía
Donde luego todos juntos, reunidos
Obtendrán una ayudita de mí.

Ayudaré
Si un billete tú compras
Tal vez ganarás la gracia
Ayudaré
Si un billete tú compras
Ella luego te compensará ( tres veces)
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(Salen)

Don Bosco: (entrando) Qué madre más especial es mí mamá… mamá Margarita como la
llaman los muchachos. Ella les hace sentirse en familia, su familia, nuestra
familia … ella no sabe ni leer ni escribir pero es la mejor maestra que yo
conozco, es insuperable con los más pequeños, especialmente cuando los
anima a crecer y mejorar, o cuando les enseña su “catecismo del corazón”: ¡Con
Dios no se bromea! Esta es la frase que repite a los muchachos para hacerles
entender que en la vida se necesita estar atentos porque el mal esta siempre a
la vuelta de la esquina. Pero la frase de su “catecismo del corazón” que
prefiero, es aquella que un día le dijo al pequeño Luisito. El pequeño Luisito
que, con gran tristeza se estaba mirando en el espejo mientras contaba los
remiendos que tapizaban su chaqueta de lana. Mi madre noto de inmediato su
tristeza y abrazándolo al pequeño Luisito por detrás, lo miró a los ojos a través
del espejo y le susurro al oído: ¿que importa tener bellos vestidos si el alma
está sucia? El pequeño Luisito sonrió y desde aquel día aquella chaqueta no era
mas una chaqueta toda remendada, ahora era una chaqueta siempre nueva y
bien lavada tal como su alma. (Sale)

Párroco: (entrando) ¿Ya se dio cuenta de la mala noticia?

Secretario: (lo sigue) Sí, me he dado cuenta. Mamá Margarita ha muerto.

Párroco: Me entristece de tanto saber esto. Mamá Margarita era una santa mujer, una
santa madre. Se sacrificaba por su hijo y por sus muchachos.

Secretario: Pobre don Bosco ¿qué será de él sin su madre?

Párroco: No te preocupes, es un hombre fuerte y se las arreglará.

Secretario: Anda. Vamos a orar.

Párroco: ¿Por mamá Margarita?

Secretario: Sí, por mamá Margarita…

(salen. Comienza la música)

11. SIN TI

(Mama margarita apenas ha muerto, mientras inicia la música, don Bosco entra. Preocupado
comienza a cantar. Al fondo entran varias personas habitantes del cielo. Entre
nubes entran unos ángeles mujeres, vestidas de blanco. Caminan con valentía
sobre unas imaginarias ayudándose con sombrillas con forma de nubes blancas
de algodón. Cisnes y otras figuras entre ellas dos ángeles hombres que bailan
con los ángeles. Al terminar la pista o hacia el final la figura o los muchachos
solos del oratorio que están ejecutando el número, para animar a don Bosco,
renuncian, viendo que su dolor es mucho. Se juntan mientras la canción se
acerca al final. Se quitan de la vista parroquianos vestidos con ropa blanca del
tiempo. Todos rodean al padre con un calido y afectuosísimo abrazo de amor. El
abrazo visto desde arriba forma un enorme par de alas blancas que envuelven
a don Bosco)

Heme aquí, estoy aquí


Como una vela débil sin el viento
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Aquí estoy así


El alma hecha pedazos y sangrante Aquí
mi corazón parecerá
La última hoja de una rama seca
Espero nada más
El primer viento que me arrancará
Y al suelo lanzará

Estoy, solo sin ti


Soy como un ángel más
Pero sin alas
Estoy solo sin ti
El alma muerta está
Y al final todo es inútil ya.

Miren, me siento aquí


Como llamita cuando sopla el viento
Y espero solo aquí
El viento frío que me apagará
Y nada quedará

Estoy solo sin ti


Soy como un ángel más
Pero sin alas
Estoy solo sin ti
El alma muerta está

Dios mío, Dios mío……….. Dios mío

Si yo clamo a ti
Tú no respondes ya
No me respondes más

Estoy solo sin ti


El alma muerta está
Perdí mis alas.

Estoy solo sin ti


Se ha vuelto oscuro en mí
Y veo que todo es inútil ya
Todo es inútil ya, todo es inútil ya.
(Subiendo el solo musical, todos abrazan a don Bosco envolviéndolo con las alas
blancas. Oscuro)

FIN PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE
(Primera misión. Hacia la apertura del telón, inician una serie de efectos de sonidos de selva.
Estamos en una selva sudamericana. Animales, pájaros y el correr del agua
sonoramente son el centro de la escena. Una suave música de flauta se
desvanece como música de fondo. Entran tres monjas. Mientras la música sube
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se escuchan las voces pregrabadas y luego el playback de las monjas suena


como sus pensamientos. Mas que hablar susurrando)

Voz sor 1: ¿Por qué Dios nos ha mandado a este lugar?

Voz sor 2: Es tan diferente….Pero muy bello.

Voz sor 1: Pensaba que Dios nos mandaba a un lugar muy parecido al infierno donde
habían criaturas que salvar del pecado y llenar con el amor y la palabra de
Cristo.

Voz sor 2: Nosotras hijas de María Auxiliadora, auxilio llevamos, auxilio pedimos.

Voz sor 1: ¿Por qué nos manda a este paraíso?

Voz sor 2: Todas las sombras de este lugar revelan una luz secreta.

Voz sor 1: Dios respira entre estas hojas. Tal vez Él ha nacido aquí y nos quiere mostrar su
cuna…

Voz sor 2: La vida, el primer gesto de Dios, esta toda aquí.

Voz sor 1: Es la sonrisa de Dios lo que persiguen las mariposas

Voz sor 2: Me siento tan feliz… puedo volver a soñar…

Voz sor 1: La brisa salta del agua y te acaricia… perfume de violetas.

(Entran los indios. Las observan dando vueltas a su alrededor. Si acercan. Una sor saca su
grueso crucifijo de madera que lleva en el cuello y se lo muestra al indio. Este lo
toma, lo observa atentamente poniéndolo entre su vista y el sol. Luego se lo
lleva. Otro indio saca su collar de hueso y conchas que lleva en el cuello y se lo
da a la sor. Ella lo toma. Cambio de luces. La música de flauta termina. Se
ilumina el proscenio que hasta ahora estaba casi oscuro)

12. SOMOS TODOS HIJOS TUYOS

(Los indígenas permanecen en escena de frente a las hermanas)

Es Dios que rezará por ti


Es Dios que quiere darte amor.

¿Qué es lo que están buscando? Esta es mi tierra


La tierra no es tuya. La tierra es del Señor.
La fe que llevan dentro no es para mi mente
Que vive la belleza rodeada por su gente.

En cambio no comprendes que en medio de tu gente


Va Dios que lleva fuerza y amor para tu mente
Regresa a tu familia, esta es tierra mía
La tierra es de la tierra, casa mía, casa tuya

Si, puede ser que Dios nos salvará


Si, somos todos hijos suyos
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Aún el cielo y las florestas


Aun los ríos y animales
Somos todos hijos suyos

Es Dios que rezará por ti


Es Dios que quiere darte amor.

Sí, Dios que rezará por ti


Esta tierra es tierra mía
Y Dios quiere dar amor
Con tu Dios no habrá dolor.

Y Dios estará junto a nosotros


Desde el sol hasta las interminables planicies
Y compartirá comida con todos y nos hará vivir y soñar
Y nos enseñará de nuevo a cazar, a pescar
Y a educar nuestros hijos siguiendo lo bueno
Y nos hará encontrar el amor
Y enterraremos la envidia y el dolor por siempre
Porque somos todos hijos suyos.

(oscuro. Salen)

Don Bosco: (entrando) En nuestra primera misión en Sudamérica enviamos primero a las
hermanas: y lo hicieron muy bien, quizás porque que eran muy jóvenes. Según
yo, el misionero debe tener una gran cualidad: debe ser como un niño. De los
niños debe tener el sentido de asombro porque apenas descubre algo nuevo,
se queda maravillado. El indígena también es como un niño, que cuando ve al
misionero se pregunta ¿Quién es él? ¿Por qué lleva esa extraña vestidura
negra? Y aquella cruz que lleva sobre el pecho ¿por qué es tan importante? Y
he aquí donde encaja aquel mecanismo innato en el niño: el juego. Es como
dos jóvenes que se encuentran en el oratorio por primera vez. ¿Cómo te
llamas? ¿Quién eres? ¿A qué jugamos? Jugamos a conocernos, a entendernos,
a entendernos con serenidad, espontaneidad, simplicidad, con la alegría que te
da el asombro. Y así comienza la confianza y después también la amistad. Y
después, solo después, hablaremos de tu Dios y del mío. Por ahora jugar basta.
“Tus plumas de colores”, “tus lentes transparentes”, “tus extraños tatuajes
rojos, negros y azules. ¿Qué es aquella cosa? “se llama Biblia: Bi-blia… Bi-blia”…
y él, que todavía no entiende, sonríe porque aquella cosa se descubre página
por página… ¡algo nunca antes visto! El juego ha terminado. Y es el juego que
resulta ser bello . Y, si no eres como un niño por dentro, no sabrás jugar. Luego
no sabrás llevar aquel niño, tan distinto a ti, a los brazos de su padre, que
también es tu Padre.

(Cambio de luces. Entran el cardenal y su secretario. El primero tiene como de costumbre una
carta en la mano)

Cardenal: ¡Ahora también las hermanas!, ¡ahora también las hermanas! Escucha esto,
escucha esto… (Lee) etcétera, etcétera, etcétera…

Secretario: Las habituales cartas de don Bosco…


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Cardenal: (lee) “Cuando fui recibido por Su Santidad, el me ha dicho textualmente: su


trabajo me parece según la voluntad de Dios. Pienso que las hermanas deben
tener como propósito principal la educación de las niñas, como los salesianos
hacen con los muchachos. En cuanto al control, dependerá de usted y de sus
sucesores… Te das cuenta… ¿has entendido? Esto lo ha dicho el Papa Pio IX.

Secretario: Entonces eso significa que no hay… nada, nada que objetar……

Cardenal: Más adelante, a propósito de la escuela de costura creada por las hermanas
para las muchachas dice: (lee) el pequeño taller de sastrería se transforma con
frecuencia en casa de acogida para las niñas pobres, huérfanas… etcétera,
etcétera… justo aquí… “sor Maria Mazzarello, madre con un innato sentido de
sacrificio, insiste siempre en decir que sus muchachas trabajan por el Señor y
me ha dicho una frase muy bella: cada puntada es un acto de amor a Dios.

Secretario: ¿Cada puntada?

Cardenal: Si, cada puntada. Puntada con aguja e hilo… ¡hablamos de costureras!

Secretario: ¡Ah! No había entendido.

Cardenal: y continúa diciendo: (lee) “etcétera… etcétera… etcétera….. mi primer


encuentro con la hermana María Mazzarello ha sido bellísimo…”

Secretario: ¿Bellísimo?

Cardenal: ¡Sí! bellísimo… Etcétera… etcétera… Hemos coincidido rápidamente de acuerdo


al espíritu del oratorio…

Secretario: ¿Un oratorio para las niñas?

Cardenal: Bueno, si. (Lee) “etcétera… aumentan también los gusanos!

Secretario: ¿Gusanos?

Cardenal: Si, gusanos de seda para hacer la seda. ¡Los gusanos!

Secretario: ¡Qué asco!

Cardenal: (lee) Entre esta santa mujer y yo hay un sentimiento que nos unirá por
siempre. Y las Hijas de María Auxiliadora serán de nuestra familia para
siempre.

Secretario: ¿Para siempre?

Cardenal: Sí, así está escrito: para siempre… etcétera… etcétera…

(salen. Inicia la música del dueto)

13. TALVEZ NOS AMA DE MAS

(Don Bosco y sor María Mazzarello se encuentran. Cantan)

Don Bosco: Quizás….así…. esta vida dada a mi


Después, quizás, quiera Dios, regrese a él
Pero mi fe, no es ella una locura
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Porque me muero.

Mazzarello: Si tú me das todo aquello que te dio,


Después, seré.. la más bella estrella suya.
Porque sé que, conociendo más de ti
Tal vez lo ame mucho más.

Juntos: En este día que estamos aquí,


Aceptaremos la voluntad de Dios.
En este designio que nos dio a los dos,
Nos sumergirá, nos salvará
Cuando esté oscuro, aquí estará.

Mazzarello: Sí Dios está, y me hace comprender,


Y tú estás y me haces verlo a Él.

Don Bosco: Y Él sabrá que amaremos más y más.

Juntos: Tal vez, nos ama mucho más.

Juntos: Toda mi vida unida a Él


Ahora se une a la tuya.
Todo este amor es legado de Dios.

Don Bosco: Ahora vive en mí.

Mazzarello: y vive en ti.

Juntos: Ahora vive en mí y vive en ti

(Oscuro)

14. CORTA Y COSE

(Entran con la música una fila de costureras y hermanas. Las costureras tienen un pañote color
en la mano y con un gesto simulan que cosen. Bailan y cantan todas juntas.
Entran tres hombres con la ropa rota. Las costureras tratan de repararla)

Hermana y costurera: Corta y zurce, dale duro, corta y zúrcelo.


Corta y zurce todo cuanto, corta y zúrcelo.
Con la aguja yo remendaré.
El vestido viejo, te remendaré.

Camisetas, calcetines y pantalones.


30

Abrigos sobre abrigos y vestidos descotados.


Camisas, vestidos y pantalones.
Casullas, uniformes, y otras prendas que cortar.

La aguja todo puede, todo arregla


Pedazos de camisa, un corbatín y un tafetán
También se ajusta el vestido nupcial
En cuanto a matrimonio y remendarlo piensas tú.

Corta y zurce, dale duro, corta y zúrcelo


Corta y zurce todo cuanto, corta y zúrcelo
Con la aguja, yo remendaré.
El vestido viejo, yo remendaré.

Corta y zurce más, corta y zurce más.


Corta y zurce más, corta y zurce más.

Con la aguja, yo remendaré.


El vestido viejo, yo remendaré

¡Yeah!!!!

(Oscuro)

(En fila entra con tres sillas y un pedazo de tela en la mano sor Mazzarello, costurera 1,
costurera 2, colocan las 3 sillas al centro de frente al público. Se sientan y
cosen)

Mazzarello: No hay necesidad de pedir ayuda a Dios para poder zurcir las cosas como se
debe. Zurcir es tarea de nosotros, seres humanos. Y para zurcir una prenda
podemos hacerlo solos.

Costurera 2: El hilo es más frágil que la prenda pero es increíble que al entrar en el agujero
se vuelve más fuerte.

Mazzarello: El hilo y la prenda se unen, se reajustan; y hace que la prenda quede armadas.

Costurera 2: Y a nosotros nos salva de la vergüenza de andar por ahí con la ropa rota. De
otro modo los ojos de los demás verían primero lo roto y luego a la persona.

Mazzarello: Zurciendo reparamos y no tenemos necesidad de comprar un nuevo vestido.


Zurciendo aceptamos que Dios nos ha dado un solo vestido.

Costurera 1: Zurciendo reparamos el daño causado por el descuido que ha provocado la


rotura y tal vez nos convencemos que en el futuro tenemos que tener más
cuidado con el vestido para no volverlo a romper y así no volver a pasar
vergüenza.

Costurera 2: Zurcir es un gesto repetitivo, un trabajo que requiere siempre de mucha


paciencia.

Mazzarello: Pero también es ya una salvación, es un regalo, una esperanza. Es Dios que nos
ha perdonado.
31

Costurera 1: Pero cuando el vestido se ha reducido a pedazos, repararlo es dificilísimo. Y sin


vestido hace frío y de frío se puede morir.

Mazzarello: Entonces necesitamos repáralo enseguida. Necesitamos hacerlo cuanto antes.

(Salen con las sillas. Cambio de luces)

15. SUBITO

(Entra Don Bosco. Canta. Una mendiga en cuclillas y un hombre de traje va de paso. Dan unos
pasos. Ella le pide una ayuda. El le da una moneda y se va. Pero la mendiga le
ha robado el portafolio. Cuenta feliz los billetes. El regresa furioso. Toma de
nuevo el dinero le da una patada y se va. La mendiga se queda sola, llora en el
suelo. Entran dos hermanas y la llevan con amor)

Don Bosco: Rápido.


Desgraciadamente urge y rápido.
La vida no espera
Preguntas que son inútiles.
Se necesita a alguien
Que sufra un tanto por ti

Mazzarello: Rápido.
Podemos hacer obras, pero muy rápido.
El mal no acepta escusas
Tus pocas respuestas fáciles
Igual que no perdona errores fáciles.

Juntos: Cree en mí
Podemos hacer más
Por salvar a quien
Sostiene que el destino
Sea algo muy malo
Y que el gozo es
Tristeza.

Mazzarello: Rápido.
Quien no tiene fe te quiere rápido

Don Bosco: las sombras tienen prisa


La noche ya se asoma aquí.

Juntos: necesitamos de alguien que se dé mucho por ti

Rápido, rápido
Ahora y rápido
Es propio y rápido
Porque después será tarde

Si no vamos hoy por ti.


Hay quien vive gracias a ti
32

Rápido, rápido, rápido, rápido, rápido, rápido, rápido, rápido, rápido,


rápido, rápido, rápido, rápido, rápido, rápido.

Cardenal: (entrando con dos cartas en la mano) ¿pero te das cuenta? ¡Ahora este hombre
no sabe que otra cosa hacer para provocarme, para hacerme perder la
paciencia! Aquí dice: (agitando la primera carta) que en uno de sus oratorios el
número de colaboradores laicos, entre maestros, catequistas y voluntarios, es
incluso seis veces mayor que el de los sacerdotes. Además yo lo he visto: son
maestros indisciplinados, escandalosos, juegan con los muchachos, y les dan
mucha confianza…

Secretario: (siguiéndolo) Evidentemente, pero don Bosco los necesita.

Cardenal: El problema es que hay menos sacerdotes y más de estos laicos, y todavía más:
¡son ingobernables desde el punto de vista moral y religioso! ¡No podrán
enseñar nada a los muchachos!

Secretario: No exagere. Don bosco los controla muy de cerca.

Cardenal: ¡No! ¡Don Bosco les apoya ciegamente! ¡Los estimula! ¡Les confía mucho
porque el tiene muchas cosas que hacer: piensa en las hijas de Maria
Auxiliadora, piensa en las misiones, piensa en recolectar dinero para construir
su gigantesca Iglesia! ¡Y luego deja que los laicos hagan trabajos que solo le
corresponden hacer a un sacerdote! ¡Tarde o temprano terminarán diciendo
también la misa!

Secretario: ¡Santo cielo! Esto no lo veo apropiado.

Cardenal Ahora si se le ha pasado la mano.

Secretario: Pero también usted no le ha perdonado una.

Cardenal: ¡Y ahora jamás confiaré más en él! Comencé a creer que era un pobre exaltado
cuando, por recoger dinero que le faltaba para pagar no se qué cosas del
oratorio, se inventó la lotería. ¿Te recuerdas de su lotería?

Secretario: Claro que lo recuerdo.

Cardenal: Pero tú no sabes. La última que me ha hecho ha sido verdaderamente la más


grande y la más grave.

Secretario: Lo sé. Y también sé que no se la perdonará jamás.

Cardenal: ¿Te das cuenta? Cómo se le ocurre decir al Papa que el puesto que yo ocupo
aquí, lo ocupo gracias a él.

Secretario: Bueno, pero en efecto, un tiempo intervino por usted

Cardenal: (soltando) ¡Nadie! ¡Nadie ha intervenido por mí! Si yo estoy aquí ahora, es solo
por la voluntad de Dios y del Espíritu Santo. ¿Está claro?

Secretario: Clarísimo. También como está clarísimo que no lo perdonará jamás. Se lo he


dicho muchas veces: usted es demasiado susceptible.
33

Cardenal: ¡No! ¡No soy susceptible! Sólo quiero justicia. Y tal vez pronto la tendré…
(Agitando la otra carta)

Secretario: ¿De verdad?

Cardenal: He obtenido el proceso en el Vaticano.

Secretario: ¡santo cielo… pobre Don Bosco!

Cardenal: ¿Cómo que pobre don Bosco? ¿Pero tú de qué lado estás? ¿Del nuestro o de
aquel loco del oratorio?

Secretario: Del suyo, del suyo… faltaba más… sin embargo debo decir, que con él ha sido
despiadado.

Cardenal: Hay que decir que si he sido despiadado, lo he sido solo en nombre de Dios,
(abre la carta) Aquí está… esta me la ha escrito una eminencia de quien no te
puedo decir el nombre.

Secretario: ¡Saber que noticia…!

Cardenal: Aquí dice… (Lee) etcétera… etcétera… su santidad… etcétera…

Secretario: ¿Entonces?

Cardenal: El Papa obligará a don Bosco a pedirme perdón públicamente.

Secretario: Pobre Papa…… forzará a Don Bosco a pedirle perdón sabiendo que por más de
diez años lo ha estado persiguiendo…

Cardenal: ¿Qué estás diciendo? ¡Con lo que estás diciendo estás perdiendo mi confianza!

Secretario: ¡Perdón, perdón, Eminencia!

Cardenal: Muy bien. Así como tú lo estás haciendo, así Don Bosco me pedirá perdón a
mí…. a mí……. Y lo hará delante de todos.

Secretario: ¿y usted aceptará el perdón que le pide Don Bosco?

Cardenal: ¡Pues claro! Eso es lo que quiere el Papa. Todos obedecemos al mismo jefe,
que, incluso, está más arriba del Papa.

Secretario: ¿y por ahora que haremos con don Bosco?

Cardenal: Lo haremos trabajar.

Secretario: ¿Trabajar?

Cardenal: Por supuesto. Por orden de don Giuliani mandaré a don Bosco a hacer un
exorcismo

Secretario: ¿Un exorcismo?

Cardenal: ¡Así es! Así tendrá la oportunidad de estar más cerca del mal. Y tal vez
teniendo al mal más de cerca, lo haga arrepentirse… (Salen)

Secretario: (siguiéndolo) ¿Pero? Un exorcismo…


34

Cambio de luces. Entra la poseída se retuerce como fuera de si. Dos sacerdotes la controlan. la
poseída yace en el suelo. Tiene la cabeza reclinada. Cada tanto tiembla y
patalea. Dos hermanas están cercanas a ella. Don Bosco entra con paso firme.
Lleva lo necesario para el exorcismo. Tiene en la mano un librito y una
medallita. Llega donde la poseída.)

Poseída: ¡No diablo! ¡No diablo! Me asfixio, me asfixio. ¡No diablo!

Don Bosco: (acercando la medallita a la boca de la poseída) Besa la virgen, besa a Maria
Auxiliadora.

Poseída: (se rehúsa, cierra la boca, y aparta la vista) De nascia caiírm darím e mánrá!
nascia caiírím darím e mánra!

Don Bosco: ¿Qué estás diciendo? ¿qué lengua hablas?

(Entra un hombre de negro. Se mueve con calma y pasa a ser el centro de la situación)

Maligno: ¿Pero cómo es posible que siendo un cura no reconozcas la lengua de Cristo…
tu Cristo? Esta hablando arameo. Esta diciendo: “¿crees de verdad que un
hombre pueda llevar este peso?” Lo dice lucifer a tu Cristo cuando estaba por
ser capturado para después ser ajusticiado.

Don bosco: ¿Qué haces aquí?

Maligno: Soy el guardián de esta niña

Don Bosco: ¿Dónde has estado antes?

Maligno: En el aire.

Don Bosco: ¿Pero quién eres?

Maligno: ¡Yo soy el mal!

Don Bosco: ¿Por qué eres el mal?

Maligno: Porque tú eres el bien.

Don Bosco: ¿Y por qué yo soy el bien?

Maligno: ¿Cómo por qué? Me has quitado a todos los muchachos. Ellos se han retirado
de las calles, mi lugar favorito, donde basta con darles un poco de alimento, y
los dejas crecer de acuerdo a su verdadera naturaleza: robando, asesinando,
prostituyéndose para después morir en el pecado. Pero vienes tu con tu
oratorio diciéndoles: “vengan conmigo, vamos a orar, vamos a jugar, voy a
enseñarles una profesión, trabajo digno” y ahora ellos son maestros,
abogados, ingenieros.

Don Bosco: Pero eso no es nada.

Maligno: Tu pecado es el orgullo y la vanidad. Sueños. Y sueñas solo por ti.

Don Bosco: Yo tengo sueños maravilloso y soñar es bellísimo


35

Maligno: ¡Soñar es pecado! ¿No es acaso un pecado mortal engañar a los demás, y
engañarte a ti mismo, creyendo que el camino de la salvación es tener un
mundo más limpio? ¡Tú limpio mundo se ensucia en un minuto!

Don Bosco: Lo mantendremos limpio todos los días.

Maligno Y yo, noche tras noche lo volveré a ensuciar.

Don Bosco: Y yo, mañana tras mañana lo volveré a limpiar de tu suciedad.

Maligno: Alégrate pues……

Don Bosco: El bien existe por que existe el mal. ¡Y el bien es siempre más fuerte que el
mal!

Maligno: Me decepcionas Don Bosco. Esta frase la puedes escribir en uno de tus
volantes que repartes como hojas al viento. ¿Por qué no haces la verdadera
pregunta?

Don Bosco: ¿Cuál?

Maligno: ¿Por qué? ¿Por qué todo esto? ¿Por qué el bien y el mal?

Don Bosco: Sólo Dios sabe por qué.

Maligno: Y también sabemos que un día tendrás que pedirle perdón a alguien por todo
lo que has hecho.

Don Bosco: Si tengo que pedir perdón a alguien, lo pediré a Dios.

Maligno: Haz lo que quieras… Hasta la próxima, cura…….

Don Bosco: No creo que haya una próxima vez.

Maligno: Así será, así será, un poco de infierno para ti, si quieres
ganar el paraíso.

Don Bosco: Pero tú no crees en el paraíso.

Maligno: Yo no, pero tu sí. (sale)

Párroco: (Interrumpiendo) ¡Don Bosco! ¡Don Bosco!

Don Bosco: ¿Qué sucede?

Párroco: Algo extraño esta sucediendo en la iglesia de Maria Auxiliadora.

Don Bosco: ¿pero qué es lo que pasa?

Párroco: Se escuchan ruidos extraños y se han encendido las luces.

Don Bosco: ¿Pero dónde?


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Párroco: Allá, en la sala del cuadro de María Auxiliadora.

Don Bosco: ¿En la sala de mi cuadro?

Párroco: Sí, ¡en la sala de su cuadro!

Don Bosco: Ves, es el diablo, hace una y otra y otra……..

Párroco: Cien y más

Don Bosco: ¡y cien veces las vuelve a hacer! Vamos…

(Fuera de curso)

16. EL CUADRO

Todos: soy un cuadro de esta iglesia


Es la iglesia de don Bosco
Miren bien, la belleza que hay en mí

Soy un cuadro, una pintura


Un gran sueño muy colorido
Concebido para gustarte a ti.

María: me mirarán tus ojos negros


Me miraran tus ojos grises
Me entenderás, comprenderás y me amarás

Todos: bendiciones para el pintor


Que en él ha pintado a María
La belleza y la santidad
En ella pintó
con la mano de Dios

María: si yo fuera de verdad


Auxiliadora, verdadera
el mundo entero, juntos, conoceríamos

Todos: volaremos del cielo al mar


Lloraremos por quien muere
Sentiremos por todos un gran amor

María: te vestirás de colores


Y a sufrir aprenderás
Si me amaras, comprenderas, luego me amarás

Todos: bendiciones para el pintor


Que en el ha pintado a María
La belleza y la santidad
37

En ella pintó
Con la mano de Dios.

Don Bosco: (entrando) Era una broma, mi cuadro está en su lugar, esta un poco sucio nada
más pero es un cuadro que siempre hace soñar… soñar es la palabra
maravillosa. Porque cuando duermo, no solo duermo, sueño y hago de los
sueños algo maravilloso. Uno de los más bellos que recuerdo es cuando soñé el
futuro en Sudamérica y de sus misioneros salesianos. Veían grandiosas
montañas desde la ventana de un tren. Bosques, planicies, ríos largos y
majestuosos. Además, en mis sueños puedo ver en las entrañas de los montes
y en las profundidades de las planicies. Con mi vista atravieso la tierra, veo
minas llenas de metales preciosos, cuevas inagotables de carbón fósil,
depósitos de petróleo, yacimientos de oro. Y era como si Dios hubiese querido
depositar todas las riquezas en esa tierra y la tierra nos devolvía sus riquezas
hechas vida. Luego, junto a mis salesianos, vamos más hacia el sur, hacia tierra
de fuego, en donde aparecen unos nativos entre las ramas de los bosques más
densos y ellos me sonreían. He aquí los nuevos salesianos, me decía un
sacerdote. Y yo que estaba un poco sorprendido le pregunte: ¿cómo han hecho
tanto en tan poco tiempo? Y el me respondió: con sudor y sacrificio. Fue un
sueño muy importante. Era un sueño que me revelaba algo que pronto dejaría
de estar solo en mi mente, ahora era algo real. Pero luego de estos sueños he
tenido otros tantos… he soñado… de todo… he soñado…

17. HE SOÑADO

Don bosco: he soñado un girasol que besaba mariposas


He soñado un saltimbanqui que bailaba con las manos
He soñado mi fe como un vestido de novia
Que la vida te salva y de todo te protege
He soñado tres iglesias que surgían en un prado
Todo mundo va a la misa, también el excomulgado
He soñado con un niño que corría en un gran prado
Su corazón latía y quería divertirse
He soñado a Jesús
Jesús que con su voz
Me decía: que jamás volverá a esa cruz

He soñado un gran barco, lleno de misioneros


aterrizaba en Marte en busca de nativos
He soñado la fiesta de la dolorosa
Con las filas armadas y Maria adelante

He soñado un ocaso con las nubes y el sol


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Que saltaba de un monte y se hundía en el mar

He soñado un anciano que pescaba en un gran lago


Quería saber el sentido del amor

He soñado a María vestida de dolor


Que decía ser suya la culpa de todo el amor

He soñado una gaviota que volaba muy lejana


Y la gente en un barco se despedía del ave

He soñado una noche muy limpia y estrellada


Muchas de ellas hacían una virgen coronada
He soñado a mi madre, bella, santa, generosa.
Bajo tierra, en la tumba, está su noche, está su casa

He soñado a Jesús
Jesús que con su voz
Me decía: por ti volveré sobre esa cruz

He soñado también a Dios rodeado de nubes


Que lloraba solo y sólo nos miraba
Sus lágrimas cansadas bañaban a la gente
Que si ven que llueve abren el paraguas en un instante.

(Efecto de lluvia. Los bailarines escapan mientas dos hermanas entran con sombrillas para
cubrir y llevar a Don Bosco. Salen. Cambio de luces. Sobre el fondo se escucha
canto gregoriano, sor Mazzarello y una hermana se encuentran en escena)

Hermana: Ayer fue un momento muy bello, cuando Don Bosco nos dio la bendición a
todas.

Mazzarello: ¿Quién sabe cuándo nos visitará nuevamente?

Hermana: Regresará pronto, estoy segura.

Mazzarello: aquello que ha hecho él por lo muchachos debemos hacerlo con las
muchachas. ¿Han entendido esto?

Hermana: Sí madre.

Mazzarello: ¿Cómo va hoy la lección de costura?

Hermana: Bien. Las nuevas han aprendido ya a hacer el dobladillo en cruz.

Mazzarello: ¿Estaban todas?

Hermana: Sí, faltaba solo usted.

Mazzarello: A esa hora estaba cortando leña

Hermana: Madre, usted trabaja mucho. Debe descansar


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Mazzarello: Como dice don Bosco: el reposo del sacerdote está en el paraíso. Y creo que es
igual para nosotras las religiosas.

Hermana: Sor Ángela ha estado preparando una sabrosa sopa. ¿Quiere que se la traiga?

Mazzarello: No hijita, cuando esté lista iré a la cocina a tomarla yo misma. Ahora ve. Ve a
ver si los gusanos de seda están listos para dar su fruto.

Hermana: Sí madre. Y gracias por todo lo que hace.

Mazzarello: Anda, ve a controlar los gusanos.

(La hermana sale. Inicia la canción)

SEDA

(Mientras sor mazzarello canta, sobre el fondo unos capullos de seda, de los cuales salen los
bailarines de orugas que se estiran y después bailan. Al final sor Mazzarello
se lleva la preciosa seda producida)

Vestiré el amor
Lo vestiré de seda
La seda mía
La seda que me ha dado Dios
Seda para mí
Que voy a pintar para el
Y el alma será seda que vivirá
Cuando moriré
Cuando Dios acariciará…. la seda

La bordaré de amor
Seda de Dios
De seda haré el vestido solo mió
Me lo pondré
De amor me vestiré
Por él

Y el alma será seda que vivirá


Cuando moriré
Cuando Dios acariciará…… la seda
La seda
que mí Señor me dará

19. AH! SUA CULPA

(Entra un fanático intolerante y dos brujas. El anuncia cantando la inminencia de la sentencia


del proceso de don Bosco)

Acérquense todos
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Pues la corte ya ha dictado su sentencia


Para él, don Bosco, ya está lista
Su horrenda penitencia

La justicia es dura y lo castigará


Y ese cura va a pedir perdón
Venga la vergüenza del castigo
Que destrozará su alma

He aquí el tormento
Que le causará la muerte del amor
Que encomiende ya su alma
El abismo se lo tragará

Ah! Sua culpa, sua máxima culpa


A don bosco le va a ir muy mal
¡Ay!, ¡ay! Pobre desventurado
Acabará como condenado
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

Ha logrado el cardenal
Sua sua culpa, arrepentimiento
Le ponemos ceniza en la frente
La condena será horrorosa.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

(Salen mientras inicia el fondo musical para la sentencia. Se escuchan tenebrosos repiques de
campanas aumentando la tensión del momento. Al fondo aparecen
desplegados 8 cardenales. Son iluminados solo a contra luz. Al proscenio entra
don Bosco bien iluminado por un lado y el cardenal por el otro lado. Se
detienen al centro. No se ven. Entra el secretario con una hoja y lee)

Secretario: Luego del vergonzoso asunto en cuestión y su pronta solución en cuanto a los
varios debates sobre el complicado caso, se ha visto la necesidad de recurrir
directamente a la ayuda de su Santidad que, examinó los hechos de la
acusación y ha decido: El sacerdote Juan Bosco antes de esta reunión pedirá
perdón a la parte ofendida. Y esta última aceptará de manera incondicional.
Después el asunto será considerado por el papa y por la iglesia aquí
representada por nosotros quedando todo definitivamente resuelto. Se dará la
ejecución de la sentencia frente a todos.

Don Bosco: (arrodillándose y besando el anillo del cardenal) le pido perdón.

Cardenal: De corazón le doy el perdón que me pide. (Se da la vuelta y sale)

(También los cardenales del fondo salen)

20. LA OTRA MEJÍA


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(Don bosco permanece solo en escena y canta)

Si ahora me disculpo es porque


Lo que he hecho por amor lo sabe Dios
Mil disculpas al que cree
Pido perdón a quien
Ha creído en la vida como yo

Si erré al decirte solo quien eres


Si he buscado la belleza en ti
He creído en el amor
Y he creído en mí
Pero no querré el perdón, eso no

No pongo otra mejilla


No me interesa nada
No pido excusa al mundo
Si no ama a su gente
Te pido solo un beso
Y pido amor a ti
Si pongo otra mejilla
Si pongo otra mejilla es por ti

la vida es todo lo que hay aquí


Y el amor es lo unico que tú quieres
Si en el amor es lo que crees
Tú sabrías lo que es
Es la vida que te besa solo a ti

No pongo otra mejilla


No me interesa nada
No pido al mundo excusa
Si te engaña en un instante
Te pido solo un beso
Y pido amor a ti
No comparto con quien quiere
Solo un mundo de dolor
El beso de la vida
No pongo otra mejilla
Yo quiero solo un beso
Pido el amor a ti
Porque quiero del amor
Solamente del amor
El beso de la vida
Yo quiero solo un beso
El beso de la vida
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Margarita: (al público) Quizás ahora han entendido donde está el amor. El amor, si
quieres, lo puedes buscar y lo puedes encontrar en Dios. Pero si no eres capaz,
si sientes que a Dios no lo puedes alcanzar porque está muy lejos o te lo impide
algún pecado o tu falta de fe, entonces el amor que debería acompañarte
durante toda la vida, cuando no sabes dónde encontrarlo porque en tu
corazón no lo encuentras, constrúyelo con la fuerza de la razón, escúlpelo con
las armas que te da la lógica y verás que a través de tu mente descubrirás el
alma. Se requiere esfuerzo, se requiere trabajo y sudor. Pero verás que con el
sudor y la mente, tarde o temprano encontraras el corazón.

21. EL SUDOR DE LA MENTE

Emociones extrañas siento en mí


Mientras crece la idea ¿que será?
Construyendo recuerdos mi alma está
Este niño un gigante se hará

Con tu mano la vida moldearás


El sudor y la mente tuyos son
Crecerá en nuestra mente la realidad
Con la perseverancia, serán más

Con sudor y la mente que tuyos son


Construirás la esperanza, la voluntad
y hasta entonces La mente comprenderá
que si hay un destino para ti

crecerá así la vida en tu corazón


construirán entre venas junto a ti
Color verde esperanza te revestirá
Coloreando de mágico la realidad
Aleluya… aleluya

Quien te ama en el cielo entenderá


Él simpáticamente lo sabrá
Para saber quien eres de verdad
una sola mirada bastará

Con sudor y la mente que tuyos son


Construirás la esperanza, la voluntad
y hasta entonces La mente comprenderá
que si hay un destino para ti
crecerá así la vida en tu corazón
construirán entre venas junto a ti
Color verde esperanza te revestirá
Coloreando de mágico la realidad
Aleluya… aleluya
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Coloreando de mágico la realidad


Gracias a ti… gracias a ti...
Aleluya… aleluya…
(Sigue solo la pista de algunas canciones del espectáculo para el agradecimiento final)

FIN

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