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Economía creativa, ¿oportunidad o riesgo para la cultura en Colombia?

Autor: Luisa Fernanda Sierra García

30 abril de 2017 - 02:49 PM


Tras ser aprobado por el Congreso, el Proyecto de ley “por medio del cual se fomenta la economía
creativa – ley naranja”, que, según sus ponentes, tiene como objetivo desarrollar, fomentar, incentivar y
proteger las industrias creativas en Colombia impulsando su crecimiento económico, sin dejar de lado
su factor social; artistas, gestores culturales, expertos en Economía, políticos y analistas detallan cuáles
son sus fortalezas y cuáles sus debilidades.

Archivo El Mundo

Medellín

Citando ejemplos exitosos de implementación en países latinoamericanos como Brasil y México, los
cuales generan altos ingresos económicos, gracias a una diversa oferta cultural y de entretenimiento, esta
semana fue aprobado, con 80 votos a favor, en el Congreso de la República de Colombia, el Proyecto de
ley “por medio del cual se fomenta la economía creativa – ley naranja”, que buscará proteger e
incentivar la economía creativa en el país, la cual representa un 3,3% del producto interno bruto (PIB)
nacional, de acuerdo con cifras presentadas en 2015 por la Cámara de Comercio de Bogotá.

“Economía Naranja es un concepto propuesto en el texto académico La economía naranja. Una


oportunidad infinita, publicado en 2013, escrito por Iván Duque y Felipe Buitrago, bajo el sello editorial
del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que busca agrupar, bajo un mismo paraguas, actividades
que, si bien tienen en común que pueden producir rendimientos económicos a partir del uso del derecho
de autor o de la propiedad industrial, sus objetivos, sus formas de organización, estructuras y cadenas de
valor, son muy distintas entre sí”, explicó Carlos Villaseñor, gestor cultural en Latinoamérica, quien en
2011 fue designado por la Unesco y la Unión Europea como integrante de un grupo de expertos
internacionales en materia de gobernanza cultural y políticas culturales.
La Ministra de Cultura de Colombia, Mariana Garcés, detalló que, desde su perspectiva, las industrias
culturales son “limpias y sostenibles”, su principal insumo “es la creatividad como un recurso no
agotable, no contaminante y de permanente explotación, que en su condición de intangible es capaz de
generar valor y riqueza. Representan sectores que conjugan creación, producción y comercialización de
bienes y servicios basados en contenidos intangibles de carácter cultural, generalmente protegidos por el
derecho de autor”.

Garcés enfatizó que “aportan un valor adicional a los contenidos, a la vez que construyen y difunden
valores culturales de interés individual y colectivo. Resultan esenciales para promover y difundir la
diversidad cultural, así como para democratizar el acceso a la cultura y generar altos índices de creación
de empleo y riqueza”.

Iván Duque, senador del Centro Democrático y autor del proyecto, precisó que la idea surgió luego de
varios años de análisis sobre la importancia que tiene el sector creativo en Colombia, ya que “es un
gremio que aporta más al PIB de lo que aportan ahora la minería o el café, que emplea millones de
personas y tiene un enorme potencial para las exportaciones, sin embargo, nos dimos cuenta que muchas
de estas industrias habían surgido de manera silvestre, sin hacer parte de una gran propuesta de
desarrollo. El país nunca las había incorporado en una visión estratégica para su crecimiento”.

De acuerdo con estudios realizados por Oxford Economics y el Banco Mundial, la contribución de la
Economía Naranja al empleo en el mundo es de 16% en América y de 84% en el resto del mundo, que
traducido en millones de trabajadores serían 23,3% en América y 121,1% en el resto del mundo.

En cuanto a qué sectores cobijará la Ley, la analista mexicana Victoria Contreras, directora General de
Conecta Cultura, puntualizó que “la ley comprenderá de forma genérica a los sectores editoriales,
audiovisuales, fonográficos, de artes visuales y artes escénicas, al igual que espectáculos de turismo,
patrimonio material e inmaterial, de educación artística, cultural”.

Beneficios

Jorge Melguizo, exsecretario de Cultura de Medellín y asesor de gobiernos latinoamericanos en temas


culturales, dijo que el hecho de que el proyecto de ley esté bien planteado permitirá abrir la posibilidad
de un incremento en los presupuestos para el sector, así como fomentar una racionalidad de programas y
estrategias desde lo gubernamental que fomenten todo lo que está reunido en el contexto de “industrias
culturales”.

Para Duque “esta ley dará fortalecimiento institucional al Ministerio de Cultura para que pueda
coordinar a los demás ministerios que inciden en la planificación del país y así este sector aumente su
peso, su importancia en el futuro. El proyecto otorgará a emprendedores culturales la posibilidad de
acceder a créditos de largo plazo y en mejores condiciones, lo hará empezando por la urgente necesidad
de darle a Colombia una cuenta satélite de cultura, que permita medir todos los sectores para que los
colombianos entendamos su impacto social, en el devenir económico, comunitario”.

En ese sentido, Adriana González, coordinadora del Grupo de Emprendimiento Cultural del Ministerio
de Cultura, resaltó que el proyecto de Ley recogió iniciativas como la implementación de la Cuenta
Satélite de Cultura, desarrollada por el MinCultura y el Dane en 2002, lo que calificó como un buen
indicio de los beneficios que esto podría traerá al sector.

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Ella habló, además, del fomento de fuentes de financiación para emprendedores y empresarios del sector
de las industrias culturales y creativas, actividad que “ha venido desarrollando MinCultura desde 2011
con Bancoldex, a través de la Línea de crédito blando para Industrias Culturales, y que ha permitido
entregar un cupo de más de $4.000 millones en créditos al sector”.

González resaltó que actualmente presentan plataformas como el crowfunding, red de financiación
colectiva.

Uno de los puntos positivos, según los expertos, es que el proyecto planteó que fortalecerá los espacios
de circulación de bienes y servicios culturales nacionales e independientes, como lo pueden ser salas
alternas de cine, espacios de circulación de arte contemporánea, emisoras comunitarias, entre otros.

En cuanto a las implicaciones económicas específicas y el apalancamiento de productos culturales,


Julián Vásquez, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Colombia, destacó
la importancia de la Ley en el país, citando ejemplos exitosos como el Circo del Sol, que genera
alrededor de US$800 millones anuales.

“Hay una oportunidad muy grande en el país para fortalecer lo que se refiere al Festival Iberoamericano
de Teatro en Bogotá, el Carnaval de Barranquilla, los festivales en Cartagena y las iniciativas propias de
cada ciudad, estamos hablando que en sus años de auge el Iberoamericano ha superado los más de cuatro
millones de espectadores. Son oportunidades importantes, son las dinámicas asociadas a las tecnologías
y el arte por sus diferentes medios”, precisó el decano.

Preocupaciones en el sector cultural

Son muchas las preocupaciones que algunos líderes del sector cultural han planteado ante el proyecto,
sobre todo los representantes de medianas y pequeñas corporaciones, quienes no se ven como empresas
que generan recursos importantes, así lo precisó Iván Zapata, economista y director del Teatro Popular
de Medellín.

“Economía Naranja no es más que un nombre en el que están camuflando algo que es nefasto y tiene un
gran impacto, no solamente en lo artístico y cultural, sino también de lo social y económico. Con esta
Ley están disfrazando una nueva apertura económica o tratado de libre comercio con las desventajas
comparativas, respecto a las entidades artísticas y culturales nacionales”, explicó Zapata.

El dramaturgo de Medellín añadió que la propuesta es “anticultural” ya que está girando para un solo
sector, porque permitirá una penetración de culturas extranjeras, sobre todo en la industria del
entretenimiento, lo que pone en desventaja a los pequeños y medianos productores nacionales.

“Solo se beneficiarán los grandes productores, empresarios de conciertos y otros eventos de


entretenimiento en general, por lo que a mediano y largo plazo implicará la desaparición de muchas
entidades culturales y de los estímulos con los que subsistimos” ,puntualizó Zapata.

En ese sentido, Jairo Adolfo Castrillón, Coordinador del Observatorio de Cultura de la Universidad
Minuto de Dios y coordinador académico de la Corporación Semiósfera, afirmó que “como en todo
negocio, esto funcionará para quienes más posibilidades de inversión tengan, eso sin duda generará que
se vean beneficiadas determinadas empresas que mueven mucho dinero y pueden invertir en crear
contenidos, causando así el detrimento de empresas pequeñas como grupos que busquen hacer una
propuesta cultural, no comercial ni económica”.

Para Carlos Villaseñor, “no necesariamente desaparecerían, pero sus posibilidades de participación en los
beneficios de la ley estarían determinadas por las capacidades que tengan para acceder a los beneficios,
claramente las grandes industrias culturales cuentan con más sólidos recursos organizativos,
administrativos, materiales y humanos, para cumplir efectiva y oportunamente con los requisitos para
acceder a estímulos o apoyos”.
Jorge Hugo Marín, director de la Fundación La Maldita Vanidad Teatro, consideró que más que verse
afectados es un llamado a prepararse y entender que su oficio puede ser competitivo y sacar beneficio de
lo que se busca con la Economía Naranja.

“Tenemos que buscar la manera de también generar economía y buscar que nuestros proyectos culturales
puedan tener mayor durabilidad, lo que preocupa es que no podemos estandarizar los procesos artísticos,
porque no es crear sólo un producto porque estos tienen una durabilidad y procesos de gestión distintos
de creación y adaptación que generan maneras distintas de sostenibilidad”, precisó Marín, quien explicó
que Colombia está en un momento en el que sectores como el Turismo podrían generar muy buenos
recursos que se podrían convertir en beneficios para las corporaciones culturales.

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“Quisiera pensar que esto beneficia a las grandes empresas porque son establecimientos más organizados
administrativamente y ante esto, los pequeños y medianos creadores tenemos que prepararnos para eso
con sistemas contables acordes, políticas que permitan mayor durabilidad para tener comodidad
administrativa y económica para no ser exterminados del mapa”, dijo el artista y añadió que es necesario
el entrenamiento del gobierno para que todos los implicados en el proyecto sepan cómo sacar provecho
de las políticas que allí se plantean.

“El peligro de las industrias culturales es el de no entender la diversidad de las cosas y sus procesos ya
que normaliza desde lo general, es decir, que todo arte, patrimonio o espectáculo es considerado de
manera igual y por eso tendrá una tramitología e impuestos iguales, pero siempre tratando de sacarle
ganancia a ese trabajo que está construido desde el cerebro, su herencialidad, su sentido folclórico o
tradicional”, indicó Jaiver Jurado, presidente de la Asociación Medellín en Escena.

Sin embargo, ante las preocupaciones del sector, la ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, indicó
no tener conocimiento de “pronunciamientos del sector cultural en contra del proyecto de ley y tampoco
hemos recibido por parte del mismo ninguna manifestación en ese sentido”.

Proceso de pedagogía

Jorge Melguizo indicó que los temores de los artistas han surgido por que el Gobierno no ha enfatizado
en la necesidad de un proceso de instrucción: “El Congreso falla cuando hace estas cosas sin una
pedagogía amplia con los sectores culturales y creo que toda Ley que se apruebe tiene que tener un
desarrollo pedagógico, hay que ayudar a entender, a nuestros gobernantes y legisladores les falta mucho
eso en las políticas públicas”.

El ponente del proyecto, Iván Duque, consideró que la Ley no tendría por qué afectar a las pequeñas y
medianas corporaciones culturales, ya que “estas contarán con el acceso a financiamientos, estímulos y
procesos de crecimiento, adicionalmente se buscará ofrecer sus productos en los mercados en que
Colombia ha venido abriendo posibilidades de exportación, lo que le estamos dando a todo el sector es
un marco para que tenga una mejor participación en la mesa de desarrollo”.

Duque concluyó que por eso implementarán mecanismos de pedagogía para que los sectores conozcan a
profundidad la Ley y sus implicaciones: “El trabajo ya se ha hecho en varias partes del país, he estado en
casi todos los departamentos del país explicando el proyecto que, además, se ha difundido mucho por el
libro que publicamos, hemos contado además con la participación de empresarios pequeños, respaldo
que a mi modo de ver muestra que el proyecto le pertenece es a los creativos”.

Países que han implementado la Economía Naranja


“No existe país alguno en el mundo que haya implementado una Ley Naranja como tal. En nuestro
Continente, hay experiencias exitosas en Brasil y Argentina, sobre todo; principalmente han sabido
atender las circunstancias en que se desenvuelven sus industrias culturales y el papel que juegan en el
desarrollo social, económico e identitario. Sin embargo, es de hacerse notar que países como Australia,
que fue uno de los más importantes promotores de la economía creativa, han venido haciendo
importantes rectificaciones, al darse cuenta de los efectos negativos que se estaban generando al
privilegiar a un sector de la economía, con recursos aportados (vía fiscal) por los diversos estratos de la
población, principalmente de aquellos con mayores necesidades”, puntualizó Carlos Villaseñor, gestor
cultural en Latinoamérica.

Asimismo, Victoria Contreras, directora General de Conecta Cultura (México), explicó que, dado a que
el concepto en sí es relativamente nuevo, no existen aún grandes casos exitosos. Sin embargo afirmó: “Si
me tocara decir uno sin duda es Colombia ya que se creó allí, el país fue el que lo posicionó en el
Continente porque hoy en día existe la Ley en el país, lo que hay que esperar es que más países se
sumen, sin embargo, cabe resaltar que sí existen países que se han posicionado mejor en el tema de la
economía creativa o cultural en el plano de las industrias y serían Estados Unidos, Australia, Canadá,
China, Alemania, Francia, Inglaterra y, si te das cuenta, los países que mencioné son potencias y forman
parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU)”.

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