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Psiconeuroinmunología: Ciencia Integral

Trabajo Escrito (informe): · Psiconeuroinmunología: definición inmunología, desarrollo histórico, componentes, emociones, relaciones entre sistemas. · psiconeuroinmunología en el proceso de salud-enfermedad, interacción entre sistemas y conducta, y su relación con algunas patologías causantes de malestar emocional; como el estrés entre otros.

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Psiconeuroinmunología: Ciencia Integral

Trabajo Escrito (informe): · Psiconeuroinmunología: definición inmunología, desarrollo histórico, componentes, emociones, relaciones entre sistemas. · psiconeuroinmunología en el proceso de salud-enfermedad, interacción entre sistemas y conducta, y su relación con algunas patologías causantes de malestar emocional; como el estrés entre otros.

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UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICERRECTORADO ACADÉMICO

FACULTAD DE HUMANIDADES

CARRERA – PROGRAMA DE PSICOLOGÍA

Psiconeuroinmunología

TUTOR: [Link] J. Rojas Pinto

CÁTEDRA: Psicología de la Salud (THP-0433)

SECCIÓN: ED01D0V 2019-2

AUTOR: Mónica T. Rey C.

C.I. No.V-11.647.713

EXPEDIENTE No.: HPS-183-00082V

Lechería, Julio del 2019


Introducción

La Psiconeuroinmunología es la ciencia que estudia las interrelaciones entre los sistemas


inmunológico, endocrino y nervioso central. La misma ha tenido un gran impacto desde
hace varias décadas, porque nos atañe a todos en nuestro diario vivir, la salud es un tópico
importante desde el punto de vista personal, pero también lo es desde el enfoque de la salud
pública, debido a que la prevención de las enfermedades es la mejor y la menos costosa de
las intervenciones en la política de salud pública.

En los años noventa, se comenzó a vincular el estrés con la enfermedad. Y el estrés, entre
otros estados emocionales, afecta la habilidad que tiene el organismo para resistir la
enfermedad. A lo largo del desarrollo de la presente investigación detallaremos algunos
aspectos históricos, los vínculos existentes entre enfermedades con el malestar emocional;
así como también una revisión a sus principales postulados, líneas de investigación,
resultados y perspectivas.
¿Qué es la Inmunología?
La palabra Inmunología viene del latín “inmunis” que significa “libre de”, libre de
sustancias o de cuerpos extraños al organismo tales como bacterias, hongos, virus, parásitos
y también células tumorales, los cuales, en inmunología, se conocen con el nombre de
antígenos. (Revisión de conceptos básicos de inmunología: Araujo 1999, Pocino 1999,
Cabrera 1999 y Murphy 2011). Por lo tanto un antígeno es toda sustancia que introducida
en el organismo puede ser reconocida por el sistema inmunológico, y como consecuencia
de ello será capaz de introducir y activar una respuesta inmunológica. Se puede considerar
entonces que una de las funciones primordiales del sistema inmunológico es la defensa del
organismo contra agentes externos o internos que puedan hacernos daño, función ejercida
por las células inmunológicas, a quienes podemos considerar los defensores del cuerpo.
Historia y Antecedentes de la Psiconeuroinmunología
La disciplina de la Psiconeuroinmunología, término moderno de la medicina psicosomática
que reafirma el viejo principio de que la mente y el cuerpo son uno y que se orienta a
descubrir la naturaleza precisa de la relación entre los factores orgánicos, psicológicos y
ambientales, cuenta con una larga historia, cuyo orígen comienza en la década de los años
veinte del siglo XX consecuencia de los trabajos pioneros del condicionamiento clásico de
respuestas conductuales y fisiológicas de Ivan Pavlov (1927) que queda patente en los
trabajos realizados por los investigadores soviéticos Metalnikov y Chrorine (1928) sobre el
condicionamiento de respuestas inmunológicas al demostrar la posibilidad de modular las
respuestas inmunitarias.
El psiquiatra George Solomon, padre de la Psiconeuroinmunología, junto con el
inmunólogo Alfred Amkraut estudiaron en 1975 sobre la artritis reumatoidea, enfermedad
sistémica autoinmune e investigaron la relación entre la psique y el sistema inmunológico
dando el nombre de Psiconeuroinmunología a esa nueva disciplina.
Robert Ader, psicólogo de la Universidad de Rochester, será él que en la década de los años
setenta acuñe el término Psiconeuroinmunología como ciencia experimental dentro de la
psicología clínica al sostener que es el campo científico multidisciplinar que estudia las
interacciones entre el cerebro (mente/conducta) y el sistema inmune y sus consecuencias en
la salud en general. Para él las disonancias entre la mente y el cuerpo hacen que la
enfermedad se manifieste inicialmente en el ámbito físico.
Posteriormente Rusell et al. (1984) demostraron que uno de los mecanismos
autorreguladores del sistema inmunológico, como es la liberación de histamina (molécula
biológica de tipo amina que actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso central)
puede producirse ante la presencia de un estímulo que tiene carácter agresivo al propio
sistema inmunológico.
En España destaca la investigación llevada a cabo por Bayés (1994) sobre los efectos del
estrés psicológico en la respuesta linfocitaria a los mitógenos (agentes que intervienen en el
ciclo celular y que estimulan la activación de linfocitos), cuyos resultados sugieren una
menor reactividad linfocitaria en las personas que informan en los niveles subjetivos más
elevados de estrés.
Otros autores como Cardinali (2007) sostienen que la utilidad de la Psiconeuroinmunología
es estudiar la vinculación entre los diferentes sistemas que participan en la ecuación salud-
enfermedad, como las emociones, el estrés, la inmunidad, la personalidad, infecciones y
enfermedades infecciosas, etc.
Psiconeuroinmunología y los sistemas que la componen
La Psiconeuroinmunología estudia los mecanismos de interacción y comunicación entre la
mente y los tres sistemas responsables de mantener el organismo en equilibrio: nervioso,
inmunológico y endocrino, los cuales podemos considerar sus componentes. Desde
mediados del siglo pasado se ha acumulado evidencia clínica y experimental que demuestra
la existencia de una comunicación constante entre los sistemas inmunológico (SI), el
endocrino (SE) y el nervioso (SN), que se denomina interacciones
neuroendocrinoinmunológicas (INEI); lo que ha permitido entender que estos sistemas no
funcionan de manera independiente, ya que presentan una estrecha interacción para
mantener la homeostasis. Esta comunicación fue descrita por el doctor Hans Selye como un
mecanismo de respuesta sistémica ante la presencia de estímulos tensionantes del entorno,
como la irritación, la lesión, las infecciones y la percepción; en la actualidad se sabe que
este mecanismo permite mantener la funcionalidad ante el estrés. De esta manera también
permite la adaptabilidad del medio donde se relaciona el hombre.
El sistema nervioso está constituido por órganos que transmiten y procesan toda la
información que nos llega desde los órganos de los sentidos. Se divide en sistema nervioso
central: encéfalo (cerebro, cerebelo, tallo encefálico) y médula espinal y sistema nervioso
periférico ó vegetativo (nervios craneales y nervios raquídeos y sus ganglios) y se divide en
simpático y parasimpático. Las células que componen el SNC se denominan neuronas.
El sistema inmunológico está constituido por órganos (timo, médula ósea, nódulos,
linfoides, bazo y algunas mucosas asociadas al tejido linfoide) y cinco clases de células
(linfocitos B, linfocitos T, monocitos, células natural killers (NK) y granilocitos). Produce
ciertos tipos de células (bacterias, virus, parásitos, etc.) que actúan como defensores del
organismo y ante células anormales (células cancerosas) en el sistema sanguíneo y linfático
y está estrechamente relacionado con el sistema nervioso central.
El sistema endocrino lo forman el hipotálamo, la hipófisis, la glándula pineal, la glándula
tiroides, la glándula paratiroides, las gónadas (ovarios y testículos), glándulas suprarrenales
y el páncreas. En 1995 Weigent y Blalock compartieron su hallazgo sobre que el sistema
nervioso central y el sistema inmune se comunican y comparten un mismo lenguaje
molecular compuesto por hormonas, neurotransmisores y citocinas, que incluso van más
allá y sostienen la existencia de ciertas similitudes en la estructura y funciones de ambos
sistemas.
La comunicación entre éstos sistemas, tiene un lenguaje bioquímico que se da en tres
formas: neurotransmisores, hormonas y citoquinas (coordinan y regulan casi todos los
procesos fisiológicos).
Científicos afirman que hay una conexión de analogía entre el sistema inmune y sistema
nervioso central. Se evidenció que los linfocitos producen neuropéptidos y receptores el
cual en ese entonces se pensaba que solamente era exclusivo de la hipófisis y de otras
regiones cerebrales, en lo que respecta al estímulo estresante se producen respuesta
mediadoras de hormonas y neuropéptidos para regular los impulsos que alteran a los
antigénicos. Posteriormente se han encontrado receptores de citocinas en neuronas y células
endocrinas. (Weigent y Blalock, 1987). Así mismo Basedowsky y Sorkin (s.f) observaron
que la exposición a un antígeno eleva el cortisol plasmático y activa la respuesta inmune.
Posteriormente propusieron el mecanismo de retroalimentación negativa, el cual la
activación de las células inmunes que producen citoquinas, envían información al cerebro
sobre el incremento de la función inmune, como respuesta, el cerebro activa el eje
hipotálamo-hipofisoadrenal (HHA) y, éste a su vez, a través de la secreción de
glucocorticoides suprime la respuesta inmune.
Como se mencionó antes, estudios recientes, afirman que los sistemas (inmunológico,
endocrino y nervioso) no trabajan de forma independiente sino de forma conjunta, ya que el
SN y SE pueden modular al SI y este también puede actuar de forma inversa.
El sistema nervioso y el sistema endocrino como Moduladores de la Función Inmune
El sistema neuroendocrino regula al SI a través de pequeñas descargas de
neurotransmisores (SNA), de hormonas (SE) y neuropéptidos (SN). Se ha descubierto la
existencia de fibras nerviosas en los órganos linfoides (médula ósea, timo, bazo, ganglios
linfáticos, etc.) que conecta la comunicación entre el SN y el SI a través del SNA. Así
mismo el neuroendocrino regula el SI mediante la liberación de las hormonas producidas
por el SNC (hipotálamo) y las diferentes glándulas que llegan al torrente sanguíneo.
La activación del sistema endocrino puede modular la actividad inmune de diversas formas:
• Mediante neurohormonas liberadas a la sangre a través de la hipófisis posterior
• Mediante las hormonas liberadas por las glándulas que se encuentran bajo control de
la hipófisis
• Mediante las hormonas liberadas por la hipófisis anterior
El sistema inmune como modulador de la actividad del SN y del sistema Endocrino
Las respuestas que desencadenan el SI son conocidas como citocinas cuya función es
modular la actividad nerviosa y hormonal, las vías de comunicación se da mediante la
activación del nervio vago o por la estimulación de ellas a través de la serotonina,
catecolaminas, la noradrenalina, la acetilcolina las prostaglandinas o el óxido nítrico.
Las citosinas establecen contacto con el cerebro mediante el sistema vascular, debido a que
pueden cruzar la barrera hematoencefálica y penetrar el SNC por las estructuras
circunventriculares, las estructuras nerviosas que más rápidamente se activan con la
presencia de las citoquinas para comunicarse con el cerebro es la activación de segundos
mensajeros y sus respectivas enzimas, entre ellos el dióxido nítrico y su sintasa y la
prostaglandina y su enzima, la cicloxigenasa.
Las citoquinas son capaces de generar cambios conductuales importantes, dirigidos
específicamente a la adaptación de la homeostasis, como el aumento de sueño, la fatiga, la
disminución del apetito sexual.
El Estrés y la Psiconeuroinmunología
El termino estrés fue introducido por el Dr. Hans Seley (1907-1982), quien fue el primero
en demostrar la conexión que existía entre el estrés y la respuesta inmunológica, al notar
que ratones sometidos a estrés presentaban timos más pequeños (Selye, 1936,1955). El
término original de estrés fue definido en términos biológicos como la reacción no
específica del organismo a cualquier exigencia que se le haga. Era normal y deseable que
los mamíferos superiores poseyeran un sistema que les permitiera dar respuesta rápida y
eficaz ante cualquier alteración del medio ambiente que pusiera en peligro la supervivencia;
se le conoció también con el nombre de respuesta de lucha y huida ante la amenaza externa.
En ése momento se producen cambios fisiológicos en el organismo que preparan al
individuo a dar esa respuesta, que incluyen aumento de la frecuencia cardíaca y
respiratoria, dilatación de la pupila para ver mejor y redistribución del flujo sanguíneo hacia
los músculos, que permite una mejor respuesta de lucha y huida entre otros casos. Como
tal, el estrés no es ni malo, ni bueno, es un mecanismo de sobrevivencia. Seley acuñó el
término “distrés” en el caso de que esta reacción llegara a ser patológica y “eutrés”
cuando la respuesta de estrés era beneficiosa para el individuo y lo hacía sentir bien. Una
vez que cesa el agente externo que produjo el estrés el organismo regresa a su estado de
equilibrio u homeostasis.
Sin embargo la definición de estrés en Psiconeuroinmunología sería: una constelación de
eventos que comienzan con un estímulo (estresor), que precipita una reacción en el cerebro
(percepción), la cual subsecuentemente activa sistemas fisiológicos en el cuerpo (respuesta
de estrés). Frente a un mismo evento estresante, las percepciones de los individuos van a
ser únicas e individuales; la clave para determinar esa reacción es la percepción del evento.
Otro aspecto clave, en cuanto a la generación de daño del estrés, es el tiempo. Por ejemplo,
el aumento prolongado de la frecuencia cardíaca o respiratoria, puede ocasionar daño a
nivel del sistema cardiovascular.
El estrés puede afectar la respuesta inmunológica por dos vías: la neuroendocrina y la
autonómica. Cuando un individuo sufre un estrés emocional este va a ser procesado a nivel
de corteza cerebral en el sistema límbico, el cual se asocia a las emociones y recuerdos.
Esto va a producir, a nivel del Hipotálamo, órgano ubicado en el centro de la cabeza justo
detrás de los ojos, la liberación de una primera hormona: la hormona liberadora de
corticotropina (CRH), la cual va a activar a nivel de la hipófisis o glándula pituitaria una
segunda hormona, la hormona adrenocorticotropa (ACTH).
La ACTH, viaja por la sangre hasta las glándulas suprarrenales y a nivel de corteza de
dicha glándula estimula la producción de los glucocorticoides, entre ellos el cortisol. Todos
los experimentos hechos in vivo o in vitro demuestran que en presencia de cortisol hay
supresión de prácticamente todos los parámetros de la respuesta inmunológica. Los
deprimidos crónicos cursan altos niveles de ésta hormona y se pueden enfermar, de
enfermedades infecciosas y hasta de cáncer, como lo demuestran numerosos estudios.
Por la vía autonómica, la vía eléctrica, en respuesta a un estrés físico, se producen
catecolaminas: adrenalina y noradrenalina. La adrenalina también es un fuerte supresor de
la respuesta inmunológica cuando el estrés es crónico. Este es el tipo de estrés que padecen
los ejecutivos, los corredores de bolsa o las personas altamente competitivas.
Estudios realizados en la Universidad de Ohio, por los Dres. Janine Kiecolt y Ronald
Glaser, (1986, 1991, 1996, 1998, 2003, 2005) han demostrado sin lugar a dudas el efecto
del estrés crónico en la respuesta inmunológica. Las investigaciones fueron realizadas
separadamente utilizando para el estudio a grupo de personas con diversos tipos de estrés
crónicos: viudos, personas en proceso de separación y divorcio, familiares de pacientes con
Alzheimer, pobre relación marital, estrés académico sufrido por estudiantes. También ha
sido evaluado por otros investigadores el efecto violencia, el desempleo y la inseguridad y
sus efectos sobre la respuesta inmunológica.
Efecto Placebo y Efecto Nocebo
Los mecanismo detrás del efecto placebo y el efecto nocebo, es decir aquel efecto que se
produce por una intervención terapéutica sin efectividad real, están ligados a procesos
Psiconeuroinmunológicos en los que intervienen las expectativas de curación, las creencias
del paciente, la relación medico-paciente y muchos otros factores que se dan a nivel de la
mente y las emociones y que se expresan a nivel físico a través de los sistema
neuroendrocinos e inmunológicos.
Finalmente es importante señalar, que entre las herramientas que podemos aplicar para
mejorar el funcionamiento Psiconeuroinmunológico están: el ejercicio físico, técnicas de
relajación y meditación, el mindfulness, consumo de una dieta y alimentos adecuados,
sueño de calidad y apoyo social.
Conclusión

La funcionalidad de las interacciones neuro-endocrino-inmunológicas a lo largo del


tiempo depende de las condiciones biológicas del individuo y la interacción con su entorno,
por ello algunos individuos presentan mayor o menor eficiencia en su respuesta ante los
estímulos estresantes. Si bien es cierto que todos estamos expuestos a estímulos estresantes,
no todos nos enfermamos por este hecho, lo que demuestra que adicionalmente a la
respuesta fisiológica al estrés existen otros factores que generan una mayor predisposición a
desarrollar ciertos padecimientos. La compresión de esta repuesta fisiológica, dado que la
psiconeuroinmunología es una visión integral que engloba la influencia hormonal, nerviosa
e inmunológica que el individuo presenta ante la interacción continua con su entorno, y no
una especialidad asistencial. La aplicación clínica de este conocimiento supone que la
terapéutica esté encaminada a buscar una restauración fisiológica de todos estos parámetros
de forma conjunta y no solo alguno de ellos, representando la diferencia entre la cronicidad
de la enfermedad y la recuperación del estado de salud.
Fuentes y Referencias Consultadas

 Material recopilado para uso académico por el Lic. Wilmer Rojas Pinto,
PSICOLOGÍA DE LA SALUD, UNIDAD III (Documentos en línea). Disponible
en aula Virtual, Psicología de la Salud (THP-0433) Sección ED01D0V 2019-2
(Consulta: 2019, Julio, 20).
 Marianela Castés Boscán (2014). Psiconeuroinmunología o cómo apropiarte
del sistema inmunológico (1era. Edición). Gráficas Diamar, C.A.
 Psiconeuroinmunología: Breve Historia Panorámica (Documento en línea).
Disponible en:
[Link]
99982005000200004 (Consulta: 2019, Julio, 20).
 La Medicina es Así. Psicoinmunología (Documento en línea). Disponible en:
[Link] (Consulta: 2019, Julio,
21).
 Psiconeuroinmunología: Claves Cuerpo Mente que explican por qué la mente y
las emociones afectan a la salud de nuestro cuerpo (Documento en línea).
Disponible en: [Link]
[Link] (Consulta: 2019, Julio, 23).

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