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Poesía de Ercilla y Mistral

El primer documento describe cómo el pueblo mapuche de Chile ha mantenido su independencia y libertad a lo largo de la historia, sin someterse a ningún rey o nación extranjera. El segundo documento trata sobre un amor callado que no puede expresarse con palabras. El tercer documento describe tres árboles caídos que conversan y comparten su fragancia antes de que caiga la noche.

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Poesía de Ercilla y Mistral

El primer documento describe cómo el pueblo mapuche de Chile ha mantenido su independencia y libertad a lo largo de la historia, sin someterse a ningún rey o nación extranjera. El segundo documento trata sobre un amor callado que no puede expresarse con palabras. El tercer documento describe tres árboles caídos que conversan y comparten su fragancia antes de que caiga la noche.

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GUIA Nº2

De la Araucana (A. de Ercilla y Zuñiga)

No ha habido rey que jamás sujetase


esta soberbia gente libertada,
ni extranjera nación que se jactase
de haber dado en sus tierras pisada;
ni comarcana tierra que se osase
mover en contra y levantar espada:
siempre fue exenta, indómita, temida,
de leyes libre y de cerviz erguida.

El amor que calla (G. Mistral)

Si yo te odiara, mi odio te daría


En las palabras, rotundo y seguro,
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro!

Tú lo quisieras vuelto un alarido,


y viene de tan hondo que ha desecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado


y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!
Tres árboles (G. Mistral)

Tres árboles caídos


quedaron a la orilla del sendero.
El leñador los olvidó, y conversan,
apretados de amor, como tres ciegos.

El sol de ocaso pone


su sangre viva en los hendidos leños,
¡Y se llevan los vientos la fragancia
de su costado abierto!

Uno, torcido, tiende


su brazo inmenso y de follaje trémulo
hacia otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.

El leñador los olvidó. La noche


vendrá. Estaré con ellos.
Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.
¡Y muchos y ceñidos,
nos halle el día en un montón de duelo!

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