Panorama de Literatura Infantil boliviana
Gaby V. de Bolívar
Bolivia, enclavada en medio del territorio sudamericano, andina y amazónica a la
vez, es la más indígena de todas las naciones de América. Su fuerte componente racial
aymara-quechua-guaraní, 75 % de la población del país, la determina como bastante
distanciada de la cultura occidental cristiano-española. Los niños de estas culturas no
tienen acceso a libros infantiles impresos en sus lenguas-madre, porque simplemente, no
existen. Nadie escribió para ellos. Los que son incorporados al beneficio de la
alfabetización, la reciben en castellano y en materiales de lectura elaborados desde una
mentalidad sitadina y occidental; lo que implica la recepción de un mundo
tremendamente extraño. Algunas experiencias, tanto de impresión de materiales de
lectura en lenguas nativas para niños campesinos, como de experimentación con grupos
de ellos, son tan mínimas y tan recientes, que todavía no se han percibido los resultados
ni realizado evaluaciones. La Comisión Episcopal de Educación y el Centro Portales,
con pequeñas series como «Leesunchej», «Willarisgayki», «K’alincha», son las
instituciones que intentan ofrecer unas cuantas publicaciones destinadas al área andina.
La literatura oral, en estas culturas indígenas, sustenta la cohesión grupal, la
permanencia histórico-cultural en el tiempo, la defensa simbólica y velada de sus mitos
y concepciones del mundo. El niño indígena recibe, como algo unido a la vida, un
conjunto diverso y rico de relatos orales. No obstante de existir algunos volúmenes
publicados de leyendas, narraciones indígenas traducidas al castellano, el relato oral, es
todavía, un territorio virgen para los recopiladores. Por otra parte, hasta ahora, la
mayoría de estas recopilaciones tienen como destinatario lector al adulto. Pocos son los
títulos trabajados pensando en los niños.
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Antonio Paredes Candia, infatigable investigador del folklore boliviano -más de 25
títulos sobre hábitos, supersticiones, ritos, etc.- ha publicado dos volúmenes de
recopilación de leyendas y relatos orales destinados a niños: Leyendas bolivianas para
niños, Cuentos de maravilla, ambas ediciones con ilustraciones a todo color. Tiene
también un pequeño libro de teatro escolar inspirado en relatos orales de animales.
Como vemos, estamos en el territorio del libro infantil-juvenil en castellano.
Haremos un intento de presentar un panorama contemporáneo de la misma. Utilizamos
los géneros literarios, como medios de aproximación a la producción boliviana.
La narrativa tiene su máximo exponente en Óscar Alfaro (1921-1963). Fue el primer
escritor que dedicó su tiempo, sistemáticamente, amorosamente, a los niños. Sus relatos
unen las ideas del narrador de profundo compromiso social, con las imágenes del poeta
embelesado por la palabra. Ha pasado las fronteras del país y ha sido incluido en
algunas antologías del cuento para niños de América, reeditado en Argentina y Chile,
traducido al ruso y en algún cuento en especial, al aymara y quechua (lenguas indígenas
andinas). Más de cincuenta relatos infantiles publicados bajo el nombre genérico de:
«Cuentos», fascículo I, II, III, IV, «Cuentos para Niños Bolivianos», «El Sapo que
quería ser Estrella».
Antonio Paredes Candia, no es solamente un investigador de las múltiples caras de
las culturas andinas y recopilador de relatos orales, sino también novelista que busca un
diálogo con los niños mayores y jóvenes.
«Aventuras de dos Niños», «Ellos no tenían zapatos», «Los Hilos de la Correísta»,
se constituyen en palabra mayor en defensa de la niñez vejada en los barrios populares
de la ciudad de la Paz. Costumbres andinas, lenguaje con sabor a boca de pueblo,
cuadros humanos que van desde la extorsión y explotación de los niños, hasta las más
jocosas escenas callejeras, se endurecen con el conocimiento del dolor y la muerte por
parte de los niños. No es una infancia neutra la protagonista de estos relatos, sino la
infancia de carne y hueso que es maltratada de múltiples formas. Paredes Candia es un
escritor de un realismo indiscutible.
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Portada de un fascículo con cuentos de Óscar Alfaro
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Otra forma de decir lo mismo: la orfandad, la pobreza en que viven millares de
niños de América, encontramos en el relato lírico «Sambo», de Luis Fuentes Rodríguez.
La poesía con que trata la soledad y el dolor del niño consigue la sublimación de la
amargura de la vida. Cada frase, es una alta condensación poética. Prosa fina, que
ahonda en el alma del niño y en la poesía misma. «Sambo», es también un relato
juvenil.
Dentro de esta temática, que representa uno de los rostros más brutales de la
realidad americana: millones de niños desamparados, se encuentran «Cara Sucia» de
José Camarlinghi, «El Uniforme» de Velia Calvimontes de Rodríguez. Camarlinghi,
logra, además, una hermosa defensa del libro al que se sitúa como co-protagonista
fantástico. Los relatos mencionados, tienen un destinatario juvenil.
Frente a ellos, en actitud distinta se encuentran los escritores de la ficción que va
hacia la aventura, lo fantástico, lo emocionante o, simplemente, lo cotidiano
revalorizado. Casi todos destinan su producción a los niños que se encuentran en edad
escolar. Así Rosa Fernández de Carrasco en sus libros de cuentos «Malvalushka»,
«Ticotín» utiliza varios elementos mágicos y los introduce en el mundo simple y
maravilloso -al mismo tiempo- en que se mueven los niños. «El Angelito
Revolucionario», por ejemplo, es un precioso relato de un ángel-niño de incontenible
vitalidad que se enamora de los juegos de los niños del altiplano y decide perder sus
alas y su invisibilidad para jugar con los «llogallas».
Una de las figuras más importantes de la literatura infantil boliviana es Hugo Molina
Viaña. Fue el primer presidente del IBBY y un dinámico impulsor de los libros para
niños. Fue sobre todo poeta, pero tiene dos volúmenes de prosa poética que pueden ser
ubicados en la narrativa: «El Duende y la Marioneta». El pequeño duende de la luna
hace travesuras de amor por la bella marioneta en el castillo de la Glorieta. El libro
entero está pensado en función a ese sentimiento y a esa relación vaga y amorosa entre
los dos personajes. «Vicuncela», nominado en la Lista de Honor del IBBY, es la historia
tierna de una vicuña niña que vive la experiencia de la muerte de la madre y de la
crueldad de los hombres con relación a la vida animal.
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Velia Calvimontes de Rodríguez en el volumen titulado «Abre la Tapa y Destapa un
Cuento» (Tercer Premio Concurso de la Alcaldía de Cochabamba, 1991), maneja
también lo fantástico-maravilloso como coexistiendo sin reparos con lo real y duro de la
existencia. El relato «Mariposa de Cristal», es uno de los más tiernos y sentidos que ha
escrito la autora.
Gastón Suárez, recupera motivos de «El Quijote», para situarlos en el alma de un
niño soñador, enamorado de la niña intocable, vendedora de dulces de un kiosco. Al
mismo tiempo, desarrolla la entrañable amistad entre el niño y un anciano, por el cual,
Miguelín, siente una fuerte fascinación: el anciano es capaz de hablarle sobre un mundo
de aventuras e ideales. Suárez tiene también, una novela juvenil «Mallcu» -que figura
en la Lista de Honor del IBBY, 1976- bajo la forma de vida de los cóndores andinos y
sus experiencias fundamentales, se cifran igualmente, las vivencias del ser humano.
Gaby de Bolívar, tiene tres títulos, «Juvenal Nina», «Detrás de los Sueños», «Mi
primo es mi Papá». El primero, narra los viajes fantásticos al pasado que realiza un niño
andino acompañado del Dios «hacedor de todo» Pachakamaj. En los viajes, Juvenal
aprende los mitos, leyendas e historia de su raza, se encuentra a sí mismo y encuentra su
identidad cultural. «Detrás de los Sueños», Mención de Honor del IBBY, 1988 e
incluido en la selección «Mirlos Blancos» de la Internationale Jugendbibliothek, es un
conjunto de cuentos que, sin desprenderse de lo cotidiano y lo boliviano, utiliza lo
fantástico como vehículo de emoción que permite cuestionar algunas situaciones
inmediatas como pueden ser las huelgas, los problemas culturales, etc. Libro bellamente
ilustrado por Ximena Claure. «Mi Primo es mi Papá» una pequeña novela jocosa,
escrita exclusivamente para cuestionar el trato ejercido por los padres y los adultos,
sobre los niños, desde un protagonista suigéneris: un padre transformado mágicamente
en niño más pequeño que su propio hijo. Las situaciones son todas de una doble
significación. Se trata de una risa en serio, de un reír, todos juntos, para aterrizar en la
reflexión.
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Con dos títulos: «Cuentos de Luciérnaga» y «Rebulliprotesta», Rosalía Guzmán, se
ubica entre las jóvenes narradoras. «Cuentos de Luciérnaga», escrito por encargo del
Programa de Salud de la UNICEF, orienta sus temas hacia la prevención de las
principales enfermedades de la niñez o van en defensa de la ecología. La emoción
puesta en los relatos, la simplicidad del lenguaje, los momentos de poesía logrados, las
bellas ilustraciones de ambiente campesino, convierten a este trabajo didáctico pre-
establecido, en un inesperado buen libro de relatos para niños de los sectores populares.
«Rebulliprotesta» es un libro hermosamente ilustrado, por Graciela Neira. Bajo la forma
de vida animal, presenta la temática de la división del mundo en propietarios de vidas y
sometidos, en libres y prisioneros. Es una protesta sutil contra las injusticias humanas
basadas en el poder.
Jesús Urzagasti en «Cuaderno de Lilino» utiliza la voz directa del padre al hijo-niño,
a quien habla sobre los mundos opuestos, el poblado de sucesos maravillosos de
duendes, príncipes y enanos y el otro, el poblado del sufrimiento, de la soledad. Es el
hombre adulto que quiere proteger al niño del mundo duro y real, y al mismo tiempo, el
que no le quiere engañar y, por eso, se lo muestra. Es un monólogo sostenido durante
toda la obra. Va en la línea de la prosa poética.
Ruth Cárdenas Pacheco, es un caso suigéneris, «Telegramas a Fermín» es el único
libro que ella escribe en castellano, los demás son en italiano. Se trata de una serie de
mensajes brevísimos, como son los telegramas llegados a Fermín, desde las cosas
simples que están a mano. Los demás libros de Ruth Cárdenas han sido escritos y
publicados en Italia. «El niño que quería ser Mariposa», quiere representar la posible
comunicación entre un niño sordomudo que dibuja diversos objetos y la autora que hace
poesía para cada uno de ellos. Libro delicado, de una expresividad fina, tierna. Del
mismo modo, publicado en italiano, ha ofrecido un texto llamado «La Divina Comedia
para Niños» donde todos los personajes, Dios, el diablo, Dante, Virgilio, Beatriz, etc.
son niños que tienen acciones muy íntimamente ligadas con la «Divina Comedia» de
Dante.
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Ilustraciones de Graciela Neira, para un libro de Rosalba Guzmán
Con «Helado de Chocolate» y «La Muela del Diablo» Gladys Dávalos, se incorpora
a la narrativa y poesía infantil. Sobre todo, el primer volumen, intercala breves relatos,
pequeñas filosofías con poemas. Lo que caracteriza a la escritora es el equilibrio entre la
profundidad, la verdad, con una clara simplicidad poética.
La última producción boliviana para niños, es el libro de relatos «Había una vez...»
de Javier Gómez García. Fue ganador del Segundo Premio en el concurso de cuentos
auspiciado por la Alcaldía de Cochabamba. La imaginación de Gómez García, rica en
matices, va desde los ambientes y hechos parecidos a los cuentos de hadas, a situaciones
específicamente bolivianas. El escritor, es también ilustrador de sus propios cuentos,
dándose una adecuada integración entre texto e imagen. Es quizá, el libro más
bellamente editado en el país.
No podemos pasar por alto, la antología de leyendas y relatos populares publicada
por el Centro Portales, como resultado de una invitación a escritores que deseaban
participar. Los relatos presentados fueron sometidos a una selección cuidada, a cargo de
un comité especial. El volumen titulado «Ven... te voy a contar» reúne, a escritores ya
conocidos con nuevos valores.
Algunos otros nombres importantes de narradores para niños y jóvenes son: Zulema
Bass Werner, Carlos Vera, Alfredo Medrano, Ada Castellanos de Ríos. Jóvenes valores
han hecho su aparición, mostrando un movimiento de apoyo a la literatura infantil.
Entre ellos, se encuentran Óscar Novillo, Isabel Caero, Guillermina Flores, etc.
En los últimos años, bajo la influencia de la aparición de algunos relatos de niños
para niños provenientes de otros países, instituciones y personas han fomentado la
creatividad infantil y han publicado algunos títulos. «Trinos de Invierno» de niños
indígenas del altiplano, motivados por Ruth Cárdenas, «Mis primeras Fantasías»,
«Sigamos Soñando» de Cecilia Quiroga, «La Cebrita Cuadriculada» de Phoenix
Finardi, «No sólo cuentan
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las Abuelas», de varios niños, «Nuestro Maravilloso Libro», resultado de un taller
de escritura con niños.
Un género más cultivado, pero con menos éxito, es la poesía infantil. La naturaleza
del género, supone un manejo simultáneo de la bella palabra, la redondez de un tema, la
brevedad, la musicalidad, condiciones a las que no se llega fácilmente. Por esta razón,
presentaremos menos poetas que narradores.
Nuevamente encontramos a Óscar Alfaro como el más fecundo y conocido. «Circo
de Papel», «Cien Poemas para Niños», «Sueño de Azúcar», «La Escuela de Fiesta» han
llegado a todas las escuelas y al corazón de los niños. Muchos de sus poemas tienen
sabor a protesta. La madre obrera, los niños desamparados, la injusticia, son algunos de
sus temas. Pero también están presentes el alma y las historias de las cosas pequeñas
que van en las carpetas de los niños: un lápiz, una muñeca, una fruta, etc. Es un poeta de
exquisita perfección estructural y rítmica.
Hugo Molina Viaña, ha dedicado su vocación poética a los más pequeños. Sus rimas
son ligeras, gratamente musicales. Responden a la época lúdica de los niños que juegan
con las palabras. Poeta que toma algunos elementos andinos como el quirquincho, las
minas, etc. Sus rimas tienen más de retahílas, jitanjáforas que de motivos desarrollados.
Los títulos: «Martín Arenales», «Ratonela», «Bonqui y sus amigos».
Con el gracejo de los pueblos del oriente boliviano, poesía de humor, picardía,
escribe Raúl Otero Reich. «Flores para Deshojar», «Florilegio Escolar», «Fábulas del
Oriente Boliviano». Se percibe un grato sabor «camba», con una decidida presencia de
costumbres y lenguaje popular del oriente del país.
Ada Castellanos de Ríos es la poetisa que sopesa el dolor infantil. Capta las
múltiples connotaciones que tiene la pobreza. Sus palabras, simples, directas, con
mucho de Gabriela Mistral. Cada poema es un sacudón para el adulto, que todavía
permite el estado de injusticia social en el que las mayores víctimas, son los niños. Su
producción se halla dispersa en diversos periódicos del país.
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La autora de la única antología de literatura boliviana para niños, «Semillero de
Luces», es Beatriz Schulze Arana. También es escritora de poemas infantiles. Fuerte
tendencia a la poesía escolar de motivos patrióticos. Lo mejor de su producción se
encuentra en aquellos en los que se aleja de esta temática y va hacia las pequeñas
pertenencias y sueños de los niños.
Sin duda, Yolanda Bedregal, poetisa de renombre internacional, con amplia y bella
producción para adultos, se constituye como una de las mejores exponentes del género
lírico con un solo volumen, «El Cántaro del Angelito». No sólo porque elude la
tradicional temática infantilizante destinada a los niños, sino porque se atreve a
cuestionar y tomar temas intocables a nombre de los niños. La poesía de Yolanda
Bedregal, delicada, llena de connotaciones, goza de las condiciones de la simplicidad y
hondura al mismo tiempo.
«Retama y Lombriz» de Blanca Garnica, es una mirada conmovida sobre las cosas
simples para hacerlas palabra y poesía. Las hierbas, los frutos, los pequeños animales,
pueblan su libro. La brevedad, la precisión, el pequeño polen filosófico, son los
elementos componentes de su poesía.
Señalaremos algunos nombres de importancia: Paz Nery Nava, Marcelo Arduz, y
nuevamente Gladys Dávalos.
El teatro para niños, es un género prácticamente ausente. Rosa Fernández de
Carrasco, tiene un libro titulado «Teatro Infantil», en el que dramatiza, entre otras, la
historia de la conocida ratita coqueta que escoge marido y que va a parar a la olla del
gato. En Bolivia no existe tradición de poner en escena piezas dramáticas para niños, lo
que determina este silencio con referencia al género.
Es más bien en el periódico y en la revista donde se han canalizado algunas
producciones de literatura infantil. La mayoría de los periódicos del país tienen un
suplemento para niños. Si bien, algunas páginas son muy escolares, otras, difunden
poesía, narrativa, recopilaciones del folklore oral, etc. «Goyi», «El Duende», «El ABC
del Saber», «Escolar», «Debercito», «Tiluchin», «Potoquito», son los suplementos más
conocidos.
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«El Chaski», es una revista de vida excepcional. Nació como concepción y equipo
en el Centro Portales. Muy pronto tuvo difusión nacional, debido a su calidad, costo y al
apoyo del grupo de docentes con que trabajaba el Centro. Posteriormente, el equipo se
independizó y hoy se ha constituido en una empresa privada, Editorial «Luciérnaga».
Bolivia es un país que intenta incorporarse al movimiento mundial en favor del libro
del niño a través de tres instituciones, el IBBY, el Centro Portales y los Comités de
Literatura Infantil-Juvenil, no obstante de que la industria editorial es mínima. Se
percibe claramente, que estas instrucciones se sustentan en el pensamiento de que el
libro es una puerta abierta al mundo.
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