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Ejercicios Espirituales Ignacianos

La primera semana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se enfoca en la confesión general y comunión. San Ignacio recomienda una confesión general voluntaria para limpiar la conciencia y empezar una nueva vida de perfección. Hacer una confesión general trae tres beneficios: mayor arrepentimiento de los pecados, mayor conocimiento de los pecados, y una mejor disposición para recibir la comunión. Una buena confesión requiere examen de conciencia, arrepentimiento, propósito de en
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Ejercicios Espirituales Ignacianos

La primera semana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se enfoca en la confesión general y comunión. San Ignacio recomienda una confesión general voluntaria para limpiar la conciencia y empezar una nueva vida de perfección. Hacer una confesión general trae tres beneficios: mayor arrepentimiento de los pecados, mayor conocimiento de los pecados, y una mejor disposición para recibir la comunión. Una buena confesión requiere examen de conciencia, arrepentimiento, propósito de en
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IVE – Ejercicios Espirituales 1

Primera Semana

CONFESIÓN GENERAL Y COMUNIÓN


[44]

San Ignacio propone una confesión general voluntaria y, al respecto, el P.


Casanovas dice:

“…dando por supuesto que el ejercitante ha cumplido ya con lo estrictamente


necesario para salvarse” 1.

Es decir que el primer gran fruto de los Ejercicios Espirituales es hacer una
confesión de los pecados, ya general (de toda la vida), ya desde la última vez que nos
hayamos confesado. Nada más importante que recobrar la vida de la Gracia y no
tenemos otro medio ordinario que la confesión de nuestros pecados ante un sacerdote
que hace las veces de Cristo.

Con estos ejercicios tendríamos que crecer en el arrepentimiento, condición sin


la cual no podemos pedir perdón en la confesión. Arrepentirse de los pecados… algo
fundamental.

“Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a


lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las obras
muertas y de la fe en Dios” 2.

Con la confesión se alcanza una gran paz que no se puede lograr de otra manera.
Jagot, un gran psicólogo, escritor y profesor universitario norteamericano de fama
mundial, no católico, que tenía que dictar sus clases en enormes salones porque su
alumnado no cabía en las aulas habituales, un día ante un auditorio de más de mil
personas, enumerando los remedios para vivir en paz y tranquilidad, exclamó:

“¿Alguno de ustedes es católico? Pues oiga bien mi consejo. Practique


frecuentemente la confesión. Yo no soy católico pero sé muy bien que no existe en el
mundo otra práctica religiosa que atraiga más paz y tranquilidad al espíritu que la
confesión de los católicos, bien hecha y con las debidas disposiciones”.

La confesión general que propone San Ignacio, se trata de la confesión de todos


los pecados de la vida pasada ya confesados. Ya dejamos claro que no es necesario
hacerla, salvo que el/la ejercitante tenga memoria de haber hecho una confesión
sacrílega, es decir callando, a sabiendas, algún pecado mortal, y nunca haya confesado
esto.

Solamente en un caso así, uno tiene toda la libertad de hacer confesión general o
no, pero es muy recomendable.

1
P. Ignacio Casanovas, S.I., Comentario y explanación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, p. 380.
2
Heb 6,1.
P. Gustavo Lombardo
[Link]
IVE – Ejercicios Espirituales 2
Primera Semana

Dice el P. Casanovas: “Se trata, pues, sin duda alguna, de una confesión general
voluntaria encaminada a liquidar en paz y con la mayor seguridad toda la vida pasada
para emprender de nuevo una vida de perfección” 3.

Dejemos al Santo de Loyola que nos dé los motivos por los cuales la recomienda:

[44] “En la general confesión, para quien voluntariamente la quisiera hacer entre
otros muchos, se hallarán tres provechos para aquí.

1º El primero: dado que quien cada un año se confiesa, no sea obligado de hacer
confesión general, haciéndola hay mayor provecho y mérito, por el mayor dolor actual de
todos pecados y malicias de toda su vida”.

Es lógico que, luego de las meditaciones que hemos ido realizando, tengamos un
mayor dolor de los pecados y también hayamos crecido en el amor a Dios, con lo cual
podemos decir que tenemos una contrición perfecta de nuestros pecados 4.

“2º El segundo: como en los tales ejercicios espirituales se conocen más


interiormente los pecados y la malicia de ellos, que en el tiempo que el hombre no se
daba así a las cosas internas, alcanzando ahora más conocimiento y dolor de ellos, habrá
mayor provecho y mérito que antes hubiera”.

Más conocimiento de qué es el pecado y, como resultado, mayor dolor. Esto es lo


más importante para hacer una buena confesión. Además, este mayor conocimiento
dejará en el alma la claridad de que nada queda por confesar, de que verdaderamente ha
hecho un “borrón y cuenta nueva”.

“3º El tercero es consequenter 5 que estando más bien confesado y dispuesto, se


halla más apto y más aparejado para recibir el santísimo sacramento, cuya recepción no
solamente ayuda para que no caya 6 en pecado, mas aun para conservar en aumento de
gracia; la cual confesión general se hará mejor inmediatamente después de los ejercicios
de la primera semana”.

Comenta el P. Casanovas:

“¡Con cuánta humildad, confianza y amor se une con Jesucristo en la comunión, el


que acaba de llorar todos los pecados de su vida! Entonces siente vivamente, que no hay
cosa en el mundo que lo aparte de Nuestro Señor, que entra copiosamente en su alma la
gracia divina y que en Jesucristo halla el medio más seguro de conservar esa misma
gracia, evitando el pecado y creciendo siempre en la gracia divina” 7

Gran fruto será entonces hacer una buena confesión.

Pasos para que la confesión sea fructuosa:

3
P. Ignacio Casanovas, S.I., Comentario y explanación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, p. 380.
4
Contrición: arrepentimiento por amor a Dios; atrición: arrepentimiento por miedo al castigo.
5
Consiguientemente.
6
Caiga.
7
P. Ignacio Casanovas, S.I., Comentario y explanación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, p.381.
P. Gustavo Lombardo
[Link]
IVE – Ejercicios Espirituales 3
Primera Semana

1º Un cuidadoso examen de conciencia (debajo va una guía).


2º Dolor o arrepentimiento por haber pecado, el gran mérito de los Ejercicios.
3º Propósito sincero de corregirse unido al anterior; si estoy verdaderamente
arrepentido, como consecuencia voy a proponerme no hacerlo más, aunque esto no
signifique que puedo asegurarlo, ya que conocemos nuestra debilidad.
4º Confesión íntegra de todos los pecados mortales. Recordar que ya el Concilio
de Trento dice que, hay obligación grave de confesar todos y cada uno de los pecados
mortales todavía no confesados directamente; no es necesario mencionar los ya
confesados. Los veniales son materia suficiente, pero también materia libre, es decir que
uno puede confesarse con mucho fruto si sólo ha cometido pecados veniales: materia
suficiente, y que no es obligatorio confesar todos los pecados veniales: materia libre.
5º Cumplir la penitencia impuesta por el confesor.

Para el examen tener presente, como dice San Ignacio, que los pecados pueden
ser de pensamiento, palabra u obra (para esto último repasar los mandamientos). Y no
sólo se puede pecar por hacer algo, sino también se puede pecar por dejar de hacer algo
que debería hacerse. Así peca de omisión el estudiante que no estudia, el esposo/a que
no cumple sus deberes de estado, los padres que no se preocupan de la educación de sus
hijos (especialmente la educación religiosa), etc.

Tentación y pecado. Conviene distinguir claramente entre sentir la tentación y


consentir a ella. Sentir significa experimentar o darse cuenta de que estamos tentados. Si
al percibirlo ‘reaccionamos’ dirigiendo nuestra mente y voluntad a otra cosa buena (una
oración, atención a lo que estamos haciendo, o haremos...) no sólo no pecamos, sino que
estamos realizando un acto meritorio. Aún cuando vuelva a presentarse la tentación
repetidas veces.

Tres condiciones para confesarse: Fe: de que le voy a decir los pecados al mismo
Jesucristo, de quien el sacerdote hace las veces, sea quien fuere. Esperanza: de que voy a
recibir el perdón por su infinita Misericordia. Caridad: que hace que esté arrepentido de
haberlo ofendido y me proponga no hacerlo más.

Si tiene algunas dudas con respecto a la confesión, puede consultar:

¿Qué es el arrepentimiento?
¿Por qué confesarse con un sacerdote?
¿Por qué confesarnos antes de comulgar?
¿Cada cuánto tiempo hay que confesarse?

Examen de Conciencia para la confesión siguiendo los mandamientos:

PRIMER MANDAMIENTO Amar a Dios sobre todas las cosas.

Preguntas. ¿Tengo un amor de hijo para con Dios? ¿Le amo sobre todas las
cosas? ¿Creo en su palabra? ¿Confío en su bondad infinita? ¿Le hablo como al amigo más
íntimo, cada día? ¿Me preocupo de aumentar mi conocimiento de Dios, del Evangelio, y
de fortalecer mi fe?
P. Gustavo Lombardo
[Link]
IVE – Ejercicios Espirituales 4
Primera Semana

Pecados. Pecas cuando libre y deliberadamente: dudas o niegas voluntariamente


una verdad de la fe; pasas mucho tiempo sin rezar, sin elevar tu mente a Dios; dudas de la
bondad o misericordia de Dios; crees en supersticiones o adivinaciones; lees libros, ves
espectáculos o escuchas a quienes hablan contra la fe o poniendo dudas sobre ella;
asistes a otras iglesias (evangélica, testigos...); desesperas o hablas contra la divina
providencia; te burlas de Dios y de las cosas de Dios; confiesas mal, callando algún
pecado, o sin sincero arrepentimiento, o sin querer de veras enmendarte; comulgas
sabiendo que estás en pecado; dejas tus prácticas religiosas por respetos humanos, por
miedo a las burlas...

SEGUNDO MANDAMIENTO No tomar su santo nombre en vano.

Preguntas. ¿Pronuncio siempre el nombre de Dios, de Cristo, de la Virgen con


respeto, amor y cariño?

Pecados. Pecas cuando libre y deliberadamente: blasfemas, insultas, con palabras


o actos contra Dios; juras sin verdad, sin necesidad; no cumples con la promesa que
hiciste, pudiendo hacerlo; haces promesas con ligereza, por motivos pequeños o indignos
de Dios; hablas mal de la Iglesia, de los Obispos o sacerdotes sin motivo real, o
escandalizando a otros.

TERCER MANDAMIENTO Santificar las fiestas.

Preguntas. ¿El Domingo es realmente para mí el Día del Señor? ¿Santifico como
es debido ese día y ayudo a los demás a santificarlo? ¿La Misa del Domingo es para mí el
acto esencial de la Semana?

Pecados. Pecas cuando libre y deliberadamente: faltas sin motivo grave a Misa
los domingos y días de fiesta; llegas tarde voluntariamente y por costumbre al Santo
Sacrificio; asistes a Misa sin respeto exterior, sin participar interiormente; trabajas el día
Domingo sin necesidad más de dos o tres horas.

CUARTO MANDAMIENTO Honrar padre y madre.

Preguntas. ¿Estoy convencido de las palabras de san Pablo: toda autoridad viene
de Dios? ¿Veo a Dios en mis padres, en mis superiores, en la autoridad civil o eclesiástica?
¿Mi obediencia es fruto de mi espíritu de fe? ¿Amo a mi esposa, a mis hijos, a mis
subordinados como Cristo los ama?

Pecados. (Jóvenes), pecas cuando libre y deliberadamente: no manifiestas amor,


gratitud y respeto a los padres; los odias, los criticas, los insultas, los ridiculizas, los
abandonas, desobedeces a sus legítimos mandatos; calumnias a tus profesores,
educadores, sacerdotes; tienes odio y aversión para con tus hermanos.

(Padres), pecas cuando libre y deliberadamente: no manifiestas amor, cariño a


tus hijos; escandalizas a tus hijos con tus palabras y actitudes; no te preocupas de su
educación y formación humana y cristiana; les dejas absoluta libertad sin controlar ni
dirigir sus lecturas, sus salidas y diversiones, sus compañeros; los corriges o castigas sin

P. Gustavo Lombardo
[Link]
IVE – Ejercicios Espirituales 5
Primera Semana

amor o injustamente; eres débil para señalarles el verdadero camino; te opones sin razón
a su elección de vida: profesión, matrimonio, vocación...no les aconsejas a tiempo acerca
de lo que deben saber o hacer.

(Esposos), pecas cuando libre y voluntariamente: maltratas a tu consorte de


palabra o de obra; eres infiel a tus promesas ante el altar; das al otro un disgusto grave,
sin motivo; criticas, calumnias, desautorizas al otro delante de los hijos o personas
extrañas; niegas la palabra al otro; no respetas los derechos del otro, o a tu esposa no le
das lo necesario para la marcha de la casa; usas del matrimonio evitando artificialmente
los hijos, o lo haces contra la voluntad divina; impides que tu consorte cumpla con
libertad sus deberes religiosos.

(Superiores), pecas cuando libre y voluntariamente: no cumples con tus


obligaciones y responsabilidades; mandas o exiges a tus subordinados algo pecaminoso;
desprecias en público a tus inferiores y no les profesas el respeto debido; eres injusto con
ellos. (Subordinados), pecas cuando libre y voluntariamente: no te sometes a las órdenes
legítimas y justas; críticas y denigras injustamente y sin causa a la autoridad; no cumples
con las obligaciones del contrato de trabajo; faltas al respeto y te burlas de tus
superiores.

QUINTO MANDAMIENTO No matar.

Preguntas. ¿Amo a mis hermanos como a mí mismo, por amor de Dios? ¿Trato a
los demás como alguien o como algo? ¿Respeto su cuerpo, su dignidad, su libertad? ¿Me
preocupo de la salud y de la vida de los demás? ¿Doy más valor a la salud, a la vida
natural que a la gracia y la vida de amistad con Dios?

Pecados. Pecas contra este mandamiento, cuando libre y deliberadamente:


matas, hieres, golpeas a otro por odio, rencor y venganza, o deseas hacerlo sin poder
realizarlo; abortas (crimen abominable por tratarse de una persona humana inocente,
indefensa, y a la que privas -al menos de tu parte- de la vida de gracia y de la vida
eterna); mantienes voluntariamente sentimientos de odio, cuando no quieres perdonar;
escandalizas (matas la vida de la gracia en otro, induciéndolo directa o indirectamente al
pecado, por tu ejemplo, por tus palabras o escritos); abusas de otro más débil que tú (la
opresión puede ser física o moral); deseas o intentas suicidarte; pones en peligro tu vida y
la de los demás, por tu imprudencia en manejar, sea por la velocidad, por no respetar las
leyes de tránsito; bebes hasta perder la razón; te mutilas para no tener más hijos
(ligadura de trompas, vasectomía...).

SEXTO Y NOVENO MANDAMIENTOS No cometer actos impuros. No desear la


mujer del prójimo.

Preguntas. ¿Soy puro? ¿Creo de verdad que mi cuerpo y el de los demás son
templos del Espíritu Santo? ¿Tengo siempre una mirada limpia y un amor puro? ¿Domino
mi cuerpo, mis pasiones, o me dejo dominar? ¿He orado cuando comenzó la tentación?

P. Gustavo Lombardo
[Link]
IVE – Ejercicios Espirituales 6
Primera Semana

Pecados. Contra este mandamiento se peca cuando libre y deliberadamente: te


deleitas voluntariamente en pensamientos y deseos impuros, aunque no realices estos
actos; cometes una acción impura, (¿solo?, ¿con otra persona?, ¿casada?, ¿del mismo
sexo?, ¿pariente?, ¿consagrada?); lees libros, revistas, videos deshonestos o
pornográficos;-asistes a espectáculos inmorales (cine, televisión, internet); tienes
conversaciones impuras: cuentos, chistes y canciones; bailas buscando el deleite sexual;
utilizas contraceptivos u otros medios evitando los hijos en el uso del matrimonio; te
pones en ocasión próxima de pecar; comes y bebes por pura sensualidad.

SÉPTIMO Y DÉCIMO MANDAMIENTOS No robar; no codiciar los bienes ajenos.

Preguntas. ¿Tengo pasión por el dinero y las cosas de la tierra? ¿Soy pobre de
espíritu? ¿Me preocupo por la justa repartición de los bienes de la tierra? ¿Sufro y me
preocupo al saber que hay hombres con hambre? ¿Soy egoísta?

Pecados. Contra ese mandamiento pecas cuando libre y voluntariamente: robas


algo que no es tuyo (debes decir la cantidad o su valor aproximado); vendes, engañando
con el peso, o en la calidad o precio de los productos; no pagas lo justo a tus obreros o
empleados, para que puedan vivir decentemente ellos y su familia; derrochas el dinero en
lujos y caprichos; realizas ganancias por medios ilícitos (fraude o engaño en el comercio);
no ayudas al que está en necesidad extrema y descuidas las obras de misericordia; no
cumples con el contrato justo y legítimo (el obrero que no hace bien su trabajo); no pagas
las deudas; eres usurero; acaparas: al que acapara lo maldice el pueblo (Prov. 11,26).

OCTAVO MANDAMIENTO

No levantar falso testimonio ni mentir.

Preguntas. ¿Digo siempre la verdad? ¿Expreso las cosas como son, o las
deformo? ¿Hablo siempre bien de los demás? ¿Tengo mala lengua? ¿Soy hipócrita,
fingiendo lo que no soy, aparentando...?

Pecados. Pecas cuando libre y voluntariamente: callas la verdad, teniendo


obligación grave de decirla; mientes con perjuicio del prójimo. El pecado será
proporcionado a la gravedad del daño que se causa; aceptas voluntariamente juicios
temerarios, sin fundamento serio, creyendo sin motivo suficiente que el prójimo está en
pecado o tiene mala intención; dañas al prójimo en su fama y honor, mintiendo o
revelando pecados ocultos, o agrandando las cosas; propagas chismes y cuentos; dejas
que critiquen o murmuren, o calumnien de un ausente cuando tienes obligación de
impedirlo; murmuras, sembrando cizaña entre los amigos; difamas, quitando la fama del
prójimo ausente; te burlas, poniendo al prójimo en ridículo ante los demás; no cumples
tus promesas y votos; lees cartas contra la voluntad de los destinatarios; voluntariamente
causas un grave daño material; por imprudencia culpable causas un grave daño material;
no restituyes lo robado, cuando puedes hacerlo.

P. Gustavo Lombardo
[Link]

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