República Bolivariana de Venezuela
Universidad Católica Santa Rosa
Facultad de Derecho
Sección: 1
Ensayo del Delito
Profesor: Integrante:
El delito
El delito en la dogmática penal:
Es la acción u omisión típicamente antijurídica, imputable al culpable, sometido a
veces a condiciones objetivas de penalidad y que se halla conminado con una
pena, o en ciertos casos, con medida de seguridad en reemplazo de ella. Hay que
señalar que el concepto dogmático del delito tiene su origen en la teoría de las
normas de karl Binding que dice que el delincuente vulnera el supuesto hipotético
o presupuesto de la norma jurídica penal.
Más tarde Mas tarde, Edmundo Mezger, se ayuda de la Teoría del Tipo de Ernst
von Beling que dice que cuando se infringe el supuesto hipotético de la norma
jurídica penal, esa infracción, ese acto debe encajar en lo descrito por la ley como
delito, es decir la infracción debe encuadrarse al tipo penal.
“Delito es la conducta típica, antijurídica y culpable. Con respecto a esta definición
es importante tener en cuenta primero que la conducta tenga las características
elementales (Típica y antijurídica) y luego que su autor (sea reprochable el
resultado). Hablar de hecho punible y delito son sinónimos. Algunos autores de la
escuela finalista definen delito de la siguiente manera: “Zaffaroni: el delito como
una conducta típica, antijurídica y culpable.” Mayer: el delito como una acción
típicamente antijurídica y correspondientemente culpable, siempre que no se de
una causa de justificación. Soler: el delito como una acción típicamente
antijurídica, culpable y adecuada a una figura penal.
El Delito según el código penal venezolano:
Es importante destacar que el código penal venezolano no expresa una definición
legal de delito pero el Dr. Hernando Grisanti Aveledo recurre al artículo 1 del
código penal venezolano que prevé el principio de legalidad y también al artículo
61 que constituye la norma rectora de la responsabilidad penal y partiendo de ahí
define el delito como las acciones u omisiones prevista por la ley y castigados por
ella con una pena. Desde el punto de vista formal, el delito puede definirse, según
el artículo 1 del Código Penal venezolano, como el hecho que la ley prohíbe con la
amenaza de la imposición de una pena. En consecuencia, delito es toda conducta
que el legislador sanciona con una pena, por tanto es consecuencia directa del
principio de legalidad penal, que establece el “nullum crimen sine lege”, que rige el
moderno derecho penal.
Es así como, la idea del delito toma su origen en la ley penal, entre la ley penal y
el delito existe un nexo indisoluble, pues el delito es propiamente la violación de la
ley penal, para ser más exactos, la infracción de una orden o prohibición impuesta
por la ley; en consecuencia, delito será todo hecho al cual el ordenamiento jurídico
penal le adscribe como consecuencia, una pena. Impuesta claro está, por la
autoridad judicial luego de cumplido con todas las exigencias que impone el
debido proceso.
El Delito en la antigüedad:
Hay que tener en cuenta que en la antigüedad el delito era una intuición, una
reacción oscuramente presentida, contra el miembro de la comunidad que
trasgredía las normas de convivencia, que ponía en riesgo los intereses de la
comunidad. En realidad el delito era una reacción contra el evento, fuera cometido
por un hombre o no, fuera cometido con intención o no. puede decir entonces que
en aquellas edades de la humanidad el delito se sentía. Era una regla implícita y
violentamente protegida. En estos Estados primitivos dominó la más variada
legislación penal, según las regiones, épocas, política, religiones y economía, esto
es, según la vida social peculiar de cada pueblo, porque el Derecho Penal tiene
carácter social, acompaña las transformaciones de la vida social.
El signo de estas legislaciones primitivas es la erección en delitos de los hechos
contra el soberano y contra el dios y su castigo atroz y cruel. Los hechos contra el
individuo eran sancionados por éste o por el grupo clánico.
El Delito en la edad moderna:
Históricamente, se puede hablar de dos corrientes o líneas: la teoría causalista del
delito y la teoría finalista del delito. Para la explicación causal del delito la acción
es un movimiento voluntario físico o mecánico, que produce un resultado el cual
es tomado por el tipo penal, sin tener en cuenta la finalidad de tal conducta. La
teoría finalista del delito entiende la conducta como un hacer voluntario final, en
cuyo análisis deben considerarse los aspectos referidos a la manifestación exterior
de esa finalidad. La primera corriente considera preponderantemente los
elementos referidos al desvalor del resultado; la segunda, por el contrario, pone
mayor énfasis, en el desvalor de la acción. Más recientemente, la teoría
funcionalista intenta constituir un punto de encuentro entre finalistas y causalitas,
destacando en esta línea Claus Roxin en Alemania y Paz de la Cuesta en España,
entre otros.
La mayoría de los países de la tradición jurídica de Derecho continental, utilizan la
teoría finalista del delito. A partir de los años 90, en Alemania, Italia y España,
aunque parece imponerse en la doctrina y jurisprudencia la estructura finalista del
concepto de delito, se ha iniciado el abandono del concepto de injusto personal,
propio de la teoría finalista, para introducirse paulatinamente las aportaciones
político-criminales de un concepto funcionalista del delito orientado a sus
consecuencias. Quizá la aportación más significativa a la teoría de delito del
funcionalismo moderado sea la denominada "Teoría de la imputación objetiva" que
introduce el concepto de "riesgo" en la tipicidad, buscado la moderación, en unos
casos, de la amplitud de las conductas inicialmente susceptibles de ser
consideradas como causa y en otros, la fundamentación de la tipicidad en base a
criterios normativos en aquellos supuestos en los que ésta no puede
fundamentarse en la causalidad (como sucede en los delitos de omisión, algunas
modalidades de delitos de peligro, entre otros).
Concepto natural del delito:
El delito natural es visto como la violación de los sentimientos fundamentales de
piedad y probidad, que constituyen parte de la naturaleza del hombre civilizado.
Cuando se va contra la piedad, las conductas atacan la vida, la salud, la integridad
física. Cuando se ataca la probidad, se incurre en el robo, hurto, estafa o abuso de
confianza
Concepto filosófico del delito:
Según Pellegrino Rossi y Franck Pessina pertenecientes a la escuela clásica el
delito es una violación de un derecho fundado sobre la ley moral. Para esta
concepción el delito consiste en la violación de un deber. La pretensión de validez
es socavada porque lo que lo que ayer fue delito deja de serlo con el paso del
tiempo y con la abrogación de la ley que lo concibió como delito. Esto ocurrió con
el adulterio que era un delito que contravenía el deber de fidelidad, hoy ya no es
delito sino, es simplemente una causal de divorcio.
A lo largo de la historia, se ha hecho uso de diversas reglas o criterios para atribuir
responsabilidad penal, a la cual se le ha dado diversos nombres o
denominaciones, en concreto estas teorías siempre buscaban la mejor forma para
decidir quién es responsable o no de un hecho que era considerado dañino, así
mismo a quién se le aplicará una pena, cuándo puede ésta rebajarse, es decir,
atenuarse. Hoy día, conocemos esta teoría como, la teoría jurídica del delito,
dentro de la cual se encuentra de forma ordenada las diversas reglas y criterios de
imputación que integra un sistema; en dicha teoría se agrupan ordenadamente las
categorías y conceptos sobre los que se basa la imputación de responsabilidad
penal.
Es así, como en la teoría general del delito, se ocupa de estudiar las
características que debe tener cualquier hecho para poder establecerle en la ley
penal una penalidad. En la formulación de la teoría del delito ha transitado por
diversas fases del proceso socializador que ha marcado a la humanidad, aun en la
época actual permanece activo el debate filosófico que pretende establecer la
razón que dinamiza la construcción del tipo en la ley penal.
Concepto sociológico del delito:
Ante el fracaso de la escuela clásica en su intento de formular un concepto
filosófico del delito, la escuela positivista pretendió formular un concepto
sociológico del delito.
Por ejemplo Rafael Garófalo, afirmó que hay que renunciar al examen de los
hechos y acudir al examen de los sentimientos, por eso, formuló el concepto
sociológico del delito, como: “la violación de los sentimientos altruistas
fundamentales de piedad y probidad en la medida en que tales sentimientos se
encuentran en la sociedad civil y por tanto, en la medida en que son necesarios
para la adaptación del individuo a la colectividad”.
Aunque esos sentimientos son inherentes al ser humano, no son los únicos. Este
concepto rechaza lo que la ley considera como delito y por eso fue rechazada esta
teoría.
El Delito según los clásicos:
Para los Clásicos el delito es concebido como un “ente jurídico” abstracto que
supone una relación de contradicción entre el hecho del hombre y el derecho
positivo. Según CARRARA, “el delito no es un ente o fenómeno de hecho sino un
ente jurídico porque su esencia debe consistir necesariamente en la violación de
un derecho”.
El delito, es pues, bajo el concepto carrariano “la infracción a la ley del Estado,
promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, y que resulta de un
acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable y
políticamente dañoso”.
En otros términos. El delito es la violación a la norma jurídica. Por consiguiente, la
Escuela Clásica no mira el delito como un fenómeno natural y social sino como un
hecho jurídico. Lo que interesa al jurista es su contradicción con el DERECHO y
bajo ese aspecto se formula su concepto. Como, por otra parte, antepone la
consideración del delito y lo aísla, tanto del delincuente como del medio en que se
produjo, además de jurídica, es esencialmente objetiva.
En conclusión, Según los clásicos el delito como ente jurídico es en esencia, una
violación del Derecho. Según esto, el delito no constituye meramente un hecho
que da lugar a consecuencias jurídicas, sino también un hacer, un obrar humano
con el cual se viola la ley penal. Ante la realización de una conducta prohibida, es
necesario imponer una sanción
Entre los méritos de la Escuela Clásica podemos mencionar: el hecho de haber
realizado un estudio sistemático sobre el delito como ente jurídico, el haber
logrado la abolición de las penas infamantes o deshonrosas, el haber rodeado al
imputado de garantías tales como: el principio de legalidad frente al poder
sancionador del Estado.
No obstante, puede criticársele el hecho de haber restado importancia al estudio
del delincuente, pues se limitó a considerar el delito como ente jurídico, pero
ignoró que el delito, por el hecho de ser consecuencia de una acción humana
tiene como protagonista a una persona
La influencia de la Escuela Clásica se hizo sentir en la codificación o el
ordenamiento penal salvadoreña. La difusión legislativa de sus principios se
realizó a través del Código Penal Francés de 1810, que sirvió de modelo a un
considerable número de Códigos penales extranjeros, entre ellos a los españoles
inspiradores de toda la legislación penal latinoamericana durante el siglo XIX.El
primero Código Penal español se dictó en 1822, su vigencia fue efímera, pues se
derogó el año siguiente. El Código penal salvadoreño, que comenzó a regir el 26
de abril de 1826, reconoce como fuente principal el Código Penal español de
1822.La Escuela Positiva, no obstante su transcendencia en la formación de las
modernas concepciones penales, no influyó en forma directa sobre la codificación
En el movimiento legislativo contemporáneo prevalecen la tendencia ecléctica de
la política criminal de Liszt y la neoclásica de la escuela técnico jurídica,
especialmente esta última. El actual Código Penal Salvadoreño (1998) puede
considerarse una legislación que tiene un marcado carácter ecléctico, como
oportunamente tendremos ocasión de comprobar ya que acogen los principios de
la defensa social contra el delito, en particular las medidas de seguridad, la
individualización de la pena, el arbitrio juridicial, la suspensión condicional de la
ejecución de la condena y la libertad condicional.