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Lecciones de Oratoria

La oratoria se originó en Sicilia y Grecia, donde se consideraba un instrumento para ganar prestigio y poder político. En la antigüedad, Sócrates y Demóstenes fueron grandes oradores en Atenas. Más tarde, Cicerón perfeccionó la oratoria en la República Romana. En la edad contemporánea, la oratoria ha sido usada por importantes figuras como Robespierre, Gandhi, y líderes en Estados Unidos y Latinoamérica para lograr cambios sociales y políticos.
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Lecciones de Oratoria

La oratoria se originó en Sicilia y Grecia, donde se consideraba un instrumento para ganar prestigio y poder político. En la antigüedad, Sócrates y Demóstenes fueron grandes oradores en Atenas. Más tarde, Cicerón perfeccionó la oratoria en la República Romana. En la edad contemporánea, la oratoria ha sido usada por importantes figuras como Robespierre, Gandhi, y líderes en Estados Unidos y Latinoamérica para lograr cambios sociales y políticos.
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La Historia de La Oratoria

La oratoria nació en Sicilia y se desarrolló fundamentalmente en Grecia,


donde fue considerada un instrumento para alcanzar prestigio y poder
político. Había unos profesionales llamados logógrafos que se encargaban
de redactar discursos para los tribunales.

El más famoso de estos logógrafos fue Lisias. Sin embargo, Sócrates creó
una famosa escuela de oratoria en Atenas que tenía un concepto más
amplio y patriótico de la misión del orador, que debía ser un hombre
instruido y movido por altos ideales éticos a fin de garantizar el progreso
del estado. En este tipo de oratoria llegó a considerarse el mejor en su arte
a Demóstenes.

De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio


Cicerón lo perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria nos han
llegado casi completos. Durante el imperio, sin embargo, la oratoria entró
en crisis habida cuenta de su poca utilidad política en un entorno dominado
por el emperador, aunque todavía se encontraron grandes expertos en ese
arte como Marco Fabio Quintiliano; los doce libros de su Institutio oratoria
se consideran la cumbre en cuanto a la teoría del género. Sin embargo,
como ha demostrado Ernst Robert Curtius en su Literatura europea y Edad
Media latina, la Oratoria influyó poderosamente en el campo de la poesía y
la literatura en general pasándole parte de sus recursos expresivos y
retorizándola en exceso.
Oratoria
1. Prefacio.

En la presente ocasión, abordaremos unos de los temas más fascinantes de


la historia humana.

Consistente en aquel don de la oratoria, que ha estado sujeto a


transformaciones, desde la Antigüedad, hasta nuestros días.

La Oratoria ocupa un lugar especial, en la vida misma.

El poder de la convicción, de representantes de cada país, es menester en


un mundo de transformación.

Estas transformaciones si fuesen en su totalidad, colmadas


de ética y moralidad, cuán grande y evolucionado sería la existencia de
cada ser.

La Oratoria, es pues, unos de los elementos fundamentales en la


unificación de criterios, y la comprensión y el estímulo de masas.

Su intrínseca facultad de la oratoria, está inmerso en cada ser humano,


aflorarlo y desarrollarlo es una de las metas de las personas que buscan un
bienestar.

Al decir bienestar, no deseamos que se entienda como un bienestar propio


y egoísta, más por el contrario ha de entenderse, como la búsqueda de un
real bienestar colectivo y mancomunado, velando los intereses de los
valores trascendentes de una sociedad y no simplemente aquellos que
constituyen valores suntuosos y superfluos, de bienes materiales.

La oratoria, muy bien encaminada, por parte del poseedor, se beneficiará


de grandes satisfacciones para su realización. La vida tendrá un nuevo
sentido si lo conjuga con lo excelso de la existencia.

Es así, que en la edad contemporánea, se ha dado mayor soltura


al aprendizaje de la oratoria, ya se nos es común apreciar, hoy en días, las
infinitas invitaciones a cursos de enseñanza mediante folletos, impulsados
por grupos culturales.
Este factor de soltura, y de nuevas opciones, otorgan mayor desarrollo al
mismo.

Han quedado olvidadas y en buenas horas, aquellas costumbres de las


épocas pasadas, que era requisito fundamental dominar los gestos
pintorescos, la modulación esterilizada, las posiciones acomodadas, las
miradas precisas, etc.

Los cuales, el daño que realizaban eran muchas veces tremendas para el
orador, quien se preocupaba más en los factores externos de visualización,
olvidando los internos que nacen del corazón del verdadero orador. Estos
factores internos deben ser primero cultivados, los restantes vendrán de
añadidura. Si un orador, debe demostrar sinceridad, antes bien debe ser
sincero consigo mismo y con los demás.

Estas cualidades sólo son obtenidas, en el tiempo; ganadas por las


experiencias objetivas de la vida.

Todos estos aspectos, son tomados en cuenta en la actualidad. Hoy, no se


busca ser engañado sino comprendido, escuchado, valorado, orientado y
legitimado.

Hablaremos de la trilogía de la oratoria y sus cualidades de cada una de


ellas.
Cuando ingresemos en la segunda parte, de este estudio, correspondientes
a los grandes oradores contemporáneos; hemos querido nombrar aquellos
más célebres, porque ciertamente sería imposible hablar de todos, más
aún sabiendo que cada población por muy pequeña que fuese, siempre
posee uno o varios oradores, por supuesto siendo diferentes unos de otros
en calidad pero similares en el rol que tratan de desempeñar.

Entonces, recordaremos a individuos que marcaron época, y nos


interrogaremos ¿Cual fue la clave de su éxito?, y la respuesta vendrá anexa
en sus orígenes de cada uno de ellos, teniendo todos por punto de armonía
una cualidad común: "LA CREENCIA A SU PROPIA CAUSA".

Hablaremos desde los comienzo de la Edad Contemporánea, fines del siglo


XVIII, retomando los hilos de la historia en Robespierre, posteriormente
realizaremos un viaje imaginario a la India, donde encontramos la figura de
la no-violencia, aquel "Mahatma o alma grande", que lleva por nombre
característico Gandhi.
Después iremos a América, encasillándonos en los Estados Unidos, para
recoger de allí a un gran orador y presidente, que supo cumplir con
su misión de dar libertad a los negros, y romper las cadenas de
la esclavitud y del abuso, para entonces.

Luego de ello, ingresaremos a nuestro país, y trataremos de encajar los


tiempos a la historia universal, para extraer de lo recóndito de la historia
nacional, a un gran presidente orador que tuvo nuestra República, que es
reconocido por los especialistas como "el gran mago de la oratoria",
hablamos de don Mariano Baptista Caserta.

Todo esto ocurrirá en la primera parte, ya en la segunda parte, nos


abocaremos al estudio de las clases de oratoria, en tres formas:
oratoria política, didáctica y forense, dejando esta última para posterior
estudio, por parte de otro componente del tema a tratarse. Ya que como
sabemos, el siguiente punto corresponde a la oratoria forense y su
importancia en el foro.

Con todo ello, hemos deseado haber cumplido con las expectativas de
estudio, pudiendo tomar énfasis en los aspectos más sobresalientes de la
oratoria.

Recordando siempre que la oratoria, es una virtud trascendente cuando se


lo encamina en conseguir logros de notable relevancia en la sociedad,
tanto fuese este para la enseñanza educacional, como para
resolver conflictos espinudos de la vida civil, y en tanto fuese ella para la
vida política donde se dirige a una Nación hacia un fin.
2. Evolución histórica de la oratoria.

La oratoria en la edad contemporánea: grandes oradores contemporáneos.

Si la edad moderna comprende desde la toma de Constantinopla hasta


la Revolución Francesa (Fines del siglo XVIII), entonces diremos que la
edad contemporánea corresponde a lo subsiguiente de la anterior hasta
nuestros días.

Dijimos en anteriores oportunidades que la oratoria es el arte de hablar con


elocuencia; de deleitar y persuadir por medio de la palabra.

Para aclarar lo dicho en pocas palabras, diremos que por elocuencia


debemos entender aquella facultad de hablar bien y de modo convincente,
gracias a la fuerza expresiva poseída por el orador, en todos sus aspectos
tanto internos como externos; ahora bien debemos saber que, deleitar es
causar placer o agrado en el ánimo o los sentidos de los oyentes y que
persuadir significa convencer con razones a otra persona, es decir es el
hecho de inducir a uno a creer o hacer algo.

En cuanto a estos aspectos diremos que la oratoria, como arte y la


elocuencia como fuerza expresiva, van juntas, ya que no se posee el arte si
no se tiene la fuerza vital de esta. Referente al deleite y a la persuasión
ambos son consecuencias de las primeras, y es en estas donde estriba el
éxito de los oradores. La causa es la facultad del orador y el efecto es
la atención, entendimiento, comprensión, convencimiento y los ánimos
conseguidos en los oyentes por parte del orador.

La oratoria se encuentra reflejada en el discurso, y el discurso en su


conjunto ofrece una trilogía, la cual en el presente periodo, han sido
tomados con más énfasis, ya que con ellos se pueden alcanzar
los objetivos trazados y los efectos deseados.

El discurso es el razonamiento extenso dirigido por una persona a otra u


otras, es la exposición oral de alguna extensión hecha generalmente con el
fin de persuadir, y que ella como dijimos se encuentra conformada por tres
aspectos que son: Tema o contenido del discurso, Orador y Auditorio.

En primer lugar, tenemos el contenido del discurso, el cual debe ser tejido
en el telar de las experiencias, debe estar copado de detalles,
ilustraciones, personificaciones, dramatismo y ejemplos en algunos casos;
y todos estos expresados con términos familiares y concisos los cuales den
la comprensión y el entendimiento adecuado; en donde lo que se quiere
decir sea entendidos por todos.

Luego está el orador, el cual debe reunir los atributos adecuados


(mentales, físicos y vocales), que contribuyen a vigorizar el discurso. Para
tal cometido debe elegir temas por los cuales se siente convencido. Su
atributo mental se refleja en copar toda la extensión de su disertación y
saber limitarlo en los aspectos más importantes y sobresalientes.

En cuanto al factor físico, corresponde el hecho de dar mayor relevancia en


la acentuación mediante los gestos correctos, todos ellos diremos nacidos
del corazón, los cuales deben ser realmente sinceros y no fingidos como
algunos lo tienen por costumbre, para alcanzar sus apetitos propios,
egoístas y vanidosos.

La vocalización es otro atributo, debiendo ser este claro, seguro, vivaz,


determinante y conciso.

Aquí se puede agregar un atributo más, el cual sería que todo orador debe
estar preparado tanto psíquica, moral y espiritualmente. No debe poseer en
su interior el deseo del engaño, ni beneficio enteramente propio, sino que
debe ser un interés colectivo, debe sentir el agrado de dar a sus oyentes,
en forma espontánea y verdadera las investigaciones realizadas.

Por último nos encontraremos con el auditorio, el objetivo al que se dirige el


discurso y el árbitro decisivo del éxito o el fracaso del orador.

El fin del orador es que sea entendido en sus anchas todo lo que desea
otorgar al auditorio, para tal cometido los términos usados deben ser de
interés de todos los reunidos en dicha oportunidad, debe imperar
un ambiente participativo y leal.

Al margen de esto, es necesario que el orador conozca a quienes tiene en


frente, por tal motivo, a razón de ejemplo, debe interrogarse ¿cómo es mi
auditorio?, ¿el tema que deseo serles partícipes, llegará a ellos y cómo
lograr esto?, dichas interrogantes deben ser respondidas por él mismo
realizando una investigación cuidadosa al respecto, pero no debiendo caer
en una preocupación desmedida al respecto.
3. Grandes oradores contemporáneos.

La oratoria es un don especial para el que lo posee, y un preciado tesoro


para quien lo obtuvo, con su gran trabajo.

En esto sabemos que en cada país del mundo, encontraremos muchos


virtuosos oradores, los cuales nombrarlos y contarlos uno por uno, sería
realmente imposible, ya que muchos seres llevan en su interior este
especial dote, algunos de ellos innatos en su ser, más en otros obtenidos
por propio esfuerzo, pero impulsados por la voluntad y tenacidad.

Para hablar de los grandes oradores, nos limitaremos tan solo a los más
conocidos por la historia universal, a razón de su variedad de los mismos.

Con el objetivo de copar todas las expectativas, nombraremos a oradores


políticos, los cuales marcaron épocas tanto en la historia del mundo, como
en su país perteneciente. Para lo cual, serán expuestos un personaje de
tres continentes; nos centraremos en América, en sus tres aspectos: Sud
América, Centro América y North America.

Demos Inicio con:

A.- El Continente Europeo.

Empezamos en Europa, nos encontramos en la época de la Revolución


Francesa.
Allí está Maximilien de Robespierre, más conocido como "el Incorruptible",
abogado de profesión, nacido en Arras, 1758. Sufriría la guillotina,
conforme a sus daños causados, dando fin a su existencia el 28 de julio de
1794.

Robespierre emergió de la oscuridad parlamentaria, estableció su


preponderancia y habría de gobernar a Francia por medio de la oratoria.
Hablando de sí mismo, decía que él había sido hecho para la revolución, y
luchó por la revolución casi exclusivamente con palabras. "El amor a
la justicia, a la humanidad, a la libertad", dice, definiendo su natural
inclinación revolucionaria, "es una pasión como cualquier otra. Cuando nos
domina, la sacrificamos todo". Sus habilidades oratorias ya eran evidentes
antes de la Revolución, lo mismo que su uso de la oratoria como un
instrumento de agitación popular. Durante los meses de excitación
prerrevolucionaria y actividades en Arrás había habido quejas de que
Robespierre insultaba directamente a la oligarquía local, dirigiéndose a
quienes estaban fuera de su esfera. Y sus métodos de elección habían de
suscitar el mismo cargo. Ya diputado, iba a ser acusado de Demagogia.
La revolución fue una gran época oratoria y Robespierre compartía con sus
contemporáneos una excepcional fe en las palabras.

Gozaba leyendo en voz alta a los clásicos franceses, una afición que revela
el amor a la música de las palabras y una mentalidad de carácter oratorio.
De cuando en cuando se quejaba de que la oratoria formal a la cual eran
aficionados los diputados, y que imitaba conscientemente a
los modelos romanos, especialmente Cicerón, eran menos valiosas que las
efusiones espontáneas que nacían de un corazón simple y sincero, pero él,
por su parte, era autor de esos discursos elaborados. Casi siempre leía
un texto que ya estaba preparado. Los pocos manuscritos de propia mano
que nos han llegado muestran docenas de correcciones que prueban
esta actitud. Sus ideas eran compuestas, peinadas y empolvadas tan
meticulosamente como su persona, antes de ser presentada al mundo. En
ambos casos se dejaba ver el gusto del antiguo régimen, que persistía.

La oratoria revolucionaria en Francia era el producto de modelos clásicos,


que en un tiempo habían sido modificados para adecuarlos a las
necesidades del púlpito, el tribunal o el salón de conferencias, y que ahora
fueron modificados por la revolución. Demóstenes y Cicerón, los máximos
oradores de la antigüedad, eran estudiados minuciosamente, así como a
los críticos y gramáticos que habían analizado y racionalizado lo que era
más esencial en la oratoria. Aparte de estas preocupaciones
puramente técnicas, tanto Demóstenes como Cicerón habían sido
opositores a los tiranos, el primero a Felipe de Macedonia y el segundo a
Julio César. Y sus sentimientos y su pasión republicanos eran más
apreciados por lo oradores revolucionarios. Ahora, por primera vez en la
historia francesa, los temas de la ciudadanía, el patriotismo y el deber de
resistir al rey eran predicados abiertamente. Cuando los revolucionarios
volvían a las fuentes de la oratoria antigua, para encontrar en ella
inspiración e instrucción, lo hacían en un nuevo espíritu: la sustancia era
por lo menos tan importante como el estilo.

Los revolucionarios eran aficionados a la oratoria como se puede ser


aficionado a la ópera o el teatro.
La carrera de Robespierre era igualmente deudora de la oratoria y, aunque
él distaba de ser uno de los grandes oradores de su tiempo - sus
contemporáneos Danton y Vergniaud, con temperamentos y carreras muy
distintas, compartía ese honor- era muy admirado por sus colegas y podía
sostenerse que era el orador más eficaz.
La forma y el fondo son inseparables. Aquí subrayo la forma, ya que el
fondo de Robespierrees la base de todo lo que sigue. Cuando el joven
Robespierre dio los primeros pasos en la carrera legal, los críticos de la
oratoria tribunalicia distinguían dos clases de discursos: los de los
abogados, que sacrificaban el estilo al deseo de ganar una causa, y los de
los literatos, que utilizaban el estilo para revelar principios básicos
racionales.

Robespierre estaba dentro de estos últimos. Robespierre estaba entre


estos último. Sus casos legales, por la forma en que los defendió, eran
ejemplos específicos de posiciones generales.

El caso Pagès, que versaba sobre un dinero prestado, se convirtió en una


consideración sobre la usura; el caso de Mary Somerville, en torno a
la herencia disputada, se transformó en una exposición de los derechos de
la mujer; el caso Déteuf, que tenía que ver con una falsa acusación de robo,
hecha por un monje que quería vengarse de una mujer que había resistido
sus intento de seducción, se convirtió en un análisis del lugar que debe
ocupar el clero en la sociedad.

Ya hemos visto que el caso pararrayos y el caso Dupond llegaron a ser


respectivamente una confrontación entre ciencia y superstición y una
diatriba en contra de la justicia arbitraria y el encarcelamiento. Esta
costumbre de generalizar liberó a la oratoria de Robespierre, incluso antes
de la revolución, de buena parte de la jerga legal y la estrechez profesional
que perjudicaba a muchos de sus contemporáneos, que también habían
llegado a la revolución desde una carrera en la jurisprudencia. Robespierre
rara vez opinaba sobre la oratoria y, cuando lo hacía, no tomaba en cuenta
los aspectos técnicos del arte. El consideraba la inspiración, para sí mismo
y para cualquiera que hablara con propósito y sentido, como fundamental.

Como orador, Robespierre inició la revolución con ciertas desventajas


técnicas, hablaba con un fuerte acento regional artesiano; su voz,
demasiado aguda para ser naturalmente agradable, era débil de volumen y
carecía de variedad en los tonos.

Su presencia física no era imponente: era un hombre bajo y delgado, con


una cabeza voluminosa. Su mala vista le exigía usar gafas, que a veces se
levantaba sobre la frente, cuando estaba hablando, para frotarse los ojos.
Los gestos que hacía en la tribuna eran breves, un poco bruscos y
crispados. En otras palabras no tenía la presencia de un orador importante
y dominador, y estas insuficiencias estaban agravadas por la costumbre de
leer sus discursos, hundiendo las narices en el texto escrito.

Robespierre era perfectamente consciente de sus falencias, y procuraba


vencerlas o lograr que sus oyentes no las notaran. De todos modos, su
importancia no radicaba en la perfección técnica de su oratoria, sino en lo
que tenía que decir. Lo que no podía aprenderse era lo que más importaba,
"una elocuencia que brota del corazón y sin la cual nada es conveniente". Y
esta elocuencia él la poseía y se explayaba en la revolución. Incluso era
capaz de improvisar brillantemente, aunque lo hacía pocas veces,
prefiriendo no entregarse a las pasiones del momento, atento a obtener esa
precisión que sólo la da la pluma. En sus manuscritos encontramos dos
clases de correcciones. A veces con la pasión de la destrucción, tachaba
pasajes enteros "con una red de barras irregulares".

En otras ocasiones sustituía una que otra palabra, buscando


cuidadosamente el vocablo justo.
Asimismo, los manuscritos de Robespierre revelan mucha atención a los
efectos. Insertaba con todo cuidado pausas destinadas a impresionar a los
oyentes con el horror o hacer que estallan en aplausos entusiastas. Y como
siempre hablaba para los que estaban más allá de las paredes de la
Asamblea y que tendrían que leer o escuchar sus discursos de segunda
mano, se tomaba el trabajo de lograr que sus palabras fueran repetidas
exactamente.

Elaboró un estilo que consistía en hacer pausas frecuentes, como si


estuviera dictando su discurso. "Como el elocuente Robespieerre siempre
se interrumpe, para mojarse los labios", escribe un periodista, "uno tiene
tiempo para escribir".

Estos discursos cuidadosamente preparados, pronunciados con nitidez,


con adecuadas citas de Bacon, Leibniz, Condillac y Rosseau, entre los
escritores modernos, con las alusiones clásicas favorecidas en esos
tiempos, con pausas para lograr efectos dramáticos y énfasis para obtener
aplausos, era el medio por el cual Robespierre se revelaba, dictaba una
autobiografía revolucionaria al mismo tiempo que revelaba a la Revolución.

Había adquirido ahora el hábito de pensar en voz alta ante sus oyentes, a
menos esta era la impresión que daba. Y lo lograba haciendo preguntas
retóricas que muchas veces dejaba sin respuesta, con el propósito de
sembrar una idea y también obtener un efecto retórico. Esta afectación
molestaba e intrigaba a la vez. ¿Que debemos hacer ahora?, ¿Cuál es la
mejor manera de asegurar la supervivencia de la Revolución?, ¿Fortalecerá
mi muerte los fundamentos de la virtud?. Estas y otras preguntas
semejantes era su manera de entablar con sus oyentes un diálogo moral y
público, compartiendo con ellos sus dudas y temores.

Robespierre, poseía temores particulares, los cuales no lo incorporaba a su


oratoria, y esto por razones obvias; ya que unos de sus temores era previo
ingreso a la tribuna, esto por su timidez, y así lo hace saber él mismo a su
amigo Etienne Dumont, pero "cuando empezaba a hablar" se veía libre de
la angustia y "ya no era consciente de sí mismo".

La mente de Robespierre tendía a un modo dialéctico de pensamiento y


expresión. El no buscaba el reposo y la serenidad, aunque la forma de sus
discursos expresa orden y equilibrio en un grado extremo. Buscaba el
vigor, el trueno de los anatemas, como cuando denunció al general
Dumouriez o condenó al despotismo como un mar sin orillas, que inunda al
mundo y lo convierte en "el patrimonio del crimen".

Este estilo tiene sus peligros. Robespierre, como Rousseau antes de él,
solía ser arrastrado por sus excesos retóricos, se entregaba al tema
rapsódico que él mismo componía, quedaba hechizado por los sonidos de
las palabras, que rodaban como olas sobre el tema, enterrando el sentido
bajo el sonido. Robespierre, cuando pierde el control de su verborrea,
cuando se aleja de lo concreto y los detalles, flota patéticamente,
acumulando imágenes y abstracciones.

La voz única de Robespierre, tanto tiempo aislada y temida en la


Constituyente, se convirtió en la voz de los Jacobinos y después en la de
Francia revolucionaria".
B.- Continente Asiático

Hablaremos en esta ocasión, de un célebre ser, el cual es recordado muy


afectivamente en la India, con el seudónimo "el Mahatma", es decir, el
"Alma Grande".

Debido a su escasa documentación, en cuanto a su oratoria, es preciso dar


una breve reseña bibliográfica de su persona, para llegar a comprender los
alcances de su oratoria y los frutos conseguidos.
Mohandas Karamchand Gandhi, nació el 2 de octubre de 1869 en
Pobandar, capital del principado independiente del mismo nombre y
pequeño puerto de la casi isla de Kathiyavar, en la costa noreste de la
India. Era el cuarto hijo de Karamchand y Putlibai Gandhi, de la casta de los
vaishya y sub casta de los Modh Baniya.

Según la tradición de los vaishya o vaiçya debían dedicarse a la agricultura,


la artesanía o al comercio y durante mucho tiempo los Gandhi, como lo
atestigua su patronímico, que significa "comerciante de especias", habían
mantenido la tradición. Después, por favor del príncipe o méritos
personales, el abuelo y el padre de Mohandas fueron Diwan (Primer
ministro) de Porbandar.

Aunque el título era pomposo, el cargo era relativamente modesto en tan


pequeño Estado, pero proporcionaba al menos, teniendo en cuenta los
hábitos locales, vida desahogada y consideración.

Gandhi, tuvo una infancia tranquila; la gran piedad de Putlibai influía


vivamente en el entorno. Esta mujer sencilla e inteligente, a la que se le
pedía consejo incluso para los asuntos del Estado, era ante todo una
ferviente vishnuita. Muy devota a sus principios, llevaba con ella a los niños,
al templo, con el nombre de Rama en los labios, cumplía con los ritos y los
severos ayunos a los que ni siquiera por enfermedad faltaba.

Por su parte su padre, Karamchand, era a pesar de sus errores, un hombre


leal, generoso y de trato fácil a pesar de su temperamento irascible. Poco
instruido como la mayor parte de los indios de aquella generación, poseía
una merecida reputación por su estricta imparcialidad y su experiencia,
que le permitía resolver con facilidad los problemas más complejos. Al igual
que su esposa era también vishnuita y un vegetariano consumado.

Es así, que en Mohandas, "empezaba a arraigar, la convicción de que la


moral es el fundamento de todo y de que la verdad es la sustancia de toda
moral".
Contrajo matrimonio, conforme a la costumbre, a la edad de 14 años, lo
cual fue para él una pesadilla, a tal motivo, años después, combatiría en
contra de dicha costumbre.

En la escuela su situación era también tensa. La enseñanza, en ingles


desde la promulgación de la ley Macaulay (1835), sembraba el desarrollo en
el espíritu de los jóvenes. Se les inculcaba el dogma de la superioridad
absoluta de todo lo que procedía de Inglaterra, es lo impregnaba de
admiración por la gloria de Inglaterra, por su alta civilización, sus
conquistas científicas, su organización política, su invencible poderío. En
contrapartida, se trazaba el cuadro de todas las deficiencias pasadas y
presentes de la India. De forma que ignorando la grandeza de su país,
aquellos adolescentes estaban persuadidos que no se convertirían en
hombres más que a condición de romper con sus tradiciones, creencias,
costumbre, y copiando civilmente a sus maestros.

Mohandas al igual que sus compatriotas soñaba con sacudir el yugo:


Deseaba ser fuerte y audaz, y quería lo mismo para sus compatriotas, a fin
de poder vencer a Inglaterra y liberar a la India.

El pensaba muchas cosas, algunas de ellas absurdas propias de


su adolescencia.

Cuando al acabar la High School de Rajkot, se inscribió en


la Universidad de Bhavnagar descubrió que era extraordinariamente
inculto, y al sentirse incapaz de seguir los cursos, acudió descorazonado
junto a su madre.

Parecía que no tenía solución, ya que su padre ya había muerto; pero tuvo
por fortuna un brahmán erudito y amigo de la familia, quien sugirió que le
enviasen a Londresa cursar los estudios de Derecho. Gandhi, pensaba las
maravillosas perspectivas, afirmando: "ver a Inglaterra, la tierra de
los filósofos y los poetas, el corazón mismo de la civilización" pensaba en
ella todo, el tiempo. Habría partido ese mismo instante si hubiera estado en
sus manos la decisión. A pesar de todas las prohibiciones, Gandhi
convenció a su madre, y con desbordante sentimiento embarcó el 4 de
septiembre de 1888, dejando a su hermano el cuidado de su mujer y a su
hijo recién nacido.

Otras dificultades esperaban a Gandhi, en Londres. Aunque perdidamente


admirado de la civilización occidental, ignoraba todo sobre ella, hasta el
uso de la cuchara y el tenedor.
La pronunciación del inglés era un suplicio. Para el colmo, estaba él
inmerso en vanidades, nada más al llegar, emprendió una tarea
sobrehumana, deseaba convertirse en un ‘Gentleman’.

Al cabo de tres meses, sin embargo, había ya sentado cabeza. Y se hizo una
promesa consigo mismo: no tacaría el vino, las mujeres, ni la carne.

Terminado su curso, en sus tres años de estadía en Londres; después de


pasar la prueba final en la Universidad, la cual fue muy difícil, teniendo por
logro el dominio de la lengua inglesa.

Partió de regreso a su tierra natal. Pero allí se dio cuenta de su situación,


una timidez enfermiza, unida a una ambición sin empleo, le paralizaba le
paralizaba e incapacitaba para hablar en público e incluso para leer lo que
había redactado. Además ¿qué es lo que había adquirido en Londres? Unas
vagas nociones de derecho inglés, mientras que carecía de cualquier
noción de Derecho indio o de la práctica procesal.

Abrió, su bufete con la ayuda de su hermano Laxmidas, pensaba en un


exitoso vakîls (abogado) de renombre. Pero no tuvo éxito en su cometido,
cerrando su oficina.

Pero la necesidad le era apremiante debía buscar alimento para su esposa


e hijo. Un día el destino le concedería una oportunidad, la firma Dada
Abdulla y Cía, le ofreció la propuesta de viajar a África del sur, ya que
necesitaban un empleado que supiera inglés perfectamente.

Aceptó la propuesta, a sus 24 años sin porvenir aparente.

En África del sur, se había establecido una colonia India de cerca de 10.000
hombres, en virtud del llamado de los residentes ingleses de Natal, como
mano de obra barata, para el cultivo de caña de azúcar, té y legumbres.
Una contrato de inmigración, cuyas cláusulas habían sido fijados por la
India y la colonia Natal, los ligaba por cinco años y en condiciones
miserables, prestar servicios con el mismo patrón.

Aquel lugar estaba colmado de racismo, haciendo estragos por doquier;


eran considerados como "La plaga negra", y otros como
"la basura asiática". Los códigos los designaban como personas
pertenecientes a las pueblos salvajes, y las constituciones afirmaban que
no serían admitida ninguna igualdad civil, frente a hombres de color.

Por todas partes se aplicaba una segregación brutal: los indios,


cualesquiera fuesen sus méritos o la situación adquirida, no eran más que
"collies"(criados, mozos de cuerda), un collie no es un hombre. No podían
andar por la noche, si no era con un salvoconducto.

A Gandhi, se le previno lo dicho, pero no lo creía, pensaba que tenia una


profesión, y que era un ciudadano británico; pero nada más al llegar
aprendió que solo era un "abogado collie". Se encontró rechazado por
todos, "descubrió que por ser indio, no tenía ninguno de los derechos
humanos". Con semejante golpe, Gandhi, se puso firme, y estaba dispuesto
a luchar contra el miedo.

En Pretoria realizó su trabajo, y al mismo tiempo se cultivo del derecho


procesal de su país. Cambiando sus perspectivas, no soñaba más que en
volver a la India. No veía ningún futuro en África del Sur, en donde vivir le
resultaba intolerable. "Pero el hombre propone y Dios dispone", porque al
leer un periódico local días antes de su regreso, leyó la noticia, de la
creación de un proyecto para suprimir el derecho que tenían ciertos indios
de elegir representantes en la Asamblea legislativa de Natal. A tal motivo
envió información de guardia a los de su terruño, pero ellos les pidieron que
él se haga cargo, ya que ellos eran iletrados para esos asuntos, y tan solo
miraban, el periódico para saber las cotizaciones de la Bolsa.

Gandhi haciendo gala de una perspicacia, se situó inmediatamente sobre el


sólido terreno de los derechos y deberes que conferían a los partidos la
ciudadanía británica de los indios.

Mediante una petición dirigida a Lord Ripon, secretario de Estado para las
colonias, para la cual, como demostración de su ascendiente, recogió en
pocos días, diez mil firmas, obtuvo la suspensión del proyecto.

Pero el gobierno de Natal por otros medios, buscaba sus fines. Los cuales
también fueron truncados por la intervención de Gandhi, ya que él aseguró
y concretizó: Asambleas, conferencias, debates, cursos nocturnos,
creación de Asociación de Indios del Cabo y de Transvaal, Congreso Indio
de Natal, Asociación cultural de indios originarios de la colonia, etc.

Por otra parte, como preludio a su intensa producción como periodista,


Gandhi alertaba a la opinión pública, desde el África del Sur hasta
Inglaterra y la India, mediante la "Llamada a todos los ingleses" y el
"derecho al voto de los indios", dos folletos repletos de hechos, cifras y
argumentos escrupulosamente expuestos.

En unos pocos meses bajo el peso de la responsabilidad, el futuro jefe de la


India es revelaba como maestro de sus excepcionales dones: jurista tan
sutil en el manejo de las leyes como consciente de la importancia de los hechos,
orador de palabra clara, convincente(se acabó la timidez balbuciente de otros
tiempos!), hábil en el manejo de los hombres, trabajador infatigable, eficaz en el
presente al tiempo que preparaba el porvenir con un coraje que ninguna vejación
disminuía. Desde un principio se atrajo el respeto. Sus mismos adversarios, los
diarios locales, le rindieron homenaje alabando su moderación, imparcialidad y
entrega desinteresada.

¡Qué lejos estaban sus primeros días en África del Sur!. El pequeño empleado de
Abdulla se convirtió en un político influyente y en un abogado extraordinariamente
capaz, a que las firmas importantes musulmanas le retribuyen ampliamente sus
servicios.

En Durban ya ganaba la considerable suma de 2.000 libras al año; en Johannesburg


sus ganancias alcanzaron al más del triple. Siendo para el un resultado no
esperado, pero por supuesto bien recibido.

Es aquí cuando nace en su interior la idea de abocarse íntegramente a la vida


espiritual, ya que él seguía percibiendo el racismo, la violencia, etc., por todas
partes.

Es así que, se cultiva de numerosos escritores como Blavatsky, Upanishad,


Brahmana, Bhagavad Gîtâ, Tolstoi, Carlyle, las vida de Mahoma, Sócrates, el Coran,
los Proverbios de Zaratustra. Consumandose más tarde en un teósofo eminente.
Deseando convertirse en un político esforzado en hacerse santo.

De aquí en adelante será el artífice de la independencia de la India que se propuso


conseguir pacíficamente de Gran Bretaña, gracias a su formula "la no-violencia";
sería arrestado y perseguido; será artífice del boicot a los productos importados de
Gran Bretaña, huelga de hambre, etc.

Enemigo de la división de castas; tuvo muchos atentados contra su integridad


física, hasta que fue asesinado por un fanático, en Nueva Delhi, el 30 de enero de
1948.
C.- América, nuestro Continente.

Para hablar de los oradores de América, empezaremos por Norte América,


pasando por centro América y dando por broche de oro Sudamérica,
otorgando por exponente a un representante nuestro.
Al hablar de E.E.U.U., no existe duda de nombrar a su gran exponente de
todos los tiempos, de la historia norteamericana. Para mejor comprensión
nos situaremos en los años 1809, en el estado de Kentucky (en una
población cerca a Hodgenville), correspondiente al año y lugar de
nacimiento de este célebre personaje.

Los primeros años de su niñez, estuvo inmerso en la vida del campo, ya que
provenía de una familia que poseía como fuente de ingreso: la labranza.

Este factor, fue fundamental en su preparación tanto física, psíquica como


moral. Se cultivó de muchos dones, los cuales dio florecimiento, gracias a
su gran apego a la lectura de libros.

Alrededor de los doce años de edad, expuso su primer discurso, en una


pequeña parcela, la cual atrajo a los transeúntes, a quienes cautivó con sus
palabras colmadas de veracidad y énfasis, causando gran impacto en los
escuchas, ya que en forma involuntaria dieron a relucir su aprecio y,
comprensión al discurso, proporcionando aplausos, que en esos momentos
era todavía exteriorización de sentimientos sinceros de un auditorio que
encontró el entendimientos de sus cotidianas actividades, pero más que
esto, fue el recibimiento a un nuevo estandarte de Norteamérica, que
encontrará su realización años más tardes.

Valga en esta oportunidad, hacer la aclaración, de que el contenido del


discurso expuesto por el personaje en estudio, era una repetición de un
texto que había leído en sus momentos de ocio, en donde se comentaba la
ubicación fundamental del campesino en la sociedad; llegando a agradar
en demasía a dicho lector, quién no dudo en hacerlo público,
representándolo con palabras entendibles para su corta edad, con la cual
no existió oyente alguno que no entendiera.
Con el transcurrir del tiempo, fue creciendo en estatura y conocimiento.
Acabados sus años de estudios básicos en su terruño, se decidió ingresar
en la profesión de la abogacía. Aquella profesión que le otorgaría grandes
satisfacciones, llegando a comprender la situación de los Estados, tanto
negociables como políticas.
Dolido por el maltrato, que recibían los esclavos negros, quienes eran
considerados en una escala de valores reducidísima, inclusive llegando a
confundirlos con animales.

Tremendo fue el impacto recibido, más aún cuando se dio cuenta que
también los campesinos, fueron reducidos a simples productores de la
canasta familiar, sin ninguna intervención en los asuntos del Estado, ya que
pocos eran los privilegiados en poder culminar sus estudios profesionales
debido al desinterés de ofrecer cultura al campesino, y más aún que los
textos de estudios en las escuelas rurales no eran los apropiados en su
totalidad. Por esto es que se propuso fehacientemente destruir con esas
vanas convicciones, que lo único que causaban era la desunión interna de
cada Estado.

Hasta aquí hemos comentado sobre las raíces del célebre personaje de los
Estados Unidos.

Es momento de dar su completa identidad, con motivo, que desde el


momento de su egreso como Abogado en 1837, empieza su nombre a
quedar gravado en el recuerdo, como aquél quien marcó una época en la
historia universal, llegando a ser conocidos inclusive fuera de sus latitudes
hasta hoy en día, como en esta oportunidad, lo hacemos nosotros.

Es así, que Abraham Lincoln, posterior a su egreso profesional, comienza a


dar cumplimiento a su promesa realizada en su fuero interno. Comienza a
defender las causas antiesclavistas.
Ganando, el reconocimiento por parte de los Estados Unidos, por su
preparación tanto jurídica como formativa de su ser.

En el año 1856, es adhiere al Partido Republicano. Constituyendo su


elección la detonante de la guerra de Secesión, culminado durante el año
1863, con la abolición total de la esclavitud.
Abraham Lincoln, fue conocido por todos los de su época, como
un individuo sincero, sencillo, correcto y dotado de claridad en su
expresión.

Todos se preguntaban cual era la formula mágica, con la cual Lincoln


convertía o producía un pequeño discurso en acción. Ciertamente, el
poseía el don de la persuasión, es decir obtener acción por parte de su
auditorio, así como lo consiguió, en los años de su juventud en aquel primer
auditorio ameno constituidos por labradores.
Aquella anécdota, era recordada por siempre por Lincoln. En algunos
discursos él comentaba a su auditorio sus propias experiencias, junto con
otras ajenas, nombrando primero al sujeto que recordaba en ese momento,
para luego dar inicio al comentario del mismo. De esta manera él
informaba, convencía e impresionaba, todo ello como consecuencia a las
reales verdades y sinceras palabras que emergían de su interior, ya que él
vivía el momento de su discurso como si fuese un pobre, esclavo, negro,
campesino, o industrial, dependiendo las circunstancias en que se
encontraba.

Así nos lo demuestra, en su declaración: "Mi modo de comenzar un alegato


y conseguir el triunfo, consiste, decía Lincoln, primeramente, en hallar un
punto de coincidencia".
Esto lo realizaba siempre, inclusive cuando iba a abordar el candente
problema de la esclavitud.
"El Espejo", nombre del periódico neutral, realizó una crónica a una de las
charlas de Lincoln: "sus oponentes no podían estar en desacuerdo con
ninguna de sus palabras. Desde allí comenzó a conducirlos, poco a poco,
apartándose hasta dar la impresión de que habría logrado convertirlos a
todos en sus partidarios".

De esta manera Lincoln, al comenzar su discurso, no mencionaba o trazaba


los desacuerdos de las partes, sino que buscaba la unidad entre ellas al fin
que se deseaba alcanzar. Si sus discursos fueran a atacar y destruir, no
tendría sentido el consenso al que deseaba llegar.

Lincoln, ante los jurados, trataba de obtener decisiones favorables. En sus


discursos políticos, trataba de obtener votos. Su propósito por
consiguiente se dirigía a obtener acción.
Antes de proseguir, se debe tener en cuenta que la existencia de Lincoln,
como de cualquier otro, no fue un compendio de éxito por doquier.

Lincoln, tuvo que saborear el fracaso, para conocerse más a sí mismo,


porque gracias a ella, comenzó a comprender sus cualidades y el enfoque a
la que debería dirigirlas.

Como ejemplo, de caídas, recordemos uno de sus errores:

"Dos años antes de ser elegido presidente, Lincoln preparó


una conferencia sobre invenciones.

Su propósito era entretener. A menos, ese había sido su objetivo, pero no


tuvo mucho éxito en este sentido. En realidad su carrera como
conferenciante entretenedor popular fue un fracaso".
Pero en contrapartida, tuvo un éxito extraordinario en sus otras
disertaciones; algunos de ellos han llegado a ser ejemplo clásico de
exclusividad. ¿Por qué? En gran parte, porque en dichos ejemplos conocía
perfectamente su objetivo, y sabía cómo llevarlo a cabo.

Muchos oradores no logran coordinar sus propósitos con el de las


personas que concurren a escucharlos. Se equivocan y se afligen
profundamente.

Al comprender esto Lincoln, se abocó más a los asuntos de dominio propio,


a los cuales tenía pasión y sentía convencimiento por ellos ya que
constituían el futuro de su Nación.
Otras de las cualidades que poseía, era su uso frecuente de términos
familiares y concisos que creaban imágenes.

Como ejemplo recordemos a Hebert Spencer, en su


famoso ensayo Filosofía del estilo, en donde nos exhorta al uso de
imágenes de la siguiente manera:

"Deberíamos siempre evitar (dice Spencer) una frase como esta. En la


misma medida en que los usos y las costumbres y diversiones de un pueblo
sean crueles y bárbaros serán severas las reglamentaciones de
su código penal"

Y en su lugar, deberíamos escribir:

"En la misma medida en que los hombres gozan con la batalla, en las
corridas de toros y los combates de gladiadores, castigarán los crimines
con la horca, la hoguera y el tormento.
Todas estas frases de mayor brillo, actualidad y comprensión son
necesarias para que el auditorio no se torne aburrido y se retire a razón del
uso excesivo de tecnicismos, que no hacen sino otra cosa que confundir y
divagar en asuntos fuera de lugar muchas veces.
Lincoln, utilizaba continuamente terminología visual.

Cuando se aburría de ver llegar extensos y complicados expedientes a su


despacho de la casa blanca, los rechazaba, no con una descolorida
fraseología, sino con una pintoresca expresión que es imposible olvidar
para un norteamericano lector: CUANDO envió a alguien a comprar
caballo, no quiero que me diga cuántas crines tiene su cola; solo me
interesan sus características esenciales".
Definía y especificaba sus observaciones. Lincoln dibujaba cuadros
mentales que se distinguían con tanta claridad y precisión, que sus
discursos, eran comprensibles tanto para un letrado famoso como para un
campesino que lo alcanzaba a escuchar.

Concluiremos diciendo, que Lincoln, tuvo el reconocimiento de sus tiempos


y de hoy en día, gracias a que supo dominar los detalles, con los cuales fue
amoldando sus ideas a su gran finalidad colectiva, que nació en él, en
virtud de las experiencias vividas, que fueron cimiento para su
inquebrantable ayuda humanitaria.

George Washington

Martin Luther King


D.- Sudamérica.

Hablaremos ahora de Sud América, en especial de nuestro país, Bolivia.


Bolivia, tuvo exponentes de gran trascendencia, dentro de la oratoria
militar, como el caso del Gral José Ballivián, quién es más conocido, por
sus monumentales frases, Tomas Frías y su honestidad reflejadas en sus
disertaciones y vida misma, y otros.

En esta ocación debemos hablar de un célebre orador boliviano, a tal


motivo, sabiendo conforme al historiador Mariano Baptista Gumucio, que la
historia contemporánea de Bolivia, arranca de 1930 hasta nuestros días,
sería preciso hablar de esa época. Pero nosotros abocándonos a la historia
universal en donde la edad contemporánea abarca desde fines de siglo
XVIII hasta nuestro días, es que nombraremos a un personajes que data de
fines de 1800 e inicios de 1900, más aún debido a su renombrada
capacidad de oratoria, que dicho personaje poseía, siendo ella reconocida
por todos los historiadores bolivianos.

Por tanto, estudiaremos a un Presidente nuestro, que talvez es poco


recordado en nuestra memoria, pero a constituido unos de los valuarte de
la oratoria política boliviana.
Hablamos pues, de don Mariano Baptista Caserta, nacido en Cochabamba,
en la hacienda Calchani, provincia Ayopaya, el 16 de Julio de 1832.

Realizó sus estudios universitarios en la ciudad de Sucre, hasta graduarse


como abogado; su talento y sus dones como orador lo distinguieron entre
los jóvenes de su época.
Desde su juventud en las filas del partido rojo, iba luchando contra el
despotismo y combatiendo por el imperio de la legalidad, sin tregua ni
descanso.

Al margen de su tendencia política a la que pertenecía, nuestro interés es


su gran fluidez oral que poseía, desde las actividades de su profesión fue
renombrada su personalidad.

Pero, será reconocido en la urbe pública mediante la política, en donde nos


enseñan sus dones en los hechos realizados.

Recordemos aquel congreso de 1883, en donde constituyó aquel evento en


un campo en que se libraron los más rudos combates acerca de la
definición de la política exterior de Bolivia.
Mariano Baptista aún no siendo Presidente en esa oportunidad, realizó
un informe en donde demostraba su conservadorismo, a tal motivo llegó a
reputarse de traición a la patria el arreglo alcanzado con Chile. Dicho
informe dio lugar a un debate que se ha hecho célebre.

Ante un público excitado y enardecido, en el que abundaban elementos


peruanos, Baptista defendió, con los recursos de su brillante dialéctica, la
necesidad de hablar claro y de llamar la atención del país sobre sus
verdaderas conveniencias.

El examen de la cuestión, en la forma empleada por el gran orador, ante un


pueblo hostil a su persona y a sus ideas, analizó los orígenes de la guerra
del Pacífico y buscó en los razonamientos realistas la causa de los
descalabros sufridos por la alianza.

Demostró cómo Perú y Bolivia, naciones nacidas sobre las ruinas de la


civilización incaica, de índole dulce y pacífica, habían tenido que luchar con
los descendientes de los rudos y aguerridos araucanos; probó que la
formación social de los dos países que, desde el periodo colonial, sólo se
habrían preocupado de la explotación de la riqueza minera, sin esforzarse
por crear fuentes permanentes de bienestar, nos les permitía enfrentarse
con un pueblo que poseía un espíritu retemplado en la lucha diaria contra
factores generalmente adversos a su economía; censuró la imprevisión de
los hombres de estado que no supieron darse cuenta de que la tendencia
expansiva de Chile obedecía a una ley natural y que era necesario buscar la
manera de encauzar sus efectos, sin desmedro para la vida y seguridad de
los vecinos; condenó la malaadministración de los territorios ambicionados
por Chile, que no permitió asimilarlos a la vida nacional; criticó la falta de
orden y de dirección inteligente en la marcha del país, que no dio lugar a
que el tratado de 1874, elaborado con la intención de orillar las dificultades
y de sortear con prudencia los peligros, diera los frutos que se buscaron
con él.

Este era, según el abanderado del partido pacifista, el "criterio sintético de


la situación histórica", que exigía a Bolivia limitarse a la política defensiva.

La exposición del tribuno fue más que pieza parlamentaria, demostración


de orden didáctico. Tuvo la suerte de conmover y de convencer, a pesar de
la prevención que se le escuchaba y de las pasiones exaltadas de
combatía. Y si bien Baptista estaba señalado como presunto candidato a la
presidencia de la República, su triunfo fue tan completo que los propios
adversarios no pudieron menos que admitir sus conclusiones. La magia de
su palabra había calmado la excitación popular.
Mariano Baptista Caserta, fue ganando prestigio, tanto por sus
altas funciones a las que representaba, como ser diplomático que realizó
misiones en la República de Argentina, Paraguay, como Ministro de
Relaciones Exteriores en el Gobierno de Arce, realizó consideradas
representación.

Su fama de gran orador contribuía grandemente a consolidar su prestigio,


en un país donde las galas verbales lo puede todo en la política.

No tardo mucho tiempo en colocarle por parte de sus conversos y


opositores el sobrenombre de "el mago", tanto por el poder seductor de
sus palabras cuanto por su habilidad en el manejo de las artes políticas.

A tal motivo no era fácil medirse en las elecciones con Baptista.

La violencia desatada por Arce contra los parlamentarios del Partido


Liberal, en las postrimerías se su gobierno, permitió que el Congreso
reunido en Oruro, el 5 de agosto de 1892, eligiera a don Mariano Baptista
como presidente constitucional de la República.

El 10 de agosto de 1892 se produjo la transmisión de mando, una vez que el


Congreso verificó los votos presidenciales. Aniceto Arce entregó las
insignias de la alta investidura a don Mariano Baptista, mostrando así que
por convenir sus intereses y a los del Partido Conservador imponía al país
este gobernante.

Vendría ha ser correspondientemente, uno de los cuatro gobiernos


conservadores de la época, denominados esos años "la edad de la plata",
por ser los presidentes potentados mineros, a excepción de Mariano
Baptista, quien no guardaba relación con ellos. Por tener campos de acción
totalmente distintos a los otros. Baptista era abogado, y tanto Gregorio
Pacheco como Aniceto Arce, eran mineros y don Severo Fernández Alonso
pese a no ser minero (abogado) sería impulsado por ellos.

Es momento de dejar el relato de Mariano Baptista, ya que desde el


momento de su investidura presidencial, mantiene sus dotes de orador,
pero ellos aparentemente no encajan en la práctica del manejo de un
Estado.

Hay quienes afirman: Todos los historiadores coinciden en señalar que el


periodo de gobierno de Baptista no hizo ningún aporte positivo en beneficio
del país. Al orador de la palabra convincente le faltó sentido práctico para
encarar los diversos problemas.
Pero, antes de dar una crítica debemos remontarnos a los tiempos de
conmoción en que Bolivia vivía en la post-guerra del Pacífico, ya que en
esos momentos el país buscaba las riendas de la historia para poder
equilibrar tanto su economía como sus problemas limítrofes que se
agravaban más con el tiempo.

Mariano Baptista, tuvo que luchar contra las adversidades, si bien no


realizó actos de cuantiosa relevancia externa, exceptuando los acuerdos
conseguidos que en algo benefició a Bolivia. No es de desmerecer los
pequeños cimientos a los que se centró en edificar, como ser el impulso en
el campo de la educación, las artes y el conocimiento, factores vitales de
una República y más aún si sabemos que para alcanzar la armonía deseada
de un país es absurdo pensar en conseguirlo en cuatro años de
presidencia.

Y la historia así lo demuestra, porque la enfermedad de Bolivia aún no


estaba curada y las convulsiones no tardarían en llegar, llegando a
exteriorizarse lo que se temía, la funesta Guerra con Paraguay, hecho que
contribuyó en la limpieza de los ojos oscurecidos de Bolivia. A pensar más
en su gente y buscar medidas de formación a todo nivel, que hoy en día no
se ha concretizado enteramente, sin desmerecer algunos pasos realizados
que ayudan a la mejor visualización de hoy.

Evitando caer en la posición de crítica, la cual es muy cómoda para


cualquiera.
A tal motivo recordaremos aquellas composiciones realizada en 1852,
1857, y 1872, por Mariano Baptista Caserta, extractadas de
la biblioteca pedagógica:
4. Clases de oratoria.

Introducción.- En esta ocasión, hablaremos sobre las clases de oratoria,


para dicho cometido, tendremos como base y fundamento de investigación
la Enciclopedia Universal Europea Espada-Calpe, Diccionarios Juridicos de
Manuel Ossorio, Cabanellas, y otros, los cuales serán nombrados en su
momento.

Oratoria Política.

Por razón de la gran variedad de asuntos que comprende, es el genero que


más transformaciones recibe según las épocas, el auditorio y las
circunstancias, y por lo mismo la que goza de una mayor libertad de forma
y la que menos puede sujetarse a reglas.

En ningún otro género ofrece el discurso oratorio caracteres tan


distintivos, porque las oraciones del púlpito se acercan ya más a las
composiciones poéticas, como ya hemos apreciado en anteriores casos,
como Roberspierre, Lincoln, y otros; mientras que la oratoria forense
pertenece a las obras científicas.

En los encarnizados combates de los partidos y en las graves cuestiones de


cuya resolución dependen la dignidad o la vida de las naciones, es donde
se manifiesta con más evidencia el carácter apasionado de la oratoria
política, pues nunca es más difícil, variables e inconstante el público que en
las asambleas políticas.

La oratoria política exige conocimientos vastos y profundos, y más en los


tiempos en que la ilustración y cultura se encuentran extendidas.

Además de un perfecto estudio de las cuestiones de política general y


conocimientos técnicos en las diversas y complicadas ramas de
las ciencias administrativas, debe el orador político conocer a fondo la
historia, el modo de ser y sentir del pueblo a que se dirige la palabra.

La historia por tanto, cumple un factor determinante en la oratoria política,


ya que el orador que fragüe planes para el porvenir, debe fundar su
experiencia en la segura escuela de lo pasado.
Preparación Del Discurso.

En cuanto a su preparación, el discurso político difiere en muchos casos de


todo otro linaje de discursos. No siempre es el mejor discurso político el
que se prepara con mucho tiempo en la soledad del gabinete; pues sucede
con frecuencia que donde lucen con mayor brillo las cualidades del orador
es en las rectificaciones, o sea en los discurso que apenas han sido objeto
de preparación, verdaderas improvisaciones en que se contesta y refutan
las afirmaciones del contrario.

Claro está, que nos referimos a la falta de preparación de forma, pues para
conseguir el triunfo oratorio en una rectificación es preciso un profundo
conocimiento del asunto y haber pasado horas enteras examinándolo
desde todos los puntos de vista.

Elocución.

Varia mucho según el auditorio, pues tendrá que revestir formas templadas
si se dirige a una asamblea de personas respetables, por ejemplo en el
Senado; más necesitará mayor vehemencia y fogosidad si se trata de un
tribuno que se dirige a masas populares.
División de la oratoria política.

La oratoria política puede dividirse a su vez en varios géneros:

a) Oratoria Parlamentaria.- es decir los discursos que se pronuncian en las


Cámaras para formar y discutir leyes, y censurar o defender la conducta de
los gobernantes.

b) Oratoria Popular.- Discursos dirigido al pueblo para formar o dirigir


su conciencia política, ilustrándose acerca de sus derechos y encauzando
sus voluntades para conseguir el completo reconocimiento de éstos; claro
es que hablamos en el supuesto de tratarse de un orador honrado.

c) Oratoria Periodística.-

Esta oratoria, es agregada a esta especie, por parte de COLL y VEHÍ.


Considerando la oratoria escrita, por adoptar muchos de los artículos de
los periódicos formas completamente oratorias, sobre todo los artículos de
fondo que solían y suelen caracterizar a parte de la prensa española.

d) Oratoria Militar.- Discursos o arengas pronunciados por los generales o


caudillos en momentos críticos para exaltar el ánimo de los soldados con
palabras enérgicas, sin artificio alguno, y dejando que el corazón hable en
lugar de los labios.
Por tanto diremos, que tiene por objeto animar a las tropas enardecidas al
combate o felicitarles por la victoria, o también instruirlas en algún asunto,
e inclusive en ocasiones contener sus ímpetus y reprenderlas.

Al respecto de pertenecer como especie de la Oratoria Política, existe


muchas contradicciones, ya que se distinguen de aquellas, tanto por su
finalidad, como porque las masas militares, a diferencia de los político-
populares, está organizadas y dirigidas por la disciplina, cuya base es la
obediencia y el respeto a los que mandan.

Cualidades del orador.

El orador militar debe reunir las cualidades especiales, además de las


precisas al orador en general.
Primero debe ser verdaderamente militar, es decir tener profunda y
voluntaria inclinación a la carrera de las arma, y ser denodado,
entendiendo por denuedo no la temeridad, sino el valor juicioso, la
intrepidez serena e ilustrada, para inspirar confianza al soldado.
Su principal estudio será la historia de la antigüedad y de su propio país,
profundizando en la del arte de la guerra (si es que se puede llamar arte, lo
concerniente a la guerra) y en la de los hechos militares: porque los
nombres de los lugares célebres y de los héroes y el recuerdo de sus
hazañas le proporcionarán imitaciones y comparaciones seductoras a las
cuales puede hacerlas suyas, en su vida objetiva; pero de debiendo
abusarse de estos recursos y menos de las citas.

Finalmente, deberá conocer al soldado para apreciar sus cualidades y sus


necesidades y defectos, que ha de tener muy en cuenta en sus discursos, y
estará presto a dar ejemplo de paciencia en las fatigas, de constancia en
las privaciones y poder así imponer silencio a las quejas y ahogar a las
amenazas.

Estilo Del Discurso.

Como ya hemos dicho anteriormente, la elocuencia militar nace más del


corazón que de la inteligencia, y así debe emplear la brevedad y huir de la
severidad académica, usando frases cortas, pero impetuosas; lacónica,
pero viva y animada.

Cuando pregunte a los oyentes no les dejará tiempo para reflexionar, sino
que les pondrá la alternativa del sí o del no anticipándose a veces a
responder por ellos.
Las preguntas y las admiraciones animan las arengas, y uno de los
caracteres más salientes de ésta es el de multiplicar los imperativos y de
dar a los verbos aire de imperio que arrastra las voluntades; pero es
preciso que el orador se incluya a sí mismo, no aislando la acción de los
soldados de la suya, sino dándole a conocer que compartirá con ellos los
peligros, el combate, las fatigas o las privaciones; debiendo tenerse
presente la sencillez del estilo es condición indispensable, y que en
ocasiones una frase acaso gramaticalmente incorrecta, un giro vicioso
pero felizmente original, a ofrecido efectos que no hubieran producido el
más retórico y acabado de los periodos.

En la oratoria militar se hace uso de imágenes extractadas de la naturaleza,


con motivo de ejemplo, en mayor compresión a los oyentes, las cuales den
una sensación de grandeza y que sea colosal.

Pero al margen de esto, es predominante el uso de las pasiones, en


especial aquellas que siendo honradas penetren las entrañas de los
soldados, así podemos nombrar: el amor a la patria y la grandeza de esta,
el sentimiento de honor, gloria, bravura, fuerza, y coraje, son algunos
aspectos útiles para dicho orador, debiendo prestar cuidado a no caer en
un chauvinismo recalcitrante.

Aclarando a lo dicho anteriormente, diremos que la eficacia del uso de


ciertos sentimientos dependerá de los tiempos o factores exógenos al cual
se encuentre un país o un pueblo, es decir dependerá si se encuentran en
tiempo de guerra o en tiempo de paz.
a) En tiempo de Guerra, habrá de distinguirse si se habla antes de empezar
una campaña o durante ésta, y en segundo caso si antes o después de una
batalla, durante el sitio de una plaza y dentro o fuera de ella, o si el fin
inmediato es reaccionar contra la indisciplina, el cansancio, etc.

Antes de comenzar las operaciones, procede justificar ante las tropas la


necesidad de estas y la justicia de la causa en pro de la cual ha de
lucharse, haciendo resaltar las ofensas recibidas del enemigo, las
proposiciones rechazadas por él, los tratados violados, las amenazas y la
indignidad y deshonra que implicaría ceder ante todo ello.

Comenzada las hostilidades y antes de una batalla debe procurarse


inflamar el valor del soldado, este caso son de aplicación las palabras que
aparecen en la Enciclopedia Militar que escribió en francés una sociedad
de militares y literatos.
Durante la acción la elocuencia militar se deja escuchar en medio del
choque y el estruendo de las arma, ya reuniendo en una sola palabra
batallones intimidados, ya conduciendo los escuadrones a la carga, ya
exigiendo que un reducto se tome, ya mandando que , ya exigiendo que un
reducto se tome, ya mandando que se refuerce una posición.

En estas ocasiones el orador se contenta con una frase corta y enérgica,


debiendo ser sus palabras tan rápidas como sus movimientos.

Después de la acción, si la victoria a coronado los esfuerzo de las tropas, la


elocuencia contará las banderas tomadas al enemigo, el botín que dejó en
poder a los vencedores, el desastre que ha sufrido, las fatigas y peligros de
los perdedores, la importancia de las posiciones tomadas, y las
consecuencias de la victoria.

Y si por el contrario, si no se obtuvo la victoria añorada, encontrará la


causa de ello en un obstáculo imprevisto o buscará una excusa a la derrota
y aún sacará partido de las faltas cometidas para exigir nuevas pruebas de
denuedo, como pago de la deuda contraria.

Para el orador militar debe tomar énfasis al tipo de ejército al cual tiene en
sus manos o son dirigidas sus palabras; por tanto son útiles todas las
recomendaciones frente a un ejército donde reine una emoción fuerte o
extraordinaria, a razón de los momentos indignos que se vive. Mientras si el
orados se encuentra frente a un ejercito mercenario, no tendrá ningún
efecto sus palabras, es decir serán estériles sus aclaraciones y
recomendaciones.

Las arengas fueron útiles para alcanzar el efecto deseado, para


esta clase de oradores, pero por la grandeza del grupo de ejércitos de hoy
en día, es difícil hablar de ellos en su conjunto, como en aquellos días; pero
a pesar de todo ello, algunos aún hacen uso de las arengas.

En la antigüedad, fueron muy usadas, en especial por Julio Cesar, las


cuales son muy famosas. Desde la invasión de los bárbaros, desapareció la
costumbre de arengar a los ejércitos, aunque reviviese con Carlo Magno y
otros, no fueron perennes en el tiempo.

Por último la elocuencia militar se hacen manifiesta en muchas ocasiones


en expresiones cortas y satisfactorias, más aún si están son inspiradas en
el momento mismo de mayor peligro, las cuales son entremezcladas con el
amor a la patria o a la gloria, que estos buscan. Constituyendo estas
palabras memorables en la Historia; así tenemos las siguientes:
-- " ¡Soldats, songez que, du haut de ces Pyramides, quarante siècles vous
contemplent !" ¡Soldados, recordad! ¡Que desde lo alto de esas pirámides
cuarenta siglos contemplan vuestro valor! (Frase pronunciada
por Napoleón Bonaparte el 19 de julio de 1798 ante su ejército vencidoi y
desmoralizado, momentos antes de empezar la batalla de "Las Pirámides").

-- ¡¡ La sangre de Danton te ahoga!!. (Palabras de Garnier de l’Aube a


Robespierre, en la memorable sesión de la Convención que derrocó a éste).

-- ¡¡ Soldados ese es el sol de Austerlitz !! (Napoleón, en la batalla de


Moskowa).

Oratoria Didáctica o Académica.-

Este género, comprende los discursos encaminados a persuadir a los


hombres de las verdades científicas, tiene su origen en la creciente
necesidad de expansión y propagación que la ciencia moderna va
experimentando, y abarca todos los asuntos puramente científicos o de
algún modo relacionado con la ciencia, de donde se deduce cuan extenso y
general es su objeto, puesto que en nuestros días apenas queda aspecto de
la realidad que no sea estudiada por la ciencia.
Navarro y Ledesma dice, que esto podría justificar el criterio de los que
reputan como forma didáctica este género de oratoria; más para
comprender la razón de nuestro concepto, basta fijarse en que el propósito
del orador académico no es tanto enseñar o exponer teorías científicas
como convencer o persuadir de la verdad de ésta al público, empleando
para ello la forma de oratoria.

El orador didáctico tiene que reunir cualidades especiales, pues no le basta


un conocimiento completo de la cuestión sobre la que va hablar, es preciso
que posea, además, lo que se llama talento expositivo, o facultad de hacer
llano, agradable y accesible a todas las inteligencias lo que de por sí es
abstracto y difícil.
Los Discursos

Entre las varias especies de discursos didácticos debemos señalar los que
se llaman con toda propiedad discursos académicos, porque se leen o
pronuncian en las Academias científicas y literarias.

Los de Exposición Científica, en los cuales el orador ilustra a sus oyentes


respecto de un punto por el investigado.

Los de Vulgarización, destinados a exponer teorías o descubrimientos


modernos, poniéndolo al alcance del público profano.

Y los de Controversia o discursos de puntos opinables de olas nuevas


investigaciones.

Oratoria Forense.-

Es la que tiene por objeto ilustrar la inteligencia y mover la voluntad de los


jueces para decidir si un hecho se ha realizado o no, si una persona es o no
culpable, si ha de aplicarse tal o cual regla jurídica o si ésta ha de
interpretarse en uno u otro sentido.

Esta finalidad especial de la oratoria forense requiere 3 reglas especiales,


primero las Cualidades del Orador, segundo la Materia del Discurso, y
tercero el estilo.
Todos ellos llevan conocido grandes valorizaciones, las cuales son
reflejadas en el foro.
Estos aspectos serán expuestos en los siguientes trabajos posteriores,
dejando al siguiente (estudiante) en orden al tema de exposición la
correlativa explicación.
2. BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ORATORIA

Numerosos tratados sobre oratoria y/o retórica que datan de los tiempos
alboréales de los griegos cobran actual vigencia en nuestra globalizada sociedad;
lógicamente, a ellos se suman las contribuciones de los romanos –continuadores
del esplendor cultural de los helenos- de aquellos tiempos nos han llegado
importantes tratados sobre oratoria: los de Aristóteles; “Arte retórica”, los de
Cicerón; “De la invención”, “Del Orador” y “De la Perfección Oratoria”, y el de
Quintiliano; “Instituciones oratorias”.

QUINTILIANO (c. 35-c. 95)

“Institutio Oratoria” constituyen su obra más famosa. En ellos trata sobre los
métodos, fundamentos y técnicas de la enseñanza y de la oratoria. Encarta ® 2005

Pero, al margen de la grandeza oratoria de estas dos civilizaciones clásicas –


griega y latina- podemos decir también, que nuestro país tiene un rico pasado en
lo que a la práctica oratoria se refiere. Desde épocas preincaicas, según cronistas
e historiadores, se hizo uso activo de la expresión oral en el territorio de nuestro
actual país. No sólo para transmitir ideas o pensamientos, sino para preservar la
propia “historia” de los pueblos del Tahuantinsuyo; en algunos casos, a través de
los amautas y en otros, por medio de los quipucamayocs.

La expresión oral en una sociedad ágrafa –sin escritura- se convertía más que un
arte en una imperiosa necesidad para preservar el pasado, la cultura, los
conocimientos y la tecnología. A través de la transmisión oral, de generación en
generación, se comunicaban infaliblemente mitos, leyendas y tradiciones para su
perpetuación y difusión. Sino, no nos explicamos como un pueblo sin escritura
pudo conquistar gran parte del territorio americano y enseñorearse culturalmente
sobre él. Indudablemente la oratoria de aquellos tiempos era completamente
diferente a la usada hoy.

En la época de la “Conquista” la retórica hispánica se orientó principalmente a


insuflar valor a las huestes invasoras para que pudieran enfrentar con valor al más
colosal de los ejércitos americanos. Las palabras de Pizarro, exhortando a sus
hombres en la Isla del Gallo -para que no lo abandonaran- constituyen quizás, uno
de los discursos más antiguos pronunciados por estas latitudes. Asimismo, los
discursos de los funcionarios de la Corona exhortando a los antiguos peruanos –
quechuahablantes- a someterse al Rey de España, constituían discursos formales
que prologaban, muchas veces, cruentas incursiones genocidas.

En la época de la Colonia, luego de la “Conquista”, surge lo que bien podríamos


llamar “primeros oradores profesionales”. Su labor más característica era la de
componer extravagantes y rimbombantes discursos para saludar la llegada de un
nuevo virrey. El pueblo entero, con los oradores a la cabeza, partía hacía el Callao
para escuchar la disertación que, por turnos, hacían estos señores. Eran piezas
de retórica apologística, plagadas de elogios que hacían a un personaje que ni
siquiera conocían

Durante la gesta emancipadora, los “peruanos”, es decir de aquellos que se


identificaban con la tierra donde habían nacido -y ya no con la metrópoli española-
iniciaron jornadas independentistas para liberarse del yugo español. Estos
precursores e ideólogos de la independencia se valieron tanto de sus escritos
como de sus encendidos discursos, para inflamar la vena política y crear ese
sentimiento de rebeldía y nacionalismo que permitió, años después, la
independencia nacional.

Durante las luchas por la independencia, los caudillos militares supieron inflamar
de valor a sus huestes con bizarros discursos militares, inculcando a través de sus
palabras el amor a la patria americana y el valor y coraje para desligarse de la
metrópoli española. Aun hoy se escuchan en nuestros oídos, las palabras
vibrantes del Generalísimo Don José de San Martín al exclamar, en el más famoso
de todos sus discursos: “¡El Perú es libre e independiente por la voluntad general
de los pueblos y de la causa que Dios defiende...!” ¡Viva la patria! ¡Viva el Perú!

Con el advenimiento de la República, la oratoria se convierte en instrumento


aglutinador y forjador de la identidad nacional. Como medio de trasmitir ideas,
pensamientos y doctrinas, comienza a ser utilizado por los primeros presidentes
del Perú; Manuel Pardo, Nicolás de Pierola y Augusto Leguía y por supuesto por
los políticos más destacados; con su verbo radical y sus nuevas doctrinas
filosóficas, pretenden crear conciencia para la creación de un nuevo Perú. Entre
ellos tenemos a González Prada y a Haya de la Torre.

En épocas contemporáneas resaltan las figuras del arquitecto Fernando Belaunde


Ferry -un orador inspirado que a decir de muchos, “leía” sin texto- sus palabras
utilizadas con propiedad, eran un llamado constante a la defensa de los valores
democráticos. Destaca también la figura de Alan García Pérez -aprista que
recordaba los viejos tiempos de don Víctor Raúl Haya de la Torre- dueño de una
oratoria torrencial y apasionada que muchas veces caía con facilidad, en la
demagogia y el dramatismo oratorio.

De Alberto Fujimori Fujimori –penúltimo presidente- se puede decir que fué una
persona carente de dotes oratorios, pero que este detalle parecía no importarle
porque “otros” eran sus métodos para “convencer” a sus oyentes. En la actualidad
tenemos a un Alejandro Toledo Manrique, que a decir de muchos es un destructor
de las normas del buen hablar; sus alocuciones son una mezcolanza de español e
inglés mal hablados y fuera de cualquier contexto lingüístico, a decir de sus
críticos prima en él una predilección irrefrenable hacia la mitomanía.
EL FUTURO DE LA ORATORIA:

Junto a esta breve reseña histórica, vemos como a nivel nacional e internacional
los viejos tratados de oratoria -griega y romana- cobran inusitada vigencia para
ser aplicados casi con desesperación por millones de personas que pugnan por
dominar con eficacia el arte de expresarse con claridad y facilidad ante un público
numeroso y variado. Por supuesto, dichos textos son modernizados y adaptados a
las necesidades del hombre del siglo XXI de tal forma que el interesado pueda
resaltar su personalidad y convertirse en líder del llamado Tercer Milenio.

Tal es la importancia que reviste la elocuencia en la coyuntura actual, que


personas como Salomón Novoa -con el apoyo de prestigiosos expositores
nacionales- se encuentran abocados a promover la instauración del 10 de
Noviembre como el “Día de la Oratoria” y por extensión como el día del orador, ello
en honor a San León Magno -murió el 10 de noviembre del año 461- famoso por su
intervención ante Atila, Rey de los Hunos, a quien persuadió -a través de su gran
verbielocuencia- a que no invadiera ni destruyera la ciudad de Roma.

Y por si esto fuera poco, los oradores cuentan también con un “Padre”, el
ateniense Demóstenes (384 – 322 a.C.) pionero de la elocuencia a quien
consideramos desde hace mucho tiempo, como el Padre de la Oratoria. “Su caso -
como dice Novoa- es un ejemplo de superación y perseverancia, pues a pesar de
su tartamudez natural, llegó a convertirse en el más brillante orador de su
época...” La efeméride, el Santo patrón y el Padre de la oratoria son elementos
que identifican, cohesionan y caracterizan a todos los oradores.

DEMÓSTENES:

Uno de los grandes oradores de la antigua Grecia, pronunció convincentes


discursos contra los reyes macedonios a los que consideraba una amenaza para
la libertad de los griegos. Aquí aparece declamando en una playa.
La Oratoria - El Arte de saber hablar

"Un hombre de fuerza e inteligencia extraordinaria puede no ser más que un


cero en la sociedad si no sabe hablar" (William Channing)

Hablar menos y decir más

El mundo moderno exige gente que se comunique con mayor precisión y


claridad, solo aquellos que son capaces de hacerlo tienen todo el éxito a su
favor.
La comunicación es la habilidad más importante en la vida, así lo afirma
Stephen Covey, autor del bestseller “Los siete hábitos de la gente altamente
efectiva”. Por otra parte, Zig Ziglar, autor y orador muy conocido en el
campo del liderazgo y la motivación, cita investigaciones que demuestran
que el 85% de nuestro éxito depende de nuestras habilidades de relación y
comunicación; de lo bien que conocemos a la gente e interactuamos con
ella.

Por esta razón, cada vez más personas se están preocupando por
comunicarse mejor con sus semejantes, herramienta indispensable para
todo aquel que desee alcanzar el éxito en esta competitiva sociedad
moderna.

El Profesor Mike Cellamare, uno de los principales instructores de oratoria


moderna del centro del país, afirma que “En la actualidad, la mayoría de las
personas habla demasiado y dice muy poco. Una cosa es hablar bonito o
tener buena labia y otra muy diferente es saber comunicarse con claridad y
asertividad para ser entendido”.

La oratoria es el arte de hablar elocuentemente, de persuadir y mover el


ánimo mediante la palabra. Timón, un antiguo autor griego, dijo que la
elocuencia es la habilidad de conmover y convencer. Aquí usamos el
término oratoria en su acepción y uso más amplio, no meramente el de
hablar ante grandes auditorios, sino estableciéndolo como sinónimo de
expresión oral de una persona.
Historia de La Oratoria

La oratoria nació en Sicilia y se desarrolló fundamentalmente en Grecia,


donde fue considerada un instrumento para alcanzar prestigio y poder
político. Había unos profesionales llamados logógrafos que se encargaban
de redactar discursos para los tribunales. El más famoso de estos
logógrafos fue Lisias. Sin embargo, Sócrates creó una famosa escuela de
oratoria en Atenas que tenía un concepto más amplio y patriótico de la
misión del orador, que debía ser un hombre instruido y movido por altos
ideales éticos a fin de garantizar el progreso del estado. En este tipo de
oratoria llegó a considerarse el mejor en su arte a Demóstenes.

De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio


Cicerón lo perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria nos han llegado
casi completos. Durante el imperio, sin embargo, la oratoria entró en crisis
habida cuenta de su poca utilidad política en un entorno dominado por el
emperador, aunque todavía se encontraron grandes expertos en ese arte
como Marco Fabio Quintiliano; los doce libros de su Institutio oratoria se
consideran la cumbre en cuanto a la teoría del género. Sin embargo, como
ha demostrado Ernst Robert Curtius en su Literatura europea y Edad Media
latina, la Oratoria influyó poderosamente en el campo de la poesía y la
literatura en general pasándole parte de sus recursos expresivos y
retorizándola en exceso.

La importancia de la oratoria

Entre los grandes jefes que condujeron pueblos o dejaron su impronta en la


historia de la humanidad, ha habido algunos ciegos y algunos sordos; pero
nunca un mudo. Saber algo no es idéntico a saber decirlo. Esta es la
importancia de la comunicación oral.

En los negocios o cualquier otra actividad de interrelación, la forma en que


hablemos, en que nos comuniquemos, será el patrón por el cual se nos
juzgará, se nos aceptará o rechazará.
Hablar con orden, con claridad, con entusiasmo, con persuasión; en
resumidas cuentas, con eficacia, no es un lujo sino una necesidad. El 90%
de nuestra vida de relación consiste en hablar o escuchar; sólo el 10% en
leer o escribir.
Si la imagen que usted quiere dar de sí mismo/a es la de una persona que
sabe adónde va, que tiene una actitud positiva hacia la vida, ideas dinámicas
y don de gentes, el lenguaje es el principal instrumento que deberá utilizar
para transmitir esa imagen a quienes le rodean.

Otro aspecto importante de la oratoria es que también hay que saber hablar
para ser escuchado. Lo notable es que el hecho de tener que hablar ante
extraños, o en una simple reunión de trabajo, no parece ser una tarea
sencilla, a la que la mayoría de las personas considere como fácil.
En una encuesta realizada en los Estados Unidos, investigando las diez
cosas que más temor le producen a la gente, se obtuvo el siguiente
resultado (en orden ascendente): los perros, la soledad, el avión, la muerte,
la enfermedad, las aguas profundas, los problemas económicos, los
insectos, las sabandijas, las alturas y, el primero de la lista, hablar en
público.

El buen discurso es un medio de servicio para los semejantes, y es una tarea


ardua.
Hay que reconocer que quien dice un discurso asume una gran
responsabilidad. Al margen de otros aspectos, conviene tener presente que
una perorata de 30 minutos ante 200 personas desperdicia sólo 30 minutos
del tiempo del orador; en cambio, arruina 100 horas de sus oyentes –o sea,
más de cuatro días–, lo cual debería generar más responsabilidad que la que
usualmente se advierte.
Clases de discursos

Se considera que hay tres tipos diferentes de discursos, según su finalidad:

1) Discursos destinados a informar.


2) Discursos destinados a la acción.
3) Discursos destinados a entretener.

... y tres clases de oradores

Hay tres clases de oradores: aquellos a quienes se escucha; aquellos a


quienes no se puede escuchar; y aquellos a quienes no se puede dejar
escuchar.

Las tres partes básicas de un discurso

1) Introducción o Presentación
2) Desarrollo del tema
3) Conclusión (parte en que se "remacha" el objetivo y se lo deja
perfectamente fijado).

Dramatizar lo que se comunica

Dramatizar algo es darle acción. Y eso puede hacerse de distintos modos. Se


puede dramatizar mediante el uso de un diálogo, imaginario o real (con el
público o un interlocutor). También haciendo una cita de alguna figura muy
famosa, o efectuando una narración, o dando un ejemplo personal,
mostrando un objeto, formulando una pregunta impresionante, o realizando
una afirmación sorprendente...
La dramatización, como otros recursos, está dirigida a despertar la
curiosidad del público.

Características de la voz
* El tono: suave, duro, dulce, seco, autoritario, etc.
* La altura: grado entre agudo y grave. El primero suele asociarse con un
estado de agitación o alteración, el segundo con climas de mesura y afecto.
* El ritmo: la velocidad con la que nos expresamos.
* El volumen: con él demostramos si permanecemos tranquilos y
controlados o hemos perdido la serenidad.
* Evitar la monotonía. La inflexión inadecuada al comenzar o terminar una
frase.

El modo de hablar

El modo de hablar incluye el tono, la enunciación, la pronunciación, el


volumen y la corrección de las palabras que se usan. También influyen el
aplomo con el que hablamos, el control que tenemos de nuestros ademanes,
y el contacto ocular que mantenemos con los interlocutores o el público.

La preparación

“Todo discurso bien preparado está ya pronunciado en sus nueve décimas


partes” (Dale Carnegie)

Si se quiere hablar bien hay que pagar el precio debido. Hay que trabajar,
pensar y practicar.
Nadie ha encontrado nunca un sustituto satisfactorio para la inteligencia, ni
para la preparación.

“Si tengo que dirigir un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su
preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces me lleva
dos horas...”. Así se expresaba nada menos que Winston Churchill.

Además del qué se dirá, es enorme la importancia del cómo habrá de


decirse. Y aquí interviene lo más importante que puede esgrimirse en un
diálogo o un discurso: el arte de interesar. En la preparación de una clase o
discurso hay que dar mucho más tiempo a buscar medios de suscitar el
interés que el que se dio al estudio del tema.
La buena preparación también aumenta la claridad de nuestro pensamiento y
de nuestra expresión. Recordemos el viejo aforismo que dice: “Si la fuente
nace turbia, no irán claros los arroyos”.
Las pausas

Considere el uso de la pausa como un arma de gran importancia en el


arsenal que representa el dominio del ritmo. El espacio entre palabras,
frases o pensamientos, no se debe “emborronar” con sonidos tan
desagradables como "eee...". Utilizar "eee..." o "mmm...", es humano; pero
utilizar la pausa, desnuda de todo sonido, es divino.
El elemento más difícil, de mayor utilidad y menos apreciado en el arte de la
oratoria, es el silencio. La pausa correctamente medida, demuestra
confianza y reflexión. A la inversa: los presentadores de cualquier medio que
se despachan con demasiada velocidad, llegarán los últimos.
Las pausas son un excelente recurso para enfatizar. Permiten también
mantener y controlar la atención.

Algunos consejos a tener en cuenta

* No distraiga al auditorio con algún detalle de atuendo, movimientos


excesivos o al jugar con algún objeto.
* No diga absolutamente todo lo que se sabe, para permitir al público hacer
preguntas y participar.
* En una conversación múltiple, ligar lo que se va a decir con lo último que
se dijo.
* No olvide que la articulación o pronunciación es de capital importancia. Si
advierte dificultades en esto, procure escucharse en una cinta para precisar
sus defectos.
* Tenga cuidado con las muletillas, los términos de relleno trillados, las
expresiones restrictivas o negativas ("puede que no esté de acuerdo
conmigo", "puede que no sea lo que usted esperaba", etc.).
* El mejor lenguaje es el directo y afirmativo. También el coloquial.
* Use un estilo inclusivo, haciendo participar al o a los interlocutores.
* Si es de su conocimiento, vincule el tema del que va a hablar con aquello
por lo que los oyentes sienten mayor interés.
Hacer pensar y hacer sentir

Todos nosotros emitimos una aureola, aura o halo, impregnado con la


verdadera esencia nuestra; las personas sensibles lo conocen; también lo
producen nuestros perros y otros animales domésticos. Algunos de
nosotros somos magnéticos, otros no. Algunos de nosotros somos
ardorosos, activos, atractivos, inspiramos amor y amistad, mientras otros
son fríos, razonadores, intelectuales, pero no magnéticos. Que un hombre
sabio de este último tipo se dirija al público y éste no tardará en cansarse de
su discurso intelectual, y manifestará síntomas de sueño. Les hablará, pero
no los interesará; los hará pensar, pero no sentir, y pensar es lo más
fastidioso para la mayoría de las personas, y pocos son los oradores que
triunfan haciendo pensar únicamente a las personas, pues lo que necesitan
es que los hagan sentir.

La gente paga con liberalidad a los que les hacen sentir o reír, mientras que
es avara con quien, aunque sea para instruirla, la hace pensar.
Poned frente a un sabio del tipo mencionado a un hombre de mediana
cultura, pero amable, dulce y meloso, sin la décima parte de la lógica y
erudición del otro; sin embargo éste se adueñará con facilidad de su
auditorio y todos esperarán con avidez a que broten las palabras de sus
labios. Las razones son claras y palpables. Es el corazón contra la cabeza; el
alma contra la lógica; y el alma es lo que siempre prevalecerá.

Exprésese siempre en forma positiva

El Dr. Herbert Clark, psicólogo de la Universidad John Hopkins, hizo el


sorprendente descubrimiento de que a una persona común le lleva un 48 por
ciento más de tiempo comprender una frase en forma negativa que en forma
positiva. Por lo tanto, se confirma científicamente algo que se sabía en forma
empírica: la más eficaz comunicación consiste en hacer afirmaciones
positivas.
Visto esto, comenzar una exposición siempre con frases positivas. Y si es
necesario dar un mensaje negativo a una persona, para amortiguar su
impacto rodearlo con frases positivas.
El valor del silencio

Las actividades retóricas en torno al silencio permiten trabajar un ámbito


liminar de la comunicación. Favorecen la creación de un entorno específico.
Estimulan el trabajo cooperativo de los participantes.
Vinculamos este tipo de trabajo a prácticas oratorias que se apartan del
modelo de la erística y la confrontación de las partes en debates. Y
consideramos aspectos de la comunicación grupal, el espacio ocupado y
sus usos simbólicos, la comunicación no verbal y los rituales observados.
Un escritor chino, Kung Tingan, dijo: "El sabio no habla, los talentosos
hablan, y los estúpidos discuten".
Oratoria

Se llama oratoria al arte de hablar con elocuencia.1 En segundo lugar, es


también un género literario formado por el discurso, la arenga, ladisertación,
el sermón, el panegírico, entre otras varias.

Este segundo sentido más amplio se aplica a todos los procesos literarios
que están planteados con propósito persuasivo, tales como laconferencia,
la charla o las exposiciones. Esta finalidad de persuadir al destinatario es la
que diferencia la oratoria de otros procesos comunicativos orales. Del
mismo modo que la finalidad de la didáctica es enseñar y la de
la poética deleitar, lo que pretende la oratoria es convencer de algo. La
persuasión consiste en que con las razones que uno expresa oralmente se
induce, mueve u obliga a otro a creer o hacer una cosa. Ahora bien, no es su
única finalidad. El propósito de la oratoria pública puede ir desde transmitir
información a motivar a la gente para que actúe, o simplemente relatar
una historia. Los buenos oradores deberían ser capaces de cambiar las
emociones de sus oyentes y no sólo informarlos. La oratoria puede ser una
poderosa herramienta que se usa para propósitos tales como la motivación,
influencia, persuasión, información, traducción o simple entretenimiento.

Ciceron
Características

Frecuentes vocativos (llamadas de atención a quienes están escuchando el


discurso: los jueces, el pueblo al que se llama «Quiritas» o ciudadanos, o
bien a la misma persona a quien se acusa).

 Abundante uso de preguntas retóricas.

 Abundante uso de la segunda persona del singular.

 Frecuentes cambios de tono, inflexiones en la voz del que está


hablando, que en el texto se representan con las exclamaciones, las
preguntas, los vocativos.

 Subordinación abundante.

Consejos
Antes de plantear una intervención es preciso conocer el lugar donde se va a
dar la conferencia, para no dejarse llevar por las influencias del mismo.
Tanto comportamiento, como presentación, ademanes, trato, lenguaje,
postura, deben variar en función del recinto donde nos encontremos.

 La puntualidad y la asistencia de prisa son los aspectos más importantes


tanto como el hecho de apagar el móvil ante los disertores, llevar
clasificados y ordenados todos los documentos necesarios, no mirar
nunca al reloj, cuidar el aliento y el perfume, mirar siempre a los ojos de
una persona, y mantener las formas y el tono de la voz.
 Comprobar la superficie de trabajo (atril, mesa). Evite excesivos
desplazamientos y realice un guion si tiene que utilizar varios soportes a
la vez.
Formas
Según la cantidad de oradores, se clasifica en:

Oratoria individual
Porque hace uso de la palabra, sin la participación de otra u otras personas, se
dice que está utilizando la oratoria individual. Ésta es quizá una de las formas
elocutivas de más arraigo en el ámbito social pues es de uso obligatorio en todas
las medidas y esferas donde el hombre desenvuelve su vida física, afectiva y
laboral.

Oratoria grupal
Se caracteriza por la presencia de dos o más personas en el estrado hablando.

Tipos de Conferencias

Una Simple Conferencia


Se puede denominar simplemente conferencia cuando los organizadores nos
solicitan que hablemos de un tema determinado, haciendo una amplia exposición
de éste y una vez expuesto se dé por finalizado el acto. En este caso no habrá
posibilidad que el público formule algún tipo de preguntas. Por lo general se trata
de intervenciones a tiempo fijado, por lo que se debe acordar con los
organizadores cuánto tiempo se dispone para hablar.

Conferencia Con Ruegos y Preguntas


Por lo general los organizadores ya advierten que se debe ser más breve para
dejar paso a la intervención del público que preguntará sobre el tema. Es
importante en este tipo de conferencias la presencia de un moderador, alguien que
ayude y ponga punto final a las preguntas o evite que las preguntas se conviertan
en un diálogo entre el espectador y el conferenciante.
Conferencia - Entrevista
Se trata de una modalidad que últimamente se realiza mucho en algunos ámbitos,
al margen de la radio y la televisión. En este caso el conferenciante expone el
tema de una forma breve y seguidamente deja paso al presentador para que este
formule preguntas a las que el conferenciante va respondiendo ampliamente y sin
límite de tiempo.

Historia
La oratoria nació en Sicilia y se desarrolló fundamentalmente en Grecia, donde
fue considerada un instrumento para alcanzar prestigio y poder político. Había
unos profesionales llamados logógrafos que se encargaban de redactar discursos
para los tribunales.
El más famoso de estos logógrafos fue Lisias. Sin embargo, Sócrates creó una
famosa escuela de oratoria en Atenas que tenía un concepto más amplio y
patriótico de la misión del orador, que debía ser un hombre instruido y movido por
altos ideales éticos a fin de garantizar el progreso del estado. En este tipo de
oratoria llegó a considerarse el mejor en su arte a Demóstenes.
De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio Cicerón lo
perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria nos han llegado casi completos.
Durante el imperio Romano, sin embargo, la oratoria entró en crisis por cuenta de
su poca utilidad política en un entorno dominado por el emperador, aunque
todavía se encontraron grandes expertos en ese arte como Marco Fabio
Quintiliano; los doce libros de su De institutione oratoria se consideran la cumbre
en cuanto a la teoría del género. Sin embargo, como ha demostrado Ernest Robert
Curtius en su Literatura europea y Edad Media latina, la Oratoria influyó
poderosamente en el campo de la poesía y la literatura en general pasándole
parte de sus recursos expresivos y retorizándola en exceso.
Géneros
Originalmente, la oratoria se dividía en varias partes. Anaxímenes de
Lámpsaco propuso una clasificación tripartita que asumió después Aristóteles.

Oratoria forense o judicial


La oratoria judicial o forense2 se ocupa de acciones pasadas. Al género judicial lo
califica un juez o tribunal que establecerá conclusiones aceptando lo que el orador
presenta como justo y rechazando lo que presenta como injusto.

Oratoria política o deliberativa


La oratoria política se ocupa de acciones futuras. Al género deliberativo o político
lo califica el juicio de una asamblea política que acepta lo que el orador propone
como útil o provechoso y rechaza lo que propone como dañino o perjudicial.

Oratoria epidíctica o demostrativa


El género demostrativo o epidíctico se ocupa de hechos pasados, pero, al
contrario que el género judicial, se dirige a un público que no tiene capacidad para
sancionar los hechos mismos, o influir sobre el asunto tratado; sino tan solo de
asentir o disentir sobre la manera de presentarlos que tiene el orador, alabándolos
o vituperándolos. Está centrado en lo bello y en su contrario, lo feo. Sus polos son,
pues, el encomio y el denuesto o vituperio.

Debate
Es una forma de defensa de los puntos de vista de los participantes de una charla,
por ello, es conveniente estar preparado antes de aceptar el reto, no se debe
olvidar que el público, espera un debate que encarne en si mismo una lucha. En
toda guerra existen alianzas, por ello, en un momento determinado, si se sabe
llevar la conversación de forma correcta, se defenderán las posturas del otro
contertulio.
Miedo a hablar en público
El miedo a hablar en público pertenece al subtipo de ansiedad social de actuación
dentro de la fobia social y es uno de los trastornos psicológicos más
frecuentes.3 En jóvenes adultos, hablar frente a una audiencia es una situación de
actuación social especialmente común que puede representar un reto para
muchos jóvenes adultos. De hecho, de entre todas las situaciones sociales
temidas, hablar en público es la más prevalente en la población general, 4 con
escasa diferencia en función del sexo y la edad.5 Un estudio reciente llevado a
cabo por Garcia-Lopez, Diez-Bedmar y Almansa-Moreno ha demostrado que un
entrenamiento a estudiantes universitarios en Psicología permitió que éstos
pudieran actuar como terapeutas ante otros estudiantes, mediante una
metodologia colaborativa.6
Los 10 mejores oradores del mundo

Hay personas que son populares y conocidos por sus discursos y sus
cotizaciones. Hay gente recordaba de la historia, debido a las grandes
discursos que han dado a luz. Oratorio es un arte de hablar en público en el
que una persona requiere una gran confianza y conocimiento. Damos a
conocer la lista de los 10 mejores oradores de todo el mundo se conoce
todavía.

1. Pericles (495-429 aC)

En el momento de las edades de oro, Pericles fue un gran orador en


griego. Él era una persona muy influyente y se le dio el título del primer
hombre de Atenas Atenas Dirigió durante 495-429 aC, y este período fue
llamado a veces como el período de Pericles. Apoyó el arte y la literatura y
por su culpa Atenas es considerada como el centro de la educación y la
cultura de Grecia. También promovió la democracia ateniense y se le
califica como un populista también. Él es conocido por haber dado una
nueva definición a la palabra pública en Atenas. Su oración fúnebre era
conocido porque era en realidad un discurso sobre los logros de Atenas
que ayudaron a elevar el espíritu de la guerra.

2. Demóstenes (384-322 aC)

Demóstenes fue otro orador y estadista de Atenas. Se acercó a su


problema de tartamudez y comenzó a estudiar los discursos y oraciones de
otros oradores griegos que incluían Pericles. Cuando daba discursos
oficiales en Grecia se advirtió a la gente por lo general en oposición a
Felipe, que fue el rey de Macedonia y padre de Alejandro Magno. Rey
macedonio establecido en una misión para conquistar Grecia. Dio tres
discursos muy duros contra el rey macedonio que fueron llamados como
los Filípicas e incluso hasta la fecha, si alguien da un discurso en contra de
alguien que se llama el discurso como Filípica.
3. Abraham Lincoln (1809 -1865)

Abraham Lincoln fue un gran presidente de los Estados Unidos y estaba en


posición desde el año 1861 hasta el año 1865. Él era un hombre educado yo
y también se convirtió en un abogado. Lincoln fue un verdadero portavoz y
tuvo tanto las cualidades de un orador requiere: conocimiento e
intensidad. Lincoln era una persona que sabía lo que está hablando y lo que
significaba que era conocido por ser el maestro de la declaración. Su habló
principalmente sobre las objeciones a la esclavitud. Discurso de
Gettysburg de Lincoln a pesar de ser sólo tres minutos de duración fue la
piedra angular de su historia de América. Sus discursos unido a las
naciones y establecer una base de optimismo americano.
4. Winston Churchill (1874 -1965)

Cuando era joven oficial del ejército que tenía una breve estancia en la
India en el año 1897, Winston Churchill escribió una línea muy bonita
hablando de la importancia de la oración. La línea es “de todos los talentos
otorgados a los hombres, nada es tan valioso como el don de la
oratoria. Dio discursos inspiradores y muy famoso en el año 1940 durante
el comienzo de la II Guerra Mundial. Estos discursos le hizo una muy
renombrados oradores que ha conocido en la historia. El discurso que
pronunció el 18 de junio de 1940 es de sus mejores discursos y el propósito
de inspirar a la gente y aumentar su confianza durante la Segunda Guerra
Mundial. Durante ese tiempo, Hitler y el imperio nazi era una amenaza para
Europa y Winston Churchill en su discurso habló de los problemas que los
europeos tienen que hacer frente si vinieran de Hitler.
5. Mohandas Gandhi (1869 -1948)

Mahatma Gandhi fue una figura influyente en la historia de la India. Sus


discursos eran muy motivadores e inspirado a caminar por el camino de la
no violencia y luchar por su país. El discurso que pronunció durante el
movimiento Quit India el 8 de agosto 1942 fueron a provocar a la gente a
luchar contra el dominio británico, pero la resistencia debe ser pasiva y no
violenta. El discurso fue uno de los mejores discursos que dio, que no sólo
las personas motivadas contra el dominio británico, pero también dio el
mensaje de la no violencia. Martin Luther King Jr., también dieron discursos
que tenía el Mahatma Gandhi temas se centraron en el electrónico y entre
ellos es que tengo un Sueño discurso que promovía la no violencia y la
igualdad de razas.
6. John F. Kennedy (1917 – 1963)

John F. Kennedy fue el presidente 35a de Estados Unidos que sirvió a partir
del año 1961 a 1963. Dio discursos inspiradores y muy liberal. Su discurso
en el Muro de Berlín en el año 1963 fue uno de sus mejores discursos. Este
discurso fue aumentar la confianza de los ciudadanos de Berlín Occidental
que tenían el temor de que van a ser conquistados por Alemania
Oriental. Su discurso de toma de posesión fue tan poderoso y fascinante
que la gente todavía lo recuerda. En su discurso, habló sobre la necesidad
de los estadounidenses a estar activo. Él dijo: “No preguntes lo que tu país
puede hacer por ti, pregunta qué puedes hacer por tu país”. Sus discursos
estaban llenos de energía que refleja juventud y fueron personificados
mucho.
7. Nelson Mandela (1918 – Presente)

Nelson Mandela fue el hijo de la persona jefe de la tribu y se convirtió en el


presidente de Sudáfrica desde el año 1994 hasta 1999. Fue el activista de
militante anti-apartheid y fue también el líder del Umkhonto we Sizwe. Fue
encarcelado en el año 1962 cuando fue acusado de sabotaje y muchos
otros cargos. Le dieron una pena de cadena perpetua. Pasó 27 años de su
vida en la cárcel. Lideró el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica. Su
espíritu nunca negó incluso después de haber pasado tantos años en la
cá[Link] discurso inaugural era muy persuasivo e inspiró a la
audiencia. Nelson Mandela es un orador natural, motivador y un líder
natural.
8. Martin Luther King Jr. (1929 -1968)

Nació el 15 de enero de 1929. Martin Luther King Jr. pronunció discursos


que mostraron las críticas contra la discriminación racial y su apoyo para la
No-violencia. Él era un activista de los derechos civiles. Él era muy radical
en sus aspectos. ”I Have a Dream” es el discurso más famoso e inspirador
que ha dado. Él dio esta oración a Abraham Lincoln memorial. En su
discurso habló de la igualdad racial y critica la discriminación racial. El
discurso duró 17 minutos. Fue galardonado con la Medalla Presidencial de
la Libertad en el año 1977 y medalla de oro del Congreso en el año 2004.
9. Ronald Reagan (1911 – 2004)

Ronald Regan también era conocido como El Gran Comunicador. Fue el


40 º Presidente de Estados Unidos.Él era también el gobernador de
California. También fue un actor y una estrella de la televisión la
pelí[Link]ó un discurso fascinante “derribe este muro”. Cuando
daba conferencias sobre el tema de la guerra que solía ser muy constante y
positiva y ha creado un impacto profundo en la mente de la [Link]
frase más famosa fue “hay que ir de nuevo”. Tenía una habilidad única para
conectar con la gente a través de sus discursos. Él fue capaz de comunicar
de manera muy eficaz con el público, con la cámara y por lo tanto obtuvo su
título.
10. Barack Obama (1961 al presente)

Él es el actual presidente de Estados Unidos sacia. Él es un orador muy


poderoso y dar discursos con sus capacidades. Uno de los mejores
discursos que ha dado es el discurso de victoria que dio en Chicago. Él es
el único presidente afroamericano de Estados Unidos. Su discurso en la
Convención Nacional Demócrata 2004 le dio la posición de los oradores
más importantes del mundo. Lo más convincente en el discurso no es la
forma en que lo ofrece, pero el lirismo en la oración
GRANDES ORADORES DE LA HISTORIA

SOCRATES

Nació en la Antigua Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del
siglo V a. C., la época más espléndida en la historia de su ciudad natal, y de
toda la antigua Grecia. Fue hijo de Sofronisco – motivo por el que en su
juventud lo llamaban Sōkrátēs iōs Sōfronískos (‘Sócrates hijo de
Sofronisco’) –, de profesión cantero, y de Fainarate, comadrona,
emparentados con Arístides el Justo.

Según Plutarco, cuando Sócrates nació su padre recibió del oráculo el


consejo de dejar crecer a su hijo a su aire, sin oponerse a su voluntad ni
reprimirle sus impulsos.1 2 No obstante, ni Jenofonte ni Platón mencionan
esta intervención del oráculo, lo que hace pensar que pueda ser una
tradición popular muy posterior.1

Desde muy joven, llamó la atención de los que lo rodeaban por la agudeza
de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la
fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes
aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en
opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna
enseñanza. Tuvo por maestro al filósofo Arquelao quien lo introdujo en las
reflexiones sobre la física y la moral.[cita requerida]

Se casó con Xantipa (o Jantipa), que era de familia noble. Según una
tradición antigua, trataba muy mal al filósofo, aunque en realidad Platón
muestra, al narrar la muerte de Sócrates en el Fedón, una relación normal e
incluso buena entre los dos.

Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al


conocimiento de los que se decían sabios, aunque él mismo no se
consideraba un sabio, aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte,
le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y
la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él
(Apología21a). Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y
comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más
renombrados de su época, pero se dio cuenta de que en realidad creían
saber más de lo que realmente sabían. Filósofos, poetas y artistas, todos
creían tener una gran sabiduría, en cambio, Sócrates era consciente tanto
de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. Esto lo llevó a
tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que
tenían sobre las cosas. Asumiendo una postura de ignorancia, interrogaba
a la gente para luego poner en evidencia la incongruencia de sus
afirmaciones; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda
expresada con su célebre frase «Sólo sé que no sé nada» (Ἓν οἶδα ὅτι
οὐδὲν οἶδα, hèn oîda hóti oudèn oîda). Su más grande mérito fue crear
la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a la
resolución de los problemas que se planteaban por medio de hábiles
preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Según pensaba, el
conocimiento y el autodominio habrían de permitir restaurar la relación
entre el ser humano y la naturaleza.[cita requerida]

La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de


conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de
ahí construir conocimientos más sólidos.

Esto le convierte en una de las figuras más extraordinarias y decisivas de


toda la historia; representa la reacción contra
el relativismo y subjetivismo sofista, y es un singular ejemplo de unidad
entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción. A la vez, fue capaz de
llevar tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es
conocimiento y el vicio ignorancia.

El poder de su oratoria y su facultad de expresión pública eran su fuerte


para conseguir la atención de las personas.

Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía
desarrollar sus propias ideas. Conocemos en parte sus ideas desde los
testimonios de sus discípulos: Platón, Jenofonte, Aristipo y Antístenes,
sobre todo. Tales testimonios no son convergentes, por lo que no resulta
fácil conocer cuál fue el verdadero pensamiento de Sócrates.[cita requerida]

Muerte

El envenenamiento por cicuta era un método empleado habitualmente por


los griegos para ejecutar las sentencias de pena de muerte. Sócrates fue
juzgado y, declarado culpable, cumplió esta pena en el año 399 a. C.

Murió a los 70 años de edad, aceptando serenamente esta condena,


método elegido por un tribunal que le juzgó, y que le ofrecía para morir por
no reconocer a los dioses atenienses y corromper a la juventud. Según
relata Platón en la Apología que dejó de su maestro, éste pudo haber
eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió
acatarla y morir. Realmente le juzgaron porque dos de sus discípulos
fueron tiranos que atentaron contra Atenas.

A su muerte surgen las escuelas socráticas, la Academia Platónica, las


menores, dos de moral y dos de dialéctica, que tuvieron en común la
búsqueda de la virtud a través del conocimiento de lo bueno.[cita requerida]

Platón no pudo asistir a los últimos instantes y éstos fueron reconstituidos


en el Fedón, según la narración de varios discípulos. Aquí está el paso que
describe los síntomas:
La muerte de Sócrates. Óleo de Jacques-Louis David de 1787.

Él paseó, y cuando dijo que le pesaban las piernas, se tendió boca arriba,
pues así se lo había aconsejado el individuo. Y al mismo tiempo el que le
había dado el veneno lo examinaba cogiéndole de rato en rato los pies y las
piernas, y luego, apretándole con fuerza el pie, le preguntó si lo sentía, y él
dijo que no. Y después de esto hizo lo mismo con sus pantorrillas, y
ascendiendo de este modo nos dijo que se iba quedando frío y rígido.
Mientras lo tanteaba nos dijo que, cuando eso le llegara al corazón,
entonces se extinguiría.

Ya estaba casi fría la zona del vientre, cuando descubriéndose, pues se


había tapado, nos dijo, y fue lo último que habló:
—Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo
descuides.
—Así se hará, dijo Critón. Mira si quieres algo más.
Pero a esta pregunta ya no respondió, sino que al poco rato tuvo un
estremecimiento, y el hombre lo descubrió, y él tenía rígida la mirada. Al
verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.

Este fue el fin, Equécrates, que tuvo nuestro amigo, el mejor hombre,
podemos decir nosotros, de los que entonces conocimos, y, en modo muy
destacado, el más inteligente y el más justo.
Fedón 117e-118c.

ORATORIA EN LA ANTIGUA GRECIA


Por oratoria se entiende,1 en primer lugar, el arte de hablar
con elocuencia. En segundo lugar, es también un género
literario formado por eldiscurso, la disertación, el sermón, el panegírico,
etc.

Aunque desde tiempos inmemoriales siempre ha habido quienes han


tomado la palabra públicamente, se considera que la oratoria como arte
especializado recibió atención particular enSicilia y se desarrolló
fundamentalmente en Grecia, donde llegó a ser considerada como un
instrumento fundamental para alcanzar prestigio y poder político. Había
unos profesionales llamados logógrafos que se encargaban de redactar
discursos para los tribunales. El más famoso de estos logógrafos
fue Lisias. Sin embargo, Sócrates creó una famosa escuela de oratoria en
Atenas que tenía un concepto más amplio y patriótico de la misión del
orador, que debía ser un hombre instruido y movido por altos ideales
éticos a fin de garantizar el progreso del estado. En este tipo de oratoria
llegó a considerarse el mejor en su arte a Demóstenes.

De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio


Cicerón lo perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria se han
conservado actualmente casi en su totalidad. Durante el imperio, sin
embargo, la oratoria entró en crisis habida cuenta de su poca utilidad
política en un entorno dominado por el emperador, aunque todavía se
encontraron grandes expertos en ese arte como Marco Fabio Quintiliano;
los doce libros de su Institutio oratoria se consideran la cumbre en
cuanto a la teoría del género. Sin embargo, como ha demostradoErnst
Robert Curtius en su Literatura europea y Edad Media latina, la Oratoria
influyó poderosamente en el campo de la poesía y la literatura en general
pasándole parte de sus recursos expresivos y retorizándola en exceso.
JESUCRISTO
Nació en el año I del calendario cristiano, durante el mandato del Rey
Herodes El grande, quien fue según los evangelios su primer perseguidor,
tanto así que se recuerda la muerte de los inocentes y
se conmemora los días 28 de diciembre el día de los santos inocentes, se
recuerda que según siendo niño dio un discurso en el templo que
dejo absortos a los presentes y mas aun a los sacerdotes, durante sus años
perdidos se cree que se fue con un grupo de hombres quienes se
consideraban santos y dueño de conocimiento a quienes se les acredita los
pergaminos del mar muerto, falleció en el 30 o el 33, bajo el mandato del
gobernador de palestina Poncio Pilatos y el Rey Herodes Antipas, quien fue
responsable de la Muerte de Juan el Bautista. Lo más grandioso de Jesús fu
su oratoria, basada en Parábolas que de una u otra forma atacaban
indirectamente a las instituciones político-religiosas de la época y que
cautivaba tanto a pobres como a ricos. sus milagros y el acercamiento de
mujeres y niños a una sociedad netamente machista y patriarcal.
REDC
LENIN

Vladímir Ilich Lenin (en ruso: Владимир Ильич Ленин) (Simbirsk, Rusia,
10 de abriljul./ 22 de abril de 1870greg. – Gorki Léninskiye, 21 de enero de
1924), nacido Vladímir Ilich Uliánov (?·i) (en ruso: Владимир Ильич
Ульянов) y comúnmente conocido como V. I. Lenin, Nikolai Lenin o
simplemente Lenin, fue un revolucionario ruso, líder bolchevique,
político comunista, principal dirigente de laRevolución de Octubre y primer
dirigente de la Unión Soviética.

El alias Lenin significa «el que pertenece al río Lena», en contrapartida


de Georgi Plejánov que era llamado Volguin por el río Volga.

Fue autor de un conjunto teórico y práctico basado en el marxismo para la


situación política, económica y social de Rusia de principios del siglo XX
conocido como leninismo y posteriormente denominado marxismo-
leninismo.
HITLER

Adolf Hitler (Braunau am Inn, Imperio austrohúngaro; 20 de abril de 1889 –


Berlín, Alemania; 30 de abril de 1945) fue un político alemán de
origen austriaco, líder, ideólogo y miembro original del Partido
Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische
Deutsche Arbeiterpartei — NSDAP mejor conocido como partido nazi) que
estableció un
régimen nacionalsocialista en Alemania entre1933 y 1945 conocido
como Tercer Reich. Hitler es comúnmente asociado con el aumento
del fascismo en Europa, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

Hitler se unió al Partido Obrero Alemán, precursor del partido nazi


en 1919 y se convirtió en líder del NSDAP en 1921. En 1923 Hitler intentó
hacer un golpe de estado conocido como el Putsch de Múnich en el
pub Bürgerbräukeller de Múnich. El golpe de estado fue fallido por lo que
Hitler fue encarcelado, durante su estancia en la cárcel escribió su
libro Mein Kampf (Mi Lucha) en el cual expone su ideología junto con
elementos autobiográficos. Después de su liberación en 1924, Hitler obtuvo
el apoyo mediante la promoción delpangermanismo, del antisemitismo, y
del anticomunismo con su carismática oratoria y la propaganda nazi. Fue
nombrado Canciller Imperial (Reichskanzler) en enero de 1933 y
transformó la República de Weimar en el Tercer Reich que gobernaba con
un partido único (NSDAP) basado en el totalitarismo y el autocrática de la
ideología nazi.

El objetivo de Hitler era establecer un Nuevo Orden de la Alemania Nazi de


absoluta hegemonía en el continente europeo. Su política exterior e interior
tenía el objetivo de apoderarse de Lebensraum (espacio vital) para los
pueblos germánicos. Él supervisó el rearme de Alemania y la invasión de
Polonia de 1939 por la Wehrmacht en septiembre de 1939 lo que llevó al
estallido de la Segunda Guerra Mundial. Levando a cabo esos actos, Hitler
violó el Tratado de Versalles de 1919 el cual estableció la paz en la Primera
Guerra Mundial.

Bajo la dirección de Hitler, en 1941 las fuerzas alemanas y


sus aliados ocuparon la mayor parte de Europa y África del Norte. Esas
ganancias se invirtieron poco a poco después de 1941, y 1945 cuando
los ejércitos aliados derrotaron al ejército alemán. Por motivos raciales,
Hitler fue causa de la muerte de 17 millones de personas, incluyendo seis
millones de judíos y entre 500.000 y 1.500.000 degitanos. A eso se le
denominó el Holocausto.

En los últimos días de la guerra, durante la Batalla de Berlín en 1945, Hitler


se casó con su antigua amante, Eva Braun. El 30 de abril de1945 los dos se
suicidaron para evitar ser capturados por el Ejército Rojo y sus cadáveres
fueron
MARTIN LUTHER KING

Martin Luther King, Jr.1 (Atlanta, 15 de enero de 1929 – Memphis, 4 de


abril de 1968) fue un pastor estadounidense de la iglesia bautista2 que
desarrolló una labor crucial en Estados Unidos al frente del Movimiento por
los derechos civiles para los afroamericanos y que, además, participó
como activista en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y la
pobreza en general.

Por esa actividad encaminada a terminar con el apartheid estadounidense


y la discriminación racial a través de medios no violentos, fue condecorado
con el Premio Nobel de la Paz3 en 1964. Cuatro años después, en una época
en que su labor se había orientado especialmente hacia la oposición a la
guerra y la lucha contra la pobreza, fue asesinado en Memphis, cuando se
preparaba para liderar una manifestación.4

Luther King, activista de los derechos civiles desde muy joven, organizó y
llevó a cabo diversas actividades pacíficas reclamando elderecho al voto,
la no discriminación y otros derechos civiles básicos para la gente de raza
negra de los Estados Unidos. Entre sus acciones más recordadas están
el boicot de autobuses en Montgomery, en 1955; su apoyo a la fundación de
la Southern Christian Leadership Conference, en 1957 (de la que sería su
primer presidente); y el liderazgo de la Marcha sobre Washington por el
Trabajo y la Libertad, en 1963, al final de la cual pronunciaría su famoso
discurso "I have a dream" (‘yo tengo un sueño’), gracias al cual se
extendería por todo el país la conciencia pública sobre el movimiento de los
derechos civiles y se consolidaría como uno de los más grandes oradores
de la historia estadounidense.5

La mayor parte de los derechos reclamados por el movimiento serían


aprobados legalmente con la promulgación de la Ley de los derechos
civiles y la Ley del derecho al voto.

King es recordado como uno de los mayores líderes y héroes de la historia


de Estados Unidos, y en la moderna historia de la no violencia. Se le
concedió a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad por Jimmy
Carter en 1977 y la Medalla de oro del congreso de los Estados
Unidos en 2004. Desde 1986, el Martin Luther King Day es día festivo en los
Estados Unidos.

Mi Comentario
Un ciudadano fuera de lo común, cuyo discurso era enfocado en la
igualdad de derechos de los ciudadanos de su país, donde el racismo
exploto en una guerra secesionista en el siglo XIX, donde los estados del
norte y por ende su capital (washington), decidieron darle libertad a los
esclavos negros y aceptación de ciertos derechos para los mismos, pese a
que el norte ganó, el odio motivo al asesinato del presidente Abrahan
Lincoln, extrañamente con coincidencias ante la muerte de Kennedy. De
este tema hablaremos en un posterior articulo. lo cierto que aquel líder de
color negro no calaba en la idea de que dirigiera la nación de ser
presidente de un país de blancos y ello motivo su asesinato, pero Yo tengo
un sueño...
HUGO CHAVEZ

Siguiendo en la tónica de los grandes oradores de la historia, no podemos


menospreciar que en la actualidad este personaje salió a la luz publica tras
la famosa frase: "no logramos los objetivos por ahora..." salio del seno de la
Fuerza armada Venezolana, recibiendo cierta preparación en miras a
derrocar el gobierno actual para la época preso continuo su preparación y
luego sorprendió a su país ante discursos hacia las libertades de derechos
sociales y un enfoque populista que han mejorado en cierta medida
la posición de su pueblo y por ende de su nación ante el mundo.

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