INTRODUCCION
El dinero es un elemento fundamental para el desarrollo de la actividad económica. No se trata de un simple
medio de cambio que permite agilizar las transacciones. En el transcurso del tiempo se ha llegado a
considerar que, cuando se dan ciertas condiciones en una economía, este elemento adquiere enorme
importancia para las decisiones que sobre producción, distribución y consumo. Toman quienes participan en la
actividad económica.
Por tanto, para comprender mejor la importancia que en los complejos sistemas económicos tiene el manejo
del dinero, entramos en este capítulo a profundizar sobre su origen y sobre el proceso evolutivo a través del
cual la sociedad ha ido incentivando su uso hasta convertirlo en un elemento indispensable para lograr una
actividad económica más eficiente.
Trataremos de mostrar como el hombre no siempre dependió tanto del dinero como en nuestros días.
Realmente el origen y uso generalizado del dinero es un hecho relativamente reciente en la historia de la
humanidad, ya que surge con el intercambio y evoluciona a la par con el desarrollo del comercio.
A lo largo del capítulo se profundiza en las razones por las cuales se demanda dinero y como para atender
esa demanda adecuadamente las autoridades económicas deben desarrollar todo un sistema de manejo
monetario. Finalmente, se explica como el exceso o la insuficiencia de dinero en un país pueden o no afectar
el proceso de crecimiento económico, y como hay una serie de opciones en materia de política económica
que permiten disponer de un sistema gubernamental de regulación de la corriente monetaria para corregir,
cuando sea necesario, esos desajustes.
HISTORIA DEL DINERO
Moneda de plata que constituía la base del sistema establecido por la reforma monetaria de Carlomagno,
adoptada más tarde en toda la Europa Occidental. Antigua unidad de medida del fino o ley de plata que
contenía una moneda o un objeto de este metal. (Así como la pureza del oro se media en quilates, la de la
plata se estimaba en dineros. La pureza máxima, lo que en la actualidad se llamaría una ley de mil milésimas,
equivalía a 12 dineros, cada dinero se subdividía a su vez en 24 gramos)
El dinero aparece al producirse una intensificación de las relaciones de cambio, fruto de la creciente división
del trabajo, como alternativa al simple trueque. A falta de dinero, todas las transacciones económicas se
efectuaban directamente mercancía a mercancía, con lo que el valor de cada bien debía expresarse en
unidades de todos los demás bienes, y la consiguiente falta de agilidad en el cambio. En una encomia en la
cual se utiliza el dinero, todas las mercancías son valoradas con respecto a la unidad monetaria. En este
sentido, se afirma que una primera función del dinero es ser unidad de cuenta, función no solo puesta de
manifiesto en el campo de las relaciones de cambio sino también en el de toda la economía en general y en
cualquier sistema económico (economía de mercado o economía con dirección central) en la cual está
enmarcada. Otra función específica del dinero y que se desprende de su definición es la de ser medio de
cambio, es decir bien económico pero con una dedicación primordial al cambio. El dinero no tiene utilidad en
sí, sino en cuanto permite adquirir otros bienes.
ORIGEN Y DESARROLLO DEL DINERO
Recordemos que un primer momento histórico el hombre y su vida estaban totalmente orientados al lograr la
subsistencia diaria a través de la satisfacción de sus necesidades primarias. El día apenas si alcanzaba para
recoger algunos frutos y maderas y si acaso cazar o pescar algún animal porque el desarrollo de métodos e
instrumentos productivos era muy escaso.
La división del trabajo era muy rudimentaria y se limitaba al interior de cada familia, donde el hombre salía a
pescar y cazar y la mujer se encargaba del fuego, la cocina y recoger algunos frutos cercanos a la casa.
Bajo estas circunstancias era poca la variedad de alimentos consumidos y nunca se recogían los excedentes,
salvo en casos excepcionales y por causas puramente naturales. Así las cosas, las familias y las comunidades
pequeñas que trabajaban directamente en el medio natural eran autosuficientes y no dependían del
intercambio para lograr su subsistencia.
DINERO - MERCANCÍA
Las dificultades encontradas obligaron a quienes intercambiaban productos a escoger una sola mercancía, o
un grupo reducido, que sirviera de medio de cambio para conseguir otros productos. Esta mercancía debía
ser aceptada por todos como medio de cambio, reflejando poder de compra.
Las primeras formas de dinero - mercancía fueron el ganado, tabaco, cueros y pieles, collares de perlas,
conchas, ciertas piedras, aceite de oliva, cerveza y licores, algunos metales, etc. (incluso, mujeres y
esclavos).
DINERO - METAL
Con el paso del tiempo y la generalización de la actividad comercial, los metales preciosos, sobre todo el oro y
la plata, desplazaron las otras formas de dinero-mercancía y se constituyeron en el instrumento monetario por
excelencia.
Las características del oro y la plata, por ejemplo, eran las que más se adecuaban a las circunstancias del
intercambio. Su facultad para conservar valor, su divisibilidad, su facilidad para el transporte y
almacenamiento, permitían a su dueño planificar su gasto al ritmo de sus necesidades y deseos el valor de
estos metales oscilaba poco, lo cual garantizaba que conservasen su poder de compra a través del tiempo.
Además, en el caso del oro su densidad y brillo lo hacían casi imposible de falsificar.
Una gran diferencia del dinero-metal con los billetes y monedas que usamos actualmente es el valor que
poseen los metales por sí mismos. Así, además del valor del cambio, el dinero-metal tenía un valor de uso
intrínseco.
El uso del dinero-metal duro varios siglos. Al principio, el pago se hacía pesando el metal y estableciendo la
cantidad requerida para tal o cual transacción. El valor de los productos se media en peso-oro o peso-plata, lo
que no dejaba de ser un proceso cuidadoso y complicado de medición en el momento de hacer las
transacciones.
DINERO PAPEL
Definitivamente el dinero-metal facilitaba las transacciones comerciales y esto junto a su ya característica de
representar poder adquisitivo, determinaron que se convirtieran en un elemento muy preciado para la
sociedad. Pronto se vio la necesidad de encontrar un sitio seguro que lo protegiera de los ladrones o un lugar
donde se pudiera guardar confiadamente. Así, dichos metales había que moverlos, manejarlos, guardarlos y
protegerlos, lo que en operaciones de gran volumen se constituía en un problema.
Esto llevo al surgimiento de casa destinada a cambiar dinero y guardarlo en arcas o especie de cajas fuertes
por seguridad. A cambio, el dueño de la casa expedía un vale o recibo como garantía y certificado de los
metales depositados. Si el depositario necesitaba en algún momento su dinero solo debía presentar el recibo
para poder usar nuevamente sus recursos.
Los comerciantes y consumidores se idearon cuenta de que resultaba más fácil pagar con los recibos emitidos
por la casa de cambio, en lugar de tener que ir donde el cambista para hacer el retiro de metales o monedas
antes depositados y volver a donde el vendedor movilizando una cantidad de monedas o piezas de metal para
hacer la transacción comercial.
Quienes vendían empezaron a aceptar estos vales como forma de pago por que se tenía confianza en el
respaldo y la garantía del metal que representaban.
Este hecho dio lugar al surgimiento de papel moneda. El depósito en las casas de cambio, y el traspaso de
vales y recibos de persona a persona en las transacciones diarias se volvió un hecho común.
Así, el metal permanecía guardado, pero sus dueños cambiaban continuamente como resultado del
intercambio de recibos.
CREDITO Y DINERO BANCARIO
En las casa de cambio donde se guardaba dinero en metales se comenzó a observar que podía transcurrir un
tiempo sin que muchos de los que usaban sus servicios vinieran a retirar el metal guardado. En circunstancias
normales, por tanto no se producía el hecho que todos los depósitos fueran retirados al mismo tiempo.
Siempre había una cantidad que permanecía guardada y que constituía una deuda u obligación del cambista
con los depositantes. Los mercados se movían en buena parte con el traspaso de deudas a través del
intercambio de billetes, al cambiar simplemente el beneficiario de la obligación que el documento
representaba.
Los cambistas que tenían una visión buena para los negocios y para las oportunidades de obtener ganancias,
buscaron la forma de darle un mayor uso a ese dinero y decidieron prestar una parte del que permanecía
depositado recibiendo por este servicio un determinado interés dejando un remanente de dinero en caja para
atender eventuales retiros de depósitos.
EL MERCANTILISMO
El período del mercantilismo abarca más o menos desde 1500 a 1750. Políticamente, está relacionada con el
absolutismo y con el ejercicio por parte de los estados de una política de poder frente a sus vecinos y de
expansión colonial en ultramar. Por esa razón el término Mercantilista también es útil, para Adam Smith es
denotar todo tipo de interferencia dañina, imprudente, burocrática y, por supuesto, inútil en la vida económica.
Los autores mercantilistas no forman una escuela de pensamiento, y tampoco son responsables de las
políticas aplicadas por los gobiernos de su tiempo. Si algo tuvieron en común los autores mercantilistas es que
fueron personas influyentes de la sociedad; entre ellos encontramos ministros de su majestad, hombres de
estado, consejeros de príncipes, magistrados y abogados. Todos pertenecen a las esferas del poder político,
espiritual, financiero o jurídico. En España, por ejemplo, nos encontramos con eclesiásticos y funcionarios de
casas de moneda y de contratación. En Francia se tratará de legistas y funcionarios. En Inglaterra serán
principalmente comerciantes que se ocupan del comercio internacional. Por ello no es sorprendente que las
ideas del mercantilismo nazcan de discusiones sobre problemas económicos particulares para los que se
trataron de encontrar respuestas concretas, precisas, y sobretodo prácticas.
Todas las reflexiones económicas están orientadas más hacia la acción que hacia la construcción de un
cuerpo sistemático de ideas o de una teoría económica coherente. Los autores que describiremos no teorizan
mucho y explican más bien poco. Sus temas son circunstanciales y limitados. Estos autores critican,
recomiendan, aconsejan, afirman o desmienten y, por todo ello, es ilusorio buscar entre todas esas ideas una
coherencia que no tienen y que tampoco reivindican. Si quisiéramos definir los temas centrales del
mercantilismo sólo podríamos hacerlo de un modo indirecto, viendo el contenido de las principales obras y
uniendo razonamientos fragmentarios.
Las ideas mercantilistas responden a las situaciones del momento. Sin embargo, para ellos la vida económica
está siempre en el primer plano y en sus escritos se expresa la variedad de sus circunstancias, la diversidad
de sus personalidades, los conflictos de intereses, etc. El pensamiento mercantilista tiene la riqueza, la
complejidad, y las contradicciones de la propia vida económica. Una forma de empezar es preguntarnos ¿cuál
es para estos autores la finalidad de la actividad económica y, en consecuencia, de sus recomendaciones? La
respuesta simple es que el objetivo de la economía es el aumento de la riqueza de la nación. El gran tema de
reflexión es entonces por qué medios enriquecer la nación. Más allá de su diversidad, los mercantilistas
comparten entonces una cierta idea de la nación, del Estado y del poder. Pero esto nos lleva a otra pregunta:
¿de qué tipo de riqueza se trata? ¿Qué tipo de cosas forman la deseada riqueza nacional? Estos dos temas,
la concepción del Estado y la definición de lo que realmente constituye la riqueza, serán el tema del primer
apartado de estos apuntes.
A partir de esas ideas básicas se pueden organizar los temas restantes. Estos temas, que estudiaremos en su
orden, son, en primer lugar, un conjunto de variaciones alrededor del dinero (dinero y riqueza, dinero y
precios, dinero y tipo de interés, tipo de cambio y balanza de pagos. Y en segundo lugar, está un conjunto de
temas relativos a la población, el trabajo y la industria.
La Nación y la Riqueza
El espíritu del mercantilismo se opone claramente a las ideas medievales. Esto se traduce en que desde el
siglo XVI la política será una cuestión separada de la religión, la economía un tema distinto de la justicia, y los
negocios de la moral. Pero si la economía política se deshizo de la tutela de los valores trascendentes fue
sólo para integrarse mejor en el marco político de la nación y del estado.
Definición
El mercantilismo es una doctrina de pensamiento económico que prevaleció en Europa durante los siglos XVI,
XVII y XVII y establecía que el Estado debe ejercer un severo control sobre la industria y el comercio para
aumentar el poder de la nación al lograr que las exportaciones superen el valor de las importaciones. El
mercantilismo no era en realidad una doctrina formal y consistente, sino un conjunto de firmes creencias, entre
las que cabe destacar la idea de que era preferible exportar a terceros que importar bienes o comerciar dentro
del propio país; la convicción de que la riqueza de una nación depende sobre todo de la acumulación de oro y
plata; y el supuesto de que la intervención pública de la economía es justificada si está dirigida a lograr los
objetivos anteriores. También se fomentó el crecimiento de las industrias porque permitirían a los gobiernos
obtener ingresos mediante el cobro de impuestos que a su vez le permitían costear a los gastos militares.
Asimismo la explotación de las colonias era un método considerado legítimo para obtener metales preciosos y
materias primas para sus industrias.
Este sistema se basaba en la propiedad privada y en la utilización de los mercados como forma de organizar
la actividad económica. A diferencia del capitalismo de Adam Smith, el objetivo fundamental del mercantilismo
consistía en maximizar el interés del Estado soberano, y no el de los propietarios de los recursos económicos,
fortaleciendo así la estructura del naciente Estado nacional. Con este fin, el gobierno ejercía un control de la
producción, del comercio y del consumo.
CIRCULACIÓN DEL DINERO Y FINANCIACION DE LA ACTIVIDAD ECONOMICA
Paso a paso la actividad bancaria se fue consolidando para respaldar la circulación del dinero y poder
financiar la actividad económica general. En efecto, las casas de depósito comenzaron a prestar parte de los
recursos a inversionistas que deseaban producir pero que no contaban, en el futuro inmediato, con los fondos
necesarios. Estos productores obtenían el dinero en forma de crédito y lo utilizaban para pagar las materias
primas, los contratos de sus trabajadores y, en general, para cubrir los gastos propios de su actividad
productiva. A su vez, los proveedores y empleados se convirtieron en nuevos receptores de dinero, el cual
usaban para satisfacer sus necesidades. De esta manera se establecía un proceso continuo de transferencia
de billete sin que hubiese necesidad de recurrir a menudo al Banco para reclamar el oro y la plata depósitos,
generalizándose así la circulación del dinero.
De esta forma se desarrolló el “principio bancario” mediante el cual los bancos podían emitir billetes para
financiar negocios, y también consumo.
DINERO OFICIAL
La evolución del fenómenos monetario y crediticio continuo, al punto de que la noción del respaldo en metales
preciosos para los billetes desapareció en el siglo XX. Ahora, los billetes oficiales son dinero y medio de
cambio en sí mismos. Son una institución social que todo el mundo acepta sin exigir su respaldo en oro, plata
u otros bienes. Naturalmente que esta propiedad de aceptación de los billetes depende de que el Estado
emisor tenga poder legal y político. Si este poder se destruye, el sistema financiero experimentaría un
colapso.
La autoridad monetaria
La economía moderna destaca, el hecho que las variaciones del flujo monetario como medio para financiar la
actividad en un sistema económico, ya no dependen del descubrimiento de minas de metales preciosos, sino
de la capacidad de una autoridad monetaria que lanza el dinero a la circulación para satisfacer los
requerimientos monetarios de una comunidad.
Esa “autoridad monetaria” también se ha consolidado a través de un proceso evolutivo. Inicialmente fueron los
proveedores del oro y luego los cambistas o guardianes del mismo quienes tuvieron una gran influencia en la
irrigación de dinero en la economía.
Dinero bancario
El proceso evolutivo de las casas de cambio desemboca así en la formación de bancos comerciales, como
entidades con la función básica de prestar los recursos que reciben en custodia, manejando en estas
operaciones dinero oficial en lugar de oro. Así, de depósitos en metales preciosos se pasó a constituir
depósitos en dinero oficial en lugar de oro. Así, de depósitos en metales preciosos se pasó a constituir
depósitos en dinero oficial, que hoy en día son transferibles por medio de cheques.
En efecto, ahora dentro del manejo del dinero encontramos el denominado cheque, que no es más que un
papel que pasa a desempeñarse como cualquier otro medio de cambio. Al ser pagadero en forma inmediata.
Tiene gran aceptación, pues ofrece comodidad y seguridad a quien lo usa, teniendo en cuenta que el valor
que sus dueños quieren que represente puede ser especificado inclusive en el momento mismo de su
utilización.
Naturaleza del dinero
Ya podemos identificar el dinero en su forma más simple, o sea como medio de pago de total liquidez. Está
constituido por el efectivo (billetes y monedas) emitido y puesto en circulación por la banca central, y por el
dinero correspondiente a los depósitos en bancos comerciales que son transferibles por medio de cheque.
¿Cuáles son las funciones que el dinero desempeña en un sistema económico?
Son varias:
Servir como medio de cambio o sea como instrumento para hacer viables las transacciones
Servir como unidad de cuenta para hacer comparaciones de valor. Como dice el economista Paul
Samuelson: “Así como nos enseñan que no se puede sumar naranjas con manzanas, la única forma
de sumar dos valores es con el dinero.... se multiplica el número de cada objeto por su precio y luego
se suman los dos resultados...”
Aquí es importante hacer una aclaración sobre dos conceptos que usamos continuamente y que por lo
general se confunden: INGRESO Y DINERO
EL INGRESO de una persona es el flujo o volumen total de las ganancias o remuneraciones que ella
recibe durante un periodo de tiempo (mes, año...)
EL DINERO de que dispone una persona es la cantidad de medios de pago que tiene en un
momento determinado del tiempo (ayer, hoy...)
Aunque el dinero es un medio de cambio y pago muy líquido y ágil, no es el único elemento que actúa como
depósito de valor y que permite a los agentes económicos mantener su capacidad de gasto en el tiempo.
Existe la alternativa de que, en circunstancias especiales de una economía, aquellos agentes que no gastan
inmediatamente todos sus ingresos o que están dispuestos a cambiar sus hábitos de gasto, prefieran no
conservar el dinero, sino utilizarlo para adquirir activos reales cuyo valor se mantiene a través del tiempo
(como casas), o consignarlo como un depósito de baja liquidez pero que ofrece alguna rentabilidad con el
paso del tiempo.
La demanda del dinero
A medida que las sociedades se alejan de las estructuras primitivas mencionadas, el sistema monetario y
financiero evoluciona, crece y tiende a volverse más complejo y más importante para el logro del crecimiento
económico de un país. En efecto, deja de ser sólo un medio para agilizar la compra y venta de bienes, o para
satisfacer sólo las necesidades primarias y económicas. Se han diversificado tanto los usos del dinero, que
éste deja de ser un simple medio de cambio.
LA OFERTA MONETARIA
¿Qué es la oferta monetaria?
Es el volumen de dinero que se encuentra disponible en la economía de un país en un momento determinado.
Corresponde en su forma más simple al efectivo en poder del público y a los depósitos en cuenta corriente de
la banca, que son transferibles por medio de cheques.
¿Cómo se coloca dinero a disposición del público?
Fundamentalmente a través del sistema bancario y de acuerdo con las orientaciones de las autoridades
monetarias. Dicho sistema está compuesto por la banca central y la denominada banca comercial.
Así, en la medida en que se han ido fortaleciendo los Estados y se han ido centralizando en manos de ciertas
entidades especificas algunas actividades económicas importantes para el bienestar de la sociedad se ha ido
conformando toda una estructura de decisión y ejecución para el manejo monetario: esto es lo que hoy se
conoce como sistema monetario.
El control monetario
El control monetario se ejecuta con base en la definición de una política monetaria: ésta busca estructurar un
conjunto de mecanismos con el fin de mantener una oferta de dinero que garantice simultáneamente el
normal desarrollo de la actividad económica y la estabilidad de precios.
El manejo de esos mecanismos no es simple, pues debe adecuarse a las características muy particulares de
cada economía. Por ello el grado de control que se logre sobre la oferta de dinero en cada país depende de la
capacidad de sus autoridades para hacer un manejo monetario acorde con las condiciones especiales que
imperan en cada sistema.
LA BANCA EN COLOMBIA
El sistema bancario en Colombia, actualmente, está compuesto por dos tipos de bancos. Uno es el banco
emisor, que tiene la exclusividad de crear el dinero base, o base monetaria. Otro son los bancos comerciales,
los cuales son privados, algunos y otros, estatales.
El caso colombiano no es diferente a lo que sucedía siglos atrás, cuando los estados nacionales no se habían
consolidado, y el sistema bancario era una completa anarquía, en donde el “vivo” era el que obtenía
beneficios. “Un banco general y nacional tiene sobre el banco de un orfebre particular la ventaja de que
siempre inspira más confianza; los depósitos más grandes se llevan a aquél... Incluso las rentas públicas se
depositan en él en los países en que el príncipe no es absoluto. Y esta circunstancia, lejos de alterar la
confianza y el crédito, solo sirve para aumentarlos”
Lo que opinaba Richard Cantillón en buena parte se podría aplicar a la Colombia de comienzos del siglo,
luego de repetidas guerras, en donde cada grupo en conflicto quería legitimarse con base en su propia
moneda, como si fueran príncipes absolutos. No existía un poder central en cuanto a la banca se refiere.
EL VALOR DEL DINERO EN EL TIEMPO
El valor del dinero cambia con el tiempo y mientras más largo sea este, mayor es la evidencia de la forma
como disminuye su valor. Tomemos como referencia el valor de la matrícula en una universidad. Si el valor
relativo va a permanecer constante en el tiempo, es necesario que ésta se incremente anualmente en un valor
proporcional a la tasa de inflación, que en el fondo indica que el valor de cada peso disminuye en el tiempo.
De otra manera, si una persona realiza una inversión, lo que se pretende es que la suma invertida genere una
rentabilidad por encima de la inflación. La diferencia entre esta rentabilidad y la tasa de inflación se convierte
en la renta generada por el dinero que se invirtió.
El dinero tiene entonces un valor diferente en el tiempo, dado que está afectado por varios factores.
Enunciemos algunos de ellos:
▪ La inflación que consiste en un incremento generalizado de precios hace que e dinero pierda poder
adquisitivo en el tiempo, es decir que se desvalorice.
▪ El riesgo en que se incurre al prestar o al invertir puesto que no tenemos la certeza absoluta de recuperar
el dinero prestado o invertido.
▪ La oportunidad que tendría el dueño del dinero de invertirlo en otra actividad económica, protegiéndolo no
solo de la inflación y del riesgo sino también con la posibilidad de obtener una utilidad. El dinero per se, tiene
una característica fundamental, la capacidad de generar más dinero, es decir de generar más valor.
Los factores anteriores se expresan y materializan a través de la Tasa de Interés.
Miremos como una suma de dinero cambia su valor a través del tiempo. Si disponemos de $100.000,
podemos afirmar que no son lo mismo $100.000 de hoy a $100.000 dentro de un año. Con los $100.000 de
hoy compramos cierta cantidad de bienes, los cuales no podremos adquirir con los mismos $100.000 dentro
de un año por efecto de la inflación (desvalorización o pérdida del poder adquisitivo)....
ECONOMÍA: TRES USOS DEL DINERO
La Campaña de la Fraternidad de este año, ahora ecuménica, va a proponer que los millares de
comunidades cristianas, parroquiales y de base discutan el tema: Economía y Vida, tema central debido a la
crisis económica mundial que ha dejado más de 60 millones de personas desempleadas.
Se trata de rescatar el sentido originario de la economía como la actividad destinada a garantizar la base
material de la vida personal, social y espiritual. Ella no puede ocupar todos los espacios como ha ocurrido en
los últimos decenios. La sociedad mundial se volvió una sociedad de mercado y todas las cosas, desde el
sexo a la Santísima Trinidad se volvieron mercancías con las cuales ganar dinero. La economía forma parte
de un todo mayor.
Para facilitar la comprensión, distingo tres espacios de la actividad humana, uno de los cuales es
ocupado por la economía.
En primer lugar, somos seres de necesidad: necesitamos comer, beber, tener salud, habitar, y otros
servicios. En estos asuntos, todos dependemos unos de otros para atender a esa infraestructura. Es
el campo de la economía.
En segundo lugar, somos seres de relación: colaboramos con los otros, instauramos derechos y
deberes, observamos leyes y juntos construimos el bien común. Es el lugar de la política.
Por último, somos seres de creación: cada persona posee habilidades, no sólo reproduce lo que está
ahí sino que crea, ejerce su libertad y hace que la sociedad avance. Es el ámbito de la cultura.
Todas se entrelazan, aunque haya conflictos que no invalidan esta estructura básica.
Vamos a concentrarnos en un capítulo fundamental de la economía que es el uso del dinero. Al principio
no había dinero sino trueque: yo te doy un kilo de arroz y tú me das tres botellas de leche. Reinaba la relación
directa y la confianza en que los trueques eran justos. Pero al sofisticarse la sociedad, entró el dinero como
medio de trueque. Y ahí surgió un peligro, porque dinero significa poder que obedece a esta lógica: «quien no
tiene, quiere tener; quien tiene, dice: quiero tener más; y quien tiene más, dice: nunca es suficiente».
Entonces surge la posibilidad de ganar sin trabajar, el dinero haciendo dinero. Pero el dinero tiene tres usos
legítimos que son: comprar, economizar y donar.
El dinero para comprar es necesario para el consumo de lo que necesitamos. Aun así siempre
debemos preguntarnos: ¿compro porque lo necesito o sigo la propaganda o la moda? ¿el fabricante
explota a los trabajadores? ¿al producir respeta los derechos humanos y la naturaleza o usa
demasiados pesticidas? Este dinero es para el hoy.
El segundo uso del dinero es para economizar. Es algo para el mañana. No sabemos las vueltas
que da la vida: enfermedad, desempleo, pensión insuficiente. Muchos ni siquiera consiguen
economizar, consumen todo en su supervivencia. Pero si sobra, ¿dónde poner ese dinero? Dejarlo
bajo el colchón es dinero muerto que no produce nada. Aquí surgen los bancos, que guardan el
dinero. Lo hacen rendir, al prestarlo a quien quiere producir y no dispone de capital propio. Éste
recibe el dinero como préstamo pero lo hace rendir en la producción, paga intereses al banco y una
parte pasa al dueño del dinero. Una persona consciente quiere saber a quién se presta su dinero:
¿para construir armas, para apoyar empresas que destruyen la naturaleza? Extraordinaria ha sido la
decisión de Bangladesh y de Brasil de crear el microcrédito para apoyar a pobres que quieren
producir.
El tercer uso del dinero es para donar. El dinero no es para acumularlo sino para hacerlo circular. Si
atiendo de manera suficiente y decente mis necesidades, si tengo economías que me dan cierta
tranquilidad para el futuro, si tengo garantizado el bienestar y cierto futuro para la familia, la donación
es un gesto de gran desprendimiento. Expresa la gratitud por el don de la vida, de la salud, del amor
recibido de los otros. Es altamente ético donar para los flagelados de Haití, para apoyar proyectos de
lucha contra la prostitución infantil, o guarderías para las poblaciones de la periferia. Y ahí sentimos
que al dar recibimos la alegría impagable de haber hecho el bien y de haber amado a los otros.