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Boyer

La economía capitalista

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Robert BOYER

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UNIVERSIDAD
NACIONAL
DE MORENO
La economía política de los capitalismos
Teoría de la regulación y de la crisis
UNIVERSIDAD NACIONAL DE MORENO
Rector
Hugo O. ANDRADE
Vicerrector
Manuel L. GÓM EZ
Secretaria académica
Adriana M. del H. SÁNCHEZ
Secretario de Investigación, Vinculación Tecnológica y
Relaciones Internacionales
Jorge L. ETCH A RR Á N (ad honorem)
Secretaria de Extensión Universitaria
M. Patricia JO R G E (ad honorem)
Secretario General
V Silvio SANTANTONIO
Consejo superior
Autoridades:
Hugo O. ANDRADE
Manuel L. GÓM EZ
Jorge L. ETCH A RR Á N
Pablo A. TAVILLA
M. Patricia JO RG E
Consejeros
Claustro docente:
Marcelo A. M O N Z Ó N
Javier A. BPJVNCOLI
Guillermo E. CO N Y (s)
Adriana M. del H. SÁNCHEZ (s)
Claustro estudiantil
Rocío S. ARIAS
Iris L. BARBOZA
Claustro no docente
Carlos F. DADDARIO
La economía política de los capitalismos.
Teoría de la regulación y de la crisis

Robert Boyer

UNIVERSIDAD

# NACIONAL
DE MORENO
Boyer, Robert
La economía política de los capitalismos : teoría de la regulación y de la crisis Robert Boyer. -
la ed. - Moreno : UNM Editora, 2016. 452 p .; 21 x 15 cm. - (Biblioteca de economía)
Traducción de: Emilia Ghelfi.
ISBN 978-987-3700-35-4
1. Economía Capitalista. I. Ghelfi, Emilia, trad. II.Título.
CDD 330.01

Colección: Biblioteca de Economía


Directores: Lic. Pablo A.TAVILLA y Alejandro L. ROBBA
la. edición: septiembre de 2016
© UNM Editora, 2016
Av. Bartolomé Mitre 1891, Moreno (B17440HC) Prov. de Buenos Aires, Argentina
(+54 237) 466 7186/1529/4530 - (+54 237) 462 8629 - (+54 237) 460 1309
Interno: 154
unmedi tora@unm. edu.ar
http://www.unm.edu.ar/editora
ISBN (edición impresa): 978-987-3700-35-4
Título original: Economie Politique des Capitalismes. Théorie de la Régulation et des Crises.
Traducción: Lic. Emilia Ghelfi
Supervision técnica y corredón: Dr. Julio C. Neífa
Edición original:
© Editions La Découverte, París, 2015
9 bis, rue Abel-Hovelacque
75013 París
France http://www.editionsladecouverte.fr/

“C et ouvrage a bénéficié du soutien des Programmes d ’aide à la publication de l’institut français. ”


“Esta obra cuenta con el apoyo de los Programas de ayudas a la publicación del Institut français. ”

UNM Editora
Consejo editorial
Miembros ejecutivos Departamento de Asuntos Editoriales
Adriana M. del H. SÁNCHEZ (presidenta) Leonardo RABINOVICH
Jorge L. ETCHARRÁN
Pablo A.TAVILLA Staíf
M. Patricia JORGE R . Alejo CORDAFvA (arte)
V Silvio SANTANTONIO Josefina DARRIBA
Marcelo A. M O N ZÓ N Sebastián HERMOSA ACUÑA
Cristina V LIVITSANOS
Miembros honorarios Pablo PENELA
Hugo O.ANDRADE Florencia H. PEFj \N IC
Manuel L. GÓMEZ Daniela A. RAMOS ESPINOSA
Este libro se terminó de imprimir en octubre de 2016 en Cooperativa Chilavert Ates Gráficas, M.
Chilavert 1136 CABA.
Prohibida su reproducción total o parcial
UNIVERSIDAD ,L.
f i l | | NACIONAL V ¿V
llh r ° J V M W DEMORENO
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A r g e n tin o
Presentación a la Edición Argentina
Esta publicación, traducida y editada por la Universidad Nacional de
Moreno, es un verdadero tratado que, partiendo de la Teoría de la Regula­
ción (TR), analiza y describe las contradicciones del capitalismo actual, con
minucioso rigor y dejando abierto importantes interrogantes para una inves­
tigación más profunda a futuro.
Sin duda, se trata de la obra cumbre de unos de los creadores de la TR,
que desde hace casi 40 años brega por profundizarla, formalizarla y aplicarla
para comprender la realidad, no solo de los países capitalistas industrializados,
sino también de los países en vías de desarrollo y de las poderosas economías
emergentes, como es el caso de la China.
Podemos afirmar que esta obra se presenta como un clásico manual,
confrontando la T R con los enfoques keynesianos y marxistas, en busca de
las coherencias y contradicciones que emergen de este intercambio, con la
ayuda de el herramental gráfico y de esquemas didácticos muy estimulantes.
Se trata de un gran paso en el perfeccionamiento del enfoque regulacionista,
poniendo de relieve el papel de las instituciones para comprender la trayec­
toria del capitalismo y las implicaciones de sus crisis, más allá del tradicional
análisis de fordismo con el que emergiera la TR.
Como es sabido, sus grandes intuiciones se nutren de la historia, la socio­
logía y la ciencia política, puesto que la T R asigna fundamental importancia
a las instituciones y a los actores sociales y agentes económicos, cada uno de
ellos con su propia estrategia; rechazando la visión individualista y homogé­
nea propia de los neoclásicos ortodoxos.
Son cinco las formas instituciones del modo de regulación que plan­
tea la Teoría: el régimen monetario, las formas de la competencia, la inser­
ción en la división internacional del trabajo, el Estado y la relación salarial.
Las mismas se articulan, se complementan y se ordenan jerárquicamente en
función de los cambios científicos, tecnológicos y políticos, dando lugar al
modo de regulación que, a medida que se desarrolla, da lugar al surgimiento
de diferentes crisis y recuperaciones, siendo que esas formas institucionales
no evolucionan con la misma cronicidad, predominando la irreversibilidad.
Robert Boyer

A diferencia del marxismo ortodoxo, el modo de regulación (MR) por


medio de las formas institucionales, condiciona y orienta el régimen de
acumulación (RA), es decir, de tal modo que configura un modelo de creci­
miento de largo plazo que define la acumulación de capital, dando origen a
la expansión del capitalismo y a sus crisis. La interacción del M R y del RA se
denomina “modo de desarrollo” y, a cada régimen de acumulación le corres­
ponde una crisis, que repercute sobre todas las variables.
LaTR clasifica las diversas formas de crisis que se han verificado histórica­
mente, poniendo de relieve la capacidad del modo de producción capitalista
para tratar de absorber las crisis, ajustarse y reestructurarse, dando lugar a
otro M R y otro RA que no son fáciles de pronosticar desde el inicio. Es
por ello que la T R no ofrece recetas aplicables en todo tiempo y lugar para
los gobiernos en su búsqueda de soluciones para hacer frente a las crisis. Su
aporte se concentra en el método de análisis, en un enfoque, más que en
proponer normas estandarizadas de acción.
Podemos afirmar que la T R no se construyó siguiendo el método hipo­
tético deductivo, sino confrontando los conceptos y las observaciones empí­
ricas (partiendo de las cuentas nacionales, descubriendo las regularidades
estadísticas en el largo plazo), dando mucha importancia a la historia. Esa
metodología hace posible que dentro de la T R sean compatibles diversas
interpretaciones de un mismo hecho histórico, rechazando toda forma de
determinismo económico o tecnológico.
Es por todo ello que el debate dentro de esta escuela de pensamiento
es vigoroso, no se aceptan dogmas fácilmente, o pueden primar las indivi­
dualidades que están presentes en Universidades algo alejadas de la región
parisina.
La atención de Robert Boyer, como la de los otros fundadores de la T R
(Michel Aglietta, Pascal Petit, Benjamín Coriat, Alian Lipietz, por citar a los
mayores referentes), fue puesto en sus origines en el fordismo y su crisis,
poniendo de relieve los cambios que se operaron desde inicios de los años
70 en las formas institucionales: las privatizaciones y el cuestionamiento del
poder regulador y planificador del Estado, la amplia apertura del comercio
exterior, el abandono del patrón oro, la competencia exacerbada tanto en el
mercado interno como a nivel internacional, el poder invasor de las finanzas
y el cambio de la relación salarial -haciendo competir a los asalariados entre
si-, el abandono del pleno empleo y de la estabilidad de precios, el freno a

8
La economía política de los capitalismos. Teoría de la regulación y de la crisis.

la tedencia al mejoramiento de los salarios reales, dando lugar a un retro­


ceso significativo del derecho laboral “pro operario” y de la seguridad social
protectora.
El nuevo modo de desarrollo que se va consolidando está dominado por
las finanzas, debilitando la economía real; pero esa financiarización deses­
tabiliza el equilibrio macro-económico precedente debido a la diferencia
entre las tasas de ganancia de los sectores real y financiero, dando lugar a un
régimen de acumulación que no sería sustentable en el largo plazo a la luz
de los teóricos de la TR. Sin duda, el desconocimiento de estas relaciones ha
generado serios problemas en la Unión Europea y en su sistema monetario,
aumentando las desigualdades entre países.
En varios capítulos de su libro Boyer, describe y trata de caracterizar
la emergencia del capitalismo en China. En tres décadas ha dado un salto
que se refleja en la sobreacumulación, un elevado crecimiento industrial,
junto con las desigualdades entre regiones y entre sectores rurales y urbanos,
donde se observa una relativa coherencia entre los empresarios y los dirigen­
tes políticos, dando lugar a una nueva forma de corporatismo local; esto es, lo
que permite que el partido gobernante pueda continuar con el monopolio
del poder. La elevada y durable productividad, la introducción de modernas
tecnologías de origen extranjero y la orientación hacia resto del mundo de la
producción industrial competitiva, se dan al mismo tiempo con el deterioro
de la parte de los salarios en el ingreso nacional, todo lo cual, según la TR,
preanuncia futuras crisis.
En su indagación sobre el caso de los Estados Unidos, el poder las empresas
transnacionales opaca el de republicanos y demócratas que se instalan en la
Casa Blanca. Los bloques hegemónicos de los cuales hablaban Gramsci y
Poulantzas se han consolidado también en Europa; y el mundo bipolar de
la postguerra ha dado lugar a otra configuración: Estados Unidos y el TLC,
Europa, China, y los países emergentes. La internacionalización está en el
origen de la diversidad de los capitalismos.
El texto toma nota de esos profundos cambios y de sus trayectorias a
nivel nacional para proponer un extenso campo para la investigación. En
suma, las formas institucionales permiten relacionar la micro y la macro
economía e introducir la noción de modelos productivos, pudiendo afir­
marse que el sistema productivo es una construcción social situada histó­
ricamente. El trabajo realizado permite ver la heterogeneidad según las

9
Robert Boyer

trayectorias nacionales y la forma que adopta el proceso innovativo en el


capitalismo, distinguiendo entre Japón, los países nórdicos, Europa continen­
tal y el mundo anglosajón. Otro análisis importante se refiere a la relación de
formación y acceso al conocimiento y las desigualdades de ingresos, profun­
dizando los trabajos de Piketty. En este sentido, un nuevo aporte es la rela­
ción con la naturaleza a diversos niveles, siguiendo el enfoque de K. Polanyi
(“la naturaleza no es una mercancía”) dejando entender que las restricciones
generadas por el deterioro del medio ambiente pueden llegar a limitar el
crecimiento. Algunos autores proponen incluso que esta relación se considere
una sexta forma institucional.
Uno de los temas que quedan abiertos en el pensamiento de Boyer es la
relación entre el mercado y las instituciones (que él define como “mecanis­
mos de coordinación alternativos al mercado”), en oposición a los tradicio­
nales trabajos de los neo-institucionalistas (North, Coase y Williamson), o de
los evolucionistas (Nelson y Winter), o de Bourdieu inclusive.
En resumen, la obra retoma y analiza los principales trabajos de los regula-
cionistas desde hace cuatro décadas y establece una cronología muy útil para
observar la evolución de la teoría y los autores que la crearon. Los grandes
problemas que nos plantea Boyer pueden resumirse así:
¿Cuáles son las instituciones de base de una economía capitalista y cuáles
son las condiciones institucionales para se instaure una dinámica estable?
¿Qué es lo que hace transformar esas instituciones?
¿Por qué en un mismo país se replican las crisis, incluso después de largos
periodos de crecimiento?
¿En qué condiciones aparecen y se hacen viables las nuevas formas de capi­
talismo?
Podemos afirmar que la esperanza que animó a Robert Boyer al hacer este
trabajo, es el de estimular “el surgimiento de un movimiento de resistencia
contra la violencia del mercado”; pero esto solo será posible si una nueva
generación de intelectuales y de teóricos se propone analizar esta contradic­
ción en profundidad; la que sin duda, también alienta a la UNIVERSIDAD
NACIONAL DE M O R EN O para realizar esta publicación.
Julio C. NEFFA y Hugo O. ANDRADE
Universidad Nacional de Moreno

10
D edicatoria y agradecim ientos
A la m em oria de Jean-Paul Piriou, que pidió tantas veces este
manuscrito y no tuvo el placer de verlo acabado y finalmente publi­
cado.
M i agradecimiento para Pascal Com bemale, que supo estimu­
larme para que volviera a em prender este trabajo tanto tiempo
pospuesto.
Este trabajo no habría salido a la luz sin la ayuda, la perseverancia
y el talento de Jacqueline Jean, en circunstancias muy difíciles.
Todo mi agradecimiento a Julio Neffa por haber propuesto, orga­
nizado y coordinado esta edición en lengua española. Felicitaciones
para los traductores y su excelente trabajo. Es la ocasión de expresar
a Julio Neffa mi reconocim iento por su apoyo incondicional a la
difusión de la teoría de la regulación.
La prim era parte de esta obra fue publicada en 2004 en la colec­
ción «Repères poche» con el título Théorie de la régulation, Î. Les
fondam entaux.
Introducción general
¿Por qué el régimen de crecimiento de los treinta años glorio­
sos se detuvo a partir de la década de 1970? ¿Cómo explicar que
las innovaciones financieras prim ero hayan acelerado el crecimiento
para después desembocar en la crisis económica más severa después
de la de 1929? El euro, que se suponía que iba a unificar el viejo
continente, ¿no está, al contrario, a punto de dividirlo con una frac­
tura Norte-Sur? ¿Por qué los partidarios del consenso de Washing­
ton se equivocaron al anticipar, a fines de la década del noventa, que
China entraría en una crisis importante?

El fracaso de la nueva m acroeconom ía clásica


La mayor parte de las teorías económicas contemporáneas se
concentran en los problemas que enfrenta una economía de mercado.
Sea que se elogien sus irreemplazables virtudes, como hace la Escuela
de Chicago, a la manera de M ilton Friedman, sea que se propongan
corregirle las fallas, según los preceptos de un neokeynesianismo del
que Joseph Stiglitz y Paul Krugm an son dos representantes em inen­
tes, estos programas de investigación tienen un fundamento común:
el mercado es la forma canónica de coordinación económica entre
agentes form almente iguales. Por cierto, como en la tradición keyne-
siana, el Estado puede intervenir para marcar los límites del mercado,
pero su intervención no es más que un mal necesario en relación con
el ideal de un mercado de competencia perfecta.
Robert Boyer

El regreso del concepto de capitalism o


Referirse al capitalismo implica distinguir este m odo de produc­
ción del de una economía de pequeña producción mercantil, para
retomar los términos de Karl Marx. El hecho de que los sujetos
comerciales estén en competencia no es suficiente para caracterizar
el capitalismo. En efecto, las entidades de base son las empresas, que
ponen en marcha una relación social muy diferente: la relación de
producción en virtud de la cual los asalariados se som eten a la auto­
ridad del empresario y /o los gerentes a los cuales delegan la gestión,
mediando el pago de un salario. Esta segunda relación social no se
reduce a una mera relación comercial, ya que implica la sumisión
jerárquica en oposición a la horizontalidad que conviene al funcio­
namiento de un mercado típico.
Este rasgo es reconocido por las nuevas teorías m icroeconóm i-
cas que destacan las asimetrías de información, la selección adversa
y el riesgo moral que caracterizan el contrato de trabajo. Pero este
terreno de análisis no gira en torno de la característica de las evolu­
ciones macroeconómicas a mediano y largo plazo. Sin embargo, el
interés de la noción de capitalismo es el de subrayar cómo la inte­
racción de la relación de competencia y de la relación de produc­
ción asalariada pone en movimiento una inversión de las perspec­
tivas respecto de una economía puram ente mercantil. En efecto, el
objetivo de la pequeña producción mercantil es la satisfacción de las
necesidades mediante la producción de mercancías y su circulación
gracias a la interm ediación de la moneda.
En el capitalismo es la ley de la acumulación del capital la que
prevalece; la producción de mercancías no es más que la fase transito­
ria de un circuito del capital, como «valor que se valoriza a sí mismo»
[Marx, 1890]1 para retom ar la expresión de Marx.

1 Las referencias entre corchetes remiten a la bibliografía al final de la obra.

14
La economía política de los capitalismos. Teoría de la regulación y de la crisis.

U n enfoque m arxista aliado a la tradición histórica


de los anales
La teoría de la regulación se inscribe en esta tradición teórica,
pero pretende enm endar y prolongar los análisis del Capital, tanto
a la luz de los métodos m odernos de los economistas como gracias
a las enseñanzas resultantes de las transformaciones del capitalismo
desde fines del siglo XIX.
U na segunda fuente de inspiración no es otra que la larga historia
del capitalismo. Por una parte, esta brinda evidencia de importantes
transformaciones en las relaciones entre el comerciante, el productor,
el banquero, el financista, sin olvidar el Estado. Es difícil imaginar una
teorización que haga abstracción de estas transformaciones. Por otra
parte, el siglo X X aportó una cantidad de enseñanzas e interrogantes.
¿Cómo explicar el carácter atípico de la crisis de 1929? A contrario,
¿se puede dar cuenta del notable crecimiento observado después de
la Segunda Guerra Mundial? ¿Por qué este proceso virtuoso se frena
y entra en crisis a fines de la década de 1960? Más aún, la gran diver­
sidad de trayectorias seguidas desde entonces por Estados Unidos,
Japón y, más recientem ente, China llevan a desplazar el análisis de un
m odo de producción invariante a la tentativa de interpretación de la
variedad de las formas contemporáneas de capitalismo.
Las siete preguntas de la teoría de la regulación

Así, después de la pregunta inicial, aquella sobre los orígenes del


freno del crecimiento de los treinta gloriosos, la teoría de la regula­
ción extendió progresivamente su campo de análisis según una doble
influencia. Por una parte, el desarrollo mismo de las nociones de base
y los m étodos hizo surgir nuevas cuestiones y dificultades. Por otra
parte, la historia económica y financiera del último cuarto de siglo
no dejó de aportar su lote de sorpresas.
Estas son algunas de las principales preguntas que han orientado
la investigación:

15
Robert Boyer

1. ¿Cuáles son las instituciones de base, necesarias y suficientes


para el establecimiento de una economía capitalista?
2. ¿En qué condiciones la configuración de estas instituciones
engendra un proceso de ajuste económ ico dotado de una cierta esta­
bilidad dinámica?
3. ¿Cómo explicar que las crisis en el seno mismo de los regím e­
nes de crecimiento que anteriorm ente habían encontrado el éxito se
renuevan periódicamente?
4. ¿Bajo el impacto de qué fuerzas las instituciones del capitalismo
se transforman: por la elección de la eficacia como supone la mayoría
de las teorías económicas o por el rol determ inante de lo político?
5. ¿Por qué las crisis del capitalismo se suceden y no son, sin
embargo, la repetición idéntica de las mismas secuencias?
6. ¿Se dispone de herramientas que perm itan examinar la viabili­
dad y el realismo de nuevas formas de capitalismo?
7. ¿Se puede analizar y formalizar simultáneamente un m odo de
regulación y sus formas de crisis?

Los fundam entos de ¡a teoría

Estos son los temas que aborda la prim era parte de esta obra. Se
presentan, en prim er lugar, dos derivaciones distintas de las formas
institucionales que están en la base de los modos de regulación. La
prim era se inscribe en la línea derecha de la tradición, que parte de la
economía política clásica para culminar en las teorías del equilibrio
general. Su propósito es explicitar las instituciones ocultas de una
economía de mercado (cap. I). La segunda derivación parte de una
evaluación crítica de la herencia marxista en materia de esquema de
reproducción. Es, entonces, posible definir un m odo de regulación
como el resultado de la conjunción de una cierta cantidad de formas
institucionales. Es el m om ento de insistir en el carácter abierto de
la existencia o no de un m odo de regulación, lo que introduce la
noción de crisis como complem entaria de la de regulación. Por otra
parte, el análisis histórico hace resaltar la sucesión de modos de regu­
lación contrastados (cap. II).

16
La economía política de los capitalismos. Teoría de la regulación y de la crisis.

Pero las formas institucionales no condicionan solo los ajustes


de corto o mediano plazo, pues dan forma también a las condicio­
nes de la acumulación y, por sus consecuencias, a los regímenes de
crecimiento a largo plazo. De hecho, las instituciones no constituyen
simples fricciones en relación con un equilibrio de largo plazo deter­
minado por las meras preferencias de los consumidores, enfrentados a
las potencialidades que ofrecen las tecnologías. De nuevo, el análisis
histórico de largos períodos subraya la variedad de los regímenes de
acumulación (cap. III).
Mientras que la mayoría de las teorías económicas da muy poco
o nada de lugar a la noción de crisis, la particularidad de la teoría de
la regulación es que examina al mismo tiempo las propiedades de un
m odo de regulación y los factores endógenos de su desestabilización.
Además, las crisis revisten al menos cinco formas que es im portante
distinguir. Sin embargo, es posible explicitar un pequeño número
de mecanismos que están en el origen de las crisis de un modo de
regulación o de un régimen de acumulación (cap. IV).

Recuadro 1. Lo que no es la teoría de la regulación.


A propósito de algunos m alentendidos
Se im pone una advertencia preliminar para evitar un
malentendido que se volvió cada vez más frecuente a medida
que los economistas adoptaron sin precaución la terminología
anglosajona. En efecto, en la literatura internacional, la teoría
de la regulación evoca hoy las modalidades según las cuales
el Estado debería delegar la gestión de los servicios públicos
y colectivos a empresas privadas con la condición de instituir
organismos administrativos independientes, calificados como
agencias de regulación. De hecho, estos organismos se multi­
plicaron en Francia, se trate del Consejo Nacional Audiovi­
sual, las Autoridades de Regulación de las Telecomunicacio­
nes o, incluso, la Autoridad de los Mercados Financieros.

17
Robert Boyer

El contrasentido es im portante, ya que se confunde de este


modo un análisis del capitalismo centrado en la cuestión de
cómo los compromisos institucionalizados, a priori indepen­
dientes entre sí, term inan definiendo un sistema viable, con
una recom endación normativa de delegación de una prerro­
gativa de poder público a través de la promulgación de regla­
mentaciones o la negociación de contratos. Este es el origen
de la confusión, ya que, en la lengua inglesa «regulation» no es
más que la reglamentación.
Este malentendido se inscribe en una larga línea. En Fran­
cia, la regulación muy a m enudo se interpretó como el resul­
tado de la acción del Estado, concebido como el diseñador y
el organizador, en suma, como un sistema de ingeniería. Ahora
bien, los trabajos de la teoría de la regulación mostraron que,
incluso en la época de los treinta gloriosos, las políticas econó­
micas de inspiración keynesiana no fueron más que uno de
los componentes de los modos de regulación en vigencia.
Simétricamente, las políticas llamadas de desregulación — de
hecho, en francés, de «déréglementation»— fueron interpreta­
das como favorecedoras del regreso a mercados de com peten­
cia perfecta.
Es una última confusión que conviene aclarar. El modelo de
crecimiento de posguerra estaba centrado, en gran medida, en
los compromisos propios de cada Estado-nación, en un contexto
internacional permisivo. Esta es la razón por la que una canti­
dad de investigaciones se concentraron en el espacio nacional.
En la medida en que la internacionalización y la fmanciariza-
ción hicieron sentir su influencia, la teoría de la regulación no
perdió, no obstante, su pertinencia. En efecto, queda abierta la
elección del nivel de análisis pertinente: local, regional, nacional,
mundial. La construcción europea constituye en este sentido un
notable campo de desarrollo de la teoría.

18
La economía política de los capitalismos. Teoría de la regulación y de la crisis.

Los desarrollos en respuesta a la segunda


«gran transform ación»
Este es, en efecto, el hilo conductor de la segunda parte de la
obra. En contraste con la mayoría de los análisis institucionalistas,
la teoría de la regulación apunta, desde el origen [Aglietta, 1976], a
hacer inteligibles las transformaciones a largo plazo de los capitalis­
mos. Desde los años noventa, la cuestión central es a la vez simple y
formidable: ¿cómo explicar el proceso de liberalización que puso en
duda la mayoría de las instituciones y organizaciones que perm itie­
ron el crecimiento después de la Segunda Guerra Mundial?
Esta configuración no carece de relación con lo que había estu­
diado Karl Polanyi [1946] frente a los dramáticos acontecimientos
de entreguerras. Sin embargo, no es suficiente reiterar los mismos
análisis, pues las economías nacionales y el sistema mundial se trans­
form aron considerablemente desde entonces. En efecto, no solo se
profundizó notablem ente la división del trabajo, sino que también
las formas institucionales que enmarcan el capitalismo se volvieron
sofisticadas y exigen un aumento de teorización. El fracaso de un
fundam ento m icroeconóm ico de la macroeconomía invita a tener
en cuenta la multiplicidad de las mediaciones, diferentes de los
mercados, que aseguran la viabilidad de los modos de regulación.
Es también la ocasión de dar un contenido preciso a los diversos
principios de acción y formas de racionalidad. La maraña de estas
mediaciones impide, entonces, el paso del individuo / de los repre­
sentantes de la empresa, a la sociedad en su conjunto. La teoría de la
regulación se presenta aquí como el análisis de un nivel intermedio,
que se podría calificar de mesoeconómico (cap.V).
Esta base conceptual perm ite actualizar los acuerdos instituciona­
les que están en el núcleo central de los capitalismos contem porá­
neos. Los modelos productivos y los sistemas nacionales de innova­
ción desempeñan un rol determ inante en la dinámica y la diversidad
de las configuraciones institucionales nacionales.
Desde M arx y Schumpeter, sabemos que la investigación de nuevos
productos, técnicas y organizaciones define el lugar de las empresas y
las naciones en la competencia. La organización de la relación salarial

19
Robert Boyer

y su diferenciación en distintas relaciones de empleo responden, en


sí mismas, a las características de la innovación, por ejemplo, depen­
diendo de si las competencias se adquieren en el sistema educativo o
en la empresa. Los dispositivos institucionales sectoriales no implican
en absoluto la declinación de un modelo canónico nacional. El inte­
rés de un enfoque institucionalista se acrecienta cunado se analizan
los sistemas nacionales de cobertura social porque estos tienden a
conciliar imperativos muy diferentes, o directamente contradictorios.
Por último, las décadas de 2000 y 2010 requirieron el agregado de
otros dos acuerdos institucionales: los regímenes de desigualdades y
los dispositivos institucionales del medio ambiente, respectivamente
(cap. VI).
¿Cómo esta abundancia de acuerdos institucionales llega a definir
un m odo de regulación y un estilo de desarrollo bastante coherentes?
La naturaleza de las interacciones entre las esferas política y económica
es determ inante, ya que la viabilidad de una configuración está
condicionada por una cierta legitimidad política y un mínimo de
eficacia económica. La noción de bloque hegemónico, propuesta
por Antonio Gramsci y continuada por Nicos Poulantzas, perm ite
formalizar los procesos que llevan de su formación a su erosión y a
menudo, a una crisis que es a la vez económica y política. Más allá
de la modelización, se propone una taxonomía, en prim er lugar, de
los mecanismos de emergencia, y luego de los procesos de recom ­
posición de una arquitectura institucional. En este mismo sentido, es
interesante definir las nociones de espacio público, de régimen de las
representaciones que justifican las políticas económicas y finalmente,
de estilo en cuanto a reformas estructurales. Todos estos factores dan
cuenta de las razones de la divergencia de las políticas y de las trayec­
torias adoptadas en respuesta a la crisis de 2008 (cap.VII).

La recom posición incierta de los capitalism os


Sobre la base de estos resultados, es necesario recusar la hipó­
tesis de un capitalismo canónico frente al cual se organizarían las

20
La economía política de los capitalismos. Teoría de la regulación y de la crisis.

diversas configuraciones nacionales. El capitalismo anglosajón tiene,


ciertamente, una capacidad mucho más grande de influencia que los
otros, pero su hegemonía tiene como consecuencia la acentuación de
las especializaciones económicas alternativas, que son en sí mismas el
reflejo de compromisos institucionalizados diferentes. Diversas disci­
plinas de las ciencias sociales propusieron una serie de explicaciones a
esta permanencia de la diversidad de capitalismos, proveniente de las
características del sistema de producción e innovación, o de la expre­
sión de las elecciones estratégicas de un bloque hegemónico, por
ejemplo, durante una gran crisis. La cuestión es, entonces, explicitar
los procesos que mantienen a lo largo del tiempo la cohesión de una
forma de capitalismo, superando así sus tendencias a la inestabilidad, la
crisis o la explosión de las desigualdades. China es, sin dudas, el mejor
ejemplo del carácter abierto de las formas sociales que perm iten el
auge de un capitalismo original: la entrada en competencia de una
gran cantidad de corporativismos locales se opone a la centraliza­
ción del régimen de la U nión Soviética que se desplomó en 1989. El
contraste entre las trayectorias de los países de América Latina y las de
los de Asia es igual de sorprendente. Incluso, la difícil coexistencia de
tres formas de capitalismo en Europa desemboca en una crisis im por­
tante. Endometabolismo e hibridación se combinan en esta creación,
que es una recreación de las formas de capitalismo (cap.VIII).
El hecho de que la teoría de la regulación haya sido conocida
como la teoría del fordismo suscitó una crítica recurrente: este régi­
m en socioeconóm ico se apoyaba fuertem ente en una soberanía del
Estado-nación que no está vigente en la era de la «globalización».
De acuerdo con el m étodo histórico, se puede analizar el proceso
que sustituyó la inserción internacional en la relación salarial como
forma institucional jerárquicam ente dom inante. Esta transición
indujo cambios importantes que no son idénticos en todo el mundo.
Algunos países de industrialización antigua son líderes en materia de
form ación de precios, otros, no. Las economías que se especializaron
en la interm ediación financiera internacional conocieron una suce­
sión de arrebatos especulativos después de crisis más o menos graves.
Los países exportadores de materias primas están marcados por la

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Robert Boyer

maldición de los regímenes rentistas y evolucionan de acuerdo con


las fases de expansión después del ajuste de la economía mundial.
Se está lejos de la hipótesis arriesgada de una próxima convergen­
cia de todos los países hacia un régimen fordista. Al concepto de
globalización hay que preferir el de imbricación de diversos nive­
les de regulación, en el contexto de una interdependencia creciente
de coyunturas económicas y más fundamentalm ente de regímenes
socioeconómicos, tanto capitalistas como rentistas. Esta interdepen­
dencia debería facilitar el reconocim iento y la institucionalización
de bienes públicos globales: los conflictos de interés entre Estados-
naciones no se superan por el hecho mismo de la heteronomía de
sus modos de desarrollo. En este contexto, las tensiones creadas por la
desaceleración del comercio mundial relanzan el interés de las zonas
de integración regionales, tanto en Asia como en América Latina, a
pesar de que la U nión Europea entró, después de la década de 2010,
en una crisis sistèmica. La construcción de instituciones supranacio-
nales se volvió difícil, si no imposible, por el dom inio de los tiempos
breves de las finanzas (cap. IX).

La gran cuestión de la em ergencia


Esta es la cuestión central que hace a la especificidad de la teoría
de la regulación en relación con la multiplicidad de los enfoques
institucionalistas contemporáneos: ¿cómo surgen las nuevas regula­
ciones y cuáles son los procesos que aseguran el paso de una forma
de capitalismo a otra? Los cambios son esencialmente endógenos:
durante el período de éxito, de difusión después de la maduración
de un m odo de desarrollo, operan las fuerzas que van a estabilizarlo
y hacerlo entrar en una gran crisis. Estos procesos difieren conside­
rablemente si las instituciones son locales, sectoriales o al contrario
globales. Las grandes crisis solo se superan por la interm ediación
de la política en los conflictos sociales: lo confirma el análisis de las
reacciones de Estados Unidos, China y la U nión Europea ante la
quiebra de Lehman Brothers y sus consecuencias devastadoras para

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La economía política de los capitalismos. Teoría de la regulación y de la crisis.

la economía mundial. U n análisis en términos de interacciones entre


actores colectivos pertenecientes a diversos espacios sociales (finan­
zas, m undo académico, gobierno) abre nuevas perspectivas y vuelve
compresibles los períodos de grandes transformaciones (cap. X).
Así, las teorías en ciencias sociales son hijas de la historia... y no
a la inversa.

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