Resumen
Resumen
Caracteres
Estos derechos son absolutos, extra patrimoniales, irrenunciables, relativamente
disponibles por las partes y por ende no transmisibles.
Son absolutos porque se dan contra todos, erga omnes, ya que todos y cada uno de los
miembros que constituyen la comunidad jurídicamente organizada están obligados a
respetar la persona de los demás.
Decimos que son relativamente disponibles por las partes pues, de conformidad al art.
55 del Código Civil y Comercial, se puede disponer de los derechos personalísimos bajo
ciertas condiciones: que medie consentimiento por el titular de los derechos, que éste
no sea contrario a la ley, la moral o las buenas costumbres.
Asimismo, prevé que el consentimiento no se presume, es decir que debe otorgarse en
forma clara, ya sea expresa, tácita, o incluso por vía de silencio, y “es de interpretación
restrictiva, y libremente revocable”9.
Caracteres
Los atributos participan de los siguientes caracteres:
Son necesarios e inherentes a las personas: no se concibe que la persona física pueda
carecer de alguno de estos atributos por cuanto, la determinan en su individualidad.
Son únicos: una misma persona no puede poseer más de un atributo de cada clase en
un momento determinado. Así, la persona humana no puede ser capaz e incapaz
a la vez de adquirir un derecho, no puede tener más estados civiles familiares del mismo
orden, por ejemplo soltero-casado.
Son indisponibles: no pueden ser transferidos, pues están fuera del comercio.
Son inmutables: sólo se modifican cuando se verifica el supuesto normativo que así lo
prevé.
Son imprescriptibles: por cuanto no se adquieren ni pierden por el transcurso del
tiempo.
Nombre
Noción
El nombre es el atributo de la persona que la identifica y la individualiza del resto. Está
compuesto por dos elementos: el pronombre o nombre de pila (o apelativo) y el apellido
(o cognomen o patronímico). Ambos cumplen funciones diferentes; el nombre de pila
individualiza a la persona en su familia y el apellido la individualiza en la sociedad.
Régimen legal
El prenombre
Apellido de los hijos.
Es dable señalar que el apellido, nombre familiar o patronímico, es la designación común
a todos los miembros de una misma familia, que, unido al prenombre, identifica a la
persona física, conformando su nombre propiamente dicho. Así, el apellido designa el
grupo familiar, pues cada individuo lleva el apellido que le corresponde en razón de su
pertenencia a dicho grupo.
El artículo 62 del CCYCN establece: “Derecho y deber”. La persona humana tiene el
derecho y el deber de usar el prenombre y el apellido que le corresponden.
El art. 64 del CCCN prevé que el hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de
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los cónyuges; en caso de no haber acuerdo, se determina por sorteo realizado en el
Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas. A pedido de los padres, o del
interesado con edad y madurez suficiente, se puede agregar el apellido del otro.
Asimismo, dispone que, en caso de que un mismo matrimonio tuviera muchos hijos,
todos deben llevar el mismo que se haya decidido para el primero.
Ahora bien, en el caso del hijo extramatrimonial con un solo vínculo filial, éste lleva el
apellido de ese progenitor.
Si la filiación de ambos padres se determina simultáneamente, se sigue la regla establecida
para los hijos matrimoniales en cuanto a que llevarán el primer apellido de alguno de los
cónyuges.
Cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del otro,
con la preposición “de” o sin ella.
La persona divorciada o cuyo matrimonio ha sido declarado nulo no
puede usar el apellido del otro cónyuge, excepto que, por motivos
razonables, el juez la autorice a conservarlo.
El cónyuge viudo puede seguir usando el apellido del otro cónyuge mientras no
contraiga nuevas nupcias, ni constituya unión convivencial18.
El cambio de nombre tramitará “por el proceso más abreviado que prevea la ley local,
con intervención del Ministerio Público”22, debiendo “publicarse en el diario oficial una
vez por mes en el lapso de dos meses”, a fin de que presenten las oposiciones y se
soliciten informes respecto de “las medidas precautorias que existieren con relación al
interesado”23.
Una vez inscrita en el Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas, será
oponible a terceros.
Acciones de protección
Art. 71. Acciones de protección del nombre. Puede ejercer acciones en
defensa de su nombre:
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Por último y en orden a quiénes pueden interponer estas acciones, se establece que el
titular exclusivo es el interesado y, si éste ha fallecido, podrá ser ejercida por sus
descendientes, cónyuge o conviviente, y a falta de éstos, por los ascendientes o
hermanos.
Domicilio
Noción. Caracteres
El ordenamiento jurídico requiere situar a la persona en un determinado lugar, aun
cuando no actúe necesariamente allí. Domicilio, en sentido jurídico, es el lugar que la
ley considera como centro o sede legal de la persona.
Como veremos seguidamente existen distintas clases de domicilio, el domicilio general
y el especial. El domicilio general es el atributo, cualidad o propiedad inherente a la
persona que representa su indispensable asiento o sede legal para el ejercicio de sus
derechos y cumplimiento de sus obligaciones (Tagle, 2002).
Este domicilio general puede ser legal, es decir instituido por la ley o real, que es la
efectiva residencia de la persona en un cierto lugar con ánimo de permanecer allí. El
domicilio general sea legal o real, es necesario, ya que no puede faltar en ninguna
persona y es único ya que una persona no puede tener más de un domicilio general.
Por último decimos que el domicilio general es mutable, es decir que es modificable,
ya sea por cambio en la capacidad de las personas (por ejemplo, un menor que cumple
la mayoría de edad pasa de domicilio legal a domicilio real) o por un cambio en la de su
situación (por ejemplo: una persona que es designada en un puesto de funcionario
público y que requiere trasladarse, cambia de domicilio real a domicilio legal).
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El domicilio general es el atributo, cualidad o propiedad inherente a la persona
que representa su indispensable asiento o sede legal para el ejercicio de sus
derechos y cumplimiento de sus obligaciones (Tagle, 2002).
El art. 74 del CCCN define el domicilio legal como el lugar donde la ley presume,
sin admitir prueba en contra, que una persona reside de manera permanente
para el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones.
Cambio de domicilio.
El domicilio real puede modificarse de un lugar a otro sin que dicha facultad
pueda ser coartada por contrato ni por disposición de última voluntad. Dicho
cambio se verifica instantáneamente por el hecho de trasladar la residencia de
un lugar a otro con ánimo de permanecer en ella (art. 77).
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Capacidad
Noción.
La capacidad es uno de los atributos más importantes de la persona. Es la
aptitud de la persona para ser titular de derechos, adquirir obligaciones y
ejercer dichos derechos por si mismos.
Clases.
Estado civil
Definición
El estado es un atributo propio de las personas físicas y hace referencia a la
posición o rol que ocupa una persona en la sociedad, por ejemplo estado civil, o
en una familia, por ejemplo estado de padre, de hijo, etc.
Caracteres
Efectos
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El estado genera deberes jurídicos como el de usar un apellido o suministrar
alimentos; en el ámbito del derecho procesal es causal de excusación o de
recusación de los jueces o funcionarios, quienes no podrán entender en aquellos
pleitos en que intervengan parientes que se hallen en los grados previstos en las
leyes rituales; en el ámbito penal es agravante o eximente de penas. Asimismo,
se relaciona con los otros atributos porque, por ejemplo, en el matrimonio
(estado: casado), los esposos tienen limitaciones entre sí para ciertos contratos;
o por caso los padres no pueden contratar con sus hijos sometidos a
responsabilidad parental. Además, si se logra el reconocimiento de un hijo
extramatrimonial por el padre, este reconocimiento cambia el estado del hijo
reconocido y del padre que reconoce.
Por ello, se dice que los efectos de este atributo son importantes a la hora de los
reclamos patrimoniales o de deberes correspondientes al estado que se posea,
para lo cual la ley establece una serie de normas que lo protegen. Por ejemplo,
a las personas les reconoce dos acciones:
Prueba
El código establece el medio de prueba del nacimiento, matrimonio, muerte de
las personas físicas, estableciendo que se prueba con las partidas del Registro del
Estado Civil y Capacidad de las Personas, conocido como Registro Civil (arts. 96
y 420 del CCCN).
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Importancia jurídica de la concepción
El artículo 19 del Código Civil y Comercial prevé: “Comienzo de la existencia.
La existencia de la persona humana comienza con la concepción” 30.
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Medio de prueba
Los artículos 96, 97 y 98 del código unificado regulan en materia de prueba del
nacimiento y de la muerte.
En primer lugar, es dable señalar que, prueba por excelencia del nacimiento, así
como sus circunstancias de tiempo, lugar, sexo, nombre y filiación de las personas
nacidas, es la partida del Registro Civil.
Ahora bien, para el supuesto en que no hubiera partida del Registro, porque no
hay registro público o bien porque falta o es nulo el asiento, y quisiera
demostrarse el hecho del nacimiento, se podrá acreditar por cualquier otro
medio de prueba, ya sea una información pericial, testimonios de los médicos
o expertos, entre otros.
Ausencia de la persona
Art. 79. Ausencia simple. Si una persona ha desaparecido de su domicilio, sin
tenerse noticias de ella, y sin haber dejado apoderado, puede designarse un
curador a sus bienes si el cuidado de éstos lo exige. La misma regla se debe aplicar
si existe apoderado, pero sus poderes son insuficientes o no desempeña
convenientemente el mandato.
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Como se advierte, la ley sólo impone que existan bienes para cuidar, de manera
tal que se adopten aquellas medidas necesarias para proteger el patrimonio del
ausente.
Procedimiento
Los artículos 80, 81, 82, 83 y 84 regulan el procedimiento para obtener la
declaración de ausencia.
El Ministerio Público
Toda persona que tenga interés legítimo respecto de los bienes del
ausente.
Efectos
Dictada la sentencia de simple ausencia, se designará un curador a fin de que
realice los actos de conservación y administración ordinaria de los bienes. Para
el supuesto de que deba realizar un acto que exceda la administración ordinaria,
deberá requerir autorización al juez, la que debe ser otorgada sólo en caso de
necesidad evidente e impostergable.
La curatela del ausente termina por su presentación personalmente o por
apoderado; por su muerte o por su fallecimiento presunto declarado
judicialmente (art. 84).
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Muerte presunta
Régimen legal. Casos y términos
La presunción de fallecimiento, al igual que la muerte, constituye supuestos
jurídicos extintivos de la persona humana. Así, los efectos de la sentencia judicial
que declara el fallecimiento presunto son idénticos a los de la muerte, pero la ley
establece diferencias fundadas en la eventual reaparición del declarado
muerto presunto y en la necesidad de proteger sus intereses.
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El artículo 88 prescribe el procedimiento que debe seguir el juez en orden al
trámite del pedido de declaración de fallecimiento presunto.
Deberá citarse al ausente por edictos que se publicarán una vez por mes
durante seis meses, publicación que deberá disponerse en el Boletín
Oficial y en otro que resulte de importancia.
Así las cosas, pasados los seis meses –tiempo en que se publican los edictos–,
recibida la prueba que acredite que la búsqueda del ausente dio resultado
negativo y oído el defensor, el juez debe declarar el fallecimiento presuntivo
si están acreditados los extremos legales, fijar el día presuntivo del
fallecimiento y disponer la inscripción de la sentencia en el Registro Civil.
Por su parte, el art. 90 dispone qué día debe fijare como el presuntivo del
fallecimiento.
Efectos de la declaración
En orden a los efectos patrimoniales, los artículos 90 y 91 regulan sobre el punto.
Efectos sobre el matrimonio: según el art. 435 inc. “b”, la declaración de ausencia
con presunción de fallecimiento es una causal de disolución del matrimonio, por
lo que el otro cónyuge podrá contraer nuevo matrimonio.
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La incapacidad
Noción. Clasificación
Además de las capacidades, existen las incapacidades de derecho y de ejercicio. Las mal
llamadas “incapacidades de derecho”, en realidad, son incompatibilidades o prohibiciones
que la ley prevé en casos concretos para evitar un daño al interés público.
Es decir, son restricciones a la aptitud genérica para ser titular de ciertos derechos en una
determinada relación jurídica.
El fin concreto de estas prohibiciones es ése: proteger el interés público y castigar al incapaz
para evitar que cometa actos o hechos que puedan ser perjudiciales para otras personas.
La incapacidad de ejercicio
Definición. Caracteres
Las incapacidades de ejercicio, han sido establecidas en interés mismo del incapaz y por ello
la ley ha procedido con un criterio tutelar.
Esta incapacidad es susceptible de grados, ya que una persona puede carecer de capacidad de
hecho de manera absoluta, o bien, sólo para determinados actos jurídicos.
Enumeración legal
El art. 24 del Código Civil y Comercial dispone:
a. La persona por nacer, que es la persona que está concebida en el seno materno
y aún no ha nacido; para que sus derechos y obligaciones queden
irrevocablemente adquiridos, debe nacer con vida, pues, de lo contrario, se
considerará que ella nunca existió.
Fuera de estas situaciones excepcionales, la regla es que las personas, para gozar de la plena
facultad para ejercer los derechos, deben ser mayores de dieciocho años.
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También son considerados incapaces de obrar las personas mayores de edad que no cuenten
con madurez suficiente, pues el artículo utiliza la conjunción copulativa “y”, requiriéndose
ambos requisitos para que alguien sea considerado capaz.
En definitiva, estas dos pautas, edad y madurez suficiente, predeterminan el límite, ya que, si
la persona tiene edad y madurez suficiente, puede validar su actuación autónoma; de lo
contrario es incapaz de ejercicio. (Fernández, 2014).
De conformidad al art. 25 del Código Civil y Comercial, menor de edad es la persona que no
ha cumplido dieciocho años y adolescente, la persona menor de edad que cumplió trece
años.
Es decir que todas las personas, desde su nacimiento hasta que cumplen dieciocho años, son
“menores de edad”, especificando la denominación de “adolescente” a la persona menor de
edad que ha cumplido la edad de trece años.
En primer lugar, debemos sentar la regla según la cual la persona menor de edad ejerce sus
derechos a través de sus representantes legales, que son los padres, tutor o curador (sobre
este tema volveremos al tratar el instituto de la representación).
Sin embargo, la persona menor de edad que cuenta con edad y grado de madurez suficiente
puede ejercer por sí los actos que le son permitidos por el ordenamiento jurídico, salvo que
hubiere conflicto de intereses con sus representantes legales, en los que ejercerán sus
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derechos mediante asistencia letrada.
Alguno de los derechos que pueden ejercer los menores de edad sin necesidad de que
intervengan sus representantes legales son:
e) El hijo menor de edad puede reclamar a sus progenitores por sus propios
intereses sin previa autorización judicial, si cuenta con la edad y grado de
madurez suficiente y asistencia letrada (art. 679).
En definitiva, la persona menor de edad debe actuar por medio de sus representantes
legales, salvo en los casos en que el Código establezca que pueden hacerlo por sí solos (art.
26).
Tratamientos no invasivos
El artículo 26 del código unificado establece una presunción de que el adolescente de entre
trece y dieciséis años puede y se considera facultado para aceptar y consentir por sí mismo
ciertos tratamientos, siempre que estos no resulten invasivos ni comprometan su estado de
salud o provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física.
Por último, el art. 26 establece que la persona mayor de dieciséis años es considerada como
un adulto para las decisiones sobre el cuidado de su propio cuerpo.
De esta manera, se reconoce una anticipación de la capacidad de los menores para dar
consentimiento o asentimiento para ciertos actos de intrusión en su cuerpo.
En el caso de desacuerdo entre el menor, el médico y los padres, deberá intervenir la justicia
a fin de que se valore la situación concreta del sujeto.
Previo a establecer la distinción entre personas con capacidad restringida y con incapacidad,
es dable señalar que el art. 31 del Código Civil y Comercial establece reglas generales en
materia de restricción a la capacidad.
Así, dispone:
Estas reglas generales que se agrupan en la norma rigen todo lo referido a las restricciones al
ejercicio de la capacidad jurídica de las personas, y son producto especialmente de la
aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ley
26.378) y de la Ley Nacional de Salud Mental (ley 26.557).
De la lectura del art. 32 del Código se advierte que, a partir de los trece años se puede
restringir judicialmente la capacidad de una persona cuando ésta padece una adicción o
alteración mental permanente o prolongada de entidad suficiente
– elemento biológico- y se estime que de no restringirle la capacidad pueda ocasionar un
daño a su persona o a sus bienes – elemento jurídico; o excepcionalmente declarar la
incapacidad “cuando la persona se encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar
con su entorno y expresar su voluntad por cualquier modo, medio o formato adecuado y el
sistema de apoyos resulte ineficaz”11.
El juez, en la sentencia, debe designar el o los apoyos que estime convenientes, siempre
tratando de limitar lo menos posible la autonomía de la persona, favorecer las decisiones que
respondan a las preferencias de la persona tutelada y, de esta manera, garantizar el respeto
de los derechos de la persona protegida.
El o los apoyos que se designen no tienen por misión sustituir la voluntad del sujeto, sino
todo lo contrario; promueven la libertad, la autonomía, “la comunicación, la comprensión y
la manifestación de la voluntad de la persona para el ejercicio de sus derechos” 12.
Ahora bien, se considerará una persona incapaz de ejercicio absoluta cuando: a) se encuentre
imposibilitada de interaccionar con su entorno y expresar su voluntad por cualquier modo,
medio o formato adecuado y b) el sistema de apoyos cualquiera que fuere resulte ineficaz. En
este supuesto, el juez deberá designarle un curador para que represente al incapaz, siendo
de aplicación los arts. 138 a 140 (curatela).
Es dable señalar que, si no se dieran estos requisitos esenciales, corresponderá una
sentencia de capacidad restringida y no una declaración de incapacidad absoluta.
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Procedimiento para su declaración:
Están legitimados para solicitar la declaración de Incapacidad y de capacidad restringida:
el propio interesado,
el cónyuge no separado de hecho y el conviviente mientras la convivencia no haya
cesado,
los parientes dentro del cuarto grado, si fueran por afinidad, dentro del segundo
grado,
el Ministerio Público.
Sentencia. Alcances
Luego de la valoración del dictamen interdisciplinario, el juez debe resolver con relación al
ejercicio de la capacidad jurídica, considerando especialmente la voluntad, deseos y
preferencias de la persona, y procurando que la afectación de la autonomía personal sea la
menor posible.
De tal modo, la sentencia puede: a) desestimar la acción; b) restringir la capacidad del sujeto
y c) declarar la incapacidad.
La sentencia que limite o restrinja la capacidad debe señalar los actos y funciones que la
persona no puede realizar por sí misma y, a fin de que tome las decisiones pertinentes, le
designará los apoyos que considere necesarios e indicará la modalidad de actuación, es decir,
si la función debe ser cumplida por dos o más personas, si la actuación debe ser conjunta o
indistinta, o si la validez de los actos jurídicos requieren del asentimiento otorgado por el
apoyo.
Asimismo, la sentencia que disponga la incapacidad deberá indicar los curadores que se
designan (puede ser una o más personas), permitiendo que la persona capaz pueda designar
quién ejercerá su curatela, ya sea mediante una directiva anticipada (art. 60), ya sea
descubriendo su verdadera voluntad por alguna manifestación (art. 43). En una palabra, la
sentencia que limite la capacidad, ya sea en forma total o parcial, es un verdadero estatuto
de cómo debe actuar la persona del incapaz.
Revisión
La sentencia puede ser revisada en cualquier momento, a instancias del interesado.
El plazo de los tres años es un plazo máximo; es posible instar su revisión con anterioridad si
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las circunstancias del caso así lo aconsejan.
Cese de la incapacidad
El cese de la incapacidad o de la restricción a la capacidad debe decretarse por el juez que la
declaró, previo examen de un equipo interdisciplinario integrado, que dictamine sobre el
restablecimiento de la persona.
El juez competente para declarar el cese de las restricciones será el mismo que en su
momento las había impuesto.
El mencionado artículo define a la persona del pródigo como aquélla que padece una
alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que, en relación a su edad y
medio social, implica desventajas considerables para su integración familiar, social,
educacional o laboral.
Lo que la ley pretende es justamente proteger al grupo familiar –es decir a las personas del
cónyuge, conviviente, hijos menores de edad o con discapacidad– de la pérdida del
patrimonio, legitimando a promover la inhabilitación al cónyuge, conviviente, ascendientes y
descendientes.
Procedimiento de la declaración
Tal como hemos señalado anteriormente, los legitimados a solicitar la declaración de
inhabilitación son el cónyuge, conviviente, ascendientes y descendientes, sin establecer la
norma distinción de grados ni edad, por lo que debe interpretarse que, cualquiera fuere la
edad o el grado, podrán iniciar la acción.
Deberán iniciar la acción ante el juez del domicilio de la persona que se pretende inhabilitar y
acompañar los elementos probatorios. Si bien no está prevista la evaluación interdisciplinaria
dentro del proceso, podría realizarse por interpretación analógica con lo normado en el art.
50, donde sí se exige en el marco del proceso para disponer el cese de la inhabilitación.
Efectos de la declaración
Declarada la inhabilitación, se restringe la capacidad jurídica de la persona, quien ya no podrá
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ejercer libremente determinados actos por sí misma. Así, no podrá ejercer actos de
disposición entre vivos, sí los de última voluntad, y para aquéllos requerirá contar con un
apoyo que lo asista. Además de estos actos, el apoyo deberá asistir al inhabilitado en todos
aquellos actos que hayan sido indicados por el juez en su sentencia de inhabilitación.
La figura del apoyo es necesaria a fin de evitar que el inhabilitado realice actos de
otorgamiento que puedan perjudicar la integridad del patrimonio y perjudicar así a las
personas del cónyuge, conviviente e hijos menores o con discapacidad.
Persona jurídica
Noción
El artículo 141 del Código Civil y Comercial precisa el concepto de persona jurídica. Dispone
que “Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el ordenamiento jurídico les confiere
aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones para el cumplimiento de su objeto y
los fines de su creación.”19
Naturaleza jurídica
Existieron tres grandes posturas a lo largo de la historia que trataron de descifrar la naturaleza
jurídica de estos entes de existencia ideal; al respecto de las teorías existen distintas maneras
de agruparlas.
Teoría de la ficción: elaborada por SAVIGNY. El derecho subjetivo es un poder que se sustenta
en la voluntad moral, reconoce a la persona real, la persona física. Como la realidad
demuestra la necesidad de los hombres de actuar conjuntamente y administrar bienes, solo
pueden lograrlo a través de la creación de un ente artificial, producto de la ficción al que
denomina “sujeto de derecho de bienes”, este sujeto no tiene voluntad propia, por eso
actúan por el mismo, personas físicas que lo representan.
Teoría negatoria: Esta teoría parte de la base de que estos sujetos que se unen para lograr sus
objetivos, NO logran crear un sujeto distinto, por lo tanto ese sujeto No existe. Estos grupos
persiguen fines de acuerdo a la solidaridad social (patrimonios de afectación y la propiedad
colectiva).
Teoría realista: esta teoría reconoce que el sujeto creado por sus miembros, conforma un
ente diferente.
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Buteler Cáceres adhiere a la concepción realista, destacando que la persona jurídica es una
realidad, pero es tan solo realidad-idea, realidad que vive en el mundo del pensamiento
jurídico.
Este principio sólo se puede dejar de lado ante circunstancias excepcionales previstas en el
Código Civil y Comercial o en otras leyes especiales o generales, como la Ley 19.550 de
Sociedades o la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras. (Rivera y Medina, 2014).
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CLASIFICACION:
La inclusión de las personas jurídicas públicas en el Código Civil y Comercial se hace con un
fin meramente descriptivo, ya que la personalidad de estas entidades resulta de las
respectivas disposiciones de derecho público.
Clases
El artículo 146 del Código Civil y Comercial dispone:
Ley aplicable
Las personas jurídicas públicas nacen en virtud de una norma jurídica, constitucional o legal,
que las crea. Las personas jurídicas públicas comprenden al Estado Nacional, la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, las provincias y los municipios que tienen su origen en la
Constitución Nacional.
En una palabra, las personas jurídicas públicas se rigen por las leyes y ordenamientos de su
constitución (art. 147).
a) las sociedades;
b) las asociaciones civiles;
c) las simples asociaciones;
d) las fundaciones;
e) las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas;
f) las mutuales;
g) las cooperativas;
h) el consorcio de propiedad horizontal;
i) toda otra contemplada en disposiciones de este Código o en
otras leyes y cuyo carácter de tal se establece o resulta de su
finalidad y normas de funcionamiento.21
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Ley aplicable
La persona jurídica constituye una realidad jurídica que la ley reconoce como medio técnico
para que todo grupo de individuos pueda realizar el fin lícito que se propone.
Hemos señalado que la persona jurídica tiene personalidad jurídica y que, por ende, posee
atributos: el nombre para individualizarse, el domicilio para determinar la ley aplicable y la
jurisdicción donde puede demandar o ser demandada, la capacidad siempre de derecho y
limitada al objeto para el que se constituyó y el patrimonio, a los fines del cumplimiento de
sus fines.
Nombre. Régimen legal
El nombre o razón social es un atributo de las personas jurídicas, toda vez que es necesario a
los fines de su individualización y designación que permita distinguirlas.
De acuerdo a lo normado en el art. 151 del Código, el nombre debe reunir los siguientes
requisitos:
b) cumplir con los recaudos de veracidad, novedad y aptitud distintiva, ello así a
los fines de que se distingan entre las personas jurídicas.
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d) no inducir a error sobre la clase u objeto de la persona jurídica.
En primer lugar, cabe distinguir entre domicilio y sede social. El término “domicilio” remite a
la indicación genérica de la ciudad, localidad o región donde se ha constituido la sociedad,
mientras que el término “sede” alude al lugar geográfico concreto (dirección) donde se ha
instalado la persona jurídica. Por ejemplo, Córdoba capital es el domicilio y Bv. San Juan 710
es la sede.
Por otro lado, el precepto establece que la persona jurídica que posee muchos
establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos, pero sólo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas.
Por último, prevé que, para el caso que se quiera cambiar el domicilio, debe modificarse el
estatuto, y, si se quiere cambiar la sede, puede ser resuelto por el órgano de administración.
Las notificaciones que se realicen en la sede inscripta de la persona jurídica serán vinculantes,
aunque ya no funcione allí, pues lo que se pretende es proteger los derechos de terceros que
contraten con el ente social.
Patrimonio
El patrimonio constituye un elemento esencial de la persona jurídica; es un atributo y,
consecuentemente, no se concibe la idea de persona jurídica sin patrimonio.
Es por ello que el artículo 154 del código de fondo estatuye: “la persona jurídica debe tener
un patrimonio”27.
Así, el patrimonio comienza a formarse desde el mismo momento en que los socios se
comprometen a realizar aportes y es el conjunto de bienes de la persona jurídica con el cual la
sociedad actúa y afronta el pasivo que lo integra.
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Capacidad de derecho
La regla general en materia de capacidad de las personas jurídicas es que tienen capacidad
de derecho para todos los actos y todos los derechos que no les estén expresamente
prohibidos.
Esta capacidad, sin embargo, tiene sus limitaciones en razón del principio de especialidad y
de la naturaleza de las cosas.
Representación
El deber de obrar con lealtad tiene por fundamento la obligación de fidelidad del mandatario
(art. 1324 CCCN), que se extiende a todos los casos de representación de intereses ajenos, y
el deber de buena fe (art. 9 CCCN).
El administrador se debe conducir con la corrección de un hombre honrado, en defensa de
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los intereses cuya administración se le ha confiado, por encima de cualquier otra
consideración, evitando obtener un beneficio particular a expensas de la persona jurídica.
Tiene prohibido contratar con ésta, salvo que se trate de contratos referidos a su actividad
ordinaria y en las mismas condiciones en que el ente lo hubiera hecho con terceros. Deberá
abstenerse de intervenir en la toma de decisiones en las que tenga un interés contrario a la
persona jurídica y no podrá competir con ella. (Roitman, 2006).
Responsabilidad civil
Responderán ilimitadamente con todo su patrimonio por los daños que produzcan a la
persona jurídica, pues quien causa un daño debe repararlo, y solidariamente entre los
administradores que faltaren a sus obligaciones de lealtad y diligencia en los casos de
administración plural.
Para que surja la responsabilidad, es necesario que hayan ocasionado un daño causado ya
sea por dolo o culpa, en el ejercicio o con ocasión de sus funciones.
Por último, debemos señalar que la responsabilidad de los administradores respecto a la
persona jurídica es de naturaleza contractual, y es extracontractual respecto de los
terceros. (Rivera y Medina, 2014).
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Definición de bienes y cosas
Artículo 15: Titularidad de derechos. Las personas son titulares de los derechos
individuales sobre los Bienes que integran su patrimonio, conforme con lo que
establece el Código.
El artículo 16 del código único prevé que los derechos individuales pueden recaer sobre
bienes susceptibles de valor económico. Los bienes materiales se llaman cosas y las
disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a las fuerzas naturales
susceptibles de ser puestas al servicio del hombre.
Distintas clasificaciones
El Código Civil y Comercial contiene varias clasificaciones de las cosas
consideradas en sí mismas: a) muebles e inmuebles; b) cosas divisibles e
indivisibles; c) cosas principales y accesorias; d) cosas consumibles y no
consumibles; e) cosas fungibles y no fungibles.
La importancia de estas clasificaciones radica en que, según el estatuto que reciba
la cosa, el régimen jurídico que se le aplique variará
Criterios de distinción
Son inmuebles por accesión: las cosas muebles que se encuentran inmovilizadas por su
adhesión física al suelo con carácter de perdurabilidad, como son todas las clases de
construcciones, casas, edificios, obras de infraestructuras en general. Las cosas
muebles que se incorporan de manera permanente a todas estas construcciones,
como las estufas de una casa, las ventanas de un edificio, las barandas, etc. son
también inmuebles por accesión, mientras permanezcan en esa condición (Rivera y
Medina, 2014).
Art. 227: “Cosas muebles. Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí
mismas o por una fuerza externa”. 5
Este concepto engloba las cosas que pueden transportarse fácilmente de un lugar
a otro, movidas ya por una influencia extraña, como son los automóviles, o por sí
mismas, como son los animales que se denominan semovientes.
Cosas divisibles. Son cosas divisibles las que pueden ser divididas en
porciones reales sin ser destruidas, cada de las cuales forma un todo
homogéneo y análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma.
Las cosas no pueden ser divididas si su fraccionamiento convierte en
antieconómico su uso y aprovechamiento. En materia de
inmuebles, la reglamentación del fraccionamiento parcelario
corresponde a las autoridades locales.6
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Cosas consumibles. Son cosas consumibles aquellas cuya existencia
termina conelprimer uso.Son cosasnoconsumibleslas que no dejan de
existir por el primer uso que de ellas se hace, aunque sean
susceptibles de consumirse o deteriorarse después de algún tiempo. 9
a) Las cosas que se extinguen con el uso que de ellas se haga, como los alimentos.
b) Las que dejan de existir para su propietario, como el dinero.
Frutos y productos
Por ejemplo, una vaca produce leche como fruto y carne como
producto.
Frutos naturales: son los que la cosa produce espontáneamente, como las crías de
ganado, la leche de los animales.
Frutos industriales: son los que se producen por la industria del hombre o de la cultura
de la tierra, como ser la soja o el trigo que se obtienen de una cosecha. Frutos civiles:
las rentas de una cosa, como el alquiler de un inmueble.
El patrimonio
Definición. Caracteres
34
El patrimonio constituye una unidad jurídica compuesta por elementos
singulares que lo integran, los cuales pueden ingresar o egresar, aumentar o
disminuir o aun ser nulos, sin que el patrimonio deje de ser tal.
El patrimonio como universalidad jurídica está integrado por los bienes
materiales (cosas), inmateriales (prestaciones, derechos) y por las relaciones jurídicas
y derechos que se ejercen sobre ellos, existiendo acuerdo en que integran la
categoría de derechos patrimoniales: los derechos crediticios, reales, y de propiedad
intelectual (Rivera y Medina, 2014).
Por otro lado, los patrimonios especiales son conjuntos de bienes que están afectados
a un fin determinado y sujetos a un especial régimen legal. En cuanto a sus caracteres,
podemos decir:
Vivienda
35
Definición
Los fundamentos del anteproyecto del Código Civil y Comercial de la Nación, refieren
en relación a este instituto:
36
Régimen de afectación: presupuestos fácticos
El hecho jurídico
Los hechos jurídicos son todos los acontecimientos que, según el ordenamiento jurídico,
producen el nacimiento, modificación o extinción de relaciones o situaciones
jurídicas (art. 257 CCCN)
Cuando nos referimos a los hechos jurídicos como causa eficiente, debe
entenderse que el suceso o acontecimiento está previsto de antemano por la ley, para
que, según las circunstancias y siempre que se reúnan los requisitos que impone una
determinada norma, produzca efectos jurídicos.
Por ejemplo, el nacimiento con vida es causa eficiente porque, luego de que se
produce, el ser humano adquiere automáticamente, con carácter definitivo e
irrevocable, la personalidad jurídica.
Los hechos jurídicos se clasifican en hechos externos o naturales y hechos humanos.
Los primeros son aquellos en los que no interviene para nada la conducta humana,
como el nacimiento, la muerte, la destrucción natural de una cosa, el derrumbe de un
edificio por un terremoto, etc. Estos, si bien son hechos en los que no intervino la
voluntad del hombre, son jurídicos en tanto producen consecuencias para el
derecho.
Los hechos jurídicos humanos son voluntarios o involuntarios. Se considera que son
voluntarios si son realizados con discernimiento (capacidad general de razonar, de
conocer, que aumenta a medida que el sujeto crece o madura), intención (la
posibilidad de dirigir la voluntad hacia lo querido o deseado sobre la base del
discernimiento) y libertad (la posibilidad de movimiento, libertad física, y la
posibilidad de decidir sin presión externa, libertad moral). Los hechos involuntarios, son
los ejecutados sin discernimiento o sin intención o sin libertad y no producen
obligaciones salvo que causaran daño en otro y se enriqueciera con ello el autor del
hecho; la obligación se producirá según la medida de ese enriquecimiento.
37
Los hechos voluntarios, a su vez, se dividen en lícitos e ilícitos, según sean conformes o
contrarios a la ley. Los hechos voluntarios ilícitos pueden ser: delitos (se supone la
intención de causar un daño) o cuasidelitos (se causa el daño aunque no haya
habido intención; es por culpa: imprudencia, negligencia o impericia), y los lícitos
son los actos jurídicos y pueden ser los simples actos lícitos.
El artículo 258 del código único define al simple acto lícito “como la acción
voluntaria no prohibida por la ley, de la que resulta alguna adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas”19; mientras que el art.
259 del mismo cuerpo legal brinda el concepto de acto jurídico y refiere que “es el acto
voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición, modificación o
extinción de relaciones o situaciones jurídicas.”20
Así las cosas, la principal diferencia entre ambos es que el simple acto lícito no tiene por
fin inmediato crear, modificar o extinguir relaciones o situaciones jurídicas, sino
que, por el contrario, carece de este fin inmediato y sus efectos jurídicos se darán
prescindiendo de la voluntad del agente y por la simple circunstancia de haberse
colocado en la situación prevista por la norma como supuesto de hecho. Por
ejemplo, el que hace reparaciones urgentes en la propiedad de un amigo ausente
no tiene en miras (o sea, no tiene por fin inmediato) entablar una relación jurídica
(el arreglo de una casa), sino simplemente prevenir un perjuicio patrimonial al
amigo ausente. La ley es entonces la que establece, más allá de la intención de esta
persona, que el beneficiado por esa reparación debe indemnizar al amigo benefactor y
dentro de la medida del beneficio que obtuvo por los gastos hechos por su amigo.
Por su parte, los actos jurídicos tienen por fin inmediato adquirir, modificar,
extinguir relaciones o situaciones jurídicas. Es decir que el acto jurídico es el acto de
autonomía privada mediante el cual simplemente se persigue un fin práctico
autorizado por el ordenamiento.
La voluntad jurídica
Buteler Cáceres (2000) explica que, si partimos de los atributos de las personas y,
dentro de ello, de la capacidad, se advierte que la voluntad o la aptitud de voluntad
es el presupuesto primario, indispensable de la capacidad de hecho.
El artículo 260 del Código Civil y Comercial prevé “Acto voluntario. El acto voluntario es el ejecutado
con discernimiento, intención y libertad, que se manifiesta por un hecho exterior”. 21
Elementos internos
38
El discernimiento. Definición
b) Las causas que obstan el discernimiento pueden agruparse en dos grandes grupos:
aquellas que presuponen un desenvolvimiento insuficiente de la inteligencia
(minoridad, en tanto inmadurez; puntos “b” y “c”) y las que importan considerar que el
sujeto no estaba en pleno uso de sus facultades intelectuales al realizar el acto
(privación de la razón, punto “a”).
Respecto a la privación de razón, ésta puede ser de dos clases según la falta de razón
refleje alguna clase de patología más o menos permanente o bien un
oscurecimiento del intelecto temporal o accidental y sólo relacionado con el acto en
cuestión; circunstancias que incidirán en los extremos a acreditar en un eventual
juicio y, todo ello, debiendo tener en cuenta los alcances concretos de la inhabilidad del
sujeto en caso de que hubiera sido objeto de una declaración (Rivera y Medina,2014).
En relación a la edad, debe señalarse que, de acuerdo al sistema que adopta el Código
Civil y Comercial, según el cual se presume, sin admitir prueba en contrario, que
las personas obran con discernimiento a partir de determinadas edades, éstas deben
ser capaces de distinguir entre actos lícitos y actos ilícitos.
En el caso de actos ilícitos, la ley ha entendido que el ser humano capta antes la noción de
lo bueno y de lo malo que la apreciación de lo que para él puede ser conveniente o
inconveniente y, por ello, presume, sin admitir prueba en contrario, que los
menores mayores de diez años tienen discernimiento para ejecutar actos ilícitos y por
ende habrán de responder por sus consecuencias, es decir que responderán civilmente
con su propio patrimonio. Esto, sin perjuicio de la responsabilidad de los padres y del
39
derecho de repetición que, en razón de este discernimiento, estos tienen contra sus
hijos (art. 1754 CCCN).
La libertad. Definición
La libertad consiste en el imperio de sí, en la posibilidad de elección sin coacción, en la determinación
propia, la independencia de la voluntad. Consiste en la posibilidad de elegir entre distintas
opciones sin presiones de ninguna naturaleza.
Elemento externo
La manifestación de la voluntad: noción
El error. Noción
el art. 265 del código único, que prevé “Error de hecho. El error de hecho esencial vicia
la voluntad y causa la nulidad del acto. Si el acto es bilateral o unilateral recepticio, el
error debe, además, ser reconocible por el destinatario para causar la nulidad”. 27
Caracteres:
Para que el error de hecho pueda ser invocado por quien lo ha sufrido, debe tratarse
de un error esencial, espontáneo y además reconocible.
El error es esencial sirecae sobre lanaturaleza del acto, sobre los aspectos primordiales
del acto.
El error es espontáneo si se ha cometido por una falsa noción de la persona misma y
no porque la otra parte del negocio jurídico la indujo a error, pues sería un error
provocado.
Es reconocible cuando el destinatario de la declaración lo pudo conocer según la
naturaleza del acto, las circunstancias de persona, tiempo y lugar (art. 266 del CCCN)
Clases de error. Efectos
error accidental.
El error esencial, regulado en el art. 267 del Código Civil y Comercial, es el que afecta los
aspectos primordiales del acto. El precepto contempla distintos supuestos.
a) Error en la naturaleza del acto: es aquel que recae sobre la especie jurídica del actoque
secelebra, produciéndose una divergencia o faltade concordanciaentre la declaración o
comportamiento de una de las partes y la representación de lo declarado o actuado.
Por ejemplo, cuando alguien presta algo a quien entiende que se lo están regalando.
b) Error sobre el objeto: este error se produce cuando el sujeto cree celebrar un negocio
jurídico respecto de un determinado objeto o de un determinado hecho y, en realidad,
se trata de una cosa o hecho distinto. Puede afectar la individualidad de la cosa,
por ejemplo: creo estar comprando un terreno en un determinado lugar y lo estoy
42
comprando en otro; en su especie: por ejemplo, en una venta de granos, el vendedor
ha entendido que se trata de cebada y el comprador de trigo; error sobre la
cantidad, extensión o suma, este error de cantidad no debe consistir en un mero
error en el cálculo.
d) Error en la causa: se trata del error que recae sobre el elemento moral, es decir, el
motivo interno que ha inclinado a ejecutar el acto. Al pertenecer al fuero interno
de cada sujeto, los motivos sólo pueden llevar a una anulación cuando surjan expresa
o implícitamente del acto, ya que, de lo contrario, se estaría perjudicando a la otra
parte, que no tiene forma de conocer lo que pensaba el otro. Así, quien compra un
automóvil creyendo por error que el suyo no tiene arreglo no podría, una vez
advertido de la realidad de las cosas, demandar la nulidad del acto, ya que se trata de
motivos ajenos al vendedor.
e) Error en la persona: el error sobre la persona es aquel que recae sobre alguno de los
sujetos o partes del negocio, ya sea respecto de la identidad de uno de ellos o de sus
cualidades. Este error es causa de nulidad solamente cuando la consideración de
la persona ha sido causa determinante para su celebración, como la donación hecha
a una persona a quien se toma por otra, o en las obligaciones intuitae personae;
pero no es causa de nulidad cuando la persona del contratante es indiferente, como en
el caso de un prestamista, vendedor o locador.
Por otro lado, el art. 270 del Código prevé el error en la declaración y el error en la
transmisión. El primero consiste en que lo querido queda desvirtuado en su
manifestación externa por distracción, apresuramiento o inadvertencia. Esta
categoría tiene dos variantes: la primera, cuando hay una divergencia entre la
voluntad interna y la declaración, que puede darse al haber escrito algo
incorrecto (lapsus calami) o empleado palabras no queridas (lapsus linguae), por
ejemplo, si escribo “compro” cuando, en realidad, quiero decir “vendo”. La
segunda variante se da cuando ni siquiera tenía la intención de manifestar algo, por
ejemplo: si alguien ingresa a una sala de remate y levanta la mano para saludar, y se
interpreta que está ofertando.
43
Por otro lado, está el error accidental, que es el que recae sobre las cualidades no
sustanciales de las cosas o sobre los motivos no determinantes del acto, por lo que no
acarrea la nulidad.
El artículo 268 del Código Civil y Comercial prevé “Error de cálculo. El error de cálculo
no da lugar a la nulidad del acto, sino solamente a su rectificación, excepto que
sea determinante del consentimiento”.28
De tal modo, el dolo es toda maniobra tendiente a engañar, a fin de inducir a alguien
a la realización de un acto que no habría sido celebrado de no mediar este vicio. Puede
consistir tanto en una acción como en una omisión dolosa. En el primero se realizan
maniobras o ardides destinados a provocar una falsa visión en la víctima para que
realice un acto que, de otra manera, no habría decidió ejecutar; en tanto, en el
segundo, se aprovecha el engaño de otro, pese a no haber realizado nada concreto
para que cayera en el mismo.
Para que el dolo provoque la invalidez del negocio jurídico, será imprescindible que
concurran las siguientes circunstancias:
a) Que el dolo haya sido esencial, es decir grave, determinante de la voluntad.
b) Que haya ocasionado un daño importante.
c) Que no haya habido dolo recíproco, es decir de ambas partes.
El artículo 272 del Código prevé “Dolo esencial. El dolo es esencial y causa la nulidad
del acto si es grave, es determinante de la voluntad, causa un daño importante y no
ha habido dolo por ambas partes”30.
De tal modo, el dolo esencial es el que ha sido causa determinante, causa eficiente
del consentimiento del engañado para la celebración del acto y puede ser invocado
para anularlo. Para determinar si el dolo es esencial, habrá que verificar que se
44
reúnan los cuatro requisitos que fija el precepto:
Que sea grave: la gravedad del dolo alude a la entidad del engaño, astucia o ardid. La
conducta o maniobra empleada debe ser apta para inducir a engaño a una persona
que pone la diligencia necesaria en los asuntos, calidad que ha de ser evaluada en
función de las circunstancias y condiciones personales del sujeto engañado.
Debe ser determinante de la voluntad: ello es así cuando, de no haber mediado el
engaño, el sujeto no hubiere celebrado el negocio jurídico. Ésta es la principal diferencia
con el dolo incidental que seguidamente veremos.
Debe probar un daño importante: el artículo no sólo requiere que la víctima haya sufrido
un daño, sino que éste haya sido de relevancia, con cierta significación para la persona
que lo sufre, pero no sólo de significación económica, pues puede tratarse de un daño
moral. (Tagle, 2002).
Ausencia de dolo de ambas partes:quien obra con dolo no puede pretender que se anule
el acto alegando el cometido en su perjuicio por la otra parte. Ello así, pues se trata de
una exigencia negativa, cuyo fundamento radica en la regla de que nadie puede alegar
la propia torpeza. Además, se trata de un deber moral que deben presidir las
relaciones entre las personas, por ello “quien juega sucio no tiene derecho a exigir
juego limpio” (Rivera y Medina, 2014, p. 626).
Por su parte, el dolo incidental es aquel en el que le faltan uno o más requisitos que
exige el art. 273 para que el dolo sea apto para actuar como vicio. El dolo incidental no
afecta la celebración del acto, sino sus condiciones. Es decir,la parte que lo sufre lo habría
celebrado aun de no haber mediado el engaño, aunque en condiciones distintas; por
ende, no es causa de invalidez del acto, aunque quien lo comete debe resarcir los daños
causados de conformidad al art. 275 del Código Civil y Comercial.
Finalmente, debemos señalar que el dolo esencial y el dolo incidental pueden ser directo,
si es cometido por una de las partes del acto jurídico, su dependiente o representante;
o indirecto, si proviene de la conducta de un tercero ajeno a la relación de que se trata
para beneficiar a alguna de las partes. Una y otra clase de dolo afectan la validez del
acto (art. 274 del CCCN).
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VICIOS DE LA INTENCION: ERROR DE HECHO--------* ESENCIAL Y RECONOCIBLE
ERROR DE DERECHO------*PRINCIPIO GENERAL: INEXCUSABLE.
La violencia. Noción
Nuestro Código emplea los términos “fuerza irresistible” e “intimidación” para referirse a la
violencia como vicio de la voluntad que excluye la libertad. Así, la violencia en términos jurídicos
es la coerción que por distintos medios se emplea sobre una persona para obligarla a ejecutar un
acto que no estaba dispuesta realizar. La violencia se presenta en dos formas diferentes: la fuerza
irresistible, que tiene lugar cuando se excluye la voluntad mediante el empleo de una presión física
irresistible o de malos tratamientos corporales; o bien, la intimidación o amenazas que inspiran
en la víctima el temor fundado de sufrir un mal inminente y grave que suprime su libertad en el
obrar.
Clases. Efectos
46
La fuerza irresistible es la coacción física o material que suprime la libertad
constriñendo al sujeto a obrar en determinado sentido o a dejar de hacerlo. Se
trata de una fuerza suficientemente grave como para impedir a la víctima
repelerla (Tagle, 2002).
Por otro lado, tenemos la violencia moral o intimidación, que consiste en inspirar
temor por medio de amenazas para infundir miedo, alterando el ánimo y la
libertad de obrar para que el amenazado ceda en perjuicio de sus propios
intereses.
Estas amenazas deben ser graves, es decir, deben tener aptitud para crear el
temor racionalmente fundado, lo que se valorará de acuerdo a la situación del
amenazado y las demás circunstancias del caso (art. 276 del CCCN).
La gravedad se valorará teniendo en cuenta los bienes jurídicos –que pueden ser de
naturaleza patrimonial o no; la vida, la salud, la honra, la reputación, la
intimidad, etc.– del propio amenazado, así como de cualquier otro sujeto en
tanto y en cuanto se demuestren aptos para alterar la conducta del afectado.
Asimismo, el mal amenazado ha de ser inminente, no necesariamente presente o
actual, pero sí de realización en un lapso más o menos próximo, de modo que no
pueda evitarse a tiempo ni reclamarse el auxilio de la autoridad pública para
impedir la amenaza o defenderse de ella.
Acto jurídico
Definición.
El artículo 259 del Código Civil y Comercial define al acto jurídico en los siguientes términos: “El
acto jurídico es el acto voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición, modificación
o extinción de relaciones o situaciones jurídicas”. 1
Elementos esenciales
Ellos son: los sujetos, el objeto (art 279), la causa (art 281)y la forma.
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En relación al sujeto: voluntad, capacidad, parte
otorgante y representante
Las partes: son las personas o sujetos que, con la declaración de voluntad, ejercen una
prerrogativa jurídica que les es propia, por repercutir directamente en su esfera de interés
patrimonial o extrapatrimonial. Es decir, son los sujetos a quienes se imputan las relaciones
jurídicas que el acto tiene por fin establecer, aquellos cuyos derechos se crean, modifican,
transfieren, extinguen, etc.
Los otorgantes: son quienes intervienen en la celebración de un acto emitiendo la declaración
de voluntad que conforma su contenido. Generalmente, quien otorga el acto es la parte, pero
en muchas ocasiones ocurre que quien otorga el acto no es la parte, sino otro sujeto que obra
en su representación.
Los representantes: son quienes, en virtud de una autorización legal o convencional, emiten
una declaración de voluntad en nombre, por cuenta y en interés de otra, denominada
representado. Según la naturaleza de la autorización para obrar en nombre de otro, los
representantes son legales o voluntarios.
Ahora bien, la validez del acto jurídico en relación a los sujetos depende de dos requisitos: a)
la capacidad; b) la voluntariedad.
La exigencia de la capacidad supone la aptitud para ejercer por sí mismos actos jurídicos
válidos –capacidad de ejercicio– por lo que, tratándose de una persona menor de edad, el acto
será válido cuando se trate de aquél que la ley autoriza otorgar (por ejemplo, el supuesto de
que el adolescente puede decidir por sí respecto de aquellos tratamientos que no resulten
invasivos ni comprometan su salud o provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física).
En cuanto a la voluntariedad, supone que el sujeto haya obrado con discernimiento, intención
y libertad, debiendo concurrir los tres elementos integrantes de la trinidad que condiciona la
voluntariedad de los actos.
En relación al objeto: requisitos de validez
En cuanto al objeto del acto jurídico, el art. 279 del Código Civil y Comercial dispone que:
48
De tal modo, los requisitos del objeto de los actos jurídicos son:
Por último, debe señalarse que, si el objeto del acto jurídico no cumpliere los recaudos
señalados, podrá ser declarado nulo. La nulidad absoluta o relativa, como ya veremos,
dependerá de qué tipo de interés se vea afectado, pues, si se afecta el interés general, será
absoluta, y relativa si es particular.
La forma como elemento esencial del acto jurídico es el modo de exteriorización de la voluntad
o de las voluntades jurídicas, el elemento exterior y sensible por el que se manifiesta el
contenido inmaterial que es la voluntad o voluntades orientadas a producir efectos jurídicos.
(Tagle, 2002).
Como veremos más adelante, hay supuestos en que la ley establece el modo en que debe
manifestarse la voluntad para la trascendencia jurídica del acto, mientras que en otras
circunstancias se admite que los particulares elijan libremente el modo en que han de expresar
su voluntad.
Elementos accidentales
Alcance y especies. Se denomina condición a la cláusula de los actos jurídicos, por la cual las
partes subordinan su plena eficacia o resolución a un hecho futuro e incierto.
Las disposiciones de este capítulo son aplicables, en cuanto fueran compatibles, a la cláusula por
la cual las partes sujetan la adquisición o extinción de un derecho a hechos presentes o
pasados ignorados.7
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Concepto
El artículo en comentario define la condición como la cláusula por la que las partes subordinan
su plena eficacia o resolución a un hecho futuro e incierto. De este concepto surgen los
caracteres de la condición: a) debe ser un hecho futuro,
b) incierto.
El plazo es “la fijación en el tiempo del momento a partir del cual el acto jurídico comenzará a
producir efectos, o dejará de producirlos” (Bustamante Alsina, 2005, p. 228).
El plazo es la modalidad de los actos jurídicos por la cual las partes subordinan, a un
acontecimiento que es futuro pero que fatalmente se ha de producir, la exigibilidad o la
aniquilación de los derechos. El hecho previsto como plazo debe reunir los siguientes
caracteres: a) ha de ser un hecho futuro, b) ha de ser un hecho fatal.
En este sentido, tanto el plazo como la condición refieren a un hecho futuro, aunque, a
diferencia de la condición, en la que el suceso es contingente (es decir que no se sabe si se va a
producir), en el plazo, el acontecimiento debe fatalmente ocurrir.
El vicio de lesión queda configurado cuando una de las partes, explotando la necesidad,
debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviere por medio de un acto jurídico una
ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.
Presupuestos de procedencia
Ahora bien, en el caso de que el lesionante demande por nulidad, el demandado puede, al
52
contestar la demanda, modificar dicho reclamo en acción de reajuste, si ofrece suprimir la
desproporción de las prestaciones.
La simulación
El vicio de simulación, se encuentra definido en el art. 333 del Código Civil y
Comercial, que dispone:
Caracterización. La simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un acto
bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que
no son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos o personas
interpuestas, que no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten.24
Así, se define la simulación como el acto que, por acuerdo de partes, se celebra exteriorizando
una declaración recepticia no verdadera para engañar a terceros, sea que ésta carezca de todo
contenido, o bien, que esconda uno verdadero diferente al declarado. (López Mesa, 2008).
Es decir, hay simulación cuando los contratantes crean, con su declaración, sólo la apariencia
exterior de un contrato del que no quieren los efectos, o cuando crean la apariencia exterior de
un contrato diverso del querido por ellos.
Los elementos del negocio simulado son: a) la declaración deliberadamente disconforme con
la verdadera intención de las partes; b) el acuerdo de partes sobre la falsa declaración y c) el
propósito de engañar a terceros.
Clases de simulación
Por un lado, tenemos la simulación absoluta y relativa.
La simulación absoluta tiene lugar cuando se celebra un acto jurídico que nada tiene de real; el
acto es completamente ficticio, irreal. Es decir, las partes no quieren en realidad celebrar
ningún negocio jurídico, sino que quieren modificar la apariencia de una disminución del activo o
un amento ficticio del pasivo de una de las partes, en perjuicio de los acreedores; aunque a
veces puede ser una simulación lícita.
En la simulación relativa, las partes encubren la verdadera naturaleza del acto, es decir, se
disimula lo que verdaderamente es. Esta simulación puede versar sobre: la naturaleza, cuando
“se encubre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de otro” 25, por ejemplo: una
donación bajo el ropaje jurídico de una compraventa; sobre “cláusulas que no son sinceras”26,
por ejemplo: se expresa un precio que no es el real; o bien, sobre “fechas que no son
verdaderas”27.
Por otro lado, la simulación se clasifica en lícita e ilícita, que tendrá que ver con la causa
determinante que dio origen al acto.
La simulación ilícita se verifica cuando el negocio jurídico tiene como fin perjudicar a terceros o
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quebrantar el ordenamiento jurídico, hipótesis, ésta última, en que se habla de “fraude a la
ley”. Este tipo de simulación causa la nulidad –relativa– del acto ostensible.
Por último, la simulación puede ser total o parcial. Es total cuando abarca íntegramente al
negocio, viciándolo en su esencia; y es parcial cuando sólo recae sobre una parte del acto, sin
que sea necesario que destruya los aspectos reales del acto.
El artículo 335 del Código Civil y Comercial regula esta cuestión. Así prevé:
El contradocumento
El contradocumento es la prueba por excelencia entre las partes de la simulación.
Éste consiste en la prueba inequívoca de los hechos, ya que es la constancia escrita –ya sea
mediante instrumento público o privado– en el cual las partes manifiestan el verdadero
carácter del acto que ellas han celebrado, por lo que deviene innecesario el aporte de indicios y
presunciones que corroboren la realidad a que se refiere.
En el caso en que fuera realizado mediante instrumento público, debe recurrirse a los arts. 289
a 298 del Código, en tanto se prevén los requisitos, los presupuestos de validez del instrumento
y su eficacia probatoria. Incluso el art. 298 prevé que el contradocumento particular que altera
lo expresado en un instrumento público puede ser invocado por las partes, pero no es oponible
respecto a terceros interesados de buena fe.
Ahora bien, en el supuesto de que no existiera contradocumento donde las partes hayan
exteriorizado la verdadera voluntad, siempre que haya una prueba incontrovertible, cierta,
54
inequívoca de simulación, es lógico admitir la acción. Asimismo, deberá probarse la
imposibilidad de obtener el contradocumento, sea por su inexistencia lógica o por su
desaparición posterior, es decir, se deberá justificar por qué no pudo realizarse el
contradocumento.
El artículo 336 del código único establece “Acción de terceros. Los terceros cuyos derechos o
intereses legítimos son afectados por el acto simulado pueden demandar su nulidad. Pueden
acreditar la simulación por cualquier medio de prueba.” 29
Así, los terceros titulares de un derecho subjetivo o de un interés legítimo amenazado por un
negocio simulado pueden deducir acción de simulación, debiendo demostrar la existencia de
daño sufrido como consecuencia de la incertidumbre que el estado de cosas provoca en el
demandante. Se exige la existencia de daño –actual o potencial– aunque se trate de derechos
litigiosos o dudosos.
De este modo, el tercero que ejerza la acción debe demandar a ambas partes del acto simulado;
si la simulación fuese por interpósita persona, también al prestanombre, conformándose un
litisconsorcio pasivo con todos ellos.
En primer lugar, debe señalarse que la acción de simulación no procede contra los acreedores
adquirentes de buena fe que hubiesen ejecutado los bienes simuladamente enajenados.
En relación al subadquirente que adquirió a título gratuito o de mala fe, sí procede la acción de
simulación; en cambio, la invalidez del negocio simulado no alcanza a los terceros
subadquirentes de buena fe –es decir, quien, al momento de la transmisión, ignorase que el
derecho tiene como antecedente un acto simulado– y a título oneroso, respecto a los cuales la
sentencia resulta inoponible.
Se entiende que son subadquirentes de mala fe aquellos que conocieron o pudieron conocer,
obrando con cuidado y previsión, la simulación.
Efectos
Todo tercero que se ha visto perjudicado por la simulación tiene derecho a ser resarcido del
daño sufrido.
El fraude-Noción
La noción de fraude implica una inmediata referencia al engaño, al acto contrario a la verdad y al
recto proceder. El fraude supone una conducta tendiente a eludir los efectos de una norma
imperativa o de origen convencional, utilizando otra vía negocial no reprobada por ley. El fraude
se configura mediante actos reales, serios y no aparentes, no simulados. Este fraude no es otro
que el fraude a la ley y que está contemplado en el art. 12 del Código Civil y Comercial.
La acción de inoponibilidad
En primer lugar, cabe señalar que el efecto de la acción de fraude no es la nulidad, sino la
inoponibilidad. Este efecto implica que el acto otorgado por el deudor en fraude a los
acreedores es válido entre éste y el tercero con quien celebró el acto y sólo queda privado de
eficacia frente al acreedor que acciona, es decir que no puede hacerse valer contra él en la
medida necesaria para la satisfacción de su crédito.
Seguidamente veremos cuándo procede esta acción, es decir contra qué tipo de actos, cuáles
son los requisitos de procedencia y quiénes pueden solicitar la declaración de inoponibilidad.
Requisitos de procedencia
El artículo 339 del código unificado establece las condiciones generales para la procedencia de
la acción de inoponibilidad. Dispone:
Requisitos.
La acción del acreedor contra el subadquirente de los derechos obtenidos por el acto impugnado
sólo procede si adquirió por título gratuito, o si es cómplice en el fraude; la complicidad se presume
si, al momento de contratar, conocía el estado de insolvencia.
La validez del negocio jurídico no se confunde con su eficacia, aunque la eficacia del acto
jurídico presupone su validez. El acto jurídico es válido cuando está perfectamente
conformado, cuando no presenta vicios o defectos congénitos que afectan su estructura. Sin
embargo, un acto jurídico válido puede ser ineficaz o devenir ineficaz.
De esta manera, se advierte que cuando nos referimos a la ineficacia de los actos jurídicos
hacemos referencia a un concepto con significado amplio, que comprende a todos aquellos
supuestos en los cuales el negocio jurídico carece de fuerza o eficacia para producir los efectos
normales, propios, que las partes tuvieron en cuenta al tiempo de su celebración, ya sea por un
vicio existente al momento de la celebración del acto, referido a la estructura del acto jurídico
(ineficacia estructural) o por circunstancias extrínsecas aparecidas con posterioridad a su
celebración (ineficacia funcional).
Así las cosas, la ineficacia como noción genérica, comprende por un lado la invalidez de los
actos jurídicos, es decir la nulidad o ineficacia estructural y también la de inoponibilidad o
ineficacia funcional, que es la que priva al acto de efectos sólo respecto de determinadas
personas.
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