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Resumen

Este documento define y explica los derechos personalísimos y los atributos de las personas como el nombre, estado y domicilio. Describe las características de estos derechos y atributos como su naturaleza absoluta e inherente a la persona.

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Resumen

Este documento define y explica los derechos personalísimos y los atributos de las personas como el nombre, estado y domicilio. Describe las características de estos derechos y atributos como su naturaleza absoluta e inherente a la persona.

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Derechos personalísimos

Definición. Naturaleza jurídica


Los derechos personalísimos son los que recaen sobre ciertos aspectos o
manifestaciones de la personalidad del hombre para proteger su libre
desenvolvimiento: derecho al honor, a la intimidad, a la libertad, a la integridad física,
etc.
Estos derechos subjetivos no sólo tienen reconocimiento expreso en el Código Civil y
Comercial; el derecho supranacional de derechos humanos constitucionalizado (art. 75
inc. 22 CN) establece las bases fundacionales del régimen de los derechos
personalísimos, toda vez que la dignidad personal como sus emanaciones (intimidad,
imagen, identidad, honor y derechos sobre el propio cuerpo) son reconocidos de
manera explícita en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en otros
instrumentos supranacionales.

Caracteres
Estos derechos son absolutos, extra patrimoniales, irrenunciables, relativamente
disponibles por las partes y por ende no transmisibles.
Son absolutos porque se dan contra todos, erga omnes, ya que todos y cada uno de los
miembros que constituyen la comunidad jurídicamente organizada están obligados a
respetar la persona de los demás.
Decimos que son relativamente disponibles por las partes pues, de conformidad al art.
55 del Código Civil y Comercial, se puede disponer de los derechos personalísimos bajo
ciertas condiciones: que medie consentimiento por el titular de los derechos, que éste
no sea contrario a la ley, la moral o las buenas costumbres.
Asimismo, prevé que el consentimiento no se presume, es decir que debe otorgarse en
forma clara, ya sea expresa, tácita, o incluso por vía de silencio, y “es de interpretación
restrictiva, y libremente revocable”9.

Atributos de las personas


Definición
La persona posee ciertos atributos que son sus cualidades esenciales. Éstas son
inherentes y consideradas a priori de la persona, es decir que comienzan con su
existencia.
Estos atributos de la persona humana son: capacidad, nombre, estado y domicilio. A
toda persona individual le es inherente la capacidad, cualidad que la distingue como
sujeto potencial de derechos y deberes; el nombre que la individualiza, el estado que
la sitúa en el medio familiar en el que se desenvuelve y el domicilio que la sitúa
jurídicamente en un lugar determinado.
1
Naturaleza
Los atributos son cualidades inherentes a la calidad de la persona que no se adquieren
luego, sino que son contemporáneos a la persona, a su existencia, y la acompañan toda
su vida protegiéndola e identificándola.

Caracteres
Los atributos participan de los siguientes caracteres:
Son necesarios e inherentes a las personas: no se concibe que la persona física pueda
carecer de alguno de estos atributos por cuanto, la determinan en su individualidad.

Son únicos: una misma persona no puede poseer más de un atributo de cada clase en
un momento determinado. Así, la persona humana no puede ser capaz e incapaz
a la vez de adquirir un derecho, no puede tener más estados civiles familiares del mismo
orden, por ejemplo soltero-casado.
Son indisponibles: no pueden ser transferidos, pues están fuera del comercio.
Son inmutables: sólo se modifican cuando se verifica el supuesto normativo que así lo
prevé.
Son imprescriptibles: por cuanto no se adquieren ni pierden por el transcurso del
tiempo.

Nombre
Noción
El nombre es el atributo de la persona que la identifica y la individualiza del resto. Está
compuesto por dos elementos: el pronombre o nombre de pila (o apelativo) y el apellido
(o cognomen o patronímico). Ambos cumplen funciones diferentes; el nombre de pila
individualiza a la persona en su familia y el apellido la individualiza en la sociedad.

Régimen legal
 El prenombre
 Apellido de los hijos.
Es dable señalar que el apellido, nombre familiar o patronímico, es la designación común
a todos los miembros de una misma familia, que, unido al prenombre, identifica a la
persona física, conformando su nombre propiamente dicho. Así, el apellido designa el
grupo familiar, pues cada individuo lleva el apellido que le corresponde en razón de su
pertenencia a dicho grupo.
El artículo 62 del CCYCN establece: “Derecho y deber”. La persona humana tiene el
derecho y el deber de usar el prenombre y el apellido que le corresponden.

El art. 64 del CCCN prevé que el hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de
2
los cónyuges; en caso de no haber acuerdo, se determina por sorteo realizado en el
Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas. A pedido de los padres, o del
interesado con edad y madurez suficiente, se puede agregar el apellido del otro.
Asimismo, dispone que, en caso de que un mismo matrimonio tuviera muchos hijos,
todos deben llevar el mismo que se haya decidido para el primero.

Ahora bien, en el caso del hijo extramatrimonial con un solo vínculo filial, éste lleva el
apellido de ese progenitor.
Si la filiación de ambos padres se determina simultáneamente, se sigue la regla establecida
para los hijos matrimoniales en cuanto a que llevarán el primer apellido de alguno de los
cónyuges.

Si la segunda filiación se determina después, ambos padres deberán acordar el orden


de los apellidos. A falta de acuerdo, será determinado por el juez según sea el interés
superior del niño.
Para el supuesto de la persona menor de edad sin filiación determinada, se establece
que debe ser anotada por el oficial del Registro del Estado Civil y Capacidad de las
Personas con el apellido que esté usando o, en su defecto, con un apellido común (art.
65) o bien, si la persona tiene edad y grado de madurez suficiente, puede solicitar la
inscripción del apellido que esté usando (art. 66).

 Apellido de los cónyuges. Por otro lado, en relación al apellido de los


cónyuges, el art. 67 dispone:

Cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del otro,
con la preposición “de” o sin ella.
La persona divorciada o cuyo matrimonio ha sido declarado nulo no
puede usar el apellido del otro cónyuge, excepto que, por motivos
razonables, el juez la autorice a conservarlo.
El cónyuge viudo puede seguir usando el apellido del otro cónyuge mientras no
contraiga nuevas nupcias, ni constituya unión convivencial18.

Como se advierte, en materia de apellido y matrimonio, el Código posibilita a que


cualquiera de ellos pueda utilizar el apellido del otro con o sin la preposición “de”.
Ahora bien, en el caso de persona divorciada y nulidad del matrimonio, la regla es la
prohibición de empleo del apellido y, sólo de mediar razonables motivos, el juez puede
acordar su conservación.
En cuanto al viudo, éste puede seguir usando el apellido del otro cónyuge mientras no
contraiga nuevas nupcias ni constituya unión convivencial.

Cambio del prenombre y del apellido


Los arts. 69 y 70 del Código Civil y Comercial receptan la posibilidad del cambio del
prenombre y del apellido sólo de mediar, a criterio del juez, justos motivos. Al
respecto, formula una enunciación de justos motivos: a) cuando el seudónimo hubiese
adquirido notoriedad; b) por “la raigambre cultural, étnica o religiosa”19;
c) por “la afectación de la personalidad de la persona interesada, cualquiera sea su
causa, siempre que se encuentre acreditada”20.
Así, para lograr el cambio del nombre y/o del prenombre, es precisa la intervención del
3
Poder Judicial y esa es la regla, con excepción de los dos supuestos contemplados en el
último párrafo del art. 69.

En tales casos no se requiere la intervención judicial y se consideran justos motivos cuando se


pretende “el cambio del prenombre por razón de identidad de género y el cambio de
prenombre y apellido por haber sido víctima de desaparición forzada, apropiación ilegal o
alteración o supresión del estado civil o de la identidad.

El cambio de nombre tramitará “por el proceso más abreviado que prevea la ley local,
con intervención del Ministerio Público”22, debiendo “publicarse en el diario oficial una
vez por mes en el lapso de dos meses”, a fin de que presenten las oposiciones y se
soliciten informes respecto de “las medidas precautorias que existieren con relación al
interesado”23.
Una vez inscrita en el Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas, será
oponible a terceros.

Acciones de protección
Art. 71. Acciones de protección del nombre. Puede ejercer acciones en
defensa de su nombre:

a) aquel a quien le es desconocido el uso de su nombre, para que le sea


reconocido y se prohíba toda futura impugnación por quien lo niega; se
debe ordenar la publicación de la sentencia a costa del demandado;
b) aquel cuyo nombre es indebidamente usado por otro, para que cese
en ese uso;
c) aquel cuyo nombre es usado para la designación de cosas o
personajes de fantasía, si ello le causa perjuicio material o moral, para
que cese el uso.
En todos los casos puede demandarse la reparación de los daños y el
juez puede disponer la publicación de la sentencia.
Las acciones pueden ser ejercidas exclusivamente por el interesado; si
ha fallecido, por sus descendientes, cónyuge o conviviente, y a falta de
éstos, por los ascendientes o hermanos.24

Así, las acciones para proteger el nombre son tres:


 la acción de reclamación o reconocimiento del nombre: se requiere que el
demandado haya desconocido el derecho de usar el nombre por pare del
sujeto afectado, debiendo el juez ordenar la publicación de sentencia a costa
del demandado.
 la acción de impugnación, o usurpación del nombre: se requiere que el
demandado use en forma indebida el nombre de otra persona y el efecto
propio de la sentencia es el cese en dicho uso indebido.
 la acción de supresión del nombre: debe mediar un uso indebido por parte
del demandado del nombre de otra persona para individualizar una cosa o un
personaje de fantasía y dicho uso provocar un perjuicio material o moral. El
efecto de la sentencia es el cese de dicho uso indebido.

4
Por último y en orden a quiénes pueden interponer estas acciones, se establece que el
titular exclusivo es el interesado y, si éste ha fallecido, podrá ser ejercida por sus
descendientes, cónyuge o conviviente, y a falta de éstos, por los ascendientes o
hermanos.

Domicilio
Noción. Caracteres
El ordenamiento jurídico requiere situar a la persona en un determinado lugar, aun
cuando no actúe necesariamente allí. Domicilio, en sentido jurídico, es el lugar que la
ley considera como centro o sede legal de la persona.
Como veremos seguidamente existen distintas clases de domicilio, el domicilio general
y el especial. El domicilio general es el atributo, cualidad o propiedad inherente a la
persona que representa su indispensable asiento o sede legal para el ejercicio de sus
derechos y cumplimiento de sus obligaciones (Tagle, 2002).
Este domicilio general puede ser legal, es decir instituido por la ley o real, que es la
efectiva residencia de la persona en un cierto lugar con ánimo de permanecer allí. El
domicilio general sea legal o real, es necesario, ya que no puede faltar en ninguna
persona y es único ya que una persona no puede tener más de un domicilio general.
Por último decimos que el domicilio general es mutable, es decir que es modificable,
ya sea por cambio en la capacidad de las personas (por ejemplo, un menor que cumple
la mayoría de edad pasa de domicilio legal a domicilio real) o por un cambio en la de su
situación (por ejemplo: una persona que es designada en un puesto de funcionario
público y que requiere trasladarse, cambia de domicilio real a domicilio legal).

5
El domicilio general es el atributo, cualidad o propiedad inherente a la persona
que representa su indispensable asiento o sede legal para el ejercicio de sus
derechos y cumplimiento de sus obligaciones (Tagle, 2002).

El domicilio real, definido en el art. 73 del CCCN, es donde la persona humana


tiene su residencia habitual. Ahora bien, si ejerce actividad profesional o
económica, lo tiene en el lugar donde la desempeña para el cumplimiento de las
obligaciones emergentes de dicha actividad.

Este domicilio toma en cuenta la efectiva residencia de la persona, es voluntario,


pues sólo depende de la voluntad del individuo, y, además, es de libre elección
e inviolable (art. 18 CN).

El art. 74 del CCCN define el domicilio legal como el lugar donde la ley presume,
sin admitir prueba en contra, que una persona reside de manera permanente
para el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones.

Así, prevé los casos de personas que tiene domicilio legal:

a) los funcionarios públicos tienen su domicilio en el lugar en que


deben cumplir sus funciones, no siendo éstas temporarias,
periódicas, o de simple comisión;
b) los militares en servicio activo tienen su domicilio en el lugar
que lo están prestando;
c) los transeúntes o las personas de ejercicio ambulante, como los
que no tienen domicilio conocido, lo tienen en el lugar de su
residencia actual;
d) las personas incapaces lo tienen en el domicilio de sus
representantes. 26

El domicilio especial es el que las partes de un contrato eligen para el ejercicio


de los derechos y obligaciones que de él emanan (art. 75).
Un ejemplo de domicilio especial es, en el caso de las sociedades que poseen
este tipo de domicilio, el de la jurisdicción en el que se encuentra constituida;
además pueden tener una sede diferente donde funciona.

Cambio de domicilio.
El domicilio real puede modificarse de un lugar a otro sin que dicha facultad
pueda ser coartada por contrato ni por disposición de última voluntad. Dicho
cambio se verifica instantáneamente por el hecho de trasladar la residencia de
un lugar a otro con ánimo de permanecer en ella (art. 77).

6
Capacidad
Noción.
La capacidad es uno de los atributos más importantes de la persona. Es la
aptitud de la persona para ser titular de derechos, adquirir obligaciones y
ejercer dichos derechos por si mismos.

Clases.

Capacidad de derecho. Definición


El artículo 22 del CCCN define la capacidad de derecho: “Capacidad de derecho.
Toda persona humana goza de la aptitud para ser titular de derechos y deberes
jurídicos. La ley puede privar o limitar esta capacidad respecto de hechos, simples
actos, o actos jurídicos determinados.”27
Capacidad de ejercicio
Por su parte, el artículo 23 define la “Capacidad de ejercicio. Toda persona
humana puede ejercer por sí misma sus derechos, excepto las limitaciones
expresamente previstas en este Código y en una sentencia judicial”29.

Comparación entre capacidad de derecho y capacidad de ejercicio.

Dimensiones Capacidad de derecho Capacidad de ejercicio

Esencia Falta de aptitud para Falta de aptitud para


ser titular de celebrar los actos
derechos. Se prohíbe jurídicos de la vida civil.
celebrar un acto Puede restringirse la
singular. capacidad para un
conjunto de actos.
Necesidad de Imposibilidad física o
Fundamento
proteger el orden moral de obrar por
público, la moral, las ausencia de voluntad
buenas costumbres. jurídica.

Alcance Siempre es relativo, no Puede ser una


existe la incapacidad restricción a la
de derecho absoluta capacidad restringida a
pues es un atributo. determinados actos, o
bien un incapaz
absoluto (art. 32
7
CCCN).
Siempre interés
Interés protegido Puede ser público o privado: el de la
privado. persona del incapaz

Forma de suplirse No tiene A través del instituto de


la representación (arts.
100 y ss. CCCN), o con
intervención de un
asistente o sistemas de
apoyos.

Sanción ante la Da lugar a una nulidad Da lugar a una nulidad


violación de lo absoluta. relativa del acto.
normado por la ley
La ley del domicilio de
Ley Aplicable Ley territorial
la persona del incapaz
(art. 36 CCCN).

Estado civil
Definición
El estado es un atributo propio de las personas físicas y hace referencia a la
posición o rol que ocupa una persona en la sociedad, por ejemplo estado civil, o
en una familia, por ejemplo estado de padre, de hijo, etc.

Caracteres

El estado participa de los siguientes caracteres:


a) las normas que regulan el estado de las personas son de orden público;
no pueden ser modificadas por la voluntad de los interesados;
b) es indivisible y oponible erga omnes;
c) generalmente es recíproco o correlativo, porque a cada estado de una
persona le corresponde el de otro que resulta correlativo;
d) es inalienable, es decir intransmisible;
e) es necesario, indisponible y único, es decir que no se puede tener dos
estados correlativos a la vez (por ejemplo, no ser casado y soltero al
mismo tiempo, no ser padre e hijo al mismo tiempo).

Efectos

8
El estado genera deberes jurídicos como el de usar un apellido o suministrar
alimentos; en el ámbito del derecho procesal es causal de excusación o de
recusación de los jueces o funcionarios, quienes no podrán entender en aquellos
pleitos en que intervengan parientes que se hallen en los grados previstos en las
leyes rituales; en el ámbito penal es agravante o eximente de penas. Asimismo,
se relaciona con los otros atributos porque, por ejemplo, en el matrimonio
(estado: casado), los esposos tienen limitaciones entre sí para ciertos contratos;
o por caso los padres no pueden contratar con sus hijos sometidos a
responsabilidad parental. Además, si se logra el reconocimiento de un hijo
extramatrimonial por el padre, este reconocimiento cambia el estado del hijo
reconocido y del padre que reconoce.
Por ello, se dice que los efectos de este atributo son importantes a la hora de los
reclamos patrimoniales o de deberes correspondientes al estado que se posea,
para lo cual la ley establece una serie de normas que lo protegen. Por ejemplo,
a las personas les reconoce dos acciones:

 De reclamación de estado: que son acciones que persiguen un


reconocimiento (por ejemplo las acciones de filiación).
 De impugnación de estado: que son acciones que persiguen un
desconocimiento de un estado ostentado hasta entonces (por
ejemplo, la que le corresponde al padre con respecto al hijo nacido en
matrimonio y que no es suyo).

Prueba
El código establece el medio de prueba del nacimiento, matrimonio, muerte de
las personas físicas, estableciendo que se prueba con las partidas del Registro del
Estado Civil y Capacidad de las Personas, conocido como Registro Civil (arts. 96
y 420 del CCCN).

Comienzo y fin de la existencia de las personas


humanas.

Personas por nacer


Noción de personas y vida humana
En primer lugar cabe distinguir entre persona y vida humana. Tal como señalamos
anteriormente, la noción de persona es una categoría jurídica, pues se trata de
ser portador de derechos, mientras que la vida humana es un suceso de la
naturaleza, es su asiento natural.

9
Importancia jurídica de la concepción
El artículo 19 del Código Civil y Comercial prevé: “Comienzo de la existencia.
La existencia de la persona humana comienza con la concepción” 30.

De conformidad al mencionado artículo, la concepción determina el momento


a partir del cual se es persona, es decir que el sujeto tiene personalidad jurídica
y goza de protección de la ley.
El Pacto de San José de Costa Rica, establece: “... Toda persona
tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley
y, en general, a partir del momento de la concepción…”32.

El dispositivo de jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 CN) asigna tutela jurídica


a la vida humana desde este momento de la concepción.
Lo propio puede afirmarse sobre la Convención de los Derechos del Niño, que,
en su art. 1°, establece que “niño” es todo ser humano menor de dieciocho años
de edad. Con respecto al comienzo de la vida, la Convención nada aclara, pero
sí lo hace la ley 23.849 –la de ratificación del Tratado– en su art. 2, el cual declara
que, con relación al artículo 1º de la Convención sobre los Derechos del Niño, la
República Argentina entiendo por niño a todo ser humano desde el momento de la
concepción y hasta los 18 años.

Duración del embarazo


Nuestro Código Civil y Comercial proporciona las indicaciones, en el artículo 20,
en torno a los plazos del embarazo. Así, dice:

Duración del embarazo. Época de la concepción. Época de la


concepción es el lapso entre el máximo y el mínimo fijados para
la duración del embarazo.
Se presume, excepto prueba en contrario, que el máximo de
tiempo del embarazo es de trescientos días y el mínimo de
ciento ochenta, excluyendo el día del nacimiento.33

Nacimiento con vida


Definición
El artículo 21 dispone: “Nacimiento con vida. Los derechos y obligaciones del
concebido o implantado en la mujer quedan irrevocablemente adquiridos si nace
con vida. Si no nace con vida, se considera que la persona nunca existió. El
nacimiento con vida se presume.”36( Es decir que si existe duda al respecto, admite prueba en contrario,
si se alega que el niño nace muerto, hay que probarlo)

10
Medio de prueba
Los artículos 96, 97 y 98 del código unificado regulan en materia de prueba del
nacimiento y de la muerte.

En primer lugar, es dable señalar que, prueba por excelencia del nacimiento, así
como sus circunstancias de tiempo, lugar, sexo, nombre y filiación de las personas
nacidas, es la partida del Registro Civil.

Las partidas del Registro Civil asumen el carácter de verdaderos instrumentos


públicos, siempre que estén confeccionadas en debida forma, sean emitidas por
oficiales públicos con competencia para tal fin o que, por las circunstancias en las
que se encuentren, estén autorizados a emitirlas (arts. 289 inc. “b” y 296).

Asimismo, se dispone que el nacimiento ocurrido en el extranjero se prueba con


los instrumentos otorgados según las leyes del lugar donde se produce, legalizado
o autenticado del modo que disponen las convenciones internacionales y, a falta
de ellas, las disposiciones consulares de la República.

Ahora bien, para el supuesto en que no hubiera partida del Registro, porque no
hay registro público o bien porque falta o es nulo el asiento, y quisiera
demostrarse el hecho del nacimiento, se podrá acreditar por cualquier otro
medio de prueba, ya sea una información pericial, testimonios de los médicos
o expertos, entre otros.

Ausencia de la persona
Art. 79. Ausencia simple. Si una persona ha desaparecido de su domicilio, sin
tenerse noticias de ella, y sin haber dejado apoderado, puede designarse un
curador a sus bienes si el cuidado de éstos lo exige. La misma regla se debe aplicar
si existe apoderado, pero sus poderes son insuficientes o no desempeña
convenientemente el mandato.
38

Presupuestos fácticos y jurídicos


De conformidad a dicho artículo, para configurarse el presupuesto de la ausencia
simple es preciso que:

 La persona haya desaparecido de su domicilio, sin que se tenga noticias


sobre su existencia;
 Haya dejado bienes que exijan protección;
 No haya dejado apoderado o que los poderes del apoderado del ausente
resulten insuficientes o que éste haya incurrido en un desempeño
inconveniente de su mandato.

11
Como se advierte, la ley sólo impone que existan bienes para cuidar, de manera
tal que se adopten aquellas medidas necesarias para proteger el patrimonio del
ausente.
Procedimiento
Los artículos 80, 81, 82, 83 y 84 regulan el procedimiento para obtener la
declaración de ausencia.

Así, el art. 80 establece quiénes se encuentran legitimados para incoar el proceso


de ausencia:

 El Ministerio Público
 Toda persona que tenga interés legítimo respecto de los bienes del
ausente.

La solicitud de la declaración deberá incoarse ante el juez el domicilio del


ausente; si éste no lo tuvo en el país o no es conocido, es competente el juez del
lugar donde existen bienes, y si hubiere bienes en distintas jurisdicciones, el que
haya prevenido; todo ello conforme lo prevé el art. 81.

El artículo 82 regula el procedimiento para la petición de la declaración de


ausencia simple, disponiendo, en primer término, que el presunto ausente debe
ser citado por edictos durante cinco días, y, si vencido el plazo no comparece,
se debe dar intervención al defensor oficial o, en su defecto, nombrarse un
defensor al ausente, debiendo nombrarse un abogado de la matrícula.
Asimismo se prevé que el Ministerio Público es parte necesaria en el juicio y su
intervención resulta imprescindible.

“En caso de urgencia, el juez puede designar un administrador provisional o


adoptar las medidas que las circunstancias aconsejan”39 a fin de la preservación
del patrimonio.

Una vez oído el defensor y producida la prueba correspondiente, que tendrá


por fin acreditar la desaparición del ausente y que podrá rendirse por cualquier
medio, si concurren los extremos legales, el juez estará en condiciones de
dictar la sentencia de declaración de ausencia simple y designar al curador.(
art 83)

Efectos
Dictada la sentencia de simple ausencia, se designará un curador a fin de que
realice los actos de conservación y administración ordinaria de los bienes. Para
el supuesto de que deba realizar un acto que exceda la administración ordinaria,
deberá requerir autorización al juez, la que debe ser otorgada sólo en caso de
necesidad evidente e impostergable.
La curatela del ausente termina por su presentación personalmente o por
apoderado; por su muerte o por su fallecimiento presunto declarado
judicialmente (art. 84).
12
Muerte presunta
Régimen legal. Casos y términos
La presunción de fallecimiento, al igual que la muerte, constituye supuestos
jurídicos extintivos de la persona humana. Así, los efectos de la sentencia judicial
que declara el fallecimiento presunto son idénticos a los de la muerte, pero la ley
establece diferencias fundadas en la eventual reaparición del declarado
muerto presunto y en la necesidad de proteger sus intereses.

Así, el Código contempla en el art. 85 el caso ordinario y en el art. 86 los


supuestos extraordinarios.

Caso ordinario. La ausencia de una persona de su domicilio sin


que se tenga noticia de ella por el término de tres años, causa la
presunción de su fallecimiento aunque haya dejado apoderado.

El plazo debe contarse desde la fecha de la última noticia del


ausente.40

Casos extraordinarios. Se presume también el fallecimiento de


un ausente:

a) si por última vez se encontró en el lugar de un incendio,


terremoto, acción de guerra u otro suceso semejante,
susceptible de ocasionar la muerte, o participó de una
actividad que implique el mismo riesgo, y no se tiene noticia
de él por el término de dos años, contados desde el día en
que el suceso ocurrió o pudo haber ocurrido;
b) si encontrándose en un buque o aeronave naufragados o
perdidos, no se tuviese noticia de su existencia por el
término de seis meses desde el día en que el suceso
ocurrió o pudo haber ocurrido.41

Procedimiento para su declaración


En primer lugar, debe señalarse que, de conformidad lo establece el art. 87,
cualquier persona que tenga “algún derecho subordinado a la muerte de la
persona de que se trate, puede pedir la declaración de fallecimiento presunto,
justificando los extremos legales y la realización de diligencias tendientes a la
averiguación de la existencia del ausente”42 que arrojen resultado negativo.

La acción debe interponerse en el juez del domicilio del ausente.

13
El artículo 88 prescribe el procedimiento que debe seguir el juez en orden al
trámite del pedido de declaración de fallecimiento presunto.

 Deberá nombrarse un defensor al ausente a fin de garantizarle el derecho


de defensa durante la tramitación del juicio.

 Deberá citarse al ausente por edictos que se publicarán una vez por mes
durante seis meses, publicación que deberá disponerse en el Boletín
Oficial y en otro que resulte de importancia.

 En el supuesto de que existan bienes y no haya mandatario, o, si el que


hubiere, ejerciera incorrectamente el mandato, deberá nombrarse un
curador a sus bienes a los fines de que los administre y conserve.
Por último, el artículo 88 aclara que la declaración de simple ausencia no
constituye presupuesto necesario para la declaración de fallecimiento presunto,
ni suple la comprobación de las diligencias realizadas para conocer la existencia
del ausente.

Así las cosas, pasados los seis meses –tiempo en que se publican los edictos–,
recibida la prueba que acredite que la búsqueda del ausente dio resultado
negativo y oído el defensor, el juez debe declarar el fallecimiento presuntivo
si están acreditados los extremos legales, fijar el día presuntivo del
fallecimiento y disponer la inscripción de la sentencia en el Registro Civil.

Por su parte, el art. 90 dispone qué día debe fijare como el presuntivo del
fallecimiento.

Día presuntivo de fallecimiento. Deberá fijarse como día


presuntivo del fallecimiento:

a) en el caso ordinario, el último día del primer año y medio;


b) en el primero de los casos extraordinarios, el día del
suceso y si no está determinado, el día del término medio
de la época en que ocurrió o pudo haber ocurrido;
c) en el segundo caso extraordinario, el último día en que se
tuvo noticia del buque o aeronave perdidos;
d) si es posible, la sentencia debe determinar también la
hora presuntiva del fallecimiento; en caso contrario, se
tiene por sucedido a la expiración del día declarado como
presuntivo del fallecimiento.43

Efectos de la declaración
En orden a los efectos patrimoniales, los artículos 90 y 91 regulan sobre el punto.

Así, tenemos que, dictada la declaratoria, el juez mandará abrir, si existiese, el


testamento que hubiese dejado el desaparecido; los herederos y los legatarios
deben recibir los bienes del declarado presuntamente fallecido, previo
14
inventario. El dominio se inscribirá en el registro correspondiente (Registro de
la Propiedad, Registro de la Propiedad del Automotor) con la prenotación del
caso, a nombre de los herederos o legatarios que podrán hacer partición de los
mismos, pero no enajenarlos ni gravarlos sin autorización judicial.
Ahora bien, si, entregados los bienes, aparece el ausente o se tiene noticia
cierta de su existencia, queda sin efecto la declaración de fallecimiento,
procediéndose a la devolución de aquéllos a petición del interesado.

La conclusión de la prenotación se encuentra regulada en el art. 92. Éste prevé


que la prenotación queda sin efecto transcurridos cinco años desde la fecha
presuntiva del fallecimiento u ochenta años desde el nacimiento de la persona.
Desde ese momento puede disponerse libremente de los bienes, es decir que los
herederos y legatarios pasan a tener el dominio pleno.

Efectos sobre el matrimonio: según el art. 435 inc. “b”, la declaración de ausencia
con presunción de fallecimiento es una causal de disolución del matrimonio, por
lo que el otro cónyuge podrá contraer nuevo matrimonio.

Reaparición del presunto muerto


Ahora bien, si el ausente reaparece, puede reclamar:
a) la entrega de los bienes que existen en el estado e que se encuentran;
b) los adquiridos con el valor de los que faltan;
c) el precio adeudado de los enajenados;
d) los frutos no consumidos.
Muerte comprobada
Definición. Forma y prueba
El artículo 93 del Código Civil y Comercial sienta el principio general de que “la
existencia de la persona humana termina por su muerte” 44, hecho que será
comprobado, según el art. 94, de acuerdo a los estándares médicos aceptados,
aplicándose la legislación especial en el caso de ablación de órganos del cadáver.

Es decir que, para la comprobación de la muerte, se tendrán en cuenta los


conocimientos científicos, los avances de la biotecnología, de las ciencias
biológicas y de la medicina, entre otros.

15
La incapacidad
Noción. Clasificación

Además de las capacidades, existen las incapacidades de derecho y de ejercicio. Las mal
llamadas “incapacidades de derecho”, en realidad, son incompatibilidades o prohibiciones
que la ley prevé en casos concretos para evitar un daño al interés público.
Es decir, son restricciones a la aptitud genérica para ser titular de ciertos derechos en una
determinada relación jurídica.

El fin concreto de estas prohibiciones es ése: proteger el interés público y castigar al incapaz
para evitar que cometa actos o hechos que puedan ser perjudiciales para otras personas.

La incapacidad de ejercicio, por su parte, se verifica cuando determinada persona no tiene


aptitud para ejercer por sí misma determinados actos de la vida civil, por lo que podemos
decir que se trata de una persona necesitada de un régimen de protección jurídica que la
ampare y que impida el aprovechamiento, por parte de terceros, de esa situación de
debilidad.

Caracteres acerca de los casos de incapacidad de derecho:

a) Son excepcionales. La regla es la capacidad; sólo por


excepción se establecen ciertas incapacidades de derecho en
forma de prohibiciones de realizar determinados “hechos,
simples actos, o actos jurídicos determinados”, las que suelen
ser precisas, es decir sin tener carácter general.

b) Obedecen siempre a una causa grave: la restricción a la


capacidad de derecho responde siempre a un interés superior
o una razón moral y de buenas costumbres.

c) No pueden suplirse por representación: la incapacidad de


derecho no puede subsanarse por representación como se
prevé para los incapaces de hecho (Borda, 2008).

La incapacidad de ejercicio
Definición. Caracteres

Tal como sostuvimos, debe partirse de que la capacidad es la regla y la incapacidad la


excepción. La incapacidad de obrar resulta de un precepto legal que establece quiénes son
los incapaces de ejercicio (art. 24 CCCN). Consiste en la falta de aptitud o en la imposibilidad
del sujeto para realizar por sí mismo actos jurídicos válidos, pero esta ineptitud legal puede
16
suplirse a través del instituto de la representación, previsto en los arts. 100 y 101 del código
único.

Las incapacidades de ejercicio, han sido establecidas en interés mismo del incapaz y por ello
la ley ha procedido con un criterio tutelar.

Esta incapacidad es susceptible de grados, ya que una persona puede carecer de capacidad de
hecho de manera absoluta, o bien, sólo para determinados actos jurídicos.

Enumeración legal
El art. 24 del Código Civil y Comercial dispone:

Personas incapaces de ejercicio. Son incapaces de ejercicio:

a. la persona por nacer;

b. la persona que no cuenta con la edad y grado de madurez


suficiente, con el alcance dispuesto en la Sección 2ª de este
Capítulo;

c. la persona declarada incapaz por sentencia judicial, en la


extensión dispuesta en esa decisión.5

De acuerdo al precepto, tenemos que son incapaces de ejercicio:

a. La persona por nacer, que es la persona que está concebida en el seno materno
y aún no ha nacido; para que sus derechos y obligaciones queden
irrevocablemente adquiridos, debe nacer con vida, pues, de lo contrario, se
considerará que ella nunca existió.

b. Menores de edad y mayores que no cuentan con edad y grado de madurez


suficiente. Este inciso debe estudiarse en correlación con lo dispuesto en el art.
25, el que dispone que “menor de edad es la persona que no ha cumplido
dieciocho años”6. En efecto, el supuesto de análisis refiere que son incapaces de
ejercicio las personas “que no cuentan con la edad y grado de madurez
suficiente”7, por lo que incluye a todas las personas que no han cumplido los
dieciocho años, salvo: a) el supuesto de los adolescentes en relación a los
tratamientos no invasivos (que veremos más adelante); b) el caso de los menores
emancipados por matrimonio que gozan de plena capacidad de ejercicio con las
limitaciones previstas (arts. 27 y 28) y c) la persona menor de edad con título
profesional habilitante que puede ejercer profesión sin necesidad de previa
autorización (art. 30).

Fuera de estas situaciones excepcionales, la regla es que las personas, para gozar de la plena
facultad para ejercer los derechos, deben ser mayores de dieciocho años.

17
También son considerados incapaces de obrar las personas mayores de edad que no cuenten
con madurez suficiente, pues el artículo utiliza la conjunción copulativa “y”, requiriéndose
ambos requisitos para que alguien sea considerado capaz.

En definitiva, estas dos pautas, edad y madurez suficiente, predeterminan el límite, ya que, si
la persona tiene edad y madurez suficiente, puede validar su actuación autónoma; de lo
contrario es incapaz de ejercicio. (Fernández, 2014).

c. La persona incapaz por sentencia judicial. Este supuesto implica que,


mediante sentencia, se puede restringir la capacidad para determinados actos,
debiendo partirse siempre del presupuesto de la capacidad, y que sus
limitaciones son de carácter excepcional. Cuando la persona se encuentre
absolutamente imposibilitada de interaccionar y expresar su voluntad, el
sentenciante puede declarar la incapacidad y designar un curador. Por último,
comprende a los inhabilitados por prodigalidad, a quienes se les designará un
apoyo para el otorgamiento de actos de disposición ente vivos y en los demás
actos que determine la sentencia.

Menor de edad y adolescencia


Definición

De conformidad al art. 25 del Código Civil y Comercial, menor de edad es la persona que no
ha cumplido dieciocho años y adolescente, la persona menor de edad que cumplió trece
años.

Es decir que todas las personas, desde su nacimiento hasta que cumplen dieciocho años, son
“menores de edad”, especificando la denominación de “adolescente” a la persona menor de
edad que ha cumplido la edad de trece años.

Modo de ejercer los derechos los menores de edad

En primer lugar, debemos sentar la regla según la cual la persona menor de edad ejerce sus
derechos a través de sus representantes legales, que son los padres, tutor o curador (sobre
este tema volveremos al tratar el instituto de la representación).

Sin embargo, la persona menor de edad que cuenta con edad y grado de madurez suficiente
puede ejercer por sí los actos que le son permitidos por el ordenamiento jurídico, salvo que
hubiere conflicto de intereses con sus representantes legales, en los que ejercerán sus
18
derechos mediante asistencia letrada.

Alguno de los derechos que pueden ejercer los menores de edad sin necesidad de que
intervengan sus representantes legales son:

a) El menor de edad que ha obtenido título habilitante puede ejercer la profesión


por cuenta propia (art. 30).

b) La persona mayor de dieciséis años es considerada adulta para las decisiones


sobre su propio cuerpo, así como el adolescente tiene aptitud para decidir sobre
tratamientos que no resulten invasivos, ni comprometan su estado o provoquen
un riesgo grave para su vida o integridad física (art. 26).

c) El adoptado con edad y grado de madurez suficiente tiene derecho a conocer


los datos relativos a su origen y puede acceder a ellos cuando así lo requiera (art.
596).

d) Los progenitores adolescentes, estén o no casados, ejercen la responsabilidad


parental de sus hijos, pudiendo decidir y realizar por sí mismos las tareas
necesarias para su cuidado, educación y salud (art. 644).

e) El hijo menor de edad puede reclamar a sus progenitores por sus propios
intereses sin previa autorización judicial, si cuenta con la edad y grado de
madurez suficiente y asistencia letrada (art. 679).

f) El hijo adolescente no precisa autorización de sus progenitores para estar en


juicio cuando sea acusado criminalmente (art. 680).

En definitiva, la persona menor de edad debe actuar por medio de sus representantes
legales, salvo en los casos en que el Código establezca que pueden hacerlo por sí solos (art.
26).

El derecho a ser oído

El artículo 26 del Código Civil y Comercial, en concordancia con el art. 12 de la Convención de


los Derechos del Niño y con la ley 26.061, consagra el derecho de los menores a ser oídos, el
que implica que, siempre que los menores tengan edad para poder expresar una opinión con
fundamento, deben ser escuchados y debe ser tenido en cuenta su parecer.

De esta forma, se contempla y reafirma un importante protagonismo del niño, en cuanto se le


reconoce mayor intervención en los actos que le competen y afectan. Este reconocimiento
implica destacar la autonomía de la voluntad del sujeto, a pesar de su condición de menor.

En definitiva, se establecen las condiciones de participación de los menores en los procesos


judiciales que le conciernen, teniendo en cuenta el juez el grado de madurez, reconociendo
en forma progresiva su capacidad sobre la base de la regla del discernimiento, en particular
en aquellos casos en los que pudiera haber conflictos de intereses entre el menor y sus
representantes legales.
19
Las decisiones de los menores en el ámbito de la salud

Tratamientos no invasivos

El artículo 26 del código unificado establece una presunción de que el adolescente de entre
trece y dieciséis años puede y se considera facultado para aceptar y consentir por sí mismo
ciertos tratamientos, siempre que estos no resulten invasivos ni comprometan su estado de
salud o provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física.

Tratamientos que comprometen la salud del menor

Ahora, si se trata de un tratamiento que compromete su estado de salud o está en riesgo su


vida, el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus progenitores, y,
en caso de existir un conflicto entre ambos, se resolverá judicialmente teniendo en cuenta el
interés superior del niño y la opinión médica respecto de las consecuencias de la realización
del acto.
Los cuidados del propio cuerpo del mayor de dieciséis años

Por último, el art. 26 establece que la persona mayor de dieciséis años es considerada como
un adulto para las decisiones sobre el cuidado de su propio cuerpo.

De esta manera, se reconoce una anticipación de la capacidad de los menores para dar
consentimiento o asentimiento para ciertos actos de intrusión en su cuerpo.

En el caso de desacuerdo entre el menor, el médico y los padres, deberá intervenir la justicia
a fin de que se valore la situación concreta del sujeto.

Noción de persona con capacidad restringida y


con incapacidad. Distinción

Previo a establecer la distinción entre personas con capacidad restringida y con incapacidad,
es dable señalar que el art. 31 del Código Civil y Comercial establece reglas generales en
materia de restricción a la capacidad.

Así, dispone:

Reglas generales. La restricción al ejercicio de la capacidad jurídica


se rige por las siguientes reglas generales:

a) la capacidad general de ejercicio de la persona humana se


presume, aun cuando se encuentre internada en un
establecimiento asistencial;
b) las limitaciones a la capacidad son de carácter excepcional y se
imponen siempre en beneficio de la persona;
c) la intervención estatal tiene siempre carácter interdisciplinario,
20
tanto en el tratamiento como en el proceso judicial;
d) la persona tiene derecho a recibir información a través de medios
y tecnologías adecuadas para su comprensión;
e) la persona tiene derecho a participar en el proceso judicial con
asistencia letrada que debe ser proporcionada por el Estado si
carece de medios;
f) deben priorizarse las alternativas terapéuticas menos restrictivas
de los derechos y libertades. 10

Estas reglas generales que se agrupan en la norma rigen todo lo referido a las restricciones al
ejercicio de la capacidad jurídica de las personas, y son producto especialmente de la
aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ley
26.378) y de la Ley Nacional de Salud Mental (ley 26.557).

De la lectura del art. 32 del Código se advierte que, a partir de los trece años se puede
restringir judicialmente la capacidad de una persona cuando ésta padece una adicción o
alteración mental permanente o prolongada de entidad suficiente
– elemento biológico- y se estime que de no restringirle la capacidad pueda ocasionar un
daño a su persona o a sus bienes – elemento jurídico; o excepcionalmente declarar la
incapacidad “cuando la persona se encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar
con su entorno y expresar su voluntad por cualquier modo, medio o formato adecuado y el
sistema de apoyos resulte ineficaz”11.

Presupuestos jurídicos y fácticos


La persona con capacidad restringida es, por regla, una persona capaz y sólo no podrá
ejercer por sí sola determinados actos que se especifiquen en la sentencia (art. 24 inc. “c”).

El juez, en la sentencia, debe designar el o los apoyos que estime convenientes, siempre
tratando de limitar lo menos posible la autonomía de la persona, favorecer las decisiones que
respondan a las preferencias de la persona tutelada y, de esta manera, garantizar el respeto
de los derechos de la persona protegida.

El o los apoyos que se designen no tienen por misión sustituir la voluntad del sujeto, sino
todo lo contrario; promueven la libertad, la autonomía, “la comunicación, la comprensión y
la manifestación de la voluntad de la persona para el ejercicio de sus derechos” 12.

Ahora bien, se considerará una persona incapaz de ejercicio absoluta cuando: a) se encuentre
imposibilitada de interaccionar con su entorno y expresar su voluntad por cualquier modo,
medio o formato adecuado y b) el sistema de apoyos cualquiera que fuere resulte ineficaz. En
este supuesto, el juez deberá designarle un curador para que represente al incapaz, siendo
de aplicación los arts. 138 a 140 (curatela).
Es dable señalar que, si no se dieran estos requisitos esenciales, corresponderá una
sentencia de capacidad restringida y no una declaración de incapacidad absoluta.

21
Procedimiento para su declaración:
Están legitimados para solicitar la declaración de Incapacidad y de capacidad restringida:

 el propio interesado,
 el cónyuge no separado de hecho y el conviviente mientras la convivencia no haya
cesado,
 los parientes dentro del cuarto grado, si fueran por afinidad, dentro del segundo
grado,
 el Ministerio Público.

Sentencia. Alcances

Luego de la valoración del dictamen interdisciplinario, el juez debe resolver con relación al
ejercicio de la capacidad jurídica, considerando especialmente la voluntad, deseos y
preferencias de la persona, y procurando que la afectación de la autonomía personal sea la
menor posible.

De tal modo, la sentencia puede: a) desestimar la acción; b) restringir la capacidad del sujeto
y c) declarar la incapacidad.

La sentencia que limite o restrinja la capacidad debe señalar los actos y funciones que la
persona no puede realizar por sí misma y, a fin de que tome las decisiones pertinentes, le
designará los apoyos que considere necesarios e indicará la modalidad de actuación, es decir,
si la función debe ser cumplida por dos o más personas, si la actuación debe ser conjunta o
indistinta, o si la validez de los actos jurídicos requieren del asentimiento otorgado por el
apoyo.

Asimismo, la sentencia que disponga la incapacidad deberá indicar los curadores que se
designan (puede ser una o más personas), permitiendo que la persona capaz pueda designar
quién ejercerá su curatela, ya sea mediante una directiva anticipada (art. 60), ya sea
descubriendo su verdadera voluntad por alguna manifestación (art. 43). En una palabra, la
sentencia que limite la capacidad, ya sea en forma total o parcial, es un verdadero estatuto
de cómo debe actuar la persona del incapaz.

Revisión
La sentencia puede ser revisada en cualquier momento, a instancias del interesado.

Asimismo, se impone al juez la carga de impulsar de oficio la revisión de los términos de la


sentencia en un plazo no mayor a tres años, a partir de la realización de nuevas evaluaciones
interdisciplinarias y tras haber entrevistado nuevamente en forma personal al interesado; de
lo que se desprende el rol activo que se le asigna al juez. En caso de que ello no ocurra, será el
Ministerio Público quien deberá instar a que se lleve a cabo la revisión.

El plazo de los tres años es un plazo máximo; es posible instar su revisión con anterioridad si

22
las circunstancias del caso así lo aconsejan.

Cese de la incapacidad
El cese de la incapacidad o de la restricción a la capacidad debe decretarse por el juez que la
declaró, previo examen de un equipo interdisciplinario integrado, que dictamine sobre el
restablecimiento de la persona.

El juez competente para declarar el cese de las restricciones será el mismo que en su
momento las había impuesto.

El juez, ante la solicitud de los legitimados –quienes podrán promover un nuevo


procedimiento para determinar el cese de las restricciones a través del dictado de una nueva
sentencia–, podrá disponer el cese total de las restricciones, o bien, que éste sea sólo sea
parcial, en cuyo caso se podrá ampliar la nómina de actos y funciones que la persona podrá
realizar por sí misma o con asistencia de los apoyos.
Noción. Presupuestos fácticos
De conformidad al art. 48 del Código Civil y Comercial, podrán ser inhabilitados los pródigos,
es decir aquellos a quienes, por la mala gestión de sus bienes, en el sentido de dilapidar,
malgastar, expongan el patrimonio familiar a que se vea menoscabado.

El mencionado artículo define a la persona del pródigo como aquélla que padece una
alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que, en relación a su edad y
medio social, implica desventajas considerables para su integración familiar, social,
educacional o laboral.

Lo que la ley pretende es justamente proteger al grupo familiar –es decir a las personas del
cónyuge, conviviente, hijos menores de edad o con discapacidad– de la pérdida del
patrimonio, legitimando a promover la inhabilitación al cónyuge, conviviente, ascendientes y
descendientes.

En definitiva, para que proceda la inhabilitación se requiere: personas a quienes proteger y


prodigalidad en la gestión del patrimonio por parte de la persona que se pretende inhabilitar.

Procedimiento de la declaración
Tal como hemos señalado anteriormente, los legitimados a solicitar la declaración de
inhabilitación son el cónyuge, conviviente, ascendientes y descendientes, sin establecer la
norma distinción de grados ni edad, por lo que debe interpretarse que, cualquiera fuere la
edad o el grado, podrán iniciar la acción.

Deberán iniciar la acción ante el juez del domicilio de la persona que se pretende inhabilitar y
acompañar los elementos probatorios. Si bien no está prevista la evaluación interdisciplinaria
dentro del proceso, podría realizarse por interpretación analógica con lo normado en el art.
50, donde sí se exige en el marco del proceso para disponer el cese de la inhabilitación.

Efectos de la declaración
Declarada la inhabilitación, se restringe la capacidad jurídica de la persona, quien ya no podrá
23
ejercer libremente determinados actos por sí misma. Así, no podrá ejercer actos de
disposición entre vivos, sí los de última voluntad, y para aquéllos requerirá contar con un
apoyo que lo asista. Además de estos actos, el apoyo deberá asistir al inhabilitado en todos
aquellos actos que hayan sido indicados por el juez en su sentencia de inhabilitación.

La figura del apoyo es necesaria a fin de evitar que el inhabilitado realice actos de
otorgamiento que puedan perjudicar la integridad del patrimonio y perjudicar así a las
personas del cónyuge, conviviente e hijos menores o con discapacidad.

El juez, en la sentencia, deberá establecer las condiciones de validez de los actos y la


modalidad de actuación del apoyo, debiendo inscribirse esta sentencia en el Registro de
Estado Civil y Capacidad de las Personas a fin de resguardar a los terceros que contratan con
la persona del inhabilitado.

Persona jurídica
Noción
El artículo 141 del Código Civil y Comercial precisa el concepto de persona jurídica. Dispone
que “Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el ordenamiento jurídico les confiere
aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones para el cumplimiento de su objeto y
los fines de su creación.”19

Naturaleza jurídica
Existieron tres grandes posturas a lo largo de la historia que trataron de descifrar la naturaleza
jurídica de estos entes de existencia ideal; al respecto de las teorías existen distintas maneras
de agruparlas.

Buteler Cáceres (2000), las clasifica o agrupa de la siguiente manera:

Teoría de la ficción: elaborada por SAVIGNY. El derecho subjetivo es un poder que se sustenta
en la voluntad moral, reconoce a la persona real, la persona física. Como la realidad
demuestra la necesidad de los hombres de actuar conjuntamente y administrar bienes, solo
pueden lograrlo a través de la creación de un ente artificial, producto de la ficción al que
denomina “sujeto de derecho de bienes”, este sujeto no tiene voluntad propia, por eso
actúan por el mismo, personas físicas que lo representan.

Teoría negatoria: Esta teoría parte de la base de que estos sujetos que se unen para lograr sus
objetivos, NO logran crear un sujeto distinto, por lo tanto ese sujeto No existe. Estos grupos
persiguen fines de acuerdo a la solidaridad social (patrimonios de afectación y la propiedad
colectiva).

Teoría realista: esta teoría reconoce que el sujeto creado por sus miembros, conforma un
ente diferente.

24
Buteler Cáceres adhiere a la concepción realista, destacando que la persona jurídica es una
realidad, pero es tan solo realidad-idea, realidad que vive en el mundo del pensamiento
jurídico.

Concepción de la personalidad de las personas jurídicas


Tal como hemos señalado, cuando hablamos de persona jurídica hacemos referencia a un
ente ideal distinto de los socios que lo componen. Este ente cuenta con capacidad jurídica
plena para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación y, por ende, puede adquirir
compromisos propios frente a los terceros y constituye un centro de imputación distinto del
patrimonio de los socios.

El principio de la personalidad diferenciada está consagrado explícitamente en el art. 143


del código, que establece que la persona jurídica tiene una personalidad jurídica distinta de la
de sus miembros y ellos no responden por las obligaciones contraídas por la persona jurídica,
salvo en los casos previstos en la ley.

Así, se consagra el principio de separación de patrimonios entre la persona jurídica y sus


miembros, que es uno de los ejes rectores de la personalidad de las personas jurídicas. Este
principio opera en relación a los bienes de titularidad de la persona jurídica, que, por ende,
no pertenecen a ninguno ni a todos sus miembros, y en relación a las obligaciones, ya que
ninguno de sus miembros, ni el conjunto de ellos, es responsable por éstas.

Este principio sólo se puede dejar de lado ante circunstancias excepcionales previstas en el
Código Civil y Comercial o en otras leyes especiales o generales, como la Ley 19.550 de
Sociedades o la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras. (Rivera y Medina, 2014).

Inoponibilidad de la personalidad jurídica


Cuando el accionar de la persona jurídica esté destinada a la consecución de fines ajenos a la
persona jurídica o constituya un recurso para violar la ley, el orden público y la buena fe, o
para frustrar derechos de cualquier persona, procede la inoponibilidad de la persona
jurídica, es decir que, en tales casos, la actuación del ente se imputará directamente a los
socios, asociados, miembros, controlantes directos e indirectos que la hicieron posible,
quienes responderán solidaria e ilimitadamente por los perjuicios causados (art. 144 CCCN).

Es decir que la inoponibilidad de la personalidad jurídica opera en un doble sentido: a) la


imputación diferenciada, esto es, atribuye la actuación al miembro del ente en su propia
persona; b) la limitación de la responsabilidad, debiendo responder el miembro ilimitada y
solidariamente por los daños causados.

25
CLASIFICACION:

Personas jurídicas públicas


Definición. Caracteres
La persona jurídica pública es aquélla cuya existencia y funcionamiento dependen del
derecho público, aunque parte de su actividad esté regulada por el derecho privado. Así,
para determinar el carácter público de un ente es necesario: 1) la obligación de la persona
jurídica hacia el Estado de cumplir sus fines propios; 2) el control estatal de la gestión de la
entidad; 3) el ejercicio de potestades de imperio.

La inclusión de las personas jurídicas públicas en el Código Civil y Comercial se hace con un
fin meramente descriptivo, ya que la personalidad de estas entidades resulta de las
respectivas disposiciones de derecho público.

Clases
El artículo 146 del Código Civil y Comercial dispone:

Personas jurídicas públicas. Son personas jurídicas públicas:


26
a) el Estado nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, los municipios, las entidades autárquicas y las
demás organizaciones constituidas en la República a las que el
ordenamiento jurídico atribuya ese carácter;
b) los Estados extranjeros, las organizaciones a las que el derecho
internacional público reconozca personalidad jurídica y toda otra
persona jurídica constituida en el extranjero cuyo carácter público
resulte de su derecho aplicable;
c) la Iglesia Católica.20

Ley aplicable
Las personas jurídicas públicas nacen en virtud de una norma jurídica, constitucional o legal,
que las crea. Las personas jurídicas públicas comprenden al Estado Nacional, la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, las provincias y los municipios que tienen su origen en la
Constitución Nacional.

En una palabra, las personas jurídicas públicas se rigen por las leyes y ordenamientos de su
constitución (art. 147).

Personas jurídicas privadas


Noción. Caracteres
Las personas jurídicas privadas son aquéllas que tienen reglamentada su existencia y
actividades por el derecho privado aunque dependan de una autorización especial para
funcionar. Es decir que, dentro de las personas jurídicas privadas, tendremos aquellas que
requieren autorización para funcionar, como es el caso de las asociaciones civiles o las
fundaciones, y las que no, como por ejemplo las sociedades comerciales, el consorcio de
propietarios, entre otros.

El artículo 148 enuncia a las personas jurídicas de carácter privado.

Personas jurídicas privadas. Son personas jurídicas privadas:

a) las sociedades;
b) las asociaciones civiles;
c) las simples asociaciones;
d) las fundaciones;
e) las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas;
f) las mutuales;
g) las cooperativas;
h) el consorcio de propiedad horizontal;
i) toda otra contemplada en disposiciones de este Código o en
otras leyes y cuyo carácter de tal se establece o resulta de su
finalidad y normas de funcionamiento.21

27
Ley aplicable

El artículo 150 del Código Civil y Comercial dispone:

Leyes aplicables. Las personas jurídicas privadas que se


constituyen en la República, se rigen:
a) por las normas imperativas de la ley especial o, en su defecto,
de este Código;
b) por las normas del acto constitutivo con sus modificaciones y
de los reglamentos, prevaleciendo las primeras en caso de
divergencia;
c) por las normas supletorias de leyes especiales, o en su defecto,
por las de este Título.
Las personas jurídicas privadas que se constituyen en el extranjero
se rigen por lo dispuesto en la ley general de sociedades.23

Atributos de las personas jurídicas


Noción

La persona jurídica constituye una realidad jurídica que la ley reconoce como medio técnico
para que todo grupo de individuos pueda realizar el fin lícito que se propone.

Hemos señalado que la persona jurídica tiene personalidad jurídica y que, por ende, posee
atributos: el nombre para individualizarse, el domicilio para determinar la ley aplicable y la
jurisdicción donde puede demandar o ser demandada, la capacidad siempre de derecho y
limitada al objeto para el que se constituyó y el patrimonio, a los fines del cumplimiento de
sus fines.
Nombre. Régimen legal
El nombre o razón social es un atributo de las personas jurídicas, toda vez que es necesario a
los fines de su individualización y designación que permita distinguirlas.

De acuerdo a lo normado en el art. 151 del Código, el nombre debe reunir los siguientes
requisitos:

a) aditamento de la forma jurídica utilizada para que los terceros conozcan la


naturaleza y extensión de la responsabilidad, por ejemplo “SRL”, “SA”.

b) cumplir con los recaudos de veracidad, novedad y aptitud distintiva, ello así a
los fines de que se distingan entre las personas jurídicas.

c) no contener términos contrarios a la ley, el orden público o las buenas


costumbres.

28
d) no inducir a error sobre la clase u objeto de la persona jurídica.

e) la inclusión en el nombre de la persona jurídica del nombre de personas


humanas requiere la conformidad de éstas, que se presume si son sus miembros.

Domicilio y sede social


El artículo 152 del Código Civil y Comercial regula el atributo domicilio.

En primer lugar, cabe distinguir entre domicilio y sede social. El término “domicilio” remite a
la indicación genérica de la ciudad, localidad o región donde se ha constituido la sociedad,
mientras que el término “sede” alude al lugar geográfico concreto (dirección) donde se ha
instalado la persona jurídica. Por ejemplo, Córdoba capital es el domicilio y Bv. San Juan 710
es la sede.

En el estatuto de las personas jurídicas deberá consignarse obligatoriamente el domicilio y la


sede o dirección, esto es, no sólo la ciudad o localidad sino también la calle, número y
designación de la unidad funcional si la hubiera.

Por otro lado, el precepto establece que la persona jurídica que posee muchos
establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos, pero sólo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas.

Por último, prevé que, para el caso que se quiera cambiar el domicilio, debe modificarse el
estatuto, y, si se quiere cambiar la sede, puede ser resuelto por el órgano de administración.
Las notificaciones que se realicen en la sede inscripta de la persona jurídica serán vinculantes,
aunque ya no funcione allí, pues lo que se pretende es proteger los derechos de terceros que
contraten con el ente social.

Patrimonio
El patrimonio constituye un elemento esencial de la persona jurídica; es un atributo y,
consecuentemente, no se concibe la idea de persona jurídica sin patrimonio.

Es por ello que el artículo 154 del código de fondo estatuye: “la persona jurídica debe tener
un patrimonio”27.

Así, el patrimonio comienza a formarse desde el mismo momento en que los socios se
comprometen a realizar aportes y es el conjunto de bienes de la persona jurídica con el cual la
sociedad actúa y afronta el pasivo que lo integra.

Este patrimonio no se confunde con el de los individuos que concurren a conformar el


sustrato material de la entidad.

29
Capacidad de derecho

La capacidad vinculada a las personas jurídicas se refiere sólo a la capacidad de derecho o


aptitud para ser titular de derechos y deberes jurídicos y ejercer por sí o por otros los actos
inherentes a los derechos de los que se es titular. La noción de capacidad de obrar es
absolutamente ajena, pues estos sujetos de derechos siempre actuarán a través de sus
órganos o representantes.

La regla general en materia de capacidad de las personas jurídicas es que tienen capacidad
de derecho para todos los actos y todos los derechos que no les estén expresamente
prohibidos.
Esta capacidad, sin embargo, tiene sus limitaciones en razón del principio de especialidad y
de la naturaleza de las cosas.

El principio de la especialidad: significa que las personas jurídicas tienen


capacidad para celebrar aquellos actos inherentes a la finalidad para la
que ha sido creadas, es decir en función de su objeto y su fin. De tal
modo, no pueden celebrar actos que nada tengan que ver son su objeto
de creación, pero ello no significa que no puedan ejecutar los que son
convenientes o necesarios para la mejor obtención de aquél.

Limitaciones impuestas por la naturaleza de las cosas: las personas


jurídicas no pueden ser titulares, por ejemplo, de los derechos
potestativos.

Representación

Noción. Régimen legal


Las personas jurídicas desarrollan su actividad por medio de personas físicas que actúan en su
nombre y por su cuenta, de modo tal que su gestión es atribuida a la misma entidad.
Así, las personas jurídicas actúan a través de sus órganos, es decir aquellas personas
autorizadas a manifestar la voluntad del ente y a desarrollar la actividad jurídica necesaria para
la consecución de sus fines.
El artículo 159 establece una pauta general a la cual debe adecuarse la conducta de los
administradores sociales, disponiendo que los administradores deben obrar con lealtad con
la persona que les encarga la función de administrar sus intereses y con diligencia, es decir
con idoneidad, con aptitud profesional para el exitoso desenvolvimiento de la clase de
actividad que constituye el objeto social.

El deber de obrar con lealtad tiene por fundamento la obligación de fidelidad del mandatario
(art. 1324 CCCN), que se extiende a todos los casos de representación de intereses ajenos, y
el deber de buena fe (art. 9 CCCN).
El administrador se debe conducir con la corrección de un hombre honrado, en defensa de
30
los intereses cuya administración se le ha confiado, por encima de cualquier otra
consideración, evitando obtener un beneficio particular a expensas de la persona jurídica.
Tiene prohibido contratar con ésta, salvo que se trate de contratos referidos a su actividad
ordinaria y en las mismas condiciones en que el ente lo hubiera hecho con terceros. Deberá
abstenerse de intervenir en la toma de decisiones en las que tenga un interés contrario a la
persona jurídica y no podrá competir con ella. (Roitman, 2006).

En efecto, el art. 159 menciona las siguientes reglas de conducta: 1) El administrador no


puede perseguir ni favorecer intereses contrarios a los de la persona jurídica. 2) Si, en
determinada operación, los tuviera por sí o por interpósita persona, debe hacerlo saber a los
demás miembros del órgano de administración o en su caso al órgano de gobierno, y
abstenerse de cualquier intervención relacionada con dicha operación.
En estos supuestos se encuentra comprometido el deber de lealtad, más allá de que se
puedan incorporar situaciones no contempladas normativamente.
El deber del administrador de actuar con diligencia debe examinarse según las
circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar, debiendo tenerse en cuenta
los siguientes aspectos: 1) La dimensión de la sociedad. 2) El objeto social. 3) Las funciones
genéricas que le incumben y las específicas que le hubieran confiado.
4)Las circunstancias en que debió actuar. 5) La aptitud que es común encontrar en personas
que administran negocios similares.

Responsabilidad civil

Responsabilidad contractual y extracontractual

La responsabilidad civil por daño, entendida en sentido amplio, incluye tanto la


responsabilidad demandada del incumplimiento de obligaciones contractuales cuanto la
proveniente de los daños causados por los actos ilícitos obrados por los administradores o
representantes de la persona jurídica.

Así, los administradores y representantes de la persona jurídica son responsables ilimitada y


solidariamente frente a la persona jurídica, sus miembros y terceros, por los daños causados
por su culpa en el ejercicio o con ocasión de sus funciones (arts. 160 y 1763 del CCCN).

Responderán ilimitadamente con todo su patrimonio por los daños que produzcan a la
persona jurídica, pues quien causa un daño debe repararlo, y solidariamente entre los
administradores que faltaren a sus obligaciones de lealtad y diligencia en los casos de
administración plural.
Para que surja la responsabilidad, es necesario que hayan ocasionado un daño causado ya
sea por dolo o culpa, en el ejercicio o con ocasión de sus funciones.
Por último, debemos señalar que la responsabilidad de los administradores respecto a la
persona jurídica es de naturaleza contractual, y es extracontractual respecto de los
terceros. (Rivera y Medina, 2014).
31
Definición de bienes y cosas
Artículo 15: Titularidad de derechos. Las personas son titulares de los derechos
individuales sobre los Bienes que integran su patrimonio, conforme con lo que
establece el Código.

El artículo 16 del código único prevé que los derechos individuales pueden recaer sobre
bienes susceptibles de valor económico. Los bienes materiales se llaman cosas y las
disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a las fuerzas naturales
susceptibles de ser puestas al servicio del hombre.

BIEN: es todo aquello susceptible de tener una valoración económica.


COSA: todo bien material.

Distintas clasificaciones
El Código Civil y Comercial contiene varias clasificaciones de las cosas
consideradas en sí mismas: a) muebles e inmuebles; b) cosas divisibles e
indivisibles; c) cosas principales y accesorias; d) cosas consumibles y no
consumibles; e) cosas fungibles y no fungibles.
La importancia de estas clasificaciones radica en que, según el estatuto que reciba
la cosa, el régimen jurídico que se le aplique variará

Criterios de distinción

El Código Civil y Comercial realiza una clasificación de las cosas:


a) Cosas consideradas en sí mismas; distingue inmuebles y muebles, cosas fungibles y
no fungibles, cosas principales y accesorias, cosas consumibles y no consumibles,
frutos y productos, entre otros.
b) Bienes con relación a las personas; distingue los bienes pertenecientes al dominio
público, al dominio privado del Estado y los bienes de los particulares.
c) Bienes con relación a los derechos de incidencia colectiva; relativizando los derechos
individuales en función de la protección de los derechos de incidencia colectiva.

Inmuebles y muebles. Distintas clases


Los artículos 225 y 226 del Código Civil y Comercial determinan qué debe
entenderse por inmuebles y el art. 227, por muebles.

 Art. 225: Inmuebles por su naturaleza. Son inmuebles por su


naturaleza el suelo, las cosas incorporadas a él de una manera
orgánica y las que se encuentran bajo el suelo sin el hecho del
hombre.3
32
Art. 226: Inmuebles por accesión. Son inmuebles por accesión las cosas muebles que se encuentran
inmovilizadas por su adhesión física al suelo, con carácter perdurable.

Así, son inmuebles por su naturaleza: el suelo, es decir la corteza terrestre, lo


incorporado orgánicamente a él, como los vegetales, y lo que está debajo de él, es decir
los árboles, ríos, minerales enterrados, etc.

Son inmuebles por accesión: las cosas muebles que se encuentran inmovilizadas por su
adhesión física al suelo con carácter de perdurabilidad, como son todas las clases de
construcciones, casas, edificios, obras de infraestructuras en general. Las cosas
muebles que se incorporan de manera permanente a todas estas construcciones,
como las estufas de una casa, las ventanas de un edificio, las barandas, etc. son
también inmuebles por accesión, mientras permanezcan en esa condición (Rivera y
Medina, 2014).

 Art. 227: “Cosas muebles. Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí
mismas o por una fuerza externa”. 5

Este concepto engloba las cosas que pueden transportarse fácilmente de un lugar
a otro, movidas ya por una influencia extraña, como son los automóviles, o por sí
mismas, como son los animales que se denominan semovientes.

Cosas divisibles y no divisibles

En cuanto a las primeras, según el art. 228:

Cosas divisibles. Son cosas divisibles las que pueden ser divididas en
porciones reales sin ser destruidas, cada de las cuales forma un todo
homogéneo y análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma.
Las cosas no pueden ser divididas si su fraccionamiento convierte en
antieconómico su uso y aprovechamiento. En materia de
inmuebles, la reglamentación del fraccionamiento parcelario
corresponde a las autoridades locales.6

Cosas consumibles y no consumibles


Dispone el art. 231:

33
Cosas consumibles. Son cosas consumibles aquellas cuya existencia
termina conelprimer uso.Son cosasnoconsumibleslas que no dejan de
existir por el primer uso que de ellas se hace, aunque sean
susceptibles de consumirse o deteriorarse después de algún tiempo. 9

Así pues, existen dos clases de cosas consumibles:

a) Las cosas que se extinguen con el uso que de ellas se haga, como los alimentos.
b) Las que dejan de existir para su propietario, como el dinero.

Las cosas no consumibles no se extinguen con el primer uso, aunque puedan


consumirse o deteriorarse por el uso más o menos prologado, como los muebles de una
casa, la vestimenta, etc.

Frutos y productos

Dispone el art. 233:

Frutos y productos. Frutos son los objetos que un bien produce, de


modorenovable, sinquese altereo disminuyasu sustancia.
Frutos naturales son las producciones espontáneas de la naturaleza.
Frutos industriales son los que se producen por la industria del
hombre o la cultura de la tierra.
Frutos civiles son las rentas que la cosa produce.
Las remuneraciones del trabajo se asimilan a los frutos civiles.
Productossonlosobjetos norenovables que separadososacados de la
cosa alteran o disminuyen su sustancia.
Los frutos naturales o industriales y los productos forman un todo
con la cosa, si no son separados. 11

Por ejemplo, una vaca produce leche como fruto y carne como
producto.
Frutos naturales: son los que la cosa produce espontáneamente, como las crías de
ganado, la leche de los animales.
Frutos industriales: son los que se producen por la industria del hombre o de la cultura
de la tierra, como ser la soja o el trigo que se obtienen de una cosecha. Frutos civiles:
las rentas de una cosa, como el alquiler de un inmueble.

El patrimonio
Definición. Caracteres

34
El patrimonio constituye una unidad jurídica compuesta por elementos
singulares que lo integran, los cuales pueden ingresar o egresar, aumentar o
disminuir o aun ser nulos, sin que el patrimonio deje de ser tal.
El patrimonio como universalidad jurídica está integrado por los bienes
materiales (cosas), inmateriales (prestaciones, derechos) y por las relaciones jurídicas
y derechos que se ejercen sobre ellos, existiendo acuerdo en que integran la
categoría de derechos patrimoniales: los derechos crediticios, reales, y de propiedad
intelectual (Rivera y Medina, 2014).

El patrimonio, conjunto de bienes susceptibles de valoración económica del que es


titular la persona, junto con las cargas que lo gravan, responde al concepto de
patrimonio general, al que se contrapone el de los patrimonios especiales,
conjunto de bienes afectados a un fin determinado y sometidos a un régimen
especial.

El patrimonio general presenta los siguientes caracteres:


Es único e indivisible: la persona no puede ser titular de más de un patrimonio general.

Es inalienable e intransmisible: no puede ser enajenado ni transmitido en su totalidad


como unidad.

Es idéntico a sí mismo: las variaciones en los elementos singulares que lo


componen no alteran al patrimonio como unidad o universalidad jurídica.

Por otro lado, los patrimonios especiales son conjuntos de bienes que están afectados
a un fin determinado y sujetos a un especial régimen legal. En cuanto a sus caracteres,
podemos decir:

Su existencia depende de la ley: la voluntad del titular de los bienes no es suficiente


por sí sola para crear un patrimonio especial, sino que se trata de supuestos
previstos por la ley.
Está sujeto a un régimen legal especial: el patrimonio especial es independiente del
patrimonio general, los bienes que lo integran sólo responden por determinadas
deudas. (Tagle, 2014).

Podemos citar, como ejemplos de patrimonios especiales, el patrimonio de la


sociedad, el patrimonio del causante mientras se mantiene separado del
patrimonio de los herederos, el patrimonio del emancipado constituido por los bienes
recibidos a título gratuito, el patrimonio del declarado presuntamente fallecido
durante el período de prenotación, entre otros.

Vivienda
35
Definición

Los fundamentos del anteproyecto del Código Civil y Comercial de la Nación, refieren
en relación a este instituto:

El derecho de acceso a la vivienda es un derecho humano


reconocido en diversos tratados internacionales. Esto justifica que se
dedique un Capítulo especial para la vivienda; el régimen
proyectado sustituye al del bien de familia de la ley 14.394. Las
modificaciones son importantes, en tanto: (a) se autoriza la
constitución del bien de familia a favor del titular del dominio sin
familia, atendiendo a la situación, cada vez más frecuente, de la
persona que vive sola; se permite que el bien de familia sea
constituido por todos los condóminos, aunque no sean parientes ni
cónyuges; (b) la afectación también puede ser decidida por el juez, a
petición de parte, en la resolución que atribuye la vivienda en el juicio de
divorcio o en el que resuelve las cuestiones relativas a la conclusión de la
convivencia, si hay beneficiarios incapaces o con capacidad restringida;
c) se amplía la lista de los beneficiarios al conviviente; (d) se prevé
expresamente la subrogación real, reclamada por la doctrina y
recogida en diversos pronunciamientos judiciales, que permite
adquirir una nueva vivienda y mantener la afectación, así como
extender la protección a la indemnización que provenga del seguro o de
la expropiación;
(e) se resuelven problemas discutidos en la doctrina, los cuales son: la
situación de la quiebra, adoptándose el criterio según el cual el activo
liquidado pertenece sólo a los acreedores anteriores a la afectación, y si
hay remanente se entrega al propietario; la admisión de la
retroprioridad registral, en tanto se remite a las normas de la ley
registral que así lo autorizan; la inoponibilidad a los créditos por
expensas en la propiedad horizontal y a los créditos alimentarios,
etcétera.18
El régimen legal de protección de la vivienda, regulado en el art. 244 del CCCN, tiene un
alcance amplio, pues no sólo protege la vivienda donde reside la familia, sino también la
persona individual.
La característica fundamental de este régimen es que, una vez afectada la vivienda
e inscripta en el Registro de la Propiedad, la misma se torna inembargable e
inejecutable por deudas que contraiga su titular, aun en caso de concurso o quiebra e
independientemente de cuál sea la causa de la obligación, si ésta es posterior a la
afectación.

36
Régimen de afectación: presupuestos fácticos

De acuerdo al art. 244 del código unificado, puede afectarse un inmueble


destinado a vivienda por su totalidad o hasta una parte de su valor. Es decir que la ley
permite una protección parcial a quien posee un inmueble de gran valor, lo que, por un
lado, asegura la vivienda y, por otro, evita el abuso que significa proteger la vida
lujosa del deudor mientras su acreedor no puede cobrar lo que es legítimamente
debido.
Por otro lado, tampoco puede afectarse más de un inmueble, por lo que, si alguien
es propietario único de dos o más inmuebles, debe optar por la subsistencia de
uno solo dentro del plazo que fije la autoridad de aplicación, so pena de considerar
afectado el constituido en primer término.

El hecho jurídico
Los hechos jurídicos son todos los acontecimientos que, según el ordenamiento jurídico,
producen el nacimiento, modificación o extinción de relaciones o situaciones
jurídicas (art. 257 CCCN)

Cuando nos referimos a los hechos jurídicos como causa eficiente, debe
entenderse que el suceso o acontecimiento está previsto de antemano por la ley, para
que, según las circunstancias y siempre que se reúnan los requisitos que impone una
determinada norma, produzca efectos jurídicos.
Por ejemplo, el nacimiento con vida es causa eficiente porque, luego de que se
produce, el ser humano adquiere automáticamente, con carácter definitivo e
irrevocable, la personalidad jurídica.
Los hechos jurídicos se clasifican en hechos externos o naturales y hechos humanos.
Los primeros son aquellos en los que no interviene para nada la conducta humana,
como el nacimiento, la muerte, la destrucción natural de una cosa, el derrumbe de un
edificio por un terremoto, etc. Estos, si bien son hechos en los que no intervino la
voluntad del hombre, son jurídicos en tanto producen consecuencias para el
derecho.

Los hechos jurídicos humanos son voluntarios o involuntarios. Se considera que son
voluntarios si son realizados con discernimiento (capacidad general de razonar, de
conocer, que aumenta a medida que el sujeto crece o madura), intención (la
posibilidad de dirigir la voluntad hacia lo querido o deseado sobre la base del
discernimiento) y libertad (la posibilidad de movimiento, libertad física, y la
posibilidad de decidir sin presión externa, libertad moral). Los hechos involuntarios, son
los ejecutados sin discernimiento o sin intención o sin libertad y no producen
obligaciones salvo que causaran daño en otro y se enriqueciera con ello el autor del
hecho; la obligación se producirá según la medida de ese enriquecimiento.

37
Los hechos voluntarios, a su vez, se dividen en lícitos e ilícitos, según sean conformes o
contrarios a la ley. Los hechos voluntarios ilícitos pueden ser: delitos (se supone la
intención de causar un daño) o cuasidelitos (se causa el daño aunque no haya
habido intención; es por culpa: imprudencia, negligencia o impericia), y los lícitos
son los actos jurídicos y pueden ser los simples actos lícitos.

Diferencia entre simple acto lícito y acto jurídico

El artículo 258 del código único define al simple acto lícito “como la acción
voluntaria no prohibida por la ley, de la que resulta alguna adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas”19; mientras que el art.
259 del mismo cuerpo legal brinda el concepto de acto jurídico y refiere que “es el acto
voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición, modificación o
extinción de relaciones o situaciones jurídicas.”20

Así las cosas, la principal diferencia entre ambos es que el simple acto lícito no tiene por
fin inmediato crear, modificar o extinguir relaciones o situaciones jurídicas, sino
que, por el contrario, carece de este fin inmediato y sus efectos jurídicos se darán
prescindiendo de la voluntad del agente y por la simple circunstancia de haberse
colocado en la situación prevista por la norma como supuesto de hecho. Por
ejemplo, el que hace reparaciones urgentes en la propiedad de un amigo ausente
no tiene en miras (o sea, no tiene por fin inmediato) entablar una relación jurídica
(el arreglo de una casa), sino simplemente prevenir un perjuicio patrimonial al
amigo ausente. La ley es entonces la que establece, más allá de la intención de esta
persona, que el beneficiado por esa reparación debe indemnizar al amigo benefactor y
dentro de la medida del beneficio que obtuvo por los gastos hechos por su amigo.

Por su parte, los actos jurídicos tienen por fin inmediato adquirir, modificar,
extinguir relaciones o situaciones jurídicas. Es decir que el acto jurídico es el acto de
autonomía privada mediante el cual simplemente se persigue un fin práctico
autorizado por el ordenamiento.
La voluntad jurídica
Buteler Cáceres (2000) explica que, si partimos de los atributos de las personas y,
dentro de ello, de la capacidad, se advierte que la voluntad o la aptitud de voluntad
es el presupuesto primario, indispensable de la capacidad de hecho.

El artículo 260 del Código Civil y Comercial prevé “Acto voluntario. El acto voluntario es el ejecutado
con discernimiento, intención y libertad, que se manifiesta por un hecho exterior”. 21

Elementos internos
38
El discernimiento. Definición

El discernimiento se refiere a la aptitud general de conocer, es decir, a la madurez intelectual para


razonar, comprender y valorar el acto y sus consecuencias. Se trata, en definitiva, de tener una
conciencia cabal de nuestras propias acciones, de su conveniencia e inconveniencia, de su bondad
o maldad, de su licitud o ilicitud (Buteler Cáceres,2000).
Esta aptitud depende del grado de madurez que se haya alcanzado y puede faltar por la edad o por
cuestiones de salud mental.

Causas obstativas del discernimiento

El artículo 261 del código único reza

Acto involuntario. Es involuntario por falta de discernimiento:

a) el acto de quien, al momento de realizarlo, está privado de la


razón;
b) el acto ilícito de la persona menor de edad que no hay
cumplido diez años;
c) el acto lícito de la persona menor de edad que no ha cumplido trece
años, sin perjuicio de lo establecido en disposiciones especiales.
22

b) Las causas que obstan el discernimiento pueden agruparse en dos grandes grupos:
aquellas que presuponen un desenvolvimiento insuficiente de la inteligencia
(minoridad, en tanto inmadurez; puntos “b” y “c”) y las que importan considerar que el
sujeto no estaba en pleno uso de sus facultades intelectuales al realizar el acto
(privación de la razón, punto “a”).
Respecto a la privación de razón, ésta puede ser de dos clases según la falta de razón
refleje alguna clase de patología más o menos permanente o bien un
oscurecimiento del intelecto temporal o accidental y sólo relacionado con el acto en
cuestión; circunstancias que incidirán en los extremos a acreditar en un eventual
juicio y, todo ello, debiendo tener en cuenta los alcances concretos de la inhabilidad del
sujeto en caso de que hubiera sido objeto de una declaración (Rivera y Medina,2014).
En relación a la edad, debe señalarse que, de acuerdo al sistema que adopta el Código
Civil y Comercial, según el cual se presume, sin admitir prueba en contrario, que
las personas obran con discernimiento a partir de determinadas edades, éstas deben
ser capaces de distinguir entre actos lícitos y actos ilícitos.

En el caso de actos ilícitos, la ley ha entendido que el ser humano capta antes la noción de
lo bueno y de lo malo que la apreciación de lo que para él puede ser conveniente o
inconveniente y, por ello, presume, sin admitir prueba en contrario, que los
menores mayores de diez años tienen discernimiento para ejecutar actos ilícitos y por
ende habrán de responder por sus consecuencias, es decir que responderán civilmente
con su propio patrimonio. Esto, sin perjuicio de la responsabilidad de los padres y del
39
derecho de repetición que, en razón de este discernimiento, estos tienen contra sus
hijos (art. 1754 CCCN).

En cambio, respecto de los actos lícitos, la ley considera que se tiene


discernimiento desde los trece años, pero no para todos los actos, sino sólo para que
aquellos que la ley expresamente les permite realizar, como ser: la persona adolescente
de entre trece y dieciséis años puede tomar decisiones respecto de aquellos
tratamientos que no resultan invasivos; a partir de los dieciséis años, el adolescente
puede tomar decisiones sobre el cuidado del propio cuerpo (art. 26 CCCN); puede
ejercer profesión si ha obtenido título habilitante aunque sea menor de edad (art.
30 CCCN).
La intención. Definición
Se ha definido la intención como el discernimiento aplicado al acto concreto de que se trata.
Es representarse los motivos determinantes de la acción y tener conocimiento concreto
del estado de casos (Buteler Cáceres, 2000).
En una palabra, es la conciencia plena y cabal del acto de los alcances de un acto
determinado.

La libertad. Definición
La libertad consiste en el imperio de sí, en la posibilidad de elección sin coacción, en la determinación
propia, la independencia de la voluntad. Consiste en la posibilidad de elegir entre distintas
opciones sin presiones de ninguna naturaleza.

Elemento externo
La manifestación de la voluntad: noción

“La voluntad jurídica debe manifestarse a través de un hecho exterior”.


Los diversos modos de manifestación de la voluntad

El elemento externo es la declaración de voluntad, la conducta por la cual el sujeto


exterioriza o manifiesta su voluntad. A este elemento alude el art. 262 del Código Civil y
Comercial “Manifestación de la voluntad. Los actos pueden exteriorizarse
oralmente, por escrito, por signos inequívocos o por la ejecución de un hecho
material”.23

Este precepto contempla la manifestación de la voluntad expresa, que se da cuando


hay un signo exterior sensible emitido por el declarante con el único objeto de dar
a conocer su voluntad concreta.
Esta declaración positiva puede concretarse a través de:
a) Manifestación verbal. La manifestación de la voluntad por medio de la palabra
hablada, si bien es un medio que traduce exactamente la voluntad interna del
40
emisor, tiene el inconveniente de que éste puede más tarde negar o alterar lo dicho,
haciendo muy difícil probar su existencia, por lo que sólo se utiliza en actos de menor
importancia.
b) Manifestación escrita. Ésta se traduce en la exteriorización de la voluntad en un cuerpo
de escritura que contiene la voluntad de quien la emite. Es la que mayores garantías
ofrece, ya que da certeza plena, pudiendo estar contenida en instrumento público
o privado. Es la más conveniente sin dudas, pues, al quedar consagrada por escrito,
adquiere fijeza y por ende otorga seguridad, ya que facilita la prueba de la
declaración de voluntad.
c) Manifestación por signos. Esta declaración consiste en la utilización de gestos o actitudes
dirigidos a otro u otros respecto de determinados objetos, permitiendo lograr un
significado único e inconfundible. Es decir, hay una actitud física del sujeto que no
deja lugar a dudas sobre su voluntad interna. Por ejemplo, quien levanta la mano en
un remate para hacer una postura, o quien levanta la mano en la votación de una
asamblea.
d) La última parte del artículo alude a “hechos materiales”; aquí salimos, sin
embargo, del campo de las declaraciones para pasar al de la mera manifestación, con lo
cual se ingresa al terreno de la exteriorización tácita de la voluntad (Rivera y Medina,
2014, p. 602).

El artículo 264, prevé: “Manifestación tácita de la voluntad. La manifestación tácita de


la voluntad resulta de los actos por los cuales se la puede conocer con certidumbre.
Carece de eficacia cuando la ley o la convención exigen una manifestación
expresa”. 24

El artículo 263 del Código Civil y Comercial dispone:

Silencio como manifestación de la voluntad. El silencio opuesto a actos o a una interrogación no es


considerado como una manifestación de voluntad conforme al acto o la interrogación, excepto
en los casos en que haya un deber de expedirse que puede resultar de la ley, de la voluntad de las
partes, de los usos y prácticas, o de una relación entre el silencio actual y las declaraciones
precedentes.25

Vicios de los actos voluntarios

Los vicios de la voluntad

Al tratar los vicios de la voluntad resulta necesario recordar la definición de


voluntad jurídica según la cual: es la voluntad sana y manifestada que genera,
modifica, transforma o extingue relaciones o situaciones jurídicas.
41
Esta voluntad, tal como señalamos anteriormente, está condicionada por la
trinidad de: discernimiento, intención y libertad.

El error. Noción

El primero de los vicios que afecta la intención es el error, y consiste en un


conocimiento inexacto de la realidad. Es el falso conocimiento o la falsa noción acerca
de alguno de los elementos de las circunstancias vinculadas al acto que se ejecuta o a su
régimen legal.

el art. 265 del código único, que prevé “Error de hecho. El error de hecho esencial vicia
la voluntad y causa la nulidad del acto. Si el acto es bilateral o unilateral recepticio, el
error debe, además, ser reconocible por el destinatario para causar la nulidad”. 27

Caracteres:
Para que el error de hecho pueda ser invocado por quien lo ha sufrido, debe tratarse
de un error esencial, espontáneo y además reconocible.

El error es esencial sirecae sobre lanaturaleza del acto, sobre los aspectos primordiales
del acto.
El error es espontáneo si se ha cometido por una falsa noción de la persona misma y
no porque la otra parte del negocio jurídico la indujo a error, pues sería un error
provocado.
Es reconocible cuando el destinatario de la declaración lo pudo conocer según la
naturaleza del acto, las circunstancias de persona, tiempo y lugar (art. 266 del CCCN)
Clases de error. Efectos

Dentro del error de hecho caben dos categorías: error esencial y

error accidental.

El error esencial, regulado en el art. 267 del Código Civil y Comercial, es el que afecta los
aspectos primordiales del acto. El precepto contempla distintos supuestos.

a) Error en la naturaleza del acto: es aquel que recae sobre la especie jurídica del actoque
secelebra, produciéndose una divergencia o faltade concordanciaentre la declaración o
comportamiento de una de las partes y la representación de lo declarado o actuado.
Por ejemplo, cuando alguien presta algo a quien entiende que se lo están regalando.

b) Error sobre el objeto: este error se produce cuando el sujeto cree celebrar un negocio
jurídico respecto de un determinado objeto o de un determinado hecho y, en realidad,
se trata de una cosa o hecho distinto. Puede afectar la individualidad de la cosa,
por ejemplo: creo estar comprando un terreno en un determinado lugar y lo estoy
42
comprando en otro; en su especie: por ejemplo, en una venta de granos, el vendedor
ha entendido que se trata de cebada y el comprador de trigo; error sobre la
cantidad, extensión o suma, este error de cantidad no debe consistir en un mero
error en el cálculo.

c) Error en la sustancia: debe entenderse por sustancia o cualidades sustanciales de una


cosa, todas las partes y todas las propiedades de una cosa, sin las cuales dejaría de ser lo
que ella es. Es decir, no sólo debe tratarse de una cualidad de la cosa sino que esa cualidad
se ha tenido en mira al contratar, es decir, no debe ser accidental. En una palabra, habrá
que ver en cada caso cuáles son las cualidades esenciales de la cosa, que son aquellas que
las partes esperaron encontrar en el objeto adquirido y que fueron especialmente
tenidas en cuenta, como también el supuesto de que, sin esas cualidades, el acto no se
habría celebrado, cuestión que debe ser apreciada conforme a las circunstancias del
caso.

d) Error en la causa: se trata del error que recae sobre el elemento moral, es decir, el
motivo interno que ha inclinado a ejecutar el acto. Al pertenecer al fuero interno
de cada sujeto, los motivos sólo pueden llevar a una anulación cuando surjan expresa
o implícitamente del acto, ya que, de lo contrario, se estaría perjudicando a la otra
parte, que no tiene forma de conocer lo que pensaba el otro. Así, quien compra un
automóvil creyendo por error que el suyo no tiene arreglo no podría, una vez
advertido de la realidad de las cosas, demandar la nulidad del acto, ya que se trata de
motivos ajenos al vendedor.

e) Error en la persona: el error sobre la persona es aquel que recae sobre alguno de los
sujetos o partes del negocio, ya sea respecto de la identidad de uno de ellos o de sus
cualidades. Este error es causa de nulidad solamente cuando la consideración de
la persona ha sido causa determinante para su celebración, como la donación hecha
a una persona a quien se toma por otra, o en las obligaciones intuitae personae;
pero no es causa de nulidad cuando la persona del contratante es indiferente, como en
el caso de un prestamista, vendedor o locador.

Por otro lado, el art. 270 del Código prevé el error en la declaración y el error en la
transmisión. El primero consiste en que lo querido queda desvirtuado en su
manifestación externa por distracción, apresuramiento o inadvertencia. Esta
categoría tiene dos variantes: la primera, cuando hay una divergencia entre la
voluntad interna y la declaración, que puede darse al haber escrito algo
incorrecto (lapsus calami) o empleado palabras no queridas (lapsus linguae), por
ejemplo, si escribo “compro” cuando, en realidad, quiero decir “vendo”. La
segunda variante se da cuando ni siquiera tenía la intención de manifestar algo, por
ejemplo: si alguien ingresa a una sala de remate y levanta la mano para saludar, y se
interpreta que está ofertando.

43
Por otro lado, está el error accidental, que es el que recae sobre las cualidades no
sustanciales de las cosas o sobre los motivos no determinantes del acto, por lo que no
acarrea la nulidad.
El artículo 268 del Código Civil y Comercial prevé “Error de cálculo. El error de cálculo
no da lugar a la nulidad del acto, sino solamente a su rectificación, excepto que
sea determinante del consentimiento”.28

Definición de dolo como vicio de la voluntad


El art. 271 expresa:

Acción y omisión dolosa. Acción dolosa es toda aserción de lo falso o


disimulación de lo verdadero, cualquier artificio, astucia o
maquinación que se emplee para la celebración del acto. La
omisión dolosa causa los mismos efectos que la acción dolosa, cuando
el acto no se habría realizado sin la reticencia u ocultación.29

De tal modo, el dolo es toda maniobra tendiente a engañar, a fin de inducir a alguien
a la realización de un acto que no habría sido celebrado de no mediar este vicio. Puede
consistir tanto en una acción como en una omisión dolosa. En el primero se realizan
maniobras o ardides destinados a provocar una falsa visión en la víctima para que
realice un acto que, de otra manera, no habría decidió ejecutar; en tanto, en el
segundo, se aprovecha el engaño de otro, pese a no haber realizado nada concreto
para que cayera en el mismo.

Para que el dolo provoque la invalidez del negocio jurídico, será imprescindible que
concurran las siguientes circunstancias:
a) Que el dolo haya sido esencial, es decir grave, determinante de la voluntad.
b) Que haya ocasionado un daño importante.
c) Que no haya habido dolo recíproco, es decir de ambas partes.

Dolo esencial e incidental. Efectos

El artículo 272 del Código prevé “Dolo esencial. El dolo es esencial y causa la nulidad
del acto si es grave, es determinante de la voluntad, causa un daño importante y no
ha habido dolo por ambas partes”30.

De tal modo, el dolo esencial es el que ha sido causa determinante, causa eficiente
del consentimiento del engañado para la celebración del acto y puede ser invocado
para anularlo. Para determinar si el dolo es esencial, habrá que verificar que se
44
reúnan los cuatro requisitos que fija el precepto:

Que sea grave: la gravedad del dolo alude a la entidad del engaño, astucia o ardid. La
conducta o maniobra empleada debe ser apta para inducir a engaño a una persona
que pone la diligencia necesaria en los asuntos, calidad que ha de ser evaluada en
función de las circunstancias y condiciones personales del sujeto engañado.
Debe ser determinante de la voluntad: ello es así cuando, de no haber mediado el
engaño, el sujeto no hubiere celebrado el negocio jurídico. Ésta es la principal diferencia
con el dolo incidental que seguidamente veremos.
Debe probar un daño importante: el artículo no sólo requiere que la víctima haya sufrido
un daño, sino que éste haya sido de relevancia, con cierta significación para la persona
que lo sufre, pero no sólo de significación económica, pues puede tratarse de un daño
moral. (Tagle, 2002).
Ausencia de dolo de ambas partes:quien obra con dolo no puede pretender que se anule
el acto alegando el cometido en su perjuicio por la otra parte. Ello así, pues se trata de
una exigencia negativa, cuyo fundamento radica en la regla de que nadie puede alegar
la propia torpeza. Además, se trata de un deber moral que deben presidir las
relaciones entre las personas, por ello “quien juega sucio no tiene derecho a exigir
juego limpio” (Rivera y Medina, 2014, p. 626).

Por su parte, el dolo incidental es aquel en el que le faltan uno o más requisitos que
exige el art. 273 para que el dolo sea apto para actuar como vicio. El dolo incidental no
afecta la celebración del acto, sino sus condiciones. Es decir,la parte que lo sufre lo habría
celebrado aun de no haber mediado el engaño, aunque en condiciones distintas; por
ende, no es causa de invalidez del acto, aunque quien lo comete debe resarcir los daños
causados de conformidad al art. 275 del Código Civil y Comercial.

Finalmente, debemos señalar que el dolo esencial y el dolo incidental pueden ser directo,
si es cometido por una de las partes del acto jurídico, su dependiente o representante;
o indirecto, si proviene de la conducta de un tercero ajeno a la relación de que se trata
para beneficiar a alguna de las partes. Una y otra clase de dolo afectan la validez del
acto (art. 274 del CCCN).

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VICIOS DE LA INTENCION: ERROR DE HECHO--------* ESENCIAL Y RECONOCIBLE
ERROR DE DERECHO------*PRINCIPIO GENERAL: INEXCUSABLE.

DOLO---* ESENCIAL, GRAVE, DAÑO IMPORTANTE Y AUSENCIA DE DOLO RECIPROCO.

La violencia. Noción

La libertad como tercer requisito de la voluntad es aquélla que permite autodeterminarse


sin influencias mayores a las habituales. Precisamente, la violencia importaría una influencia
superior a la tolerable: consiste en ejercer coerción sobre una persona para obligarla a realizar
un acto.

Nuestro Código emplea los términos “fuerza irresistible” e “intimidación” para referirse a la
violencia como vicio de la voluntad que excluye la libertad. Así, la violencia en términos jurídicos
es la coerción que por distintos medios se emplea sobre una persona para obligarla a ejecutar un
acto que no estaba dispuesta realizar. La violencia se presenta en dos formas diferentes: la fuerza
irresistible, que tiene lugar cuando se excluye la voluntad mediante el empleo de una presión física
irresistible o de malos tratamientos corporales; o bien, la intimidación o amenazas que inspiran
en la víctima el temor fundado de sufrir un mal inminente y grave que suprime su libertad en el
obrar.

Clases. Efectos

El artículo 276 del Código Civil y Comercial prevé:

Fuerza e intimidación. La fuerza irresistible y las amenazas que


generan el temor de sufrir un mal grave e inminente que no se
pueden contrarrestar o evitar en la persona o bienes de la parte o
de un tercero, causan la nulidad del acto. La relevancia de las
amenazas debe ser juzgada teniendo en cuenta la situación del
amenazado y las demás circunstancias del caso. 31

Así, de acuerdo al precepto mencionado, la violencia se puede ejercer a través de


dos modalidades: la fuerza irresistible y las amenazas o intimidación.

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La fuerza irresistible es la coacción física o material que suprime la libertad
constriñendo al sujeto a obrar en determinado sentido o a dejar de hacerlo. Se
trata de una fuerza suficientemente grave como para impedir a la víctima
repelerla (Tagle, 2002).

Esta fuera gravita sobre la persona de quien la padece a modo de


reducirla a mero instrumento pasivo de la voluntad y del designio
de otro. Indiscutiblemente invalida el acto jurídico. Por una parte,
entenderemos que el acto no sólo no es voluntario, sino que
antivoluntario y por otra parte, que en este caso se configura un
tipo penal, vale decir cuando se ha ejercitado violencia sobre una
persona humana. (Buteler Cáceres, 2000, p. 259).

Por otro lado, tenemos la violencia moral o intimidación, que consiste en inspirar
temor por medio de amenazas para infundir miedo, alterando el ánimo y la
libertad de obrar para que el amenazado ceda en perjuicio de sus propios
intereses.

Estas amenazas deben ser graves, es decir, deben tener aptitud para crear el
temor racionalmente fundado, lo que se valorará de acuerdo a la situación del
amenazado y las demás circunstancias del caso (art. 276 del CCCN).
La gravedad se valorará teniendo en cuenta los bienes jurídicos –que pueden ser de
naturaleza patrimonial o no; la vida, la salud, la honra, la reputación, la
intimidad, etc.– del propio amenazado, así como de cualquier otro sujeto en
tanto y en cuanto se demuestren aptos para alterar la conducta del afectado.
Asimismo, el mal amenazado ha de ser inminente, no necesariamente presente o
actual, pero sí de realización en un lapso más o menos próximo, de modo que no
pueda evitarse a tiempo ni reclamarse el auxilio de la autoridad pública para
impedir la amenaza o defenderse de ella.

Acto jurídico
Definición.
El artículo 259 del Código Civil y Comercial define al acto jurídico en los siguientes términos: “El
acto jurídico es el acto voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición, modificación
o extinción de relaciones o situaciones jurídicas”. 1

Elementos esenciales
Ellos son: los sujetos, el objeto (art 279), la causa (art 281)y la forma.

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En relación al sujeto: voluntad, capacidad, parte
otorgante y representante

Diferentes personas o sujetos pueden intervenir en el otorgamiento de un acto jurídico, por


lo que corresponde distinguir entre partes, otorgantes y representantes.:

Las partes: son las personas o sujetos que, con la declaración de voluntad, ejercen una
prerrogativa jurídica que les es propia, por repercutir directamente en su esfera de interés
patrimonial o extrapatrimonial. Es decir, son los sujetos a quienes se imputan las relaciones
jurídicas que el acto tiene por fin establecer, aquellos cuyos derechos se crean, modifican,
transfieren, extinguen, etc.
Los otorgantes: son quienes intervienen en la celebración de un acto emitiendo la declaración
de voluntad que conforma su contenido. Generalmente, quien otorga el acto es la parte, pero
en muchas ocasiones ocurre que quien otorga el acto no es la parte, sino otro sujeto que obra
en su representación.
Los representantes: son quienes, en virtud de una autorización legal o convencional, emiten
una declaración de voluntad en nombre, por cuenta y en interés de otra, denominada
representado. Según la naturaleza de la autorización para obrar en nombre de otro, los
representantes son legales o voluntarios.

Ahora bien, la validez del acto jurídico en relación a los sujetos depende de dos requisitos: a)
la capacidad; b) la voluntariedad.

La exigencia de la capacidad supone la aptitud para ejercer por sí mismos actos jurídicos
válidos –capacidad de ejercicio– por lo que, tratándose de una persona menor de edad, el acto
será válido cuando se trate de aquél que la ley autoriza otorgar (por ejemplo, el supuesto de
que el adolescente puede decidir por sí respecto de aquellos tratamientos que no resulten
invasivos ni comprometan su salud o provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física).
En cuanto a la voluntariedad, supone que el sujeto haya obrado con discernimiento, intención
y libertad, debiendo concurrir los tres elementos integrantes de la trinidad que condiciona la
voluntariedad de los actos.
En relación al objeto: requisitos de validez
En cuanto al objeto del acto jurídico, el art. 279 del Código Civil y Comercial dispone que:

El objeto del acto jurídico no debe ser un hecho imposible o


prohibido por la ley, contrario a la moral, a las buenas costumbres,
al orden público o lesivo de los derechos ajenos o de la dignidad
humana. Tampoco puede ser un bien que por un motivo especial
se haya prohibido que lo sea. 5

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De tal modo, los requisitos del objeto de los actos jurídicos son:

a) Posibilidad: el objeto del acto jurídico no debe ser imposible, requisito


que se predica no sólo de los hechos sino también de los bienes. La
imposibilidad para causar la nulidad del acto debe ser: originaria, es decir,
debe estar presente desde que el acto se celebró, sin perjuicio del
supuesto de convalidación previsto para los actos jurídicos sujetos a plazo
o condición suspensiva (art. 280); absoluta, el objeto debe ser imposible
para todos y no sólo para el sujeto obligado. Si la imposibilidad es parcial,
el acto no es necesariamente nulo; quien pretendió adquirir un derecho
sobre un objeto parcialmente imposible puede dejar sin efecto el contrato
o demandar la parte que existiese (art. 1130) (Rivera y Medina, 2014).

b) Determinabilidad: el objeto del acto jurídico debe ser determinado o


determinable. Este requisito surge de los arts. 1005 y 1006 del CCCN, que
regulan el objeto de los contratos. Así, es determinado cuando legal o
convencionalmente se prevén los mecanismos o herramientas que
permitan precisarlo en el momento del cumplimiento del acto y es
determinable cuando se establecen los criterios suficientes para su
individualización. En caso de que el objeto fuera absolutamente
indeterminable, el acto podrá ser declarado nulo.

c) Licitud: cuando la conducta que constituye el objeto del negocio está


prohibida, el acto tiene un objeto ilícito.
Hechos contrarios a la moral, a las buenas costumbres y al orden
público: este recaudo impone la conformidad del objeto con la moral, las
buenas costumbres y el orden público. Generalmente, el concepto de
buenas costumbres se identifica con la moral, y respecto al orden público
se ha entendido que es lo esencial para la convivencia que puede variar
en el tiempo y en el espacio. En estos supuestos, la sanción será la nulidad
absoluta.

No lesivos de los derechos ajenos a la dignidad humana: serían hechos lesivos


de los derechos ajenos, por ejemplo, los actos fraudulentos, debiendo señalar
que en tal caso el acto es inoponible, y no nulo.

Por último, debe señalarse que, si el objeto del acto jurídico no cumpliere los recaudos
señalados, podrá ser declarado nulo. La nulidad absoluta o relativa, como ya veremos,
dependerá de qué tipo de interés se vea afectado, pues, si se afecta el interés general, será
absoluta, y relativa si es particular.

En relación a la causa: causa del acto jurídico


El artículo 281 del Código define la causa señalando que
49
La causa es el fin inmediato autorizado por el ordenamiento
jurídico que ha sido determinante de la voluntad. También
integran la causa los motivos exteriorizados cuando sean lícitos y
hayan sido incorporados al acto en forma expresa, o tácitamente
si son esenciales para ambas partes. 6

En relación a la forma: noción

La forma como elemento esencial del acto jurídico es el modo de exteriorización de la voluntad
o de las voluntades jurídicas, el elemento exterior y sensible por el que se manifiesta el
contenido inmaterial que es la voluntad o voluntades orientadas a producir efectos jurídicos.
(Tagle, 2002).

La forma en sentido estricto, forma impuesta o legal, es el conjunto de las prescripciones de la


ley respecto de las modalidades que deben observarse en la celebración de ciertos actos
jurídicos bajo pena de invalidez.

Como veremos más adelante, hay supuestos en que la ley establece el modo en que debe
manifestarse la voluntad para la trascendencia jurídica del acto, mientras que en otras
circunstancias se admite que los particulares elijan libremente el modo en que han de expresar
su voluntad.

Elementos accidentales

Se denominan modalidades o elementos accidentales del acto jurídico aquellas disposiciones


accesorias introducidas por las partes, que modifican los efectos normales del tipo legal,
subordinando a un acontecimiento futuro la adquisición de un derecho o la resolución de un
derecho ya adquirido, postergando su exigibilidad, o imponiendo un deber jurídico excepcional
y accesorio al adquirente de un derecho.

Las modalidades que las partes, de conformidad a la autonomía de la voluntad, pueden


introducir a los actos jurídicos son: a) condición; b) plazo; c) cargo.

El artículo 343 del CCCN establece:

Alcance y especies. Se denomina condición a la cláusula de los actos jurídicos, por la cual las
partes subordinan su plena eficacia o resolución a un hecho futuro e incierto.
Las disposiciones de este capítulo son aplicables, en cuanto fueran compatibles, a la cláusula por
la cual las partes sujetan la adquisición o extinción de un derecho a hechos presentes o
pasados ignorados.7

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Concepto

El artículo en comentario define la condición como la cláusula por la que las partes subordinan
su plena eficacia o resolución a un hecho futuro e incierto. De este concepto surgen los
caracteres de la condición: a) debe ser un hecho futuro,
b) incierto.

a) El acontecimiento al que se subordina la eficacia o resolución de un derecho


ya adquirido debe ser incierto, contingente, “que puede o no llegar a suceder”,
característica esencial y propia de la condición que la distingue del plazo, que es
también un hecho futuro pero necesario o fatal.

b) Además, el hecho previsto como condición ha de ser futuro, lo que le da


incertidumbre. Si se tratara de un hecho pasado o presente no habría
incertidumbre. Aunque puede ocurrir que las partes ignoren que el hecho ya ha
ocurrido; aquél sería incierto subjetivamente, pero ello no basta para que exista
condición.

El plazo es “la fijación en el tiempo del momento a partir del cual el acto jurídico comenzará a
producir efectos, o dejará de producirlos” (Bustamante Alsina, 2005, p. 228).

El plazo es la modalidad de los actos jurídicos por la cual las partes subordinan, a un
acontecimiento que es futuro pero que fatalmente se ha de producir, la exigibilidad o la
aniquilación de los derechos. El hecho previsto como plazo debe reunir los siguientes
caracteres: a) ha de ser un hecho futuro, b) ha de ser un hecho fatal.

En este sentido, tanto el plazo como la condición refieren a un hecho futuro, aunque, a
diferencia de la condición, en la que el suceso es contingente (es decir que no se sabe si se va a
producir), en el plazo, el acontecimiento debe fatalmente ocurrir.

El artículo 354 dispone:

Cargo. Especies. Presunción. El cargo es una obligación accesoria


impuesta al adquirente de un derecho. No impide los efectos del
acto, excepto que su cumplimiento se haya previsto como
condición suspensiva, ni los resuelve, excepto que su
cumplimiento se haya estipulado como condición resolutoria. En
caso de duda se entiende que tal condición no existe.8

Vicios de los actos jurídicos


Los vicios de los actos jurídicos son defectos, imperfecciones o anomalías susceptibles de
provocar la ineficacia del negocio, por atentar contra la licitud, la buena fe o perjudicar los
intereses de terceros.
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Son vicios propios de los actos jurídicos la lesión, la simulación y el fraude.

El artículo 332 dispone:

Lesión. Puede demandarse la nulidad o la modificación de los


actos jurídicos cuando una de las partes explotando la necesidad,
debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviera por medio
de ellos una ventaja patrimonial evidentemente
desproporcionada y sin justificación. Se presume, excepto prueba
en contrario, que existe tal explotación en caso de notable
desproporción de las prestaciones.
Los cálculos deben hacerse según valores al tiempo del acto y la
desproporción debe subsistir en el momento de la demanda.
El afectado tiene opción para demandar la nulidad o un reajuste
equitativo del convenio, pero la primera de estas acciones se debe
transformar en acción de reajuste si éste es ofrecido por el
demandado al contestar la demanda.
Sólo el lesionado o sus herederos pueden ejercer la acción. 23

El vicio de lesión queda configurado cuando una de las partes, explotando la necesidad,
debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviere por medio de un acto jurídico una
ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.
Presupuestos de procedencia

Para que se configure la figura de la “lesión subjetiva-objetiva”, es necesario que concurran: a)


la grave desproporción en las prestaciones que debe existir al momento de la celebración del
negocio jurídico –elemento objetivo– y b) el elemento subjetivo, que es la explotación por
parte del beneficiario de la “necesidad”, “debilidad síquica” o “inexperiencia” del lesionado.

Acciones del lesionado. Efectos


El vicio de lesión subjetiva origina en cabeza del lesionado o sus herederos dos acciones.
Ninguna otra persona puede ejercer esta acción; ello resulta así del art. 332 del Código Civil y
Comercial. Es decir que los sucesores singulares no pueden accionar por acto entre vivos,
porque la acción es de carácter personalísima. La intransmisibilidad se funda en que la parte
lesionada es la única que puede saber si se dan las circunstancias subjetivas necesarias para la
configuración del vicio de lesión.Así, los legitimados activos tendrán la posibilidad de entablar,
tanto por vía de acción como de excepción, la nulidad (“nulidad relativa” en los términos de los
arts. 386 y 388 del Código Civil y Comercial, que más adelante veremos) como la modificación
del acto lesivo, es decir, un reajuste equitativo del convenio. Si el lesionado opta por esta
segunda opción, el litigio queda “trabado” en ese aspecto y el demandado no puede reconvenir
por nulidad.

Ahora bien, en el caso de que el lesionante demande por nulidad, el demandado puede, al

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contestar la demanda, modificar dicho reclamo en acción de reajuste, si ofrece suprimir la
desproporción de las prestaciones.

La simulación
El vicio de simulación, se encuentra definido en el art. 333 del Código Civil y
Comercial, que dispone:
Caracterización. La simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un acto
bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que
no son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos o personas
interpuestas, que no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten.24
Así, se define la simulación como el acto que, por acuerdo de partes, se celebra exteriorizando
una declaración recepticia no verdadera para engañar a terceros, sea que ésta carezca de todo
contenido, o bien, que esconda uno verdadero diferente al declarado. (López Mesa, 2008).

Es decir, hay simulación cuando los contratantes crean, con su declaración, sólo la apariencia
exterior de un contrato del que no quieren los efectos, o cuando crean la apariencia exterior de
un contrato diverso del querido por ellos.

Elementos del negocio simulado

Los elementos del negocio simulado son: a) la declaración deliberadamente disconforme con
la verdadera intención de las partes; b) el acuerdo de partes sobre la falsa declaración y c) el
propósito de engañar a terceros.

Clases de simulación
Por un lado, tenemos la simulación absoluta y relativa.

La simulación absoluta tiene lugar cuando se celebra un acto jurídico que nada tiene de real; el
acto es completamente ficticio, irreal. Es decir, las partes no quieren en realidad celebrar
ningún negocio jurídico, sino que quieren modificar la apariencia de una disminución del activo o
un amento ficticio del pasivo de una de las partes, en perjuicio de los acreedores; aunque a
veces puede ser una simulación lícita.

En la simulación relativa, las partes encubren la verdadera naturaleza del acto, es decir, se
disimula lo que verdaderamente es. Esta simulación puede versar sobre: la naturaleza, cuando
“se encubre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de otro” 25, por ejemplo: una
donación bajo el ropaje jurídico de una compraventa; sobre “cláusulas que no son sinceras”26,
por ejemplo: se expresa un precio que no es el real; o bien, sobre “fechas que no son
verdaderas”27.

Por otro lado, la simulación se clasifica en lícita e ilícita, que tendrá que ver con la causa
determinante que dio origen al acto.

La simulación ilícita se verifica cuando el negocio jurídico tiene como fin perjudicar a terceros o

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quebrantar el ordenamiento jurídico, hipótesis, ésta última, en que se habla de “fraude a la
ley”. Este tipo de simulación causa la nulidad –relativa– del acto ostensible.

Por su parte, la simulación es lícita cuando el negocio simulado no es ilícito ni perjudica a un


tercero.

Por último, la simulación puede ser total o parcial. Es total cuando abarca íntegramente al
negocio, viciándolo en su esencia; y es parcial cuando sólo recae sobre una parte del acto, sin
que sea necesario que destruya los aspectos reales del acto.

El artículo 335 del Código Civil y Comercial regula esta cuestión. Así prevé:

Acción entre las partes. Contradocumento. Los que otorgan un


acto simulado ilícito o que perjudica a terceros no pueden ejercer
acción alguna el uno contra el otro sobre la simulación, excepto
que las partes no puedan obtener beneficio alguno de las resultas
del ejercicio de la acción de simulación.
La simulación alegada por las partes debe probarse mediante el
respectivo contradocumento. Puede prescindirse de él, cuando la
parte justifica las razones por las cuales no existe o no puede ser
presentado y median circunstancias que hacen inequívoca la
simulación. 28

El contradocumento
El contradocumento es la prueba por excelencia entre las partes de la simulación.

Éste consiste en la prueba inequívoca de los hechos, ya que es la constancia escrita –ya sea
mediante instrumento público o privado– en el cual las partes manifiestan el verdadero
carácter del acto que ellas han celebrado, por lo que deviene innecesario el aporte de indicios y
presunciones que corroboren la realidad a que se refiere.

En el caso en que fuera realizado mediante instrumento público, debe recurrirse a los arts. 289
a 298 del Código, en tanto se prevén los requisitos, los presupuestos de validez del instrumento
y su eficacia probatoria. Incluso el art. 298 prevé que el contradocumento particular que altera
lo expresado en un instrumento público puede ser invocado por las partes, pero no es oponible
respecto a terceros interesados de buena fe.

Y, para el supuesto en que el contradocumento fuera confeccionado en instrumento privado,


debe recurrirse a los arts. 313 a 319 del Código Civil y Comercial, toda vez que allí se regula en
relación a los instrumentos privados y particulares y su valor probatorio.

Ahora bien, en el supuesto de que no existiera contradocumento donde las partes hayan
exteriorizado la verdadera voluntad, siempre que haya una prueba incontrovertible, cierta,
54
inequívoca de simulación, es lógico admitir la acción. Asimismo, deberá probarse la
imposibilidad de obtener el contradocumento, sea por su inexistencia lógica o por su
desaparición posterior, es decir, se deberá justificar por qué no pudo realizarse el
contradocumento.

El artículo 336 del código único establece “Acción de terceros. Los terceros cuyos derechos o
intereses legítimos son afectados por el acto simulado pueden demandar su nulidad. Pueden
acreditar la simulación por cualquier medio de prueba.” 29

Así, los terceros titulares de un derecho subjetivo o de un interés legítimo amenazado por un
negocio simulado pueden deducir acción de simulación, debiendo demostrar la existencia de
daño sufrido como consecuencia de la incertidumbre que el estado de cosas provoca en el
demandante. Se exige la existencia de daño –actual o potencial– aunque se trate de derechos
litigiosos o dudosos.
De este modo, el tercero que ejerza la acción debe demandar a ambas partes del acto simulado;
si la simulación fuese por interpósita persona, también al prestanombre, conformándose un
litisconsorcio pasivo con todos ellos.

Hemos señalado anteriormente que la prueba por excelencia en la acción de simulación es el


contradocumento. No obstante, en esta hipótesis carece de toda lógica la exigencia de éste
debido a su carácter reservado y a la imposibilidad de su obtención, por lo que el tercero que
entable la acción podrá acreditar la apariencia del negocio jurídico mediante cualquier medio
de prueba, incluso testigos, indicios y presunciones.
Efectos de la acción de simulación
Contra quién procede la acción

En primer lugar, debe señalarse que la acción de simulación no procede contra los acreedores
adquirentes de buena fe que hubiesen ejecutado los bienes simuladamente enajenados.

En relación al subadquirente que adquirió a título gratuito o de mala fe, sí procede la acción de
simulación; en cambio, la invalidez del negocio simulado no alcanza a los terceros
subadquirentes de buena fe –es decir, quien, al momento de la transmisión, ignorase que el
derecho tiene como antecedente un acto simulado– y a título oneroso, respecto a los cuales la
sentencia resulta inoponible.

Se entiende que son subadquirentes de mala fe aquellos que conocieron o pudieron conocer,
obrando con cuidado y previsión, la simulación.

Efectos

Todo tercero que se ha visto perjudicado por la simulación tiene derecho a ser resarcido del
daño sufrido.

En el supuesto en que, promovida la acción por el acreedor, el bien se haya enajenado a un


subadquirente de buena fe y a título oneroso, por lo que no le alcanza la oponibilidad del
pronunciamiento judicial, éste podrá demandar tanto a quien contrató con él como al
subadquirente –ambos de mala fe– por daños y perjuicios, quienes responderán de manera
solidaria.
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Desde otra perspectiva, en el supuesto que el acreedor promueva acción en contra de
subadquirente de buena fe pero a título gratuito, éste responderá sólo en la medida de su
enriquecimiento.

El fraude-Noción
La noción de fraude implica una inmediata referencia al engaño, al acto contrario a la verdad y al
recto proceder. El fraude supone una conducta tendiente a eludir los efectos de una norma
imperativa o de origen convencional, utilizando otra vía negocial no reprobada por ley. El fraude
se configura mediante actos reales, serios y no aparentes, no simulados. Este fraude no es otro
que el fraude a la ley y que está contemplado en el art. 12 del Código Civil y Comercial.
La acción de inoponibilidad
En primer lugar, cabe señalar que el efecto de la acción de fraude no es la nulidad, sino la
inoponibilidad. Este efecto implica que el acto otorgado por el deudor en fraude a los
acreedores es válido entre éste y el tercero con quien celebró el acto y sólo queda privado de
eficacia frente al acreedor que acciona, es decir que no puede hacerse valer contra él en la
medida necesaria para la satisfacción de su crédito.

Seguidamente veremos cuándo procede esta acción, es decir contra qué tipo de actos, cuáles
son los requisitos de procedencia y quiénes pueden solicitar la declaración de inoponibilidad.

Requisitos de procedencia
El artículo 339 del código unificado establece las condiciones generales para la procedencia de
la acción de inoponibilidad. Dispone:

Requisitos.

Son requisitos de procedencia de la acción de declaración de inoponibilidad:


a) que el crédito sea de causa anterior al acto impugnado,
excepto que el deudor haya actuado con el propósito de defraudar
a futuros acreedores;
b) que el acto haya causado o agravado la insolvencia del
deudor;
c) que quien contrató con el deudor a título oneroso haya
conocido o debido conocer que el acto provocaba o agravaba la
insolvencia. 31
ARTICULO 340.-Efectos frente a terceros. Deber de indemnizar. El fraude no puede oponerse a los
acreedores del adquirente que de buena fe hayan ejecutado los bienes comprendidos en el acto.

La acción del acreedor contra el subadquirente de los derechos obtenidos por el acto impugnado
sólo procede si adquirió por título gratuito, o si es cómplice en el fraude; la complicidad se presume
si, al momento de contratar, conocía el estado de insolvencia.

El subadquirente de mala fe y quien contrató de mala fe con el deudor responden solidariamente


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por los daños causados al acreedor que ejerció la acción, si los derechos se transmitieron a un
adquirente de buena fe y a título oneroso, o de otro modo se perdieron para el acreedor. El que
contrató de buena fe y a título gratuito con el deudor, responde en la medida de su enriquecimiento.

Ineficacia de los actos jurídicos


Definición. Categorías de ineficacia. Efectos

La validez del negocio jurídico no se confunde con su eficacia, aunque la eficacia del acto
jurídico presupone su validez. El acto jurídico es válido cuando está perfectamente
conformado, cuando no presenta vicios o defectos congénitos que afectan su estructura. Sin
embargo, un acto jurídico válido puede ser ineficaz o devenir ineficaz.

Cuando hablamos de “ineficacia” hacemos referencia a la privación o disminución de los


efectos propios de un determinado negocio jurídico, que las partes tuvieron en cuenta al
momento de su celebración.
Ahora bien, la ineficacia puede ser considerada estructural o funcional. En el primero de los
supuestos, la privación de los efectos propios de un negocio jurídico se produce por defectos en
su estructura y existentes desde el momento mismo de celebrarse el acto, primando la idea de
nulidad; en cambio la ineficacia es funcional cuando el negocio deja de ser apto para satisfacer
los fines o interés prácticos que los sujetos se propusieron alcanzar en virtud de una causa
extrínseca a la estructura del negocio y sobrevinientes a su constitución.

De esta manera, se advierte que cuando nos referimos a la ineficacia de los actos jurídicos
hacemos referencia a un concepto con significado amplio, que comprende a todos aquellos
supuestos en los cuales el negocio jurídico carece de fuerza o eficacia para producir los efectos
normales, propios, que las partes tuvieron en cuenta al tiempo de su celebración, ya sea por un
vicio existente al momento de la celebración del acto, referido a la estructura del acto jurídico
(ineficacia estructural) o por circunstancias extrínsecas aparecidas con posterioridad a su
celebración (ineficacia funcional).
Así las cosas, la ineficacia como noción genérica, comprende por un lado la invalidez de los
actos jurídicos, es decir la nulidad o ineficacia estructural y también la de inoponibilidad o
ineficacia funcional, que es la que priva al acto de efectos sólo respecto de determinadas
personas.

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