Lineamientos para Manejo Clínico del Dengue
Lineamientos para Manejo Clínico del Dengue
Marzo, 2019
AUTORIDADES DE LA SECRETARÍA DE SALUD
1. Introducción
El dengue es una enfermedad viral transmitida por zancudos del género Aedes aegypty
específicamente por la picadura de las hembras infectadas. El Dengue es una enfermedad que puede
afectar a toda la población en general sin distingo de estratos sociales ya que está directamente
relacionada con determinantes sociales, para el control de esta virosis se hace necesaria la
participación social y comunitaria efectiva de la población con un abordaje intersectorial en las
actividades de promoción, prevención, atención y control integrado.
Según datos de la OMS 2.5 mil millones de personas de la población mundial se encuentran en riesgo
de contraer la enfermedad, cada año se producen 500.000 hospitalizaciones por Dengue con una tasa
de letalidad que puede superar el 20% sin un tratamiento adecuado pero que con un personal de
atención primaria capacitado en su manejo esta tasa puede ser inferior al 1%.
En Honduras el Dengue existe de forma endémica desde el año 1977,
al cierre del año 2018 se notificaron 7,942 casos a nivel nacional, de los cuales 1,172 fueron por
Dengue Grave.
Del total de casos a Nivel Nacional el departamento de Cortés reportó 1,615 representando un 20.3%,
siendo Dengue Grave (DG), aproximadamente el 48.89% con una tasa de letalidad de 6.77%.
Los casos de dengue durante el año se presentaron con mayor frecuencia en la población menor de
20 años sin, embargo, en las dos últimas semanas epidemiológicas del 2018, el 70 % de los casos
corresponden a menores de 10 años.
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2. Objeto
Dar a conocer los lineamientos de manejo clínico del paciente con sospecha de Dengue, con el
propósito de evaluar, diagnosticar, tratar, referir oportunamente y reducir el riesgo de progresar a sus
formas graves.
3. Campo de Aplicación
Este documento debe ser aplicado por todos los proveedores de servicios de Salud en todos los
Establecimientos de Salud públicos y no públicos.
4. Marco de Referencia
Modelo Nacional de Salud.
Lineamientos de manejo clínico de pacientes con dengue para Honduras, 2011.
Guía para emitir Documento Normativos G01:2015. Secretaría de Salud.
Guías para la atención de enfermos en la región de las américas, segunda edición, 2016.
Estrategia de Gestión Integrada, Secretaría de Salud, Honduras.
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5. Atención en los Servicios Clínicos
5.1 Generalidades
Para reducir la mortalidad por dengue se requiere un proceso organizado, que garantice:
Reconocimiento temprano de los casos
Clasificación correcta
Tratamiento oportuno
Referencia cuando sea necesario
La mayoría de los pacientes con dengue se recuperan sin requerir hospitalización, mientras que otros
pueden evolucionar hacia una enfermedad grave.
El Primer Nivel de Atención es la puerta de entrada de todo paciente sospechoso con dengue, y es
importante el triage y las decisiones de manejo aplicadas en los niveles de atención, donde los
pacientes son vistos y evaluados por primera vez, permiten identificar aquellos pacientes que se
encuentran en riesgo de desarrollar Dengue Grave y necesiten manejo hospitalario. Esto debe
complementarse con un oportuno y apropiado manejo en los Establecimientos de Salud.
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5.2. Atención primaria y secundaria
Los niveles de atención son responsables en las áreas de emergencia o ambulatorias, de la selección
del paciente para dar el tratamiento adecuado y oportuno a su condición, mediante el triage; con el fin
de clasificarlos en las categorías de:
Dengue Grave (Tratamiento inmediato)
Dengue con Signos de Alarma (los que deben recibir prioridad mientras esperan en la fila, para
que puedan ser evaluados y tratados sin retraso)
Dengue sin signos de Alarma
Es importante dar educación al paciente y/o familiares sobre los signos de alarma y gravedad de la
enfermedad para que al ser identificados acudan inmediatamente al establecimiento de salud más
cercano.
Es aconsejable que los trabajadores de salud en el primer nivel de atención apliquen una adecuada
identificación de los síntomas del Dengue en la atención de pacientes y realicen las actividades de
promoción, mediante charlas educativas brindadas por el personal de enfermería en el momento de la
preclínica.
Los pacientes diagnosticados con Dengue Grave y con signos de alarma deberán ser manejados en el
segundo nivel de atención, a través del sistema de referencia respuesta, quienes para dar una
respuesta adecuada y oportuna a la demanda, el hospital deberá organizar su servicio, asegurando la
habilitación de áreas como:
Definir área de Triage atendida por personal capacitado, en la emergencia de adultos y niños:
Es en esta área donde se clasificaran los pacientes referidos o pacientes que lleguen por
demanda espontánea y se decidirá si el paciente es hospitalizado o enviado a su hogar con las
instrucciones de prevención y terapéuticas acerca de manejo ambulatorio y acciones para
prevenir diseminación en el hogar, y regresar al hospital en caso de surgimiento de cualquier
síntomas de alarma definidos en lineamientos de atención.
Definir el área de hospitalización para pacientes adultos y niños, según gravedad del caso:
o Pacientes con Dengue Grave
o Pacientes con signos de alarma
o Pacientes en recuperación
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5.2.1 Relacionadas con el manejo de la información:
Análisis diario por parte de la Subdirección de Gestión de Información de las estadísticas de los
casos
Llenado correcto de la hoja de monitoreo diario de pacientes hospitalizados por dengue, por el
personal correspondiente por turno
Reunión diaria del Consejo Consultivo y/o Comité de Bioseguridad Emergencias y Desastres al
menos una vez al día, para evaluar la situación, llevar actas y tomar las decisiones.
Cualquier caso sospechoso o conglomerado que se detecte, deberá ser notificado de manera
inmediata de acuerdo con los flujos de notificación establecidos en el documento de Alerta
Respuesta, e iniciar la investigación epidemiológica de campo.
Ante una epidemia, todos los hospitales deberán disponer de una zona o unidad asignada para el
tratamiento de pacientes con Dengue, estas unidades deberán de contar con personal médico y de
enfermería capacitado para reconocer a los pacientes en alto riesgo y de tomar medidas para
acompañarlos y darles seguimiento y tratamiento apropiado.
Además, tendrán que disponer de personal suficiente asimismo de insumos y el apoyo diagnóstico
adecuado y certificado.
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5.5 RECURSOS Y NECESIDADES
A continuación, se presenta un resumen de los recursos que se requieren para la detección y el
tratamiento del dengue para poder proporcionar una atención medica de calidad en todos los sentidos.
5.5.1 Recursos Humanos: Este es el principal y más importante ámbito incluye personal
médico y de enfermería capacitado. El primer nivel de atención deberá tener personal
capacitado para la identificación y clasificación oportuna de los pacientes en la atención médica,
en el segundo nivel de atención contar con las unidades de dengue con personal médico, de
enfermería y personal de apoyo suficiente y con cobertura de 24 horas, debidamente
capacitado para recibir las referencias de los pacientes que necesiten hidratación intravenosa
durante los brotes de epidemias.
5.5.2 Recurso de laboratorio: Habrá que contar con la posibilidad del hemograma completo
(hematocrito, hemoglobina, plaquetas y leucocitos) y de brindar los resultados en un plazo de
dos (2) horas.
5.5.3 Insumos: Deberá contar con soluciones isotónicas y equipo para la administración de las
soluciones intravenosas. En cuanto a medicamentos, deberá contar con suficientes existencias
de acetaminofén o paracetamol y sales de hidratación oral (SRO) además de contar con carro
rojo o caja de soporte vital.
5.5.5 Banco de sangre: Habrá que tener sangre y hemoderivados fácilmente disponibles,
cuando se requiera.
En nuestro país donde el Dengue es endémico los conocimientos sobre la enfermedad, sus
vectores y modos de transmisión deberán formar parte de los programas educativos y escolares
en todos los niveles de educación.
Durante las epidemias de Dengue, los estudiantes de enfermería y medicina, junto con los
líderes de la comunidad, pueden visitar las casas y proporcionar promoción y prevención de la
enfermedad y eliminación de criaderos, detectar y dar seguimientos a los casos de Dengue.
Estas medidas han mostrado ser factibles, económicas y eficaces, no obstante, deberán ser
coordinadas con los coordinadores de los equipos coordinador de red (ECOR) y de los
establecimientos de salud. Es conveniente contar y disponer de información impresa y en digital
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sobre el Dengue y sus signos de alarma, para distribuirlas en la comunidad. Los prestadores de
atención medica (públicos, privados, organizaciones no gubernamentales y otros) deben de
incluir en su trabajo diario actividades de promoción y prevención de la enfermedad asimismo el
adecuado llenado de la ficha epidemiológica para su intervención.
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6. Dengue: Historia Natural de la Enfermedad
6.1 DEFINICIÓN:
El Dengue es una enfermedad infecciosa sistémica y dinámica. La infección puede cursar de forma
asintomática o manifestarse con un espectro clínico amplio, que incluye las manifestaciones graves y
no graves. Después del período de incubación (de 4 a 10 días), la enfermedad comienza
abruptamente pasa por tres fases: febril, crítica y de recuperación. (Figura 1).
Fuente: Guías para la atención de enfermos en la Región de las Américas, Segunda Edición,
2015, página No. 04, Figura 1.
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6.3.1 FASE FEBRIL: Generalmente los pacientes desarrollan fiebre continua subjetivamente alta
y de inicio subito. Habitualmente la fase febril dura de dos a siete días y suele acompañarse de
exantema , dolor corporal generalizado (mialgia) artralgia, cefalea, dolor retro ocular y postracion.
Algunos pacientes pueden presentar odinofagia e hiperemia en faringe y conjuntivas. Los
trastornos gastrointestinales (anorexia, náuseas, vómito, y diarrea) no son comunes.
En la fase febril temprana puede ser difícil distinguir clínicamente el dengue de otras
enfermedades febriles agudas. En el caso de recién nacidos, lactantes y preescolares los
síntomas acompananantes generalmente son difíciles de poder determinar ya que en dichos
casos los niños no son expresivos de dicha sintomatología. Por lo que en dichas edades
simplemente un cuadro febril agudo que se acompane de nexo epidemiológico y que además no
tenga ningún foco de infección localizada aparente nos debe hacer sospechar esta enfermedad.
La bradicardia relativa puede estar presente en esta fase es y se demuestra cuando la fiebre no
eleva sustancialmente la frecuencia cardíaca.
6.3.2 FASE CRÍTICA: La fase critica inicia cuando los pacientes entre el cuarto y sexto día de
enfermedad presentan un descenso brusco de la temperatura. El descenso brusco de la
temperatura se entenderá como un disminución de por lo menos dos grados con relación a la
temperatura de los días anteriores o inclusive llegar a hipotermia. Este fenómeno de
defervescencia esta asociado a un aumento de aumento de la permeabilidad capilar y de fuga
plasmática respectivamente. Simultaneamente cuando el fenómeno de fuga capilar se da se
incrementa incrementan el nivele de hematocrito y disminuye progresivamente el de plaquetas.
Esto se puede considerar un hallazgo laboratorial de alarma. Todos estos fenómenos descritos
anteriormente marcan el inicio de la fase critica, o sea de extravasación del plasma, que por lo
general puede durar de 24 a 48 horas. Durante esta fase puede ser mas notorio las hemorragias
de las mucosas, nasales (epistaxis) y de las encías (gingivorragia), así como con sangrado
transvaginal en mujeres en edad fértil (metrorragia o hipermenorrea).
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hipovolémico. El derrame pleural, pericárdico, colecistitis acalculosa y la ascitis pueden detectarse
clínicamente en función del grado de la pérdida de plasma y del volumen de los líquidos
administrados. Es por ello que en esta etapa es importante evitar la rehidratación parenteral con
soluciones hipotónicas (suero mixto). Se recomienda la utilizacion de suero salino o suero Hartman.
La radiografía de tórax, la ecografía abdominal o ambas son herramientas útiles para el diagnóstico
temprano de derrames en las cavidades serosas, así como del engrosamiento de la pared de la
vesícula biliar producido por la misma causa.
El síndrome de fuga capilar puede repercutir en la hemodinamia del paciente, con alteración de la
presión arterial por estrechamiento de la presión arterial diferencial (presión de pulso), acompañada
de taquicardia, taquipnea y de otros signos iniciales de choque, sin que todavía exista caída de la
presion arterial media por debajo de la minima establecida para edad y sexo (ver tablas en
anexos). En los niños es importante determinar alteraciones en el estado mental (irritabilidad,
letargo o obnubilacion) taquipnea y taquicardia. En una segunda etapa el paciente puede cursar
con franca descompensación hemodinámica con la final caída de presión sistólica y/o de la presión
arterial media llegando al estado de choque, que de no tratarse de forma oportuna, rápida y
temprana puede llegar a progresar a la falla multiorganica. Este fenómeno fisiopatologico puede
agravarse aun mas, si realizan disfunción miocárdica (miocarditis) que es una de las
complicaciones monorganicas mas frecuentes que se pueden presentar. Las otras complicaciones
monorganicas que se pueden dar en esta etapa son meningoencefalitis, glomerulonefritis, hepatitis
y pancreatitis. Situación por la cual debemos hacer una evaluación integral de todos los sistemas
del paciente desde un inicio y durante su evolución por las diferentes etapas en las que progresa el
paciente en algunos pacientes.
El choque ocurre cuando se pierde un volumen crítico de plasma por extravasación y por lo
general, es precedido por los signos de alarma ya anteriormente detallados. Cuando se produce el
choque, la temperatura corporal puede estar por debajo de lo normal (hipotermia). Si el período de
choque es prolongado o recurrente, produce hipoperfusión de todos los demás órganos básicos
para la supervivencia del ser humano, con hipoxia y deterioro progresivo del paciente. Puede,
entonces, presentarse un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño orgánico múltiple,
que se acompañan de acidosis metabólica y coagulación intravascular diseminada por consumo.
Durante esta etapa se puede presentar también la otra variante de gravedad como son las
hemorragias masivas (digestiva, cerebral, pulmonar, vaginal) que puede llevarnos a una
disminución brusca del hematocrito acompañado de leucocitosis y agravamiento del estado de
choque. Las hemorragias en esta fase se presentan principalmente en el aparato digestivo
(hematemesis, melena), pero pueden afectar también los pulmones con hemoptisis y franca
insuficiencia respiratoria, o bien en el sistema nervioso central con alteración del estado de
conciencia súbita llegando hasta el coma o a nivel ginecológico con un sangrado vaginal masivo
generalmente fuera de lo que es su ciclo normal establecido para una paciente mujer. Cuando la
hemorragia es grave, en lugar de leucopenia puede observase leucocitosis. Esta hemorragia
masiva puede o no aparecer en presencia de extravasación del plasma. Estas hemorragias se
pueden incrementar o presentar mas frecuente cuando el paciente durante su etapa febril haya
recibido tratamiento con antiinflamatorios no esteroidales o anticoagulantes.
Algunos pacientes con dengue pueden tener varios órganos afectados desde las fases tempranas
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de la infección por acción directa del virus, por apoptosis y por otros mecanismos, que pueden
causar encefalitis, hepatitis, miocarditis, pancreatitis y glomerulonefritis. Anteriormente estos casos
se describían como casos atípicos, pero hemos visto que en los últimos brotes estos casos se ven
con mas frecuencia como causa de dengue grave. Sin un tratamiento oportuno estos casos pueden
llegar a un daño del órgano de forma irreversible y llevar al paciente a su muerte.
Los pacientes que mejoran después de la caída de la fiebre se consideran que nunca presento
etapa critica y se cataloga simplemente como un dengue sin signos de alarma (DSSA) que al
momento de egresar solo se diagnostica como dengue.
Los pacientes que empeoran con la caída de la fiebre (deferverscencia) y que presentan signos de
alarma son a los que se les cambia su diagnostico inicial a dengue con signos de alarma sobretodo
si al inicio no estaban presentes dado el carácter evolutivo de esta enfermedad. Si estos síntomas
están presentes desde el primer contacto con el personal de salud se diagnosticara al paciente
como caso de dengue con signos de alarma (DCSA). Estos pacientes casi siempre se recuperan
con la rehidratación intravenosa temprana (Plan B endovenoso). No obstante, algunos casos que
no reciben tratamiento oportuno y adecuado, ya sea porque consultan tardíamente al centro de
tratamiento, porque no son diagnosticados tempranamente, porque se le administran soluciones
inadecuadas (en composición, volumen, velocidad) o porque no tienen seguimiento del personal de
salud durante las diferentes etapas de la enfermedad, son los que corrientemente evolucionan a
las formas graves de la enfermedad
6.3.3 FASE DE RECUPERACIÓN: Cuando el paciente supera la fase crítica, pasa a la fase de
recuperación, que es cuando tiene lugar una reabsorción gradual del líquido extravasado, que
retorna del compartimiento extravascular al intravascular. Esta etapa de reabsorción de líquidos
puede durar de 48 a 72 horas y es mas notoria después de iniciado el sexto dia de enfermedad.
En estos casos hay mejora del estado general, del apetito o hambre del paciente, desaparecen los
síntomas presentes anteriormente, se estabiliza el estado hemodinámico y aumenta la diuresis.
Algunas veces puede presentarse una erupción tardía denominada “islas blancas en un mar rojo”
(este es el exantema característico tardío que puede presentarse en dengue ya al final del ciclo de
la enfermedad), que se acompaña de un prurito generalizado y que generalmente es del centro
hacia la periferia respetando en la mayoría de los casos la cara. Durante esa etapa pueden
presentarse bradicardia sinusal reversible y ocasionalmente algunas alteraciones
electrocardiográficas que mejoran con el pasar de los días sin ningún tratamiento.
No debemos olvidar que una vez que la enfermedad termina, como en toda enfermedad existe
una etapa de convalesencia donde el paciente necesita reposo en casa, esto es importante
desde el punto de vista de las incapacidades.
En los dengues que no tienen signos de alarma la incapacidad prudente puede ser de 1 a 3
dias, en los pacientes que desarrollaron signos de alarma pude ser necesaria de 3 a 7 dias y en
los pacientes que desarrollaron dengue grave puede ser necesario de 1 a 2 semanas.
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pacientes debe ser dinamico y multidisciplinario para lograr una evolucion satisfactoria, eficientando el
uso de insumos y personal medico.
El detectar los casos temprano nos permite hacer notificaciones de casos oportuna, alimentar a los
sitemas de vigilancia epidemiológica nacional e internacional con informacion actualizada sobretodo en
brotes e iniciar medidas preventivas cuando fuese asi disponible y pertinente como ser la utilizacion de
vacunas y de medidas de prevencion contra la transmision de la enfermedad.
La nueva clasificación hace más fácil y eficaz el manejo medico y el monitoreo por su utilidad y
sencillez, ya que se puede aplicar en el ámbito de la atención primaria de salud y no solamente en
hospitales y centros con alto desarrollo tecnológico. Puede utilizarse por los los epidemiólogos
dedicados a la vigilancia del dengue para determinar el curso natural de la enfermedad, posible
presencia de serotipos mas virulentos y poblaciones de riesgo a padecer de las formas graves de la
enfermedad.
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Dengue sin signos de alarma – Dengue con signos de alarma
Dengue Grave - DG
DSSA – DCSA
Persona que vive o ha viajado a Todo caso de dengue que se Todo caso de dengue que presenta
zonas de trasmisión de dengue acompañe de caída brusca de una o más de las siguientes
sobretodo en las ultimas dos la temperatura (mas de 2 condiciones: 1. Choque
semanas que presenta fiebre de grados C con relación a los (Choque evidenciado por: pulso
2 a 7 días de evolución y 2 o más días anteriores o inclusive débil o indetectable, taquicardia,
de las siguientes: llegar a la hipotermia) extremidades frías y llenado capilar
1. Cefalea 2. Dolor retroocular sobretodo entre el cuarto y > 2 segundos, presión de pulso < 20
3. Mialgia 4. Artralgia 5. sexto dia de enfermedad y mmHg: hipotensión en fase tardía.)
Exantema 6. Postracion 7. que se de uno a más de los 2. Dificultad respiratoria debido a
Ocasionalmente Nauseas o siguientes: extravasación grave de plasma.
Vomitos esporádico 8. Petequia 3.Sangrado masivo: según la
o prueba de tornique (+) 9. 1. Dolor abdominal evaluación del médico tratante.
Leucopenia. sostenido (generalmente Puede ser digestivo ( por ejemplo:
También puede considerarse mayor a 4 horas) y/o dolor a la hematemesis, melena),
como caso sospechoso en los palpación del abdomen. ginecológico abundante e irregular
niños recién nacidos, lactantes 2. Vómitos refractarios: mas (metrorragia o hipermenorrea),
o pre escolares provenientes o de 3 vomitos en 1 hora o mas sangrado del sistema nervioso
residentes en zona con de 1 vomito por hora por las central o pulmonar (hemoptisis
trasmisión de dengue, que durante 4 a 6 horas. 3. con insuficiencia respiratoria).
presenten cuadro febril agudo Acumulación de líquido en 4. Falla Monorganica como: daño
de 2 a 7 días de evolucion y sin cavidades (Ascitis, derrame, hepático (hepatitis) que tengan AST
foco aparente localizado. pleural, derrame pericárdico). o ALT > 1000 UI, Sistema nervioso
4. Sangrado de mucosas. 5. central (meningoencefalitis) que se
Letargo y/o irritabilidad. 6. presente por alteración del estado
Hipotensión postural de conciencia, corazon
(Lipotimia) 7. (miocarditis), páncreas
Hepatomegalia > 2 cm 8. Y (pancreatitis)y riñon
un aumento progresivo del (glomerulonefritis).
hematocrito con o sin 5. Falla Multiorganica.
descenso brusco de plaquetas.
La descripción clínica del dengue sin signos de alarma coincide con lo señalado para la fase febril del
dengue (numeral 6.3.1). Este cuadro clínico suele ser clasico en los adultos, quienes pueden presentar
muchos o todos los síntomas durante varios días (por lo general un maximo de una semana) y pasar
luego a una convalecencia que puede durar hasta un par de semanas.
En los niños pequeños como ser recien nacidos, lactantes y preeescolares , el cuadro clínico puede
ser poco sintomático en relacion a los sintomas acompañantes que se presentan en el adulto y
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puede manifestarse como un síndrome febril inespecífico. La presencia de otros casos confirmados en
el medio al cual pertenece este paciente pediatrico (nexo epidemiológico) es un factor de apoyo
determinante en la sospecha diagnóstica clínica de dengue.
Cuando baja la fiebre (defervesencia) el paciente con dengue puede mejorar y recuperarse de
la enfermedad, o presentar deterioro clínico en presencia de signos de alarma. Si este es el
caso y el paciente no presenta mejoria, este paciente debera sospecharse como un paciente
con signos de alarma el cual ha entrado en la etapa critica de su enfermedad y no ha terminado
de evolucionar la misma por lo que puede venir una mayor gravedad.
Para el dengue se han definido signos de alarma que deben ser identificados tempranamente.
La mayoría de los signos de alarma son consecuencia de un incremento de la permeabilidad
capilar, por lo que marcan el inicio de la fase crítica. Estos signos son los siguientes:
Los vomitos refractorios (tres o más en un periodo de 1 hora o cuatro en 6 horas) son
indicativos de presencia de liquido abdominal, hepatomegalia o de edema de pared de vesicula,
por lo cual son indicativos que tambien la fuga capilar ya esta en curso.
Importante: El dolor abdominal intenso y continuo indica, que la condición del paciente
puede evolucionar o ya está evolucionando al estado de choque por dengue y sus graves
complicaciones.
Acumulación de líquidos
Suele manifestarse por derrame pleural, ascitis o derrame pericárdico y se detecta por métodos
clínicos, por radiología o por ultrasonido, sin que se asocie necesariamente a dificultad
respiratoria ni a compromiso hemodinámico, pues de presentarse compromiso hemodinámico,
se clasificaría el paciente como caso de dengue grave. La presencia de ascitis ha tenido valor
predictivo positivo de gravedad de la enfermedad (OR = 22,12; IC95% = 5,00 a 97,87).
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Suele presentarse en las encías y la nariz, pero también puede ser transvaginal (metrorragia e
hipermenorrea), del aparato digestivo (vómitos con estrías sanguinolentas) o del riñón
(hematuria macroscópica). El sangrado masivo de mucosas con o sin alteración hemodinámica
del paciente se considera signo de dengue grave.
Hepatomegalia
Cuando el borde hepático se palpa a más de 2 cm por debajo del reborde costal en los
pacientes menores de 2 años esto se puede considerar hepatomegalia, al igual que cualquier
tamaño que se palpe por debajo del reborde costal derecho arriba de esta edad. Esta
hepatomegalia puede deberse al aumento del órgano por una combinación de congestión,
hemorragia intrahepática y, metamorfosis grasa o por desplazamiento del hígado debido al
derrame pleural y/o otros acúmulos de líquido de localización intraperitoneal (ascitis) o
retroperitoneal.
Un paciente con dengue grave es aquel clasificado así por el médico que lo atiende, porque:
Está en peligro de muerte inminente
Presenta signos y síntomas de una complicación que, de no tratarse adecuadamente,
puede ser mortal o no responder adecuadamente a su tratamiento convencional
Tiene otra afección que determina su gravedad
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Las formas graves de dengue se definen por uno o más de los siguientes criterios:
Choque o dificultad respiratoria debido a extravasación de plasma,
Sangrado considerado clínicamente importante por los médicos tratantes
Compromiso grave de órganos (miocarditis, hepatitis, encefalitis)
Durante la etapa inicial del choque, el mecanismo de compensación que mantiene la presión arterial
sistólica normal también produce taquicardia y vasoconstricción periférica, con reducción de la
perfusión cutánea, lo que da lugar a extremidades frías y retraso del tiempo de llenado capilar. El
médico puede tomar la presión sistólica y encontrarla normal y así subestimar la situación crítica del
enfermo.
Los pacientes en la fase inicial del estado de choque a menudo permanecen conscientes y lúcidos. Si
persiste la hipovolemia, la presión sistólica desciende y la presión diastólica aumenta, lo que resulta en
disminución de la presión del pulso o de la presión arterial media o ambas. En el estadio más
avanzado del choque, ambas presiones descienden hasta desaparecer de modo abrupto. El choque y
la hipoxia prolongada pueden generar acidosis metabólica e insuficiencia de múltiples órganos y llevar
a un curso clínico muy difícil de manejar.
El dengue es una infección viral en la que no circulan lipopolisacáridos, por lo que no tiene una fase
caliente del choque como la sepsis bacteriana. El choque es netamente hipovolémico, al menos en su
fase inicial. Se considera que un paciente está en choque si la presión diferencial o presión del pulso
(es decir, la diferencia entre las presiones sistólica y diastólica) es ≤ 20 mmHg o si el pulso es rápido y
débil y se presentan al menos dos de los signos de mala perfusión capilar (extremidades frías, llenado
capilar lento > 2 segundos, piel moteada); esto es igual para los niños y los adultos. No obstante,
habrá de tenerse en cuenta que entre los adultos la presión de pulso ≤ 20 mmHg puede indicar una
gravedad del choque mayor.
La hipotensión debe considerarse un signo tardío de choque que suele asociarse a choque
prolongado, a menudo complicado con sangrado significativo. También es útil hacer seguimiento de la
presión arterial media para determinar la presencia de hipotensión; esa presión se considera normal
en el adulto cuando es de 70 a 95 mmHg. Una presión arterial media por debajo de 70 mmHg se
considera hipotensión. En los niños, el signo temprano de hipovolemia es la taquicardia. La presión
media más baja que la mínima esperada para la edad y sexo del niño pueden asociarse con choque o
conducir a él. El choque es la forma más frecuente de dengue grave; produce una extravasación
súbita y descontrolada de líquidos de la microvasculatura al afectar el endotelio, entre otras causas,
por la acción de citoquinas que inducen apoptosis.
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Esa es la característica fisiopatológica más relevante del dengue, que lo distingue de las demás
infecciones virales y coincide con el descenso progresivo del recuento plaquetario. La trombocitopenia
en esta arbovirosis resulta de un proceso que comienza por la adhesión del virus a las plaquetas y
otras células de la estirpe megacariocítica y culmina con su lisis, evento de causa inmunológica,
debido a la acción de anticuerpos que fueron inicialmente elaborados contra las proteínas de la pared
del virus y que se convierten luego en autoanticuerpos con acción cruzada contra algunas proteínas
de las plaquetas, contra el fibrinógeno y también contra algunas proteínas del endotelio vascular por
un fenómeno de mimetismo molecular (83, 84). En los pacientes con dengue, la trombocitopenia
puede ser moderada (<100,000 mm3) o grave (<10,000 mm3), pero es transitoria; en pocos días se
recuperan los niveles normales, gracias a que el sistema megacariocitopoyético se mantiene íntegro o
hiperplásico durante la fase crítica de la enfermedad. Si bien la trombocitopenia no determina el
choque, el descenso progresivo del número de plaquetas es un excelente marcador de la evolución
negativa de la gravedad del paciente, especialmente cuando se acompaña de aumento del
hematocrito.
Las hemorragias graves son multicausales ya que a ellas contribuyen factores vasculares,
desequilibrio entre coagulación y fibrinolisis y trombocitopenia, entre otros. En el dengue grave pueden
presentarse alteraciones de la coagulación, aunque no suelen ser suficientes para causar hemorragia
grave. Si el sangrado es mayor, casi siempre se asocia a choque grave, en combinación con hipoxia y
acidosis metabólica, que pueden conducir a falla multiorgánica y coagulopatía de consumo. En
algunas ocasiones puede surgir hemorragia masiva sin choque prolongado; ese es un criterio de
definición de dengue grave.
Ese tipo de hemorragia también puede presentarse como consecuencia de la administración de ácido
acetil salicílico, antiinflamatorios no esteroideos o anticoagulantes. Los pacientes también pueden
sufrir de insuficiencia hepática aguda, miocarditis, encefalitis o insuficiencia renal, incluso en ausencia
de extravasación grave del plasma o choque. Ese grave compromiso de órganos es por sí solo criterio
de dengue grave. El cuadro clínico es similar al que se observa cuando esos órganos son afectados
por otras causas.
Tal es el caso de la hepatitis fulminante por dengue, en la que el paciente puede presentar ictericia -
signo por demás poco frecuente en el dengue- en el que se altera la función del hígado y que se
expresa en un aumento de las aminotransferasas a 10 o más veces su valor normal máximo, asociado
a elevación del tiempo de protrombina (TP) que facilita alteraciones de la coagulación.
El compromiso grave del sistema nervioso central se manifiesta principalmente con convulsiones y
trastornos de la conciencia. En las encefalitis por dengue, el estudio del líquido cefalorraquídeo puede
mostrar la presencia del virus o su antígeno NS1 o la presencia de anticuerpos IgM específicos. Todas
estas alteraciones graves de los órganos pueden ser de tal intensidad que pueden llevar al paciente a
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la muerte. Sin embargo, la mayoría de las defunciones por dengue corresponden a pacientes con
choque grave, a veces complicado con edema pulmonar y a menudo, aunque no siempre, debido a
sobrecarga de líquidos.
Niño proveniente o residente en área endémicas o con transmisión de dengue, con cuadro febril
agudo, usualmente entre 2 a 7 días, sin foco aparente.
El diagnóstico clínico de los menores de un año es más problemático, no obstante, aunando anexo
epidemiológico, puede lograrse una aproximación al diagnóstico, con base a ciertas manifestaciones
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que son: niños menos irritables y no presentan gran movilidad, también presentan edema periarticular
y con menor frecuencia lesiones cutáneas tipo exantema, eritema, maculo papular o dermatitis bullosa.
Los niños menores de 1 año infectados por el virus del dengue pueden presentar manifestaciones
clínicas que conforman cuadros de intensidad leve o moderada e, incluso, enfermedad grave.
El escape de plasma del espacio intravascular se manifiesta inicialmente por edema palpebral y
podálico, aunque todo el tejido celular subcutáneo es afectado por esta situación, trastornos
hidroelectrolíticos son relativamente frecuentes en el lactante, tal vez porque, proporcionalmente, su
cuerpo tiene mayor volumen de líquidos que el niño de más edad y el adulto. También son frecuentes
entre los menores de 1 año la hepatomegalia y la esplenomegalia, que es hasta siete veces más
frecuente que en el niño de más edad.
El choque en los niños de corta edad se expresa principalmente como hipotermia, irritabilidad o
letargo, extremidades frías y taquicardia. Posteriormente la presión arterial media tiende a descender.
Importante: Todo niño menor de un año, con sospecha de dengue se refiere a Segundo
Nivel de Atención.
No obstante, hay algunas diferencias que habrá que tener en cuenta durante la atención de la mujer
grávida con dengue:
Algunas características fisiológicas del embarazo podrían dificultar el diagnóstico del dengue
(leucocitosis, trombocitopenia, hemodilución)
Las manifestaciones clínicas del dengue más frecuentes en las embarazadas han sido fiebre,
mialgias, artralgias, cefalea y dolor retro-orbitario, es decir, similares a los de la población
general con dengue. La erupción se presenta en aproximadamente la mitad de los casos
En el primer trimestre del embarazo, un sangrado transvaginal relacionado con el dengue puede
llevar erróneamente al diagnóstico de aborto.
Por lo tanto, en toda mujer embarazada con sangrado se debe indagar la presencia de fiebre o
antecedentes de fiebre durante los siete días más recientes.
Las embarazadas con dengue sin signos de alarma por lo general tienen un parto y puerperio
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normales, de lo que se infiere que la enfermedad no parece afectar la evolución satisfactoria del
binomio madre-hijo durante la gravidez. El dengue con signos de alarma y el dengue grave son
las presentaciones con mayor asociación a crecimiento fetal retardado y a muerte materna,
aunque la última es infrecuente cuando la paciente se trata adecuadamente. La mayor parte de
los embarazos entre gestantes que han padecido dengue han evolucionado favorablemente
hasta su término.
Las imágenes de la ecografía abdominal han sido interpretadas predominantemente como
normales en las mujeres grávidas con dengue sin signos de alarma. El engrosamiento de la
pared de la vesícula biliar, con o sin líquido perivesicular, ha sido un hallazgo frecuente entre las
gestantes que presentaron dengue con signos de alarma y dengue grave. Otras alteraciones,
como hepatomegalia, esplenomegalia y líquido en las cavidades serosas son iguales a las de
los demás enfermos de dengue grave.
La embarazada puede continuar el curso normal de su embarazo, aunque habrá que controlar
la salud fetal. Está indicada la ultrasonografía fetal para evaluar el volumen del líquido
amniótico, ya que en algunos casos podría presentarse oligohidramnios, que requiere que se
tomen medidas pertinentes. Puede detectarse la presencia de ascitis en el feto.
El manejo conservador, tanto clínico como obstétrico, constituye el tratamiento de elección.
Con respecto a la administración de líquidos, se usará siempre la solución lactato de Ringer,
solución Hartman o la solución salina normal, en las dosis establecidas. Nunca habrá que usar
soluciones con dextrosa, en cualquier concentración, para la recuperación del choque durante
la fase crítica.
El dengue no parece afectar la evolución satisfactoria del binomio madre-hijo durante el
transcurso del embarazo en la mayoría de los casos; sin embargo, habrá que poner atención
especial en la embarazada a término.
A veces, el dolor abdominal, que constituye uno de los signos de alarma del dengue, puede
simular contracciones uterinas o ser diagnosticado como colecistitis y precipitar al médico
tratante a realizar una intervención quirúrgica innecesaria que puede ocasionar complicaciones
que podrían ser fatales.
Entre los diagnósticos diferenciales del dengue, están la eclampsia y la preeclampsia, así como
el síndrome de hemolisis, elevación de las enzimas hepáticas y bajo recuento plaquetario
(síndrome HELLP), que también puede provocar dolor abdominal y sangrado, en este caso por
coagulación intravascular diseminada, cuyo manejo clínico es diferente del aquel del paciente
con dengue grave por extravasación. El dengue no presenta hemolisis, salvo algún caso en el
que sea una complicación excepcionalmente rara. Otros diagnósticos que habrá que descartar
son neumonía, embolia pulmonar, diversas causas de sangramiento vaginal y otras causas
infecciosas.
La embarazada con diabetes u otra enfermedad de base deberá recibir atención para esa
enfermedad para lograr la máxima compensación posible, además del manejo específico del
dengue.
Para las pacientes con recuento plaquetario <50.000 por mm3 que se encuentran en trabajo de
parto y serán sometidas a cesárea, habrá que considerar la administración de concentrado
plaquetario en el momento más cercano posible a la cirugía.
El momento y la vía de evacuación del producto del embarazo dependerá de la condición obstétrica.
9.4 COMPLICACIONES
I Trimestre del embarazo: Aumenta riesgo de aborto (Sangrado vaginal).
Algunas gestantes pueden presentar amenaza de aborto o aborto, al igual que amenaza por
parto prematuro, todos durante la infección por dengue o hasta un mes después de ella.
En una proporción variable de casos de dengue (4% a 17%) entre las embarazadas se da un
retraso del crecimiento fetal.
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Importante: Toda embarazada con Dengue debe referirse a un establecimiento de mayor
complejidad.
Aunque la edad no conlleva mayor riesgo de contraer el dengue, la infección por dengue en
personas mayores de 60 años se asocia con un riesgo más alto de complicaciones, en comparación
con otros grupos de edad. Esa característica se debe principalmente a una mayor incidencia de
enfermedades concomitantes, presentaciones inusuales y complicaciones asociadas al dengue y
particularidades fisiológicas e inmunológicas de la población de más edad.
Los adultos mayores son especialmente susceptibles a la deshidratación durante la fase febril del
dengue. Es más, muchos de ellos, por sus creencias o costumbres, son renuentes a solicitar
atención médica temprana y recurren a la medicina tradicional y a la automedicación, con lo cual se
retrasa la búsqueda de atención médica. El aislamiento social también contribuye con este retraso.
La incidencia de enfermedades crónico-degenerativas incrementa proporcionalmente con la edad.
Por esa razón, el control estricto de los parámetros hemodinámicos y metabólicos reviste gran
importancia. De igual manera, será necesario determinar los medicamentos que toman estos
pacientes, ya que es propio de la edad que tomen antiinflamatorios no esteroideos, anticoagulantes,
esteroides y fármacos antihipertensivos, hipoglucémicos, entre otros.
Al mismo tiempo, hay un aumento de 3 o 4 veces el riesgo cardiovascular entre pacientes mayores
en comparación con los más jóvenes. Esos pacientes son más problemáticos para el médico. En
esos casos, se recomienda controlar con mayor frecuencia la presión arterial y, especialmente, otros
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signos de descompensación hemodinámica que pueden ocurrir durante el dengue. Si el paciente
mantiene su presión arterial controlada con medicamentos, el seguimiento clínico es similar al de la
población con presión normal.
Sin embargo, el paciente que, aun cuando tome antihipertensivos, no mantiene controlada su
presión arterial, puede presentar bajas de presión a valores normales, o incluso bajo lo normal,
secundarias a fuga capilar, que podrían ser mal interpretadas como “sin importancia”. Es razonable
suspender los antihipertensivos a todos los pacientes que presenten manifestaciones de
descompensación hemodinámica durante la fase crítica del dengue. En los pacientes que utilizan
bloqueadores betaadrenérgicos puede verse agravada la bradicardia propia del dengue o puede
enmascararse el efecto adrenérgico del choque. Asimismo, los pacientes con dengue y miocarditis
pueden presentar bradicardia hasta en 98% de los casos.
Por tal razón, la frecuencia cardíaca no es un parámetro para hacer el seguimiento de los pacientes
con dengue que toman esos medicamentos. De manera similar, los antagonistas de los canales de
calcio pueden producir taquicardia y por ello esa condición deberá interpretarse con precaución. La
evaluación del paciente hipertenso con dengue se complica aún más, ya que siempre hay que
considerar que la hipertensión arterial se asocia con alteraciones en diversos órganos y así
determinar o contribuir a que el paciente presente insuficiencia renal, eventos vasculares cerebrales,
síndrome metabólico y otras complicaciones.
Ese resultado empeora cuando se asocia a trastornos del hígado o del páncreas o de ambos
órganos. La absorción gastrointestinal de los fármacos hipoglucemiantes orales es errática debido al
vómito y la diarrea durante el dengue. La metformina causa acidosis láctica y hepatotoxicidad.
El uso de dipirona en los primeros días de la enfermedad se asocia a recuentos plaquetarios más
bajos y aumento del riesgo de dengue grave. El uso de ácido acetil salicílico en dosis de prevención
cardiovascular quedará a criterio del médico de cabecera del paciente, y habrá que considerar la
relación riesgo-beneficio. El uso de esteroides no ha mostrado ningún beneficio en la evolución del
dengue, pero no hay razón para suspendérselos a los pacientes que ya los están tomando por un
periodo prolongado. Los pacientes que toman anticoagulantes orales generalmente tienen o han
tenido algún evento de trombosis grave. Si ese evento tuvo lugar en los 6 meses más recientes,
puede valorarse la supresión de la anticoagulación o, si el riesgo es muy alto, sustituir por heparinas
de bajo peso molecular.
10 MANEJO CLÍNICO
El manejo de la fiebre por dengue es ambulatorio en la mayoría de los casos y en especial en el
Primer Nivel de Atención. Si bien no existe un tratamiento antiviral específico para la infección por
Virus del Dengue, se recomienda:
Reposo
Ingesta abundante de líquidos, preferiblemente, Sales de Rehabilitación Oral (SRO)
Tratar la fiebre con acetaminofén, no usar aspirina.
Se puede utilizar antihistamínicos para reducir el prurito y esteroides (hidrocortisona) para
tratar la conjuntivitis, de acuerdo con indicaciones médicas.
Examen físico:
Tomar y registrar signos vitales (temperatura, pulso, frecuencia cardiaca, presión
arterial, presión de pulso, presión arterial media (PAM) y frecuencia respiratoria).
Evaluar el estado de conciencia con la escala de Glasgow.
Determinar el estado de hidratación.
Evaluar el estado hemodinámico.
Determinar la presencia de derrames pleurales, taquipnea, respiración de
Kussmaul.
Comprobar la presencia de dolor abdominal, ascitis, hepatomegalia.
Investigar la presencia de exantema, petequias o signo de Herman (mar rojo con
islas blancas).
Buscar manifestaciones hemorrágicas espontáneas o provocadas (prueba del
torniquete, la cual frecuentemente es negativa en personas obesas y pacientes
en choque).
Laboratorio:
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Los pacientes con fiebre con diagnóstico potencial de dengue deberán hacerse las pruebas
de laboratorio que figuran a continuación:
Hemograma completo inicial:
El hematocrito determinado en la fase febril temprana corresponde al valor basal
del paciente.
Un descenso en el número de leucocitos aumenta la probabilidad del diagnóstico
de dengue
Una disminución rápida del número de plaquetas en muestras consecutivas
indica enfermedad activa o en evolución.
Un hematocrito que aumenta en muestras consecutivas indica fuga de plasma o
deshidratación y progresión de la enfermedad a dengue grave.
Pueden considerarse análisis adicionales:
Pruebas de funcionamiento hepático
Glucemia
Albúmina
Electrolitos séricos
Urea y creatinina séricas
Gases arteriales
Enzimas cardiacas
Examen general de orina o, en su defecto, densidad urinaria
Las pruebas de laboratorio para confirmar el diagnóstico de dengue no son esenciales para iniciar el
manejo clínico de los pacientes, salvo en presencia de manifestaciones poco comunes. Una vez se
haya diagnosticado el caso, la notificación de la enfermedad a quien corresponda en el país es
obligatoria e inmediata (epidemiología).
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PASO 3: TRATAMIENTO
Decidir el tratamiento clínico. Según las manifestaciones clínicas y las circunstancias, los pacientes podrían
requerir:
GRUPO A:
Tratamiento en casa o ambulatorio.
Se recomienda el uso de acetaminofén de 500 mg a 1000 mg, cada 8 horas
Acetaminofén de 10 – 15 mg/kg/día
Suero de Hidratación Oral
Hidratación con frutas de temporada
No automedicarse
Asistir al Establecimiento de Salud a revisión médica a diario durante la enfermedad
GRUPO B1:
Hidratación por medio de líquidos orales
Referencia a las unidades de dengue en Establecimientos de Segundo Nivel de Atención, para la
observación, manejo de su infección y las afecciones asociadas.
GRUPO B2:
Estabilizar el paciente antes de su remisión a la unidad de dengue.
Referencia al no tolerar vía oral y/o presentar signos de alarma para la administración de líquidos
intravenosos en las salas de dengue o unidades de dengue.
GRUPO C:
Tratamiento de urgencia, durante el traslado y remisión de urgencia a un hospital más complejo.
10.4.1 Grupo A:
Estos son pacientes que toleran volúmenes adecuados de líquidos administrados por vía oral, han orinado por
lo menos una vez cada 6 horas de las últimas 24 y no tienen signos de alarma.
No tienen ninguna afección clínica asociada ni riesgo social.
Los pacientes ambulatorios deben evaluarse diariamente y se les debe hacer un hemograma, al menos, cada
48 horas, para observar la evolución de la enfermedad hasta 24 a 48 horas después del descenso de la fiebre
sin haberle administrado antipiréticos.
Cuando baje la fiebre, deben buscarse los signos clínicos de alarma.
Debe aconsejarse a los pacientes y a sus cuidadores de acudir urgentemente al establecimiento de salud más
cercano ante la presencia de algún signo de alarma.
Acetaminofén:
Adultos, 500 a 1000 mg por vía oral cada seis horas.
Niños, dosis máxima diaria de 4 gr, prescriba 10 – 15 mg/kg cada seis horas
Aplicación de paños de agua tibia en la frente
Qué debe evitarse:
Los medicamentos para evitar el dolor y la inflamación, por ejemplo, Anti-inflamatorios No
Esteroideos (AINES) (ácido acetilsalicílico, Metimazol, diclofenaco, esteroides, antibióticos y
anticoagulantes orales, entre otros).
Está contraindicada la administración de medicamentos por vía intramuscular o rectal.
10.4.2 GRUPO B1: DENGUE SIN SIGNOS DE ALARMA MÁS AFECCIÓN ASOCIADA
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Se debe reiniciar el tratamiento oral tan pronto sea posible.
Será necesario registrar y evaluar los signos vitales (pulso, frecuencia cardiaca, frecuencia
respiratoria, temperatura, presión arterial)
Además de evaluar:
Laboratorio, según el tipo de afección asociada (hematocrito, plaquetas, leucocitos,
glucosa, electrolitos, entre otros)
Curva de temperatura (detectar el descenso de la fiebre)
Volumen de líquidos ingerido o por infusión y las pérdidas
Diuresis, volumen, frecuencia y la hora de la última micción
Signos de alarma.
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En casos donde el paciente presente algún riesgo social o dificultad para acceder a los servicios
de salud, se recomienda que permanezcan en el hospital o en las unidades de dengue. Si
hubiese deterioro de los signos vitales o aumento rápido del hematocrito después de tres
cargas de 10 ml/kg/hora, el caso se manejará como si fuese dengue grave con choque.
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Habrá que observar la evolución del paciente: si desaparecen los signos de choque, se disminuirá
el volumen de líquidos a 10 ml/kg por hora, por una a dos horas, siempre controlando la condición
hemodinámica del paciente mediante la toma repetida de los signos vitales ya señalados
anteriormente.
Repita el hematocrito.
En los adultos, la rehidratación intravenosa se hace de acuerdo con el estado hemodinámico con la
presión arterial media y la frecuencia cardiaca. Si la evolución clínica es satisfactoria y el segundo
hematocrito disminuye con respecto al primero, se disminuirá el volumen de líquidos de hidratación a
entre 5 y 7 ml/kg por hora, durante 4 a 6 horas; de ahí en adelante, se mantiene la hidratación, según
el estado hemodinámico del paciente.
Por el contrario, si después del primer bolo1 de hidratación el paciente continúa con signos de choque,
habrá que repetir la dosis de volumen de cristaloides (lactato de Ringer o solución salina normal) a
razón de 20 ml/kg a infundir en 15 a 30 minutos.
Se reevalúa la condición hemodinámica del paciente y se toma una nueva muestra para hematocrito.
Si con ese volumen de líquidos el paciente mejora, desaparece el choque y disminuye el hematocrito,
se continúa el aporte de líquidos, tal como se refirió anteriormente en relación con el paciente con
evolución favorable.
Si luego de haber administrado dos bolos de cristaloide por vía intravenosa el paciente continúa
inestable y el hematocrito sigue alto comparado con el de base, se administra un tercer bolo de
cristaloide a igual dosis y velocidad que el anterior.
Si con esa tercera administración el paciente muestra mejoría clínica, se disminuirá progresivamente el
volumen de líquidos de hidratación intravenosa, tal como se ha señalado anteriormente.
Si el paciente continúa con signos vitales inestables (choque persistente) y el hematocrito se mantiene
elevado en relación con el de base, a pesar del tratamiento con cristaloides en las dosis referidas, es
el momento de sopesar la administración excepcional de alguna solución coloide a razón de 10 a 20
ml/kg infundida en 30-60 minutos.
Luego de esa dosis, se evalúa al paciente nuevamente. Si se observa mejoría clínica y el hematocrito
disminuye, se administra solución cristaloide a razón de 10 ml/kg/hora, durante 1 a 2 horas y se
continúa reduciendo progresivamente, según la evolución del paciente.
En el anexo O (Página no. 120, Anexo O, se llamará anexo 4) se indica la elección de líquidos
intravenosos para la reanimación. El cálculo de los líquidos para el mantenimiento de los pacientes de
peso normal figura en el anexo P y el cálculo de necesidades de líquidos para niños y adultos se
detallan en el anexo Q. (Página no. 120, Anexo O). En el caso de pacientes con sobrepeso u
obesidad, es necesario calcular los líquidos en base al peso ideal estimado.
Además, es necesario evaluar la función de coagulación del paciente (tiempo de protrombina (TP),
tiempo parcial de tromboplastina activada (TPTa) y fibrinógeno). Si el fibrinógeno es menos de 100
mg/dl, se debe priorizar la transfusión 0,15 U/ kg de crioprecipitados (1 U/10 kg). Si el fibrinógeno es
más de 100 mg y el TP y TPTa son más de 1,5 veces los valores normales del control, se debe
considerar la transfusión de plasma fresco congelado (10 ml/kg) en 30 minutos. Habrá de considerarse
la transfusión de plaquetas en caso de:
Cesárea u otra cirugía de urgencia con riesgo de sangrado, el recuento de plaquetas debe ser
mayor de 50.000 mm3; y en cirugía ocular y neurocirugía, el recuento de plaquetas debe ser
mayor de 100.000 mm3.
Los pacientes con trombocitopenia marcada, cuyo recuento plaquetario puede llegar a menos de
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10.000 mm3:
No se ha encontrado diferencia en los recuentos plaquetarios posteriores al tratamiento con altas dosis
de inmunoglobulina intravenosa, tampoco en la duración de la trombocitopenia ni en los niveles de
anticuerpos antiplaquetarios. Con plasma fresco congelado se obtuvo un recuento plaquetario
mayor que con solución salina normal a las 12 horas después del tratamiento, pero ese efecto
no se mantuvo a las 24 y 48 horas.
El sangrado del tracto digestivo superior puede no ser aparente por muchas horas, hasta que ocurra la
primera evacuación negruzca o melena.
Debe recalcarse que, la mayoría de las veces, las grandes hemorragias se presentan durante o
después del choque, por lo cual evitar el choque o tratarlo eficaz y tempranamente previene
complicaciones de esa naturaleza.
El paciente con dengue que tiene alguna enfermedad hemolítica de base corre el riesgo de hemolisis
aguda con hemoglobinuria y podría necesitar transfusión de sangre.
Los pacientes con anemia por hematíes falciformes (anemia drepanocítica) que contraen dengue
pueden tener una evolución muy tórpida y fatal.
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hemodinámica
Choque persistente que no responde al tratamiento con líquidos consecutivos de 60 ml/kg
Choque con disminución del hematocrito basal, antes de la reanimación con líquidos
Asimismo, no habrá de esperarse a que el hematocrito baje a niveles peligrosos antes de transfundir
sangre y sí habrá que tener en cuenta que, si bien la recomendación de las normas internacionales de
manejo de la sepsis grave y el choque séptico consideran que un hematocrito de menos de 30% es
indicación inmediata de transfusión sanguínea, esa recomendación no se aplica a los casos graves de
dengue.
Cuando se produce una hemorragia, el hematocrito cae y, como resultado, su nivel podría no ser tan
bajo, como es el caso en ausencia de extravasación del plasma. Por esa misma razón, puede ser
riesgoso esperar que la hemoglobina de un paciente con dengue baje a 7 g/dl o 30% de hematocrito
antes de indicar transfusión de glóbulos.
Habrá de tenerse mucho cuidado al introducir una sonda nasogástrica, pues ella puede causar
hemorragia grave y bloquear las vías respiratorias; es preferible usar una sonda orogástrica. Si se va a
cateterizar la vejiga, una sonda bien lubricada minimiza el trauma durante su introducción. Cuando sea
indispensable tomar la presión venosa central, se sugiere colocar un catéter por vía femoral o
periférico. Deberá evitarse al máximo la inserción de catéteres subclavios o yugulares, así como los
procedimientos invasivos para el drenaje de volúmenes de plasma extravasados.
Derrame pleural
Ascitis
Edema pulmonar agudo
Acidosis metabólica
Síndrome de dificultad respiratoria aguda
Dificultad respiratoria
Taquipnea
Tiraje intercostal
Estertores crepitantes y sibilancias
Grandes derrames pleurales
Ascitis a tensión
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Ingurgitación yugular
Aumento de la presión arterial media
Taquicardia.
Si ese último es normal y se ha superado la fase crítica (después de 24 o 48 horas del descenso de la
fiebre), se deben suspender los líquidos intravenosos y mantener la vigilancia estricta. Si es necesario,
se debe administrar furosemida, según la condición del paciente.
Se deben evitar los diuréticos durante la fase de extravasación de plasma, pues pueden contribuir a la
disminución del volumen intravascular.
Los pacientes que permanecen en choque con valores de hematocrito normales o bajos, pero
muestran signos de sobrecarga de volumen, podrían tener hemorragia oculta; la infusión continuada
de grandes volúmenes de líquidos intravenosos solamente producirá resultados adversos.
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10.9 OTRAS COMPLICACIONES DEL DENGUE
La atención de apoyo y la terapia adyuvante al paciente con dengue grave pueden llegar a requerir de
unidades de cuidados intensivos y/o unidades de diálisis disponibles en el país:
Se han llevado a cabo pruebas de utilización de corticoides en las etapas iniciales de las
complicaciones del dengue, sin que aún se disponga de resultados concluyentes sobre su eficacia, así
como de la utilización de cloroquina y otros fármacos con efecto inmunomodulador, tales como las
estatinas.
A continuación, figura el agoritmo para la atención de los casos clínicos de dengue, basado en su
clasificación de gravedad.
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12. Bibliografía
DENGUE, Guia para la atención de enfermos en la Región de las Américas, 2015, O.P.S. / O.M.S.
http://iris.paho.org/xmlui/handle/123456789/28232
Lineamiento del Manejo Clínico de Pacientes con Dengue, 2011, O.P.S. / O.M.S.
http://www.bvs.hn/Honduras/Postgrados/lineamientos2011.pdf
Boletín Epidemiológico, Semana No. 52, Unidad de Vigilancia de la Salud, 2018, Secretaría de Salud.
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11. Anexos
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11.1 (ANEXO No. 1) Criterios de Hospitalización y observación, página 117.
11.2 (Anexo No. 2) Hoja diaria de pacientes con dengue
11.3 (Anexo No.3) Pagina No. 121, Holliday Seagar
11.4 (Anexo No. 4) Pagina 119, elección de líquidos intravenosos
11.5 (ANEXO No. 5) FLUJOFRAMA DE ATENCIÓN DE PACIENTES CON DENGUE
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13.2 CATEGORIZACIÓN DEL DENGUE: GRUPO A
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13.3 CATEGORIZACIÓN DEL DENGUE: GRUPO B
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13.4 CATEGORIZACIÓN DEL DENGUE: GRUPO B2
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13.5 CATEGORIZACIÓN DEL DENGUE: GRUPO C - DG
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13.2 CATEGORIZACIÓN DEL DENGUE: GRUPO C – DG / CRITERIOS DE ALTA PARA
LAS CATEGORÍAS B1, B2 Y C)
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13.7 FLUJOFRAMA DE ATENCIÓN DE PACIENTES CON DENGUE
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