Ansiedad y depresión
El estudio experimental
de la ansiedad y la depresión
La ansiedad y la depresión, fenómenos muchas
veces relacionados, son trastornos del estado
de ánimo que afectan a buena parte de la pobla-
ción mundial. Aquí se revisan definiciones, analo-
gías y diferencias entre ambas.
Carlos M. Contreras, Juan Francisco Rodríguez-Landa,
Ana G. Gutiérrez-García, Blandina Bernal Morales
y Margarita Saavedra
INTRODUCCIÓN: LOS ANIMALES EN LA cio potencial para el paciente. Cuando la investigación en el
ERA DE LA PSICOFARMACOLOGÍA humano resulta carente de ética, de un modo no menos cuida-
doso, sensato y ético, es válido el uso de animales de laborato-
a bellísima parte romántica de la rio para determinar aquello que queremos saber.
L ciencia nos relata cómo, una y otra
vez, algunos audaces investigadores
y sus alumnos experimentaron en
sí mismos sus hipótesis. De muchos nunca sa-
bremos el resultado. Pero otros dejaron huella
Varios e importantes conceptos sobre la conducta cambia-
ron sustancialmente hacia la mitad del siglo XX. En 1952 se in-
trodujo al mercado un medicamento para tratar la psicosis: la
cloropromazina. Unos años después aparecieron dos agentes
contra la ansiedad, o ansiolíticos: el meprobamato y luego el
para siempre. Tómese por caso el descubri- clordiazepoxido. Y en 1958 salieron al mercado la imipramina
miento de la anestesia general. Lamentable- y la isoniazida, dos antidepresivos. Sólo seis años bastaron para
mente, unos más abusaron de la ciencia al reafirmar la validez de toda una corriente en las ciencias de la
experimentar con seres humanos. Hacia me- conducta. La era de la psicofarmacología había comenzado al
diados del siglo pasado, quedó normado y acep- demostrar que es posible modificar la conducta humana al in-
tado que la experimentación en humanos de- tervenir en la neuroquímica cerebral. Con la llegada de estas
be seguir rigurosos cuidados y estrictas normas sustancias, un grupo considerable de enfermos pudo volver a
éticas, y reservarse a aquellos casos seleccio- sus labores, se acortó el tiempo de hospitalización y numerosas
nados cuyos resultados constituyen un benefi- familias pudieron reintegrarse. Las posibilidades no han sido
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Ansiedad
agotadas, y pasará todavía mucho tiempo para de los animales cuando van al matadero, tan distintas de las
que lleguemos a comprender a plenitud cuáles que tienen cuando corren libres por los potreros. En efecto,
son las reglas naturales que gobiernan nuestras los animales, distintos al ser humano, experimentan emocio-
emociones, nuestros afectos y nuestra volun- nes de modo cotidiano; la diferencia queda establecida por el
tad. Resulta un anhelo saber qué ocurre en grado y la forma en que se expresan, todo ello de manera di-
nuestro cerebro mientras experimentamos ira rectamente proporcional al grado de desarrollo del telencéfa-
o agresividad, o defendemos nuestro territorio, lo y sus conexiones con el sistema límbico. Así, la posesión de
nuestra familia y nuestra especie. Y para el extensas áreas de asociación de la corteza cerebral es lo que
mayor de los asombros, qué sucede cuando ex- determinaría la forma en que se expresan las emociones, te-
perimentamos situaciones especiales como la niendo como culminación la expresión verbal de las mismas.
ansiedad y la depresión. Lo anterior no descarta que la manifestación de las emociones
Todavía hacia mediados del siglo pasado, pueda ser evidenciada por otras pautas conductuales que es
había quien se resistía a aceptar la validez de preciso identificar para establecer sus analogías con la expre-
los modelos animales para estudiar y compren- sión humana, y así abordar el estudio de las emociones en es-
der la conducta humana, fuera de la actividad pecies distintas al ser humano y con ello lograr algunas humil-
locomotriz. En efecto, la capacidad del ser hu- des extrapolaciones.
mano para comunicarse mediante un lenguaje Por ello, es posible que en el estudio experimental de la an-
sintáctico y simbólico establece una de las siedad y la depresión tenga validez el uso de animales de labo-
grandes diferencias con los demás pobladores ratorio. Veamos algunas definiciones, analogías y semejanzas.
de este sufrido planeta. La palabra es el medio La ansiedad y la depresión son trastornos del estado de ánimo
con el que damos cuenta de nuestras pulsio- que afectan a una gran parte de la población mundial. Puede
nes, motivaciones y anhelos. Y éste es uno de verse el capítulo de Heinze, en este número de Ciencia, don-
los principales obstáculos que se enfrentan pa- de se citan algunos datos epidemiológicos. Sin embargo, para
ra abordar el estudio de la conducta en espe- quienes laboramos en estos aspectos de la conducta, uno de los
cies diferentes al ser humano. grandes problemas a vencer es la variabilidad entre individuos.
Sabemos que las diferencias individuales disminuyen cuando se
aplican las manipulaciones experimentales. Aun así, nos vemos
¿SE PUEDEN ESTUDIAR
precisados, en un afán por obtener mayor confiabilidad estadís-
LAS ALTERACIONES MENTALES
tica, a repetir los experimentos, lo cual aumenta el número de
EN ANIMALES?
animales empleados y, por tanto, los costos. Ello indica de cier-
Tal vez el lector nos juzgue fuera de juicio. ta manera que en animalillos de laboratorio con un telencéfa-
¿Cómo será posible estudiar la motivación, lo y sus conexiones relativamente pobres se presenta un cierto
las emociones o el estado de ánimo en ani- grado de individualidad.
males que no hablan? ¿Tiene sentido juzgar
las emociones en ausencia del relato verbal?
ESTUDIOS SOBRE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN
Charles Darwin respondió a esta pregunta
EN MODELOS ANIMALES
hacia el final del siglo XIX, cuando escribió
sobre las emociones en los animales. Desde La ansiedad es una reacción ante una amenaza o algún peligro,
siempre, a nadie han sorprendido las expre- que involucra alteraciones neuroquímicas que alteran el funcio-
siones genuinas de alegría de nuestras masco- namiento de diversas estructuras cerebrales. En los humanos, la
tas cuando nos reciben, ni su aspecto tacitur- ansiedad se caracteriza por cambios motores, irritabilidad, acti-
no cuando nos retiramos. Las anécdotas de tudes agresivas o de desaprobación, sensación de vulnerabilidad,
animales que siguen a sus amos en la muerte vigilancia exacerbada y reacciones emocionales exageradas an-
son abundantes, y simplemente en los rastros te el peligro. Cabe mencionar que el estrés es un factor causal
es sencillo observar el cambio de expresión importante en los desórdenes afectivos como la ansiedad; por
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Ansiedad y depresión
ello se ha propuesto una estrecha relación entre este trastorno y
el estrés. Por otra parte, la ansiedad en los animales se acom-
paña de alteraciones de conducta que tienden a ir hacia los ex-
tremos. En ciertos casos se detecta aumento de la actividad
locomotriz, y en casos extremos es frecuente observar una inmo-
vilidad que se acerca al “congelamiento conductual”. Es fre-
cuente que ocurra la supresión de la conducta operante, de la
actividad sexual y de la interacción social. Las respuestas endo-
crinas y autonómicas van desde el aumento de la frecuencia car-
diaca y de la temperatura corporal, hasta el desarrollo de úlceras
gástricas. Todo ello se acompaña de la elevación de las concen-
traciones de sustancias como la adrenalina, la noradrenalina y el
cortisol en la sangre, entre otros cambios metabólicos. Estas
analogías son empleadas para estudiar los mecanis-
mos neurofisiológicos asociados y las acciones an-
ti-estrés o ansiolíticas de algunos compuestos.
No existe un modelo único capaz de abarcar
toda la gama que comprenden los desórdenes
por ansiedad, por lo que la investiga-
ción psicofarmacológica requiere
desarrollar y refinar los modelos
animales a la luz de nueva infor-
mación proveniente de la investi-
gación clínica. Un aspecto intere-
sante surge al considerar que tanto
la ansiedad como la depresión son
en su mayor parte determinados por
contingencias provenientes del medio ambiente.
Es decir, su origen es externo. Los modelos más aceptados son
aquellos en los que las situaciones a las que son sometidos los
Enterramiento defensivo. En esta prueba, las ratas cu-
animales se asemejan en algo a lo que podría ocurrirle cotidia- bren con aserrín un electrodo que representa una
namente a un individuo de esa especie. fuente de estimulación aversiva, ya que cuando lo to-
can reciben un choque eléctrico de baja intensidad.
Por ejemplo, de entre otras pruebas para el estudio de la an-
siedad y los ansiolíticos, se tiene la prueba de enterramiento de-
fensivo. En este modelo, las ratas cubren con aserrín un electro-
do que representa una fuente de estimulación aversiva, ya que
cuando lo tocan reciben un choque eléctrico de baja intensi-
dad. De ahí que sea posible evaluar cuánto tardan las ratas en
presentar esta conducta (la latencia) y el tiempo que emplean
para cubrir la fuente aversiva. La diversa ocurrencia y tiempo
empleados en cada uno de los aspectos de esta conducta ilus-
tran la variabilidad individual. Se acepta que el enterramiento
es un indicador de ansiedad reactiva, la cual es revertida por
fármacos ansiolíticos, algunos antidepresivos tricíclicos y tam-
bién por algunas hormonas esteroides como la progesterona y
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Ansiedad
algunos de sus derivados, ya que reducen el que las ratas permanecen en los brazos abiertos y el número de
tiempo de enterramiento y aumentan su la- ellas que lo hacen. Algunos fármacos ansiolíticos con eficacia
tencia. Estos compuestos no sólo tienen efec- clínica carecen de efectos en esta prueba; sin embargo, sí redu-
to por sí mismos, sino que interactúan entre cen la ansiedad experimental en otras pruebas como la de
ellos para producir sus efectos. enterramiento defensivo. Lo anterior se podría explicar consi-
En otro modelo se parte de la preferencia derando que este modelo remeda un tipo específico de ansie-
de las ratas para permanecer dentro de los dos dad, quizá la agorafobia o la acrofobia. Por último, conviene
brazos de un laberinto que posee paredes a los discutir un aspecto. Estas ratas —como especie— son someti-
lados, ofreciendo así un espacio cerrado y das a pruebas que les son familiares, ya que las ratas (y quizá al-
oscuro, en vez de transitar por los otros dos gunos humanos) suelen enterrar de muchas maneras aquello
brazos del laberinto, que carecen de paredes y que les es aversivo y aun escalar muros y paredes ante ciertas
que, siendo más luminosos, permiten ver el es- contingencias. Sin embargo, es necesario aceptar que como
pacio que les separa del piso. Nuevamente, la individuos, las ratas empleadas en estas pruebas tienen condi-
administración de fármacos ansiolíticos y de ciones de vivienda y de crianza que guardan distancias astro-
algunos antidepresivos incrementa el tiempo nómicas con sus congéneres silvestres. Y sin embargo, entie-
rran objetos, saltan, trepan, escalan e incluso nadan con
asombrosa facilidad desde el primer ensayo, cuando has-
ta ese momento su hábitat sólo había sido una lujosa
jaula de acrílico, limpia, con aserrín seco todo el tiem-
po, y con dieta y agua aseguradas de por vida, todo ello
sin esfuerzo alguno.
La depresión, por su parte, es conocida desde hace
siglos y se identifica con diversos apelativos, desde el
concepto de melancolía hasta clasificaciones diversas
en los manuales de trastornos psiquiátricos. Con fines
de esta revisión hemos de acudir, por su claridad con-
ceptual, a los casi abandonados términos de depresión
reactiva y depresión endógena. Mientras que en la prime-
ra la depresión ocurre como respuesta a situaciones am-
bientales para las que el individuo carece de alternati-
vas de solución, en la segunda tal estímulo externo está
Laberinto elevado en forma de cruz. En este modelo se
ausente. En ambas formas de depresión ocurre una falta de res-
parte de la preferencia de las ratas por permanecer puesta a la estimulación proveniente del medio externo, de
dentro de los dos brazos de un laberinto que posee manera que la percepción misma se ha modificado y ocurren
paredes a los lados, ofreciendo así un espacio cerrado
y oscuro, en vez de transitar por los otros dos brazos cambios en prácticamente todas las funciones del organismo.
del laberinto que carecen de paredes y que, siendo En todo este esquema es de destacar la presencia de anhedo-
más luminosos, permiten ver el espacio que les se-
para del piso. nia, es decir, la disminución de la capacidad del individuo pa-
ra experimentar placer. En este sentido hemos demostrado que
diversos antidepresivos eficaces clínicamente aumentan la ta-
sa de disparo de las neuronas de ciertas áreas del cerebro de la
rata (los núcleos septales laterales), que son considerados co-
mo “áreas del placer”. Lo relevante del hallazgo radica en la
posibilidad de que los antidepresivos ejerzan sus acciones al
restaurar la excitabilidad de neuronas que están relacionadas
con la capacidad para experimentar placer.
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Ansiedad y depresión
Para el estudio de la depresión, los modelos disponibles se
basan en la inducción de desesperanza, entendida como aque-
lla pauta conductual en la que los animales abandonan sus in-
tentos de lucha y escape para resolver una situación de conflic-
to. Se tiene así una analogía con la depresión reactiva del
humano, en la cual una serie de situaciones cotidianas para las
que carece de soluciones lo lleva a una situación de abandono
de sí mismo.
Una de las pruebas inductoras de desesperanza más uti-
lizadas es la de nado forzado. En esta prueba, una rata o
ratón es colocado en un estanque cerrado de agua, de don-
de no tiene posibilidad de escapar. Al inicio de la prueba,
las ratas despliegan una serie de pautas conductuales su-
gerentes de búsqueda de una salida, ya que se desplazan
vigorosamente de un lado al otro del estanque, hacen in-
mersiones, saltos y tratan infructuosamente de escalar las
paredes. Al cabo de unos minutos adoptan por lo menos
dos tipos de actitudes. En una de ellas —que por cierto es
frecuente de observar en ratas gestantes—, simplemente se
mantienen a flote, con por lo menos un tercio del lomo por fue-
ra de la superficie del agua en una actitud sugerente de conser-
vación de energía. En la segunda, hacen los mínimos movi-
mientos para mantener la nariz por fuera de la superficie del
agua e incluso estiran las extremidades posteriores o el rabo,
Nado forzado. En este modelo, las ratas hacen los mí-
manteniendo el cuerpo en un ángulo entre 30 y 45 grados. En nimos movimientos para mantener la nariz por fuera
este segundo caso se asume que el animal ha encontrado una for- de la superficie del agua e incluso estiran las extremi-
dades posteriores o el rabo.
ma de resolver el conflicto, mediante la adopción de la inmo-
vilidad, pero que ha abandonado la motivación por escapar de
la situación de apremio. Los antidepresivos farmacológicos clí-
nicamente efectivos (como los compuestos tricíclicos, los inhibi- antes se mencionó, todos estos agentes far-
dores de la enzima monoamino oxidasa, los llamados atípicos y macológicos y no farmacológicos aumentan
los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina), los an- la actividad de las neuronas del septum la-
tidepresivos no farmacológicos (como la privación de sueño y teral, mientras que en animales sometidos a
el electrochoque) y algunas hormonas esteroides (como el es- desesperanza, la actividad de estas neuronas
tradiol, la progesterona y la alopregnanolona) aumentan todos disminuye.
el tiempo que los animales emplean en la aparente búsqueda de En las tres pruebas antes mencionadas, las
una salida. Es decir, disminuyen la inmovilidad sin modificar la ratas son sometidas a situaciones que les po-
actividad locomotriz, lo cual es interpretado como un aumento drían ser familiares como especie, mas no co-
de la motivación del animal para escapar de la situación de mo individuos. Aun así, se trata de pruebas
apremio que representa el nado forzado. Y al parecer, dicho económicas y con un aceptable índice de re-
efecto se debe en parte a la modificación de la funcionalidad de producibilidad. Sin embargo, se antoja el uso
algunos sistemas de neurotransmisión como los relacionados de pruebas que, aun tratándose de animales de
con neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina, la laboratorio, enfrentasen situaciones más cer-
dopamina y el ácido gamma-aminobutírico, entre otros. Esto se canas a lo cotidiano como individuos. Veamos
manifiesta también en el nivel neurofisiológico, ya que, como algunas de ellas.
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Ansiedad
MODELOS ANIMALES QUE UTILIZAN nentes de la teoría del aprendizaje de la depresión han enuncia-
ESTÍMULOS NATURALES do que este síndrome se presenta principalmente como conse-
cuencia de situaciones adversas carentes de solución, colocando
En el humano, los eventos aversivos cotidia- al estrés inevitable o al insoluble como uno de los factores más
nos pueden provocar o exacerbar la ansiedad y importantes que originan el cuadro depresivo.
la depresión. En consistencia, la exposición al En una aproximación más naturalista de los efectos del es-
estrés repetitivo e incontrolable en animales trés, se han diseñado modelos que semejan las condiciones so-
de laboratorio puede provocar alteraciones ciales en las que viven los sujetos vulnerables, ya que emplean
conductuales y fisiológicas sugerentes de de- estímulos que, siendo desencadenantes de desesperanza, ocu-
sesperanza. De manera general, la gran mayo- rren de manera más natural y cotidiana en la vida de los indi-
ría de los modelos animales para el estudio ex- viduos vulnerables. Estos modelos se usan para estudiar las es-
perimental de la depresión, y los más utilizados trategias conductuales que se presentan en una interacción
en la actualidad para evaluar la potencia de di- social de conflicto. Los hallazgos de la investigación básica
versos fármacos antidepresivos, remedan la han permitido proponer que el estrés psicosocial constituye
depresión reactiva en la medida en que los fac- uno de los factores que predisponen al individuo a desarrollar
tores ambientales son los que desencadenan trastornos del estado de ánimo. Por ejemplo, se ha podido de-
los cambios conductuales y fisiopatológicos terminar que cuando los animales viven en grupo, sufren una
sugerentes de desesperanza. Incluso, los propo- serie de cambios fisiológicos y conductuales que son conse-
cuencia de las contingencias a que se enfrentan, tales como el
hacinamiento, el aislamiento social o los cambios en las rela-
ciones jerárquicas. De manera particular, en los modelos de
estrés social por derrota, basados en las relaciones dominante-
subordinado, se han podido estudiar las respuestas de los ani-
males ante relaciones agonísticas, es decir, confrontaciones
agresivas que se establecen entre un macho dominante (ata-
que ofensivo) y un comportamiento defensivo del animal
subordinado. Las confrontaciones sociales cotidianas oca-
sionan en los animales menos afortunados del grupo, es
decir, los subordinados, una serie de cambios fisiológicos y
conductuales muy semejantes a lo que en humanos denomi-
namos desesperanza. Asimismo, las confrontaciones socia-
les prolongadas constituyen un factor causante de
estrés (estresor) psicosocial, capaz de provocar
cambios persistentes en el sistema inmunita-
rio, a juzgar por el decremento en el número de
leucocitos y linfocitos en los ratones sometidos a derrotas
prolongadas, así como un incremento en el número de úlce-
El estrés psicosocial ras gástricas. Esto causa que la vida de una rata subordinada
dure menos en promedio que la de la dominante. Por ello, es
constituye uno de los factores
posible que los animales subordinados asuman un comporta-
que predispone al individuo miento sumiso/defensivo como una estrategia ante situacio-
a desarrollar trastornos nes en las que ya no tienen otra posibilidad, y desarrollan du-
del estado de ánimo rante su vida en grupo un estado de desesperanza que, a largo
plazo, conduce al abandono de todo intento de supervivencia,
a tal grado que estos animales permanecen inmóviles en una
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Ansiedad y depresión
de las esquinas de la caja de prueba, con la nariz enterrada en
el aserrín y totalmente indiferentes a cualquier tipo de esti-
mulación. Todas estas alteraciones conductuales y fisiológicas Parece haber
son revertidas cuando a los animales se les administran trata- más analogías
mientos antidepresivos clínicamente eficaces. De esto podemos que diferencias
concluir que el modelo de estrés social por derrota provoca
cambios neurofisiológicos importantes en los animales expe-
en la fisiopatología
rimentales, lo que ha permitido encaminar estos hallazgos a de la ansiedad
lograr un mejor entendimiento de las bases fisiológicas del y de la depresión
trastorno depresivo originado por relaciones sociales conflic-
tivas. Se abre así otra opción para estudiar a la ansiedad y a la
depresión en forma experimental.
Mucho se discute si la depresión y la ansiedad son entidades
separadas. El hecho es que en la clínica suele observárseles tanto
combinadas como de manera aislada, y aun en secuencia. En
este punto, las observaciones provenientes de la psicofarmaco-
logía resuelven algunas dudas. Cuando a un individuo deprimido
—que no tiene síntomas de ansiedad— se le administran medi-
camentos ansiolíticos, se asume que empeora su depresión; sin
embargo, conviene comentar acerca de varios aspectos. En pri-
mer lugar, esta observación ya tiene tiempo de haberse realiza-
do, y ocurrió en el tiempo en que los fármacos del tipo de las
benzodiazepinas y sus derivados en uso tenían una vida media
muy prolongada, que podría causar una acumulación del fárma-
co circulante, con la consecuente exacerbación de sus efectos
sedantes. Por otro lado, algunos antidepresivos tricíclicos tie-
nen acción ansiolítica, y algunos ansiolíticos de reciente fabri-
cación tienen acciones antidepresivas. Vistas las cosas de esta
manera, parece haber más analogías que diferencias en la fisio-
patología de la ansiedad y de la depresión.
¿SE PRESENTAN LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN DE
personas de la tercera edad, la depresión que
MANERA SIMILAR EN INDIVIDUOS DE AMBOS SEXOS?
desarrollan es larvada: se van dejando morir
Es notable que ambos padecimientos son sexualmente dimór- lentamente, en lo que se denomina “suicidio
ficos, y se exacerban en algunas etapas del desarrollo de los in- silencioso”.
dividuos. Los escasamente diagnosticados episodios de depre- Por otro lado, los trastornos afectivos se
sión y ansiedad durante la infancia aumentan de dos a tres observan con mayor frecuencia en la mujer.
veces el riesgo de que los individuos padezcan trastornos afec- Tal es el caso del periodo perimenstrual (antes,
tivos en la edad adulta. Algunos individuos desarrollan su pri- durante y después de la menstruación), el post-
mer episodio de ansiedad o depresión durante la adolescencia, parto y el climaterio (menopausia). Dichas
con un notorio predominio en el género femenino. Por otra etapas se caracterizan por bruscos descensos
parte, cerca del 14 por ciento de los individuos que alcanzan de los niveles circulantes de hormonas gona-
la etapa adulta (25-30 años) desarrollan trastornos del estado dales (las que provienen de las gónadas: testo-
de ánimo, pudiendo llegar incluso al suicidio. En el caso de las terona y progesterona en machos y hembras,
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Ansiedad
respectivamente). En contraparte, durante la ovulación y la
gestación existen altas concentraciones de hormonas gonada-
les, y coinciden con una actitud optimista y propositiva. Por lo
antes señalado, se ha propuesto que las hormonas gonadales
podrían comportarse como neuromoduladoras del estado de
ánimo.
En forma similar, la rata posee un ciclo estral, equivalente al
ciclo menstrual femenino que se caracteriza por oscilaciones
hormonales, y se ha determinado que ciertas pautas conductua-
les equivalentes a la ansiedad y la depresión se incrementan
cuando los niveles de hormonas gonadales son bajos. Asimis-
mo, la extirpación de los ovarios produce de-
sesperanza y ansiedad en cerca del 30 por
ciento de las ratas adultas; dicho efecto
es revertido con la administración de
progesterona, la hormona producida por
los ovarios. De manera similar, la res-
puesta a fármacos ansiolíticos y anti-
depresivos depende de la fase del ciclo
estral, y ocurre un reforzamiento mu-
tuo entre los efectos de al menos los
antidepresivos tricíclicos y el estra-
diol y la progesterona.
El dimorfismo sexual en la ejecución
de pruebas útiles para evaluar ansiedad y depresión aparece
cuando los animales llegan a la pubertad, etapa de transición
gradual en la que los animales pasan de un estado de asexuali-
dad a uno de sexualidad y en la que adquieren su independen-
cia. Este periodo se acompaña de cambios cerebrales que deter-
minan la capacidad de los individuos para responder a
estímulos internos y externos, como el estrés y el peligro. Así,
las carencias conductuales asociadas con ansiedad y desespe-
ranza se incrementan gradualmente desde la pubertad hasta al-
La extirpación de los ovarios canzar su máxima expresión en los animales adultos, cuando
produce desesperanza la funcionalidad de las estructuras cerebrales involucradas en la
y ansiedad en cerca regulación de las emociones está bien establecida.
Por otra parte, el 35 por ciento de las mujeres manifiesta
del 30 por ciento síntomas depresivos y ansiosos en el primer tercio de la gesta-
de las ratas adultas ción, lo cual se correlaciona con niveles anormalmente bajos
de las hormonas estradiol y progesterona. Sin embargo, confor-
me transcurre la gestación y se incrementan los niveles hormo-
nales, mejora el estado de ánimo. Se observan datos similares
en ratas gestantes: las concentraciones de progesterona en la
sangre se incrementan gradualmente durante la gestación, y se
relacionan con un descenso de la ansiedad y desesperanza (y
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Ansiedad y depresión
con un aumento de la actividad de las neuronas del septum la-
teral), por lo que se ha propuesto que, en animales de experi-
mentación, la progesterona se comporta como un ansiolítico y
antidepresivo interno. En consecuencia, el estudio de la ansie- Un aumento de la ansiedad
dad y la desesperanza en la rata gestante es un buen modelo pa- y de la depresión
ra establecer el papel de la progesterona en los trastornos del se observa con frecuencia
estado de ánimo propios de la mujer gestante, así como en la
depresión postparto. (Con relación a esto último véase el artí-
en el postparto
culo de Annabel Ferreira, en este número de Ciencia).
Como contraparte, la extirpación de los testículos antes de la
pubertad disminuye la desesperanza conductual en ratas macho,
efecto que es revertido con la administración de testosterona. De cierto grado de ansiedad, que en el mejor de
esta manera, se observa que el aumento de los niveles de estra- los casos nos torna más eficientes. Es común la
diol y de progesterona en la sangre se reflejan en una disminu- experiencia en la etapa en que se preparan
ción de la ansiedad y la depresión. Tal efecto ha sido observado exámenes o presentaciones, una cita impor-
en animales de laboratorio sometidos a pruebas de nado forzado, tante, una solicitud de empleo... en fin, el
enterramiento defensivo y laberinto de brazos elevados. Algo si- afrontar la mayor parte de las actividades que
milar se observa en la hembra humana después del segundo tri- desarrollamos durante el día conlleva un cierto
mestre de la gestación y en el periodo posterior a la ovulación. El grado de ansiedad. En el aspecto hormonal,
caso opuesto, es decir, un aumento de la ansiedad y de la depre- surgen dos polos opuestos, aunque comple-
sión se observa con frecuencia en el postparto, cuando los nive- mentarios. Tomemos por caso la bien conocida
les de hormonas gonadales han sido anormalmente elevados du- placidez del embarazo, que aumenta en la me-
rante la gestación, y en el síndrome premenstrual. Esta acción dida en que se incrementan los niveles de las
protectora de las hormonas gonadales en la hembra podría rela- hormonas gonadales en la sangre. En el otro
cionarse con el hecho de que las mujeres deprimidas responden extremo quedan ciertas pautas conductuales
mejor que los hombres cuando se les administra un tratamiento que permiten la preservación como especie y
antidepresivo farmacológico. Sin embargo, las oscilaciones de los como individuos, por ejemplo la defensa del
niveles que caracterizan al ciclo menstrual bien podrían relacio- territorio. En ambos casos hay factores hormo-
narse con la mayor susceptibilidad a la ansiedad y la depresión en nales que subyacen a los procesos. Mientras
mujeres. Por cuanto toca al sexo masculino, la baja oscilación de que en el primero de ellos la ansiedad está dis-
los niveles sanguíneos de hormonas sexuales podría estar relacio- minuida, en el segundo, la respuesta ante el es-
nada con la relativamente baja presencia de ansiedad y depre- tímulo –por ejemplo, un intruso– reviste un
sión de forma cíclica, pero estos niveles bajos quizá tengan que cierto grado de ansiedad que lleva a la protec-
ver con su pobre respuesta a los tratamientos farmacológicos, que ción del territorio, del nido y, en fin, del indi-
conducen a una mayor tendencia a intentar verdaderamente y viduo y su descendencia. En estos casos, la an-
lograr el suicidio. siedad y su opuesto, la placidez, tienen ciertas
funciones que en ambos casos fomentan la su-
pervivencia del individuo y de la especie. Sin
COMENTARIOS FINALES
duda alguna, cuando se rebasan estos límites
De este modesto repaso surgen algunos cuestionamientos. Tan- estamos ante un estado patológico en el que el
to la ansiedad como la depresión son producto del funciona- individuo es incapaz de reaccionar. Lo intere-
miento del sistema nervioso. Luego entonces, es posible supo- sante es que, en estas situaciones en las que el
ner que, bajo ciertas circunstancias, cumplan alguna función repertorio de habilidades del individuo reba-
biológica. El aspecto de la ansiedad ha sido largamente debati- sa las exigencias de la supervivencia, es facti-
do, ya que en situaciones cotidianas todos experimentamos ble que ocurra un proceso de desesperanza que
abril-junio 2003 • ciencia 37
Ansiedad
lleva a un mayor abatimiento y a la pérdida de reacción ante si-
tuaciones cotidianas: lo que conocemos como depresión.
El aspecto funcional de la depresión es un poco más escurri-
dizo. Pero en algunos padecimientos neurológicos de tipo dege-
nerativo, como la enfermedad de Alzheimer o la esclerosis múl-
tiple, es frecuente detectar cuadros de depresión mayor antes de
que se presente la sintomatología más florida y característica.
En otro caso, algunas mujeres gestantes sufren de depresión du-
rante el primer tercio de su embarazo. Hemos encontrado que
estas mujeres tienen niveles plasmáticos anormalmente bajos
de estradiol y progesterona, los cuales se elevan de forma anor-
mal durante el resto de la gestación. El hallazgo de la existen-
cia de los neuroesteroides y de receptores cerebrales para estra-
diol y progesterona en áreas del cerebro que no tienen que ver
directamente con la función reproductiva, incita a identificar
la función de estos receptores y estos esteroi-
des. Se hallan en zonas del sistema límbi-
co, es decir, de alguna manera pueden
estar relacionados con el procesa-
miento de la motivación y de las
emociones. Existe entonces la po-
sibilidad de que una de las fun-
ciones de estos receptores sea
constituir un sistema de alarma.
En el caso de las enfermedades
neurológicas antes menciona-
das, la presencia de depresión
bien podría indicar que algo
grave y anormal está ocurriendo con el funcionamiento cere-
bral. Tal vez, a su vez, la depresión durante la gestación indica-
Con base en modelos
ría la presencia de peligro para el producto. En ambos casos, es-
animales, se ha sugerido te abatimiento psicomotor, la anhedonia y los cambios de
que la depresión es útil hábitos, bien pueden ser el aviso de peligro para el individuo y
en los conflictos jerárquicos. para la especie.
Es decir, la depresión tendría Por último, con base en modelos animales, se ha sugerido
que la depresión es útil en los conflictos jerárquicos. Es decir, la
la función de comunicar depresión tendría la función de comunicar la necesidad del pa-
la necesidad del paciente ciente de recibir ayuda, al mostrar su docilidad en un conflicto
de recibir ayuda, al mostrar de jerarquías, permitiendo con esto protegerse de situaciones
su docilidad en un conflicto potencialmente peligrosas, de pérdidas o de daños que pudieran
surgir ante cualquier esfuerzo más allá de su capacidad. Por tan-
de jerarquías
to, la función de una emoción o de un afecto sería el desarro-
llar un estado especial en el organismo que le permita enfren-
tarse a los retos adaptativos característicos de las situaciones
que se presentan durante el curso de la vida.
38 ciencia • abril-junio 2003
Ansiedad y depresión
Bibliografía tema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación se
relaciona con la neurofarmacología de los trastornos afectivos.
Anisman, H y R. M. Zacharco (1982), “Depression: the predisposing in-
[email protected] fluence of stress”, Behav. Brain Sci., 5, 89-137.
Blanchard, D. C., R. R. Sakai, B. S. McEwen y R. J. Blanchard (1993), Juan Francisco Rodríguez-Landa es biólogo y maestro en
“Subordination stress: behavioral and neuroendocrine correlates”, neuroetología por la Universidad Veracruzana. Actualmente
Behav. Brain Res. 58,113-121. realiza estudios de doctorado en la Facultad de Psicología
De Boer, S. F., J. Van der Gugten y J. L. Slangen (1991), “Behavioural (UNAM), en el área de neurociencias de la conducta. Imparte
and hormonal indices of anxiolytic and anxiogenic drugs actions in cátedras a nivel licenciatura en la Universidad Veracruzana.
the shock producing defensive burying/avoidance paradigm”, en V. Sus investigaciones se relacionan con el efecto de los antide-
Oliver, J. Mos y J. L. Slangen (comps.), Animal models in psychophar- presivos y los neuroesteroides en modelos animales de depre-
macology: advances in pharmacological sciences, Switzerland, Birkhau- sión y sobre la actividad neuronal de estructuras cerebrales
ser Verlag, 81-96. involucradas en la fisiopatología de los trastornos afectivos,
cuyos resultados han sido presentados en foros especializados
Fernández-Guasti, A., L. Martínez-Mota, E. Estrada-Camarena, C. M.
tanto en el país como en el extranjero.
Contreras y C. López-Rubalcava (1999), “Chronic treatment with
[email protected] desipramine induces an estrous cycle-dependent anxiolytic-like ac-
tion in the burying behavior, but not in the elevated plus-maze
Ana G. Gutiérrez-García es egresada de la Facultad de Psico-
test”, Pharmacol. Biochem. Behav., 63, 13-20,
logía de la UNAM. Actualmente cursa estudios de doctorado en
Gutiérrez-García, A. G y C. M. Contreras (2000), “El comportamiento
el campo de las neurociencias de la conducta en la misma uni-
sumiso: una estrategia conductual defensiva en los animales y en el versidad. Ha sido profesora de la Facultad de Psicología de la
humano”, Psicología y Salud, 10, 201-213. UNAM y actualmente de la Universidad Veracruzana en el área
Kudryavtseva, N. N., I. V. Bakshtanovskaya y L. A. Koryakina (1991), de psicobiología. Sus investigaciones están relacionadas con
“Social model of depression in mice of C57BL/6J strain”, Pharmacol. la neurofarmacología de los trastornos afectivos. Estos traba-
Biochem. Behav., 38, 315-320. jos se han enfocado a determinar el papel de la amígdala y el
Nesse, R. M (2000), “Is depression an adaptation?”, Arch. Gen. Psy- núcleo septal en un modelo conductual de estrés psicosocial
chiat., 57, 14-20. y la relación de estímulos odoríferos “naturales” como posi-
Porsolt, R. D., A. Lenégre y R. A. McArthur (1991), “Pharmacological bles inductores de desesperanza.
models of depression”, en B. Oliver, J. Mos, J. L. Slangen (eds.) Ani-
[email protected] mal models in Psychopharmacology, Advances in Pharmacological Scien-
ces, Basel, Alemania, Birkhäuser, 137-159. Blandina Bernal Morales es egresada de la Facultad de Quí-
Rodríguez-Landa, J. F. y C. M. Contreras (2000), “Los fármacos antide- mica Farmacéutica Biológica (QFB) de la Universidad Veracru-
presivos y la conducta de inmovilidad en la prueba de nado forzado: zana. Obtuvo el título de QFB en 1997 y realizó la Maestría en
participación de los sistemas de neurotransmisión”, Arch. Neuro- Neuroetología en la Universidad Veracruzana, obteniendo
cien. (Mex.), 5, 74-83. el título en el año 2000. Actualmente cursa el Doctorado en
Psicología con la especialidad en Neurociencias de la Conduc-
ta en la UNAM. Imparte cátedras en la licenciatura de QFB de la
Agradecimientos Universidad Veracruzana. Su área de interés es la neuroendo-
Juan Francisco Rodríguez-Landa, Ana Gloria Gutiérrez-García y crinología de los trastornos afectivos. Realiza investigación
Blandina Bernal Morales reciben becas de posgrado del Consejo Na- básica relacionada con los efectos de la testosterona, la de-
cional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) Reg. 124885, 150023, presión y la ansiedad experimentales.
124657, respectivamente, así como un apoyo parcial de la Dirección
[email protected] General de Estudios de Posgrado (DGEP-UNAM).
Margarita Saavedra es egresada de la Facultad de Química
Farmacéutica Biológica de la Universidad Veracruzana. Cursó el
Diplomado en Farmacología Clínica de la Facultad de Medicina
Nota: Las ilustraciones de este artículo se elaboraron basándose en
de la UNAM y realizó estudios de Maestría en Neuroetología en
las facilitadas por Ana Gloria Gutiérrez García.
la Universidad Veracruzana. Actualmente cursa sus estudios de
Doctorado en Ciencias Fisiológicas de la Universidad Nacional
Autónoma de México y pertenece al Sistema Nacional de In-
Carlos M. Contreras es médico cirujano y doctor en ciencias fisiológicas por la vestigadores. Imparte cátedras a nivel licenciatura y posgra-
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue investigador asociado en el do en la Universidad Veracruzana, donde es investigadora de
St. Barnabas Hospital de Nueva York, en el Laboratorio de Primates y en el Departa- tiempo completo. Sus estudios se relacionan con la ontogenia
mento de Psicología de la Universidad de Wisconsin. Actualmente es investigador de los trastornos afectivos, la neurofarmacología de las tera-
titular en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, adscrito al Institu- pias antidepresivas y de las hormonas gonadales, así como con
to de Neuroetología de la Universidad Veracruzana, donde es director general de in- la neurotoxicidad de los disolventes industriales.
vestigaciones y coordinador de la Maestría en Investigación Clínica. Pertenece al Sis-
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