Depósitos vetiformes: Vetas
Yacimientos vetiformes tienen una simetría tabular. El origen de la estructura tabular
puede ser una veta hidrotermal, un dique magmático o una zona de falla
mineralizada.
Veta de cuarzo - una estructura tabular de origen hidrotermal.
Stockwerk, conjunto de vetillas en la roca
FUENTE DE FLUIDOS HIDROTERMALES Y METALES
En la mayoría de depósitos de origen hidrotermal se sabe hoy en día que los fluidos hidrotermales
participantes son en su mayoría de origen magmático (ej. Giggenbach, 1997), y que son los que
contienen metales a ser depositados según las condiciones termodinámicas de éste. La pregunta
obvia entonces es en que momento y por qué se separa o fracciona una fase hidrotermal de una
fase magmática y como y por qué es capaz de secuestrar metales desde el magma.
A condiciones de alta presión y temperatura, un magma posee una alta solubilidad del agua,
solubilidad que decrece con el descenso de temperatura y más fuertemente con el descenso de
presión (Fig. 1). Magmas máficos poseen mayor solubilidad que magmas félsicos. La pérdida de
solubilidad de un magma y la consecuente partición de agua desde la fase magmática es
denominada "primera ebullición", fenómeno gradual y de poca injerencia.
Otro proceso de partición de agua más efectivo que la pérdida de solubilidad, es la denominada
"segunda ebullición", la cual ocurre durante la cristalización de un magma producto de exsolución
de agua (se le denomina segunda ebullición porque ocurre durante enfriamiento adiabático). Este
proceso será más rápido y violento a mayor velocidad de cristalización. La fase hidrotermal
particionada comprenderá una fase vapor y una fase de hidro-salmuera salina, con altos
contenidos de Na y Cl. Bajo condiciones normales de cristalización, metales como el Cu, Zn, Pb, Au,
Ag, etc. son incorporados a la fase cristalina como trazas en minerales formadores de roca (ya sea
como microinclusiones de sulfuros magmáticos o en la red cristalina de estos; Borrok et al., 1999 y
Hendry et al., 1985, respectivamente), dándole a rocas intrusivas rangos de valores geoquímicos
"background" típicos para estas rocas a nivel global. Sólo la separación masiva y violenta de una
fase hidrotermal será capaz de secuestrar metales antes de que entren a formar parte de
minerales formadores de roca. Esto implica que mientras menos cristalizado este un magma antes
de que comience cristalización masiva y rápida, mejor probabilidad de extraer altos contenidos de
metal existen. La convergencia de parámetros geológicos, tectónicos y termodinámicos durante el
emplazamiento de magmas será de gran relevancia en la optimización de procesos hidrotermales
capaces de secuestrar metales desde un magma. Presión, temperatura, velocidad y tipo de
emplazamiento, velocidad de critalización, porcentaje de cristalización, tipo de volcanismo
asociado, entre otros, serán factores incidentes sobre la optimización de segunda ebullición en un
magma. Detalles de estos procesos pueden ser vistos en referencias, en Burnham y Ohmoto
(1980) y Candela (1994).
Figura 1. Solubilidad de H2O en fundidos silicicatados de
composición a andesítica y basáltica a 1100°C. Un magma
de composición intermedia con 2.5% H2O requiriría 75,
60 y 10 % de cristalización para alcanzar saturación
a 5 kbar (A), 2 kbar (B) y 0.5 kbar (C), respectivamente
(tomado de Reed, 1997; modificado de Burnham y
Ohmoto, 1980).
ALTERACIÓN HIDROTERMAL
Se entiende como proceso de alteración hidrotermal al intercambio químico ocurrido durante una
interacción fluido hidrotermal-roca. Esta interacción conlleva cambios químicos y mineralógicos en
la roca afectada producto de desequilibrio termodinámico entre ambas fases. En estricto rigor,
una alteración hidrotermal puede ser considerado como un proceso de metasomatismo, dandose
transformación química y mineralógica de la roca original en un sistema termodinámico abierto.
La alteración hidrotermal es el producto de un proceso, donde las características mineralógicas,
químicas y morfológicas de esta entregan información acerca de las condiciones termodinámicas
del fluido hidrotermal que las generó.
En la naturaleza se reconocen variados tipos de alteración hidrotermal, caracterizados por
asociaciones de minerales específicos. Los distintos tipos de alteración e intensidad son
dependientes de factores tales como composición del fluido hidrotermal, composición de la roca
huésped, temperatura, pH, Eh, razón agua/roca y tiempo de interacción, entre otros.
Se presenta a continuación un breve resumen de los tipos de alteración más comunes y sus
respectivas asociaciones mineralógicas, basado en Corbett y Leach (1998), Reed (1997), Titley
(1992), Rose y Burt (1979) y Meyer y Hemley (1967) :
i. alteración potásica: caracterizada principalmente por feldespato potásico y/o biotita, con
minerales accesorios como cuarzo, magnetita, sericita, clorita. La alteración potásica
temprana suele presentar una textura tipo hornfel con biotita de alteración de similar
composión a biotita primaria, principalmente por efectos de reemplazo metasomático de
hornblenda primaria. Biotita tardía en vetillas es más rica en Mg. Este cambio sugiere una
gradación de alteración metasomática inicial dominada por transferencia de calor
(metamorfismo de contacto) a alteración hidrotermal convectiva asociada con exsolución
y circulación de fluidos hidrotermales. La alteración potásica de alta temperatura (400° a
800°C) se caracteriza por una alteración selectiva y penetrativa. Biotita en vetillas ocurre
principalmente en el rango 350°-400°C, y feldespato potásico en vetillas en el rango 300°-
350°C. Biotita y felsdespato están comunmente asociados con cuarzo, magnetita y/o
pirita, formados a condiciones de pH neutro a alcalino.
ii. alteración propilítica: caracterizada principalmente por la asociación clorita-epidota con o
sin albita, calcita, pirita, con minerales accesorios como cuarzo-magnetita-illita. La
alteración propilítica ocurre por lo general como halo gradacional y distal de una
alteración potásica, gradando desde actinolita-biotita en el contacto de la zona potásica a
actinolita-epidota en la zona propilítica. En zonas más distales se observan asociaciones de
epidota-clorita-albita-carbonatos gradando a zonas progresivamente más ricas en clorita y
zeolitas hidratadas formadas a bajas condiciones de temperatura. Esta característica zonal
y gradacional es reflejo de una gradiente termal decreciente desde el núcleo termal
(alteración potásica en esta discusión) hacia afuera. Esta alteración se forma a condiciones
de pH neutro a alcalino a rangos de temperatura bajo (200°-250°C). La presencia de
actinolita (280°-300°C) puede ser indicador de la zona de alteración propilítica interior.
iii. albitización : normalmente asociado con alteración propilítica de alta temperatura, ocurre
por lo general como reemplazo selectivo de plagioclasas junto con actinolita. En sistemas
porfídicos es interpretado como una alteración temprana y profunda durante etapas
tardías de cristalización de un magma.
iv. alteración cuarzo-sericita: caracterizada principalmente por cuarzo y sericita con minerales
accesorios como clorita, illita y pirita. Filica : dominancia de sericita. La alteración cuarzo-
sericita ocurre en un rango de pH 5 a 6 a temperaturas sobre los 250°C. A temperaturas
más bajas se da illita (200°-250°C) o illita-smectita (100°-200°C). A temperaturas sobre los
450°C, corindón aparece en asociación con sericita y andalusita. En ambientes ricos en Na,
paragonita puede aparecer como la mica dominante. La mica rica en vanadio (Roescolita)
y la rica en cromo (Fuchsita) ocurren localmente en rocas máficas.
v. alteración argílica moderada: caracterizada principalmente por arcillas (caolín) y mayor o
menor cuarzo. La alteración argílica moderada ocurre ne rangos de pH entre 4 y 5 y puede
co-existir con la alunita en un rango transicional de pH entre 3 y 4. La caolinita se forma a
temperaturas bajo 300°C, típicamente en el rango <150°-200°C. Sobre los 300°C la fase
estable es pirofilita.
vi. alteración argílica avanzada: caracterizada principalmente por cuarzo residual (cuarzo
oqueroso o "vuggy sílica") con o sin presencia de alunita, jarosita, caolín, pirofilita y pirita.
La alteración argílica avanzada ocurre dentro de un amplio rango de temperatura pero a
condiciones de pH entre 1 y 3.5. A alta temperatura (sobre 350°C) puede ocurrir con
andalusita además de cuarzo. Bajo pH 2 domina el cuarzo, mientras que alunita ocurre a
pH sobre 2. La alunita puede originarse en variados tipos de ambientes, como producto de
alteración por condensación de gases ricos en H2S, como producto de alteración
supérgena, como producto de cristalización magmática/hidrotermal, o a lo largo de vetas
y brechas hidrotermales de origen magmático.
vii. alteración carbonatada: caracterizada por calcita, dolomita, ankerita, siderita, con mayor o
menor sericita, pirita y/o albita. Los carbonatos ocurren dentro de un amplio rango de
temperatura y pH, asociados con caolinita, clorita y minerales calco-silicatados. Zonación
de carbonatos en función de pH incremental es observado en muchos sistemas
hidrotermales. Carbonatos de Fe-Mn (siderita-rodocrosita) co-existen con caolinita e illita,
mientras que carbonatos mixtos de Ca-Mn-Mg-Fe (rodocrosita-ankerita-kutnahorita-
dolomita) ocurren con illita y clorita, y carbonatos de Ca-Mg (dolomita-calcita) ocurren con
clorita y minerales calco-silicatados. Esta zonación es interpretada como producto de la
mobilidad decreciente de Fe, Mn y Mg a pH progresivamente más alto. Los carbonatos
pueden aparecer en todo tipo de ambiente hidrotermal.
viii. alteración calcosilicatada, skarn: silicatos de Ca y Mg dependiendo de la roca huésped,
caliza o dolomita. Caliza : granates andradita y grosularita, wollastonita, epidota, diopsido,
idocrasa, clorita, actinolita. Dolomita : fosterita, serpentinita, talco, tremolita, clorita. La
alteración calco-silicatada ocurre bajo condiciones de pH neutro a alcalino a distintos
rangos de temperatura. La asociación zeolita-clorita-carbonatos es formada a bajas
temperaturas y epidota, seguido por actinolita, ocurren a temperaturas progresivamente
mayores. Los minerales de zeolita son particularmente sensibles a temperatura. Zeolitas
hidratadas (natrolita, chabazita, mesolita, mordenita, stilbita, heulandita) predominan a
condiciones de baja temperatura (<150°-200°C), mientras que zeolitas menos hidratadas
tales como la laumontita (150°-200°C) y wairakita (200°-300°C) ocurren a temperaturas y
profundidades progresivamente mayores en sistemas hidrotermales. En algunos sistemas
se observa pumpellita/prehnita a temperaturas más elevadas (250°-300°C), en asociación,
en algunos casos, con epidota. La epidota ocurre como granos pequeños y mal
cristalizados a temperaturas entre 180° y 220°C, y como fases bien cristalizadas a
temperaturas más altas (>200°-250°C). Actinolita es estable a temperaturas >280°-300°. En
ambientes colindantes a pórfido ocurre clinopiroxeno (>300°C) y granate (>325°-350°C).
ix. alteración tipo greissen: caracterizado por muscovita de grano grueso, feldespato y
cuarzo, con o sin topacio y/o turmalina. Esta alteración ocurre principalmente asociado a
fases pneumatolíticas en rocas graníticas, a temperaturas sobre 250°C.
Algunas de estas alteraciones quedan resumidas en diagramas del tipo AKFC (Fig. 2; Rose y Burt,
1979). Por otra parte, Corbett y Leach (1998) presentan un diagrama de clasificación en función de
temperatura y pH (Fig. 3).
Cabe destacar que la alteración propilítica corresponde a una asociación de minerales que se da
en rocas a baja temperatura y razón agua/roca, no diferenciándose en gran medida de
metamorfismo de bajo grado. Por otra parte, se recomienda restringir el uso de la palabra
propilítica a aquellas asociaciones que contengan albita, clorita y epidota en rocas cuya
composición total no ha variado enormemente con respecto a la roca original. Esta definición la
distingue de alteraciones particulares como son la albitización, cloritización y epidotización.
Existen otras formas de clasificar las alteraciones hidrotermales, ya sea por mineral de alteración
principal (ej. : sericitización, epidotización) o por metasomatismo principal (ej. cálcico-ferrico,
aluminio-potásico), pero estas son de poco uso.
Diques son estructuras de formación magmática (cristalización magmática) con un
ancho entre 1 m hasta 200 m. Diques muestran frecuentemente una salbanda en
los límites a la roca de caja.
La salbanda se forma por un comportamiento diferente durante la cristalización
especialmente al respeto al enfriamiento en comparación de sectores interiores del
dique. La Salbanda se nota en terreno como dos líneas paralelas de rocas de mayor
o menor resistencia a la meteorización (Se ve como líneas de ferrocarril).
Dique con salbanda en la Quebrada Larga (Región Atacama/Chile) - W. Griem 1990
Los diques sufren después de la cristalización magmática muchas veces una
metasomatosis por las propias aguas hidrotermales del sistema. Se habla de una
autometasomatosis.
Caracterización de diques:
a) Diques siempre tienen una edad menor (son más joven) en comparación de la
roca de caja.
b) Diques tienen un origen magmático intrusivo (subvolcanico o hipabisal). Pero tal
vez tienen una textura porfídica.
c) Fases post-magmáticas muchas veces alteran el dique.
d) Los diques pueden llegar hasta una potencia hasta 200 metros, pero lo normal
es entre 0,5 m hasta 6 metros.
e) Algunas veces se puede observar una Salbanda en los límites de un dique. Un
producto de un enfriamiento distinto en los sectores cercanos a la roca de caja fría.
(Salbanda en el Museo Virtual)
f) Tectónicamente diques representan estructuras de expansión. Es decir, diques
sirven como testigo de una fase tectónica expansiva. Pero también se intruyen en
una forma paralela de estratos (sí el campo tectónico es permite). Estos diques se
llaman sills.
g) vetas son rellenos hidrotermales! - También representan estructuras de
expansión pero el relleno se cristalizó durante una actividad hidrotermal - es decir
en aguas calientes entre 100ºC hasta 374ºC.
*Metasomatismo: Cambio metamórfico que lleva consigo la introducción de material
procedente de una fuente externa. El que exista o no la expulsión de material
correspondiente del sistema dependerá de las condiciones. Bajo ciertas
circunstancias el metasómatismo puede ser el resultado de la sustitución completa
de un mineral por otro sin perder la textura original. Si los fluidos metasomáticos son
suficientemente energéticos, la recristalización puede acompañar al
metasomatismo, pudiendo ocultar algunos de los efectos más obvios del proceso.
Las vetas son estructuras de formación post-magmática, en la mayoría hidrotermal.
Los minerales se cristalizan de una fase acuática de acuerdo de la temperatura y
presión (entre otros factores).
DIQUES Y SILLS
LOS DIQUES representan
conductos de forma laminar y disposición subvertical que atraviesan la litosfera conectando el sistema
magmático entre diferentes intrusiones (sills, plutones, lopolitos, lacolitos, facolitos) y también con las
diferentes manifestaciones extrusivas (volcanes y erupciones fisurales). La imagen izquierda muestra
diversos diques básicos (basaltos) atravesando una secuencia sedimentaria pelágica (Fuerteventura). Su
espesor es variable, desde centímetros a decenas de metros, al igual que su recorrido, métrico hasta
kilométrico. Su composición puede ser desde básica a extremadamente ácida. Dada la textura de grano
fino a afanítico que suelen presentar los diques, la IUGS recomienda que en su clasificación se anteponga
el prefijo micro al nombre de la roca plutónica, a excepción de los términos todavía en uso de dolerita o
diabasa para microgabros con texturas intergranulares. Los diques pueden presentarse como diques
singulares o formando haces o enjambres de diques. La disposición de los haces de diques puede ser de
orientación irregular, subparalela, radial, anular o cónica.
LOS SILLS son intrusiones
laminares de disposición subhorizontal, que suelen ser concordantes con la estructura de la roca encajante.
A diferencia de los diques, su extensión o propagación lateral puede ser muy grande mientras que su
crecimiento en la vertical es muy inferior, dando lugar a cuerpos intrusivos sencillos. Se pueden considerar
yacimientos laminares de estancamiento del magma tras su ascenso a través de diques desde otras cámaras
magmáticas o de las propias áreas de fusión. En la imagen superior izquierda se muestran varios sills de
grandes dimensiones y de composición gabroidea intruidos en areniscas de las Finger Mountains
(Victoria Land, Antártida). La imagen superior derecha muestra diques conectados con sills de
composición basáltica intruyendo en depóstios piroclásticos de la isla de Santorini. El fundido de los
diques, al llegar a niveles de flotabilidad neutra (la densidad del magma se iguala con la del encajante, o
bien existen límites litológicos que impiden su ascenso), se desvía lateralmente siguiendo el plano de
menor resistencia. Estas unidades intrusivas pueden crecer por sucesivos pulsos magmáticos (a modo de
coladas subterráneas) formando, en el caso extremo de apilamiento en niveles dúctiles, un plutón o,
en niveles más superficiales y frágiles, un lopolito o lacolito. En la actualidad, los sills se definen como
pulsos magmáticos esenciales en el amalgamiento o crecimiento plutónico.
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El contacto del dique o sill. A
escala de detalle, si el contraste viscoso entre el magma del dique y la roca encajante es alto,
el contacto es neto y los cristales del encajante quedan cortados limpiamente; si el contraste es bajo, el
contacto es neto pero respeta los bordes de grano. A escala de afloramiento el trazado del contacto puede
ser lineal o sinuoso, indicando una intrusión claramente posterior o muy cercana en el tiempo. En la imagen
izquierda se muestra el borde enfriado de un dique de pórfido granítico en contacto con
un monzogranito equigranular. El borde, de unos 2-4 cm, es félsico y de textura afanítica. Desde el
borde hacia el interior del conducto tanto la matriz como los fenocristales aumentan de tamaño. Además,
el pórfido presenta una foliación magmática definida por los fenocristales subparalelos al contacto con
el granito (Alpedrete de la Sierra, Sierra de Guadarrama, Madrid).
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Los diques pueden presentar zonalidad de borde a centro del conducto por variaciones en el tamaño de
los cristales (incrementando hacia el interior del conducto), como es el caso de los bordes de
enfriamiento, o por crecimiento en sucesivos pulsos. Si presentan texturas inequigranulares porfídicas,
los fenocristales pueden definir una foliación magmática paralela a las paredes del conducto. El nivel de
emplazamiento de los diques puede ser muy variado, como se puede ver en la galería de imágenes
superior de diques básicos. En la imágen izquierda (1) se puede ver un dique de unos 30 cm de potencia,
atravesando un depósito piroclástico (emplazamiento epizonal). El contacto es neto y rectilíneo. Se
puede apreciar cierta zonalidad que quizás se relacione con diferentes pulsos de relleno (isla de San
Miguel, Islas Azores, Portugal). En la imagen central (2) de la galería se puede ver un dique básico
(potencia aprox. 1 m) intrusivo en zonas profundas de la corteza ya que aparece atravesando un
complejo migmatítico (área de fusión). El dique tiene contacto neto y rectilíneo pero su intrusión debió
de ser tardía (y no completamente posterior) respecto a la migmatización, ya que hay diquecillos y venas
de fundidos graníticos atravesando dicho dique (cantera de Kaihlankylä, Islandia). La imagen derecha (3)
muestra un dique básico atravesando una intrusión sienítica, en donde se aprecia claramente el
escalonamiento ligado al típico mecanismo de intrusión de magmas básicos. El contacto es neto y, aunque
escalonado, lineal (sienitas del dique anular de las Peñitas, Fuerteventura).
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Diques félsicos. En la imagen izquierda se
muestran varios diques de leucogranitoaplítico y pegmatítico, de unos 5 cm de potencia, con contacto
rectilíneo con el granitoencajante (de derecha a izquierda en la parte superior de la imagen y en diagonal
junto al bolígrafo). No obstante, a pequeña escala estos diques son ligeramente sinuosos (foto de detalle
de la derecha). Este tipo de contacto indica por un lado la relativa cercanía en el tiempo entre el granito y
los diferenciados aplíticos y pegmatíticos y, por otro, el probable comportamiento más viscoso del granito
encajante al superar el 50-60% de magma ya cristalizado (Alpedrete de la Sierra, Sierra de Guadarrama).
Diques félsicos. En la imagen izquierda se muestra un dique de leucogranito aplítico (aplita) atravesando
un granito anfibólico. El dique tiene unos 6 cm de potencia y presenta un contacto neto con el granito
aunque sinuoso a escala de detalle (macizo plutónico de La Pedriza, Sierra de Guadarrama). En la imagen
derecha se aprecia un dique de leucogranito aplítico atravesando un granito biotítico (notar que da un
pequeño resalte respecto al granito). El dique tiene unos 40 cm de potencia, contacto neto y trazado
rectilíneo, de buzamiento subvertical. Su composición ácida y su textura aplítica (de grano fino
y panalotriomorfa) le confiere una gran resistencia a la erosión, resaltando así en los afloramientos
(macizo plutónico de La Pedriza, Sierra de Guadarrama).
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Enjambres de diques. Con mucha
frecuencia los diques intruyen en forma de enjambres o haces de diques. En la imagen izquierda se muestra
un haz de diques básicos atravesando un complejo volcánico. Los diques tienen potencias muy variables,
de orden métrico, son subverticales, de contacto neto y recorrido sinuoso, con frecuentes bifurcaciones.
Parte de estos diques afloran como islotes de roca dura alargados en la vertical, quedando así evidente su
forma laminar. En los más potentes se puede observar un borde más oscuro, probablemente un borde de
enfriamiento (Isla de Madeira, Portugal).
Pórfidos graníticos. Haz de diques de pórfido granítico atravesando granitos. En esta imagen se observan
tres diques, uno muy potente, de 50 m (señalado como 2 en la foto interpretada) que corta a dos diques
menores de 15 y 10 m (señalados como 1). Presentan contactos netos y rectilíneos, y buzamiento
subvertical (al norte). Estos diques pertenecen a grandes enjambres kilométricos de diques de pórfidos que
se extienden en la Sierra de La Paramera, al sur de la provincia de Ávila (ver mapa de la imagen 3, serie
MAGNA, nº 531).
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DIQUES PARALELOS. Cuando a escala cartográfica los diques conforman enjambres paralelos entre
sí, sus direcciones pueden interpretarse como una indicación del régimen de esfuerzos regional que actuaba
durante su emplazamiento (eje de menor esfuerzo compresivo perpendicular a los diques). En la galería
de imágenes superior se muestra un haz de diques básicos (microgabros) atravesando
un leucogranito (Charca Verde, macizo de La Pedriza, Sierra de Guadarrama). Los diques, de potencia
decimétrica, presentan contactos netos y recorridos relativamente rectilíneos en el encajante granítico. Los
diques se bifurcan, se estrechan y ensanchan, dando un conjunto estrechamente entrelazado. A escala más
detallada (imagen 2) los contactos del dique reflejan la progresión del emplazamiento en escalón si el
conducto es alimentado lo suficiente: en dicho caso estos escalones acaban por ensanchar y confluir (ver
progresión esquematizada en la imagen 3: de a hasta b).
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DIQUES RADIALES. Los diques
radiales, al igual que los diques anulares y cónicos, son típicos de áreas epizonales y volcánicas, donde
las cámaras magmáticas están a pocos kilómetros de la superficie. Los diques radiales irradian de una
intrusión central cilíndrica y definen planos subverticales, constituyendo los conductos laminares de
alimentación de posibles erupciones fisurales. El cuerpo intrusivo central perturba el campo de esfuerzos
regional dando planos de mínimo esfuerzo de disposición radial por los que el magma se propaga. En la
imagen izquierda se observan al menos tres diques radiales y la chimenea de un conducto volcánico
actualmente erosionado (Shiprock, Nuevo México, EEUU).
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DIQUES RADIALES. Las imágenes superiores son ejemplos de diques radiales, en las que se muestra
un mapa esquemático con la disposición de los diques, una imagen de satélite del mismo área y,
finalmente, una imagen en perspectiva desde el cuerpo ígneo central, donde se aprecian diversos diques
radiales de gran extensión que dan resaltes topográficos (Spanish Peaks, Colorado, EEUU).
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DIQUES CÓNICOS. Los diques cónicos son intrusiones filonianas
curvadas, discordantes, concéntricas y buzando variablemente hacia un centro intrusivo común,
describiendo en planta diques circulares o elípticos. Al igual que los anulares, forman parte de complejos
de subsidencia, muchas veces asociados a grandes calderas volcánicas. En estas condiciones, el eje de
menor esfuerzo (σ3) se orienta subparalelamente a la superficie terrestre, mientras que los otros dos ejes
principales definen planos subverticales a la misma, que son los planos por donde se inyecta el magma.
La potencia de los diques cónicos es muy variable: los diques básicos pueden alcanzar hasta una decena
de metros, mientras que los félsicos alcanzan potencias mayores de 60 m.
DIQUES CÓNICOS. Son comunes en áreas subvolcánicas donde las cámaras magmáticas cercanas a la
superficie terrestre determinan un campo de esfuerzos con los planos de mínimo esfuerzo describiendo
formas cónicas por encima de la parte superior de las mismas. El buzamiento hacia el interior es
consecuencia del inflamiento de la cámara que genera una compresión radial del bloque superior. Cuando
provoca la ruptura de este bloque, el magma se propaga y rellena dichas fracturas cónicas. Estas intrusiones
subvolcánicas aparecen en sectores de subsidencia ligados a grandes evacuaciones de magma desde
cámaras magmáticas epizonales, provocando erupciones plinianas y calderas, junto con un complejo de
diques radiales, anulares, cónicos y plutones centrales. En la imagen de satélite y el mapa superiores se
muestra la isla de Mull (Escocia, Reino Unido), centro intrusivo subvolcánico formado por una densa red
de diques anulares y plutones.
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DIQUES ANULARES. Son cuerpos intrusivos
laminares que en planta son circulares, elípticos, poligonales o arqueados y presentan buzamientos muy
acusados (subverticales) hacia el exterior del centro intrusivo. Las potencias son variables pero pueden
alcanzar hasta varios centeneras de metros, y suelen ser de naturaleza félsica. La sobrepresión de la cámara
magmática cede tras la formación de los diques radiales, cónicos y la posible extrusión de magma, lo que
provoca un colapso en la superficie (una depresión circular denominada caldera) a favor de fracturas de
superficie cilíndrica. Estas fracturas se van rellenando por el magma y forman los denominados diques
anulares.
DIQUES ANULARES. En el mapa y en la imagen de satélite superiores se muestra el complejo ígneo de
Ossipee en el área volcánica de New Hampshire, con un dique anular que, por su naturaleza félsica, da un
resalte topográfico y de color, ambos aspectos apreciables en la imagen de satélite.
La mineralización de una veta puede ser internamente heterogénea. Existen sectores de mediana ley o de alta ley o
sectores estériles. Puede ser que la litología de la roca de caja marque una influencia en la magnitud de la
mineralización.
Las zonas de Fallas también pueden mostrar una mineralización de forma tabular a
causa de una metasomatosis de las rocas fracturadas en la zona de falla. El
fracturamiento dio espacio para los líquidos ascendentes o descendentes.
En conclusión, las diferencias entre los tres grupos no son tan marcadas, es decir
tal vez existen estructuras transitorias entre los grupos por ejemplo entre veta y zona
de falla mineralizada.
Por supuesto, las estructuras vetiformes siempre muestran una relación con la
geología estructural del sector. La estructura tabular por sí misma es una estructura
tectónica. La mineralización interna de una veta depende también de estructuras en
intersección. Depende de la secuencia de las fases tectónicas: Fases más jóvenes
en comparación con la estructura no afectan la veta, fases de la misma edad
controlan fuertemente la mineralización. Las fases después de la formación de la
veta provocan principalmente desplazamientos en la estructura.
Vetas o estructuras vetiformes generalmente aparecen en "sets" es decir
estructuras paralelas o subparalelas que se pierden después de algunos cientos de
metros.
Ejemplo de vetas subparalelas con impacto de estructuras syn-genéticos.
Conclusión para yacimientos vetiformes:
a) Fuerte impacto tectónico
b) Estructuras tectónicas syn- y postgenéticas
c) Factores de formación: mineralización correspondiente a la temperatura, presión, pH, fugacidad
de Oxígeno del sistema hidrotermal, porosidad de la roca, fracturamiento de la roca, tipo de
minerales.
c) Cambios de la mineralización hacia la profundidad, a la corrida y al ancho de la estructura.
d) Comportamiento no-lineal de la distribución de la mineralización
*Las altas leyes presentan una fuerte ventaja.
Trabajando en vetas o depósitos vetiformes
Las vetas son estructuras sumamente heterogéneas, es decir, se puede esperar cambios bruscos en
la litología y por supuesto en los contenidos de mena. La heterogeneidad se extiende a las tres
dimensiones - la corrida de la veta, el ancho de la veta y la profundidad.
Se recomienda:
a) Zanjas: de muestreo (interior y exterior siempre perpendicular de la estructura principal).
b) Perforaciones: se realizan desde afuera, cortando la veta en profundidad - nunca desde el interior
de la veta hacia abajo, persiguiendo la veta.
Las perforaciones desde afuera, cortando la veta, tienen la ventaja de que atraviesan toda la veta y
permiten realizar análisis de todo del ancho de la estructura, incluyendo los contactos. Es casi la
única manera de obtener una imagen completa de toda la estructura.
Observación: Los sondajes atraviesan la estructura en un ángulo que obliga a realizar una corrección
del espesor aparente al espesor real. Se nota en la imagen (abajo) que los tres sondajes no son
perpendiculares a la veta - entonces producen un espesor aparente - el espesor real es menor, de
acuerdo de la línea perpendicular.
Además, se muestra que desde la misma instalación de la perforadora se pueden realizar varios
tiros, con diferente inclinación.