Bosquejo #38
LA ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALÉN
Juan 12:12-26
Como podemos ver, Betania estaba convulsionada por el milagro de la
resurrección de Lázaro y por esto el apóstol Juan recoge tantos detalles de
lo que ocurría alrededor de este acontecimiento.
Ya estudiamos el Capítulo 11 y como vimos en este capítulo, el apóstol
Juan recoge el milagro de la resurrección de Lázaro con vívido entusiasmo.
Asimismo, el capítulo 12 se inicia también con otro acontecimiento ocurrido
en esta ciudad, el ungimiento que recibió el Señor de parte de María la
hermana de Lázaro, antes de su ida a la cruz del Calvario, hecho que
marca el inicio de la semana de pasión.
Mientras esto ocurría, Satanás planeaba destruir la causa de todas estas
bendiciones y también a aquellos que las habían recibido. El problema de
Satanás era que muchos habían creído en Jesús y se apartaban de la
religión de los judíos para seguir al Señor.
Es al siguiente día después de que los principales sacerdotes habían
acordado matar también a Lázaro (12:9-11), que Jesús decide hacer su
entrada triunfal a la grandiosa y hermosa ciudad de Jerusalén; este día era
el domingo antes de la Pascua, y esta entrada la haría como un REY
VICTORIOSO, acompañado por aquellos que en este momento habían de
recibir la gracia de creer que él era el Mesías prometido y anunciado por los
profetas.
Dos grupos de personas acompañaban a Jesús en este acto
majestuoso: aquellos que venían con él hacia Jerusalén para la fiesta de la
Pascua, y aquellos que al oír que venía el Mesías; ambos grupos tomaron
ramas para esperarle y vitorearle. Es notorio destacar que a pesar de que
este acontecimiento había sido profetizado por Zacarías, los discípulos no
alcanzaron a comprender su significado hasta después de que el Señor fue
glorificado.
Veamos ahora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén bajo el siguiente
bosquejo de estudio:
I) JESÚS ES RECIBIDO Y ACLAMADO POR LA MULTITUD
II) JESÚS ES RECHAZADO POR LOS RELIGIOSOS
III) JESÚS ES SOLICITADO POR LOS GENTÍLES
Iglesia de Convertidos a Cristo 2
Autor: Pastor Arq. José R. Mallén Malla Evangelio de Juan
Iniciemos el estudio viendo como:
I) JESÚS RECIBIDO POR LA MULTITUD
(Jn. 12:12-18)
A. LA MULTITUD QUE LE ACOMPAÑABA
1. Juan describe a la multitud que salía de la ciudad con la
expresión griega “ó óclus polús” (grandes multitudes o mucha
gente o mucha turba), lo que se interpreta como: Muchas
personas o, gran número de personas. Por esto nos dice el
texto: “12:12 El siguiente día, grandes multitudes que habían
venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén”.
2. Esta expresión es también usada de forma idiomática para
referirse a la gente común, al pópulo, a la gleba o a la
chusma; en el contexto de este pasaje también sugiere la
idea de gran cantidad, o de forma metafórica, al mundo
como lo vemos en (12:19) cuando dice: “12:19 Pero los fariseos
dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el
mundo se va tras él”.
3. De acuerdo con el censo hecho en Jerusalén, para ese año
se sacrificaron 256,500 corderos durante la celebración de la
Pascua; por lo que, si se requería un mínimo de diez personas
por cordero, entonces podemos decir que en esta ciudad
había, por lo menos, 2.6 millones de judíos en la celebración
de esta Pascua.
4. Es por esto por lo que, aunque sabemos que todas estas
personas no estaban este domingo en la entrada triunfal de
Jesús a Jerusalén, sí sabemos que las que estuvieron daban
esa impresión a los principales sacerdotes de tal forma que
estos dijeron: “Mirad, el mundo se va tras él” (v. 19b).
B. LA IMPRESIÓN DE JESÚS PARA LA MULTITUD
1. La llegada de Jesús a Jerusalén es la imagen del REY
VICTORIOSO llegando a la ciudad de paz. Las palmeras eran un
símbolo de fuerza, triunfo, belleza, gozo y salvación. Eran un
símbolo de gloria y alegría, la cual se sentía entre los
habitantes y visitantes de Jerusalén en este día de gloria.
Iglesia de Convertidos a Cristo 3
Autor: Pastor Arq. José R. Mallén Malla Evangelio de Juan
2. Es bueno destacar que, en una época más temprana en la
historia judía, se cortaron palmas para la entrada triunfal de
Simón Macabeo, hecho narrado en 1 Macabeos 13:51 y 2
Macabeos 10:7; así también, para la purificación del templo
que hizo Judas Macabeo, cuando la conquista de Jerusalén,
luego de la profanación que hizo en el mismo Antíoco
Epífanes. Esta costumbre de llevar palmas para recibir a los
conquistadores era una señal de un homenaje triunfal para
uno que había logrado la victoria o un rey que regresaba en
victoria de la guerra como lo vemos en Apocalipsis 7:9.
3. Además, es bueno destacar que a pesar de que hoy en día
los pollinos de asno no son un símbolo de honor, como lo son
los caballos, en la época de Jesús eran considerados como
animales muy nobles. Si un rey venía a la ciudad en son de
guerra, lo hacía montado en caballo, pero si lo hacía en son
de paz, entonces montaba un asno como nos muestra
Jueces 10:4.
4. Podemos notar que su entrada fue en son de paz, pues si
comparamos esta entrada a Jerusalén con la que narra el
apóstol Juan en Apocalipsis 19:11-16, donde vemos que el
Señor vendrá en son de guerra, montado en un caballo,
veremos que hay una gran diferencia.
C. LOS VÍTORES DE LA MULTITUD
1. La multitud estaba excitada a causa de la presencia de Jesús
en la ciudad de Jerusalén. Todo el pueblo estaba
congregado ante tan grande personaje y lanzaban vítores
delante del Señor como lo hacían delante de cualquier
emperador romano. Esto evidentemente manifestaba como
había calado en el pueblo las enseñanzas de Jesús.
2. Ahora notamos cuan grande privilegio recibió Jesús de esta
gran multitud al declarar uno de los mayores vítores que se
habían oído en Israel. Por esto el apóstol Juan nos dice ahora:
“12:13 …tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y
clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del
Señor, el Rey de Israel!” Esta imagen fue evidentemente
gloriosa ante los ojos de tanta gente que se reunió en
Jerusalén para celebrar esta fiesta de Pascua y traía de
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Autor: Pastor Arq. José R. Mallén Malla Evangelio de Juan
manera evidente, envidia al corazón de los enemigos de
Jesús.
3. Otro detalle más recogido por el apóstol Juan, es acerca de
aquello que las Escrituras habían profetizado del Mesías en
Zacarías 9:9. En esta parte se hace la referencia de este
cumplimiento profético diciendo: “12:14 Y halló Jesús un asnillo,
y montó sobre él, como está escrito:
12:15 No temas, hija de Sion;
He aquí tu Rey viene,
Montado sobre un pollino de asna”.
Esta era una muestra más de que él era considerado por la
multitud como el Rey de Israel.
4. Notemos algo importante en el testimonio de Juan cuando
dice: “12:16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos al
principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se
acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él,
y de que se las habían hecho.
12:17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando
llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.
12:18 Por lo cual también había venido la gente a recibirle,
porque había oído que él había hecho esta señal”.
Pero no obstante esto:
II) JESÚS ES RECHAZADO POR LOS RELIGIOSOS
(Jn. 12:19)
A. CAUSA DE LA OPOSICIÓN
1. Podemos irnos a los versículos que narran lo ocurrido el día
anterior, ya que en ellos el apóstol Juan se detiene a
enseñarnos que los sacerdotes, quienes odiaban juntamente
con los fariseos a Jesús, habían acordado dar muerte a
Lázaro, además de su plan de exterminar a Jesús, y la razón
primordial es la que vemos en (12:11): “12:11 Porque a causa de
él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús”.
2. Está claro que todo lo que se oponía al judaísmo o
amenazaba a su tradición y a su religiosidad tenía que ser
quitado de en medio y para eso estaban los sacerdotes, los
fariseos, los saduceos, los escribas, y cualquier otra secta
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Autor: Pastor Arq. José R. Mallén Malla Evangelio de Juan
judía, para eliminar cualquier oposición que se hiciera a su
religión.
3. Ahora notamos en el versículo 19 como el apóstol Juan nos
narra la incomodidad de los fariseos, quienes se estaban
cogiendo el pleito para ellos, y quienes se habían constituido
como los acérrimos incitadores en contra de Jesús. Notemos
cuando el texto dice: “12:19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya
veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él”.
B. RECONOCIMIENTO DE SUS ADVERSARIOS
1. Sabemos que con anterioridad los fariseos habían unido
esfuerzos con los saduceos en un intento de encontrar a Jesús
entre los peregrinos que venían a la fiesta; pero ahora que lo
encontraron se le presentaba un problema mayor y ellos no lo
podían evitar por más esfuerzo que hiciesen. Como ya hemos
visto ellos sólo decían: “12:19b Mirad, el mundo se va tras él”.
2. Este comentario que circulaba entre los fariseos era una clara
confesión a sí mismos de que no podían hacer nada para
detener a Jesús, ya que, en todas las Pascuas anteriores,
aunque no habían podido matarlo, como era su propósito,
por lo menos habían logrado influenciar a la gente para que
lo rechazaran. Pero ahora ni eso habían podido lograr, sino
por el contrario, estaban dándose cuenta de esta triste
realidad para ellos, en esta ocasión la multitud, “El mundo”
como lo describe Juan, se iba tras la doctrina de Jesús.
3. ¡Qué derrota más vergonzosa después de todos sus intentos
malévolos! Era una realidad que la hipérbole que usaban
aquí no era del todo inexacta y esto es lo vergonzoso para
esta secta reconocida por su orgullo y arrogancia. Ellos
habían logrado hegemonía frente al pueblo de Israel y no
estaban dispuestos a perderla.
C. CONSECUENCIA DE SU DERROTA
1. Como vamos a estudiar en el final de este evangelio y como
es de todos sabido, si no conociéramos el plan de Dios y sus
propósitos, pudiéramos decir que al final de todo, los fariseos
se salieron con la suya; pues llevaron a Jesús a la cruz del
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Calvario. Pero la realidad es que todos sabemos que los
planes de Dios incluían la feroz oposición de los judíos y la
muerte vicaria de Cristo para salvar a los pecadores.
2. Esta feroz persecución de Jesús no es sorpresa para el
creyente que conoce lo que Dios había decretado, pues
nosotros sabemos que, en su soberana voluntad, Dios había
incluido la oposición tenaz de estos feroces enemigos, así
como también había incluido la macabra participación de
Judas Iscariote quien había de vender a Jesús por treinta
monedas de plata.
3. Todo este acontecimiento de la entrada triunfal a Jerusalén
nos muestra cómo Dios permite esta derrota momentánea y
aparente de los judíos religiosos, con la cual tomarían más
odio en contra de Jesús, para ir más tarde tras su vida, la cual
ellos entendían que podían manipular y aún quitar. Sabemos
que esta potestad solamente está en manos de Jesús, quien
es Dios y quien había declarado que él ponía su vida para
volverla a tomar.
III) JESÚS ES SOLICITADO POR LOS GENTILES
(Jn. 12:20-26)
A. IDENTIFICACIÓN DE LOS GENTILES
1. El texto se ocupa de identificarnos a un grupo de gentiles que
estaban interesados en conocer a Jesús y que
evidentemente habían oído de su fama, por esto vemos que
Juan nos dice: “12:20 Había ciertos griegos entre los que
habían subido a adorar en la fiesta”.
2. Todos conocemos que todo aquel que no era judío era
considerado gentil. Aunque en este caso los gentiles a
quienes se hace referencia eran griegos de identidad difícil
de averiguar; podemos asumir que eran griegos helenísticos o
prosélitos gentiles convertidos al judaísmo, que tenían la
intención de conocer a Jesús. Otros comentaristas también
creen que eran gentiles que vivían en Galilea y que habían
subido a adorar a Jerusalén.
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Autor: Pastor Arq. José R. Mallén Malla Evangelio de Juan
3. De todas maneras, no es importante saber la identidad
exacta de estos griegos; lo importante es que eran gentiles
que tenían temor de Dios y que buscaban saber de Jesús. A
diferencia de los judíos que, si tenían un conocimiento basto
de las Escrituras para haber recibido al Mesías prometido,
estos gentiles que tal vez no tenían un conocimiento basto de
estas profecías, buscaban diligentemente a Jesús.
4. Esta porción de la narración de Juan es un preámbulo de lo
que había de ocurrir cuando Jesús fuese llevado a los cielos y
naciera la iglesia, como fruto de su promesa y por el rechazo
de su pueblo a la gracia de Dios. Ya Jesús mismo, en Juan
10:16, había hablado de estas ovejas que no eran del redil de
Israel a la cual le era necesario atraer.
B. LA INTENCIÓN DE LOS GRIEGOS
1. Como hemos visto en el punto anterior, la intención de estos
gentiles era adorar a Dios en la fiesta de la Pascua y conocer
a Jesús, de quien habían oído hablar según se expresa en el
versículo 21 notemos que se dice: “12:21 Estos, pues, se
acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le
rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús”.
2. Es interesante ver que los griegos se acercaron al discípulo
analítico, ya que Felipe todo lo ponderaba; podía ser tal vez
el más receptivo de todos los discípulos para con los
extranjeros, de ahí que los griegos viniesen a él.
3. Felipe se dirige a Andrés el cual se había caracterizado por
traer personas a Jesús, como vemos en el capítulo 2 de este
libro, y es él el que Junto a Felipe da la noticia a Jesús de que
estos gentiles le buscaban. Aquí vemos cuando Juan nos
dice: “12:22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y
Felipe se lo dijeron a Jesús”.
4. La intención de estos gentiles es aprobada por la soberanía
de Dios y aquí vemos cómo Dios comienza a abrir, de manera
amplia, su plan hacia el pueblo gentil, luego de la
conversación con la mujer samaritana.
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Autor: Pastor Arq. José R. Mallén Malla Evangelio de Juan
C. LA GRAN ENSEÑANZA DE JESÚS
1. Ante cualquier cosa Jesús dice: “12:23 Jesús les respondió
diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre
sea glorificado”. Aquí vemos que la esencia de su
declaración se basaba en el hecho de que la cruz tenía que
venir antes de que los gentiles vinieran a ser parte del redil del
Señor. Cristo era el cordero que abría esta puerta, él habría
de morir por el mundo (Jn. 1:29) y daría oportunidad a todos,
aunque su sangre solamente se haría efectiva en aquellos
que creyeran en él.
2. Es probable que Jesús se haya reunido con los griegos en el
patio de los gentiles, al pasar hacia el lugar de la adoración
de los judíos. Aquí vemos que, a pesar de que la mayor parte
del ministerio de Cristo estaba limitado a Israel, es curioso ver
el deseo de los gentiles de reconocerle como rey, tanto en el
momento de su nacimiento con los magos del oriente, como
en el momento en que se disponía a la muerte.
3. Ahora Jesús en (12:24-26) plantea las demandas para
aquellos que querían ser sus discípulos: “12:24 De cierto, de
cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y
muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.
12:25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida
en este mundo, para vida eterna la guardará.
12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí
también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le
honrará”.
CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
Amados amigos y hermanos en Cristo, esta conclusión es una tremenda
enseñanza para aquellos que desean venir a Jesús y servirle, no hay nada
oculto para los que desean entregar su vida al Señor y es esta porción de la
Palabra de Dios que nos advierte que primero tenemos que morir para poder
ver el fruto de la muerte de Cristo en nosotros.
Ojalá y que todos los que servimos a Cristo, hallamos muerto
primeramente a nuestros delitos y pecados para que él viva por nosotros y
en nosotros, de esta manera seremos bendecidos y tendremos honra de él.