El drang más allá del modelo neurofisiológico
Prof. Titular Dra. Amelia Imbriano
[email protected] Decana del Depto.de Psicoanálisis de Universidad Kennedy
Artículo publicado en: Revista Psicoanálisis y hospital. Nº 33.“Psicoanálisis y
neurociencias”. Ediciones Del Seminario. Buenos Aires. Junio 2008. Págs. 181-
186.
Las enseñanzas de Jacques Lacan presentan otra modalidad de conceptualizar el inconsciente
-estructurado como un lenguaje- y el sujeto -como efecto de discurso-, consecuentemente el
concepto de pulsión se reformula. Señalaremos algunos puntos diferenciales entre Freud y
Lacan poniendo en trabajo dos textos: Pulsiones y destinos de pulsión (Freud) y El Seminario
XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (Lacan).
Consideramos necesario cernir ese punto de “escondido” y “misterioso”1 de la pulsión. No se
tratará de un concepto “oscuro” como lo pensó Freud, sino de un concepto lógico: el objeto a,
que se muestra como “escondido” y “misterioso” en un lugar: “el punto de disyunción y de
conjunción, de unión y de fronteras”, entre el sujeto y el objeto2.
En el escrito metapsicológico del año 1915, Pulsiones y destinos de pulsión, encontramos una
puntuación: “es un concepto básico convencional, por ahora bastante oscuro, pero del cual en
psicología no podemos prescindir” 3. El modelo científico utilizado por Freud son las ciencias
naturales en donde el criterio de “convencional” hace referencia a los supuestos lógicos que se
tienen por verdaderos en la construcción de una disciplina. Freud apela al modelo fisiológico,
que le sirve para pensar la teoría del aparato psíquico, sobre todo en cuanto a lo relativo a las
1
Nota del autor: tomando el término “oscuro” de S. Freud en “Pulsiones y destinos de pulsión” y los términos
“escondido” y “misterioso” de J. Lacan en “Los conceptos fundamentales del psicoanálisis. .
2
Lacan, J. El seminario XI. Los conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), Paidós, Bs. As., año, pág.
168.
3
Freud, S. Pulsiones y destinos de pulsión (1915). Obras completas. Amorrortu. Bs. A.s, 1976, Tomo XIV,
pág. 113.
aplicaciones de la física a la fisiología, en particular las leyes del arco reflejo y la
termodinámica. De este modo una primer orientación lo aproxima a comparar y diferenciar el
estímulo del acto reflejo respecto del estímulo de la pulsión:
1. “el estímulo pulsional no proviene del mundo exterior, sino del interior del propio organismo”,
2. “la pulsión no actúa como una fuerza de choque momentánea, sino siempre como una fuerza
constante”,
3. “no ataca desde afuera sino desde el interior del cuerpo”,
4. “llamemos necesidad al estímulo pulsional”,
5. “lo que cancela esta necesidad es la satisfacción (…) puede alcanzarse mediante una
modificación apropiada a la meta (adecuada) de la fuente interior de estímulo” 4.
6. “estos estímulos (pulsionales) son la marca de un mundo interior (…) la sustancia percipiente
del ser vivo habrá adquirido así, en la eficacia de su actividad muscular, un asidero para
separar un ‘afuera’ de un ‘adentro’.5
Hay en estas concepciones una asimilación de la pulsión a algo natural. La referencia al
esquema del reflejo está presente y encontramos varias huellas, pero la que nos interesa
señalar se refiere a la satisfacción pues en se filtra en forma directa la idea de “una acción
adecuada o acorde al fin”, que luego obstaculizará su teorización. No escapa a la
consideración freudiana que “los estímulos pulsionales que se generan en el interior del
organismo no pueden tramitarse mediante el mecanismo (del acto reflejo)”6, “por eso plantean
exigencias mucho más elevadas al sistema nervioso y lo mueven a actividades complejas,
encadenadas entre sí, que modifican el mundo exterior lo suficiente para que satisfaga a la
fuente interior de estímulo”7.
Lacan insistirá en que “el único alcance de la función de la pulsión (…) es poner en tela de
juicio este asunto de la satisfacción” 8 . Refiere: “Aunque la boca se quede ahíta (…) no se
4
Freud, S. Pulsiones y destinos de…Ob. cit., pág. 114.
5
Freud, S. Ibíd., pág. 115.
6
Freud, S. Ibíd., pág. 116.
7
Freud, S. Ibíd., pág. 116.
8
Lacan, J. El Seminario XI. Ob. cit., pág. 173.
satisface con comida sino (…) con el placer de la boca (…) en la experiencia analítica la
pulsión oral se encuentra(…) en una situación en la que todo lo que hace es ordenar el menú”9.
La clínica psicoanalítica nos muestra la imposibilidad del encuentro de la pulsión con algo
acorde a los fines de la satisfacción. Eso “acorde” o “adecuado” no se puede determinar
previamente y por eso siempre se trata de algo en discordancia que tiene el sesgo de
misterioso y escondido.
Volvemos a Freud y sus elucidaciones: “Nos servimos de muchas premisas complejas para
guiarnos en la elaboración del mundo de los fenómenos psicológicos. (…) el sistema nervioso
es un aparato al que le está deparada la función de librarse de los estímulos que le llegan, de
rebajarlos al nivel mínimo posible (…) Vemos ahora cuánta complicación ha traído la
introducción de las pulsiones para el simple esquema fisiológico del reflejo (…) los estímulos
pulsionales (…) lo obligan a renunciar a su propósito ideal de mantener alejados los estímulos,
puesto que producen un aflujo continuado e inevitable de estos. Entonces, tenemos derecho a
inferir que las pulsiones (…) son los genuinos motores de los progresos que han llevado al
sistema nervioso a su actual nivel de desarrollo. Desde luego, nada impide esta conjetura: las
pulsiones mismas, al menos en parte, son decantaciones de la acción de estímulos exteriores
que en el curso de la filogénesis influyeron sobre la sustancia viva, modificándola”10 .
Jacques Lacan se orienta en el marco epistémico de las ciencias conjeturales y encuentra la
posibilidad de resolver los interrogantes que la fisiología obstaculizó en Freud. Toma otro
modelo: la incidencia del significante, y es lo que le permitirá mostrar que la pulsión es un
montaje11 en donde sus elementos son disyuntos. 12
El autor francés se refiere a la pulsión como un “collage surrealista”, como un montaje con la
particularidad del collage: implica la mezcla de tantos diferentes, en donde es imposible la
continuidad y la connaturalidad, entre los tantos mezclados. Este es el punto diferencial
importante entre Freud y Lacan.
En la teorización freudiana, los elementos de la pulsión comparten naturaleza. Veamos:
9
Lacan, J. Ibíd., pág. 175.
10
Freud, S. Pulsiones y destinos de… Ob. cit., pág. 116.
11
Lacan, J. El Seminario XI. Ob. cit., pág. 176.
12
Lacan, J. Ibíd., pág. 171.
1. Drang (empuje) es la medida de la exigencia de trabajo que representa13: los estímulos
pulsionales se generan en el sistema nervioso y exigen un trabajo de cancelación que
conlleva a representaciones psíquicas.
2. Ziel (meta) es cancelar el estado de estimulación en la fuente.
3. Objekt (objeto) es aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta (es lo mas variable de la
pulsión)14, o sea, debe ser algo acorde al fin para cancelar el estado de excitación.
4. Quelle (fuente) es el “proceso somático, interior a un órgano o a una parte del cuerpo, cuyo
estímulo es representado en la vida anímica por la pulsión 15.
En la reconceptualización del año 1964, Lacan traduce “Triebe und Triebschicksale” por
aventura, vicisitud y desde esa idea inicia una revisión de los cuatro términos. En este trabajo
tomaremos uno de ellos: drang o empuje.
El Drang (empuje) ya no es “una suma de fuerzas” sino una excitación producida por la
incidencia del significante16. “La constancia del empuje impide cualquier asimilación de la
pulsión a una función biológica, la cual siempre tiene un ritmo”. 17 No es natural, no se trata de
regulación cinemática, ni de ningún metabolismo, ni de ritmos biológicos, no es homeostática.
Es necesario tener en cuenta una aclaración: “El trieb no es el drang”18. Desde pensar la
pulsión como aventura, mostrará que el empuje que era identificado con una simple tendencia
a la descarga, no es tan simple, pues para descargarse, se aventura. Esta tendencia es el
producto de un estímulo interno, denominado por Freud Reiz. Lacan señala que se trata de “la
transmisión de la parte admitida, a nivel del estímulo, del suplemento de energía, la famosa
cantidad Qn”19. O sea, lo que se descarga es un suplemento de energía que fue admitido en el
aparato psíquico, en lo que se inscribe como estímulo. “Trieb no se trata en absoluto de la
presión de una necesidad”20. “Se trata siempre específicamente del campo freudiano, en la
13
Freud, S. Pulsiones y destinos de… Ob. cit., pág. 117.
14
Freud, S. Ibíd., pág. 118.
15
Freud, S. Ibíd., pág. 118.
16
Lacan, J. La subversión del sujeto y la dialéctica del inconsciente freudiano.1960. Escritos I. Siglo XXI.
Buenos Aires. 1981, pág. 312.
17
Lacan, J. El Seminario XI. Ob. cit., pág. 172.
18
Ibíd., pág. 169
19
Ibíd., pág. 171
20
Ibíd., pág. 171
forma más indiferenciada que Freud le haya dado al comienzo (…) es la del Ich, la del Real-Ich
(…) es la razón de que ciertos elementos de este campo estén (…) investidos
pulsionalmente”21. Veamos en el texto de Freud22, la relación con estos conceptos:
En Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico, Freud introdujo la idea
de la transformación de un temprano “yo-placer” en un “yo-realidad”, pasando por
consideraciones tales como: “Las pulsiones sexuales, que desde el comienzo reclaman un
objeto, así como las pulsiones yoicas, que nunca se satisfacen de manera autoerótica,
perturban el estado narcisista primordial y preparan para ulteriores progresos. El estado
narcisista primordial no podría seguir aquel desarrollo si todo individuo no pasara por un
período en que se encuentra desvalido y debe ser cuidado, y durante el cual sus urgentes
necesidades le fueron satisfechas por el aporte desde afuera, frenándose así su desarrollo”. O
sea: la función del auxilio ajeno –ya mencionada en El Proyecto- que devendrá en complejo
del semejante, ha dejado sus marcas en el quehacer pulsional, marcas que parecieran estar en
relación al objeto perdido. El “yo-realidad inicial”, por influencia del principio del placer, es
reemplazado por un “yo-placer” o “yo puro placer”, a consecuencia de que las pulsiones
libidinosas de satisfacción autoerótica lo alientan a este emplazamiento. Luego, impulsado por
las pulsiones libidinosas no-autoeróticas y las pulsiones de autoconservación, no tiene más
camino que promoverse como “yo-realidad”. Se entiende, teniendo en cuenta este desarrollo,
por qué dice que el Real-Ich es la razón de que ciertos elementos estén investidos
pulsionalmente.
Lacan señala que en Freud el Yo-realidad “tiene un carácter de sujeto planificado,
objetivado”23. Entendemos que, este carácter de sujeto “objetivado”, lo logra justamente por
llevar esas marcas de un otro, un semejante, que le otorgó el “auxilio ajeno” constituyendo las
primeras aventuras. Quizás sea válido pensar que justamente la pulsión es una aventura pues
aquél otro, (Otro primordial) que dio el primer auxilio, no está, la vivencia primaria de
satisfacción que se inscribe es irrepetible y el objeto que causó la satisfacción no está ni
21
Ibíd., pág. 171
22
Freud, S. Pulsiones y destinos de… Ob. cit., pág. 129, nota 30.
23
Lacan, J. El Seminario XI. Ob. cit., pág. 171
estuvo, pues no se trató de un objeto concreto como tal. En nuestro parecer, “sujeto objetivado”
se refiere a “sujeto pendiente del objeto”, sujeto constituido en relación a un objeto en tanto que
falta de objeto. Los elementos del campo del Real-ich constituyen el campo pulsional, pues
estos elementos se encuentran investidos pulsionalmente, conllevan los rastros del complejo
del semejante.
“Esta investición nos sitúa en el terreno de una energía potencial (que genera) una fuerza
constante”24, en donde la excitación –Reiz- se produce por “efectos de fading (eclipse), entre el
sujeto y su ocultamiento por el significante” 25. “Es la excitación que se produce en el momento
del fading o eclipse del sujeto ligado a la Sptaltung o división que sufre por estar subordinado al
significante y no asir el objeto” 26, no poder tocar sino el significante del objeto que a su vez es
multívoco (S tachada losagne a). Esa Spaltung es la consecuencia de la búsqueda de sentido,
en donde, el Gran Otro otorga el sentido produciendo un ocultamiento del sujeto, al precio de
su tachadura, a precio de no ser sino un sujeto representado por un significante para otro
significante. Eso produce una excitación (Reiz) pues el sujeto queriendo asir el objeto, lo único
que lo relaciona a él, es el significante. “El empuje de la pulsión surge como consecuencia de la
falta de objeto27 . Se trata de investiduras que inscriben un borde, que producen la hiancia del
sujeto respecto del objeto. 28
El Drang, más allá de la neurofisiología, tiene su existencia en la hiancia del
inconsciente.
24
Lacan, J. Subversión del sujeto y la dialéctica …Escritos. Ob. cit., pág. 327.
25
Lacan, J. Ibíd., pág. 312.
26
Lacan, J. Ibíd., pág. 327.
27
Lacan, J. Ibíd., pág. 329
28
Lacan, J. El Seminario XI. Ob. cit., pág. 179