UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS GUATEMALA
CENTRO UNIVERSITARIO DE SUR ORIENTE CUNSURORI
JALAPA
Curso: Entomología General
Docente: Ing. Agr. José Luis Zea Morales
Trabajo sobre:
CLASIFICACIÓN
DE INSECTICIDAS
Alumnos:
Dulce Dayana Ical Salazar carné: 201742977
Henry Brandon R. Salguero Ramírez Carné: 201743912
Introducción
Un insecticida es un compuesto químico utilizado para matar insectos. El
origen etimológico de la palabra insecticida deriva del latín y significa literalmente
matar insectos. Es un tipo de biocida.( pueden ser sustancias químicas sintéticas o
de origen natural). Los insecticidas tienen importancia para el control de plagas de
insectos, para eliminar todos aquellos que afectan la salud humana y animal. Son
importantes para la agricultura, ganadería, medicina, veterinaria, control de plagas.
A continuación conoceremos las características ideas que deben tener los
insecticidas y la clasificación de los mismos, y su modo de acción.
Objetivos
General:
Comprender la clasificación de los insecticidas.
Específicos:
Reconocer las características esenciales de los insecticidas.
Conocer la composición química de cada clasificación de insecticidas
.
Características ideales de un insecticida
Gran especificidad. El producto solo afecta al organismo al que daña, dejando
ilesos al resto de seres vivos y al medio ambiente.
Baja toxicidad en humanos. El producto reviste un riesgo bajo tanto para sufrir
intoxicaciones agudas como a exposiciones a bajas dosis.
Baja toxicidad para resto de fauna. Se contempla habitualmente su toxicidad
para la fauna dulciacuícola y la fauna polinizadora (abejas).
Baja dosis letal. El insecticida es efectivo con poca cantidad.
Bajo costo. El producto tiene que ser barato de bajo costo.
De característica latente: El insecticida permanece en el lugar durante un
período de tiempo suficiente para interactuar y matar a la población constituyente
de plaga a combatir. Pero...
No persistente ni acumulable. Debe degradarse sin producir subproductos
tóxicos, es decir no ser persistente ni acumularse en los tejidos de los animales de
la cadena trófica tras haber actuado.
Obviamente estas características raramente están presentes en los productos.
Principales familias de insecticidas orgánicos sintéticos por orden de
aparición
Insecticidas organoclorados. Ejemplos: DDT, clordano, dieldrin
Insecticidas organofosforados. Ejemplos: malatión, temephos, chlorpyrifos
Insecticidas carbamatos. Ejemplos: carbaryl, carbofuran, pirimicarb
Insecticidas piretroides. Ejemplos: permetrina, cipermetrina, bifenthrin,
cyalothrin, cyfluthrin
Insecticidas neonicotinoides. Ejemplos: imidacloprid, thiamethoxam
Insecticidas ryanoids. Ejemplos: chlorantraniliprole, cyantraniliprole,
flubendiamide
IGR's. Insecticidas reguladores del crecimiento.
Clasificación de los insecticidas
Organoclorados
Son compuestos químicos orgánicos, es decir cuya estructura principal está
formada por una cadena de átomos de carbono, y como grupos sustituyentes al
átomo de cloro. Son los primeros insecticidas de síntesis que se usaron.
Anteriormente sólo se usaban insecticidas naturales, tales como la nicotina, el
azufre, la rotenona (extraída de una planta llamada derris), o el piretro (extraído de
las cabezas florales de los crisantemos). El primer organoclorado que se sintetizó
fue el DDT en 1939.
Su persistencia fue muy apreciada en la época, pero es hartamente conocido el
problema medioambiental que supuso al introducirse en la cadena trófica de los
seres vivos. La forma de actuación general de los derivados clorados es la
de contacto, es decir, basta con que el insecto o ácaro entre en contacto con el
producto, para que este se absorba y ejerza su acción tóxica.
Organofosforados
Son compuestos químicos orgánicos derivados del ácido fosfórico, aunque un
átomo de oxígeno del ácido fosfórico puede ser sustituido por un átomo de azufre.
Los insecticidas organofosforados no son persistentes en el medio ambiente,
destruyéndose por hidrólisis (acción del agua), no dejando residuos ostensibles ni
de larga duración. Por eso, se le asignan plazos de seguridad más cortos que a
los organoclorados (se entiende como plazo de seguridad el intervalo que debe
transcurrir entre el tratamiento y la recogida de la cosecha para el consumo en el
caso de agricultura). Son además más eficaces contra insectos, ya que atacan a
los pulgones (los organoclorados no lo hacían) y a la araña roja.
Su modo de acción es interferir la transmisión nerviosa del insecto, por inhibición
de la enzima colinesterasa. Son por lo tanto neurotóxicos.
Algunos actúan por contacto o ingestión, habiendo otros que son sistémicos, es
decir, que se incorporan al sistema vegetativo de la planta, circulando por la savia,
y la acción sobre el insecto se produce cuando ingiere o ataca a la planta.
Carbamatodos
La forma de actuación de los insecticidas carbámicos es la misma que la de los
organofosforados, siendo por lo tanto neurotóxicos. La gran ventaja de
los carbamatos es su menor toxicidad para los seres humanos y los animales
domésticos.
Hay muchos carbamatos que son sistémicos, siendo utilizados en aquellas plagas
sobre los que los insecticidas de contacto e ingestión tenían poco efecto (moscas
de la fruta y del olivo, insectos minadores de hojas). La aplicación de los
insecticidas sistémicos debe hacerse siguiendo estrictamente las indicaciones del
fabricante, ya que se debe alcanzar un determinado nivel de concentración en la
savia para que sean eficaces, no basta con mojar la planta, porque con una baja
concentración podemos hacer que las cepas de insectos se hagan resistentes al
producto e incluso a toda una familia de insecticidas.
Piretrinas
La actividad insecticida de las piretrinas naturales extraídas de la flor del pelitre
(Chrysantemum cinaerifolium) es conocida desde hace tiempo, pero sólo a partir
de los años 1930 se empezaron a comercializar y aún todavía se usan, siendo
eficaces para el control de moscas y mosquitos , pero usándose poco en
agricultura y jardinería debido a su degradación por la luz y el calor.
Por eso, la investigación química se encaminó a sintetizar compuestos químicos
similares que no fuesen fotodegradables. Después de conseguir algunos que eran
eficaces pero aún algo fotodegradables (Aletrina, tetrametrin,fenotrin,neopynamin)
y que debían aplicarse al anochecer para evitar ese efecto, se sintetizaron los
primeros piretroides estables a la luz y que han conseguido una rápida utilización
La forma de actuación de los piretroides es paralizante, lo que origina un efecto de
derribo del insecto (knock down) y luego convulsiones y la muerte, pero puede
haber una detoxificación endógena, por lo que no todos los que caen mueren, por
eso se emplean productos sinérgicos que intensifican la acción de las piretrinas
tales como el butóxido de piperonilo.
Las piretrinas son muy poco tóxicas para los mamíferos y muy tóxicos para los
insectos, por lo que tiene un coeficiente de selectividad muy alto. Son también
muy tóxicas para los peces y las fauna acuícola, por lo que hay que tener cuidado
en los jardines con estanques y en no contaminar acuíferos. Se suelen usar en
forma de lacas contra las hormigas y disueltas en excipientes grasos o con resinas
para el tratamiento de suelos, pues tienen una acción muy duradera.
PLAGUICIDAS BIORRACIONALES
Se incluyen en este grupo a una gama de productos plaguicidas que tienen una
acción fisiológica propia para cada insecto y que muchos de ellos no se obtienen
por síntesis química.
Como ejemplo se puede citar a la abamectina que se obtiene por fermentación
del hongo Streptomices avermectilis, y se utiliza como insecticida y acaricida
contra la araña roja, los minadores, psilas, y otras plagas.
Otro grupo importante lo integran los inhibidores de la formación de quitina (el
caparazón o esqueleto exógeno de los insectos), con lo que las larvas de los
insectos no pueden desarrollarse, pues al llegar el momento de la muda quedan
desprotegidos sin formar ese exoesqueleto.
Estos productos evitan también la eclosión de los huevos y si alguno llega a buen
fin, las larvas recién emergidas sucumben al poco tiempo. Dentro de este grupo se
encuentran las benzoilureas, entre ellas el diflubenzurón, clorfluazurón,
flufenozurón, hexaflumurón y otros.
Asimismo se pueden considerar insecticidas biorracionales las hormonas y
feromonas. La ecdisona y la hormona juvenil, producidas en determinadas épocas
por cada especie,, son las que regulan la muda de las larvas y su evolución a
crisálida. Si utilizamos un producto químico mimético de la hormona juvenil, como
el metopreno, la larva muda, aumentando de tamaño, pero sin evolucionar a
crisálida, con lo que se detiene la metamorfosis y el insecto nunca llega al estado
adulto. A comienzos de la década de los noventa se puso en el mercado el
fenoxicarb, un carbamato que aunque estructuralmente no se parece en nada a
una hormona juvenil, su comportamiento es similar a ella.
La acción contraria a la hormona juvenil también se usa como un efectivo control
de plagas, son los estimulan la metamorfosis y producen adultos prematuros y
pequeños, sexualmente inmaduros que aunque se apareen no producen huevos
fértiles.
Las feromonas son mensajeros químicos producidos por los propios insectos y
que inducen a determinadas reacciones biológicas. Las más estudiadas son las
feromonas sexuales, normalmente emitidas por las hembras para atraer a los
machos, constan de un único compuesto químico o varios que reaccionan entre
ellos. Se usan para:
Seguir la expansión de la plaga. Poniendo trampas con la feromona y
siguiendo la evolución de los desplazamientos
Cebos masivos (mass-trapping). Se preparan cebos con feromonas en lugares
no susceptibles de ser atacados por los insectos y al diluir la plaga sus efectos
son menores
Confusión: Produce desorientación de los machos por sentir atracción desde
diversos puntos y dificulta el apareamiento.
Plaguicidas microbianos.
El más conocido es el Bacillus thurigiensis. Ataca a ciertas orugas, dípteros o
coleópteros. Las esporas del bacilo son ingeridas por el insecto y producen una
endotoxina que se desdobla en el intestino, produciendo su parálisis y cesando el
insecto en su alimentación. Hay otros insecticidas biológicos que están en
experimentación como el Baculovirus heliothis, hongos parásitos de lso insectos
como el Verticillium lecanii, nematodos.
Todos estos insecticidas biológicos además se están tratando de modificar
genéticamente mediante ingeniería genética para aplicarlos a la agricultura
extensiva y hacerlos más eficaces, aunque esto está discutiéndose
acaloradamente dado que los efectos que pueden ocasionar se desconocen.
OTROS INSECTICIDAS
Se incluyen en esta sección el resto de productos de difícil catalogación. Muchos
de estos productos han caído en desuso o su uso es limitado. Su forma de
actuación es diferente en cada caso, pudiendo actuar como insecticidas de
ingestión, bloqueantes del aparato respiratorio del insecto,
Conclusión
En síntesis los insecticidas son de ayuda para el manejo de plagas, pero los
insectos pueden desarrollar resistencia a estos, por lo que es necesario usarlo en
mayor cantidad. Por su degradación lenta alteran el balance en la naturaleza y las
propiedades químicas de algunas sustancias pueden ser un riesgo para el medio
ambiente como en la salud humana.
Bibliografía
L. Blas & Álvarez (1951). Química de los insecticidas. Madrid: Editorial Aguilar