0% encontró este documento útil (0 votos)
134 vistas9 páginas

Cultivo de Tomate en Invernadero

1. El cultivo de tomate en invernadero permite suministrar frutos frescos al mercado durante 11 meses al año, a diferencia de los cultivos al aire libre de temporada limitada. Los tomates de invernadero se cosechan generalmente verdes y maduran durante el transporte y almacenamiento. 2. Los requerimientos de riego y fertilización son precisos debido a que los cultivos de invernadero requieren altos volúmenes de agua y nutrientes. 3. La producción de tomate en invernadero depende de factores

Cargado por

Fernando Muñoz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
134 vistas9 páginas

Cultivo de Tomate en Invernadero

1. El cultivo de tomate en invernadero permite suministrar frutos frescos al mercado durante 11 meses al año, a diferencia de los cultivos al aire libre de temporada limitada. Los tomates de invernadero se cosechan generalmente verdes y maduran durante el transporte y almacenamiento. 2. Los requerimientos de riego y fertilización son precisos debido a que los cultivos de invernadero requieren altos volúmenes de agua y nutrientes. 3. La producción de tomate en invernadero depende de factores

Cargado por

Fernando Muñoz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CULTIVO DEL TOMATE EN INVERNADERO

La mayoría de la producción de tomates es de campo abierto, pero producción en


invernaderos o túneles de plástico es cada día más importante para suministrar
frutos frescos al mercado local. A diferencia de la temporada limitada de cultivos al
aire libre, los cultivos de tomates de invernaderos pueden mantenerse hasta 11
meses. Los tomates de invernaderos se cosechan generalmente verdes y se dejan
madurar durante el transporte y luego en el supermercado. Frutos de invernadero
con toda su maduración en la planta, tienden a tener una vida de anaquel más larga,
mejor sabor y mayor valor en el mercado comparado con los que se cultivan en
suelo al aire libre. Las plantas se atan normalmente a un alambre y los brotes
secundarios se remueven para mantener un solo tallo. Una vez que se haya
cosechado el primer racimo, las plantas podrán bajarse progresivamente para
mantener alcanzable el cultivo. Se podan los racimos de flores/frutos para tener la
extensión, numero de frutos o peso deseables. (Flaño, A. 2015).

Se mantienen altos niveles de CO2 (de 600 a 1000 ppm) para incrementar la
fotosíntesis, la tasa de crecimiento y la producción. Esta práctica se aplica con
frecuencia en regiones de bajo rendimiento y bajo sistemas de producción
intensivos. Los cultivos más intensivos en invernadero se producen ahora en
substratos, como lana de roca, perlite o fibra de coco, aunque cultivos plantados en
el suelo también se cultivan en túneles de plástico. La fertirrigación asegura nutrición
exacta, eliminando muchos de los factores del suelo que son difíciles de controlar
bajo otros métodos de cultivo. Producciones en invernadero requieren grandes
volúmenes de agua y los agricultores tienen que tomar en cuenta las sustancias
suspendidas y disueltas al elaborar programas de fertilización. Ciertos elementos o
compuestos encontrados en el agua de riego pueden tener un efecto negativo en el
desarrollo de las plantas y hay que incluir estos en los cálculos. Otros, como calcio
y magnesio pueden ayudar a satisfacer una parte de los requerimientos de
fertilizantes. (Flaño, A. 2013).

1. Generalidades del cultivo


El tomate es una hortaliza que presenta una alta diversidad genética, existiendo
innumerables variedades con distinto aspecto, color y sabor, además de una
demanda que aumenta continuamente y, con ella su producción y
comercialización. No obstante, este incremento de la producción obedece más
bien a un mayor rendimiento que a un crecimiento en la superficie cultivada.

Estos rendimientos superiores a su vez, son producto de la incorporación de


altas tecnologías de cultivo, que permiten el manejo de los factores
ambientales (climáticos) y recursos naturales (agua, suelo, fertilizantes)
conjuntamente al manejo y prácticas adecuadas del cultivo. Esto permite la
oferta de tomate durante todo el año. En el siguiente cuadro se presenta
detalladamente la estacionalidad del cultivo. (Escalona, V. 2009).

Según el hábito de crecimiento, las variedades de tomate se clasifican en dos


grupos: las variedades de crecimiento determinado, cuyos tallos terminan en un
ramillete floral que marca el punto donde se termina el crecimiento, y las
variedades de crecimiento indeterminado, que son aquellas de hábito guiador,
cuyo ápice ubicado en la parte extrema del tallo, sigue creciendo
indefinidamente. Estas últimas son las más utilizadas comercialmente y en las
cuales es posible encontrar rendimientos que superan las 200 t/ha bajo
condiciones desfavorables, como los cultivos establecidos en laderas de cerros
con escasez hídrica y alta concentración de sales. (Larraín, P. 2001)

El uso de cubiertas de protección es una tecnología ampliamente difundida. La


malla antiáfido en el norte es un sistema de exclusión de plagas, mejorando a
su vez la condición ambiental (microclima) bajo la estructura. El uso de
polietileno en la zona centro sur del país es la tecnología que permite salir al
mercado de manera anticipada. Otra tecnología es el uso plantas injertadas y
cuyos patrones pueden ser tolerantes a sales y/o enfermedades, lo que ha
permitido extender los ciclos productivos, logrando encontrar plantas hasta de
24 racimos de calibre extra. (González, V. 2014).

2. Requerimientos edafoclimáticos
2.1. Suelo
La rusticidad de la planta de tomate permite que sea poco exigente a las
condiciones de suelo. Sin embargo, debe tener un buen drenaje; de aquí la
importancia de un suelo con alto contenido de materia orgánica. En suelos
arcillosos y arenosos, se desarrolla con un mínimo de 40 cm de profundidad.
En cuanto al pH de suelo, el óptimo debe oscilar entre 6 y 6,5 para que la planta
se desarrolle y disponga de nutrientes adecuadamente. Los suelos pueden ser
desde ligeramente ácidos hasta ligera a medianamente alcalinos. Al respecto,
es posible encontrar cultivos de tomate establecidos en suelos que presentan
pH 8, siendo un factor posible de manejar, ya que el tomate es la especie
cultivada en invernadero que mejor tolera las condiciones de pH. Situación
similar respecto a la salinidad, tanto del suelo como del agua de riego, incluso
en suelos enarenados, sobre presentar conductividades superiores a 3 dS/m
(técnica que reduce la evapotranspiración al disminuir el movimiento del agua
por capilaridad). (Flaño, A. 2013).

2.2 Clima
Aunque se produce en una amplia gama de condiciones de clima y suelo, el
tomate prospera mejor en climas secos con temperaturas moderadas. Su
rusticidad asociada a nuevas variedades permite su cultivo en condiciones
adversas. No obstante, el tomate es una especie de estación cálida, su
temperatura óptima de desarrollo varía entre 18 y 30°C, por ello, el cultivo al
aire libre se realiza en climas templados. Temperaturas extremas pueden
ocasionar diversos trastornos, ya sea en la maduración, precocidad o color.
Temperaturas bajo 10°C afectan la formación de flores y temperaturas mayores
a 35°C pueden afectar la fructificación. Asimismo, la temperatura nocturna
puede ser determinante en la producción, ya que, cuando es inferior a 10°C
originaría problemas en el desarrollo de la planta y frutos, provocando
deformidades. (González, M. 2014).

No obstante, se debe considerar que los valores de temperaturas por sí solos


son referenciales, puesto que su interacción con otros factores repercute
mayormente. Por ejemplo, la combinación de altas temperaturas con humedad
baja, puede generar aborto floral y baja viabilidad del polen.
Respecto a la humedad relativa, el desarrollo del tomate requiere que ésta oscile
entre 60% y 80%, considerando que humedades relativas muy elevadas
favorecen el desarrollo de enfermedades fungosas y bacterianas, además,
dificultan la fecundación, debido a que el polen se compacta abortando parte de
las flores. También está vinculado al agrietamiento de fruto o “rajado”, cuando
se presenta un período de estrés hídrico y luego se produce un exceso de
humedad en el suelo por riego abundante. (INE. 2008).

Cantidad de luz recibida


La luminosidad en el cultivo de tomate cumple un rol importante, más allá del
crecimiento vegetativo de la planta, ya que el tomate requiere al menos 6 horas
diarias de luz directa para florecer. Estos valores reducidos pueden incidir de
forma negativa sobre este proceso y la fecundación. En zonas de alto polvo en
suspensión como es el caso de Arica, durante períodos de recambio de cultivo,
se realizan frecuentes lavados de las cubiertas de los invernaderos con el
objetivo de mejorar la producción y evitar un posterior exceso de crecimiento
vegetativo. Sin embargo, estudios indican que el fotoperiodo no sería un factor
crítico a diferencia de la intensidad de radiación, que si es muy alta se pueden
producir golpes de sol, partiduras, coloración irregular, entre otros. (INE. 2008).

3. Nutrición y fertilidad en tomate bajo condiciones de invernadero

El tomate, como cualquier planta, requiere de elementos nutritivos esenciales,


que no deben faltar para el funcionamiento fisiológico y el desarrollo completo
del ciclo vegetativo. Cabe señalar que los criterios de esencialidad de un
elemento nutritivo son:

• La deficiencia del elemento impide a la planta completar su ciclo vegetativo.


• La deficiencia es exclusiva del elemento en cuestión.
• La falta del elemento no puede ser reemplazada por otro.

El propósito de cualquier programa de nutrición mineral en tomate es suministrar


los elementos o compuestos minerales o iones nutrientes que son absorbidos
por la planta en la dosis, forma, lugar y momento oportunos para optimizar su
utilización por el cultivo. (Rojas, S. 2005)

3.1. Nutrición en tomate


Son 17 los elementos considerados esenciales para el crecimiento y
producción de todas las especies cultivadas incluido el tomate. Los 3
elementos esenciales con mayor requerimiento por parte de la biomasa de
la planta (raíces, tallo, hojas y fruta) son el carbono (C), el hidrógeno (H) y el
oxígeno (O). Estos elementos representan el 90% de la materia seca de la
planta. De ellos, el C es suministrado desde la atmósfera, el cual es
transformado en carbohidratos a través del proceso de la fotosíntesis. El H y
el O son proporcionados por el agua. (Larraín, P. 2006).
De los nutrientes minerales esenciales para la planta se distinguen los de
mayor requerimiento y se encuentran en más alta proporción en ella,
denominados macronutrientes. Entre los macronutrientes se consideran
primarios: nitrógeno (N), potasio (K) y calcio (Ca); y secundarios: fósforo (P),
magnesio (Mg) y azufre (S). (Larraín, P. 2006).
Aquellos elementos esenciales requeridos en menor proporción en la planta,
se denominan micronutrientes. Se consideran como micronutrientes (o
elementos minerales traza) los siguientes: zinc (Zn), manganeso (Mn), cobre
(Cu), hierro (Fe), boro (B), molibdeno (Mo), cloro (Cl) y, últimamente, pero
sin importancia práctica, el níquel (Ni). Este criterio para diferenciar los
nutrientes puede llevar a confusiones, ya que en casos de extremo déficit de
un micronutriente puede adquirir más relevancia que un macronutriente.
La necesidad de agregar vía fertilización algunos de los 17 elementos
minerales esenciales surgen del balance entre lo que la planta requiere y lo
que el suelo suministra es insuficiente. Este déficit nutricional se acentúa en
casos en que el nutriente es poco móvil y no logra llegar al sitio estratégico
de acción tales como hojas, flores o frutos cuajados. En uno u otro caso será
necesario reponer la diferencia vía fertilización al suelo o foliar. (Sepúlveda,
R. 2014).

3.2. Fertilización del tomate


La estrategia recomendada para el cálculo de fertilización del tomate se basa
fundamentalmente en conocer la extracción de nutrientes por parte de la fruta
y lo requerido para el crecimiento de la biomasa vegetativa aérea.
Un adecuado programa de manejo nutricional sólo se puede hacer cuando
hay una comprensión clara del rol de todos los nutrientes. En consecuencia,
por estar el crecimiento de los cultivos estrechamente vinculado a una
adecuada nutrición mineral, el conocimiento de la extracción que realiza la
planta de estos elementos en el suelo, se convierte en una información
básica para el diseño y planificación de la fertilización de los cultivos. (Rojas,
S. 2008).
 Fertilización nitrogenada

Dosis de nitrógeno
En tomate bajo invernadero, para cualquier rendimiento, se ha calculado
que la necesidad de N es de 2,6 kg N/t de fruta. Este valor incluye la
biomasa vegetativa (tallos, hojas). Los cálculos están basados en el
llamado Modelo de Stanford, ampliamente utilizadoy de éxito en los
rubros en que se ha aplicado en el país. (González, M. 2014).
Es importante considerar que los cálculos presentados son referenciales
y pueden ser modificados de acuerdo al tipo de suelo donde se hará la
aplicación principalmentey al aporte que reciba éste a partir de enmiendas
orgánicas (compost, residuos vegetales, guanos). Como los aportes
pueden presentar valores altos, intermedios o bajos dependiendo del
manejo, el requerimiento se modifica. Asimismo, el cálculo consideró para
esta estimación una eficiencia de aplicación de nitrógeno del 75%, la cual
puede aumentar en sistemas productivos con un óptimo manejo del riego.
 Fertilización fosfatada
La fertilización con fósforo (P) se utiliza con el objetivo principal de
aumentar el desarrollo radicular, así como también para todas las
funciones a nivel fisiológico de la planta de tomate. Este mineral se
encuentra abundante en gran parte de los suelos de la zona en donde se
cultiva tomate en Chile. Sin embargo, es un mineral de baja movilidad en
el suelo y, ocasionalmente aparecen niveles deficitarios de P en tomates.
Es por ello que se debe realizar aplicaciones de fósforo lo más cerca
posible al sistema radicular, considerando reponer el volumen extractado
por el cultivo en cada temporada. (Vargas R.2003).
 Fertilización potásica
La cifra de extracción de potasio (K) por la planta es la más alta de todos
los nutrientes, con 3,9 kg de K/t de fruta producida. El potasio se considera
como el catión más importante, ya que actúa regulando el turgor de la
planta. Sin embargo, este nutriente es antagonista del Ca con respecto a
la movilidad a la fruta, por lo cual se debe aplicar correctamente, ya que
un exceso de potasio en la fertilización afectaría negativamente en los
contenidos de Ca en la fruta, produciendo problemas en postcosecha.
(Rojas, S. 2001).

Referencias

Flaño, A. 2013., Situación del tomate para consumo fresco. Oficina de


Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, Chile.

Flaño, A. 2015., Fertilización de los tomates en invernadero. Oficina de


Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, Chile.

González, V., Sepúlveda, R. y González, M. 2014. Mejoramiento de los


sistemas de producción de tomate bajo malla antiáfido. Buenos Aires, argentina.
Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Boletín INIA N°293, 70p.

Escalona, V. 2009. Manual del cultivo del tomate


(LycopersiconesculentumMill).
INE. 2008. Instituto Nacional de Estadísticas. VII Censo Nacional
Agropecuario y Forestal. España.

Larraín, P. 2001. Nutrientes del Tomate. Revista Tierra Adentro N°38. Mayo-
junio 2001.

Rojas, S. 2005. Centro Regional de Investigación La Cruz. Colección de


Libros INIA N°12. ISSN: 07174713. Santiago, Chile 2005. 115p.

Vargas R., A. Alvear y N. Olivares 2003. Guía de Campo del Tomate, Clavel
y Palto. Centro de Investigación La Cruz. Boletín INIA Nº 105. ISSN 0717-4829.
Santiago, Chile 2003. 67p.

También podría gustarte