Prosodia
Prosodia
La prosodia se refiere a los acentos, la velocidad, las pausas,
el volumen, el tono y la entonación con la que emitimos un
mensaje.
Estos recursos de la oralidad son fundamentales, porque nos
ayudan a transmitir mensajes, no solo con eficacia sino que
demuestran seguridad, dominio y apropiación del tema por
parte del orador. Además, más importante aún, los cambios y
modulaciones en el discurso permiten captar la atención del
público y consiguen evitar la monotonía, que suele
presentarse en la comunicación oral.
Prosodia
Acento: es el nombre que se le da a la manera como hablamos
dependiendo de la ciudad de origen o el lugar donde hayamos crecido;
sin embargo, también se refiere al énfasis que se le da a las palabras en
el discurso para dar claridad e indicar de lo que estamos hablando y de
esta manera hacernos comprender.
Prosodia
Velocidad: se refiere al ritmo de la elocución, la cual depende no solo del
tiempo con el que se cuenta para la intervención o presentación oral, sino
del tema que se está tratando, ya que si es desconocido por los
receptores se debe exponer con un poco más de lentitud a diferencia de
si es familiar se puede avanzar de una forma más ágil. También, de la
cantidad de personas, pues se aconseja que si hay un gran número de
público se debe hablar más lentamente.
De igual manera, también depende del tipo de texto del cual se va hablar,
en este caso, para los textos argumentativos, como el artículo
desarrollado a lo largo del curso de Habilidades Comunicativas, se
recomienda mantener un ritmo rápido para evitar que el espectador se
pierda, ya que el objetivo es que las personas se unan a los
razonamientos con los cuales se está soportando una tesis y las
conclusiones que se extraen de ellos.
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Pausas: son las interrupciones silenciosas que se hacen en el discurso
con una intención específica, que pueden ser desde el aspecto fisiológico
para coger aire nuevamente y continuar; desde el punto de vista
lingüístico, que se refiere a los signos de puntuación, los cuales son
esenciales cuando se está leyendo en voz alta o de acuerdo con el
sentimiento que se quiere transmitir según el mensaje y, por último, el
psicológico, que pretende generar expectativa frente a lo que viene
después o para mostrar el dominio del tema ante el auditorio, como
cuando se hace una pausa entre el enunciado y una pregunta.
Ejemplo: y cuéntenme (pausa) ¿creen ustedes que es cierta la teoría de
que el ser humano debe dormir mínimo ocho horas para mantener un
buen estado de ánimo durante el día? Además, ¿puede ayudar a resolver
la desmotivación de algunas personas en el trabajo?
Prosodia
Ten en cuenta que...
El uso correctamente combinado de la
velocidad y las pausas son esenciales
para lograr un estilo fluido en el discurso,
el cual resulta más llamativo para el
receptor que uno fragmentado.
Prosodia
Volumen y tono:
Es importante tener presente que el volumen depende de las condiciones físicas
del lugar donde se esté realizando la presentación oral. El micrófono en estos
casos ayuda mucho, pero cuando no se cuenta con este recurso, el orador es
quien debe poner a su servicio su voz para darle un buen volumen, de tal
manera que todas las personas escuchen el mensaje que se está trasmitiendo.
En algunos casos el cambio adecuado de volumen ayuda a llamar la atención
del receptor y no permite el cansancio en este, sino que por el contrario, se
mantenga despierto y atento al mensaje.
El tono, por su parte, se refiere a la energía y la fuerza con la que se habla, por
esto, es importante mantener un tono con un registro medio entre agudo (voz
chillona) y grave (vibraciones bajas, opuesto a agudo) para que resulte más
agradable, pues la gravedad transmite seguridad y confianza, mientras que la
agudeza transmite tensión y nervios.
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Entonación:
Esta comprende y agrupa la mayoría de los recursos anteriormente
mencionados, ya que se encarga de distinguir las modalidades de las
oraciones (enunciativa, interrogativa y exclamativa); además, por medio
de esta se da a los enunciados rasgos emocionales y expresivos: el
afecto, la ironía, la burla, entre otros, de acuerdo con la intención
comunicativa que se tenga, pero también depende del comportamiento
del orador, de los grupos, la sociedad donde se encuentre y de la cultura
de los receptores.
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Sabías que...
La velocidad, las pausas, el tono y la
entonación de la oralidad se
representan en el lenguaje escrito
con los signos de puntuación.
Otros elementos de la
expresión oral
La pronunciación o dicción: para tener una buena presentación no basta con
que el tema sea interesante, sino que es necesario transmitirlo con buena pronunciación y dicción
para que sea agradable a los oyentes y capte su atención. Es importante articular bien los sonidos
y tener buena vocalización para que el espectador no tenga que descifrar lo que el orador está
diciendo.
Una buena pronunciación se logra con la práctica de algunos ejercicios que le permitirán
escucharse y ser crítico frente a la forma de expresarse, con el fin de ser mejores cada día, ya que
hablar en público no es lo mismo que establecer una conversación con la familia o los amigos.
Por lo anterior, presentamos un ejercicio muy sencillo y común que te puede ayudar a entrenarte
para una correcta pronunciación y vocalización en una presentación en público:
1. Empieza realizando una lectura normal —al ritmo que acostumbras cotidianamente— de un trabalenguas.
Ejemplo: Erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido corren los carros cargados de azúcar del
ferrocarril. (Se recomienda que lo grabes para que luego puedas comparar y hacer una análisis).
2. Vuelve a realizar el mismo ejercicio, pero ahora más lentamente y articula cada uno de los sonidos de las
palabras que lees.
3. Escucha la grabación y trata de hallar las diferencias entre una y otra.
4. Por último, escucha ambas grabaciones y de una manera crítica pregúntate: ¿cuál de las dos se escucha
mejor?
(Castro, 2013, pág. 76)
Retórica: en un concepto antiguo de retórica dice que son “las técnicas
del orador que se dirige a una masa reunida en una plaza pública que no
posee ningún saber especializado y es incapaz de seguir un
razonamiento un poco elaborado”. “Pero la nueva retórica (...) concierne a
los discursos dirigidos a toda clase de auditorios, trátese de una masa
reunida en la plaza pública o de una reunión de especialistas, trátese de
un discurso dirigido a un solo individuo o a toda la humanidad (...)”.
(Perelman, 1997, p. 10).
A partir de lo anterior, existen unos recursos retóricos que se usan en el
lenguaje escrito u oral, de los cuales el autor u orador se vale para tratar
de convencer a quien lo lee o lo escucha, pues este es el fin último de la
retórica y es llegar a persuadir. Esto lo logra por medio de los argumentos
llamados persuasivos.
Figuras o recursos retóricos: hacen parte tanto del lenguaje escrito como del oral y
sirven para mejorar una presentación, llamar la atención del receptor y facilitar la comprensión del
mensaje. Es importante tener presente que algunas veces se catalogan como adornos, por lo que
no se puede exceder el uso de estos. Por esto, a continuación, presentaremos los que
contribuyen a mejorar la comprensión del discurso, ya que enfatizan el mensaje que se quiere
transmitir.
1. Analogía: es una comparación usada para explicar una realidad compleja por medio de un
paralelo con elementos de otra realidad similar, que sea más familiar al receptor.
Ejemplo: una familia es como una empresa, cada miembro debe caminar hacia el mismo objetivo.
1. Antítesis y paradoja: estas figuras se basan en la oposición de significados.
En la antítesis se juega con la aparición de conceptos opuestos en una proposición lógica.
Ejemplo: su eufórico y caluroso saludo nos dejó fríos.
La paradoja tiene como función generar una reflexión sobre lo anteriormente dicho, lo cual puede
resultar en una situación contradictoria, pues está en oposición de la lógica.
Ejemplo: Decía un hombre de nacionalidad colombiana: “todos los colombianos son mentirosos”. Si él
mismo es colombiano, ¿estaría diciendo la verdad?.
3. Ejemplo: se usa muy a menudo para explicar algo complejo y se recomienda
hacerlo con un ejemplo cercano a la realidad cotidiana del receptor.
Verbigracia: un modelo de jerarquización es tal como se vive todavía en las empresas
tradicionales, en donde dialogar con el director es casi un imposible.
4. Hipérbole: es la exageración de un aspecto de la exposición y se usa para dar
fuerza expresiva y poner foco en aquello que se dice. No se puede abusar de este,
porque cansa al oyente.
Ejemplo: este argumento, ya lo he dicho un millón de veces, está basado en una
investigación realizada por la Universidad de Harvard.
5. Pregunta retórica: esta pregunta no busca una respuesta, sino que se usa
para generar curiosidad e interés en el receptor.
Ejemplo: ¿está completamente seguro de lo que plantean estas personas?
6. Repetición: este recurso sirve para subrayar y recalcar una palabra, una idea o
una parte completa del discurso. Existen diferentes tipos de repetición. Veamos a
continuación algunos de estos:
• Reduplicación: es la reiteración de un termino dos veces seguidas para enfatizar
en este. Ejemplo: lo importante importante es la determinación que tomemos aquí.
• Anáfora: es la repetición de la primera o primeras palabras en varias oraciones
consecutivas. De esta manera queda destacada la palabra. Ejemplo: nuestro
objetivo es prioritario; nuestro objetivo no puede estar supeditado a ninguna razón
externa.
7. Ironía: consiste en expresar mediante palabras lo contrario de lo que se pretende
decir. El significado se deduce a partir del contexto y con la ayuda de algunos
elementos del lenguaje no verbal (tono, ritmo y entonación).
Ejemplo: continúa con esa actitud, que vas muy bien y llegarás lejos.
Expresión corporal
Expresión corporal
La expresión corporal, o también llamada lenguaje corporal, es un complemento de la
comunicación oral.
El lenguaje no verbal permite también comunicarnos o transmitir mensajes a través de diferentes
canales, que en este caso son nuestros sentidos, tal como nos lo proporcionan el oído, la vista, el
tacto e incluso el olfato y el gusto. Cuando usamos estos sentidos, se enriquece en gran medida el
mensaje que se quiere transmitir, ya que, del orador, podemos “interpretar su aspecto físico, sus
gestos, su vestimenta, su perfume, su postura corporal o la distancia a la que se sitúa de nosotros
cuando nos habla”. (Paredes, García, Núñez, Paredes 2012, pág. 123).
Por lo anterior, en el momento de realizar una intervención oral, es importante tener presente que
los mensajes no verbales transmitidos por el emisor pueden ser voluntarios e involuntarios y, de
igual manera, la captación por parte del receptor puede ser consciente o inconsciente, para que
estemos atentos y evitemos desvirtuar el objetivo que se pretende más si se está presentando en
un ámbito académico o profesional.
A continuación presentamos algunas características propias del lenguaje no verbal, lo que pueden
significar y cómo pueden apoyar el mensaje oral.
Expresión corporal
Sabías que...
“Los investigadores han estimado que
alrededor del 55% de la comunicación se
realiza mediante el lenguaje corporal; un
35% corresponde al tono de voz, y el
resto, al mensaje oral”. (Forero, 2005,
pág. 35).
Expresión corporal
Los movimientos y la postura corporal
Comprende los gestos, el contacto físico, los movimientos que realizamos con las manos,
la cabeza, los pies y las expresiones faciales y de los ojos, así como las actitudes
corporales que adoptamos (Paredes et ál., 2012, pág. 126).
Los gestos: si bien estos son un conjunto de signos, algunos comunes y otros dependen de
las diferentes culturas existentes en el mundo, nos centraremos en los gestos que apoyan una
intervención oral. A uno de estos se les llama ilustradores, porque matizan, remarcan o enfatizan
el mensaje que se quiere transmitir. Se dice que se usan con más conciencia cuando se tiene
claro el propósito de la comunicación. Como ejemplo están las afirmaciones o negaciones con la
cabeza para subrayar lo que se pronuncia de manera verbal simultáneamente, los movimientos
faciales o de hombros con los que enfatizamos la duda, la sorpresa, el enojo o desacuerdo.
Otros de los gestos son los llamados reguladores, porque sirven para mantener y ordenar la
interacción verbal. Por ejemplo, para dar apertura a una conversación, solicitar más información,
pedir, mantener o ceder la palabra y cerrar la conversación. Estos gestos son espontáneos, por lo
cual es difícil inhibirlos, sin embargo, son claros portadores de significado para el receptor.
Expresión corporal
Los movimientos y la postura corporal
Los movimientos de la cabeza: los movimientos afirmativos rápidos pueden indicar impaciencia y
deseo de que el otro culmine la intervención. Los moderados demuestran acuerdo con lo que se está
diciendo. Es importante tener presente que cuando alguien está hablando, no se debe mover la cabeza
para indicar NO, sino que se debe esperar a que termine para expresar las divergencias o
confrontación de las ideas. Si se quiere dar la impresión de seguridad, se debe mantener la cabeza
erguida.
Los ojos y la mirada: este órgano, quizá, es uno de los que más nos demuestran los sentimientos
de las personas. Fácilmente cuando estamos en una comunicación oral, podemos distinguir entre una
mirada de burla, de sorpresa o incluso de impertinencia o grosería. Esto puede darse en las
intervenciones en público, por esto algunos expertos hacen las siguientes recomendaciones:
• Para llamar la atención del público se debe mirar alternativamente a algunas personas presentes:
fijar la mirada en alguien pero por tan solo unos segundos, luego pasar a otra persona o
desplazarla y distribuirla por todo el auditorio.
• Se debe evitar mirar al vacío o a los costados, pues esto da la sensación de que se quiere huir del
lugar.
• Si se encuentra con miradas de enojo o aburrimiento, no se debe centrar la mirada en estas, sino
en otras personas que están observando con interés y agrado, ya que esto hará sentir mejor y más
tranquilo al orador. Esto sin excedernos o quedarnos anclados en estas personas.
Expresión corporal
Los movimientos y la postura corporal
Las cejas: algunos expertos aseguran que las cejas son las que dan mayor expresividad al rostro, no
por su forma, volumen o color, sino por los leves movimientos que se hacen con ellas, pues con estas
se expresan las emociones. Ejemplo: fruncir las cejas denota enojo o preocupación. Alzarlas es un
signo evidente de asombro, por esto lo recomendable cuando se enfrente a un público es mantener
una expresión tranquila y neutra.
Los brazos y las manos: los brazos abiertos son sinónimo de apertura, por esto cuando se recibe
a alguien de esta manera es común escuchar la expresión: “me recibió con los brazos abiertos”, lo cual
es muy agradable y alentador, porque deja entrever agrado por vernos. En el caso de una intervención
oral, si estamos en el rol de receptores, esto denota interés en lo que estamos escuchando. Mientras
que los brazos cruzados indican un poco de desconfianza y falta de entrega frente a la otra persona o
a lo que nos está expresando.
Las piernas: la posición de las piernas también transmite un mensaje, por esto cuando nos
enfrentemos a un público, tengamos en cuenta que estar de pie apoyando permanentemente el peso
del cuerpo en un pie y luego en otro, revela cansancio físico o mental. Balancear el cuerpo hacia atrás
y hacia delante mientras se está caminando, puede interpretarse como poco serio o que la persona se
toma las cosas a la ligera. Esto también se refiere a los movimientos en un salón de clase o en un
escenario.
Expresión corporal
Los movimientos y la postura corporal
Orientación y actitud del cuerpo en general:
La posición del cuerpo en una interacción social (clase, conferencia, discurso o la participación en
un debate o cualquiera de las técnicas de expresión oral que veremos más adelante), requiere que
prestemos atención a nuestra interactuación con el espacio y los elementos que nos rodean: sillas,
mesas, computador, tablero o pantalla, entre otros; pues así suene muy obvio, en algunos casos no
se es consciente de esto, lo que puede convertirse en una interferencia para transmitir el mensaje
que se pretende.
He aquí las siguientes recomendaciones:
• Los movimientos del cuerpo se deben adecuar a las circunstancias, pues no es lo mismo si se
está detrás de un atril, sentado en una mesa o si se está de pie completamente descubierto de
cualquier inmueble.
• Desplazarse sin brusquedad y buscando diferentes ángulos del aula donde se encuentra, pero
sin marear a los receptores con movimientos constantes. Estos desplazamientos con
moderación ayudan a articular el mensaje y a enfatizar en las partes que se quieren resaltar.
• Evitar posturas de desequilibrio como apoyarse en el atril, pues transmite tensión al auditorio.
• Evitar perderse de la mirada del público como cuando se esconde detrás de una pantalla o una
mesa.
Expresión corporal
Ten en cuenta...
Dentro del lenguaje corporal también se incluye el estudio del espacio y las distancias
sociales que adoptamos en diferentes entornos para marcar y proteger el territorio
personal. Este análisis se llama Proxémica o proxemia. De acuerdo con esto, como se
cita en Paredes (Paredes et ál., 2012, pág. 125), el antropólogo Edward T. Hall hace una
clasificación de las distancias. En el caso de la distancia personal, que es la que se
usa para una conversación cotidiana, se establece entre 45 cm y 1,20 m. Y la distancia
pública, constituida para comunicaciones públicas como una conferencia, una clase,
una exposición, entre otras, es de 3,5 m y el límite de lo visible y audible. Por lo anterior,
se recomienda que si eres de las personas que acostumbran a tocar a otras mientras
les hablas, lo evites porque algunas lo consideran como exceso de confianza o si
apenas estás conociendo a alguien, no te acerques demasiado, pues puede sentir que
le están invadiendo su espacio personal.
Referencias bibliográficas
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Latinbooks International S.A.
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Paredes García, F.; García, S. A.; Núñez Bayo, Z.; Paredes Zurdo, L. (2012). El libro del español correcto: Claves para hablar y
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Perelman, C. (1997). El imperio retórico: Retórica y argumentación. Bogotá: Grupo Norma.
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