Revista Alpha: Humanidades y Arte
Revista Alpha: Humanidades y Arte
PRESENTACIÓN 5
ARTÍCULOS
MARCO CHANDÍA ARAYA. Martí: nación, sujeto e identidad. En una 9
relectura de “Nuestra América”.
BALDOMERO ESTRADA TURRA. Inmigración femenina e identidad étnica: 23
alemanas en Valparaíso. Fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
MARGUERITE CATTAN. Fray Ramón Pané, el primer extirpador de 37
idolatrías.
AINHOA VÁSQUEZ MEJÍAS. Del infrarrealismo al real visceralismo: Bolaño 57
y la autocrítica de un marginal.
GONZALO ROJAS CANOUET. La nueva palabra en su lugar: flujos e intentos 69
profanatorios, el devenir ficcional.
PABLO MARTÍNEZ FERNÁNDEZ. Los jardines imaginarios del sujeto 79
contemporáneo. La locura en los tiempos del pastiche.
MARCO ANTONIO DE LA OSSA MARTÍNEZ. García Lorca, la música y las 93
canciones populares españolas.
GASTÓN SALAMANCA GUTIÉRREZ Y CRISTIÁN CABEZAS MUNDACA. Fonos y 123
estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica (hablar en
lenguas) de tres hispanohablantes.
LEANDRO DRIVET. Materialidad, tiempo y deseo: la crítica de la mitología 143
en la obra de León Rozitchner.
MAURICIO CASANOVA BRITO. De la filosofía analítica a la filosofía del 163
lenguaje y la hermenéutica: el caso de la historiografía.
MARIELA CECILIA AVILA. Hannah Arendt y los campos de concentración. 177
Una imagen del infierno.
PEDRO CANALES TAPIA. Etnointelectualidad: construcción de “sujetos 189
letrados” en América Latina, 1980-2010.
IVÁN GODOY CONTRERAS. Veintiséis zapatos y un manifiesto suicida. El 203
andar en la obra de Vincent van Gogh, una visión fenomenológica desde
Martin Heidegger.
DOMINGO FERNÁNDEZ AGIS. Ser y acción social en el horizonte de la 219
reflexión acerca del tiempo desarrollada por Heidegger en Ser y tiempo.
3
GABRIEL CASTILLO FADIC Y PABLO CORRO PEMJEAN. El ciclo 233
cinematográfico de la televisión chilena (1965-1978): la formación de un
imaginario histórico residual.
CARLOS MONDACA ROJAS, PATRICIO RIVERA OLGUÍN Y YELIZA GAJARDO 251
CARVAJAL. Educación parvularia e inclusión en el norte de Chile.
Formando pequeños chilenos en las aulas de Tarapacá.
NOTAS
RICK MCCALLISTER. Conjuramundos: Los túneles mágicos de Abigaíl 269
Guerrero.
MICHELLE MARÍA ÁLVAREZ AMARGÓS, VIRGINIA PARRA NOGUERA Y LIANA 281
CASTRO AMARGÓS. Constantes temáticas en la poesía cubana: el tema
amoroso en dos colecciones poéticas de Lucía Muñoz Maceo.
RAÚL RODRÍGUEZ FREIRE. Mímesis. La representación de la realidad en la 293
literatura occidental, de Erich Auerbach.
BRENO ONETTO MUÑOZ. El sueño de las máquinas. Reflexiones en torno a la 301
obra de Günther Anders.
RESEÑAS
Juan José Lanz. Nuevos y novísimos poetas en la estela del 68 (Graciela 309
Ferrero).
Claudia Carranza Vera (Ed.). La ascensión y la caída. Diablos, brujas y 313
posesas en México y Europa (Alberto Ortiz).
María Jesús Zamora Calvo (Ed.). La mujer ante el espejo: estudios 315
corporales (Roberto Morales).
4
PRESENTACIÓN
La actividad hermenéutica, en tanto ejercicio de la pulsión humana por descubrir y
renovar el sentido de la existencia cotidiana a partir del examen reflexivo de sus productos ha
constituido, desde siempre, tanto uno de los argumentos justificatorios como el impulso que
desarrolla y proyecta el quehacer de las Humanidades en un mundo que, aunque
vertiginosamente cambiante en su expresión material, contiene también esencias que
trascienden la contingencia y se revelan perennes en un desafío obstinado a la voluntad
obliteradora de los siglos y al seductor y cada vez más omnipresente imperio de la novedad.
Una buena muestra de esta pulsión hermenéutica la constituye el N° 39 de ALPHA,
que recoge los ejercicios renovadores de sentidos ya antes descubiertos (pero necesitados de
afirmación actualizadora en la novedad de la obra presente) como aquellos que descubren
nuevos sentidos y también “conferidores” de los mismos. En un ejercicio interpretativo que
resitúa lo identitario americano, y a más de cien años de su publicación, Marco Chandía relee
en profundidad “Nuestra América” de José Martí desde las claves de la nación, el sujeto y la
identidad para concluir que su vigencia reside en que esta obra “no solo permite comprender la
idea de nación moderna…, sino también el modo de construirla”; una construcción que,
largamente aplazada en algunos aspectos, encuentra nuevos desafíos en las circunstancias
contemporáneas. Marguerite Cattan, por su parte, centra su atención en la comprensión de un
fenómeno que, por su importancia en la constitución del sustrato inconsciente de la identidad
americana, crea un antecedente recurrentemente aludido: la extirpación de idolatrías llevada a
cabo por el jerónimo fray Ramón Pané y que, a partir del análisis que la autora propone,
manifiesta un discurso que, aun cuando largamente considerado como investido de la
objetividad descriptiva de la etnografía, se revela en realidad como “… relatos polémicos y
moralistas con finalidad persuasiva”. En el marco de esta misma exégesis de lo americano,
Pedro Canales, situado en la todavía lábil y elástica frontera entre los siglos XX y XXI, aborda
los procesos de construcción social histórica de los intelectuales indígenas, en una de las etapas
más relevantes y complejas para los movimientos étnicos en América Latina: la
redemocratización, la apertura de los mercados y la alta participación de las bases en procesos
de movilización. En un ámbito más local, Baldomero Estrada analiza la participación de la
mujer en el proceso migratorio desde mediados del siglo XIX hasta los inicios del siglo XX,
por intermedio de la colectividad alemana establecida en Valparaíso y llega a la conclusión de
que “la participación femenina en los ámbitos seleccionados [en su estudio] es sustantiva en la
mantención y fortalecimiento de los valores comunitarios”. Gabriel Castillo y Pablo Corro
problematizan el modo en que la recepción local del cine programado en la televisión chilena,
entre 1965 y 1978, permite replicar y prolongar, en el desfase y la anacronía, un ciclo de
imaginario histórico más extenso, determinado internamente por el proyecto desarrollista e
ilustrado del Estado educador, y externamente por una representación residual de los regímenes
heroicos modernos y, en general, de las imágenes de occidentalidad, integrada por formatos
5
secundarios como la serie, el ensayo histórico y la historieta. Carlos Mondaca, Patricio Rivera
y Yeliza Gajardo, finalmente, cierran el ciclo hermenéutico de lo americano con un trabajo
que examina la ritualización de la conducta cívica y patriótica, mediante conmemoraciones
cívicas fundadas en el belicismo de la guerra del Pacífico, sin considerar la realidad
cosmopolita y de diversidad cultural presente en las aulas nortinas por parte de la Educación de
Párvulos.
Como una expresión del ejercicio exegético realizado sobre el texto literario, Ainhoa
Vásquez indaga sobre la poética del movimiento mexicano “infrarrealista”, así como sus
principales influencias estéticas y literarias, tanto nacionales como internacionales a partir de la
novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño. El examen del propio medio con que se
comunica la reflexión hermenéutica: el lenguaje, se inicia con el trabajo de Mauricio Casanova,
quien, ocupado del discurso historiográfico, traza un notable panorama del itinerario que lleva
de la Filosofía analítica a la Filosofía del lenguaje y la Hermenéutica, un trabajo que empalma
de forma muy adecuada con el trabajo de Iván Godoy, quien busca aunar
fenomenológicamente, al alero del pensamiento de Martin Heidegger, el conjunto de obras del
pintor holandés Vincent van Gogh sobre el “modelo zapato”, bajo el “tema del andar”,
entendido como una “errancia”, que en Van Gogh se torna en dramática búsqueda de
pertenencia, pero sobre todo de condiciones para la subsistencia, tanto física como espiritual;
un trabajo que aproximamos a la colaboración de Marco Antonio de la Ossa, quien, frisando
los inciertos límites entre la filosofía y la estética, presenta una consideración respecto de la
faceta (poco conocida) musical del insigne dramaturgo Federico García Lorca. Mariela Ávila,
en su lectura de las reflexiones de Hannah Arendt sobre los campos de concentración, pone el
acento sobre la mirada filosófica de la autora, quien vislumbra estos espacios de excepción
como la aniquilación del ejercicio político a partir del quiebre de la esfera pública, un quiebre
que deshace el andar de las instituciones más caras de la cultura, tornando a los hombres
superfluos. En una línea más o menos paralela, Leandro Drivet presenta una relectura de la
obra de León Rozitchner, cuya tematización es el cristianismo con una interpretación freudiana
de las Confesiones de San Agustín, en la que Rozitchner retoma con originalidad la idea
marxista que considera a la crítica de la religión como el presupuesto de toda crítica; otra
aproximación al fenómeno del cristianismo es la que realiza Gastón Salamanca, quien desde la
Lingüística descriptiva, de un fenómeno del cristianismo de cuño protestante: la glosolalia
(hablar en lenguas) describe hábilmente regularidades sobre un corpus representativo.
Pablo Martínez (Los jardines imaginarios del sujeto contemporáneo), Gonzalo Rojas
(El devenir ficcional) y Domingo Fernández (Ser y acción social en el horizonte de la reflexión
acerca del tiempo) elevan la lectura nuevamente a la hermenéutica filosófica, planteando
acercamientos a la valoración del sujeto y la contingencia “situados”.
Las notas de Rick McCallister, sobre la obra de la poeta Abigail Guerrero; de Michelle
Álvarez, Virginia Parra y Liana Castro, en torno al tema amoroso en la poeta cubana Lucía
Muñoz Maceo; de Raúl Rodríguez sobre “Mímesis” de Erich Auerbach; y la reflexión de
Breno Onetto sobre la obra de Günter Anders, cierran, finalmente, esta collectanea
hermeneuticae que Revista ALPHA presenta a sus lectores en el número 39 y que, estamos
ciertos, contribuirá a enriquecer la reflexión sobre la esencia perenne de las Humanidades, a la
que buscamos servir con denuedo.
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ARTÍCULOS
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9-22
MARTÍ: NACIÓN, SUJETO E IDENTIDAD. EN UNA
RELECTURA DE NUESTRA AMÉRICA1
Martí: Nation, subject and identity upon rereading Nuestra América
Resumen
En el actual clima de acechantes cuestionamientos sobre la identidad regional, suelen
tener recepción versiones cuando no ahistóricas o esencialistas, deterministas o simplistas que
lo que hacen es reducir la noción arrinconándola en categorías que poco o nada aportan a la
autocomprensión de nuestros pueblos. De modo que resulta pertinente volver sobre una mirada
en que la identidad debe ser concebida como un fenómeno social complejo, conflictuado y
relacional en constante reconstrucción. Nuestra América, en este sentido, sigue siendo un texto
fundamental porque no solo permite comprender la idea de nación moderna que propone el
cubano, sino también el modo de construirla. Un proyecto sociocultural inconcluso y que lo
será solo si acepta la diferencia como constructo base de nuestra heterogénea realidad.
Palabras clave: Nación, Sujeto, Cultura, Identidad, América Latina, José Martí.
Abstract
In the current climate of pressing questions about regional identity, there tends to
be, if not ahistorical or essentialist versions, at least determinist or simplistic ones that
only reduce the notion cornering it into categories that contribute little or nothing to the
understanding of our peoples. Therefore, it is pertinent to turn our eyes toward a vision
of identity that should be conceived as a complex, conflictive, and relational social
phenomena in constant reconstruction. ―Nuestra América‖, in this sense, continues to be
a fundamental text since it not only permits us to understand the idea of the modern
nation proposed by the Cuban, but also the way in which it must be build. This is an
inconclusive sociocultural project which will only be finished if difference is accepted
as a basic building block of our heterogenous reality.
Key words: Nation, Subject, Culture, Identity, Latin America, José Martí.
1
El artículo forma parte del marco teórico fundamental de la tesis ―Hacia una poética de la frontera
urbana, porteña y popular. Imaginarios chileno-peruanos, de los ojos imperiales a nuestra propia
expresión‖ (2012), del Doctorado en Literatura chilena e hispanoamericana de la Universidad de Chile, y
cierra la segunda parte enfocada al problema de la cultura/identidad regional, denominada ―América
Latina y su autoconstrucción. Nuestroamericanismo‖.
Marco Chandía Araya
2
Martí, J., Mi raza, tomo III, 2002, pp. 205-206.
10
Martí: nación, sujeto e identidad. En una relectura de “Nuestra América”
cómo, pasan a ser, desde entonces, los rasgos principales entre Latinoamérica y la
modernidad. Eso es lo que nos debe preocupar ahora a nosotros, del mismo modo
como preocupó a Martí y a sus coetáneos. Intelectuales y pensadores, como el cubano
que vivió en el monstruo y le conoció sus entrañas. Nosotros, creemos, tenemos que
leer Nuestra América en este sentido. En un sentido histórico, propio, de nosotros
mismos, y como un proyecto de vida latinoamericano que no ha concluido aún.
Porque si ayer eran el parnasianismo, el falso refinamiento, las máscaras y la
exportación ciega, y por tanto, el desprecio al indígena, su economía, sus creencias,
su cultura, su identidad, hoy el problema es la intrascendencia, la insustancialidad, lo
superfluo, el relativismo, el consumo masivo, la pérdida de valores fundamentales.
Como dice Rojo, Martí se ha dado cuenta ―que el peligro ha dejado ya de ser una
simple amenaza‖ (Clásicos latinoamericanos, 201). Si a fines del siglo XIX nos
alertaba contra el capitalismo yanquee, ese gigante de botas de siete leguas, hoy nos
ilumina el camino mediante su obra contra el neoliberalismo, las tendencias
posmodernas, el desarraigo, la falta de identidad, la desterritorialización, el desprecio
por el otro, la violencia, el egoísmo, en fin, todo lo que hoy nos aleja del hombre. Esta
es nuestra realidad y con ella debemos lidiar. Pero no lo podemos hacer solos ni en
estas circunstancias, necesitamos crear las condiciones para que impere una forma de
convivencia en la que los seres humanos se pongan a la altura de esta meta superior,
descubrir su capacidad de ser lo que deben ser. Agrega Rojo a esto que en Martí hay
―un ser y un poder ser del hombre, […] un ser uno uno mismo, y también un
potencial del ser del hombre, la posibilidad de ser uno más de lo que es, pero ello […]
desde el fondo de uno mismo‖. Para el crítico chileno este potencial no se da sin
libertad ni sin voluntad, las que provee la historia y que finalmente es a lo más alto
que como hombres podemos aspirar (217). Esto a nosotros nos alienta porque
reafirma la utopía y esa fe de Henríquez Ureña en ―ser mejor de lo que es y
socialmente vivir mejor de como vive‖ (6-7). Todo ello, espontánea, inmediata e
irremediablemente, hace contacto con la dimensión anímica que mueve cualquier
trabajo cuyo fin sea proponer una mirada alternativa respecto de la historia de nuestra
cultura-identidad latinaomericana. Renueva las fuerzas y pone a la vista el porvenir.
Para eso resulta pertinente revisar el conflicto de nuestra modernidad a la luz
de Nuestra América (1891). Al hacernos cargo de una lectura interpretativa del
ensayo martiano, asumimos, desde ya, el compromiso que está implícito en su obra.
Creemos que lo que Martí nos exige, a nosotros, intelectuales latinoamericanos
actuales, sujetos críticos de una sociedad capitalista que niega cada vez más al
hombre y contra lo que —aparentemente— no habría mucho por hacer, es nada
menos que hacernos cargo del proyecto que él propone. Proyecto que no es otro que
construir —o reconstruir después de más de cien años planteado el propósito—, a
partir de toda la experiencia universal viva, nuestra propia realidad como nación en
constante transformación, como un todo que se hace y rehace desde el cotidiano, y
11
Marco Chandía Araya
como una forma de ser capaz de proponer una cosmovisión distinta al paradigma
moderno occidental, desde una realidad, un sujeto y una identidad que le son propios.
Simón Bolívar es significativo al respecto, pues es quien, ante el caos
anárquico o la tiranía imperial, suscitada al albor del clima posindependentista, no ve
otra salida que la integración regional, velada por el sistema inglés, para conseguir
una libertad que luego hay que aprender a usarla. Martí, como tal, contribuirá también
con una propuesta que evite el mal mayor, y al cabo inminente, pero también, y al
mismo tiempo, que la salida reporte una ganancia significativa en materia humana. El
mal mayor es el imperialismo norteamericano y la consecuente pérdida de identidad,
y, el avance, que la libertad que protegió Bolívar llegue por fin al pueblo
latinoamericano. Rojo dice que esto está en Nuestra América, y que se presenta por
medio de una motivación (estado de alerta, agregamos nosotros, porque advierte que
el gigante ya está actuando) y dos desarrollos. El primero —igual que Bolívar, otra
vez—, es el llamado a la unidad, el segundo, a que la unidad sea en conciencia. La
unidad en Martí sigue siendo la misma de Bolívar, y qué otra puede ser, si las
diferencias pueden nivelarse por los años que separan los anuncios, setenta y seis
nada menos. El cubano grafica la unidad en que ―Ya no podemos ser el pueblo de
hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según
la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades: ¡los árboles se
han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del
recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata
en las raíces de los Andes‖ (Martí, 480)3.
La no dependencia de España o de los Estados Unidos o de cualquier otra
hegemonía la garantiza solo la unidad. Sabemos que Martí está pensando en la
embestida del capitalismo norteamericano y la manera de hacerle frente, desafío
desde ya complejo. Por eso estamos ante una unidad cuyo sentido no se logra si no es
—y aquí el segundo tema del desarrollo— como ―el producto de un proceso previo e
interno‖, es decir, de un ejercicio de autoconciencia en el que participen todas las
naciones. Una toma de conciencia, agrega Rojo, ―por parte de los pueblos que se
hallan involucrados en los avatares de aquel fin de siglo, de la verdad de su ser
particular, esto es de su ‗naturaleza‘ nacional y regional, y en la proyección de una
conducta política que sea consecuente con ello‖ [su subrayado] (Clásicos
latinoamericanos, 220). La unidad requiere conocer/se, en y con el vecino. Apunta a
un sujeto que debe forjarse ahora histórica y relacionalmente, con la experiencia
recogida a lo largo de todos los años de vida independiente. Aquí se debe terminar
conformando la identidad de un individuo que entonces no había logrado —según
Bolívar— el grado de autorreflexión que requería para hacerse cargo del magno
proyecto moderno. Y no porque no quiso o no debía, sino porque la elite que se
3
Resaltamos la sutileza con que Julio Ramos trabaja la figura del árbol, lo telúrico, la raíces, la madre
América, el sentido de la naturaleza primigenia arraigada a lo más bajo y elemental en contraposición con
la metáfora elevada y en movimiento del gigante (Ramos 294).
12
Martí: nación, sujeto e identidad. En una relectura de “Nuestra América”
13
Marco Chandía Araya
4
Lo que está detrás de estos es la disputa que se da entre los conceptos de estabilidad y legitimidad. Si
bien al Estado chileno se le puede atribuir estabilidad, ya que por medio de un poder firme y centralizado
hizo de Chile un país estable, sólido y consolidado, no se le puede otorgar en cambio el voto de la
legitimidad. El Estado no es legítimo aunque sí estable. O, más preciso aún: la ilegitimidad es el costo que
debió pagar el Estado, por ser estable. No por condición sino por opción. La opción de una elite con
intereses económicos. ―La ‗estabilidad‘ […] es una cualidad de pertenencia sistemática, y la ‗legitimidad‘
(que no es una mera cualidad subjetiva sino el derecho y el poder de la soberanía) una decisión ciudadana.
Pero, históricamente, la ‗estabilidad‘ ha sofocado y enterrado a la ‗legitimidad‘. Tanto, que la historia de
aquella es pública, oficial y visible, y la de esta oscura y soterrada, que solo se hace visible cuando
‗revienta‘ sobre la superficie de aquella. Por lo mismo, cuando el historiador se sitúa para trabajar a ras de
ciudadano, lo hace como un arqueólogo: desenterrando sujetos y hechos ocultos, devaluados u olvidados.
Casi subversivamente‖ [marcas suyas]. (Salazar y Pinto, 14 y ss.).
5
Los únicos que sí lo hicieron –aunque mejor que no lo hubiesen hecho– fueron los tiranos, los caudillos,
los Páez, los Santa Cruz, los Rosas, ―porque eran congruentes con la verdad de los habitantes del país
respectivo‖ (Rojo, 221).
14
Martí: nación, sujeto e identidad. En una relectura de “Nuestra América”
artículo‖6. Tanto uno como otro crítico chileno están como nosotros de acuerdo con
que Martí, con esa figura retórica, ―estaría aceptando que en el árbol latinoamericano
se introduzca una rama ajena, pero a condición de que se salve ‗el tronco‘‖, es decir,
la cultura [subrayado suyo] (Las armas de las letras, 101)7. Ahora, en el escenario
actual, la visa que Martí le da a lo extranjero parece un acto del todo ingenuo y, por
tanto, nos pone frente a un Martí anacrónico, aunque la intromisión foránea se iba a
dar sí o sí. Pero no es así. Sabía que era inevitable y hasta necesario el influjo, como
sabía que era por completo evitable y por supuesto preocupante la pérdida de nuestra
identidad cultural. Es más, nos consta que Martí reconocía y hasta valoraba la
interpenetración entre ambas culturas. Sin embargo, lo que más le preocupaba era la
forma cómo se estaba llevando a cabo esa transculturación. Dice Rojo, citando a
Subercaseaux: ―Martí evidencia una postura nítidamente evolucionista y organicista.
No es partidario de una modernización abrupta, impuesta o unilateral; sí lo es en
cambio de un proceso lento e integrado, que se lleve a cabo con espíritu creativo y
crítico y atendiendo siempre a los factores que proporcionan la realidad de cada país‖
(Las armas de las letras, 102)8.
Ahora, una cosa es aceptar la originalidad como única salida plausible hacia
una auténtica modernidad y otra distinta, y todavía más compleja, es afirmar que
América Latina por ser parte de una misma y única historia, es homogénea. Este es un
problema crucial dentro de nuestra cultura. Latinoamérica no solo debe construirse
desde el tronco, sino que debe, sobre todo, ser capaz de unir una totalidad que es
profundamente heterogénea9. El cometido entonces es doble. Porque no basta, para
que el proyecto martiano tenga éxito, la necesaria condición creativa, ya que estamos
hablando de crear una nación, una patria, una comunidad acosada por influjos de todo
tipo. Se requiere, además, que esta creación sea integradora, que no deje a nadie fuera.
Sobre todo cuando, histórica y paradojalmente, como se dijo, lo que ha quedado fuera
ha sido, ni más ni menos, el componente esencial de lo que se quiere levantar: esto es
la enorme masa de población múltiple y diversa. Más aún, tampoco es una
integración pasiva, un llamado a los que no estuvieron para que estén, intentando así
resarcir la exclusión. La cuestión está en que esos que no estuvieron estarán ahora
como titulares, es decir, como parte constitutiva en que cada uno es nación. Ahora,
cuando Martí apela a esta diversidad está diciendo que este componente identitario no
es homogéneo sino heterogéneo. O sea, un elemento integrador que sin negar las
6
La alusión al escrito de Subercaseaux: Chile, ¿un país moderno? (94).
7
―Martí y la identidad‖ (Las armas de las letra, 101-116).
8
Con esto se estaba echando encima no solo a aquellos liberales que veían la luz, y la consecuente
salvación para nuestras repúblicas, en Europa, sino, también, a todo fundamentalismo que negaba los
frutos del contacto con Occidente. Me refiero a movimientos indigenistas de esos años.
9
Ver Antonio Cornejo Polar, A. (Sobre literatura y crítica latinoamericana 36).
16
Martí: nación, sujeto e identidad. En una relectura de “Nuestra América”
10
―La literatura peruana: totalidad contradictoria‖, es el título de una ponencia que Antonio Cornejo Polar
dictara con motivo de su incorporación a la Academia Peruana de la Lengua, en mayo de 1982, con
sucesivas publicaciones posteriores (Cornejo Polar, Sobre literatura, 48).
11
Citado del prólogo a cargo de Antonio Cornejo Polar.
17
Marco Chandía Araya
12
Citado en Ossandón C. (73).
18
Martí: nación, sujeto e identidad. En una relectura de “Nuestra América”
Pero más que una unidad orgánica, ese cuerpo, el de la madre América, ha sido
―descoyuntado‖ y ―descompuesto‖. Armado de restos de códigos, de fragmentos
incongruentes de tradiciones en pugna, ese cuerpo es el producto de una violencia
histórica, del desplazamiento de los ―orígenes confusos y manchados de sangre‖. El
discurso martiano se sitúa, así, según Ramos, ante la fragmentación e intenta
condensar lo disperso. De aquí se desprende la ambigüedad de la teleología martiana:
la historia que no es vista como el devenir armonioso de la perfectividad futura, sino
más bien como el proceso de luchas continuas, de un ―pasado sofocante‖. El devenir
implica descomponer la totalidad ―de cuyo cuerpo orgánico y originario solo quedan
restos que deben ser rearticulados‖. Para Martí este ejercicio ordenador,
―hermanador‖, era doblemente necesario: ―garantizaría la consolidación del buen
gobierno ya que contribuiría a dominar el parricidio [entre] los ‗tigres de adentro‘,
además posibilitaría la defensa de la familia recompuesta contra la amenaza de la
intervención extranjera, el ‗tigre de afuera‘‖ [sus marcas]. Aquí está el ser
latinoamericano: entre la dialéctica del adentro/afuera, en el doble movimiento de la
homogeneización del interior, ―la casa de nuestra América‖ y la exclusión de los
―otros‖, sin duda poderosos, cuya amenaza en todo caso posibilita y hace
indispensable la consolidación del interior. Pero en Nuestra América, agrega el
puertorriqueño, ―ellos‖ no es solo pronombre del capital, de la modernidad extranjera.
El ―nos-otros‖, según el propio Martí, también estaba lleno de ―tigres otros‖ que
impedían la coherencia del ser latinoamericano. ¿Qué tipos de fuerzas generaban la
fragmentación interior? (Ramos, 290-291).
Las fuerzas, dice Ramos, de las ideas del progresismo positivista de fin de
siglo. Agrega que Nuestra América emerge precisamente en una época de circulación
y dominio de representaciones de América Latina como cuerpo enfermo,
contaminado por la impureza racial, por las sobrevivencias de etnias y culturas
tradicionales supuestamente destinadas a desaparecer en el devenir del progreso y la
modernidad. América Latina es un cuerpo herido, el Pueblo enfermo (1909), de
Alcides Arguedas, que ya no mejora, está corrompido y ante esto no queda otra que
exterminarlo. Esa es la clave del discurso positivista, que ve en la mancillada tradición
indígena una rémora para el progreso. Pero un discurso que no queda ahí: es el mismo
argumento que luego se resignifica y cobra presencia real y material en nuestra
historia contemporánea, y sobre el que las dictaduras exterminarán los cuerpos de ese
otro (opositor, subversivo, distinto). Un cuerpo que debe desaparecer. Para eso se
secuestra, se destierra, se tortura, se mata, o, por último, en versión actual, se excluye.
Por eso, creemos, que Ramos no subestima el acercamiento que hace Martí a las
raíces de ese cuerpo aplastado por la modernización, ya que las ruinas denunciarán
ahora al ―tigre de adentro‖. El cuerpo destrozado revelará que su victimario no es solo
el ―tigre de afuera‖ sino que se halla en ese ―nos-otros‖ que esconde ―otro‖ que es el
del discurso civilizador, la causa misma de su enfermedad (Ramos, 297).
19
Marco Chandía Araya
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Martí: nación, sujeto e identidad. En una relectura de “Nuestra América”
que las estrategias dominantes del sistema productor contarán siempre con elementos
que jugarán en su contra, que no se reducen a ella: las tácticas (De Certeau, 26 y ss.).
El ―sistema opuesto‖ es una instancia de poder no creada desde el opresor sino desde
el mismo oprimido. Se ha venido construyendo entonces un sistema de oposición
cuyo sujeto es acorde con su opuesto. Se ha creado una cultura de la resistencia.
Podemos decir acaso que en nuestra historia mientras más opresión no más
insumisión, mientras más fuerza no más debilitamiento, mientras más desprecio no
más inferioridad. Queremos creer que el oprimido capitaliza su condición —como
dice De Certeau— en ardid con el que va subvirtiendo, subrepticiamente, el mando
opresor. Esta tesis esperanzadora y desiderativa para nosotros es clave en el propósito
nuestroamericanista, porque es la dinámica propia del mundo popular.
Termina Rojo esta revisión suya sobre el autoconocimiento, con el tercer
esfuerzo, cual es el de la crítica que hace Martí del ―exclusionismo oligárquico y su
insistencia en la necesidad de una cultura más abarcadora y solidaria‖ (Clásicos
latinoamericanos, 227). En el fondo es el reclamo por una democracia que por
ochenta años ha venido siendo aplazada, quedando hipotecada en unos pocos. Eso,
ahora, ya no podía esperar. Debía llevarse a cabo porque están las condiciones y no
por no haber estado se justifica una historia de exclusiones primero de sujetos y luego
de ciudadanos. Como sea, el sujeto está libre para asumir el buen gobierno. De lo
contrario, recuérdese, que ya no es solo la oligarquía; ahora es el mal mayor, el
gigante del capitalismo norteamericano. Entonces de lo que se trata ahora es de crear.
Y la manera de hacerlo para Martí, dice Rojo, es por la vía del conocimiento mutuo.
O sea, ese segundo nivel de la unidad en conciencia. Conocerse pero también conocer
al vecino y conociendo al vecino conociéndose. Otra vez la idea de la identidad
relacional. Un proceso que parte en uno, luego la familia, después los vecinos, la
nación y la región, y el mundo. Aquí recién comienza el proyecto humanista universal
martiano, en la Sociedad mundial solidaria.
OBRAS CITADAS
Cornejo Polar, A. Sobre literatura y crítica latinoamericana. Caracas: Universidad
Central de Venezuela, 1982.
-------- Escribir en el aire. Ensayo sobre la heterogeneidad sociocultural en las
literaturas andinas [1994]. Lima: Horizonte, 2003.
21
Marco Chandía Araya
22
23-36
INMIGRACIÓN FEMENINA E IDENTIDAD ÉTNICA:
ALEMANAS EN VALPARAÍSO. FINES DEL SIGLO XIX Y
COMIENZOS DEL SIGLO XX1.
Female immigration and ethnic identity: German women in Valparaiso. Late
nineteenth century and early twentieth century
Resumen
El trabajo analiza la participación de la mujer en el proceso migratorio desde mediados
del siglo XIX hasta los inicios del siglo XX mediante la colectividad alemana establecida en
Valparaíso. Nos detenemos específicamente en la actividad social, el quehacer laboral y la vida
familiar de la comunidad germana, con lo que podremos acceder a un ámbito poco conocido
del accionar femenino en la empresa migratoria europea, en donde se desarrollan valores y
costumbres que constituyen parte importante de la identidad alemana. Se utilizan
principalmente como fuentes diarios de vida y testamentos realizados por mujeres.
Palabras clave: Inmigración, Colectividad, Testamento, Identidad.
Abstract
The paper analyzes the participation of women in the migration process, since the mid-
nineteenth century to the early twentieth century, through the established German community
in Valparaiso. We stop specifically in social activity, professional work and family life of the
German community, which we can access a little known field of women in the European
migration, where they develop values and customs that are an important part of German
identity. We mainly use as sources diaries and wills made by women.
Key words: Immigration, Collectivity, Will, Identity.
INTRODUCCIÓN
La participación de las mujeres en los estudios migratorios para épocas
históricas es muy reducida y poco conocida. Para el caso concreto de Chile, en lo que
se refiere a la presencia de alemanas, solo en los últimos años han aparecido dos
interesantes trabajados, uno de ellos se refiere a la participación de la mujer alemana
en el proceso de colonización en Valdivia (Bilot, 2010) y el otro es la publicación de
un diario de vida de una institutriz que residió en Valparaíso a mediados del siglo
XIX (Von Loe, 2004). Para el caso de Valparaíso podemos también incorporar una
1
Este artículo forma parte del proyecto FONDECYT N° 1100590
Baldomero Estrada Turra
2
Asumimos como lo plantean Brubaker y Cooper, que el concepto identidad habla de demasiadas
cosas, de allí que nos inclinamos por una de las proposiciones que ellos hacen: “Identificación entre
miembros de un mismo grupo o categoría y sus efectos en términos de pertenencia, „comunalidad‟,
conectividad, cohesión, autocomprensión y autoidentificación, solidaridad, lealtad, conciencia y acción
colectiva” (11).
3
Nos parecen muy expresivos el concepto de pertenencia y conciencia étnica como los plantea Eugenia
Ramírez y que poseen mucha validez para el caso de la sociedad alemana. La pertenencia la deriva del
vínculo, la adscripción, la lealtad y la solidaridad, y todas las prácticas y representaciones conducentes
al sentido de relación, inclusión, participación, conectividad. En cuanto a conciencia étnica se refiere a
cómo el grupo se reconoce y representa a sí mismo como propio gracias a la reflexividad sobre las
formas e intensidades de su adscripción, vínculo y pertenencia de sus miembros que se identifican entre
sí (Ramírez, 199).
24
Inmigración femenina e identidad étnica
Debido al papel formativo que tiene la mujer respecto de sus hijos, el manejo
del hogar y la participación en la vida social consideramos que tales funciones tienen
una relevante incidencia en la conservación y práctica de los elementos constitutivos
de la identidad comunitaria.
Para el período que corresponde, desde mediados del siglo XIX a comienzos
del siglo XX, encontramos en Valparaíso sobre 600 testamentos realizados por
ciudadanos alemanes, de ellos 122 correspondían a mujeres. Se señala que la
colectividad alemana es la que posee el mayor número de testamentos en relación con
su población en comparación con otras colectividades europeas. En el caso de las
mujeres ocurre que muchas veces su testamento se realiza al mismo tiempo que lo
hacen sus esposos, lo que entrega interesantes pistas de las características del
matrimonio, especialmente al momento de iniciar su vida matrimonial.
Originalmente el testamento tuvo un importante sentido religioso que con el
transcurso del tiempo se fue perdiendo, de modo que es perceptible que para fines del
siglo XIX las invocaciones religiosas y cláusulas piadosas (mandas forzosas,
donativos) observadas en los siglos precedentes son excepcionales, quedando para el
testamento solo su valor de legado material. El contenido de juicio que se le otorgaba
a la muerte, y en donde se evaluaban las acciones, hasta comienzos del siglo XIX,
otorgaba al testamento un medio para establecer mecanismos que prolongaban y
perpetuaban las buenas acciones de un individuo por la salvación de su alma
(Peinado 2). En el caso de la comunidad alemana residente en Chile, sabemos que se
trata de un grupo que representa a sectores más modernos en donde se entremezclan
cristianos católicos con cristianos luteranos. De allí entonces que los aspectos
religiosos no son tan notorios en los testamentos del colectivo alemán, como sí ocurre
en la sociedad nativa y también en la colectividad española, por señalar otra
colectividad europea. A partir de 1857 rige en Chile el Código Civil redactado por
Andrés Bello, en donde se establece claramente la información que debe contener un
testamento dejando los aspectos religiosos al margen y solo como introductorios para
el caso de quienes así voluntariamente lo deseen4.
4
El artículo 1016 del Código Civil, al respecto, establece: “En el testamento se expresarán el nombre y
apellido del testador; el lugar de su nacimiento; la nación a que pertenece; si está o no avecindado en Chile,
y si lo está, la comuna en que tuviere su domicilio; su edad; la circunstancia de hallarse en su entero juicio;
los nombres de las personas con quienes hubiere contraído matrimonio, de los hijos habidos en cada
matrimonio, de cualesquier otros hijos del testador, con distinción de vivos y muertos; y el nombre,
apellido y domicilio de cada uno de los testigos”.
25
Baldomero Estrada Turra
ACTIVIDADES SOCIALES
Se consigna que las actividades sociales del grupo se desarrollan al interior de
la colectividad, en donde son muy intensas y variadas para quienes desean participar.
26
Inmigración femenina e identidad étnica
27
Baldomero Estrada Turra
DESEMPEÑO LABORAL
Para el período estudiado se supone que la mujer se realiza en el matrimonio y
para ello se prepara desde niña asumiendo que debe ser una abnegada esposa y una
buena madre, preocupada por la educación de sus hijos. Las perspectivas de
desempeñarse en actividades profesionales o remuneradas independientes no están
consideradas. Las escasas posibilidades de poder realizar actividades independientes
se relacionaban con la educación que estaba considerada como tarea propia de las
madres. De allí que labores como institutrices, o vinculadas al quehacer pedagógico
28
Inmigración femenina e identidad étnica
en diversas áreas del conocimiento, sean las principales opciones para desempeñarse
en el sistema laboral. En su estadía en Alemania, Vicente Pérez Rosales quedó
gratamente sorprendido por la existencia del kindergarten, porque estaban a cargo de
mujeres, lo que rompía el principal papel femenino de ama de casa (Sanhueza, 123).
Por otro lado, sabemos también que muchas mujeres han tenido una muy
activa participación en actividades comerciales de tipo familiar en donde los esposos
aparecen como los empresarios. En muchas ocasiones, al morir los esposos, son las
viudas las que deben asumir la dirección de los negocios familiares y mantener el
sustento familiar. Esta situación se presenta de manera especial en los casos de los
pequeños empresarios que poseen establecimientos comerciales de tipo urbano.
En la colectividad alemana podemos encontrar algunas situaciones en que las
mujeres deben participar en el mercado laboral por cuanto son solteras o viudas y se
encargan de su propio sustento o el de su familia. Aunque la soltería definitiva, dentro
de los grupos inmigrantes, es menor que en las sociedades establecidas, por cuanto el
número de varones normalmente supera con creces a las mujeres, sabemos que en el
caso de Valparaíso hay, al menos entre las que testan, siete casos5. Por otra parte, la
colectividad presentaba un comportamiento endogámico que creaba positivas
condiciones para que las mujeres se casaran con compatriotas. De hecho, las viudas
tenían posibilidades de volver a casarse como ocurre en el grupo de estudio.
Debido a las características socioeconómicas del grupo, no podríamos suponer
que entre ellas debería presentarse un número sobresaliente de personas involucradas
en el sector productivo rentado. En todo caso, en Europa los sectores medios y bajos
tenían una participación mucho más reconocida que la existente en Chile, como lo
manifiesta Maipina de la Barra, considerada la única viajera chilena del siglo XIX
(Mis Impresiones, 109). Esta autora hace notar la activa participación femenina en la
actividad laboral europea y agrega, como un elemento fundamental para mejorar la
posición de la mujer en nuestro medio, la necesidad de modificar la educación
femenina, la que califica de frívola y muy poco científica (De la Barra, 171).
Del total de mujeres que testan solo dos declaran tener oficio y se ubican a
comienzos del siglo XX. Una de ellas, Babette Courret, era inspectora del Liceo de
Niñas de Valparaíso, se declaró soltera y testó a la edad de 60 años y estaba entre las
siete solteras (ANV, 12 de marzo de 1913). El otro caso corresponde a la viuda Olga
von Welder, que fue profesora de música (ANV, 11 de marzo de 1927). Habría que
agregar también a Marie Bülling, quien ejerció parte de su vida como institutriz y
luego como profesora de piano. Seguramente durante su matrimonio no ejerció
ningún oficio pero sabemos que más adelante se separó de su marido y seguramente
retomó sus lecciones de piano, actividad en la que tuvo siempre una buena reputación.
Se advierte o se puede inferir que, entre las mujeres, algunas ejercieron como
comerciantes o estuvieron involucradas en actividades comerciales, como es el caso
5
La relación de masculinidad de la colectividad alemana era 260. Es decir, por 100 mujeres habían 260
hombres (Salinas, Una comunidad inmigrante).
29
Baldomero Estrada Turra
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Inmigración femenina e identidad étnica
RELACIONES FAMILIARES
Como ya lo manifestamos anteriormente, la colectividad se caracteriza por su
comportamiento endogámico y pese a la considerable desproporción entre hombres y
mujeres los varones suplían la ausencia de compatriotas casando con descendientes o
procurando traer novias desde Alemania, como lo narra Paul Treutler cuando se
refiere a otras pasajeras que le acompañaban en el barco en su viaje a Chile.6
La estructura familiar de los colectivos alemanes muestra comportamientos
muy ceñidos a normas morales y éticas que no necesariamente se encuentran en otras
sociedades que se manifiestan más liberales. Paul Treutler manifestaba su asombro
por la gran cantidad de hijos ilegítimos que había en la sociedad chilena (44). A la luz
de la información censal y del Registro Civil, son muy pocos los casos de ilegitimidad
que se encuentran en la colectividad alemana, y en los existentes, los padres siempre
reconocían a sus hijos. De 51 solteros que testan aparecen ocho casos declarando
tener hijos ilegítimos, es decir, el 17,7% del grupo7. Por su parte Eduard Poeppig, que
encontraba ciertas correlaciones entre clima y conductas sociales, sostenía que en
países cálidos como Chile “la sangre caliente del hombre del sur hacía que su relación
con las mujeres fuese demasiado libre”. Por el contrario, en países fríos como
Alemania nada de esto podía ocurrir (Sanhueza, 215). Poeppig infería de este efecto
climático que los habitantes del norte eran más hogareños y dados a la reflexión
durante el invierno, a diferencia del sudamericano que era más inclinado a la
diversión y a permanecer por mucho tiempo fuera de sus hogares.
6
“Eran novias que seguían a Valparaíso a sus prometidos emigrados algunos años antes y que habían
adquirido entre tanto una fortuna en su nueva patria. Como no eran ni jóvenes ni hermosas, constituían una
manifiesta demostración de la lealtad alemana, que en este caso se destacaba tanto más cuanto en la
República de Chile hay bellísimas muchachas, que dan preferencia al extranjero, y sobre todo al alemán,
quien mediante tal relación, podrá lograr fácilmente una magnífica situación, en circunstancias que estas
novias no tenían para ofrecer, según parece, nada más que un corazón alemán” (23).
7
El total de testamentos son 643 entre los años 1850 y 1927.
31
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8
Entre ellos podemos mencionar el que afectó a R.K., casado en primeras nupcias con E.K.S. en Santiago
en 1919, matrimonio que fue anulado por el juez del segundo juzgado de letras en lo civil de Valparaíso en
1925 y aprobado por la Ilustrísima Corte de Apelaciones el 23 de marzo del mismo año. Su esposa se
ausentó de país sin haber señalado procurador, por lo que no se pudo practicar la liquidación de la sociedad
conyugal; contrajo posteriormente segundas nupcias con E. H. M. (alemana como la primera esposa), sin
descendientes al momento de testar (ANV, 26 de marzo de 1927).
32
Inmigración femenina e identidad étnica
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CONCLUSIONES
Los antecedentes reunidos dejan en evidencia que las mujeres de la
colectividad alemana establecida en Valparaíso representan una dimensión
importante de lo que fue la construcción y reconstrucción de su identidad en los
procesos migratorios, especialmente en lo que significa su imbricación con lo cultural.
Como lo plantea Denys Cuche (2004) para el caso de Alemania, donde la cultura se
traduce en el conjunto de valores espirituales, como fue la connotación dada por la
burguesía en su búsqueda de la unidad alemana durante el siglo XIX. Se identificó así
la idea de cultura con nación en procura de definir “el carácter alemán” (alemanidad),
que adquirió una concepción esencialista y particularista de cultura íntimamente
asociada a la concepción étnico-racial de nación.
La participación femenina en los ámbitos seleccionados revela que su
influencia es sustantiva en la mantención y fortalecimiento de los valores culturales
comunitarios. La mujer es decisiva en la estructuración de redes familiares y de
amistades, como lo es también, en el caso de las elites especialmente, la educación
que tienen sus hijos. Por lo demás, sabemos que, para los colectivos alemanes de
inmigrantes, siempre fue importante, en su interés por establecer instituciones étnicas,
la creación de colegios que permitieran entregar a los jóvenes su acervo cultural en la
lengua alemana, entendiendo que el idioma alemán era el pilar fundamental de la
cultura germana. Cuando en Valparaíso se creó el Colegio Alemán en 1857 se
estableció entre sus objetivos que era un establecimiento solo para alemanes y no
había pretensiones de generar un lugar de encuentro o de intercambio cultural como
ocurrió muy posteriormente (Viebrock, 36).
Es importante insistir que el grupo estudiado, además de su identidad étnica,
posee también un sólido grado de homogeneidad social. Esta doble identidad se
manifiesta en una pronunciada rigurosidad en sus convicciones y creencias que
explica, en parte, su pronunciada conducta de aislamiento frente a la sociedad
receptora. Es decir, el grupo manifiesta también comportamientos de “homogamia”
en el plano social (Otero, 44).
Es palmaria la importancia que tienen las mujeres en su papel de esposas y
madres, en el resguardo de sus valores y en la necesidad que sus hijos se formen
dentro del contexto de tales valores y a ello dedican parte importante de su invisible,
34
Inmigración femenina e identidad étnica
OBRAS CITADAS
Archivo Notarial de Valparaíso (ANV) para los años comprendidos entre 1850 y
1930.
Archivo Iglesia Luterana de Valparaíso.
Bilot, Pauline. Allemandes au Chili. Presses Universitaires de Rennes. 2010.
Brubaker, R. y F. Cooper. “Beyond identity”, Theory and Society 29, 2000.
Cuché, Denys. La Noción de la cultura en las Ciencias Sociales, Buenos Aires:
Nueva Visión 2004.
De la Barra, Maipina. Mis impresiones y mis vicisitudes de mi viaje a Europa:
pasando por el Estrecho de Magallanes y mi excursión a Buenos Aires.
Buenos Aires, Imprenta de la América del Sur. 1878.
De Nordenflycht, Adolfo. “Valparaíso, poéticas fundacionales: Gonzalo Rojas, Pablo
Neruda y Pablo de Rokha”, Alpha, N°33, 2011.
Dobrucki, Verónica. “Presentación y Aplicación de un modelo de análisis textual
relevante para el proceso traductor: cartas y diario de vida de Minna Claude en
edición bilingüe con comentarios históricos”. Tesis para optar al grado de
Magister en Lingüística, Facultad de Humanidades, Universidad de Playa
Ancha de Ciencias de la Educación, 2003.
Estrada, Baldomero. “Importancia económica de los alemanes en Valparaíso”,
América Latina en la Historia Económica, Año 20, N° 2, 2013.
Green, Nancy. Repenser les migrations, Presses Universitaires de France. 2002.
Otero, Hernán y Adela Pellegrino. “Compartir la ciudad. Patrones de residencia e
integración de inmigrantes en Buenos Aires y Montevideo durante la
inmigración masiva”, en Hernán Otero (Director), El Mosaico Argentino.
35
Baldomero Estrada Turra
36
37-56
FRAY RAMÓN PANÉ, EL PRIMER EXTIRPADOR DE IDOLATRÍAS
Fray Ramón Pané, First Extirpator of Idolatry
Marguerite Cattan*
Resumen
Durante el segundo viaje de Colón, Ramón Pané llegó a la isla de La Española donde
convivió entre los nativos y escribió un tratado sobre sus creencias y rituales. Su Relación
acerca de las antigüedades de los indios terminada en 1498 es de gran valor histórico y por
su labor el autor ha sido celebrado como el primer etnógrafo y etnólogo de América. Sin
embargo, Pané ha sido insuficientemente explicado por la mayor parte de los académicos y
no ha sido reconocido por lo que más fue, un extirpador de idolatrías. El presente trabajo
analiza los rasgos de extirpador que el autor ostenta en esta Relación y que, a su vez, hace
de su obra una muestra inaugural de las campañas antiidolátricas en el Nuevo Mundo.
Palabras clave: Pané, Relación, Extirpación de idolatrías, Conquista de América.
Abstract
During the second voyage of Columbus, Ramón Pané arrived to the island of
Hispaniola where he lived among the natives and wrote a treatise on their beliefs and rituals.
His Relación acerca de las antigüedades de los indios, completed in 1498, is of great historical
value and the author has been celebrated as the first American anthropologist and ethnologist.
However, Pané has been insufficiently explained by the majority of scholars. The friar has not
been recognized for what he most was, an extirpator of idolatry. This paper analyzes the
characteristics of extirpator which the author shows in his Relación which, in turn, makes his
work an innaugural sample of the anti-idolatry campaigns in the New World.
Key words: Ramón Pané, Extirpation of idolatry, Conquest of America.
INTRODUCCIÓN
Fray Ramón Pané acompañó a Cristóbal Colón durante su segundo viaje a las
Indias en 1493, se asentó en la isla de La Española y convivió entre los nativos
aprendiendo su lengua. Hacia 1498 terminó de escribir un tratado sobre las creencias
de los naturales de las recién encontradas tierras, obra emprendida ante el pedido del
almirante. Su Relación acerca de las antigüedades de los indios es una corta obra de
un gran valor histórico y literario, por ser uno de los primeros textos escritos por un
europeo en el Nuevo Mundo. Su valor antropológico es apreciado desde 1906 cuando
Bourne escribe un ensayo sobre los comienzos de la antropología americana y apunta
que la colección de ceremonias y mitos recolectada por Pané se trata del first treatise
ever written in the field of American antiquities, but to this day remains our most
Marguerite Cattan
authentic record of the religion and folklore of the long since extinct Tainos1. Por ello,
algunos críticos han considerado el texto de Pané la ―piedra angular‖ de los estudios
etnológicos en el hemisferio occidental (Arrom, Estudio preliminar, xi).
Por su gran labor, este fraile ha sido condecorado por los estudiosos del tema
con el epíteto de ―el primero‖: el primer etnógrafo y etnólogo de América, el primer
misionero, el primer catequista y maestro de los indios, el primer europeo en hablar
una lengua de América, el primer autor de un texto escrito en América, y la lista
continúa. Sin embargo, Ramón Pané ha sido insuficientemente explicado por la
mayor parte de los académicos. El fraile jerónimo no ha sido reconocido por lo que
más fue, un extirpador de idolatrías comprometido con sonsacar las creencias taínas y
erradicarlas. Por tanto, se debe añadir un título más a este temprano misionero: el
primer extirpador de idolatrías.
No resulta novedoso para el investigador del período colonial constatar que el
objetivo de la ―extirpación‖ está enraizada en lo profundo de los agentes de la
evangelización, en la mayoría de los clérigos y de los misioneros de la época. No
obstante, muchos de los estudiosos se valen de la obra de Pané como un tratado
etnográfico y muestran gran interés en analizar los mitos incluidos. Entre ellos, Arrom
(1988, 1992) los explica dentro del universo taíno, López-Maguiña (1992) analiza su
simbolismo y López-Baralt (1992) los compara con otros mitos amerindios, sobre
todo con los de la selva amazónica. Lamentablemente, algunos olvidan considerar –o
mencionar– el objetivo que el autor tuvo para recolectar dichos mitos: erradicarlos.
Inclusive, hay quienes proponen el texto de Pané como representativo e inaugural
tanto del discurso etnográfico colonial como de la Modernidad (Solodkow, 238) y
que anticipa las corrientes del momento con su propuesta de una nueva antropología
dialógica o polifónica que reclama un espacio para la voz del Otro (López-Baralt,
Fray Ramon Pané, 73).
Sin embargo, la herencia historiográfica y etnográfica de la obra de fray
Ramón debe leerse considerando su lupa de la realidad. Es importante leer los escritos
del siglo XVI, como advierte Adorno (2007), más como relatos polémicos o
moralistas con fines persuasivos que como historia objetiva. En otro lugar he
establecido que Ramón Pané es producto de un mundo hegemónico que responde a la
cultura oficial y su obra se caracteriza por una ideología monológica donde las ideas
correctas y significativas se centran en la conciencia del autor y su visión del mundo
(Cattan, 2013). A lo largo de la Relación el pensamiento hegemónico cristiano del
autor se representa y se afirma de diversos modos sosteniendo una idea única: todo lo
ajeno al cristianismo es idolatría y debe ser negado.
Partiendo de esa noción, me gustaría ampliar en el presente artículo el modo en
que el autor hace prevalecer su punto de vista en cuanto al tema de su obra: las
idolatrías de la isla La Española; y al mensaje que desea transmitir: la necesidad de
1
La cita fue tomada de una reseña hecha por F. W. Hodge al ensayo de Edward Gaylord Bourne,
―Columbus, Ramon Pane and the Beginnings of American Anthropology‖.
38
Fray Ramón Pané, el primer extirpador de idolatrías
39
Marguerite Cattan
inquiriese todo lo que más pudiese saber de los ritos, y religión, y antigüedades
de las gentes desta Isla y las pusiese por escrito (Las Casas, 435).
Así, fray Ramón Pané fue nominado para averiguar si los nativos tenían alguna
―secta‖. Ahora, entre trece eclesiásticos dispuestos a llegar a tierras antes
desconocidas con el fin de salvar almas, habría que preguntarse por qué este fraile fue
el elegido para recolectar información sobre las creencias e idolatrías de los indios. La
elección de Pané como autor de un importante informe es cuestionable, sobre todo si
aceptamos la aseveración del padre Las Casas que fray Ramón era un ―hombre
simple‖ y que meramente ―hizo lo que allí pudo, según su poca facultad‖ (Apéndice,
436). A esta afirmación se añade la propia declaración de fray Ramón en la que se
califica como un ―pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo‖ (3).
Dichas afirmaciones tienen una posible explicación. Por un lado, la
aseveración de simpleza del fraile no necesariamente implica carencia de intelecto o
conocimientos, es decir, poca facultad. La sencillez que demostraba fray Ramón es
una condición de su orden religiosa, la que requiere que sus miembros no hagan
ostentación de habilidad ni ingenio. Por tanto, esta apreciación del padre Las Casas
puede ser una referencia a la humildad que un clérigo jerónimo debe profesar:
con el santo hábito se profesa: mucha HUMILDAD y menosprecio de sí
mismo. Lo que busca la Orden de San Jerónimo no es que el monje sea muy
docto, ni haga ostentación de habilidad, memoria, ingenio, sino como muy
santo se precie de callado, humilde, obediente y, aun a veces, ignorante, porque
la obediencia, en siendo resabida, pierde mucho, o lo pierde todo [sic] (Orden
de San Jerónimo, en línea).
Además, la autocalificación de Pané como ―pobre‖ y ―ermitaño‖ son también
condiciones que contemplan los frailes de la Orden de San Jerónimo, pero que no
niegan el acceso al estudio. Esta es una orden calificada de ―ermitaños‖2, hombres
retirados con mucho aprecio a la soledad y al silencio, de tendencia contemplativa,
asidua oración y espíritu de penitencia, están consagrados a imitar la vida y
espiritualidad de su santo patrono, Jerónimo de Estridón. Sin embargo, la búsqueda de
soledad, humildad y simpleza de ningún modo hace que un monje jerónimo sea un
hombre ignorante o simple de entendimiento, pues dicha Orden ―no desprecia los
ESTUDIOS ni los DONES NATURALES, antes bien los fomenta y estimula si van
orientados, primariamente, a que el monje se una más y mejor a Dios y,
secundariamente, al provecho y utilidad de los demás [sic]‖ (Orden de San Jerónimo,
en línea).
2
El 18 de octubre de 1373 el papa Gregorio XI concede una bula aprobando la Ordo Sancti Hieronymi:
―se podía recoger todos los Hermitaños que estavan esparcidos por Castilla… Concediole tambien facultad
al mismo Prior, para que recibiesse a la profesion de la Orden de San Geronimo, que nuevamente
restaurava a todos aquellos hermanos Hermitaños de su congregación. Y a que esta profession se hiziesse
según la regla de S. Agustín‖ (De Sigüenza, 1907:32). La bula papal aprobaba la Orden dándoles como
norma de vida la Regla de San Agustín y permitiéndoles llamarse frailes o ermitaños de San Jerónimo.
40
Fray Ramón Pané, el primer extirpador de idolatrías
3
El manuscrito original, hasta hoy perdido, fue revisado en la época por Mártir de Anglería (1989) y
Bartolomé de las Casas quienes parafrasearon partes del escrito de Pané en sus obras. La única
transcripción completa del texto del fraile la hizo Fernando Colón, la que incluyó en la obra que dedicó a
su padre: Historia del Almirante don Cristóbal Colón. La obra del hijo de Colón resultó ser también otro
manuscrito perdido. Así, el conocimiento del texto de Fernando Colón —y, con él, el manuscrito de
Pané— nos llega vía una traducción al italiano hecha por Alfonso de Ulloa en 1571.
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tras la llegada de su primer viaje4. Ramón Pané era fraile de aquel monasterio5. Es
probable que durante esa visita el almirante y Pané se conocieron. Sin embargo, como
señalé con anterioridad, no hay información concreta sobre quién nominó a fray
Ramón para participar en el nuevo viaje de Colón.
Existen claros vínculos de los monarcas con esta orden y, por extensión, con
uno de sus miembros, fray Ramón. La elección de Pané para esta específica misión
no se puede considerar un acto casual, sino un hecho deliberado por la magnitud de la
empresa: aprender la lengua nativa y escribir un informe sobre las idolatrías. Ambos,
pasos requeridos para lograr la cristianización de los pobladores del Nuevo Mundo
que, al fin y al cabo, era el pretendido fin de la colonización. El fraile jerónimo debió
estar calificado para lograrlo, afirmar que ―hizo lo que allí pudo‖ es subestimar su
capacidad. Sin embargo, hay que considerar la posibilidad que su elección no se
basara únicamente en su competencia, sino en un posible favoritismo.
4
En aquel entonces el rey Fernando estaba recuperándose en dicho recinto de un ataque recibido
durante una visita a Barcelona. Su atacante, Juan de Cañamares, presunto perturbado mental, fue
condenado a muerte.
5
Hoy sede del Museo Catalunya-América ―Ramón Pané‖.
6
Martín Lutero publicará sus 95 tesis contra las indulgencias papales en 1517, Juan Calvino recién
empezará a actuar hacia 1536.
42
Fray Ramón Pané, el primer extirpador de idolatrías
43
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47
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Pané, además, advierte que los behiques se embriagan con cohoba, y el uso de
sustancias embriagantes es otro vicio que suele acompañar a la idolatría. El fraile
describe cómo el uso de la cohoba en sus ritos paganos conlleva a más actos idólatras,
pues los induce a tener visiones, a la práctica de la brujería y al intento de descubrir lo
oculto mediante vaticinios del futuro. Santo Tomás avisa que toda adivinación es
condenable porque implica la actividad de los demonios, ya sea porque son invocados
expresamente para revelar el futuro o porque invaden esas inútiles búsquedas del
futuro, a fin de enredar las mentes de los hombres con presunciones vanas. La
predicción del futuro conlleva la adoración de las fuerzas demoníacas debido a un
pacto con ellos, ya sea tácito o expreso (Aquinas, 43).
Asimismo, los behiques invocan las fuerzas ocultas para sanar cuerpos y en
otros actos rituales. Aunque la finalidad sea buena esto es un acto condenado. Tomás
de Aquino advierte que el solo hecho de invocar las potencias diabólicas es malo, ya
que el demonio, que pretende la condena del hombre, intenta por sus respuestas,
aunque sean verdad, conseguir que el hombre confíe en él y de este modo llevarlo
hacia la pérdida espiritual (49).
El pacto del behique con el diablo se hace evidente en el episodio en que tratan
de darle muerte, rompiéndole a palos las piernas y los brazos, sin embargo
vienen muchas culebras de diversas clases, blancas, negras, y de otros muchos
colores, las cuales lamen la cara y todo el cuerpo del dicho médico […] [y] los
huesos de las piernas y de los brazos vuelven a unirse y se suelda, y que se
levanta y camina poco y se vuelve a su casa (Pané, 30-31).
La presencia del demonio se encuentra tanto en el acto de mantener con vida al
hechicero, que es el instrumento de su poder, como en el recurrente hecho de
manifestarse mediante el animal de su predilección: la serpiente. Los behiques, dentro
del mundo ético-religioso del autor, y con sus prácticas de hechicería, sus falsos
prodigios curativos y su invocación a las fuerzas ocultas, personifican al diablo y su
interés de confundir a la humanidad y encaminarla al mal.
Aunque el autor hace pocas intromisiones directas en la obra, no encuentra
imprescindible hacer aclaraciones sobre el tema que está narrando, porque ―a buen
entendedor bastan pocas palabras‖ (48). Sus esclarecimientos no son necesarios en
cuanto están sobreentendidos dentro del mundo ético-religioso del lector, al cual el
texto va dirigido, que reconoce el poder del demonio en los actos descritos y
comprende que toda forma de idolatría es errada.
48
Fray Ramón Pané, el primer extirpador de idolatrías
en detalle las actividades demoníacas para reconocerlas bien y poder así hacerles
frente. Por ello es importante para fray Ramón describir todo pormenor de los actos
rituales que practican los behiques. Entre estos menciona cómo se pintan la cara, las
canciones que entonan, los bailes que realizan, las sustancias con las que se
embriagan, los jugos que preparan y beben, los productos con los que untan sus
cuerpos y las purgas y dietas que efectúan.
El autor narra, también, las prácticas rituales de los caciques. Como la de recitar
de memoria los mitos y las leyes que tienen ―compendiada en canciones antiguas‖ (24)
y que entonan al son de un instrumento llamado mayohabao. También describe cómo
hacen sus oraciones estando ―un rato con la cabeza baja y los brazos sobre las rodillas;
luego alza la cabeza, mirando al cielo y habla‖ (33). Y cómo, al igual que los behiques,
tienen la costumbre de utilizar el ―polvo llamado cohoba, aspirándolo por la nariz, el
cual embriaga de tal modo que no saben lo que hacen‖ (26-27).
Asimismo, menciona las costumbres entre las personas comunes como, por
ejemplo, el dar de comer a sus cemíes ―de lo que ellos comen‖ y en días solemnes
ofrendarles mucho alimento ―para que coma de aquello el dicho ídolo‖ (28). Dice que
hacen otras veces ayunos rituales en honor de los cemíes que tienen, para alcanzar
victorias sobre sus enemigos o para adquirir riquezas. En ocasiones, cuando muere un
enfermo le dan de beber una poción hecha con una hierba ―que se llama güeyo‖ (29),
a fin de hacer hablar al muerto y que les indique la causa de su muerte. Relata
también que echan a los muertos en grandes hogueras.
La recolección de ritos y costumbres, igual como sucede con los mitos,
responde a un intento de familiarización con las prácticas idolátricas locales a fin de
identificarlas, estudiarlas detenidamente, para atacarlas y finalmente erradicarlas. El
mismo esfuerzo se realizará para conocer a los dioses locales.
muestra con su método que es positivo trabajar con una pequeña reducción de
nativos, porque es más fácil conducir a la práctica de las buenas costumbres.
En la Relación no se hace mención sobre si hubo alguna destrucción de los
signos de culto pagano, ni tampoco se refiere ninguna sanción por tenerlos. Las
Casas, sin embargo, refiere que los locales guardaban y celaban los cemíes de los
españoles y ―cuando sospechaban su venida, los llevaban y escondían por los montes‖
(439); de lo que se infiere que los recién llegados quitaban estos objetos de culto a los
nativos, ya fuese para destruirlos o llevarlos como curiosidades a España. Los cemíes
al parecer no fueron destruidos en un primer momento de la conquista, pues, como
Gruzinski señala, cuando estos se descubrieron se llevaron al Viejo Mundo como
antiguallas y fueron objetos de gran curiosidad e intrigaron mucho, en especial a
Pedro Mártir (20-29).
Las penas y castigos se presentan más bien cuando seis nativos profanaron un
adoratorio cristiano donde ―entraron a la fuerza y tomaron las imágenes y se las
llevaron‖ (Pané, 46). Como consecuencia del acto, estos hombres recibieron un
castigo público comandado por Bartolomé Colón, quien ―como lugarteniente del
virrey y gobernador de las islas formó proceso contra los malhechores y, sabida la
verdad, los hizo quemar públicamente‖ (47). Fray Ramón se limita a referir los
eventos sin incluir una apreciación personal sobre el resultado de los mismos, sin
embargo, tampoco parece estar en desacuerdo con la sanción dispuesta por las
autoridades civiles: la condena a muerte.
El fraile no da muestras de considerar la no violencia cristiana que predica el
Evangelio: ―No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en la mejilla diestra,
vuélvele también la otra‖ (San Mateo 5:39). En cuanto atañe a los transgresores, más
bien parece aceptar la justicia retributiva de ojo por ojo, diente por diente, pues
encuentra un ―perverso propósito‖ en los actos de Guarionex y sus vasallos (47)
quienes, además de destruir las imágenes cristianas, no descansaron hasta dar ―muerte
cruel‖ a los nativos cristianos a quienes califica, en varias instancias, de mártires.
El crimen del cacique Guarionex resulta más condenable, desde una
perspectiva ético-cristiana, ya que no solo ordenó el sacrilegio de profanar los objetos
del adoratorio cristiano, sino que negó la verdadera fe. Pané relata que Guarionex en
un primer momento aceptó en su territorio la evangelización, mas habiendo conocido
al Dios verdadero lo negó testarudamente y abandonó su buen propósito de
convertirse al cristianismo. Santo Tomás advierte que uno que peca a sabiendas
resulta ser más perverso que uno que peca por ignorancia. ―Así, es posible que los
herejes, que con conocimiento corrompen la fe que antes profesaron, pequen más
gravemente que los que adoran ídolos por ignorancia‖ (Aquinas 31, trad. mía). Si bien
la mayoría de los nativos son idólatras, lo son debido a su ignorancia de la verdadera
religión y, por tanto, su pecado no es tan grave. Mas el cacique renegado es
merecedor de castigo.
51
Marguerite Cattan
Por ello, Pané no duda en sugerir la aplicación de ―fuerza y castigo‖ para guiar
a muchos a la fe. Fray Ramón, de acuerdo con el ideal extirpador de la campaña
evangelizadora, es consciente de la necesidad de castigar al idólatra perseverante y
finaliza recomendando que aunque hay los que son propensos a creer fácilmente,
con los otros hay necesidad de fuerza y de ingenio, porque no todos somos de
una misma naturaleza. Como aquellos que tuvieron buen principio y mejor fin,
habrá otros que comenzarán bien y se reirán después de lo que se les ha
enseñado; con los cuales hay necesidad de fuerza y castigo (48).
En esta cita el fraile jerónimo demuestra adelantarse a sus tiempos y prever el
problema que la evangelización encontrará en los años venideros: conversos que
comenzarán bien y se reirán después. Una razón por la que se instituirán con mayor
fuerza las campañas de extirpación en el Nuevo Mundo.
Según la ideología ético-cristiana de los clérigos y misioneros de la época, la
idolatría es una gran blasfemia contra el Señor, ―ya que priva a Dios de la unidad de
su dominio, y por sus hechos niega la fe‖ (Aquinas, 31, trad. mía) y, por tanto, se debe
extirpar. Ramón Pané subraya que todo lo referido en cuanto a sus creencias y
prácticas idólatras ―lo creen hasta hoy… Y esto lo creen todos en general‖. Por lo que
concluye su relación con una advertencia sobre
lo que es necesario hacer para que se hagan todos cristianos. Y verdaderamente
que la isla tiene gran necesidad de gente para castigar a los señores cuando son
merecedores de ello [y] dar a conocer a aquellos pueblos las cosas de la santa fe
católica y adoctrinarlos en ella; porque no pueden y no saben oponerse (48,
énfasis mío).
Así, el autor no solo juzgó necesario contar con más miembros eclesiásticos
para evangelizar, pero sobre todo solicitó un mayor número de autoridades civiles
para aplicar los castigos. El castigo que el extirpador aplica —por medio de las
autoridades civiles— es una consecuencia merecida del idólatra, ya que Dios así lo
dispone: ―Y destruiré vuestros altos, y talaré vuestras imágenes, y pondré vuestros
cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos‖ (Levítico 26:30).
Entre los castigos que el idólatra merece por desobediencia están: la debilidad, la
destrucción del producto (cosecha), las plagas, las guerras y la dispersión (Levítico
26:16-39).
El ―pobre ermitaño Ramón Pané‖ afirma en su epílogo que la única utilidad
que pretende con la labor emprendida de ―saber y entender acerca de las costumbres y
los ritos de los indios de La Española‖ es que ―redund[e] en beneficio y servicio‖ del
Señor (49). Según lo dictan las normas de su orden, su estudio va orientado a Dios. El
autor, pues, concluye que su obra tiene como única mira el provecho del Señor, en
otras palabras, que resulte de utilidad al fin evangélico.
52
Fray Ramón Pané, el primer extirpador de idolatrías
CONSIDERACIONES FINALES
Si bien esta obra ha resultado de gran valor para el campo de la antropología,
como lo han sido las obras de otros misioneros (Sahagún y Motolinia, por ejemplo),
no hay que olvidar, según advierte Baraibar (2011), su espacio de experiencia; es
decir, no hay que dejar de tener en cuenta el objetivo, perspectiva y postura del autor.
Todos estos evangelizadores tuvieron un común objetivo para su labor: erradicar los
ritos indígenas e incorporar a los pobladores del Nuevo Mundo a la Cristiandad. Por
tanto, si bien el manuscrito de Pané es una fuente valiosa para conocer la religión
taína, no debe malinterpretarse como un intento antropológico. El mismo fray Ramón
informa que las páginas de su relación presentan ―las creencias e idolatrías de los
indios‖ (3).
La palabra idolatría advierte al lector del siglo XVI que se trata, pues, de una
negación al verdadero Dios. Según López Maguiña: Pané’s attention to the
antiquities of native culture was prompted less by an interest to understand it than
by an attempt to prove evil influences (296). Por consiguiente, la finalidad del autor
de la Relación no fue estudiar la diversidad cultural del taíno, sino aprehender su
comportamiento religioso. En otras palabras, su objetivo fue recolectar idolatrías y,
por tanto, su perspectiva y postura de extirpador deben ser tomadas en cuenta.
El autor ha conseguido presentar una relación comprensiva de las
―antigüedades‖ de los indios: sus mitos y fábulas, sus prácticas rituales y
costumbres, sus dioses locales y sus lugares sagrados. Mas, desde el mismo hecho
de llamarlos antigüedades apunta a que es algo que no continúa —o no debe
continuar— en el presente momento de la colonización y evangelización de las
nuevas tierras.
La voz de Ramón Pané se esconde detrás de la pantalla del discurso oral nativo
y su dizque ―fidelidad‖ de lo recolectado y referido, con lo que el autor-narrador logra
desaparecer en su texto como simple compilador de los mitos. En gran parte de la
obra fray Ramón sigue la premisa de ―a buen entendedor pocas palabras‖. Al
transcribir la información taína, su perspectiva cristiana muchas veces está
disimulada. No obstante, esta prevalece tras los usos de ―dicen‖, ―creen‖ y ―no
saben‖.
Además, en la Relación existen ciertos comentarios editoriales a las
narraciones transcritas y a las vivencias experimentadas que dejan percibir una voz de
corte examinador y censor que transmiten la postura del fraile autor. Esta es la voz del
evangelizador Ramón Pané, quien no deja de actuar como extirpador y de proponer
una contraofensiva a la idolatría vigente.
El fraile jerónimo no necesita formar parte de los debates de extirpación de
idolatrías o de una campaña institucionalizada para saber cómo debe conducirse
según lo dicta su fe y lo manda su hábito. Pané presenta una ideología monológica en
su visión del taíno, sus creencias y prácticas, en cuanto su verdad se afirma y todo lo
53
Marguerite Cattan
Manhattanville College*
Spanish Department
2900 Purchase Street Purchase, New York 10577 (USA)
[email protected]
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55
Marguerite Cattan
56
57-68
DEL INFRARREALISMO AL REAL VISCERALISMO: BOLAÑO Y
LA AUTOCRÍTICA DE UN MARGINAL1
From Infrarrealismo to Real Visceralismo: Bolaño and the Self-Criticism
of an Outcast
Resumen
El artículo indaga acerca de la poética del movimiento mexicano “Infrarrealista”, así
como sus principales influencias estéticas y literarias, tanto nacionales como internacionales.
Para ello se analiza la novela de Roberto Bolaño: Los detectives salvajes, como una
reescritura autocrítica que realiza el autor a su propio proyecto poético varios años después
de que este fracasara en su intento por aliar arte y vida.
Palabras clave: Infrarrealismo, Estética, Reescritura, Autocrítica, Fracaso.
Abstract
This article investigates the poetry of the Mexican movement “Infrarealism”, as well as
its main aesthetics and literary influences, both national and international. In order to do so,
Roberto Bolaño's novel, The savage detectives, is analyzed as an selfcritical rewriting realized
by the author to his own poetic project, several years after its failure in his attempt to fuse art
and life.
Key words: Infrarealism, Aesthetics, Re-write, Self-criticism, Failure.
INTRODUCCIÓN
Roberto Bolaño llegó a México cuando apenas contaba con quince años de
edad. Al poco tiempo decidió abandonar la escuela y dedicarse a leer y escribir, las
dos cosas que más lo apasionaban; de esta forma, creció alejado de los circuitos
oficiales de cultura y educación, convirtiéndose en un autodidacta. Durante muchos
años no hizo más que vagar por un Distrito Federal del que no quiso ser parte a nivel
académico, pero que le permitió realizar sus actividades favoritas: siempre había una
librería en la que el vendedor distraído le permitiría robarse un buen libro, siempre
había un parque donde sentarse a leerlo o donde mirar pasar a la gente. Así, Bolaño
aprovechó el tiempo libre que tenía estudiando, pero también ideando su proyecto
literario: qué tipo de poesía y de literatura era la que él quería hacer, en un mundo que
ya no percibía o sentía como el suyo.
1
Este artículo forma parte de la tesis con que obtuve el grado de Magíster en Literatura Latinoamericana
por la Universidad Nacional Autónoma de México, con el apoyo tutorial del profesor Manuel Garrido.
Ainhoa Vásquez Mejías
58
Del infrarrealismo al real visceralismo: Bolaño y la autocrítica de un marginal
termina por incluir tanto a escritores como músicos y pintores2. Los lugares de
encuentro del real visceralismo, mencionados en la novela por García Madero son el
café Quito, el Bucareli, Encrucijada Veracruzana, la casa de María Font en la colonia
Condesa, o en la casa de la pintora Catalina O’Hara, en la colonia Coyoacán.
Los lineamientos generales del movimiento Infrarrealista fueron expuestos
en un manifiesto redactado por Roberto Bolaño, titulado “Déjenlo todo,
nuevamente”3. La incitación básica es que los poetas salgan a la calle a buscar una
nueva sensibilidad, que buceen en la conciencia del hombre para conmover a partir
de ahí su cotidianeidad. La realidad está debajo de lo que podemos aprehender a
simple vista, como deja ver la metáfora del nombre “Infrarrealista”: los poetas infra
son como los infra del espacio, cuerpos sin luz que existen pero no se vislumbran
“planetas oscuros calentados desde adentro y en cuyo interior generan su vida
propia independientemente de un exterior que no puede verlos” (Cobas, 20).
La clave de la metáfora se encuentra en la marginalidad. Los poetas
infrarrealistas debían permanecer alejados de los circuitos oficiales de cultura, y
declararse abiertamente enemigos de la burocracia y los espacios de poder. No
estaban dispuestos a venderse a las grandes editoriales y creían fielmente que un
poeta no solo debía escribir sino vivir como tal: por ello, en las reuniones nunca
faltó el alcohol; “pasión descarnada e irrefrenable energía etílica” (Ruiz, 2005)
debían ir de la mano. El movimiento no era solo poesía sino una actitud ante la
vida: “Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética4 la Vida: una-sola-cosa”
(Bolaño, Déjenlo todo). El compromiso del escritor frente a su mundo debe
reflejarse en la acción, no en las palabras.
El compromiso del escritor con la vida misma implica un proceso continuo
de transformación personal, de autocreación, de vulnerar los límites establecidos
por una sociedad represiva, es por ello que la constante embriaguez, en la que
varios críticos coinciden, así como el hecho de ver la poesía en su inmediatez y
2
La lista propuesta por Patricia Espinosa es la siguiente: Juan Esteban Harrington (¿García Madero?), Piel
Divina, Cuauhtémoc Méndez, Oscar Altamirano, José Peguero, Pedro Damián, Elmer Santana, Ramón
Méndez, Guadalupe Ochoa, Edgar Altamirano, Mará Larrosa, Vera Larrosa (¿las hermanas Font?), Kyra
Calvan, Víctor Monjarás, Carlos David Marfarón, Geles Lebrija, Rubén Medina, José Rosas Ribeyro,
Estela Ramírez, Lorena de la Rocha y Javier Suárez Mejía.
3
La lectura del Primer Manifiesto Infrarrealista se llevó a cabo en una Librería Gandhi del D. F. en 1976.
El título presenta reminiscencias claras al manifiesto Lanchez tout publicado por André Breton: “Dejad
todo. Abandonad Dadá. Abandonad a vuestra mujer, a vuestra amante. Abandonad vuestras esperanzas y
vuestros temores. Abandonad lo conocido por lo desconocido. Partid por los caminos” (De Torre, 17)
4
Resulta interesante remitirnos a las definiciones propuestas por Kierkegaard sobre lo estético. Para el teórico
Theodor W. Adorno, la estética en la obra del filósofo se relaciona directamente con lo fugaz, con la
inmediatez, con la vida tal como se nos presenta: “Lo estético en el hombre es aquello por lo cual él es
inmediatamente lo que él es: lo ético en él es aquello por lo cual se convierte en lo que se convierte. El que
vive en y de lo estético, por y para lo estético en él, vive estéticamente” (Adorno, 23). De esta forma,
podríamos relacionar la idea de estética de Roberto Bolaño con la del filósofo Kierkegaard, en cuanto a la
existencia estética como pura inmediatez, la poesía como la vida misma.
59
Ainhoa Vásquez Mejías
5
Octavio Paz (1998) concluye que la semejanza central entre el romanticismo y el surrealismo (nosotros
agregamos el infrarrealismo): “es la pretensión de unir vida y arte. Como el romanticismo, la vanguardia
no fue únicamente una estética y un lenguaje; fue una erótica, una política, una visión del mundo, una
acción: un estilo de vida” (148).
60
Del infrarrealismo al real visceralismo: Bolaño y la autocrítica de un marginal
Por esta misma razón, no se identifican con ninguno de los grupos poéticos ni
políticos que pululan por Latinoamérica en esos momentos:
No estaban en ninguno de los dos bandos (el de Octavio Paz y el de los poetas
campesinos), ni con los neopriístas ni con la otredad, ni con los neoestalinistas
ni con los exquisitos, ni con los que vivían del erario público ni con los que
vivían de la Universidad, ni con los que se vendían ni con los que compraban,
ni con los que estaban en la tradición ni con los que convertían la ignorancia en
arrogancia (352).
La poesía y la vida de los infrarrealistas, como lo expresa lúcidamente el más
loco de la novela, Joaquín Font, era para los desesperados, por ello la insistencia,
tanto en “Déjenlo todo, nuevamente”, como en la misma novela Los detectives
salvajes, en la idea de romper con la cultura dominante, vendida a las industrias,
alejada de la realidad, y recuperar la función primigenia del poeta: observar y
cambiar esa visión desde la estética, la ética de la revolución. Dentro de este
pensamiento, queda clara la oposición tajante al grupo de Octavio Paz y “los poetas
campesinos”.
El mismo Manifiesto Infrarrealista se planteó desde sus orígenes como una
reacción en contra de la cultura establecida y en decadencia, que se reflejaba tanto
en los medios de prensa y en las fundaciones como en los circuitos literarios. Es por
ello que una de las propuestas principales fue “volarle la tapa de los sesos a la
cultura oficial” (Bolaño, Déjenlo todo); una cultura que veía en la imagen de
Octavio Paz a su mayor exponente, y quien contaba con una tropa de seguidores
apodados “poetas estatales”, porque se creía que el Partido Revolucionario
Institucional les pagaba por su concordancia política. Así, “los infrarrealistas se
volvieron contra el fundador de la revista Plural porque representaba todo aquello
que odiaban, una intelectualidad a la que le daba lo mismo servir o no de conciencia
a la clase dominante” (Sánchez, en línea).
En la novela también existe una crítica severa al poeta Octavio Paz, muchas
veces se llega a decir que es “nuestro enemigo”. Es así como no podemos dejar de
notar la oposición constante que se realiza en el libro entre aquellos poetas
marginales, como son los real visceralistas y los poetas estatales, que escriben para el
gobierno o para el mercado editorial. Entran en franco conflicto las dos posturas: los
jóvenes poetas, rebeldes y desesperados que no tienen exactamente un grupo literario
sino una “pandilla”, que no saben de retórica o figuras poéticas, que no están
dispuestos a ingresar al mercado editorial y que hartos ya del imperio de Neruda y
Paz6, pretenden revolucionar la poesía latinoamericana; en contraposición a los poetas
campesinos, que publican constantemente, se hacen llamar parte de un movimiento
6
“Coincidimos plenamente en que hay que cambiar la poesía mexicana. Nuestra situación (según me
pareció entender) es insostenible, entre el imperio de Octavio Paz y el imperio de Pablo Neruda. Es decir:
entre la espada y la pared” (Bolaño, Los detectives, 30).
61
Ainhoa Vásquez Mejías
poético, son cultos en retórica y palabrería inútil y, como si ello fuera poco, no
presentan intenciones de cambiar nada.
Y es que lo que proponía Bolaño en su Manifiesto es que el poeta debe
comprometerse con la vida y con el momento histórico que le corresponde; basta de
intelectuales en sus burbujas de poder; el verdadero poeta es quien es capaz de dejarlo
todo y “lanzarse a los caminos”. Es por esta razón que junto al tópico recurrente de la
marginalidad se sumará para complementarlo el de la errancia, el vagabundeo, que
ante todo llama a no quedarse en un mismo sitio a ver pasar los acontecimientos, sino
unirse a ellos7. Será por este motivo que los detectives salvajes irán tras la pista de
Cesárea Tinajero (madre del real visceralismo) al desierto de Sonora; viaje iniciático
que pronto los llevará aún más lejos, en busca de su propio destino.
Cesárea Tinajero proviene de un movimiento literario inspirador del real
visceralismo: el estridentismo, cuyos principales representantes fueron Manuel
Maples Arce (ideólogo), Germán List Arzubide y Salvador Gallardo, entre otros.
Dicho grupo surge influenciado por dos acontecimientos mundiales: la Revolución
mexicana y la Revolución rusa; por ello, no es de extrañar que se autopromulgaran:
“el primer movimiento revolucionario-literario-social” (Schwartz, 2002), en su
intento por aliar estética con revolución. En Los detectives salvajes Amadeo
Salvatierra (correlato de Maples Arce) rememora el pasado estridentista en el que
pretendían “hacer de la literatura una práctica capaz de dar cuenta de un presente
poblado de máquinas, carteles publicitarios y arcos voltaicos” (Cobas y Garibotto, 164),
apoyada dicha idea en las estructuras de poder revolucionario, que en los años veinte se
encontraba en proceso de institucionalización.
Vemos así que al igual que la corriente Infrarrealista y su correlato novelado,
este grupo presenta la intención de unir revolución y vida, una revolución que solo
será posible mediante la modernización y las máquinas. Este punto es de especial
relevancia, por cuanto si bien la temática de la novela de Bolaño es inminentemente
urbana, la ciudad ya no está idealizada, ellos han llegado a la pérdida de esa ilusión de
la máquina como fuente de revolución8. Los infrarrealistas se han dado cuenta de que
el progreso es una fantasía, la ciudad se presenta como el fracaso de los grandes
ideales modernos, el desencanto de lo que no fue. Así, reconocen que la revolución no
debe hacerse mediante la tecnología, sino con poesía, en la alianza entre arte y vida.
El cosmopolitismo que promulgaban los estridentistas da paso al desplazamiento de
7
Si bien el movimiento infrarrealista y su correlato real visceralista presentan ciertas semejanzas con el
movimiento beatnik, en cuanto a la pasión etílica, el deambular constante y la exaltación de los sentidos,
se diferencia de manera sustancial con el grupo de Roberto Bolaño, ya que la generación beat se define
desde la rebeldía sin causa y sin consecuencias y no presentan un proyecto estético determinado (De
Torre, 1971).
8
Como señala Octavio Paz, los jóvenes de los setenta ya no ven a las grandes ciudades desde las utopías
de progreso y civilización, sino: “Los hombres empiezan a ver con terror el porvenir y lo que apenas ayer
parecían las maravillas del progreso hoy son sus desastres. El futuro ya no es el depositario de la
perfección, sino del horror” (213).
62
Del infrarrealismo al real visceralismo: Bolaño y la autocrítica de un marginal
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Ainhoa Vásquez Mejías
64
Del infrarrealismo al real visceralismo: Bolaño y la autocrítica de un marginal
oscuros que no todos pueden observar. Implica el sentirse distinto así como el
llamado a ver más allá. Esa intención no cambiará de manera radical en la novela,
sin embargo, con su rebautizo se agregará un cambio fundamental: real
visceralismo remitirá ahora a esa visceralidad con que estos jóvenes poetas
actuaban, a la irracionalidad y el ímpetu con que atacaban a los poetas oficiales,
porque ellos mismos, en su orfandad, no tenían nada que perder. Y el primer
término “real” no hace más que remitirnos al intento de hacer una poesía cercana a
la cotidianeidad, ligada a la realidad; la idea de vivir como poetas al límite, diciendo
todo, expresando todo, sintiendo todo, bebiendo todo: viviendo.
La autocrítica, por supuesto, irá más allá. La visión de la poesía y la vida
infrarrealista ya no será tan seria; en su traslado al real visceralismo se tornará juego,
complicidad de amigos. El mismo nombre del movimiento no tiene mayores
problemas al verse alterado, los mismos integrantes lo cambian constantemente: “Me
inscribí en el taller de poesía de Julio César Álamo, en la Facultad de Filosofía y
Letras, y de esta manera conocí a los real visceralistas o viscerrealistas en incluso
vicerrealistas como a veces gustan llamarse” (Bolaño, Los detectives, 13). El nombre
mismo es un juego, una broma, no es un movimiento literario en cuanto tal, más bien,
es una “pandilla”. García Madero se vuelve un integrante del grupo sin saber qué es el
real visceralismo, la misma confesión que realizará, años después, Rafael Barrios: la
duda, la ignorancia respecto del nombre del grupo, a los intereses, a la poesía que
deben hacer.
Algunos lineamientos generales se mantienen desde el infrarrealismo, pues
como señala García Madero, en un momento recordó que “una de las premisas para
escribir poesía preconizadas por el realismo visceral, [...] era la desconexión
transitoria con cierto tipo de realidad” (19-20). Ese tipo de realidad es justamente la
idea de sentir las cosas tal como estas vienen y no transformarlas a nuestro antojo.
Tomar y vivir la vida tal como esta se nos presenta, con sus incongruencias,
extrañezas o complejidades: un verdadero poeta es el hombre capaz de recibir la
realidad, la cotidianeidad y “vivirla”. Es por esto también la referencia a los poetas
que caminan hacia atrás, mirando un punto pero alejándose de él en línea recta: un
real visceralista debe ser capaz de transitar lo desconocido, porque ahí también hay
realidad, no conformarse con lo reconocible, con lo dado, ir siempre en busca de lo
que otros no ven o no quieren descubrir.
A pesar de que estos lineamientos o tópicos del infrarrealismo se perpetúan en
el real visceralismo, la autocrítica prosigue. Se señala que estos poetas, en su afán de
vivir como tal, no son más que una estafa. Muchos traen consigo libros en francés,
inglés o alemán, pero reconocen que no saben leer ninguno de esos idiomas; hablan
de poesía e invitan a García Madero a pertenecer al movimiento sin siquiera haber
leído un poema suyo. O tal como los describe María Font, ninguno realmente lee,
solo se limitan a robar los libros:
65
Ainhoa Vásquez Mejías
—No me hagas reír. Pero si en ese grupo solo leen Ulises y su amiguito chileno.
Los demás son una pandilla de analfabetos funcionales. Me parece que lo único
que hacen en las librerías es robar libros.
—Pero después los leerán, ¿no? —concluí un poco amoscado—.
—No, te equivocas, después se los regalan a Ulises y a Belano. Estos los leen,
se los cuentan y ellos van por ahí presumiendo que han leído a Queneau, por
ejemplo, cuando la verdad es que se han limitado a robar un libro de Queneau,
no a leerlo (56).
Por otra parte, la ácida crítica que los infrarrealistas realizaron a Octavio Paz
(interrumpiendo en sus actos públicos, planeando su secuestro, insultándolo
abiertamente, etc.), en la novela se encuentra ya matizada y criticada por otros poetas.
Luis Sebastián Rosado se declara en desacuerdo con los poetas, por cuanto él sí cree
en lo que hace el poeta oficial. Y al decir esto se burla de los real visceralistas,
argumentando que a ellos solo parecía gustarle lo que hacían ellos mismos.
Posteriormente, Carlos Monsiváis (personaje de la novela) también los criticará por
esta misma actitud que él califica de infantil: “obstinados en no reconocerle a Paz
ningún mérito, con una terquedad infantil, no me gusta porque no me gusta, capaces
de negar lo evidente” (160).
Y más importante aún que la burla que realizan algunos poetas por esa
actitud de crítica infantil frente a Octavio Paz, resulta el episodio del encuentro
entre el poeta oficial y Ulises Lima en el Parque Hundido. Será en ese momento
cuando Roberto Bolaño, poeta Infrarrealista, haga las paces simbólicamente con el
Premio Nobel. En un comienzo, Ulises lo observa cada día, hasta que la secretaria
de Paz, Clara Cabeza, lo aborda para preguntarle quién es. Este responde sin
problemas su nombre, agregando además que es el penúltimo poeta real visceralista
que queda en México. Octavio Paz reconoce en el movimiento la participación de
Cesárea Tinajero. Desde ya la sola mención de la poeta, el ambiente entre ellos se
vuelve tranquilo, de reconciliación.
Ha llegado el momento en que ambos poetas dejen de lado sus diferencias.
Ulises Lima ya no es el mismo niño, algo ha cambiado en esos años; Octavio Paz, por
su parte, no guarda rencores en contra de él ni su movimiento. La conversación no
dura mucho, sin embargo, Clara Cabeza señala que fue “distendida, serena, tolerante”
(510). Poco después Lima se levanta y estrecha la mano de Paz. El encuentro es
breve, pero deja clara la intención de reconciliar, al menos en la novela, a los jóvenes
poetas marginales, con el consagrado escritor. Roberto Bolaño, 20 años después sabe
que las viejas rencillas infantiles de nada servirán. La madurez del autor conlleva, en
este caso, la autocrítica a su propia impulsiva juventud.
En una entrevista el mismo Bolaño se refiere a este episodio central: “En la
novela cuando conversa (Octavio Paz) con Ulises Lima, hacen las paces. Se dicen
todo lo que tienen que decirse, y eso, solo lo saben ellos. Así me imaginé a ese Paz
viejo, ya con el Nobel, hablando el poeta joven. Paz todavía estaba vivo cuando
escribí esto” (Posadas, 2008). Esa reconciliación será fundamental para entender lo
66
Del infrarrealismo al real visceralismo: Bolaño y la autocrítica de un marginal
que nos ha interesado rescatar a lo largo de este artículo: la autocrítica que se realiza
años después al primer proyecto poético. Ese encuentro será en la novela el modo
de asumir el fracaso de las utopías real visceralistas; sin embargo, en la obra del
escritor será la forma de poner fin a la crítica y a la lucha que tantos años le realizó.
Finalmente, todos los poetas, aunque den vueltas en direcciones opuestas (como
Lima y Paz en el Parque Hundido), terminan encontrándose en el mismo círculo,
parece haber demostrado el escritor en su paso por México y su inclusión en el
movimiento infrarrealista.
OBRAS CITADAS
Adorno, Theodor. Kierkegaard: construcción de lo estético, Madrid: Akal, 2006.
Beguin, Albert. El alma romántica y el sueño: ensayo sobre el romanticismo alemán
y la poesía francesa, México: Fondo de Cultura Económica, 1954.
Bolaño, Roberto. “Déjenlo todo, nuevamente. Primer Manifiesto Infrarrealista”.
Revista Viento en Vela, Nº 5, septiembre del 2006, México, D.F.
-------Los detectives salvajes, Barcelona: Anagrama, 1998.
-------Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego. México: Editorial
Extemporáneos, 1979.
Braithwaite, Andrés (Selección y edición), Bolaño por sí mismo. Entrevistas
escogidas, Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2006.
Cobas, Andrea. “La estupidez no es nuestro fuerte: Tres manifiestos del
infrarrealismo mexicano”. Osamayor. Graduate Student Review, Año XVII,
N° 17, University of Pittsburgh, 2006.
Cobas, Andrea y Garibotto, Verónica. “Un epitafio en el desierto: poesía y revolución
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De Torre, Guillermo. Historia de las literaturas de vanguardia, vol. III, Madrid:
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Herralde, Jorge. Para Roberto Bolaño, México: Sexto Piso, 2005, p. 25.
Paz, Octavio. Los hijos del limo: del romanticismo a la vanguardia, Barcelona: Seix
Barral, 1998.
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Ainhoa Vásquez Mejías
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[Citado 11 de noviembre de 2009]. Disponible en:
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Ruiz, Felipe. “Bolaño y el país de los soles negros”. Artes y Letras de El Mercurio,
domingo 6 de noviembre de 2005.
Sánchez, Matías. “El pasado Infrarrealista de Bolaño” <En línea>. Santiago, 27 de
octubre del 2005. [Citado 11 de noviembre de 2009]. Disponible en:
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Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas: textos programáticos y críticos,
México: Fondo de Cultura Económica, 2002.
68
69-78
LA NUEVA PALABRA EN SU LUGAR: FLUJOS E INTENTOS
PROFANATORIOS, EL DEVENIR FICCIONAL
The new word in its place: flows and profanatory attempts, ficcional becoming
Resumen
El presente trabajo analiza el libro Guión de Héctor Hernández Montecinos desde las
perspectivas de flujo (Deleuze) y de profanación (Agamben) para dar a conocer un tipo de
producción poética que tensiona un problema del lenguaje: si el lenguaje es o no una
representación de un sujeto que se asume en la escritura. Para este caso se postula que el sujeto
que habla no se representa en el lenguaje. Lo que hay en esta lectura son solo residuos o
devenires ficcionales de un posible sujeto que se profana en el lenguaje. Por lo anterior, este
lenguaje poético está expuesto como delirios mentales para hablar sobre poesía, historia y
modos de entender la realidad.
Palabras clave: Sujeto y lenguaje, Teoría de los géneros, Poesía chilena.
Abstract
This paper analyzes Guión (Héctor Hernández Montecinos) from the perspectives of
flow (Deleuze) and defilement (Agamben) to provide a kind of poetic production that stresses a
problem of language: if the language is or is not a representation of a subject that is assumed in
writing. For this case, it is postulated that the speaking subject is not represented in the
language. What is in this reading are only residuals, or fictional becomings of a possible subject
that is profaned in language. Therefore, this poetic language is exposed as mental delusions to
speak about poetry, history and ways of understanding reality.
INTRODUCCIÓN
La palabra guión en este libro apunta a reseñar varios modos de representación
de la realidad. Son señales de ruta de cómo funciona la escritura: la construcción (y su
anulación) del sujeto que habla y de su incertidumbre de lo que es en su propia
escritura; como proyección mental que moldea lo situacional en un país llamado Chile,
que a su vez es la extensión de toda América Latina, entre otras imágenes más.
Esas señales de ruta que configuran un guión que representa imágenes de la
realidad desde la escritura del delirio. Cabría, entonces, preguntarse ¿si el sujeto
delirante escribe por antonomasia es delirante?, ¿las proyecciones mentales de este
libro es un sumun de dichos delirios?, ¿el sujeto que escribe no se sabe en la escritura,
de ahí el delirio? O, ¿cuando hablamos de delirio, de qué delirio hablamos?
Gonzalo Rojas Canouet
72
La nueva palabra en su lugar: flujos e intentos profanatorios, el devenir ficcional
73
Gonzalo Rojas Canouet
SILUETA 3: HISTORIA DE LA H
Cuando se habla de historia, de qué historia estaríamos hablando. Esta historia de
Guión se define desde su espacialidad, “una escalera por la cual Homónimo podría
entrar y escribir” (48). Es el espacio de la Hache, un —otro más— homónimo de
Sordomudoniño, 100 erres y H, entre otros. Este Hache que habla, metáfora del
silencio, es una transparencia del habla. Hache es un tránsito que se silencia de hablar
desde lo fónico, pero que habla mentalmente (palabra refractada, diría Bajtín): las
siluetas de sí mismo. Por esta razón, esta historia/espacio de Hache es, nuevamente, el
inconsciente, el que se transforma en una transferencia o silueta expuesta en la escritura.
Como se vio anteriormente, como residuo del inconsciente, del delirio que
flexibilizándolo (desmoralizarlo, desobedecerlo) en y desde la propia escritura su propia
creación. Al inicio de este trabajo se trató la relación sujeto/lenguaje en su disposición
de representación del sujeto en otro. Contestando a esas líneas parciales se podría
plantear un sentido o una toma de posición en Guión por parte de los personajes que
hablan en su interior: la escritura no es el sujeto, es solo el residuo o silueta. Entre otras
palabras que se han dicho en el camino, del inconsciente. La escritura, por lo tanto, es
incompleta: es la sombra del delirio, el que sería el “centro sin territorio” histórico de
Hache. Este es el pulso, la proveniencia de la escritura de Hache:
74
La nueva palabra en su lugar: flujos e intentos profanatorios, el devenir ficcional
SILUETA 4: HOMÓNIMO
Con lo anterior, ¿ese otro (u otros, los homónimos del libro) es el sujeto o su
delirio? O ¿el delirio es el sujeto? Ambos, como se dijo, son a la vez. La escritura solo
constataría la ficción de siluetas mentales, los residuos delirantes que abren nuevas
imágenes del mundo: no soy yo quien escribe porque escribir es desaparecer, por lo
tanto, la ficción es envolvente y fulminante (50). En síntesis: Hache es el que ve a
Homónimo terminar su libro en un espacio (casa, Chile o Latinoamérica) de la
historia que, a su vez, tiene también su homónimo, la Manicomia. Por esto, es la
ficción el vértice central de la escritura de Guión. Como respuesta a la tesis planteada,
la ficción es el imán entre sujeto y escritura. Una es ficción de otra. Este vaivén
produce un devenir rizomático, un continuum de la escritura: el sujeto ya no es en su
escritura, sino que se representa en sus residuos de escritura.
75
Gonzalo Rojas Canouet
1
“¿Qué pasa sobre el cuerpo de una sociedad? Flujos, siempre flujos. Una persona siempre es un corte de
flujo, un punto de partida para una producción de flujos y un punto de llegada para una recepción de flujos.
O bien una intersección de muchos flujos. Flujos de todo tipo” (Deleuze, Derrames, 19).
2
Ver una ampliación de este fenómeno en El paradigma estético masivo en la literatura chilena de finales
de siglo XX, capítulo 1, de Gonzalo Rojas Canouet (Santiago: Magoeditores, 2008)
77
Gonzalo Rojas Canouet
OBRAS CITADAS
Agamben, Giorgio. Profanaciones, Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2000.
Bajtín, Mijaíl. Problemas de la poética de Dostoievski, México: F.C.E., 2012.
Deleuze, Gilles. Derrames, Buenos Aires: Cactus, 2005.
Hernández, Héctor. Guión, LOM, Santiago, 2008.
Oyarzún, Pablo. El narrador, Santiago: Metales Pesados, 2010.
-------- La dialéctica en suspenso: fragmentos sobre la historia, Santiago: Arcis-LOM,
1999.
78
79-92
LOS JARDINES IMAGINARIOS DEL SUJETO CONTEMPORÁNEO.
LA LOCURA EN LOS TIEMPOS DEL PASTICHE
Imaginary gardens of the contemporary subject. Madness in the time of pastiche
Resumen
En este texto se afirma que, en los sistemas sociales contemporáneos, sobre todo
en ellos donde prima el capitalismo multinacional, de redes sistémicas de consumo, se
habita al modo de un pastiche esquizo/paranoide, cuyo diseño consiste en inscribir y
luego interpelar, de modo fragmentario, al sujeto devenido consumidor, en un mandato
productivo “deseante” objetualizado en el gozo, como máscara efímera de la felicidad.
Se trata de la propia pauta de integración tejida hacia ese sujeto que habita los sistemas
sociales contemporáneos. En este clima, en donde es la propia vida cotidiana la que se
vuelve “loca”, y que se da hasta la desestabilización del par normal/patológico, el sujeto
deviene consumidor “loco(a)”, en una imperiosa lógica “maquínica” de la productividad
capitalista.
Palabras clave: Imaginario, Sujeto, Locura, Pastiche, Sistema.
Abstract
This text argues that in contemporary social systems, especially in those where raw
multinational capitalism, systemic network consumption is dominant, there inhabits a pastiche
schizoid / paranoid mode, whose design is to register and then challenge, in a piecemeal
fashion, the subject become consumer, desiring a productive term objectified in joy, as an
ephemeral mask of happiness. It is the integration pattern that is woven into that subject which
inhabits contemporary social systems. In this climate, where daily life becomes "crazy", and
where the norm is the destabilization of the few normal / pathological couples, the subject
becomes a "crazy" consumer in an imperative machinistic logic of capitalist productivity
Key words: Imagination, Subject, Madness, Pastiche, System.
LOCURA Y CONTEMPORANEIDAD
En los sistemas sociales contemporáneos todavía la locura permanece inscrita
como el lugar de la sin razón, fuera del lugar de la razón, de la palabra y la escritura
que da razón a esa inscripción y que interpela codificando a ese otro que la ha perdido
y que, debido a esta pérdida, habita fuera del reino de lo razonable, por ello es
diferente de aquellos otros sujetos que pueden decir, ese que está allí, fuera de la pauta
normativa de codificación social sistémica, es(tá) loco. A pesar que en todos los
sentidos de la palabra, la locura no es, pues, más que un caso del pensamiento (en el
pensamiento) (Derrida, 66). Sin embargo, la locura y el loco, como el doble opuesto
de la razón, han sufrido el embate que lo niega, corrige y expulsa del reino de lo
razonable socialmente, ya que quien interpela e impera desde la adecuación normada
de los sistemas sociales contemporáneos solo logró “establecerse sobre la base del
encierro y la humillación y el encadenamiento y la irrisión más o menos disimulada
del loco que hay en nosotros, de un loco que solo puede ser el loco de un logos, como
padre, como señor, como rey” (70), como dominio y poder rectificador de ese otro
pliegue y envés que, con su decir y actuar, interpela y desacomoda las posiciones
hegemónicas del que dice estar cuerdo, aunque no lo esté, aunque entre locura y
razón, entre lo loco y lo racional solo exista una delgada línea roja imaginaria, que la
sustenta quien tiene poder de decir e inscribir una diferencia precisa en el reino de la
verdad para poder hacer la diferencia que sustenta la propia integración de los sujetos
a los sistemas sociales normados por codificaciones múltiples.
Contemporáneamente, y esto es lo que complejiza aún más el fenómeno de la
locura, pues se asiste cada vez más a la borradura del límite imaginario, de la fantasía
de la razón y lo racional, ya que es la propia sociedad, el mismo sistema social el que
construye su propio delirio, con sus registros esquizos y paranoides (Deleuze y
Guattari), que parodian el registro social supuestamente racional, con sus códigos de
normalización y adecuación social en un capitalismo que, en su proceso de
producción, “produce una formidable carga esquizofrénica sobre la que hace caer
todo el peso de su represión” (40). En los códigos del capitalismo multinacional de
consumo, en su delirio re-productivo, “el código delirante, o deseante, presenta una
extraordinaria fluidez. Se podría decir que el esquizofrénico pasa de un código a otro,
que mezcla todos los códigos, en un deslizamiento rápido, siguiendo las preguntas
que le son planteadas, variando la explicación de un día para otro, no invocando la
misma genealogía, no registrando de la misma manera el mismo acontecimiento”
(23), acoplándose cada vez más con la propia dinámica y fluidez capitalista, con la
locura del maquinismo capitalista, con sus códigos delirantes pero organizados en una
aparente coherencia, que solo sirve a los fines de su propia recreación y satisfacción.
Por ello la esquizofrenia se parece al actual delirio en la que se habita en los sistemas
sociales, ella es nuestra patología y signo preponderante de nuestra imagen de época,
y con ello no se dice solamente que la vida moderna nos vuelve locos (40), no se trata
solo del modo de vida contemporáneo, sino del propio despliegue de producción y
80
Los jardines imaginarios del sujeto contemporáneo. La locura en los tiempos del pastiche
1
La precesión se presenta como un movimiento asociado con el cambio de dirección en el espacio, una
modificación que cambia el espacio vivido por la suplantación de lo real por lo simulado.
81
Pablo Martínez Fernández
2
En El Hacedor (Borges, 2003) señala que en aquel imperio, el arte de la cartografía logró tal perfección
que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una provincia.
Con el tiempo, estos mapas desmesurados no satisfacen y los colegios de cartógrafos levantaron un mapa
del imperio que tenía el tamaño del imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de
la cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo
entregaron a las inclemencias del sol y los inviernos. En los desiertos del oeste perduran despedazadas
ruinas del mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las
disciplinas geográficas.
82
Los jardines imaginarios del sujeto contemporáneo. La locura en los tiempos del pastiche
perfectamente cualquier huella de los orígenes de los procesos sociales que las
desplegaron y que se implicaron en su producción. De manera simulada, en la
pantalla del televisor y del computador circulan los signos y las huellas de lo real en
un fluir ininterrumpido, cada episodio “significativo” de la vida en el “mundo” es
desplegado, y cada individuo podrá registrarlo mediante las nuevas “ventanas” o
“portales” de acceso a lo real, que ya es una realidad simulada de un acontecimiento
que existió, o no, pero que ha sido borrado y reescrito (rediseñado) por los códigos
de un capitalismo delirante, y vuelto a poner en circulación por la mediatización
virtual de la realidad basada en su simulación y los simulacros. Con esto, las
vicisitudes de la existencia de los individuos en el capitalismo contemporáneo, la
explotación, por ejemplo, es di-simulado en ese fluir de imágenes desplegado por
un conjunto de máquinas pretendidamente metaestables proporcionadas por las
nuevas tecnologías en el capitalismo en su fase multinacional. De este modo los
sujetos, cómodamente sentados en su hogar frente a su pantalla total, en este nuevo
clima cultural que responde a la lógica del capitalismo multinacional, ve pasar
delante de él esta nueva realidad, más efímera, fragmentada, vertiginosa, pero
cuidadosamente monitoreada. Así las huellas del horror durarán solo unos segundos
para luego ser borradas por otras imágenes, otros signos simulados, que nos
devolverán a la placidez, aunque sea ilusoria, de nuestro mundo de las apariencias,
donde se despliega el imperio del simulacro y la simulación, expuestos
cotidianamente e intersticialmente a la expansión y aceleración de los productos de
consumo culturales, imágenes sociales o símbolos que funcionan como productos
de consumo, y que conforman una economía política del signo (Baudrillard, 1999),
en su paso desde el intercambio abstracto de productos materiales a la circulación
efectiva y distintiva del dispositivo de consumo y reproducción del capitalismo en
plena tercera expansión e implosión planetaria.
Es una modalidad cultural producida y hecha circular por la industria cultural
que diseña, desde la mediación virtual, climas culturales, subjetividades y estilos de
vida, en donde se inscribe socialmente al individuo como sujeto en los sistemas
sociales. La simulación, que es la generación de un acontecimiento que deviene real
desde su copia virtual produce, por ejemplo, un sistema democrático, sin origen ni
realidad, en un acontecimiento social ilusorio que no se da fuera de la pantalla de
imágenes y del éxtasis que produce su fluida comunicación en líneas sistémicas y
ubicuas. En una cultura del simulacro, ocurre una suplantación de lo real por los
signos de lo real, es decir, se trata de una operación de disuasión de todo proceso real
por su doble operativo (Baudrillard, Cultura y Simulacro), en ese maquinismo de la
industria cultural de “índole reproductiva, programática, impecable, que ofrece todos
los signos de lo real y, en cortocircuito, todas sus peripecias” (12). En esa cultura, lo
real no tendrá nunca más la ocasión de volver a producirse como había ocurrido en el
anterior sistema capitalista monopólico, ya que en su reemplazo se verá desplazado
por un simulacro sin origen, salvo en las ideaciones de la industria de la cultura. En la
83
Pablo Martínez Fernández
85
Pablo Martínez Fernández
sentir las cosas y los seres (Lipovetsky, La era del vacío), pero que en su búnker de
indiferencia, en un sentimiento poderoso de embrujo sobre sí mismo, se siente a salvo
de sus pasiones y de las de los otros. Por ello, en la cultura del simulacro, del desierto
de lo real, fetichismo y narcisismo se vuelven equivalentes cuando se trata del propio
cuerpo, entendido como producto de múltiples servicios, de la dietética a la
cosmética, de la medicina al deporte (Perniola, 2009). El individuo en esta mutación
social ha devenido a la vez “fetiche y objeto narcisista, mercancía de lujo y mercancía
semiótica” (180), valor de signo fluido e intercambiable.
La cultura del simulacro es una lógica cultural propia del capitalismo tardío
multinacional (Jameson, 2001), la que instala un clima cultural que genera esta nueva
cultura de la imagen y el simulacro en una sociedad donde la mediatización virtual y
el consumo se establecen como los vectores que diseñan el orden social sistémico. En
este clima cultural, el mundo pierde momentáneamente su profundidad y amenaza
con convertirse en una “piel lustrosa, una ilusión estereoscópica, una avalancha de
imágenes fílmicas sin densidad” (53). En los sistemas sociales contemporáneos se
asiste al debilitamiento de la historicidad, tanto en la relación con la historia “oficial”,
pero sobre todo en las nuevas formas de la temporalidad privada, cuya estructura
“esquizofrénica” determina nuevos tipos de sintaxis o de relaciones sintagmáticas en
el clima cultural del capitalismo multinacional (28) que promueven la desaparición
del sentido histórico debido a la hegemonía de la cultura del simulacro, que se
presenta en la existencia social y en los mapas cognitivos de los individuos como un
pastiche esquizofrénico, en el que ocurre la desaparición del sentido histórico, para
devenir en un presente perpetuo, sin profundidad, definición o identidad fija (48).
El pastiche4 se trata de una mezcla de varios ingredientes, una conjunción o
acoplamiento, aunque todo en un mismo plano superficial, sin fondo, pero que
aunados logran esa aparente unidad en la que la tendencia predominante es la pérdida
de centralidad y de profundidad de un elemento cualquiera de la composición. En la
publicidad contemporánea (ver Figuras 1 y 2), podemos apreciar el estilo en que se
representa el clima cultural que se vuelve hegemónico con la lógica cultural del
capitalismo tardío (multinacional de consumo). Esta aproximación al presente vivido
y presentado como clima cultural mediante el lenguaje artístico del simulacro, en su
modalidad de pastiche, dota a la realidad actual y al carácter abierto de la historia
presente del “hechizo y la distancia de un brillante espejismo” (42) mediático virtual.
Pero este hipnótico nuevo modo estético, que se vuelve hegemónico en los sistemas
4
Como técnica literaria, fue utilizado en 1919 por el escritor francés Marcel Proust en su obra Pastiches et
mélanges (pastiches y mezclas), en ella se imita el estilo de varios autores del siglo XIX para construir su
obra.
86
Los jardines imaginarios del sujeto contemporáneo. La locura en los tiempos del pastiche
Figura 1
El pastiche en publicidad
Fuente: Google imágenes, 2012.
Figura 2
El pastiche en publicidad
Fuente: Google imágenes, 2012.
87
Pablo Martínez Fernández
Así, para el individuo singular, devenido en sujeto que habita en este clima
cultural, los puntos de referencia se vuelven efímeros debido a la sobreabundancia de
mensajes significantes puestos en un plano superficial, sin espesor ni aparente
profundidad, convocan a una “satisfacción ansiosa -en todos los planos de la
existencia- en un aquí y un ahora, pletórico de fragmentos significantes en un presente
vivido esquizofrénicamente, sin constituir un significado preciso” (48-49). Por ello es
que analíticamente la esquizofrenia que acompaña al pastiche permite describir
adecuadamente el clima cultural en la que el individuo se inscribe como sujeto. Una
esquizofrenia en la que la distorsión y la perplejidad frente a lo vivido se vuelve
cotidiano, y que en el decir de Lacan, se produce como una ruptura significante, esto
es, una ruptura en las series sintagmáticas de significantes entrelazadas que forman
una enunciación o un significado. Cuando la relación se resquebraja, cuando saltan
los eslabones de la cadena significante, “nos encontramos con la esquizofrenia, un
amasijo de significantes diferentes y sin relación” (47-48). De este modo, con la
ruptura de la cadena significante el esquizofrénico queda reducido a una experiencia
de puros significantes materiales o, en otras palabras, a una serie de presentes puros y
sin conexión en el tiempo. En pinturas y dibujos hechos por esquizofrénicos
diagnosticados se puede apreciar la similitud de la representación que se logra (ver
Figuras 3 y 4) entre dichas expresiones y el pastiche.
Figura 3 Figura 4
difícil aprehender toda la nueva red global descentralizada de la tercera fase del
capital” (57), que inscribe al individuo en un devenir esquizofrénico, en un sistema
social delirante.
Figura 7
90
Los jardines imaginarios del sujeto contemporáneo. La locura en los tiempos del pastiche
objeto real» o una producción mental detrás de las producciones reales” (33). El deseo
aparece, de este modo, como lo que produce el “fantasma y se produce a sí mismo
separándose del objeto, pero también redoblando la carencia, llevándola al absoluto,
convirtiéndola en una «incurable insuficiencia de ser», una „carencia-de-ser que es la
vida‟” (33). Y el código de registro, de inscripción social, es delirante, o deseante,
presenta una extraordinaria fluidez, en la que se da el esquizo/paranoide, ya que el
individuo devenido sujeto se ve inscrito en una cultura que pasa de un código a otro,
que mezcla todos los códigos, en un deslizamiento rápido, no registrando de la misma
manera el mismo acontecimiento cada vez que se produce. El sujeto se encuentra “en
la orilla, sin identidad fija, siempre descentrado, deducido de los estados por los que
pasa (…) el sujeto nace de cada estado de la serie, renace siempre del estado siguiente
que le determina en un momento, consumiendo y consumando todos estos estados
que le hacen nacer y renacer” (28), en la vorágine fluida en la que se ve inscrito de
nuevo. Sus huellas hablan por sí mismas de ese fluido y dependiente del acoplamiento
con el maquinismo capitalista de la tercera fase de expansión sistémica, en una cultura
del simulacro y el pastiche esquizo/paranoide, en donde el sujeto se da, delirante, loco
de deseo, inscrito e interpelado como tal.
OBRAS CITADAS
Adorno, T., Horkheimer, M. Dialéctica de la ilustración. Madrid: Trotta, 2001
Baudrillard, Jean. La sociedad de consumo. Madrid: Siglo XXI, 2007.
-------- Cultura y Simulacro. Barcelona: Kairós, 2002.
-------- Crítica de la economía política del signo. Madrid: Siglo XXI, 1999.
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Barcelona: Kairós, 1985.
Borges, J.L. El Hacedor. Madrid: Alianza, 2003.
Debord, Guy. La sociedad del espectáculo. Madrid: Pre-Textos, 2000.
Deleuze, G.; Guattari, F. El anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Barcelona:
Paidós, 1985.
Derrida, J. “Cogito e historia de la locura”, en: La escritura y la diferencia.
Barcelona: Anthropos, 1963.
91
Pablo Martínez Fernández
92
93-121
GARCÍA LORCA, LA MÚSICA Y LAS CANCIONES POPULARES
ESPAÑOLAS
García Lorca, music and Spanish popular songs
Resumen
Sin duda alguna, Federico García Lorca es uno de los nombres más destacados en la
historia de la literatura. Pero también debe ser reconocida y valorada como merece su vertiente
musical, ya que fue un buen intérprete de piano. En este sentido, conoció a los principales
compositores de la España de su época. Además, fue un gran amante del flamenco y de la
música tradicional y entró en contacto con cancioneros y repertorios de muy distintas épocas.
Incluso, empleó numerosas canciones en sus obras teatrales y en sus montajes con la compañía
La Barraca. Tampoco debemos olvidar su faceta de investigador. Así, estos serán los temas
principales del presente artículo, en el que también nos centraremos en su grabación Canciones
populares españolas (1931), que realizó junto con la bailaora y cantante La Argentinita.
Palabras clave: Federico García Lorca, Música Tradicional, Flamenco, Canciones populares
españolas, La Argentinita.
Abstract
Undoubtedly, Federico García Lorca is one of the most prominent names in the history
of literature. But he must also be recognized for his musical side, as he was a very good piano
player. He met the most important Spanish composers in his days and really loved the
flamenco and traditional music. He found songbooks from very different periods and even
used numerous songs in his plays and productions with La Barraca. The main topic in this
article is going to be his role as an investigator, because he conducted numerous studies in his
travels in Granada, his province, Spain and America. And it is focused on his recording from
1931, Spanish folksongs, made in conjunction with the dancer and singer La Argentinita.
Key words: Federico García Lorca, Traditional music, Flamenco, Spanish Folksongs, La
Argentinita.
Su vinculación musical posee un gran interés, ya que ―la música fue para
García Lorca una imperativa necesidad vital‖ (Martín, 63). José Moreno Villa
(Martín, 65-66) afirmó, en la misma línea, que ―Federico era un alma musical de
nacimiento, de raíz, de herencia milenaria. La llevaba en la sangre como Juan Breva,
Chacón o la gran ―Argentinita‖. Daba la impresión de que manaba música, de que
todo era música en su persona. Aquí radicaba su poder, su secreto fascinador‖.
Por tanto, hay que tener muy en cuenta el profundo trabajo que desarrolló en el
campo de la investigación musical; también en el de la música para teatro y en la
interpretación. En este ámbito no quedan atrás las amistades y relaciones que entabló
con diferentes personalidades de enorme relevancia en el mundo de la composición,
entre las que destaca su devoción, cariño y aprecio por Manuel de Falla. Esta
conexión y admiración mutua fue crucial en el devenir de la música culta española del
siglo XX, bajo el juicio de Jorge de Persia (67):
En la historia de la música del siglo XX español hay dos circunstancias que
actúan señalando el cauce de los acontecimientos. Uno de ellos es la relación
94
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
como parte integrante de su desarrollo. Ejemplos de ello, de los que solo incluyó sus
textos, son la Canción de las niñas en Mariana Pineda y Canción de las Hilanderas,
Coplas de la Criada, Copla del cortejo de bodas, Viejo romance infantil, Cantar de
boda y Canción de cuna en Bodas de sangre.
Como consecuencia, todo este acervo popular inspiró y estuvo presente de
forma clara en su obra literaria, como relató Valls Gorina (96):
De este organismo —el pueblo— que en España ha mantenido incontaminados
e intactos sus principios culturales, se nutre gran parte de la obra de Federico
García Lorca, tanto en su esfera poética (―Romancero gitano‖, ―Poema del
cante jondo‖, etc.) como en su ámbito escénico en el que, sus personajes, o son
gente del pueblo (―Yerma‖, ―Bodas de sangre‖) o es de raíz popular su
intención y montaje técnico (―El Retablo de Don Perlimplín‖) o tiene a la
mentalidad de todo un pueblo como protagonista (―La casa de Bernarda Alba‖).
Desde temprana edad llevó a cabo numerosas investigaciones, algunas de ellas
junto al filólogo e historiador Ramón Menéndez Pidal. El trabajo del coruñés y de
otros muchos musicólogos acerca del romancero, la lírica y la música tradicional
española se inscriben en un movimiento de interés por este tema que se estableció en
las dos primeras décadas del siglo XX y que calaría hondo en Lorca. También hubo
otra corriente musical en la que se estilizaba el material musical recogido.
Como aparece reflejado en algunas de sus cartas, aprovechó los múltiples viajes
que llevó a cabo por diferentes puntos de la geografía española para entrar en contacto
con un repertorio muy amplio y realizar algunos trabajos de campo sobre el terreno:
En sus cartas menciona la recopilación —en Lanjarón, en los pueblos de
Granada, en Santander— no solo de romances sino de canciones
tradicionales, de cuentos, de ―romances de crímenes‖—de los que afirma
haber encontrado en Granada ―preciosidades‖— y del anecdotario del
repertorio musical de los títeres. Ya en mayo de 1918 —dos años antes—
había escrito al poeta Adriano del Valle: ―me dedico a hora a recopilar la
espléndida polifonía interior de la música popular granadina‖, y en
Impresiones y paisajes (1918) había anunciado como obra en preparación
Tonadas de la Vega (Cancionero popular) (Maurer, 16).
En el mismo sentido, Tinell (79) subraya distintas ―búsquedas por las
Alpujarras‖. Por ello, el acervo popular granadino y español, entendido de una manera
muy amplia, se convirtió en parte de su identidad musical. Federico de Onís definió, en
global, esta vertiente del poeta, tratando, al tiempo, sus cualidades musicales:
La labor de Federico en el campo no fue la obra sistemática y metódica de un
especialista, sino la de un artista que buscaba en lo popular el placer del
descubrimiento e interpretación de un arte distinto, lleno de originalidad,
perfección y belleza. No se utilizó, como en la poesía, esta inspiración de la
música popular para la creación de una obra musical propia. Se limitaba a
cantar sus amadas canciones solo, para su propio placer, acompañándolas al
96
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
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Marco Antonio de la Ossa Martínez
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García Lorca, la música y las canciones populares españolas
1
Debajo de la hoja
de la verbena
tengo a mi amante malo:
¡Jesús, qué pena!
2
Debajo de la hoja
de la lechuga
tengo a mi amante malo
con calentura.
3
Debajo de la hoja
del perejil
tengo a mi amante malo
y no puedo ir.
(García Lorca, Obras completas, 817)
1
De los cuatro muleros
que van al campo,
el de la mula torda
moreno y alto.
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Marco Antonio de la Ossa Martínez
2
De los cuatro muleros
que van al agua,
el de la mula torda
me roba el alma.
3
De los cuatro muleros
que van al río,
el de la mula torda
es mi marío.
4
¿A qué buscas la lumbre
la calle arriba,
si de tu cara sale
la brasa viva?
(García Lorca, Obras completas, 818)
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García Lorca, la música y las canciones populares españolas
c) En el café de Chinitas:
1
En el café de Chinitas
dijo Paquiro a su hermano:
―Soy más valiente que tú
más torero y más gitano‖.
2
En el café de Chinitas
dijo Paquiro a Frascuelo:
―Soy más valiente que tú,
más gitano y más torero.‖.
3
Sacó Paquiro el reló
y dijo de esta manera:
―Este toro ha de morir
antes de las cuatro y media.‖.
4
Al dar las cuatro en la calle
se salieron del café
y era Paquiro en la calle
un torero de cartel.
(García Lorca Obras completas 819)
107
Marco Antonio de la Ossa Martínez
d) Los pelegrinitos:
108
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince
y él diecisiete.
Le ha preguntado el Papa
de dónde eran.
Ella dice de Cabra
y él de Antequera.
Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
Él le dice que un beso
le había dado.
Y la pelegrinita,
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara
como una rosa.
Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
¡Quién fuera peregrino
para otro tanto!
Las campanas de Roma
ya repicaron
porque los pelegrinos
ya se casaron.
(García Lorca, Obras completas, 820-821)
Al parecer, esta canción está presente en el romancero de Antequera, aunque es
frecuente encontrarla en muy diferentes puntos de España. El propio Lorca dijo en
una entrevista que se cantaba todavía en Granada, y aludió a diferentes versiones de
las que partió:
―Los pelegrinitos‖ se canta todavía en Granada. Hay diversas variantes, de las
cuales yo he desarrollado dos en esta escenificación; una tiene el ritmo alegre y
es propia de las vegas granadinas; otra es melancólica y proviene de la Sierra.
Con la variante de las vegas, comienzo y termino la canción (García Lorca,
Obras completas. III, 459).
Pero, como ocurrió con gran cantidad de los ejemplos reunidos en las
Canciones populares españolas, la grabación de Lorca y La Argentinita hicieron muy
popular esta canción. Textualmente, para Francisco López,
Los textos recogidos en Antequera ofrecen la forma métrica de la copla cuarteta
asonante (y consonante) 7ª. 5b. 7c. 5b., o sea, la seguidilla simple en serie
continua, con cambio de rima en cada copla. Esta canción fue recogida
109
Marco Antonio de la Ossa Martínez
mezclada entre los romances sin que las cantoras hiciesen distinción alguna
entre ambas formas métricas (López Estrada, 258-259).
En una de sus representaciones como fines de fiesta, el escenógrafo Manuel
Fontanals creó ―una imagen del palacio Vaticano consistente en una serie de arcada
en perspectiva, con algo de lo que imaginaría un hombre de campo. Lo mismo ha
concebido Fontanals para la confección de los trajes, en los que sin precisar lugar ni
fecha se fija una imagen de pequeña porcelana‖ (García Lorca, Obras completas,
171).
1
¡Viva Sevilla!
Llevan las sevillanas
en la mantilla
un letrero que dice:
¡Viva Sevilla!
¡Viva Triana!
¡Vivan los trianeros,
los de Triana!
¡Vivan los sevillanos
y sevillanas!
2
Lo traigo andando.
La Macarena y todo
lo traigo andando.
110
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
Lo traigo andando;
cara como la tuya
no la he encontrado.
La Macarena y todo
lo traigo andado.
3
Ay río de Sevilla,
qué bien pareces
lleno de velas blancas
y ramas verdes.
(García Lorca, Obras completas, 822-823)
y hallábanlas cogidas
en Jaén:
Axa, Fátima y Marién.
Tres moricas tan lozanas
iban a coger manzanas
y hallábanlas tomadas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
de mi vida robadoras?
Cristianas que éramos moras
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
(García Lorca, Obras completas, 824)
Esta canción está presente en el Cancionero de Palacio, del siglo XV, aunque
en esta compilación aparece sin texto. En la Sociedad de Autores de Variedades,
Lorca señaló que la había transcrito y armonizado. El texto, así, bien pudo recogerse
en alguno de sus trabajos de campo, aunque, atendiendo a la belleza de su poesía, bien
pudo haberlo escrito él, aunque es tan solo una hipótesis.
f) Anda, jaleo:
112
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
113
Marco Antonio de la Ossa Martínez
114
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
h) Nana de Sevilla:
Este galapaguito
no tiene mare;
lo parió una gitana
lo echó a la calle.
No tiene mare, sí;
no tiene mare, no;
no tiene mare,
lo echó a la calle.
Este niño chiquito
no tiene cuna;
su padre es carpintero
y le hará una.
(García Lorca, Obras completas, 826-827)
115
Marco Antonio de la Ossa Martínez
j) La Tarara:
La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la visto yo.
Lleva mi Tarara
un vestido verde
lleno de volantes
y de cascabeles.
La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña
que la visto yo.
116
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
Luce mi Tarara
su cola de seda
sobre las retamas
y la hierbabuena.
Ay, Tarara loca.
Mueve la cintura
para los muchachos
de las aceitunas.
(García Lorca, Obras completas, 830)
k) Zorongo:
117
Marco Antonio de la Ossa Martínez
m) Nana:
Duérmete, niñito mío,
que tu madre no está en casa;
que se la llevó la Virgen
de compañera de casa
(García Lorca, Obras Completas, 824).
4. CONCLUSIONES
Como hemos tratado de esbozar en este artículo, la relación de Lorca con la
música es muy estrecha y definitoria de su obra y su personalidad; también magnética
para cualquier investigador. Así, hemos tratado de dibujar unos breves trazos acerca
de su gran relación con el acervo tradicional. Lo cierto es que, en su vida, el arte de
Orfeo ocupó un lugar de privilegio ya desde sus primeros años de estudiante, en los
que era considerado como músico y su vocación caminaba más cercana al piano que
a la pluma y al papel.
Pero incluso cuando se decantó en mayor medida por la literatura, la música
ocupó un espacio muy relevante en su catálogo y en su devenir por el mundo: no solo
se relacionó con grandes personalidades musicales de su momento, sino que fue muy
frecuente verle cantar y tocar el piano. Aparte de las composiciones que inició,
119
Marco Antonio de la Ossa Martínez
OBRAS CITADAS
Casares Rodicio, Emilio (Ed). La música en la Generación del 27. Homenaje a
Lorca. 1915-1939. Madrid: Ministerio de Cultura, 1986.
De Onís, Federico. ―Lorca, folklorista‖. En: La música en la generación del 27.
Homenaje a Lorca. Madrid: Ministerio de Cultura, 1986: págs. 84-88.
De Persia, Jorge. ―Lorca, Falla y la Música. Una coincidencia intergeneracional‖. En:
Zapke, Susana (Ed.). Falla y Lorca. Entre la tradición y la vanguardia. Kassel,
Edition Reichenberger, 1989: págs. 67-89.
Espín, Miguel. ―La Argentinita: vida y obra‖. Candil, Revista de Flamenco. Peña
Flamenca de Jaén 113 (1997): 2879-2887.
García Lorca, Federico. Obras completas. III. Barcelona: RBA, 2006.
-------- Obras completas. IV. Barcelona: RBA, 2005.
--------Obras completas. Bilbao: Aguilar, 1977.
García Lorca, Francisco. Federico y su mundo. Madrid: Alianza, 1999
Gibson, Ian. ―Lorca y la música‖. En: Casares Rodicio, Emilio (Ed.). La música en la
generación del 27. Homenaje a Lorca. Madrid: Ministerio de Cultura (1986):
págs. 81-83.
120
García Lorca, la música y las canciones populares españolas
Guillén, Jorge. ―Prólogo‖. García Lorca, Federico. Obras completas. Bilbao: Aguilar,
1977: págs. 5-15.
López Estrada, Francisco. ―El romance de ‗Don Bueso‘ y la canción de ‗La
Pelegrinita‘ en el cancionero folklórico de Antequera‖. En: López de Abiada
José Manuel y López Bernasocchi Augusta (eds.). De los romances-
villancicos a la poesía de Claudio Rodríguez. 22 ensayos sobre las literaturas
española e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, Madrid,
José Esteban Ed., 1984: págs. 253-263.
Martín Moreno, Antonio. ―La generación literaria del 27 y la música: Jorge Guillén y
Federico García Lorca‖. En: García Gallardo, Cristóbal L.; Martínez González,
Francisco; Ruiz Hilillo, María (coord.). Los músicos del 27. Granada:
Universidad de Granada, CDMA, 2010: págs. 53-69.
Maurer, Christopher. Apostillas textuales sobre suites y canciones. L’imposible/
posible di Federico García Lorca. Napoli: Edizioni Scientifiche Italiane, 1989:
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Soria Olmedo, Andrés. Treinta entrevistas a Federico García Lorca. Madrid:
Aguilar, 1989.
Tinell, Roger D. Federico García Lorca y la música. Madrid: Fundación Juan
March, 1993.
Torres Clemente, Elena. ―Vocaciones cruzadas: músicos y poetas de la Generación
del 27‖. En: García Gallardo, Cristóbal L.; Martínez González, Francisco; Ruiz
Hilillo, María (coord.) Los músicos del 27. Granada: Universidad de Granada,
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Vaquero, Pedro. ―Federico García Lorca; La Argentinita‖. En: Colección de
Canciones Populares Españolas. Madrid: Sonifolk, 1994: págs. 2-9.
121
123-142
FONOS Y ESTRUCTURAS SILÁBICAS MÁS FRECUENTES EN EL
HABLA GLOSOLÁLICA (HABLAR EN LENGUAS) DE TRES
HISPANOHABLANTES
Most frecuent phones and syllabic structures in glossalics (tongue speaking) of
three spanish speakers
Resumen
En esta presentación se determinan las unidades fónicas segmentales —y su
frecuencia— presentes en el habla glosolálica de tres hispanohablantes, y se establece que
en ella aplica la hipótesis de que el tipo silábico universal y más frecuente es CV (Obediente,
2007; Burquest, 2009). Para concretar estos objetivos se contabilizaron los segmentos y las
estructuras silábicas presentes en 57 grupos fónicos, correspondientes a 2 minutos y 44
segundos de habla glosolálica. En consonancia con el diseño de investigación descrito,
hemos dispuesto este trabajo como sigue: en primer lugar se presenta el marco de referencia
en que se inscribe esta presentación; posteriormente se presentan los objetivos que se
pretende alcanzar; en seguida, se presenta paso a paso la metodología adoptada; luego se
presenta el análisis y los resultados obtenidos, con comentarios para cada clase natural; y,
finalmente, a modo de conclusión, se presenta un resumen y discusión de los hallazgos, y
posibles proyecciones del trabajo realizado.
Palabras clave: Glosolalia, Hablar en lenguas, Estructuras silábicas, Fonética segmental.
Abstract
This presentation will determine the segmental phone units –and their frecuency-
present in the glossalic speech of three Spanish speakers. It will also establish that in glossalic
speech the hypothesis of the universal and most frecuent syllabic pattern CV can be applied
(Obediente, 2007; Burquest, 2009). To accomplish the objectives, we counted the segments
and syllabic structures occurring in 57 phonic groups corresponding to 2 minutes and 44
seconds of glossalic speech. In line with the described research design, we have ordered this
work as follows: first, we present a frame of reference which fits this presentation; second, the
objectives to be achieved; third, the step by step methodology adopted; then, the analysis and
results, with comments for each natural class; and finally, as a conclusion, a summary and
discussion of the discoveries, and the possible projections of this work.
Key words: Glossolalia, Speaking in tongues, Syllable structure, Segmental phonetics.
INTRODUCCIÓN
El término glosolalia proviene del griego glossa, que significa ―lengua‖; y
laleín, que significa ―hablar‖. También es conocida como el don de lenguas,
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
1. MARCO DE REFERENCIA
1.1. El segmento y la sílaba
Este artículo se inscribe dentro de la fonética articulatoria descriptiva, como se
presenta, entre otros muchos autores, en Quilis y Fernández (1973), Martínez-Celdrán
(1993, 1996), Obediente (2007) y Burquest (2009). Uno de los aspectos que se
1
Utilizamos aquí la versión on line disponible en http://www.rae.es/rae.html
124
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
enfatiza en esta disciplina es que los sonidos del habla se agrupan formando una
unidad mayor: la sílaba (Martínez-Celdrán, El sonido, 19).
Para la determinación de las fronteras de la sílaba se puede considerar un criterio
sustancial (basado en la articulación y/o hechos acústicos) y un criterio funcional
(división fundada en la posibilidad de agrupamiento de los fonemas, su susceptibilidad
de, por sí solos, formar sílabas). De acuerdo con este último criterio, una misma
secuencia puede ser interpretada como una sola unidad, o como dos, dependiendo de la
lengua de que se trate. Es el caso, por ejemplo, de la secuencia ―mb‖, que se interpreta
como dos unidades en una lengua como el español, pero como un solo fonema oclusivo
prenasalizado en algunas lenguas africanas (Obediente, 179).
La teoría fonológica contemporánea ha propuesto que los segmentos
fonológicos no se distribuyen en la sílaba al azar, sino que tienden a agruparse de
acuerdo con su fuerza consonántica o grado de consonantalidad (Hooper, 206).
Algunas conclusiones que, de acuerdo con Burquest (158), se pueden obtener de este
hecho son las siguientes:
1. Las semivocales son las consonantes más débiles (o más sonoras).
Prácticamente son idénticas a las vocales fonéticamente hablando, y por lo
tanto puede ser muy probable que se den hacia la parte nuclear de la sílaba.
2. Las líquidas y nasales son las que siguen en debilidad. En algunas lenguas
y en algunos ambientes se vuelven silábicas (es decir, aparecen como la
cima de la sílaba), especialmente si no hay ninguna vocal adyacente.
3. Las obstruyentes (plosivas, africadas y fricativas) son las menos parecidas a
las vocales. Raras veces funcionan en la cima silábica, por lo tanto son las
más fuertes de las consonantes.
La estructura silábica se ha representado tradicionalmente como:
σ
I N C
Esto es, un inicio, un núcleo y una coda en un mismo nivel jerárquico. Sin
embargo, hoy se prefiere una estructura diferente:
σ
I R
R= Rima
N C
125
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
Esta estructura refleja que la coda está en un nivel jerárquico inferior al inicio,
lo que tiene dos fundamentos sólidos (Burquest, 160): a) La sílaba CV (esto es, una
sílaba sin coda) es considerada la sílaba universal, tanto desde el punto de vista de la
adquisición del lenguaje como desde el punto de vista tipológico, y b) en las lenguas,
en general, en la posición de inicio, ocurren más fonemas —y con mayor
distintividad— que en la posición de coda.
Así, por ejemplo, siguiendo estos principios, el autor segmenta la secuencia
(/pasunum/) del aguaruna2 de la siguiente manera:
Esta segmentación asume que generalmente se da el caso que los cortes silábicos
se encuentran al interior de la palabra entre una vocal y una consonante que le sigue, la
que también tiene una vocal que le sigue, es decir, V.CV. Por consiguiente, el primer
corte silábico de la palabra se encuentra entre la [a] y la [s] (Burquest, 163).
En este contexto, la afirmación de Obediente (182) en cuanto a que ―La única
sílaba universal (existente en todas las lenguas) es […] la de tipo CV; los otros tipos
de sílaba varían según las lenguas‖ es central para nuestro trabajo.
2
Una de las lenguas habladas en el Perú.
126
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
En este mismo trabajo dan cuenta de dos reportes de Samarin (Tongues of Men
y Variation and variables) en los que se mencionan casos de glosolalia. En el primer
trabajo se informa de un rezo de un ministro presbiteriano que consta de 28 ―grupos
de respiración‖, donde se presentan cuarenta grupos de ndr y treinta ntr, más once de
nt y nd. El rezo en cuestión comienza con la oración o grupo de respiración kupóy
shăndré fĭlé sundrukumă shăndré lása hóya tăkí, y está construido con grupos
similares. En el segundo trabajo se contienen dos breves muestras de discurso
glosolálico neopentecostal, una de 43 y otra de 38 segundos, en donde se incluyen
quince combinaciones de nd cada una. En estos dos casos destaca la preferencia por
las combinaciones con /n/ más /t, d/, las que podrían interpretarse como oclusivas
prenasalizadas (Trubetzkoy, 169).
Además, es interesante la observación que hacen Jakobson y Waugh respecto
de la necesidad de recopilación de glosolalia proveniente de distintas latitudes (a lo
que nuestra investigación, por cierto, contribuye):
Antes que permitir algunas inferencias generalizadas, tales ejemplos de
correspondencias interculturales en el arte verbal glosolálico, y podría añadirse
también ―supraconsciente‖, requieren una recopilación de registro de glosolalia
internacional o interdenominativa completa, en el sentido más amplio de aquel
término griego […] La dependencia de los textos glosolálicos del esquema
sonoro de la lengua nativa del emitente así como de las variaciones individuales
en la conformación y distribución de grupos sonoros repetidos concurre con los
principios ubicuos comunes de la estructuración de composiciones esotéricas
medio improvisadas y medio tradicionales con cuasipalabras. (205-206).
2. OBJETIVOS
a) Determinar los fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
de tres hispanohablantes.
b) Establecer si la hipótesis CV aplica al habla glosolálica.
3. METODOLOGÍA
3.1. Los datos
3.1.1. Recolección del material
Se obtuvieron archivos en formato de audio mp3, de sermones de pastores
evangélicos donde se manifestaba la glosolalia3.
Del pastor Y. Á., se seleccionaron 3 sermones: ―El rapto‖, ―La desobediencia‖ y
―Las diez vírgenes‖. En ellos se encontraron 8, 4, y 7 grupos fónicos con manifestación de
glosolalia, correspondientes a 12, 9, y 12 segundos, respectivamente.
3
Estos datos nos fueron facilitados por el Ministerio Evangelístico Águilas de Jesús;
específicamente, por el pastor Gustavo Torres. Agradecemos esta muestra de confianza en un
tema tan sensible dentro del mundo protestante.
127
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
4. ANÁLISIS Y RESULTADOS
Presentamos a continuación las Tablas con la cuantificación de los segmentos y
estructuras silábicas, y los comentarios que emergen a partir de ellas. Para la
comparación de nuestros datos con las tendencias de las lenguas en general, hemos
seguido de cerca la información contenida en la sección ―Universales fonológicos:
Sistemas vocálicos y consonánticos‖, de Burquest (2009: 47-53).
128
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
37 3,0
t 35 2,8
k 34 2,7
d 33 2,6
h 33 2,6
l 21 1,7
18 1,4
16 1,3
p 14 1,1
v 14 1,1
z 4 0,3
3 0,2
kh 3 0,2
2 0,1
1 0,1
ts : 1 0,1
Total consonantes 628 50
Total general 1254 100
4.1.1.1. Vocales
Tabla 2. Fonos vocálicos y su frecuencia
Fonos vocálicos n %
a 355 56,7
o 111 17,7
e 87 13,9
i 60 9,6
u 11 1,8
2 0,3
Total vocales 626 100
Observaciones
Como se observa, en nuestro corpus ocurren 6 segmentos vocálicos. Es un
sistema simétrico, pues los sonidos están repartidos en forma equitativa en el espacio
articulatorio disponible. En este aspecto, lo que se presenta en el habla glosolálica que
nos ocupa es compatible con la tendencia de los sistemas fonético-fonológico de las
lenguas en general (Burquest, 4).
En cuanto a la frecuencia de las vocales, se observa que y son las vocales
más y menos frecuentes, respectivamente. La alta frecuencia de es compatible con la
tendencia de las lenguas en general, pues en la gran mayoría de ellas, acaso en todas, se
presenta y con una alta frecuencia.
129
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
4.1.1.2. Consonantes
4.1.1.2.1. Oclusivas
Tabla 3. Fonos consonánticos oclusivos y su frecuencia.
Fonos oclusivos n %
b 75 38,7
t 35 18,0
k 34 17,5
d 33 17,0
p 14 7,2
kh 3 1,5
Total oclusivas 194 100
Observaciones
Destaca, en primer lugar, la ocurrencia de una consonante compleja aspirada,
aunque de baja frecuencia. Es probable que esta ocurrencia se deba al componente
enfático que caracteriza a este tipo de habla (al menos en los casos estudiados).
Por otro lado, en el punto de articulación bilabial predomina la consonante
oclusiva sonora , ello se condice con la tendencia de las lenguas en general
(Burquest, 51). Destaca, además, que ocurra prácticamente en todos los casos (73
de 75) en un contexto intervocálico (ver Anexo), contexto en el que no ocurre en
español. Esto, al igual que la presencia de kh , podría atribuirse a la fonización de un
―contenido‖ enfático que este tipo de habla releva.
Respecto de la zona alveolar, la cantidad similar de realizaciones de [t] y [d]
no permite hacer afirmaciones categóricas. Sin embargo, destaca también la
ocurrencia de la consonante alveolar sonora en posición intervocálica (ver Anexo),
por lo que aplica aquí el último comentario que hemos hecho respecto b .
En la zona velar, por último, se releva el predominio absoluto de la
consonante áfona , lo que también es compatible con la tendencia que presentan las
lenguas en general, donde es más frecuente que (Burquest, 51).
4.1.1.2.2. Fricativas
Tabla 4. Fonos consonánticos fricativos y su frecuencia.
Fonos fricativos n %
s 85 49,1
37 21,4
h 33 19,1
v 14 8,1
z 4 2,3
Total fricativas 173 100
Observaciones
Destaca, en primer lugar, la alta frecuencia de las consonantes fricativas
(representan el 27,6% del total de consonantes). Probablemente, la ocurrencia
130
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
prominente del rasgo estridencia en las más frecuentes sea decisivo en este caso, pues
también tributaría al aspecto enfático que este tipo de habla releva (al menos en los
casos estudiados).
En esta misma dirección, destaca también la altísima frecuencia de las
fricativas sibilantes (representan el 71,1% del total de consonantes fricativas).
De acuerdo con Burquest (51), en las lenguas en general es más frecuente
que la zona labiodental sea ocupada por la consonante sonora v , constatación que se
aviene con nuestros datos; en estos, incluso, no ocurre.
La escasa ocurrencia de z se condice también con la tendencia en las
lenguas en general (Burquest, 51).
Es interesante observar que en la zona velar no ocurre ninguna consonante
fricativa. De hecho, en la zona posterior en general –esto es, incluidas las zonas velar
y glotal– se presenta solo un fono consonántico con este modo de articulación ( h ), el
que, sin embargo, tiene una alta frecuencia. Esta constatación es interesante porque
coincide con lo que se observa en lenguas con sistemas fonológicos muy pequeños,
como el pirahá o el hawayano, en donde la clase natural que nos ocupa solo presenta
los segmentos ―s‖ y ―h‖ (a lo menos como fonemas). Probablemente, el escaso
esfuerzo articulatorio implicado en la producción de ―h‖ explique esta coincidencia.
4.1.1.2.3. Aproximantes
Tabla 5. Fonos consonánticos aproximantes y su frecuencia.
Fonos aproximantes n %
18 47,4
16 42,1
3 7,9
1 2,6
Total aproximantes 38 100
Observaciones
Las consonantes aproximantes, en general, presentan una baja frecuencia
(solo representan el 6,1% del total de consonantes). Una posible explicación para la
baja frecuencia de estos segmentos es que son contoides que no presentan un
componente de estridencia/explosión y, por lo tanto, no tributan al efecto enfático que,
como hemos dicho, este tipo de habla releva (al menos, en los casos estudiados).
Si bien estos segmentos tienen, en general, una baja frecuencia, es interesante
observar que la aproximante palatal presenta 18 realizaciones, lo que constituye una
cantidad relativamente importante. En este mismo contexto, es interesante observar
que en la zona palatal solo ocurren 2 fonos: el que nos ocupa y la consonante lateral
(aunque con solo dos realizaciones). Al parecer, la preferencia por para ocurrir en
esta zona de articulación, igual que en el caso de h , se debe al escaso esfuerzo
articulatorio que requiere su realización.
131
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
4.1.1.2.4. Africadas
Tabla 6. Fonos africados y su frecuencia.
Fonos africados n %
ts 1 100
Total africadas 1 100
Observaciones
Es interesante observar que se produce solo un sonido africado y con solo
una realización. La razón, creemos, se relaciona con lo que hemos venido
comentando en algunos puntos anteriores. En efecto, en las consonantes africadas se
atenúa la explosión propia de las consonantes oclusivas y la turbulencia/ruido
característico de las fricativas, y, con ello, el efecto enfático que el habla glosolálica
releva (al menos en los casos estudiados).
4.1.1.2.5. Nasales
Tabla 7. Fonos consonánticos nasales y su frecuencia.
Fonos nasales n %
m 54 58,1
n 39 41,9
Total nasales 93 100
Observaciones
Destaca la ocurrencia de las consonantes nasal bilabial y alveolar. Esta es la
tendencia también en las lenguas en general (Burquest, 52).
4.1.1.2.6. Laterales
Tabla 8. Fonos consonánticos laterales y su frecuencia.
Fonos laterales n %
l 21 91,3
2 8,7
Total laterales 23 100
Observaciones
Destaca la alta frecuencia de la consonante lateral alveolar, y la ocurrencia de
una lateral palatal, aunque de muy baja ocurrencia. La mayor frecuencia de la lateral
alveolar es también compatible con la tendencia de las lenguas en que estos
segmentos se presentan.
4.1.1.2.7. Vibrantes
Tabla 9. Fonos consonánticos vibrantes y su frecuencia
Fonos vibrantes n %
68 64,2
38 35,8
Total vibrantes 106 100
132
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
Observaciones
Destaca la ocurrencia de dos vibrantes. Es probable que la frecuencia
relativamente importante de la vibrante múltiple, no habitual en las lenguas en
general, se vincule con el componente enfático del habla glosolálica al que hemos
hecho referencia en observaciones precedentes.
4.1.2. Diptongos
Tabla 10. Diptongos y su frecuencia.
Diptongos n %
33 73,3
12 26,7
Total diptongos 45 100
Observaciones
Es interesante observar que no se producen diptongos con la semivocal .
Por otro lado, se observa que ambos diptongos son decrecientes y que no
participan las vocales posteriores plenas o ni .
El hecho de que el diptongo formado con la vocal sea el más frecuente se
condice con la tendencia de las lenguas en general.
Observaciones
Destaca la ocurrencia de una variedad de tipos silábicos, aunque aquellos que
tienen premargen complejo (CC) tienden a ser los menos frecuentes (y solo ocurren
en el hablante E.B.).
133
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
CONCLUSIONES
En relación con los análisis realizados y los resultados obtenidos, nos interesa
relevar lo siguiente:
1. Respecto de los segmentos y sus respectivas frecuencias:
a) El sistema fonético segmental presente en nuestros datos está constituido por
6 sonidos vocálicos, 22 consonánticos y 2 diptongos.
Si bien el sistema vocálico de seis unidades --como el que nos ocupa-- no
constituye la tendencia mayoritaria en las lenguas en general (Burquest, 2009: 4-6), sí
cumple con el requisito de tendencia a la simetría que se ha reportado en ellas y que
se sustenta en el principio de que el espacio acústico/articulatorio es utilizado en
forma óptima.
Por otro lado, la alta frecuencia de se condice con lo que ocurre en las
lenguas en general.
Referente al inventario de consonantes, como hemos visto, se produce una
sintonía entre nuestros resultados y lo que se describe como tendencia de las lenguas
en general. En efecto, Burquest (50) —siguiendo a Crothers (1978), entre otros—
señala que:
Se espera que todas las lenguas tengan por lo menos los siguientes fonemas
consonánticos: (1) plosivas sordas, (2) nasales, (3) una fricativa acanalada como
/s/, (4) una consonante laríngea, usualmente /h/.
Todo lo anterior se condice con nuestros hallazgos en el habla glosolálica.
En términos más específicos, nuestros datos apoyan plenamente las siguientes
observaciones de Burquest (51-52):
[…] para las plosivas sordas, generalmente se mantiene la jerarquía /p/ < /t/ <
/k/; y para las plosivas sonoras generalmente se mantiene la jerarquía opuesta
/b/ > /d/ > /g/. Lo que esto quiere decir es que si una lengua presenta un vacío en
su serie de plosivas sordas, es más probable que falte la /p/; mientras que si
existe un vacío en su serie de plosivas sonoras, es más probable que falte la
/g/.[…] Así, para las fricativas sordas, es más probable que las labiales estén
ausentes, y para la serie de las sonoras es más probable que la velar esté ausente
si existen asimetrías en el sistema […] Casi todas las lenguas tienen
134
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
4
Esta es la lengua de ―sustrato‖ de los hablantes.
5
Quienes escribimos este trabajo hemos podido apreciar, de hecho, que en algunos casos el habla
glosolálica presenta rasgos suprasegmentales que evocan más bien una conversación y no una
invocación vehemente.
135
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
premargen silábico. Por lo mismo, es dable pensar que en este caso puede haber más
de una lengua de sustrato, pero no contamos con el dato definitivo.
Universidad de Concepción*
Facultad de Humanidades y Arte. Departamento de Español
Casilla 160-Correo, Concepción (Chile)
[email protected]
Universidad de Concepción**
Calle Mariñán #258 (interior) Cañete (Chile)
[email protected]
136
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
OBRAS CITADAS
Burquest, Donald. Análisis fonológico: Un enfoque funcional. Dallas: SIL Interna-
cional. 2009. Utilizamos versión on line disponible en:
http://www.sil.org/silepubs/Pubs/52264/Burquest_AnalisisFonologico_52264.pdf
Cardona, Giorgio. Diccionario de lingüística. Barcelona: Ariel, 1991.
Crothers, John. ―Typology and universals of vowel systems‖. En: Greenberg,
Joseph (Ed.). Universals of human language 2: Phonology. Stanford:
Stanford University Press, 1978.
Crystal, David. Diccionario de lingüística y Fonética. Barcelona: Octaedro, 2000.
Hooper, Joan B. An Introduction to Natural Generative Phonology. Nueva York:
Academic Press, 1976.
Jakobson, Roman y Linda Waugh. La forma sonora de la lengua. México: Fondo de
Cultura Económica, 1987.
Obediente, Enrique. Fonética y Fonología. Mérida: Consejo de Publicaciones de la
Universidad de los Andes, 2007.
Martínez-Celdrán, Eugenio. El sonido en la comunicación humana. Barcelona:
Octaedro, 1996.
--------Fonética, Barcelona: Teide, 1993. 4ª edición revisada.
Quilis, Antonio y Joseph Fernández. Curso de fonética y fonología españolas: para
estudiantes angloamericanos. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 1973.
Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Utilizamos versión on
line disponible en http://www.rae.es/rae.html.
Samarin, Williams. Tongues of Men and Angels. New York: Macmillan, 1972.
-------- ―Variation and variables in Religious Glossolalia‖. Language in Society 1,
Cambridge: Cambridge University Press, 1972, Pág. 121-130.
Trubetzkoy, Nicolai. Principios de Fonología. Madrid: Cincel, 1969[1939].
ANEXOS
4.1 Transcripciones fonéticas y estructuras silábicas6
Transcripción fonética de enunciados de D. G.
6
Conviene señalar que la mayoría de los enunciados que siguen corresponden a grupos fónicos
pronunciados por los sujetos en distintos momentos de sus sermones, por lo que, en estricto rigor,
no forman parte de un mismo ―texto‖.
137
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
1.
1. VC, CV, CV, CV, CV, CV, V, CV, CV, CV, V
2.
2. V, CV, CV, CV
3.
3. V, CV, CV, CV, CD, CV, V,CV
4.
4. V, CV, CV, CV, CV, CV, CV,V
5.
5. D, CV, CV, CV
6.
6. CD, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV
7.
7. CD, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, V
8
8 CD, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, V, V, CV
9
9 V, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CD, CV, V
10
10 V, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV
11
11 VC, CV, CV, CD, CV, CV
12
12 D, CV, CVC, CV, CV, CD, CVC, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CD, CV
13
13 CV, CVC, CV, CV, CD,CV,CV,CV,CDC
14
14 CD, CV, CVC, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV,V
15
138
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
2
2 D, CV, CV, V, CV, CV, CV, CV, V, CV
3
3 CV, CV, CV, CV, CV
4
4 CV, CD, CV, V, CV, CV, CV, CV, V, CV
La Desobediencia
1
1 D, CV, CV, CV, CV, CV, CV:
2
2 VC, CV, CV, CV, CV, CV
3
3 V, CV, CV, CV, CV
4
4 D, CV, CV, CV, CV, CV, CV:
5
5 D, CV, CV, CV, CV, CV, CV
6
6 CV, CV, CV, CV, CV
7
7 V, CV, CV, CV, CV, CV:
139
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
El Rapto
1
1 D, CV, CV, CV, CV, CV, CV:, CV
2
2 D, CV, CV, CV, CV:
3
3 D, CV, CV, CV, CV:
4
4 D, CV, CV, CV, CV, V:
5
5 D, CV:, CV, CD
6
6 D, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV:
7
7 D, CV, CV, CV, CV, CV:
8
8 D, CV, CV, CV, CV, CV, CV:
2
2 CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV,
CV
3
3 V, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CD
4
4 V, CV, CV, CV, CV, CV, CV
5
5 V, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV:
140
Fonos y estructuras silábicas más frecuentes en el habla glosolálica
6
6 V, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, CCV, CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV,
CV, CV, CV
7
7 CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, CV, CCV, CV, CD
8
8 V, CV, CV, CV, CV, CV, CCV, CVC, CV, CV, CV, CV, CCV, CV, CV, CV, CV, CCD,
CV
9
9 CV, CV, CV, CV, CV, V, CVC, CV, CV, CV, CV, CCVC, CV, CV, CV, CCVC, CV,
CCV, CV, CD, CVC, CV, CV, CV, CV, CDC
10
10 V, CV, V, CV, CV, CV, CCVC, CV, CV, CV, CCVC, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV,
CV, CV, CCV, CV, CV, CV, CDC, CV, CCV, CV, CV, CV, CDC
11
11 V, CV, V, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CCVC, CV, CV, CV, CV, CCVC, CV, CV,
CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV
12
12 V, CV, V, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CD
13
13 CV, V, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV
14
14 VC, CV, CCV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CCD, CV
15
15 V, CV, CV, CV, CCVC, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CCV, CD, CV,
CV, CDC
16
16 V, CV, CV, CV, CCV, CV, CV, CV, V, CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CD, CV
141
Gastón Salamanca y Cristián Cabezas
17
17 V, CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CCV, V, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV,
CVV, CV, CCV, CV, CV, CV
18
18 V, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CCV, CV, CV, CV, CV, CV, CV, CV,
CD, CV
19
19 V, CV, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, V, V, CV, CV, CV, CV, CV, CV
20
20 V, CV, CV, CV, CD, CV, CCV, CV, CV, CVC, CV, CV
21
21 V, CV, CV, V, CV, CV, CCV, V, CV, CV
22 .
22 V, CV, CV, CD, CV, CCV, CV, CV, CD
23
23 V, CV, CV, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CCV, CV, CVC, CV, CV, CV, CD, CV, CV, CV
24
24 V, CV, CV, CVC, CV, CV, CV, CCV, CV, CV, V, CV, CVC, CV, CV, CV, CDC
142
143-161
MATERIALIDAD, TIEMPO Y DESEO: LA CRÍTICA DE LA
MITOLOGÍA CRISTIANA EN LA OBRA DE LEÓN ROZITCHNER
Materiality, Time and Desire: the Criticism of Christian Mythology in León
Rozitchner's Work
Leandro Drivet*
Resumen
Este texto aborda la última parte de la producción teórica de León Rozitchner, en
donde se tematiza el mito estructurante de nuestra cultura: el cristianismo. Mediante una
interpretación freudiana de las Confesiones de San Agustín, Rozitchner retoma con
originalidad la idea marxista que considera a la crítica de la religión como el
presupuesto de toda crítica. Se ponen de relieve los núcleos religiosos encubiertos en la
secularización moderna que el capitalismo obstaculiza y se arriba a una idea de cuerpo
que permite revisar críticamente antiguas dicotomías transidas de religión, para abrir
espacio a nuevos modos de contar la Historia. Desde la perspectiva del materialismo
histórico, se intenta aquí dar cuenta del pasaje de la crítica de la ideología a la crítica de
la mitología. Esta última propicia la reflexión sobre los fundamentos simbólicos que
podrían dar lugar a procesos emancipatorios. Finalmente, se muestra que la voluntad de
construir una teoría del sujeto y una crítica cultural es, en la obra de Rozitchner, el
correlato de una permanente reflexión sobre la propia identidad.
Palabras clave: Cristianismo, Moral, Filosofía, Psicoanálisis, Historia.
Abstract
This text focuses on the last part of the theoretical production of León Rozitchner, in
which he assesses the structuring myth of our culture: Christianism. By means of a Freudian
interpretation of Saint Augustin’s ―Confessions‖, Rozitchner retakes in an original way the
Marxist idea of criticism of religion as the presumption of every criticism. The religious core
hidden by modern secularization, hindered by capitalism, is revealed, and the notion of a
corpus emerges, which allows critical revision of ancient dichotomies beset by religion, in
order to open paths towards new ways of telling History. From the perspective of historical
materialism, we try to put forward the passage from criticism of ideology to criticism of
mythology. The latter promotes a reflection on the symbolic foundations that may give way to
emancipatory processes. Finally, we show that in Rozitchner´s work, the will to construct a
theory of the subject and the criticism of culture is the result of a perennial reflection on identity
in itself.
Key words: Christianism, Moral, Philosophy, Psychoanalysis, History.
Leandro Drivet
―¡Qué falsedad psicológica! (…) leyendo este libro es posible ver las entrañas del
cristianismo: asisto a ello con la curiosidad de un médico y filólogo radical‖.
Nietzsche (Más allá del bien y el mal, 272-273), en carta a Overbeck, sobre las
Confesiones de san Agustín
León Rozitchner solía relatar un célebre recuerdo de Freud: este contaba que
cierto día su madre, ante las preguntas que él le realizaba sobre la vida y la muerte,
sobre nuestro origen y nuestro destino, se frotó, como respuesta, las manos, y le
mostró al azorado niño los restos de tierra y sudor sobre la piel gastada. Los misterios
del universo eran amasados en un gesto materno-amoroso albergado en ese silencio
cálido y repleto de sentido. Silencio que acaso respondiera a su vez a un recuerdo
propio que secretamente se anudaba al que evocaba de Freud: el recuerdo de él
mismo, el pequeño León, preguntándole a su madre: ―¿los judíos nunca mueren?
Recuerdo mi pregunta, no su respuesta. Está bien que no la recuerde, porque es algo
que en la ambigüedad de la memoria se responde en mí con el silencio, desde su voz
ya muerta, pero que todavía me habla diciéndome: sí y no, y en ambas estaría en lo
cierto‖ (Rozitchner, Las desventuras, 186).
Como hemos señalado (Drivet, 2012), el pensamiento de Rozitchner es un
intento de prolongar el Edipo en tanto teoría de la subjetividad, hasta incluir en él a las
instituciones en las cuales se prolonga, como formas comunes de dominación social
para desarrollar una teoría de la subjetividad que incorporara la densidad histórico-
social en sus presupuestos. Se trataba de un complejo de Edipo enriquecido con los
aportes de la crítica de la economía política, no menos que con los de la crítica de la
cultura contemporánea, que ahora deberá ser complejizado.
Se ha destacado la relevancia del sentido de pertenencia de Rozitchner al
judaísmo y es preciso retornar a ese punto, ya que fue la pregunta por el ―ser judío‖ la
que lo conduciría a expresar aquello que hacia el fin de su recorrido vital e intelectual
creyó haber encontrado como la clave de un misterio milenario que albergó bajo sus
mismas narices, escondida por nadie y por todos, y que estaba por así decir
―destinado‖ a nombrar.
Si acaso le cupiera a León Rozitchner el mote de Filósofo, contra el que en
alguna ocasión pataleó, sería aquel que hiciera célebre Adorno para referirse a
Benjamin: el de Filósofo contra la Filosofía. La Cosa y la Cruz. Cristianismo y
Capitalismo (En torno a las Confesiones de san Agustín) es una apuesta teórica
audaz y original que, bajo la forma de la crítica de la religión, vuelve a ampliar su
permanente cuestionamiento de la moral cristiano-burguesa y pone en tensión los
presupuestos epistemológicos y metodológicos canónicos de la ciencia. Esta nueva
profundización de la teoría de la subjetividad nos sitúa ante un pensamiento
144
Materialidad, tiempo y deseo: la crítica de la mitología cristiana en la obra de L. Rozitchner
145
Leandro Drivet